Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El 17 de noviembre del 2019 ocurre en China el primer caso de COVID-19 en el Mundo, según el estudio realizado por el equipo de David Roberts de la Universidad de Kent del Reino Unido.

Por: Morfema Press / Es Global

La crisis sanitaria global aún no ha terminado, pero ya es posible avistar algunas de las principales consecuencias y potenciales riesgos para el orden global que ha generado o potenciado la pandemia.

La pandemia de la Covid-19 ha contagiado y matado a millones de personas en todo el mundo.

Ha causado una gran crisis económica porque es la mayor conmoción que ha sacudido el orden mundial desde la Segunda Guerra Mundial y la economía desde la Gran Depresión.

El FMI calcula que la pandemia va a generar un coste de nueve billones de dólares durante los próximos años.

Habrá mucha gente más pobre y hambrienta y los Estados frágiles se debilitarán todavía más.

La situación del planeta hace pensar que habrá más guerras y desplazamientos masivos de población.

La crisis se ha extendido en dos secuencias bien diferenciadas. En los países ricos e industrializados y en China, las consecuencias inmediatas fueron enormes: no había habido una paralización y una modificación de las actividades y las normas sociales tan drásticas y repentinas desde 1945 en Europa y desde 1966-1976 (el periodo de la Revolución Cultural) en el gigante asiático.

En cambio, al principio no pareció que la pandemia constituyera una emergencia similar en gran parte del África subsahariana ni en Japón, donde la vida continuó con bastante normalidad aunque, por supuesto, con menos visitantes extranjeros.

La situación cambió por completo en 2021: India y Japón pasaron del exceso de confianza a la emergencia. Los Juegos Olímpicos de Tokio se disputaron sin público, mientras que Estados Unidos y Europa hablaban de reapertura y normalidad, especialmente en el aspecto económico, cuando la producción empezó a aproximarse, junto con las de China, Corea del Sur y Taiwán, a los niveles anteriores a la pandemia.

A la hora de la verdad, el exasesor de Downing Street Dominic Cummings no andaba tan desacertado cuando comparó al Primer Ministro británico, Boris Johnson, con un carro de supermercado que daba bandazos de un lado a otro del pasillo.

A medida que la naturaleza y la implantación de la Covid-19 cambiaban, los responsables políticos parecían condenados a tratar de no quedarse rezagados en lugar de poder controlar la situación.

Los análisis del Covid-19

De los numerosos libros dedicados a una crisis que todavía no ha terminado, destacan dos: Shutdown: How Covid Shook the World Economy, de Adam Tooze, y Aftershocks: Pandemic Politics and the End of the Old International Order, de Thomas Wright y Colin Kahl.

El primero parece una conferencia pronunciada por un historiador de renombre, que es lo que es Adam Tooze. Está lleno de datos y anécdotas, propone ideas sobre lo que significa todo esto y a veces parece una especie de terapia introspectiva.

Subraya las discrepancias que ha habido en los países ricos entre lo preparados que aseguraban estar y lo que verdaderamente lo estaban.

El término que empleó el sociólogo alemán Ulrich Beck para describir la situación de tener planes para todo pero poca o ninguna capacidad de llevarlos a la práctica cuando era necesario fue “irresponsabilidad organizada”.

Tooze aborda directamente la cuestión de qué medidas entraban dentro de la normalidad y cuáles podían ser revolucionarias, en particular en Estados Unidos, y llega a una conclusión poco optimista: “Lo que a primera vista parecía una sólida síntesis de política fiscal y monetaria en coordinación armoniosa para ayudar a financiar un nuevo y generoso contrato social, al examinarlo con detalle, era un monstruo confuso y deforme, un régimen a medio camino entre Frankenstein y Jekyll y Hyde”.

En otras palabras, una transformación real y sostenida se logra con políticas a largo plazo, no con medidas de emergencia. Cualquier cambio que pueda producirse se deberá a las fuerzas políticas y la evolución de la opinión pública. En un país tan dividido como EE UU, quién sabe qué puede ocurrir. Tooze inscribe la crisis en el contexto general de la gran crisis que se vivió en la era neoliberal iniciada por Margaret Thatcher y Ronald Reagan en los 80. Comprender los fundamentos medioambientales, sociales y políticos que ese neoliberalismo proporcionó al orden internacional es esencial para encontrar nuestros puntos de referencia históricos. “Desde ese punto de vista, la crisis del coronavirus señala el fin de un arco cuyo origen se encuentra en los 70. También podría considerarse la primera crisis global de la era del antropoceno que está comenzando, una era caracterizada por las consecuencias negativas de nuestra relación descompensada con la naturaleza”.

“Wuhan, no Chernóbil”

Hay un capítulo especialmente instructivo, titulado “Wuhan, no Chernóbil”. Con la capacidad infecciosa del SARS-CoV-2, la epidemia era para China una amenaza absolutamente acuciante que no admitía demora. Pekín lo comprendió, pero Occidente no.

En China, un fracaso en materia de salud pública como los que se produjeron en Italia, Reino Unido o Estados Unidos habría costado millones de vidas. Tooze cree que “si la gestión política de la crisis hubiera sido tan torpe en Pekín como en Washington o Londres, el férreo poder de Xi Jinping podría haberse tambaleado”. Pero no fue así.

No solo el gigante asiático no sufrió un desmoronamiento al estilo soviético, sino que devolvió la pelota a sus detractores extranjeros. En China, el primer país que sufrió la enfermedad, el virus se contuvo rápidamente, lo que dio a Xi fuerza y libertad para tomar otras medidas. Fue en Europa, EE UU, Latinoamérica e India donde el virus se descontroló. Esa diferencia crucial creó las condiciones para todas las demás cosas que ocurrieron en 2020 y desde entonces”. Creer que Wuhan iba a ser otro Chernóbil le costó caro a Occidente. Su fracaso puso en manos del Partido Comunista Chino un “triunfo histórico”.

