Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Las recientes declaraciones del economista y exdiputado opositor José Guerra (Primero Justicia) han generado fuerte controversia en Venezuela. Al regresar del exilio, Guerra afirmó en una entrevista que no desea ver a Diosdado Cabello en prisión ni a Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional (CPI), sino “en la calle haciendo política en minoría, con las libertades que ellos nos quitaron”. Propuso además una ley de amnistía general que incluya al PSUV.

MFM

Estas palabras, emitidas en el programa de Vladimir Villegas, reviven un posicionamiento similar expresado por Guerra en 2020 y han sido interpretadas por sectores opositores como una apuesta por la reconciliación negociada, mientras otros las critican como una defensa de la impunidad, típicas de un agente del alacranato.

¿Quién es Diosdado Cabello y de qué se le acusa?

Diosdado Cabello Rondón, actual ministro del Interior, Justicia y Paz, es una de las figuras más poderosas del chavismo. Militar de origen, ha ocupado cargos clave como presidente de la Asamblea Nacional (2005-2011 y en periodos posteriores), gobernador de Miranda y dirigente del PSUV. Es considerado por analistas como uno de los hombres fuertes del régimen, con influencia significativa en el aparato militar, de seguridad y comunicacional.

Principales acusaciones internacionales:

  • Narcotráfico y “Cartel de los Soles”: En 2020, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó formalmente a Cabello, junto a Maduro y otros altos funcionarios, de liderar una organización narcoterrorista vinculada a las FARC. Se le señala como figura central del Cartel de los Soles, una red de tráfico de drogas incrustada en las Fuerzas Armadas venezolanas.
  • Corrupción y lavado de dinero: El Departamento del Tesoro de EE.UU. (OFAC) lo sancionó en 2018 por corrupción, narcotráfico y malversación de fondos públicos. Se le acusa de utilizar su influencia para enriquecimiento personal, extorsión y lavado de activos a través de testaferros. Su familia y allegados también han sido sancionados.
  • Represión y violaciones de derechos humanos: Como ministro del Interior y figura clave en la cadena de mando, se le vincula con la represión de protestas, detenciones arbitrarias, torturas y ejecuciones extrajudiciales documentadas por organismos como Human Rights Watch, la Misión de Determinación de Hechos de la ONU y la CPI. Informes señalan que bajo su influencia o supervisión se han cometido abusos sistemáticos contra opositores, manifestantes y presos políticos.

Impacto de su cadena de mando en los venezolanos

La “cadena de mando” bajo Cabello —que abarca fuerzas de seguridad (SEBIN, FAES, PNB), instituciones judiciales y el control político-militar— ha sido señalada por múltiples informes internacionales como responsable de un patrón de violaciones graves:

  • Represión violenta: Miles de detenciones arbitrarias, torturas y muertes en manifestaciones (especialmente 2014, 2017 y 2019). La Misión de la ONU ha documentado falta de investigaciones independientes y responsabilidad en altos niveles.
  • Control y censura: Supervisión de medios y represión a la disidencia, incluyendo allanamientos a medios críticos.
  • Crisis humanitaria agravada: Su rol en el aparato de seguridad ha coincidido con el deterioro institucional, contribuyendo a la emigración masiva de más de 7 millones de venezolanos, escasez de servicios básicos y colapso económico, en un contexto donde la corrupción y el control autoritario han impedido una transición democrática.
  • Impunidad: Organismos internacionales destacan que las violaciones sistemáticas de DDHH bajo esta estructura han quedado en gran medida sin castigo, con injerencia política en el Poder Judicial.

Cabello ha rechazado sistemáticamente estas acusaciones, calificándolas de ataques imperialistas y negando cualquier vínculo con el narcotráfico o violaciones de derechos.

Las declaraciones de José Guerra ponen sobre la mesa el dilema entre justicia transicional y reconciliación política. Mientras algunos ven en la amnistía una vía para la estabilidad, otros exigen justicia y pagar por los daños causados a millones de venezolanos durante más de dos décadas de crisis.

El senador y candidato presidencial de Colombia Iván Cepeda ha expresado en varias ocasiones admiración por el difunto excomandante del régimen de Venezuela Hugo Chávez.

NTN24

Tras el fallecimiento de Chávez en 2013, Cepeda lo exaltó como «el arquitecto de un nuevo orden en nuestro continente».

A su vez, el dirigente político de izquierda destacó el papel de Chávez en la «integración profunda de los pueblos de América Latina».

Cabe señalar que Hugo Chávez sentó las bases institucionales, políticas y legales que permitieron la transición de Venezuela hacia un régimen autoritario.

Si bien Chávez ganó popularidad inicial a través de elecciones en 1999, durante su mandato socavó la democracia.

Por ello, las declaraciones históricas del congresista del Pacto Histórico, Cepeda, han sido objeto de debate y críticas en el escenario político colombiano.

A pocos días de las elecciones presidenciales en Colombia, según diferentes encuestas, Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia figuran como lo aspirtantes más fuertes a ocupar la Casa de Nariño.

Los comicios presidenciales de Colombia de 2026 se realizarán el próximo domingo 31 de mayo. En esta contienda se elegirá al presidente y vicepresidente de la República para el período 2026-2030.

Vale mencionar que, el periodo presidencial en Colombia es de cuatro años, sin posibilidad de reelección inmediata.

En caso de una posible segunda vuelta se disputaría el 21 de junio. El Artículo 190 de la Constitución Política de Colombia establece que para elegir presidente se requiere la mitad más uno de los votos.

En ese sentido, si ningún candidato obtiene esta mayoría absoluta, se debe realizar una segunda vuelta.

Ya en segunda vuelta se medirán los dos candidatos que obtuvieron las votaciones más altas en primera vuelta.

Se conoció esta semana un informe de 104 páginas que revela que al menos 13 de los 59 relatores especiales de derechos humanos reciben dinero de los mismos regímenes que deberían vigilar, y que no existe ningún mecanismo para removerlos. Esta denuncia se suma a la pila de vergüenzas, inconsistencias, trampas, deshonestidades y miserias que son moneda cotidiana en la organización supranacional más importante del mundo.

Por: Karina Mariani – La Gaceta de la Iberosfera

¿Qué sucede cuando el organismo encargado de vigilar a los peores gobiernos del mundo es financiado por ellos?

