Armando Esteban Quito

Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que el hogar no funcionaba como una democracia participativa de asamblea permanente, sino como una monarquía absoluta donde la jerarquía se aprendía mucho antes que el abecedario. En aquel ecosistema de supervivencia doméstica, la voz y el voto no eran derechos humanos inalienables de nacimiento, sino dividendos que se cobraban tras haber aportado algo al bien común o, al menos, tras haber demostrado que se podía sobrevivir al silencio impuesto por la autoridad materna. Era una psicología de la escasez y el respeto vertical, donde aquel legendario «Cállese la boca» no era un trauma en potencia para ser debatido en terapia veinte años después, sino una lección magistral de ubicación temporal y humildad existencial. Sin embargo, en el clima actual, parece que hemos invertido el orden de los factores y, por ende, alterado peligrosamente el producto final. El padre moderno, ese ser que vive en un estado de disculpa perpetua y terror existencial ante la mirada de sus hijos, ha transformado la crianza en un servicio de atención al cliente personalizado, una especie de conserjería de hotel cinco estrellas donde se le consulta a un infante que apenas domina sus esfínteres qué desea cenar, a qué rincón del planeta quiere ir de vacaciones o, en el delirio máximo de la posmodernidad, bajo qué taxonomía animal o identidad de ciencia ficción desea ser reconocido antes del desayuno.

Desde una óptica clínica y casi forense, esta horizontalidad forzada está produciendo «bonsáis emocionales»: seres estéticamente impecables pero con raíces de plastilina, diseñados para ser admirados en vitrinas y no para resistir una tormenta de verano. Al extirparles quirúrgicamente el roce con el «No», les estamos negando el desarrollo del callo psicológico, esa costra necesaria que protege el alma de las infecciones de la realidad. Lo que hoy llamamos con horror sacrosanto «bullying», en aquel entonces funcionaba como un gimnasio social clandestino y no regulado; una materia del pensum que, aunque cruel, te enseñaba a leer el entorno con la precisión de un radar. La adversidad obligaba a una metamorfosis creativa: el que no era brillante se volvía un prestidigitador del ingenio, convirtiendo la burla en un escudo de humor tan afilado que terminaba en un escenario o, para desgracia pública y estadística, en una silla presidencial. El que era el «gordo» de la clase no tenía un comité de ética que lo defendiera; tenía que decidir entre pulir sus puños o afilar un sarcasmo tan letal que nadie se atreviera a toserle cerca. Eran mecanismos de defensa naturales que hoy hemos sustituido por protocolos de cristal y burbujas de gel, ignorando que la resiliencia no es un software que se descarga en una tablet, sino un músculo que solo crece cuando se desgarra un poco bajo el peso de la vida real.

El verdadero surrealismo de esta «feria de identidades biodegradables» estalla cuando la identidad deja de ser un proceso de maduración para convertirse en un menú a la carta donde la biología es opcional y el capricho es ley. Ver a padres claudicar ante la ocurrencia de un hijo que decide ser un therian o un cuadrúpedo de raza mixta, por el pánico paralizante de «dañar su esencia», es el síntoma definitivo de una sociedad que ha confundido la apertura mental con la lobotomía del sentido común. No es empatía, es una negligencia bañada en azúcar; es dejar a un niño a la deriva en un océano sin orillas porque nos da miedo ponerle un faro. Estamos entregando al mundo una generación que sabe exigir sus privilegios con la precisión de un abogado de la Ivy League, pero que se desmorona ante la primera crítica de un jefe o el primer «No» de una pareja. Al final del día, la verdadera psicología no es la que alfombra el camino para el niño, sino la que calza al niño para que pueda caminar sobre las piedras. Quizás sea hora de recordar que el amor de un padre no se mide por cuántos deseos concede, sino por cuántas verdades incómodas es capaz de sostener frente a su hijo para que, cuando la vida le dé un puñetazo —porque se lo dará, y sin previo aviso—, sepa cómo devolver el golpe con una sonrisa cínica, un poco de elegancia intelectual y seguir caminando.

Vamos por más…

@jgerbasi

El mandatario Regional, Primitivo Cedeño, ha tejido una estructura de corrupción en Portuguesa, utilizando negocios legales para blanquear capitales de origen ilícito, mientras con los poderes gubernamentales les brinda «protección política» a quienes trabajan para él, como es el caso del empresario Austin Alfonzo Piñate Romero, conocido en el ámbito comercial como presidente del Grupo Hammer y señalado como el «hombre de paja» del gobernador.

Con información de El Faro del Morro

La carrera empresarial de Austin Piñate comenzó en noviembre de 2013, desde entonces ha encabezado una estructura de empresas fachada para ejecutar operaciones de lavado de dinero que beneficiarían a altos funcionarios del chavismo, como lo reseña El Faro del Morro.

Uno de los hechos más llamativos fue la designación de Piñate como Director del Central Azucarero Las Majaguas, ubicado en el municipio Agua Blanca de Portuguesa. Este nombramiento evidencia la cercanía y compenetración entre el político y el empresario, ya que se produjo por una orden directa del gobernador Primitivo Cedeño.

Cedeño, Alex Saab y Piñate

El central hoy funciona para la producción de la denominada «azúcar chimba», un negocio que también sirve para encubrir operaciones ilícitas.

En este cúmulo de ilegalidades también destacan el manejo de los fondos del peaje «La Lucía» y el peaje La Cascada. Además de las irregularidades de que existen en empresa del sector automotriz y de repuestos, como las del Grupo Hammer, que son la punta de lanza para dar apariencia de legalidad a las transacciones, que inicialmente se realizaban solo en divisas, pero en la actualidad incluyen grandes volúmenes de bolívares.

Además de las acusaciones por corrupción, exempleados del Grupo Hammer han denunciado a Piñate por presunta explotación laboral y estafa. Según los trabajadores, la empresa paga en divisas, pero al momento de las liquidaciones calculan los montos como si los empleados hubieran percibido salario mínimo. También le adeudan horas extras, vacaciones y dotación de uniformes.

