Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Ya llegó -por parte de los eternos cómplices de la dictadura venezolana- la sensibilidad escamoteada, la sumisión ante la impostura y el cinismo ante lo que se padece. Lo de algunos miembros de la CELAC es penosamente eso. Ingresamos en la escenografía donde el discurso de tribuna -cojo- se aleja de la realidad y se comienza a dictar cátedra de moral con intencionalidad aviesa. Arrancó, una vez más, el “antiyanquismo” de siempre que les brota desde el inconsciente.

Por: Washington AbdalaInfobae

Está claro que no todos van a estar del lado del mostrador liberador de Venezuela: en situaciones límites se opta por el camino posible, nunca por el ideal, ese no existe jamás, sería útil entonces decir toda la verdad. A veces, ni siquiera se opta, el destino provee los caminos posibles. Eso no implica -por parte de terceros- que exista una obligación de aplaudir cualquier extremismo, pero arranquemos ubicando las prioridades. La prioridad es Venezuela libre, desde allí iniciamos la conversación. Solo desde allí, y sosteniendo que esa población tiene derecho a ser protegida (responsabilidad de protección de la población venezolana como concepto jurídico que se antepone a todo en materia internacional). Si el lector no comparte este punto de vista abandone la lectura, no pierda el tiempo. Todo lo otro viene después (la comunidad internacional no ha logrado revertir la noche de Venezuela, sí se instaló un cambio de narrativa pero aún existe una deuda de tamaño gigante sin saldar con esa nación).

¿Qué no se entiende que Venezuela está hace décadas “secuestrada” por un grupo delincuencial y que eso que allí se padece es una guerra? ¿Quién no comprende que son asaltantes con patente de corso -que ellos mismos se expidieron- para robar, traficar y consolidar un terrorismo de la peor especie en el continente? ¿Y quién no sabe qué tristes personajes del perfil de los José Luis Rodríguez Zapatero -como epítome del interesado ante el oprobio Maduresco- pulularon haciendo negocios non sanctos y acuerdos indecorosos con los terroristas y el dinero sufriente del dolor venezolano? Son el Fausto de Goethe que siempre anida en lo miserable de algunas almas.

Con Venezuela -repito- hay una guerra con sus usurpadores-terroristas, que son simultáneamente los máximos violadores de los derechos humanos del continente, junto a los sátrapas nicaragüenses como Daniel Ortega y los eternos dictadores cubanos (la familia Castro y su testaferro Díaz-Canel), todos están en uso ilegítimo del poder incrementando el peligro continental con su accionar mafioso de crimen organizado. Los dictadores son bestias que anidan en cuerpos humanos, salvajes que asesinan mujeres, reprimen menores y gozan con la tortura que producen. ¡Y todavía hay cretinos que los aplauden o se hacen los tontos y no los imputan! Estos tiranos-terroristas son la misma atrocidad que fue la bota militar que colonizó el sur de América a fuerza de cuartelazos y desapariciones en los setenta. El Helicoide es un museo del horror viviente como fue la ESMA de ayer. ¿O no leemos los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, los documentos de Naciones Unidas y las recriminaciones de Human Rights Watch? ¿O se cree que los juicios que se abren contra Maduro y sus socios son reproches penales al vuelo que montan fiscales para que el gran jurado del distrito del sur los Estados Unidos tenga más trabajo? ¿O no hace años que se está compilando indicios, prueba, elementos de convicción, testimonios vinculantes y datos consolidados que incriminan ineluctablemente a este Cartel de los Soles? ¿O alguien cree que “todo” es un invento yanqui del Departamento de Justicia, del Departamento de Estado y del Departamento del Tesoro más todas las agencias que consolidan el planteo desde hace años?

En Venezuela y Cuba han montado un foco agraviante de desestabilización continental cobijando intereses terroristas iraníes, este no es solo entonces un tema de los Estados Unidos. (Esto debería causar alarma a los CELAC y no repetir su mantra de siempre). Esto lo sabemos de memoria, está a la vista, se ufanan públicamente de ello hasta en las lanchas iraníes que les donaron para el combate fluvial. Desde “supermercados” hasta negocios de “inteligencia” han instalado los chiitas a cara descubierta y sin stress de nadie en toda Venezuela mientras montan operativos continentales de terror en el pasado reciente. (Y del dolor que causan los iraníes pregunten en Argentina y verán que nada de esto es ficcional). Y lo peor es que toda esta depredación se hace castigando de hambre a sus pueblos, ganando también así otro galardón indecoroso al ser el continente de mayor inequidad del planeta.

¡Somos esa vergüenza y por eso los ocho millones que emigraron de Venezuela ante el rugido de las bestias son la prueba viviente de la alienación criminal que buscó destrozar más vidas que una guerra civil como la de Siria!