En mayo de 2026, UN Watch, publicó una investigación que da una respuesta documentada, caso por caso, con nombres, montos y fechas. La conclusión no admite matices: una porción significativa de los expertos de derechos humanos que el mundo trata como árbitros neutrales son, en los hechos, portavoces remunerados de los regímenes que supuestamente fiscalizan.

El informe, titulado «From Watchdogs to Ideologues» analiza la trayectoria de los “relatores especiales del Consejo de Derechos Humanos» y traza un patrón que no puede explicarse por coincidencia ni por mala suerte en los nombramientos. China transfirió dinero directamente a las oficinas de relatores que luego guardaron silencio sobre los «campos de internamiento» uigur. Rusia financió al experto que durante meses defendió al Kremlin contra sanciones internacionales, incluso después de la invasión a Ucrania. Arabia Saudita entregó fondos a la relatora sobre violencia de género que a continuación negó públicamente los crímenes sexuales cometidos por Hamás el 7 de octubre de 2023. Ninguno de estos expertos fue sancionado. Ninguno fue removido. Todos conservan sus acreditaciones de la ONU.

Los números de fondo ilustran la distorsión. Entre el 7 de octubre de 2023 y marzo de 2026, los relatores emitieron 148 declaraciones dirigidas contra Israel. En el mismo período produjeron 64 sobre la guerra de Rusia en Ucrania, 62 sobre Myanmar (donde una junta militar ejecuta aldeas enteras) y apenas 24 sobre Sudán, cuya guerra civil ha generado uno de los peores colapsos humanitarios del siglo. La magnitud de la desproporción no puede explicarse por la gravedad comparada de los conflictos sino como resultado de un activismo militante instalado en el corazón mismo de la institución que se supone es la custodia de los derechos humanos universales.

Para medir esta decadencia y malicia, hay que recordar el punto de partida. El sistema de relatores especiales nació en 1967, cuando la Comisión de Derechos Humanos de la ONU (predecesora del actual Consejo) necesitaba una forma de investigar el apartheid en Sudáfrica sin depender de los gobiernos implicados. La solución fue elegante: expertos independientes, sin sueldo de la ONU, que reportaran con libertad lo que encontraran sobre el terreno. Su desvinculación económica garantizaría su desvinculación política. En 1975, el mismo mecanismo se aplicó a Chile. En la década de 1980 se crearon los primeros relatores temáticos, sobre ejecuciones extrajudiciales y tortura, expandiendo el alcance del sistema más allá de países particulares hacia problemas globales.

Durante décadas, el sistema funcionó con suficiente credibilidad como para que sus informes fueran incorporados como fuentes de autoridad por tribunales internacionales. El Centro Europeo para el Derecho y la Justicia identificó 140 sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que citan trabajos de los Procedimientos Especiales, además de referencias frecuentes en los fallos de la Corte Interamericana. Esa reputación acumulada es el activo que está siendo explotado.

La fractura se volvió estructural en 2006, cuando la Comisión de Derechos Humanos fue reemplazada por el Consejo de Derechos Humanos, integrado por 47 naciones, la mayoría de las cuales no son democracias. A finales de ese año, el secretario general Kofi Annan describió el sistema de relatores como «la joya de la corona del sistema de derechos humanos de la ONU.» Lo que no dijo fue que el nuevo Consejo carecía de incentivos para nombrar expertos que incomodaran a sus miembros, y que el mecanismo de selección era lo suficientemente opaco como para que esa captura ocurriera en silencio.

En 2014 se filtró un cable diplomático que expuso el desastre. El embajador de Marruecos, en el comité de selección, había enviado a su cancillería las preguntas de la entrevista antes de evaluar a una candidata marroquí. Esa candidata obtuvo la máxima calificación y fue nombrada para el cargo. Esto fue denunciado y se presentaron quejas, pero la ONU no tomó ninguna medida.

Para 2011, los auditores internos de la propia organización habían advertido formalmente que el esquema de financiamiento externo “earmarked funding” generaba «influencia indebida» sobre la agenda de los expertos. Recomendaron reducirlo. La advertencia fue archivada. Quince años después, el informe de UN Watch documenta sus consecuencias.

La corrupción del sistema no requirió conspiraciones elaboradas. Bastó con tres grietas estructurales que cuesta mucho pensar que no fueron creadas adrede.

La primera es lo que en la jerga de organismos internacionales se llama earmarked funding (contribuciones que un gobierno donante destina específicamente a la oficina de un relator particular, no al presupuesto general de la ONU). La diferencia con una contribución ordinaria es decisiva: cuando un país dona al fondo común, el dinero se diluye entre decenas de mandatos y la Oficina del Alto Comisionado decide cómo distribuirlo. Cuando dona con destino fijo, está pagando directamente el funcionamiento de una oficina concreta durante meses o años. El relator recibe personal, viajes, investigación y plataforma financiados por el mismo gobierno que debería estar vigilando.

En algunos casos el mecanismo opera de forma difusa: el régimen financia el mandato en general y la orientación de los informes se alinea con esa fuente de un modo que resulta difícil probar pero imposible ignorar. En otros, la dirección es quirúrgica: Open Society Foundations reconoció públicamente que una donación de 2017 estaba diseñada para influir en la elección del tema del informe anual de una relatora específica. Esto significa que un gobierno puede transferir dinero directamente a la oficina del relator cuyo mandato se superpone con sus intereses. No hay auditoría sistemática que lo detecte. Las declaraciones financieras son voluntarias e inconsistentes. El mecanismo no requiere ni siquiera el acuerdo explícito del relator sobre su agenda: basta con que el financiamiento fluya hacia quienes ya piensan lo que el donante quiere que se piense.

La segunda grieta es la selección politizada. Los candidatos son evaluados por un Grupo Consultivo de cinco embajadores, uno por región, que elabora un ranking y eleva recomendaciones al presidente del Consejo. En teoría, los criterios son independencia, imparcialidad e integridad. En la práctica, los gobiernos autoritarios que dominan el Consejo colocan en ese comité a representantes que filtran candidatos según afinidad ideológica. El caso de la embajada marroquí es un ejemplo de la forma habitual de funcionamiento del sistema.

La tercera es la impunidad permanente. Una vez en funciones, un relator es virtualmente inamovible. No existe ningún procedimiento formal de destitución en el Consejo de Derechos Humanos. Las quejas éticas se derivan a un comité integrado por los propios relatores. Un experto puede publicar en redes sociales insultos racistas, puede defender públicamente a organizaciones terroristas, puede recibir dinero de un régimen mientras emite informes favorables a ese régimen, y nada de eso activa consecuencia institucional alguna.