El silencio oficial es ensordecedor, ninguna autoridad del Estado se ha manifestado ni siguiera para desmentir las múltiples denuncias realizadas por organizaciones de la sociedad civil en Portuguesa.

Estas alegaciones surgen principalmente de fuentes opositoras (como cuentas en X como @freddyzur, @Fantasma_956, @Juanegron y portales como El Faro del Morro o Data Confirmada), así como denuncias en Instagram de perfiles como Comandos Antichavistas.

Otras denuncias recientes (febrero de 2026) incluyen una supuesta red de blanqueo en Portuguesa, donde Piñate y su esposa actuarían como testaferros, involucrando empresas como Representaciones HX y Hammer de Venezuela.

El modus operandi implica usar negocios de repuestos para legalizar dinero sucio, tanto en divisas como bolívares, con comerciantes recibiendo pagos para blanquear fondos.

El líder campesino e ingeniero venezolano, Carlos Alberto Azuaje, describió este jueves la tortura sistemática con bates de béisbol dentro de las cárceles venezolanas después de su liberación tras más de un año de detención.

La Patilla

«Caí detenido en Barcelona, Estado de Anzoátegui, Barcelona. Allá, pues me cargaban como un trofeo, tanto como la policía, la guardia, Cicpc, Sebin, Dgcim. Bueno, desde allá empiezan los interrogatorios. Me llevaron al tribunal de Anzoátegui, el cual se declara incompetente para mi caso. Automáticamente, pues igualito me iban a llevar hacia Caracas, hacia El Helicoide. En El Helicoide, pues pasé varios días durmiendo esposado en el piso, comiendo esposado, haciendo mis necesidades esposado. Y, bueno, días difíciles de interrogatorio y luego me colocan en una celda, donde durante cinco meses no tuve comunicación con mi familia, ni con el abogado, ni mucho menos derecho a la visita. Son cinco meses desaparecido. Luego ya los cinco meses, pues me permiten comunicarme con la familia», relató Azuaje en el programa Tiene Sentido transmitido en YouTube junto a los moderadores Enler García y Norexa Rompapas.

«Dos meses después, me llevan a hacerme la preliminar, que la preliminar debió ser a los 45 días, pero lo hicieron fue meses después. Cuando me llevan a los tribunales, les digo a la juez, bueno, primero la juez hace una llamada, porque hacen telemática para Barinas, donde estaba el tribunal que me acusaba. La juez de allá de Caracas le dice a la de Barinas que solo son 30 segundos en videollamada y lo demás lo hacen en llamada normal porque ya no tenía saldo. Luego de eso, pues empieza la preliminar como tal, me leen los cargos, conspiración internacional por haber agarrado plata del imperio norteamericano para recorrer el país con María Corina, traición a la patria, incitación al odio y, bueno, y pare de contar. En ese momento le digo a la juez que en algún momento la iba a ver con el uniforme que yo cargaba, por delitos contra la humanidad y que son delitos que no prescriben. La juez de Caracas se molestó, en conjunto con la de Barinas y la misma gente del Sebin, entre los cuales figura el director de El Helicoide, Heiker Almeida, y un funcionario alias Sánchez, pero su apellido original es Morón, quienes se confabularon y decidieron enviarme El Helicoide a una cárcel de castigo. Ahí fue cuando llegué a Yare III», señaló.

«En Yare III a los presos, todos los presos cuando llegan, independientemente que vengan de otra cárcel, ellos dicen que para que se adapten a la cárcel y se porten bien al nuevo sistema, le dan una paliza. Luego que le dan la paliza al preso, lo colocan en un cuarto donde pudieran caber unas cinco personas. Colocan 20 personas ahí para que no puedan sentarse, para que tengan que estar obligatoriamente parados por el espacio. El área de ventilación que tenían le colocaron una lámina de acero soldada para que quedara el espacio muy reducido y entrara poco oxígeno. Ahí las personas se desmayan. Cuando piden ayuda para agarrar aire, lo sacan, le dan una paliza con unos bates que tienen nombre de ‘Acetaminofén’, ‘Tu amigo’, ‘Derechos humanos’, todos esos bates tienen nombre», describió Azuaje.

«Pude ver cómo la paliza que le dan a los presos es tan grande que a veces el cuero de la nalga, la grasa, le cuelga. Se ve como las torturas que le hacen a los presos. Algunos lo pueden guindar hasta por cinco días en una cerca aguantando sol. No importa que le dé cáncer en la piel. Se viven cosas, cosas horribles en Yare III que creo que, comparado con los campos de concentración de (Adolf) Hitler, no hay nada que los diferencie, porque es el mismo terror. En Yare III, recuerdo que había que acostarse a las siete de la noche porque, si escuchaban un ruido hablando entre presos, sacaban a todos los de la celda y les daban una paliza», denunció.

El 5 de marzo de 2013, cerca de las cinco de la tarde (hora local), Venezuela se paralizó por un instante. Las radios y televisoras fueron interrumpidas por una cadena nacional a la que le siguió una ola de acontecimientos que terminaron con una fase de incertidumbre y sumergieron al país en un nuevo estado que oscilaba entre la esperanza del cambio y el desconcierto de no saber qué pasará.

Por: Carlos Eduardo Martínez – Infobae

“Recibimos la información más dura y trágica que podamos transmitir. A las 4:25 de la tarde de hoy 5 de marzo ha fallecido el presidente Hugo Chávez Frías”, dijo Maduro con la voz quebrada y lágrimas en los ojos desde el Hospital Militar de Caracas, que permanecía bajo fuerte resguardo de seguridad.

Caos es la única palabra que podría describir a Caracas tras aquel mensaje. Casi en forma inmediata muchos comercios, fábricas y empresas finalizaron sus actividades, previendo que se desatara algún tipo de violencia. Los trabajadores cortaron con sus tareas y se retiraron a sus casas; se fueron a refugiar “porque no se sabe lo que podría pasar”.