Kahl y Wright opinan que la pandemia ha dado fuerza e impulso a una situación que ya existía. La hostilidad entre Estados Unidos y China estaba fraguándose desde hacía años, y ambos países estaban construyendo sus respectivas redes, defendiendo sus propios intereses y estableciendo sus propias normas.

Una amenaza mundial como la Covid-19 no discrimina entre razas, ideologías ni países. Podría haber empujado a las grandes potencias a trabajar unidas, pero sucedió todo lo contrario, y se convirtió en un instrumento de rivalidad estructural.

A medida que Washington y Pekín separan sus intereses económicos y se intensifica la rivalidad tecnológica, cada vez se asienta más la “multipolaridad centrífuga”. Muchas personas han oscilado entre creer que la pandemia iba a cambiarlo todo y creer que no iba a cambiar nada. Kahl y Wright han escrito un libro magníficamente documentado y que consigue que toda esa información no se haga pesada.

El libro incluye un capítulo muy interesante sobre las consecuencias de otra pandemia, la de la llamada gripe española tras la Primera Guerra Mundial. Su análisis de los años 20 y 30 del siglo pasado desde la perspectiva de la pandemia es una maravillosa galopada a través de la historia.

De vuelta a la actualidad, el libro describe las tensas relaciones entre la OMC y Estados Unidos, la falta del liderazgo estadounidense, el papel de la desinformación y una realidad que “hizo que China recorriera el escenario mundial, cada vez más, con sensación de triunfo”. Será difícil encontrar una descripción paso a paso de lo que los autores llaman el “nuevo desorden mundial”.

Su conclusión no es precisamente optimista.

El periodo de entreguerras a partir de 1918 fue una época de enorme agitación económica, social y política. “El ascenso de los nacionalismos y las ambiciones revisionistas de los poderes autoritarios chocaron con unas instituciones internacionales frágiles, incapaces de mediar en la rivalidad entre grandes potencias. EE UU se encerró en sí mismo, la comunidad de democracias se vino abajo y el mundo volvió a sumirse en la oscuridad. Los inquietantes paralelismos entre aquella época caótica y conflictiva y la nuestra empezaban a verse ya antes de la Covid-19, y la pandemia ha añadido un escalofriante y perturbador elemento más. No podemos permitir que la historia se repita”.

Douglas Carl Engelbart (Portland, Oregón; 30 de enero de 1925-Atherton, California; 2 de julio de 2013)​ fue un inventor estadounidense, descendiente de noruegos.

Por: Morfema Press / Wikipedia

Es conocido por inventar el ratón (mouse),​ y fue un pionero de la interacción humana con las computadoras, incluyendo el hipertexto y las computadoras en red.

Su visión sirvió para que los ingenieros de Xerox PARC llegaran finalmente a un mejor diseño del mouse, empleado por la Xerox Alto, la primera computadora personal con interfaz gráfica.​

Engelbart recibió un título de grado en ingeniería eléctrica de la Oregon State University en 1948, un título de grado en ingeniería de la Universidad de Berkeley en 1952 y un doctorado de UC Berkeley en 1955.

En otoño de 1968, en una conferencia de expertos en informática, Doug Engelbart hizo una presentación que duró 90 minutos. Además de hacer la primera demostración pública del ratón, incluyó una conexión en pantalla con su centro de investigación, es decir, fue la primera vídeo-conferencia de la historia y es recordada con el sobrenombre de «la madre de todas las demos».

Douglas Engelbart, la mente detrás de «el ratón»

El ratón, el invento más conocido de Engelbart fue descrito en 1967.

Las pruebas que se realizaron demostraron que era más eficiente y efectivo que otros dispositivos que se diseñaron para realizar selecciones en la pantalla, como el lápiz de luz y el joystick; permitía interactuar en forma sencilla y práctica con las computadoras.

Engelbart concibió este artefacto y el ingeniero Bill English, un miembro de su equipo, realizó el diseño detallado.

Engelbart solicitó una patente en 1967 y recibió el 17 de noviembre de 1970, con el casco de madera con dos ruedas de metal (el ratón del ordenador), que se había desarrollado con Bill English, su ingeniero jefe, unos años antes.

En la solicitud de patente se describe como un «indicador de posición XY para un sistema de visualización». Engelbart reveló más tarde que fue apodado el «mouse», porque el cable de conexión parecía la cola de un ratón.​

Años más tarde, la mayoría de los miembros del equipo de Engelbart, incluyendo a English, se trasladaron a Xerox-PARC.

Los investigadores allí redefinieron el uso del dispositivo integrándolo en un sistema que utilizaba símbolos icónicos en la pantalla.

El próximo domingo, 21 de noviembre, bajo un régimen que no ha sido reconocido precisamente por su respeto a las reglas de juego ni a los derechos humanos, civiles y políticos de los venezolanos, se celebrarán elecciones regionales y locales. A pesar de lo señalado, representan una valiosa oportunidad para avanzar en el desplazamiento de la camarilla que lo controla y que tanto daño ha causado al país, que no debe ser desperdiciada. Esta apreciación se basa en las siguientes consideraciones.

Las condiciones en que habrán de realizarse estas elecciones son diferentes a las que montó Maduro en 2018 para hacerse reelegir. Entonces las fuerzas democráticas aún controlaban la Asamblea Nacional, aunque sólo formalmente por el despojo de sus potestades constitucionales, y el liderazgo opositor gozaba de considerable apoyo y reconocimiento internacional. La farsa electoral de ese año –partidos y dirigentes opositores inhabilitados, ausencia de auditoría de las máquinas y del registro electoral, inexistencia de observación internacional confiable, violación de los lapsos establecidos y un notorio ventajismo oficialista— pudo ser convertida en acusación contra el régimen. El supuesto “triunfo” de Maduro fue, en realidad, una derrota política. Tan así que más de 50 países del mundo democrático lo desconocieron, se acentuaron las sanciones en su contra y las fuerzas democráticas pudieron montar, el año siguiente, el desafío más fuerte que ha tenido que enfrentar: la aparición de un poder paralelo, en la figura de un presidente interino encarnado en Juan Guaidó, con amplio apoyo internacional. Que este interinato finalmente se haya desinflado en sus pretensiones de sustituir a Maduro, no invalida que, en el momento de su aparición, acentuó la precariedad del mandato obtenido fraudulentamente.

