Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Kash Patel, director del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), anunció el pasado sábado que Estados Unidos eliminará a los carteles de droga «desde la fuente».

La Patilla

«El FBI está poniendo a TODOS los cárteles en aviso. No estamos jugando a la defensiva: estamos eliminando el tráfico de drogas y de los cárteles desde la fuente», advirtió Patel en sus redes sociales, justo después de que la administración del presidente Donald Trump declarara a dos grupos armados ecuatorianos como organizaciones terroristas.

«Ahora que Los Choneros y Los Lobos han sido designados como Organizaciones Terroristas Extranjeras, sus canales de distribución de dinero del narcotráfico se están agotando», auntó Patel al respecto.

En sus palabras alertó que, «si envenenáis nuestras comunidades, el FBI os encontrará y acabaremos con vuestro imperio criminal».

Finalmente, prometió que «Estados Unidos tomará la iniciativa y los cárteles caerán».

La advertencia de Patel va en sintonía con el despliegue militar que ha realizado Trump en el mar Caribe durante las últimas semanas, con la mirada puesta en los envíos de cocaína del Cartel de los Soles, presuntamente dirigido por Nicolás Maduro.

Sobre la posibilidad de ejecutar un eventual ataque a los carteles dentro de Venezuela, una pregunta realizada este fin de semana por el periodista David Alandete, Trump respondió «ya verás algo sobre eso».

La guerra del presidente Trump contra los cárteles de la droga ha comenzado, y el dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, es su símbolo y el objetivo de una posible operación militar inminente de Estados Unidos.

Arctur McFields – The Hills

No, no estamos en una segunda Crisis de los Misiles de Cuba. Aunque Estados Unidos ha declarado que Maduro es el líder de una organización terrorista y un fugitivo de la justicia, sus aliados más cercanos, China y Rusia, han adoptado una postura cautelosa pero crítica ante una posible amenaza de guerra contra su viejo amigo.

Los aliados izquierdistas de Maduro en la región también se han distanciado del régimen. Brasil nunca reconoció la reelección fraudulenta de Maduro en 2024. El gobierno izquierdista de Colombia declaró que no tiene ningún acuerdo de defensa con Venezuela en caso de una acción militar estadounidense. La Organización de los Estados Americanos también ha señalado que se trata de un asunto bilateral entre Estados Unidos y Venezuela.

Después de 25 años en el poder, la dictadura chavista está sola.

Al igual que los tiranos de Siria e Irán, Maduro podría experimentar un aislamiento sin precedentes, una oscura soledad como la de Gadafi en Libia o Noriega en Panamá. Rusia y China han dejado claro que no tienen amigos, sino socios temporales. Más allá de algunos tímidos pronunciamientos, no se involucrarán en conflictos innecesarios con Estados Unidos en nombre del régimen de Maduro.

Como parte de su lucha contra el narcotráfico, el gobierno ha anunciado el despliegue de buques de guerra en aguas venezolanas. El despliegue incluye tres destructores con misiles guiados Aegis: el USS Gravely, el USS Jason Dunham y el USS Sampson. Además, se espera la llegada a la región del USS Lake Erie (un crucero con misiles guiados) y el USS Newport News (un submarino de propulsión nuclear) la próxima semana. Esto no se parece al típico grupo de trabajo antidrogas.

La administración Trump ha designado a los cárteles de la droga como organizaciones terroristas extranjeras debido a las 100.000 muertes anuales de estadounidenses por consumo de opioides, incluido el fentanilo. La administración también ha declarado que la amenaza del narcotráfico debe afrontarse con toda la fuerza de las fuerzas armadas estadounidenses y no solo con agentes antinarcóticos o policiales.

A principios de este año, Trump designó al Tren de Aragua de Venezuela, al Cártel de Sinaloa de México, a la MS-13 de El Salvador y a otros grupos criminales latinoamericanos como organizaciones terroristas extranjeras. En julio, el Departamento del Tesoro designó al Cártel de los Soles, liderado por Maduro, como organización terrorista y posteriormente estableció una recompensa de 50 millones de dólares por su líder (el doble de la cantidad ofrecida por Osama bin Laden).