Las estaciones para surtir combustible se llenaron de automóviles intentando abastecer sus tanques. Los supermercados se abarrotaron de gente tratando de comprar alimentos “porque no se sabe”. Las principales autopistas y avenidas de la capital se transformaron en un estacionamiento. Las líneas telefónicas colapsaron y Venezuela se convertía en noticia internacional con mismo titular: Hugo Chávez ha muerto.

Los venezolanos venían de tres meses de especulaciones y desinformación, propios de los regímenes autocráticos, sobre la salud de su presidente recién electo para un tercer mandato. Hugo Chávez había abandonado el territorio dos meses después de una batalla electoral contra Henrique Capriles Radonski por la Presidencia de la República. Se fue a Cuba un mes antes de la fecha de juramentación.

Del dolor de rodilla al cáncer de colon

El 9 de mayo de 2011 la salud del entonces mandatario había comenzado a ser noticia. La repentina suspensión de una gira internacional por un dolor de rodilla marcó el inicio de una serie de anuncios a cuenta gotas sobre la verdadera situación de Chávez.

“Esta mañana salí a caminar y me puse a trotar (…) y me di un golpe en la rodilla y hay un derrame de líquido, hay inflamación, dolor, estoy aquí con los médicos y me dieron reposo absoluto por varios días”, declaró a un programa del canal del Estado, Venezolana de Televisión.

La versión del dolor de rodilla se mantuvo hasta el 10 de junio.

La madrugada del 8 de junio Chávez llegó a La Habana. Dos días más tarde, el régimen de Caracas anunció que el líder socialista había sido intervenido de un absceso pélvico que le producía fuertes dolores. Desde ese momento una ola de rumores corría en Venezuela: “Chávez tiene cáncer”.

Días más tarde, desde Cuba, el jefe de Estado dijo estar en plenas facultades para el ejercicio de su cargo y aseguró que se mantenía trabajando. El 20 de junio fue intervenido nuevamente en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ) en La Habana en medio de un gran secretismo.

La tensión social en Venezuela crecía. Durante 10 días no hubo ningún reporte sobre la salud del mandatario, tampoco señales de vida. Solo rumores.

El 30 de junio Chávez confirmó, en un discurso televisado desde La Habana, que se estaba recuperando de una operación para extirpar un tumor con células cancerosas. Algunos medios internacionales se hicieron eco de la noticia y durante los siguientes días trascendió la versión de un cáncer de colon que había perforado la pared intestinal y causó una infección en el abdomen, información que el régimen negó categóricamente.

De regreso en Venezuela el mandatario delegó algunos poderes en la Vicepresidencia de la República, a cargo entonces de Elías Jaua, y pidió al Parlamento un permiso para ausentarse mientras se sometía a un tratamiento en Cuba para su enfermedad.

En septiembre anunció que la quimioterapia había concluido y se mostró realizando ejercicios con parte de su tren ministerial. Faltaba un año para las elecciones presidenciales.

Vuelta a Cuba

El año 2012 arrancó con la expectativa de las elecciones presidenciales. Chávez se encaminaba a su tercer mandato. Iba a aprovechar el derecho que él mismo estableció en la Constitución para ser reelecto en el cargo sin condicionamientos.

Su primer mensaje de ese año ante el Parlamento duró 9 horas, la más extensa de sus ya acostumbradas alocuciones. Fue récord. El discurso, por supuesto, incluyó datos sobre su estado de salud: “va muy bien”.

Un mes más tarde informó que regresaría a La Habana para ser intervenido. Esta vez habría que extirparle una nueva lesión que le fue detectada. Partió el 24 de febrero. Lo operaron el 26 y dos días más tarde el régimen dio cuenta de lo sucedido a través de un escueto mensaje: “Se realizó la extracción total de la lesión pélvica y no hubo complicación”.

Chávez volvió a Venezuela a mediados del mes de marzo. El día 5 ya había confirmado, a través de un mensaje grabado desde Cuba, que el tumor del que fue operado era maligno.

Durante las siguientes semanas volvieron los viajes a La Habana para su tratamiento, los rumores sobre la gravedad de su situación y el hermetismo sobre la verdad.

“Dame tu corona Cristo. Dámela. Que yo sangro. Dame tu cruz. 100 cruces que yo las llevo. Pero dame vida porque todavía me quedan cosas para hacer para este pueblo y esta patria. No me lleves todavía”, exclamó Chávez durante un discurso en uno de sus viajes a Venezuela. Sonaron las alarmas.

La oposición señalaba que el dictador no era honesto y se postulaba sabiendo que su estado no era el indicado ni para una contienda electoral, ni para dirigir el país. La campaña electoral ya había comenzado, pero no oficialmente.

Victoria y despedida

Después de tres meses de campaña en los que Chávez alardeó sobre su recuperación, el 7 de octubre de 2012 fue reelecto con el 55.07% de los votos.

El trabajo estaba hecho y la salud del presidente ya no estaba en discusión. Pero, los rumores seguían.

El 8 de diciembre, una cadena nacional sorprendió a los venezolanos. Era sábado en la noche, un momento inusual para una aparición del jefe de Estado. Junto a él estaban Nicolás Maduro, entonces vicepresidente de la república, y Diosdado Cabello, quien era jefe del Parlamento. También estaban en la sala otros miembros de su equipo de gobierno.

“Es absolutamente necesario, es absolutamente imprescindible someterme a una nueva intervención quirúrgica y eso debe ocurrir en los próximos días”, anticipó Chávez.

Ante las cámaras y en cadena nacional firmó la solicitud al Parlamento del permiso para ausentarse del país. Todo su discurso estuvo lleno de gestos que advertían sobre los riesgos que podría correr su salud. También se convirtió en un testamento en vida:

“Como dice la Constitución, si se presentara alguna circunstancia sobrevenida. Así dice la Constitución. Que a mí me inhabilite; óigaseme bien, para continuar al frente de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, bien sea para terminar los pocos días que quedan y sobre todo para asumir el nuevo período para el cual fui electo por ustedes, por la gran mayoría de ustedes; si algo ocurriera, repito, que me inhabilitara de alguna manera, Nicolás Maduro, no solo en esa situación debe concluir, como manda la Constitución, el período sino que mi opinión firme, plena como la Luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que, en ese escenario que obligaría a convocar, como manda la Constitución, de nuevo a elecciones presidenciales ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo se los pido desde mi corazón”, sentenció.