En las venideras elecciones el liderazgo opositor no goza de la ascendencia política que tenía en 2018. Si bien las encuestas siguen mostrando un rechazo a la gestión de Maduro de más del 80%, el apoyo a quienes encarnan la alternativa democrática ha descendido casi al nivel que el que tienen las fuerzas chavistas. Parece que, para muchos, ese liderazgo no encarna la salida en estos momentos.

Por su parte, los jerarcas del gobierno de facto necesitan ganar legitimidad internacional para que les sean levantadas las sanciones en su contra. Ello es aún más apremiante por la decisión del fiscal de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, de abrirles una investigación formal por presuntos crímenes de lesa humanidad contra la población. Confiando en que su poder no estará en juego, optaron por respetar ciertas reglas para la venidera contienda, asumiendo un riesgo calculado de que la oposición reconquiste algunos espacios, en lugar de cerrarse aún más en su barbarie y trampear las elecciones abiertamente, como acaba de hacer Ortega en Nicaragua. Y es que sobre Ortega no pesan, por ahora, sanciones como las que tanto perjudican a los bolsillos de la mafia que controla el poder en Venezuela.

De ahí la incorporación de dos respetados demócratas en el CNE, la restitución de la tarjeta única a los fuerzas que integraron la MUD, la venida de una misión de observadores de la Unión Europea y, bajo cuerda, el retorno de algunos dirigentes perseguidos. Claro, persiste la confiscación de las tarjetas y símbolos de importantes partidos opositores, Maduro sigue contando con mayoría en el CNE y es notorio el ventajismo oficialista en el uso de los medios del Estado. La aparición el día 21 de “puntos rojos” para el control de electores, de bandas fascistas merodeando las instalaciones e intimidando a los testigos electorales de oposición, muy probablemente estén también en la agenda. Pero la apuesta del chavo-madurismo parece ser evitar que estos comicios sean invalidados, a los ojos de los observadores, por incumplir con las garantías democráticas esperadas. De lograrlo, Maduro habría dado un importante paso en su búsqueda de legitimidad, mejorando su posición negociadora en México y ante EE.UU.

Y en este riesgo calculado, cuenta con una carta importante: las pugnas habidas entre las fuerzas democráticas, y la desmotivación y consecuente abstención de parte del electorado que, si votara, sería por la oposición. Se ha visto favorecido por la campaña activa contra la participación electoral de una minoría opositora que alega que estos comicios, como los anteriores, serán trampeados: se votará, pero no se elegirá. Ésta se pregunta, no sin razón, si se puede confiar en quienes han dado reiteradas muestras de falsear la voluntad popular. ¿Acaso son ahora demócratas, respetuosos de las normas?

Sería ingenuo confiar en que los maduristas desecharán la trampa ahí donde perciben que puede dar sus frutos. Pero les acarrea un costo político si lo que buscan es aprobación. Además, por las situaciones antes descritas, confían en que la votación de las fuerzas opositoras estará lejos de su potencial y, por tanto, poco amenazante. Perder en algunos lugares, cuando no está en juego el poder a nivel nacional, no les quita el sueño. En última instancia, podrán volver a meter –esta vez camuflada, pues Maduro prometió no aplicarla—la figura del “protector” del estado o de la alcaldía en cuestión.

La naturaleza del régimen no ha cambiado. Sigue siendo un poder dictatorial militarizado, articulado por complicidades mafiosas que, con el apoyo de bandas criminales y de estados forajidos, se dedica a expoliar a Venezuela. Su problema es que, por los momentos, no pueden sacarle todo el provecho a su presa por las restricciones internacionales impuestas a sus desafueros. De ahí su afán de ser percibido como “buen ciudadano” en el concierto de naciones, con elecciones que sean aceptadas como válidas, para recuperar márgenes de acción. No es porque sus personeros crean en la democracia, en el imperio de las leyes y el respeto a los derechos humanos, civiles y políticos de la población.

Cómo el fascismo no dar fácilmente su brazo a torcer, tiene una enorme importancia los esfuerzos de muchos para que las fuerzas democráticas conquisten la mayor votación posible. De sobrepasar las expectativas de partida, pondrán en tres y dos a Maduro: o acepta el resultado o se despide de sus intentos por ganar legitimidad. Hay que aprovechar oportunidades como ésta para volver a motivar a la población en torno a las posibilidades y la factibilidad real de un cambio político en el país. Los liderazgos que se están forjando en muchos lugares a propósito de estos comicios, al conectarse con las aspiraciones y los problemas cotidianos del venezolano, habrán de insuflar aire fresco en las fuerzas democráticas. Por los medios sociales se han divulgado importantes movilizaciones y se aprecia un renacer del entusiasmo entre multitudes no despreciables. Ojalá que pueda remontarse en muchos lugares la poco alentadora situación comentada arriba. Decisiones como la de Carlos Ocariz, renunciando a favor de la candidatura de David Uzcátegui para la gobernación de Miranda, son muy positivas. En todo caso y a pesar de las divisiones que aún habrán de presentarse, la suma total de votos democráticos debe dar una señal clara de las aspiraciones de cambio de los venezolanos.