¿Es en serio que no se conoce el andar del terrorismo bolivariano que se cobija y anida en Venezuela y que compromete la seguridad del continente? ¿Cuánto hace que hay conciencia fidedigna que hasta la familia de Maduro circunvala esos rentables negocios? ¿O nos olvidamos de sus sobrinos y otras joyitas que forman parte de su círculo íntimo?

Todo esto y mucho más acaece allí, con estos terroristas y violadores de los derechos humanos. Son las dos caras de Jano, el mismo pecado con distintas dimensiones. Uno, esclavizando a su pueblo y otro, intoxicando al continente con su droga.

Por eso tener sensibilidad ultra humanista con los déspotas es difícil planteárselo a un pueblo que ha sufrido lo indecible. No creo que nadie tenga la autoridad para ello.

¿Cuántos muertos tienen que ocurrir en Venezuela para entender que todo tiene un límite? ¿Lo entienden los moralistas (inmorales) a miles de kilómetros del infierno? No voy a llegar al planteo de Santo Tomás de Aquino justificando el tiranicidio, pero cuando los pueblos se liberan del yugo que los oprime siempre son extremistas con sus propios bárbaros (Mussolini, Ceausescu, Gadafi). La historia no suele ser benévola cuando se quiebran las amarras tiránicas.

El sátrapa de Nicolás Maduro, su enemigo-amigo Diosdado Cabello y la troupe integrante de la asociación ilícita que componen son terroristas de Estado, pero lo que es tan grave como eso, es que son terroristas que exportan sus drogas hacia afuera de su país. Repito: doble accionar criminal, para adentro y para afuera.

¿Qué se pretendía que Estados Unidos eternamente los aplaudiera y no les cortara el chorro de criminalidad que impulsan cuando inoculan con su droga envenenando y matando a su gente? Se cansaron y ejercen su defensa ante lo que entienden es una agresión a su integridad y soberanía. Será un tema norteamericano como fundamentan sus acciones y como las protagonizan, pero no me quita el sueño ese asunto. Deberíamos asumir la prioridad de la libertad de Venezuela. Más bien convendría ubicarnos en el club de los que están hartos de la mentira bolivariana eterna, del manoseo a la buena fe ante las ilusas negociaciones siempre irrespetadas por los tiranos y sabiendo que alguna justicia en algún lado habrá que operativizar con el terrorista asesino que se robó la voluntad de un pueblo el 28 de julio. Y la justicia, solo los pueblos saben cuál es la correcta para ellos mismos, nadie le va a dar lecciones a los venezolanos sobre tan espinoso asunto. Nadie. No vengan entonces con moralinas de papel y en los corrillos todos esperan que alguien actúe. Basta entonces de doble discursos.

Es genial y absurda la paradoja: los terroristas venezolanos odian a los gringos pero los envenenan con sus drogas y anhelan que el mercado del tío Sam los siga llenando de dólares. Odian a los emisores del dólar, pero quieren forrarse de sus dólares. Odian al “imperio” pero se arrodillan para que les compren su petróleo.

Y por supuesto, todo esto dentro de un escenario de tensión de derechos. ¿O iba a ser fácil el final de este drama? ¿O alguien imaginó que la rendición dictatorial sería con el Ave María sonando a todo vapor en una iglesia? ¡Por supuesto que es violento detener terroristas! ¡Pero más patético y vergonzante es no criticar a esos terroristas de Estado, no clamar por la liberación de los detenidos en la oscuridad de la tortura venezolana o la desaparición humana como opción de chantaje! ¿O solo los desaparecidos del sur del continente tienen derecho a la memoria, justicia y al respeto de su recordación? ¿Y ni una palabra de crítica ante un psicópata criminal como Diosdado Cabello que amenaza la integridad física de una mujer política que representa a casi toda Venezuela y que está obligada a vivir en la clandestinidad por razones de seguridad? ¿Ni una palabra de esto? Es repugnante cuando el lugar común y la miseria aprietan, y algunos saltan por el mismo lodazal agarrados de normas que el primero que las irrespeta es el dictador. ¡Y siempre -algunos sensibles amantes de la revolución que nunca fue- invirtiendo el orden de prioridades, siempre la misma cantinela!

Es evidente que vemos el mundo de manera distinta: de un lado la libertad de Venezuela, luego discutimos todo lo demás, todo, inclusive aceptaremos errores de quien sea. Sí, de Estados Unidos, por supuesto si correspondiere. Pero primero, repito: lo primero es alcanzar la libertad en Venezuela, el respeto por los derechos humanos de su población y la inmediata liberación de todos los presos políticos. Luego, seguimos hablando. Digan que tienen esa prioridad y la conversación será sensata. Digan que Edmundo González Urrutia es presidente legítimo. Digan que María Corina merece protección. Liberen a los inocentes. Digan eso. Hagan eso. Arranquemos por allí.