El informe muestra casos concretos, declaraciones rastreables y transferencias verificables. Los perfiles más representativos que el patrón documenta deberían haber generado al menos renuncias, pero nadie espera de ONU respuestas morales ni éticas.

Alena Douhan: relatora sobre sanciones occidentales

Su accionar refleja un objetivo que salta a la vista: argumentar que las sanciones que Occidente impone a dictaduras son la causa de sus crisis humanitarias, no la corrupción ni la represión de esos mismos regímenes. China le transfirió casi un millón de dólares a lo largo de cinco años. Rusia le entregó 265.000 dólares entre 2020 y 2021; los meses siguientes, Douhan publicó informes defendiendo al Kremlin de las sanciones norteamericanas y siguió haciéndolo después de la invasión a Ucrania. Qatar aportó 50.000 dólares, y Douhan promovió luego que los países del Golfo levantaran sus sanciones a Doha, sin hacer ninguna mención al historial documentado de Qatar como financiador de redes terroristas. El total recibido de esas tres fuentes supera el millón trescientos mil dólares.

Irene Khan: relatora sobre libertad de expresión

Para empezar a entender este zafarrancho, basta saber que fue designada con el respaldo del representante chino en el comité de selección. Antes del nombramiento, había visitado China en varias ocasiones y elogiado públicamente la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Una vez en funciones, su agenda mostró una coherencia notable con ese historial: guardó silencio sobre el encarcelamiento masivo de periodistas en Venezuela, sobre los cortes sistemáticos de internet en Irán y Turquía, y sobre la censura en Arabia Saudita. En cambio, dedicó una visita completa a Alemania para denunciar la supuesta represión de manifestantes propalestinos, y presentó ante la Asamblea General un informe que acusa a los gobiernos occidentales de suprimir voces críticas en sus universidades. Su oficina recibió 775.000 dólares de la Fundación Wellspring, una organización estadounidense de izquierda que opera con fondos opacos. Ha defendido a periodistas de Al Jazeera señalados por vínculos con Hamás, y describe los señalamientos de antisemitismo en los campus como mecanismos para silenciar disidencia política.

Tlaleng Mofokeng: relatora sobre el derecho a la salud

Declaró públicamente que Hamás no es una organización terrorista y que la lucha armada del grupo tiene legitimidad. Fue encontrada culpable de conducta indebida por la autoridad regulatoria médica de Sudáfrica, en parte por haber atacado en redes sociales al director de UN Watch, Hillel Neuer, con lenguaje que el propio organismo regulador consideró inaceptable. El informe documenta además que ha promovido la prostitución como opción para adolescentes en debates sobre salud sexual, y ha afirmado falsamente que Estados Unidos ocupa militarmente Haití. Nada de esto generó ninguna revisión de su mandato.

Ben Saul: relator sobre lucha contra el terrorismo

Recibió 150.000 dólares de China en 2024. En ese mismo período no emitió ninguna declaración sobre la persecución china de la minoría uigur, un caso de represión que Pekín justifica oficialmente como política antiterrorista (que es exactamente el área de mandato de Saul). Ha descrito a Estados Unidos como una distopía y ha pedido el arresto de sus funcionarios de seguridad por asesinato en masa. Rechaza la definición de antisemitismo más utilizada internacionalmente, la de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto, calificándola de instrumento político. Cuando Irán lanzó ataques directos contra Israel en 2024, salió en defensa de Teherán y criticó a los países que intentaron interceptar los proyectiles.

George Katrougalos: experto sobre orden internacional democrático

Exministro de Relaciones Exteriores de Grecia por el partido de izquierda radical SYRIZA, cuestiona abiertamente si el modelo democrático tiene alguna superioridad legítima sobre otros sistemas de gobierno. En 2025, año en que su oficina recibió 100.000 dólares de China, promovió públicamente el libro del presidente Xi Jinping y elogió su visión política. Viajó a Teherán para expresar condolencias al gobierno iraní por los que calificó como crímenes norteamericanos e israelíes. Ha propuesto crear un asiento permanente en el Consejo de Seguridad para el «mundo musulmán», lo que en la práctica otorgaría poder de veto a regímenes como el iraní o el qatarí.

Michael Fakhri: relator sobre el derecho a la alimentación

Venezuela prohíbe sistemáticamente el acceso de monitores independientes de la ONU a su territorio. Curiosamente, Fakhri fue la excepción. En realidad, es aún peor: el régimen de Maduro lo invitó especialmente. Fakhri aceptó y aprovechó la visita para presentar al gobierno venezolano como víctima de la presión externa, sin ninguna referencia a las décadas de corrupción institucional que explican la crisis del país. Ha dirigido una campaña que acusa a Israel de provocar hambre deliberada como arma de guerra, mientras sus informes no contienen ninguna mención a la tragedia de los rehenes israelíes mientras estuvieron en manos de Hamás, a varios de los cuales se les negó agua y alimentos durante meses. También acusó a Canadá de cometer genocidio.

Reem Alsalem: relatora sobre violencia contra la mujer

En los meses que siguieron al 7 de octubre de 2023, con documentación de organismos internacionales, testimonios judiciales y evidencia forense confirmando crímenes sexuales cometidos por Hamás durante los ataques, Alsalem negó repetidamente que existiera prueba independiente de esas violaciones. Al mismo tiempo, amplificó denuncias sin verificar contra soldados israelíes basadas en fuentes con vínculos a organizaciones terroristas. El dato más revelador de su perfil financiero: recibió 70.000 dólares de Arabia Saudita y otros 100.000 del Consejo de Cooperación del Golfo, un bloque de monarquías que somete a las mujeres a sistemas de tutela masculina legalmente consagrados. Esos regímenes financiaron a la persona encargada de defender los derechos de las mujeres ante la ONU.

Balakrishnan Rajagopal: relator sobre el derecho a la vivienda

Argumenta que el derecho internacional es fundamentalmente una construcción al servicio de los intereses de Washington y pone en duda que Estados Unidos sea moralmente diferente de China como actor global. Sus informes sobre Gaza acusan a Israel de lo que denomina «domicidio». Paralelamente, no ha producido ningún informe relevante sobre el desplazamiento forzado de la minoría uigur en China , el caso contemporáneo más grande y documentado de violación masiva del derecho a la vivienda, ni sobre la respuesta del Estado turco tras los terremotos que dejaron decenas de miles de muertos.