Es menester acumular las fuerzas necesarias para que, con una estrategia consensuada y un liderazgo que haya recuperado la confianza de las grandes mayorías, se logre forzar progresivamente al madurismo a ceder en asuntos cruciales a la convivencia democrática para que, en próximos comicios –las posibilidades de un referendo revocatorio, según el calendario impuesto por Maduro están a la vuelta de la esquina— puedan consolidarse posibilidades efectivas de un gobierno de transición democrática que abra las puertas a la conquista de niveles crecientes de bienestar, en un régimen de respeto al ordenamiento constitucional, a las libertades y a los derechos humanos de la población.

En la superación de las tragedias padecidas por las grandes mayorías, tiene poco efecto la ilusión de “deslegitimar a la dictadura, absteniéndome”. No aprovechar las oportunidades que se presentan para acortar la vida en el poder de tan funesta camarilla solo contribuye a alargar y profundizar su sufrimiento. El esfuerzo de cambio nos corresponde fundamentalmente a los venezolanos, si bien el apoyo internacional es muy importante. Pero no confiemos en soluciones mágicas venidas de afuera. ¡A votar!

Humberto García Larralde, economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela, humgarl@gmail.com

Este domingo los venezolanos votarán en las elecciones regionales y municipales convocadas por un Consejo Nacional Electoral que resultó del acuerdo político entre el madurismo, representado por el presidente de la Asamblea Nacional 2020, Jorge Rodríguez, y un sector de la oposición liderado por Henrique Capriles, alto dirigente nacional de Primero Justicia, un partido que también tiene entre sus principales figuras a Julio Borges.

Las también llamadas megaelecciones buscan colocar la primera piedra para la reconstrucción de la confianza en el voto y, sobre todo, que los partidos retomen las capacidades para que la política vuelva a plantearse en términos reales (pragmatic realism).  

En 2017, la decisión de Henry Ramos Allup, secretario general nacional de Acción de Democrática, de acudir al evento electoral para que la MUD participara en la última elección de gobernadores, condicionó al resto de los partidos políticos opositores, con la excepción de Vente Venezuela y Alianza Bravo Pueblo, a medirse en unas primarias para escoger los candidatos. 

El resultado de esos comicios regionales para la oposición fue el triunfo en 6 de las 23 gobernaciones, que al final se convirtieron en 4: Táchira, Mérida, Nueva Esparta y Anzoátegui –todas de AD–. Las otras dos, Zulia (PJ) y Bolívar (La Causa R), se perdieron. La primera por la no juramentación ante la Asamblea Nacional Constituyente del gobernador electo, Juan Pablo Guanipa, y la segunda despojada al “no cobrar” Andrés Velásquez

En aquel momento político, una gran parte del electorado opositor consideró ilegal, inconstitucional y fraudulenta la elección de la Asamblea Nacional Constituyente convocada por el cabellomadurismo dos meses antes (30 de julio de 2017), lo que motivó la abstención. Además, el sistema electoral perdió credibilidad porque la empresa Smartmatic –la responsable del software con el que funcionaba el sistema de votación electrónica en Venezuela– denunció que el CNE había inflado en, al menos, 1 millón de votos la cifra de participación en la escogencia de la ANC.

Cuatro años después tenemos que la oposición vuelve a participar dividida en la elección del 21N. 

En esta ocasión, La Causa R se suma a Vente Venezuela y Alianza Bravo Pueblo en la no participación, considerando la elección una farsa que le lava la cara y convalida a Maduro y su régimen. Hay un presidente encargado reconocido por Estados Unidos y el Reino Unido, entre otros, independientemente del resultado electoral el 21N; pero existe un desgaste político de ese interinato y los partidos que lo integran, por el ejercicio del poder y la no salida de Maduro y compañía de Miraflores. Asimismo, concurren los opositores amigos del régimen conocidos como alacranes, que para efecto de los escenarios serán contados dentro de la oposición porque el madurismo los usa en ese sentido.     

Mientras tanto, el PSUV llega a esta elección desgastado por los efectos de la muy mala gestión de los servicios públicos, la pandemia del covid-19 –la respuesta ante el virus le ha pasado factura a algunos candidatos en países donde ha habido comicios– y el dedazo en la escogencia de los candidatos, situaciones todas que pueden provocar una reacción adversa a la hora de votar. 

Además, se devela el verdadero rostro de la “revolución bolivariana”, el criminal. El heredero de Chávez ha sido señalado de presuntos delitos de lesa humanidad (fiscal de la CPI, Karim Khan, anunció el inicio de la fase de investigación de hechos ocurridos en Venezuela), lavado de dinero proveniente de la corrupción y actividades ilícitas (caso Alex Saab et al.) y narcoterrorismo (Fiscalía de Estados Unidos colocó precio a la captura de los líderes del cabellomadurismo y sus cómplices).

Un factor importante que hay que tomar en cuenta en las votaciones es la población que ha migrado (17% según Acnur), por lo que la maquinaria electoral será clave para la movilización de votantes. Sobre todo si el PSUV tiene un techo o voto duro que se mueve entre 18% y 22% en todo el territorio nacional, según la mayoría de las encuestas. 

Otra premisa es que Maduro y compañía necesitan que las elecciones del 21N parezcan libres, justas y transparentes para que la Misión de Observación Electoral de la UE las certifiquen a través del informe preliminar. Es decir, hay una alta probabilidad de que el día de la votación se observe un comportamiento del CNE y del Plan República similar al advertido en las parlamentarias de 2015. 

Por otra parte, el 21N el sistema electoral automatizado arrojará un resultado mayoritario a la tarjeta que gane la gobernación. Al ser una megaelección (3.802 cargos públicos) se entubó el sufragio para simplificar el voto electrónico, lo que hace casi imposible cruzarlo, en perjuicio de la pluralidad democrática. 

Por lo tanto, la participación electoral será clave en los resultados. 