Esa fue la última vez que los venezolanos vieron con vida al caudillo y ex militar golpista que gobernó al país durante 14 años.

Tres meses de incertidumbre

Después del discurso del 8 de diciembre todo fue alarma. Chávez aceleró su salida del país y los permisos correspondientes por parte del Parlamento. Fue operado el 11 de diciembre, la intervención duró seis horas.

Dos días más tarde comenzaron los esporádicos reportes sobre su evolución. El régimen se esforzaba por mostrar un panorama alentador en su intento por aplacar la ola de rumores que circulaban sobre la enfermedad del presidente, su tratamiento y el destino del país.

“Se encuentra en una progresiva y favorable recuperación de los valores normales de sus signos vitales”, dijo el entonces ministro de Comunicación, Ernesto Villegas. En el mismo discurso precisó que se presentaron complicaciones durante la cirugía y que el mandatario presentó “un sangramiento que requirió la adopción de medidas correctivas que permitieron su oportuno control”.

El 30 de diciembre de 2012, Nicolás Maduro, realizó una transmisión desde Cuba en cadena nacional que hizo dudar, hasta el día de hoy, sobre la verdadera data de muerte de Hugo Chávez. Maduro admitió que el estado de salud del líder socialista presentaba complicaciones.

“Fuimos informados sobre nuevas complicaciones surgidas como consecuencia de la infección respiratoria. A 19 días de la nueva cirugía el estado de salud del Presidente continúa siendo delicado. Está en un proceso que no es excepto de riesgo”, sentenció.

Durante el mes de enero de 2013 el chavismo se ocupó de mantener una imagen de normalidad en el país pese a la ausencia del mandatario, quien además debía juramentarse para su nuevo período en la Presidencia, pero no aparecía.

La oposición cuestionaba la legalidad de Maduro como encargado de la república. El chavismo hablaba de un “delicado estado de salud” de su jefe.

El 15 de febrero el gobierno publicó una imagen de Chávez junto a sus hijas, sonriente y leyendo el diario del régimen cubano Granma. La gráfica había sido tomada días antes desde el centro médico en el que permanecía recluído el mandatario. Con la publicación de la foto, el chavismo admitió que persistía “cierto grado de insuficiencia respiratoria” en la salud del presidente.

Tres días más tarde el régimen sorprendió con una jugada inesperada, secreta y a oscuras.

Chávez regresó a Venezuela a las 2:30 de la madrugada (hora local) del 18 de febrero. Fue directo del aeropuerto de Maiquetía, que sirve a Caracas, al Hospital Militar para continuar su tratamiento. Al menos, eso fue lo que dijo el régimen.

A través de la cuenta en twitter del propio Chávez se anunció: “Hemos llegado de nuevo a la Patria venezolana. Gracias Dios Mio!! Gracias Pueblo amado!! Aquí continuaremos el tratamiento”.

No hubo videos, ni fotos, ni los acostumbrados grandes despligues del chavismo cuando quería demostrar algo. Sólo el testimonio de una enfermera que juró verlo entrar caminado al hospital. Nadie más lo vio.

Con Chávez en el país las cosas no fueron diferentes. Rumores, secretismo y reportes sobre su salud que “permanecía crítica” aunque “él estaba optimista”.

El 27 de febrero el ex embajador de Panamá ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Guillermo Cochez, aseguró que Chávez se encontraba con muerte cerebral desde el 30 de diciembre de 2012.

El diplomático acusó al régimen venezolano de mentirle a la opinión pública y el mundo sobre la salud del mandatario. En el futuro, algunas versiones sobre la verdadera fecha de muerte de Chávez coincidirán con esta denuncia.

Un nuevo balance sobre la salud de Chávez se anunció el 4 de marzo de 2013. El gobierno explicó que la salud del jefe de Estado continuaba delicada porque “existía un empeoramiento de su situación” y presentaba una nueva y severa infección.

Todos los días había rumores de su muerte. Los periodistas vigilaban a las afueras del Hospital Militar a la espera de novedades, nadie decía nada.

El 5 de marzo era un día como otro de los ya transcurridos en 2013. Había rumores, tensiones y secretismo. Pero, un cambio en la dinámica advertía que tal vez esa tarde no sería igual al resto. Alrededor del mediodía, el vicepresidente Nicolás Maduro informó que Chávez sufría de una infección muy severa. Prometió también nuevos reportes sobre la situación. No se dijo nada más hasta el anuncio de su muerte casi al final de la tarde.

¿Cuándo murió Chávez?

La fecha de muerte de Hugo Chávez, el líder del autoproclamado “socialismo del siglo XXI” con mayor influencia en América Latina sigue siendo un misterio.

El secretismo con el que se manejó el desarrollo de su enfermedad dejó en la población la inquietud de si toda la verdad fue dicha.

En 2018, desde el exilio, la ex fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, reveló en una entrevista que a finales del mes de diciembre de 2012 fue contactada por el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, para informarle sobre la muerte de Chávez.

“Yo estaba fuera del país el día 28 de diciembre (de 2012) y me llama Diosdado: ‘vente que Chávez se murió’. Nosotros comprando pasajes para regresar a Venezuela, pero después me llama para decirme que no se murió. Te cuento lo que ocurrió, tal cual”, dijo la ex funcionaria chavista.

La declaración revivió la pregunta que muchos venezolanos se hicieron durante los días que siguieron a su funeral de Estado: ¿Cuándo murió Chávez?

Los funcionarios de su gobierno dijeron que el 5 de marzo. El acta de defunción nunca fue mostrada.