El informe reconstruye con detalle los montos transferidos desde regímenes autoritarios hacia mandatos específicos. China es el mayor financiador documentado, y el total de fondos provenientes exclusivamente de gobiernos no democráticos supera el millón ochocientos mil dólares en los últimos cinco años, solo para estos trece casos. A esos montos hay que agregar los flujos provenientes de fundaciones privadas con agendas políticas declaradas. La Fundación Ford entregó más de seis millones de dólares a distintos mandatos entre 2015 y 2023. Open Society Foundations aportó alrededor de tres millones. El volumen total de financiamiento externo con intereses propios supera holgadamente los diez millones de dólares en la última década.

China, Rusia, Qatar, Arabia Saudí e Irán llevan décadas trabajando en bloque dentro del sistema de la ONU para redirigir el escrutinio internacional hacia las democracias occidentales, alejándolo de sus propios abusos. Los relatores que financian son el instrumento de esa estrategia. El membrete de las Naciones Unidas convierte esa propaganda en documentos citables ante tribunales internacionales.

Esa consecuencia no es menor. La Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional tratan los informes de los relatores como fuentes de autoridad. Los gobiernos occidentales los incorporan a sus debates de política exterior. Las universidades los estudian como bibliografía. Cuando un relator financiado por Qatar produce un informe que presenta a Israel de determinada manera, ese documento viaja hacia los argumentos de la fiscalía de la CPI, hacia los razonamientos de los jueces de La Haya, hacia los debates en los parlamentos de democracias que creen estar citando una fuente neutral.

UN Watch llega a la conclusión de que la reforma interna no es viable mientras el Consejo de Derechos Humanos esté controlado por países que no tienen incentivo para producirla. Lo cierto es que los miembros democráticos deberían imponer mecanismos de verificación serios e impedir que cualquier activista obtenga validez automática usando el membrete de la ONU para operar contra occidente.

Los Estados miembros también deberían prohibir el earmarked funding. Las declaraciones financieras de las oficinas de los relatores deberían ser obligatorias, estandarizadas y auditadas. Los estándares de evidencia deben ser restablecidos: no es aceptable que un relator cite como fuente a una ONG sin verificar sus vínculos ni su metodología. Y debe crearse un mecanismo real de remoción, compuesto por democracias con independencia judicial demostrada, con capacidad de actuar cuando un titular de mandato viole los principios que supuestamente encarna.

Pero es casi imposible que esto vaya a ocurrir. El activo que los regímenes autoritarios están explotando es la reputación y el «sello» y el asalto de las dictaduras sobre la gobernanza de ONU no es reversible. No al menos en el corto plazo.

Lo que el informe describe no es una colección de escándalos individuales ni unas pocas manzanas podridas en una institución por lo demás sana. Es la historia de una toma hostil que produjo este resultado. El sistema está actualmente diseñado de tal manera para que las personas menos probas y más corruptas operen sin consecuencias. Mientras esto no cambie, el membrete azul seguirá siendo el mejor negocio de la diplomacia totalitaria.

Edmundo González Urrutia, quien resultó electo en las presidenciales del 28 de julio 2024 en Venezuela -según datos que arrojaron más del 80 % de las actas recolectadas por testigos-, se pronunció la tarde de este lunes 1 de junio sobre el avance de una causa judicial internacional relacionada con los hechos de represión ocurridos durante las protestas antigubernamentales de 2014, al asegurar que “los crímenes de lesa humanidad no prescriben”.

La Patilla

A través de un mensaje publicado en su cuenta oficial de X, González Urrutia hizo referencia al caso de la joven venezolana Geraldin Moreno, asesinada durante las manifestaciones registradas hace más de una década.

“Doce años después, la justicia internacional dice presente. El caso de Geraldin Moreno es prueba de que los crímenes de lesa humanidad no prescriben, y de que ningún perpetrador puede sentirse a salvo para siempre. Esperamos ver resultados muy pronto”, escribió.

Su pronunciamiento ocurre luego de conocerse que un tribunal federal de Argentina tramitara una solicitud de extradición del excoronel de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Ephraín Enrique Verdú Torrelles, quien presuntamente se encuentra en España y enfrenta cargos por asesinato relacionados con la muerte de Geraldin Moreno Orozco.

El proceso judicial representa un paso relevante en las investigaciones internacionales sobre presuntas violaciones sistemáticas de derechos humanos cometidas durante la represión de manifestaciones opositoras en Venezuela.

Geraldin Moreno Orozco era una estudiante universitaria y jugadora de fútbol sala de 23 años que murió en febrero de 2014, tras recibir disparos de perdigones efectuados por efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana durante una protesta en el estado Carabobo.

Su caso se convirtió en uno de los símbolos más emblemáticos de la represión registrada durante las protestas antigubernamentales de ese año.

Las manifestaciones de 2014 representaron una de las mayores olas de movilización popular contra el régimen de Nicolás Maduro, quien actualmente se encuentra en una prisión federal de EEUU, tras ser capturado por fuerzas militares estadounidenses durante un operativo ejecutado en territorio venezolano el pasado 3 de enero 2026.

De acuerdo con balances de organizaciones de derechos humanos y reportes difundidos posteriormente, el saldo de la fuerte represión en las protestas contra el régimen de Maduro, fue de al menos 43 fallecidos, más de 1.000 heridos y 3.123 detenidos durante varios meses de protestas en distintas regiones del país.

La eventual extradición de Verdú Torrelles marcaría un precedente judicial en el ámbito internacional para casos vinculados con crímenes de lesa humanidad ocurridos en Venezuela, un escenario que ha generado expectativa entre víctimas, familiares y organizaciones defensoras de derechos humanos.

Es un lema que durante mucho tiempo ha encapsulado la capacidad única de la feroz revolución nacionalista de Hugo Chávez para mantenerse en el poder en Venezuela durante 27 años: “¡Unidos, venceremos!”.

Por: Regina García Cano – AP

Jóvenes y mayores, dirigentes del partido gobernante y propagandistas lo gritan por igual en actos oficiales, manifestaciones callejeras y en la televisión estatal, levantando el puño para mostrar lealtad al gobierno autoproclamado socialista y su tradicional antipatía hacia Estados Unidos. Incluso cuando se enfrentan a verdades abrumadoras que desmienten esa fanfarronería, la diversa coalición de militares, ideólogos y oportunistas que se han acercado a las esferas de poder ha actuado al unísono.