En mi país, Uruguay, cuando tuvimos un conflicto con la Argentina, nosotros -que somos tan pequeños- se le pidió ayuda a Estados Unidos si el conflicto de las papeleras escalaba. Allí están las palabras del Dr. Tabaré Vázquez (líder histórico de la izquierda uruguaya) que no me dejan mentir. Es que en la vida uno nunca sabe cuándo y cómo se recorre el destino de una nación. “Yo fui a visitar al presidente Bush, quien tuvo la amabilidad y gentileza de recibirme. Me recibió en la Casa Blanca. Era un momento muy particular de las relaciones entre Uruguay y Argentina por el tema del bloqueo de los puentes. Fui por razones comerciales, para estrechar los lazos comerciales de ese país y el nuestro, pero también Uruguay necesitaba un respaldo, como dice Martín Fierro ‘todo gaucho necesita un palenque’”.

Hoy, Estados Unidos es el protagonista de horas clave en Venezuela de manera directa o indirecta, nadie lo sabe, depende entonces de cómo actúe y de cómo utilice su propia capacidad. Buena parte del continente liberal está con la liberación de Venezuela. Alentamos a la lucidez y a la habilidad para lograr que los venezolanos concreten su sueño libertario. Ellos son los verdaderos dueños de su destino. Pero no los dejemos solos, no juguemos al “chancho rengo”, es demasiado lo que se juegan y ya han padecido demasiado. Demasiado. No sería ético, además, cuando coronen su retorno a la democracia poner cara de felicidad sin estar en la brega previa. La película hay que verla completa. Y como decía Alfredo Zitarrosa: “Así pues no habrá camino que no recorramos juntos, tratamos el mismo asunto, orientales y argentinos, ecuatorianos, fueguinos, venezolanos, cuzqueños, blancos, negros y trigueños, forjados en el trabajo nacimos de un mismo gajo del árbol de nuestros sueños”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado un embargo de armas a Israel y la prohibición del uso de puertos españoles y del espacio aéreo para material militar israelí, en un paquete de medidas muy graves que sacrifican el interés de España para contentar a sus socios separatistas y proetarras, y continuar atrincherado en La Moncloa.

Editorial La Gaceta de la Iberosfera

Sánchez quiere desarmar a un aliado estratégico de Estados Unidos, de Europa y de Occidente que hace frente a un grupo terrorista, Hamás, que masacra a civiles, pone a niños como escudos humanos, perpetró el 7 de octubre de 2023 una monstruosa matanza contra la población israelí… y ha asesinado hoy en Jerusalén a un joven español.

Acorralado por la corrupción de su Gobierno, de su partido y de su familia, Sánchez somete las relaciones internacionales de España para tratar de seguir un rato más agarrado al sillón.

Israel eliminará ahora el flujo de información sobre inteligencia y ciberseguridad, y se perderán contratos millonarios en Defensa y miles de empleos en la industria… en pleno aviso por parte de la Administración estadounidense de la «ruptura» de la confianza y del riesgo extremo que supone la alianza del Gobierno con el régimen chino de Xi Jinping a través de los contratos con Huawei.

Sin duda, la decisión de Sánchez, capaz de todo —incluso de aliarse con Hamás— para tapar los escándalos de corrupción que le envuelven, convierte a España en un país bananero, con consecuencias nefastas para la seguridad y la economía de los españoles.

La presencia de buques militares de Estados Unidos en el Caribe, cerca de aguas venezolanas, generó que los cárteles del narcotráfico crearan nuevas rutas en la región para sacar cocaína hacia Estados Unidos y más recientemente hacia Europa y Dubái, en Emiratos Árabes Unidos. Así lo revelaron las investigaciones de la Policía Nacional de Colombia y organismos de seguridad estadounidenses como la DEA y el FBI.

El Nacional

Uno de los casos más recientes fue la incautación en aguas de Puerto Rico de 6,4 toneladas de clorhidrato de cocaína perteneciente al Clan del Golfo. La operación fue posible gracias a una alerta de la Dijín y la colaboración de la Guardia Costera de Estados Unidos y el FBI.

La droga era transportada en una embarcación que utilizaba la conocida Ruta del Caribe, que conecta los departamentos costeros del norte de Colombia con islas de Centroamérica usadas como centros de acopio antes de reexportar los cargamentos hacia Norteamérica.

El Pacífico y la Amazonía, corredores alternativos para los narcotraficantes

En una operación reciente incautaron 1,7 toneladas de cocaína que habían salido de La Guajira con destino a Puerto Rico. Ante esas pérdidas y la presión militar en aguas del Caribe, los narctraficantes han reactivado o fortalecido corredores alternativos.

Entre ellos destaca la Ruta del Pacífico, donde las lanchas rápidas parten del sur de Colombia para internarse en aguas internacionales rumbo a México o Centroamérica. Otra variante pasa por las costas del Chocó, donde los cargamentos cruzan a Panamá para continuar hacia Estados Unidos.

No obstante, el interés de los carteles se ha volcado también a otros mercados.