De acuerdo con la simulación realizada por Inter American Trends, con una participación cercana a 50%, la MUD obtendría 4 gobernaciones: Zulia, Sucre, Nueva Esparta y Táchira; mientras que la Alianza Democrática 2: Anzoátegui y Lara. Por encima del 50% de participación en las zonas urbanas, la MUD podría adicionar Vargas y la Alianza Democrática otras 2: Guárico y Miranda. El PSUV conseguiría en el primer escenario 17 gobernaciones –similar a las obtenidas en 2017– y 14 en el segundo. 

Estos resultados, respaldados por la Misión de Observación Electoral de la UE, le darán una mayoría de gobernaciones, alcaldías, concejales legislativos y municipales al PSUV, lo que permitiría imponer en México una agenda para la normalización política en Venezuela. Así, Maduro sobreviviría y convencería a muchos venezolanos de que la democracia no funciona. 

Los representantes de 25 países que forman parte de la Organización de Estados Americanos (OEA), fijaron posición el pasado viernes respecto a las elecciones del domingo 7 de noviembre montadas en Nicaragua, en las que, como era de esperarse, el dictador Daniel Ortega, se declaró vencedor en medio de consignas que gritaban para presentar ese fraude como, “otra gran victoria de su revolución”. En la OEA, al contrario, el coro de diplomáticos mas bien concluía en decirle al mundo que esas elecciones «no fueron libres, justas ni transparentes y no tienen legitimidad democrática».

La noticia está circulando por todas partes, era necesario que saliera de ese escenario, tal como ocurrió, gracias a 25 votos a favor, mientras que un país instruía a su vocero votar en contra, otros 7 de abstuvieron y se verificó una ausencia. Así fue el desempeño de cada uno de los embajadores que interactuaron en la 51 Asamblea General de ese ente interamericano, en cuya sesión, después de un prolongado debate, se aprobó esa resolución que fue auspiciada por las delegaciones de Canadá, Antigua y Barbuda, Chile, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, República Dominicana y Uruguay, sobre «La situación en Nicaragua». “La resolución deplora el caso omiso que el Gobierno del país centroamericano ha hecho a las iniciativas diplomáticas y técnicas emprendidas desde junio de 2018 por la OEA para promover la «democracia representativa y la protección de los derechos humanos» en Nicaragua.

Debemos estar muy claros que en Nicaragua, ni en Cuba y mucho menos en Venezuela, se podrá hablar de “elecciones libres y verificables”, mientras las instituciones públicas estén maniatadas por los dictadores que ocupan todos los espacios del Estado. Es evidente que en esos países se hace lo que se le antoje a los dictadores de turno. Para esos tiranos no cuentan los principios de La carta Interamericana. Para Maduro esos párrafos son letra muerte, lo mismo ocurre con Ortega y desde luego es similar la conducta de su socio Diaz-Canel, que ahora ocupa el puesto cedido por Fidel y Raúl Castro en La Habana.

Todos los que hemos venido denunciado esos fraudes, además de las continuas violaciones a los derechos humanos, esperamos acciones mas contundentes por parte de la comunidad internacional, a la que no se le puede escapar la dimensión de la amenaza que representan estas mafias para la estabilidad de nuestro hemisferio. Porque no se trata solo de hacer fraudes para preservar los poderes que usurpan para el simple goce sensual de esos privilegios. Es que utilizan esas instancias de poder para amparar a las transnacionales del narcotráfico y del terrorismo internacional, además de las corruptelas que acometen para que mas dinero sucio ingrese a esas cuentas financieras que manejan desde la economía oscura o negra que ponen al servicio de sus planes expansionistas en todo el mundo.

@Alcaldeledezma

El próximo domingo 21 de noviembre celebraremos un nuevo aniversario del Día del Estudiante. Es una fecha emblemática desde hace unas cuantas décadas. Recuerda las jornadas estudiantiles en contra de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Tuvieron su centro operativo en la Universidad Central de Venezuela, pero con variadas manifestaciones de solidaridad en todo el universo universitario y liceísta de la época. En menos de dos meses el objetivo se alcanzó. Por supuesto que fue necesaria la intervención de las Fuerzas Armadas de la época en combinación con dirigentes políticos del primer nivel. Unos en la clandestinidad, otros presos pero el anhelo de libertad se habían apoderado del liderazgo natural de la sociedad civil. Empresarios, trabajadores y, por supuesto, la Iglesia Católica dieron ejemplo de amor a la patria hasta alcanzar el objetivo de sustituir la dictadura e iniciar una nueva etapa bajo los valores insustituibles de la democracia y la libertad.

Ahora, en este momento tan difícil que vive la República, el régimen ha convocado a elecciones parciales en ausencia de condiciones elementales para legitimarlas. Durante unos cuantos meses el debate se ha centrado en votar o no votar ese día. El régimen ha ganado tiempo y contribuye a diario con la polémica existente en la llamada oposición democrática, intrigando al máximo y generando confusión en sus filas. Para el día de hoy hay alacranes provenientes de los partidos tradicionales, nuevos y viejos, pero todo está a la vista. El tema del cese de la usurpación, la constitución de un gobierno de transición y la convocatoria a elecciones presidenciales en el menor tiempo posible pasó a un segundo plano. El electoralismo agudo de unos y la presidencialitis candidatural de otros le está prestando un gran servicio al régimen. Tiene de positivo que todas las caretas han caído. Y el próximo domingo, la ausencia masiva de votantes dejará establecida la voluntad popular frente al problema.

El 21 de noviembre de 2021 se inicia una nueva etapa para Venezuela. Me atrevo a decir que será el tiempo final de la dictadura. Los problemas están sobre diagnosticados. El pueblo encontrará verdaderos dirigentes, honestos a toda prueba, que los conducirán a una nueva realidad.