Pero han surgido grietas en esa unidad tras la impactante operación militar de Estados Unidos que capturó al entonces presidente Nicolás Maduro en enero. Personas que fueron leales durante mucho tiempo están ventilando desacuerdos con el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, e incluso comentan públicamente rumores de que una traición desde dentro ayudó a Estados Unidos a deponer a Maduro.

Una relación más cordial con EEUU despierta críticas

Rodríguez ha eliminado algunas de las políticas de Chávezha cumplido exigencias de Estados Unidos y ha reordenado el gobierno a su gusto, destituyendo ministros, impulsando leyes en la Asamblea Nacional para reformar la industria petrolera del país y liberando a presos políticos.

Los partidarios del chavismo hacen notar su desaprobación. Muchos critican el acercamiento entre el gobierno de Rodríguez y la Casa Blanca, a cuyo ocupante, sin importar el partido, el chavismo ha visto históricamente como su principal adversario.

La deportación en mayo de un ex ministro para enfrentar investigaciones penales en Estados Unidos y la reciente autorización de Rodríguez para que el ejército de Estados Unidos realizara un ejercicio de entrenamiento en la capital de Venezuela dejaron al descubierto divisiones internas.

Mario Silva pasó años difundiendo propaganda progubernamental como presentador de un programa en la televisión estatal antes de ser sacado del aire tras la captura de Maduro. Silva cuestionó la legalidad de la deportación de Alex Saab, un aliado cercano de Maduro, al sostener que violó una prohibición constitucional.

Afirmó que Rodríguez no gobierna con libertad, ya que algunas decisiones “Se están tomando en la embajada norteamericana”.

“El imperialismo no negocia. El imperialismo conquista, busca, hurga, hasta que revienta nuestro país”, dijo Silva en una transmisión en vivo. “Nadie en este momento está a salvo. Y eso es un hecho concreto, terriblemente peligroso”.

Unas pocas decenas de personas protestaron en Caracas el 23 de mayo contra las maniobras, durante la cual dos aeronaves Osprey del Cuerpo de Marines aterrizaron en la embajada de Estados Unidos. Sostuvieron una bandera venezolana con el mensaje “No al simulacro yanki” escrito encima. La participación fue mínima, algo que llamó la atención en una ciudad acostumbrada a manifestaciones frecuentes con asistencia de miles de personas.

Elías Jaua, quien fue vicepresidente de Chávez y formó parte del gabinete de Maduro en sus primeros años en el cargo, repudió el ejercicio en redes sociales. Más tarde dijo a The Associated Press que alzaba la voz para concienciar a los venezolanos sobre la situación “humillante” que enfrenta el país.

“En esta etapa lo más importante es evitar que se naturalice esta ocupación y esta administración colonial a la que está siendo sometida una nación como Venezuela», expresó Jaua.

Chávez y Maduro —así como Rodríguez, en sus anteriores funciones como vicepresidenta y ministra de Comunicación y de Relaciones Exteriores— habían vaticinado durante mucho tiempo que Washington usaría la fuerza para tomar el control de la industria petrolera de Venezuela, que se ha abierto al capital privado tras la captura de Maduro. El gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, supervisa las ventas de petróleo y administra los ingresos como parte de su plan por etapas para encarrilar al atribulado país sudamericano.

La salida de Maduro desata una lucha de poder

La crisis social, política y económica que se afianzó cuando Maduro se convirtió en presidente en 2013 llevó a más de 7,7 millones de personas a abandonar Venezuela y empujó a millones más a la pobreza. También derivó en rondas de protestas antigubernamentales y sanciones económicas de Estados Unidos, dos cosas que el partido gobernante logró resistir.

Los incondicionales del partido celebraron una victoria de Maduro en unas elecciones de 2024 pese a pruebas abrumadoras de que había perdido. También repitieron la negación de la dirigencia partidaria sobre un aumento de la migración. Su lealtad a menudo era recompensada, ya fuera con alimentos y bienes básicos para los pobres o con contratos multimillonarios y escoltas para los más acomodados.

Andrés Izarra, ministro de Comunicación con Chávez y ministro de Turismo con Maduro, dijo que las fracturas no se basan en la ideología ni en una defensa del chavismo, que, a su juicio, terminó cuando su fundador murió en 2013. El interés de Maduro, sostuvo, era enriquecerse y mantenerse en el poder a toda costa.

El interés personal, señaló, está creando división.

“Como no hay sustrato ideológico, es simplemente una pugna por poder y por dinero y por posiciones y por supervivencia. ¿Tú crees que él estuviera protestando si a él le hubieran dejado los escoltas o le hubieran dejado el sueldito o la cuota de poder?“, dijo Izarra, quien vive en el exilio desde que se convirtió en blanco del gobierno la década pasada, en alusión a un crítico de los cambios bajo Delcy. “Si tuvieran interés ideológico, hubieran tenido la discusión mucho antes”.

Los leales hablan de una posible traición a Maduro

Las críticas incluso se emitieron en la televisión estatal el mes pasado, cuando un dirigente izquierdista colombiano sentado entre el público del programa del ministro del Interior, Diosdado Cabello, se puso de pie y cuestionó los esfuerzos de Venezuela por liberar a Maduro y a la primera dama, Cilia Flores, de la custodia de Estados Unidos.

“Hemos visto muy débil la campaña por la libertad de Cilia y Nicolas.”, dijo Manuel Caicedo ante un Cabello visiblemente atónito.

Otra chavista devota, la diputada Iris Varela, le dijo a un podcaster que creía que alguien dentro del gobierno había ayudado a Estados Unidos a sacar a Maduro del poder. La idea ha circulado ampliamente desde que el presidente Trump anunció que el líder autoritario había sido capturado el 3 de enero, pero no han surgido pruebas.

“Por supuesto que hay una traición”, dijo Varela. “Yo digo que todo Cristo tiene un Judas. Si nuestro Señor Jesucristo sabía que lo iban a traicionar y aun así dejó que Judas lo besara en la mejilla (…), ¿no va a surgir un traidor para Maduro?”.

Delcy Rodríguez aseguró este lunes que quiere “acabar con la matraca y la extorsión” en Venezuela, durante el lanzamiento de la denominada Gran Consulta Nacional para la Reforma de la Justicia Penal.