La Ruta de la Amazonía se ha consolidado como camino estratégico para llegar a Europa y Dubái: la droga sale del Cauca, se transporta por el río Amazonas y luego al Atlántico en embarcaciones pesqueras.

En ese corredor se logró incautar recientemente un cargamento de casi 7 toneladas de cocaína en un sumergible interceptado por la Guardia Civil de España.

Las autoridades también han detectado una ruta poco convencional: embarcaciones que parten del Caribe o la costa colombiana, bajan hasta Chile y la Patagonia, y desde allí rodean Suramérica para encontrarse en altamar con buques que trasladan la droga a Europa.

Estos viajes, más largos y riesgosos, son simulados como faenas de pesca, pero resultan altamente rentables para las organizaciones criminales.

El viraje hacia Europa y Asia responde, según investigadores, a la caída en la demanda de cocaína en Estados Unidos, donde el fentanilo se ha convertido en la principal droga de consumo. Mientras tanto, en mercados europeos y asiáticos el valor del kilo de cocaína se multiplica: de aproximadamente 1.500 dólares en Colombia puede llegar a entre 20.000 y 25.000 dólares en el extranjero.

El 23 de agosto el gobierno de Nicolás Maduro anunció la excarcelación de 13 presos políticos. Sin embargo, apenas 13 días después, esa misma cifra volvió a engrosar la lista de detenidos por razones políticas, en lo que la oposición describe como una puerta giratoria de represión.

El Nacional

¿Quiénes son los 13 nuevos presos políticos?

El primer caso se registró el 25 de agosto en Bolívar, cuando Lorenia Gutiérrez, coordinadora de Vente Venezuela en Caroní, fue detenida tras un allanamiento sin orden judicial.

Ese mismo día, en Barinas, el Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) denunció la desaparición forzada del exalcalde José Luis Machín Machín y de otros cuatro ciudadanos: Isaura Villamizar, Miguel Jorge Álvarez, José Osorio y Junior Adonay Rivas.

El 31 de agosto, civiles armados arrestaron en Mérida a los dirigentes juveniles de Vente Venezuela Yones Molina y Jesús Castillo. La organización advirtió que el objetivo es silenciar a la juventud que se organiza políticamente.

El 2 de septiembre, en Caracas, desapareció Julio Velazco, padre del dirigente opositor Marcos Velazco. Su familia exige información sobre su paradero.

Los días 4 y 5 de septiembre la represión alcanzó al estado Carabobo. Funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana detuvieron en San Diego a Miriam Fernández Ruiz, de 72 años de edad, y a su nieto Miguel Ángel Guillén Ibarra, de 17 años, tras irrumpir en su vivienda.

Al día siguiente, su hija Chantal Niulany Guillén acudió engañada a la sede policial junto a su hija de dos años de edad, Nicole de Los Ángeles Palermo. Ambas quedaron privadas de libertad. Vente Venezuela denunció que se trata de la aplicación del método nazi Sippenhaft, que castigaba a familiares de opositores.

El diplomático chavista, Yván Gil, y su homólogo de Irán, Abás Araqchí, hablaron de la alianza entre sus países ante las que consideran «amenazas» de Estados Unidos, que lleva a cabo un despliegue militar en aguas caribeñas, informó este lunes el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).

EFE

Durante una conversación telefónica, el diplomático venezolano agradeció al Gobierno iraní por «defender los principios y objetivos» de la Carta de las Naciones Unidas» y subrayó la «necesidad de respetar la soberanía nacional de Venezuela y la integridad territorial», según una nota de VTV, compartida por Gil a través de su canal de Telegram.

Además, aseguró que Nicolás Maduro y el pueblo venezolano defenderán «su independencia, soberanía y derecho a la autodeterminación», y dijo esperar que las naciones integrantes del grupo BRICS, entre ellas Irán, y otros países de América Latina «condenen firmemente las acciones de Estados Unidos».

Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní señaló, en una nota oficial, que su titular condenó «enérgicamente las acciones unilaterales e intimidatorias» de EE.UU. y, en ese sentido, advirtió que amenazar con «el uso de la fuerza» a naciones independientes en desarrollo «constituye una clara violación de la Carta de las Naciones Unidas y una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales».

«Es fundamental que todos los Gobiernos responsables, reconociendo la gravedad de la situación actual, impidan la propagación de la anarquía y la inseguridad», afirmó el ministro persa, quien expresó el apoyo de su Gobierno a Venezuela ante la «intimidación estadounidense».

Hace una semana, Maduro reafirmó con Irán su «lucha conjunta» por la defensa de su soberanía, durante una reunión de Gil con el embajador iraní en Caracas, Ali Chegini.

El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, denunció este lunes, durante su intervención en la cumbre virtual de los BRICS, las amenazas EE.UU. contra Venezuela, así como la agresión militar que sufrió su país en junio, la continuidad del conflicto en Gaza y los ataques israelíes contra Líbano y Yemen, como «pruebas claras del fracaso del orden mundial en garantizar la paz, la justicia y la seguridad internacional».