Leal a Hugo Chávez Frías de sus comienzos en la política venezolana, Diosdado Cabello era la apuesta, según analistas y versiones mediáticas, para suceder al líder bolivariano cuando este transitaba el último tiempo de su enfermedad.

Por: Martín Bustamante – France24

La inclinación del jefe de Miraflores por Nicolás Maduro llevó a que esas mismas interpretaciones se preguntaran cuánto tardaría en explotar la interna oficialista. Con el tiempo, por el contrario, las grietas se fueron diluyendo y ambos referentes construyeron una convivencia sin tensiones significativas.  

La captura del actual presidente de Venezuela y el bombardeo a Caracas por parte de Estados Unidos despiertan todo tipo de especulaciones que vuelven a poner en discusión la obediencia del ministro del Interior a quien ejercía la cima del poder hasta el 3 de enero de este año.

¿Diálogos con Estados Unidos?

En poco más de un mes, Venezuela dio pasos acelerados a imagen y semejanza de los deseos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Por eso el magnate no ahorra elogios cuando se refiere a Delcy Rodríguez, presidenta interina del país caribeño: “Ha hecho un muy, muy buen trabajo excelente. Y la relación es sólida”, destacó el viernes 13 de febrero ante la consulta de los reporteros. 

En diálogo con France 24 en español, la doctora en Ciencias Políticas, Lorena Freítez, consideró que “hay un reseteo de la situación política, una reactualización del orden político que ha exigido a todos los actores moverse de lugar, cambiando sus posicionamientos para defender sus espacios de poder y ganar la batalla por los nuevos sentidos que ordenan la vida colectiva”. Desde Venezuela, la analista identificó “un chavismo más dialogante con la sociedad, que busca institucionalizar una nueva forma de gestionar el conflicto político”.

Señalado por Estados Unidos como el hombre fuerte y la mano dura del chavismo, Diosdado Cabello mantuvo su retórica confrontativa con la potencia del norte y con la oposición doméstica, pero, hasta ahora, no puso en cuestión la estrategia de la mujer que quedó al frente del gobierno venezolano.

La imagen que se construyó del presidente del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se puso en cuestión ante los ojos del mundo el 17 de enero, cuando la agencia de noticias Reuters aseguró que el dirigente chavista mantuvo conversaciones con funcionarios del gobierno de Donald Trump durante los meses previos al ataque de Estados Unidos a Caracas, y agregó que los diálogos continuaron luego de la captura de Nicolás Maduro. 

Cuatro días tardó el funcionario en contestar: “Reto a quién sea, a Reuters, a que muestren una pruebita así de que yo me reuní con alguien. Yo no tengo precio”, dijo durante la emisión de su programa televisivo, ‘Con el Mazo Dando’.

Desde la perspectiva de Freítez, la publicación de la agencia “no busca sino sembrar precisamente dudas que conduzcan a una fragmentación del bloque chavista, que sigue siendo políticamente decisivo”.

Liberaciones, amnistía y narrativa confrontativa

Según la pieza periodística de la agencia de noticias Reuters, la Casa Blanca le habría advertido al ministro del Interior venezolano que se abstuviera de reprimir a la oposición a través de los servicios de Inteligencia, la Policía, las Fuerzas Armadas o militantes gubernamentales. 

En los hechos, aunque existieron algunas discrepancias que retrasaron su aprobación, la Asamblea Nacional aprobó una histórica Ley de Amnistía que permitiría liberar a los opositores detenidos. Diosdado Cabello planteó sus matices con respecto a quienes podrían ser considerados presos políticos, pero no puso en discusión la iniciativa parlamentaria.

En paralelo, Caracas sostiene que ya inició un proceso de liberación de detenidos, que alcanzó a 896 personas desde diciembre, aunque la ONG Foro Penal sostiene que solo registró la mitad de las mismas. Según Miraflores, el encargado de supervisar esta decisión es el ministro del Interior, Cabello.

En materia de detención y sanciones a opositores, el cambio del Gobierno y del propio Cabello con respecto a los días previos al ataque de Estados Unidos es notable. De todas formas, el ministro mantuvo su perfil confrontativo a través de sus discursos, en particular con respecto al caso del dirigente opositor Juan Pablo Guanipa.

El quiebre petrolero

Donde no parece haber contradicciones entre los hechos y la retórica es en el caso de las nuevas medidas adoptadas para la industria del petróleo, motor de la economía venezolana. Poco más de un mes después de los bombardeos que azotaron Caracas, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, recorrió yacimientos junto a la presidenta interina, Delcy RodríguezUna imagen que parecía imposible 40 días antes. 

El encuentro le imprimió un sello diplomático a la reforma a la Ley de Hidrocarburos, aprobada por la Asamblea Nacional, que establece un cambio estructural en el monopolio estatal que ejerció Venezuela sobre la industria petrolera durante 50 años y abre las puertas a la inversión privada, especialmente de compañías estadounidenses. 

Ante esta transformación estructural de la economía, las fisuras, los matices o los contrapuntos entre prácticas y narrativas desaparecieron por completo en el Diosdado Cabello pos 3 de enero. El apoyo del ministro cuestionado por Estados Unidos a esta iniciativa parlamentaria es total. “El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) respaldará todas las iniciativas y proyectos que tenga en puerta la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en pro de la estabilidad y tranquilidad de la nación”, destacó durante una rueda de prensa el pasado 26 de enero.

¿“Unión perfecta” o “el próximo”?

Por estas horas se tejen todo tipo de especulaciones. Están quienes señalan que Estados Unidos advirtió a Cabello para que colabore con los cambios políticos impulsados por Delcy Rodríguez, bajo amenaza de que sería “el próximo” capturado en caso de no acatar.