La Patilla

“Quiero hacer un anuncio para hacer justicia: quiero una plataforma tecnológica 0800 extorsión. Quiero hacer justicia por los policías honestos de Venezuela, por los jueces y fiscales honestos de Venezuela”, expresó Rodríguez durante el acto transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).

La líder interina del régimen chavista afirmó además que buscan escuchar propuestas del pueblo venezolano y de quienes integran el sistema judicial para reformar el modelo penal del país. “Quiero acabar con la extorsión, es algo que el pueblo venezolano pide y por eso pido la colaboración del país y de los organismos involucrados”, insistió.

Rodríguez sostuvo que Venezuela necesita “un sistema de justicia a la altura del momento histórico”, mientras prometía que el Estado estará al frente del proceso “con profesionales íntegros que defenderán a Venezuela”.

 
Hay un fenómeno profundamente llamativo en la psicología colectiva del venezolano, una especie de disonancia cognitiva que nos hace actuar como el espectador más severo de nuestra propia carrera. En los últimos meses, especialmente a partir del giro inédito e histórico que tomó el tablero político nacional el pasado 3 de enero, el país ha entrado en una dimensión estratégica completamente nueva. Es un escenario que no tiene precedentes, un circuito político de alta velocidad que exige rigor analítico, perspectiva de conjunto y una inmensa madurez intelectual. Sin embargo, lo que abunda en el ruido cotidiano no es el análisis sólido, sino la descarga de opiniones viscerales empeñadas en buscar la falla mecánica, el error en los pits o el fantasma del pasado.
 
Es como asistir a un Gran Premio de la Fórmula 1 donde un monoplaza de alta ingeniería, después de años de saboteo y altos trabajos mecánicos, finalmente logra una sincronización perfecta en los pits, diseña una estrategia de carrera impecable y empieza a marcar los mejores tiempos en la pista. Cualquiera que entienda de automovilismo aplaudiría la complejidad de la estrategia y la velocidad del monoplaza. Pero desde las gradas, un grupo de críticos se concentra exclusivamente en si una tuerca se tardó una décima de segundo de más en apretarse, o en recordar que hace diez años ese mismo equipo abandonó la carrera por una falla en la transmisión.
 
Esa fijación con lo negativo revela una alarmante falta de lectura estratégica. Nos cuesta detenernos a interpretar el movimiento a la velocidad que va. Quienes hoy se dedican a vaticinar accidentes basados en los mismos sesgos de siempre —que si las parlamentarias de 2015, que si la abstención, que si los errores del ayer— parecen olvidar convenientemente los hitos monumentales que nos trajeron hasta aquí. Nadie de ese sector parece querer analizar el éxito rotundo e incontestable de las primarias, ni la gesta civil de las elecciones posteriores, hitos que sepultaron la vieja forma de hacer política y parieron una legitimidad de acero. Por primera vez en décadas, el país cuenta en la cabina con María Corina Machado como piloto principal de este monoplaza, una conductora que ha mantenido una coherencia milimétrica en cada curva del proceso, sosteniendo el volante con una firmeza que hasta el sol de hoy no ha traído decepción, sino certezas, respaldada por un equipo técnico sincronizado y avanzando con el favor y la mano de Dios.
 
Es verdad que en los talleres de la política coexisten actores nefastos de la vieja guardia, y también otros que, habiendo tenido trayectorias cuestionables, parecen haber recapacitado o entendido el momento histórico y ahora empujan en los pits. La realpolitik es así: compleja, pragmática y mudable. El tiempo, que es el único cronómetro infalible, terminará por decantar las intenciones de cada quien. Lo verdaderamente crucial, lo que el analista serio no puede perder de vista, es que la velocidad de avance y los activos positivos superan con creces a los pasivos.
 
El problema de fondo no es la libre expresión. El derecho a opinar es universal y sangrado, pero en el debate público hemos confundido el derecho a emitir un juicio con la validez del juicio mismo. No todas las opiniones tienen el mismo peso, especialmente cuando se carece de un sustento técnico, de una metodología o de una mínima comprensión de la telemetría del juego. Estos opinadores negativos van siempre lento, rezagados en la pista de la historia, porque cometen el error fatal de manejar mirando fijamente el retrovisor en lugar de concentrarse en la recta que tienen al frente. Opinar desde el sesgo de la derrota acumulada no es analizar; es simplemente proyectar la propia frustración sobre un proceso colectivo que avanza a velocidad de campeonato.
 
La palabra y la imagen tienen una fuerza creadora inmensa. Cuando insistimos en alimentar la narrativa del escepticismo, terminamos pisando el freno. Ya basta de la negatividad como deporte nacional. Hay que confiar en la piloto que ha demostrado saber trazar cada curva y acelerar en el momento exacto. Un movimiento inédito no se interpreta con los mapas del pasado, se acompaña con lucidez, con disciplina y con una confianza fundamentada en los hechos y en la coherencia demostrada. Es hora de bajarle el volumen al ruido de los comentaristas de sillón y ver pasar a toda velocidad a un país que, contra todo pronóstico, aprendió a ganar su propia carrera de libertad.
 
Vamos por más…
@jgerbasi

En el marco de las investigaciones que adelanta la justicia española sobre la actuación del expresidente del Gobierno de ese país José Luis Rodríguez Zapatero, en la trama de corrupción vinculada a la aerolínea Plus Ultra, aparecieron sus notas manuscritas sobre la hoja de ruta que debía seguirse en la actual coyuntura política venezolana.

La libreta de Zapatero revela el denominado Plan Z, prueba, en primera instancia, de su nivel de injerencia en la política interna de Venezuela, pero también de la estrategia seguida por la usurpación para mantenerse en el poder. Asimismo, pone en evidencia la alineación de una serie de sectores políticos que insisten en presentarse como “oposición” al chavismo-madurismo, cuando en realidad actúan como aliados declarados de la dictadura.

Según el expediente conocido, el objetivo estratégico consiste es prolongar la permanencia de Delcy Rodríguez en el ejercicio de la Presidencia interina hasta el año 2030, aun cuando ello represente una abierta y flagrante violación del texto constitucional y de los principios fundamentales de democracia, soberanía popular y alternancia republicana allí consagrados.