El chavismo advierte que enfrenta la «más grande amenaza» que haya vivido el continente en el último siglo, en referencia al despliegue militar estadounidense, al que Caracas ha respondido con una movilización de buques y de millones de milicianos, además de llamados a la ONU y a la comunidad internacional en general.

El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, llegó este lunes a Puerto Rico, en medio de múltiples ejercicios militares realizados por aeronaves adscritas al Grupo Anfibio Listo Iwo Jima (ARG).

La Patilla

«Nos honra dar la bienvenida a Puerto Rico al secretario de Guerra Pete Hegseth y al general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, el oficial militar con más alto rango», comentó en redes sociales Jenniffer González, gobernadora de la isla.

«Agradecemos al presidente (Donald) Trump y a su administración por reconocer la importancia estratégica de Puerto Rico para la seguridad nacional de Estados Unidos y por su lucha contra los carteles de la droga y el narcodictador de Nicolás Maduro», enfatizó González.

«Apoyamos las políticas de ‘America First’ que garantizan la seguridad de nuestras fronteras y combaten las actividades ilícitas para proteger a los ciudadanos americanos y a nuestra nación», recalcó la gobernadora.

En días pasados, Hegseth había asegurado que Maduro era quien debía estar «preocupado» ante el despliegue que ordenó Trump en el mar Caribe para combatir a carteles del narcotráfico internacional como el Cartel de los Soles.

Por Edmundo González Urrutia

Hace un año comenzó un camino que parecía incierto y que hoy se entiende con más claridad. El exilio no ha sido un refugio; ha sido el espacio desde donde se han tejido acciones, encuentros y decisiones que hoy marcan la circunstancia que atraviesa el régimen venezolano. Lo que entonces se veía como una salida forzada se convirtió en una misión que ha tenido consecuencias visibles.

Hoy, exactamente hace un año, salí de Venezuela. No fue una salida prevista con calma ni mucho menos planificada. Un avión de la aviación militar española había partido desde Madrid y aguardaba en República Dominicana. Allí esperaba que se firmara un acuerdo político que nunca se cumplió. Fue en ese punto donde comenzó mi exilio.

Subí a ese avión acompañado por Mercedes. Ninguno de los dos sabíamos qué nos deparaba el tiempo. Ni siquiera me di cuenta al principio de que se trataba de un avión militar. Solo cuando puse un pie en la escalerilla y vi a los militares españoles cuadrarse firmes para saludarme comprendí la magnitud de lo que estaba ocurriendo. Era extraño pensar que aquel aparato, con sus custodios que no abandonaron su resguardo mientras estuvieron en Maiquetía, no estaba allí para extraerme ni para imponer una decisión sobre mi vida, sino para protegerme, para proteger casi ocho millones de deseos de cambio venezolano. Ese gesto me marcó profundamente porque no se trataba de mi seguridad personal, sino de la protección de una voluntad popular que un país hermano decidió resguardar. Durante las horas de vuelo, la tensión fue tan grande que nadie durmió, aunque sobraron los silencios largos que decían más que cualquier palabra.

El destino era España y para mí tenía un sentido. Aquí estaban mi hija y mis nietas. Cuando aterrizamos en Madrid vi a mi hija correr hacia el avión, llorando. Me abrazó. Ese momento le dio sentido al camino. No era solo un cambio de lugar, era la confirmación de que lo humano, lo familiar, seguía sosteniéndome incluso en medio de la incertidumbre.

A los 75 años, la incertidumbre se vive de otra manera. Me han pasado cosas que nunca imaginé, como que en la calle se acerquen personas para abrazarme, agradecerme o pedirme una foto. Eso me sorprende al principio, me conmueve y, sobre todo, me motiva. Pero también hay un dolor que no se alivia. Mi yerno Rafael fue secuestrado en Venezuela por cuerpos de seguridad del Estado, y ayer domingo se cumplieron ocho meses desde aquel día. Su caso se ha mantenido como una desaparición forzosa, lo que ha hecho aún más dura la espera. La distancia no me ha permitido estar con mi hija en Caracas ni acompañar a mis nietos en estos 12 meses. Ellos han cumplido años, han pasado de grado, han seguido creciendo con la ausencia de su padre y también con la mía. Esas ausencias son las que más pesan en el exilio porque no hay avión ni reunión que las compense.

Llegué con una maleta pequeña, lo esencial. No era un símbolo personal, sino parte de una experiencia colectiva que comparten millones de venezolanos que han debido marcharse. Todos los que hemos salido forzadamente sabemos que en un bolso cabe lo indispensable: algo de ropa, unos documentos y ya.