Es increíble que en el mundo cuando se habla de Latinoamérica se pongan como ejemplos negativos las realidades de Cuba, Nicaragua y ahora Venezuela. Los tres países en el mismo saco de un socialismo comunistoide. No somos Cuba. Tampoco Nicaragua. No lo seremos y estamos dispuestos a luchar para evitarlo. No se trata de volver al pasado, a los cuarenta años de democracia. Se trata de construir el país de los sueños con absoluto respeto a los valores fundamentales de la democracia y la vida en libertad como hemos dicho tantas veces. El objetivo es posible en relativo corto plazo. Venezuela tiene como lograrlo.

Lunes, 15 de noviembre de 2021

oalvarezpaz@gmail.com

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Mecum Auctions, especialista en subastas de automóviles de todo tipo, anunció para la venta una de las cinco unidades que se fabricaron del automóvil de ensueño Drag-U-La.

Por: Julián Afonso Luis – Road One

Este muy particular auto se desarrolló a inicios de 1965 por el preparador californiano George Barris en su taller Barris Kustoms de Hollywood (EE. UU.), a solicitud de los productores de la teleserie The Munster (La Familia Munster, en la televisión de Latinoamérica).

El auto se concibió a partir de un bastidor tubular, inspirándose en las carreras de aceleración y en los autos especiales de tipo hot rod, que estaban muy de moda para la época. Barris comisionó su diseño a uno de sus empleados, Tom Daniel.

La serie de televisión The Munster recreó la vida cotidiana de una familia típica estadounidense, con un toque de humor consistente en que sus miembros eran famosos monstruos de la literatura, como Frankenstein, el hombre lobo, la mujer araña o un abuelo vampiro.

Los productores solicitaron crear el Drag-U-La para protagonizar un episodio llamado “Hot Rod Herman”, en el cual el abuelo de la familia (un elegante vampiro inmortal nacido en de Transilvania) construyó para su yerno un llamativo auto de carreras.

Con el fin de adaptarse a la dinámica de la teleserie, Daniel y Barris instalaron en el auto un ataúd a modo de carrocería, a lo que añadieron un único asiento descubierto, grandes ruedas al estilo dragster y varios detalles fúnebres. Por su parte, el motor, fiel a la cultura hot rod, se concibió totalmente al descubierto.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a Road One

Morfema Press

Atrás quedaron los días en que las PC todo en uno (AiO) eran compradas únicamente por trabajadores de oficina y aquellos que no sabían lo que realmente significaba PC.

Por: Morfema Press / TechSpot

Hoy en día, las AiO pueden ofrecer una combinación convincente de pantalla de alta gama y hardware potente dentro de una sola unidad, y la HP Envy 34 All-in-One es un excelente ejemplo de ello.

Después de mostrar su máquina a principios de este año, HP ha confirmado que el Envy 34 All-in-One ahora se puede reservar desde su sitio web, con entrega programada para el 30 de noviembre de 2021.

Lo más destacado aquí es la pantalla: un IPS de 34 pulgadas, 5K (5120 x 2160) que puede alcanzar las 500 nits y cubre el 98% de la gama de colores DCI-P3.

Esa alta resolución, tamaño y relación de aspecto de 21:9 lo convierten en una excelente opción para los creadores de contenido, así como para los fanáticos de la productividad y la multitarea.

También viene con una cámara magnética desmontable con iluminación mejorada de HP y tiene carga inalámbrica incorporada en la base.

Una AiO full de hierro

Los compradores también obtienen un procesador Core i7-11700 de 11a generación de ocho núcleos / dieciséis subprocesos. La CPU de Intel ofrece una frecuencia base de 2,5 GHz, un impulso de hasta 4,9 GHz y 16 MB de caché L3.

Pero el HP Envy 34 All-in-One no se trata solo de trabajo. También viene con una tarjeta gráfica Nvidia RTX 3060 como estándar, lo que te permite jugar Watch Dogs Legion y Assassin’s Creed Valhalla a alrededor de 60 fps en 1080p, o Shadow of the Tomb Raider a aproximadamente 83 fps en 1440p.

En otros lugares, el AiO de HP cuenta con 16 GB de RAM DDR4-2666 y un SSD NVMe TLC M.2 de 1 TB; hay tres ranuras de expansión M.2 adicionales.

La conectividad se proporciona a través de un puerto HDMI 2.1, tres puertos de pantalla, tres puertos tipo C (dos Thunderbolt 4), seis USB tipo A (cuatro 10 Gbps, dos 5 Gbps), un RJ-45 y un conector para auriculares.

Los compradores también obtienen un lector de tarjetas de memoria 3 en 1 integrado, altavoces duales Bang & Olufsen y Windows 11 Home.

El HP Envy 34 All-in-One se puede reservar ahora por $ 2,349.99. Podemos esperar que en algún momento en el futuro lleguen modelos más potentes con opciones de CPU / tarjeta gráfica más robustas.

HP actualmente está ejecutando una venta anticipada de vacaciones que presenta una gran cantidad de descuentos en computadoras portátiles, PC y más, incluida la computadora de escritorio Omen 30L con tecnología RTX 3080.

Pedro Antonio Ríos Reyna fue uno de los más importantes músicos de Venezuela en el siglo XX. Fundador, junto a Vicente Emilio Sojo, de la Orquesta Sinfónica Venezuela (OSV).

Por: Morfema Press / iVenezuela

Además impulsó la creación del Ateneo de Caracas, Orquesta de Cámara de la Universidad Central de Venezuela, Orquestas Experimentales de la Orquesta Sinfónica Venezuela, Coral Filarmónica de Caracas, y construcción de la Concha Acústica de Bello Monte, en Caracas.

Pedro Antonio Ríos Reyna nació el 16 de noviembre de 1905 en Colón, estado Táchira.

Antes de iniciar la adolescencia ya ejecutaba con virtuosismo el violín, razón por la cual se le trasladó a Caracas para su formación musical.