Tales afirmaciones aún no fueron constatadas, pero queda el interrogante sobre las razones por las cuáles Washington excluyó del operativo del 3 de enero a un hombre que considera todopoderoso y por el cuál ofrece una recompensa de USD 25 millones, al calificarlo como jefe del supuesto ‘Cartel de los Soles’. En todo caso, algunos analistas afirman que, dado el poder que concentra el ministro en las fuerzas de seguridad, acordar con él era indispensable para la ecuación de estabilidad impulsada por la Casa Blanca. Una estrategia que, desde la mirada de Donald Trump, no podría garantizar María Corina Machado.

“Unión perfecta por Venezuela”, escribió el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, en su cuenta de Instagram el 19 de enero. La frase está acompañada por una fotografía donde se lo observa junto a su hermana Delcy y a Diosdado Cabello, caminando y sonrientes. 

Un mensaje que se puede leer como antecedente de la designación de Daniella Cabello como nueva ministra del Poder Popular para el Turismo. Otra familiar del líder chavista que ya forma parte de la estructura gubernamental bolivariana. 

Según Freítez, el Gobierno tuvo cohesión porque los movimientos realizados permitieron, al mismo tiempo, cumplir con expectativas de la población y de Estados Unidos: “Están socialmente aceptados y políticamente blindados por este nuevo actor que, siendo extranjero, hoy es decisivo para la política nacional por la nueva condición en la que nos encontramos desde el 3 de enero”, explicó la Doctora en Ciencias Políticas. 

Las bombas que cayeron sobre Caracas no parecen haber alterado el poder y la influencia de uno de los hombres más leales a Hugo Chavez desde primera hora. Ante las versiones de una nueva operación para capturarlo o una fuga hacia otro país, al igual que Nicolás Maduro, el presidente del PSUV reaccionó con humor. 

Lo cierto, es que, sin abandonar su narrativa punzante, Diosdado Cabello no cuestionó las reformas históricas que impulsó la mandataria a pedido de la Casa Blanca. El tiempo dirá si logrará sostener esta posición y, al mismo tiempo, conservar su influencia en la base bolivariana. 

Desde la perspectiva de Fréitez, “el debate social sobre la soberanía está postergado, aunque no creo que olvidado”. La doctora en Ciencias Políticas observó un desplazamiento “hacia un interés en la economía, en las inversiones y en la resolución de asuntos como la salud, los ingresos, los salarios y los servicios en general”.

Durante casi dos décadas, el eje Caracas-Teherán fue el pilar de la resistencia “antiimperialista” en el hemisferio occidental. Sin embargo, tras el inicio de la campaña militar de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Irán el pasado fin de semana, la respuesta del Palacio de Miraflores ha pasado de la retórica incendiaria a una cautela de “silencio pragmático”.

Por: Ana María Rodríguez Brazón – El Tiempo

La Cancillería venezolana emitió un comunicado el 28 de febrero en el que lamentó la “opción militar” en el conflicto y no mencionó a Estados Unidos ni a Israel. Con ello, la intensidad de la defensa venezolana hacia su aliado histórico ha disminuido notablemente.

Este cambio de tono ocurre en un momento de extrema fragilidad para el gobierno venezolano, marcado por la reciente captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero y una presión internacional que ha forzado a la administración de Delcy Rodríguez a recalcular sus alianzas y a llamar “amigo” a Estados Unidos.

Una alianza en cuidados intensivos

La relación entre Irán y Venezuela, que alcanzó su cénit con el intercambio de petróleo por diluyentes y soporte técnico para las refinerías, parece estar bajo revisión. Fuentes diplomáticas sugieren que Caracas está intentando evitar molestar a Estados Unidos. Más que deslealtad hacia Irán, se trata de supervivencia, ya que saldría beneficiada con el aumento de los precios del crudo.

La alianza antiimperialista parecía fortalecerse, pero ya en junio de 2025 Washington tenía el ojo puesto en ella.

Ese mes, la administración de Donald Trump atacó tres instalaciones nucleares en Irán —Natanz, Fordow e Isfahán— y Caracas lo calificó como un “acto de agresión ilegal, injustificable y extremadamente peligroso”. Además, el chavismo desplegó su maquinaria comunicacional para desprestigiar la operación estadounidense.

En ese momento también incrementó la campaña en contra de Israel y se realizaron marchas en Caracas en apoyo a Irán y Palestina, encabezadas por el ministro del Interior, Diosdado Cabello.

La élite militar también mostró su respaldo a Irán. El comandante estratégico operacional de la Fuerza Armada, Domingo Hernández Lárez, visitó la embajada de Irán en Venezuela y, junto al embajador Ali Chegini, gritaron consignas de “viva Irán, viva Venezuela, viva Chávez, viva Nicolás Maduro”.

Pero esta vez el silencio ha sido el protagonista. Este martes, varias personas marcharon en Caracas hasta la sede de la embajada iraní.

La actividad fue organizada por la Plataforma Internacional de Solidaridad con la causa Palestina. El embajador Ali Chegini recibió a las personas.

A pesar de la iniciativa, se desconoce si hubo apoyo del Gobierno.

La cooperación entre ambos países era tan fuerte que Ebrahim Raisi (quien murió en 2024 en un accidente de helicóptero) estuvo en Caracas en 2023 y firmó, junto a Maduro, diversos acuerdos con el fin de reforzar la cooperación ante “enemigos comunes”, según dijo.

“La relación entre Irán y Venezuela no es una relación diplomática normal, sino una relación estratégica entre dos países que tenemos intereses comunes, visiones comunes y enemigos comunes”, expresó Raisi en una declaración junto a Maduro, en la que cifró en 3.000 millones de dólares anuales el comercio bilateral y aseguró que la meta es llevarlo, en principio, a 10.000 millones.

“Irán está jugando un papel estelar como una de las potencias emergentes más importantes del mundo nuevo”, dijo Maduro. “¡Juntos seremos invencibles!”, clamó el gobernante socialista con una imagen al fondo de las banderas de Venezuela e Irán fusionándose en una sola.

Caracas prefiere mantenerse al margen

Por el momento, la presión estadounidense parece haber hecho que Caracas prefiera mantenerse al margen.