Desde el primer momento España me acogió con respeto. Recuerdo la reunión inicial con el presidente Pedro Sánchez en La Moncloa. Fue directo en sus palabras: me dijo que en su país yo era un hombre libre; libre de hablar, de andar, de reunirme. Ese mensaje –y otros que quedaron en aquella conversación y que algún día habrá que contar– me han acompañado durante todo este año.

La libertad en el exilio, sin embargo, tiene un precio. Estar lejos de casa significa vivir con un vacío. No están los rincones familiares de Caracas, ni la rutina cotidiana, ni las voces cercanas que dan sustento a la vida, mucho menos las guacamayas. Lo que sostiene cada día es la convicción de que este camino tiene un propósito.

Ese propósito está en los casi ocho millones de votos que protejo desde las elecciones. Porque este periplo no se trata de mí, no se trata de Edmundo: se trata de cada uno de esos votos que representan una confianza que no se puede traicionar y que se mantiene viva incluso en la distancia. No se han protegido únicamente las actas –que están resguardadas en bóvedas seguras en Panamá–; también se ha protegido a la persona que encarna la legitimidad de esa elección. Y esa protección, que comenzó con un avión militar de otro país, tiene un sentido profundamente político y moral.

El exilio no ha sido reposo. Ha sido movimiento constante de viajes, encuentros, gestiones, entrevistas y conversaciones. He llevado la voz del pueblo venezolano a parlamentos europeos, a cancillerías y a organismos internacionales. He dialogado con presidentes, líderes políticos y sociales, con comunidades venezolanas en distintas ciudades y con medios de comunicación que amplifican la verdad de nuestra causa. Cada encuentro ha sido parte de una estrategia para mantener viva la legitimidad democrática, sensibilizar sobre la tragedia venezolana y sumar aliados a la lucha por el retorno de la libertad. En cada espacio de recibimiento he denunciado los desmanes del régimen y hemos presentado informes de incidencia que dejan constancia de lo que ocurre, impiden que la verdad de Venezuela sea ignorada e invitan a reflexionar sobre el costo de sostener vínculos con quienes violan derechos humanos. En lo privado, además, pasan más cosas que en lo público.

Este año, además, nos ha dado más organización. Cada acción contra la voluntad popular hemos sabido contrarrestarla, demostrando que la legitimidad no se rinde ni se abandona. Lejos de debilitarnos, hemos profundizado la confianza dentro del equipo, asumiendo cada quien el rol que le corresponde. María Corina y yo hacemos buen equipo. Juntos nos hemos preparado para la transición porque la responsabilidad de encarnar un mandato democrático no admite improvisaciones. Este ha sido un año que nos ha permitido darle orden al plan.

Como en las misiones diplomáticas que cumplí en el pasado, este tiempo ha sido transitorio pero orientado a un objetivo concreto. La diferencia es que ahora no represento a un Estado, sino a un país de ciudadanos que me dieron su confianza. Esa confianza también se expresó en la Plataforma Unitaria, en amigos, en dirigentes políticos de distintas tendencias y en el liderazgo de María Corina y su equipo, que vieron en mí no solo una responsabilidad, sino valores en los que podían apoyarse. En aquel momento hubo consenso porque se entendía que la ruta no era la de las aspiraciones personales, sino la del pueblo que exigía un cambio democrático, como quedó evidenciado el 28 de julio.

Pienso en lo que alguien me dijo hace poco: que cada persona es, en sí misma, un país de la vida, que construye su camino con convicciones, símbolos y valores. Y creo que ese país de la vida que somos millones de venezolanos dentro y fuera se sostiene en la certeza de que el cambio democrático no es una ilusión, sino una tarea en marcha.

Hoy, al cumplir un año en España, hago un balance de sacrificios y aprendizajes. He confirmado que la distancia no borra el compromiso –como lo saben cada uno de los nueve millones de venezolanos que están fuera– y que cada paso dado fuera de casa también es parte del camino hacia el regreso.

No defiendo un cargo ni un nombre; defiendo un mandato legítimo que pertenece al pueblo venezolano. Ese mandato no se ha quebrado a pesar de la persecución. Cada día de exilio ha servido para fortalecerlo y para preparar el regreso. Cuando llegue ese momento, Venezuela sabrá que la dupla, María Corina y yo, acompañados por muchas personas que conforman un equipo y un país, nunca dejamos de trabajar por su libertad y por la legitimidad que le dio sentido a esta lucha.

Este artículo de opinión fue publicado originalmente en EL MUNDO

Los exjefes de Estado y de Gobierno integrantes de la Iniciativa Democrática de España y las Américas (Grupo IDEA), enterados de las declaraciones emanadas desde la televisión del Estado venezolano por la persona que tiene a su cargo los mecanismos de represión bajo la dictadura de Nicolás Maduro Moros, su ministro del interior, conteniendo amenazas a la vida e integridad personal de la líder fundamental de las fuerzas democráticas, María Corina Machado, hacen constar lo siguiente:

Se trata de una expresión discursiva que hace apología del crimen y que a la vez se vuelve realidad práctica que ha estado afectando a centenares de ciudadanos venezolanos, tal como lo confirman los Informes de las Misiones Independientes de Naciones Unidas sobre Crímenes de Lesa Humanidad y le consta a la Corte Penal Internacional.