Asistió a la Escuela de Música y Declamación, actual Escuela Superior de Música “José Ángel Lamas”.

Estudió bajo la guía de José Lorenzo Llamozas, Vicente Emilio Sojo y Juan Bautista Plaza.

El 30 de junio de 1913 ejecutó su primer concierto en el Teatro Municipal. Hacia 1917 trabajó como músico de cine mudo en el cine Princesa, además fungía como violinista en una compañía privada de ópera.

En la década de los años veinte formó parte de la Unión Filarmónica de Caracas. Creó los ciclos de conciertos dominicales en la Biblioteca Nacional.

Fue nombrado inspector de bandas militares, profesor de violín en la Escuela Superior de Música. Promovió la música académica en Radiodifusora Nacional y Radio Nacional de Venezuela.

Orquesta Sinfónica de Venezuela

Pedro Antonio Ríos Reyna, junto a otros músicos, fundó en 1930 la Orquesta Sinfónica Venezuela (OSV). Formó parte de su junta directiva, la presidió en dos oportunidades y su Director Musical en varias ocasiones. Además fue su concertino durante treinta y tres años.

Durante su gestión al frente de la OSV promovió los programas de ópera, que contaron con Stravinski y Arrau entre sus invitados.

Impulsó la creación de una sede para la OSV, que se materializó en el proyecto Complejo Cultural Teatro Teresa Carreño.

El 13 de febrero de 1971, mientras se encontraba en Nueva York realizando gestiones para la Orquesta, Pedro Antonio Ríos Reyna fue arrollado por un vehículo que le causó la muerte.

Fue velado en capilla ardiente en el Teatro Municipal de Caracas.

El 19 de abril de 1983 se inauguró la sala Ríos Reyna en el CCTTC.

Las campanas de alarma están sonando en el Partido Demócrata mientras se prepara para defender su estrecha mayoría en la Cámara en las elecciones de mitad de período de 2022.

Por: Morfema Press / The Wall Street Journal

Cuando una firma progresista realizó una encuesta el mes pasado a votantes negros, un electorado demócrata clave, encontró que menos de la mitad dijo que sus vidas habían mejorado bajo el presidente Biden. Una segunda firma aliada de los demócratas descubrió que entre los nuevos votantes que respaldaron a Biden en 2020 en estados competitivos, casi un tercio ahora pensaba que sería bueno que los republicanos se hicieran cargo del Congreso.

La derrota del partido en las elecciones de Virginia para gobernador de este mes, y una victoria sorprendentemente estrecha para gobernador de Nueva Jersey, se han sumado a la evidencia del malestar entre importantes grupos de votantes demócratas. Para agravar el desafío del partido, están hundiendo los índices de aprobación para Biden, las jubilaciones de los titulares de la Cámara y las ganancias republicanas esperadas de la rediseño posterior al censo de las líneas de distrito de la Cámara.

«Si las elecciones a la Cámara de Representantes tuvieran que celebrarse el día de las elecciones de Virginia, habríamos perdido 50 escaños», dijo Lanae Erickson, quien dirige la investigación política en Third Way, un grupo demócrata de centro.

Biden tiene programado firmar el lunes un proyecto de ley de infraestructura bipartidista de aproximadamente $ 1 billón , y los demócratas esperan aprobar un proyecto de ley sobre el clima y el gasto social este mes que creen que ayudará a sus fortunas electorales.

«Hicimos algo que estaba pendiente desde hace mucho tiempo, de eso se ha hablado durante mucho tiempo en Washington pero que en realidad nunca se ha hecho», dijo Biden sobre el proyecto de ley de infraestructura después de que fue aprobado por la Cámara, y agregó que el proyecto de ley de gasto social por separado crearía millones de puestos de trabajo. y hacer que el país sea más competitivo.

Pero los analistas dentro del partido dicen que los votantes no darán crédito a sus candidatos hasta que sientan los efectos en su vida diaria.

La situación les resulta familiar a los republicanos, que perdieron su mayoría en la Cámara de Representantes en 2018 bajo un presidente cuyo índice de aprobación estaba muy por debajo del 50% a pesar de aprobar un recorte de impuestos para la mayoría de las familias y corporaciones . «Se está diciendo a sí mismo, tal vez podamos evitar lo que todos predicen», dijo Parker Hamilton Poling, ex director ejecutivo del principal comité de campaña de la Cámara de Representantes del Partido Republicano. Para los demócratas este año, «los vientos políticos en contra probablemente sean demasiado fuertes para superarlos, salvo que se produzca algún tipo de evento que cambie el juego».

Las elecciones de mitad de período siempre son un desafío para el partido que ocupa la Casa Blanca, ya que el partido contrario a menudo todavía siente dolor por su pérdida y está más ansioso por votar cuando surja la próxima oportunidad. Con solo dos excepciones, el partido del presidente ha perdido escaños en la Cámara en todas las elecciones de mitad de período desde la Segunda Guerra Mundial.

Pero una serie de factores están haciendo que el desafío demócrata sea más pronunciado en un momento en que los republicanos solo necesitarán cinco escaños adicionales para obtener la mayoría.

Es probable que el proceso de trazar nuevas líneas de distritos de la Cámara, que sigue el censo de cada década, cree más escaños republicanos seguros que escaños demócratas, ya que las legislaturas y los gobernadores liderados por el Partido Republicano volverán a trazar las líneas para 187 distritos de la Cámara, en comparación con 75 trazados por los demócratas. El resto se encuentra en estados donde ninguno de los partidos disfrutará de control exclusivo sobre la redistribución de distritos , además de los escaños generales en estados con un solo distrito.