Reconfiguración interna: Tras la captura de Maduro el 3 de enero de 2026, el enfoque de Miraflores se ha volcado totalmente a la estabilidad doméstica y a mantener los canales de comunicación abiertos con Washington.

El factor Trump: La administración estadounidense ha sido clara en que cualquier apoyo activo a Teherán será interpretado como una agresión directa.

Dependencia energética: Aunque Irán fue el salvavidas de PDVSA, el riesgo de que la infraestructura iraní sea desmantelada obliga a Venezuela a buscar nuevos socios o estabilizar su producción sin depender de la ingeniería persa. Irán proporcionó diluyentes a la industria venezolana y apoyó con flotas fantasma el comercio petrolero.

La narrativa oficial de Caracas ha mutado hacia un llamado genérico a la “paz mundial” y a la “vía diplomática”, alejándose de la retórica de combate que caracterizó la era de la “alianza estratégica integral”.

La compañía minera estatal de Venezuela firmó el lunes un acuerdo multimillonario para vender hasta 1.000 kilogramos de oro destinados a los mercados estadounidenses, dijeron a Axios dos fuentes familiarizadas con el acuerdo.

Por: Marc Caputo – Axios

El acuerdo muestra el estrechamiento de los lazos comerciales entre Venezuela y Estados Unidos después de que el presidente Donald Trump derrocó al dictador socialista y ejerció un control de facto sobre su compañía petrolera rica en petróleo.

«El acuerdo de oro requiere que la empresa estatal Minerven suministre entre 650 y 1.000 kilos de barras de oro Dore al comerciante de materias primas Trafigura», según una de las fuentes.

«El contrato exige un contenido final de oro del 98%. Trafigura transportará el oro a las refinerías estadounidenses en virtud de un acuerdo separado con el gobierno estadounidense», dijo la fuente.

El secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, quien llegó a Venezuela el miércoles para discutir las oportunidades de petróleo y minerales, ayudó a gestionar el contrato del oro.

Hoy en día , un kilogramo de oro puro cuesta alrededor de 166.000 dólares. El precio varía según el mercado, pero el precio del oro ha subido en medio de la incertidumbre financiera mundial.

El precio del petróleo ha estado aumentando desde que Estados Unidos e Israel atacaron a Irán, uno de los mayores productores de petróleo del mundo.

Este contrato es el tercer acuerdo de extracción realizado bajo la supervisión de la administración Trump mientras Estados Unidos toma el control del recurso más crucial y abundante de Venezuela, el petróleo.

Trafigura también está involucrada en esos contratos petroleros por un valor de más de mil millones de dólares.

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El Departamento de Transporte de Estados Unidos aprobó este miércoles la solicitud de American Airlines para reanudar vuelos directos desde Miami hacia las ciudades venezolanas de Caracas y Maracaibo. La ruta será operada por Envoy Air, filial regional de la compañía.

AFP

El permiso, que tiene una vigencia de dos años, representa el regreso de la aerolínea estadounidense al país sudamericano por primera vez desde 2019.

La reactivación del servicio se produce luego de que el gobierno estadounidense levantara, en enero, las restricciones que impedían a sus aerolíneas volar a Venezuela.

La decisión fue impulsada tras un pedido del presidente estadounidense Donald Trump al secretario de Transporte, Sean Duffy, durante una conversación con la jefa del régimen chavista, Delcy Rodríguez. En esa ocasión, Trump solicitó revertir la orden que desde 2019 bloqueaba los vuelos comerciales entre ambos países.

American Airlines, que comenzó a operar en Venezuela en 1987, suspendió sus vuelos tras la imposición de la prohibición. Antes de la suspensión, era la principal aerolínea estadounidense en el país, con una amplia presencia que facilitaba el tráfico de pasajeros y el intercambio comercial entre Estados Unidos y Venezuela. Con el restablecimiento de la ruta Miami-Caracas-Maracaibo, la compañía busca recuperar su posición en el mercado y ofrecer una alternativa para viajes de negocios, turismo y misiones humanitarias.

Inspecciones de seguridad

Fuentes del sector aeronáutico confirmaron que la Administración de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos realizó una inspección en Caracas la semana pasada para evaluar y verificar los procedimientos de seguridad en el aeropuerto, un paso necesario para reiniciar las operaciones. El Departamento de Transporte enfatizó que la autorización otorgada a Envoy Air estará vigente durante dos años, aunque la empresa aún no ha anunciado la fecha exacta del primer vuelo.

La reapertura de la conexión aérea se produce dos meses después de la intervención militar estadounidense que resultó en la captura del narcodictador Nicolás Maduro y el inicio de una nueva etapa de relaciones bilaterales, con énfasis en la cooperación energética y la inversión extranjera. Durante su último discurso sobre el Estado de la Unión, Trump calificó a Venezuela como un “nuevo amigo y socio” y elogió la colaboración con Delcy Rodríguez.

A pesar del restablecimiento de los vuelos, el Departamento de Estado mantiene a Venezuela en su lista de países “a los que no se recomienda viajar” para ciudadanos estadounidenses, debido a preocupaciones sobre la seguridad y la inestabilidad regional.

Normalización aérea y nuevas rutas en la región

En paralelo a la reanudación de las frecuencias de American Airlines, otras compañías internacionales también han retomado sus operaciones hacia y desde Venezuela. Latam Airlines reabrió esta semana la ruta Bogotá-Caracas, inicialmente con cuatro vuelos semanales y con planes de ofrecer un servicio diario a partir de abril, según confirmó la empresa. La directora ejecutiva de Latam Airlines Colombia, Erika Zarante, afirmó que la ampliación de la operación es una muestra de confianza en la recuperación del mercado venezolano.

El restablecimiento de rutas aéreas ha sido una tendencia creciente en las últimas semanas, con aerolíneas como Wingo y Avianca reanudando servicios entre Colombia y Venezuela. Estas iniciativas forman parte de un proceso de normalización de la conectividad regional, tras años de restricciones y suspensiones motivadas por factores políticos y de seguridad.