Estados Unidos ha creado la arquitectura legal y de seguridad nacional para tomar medidas más contundentes contra la dictadura venezolana. Además de estos esfuerzos, países como Paraguay, Argentina y Ecuador también han declarado al Cártel de los Soles como organización terrorista y, por lo tanto, una amenaza regional.

Un cambio de régimen en Venezuela asestaría un golpe devastador a las agendas de China, Rusia e Irán en el hemisferio occidental. Estados Unidos dejaría claro que el uso de la fuerza es una opción para garantizar un hemisferio seguro y próspero y reafirmaría que las Américas son una prioridad para Estados Unidos.

Este es también un mensaje directo a México, que también destacaría la disposición de Trump a enfrentar el narcotráfico con todo el poder militar a su disposición, no como una promesa vacía, sino como una decisión de seguridad nacional. En otras palabras, el gobierno mexicano debe romper lo que la administración Trump considera una «alianza intolerable» con los cárteles de la droga.

Un cambio de régimen beneficiaría económicamente a Venezuela y Estados Unidos, mientras que el control de China e Irán sobre las mayores reservas petroleras del mundo se vería debilitado. El aumento de la producción petrolera en Venezuela bajo un gobierno democrático reduciría los precios de la gasolina en Estados Unidos y mejoraría la calidad de vida de los venezolanos, reduciendo así la migración.

A Estados Unidos le interesa sentar un precedente, no una guerra prolongada y costosa; una acción precisa y quirúrgica que impulse un cambio significativo sin intervención directa. El narcodictador venezolano ya está acorralado y preocupado, y Estados Unidos está decidido y dedicado a combatir a los cárteles de la droga. Un problema sin precedentes requiere una respuesta sin precedentes.

Arturo McFields es un periodista exiliado, exembajador de Nicaragua ante la Organización de los Estados Americanos y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega. Es exalumno del Seminario de Seguridad y Defensa de la Universidad Nacional de Defensa y del curso de Liderazgo de Harvard.

Nicolás Maduro llamó al gobierno de Estados Unidos a dialogar luego de una advertencia del presidente Donald Trump, quien autorizó derribar cualquier avión que sobrevuele sus buques en el Caribe si representa una amenaza. La postura de Maduro se da en medio de una creciente tensión, luego de que un buque estadounidense fuera sobrevolado por cazas venezolanos.

El Nacional

«Si vuelan en una posición peligrosa, yo diría que usted, o sus capitanes, pueden tomar la decisión sobre qué hacer», declaró Trump a los periodistas en el Despacho Oval, este viernes, 5 de septiembre.

Aunque se negó a dar detalles sobre la cercanía de los aviones, advirtió: «No quiero hablar de eso. Pero si nos ponen en una posición peligrosa, serán derribados».

Maduro busca dialogar

Durante un acto público realizado también este viernes, Maduro hizo un llamado directo a Trump para que «abandone su plan de un cambio de régimen violento en Venezuela» y le solicitó respetar la soberanía del país. Al mismo tiempo, reconoció que existen diferencias entre ambos gobiernos, pero subrayó que no justifican un conflicto militar.

Estas declaraciones ocurren luego de un despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe, con la presencia de barcos de guerra, un submarino y aviones de combate. Trump ha declarado que la operación busca combatir el narcotráfico en la región.

Con una movilización de buques y de millones de milicianos, además de llamamientos a la ONU y a la comunidad internacional en general, el régimen de Maduro ha respondido a la que considera la «más grande amenaza» que haya vivido el continente en el último siglo, en referencia al despliegue militar de EE.UU. en aguas caribeñas cercanas al país suramericano.

EFE

En medio de la tensión, el Ejecutivo chavista, que declara su territorio «libre de cultivos ilícitos», ha acusado a la Administración del mandatario estadounidense, Donald Trump -que no reconoce a Maduro como presidente legítimo-, de recurrir a la «máxima presión militar» para provocar un cambio de «régimen».