Este Plan Z lo conocimos con anterioridad en el mensaje publicado en la red social X el 7 de abril de 2026 por Enrique Ochoa Antich, conocido operador político y defensor del interinato de Delay Rodríguez, recientemente designado embajador en Alemania. En dicho mensaje anunciaba las fechas y los procesos electorales que, según su propuesta, debían ejecutarse en el país.
Ochoa escribió textualmente:

“La pauta constitucional de la ausencia temporal o absoluta no aplica a la Presidencia de Delcy Rodríguez. Propongo esta ruta electoral: reforma constitucional 2026, municipales 2027, regionales 2028, Asamblea Nacional 2029 y presidenciales 2030”.

Esos elementos de la propuesta de Ochoa son los mismos que contenía la libreta Zapatero. Desde el primer momento la misma fuente asumida por la cúpula usurpadora del poder y ha venido orientando su comportamiento político. Ello explica la negativa de Jorge Rodríguez, en su condición de presidente de la ilegítima Asamblea Nacional, a cumplir el mandato taxativo contenido en el artículo 234 de la Constitución.

La citada norma atribuye al Parlamento la obligación de calificar la ausencia de Nicolás Maduro en sus funciones como Presidente de la República. Toda la estructura del poder público avaló el fraude electoral del 28 de julio de 2024. Todos lo reconocieron como Presidente Constitucional de Venezuela, aun cuando sabían que habían cometido un fraude. Si hoy sostienen que se trata del Presidente Constitucional y este se encuentra detenido en una cárcel de los Estados Unidos, sometido a un proceso penal, están obligados a considerar jurídicamente la naturaleza de su ausencia.

La Constitución contempla únicamente dos categorías de ausencia presidencial. El artículo 233 regula la ausencia absoluta y el artículo 234 la ausencia temporal. No existe una tercera categoría. Lo que el constituyente no estableció no puede ser creado por el juez, por el legislador ni por el intérprete. La tesis de la denominada “ausencia forzada”, inventada por la Sala Constitucional, no existe en nuestro ordenamiento jurídico.

No obstante, Ochoa Antich despacha este mandato constitucional de manera expedita al afirmar que “la pauta constitucional de la ausencia temporal o absoluta no aplica a la Presidencia de Delcy Rodríguez”. Tal afirmación constituye una de las expresiones más evidentes de arbitrariedad, desprecio por el Estado de derecho e ignorancia de los principios elementales de la ciencia jurídica.

Por lo visto, el consejo de Zapatero a Delcy y Jorge Rodríguez parte de una visión pragmática y amoral del ejercicio del poder. En ella no tienen cabida principios fundamentales del Estado de derecho ni valores esenciales de la democracia, como la soberanía popular, la legalidad y la legitimidad en el ejercicio de la autoridad. Los hechos conocidos en estos días, a raíz de las investigaciones en curso, revelan el verdadero rostro de un personaje cuya conducta contradice la tradición democrática de la nación española. No cabe duda de la vergüenza que representa una actuación tan cuestionable como la del expresidente Zapatero y la de sus operadores en la política venezolana.

El desconocimiento, por parte de los poderes públicos establecidos, de la situación jurídica creada tras la captura de Maduro profundiza la usurpación y la ilegitimidad del ejercicio de la función presidencial por parte de Delcy Rodríguez. Asimismo, convierte a los demás poderes públicos en cooperadores inmediatos de la usurpación de autoridad en la que se encuentran comprometidos.

Resulta evidente, entonces, la existencia de una situación jurídica de carácter delictivo, prevista y sancionada en el artículo 213 del Código Penal. Pero aún más grave es que todos los actos y decisiones adoptados por la usurpadora son nulos de pleno derecho. Así lo establece el artículo 138 de la Constitución cuando dispone categóricamente:

“Toda autoridad usurpada es ineficaz y sus actos son nulos.”

El Plan Z comenzó a hacerse visible desde los días posteriores a los acontecimientos del 3 de enero. Por ello, el 21 de enero del presente año publiqué un artículo titulado El tiempo de la Encargaduría. (https://www.elnacional.com/columnas/2026/01/el-tiempo-de-la-encargaduria/)

Entonces, como ahora, nos animaba la necesidad de aportar elementos para un debate indispensable en la búsqueda del restablecimiento del Estado de derecho.

Desde hace cuatro meses he insistido en la urgencia política e institucional de realizar la elección presidencial. El Plan Z, por el contrario, ha promovido por distintos canales la idea de celebrar elecciones locales, regionales, parlamentarias y referendos con el propósito de prolongar el interinato.

Zapatero, la cúpula usurpadora y el colaboracionismo político sueñan con un cambio en la geopolítica mundial y en la política interna de los Estados Unidos que reduzca la presión y les permita continuar, mediante el fraude y la violencia, en el ejercicio del poder.

La reunión celebrada en Panamá los días 22, 23 y 24 de mayo nos permitió definir con claridad la línea política que debe desarrollar la sociedad democrática venezolana. Allí demostramos, con argumentos suficientes, la perversidad del Plan Z y establecimos con precisión el camino a seguir:

1. La única elección pendiente y que debe realizarse de inmediato es la elección presidencial. Las demás propuestas electorales solo buscan distraer y ganar tiempo.
2. No participaremos en mesas de diálogo destinadas a prolongar la permanencia de la dictadura en el poder.
3. Estamos dispuestos a una negociación, con la mediación de los EEUU, cuyo objeto sea definir el cronograma de la elección presidencial y los elementos de una transición democrática.
4. Esa negociación debe ser liderada por María Corina Machado. Cualquier interlocutor o dialogante espontáneo carece de representación legítima de la sociedad democrática venezolana.
5. Se creó una instancia más amplia e inclusiva para la conducción de la alternativa democrática.

La cumbre de Panamá y el conocimiento de las notas de Zapatero han permitido alinear la agenda política de las fuerzas democráticas y avanzar hacia la verdadera transición que necesitamos los venezolanos.

César Pérez Vivas
Lunes 1 de junio de 2026

El primero de junio de 1926 nace en la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos, la modelo y actriz Marilyn Monroe (Norma Jeane Mortenson), estrella de Hollywood, ícono pop y símbolo de la sensualidad en la segunda mitad del siglo XX. Filmó 30 películas, entre ellas “Eva al desnudo”, ”La comezón del séptimo año” y “Los caballeros las prefieren rubias”.

Su auténtico nombre era Norma Jeane Mortenson. Hija de Gladys Baker, quien nunca le comunicó la identidad de su padre, Monroe pasó una primera infancia muy dura.