La reactivación de los vuelos directos entre Miami, Caracas y Maracaibo marca un paso significativo en la reapertura del espacio aéreo venezolano y en el restablecimiento de las relaciones comerciales y humanas entre Venezuela y Estados Unidos. El regreso de American Airlines al país sudamericano podría facilitar el flujo de pasajeros y mercancías, así como contribuir a la revitalización del sector turístico y empresarial en ambos destinos.

El dirigente opositor Juan Pablo Guanipa compareció este miércoles ante la prensa en Caracas para denunciar que, pese a haber recibido el pasado 19 de febrero una notificación de “libertad plena”, el proceso judicial en su contra permanece abierto. Guanipa fue detenido en mayo de 2025 acusado de estar involucrado en un supuesto plan de “terror” contra las elecciones regionales y legislativas. Estuvo nueve meses privado de libertad antes de ser excarcelado en el marco de las liberaciones anunciadas por el régimen de Delcy Rodríguez.

Infobae

Yo sigo sometido a juicio, esa es la verdad”, declaró el ex diputado en rueda de prensa, al tiempo que informó que durante esos nueve meses de reclusión no pudo designar a un abogado privado para su defensa. Las imputaciones que pesan sobre él incluyen traición a la patria, terrorismo, obstrucción a la administración de justicia, asociación para delinquir y conspiración con terceros países, según detalló el propio Guanipa.

La situación del dirigente expone una de las contradicciones más evidentes en la aplicación de la Ley de Amnistía aprobada por la Asamblea Nacional el 19 de febrero. Cuando le comunicaron la libertad plena, el funcionario de seguridad le indicó que se debía a la ley promulgada por Delcy Rodríguez; pero horas después, Jorge Rodríguez declaró que el caso de Guanipa no estaba contemplado en esa legislación y que la liberación respondió a una “concesión” del régimen chavista.

La ley, aprobada por unanimidad en el Parlamento controlado por el chavismo, establece en su texto que abarca el período entre 1999 y 2026, pero su aplicación se limita a 13 momentos específicos de crisis política ocurridos desde 2002. Esta delimitación, según organizaciones de derechos humanos, deja fuera arrestos registrados en al menos 15 de los últimos 27 años y excluye los casos vinculados a operaciones militares.

El trasfondo inmediato de la detención de Guanipa remite a las turbulencias de los días previos a su encarcelamiento definitivo. Había sido liberado a comienzos de febrero en el marco de un proceso anunciado en enero por el chavismo, pero horas después volvió a ser detenido y enviado a arresto domiciliario tras encabezar una caravana por la libertad de los presos políticos. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, justificó la re-detención argumentando que Guanipa intentaba “generar violencia” y “hacer un show”.

Más allá del juicio en curso, el ex diputado denunció que lleva diez años bloqueado en el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime), la entidad estatal que gestiona los documentos de identidad venezolanos. “Yo no tengo pasaporte sino vencido hace unos siete años porque no ha sido posible que me desbloqueen en el Saime”, sostuvo. También reclamó al Ministerio Público la devolución de los bienes que le fueron incautados al momento de su arresto en mayo del año pasado.

Según Foro Penal, más de 500 personas han sido excarceladas desde que el régimen de Rodríguez anunció, a principios de enero, la liberación de un número importante de presos políticos. Con todo, la organización estima que al menos 644 permanecen detenidas por motivaciones políticas en Venezuela. La Ley de Amnistía contempla la creación de una comisión especial para revisar los casos que queden fuera del alcance de la norma, aunque su funcionamiento efectivo aún no ha sido demostrado.

Guanipa, aliado cercano de María Corina Machado, insistió en que cualquier proceso de reconciliación debe estar acompañado de verdad y justicia, y respaldó el plan de tres fases presentado por el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio como hoja de ruta para convocar elecciones. El caso del ex diputado ilustra la brecha que separa los anuncios del chavismo de su aplicación concreta: un hombre formalmente libre que sigue siendo juzgado, sin documentos válidos y sin los bienes que el Estado le confiscó.

El gendarme argentino Nahuel Gallo, liberado el sábado en Venezuela, dijo este miércoles que El Rodeo I, la cárcel donde estuvo detenido 448 días, es un «lugar de tortura psicológica» y que no está listo aún para contarlo.

EFE

«El Rodeo I no es un lugar muy, muy bueno. Es un lugar de bastante tortura psicológica y no muy grata para contarla en estos momentos», dijo en una rueda de prensa y su primera declaración pública tras llegar a Argentina el lunes en un vuelo privado junto con directivos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), organismo que medió en su liberación.

«No quiero contar las cosas y las atrocidades que hicieron. No puedo todavía, no me siento preparado», agregó.

El gendarme -policía fronterizo- pidió, además, por la liberación de otros 24 extranjeros con los que compartió cautiverio hasta el momento de su salida de Venezuela y agradeció a las autoridades argentinas por el acompañamiento.

Mostró alivio tras el reencuentro con su familia: «Tengo un hijo que lo amo con toda mi vida. Es lo único que me mantuvo fuerte».

Nahuel Gallo agradeció el apoyo de otros detenidos

Gallo fue acompañado por el canciller argentino, Pablo Quirno, y la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, quienes al igual que el gendarme evitaron menciones a la AFA, clave en su libertad y que mantiene desde hace meses enfrentamiento político y judicial con el gobierno de Javier Milei.

En un comunicado oficial publicado el domingo, cuando fue liberado, la AFA adjudicó la gestión diplomática para que fuera liberado a los contactos del presidente de esa institución y vicepresidente de Conmebol, Claudio Tapia, con su par venezolano Jorge Giménez.

El Ejecutivo criticó públicamente esta negociación.

En la rueda de prensa, Gallo agradeció a los presos venezolanos que conoció: «Muchísimo me han ayudado, así sea con una media (calcetín). Porque los extranjeros no tenemos visita, no tenemos llamada».

En reiteradas ocasiones señaló que necesita «tiempo» para poder procesar lo vivido en la prisión venezolana.

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