Adquiere gravedad dicha amenaza, pues también es cierto que se hace repetitiva en la región la apelación al asesinato de los líderes políticos más importantes, cuyos mensajes hablan del rescate de las libertades y del castigo de quienes usan a la política para coludir con las formas de criminalidad organizada, en lo particular la del narcotráfico. Los casos de Miguel Uribe Turbay, en Colombia, y de Fernando Villavicencio, en Ecuador, son emblemáticos, sin que pueda obviarse el secuestro y asesinato del oficial venezolano Ronald Ojeda, disidente político refugiado en Chile, por miembros, según lo indican las autoridades, del llamado Tren de Aragua y bajo encargo presunto de las autoridades de Venezuela.

Max Verstappen volvió a escribir su nombre en la historia de la Fórmula 1 al batir dos marcas emblemáticas durante el Gran Premio de Italia en el mítico circuito de Monza. El piloto neerlandés se adjudicó la carrera más corta y veloz jamás disputada en la categoría, lo que le permitió quebrar un récord que permanecía intacto desde 2003. Además, estableció la vuelta más rápida de todos los tiempos en la clasificación.

Infobae

Viajar de Caracas a Valencia, una distancia aproximada de 120 km en línea recta, a una velocidad de 250.706 km/h tomaría aproximadamente 28 minutos y 44 segundos. Este cálculo teórico ilustra una velocidad moderada para cubrir esta distancia, equivalente a unos 69.64 m/s, destacando cómo incluso a velocidades relativamente altas, el tiempo de viaje puede ser significativo en distancias cortas. Este ejemplo demuestra la relación entre distancia, velocidad y tiempo, útil para comprender conceptos de física básica en un contexto real.

En la carrera número 1.140 en el historial de la Máxima, Verstappen al volante del Red Bull RB21 completó las 53 vueltas al trazado de Monza en 1 hora, 13 minutos, 24 segundos y 325 milésimas. La velocidad media alcanzada fue de 250,706 km/h, una cifra que superó el anterior registro que estaba en poder de Michael Schumacher, quien hace más de dos décadas estableció el récord con una media de 247,586 km/h y un tiempo total de 1 hora, 14 minutos, 19 segundos y 838 milésimas. La diferencia de 54 segundos y 513 milésimas entre ambos desempeños ilustra el salto tecnológico y estratégico que ha experimentado la Fórmula 1 en las últimas dos décadas, según estableció el medio especializado Motorsport.

El récord de Schumacher, conseguido con la Ferrari F2003-GA durante la era de dominio del piloto alemán, se mantuvo como referencia durante 22 años. Aquella carrera se caracterizó por dos paradas en boxes para el cambio de neumáticos, mientras que la edición más reciente en Monza solo requirió una detención, lo que refleja la eficiencia y fiabilidad de los monoplazas actuales. La introducción de los autos de efecto suelo y la optimización aerodinámica han permitido que los tiempos se reduzcan de manera significativa, aunque se anticipa que los vehículos previstos para 2026 serán considerablemente más lentos.

ElRed Bull RB21, preparado con alerones recortados para maximizar la velocidad punta, permitió a Verstappen alcanzar los 352,5 km/h en carrera. Aunque esta cifra quedó por debajo de los 364,1 km/h logrados por Alexander Albon a bordo del Williams FW47-Mercedes, de los 370 km/h de Kimi Raikkonen en 2005 y de los 372,2 km/h de Juan Pablo Montoya en una práctica, el rendimiento global del monoplaza de la escudría austríaca resultó determinante para la obtención del nuevo récord.

La estrategia de una sola parada de Red Bull y la gestión de los neumáticos por parte del cuatro veces campeón contribuyeron a que la escudería sumara su victoria número 125, mientras que Verstappen alcanzó su conquista número 66 para su registro personal como piloto.

“Es un gran día para nosotros. Volamos, el coche fue realmente agradable para mí, pude gestionar bastante bien el ritmo. Hicimos la parada en boxes en el momento justo y, con los neumáticos duros al final, pudimos empujar un poco más porque son más resistentes”, expresó un contento Max tras llegar primero a la bandera de cuadros en el trazado italiano.

“La carrera fue ejecutada de manera fantástica por todos, por todo el equipo. Durante todo el fin de semana estuvimos por encima y, por supuesto, es súper agradable ganar aquí”, agregó.