Hasta ahora, los demócratas tienen el desafío más difícil de reclutar candidatos y retener a los titulares. Con las primeras fechas límite estatales para postularse para el cargo en diciembre, solo uno de los 13 miembros demócratas del Congreso que fueron derrotados en 2020 acordó postularse nuevamente, privando al partido hasta ahora de candidatos con capacidad probada de recaudación de fondos y reconocimiento de nombre.

“Es un clima muy difícil”, dijo el ex representante Ben McAdams (D., Utah), quien fue derrotado en 2020 y no se ha comprometido a postularse nuevamente. Su camino se ha vuelto más difícil bajo un mapa rediseñado de los distritos de la Cámara aprobado por la legislatura y el gobernador de Utah.

Las jubilaciones del Congreso son un problema menor para el Partido Republicano hasta ahora que para los Demócratas, ya que nueve de los 11 escaños abiertos del Partido Republicano están en distritos que, como se dibuja actualmente, le dieron al expresidente Donald Trump un apoyo del 55% o más el año pasado. Por el contrario, solo seis de los 13 distritos de los que los demócratas se retiran respaldaron a Biden con el 55% o más de los votos.

Las opiniones sobre el desempeño laboral de Biden se volvieron más negativas que positivas en agosto, en medio de la caótica retirada de Estados Unidos de Afganistán, el aumento de la inflación y las luchas internas entre los demócratas en el Congreso que desaceleraron la legislación prometida. Muchos analistas dicen que el índice de aprobación del presidente es la medida más importante de la salud de su partido de cara a las elecciones, y el de Biden se sitúa en el 43% en el total de encuestas de Fivethirtyeight.com, frente al 55% poco después de asumir el cargo.

En otra señal de peligro para los candidatos demócratas, una encuesta de ABC News / Washington Post publicada el domingo encontró que los republicanos lideran entre un 51% y un 41% en la cuestión de qué partido apoyarían los votantes para la Cámara si las elecciones se celebraran hoy, una pista poco común para el Partido Republicano. sobre esa cuestión y la más grande jamás realizada en las encuestas de ABC / Post que datan de 1981.

Los republicanos dicen que los demócratas han interpretado mal el estado de ánimo del público y se están centrando en los temas equivocados.

“En los temas que más les importan a los votantes, el aumento de los costos, el aumento de la delincuencia y la crisis fronteriza, los republicanos tienen una ventaja dominante”, dijo Michael McAdams, portavoz del Comité Nacional Republicano del Congreso. «Los demócratas de la Cámara de Representantes han cometido un gran error al atender a la izquierda socialista en lugar de cumplir con los problemas que le preocupan a Main Street America».

Una encuesta reciente de NBC News encontró una ventaja de 27 puntos para el Partido Republicano como el partido que los votantes creen que puede manejar mejor la seguridad fronteriza. Los republicanos tenían una ventaja de 24 puntos sobre qué partido puede manejar mejor la inflación y una ventaja de 22 puntos en el manejo del crimen. Sin embargo, ninguno de los partidos sabe qué temas serán importantes a medida que los votantes voten dentro de un año. Un fallo de la Corte Suprema sobre el aborto , por ejemplo, podría cambiar la combinación de temas.

Con la inflación alcanzando un máximo de tres décadas en octubre, los republicanos dicen que los votantes verán los nuevos programas de gasto de los demócratas como dañinos para la economía y socavarán las buenas noticias de aumentos de empleo y máximos de la bolsa.

Los republicanos también dicen que los votantes culparán a Biden por los refugios abrumados y las instalaciones de la Patrulla Fronteriza en la frontera con México, junto con el alto número histórico de arrestos por cruces ilegales .

En lo que reconocen es un camino estrecho para retener su mayoría, los analistas demócratas han comenzado a enfocarse en un grupo de votantes en particular, aquellos que votaron por primera vez en 2018 o 2020, y en el potencial para el proyecto de ley de infraestructura y aún -legislación climática y de gasto social sin aprobar para motivar a esos votantes.

Un análisis reciente de Catalist, que proporciona datos de votantes a candidatos y causas demócratas, concluye que Biden tenía solo una pequeña ventaja sobre Trump en 2020 entre los votantes que también habían votado en 2016. Su victoria se basó en gran medida en los votantes que asistieron fuera de los márgenes solo en 2018 o 2020, ya sea porque eligieron no participar antes o simplemente porque tenían la edad suficiente para votar.

Biden ganó a estos votantes por más de 11 puntos, un margen sustancialmente mayor que su ventaja de 4,5 puntos en el voto popular nacional, encontró Catalist. Los analistas demócratas creen que las perspectivas del partido el próximo año dependen en gran parte de que estos nuevos votantes de tendencia demócrata salgan nuevamente. Eso podría ser particularmente importante en un puñado de los estados más competitivos, donde un análisis de otra firma demócrata encontró que los republicanos tenían más éxito en encontrar y registrar nuevos partidarios.

“Tenemos un serio desafío de entusiasmo o motivación”, dijo Nick Ahamed, director ejecutivo adjunto de Priorities USA, un comité de acción política demócrata. En una encuesta reciente de Prioridades de ocho estados en el campo de batalla presidencial, solo el 47% de los nuevos votantes de Biden dijeron que definitivamente votarían el próximo año. “Sabemos que la gente exagera su intención de votar, así que esa es una cifra muy preocupante”, dijo Ahamed.

Además, el 31% de este grupo piensa que sería una buena idea que los republicanos tomaran el control del Congreso, dijo.

HIT Strategies, una firma de investigación de mercado cuyos clientes incluyen demócratas y causas liberales, descubrió recientemente que el 45% de los votantes negros informaron que sus vidas habían mejorado con Biden, y el resto dijo que no había habido cambios o que sus vidas habían empeorado. . «Aprobar legislación no es un punto en el tablero para los votantes negros», dijo Terrance Woodbury, director ejecutivo del grupo. “Los está conectando con los recursos y herramientas que mejoran sus vidas”.

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