Su madre la dejó en manos de un matrimonio amigo hasta que cumplió siete años; entonces se la llevó a vivir consigo. Pero un año más tarde Gladys fue internada en un sanatorio psiquiátrico en el que se le diagnosticó una esquizofrenia paranoide, enfermedad que luego Marilyn creería haber heredado, especialmente cuando era internada por sus frecuentes depresiones.

Su infancia y adolescencia transcurrieron entre un orfanato (en el que ingresó a la edad de nueve años y trabajó como ayudante de cocina), la casa de sus abuelos y las de varias familias que la adoptaron. En una de estas casas de acogida sufrió al parecer abusos sexuales por parte del cabeza de familia cuando contaba ocho años.

Marcada por la inestabilidad emocional y la pobreza, a los dieciséis años, tras abandonar sus estudios, se empleó en una planta de construcción de aviones. En la misma fábrica conoció a un mecánico de 21 años, James Dougherty, con quien contrajo matrimonio el 19 de junio de 1942 y de quien se divorciaría cuatro años después.

Ese mismo año de 1946 un fotógrafo de modas la descubrió y la convenció de que se hiciera modelo. Así, la aún llamada Norma Jean comenzó su carrera como modelo bajo la tutela de la agente Emmeline Snively, que le sugirió cambiar el color de su cabello, que era castaño de nacimiento, por el característico rubio platino.

Durante esta época, Norma Jean realizó un sinfín de campañas publicitarias y comenzó clases de arte dramático en el Actor’s Lab de Hollywood y a asistir a cursos de literatura en la Universidad de Los Ángeles (UCLA). Luego, aceptó una oferta de la 20th Century Fox para trabajar unos meses como actriz de reparto e intervino en tres películas olvidables en los que no fue debidamente acreditada, y ya entonces se verificó el cambio de nombre: Norma Jean pasó a llamarse Marilyn Monroe.

El 5 de agosto de 1962, la actriz estadounidense fue hallada muerta en su casa de Hollywood. Aunque el forense dictaminó que la actriz se había suicidado con una sobredosis de somníferos, las causas de su muerte permanecen aún confusas; se apreciaron algunas contradicciones en el informe médico de su trágico fin.

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¡Sorpresa!

Los matemáticos han descubierto que no existe una fórmula exacta para el cuerpo femenino “perfecto”.

The New York Post

Un estudio publicado recientemente en Scientific Reports desafía suposiciones de larga data sobre la forma corporal femenina más atractiva, y puede que no se trate de la relación cintura-cadera (RCC).  

Investigadores de la Universidad de Constanza, en Alemania, afirman haber descubierto que una forma de “S” pronunciada desde el pecho hasta los muslos —como Marilyn Monroe o Kim Kardashian— “es un mejor predictor del atractivo corporal de una mujer” que una proporción específica.

Esta forma, más que una medida exacta, parece ser algo que las mujeres deben tener en alta estima cuando se miran al espejo.

La nueva investigación cuestiona hallazgos anteriores que indicaban que una relación cintura-cadera de 0,7 (donde la cintura es aproximadamente un 30% más pequeña que las caderas) es el indicador ideal de la belleza femenina. 

Si bien la relación cintura-cadera se ha asociado durante mucho tiempo con la fertilidad y la salud, los científicos argumentan que no se trata solo de tener proporciones “perfectas”.

De hecho, el estudio descubre que, para los tipos de cuerpo más grandes, la curvatura general es un factor más importante en el atractivo percibido que una medida específica de cintura.

¡Qué sorpresa! Puede que no exista una única fórmula.

Durante siglos, la relación cintura-cadera se ha considerado el factor más importante para determinar la forma femenina “perfecta”, mientras que 
los cuerpos de papá pueden ser la forma más atractiva para los hombres .

Esta idea no se ha actualizado desde el Renacimiento y está vinculada a la psicología evolutiva, donde los científicos sugirieron que un WHR de 0,7 podría indicar una buena salud reproductiva porque se pensaba que las caderas más anchas y una mayor distribución de grasa en la parte inferior del cuerpo indicaban mejor salud y fertilidad.  

Sin embargo, el estudio reciente confirmó que determinar el cuerpo femenino más atractivo (sí, algo que los científicos todavía están haciendo) puede no reducirse a una fórmula matemática.

Para comprobar esta teoría, el profesor Ronald Hübner y su equipo realizaron un experimento con dibujos lineales sencillos de torsos femeninos. Los dibujos se manipularon de forma que el WHR y el grado de curvatura estuvieran alineados.  

A los participantes, un grupo de 80 hombres y mujeres, se les pidió que calificaran el atractivo de cada dibujo en una escala de uno a 100. 

Como era de esperar, los dibujos con un WHR de 0,7 fueron calificados como los más atractivos. Un dibujo con un WHR de 0,7 recibió una puntuación media de atractivo de 74, mientras que un dibujo del mismo peso corporal pero con una figura más recta (una proporción de 1:1) recibió una puntuación de tan solo 54.

Eso confirmó una investigación anterior que vinculaba el WHR con el atractivo de los tipos de cuerpo más delgados, aunque se prefería un cuerpo en la categoría de peso medio a aquellos que parecían tener sobrepeso o bajo peso.

En un segundo experimento, los investigadores cambiaron las condiciones para aislar el efecto de la curvatura.

En este caso, la WHR y la curvatura ya no estaban perfectamente alineadas. Algunos dibujos fueron diseñados con curvaturas exageradas, como se ve en mujeres con corsés ajustados y curvas extremas, y otros eran casi rectos.

Luego se pidió a un grupo de 98 personas que calificaran las imágenes recién dibujadas.

El 0,7 WHR siguió siendo el más atractivo para los cuerpos más delgados, pero para los tipos de cuerpo más grandes, la curvatura emergió como el factor dominante en el atractivo percibido en lugar de una proporción exacta.

De hecho, cuando se mostró el cuerpo más grande, con un WHR de 0,7, recibió la calificación más baja, un mero 17 sobre 100. Los cuerpos más atractivos fueron los que tenían mayores curvas, independientemente de las medidas.

En conclusión, los investigadores de la Universidad de Constanza proponen un cambio en nuestra comprensión de la belleza femenina.

Si bien la relación cintura-cadera ha sido durante mucho tiempo un determinante clave del atractivo, la nueva investigación sugiere que determinar la belleza es más difícil de alcanzar de lo que se creía anteriormente.

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