El fin de semana de actividad en Monza también quedó marcada por otro hito: la vuelta más rápida de la historia en una sesión de clasificación de Fórmula 1. Verstappen detuvo el cronómetro en 1:18.792 durante la Q3, alcanzando una velocidad promedio de 264,681 km/h. Este registro superó por 0,095 segundos la marca previa de Lewis Hamilton, quien en 2020 había logrado un tiempo de 1:18.887 con Mercedes. La definición de la pole position se resolvió en los instantes finales, cuando el piloto neerlandés desplazó a Lando Norris de la primera posición, consolidando un momento histórico para la escudería de Milton Keynes.

El propio Verstappen valoró el trabajo realizado por el equipo antes de la clasificación: “Todavía estábamos un poco por detrás antes de la clasificación, pero hicimos algunos ajustes finales que me permitieron apretar un poco más, que es justo lo que se necesita en la clasificación. Para nosotros, es un momento importante”. El neerlandés también subrayó la dificultad de lograr una vuelta perfecta en Monza, un circuito de baja carga aerodinámica donde los errores al frenar pueden resultar costosos: “Aquí, con poca carga aerodinámica, es muy difícil acertar la vuelta. Al frenar, es fácil cometer errores”.

En la sesión definitiva, Verstappen aventajó por apenas 0,077 segundos a Lando Norris, quien se ubicó en la segunda posición. Oscar Piastri completó el podio de la clasificación a 0,190 segundos del líder, mientras que Charles Leclerc y George Russell, representantes de Ferrari y Mercedes respectivamente, ocuparon el cuarto y quinto lugar.

Pido prestada para este título la frase acuñada por el distinguido profesor Giovanni Sartori. En estos tiempos tan convulsionados, nada más concluyente para denominar y calificar a todo ese conjunto de propuestas políticas, económicas y sociales – dizque reivindicativas, cerradas y sin intención de pisar los terrenos de algunas ancestrales religiones – que no permiten críticas, objeciones y mucho menos revisiones.

Karl Marx sostenía una serie de reparos en relación a las ideologías. Sobre todo, cuando afirmaba que constituían unos simples planteamientos para justificar y “tapar” las desigualdades producidas por las clases dominantes y por el propio capitalismo. (ojo: siglo XIX). No obstante, muchos de sus seguidores ampliaron estos conceptos, llevándolos, por consiguiente, al campo político, económico y social para explicar y defender sus postulados, proyectos y acciones que, por lo general, terminaron en lamentables disparates, persecuciones, dictaduras (muy lejos de las que hablaba Marx) grandes hambrunas y asombrosas miserias.

El ideologismo, como lo refiere Sartori, pretende “habituar a la gente a no pensar”. Sobre todo, a los que detentan el poder. Cegados y sesgados por unos cuantos axiomas, que de por sí se convierten en unos incoloros slogans, pretenden que todo un pueblo los acompañe y apoye sin chistar. Para ello, tampoco hacen falta instituciones y leyes. Lo determinante es mantener el gobierno.

América Latina ha sido un territorio fácil para estos “ideológicos” de nuevo cuño. Sus causas, amplias y profundas, han sido objeto de importantes análisis y estudios. A todo evento, sus revoluciones, sin excepción alguna, han generado atraso, pobreza, autocracias, errados modelos económicos y, por supuesto, idolatrías o veneraciones personales que, como lo explica su mismo nombre, carecen de toda sensatez y seriedad.

Cabe destacar que aquello que se denomina “ideología” siempre se ha vinculado e identificado con personas, grupos y partidos afines al marxismo, al socialismo, comunismo, fascismo, etc. En consecuencia, nadie habla -naturalmente- de democracia y libertad como una ideología. Y esto sucede, porque la misma libertad de pensamiento y obra se contrapone a todo planteamiento hermético, obnubilado y de evidente fanatismo radical.

Hoy en día ya no caben las referencias “ideológicas” así como los términos de “derecha” e “izquierda”. Fueron, sin duda, apreciaciones que en el pasado siglo XX estuvieron en boga y que, en estos momentos, carecen de sentido, pertinencia y   bases consistentes. En el fondo, ¿Qué es ser de izquierda? ¿Qué es ser de derecha? ¿Qué es ser conservador o de vanguardia? Por ejemplo, ¿avanzada para dónde? Si es para instaurar una sólida y eficiente democracia, entonces estaremos en esa senda. Desde ciertos sectores, todavía hay quienes pretenden dividirnos entre izquierdistas y derechistas, revolucionarios y conservadores. La gran pregunta sería: En función de la realidad actual, ¿quiénes están en cada lado?: ¿los que aspiran a seguir anclados en lo mismo o quienes anhelamos una democracia plena y una economía próspera, con palpables muestras de desarrollo social?

La categórica frase del profesor Sartori viene como anillo al dedo. Porque no son momentos para el ideologismo y mucho menos para las etiquetas frívolas y anacrónicas. La actualidad va a contravía. Es hora de enterrar estos calificativos y de empeñarnos en lograr aquello que, efectivamente, nos merecemos como ciudadanos. Miremos alrededor y saquemos nuestras propias conclusiones.

Ricardo Ciliberto Bustillos

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