A continuación, cinco acciones del país suramericano frente a las decisiones de la Casa Blanca:

Respaldo institucional

La Fuerza Armada, la Policía Nacional y los cinco poderes públicos de Venezuela, instituciones señaladas por la oposición y ONG como subordinadas al chavismo, han cerrado filas y respaldado a Maduro ante la recompensa anunciada el 7 de agosto por EE.UU. de 50 millones de dólares por información que conduzca al arresto del mandatario venezolano, cifra que duplica la ofrecida en enero de este año.

Venezuela, que agradece el apoyo de países como Cuba, Nicaragua, Bolivia, Honduras e Irán, tacha de «invento» la denuncia sobre la existencia del Cartel de los Soles, que el Ejecutivo de Trump describe como una organización terrorista, con vínculos con la cúpula de poder del chavismo y blanco de la operación militar en el Caribe.

Despliegue militar

Ante el anunciado envío de activos militares estadounidenses al Caribe, el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, informó del despliegue de buques de «mayor porte» en aguas territoriales de su país, como parte, según Caracas, de una operación contra el narcotráfico en sus fronteras.

Su colega del Interior, Diosdado Cabello, informó del despliegue de 15.000 efectivos en los estados Zulia y Táchira (oeste), ambos fronterizos con Colombia.

Maduro, tras conocer de la recompensa para su captura, ordenó la movilización nacional de 4,5 millones de milicianos.

Alistamiento

El 21 de agosto, el jefe de Estado convocó a un proceso de alistamiento de las «fuerzas milicianas», que se llevó a cabo los días 23 y 24 y luego, en una segunda etapa, el 29 y 30 del mes pasado, como parte del activado Plan Nacional de Soberanía y Paz, y aseguró que la orden de «defender la patria» está dada.

Según cifras oficiales, 8,2 millones de ciudadanos se alistaron en la Milicia, un componente especial de la Fuerza Armada descrito en pocas palabras como el «pueblo en armas», un número que Maduro espera aumente con la activación que anunció este jueves de un registro «permanente» en una plataforma virtual del Estado, llamada Sistema Patria.

Apoyo internacional

Maduro pidió al secretario general de la ONU, António Guterres, interceder para que EE.UU. cese sus «acciones hostiles» y respete «plenamente la soberanía, la integridad territorial y la independencia política» de su país, según una carta difundida la semana pasada, en la que expresó su «profunda preocupación» por lo que considera una «escalada» de las «agresiones».

El Ejecutivo espera recibir el apoyo de la ONU, que dice estar «muy preocupada» por lo que denominó «la tensión creciente» entre ambas naciones, a las que llama a «resolver sus diferencias por medios pacíficos», mientras que Caracas también ha recurrido a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) para pedir un llamado al retiro inmediato de las fuerzas militares norteamericanas.

Movilización

En las últimas semanas ha habido una mayor movilización en Caracas y varios estados del país de distintos grupos simpatizantes del chavismo, como integrantes del partido oficialista PSUV, motoristas y pescadores, junto con altos funcionarios del Ejecutivo y autoridades tanto regionales como locales, para respaldar a Maduro, a quien Washington acusa de «violar las leyes» de EE.UU. «sobre narcóticos».

El mandatario adelantó el jueves que los 8,2 millones de alistados y la que denominó «base poderosa» de 4,5 millones de milicianos «ya entrenados durante años» serán próximamente llamados a participar en actividades de «niveles más elevados y superiores», aunque no ofreció mayores detalles.

Este viernes, en el primer día de «activación operativa, organizativa» de la Milicia Nacional Bolivariana (MNB), Maduro afirmó que si su país fuera agredido «pasaría a una etapa de lucha armada», y señaló que Estados Unidos «debe abandonar su plan de un cambio de régimen violento en Venezuela y en toda América Latina y el Caribe».

El presidente Donald Trump está sopesando una multitud de opciones para llevar a cabo ataques militares contra los cárteles de la droga que operan en Venezuela, incluyendo la posibilidad de atacar objetivos dentro del país como parte de una estrategia más amplia destinada a debilitar al líder Nicolás Maduro, según múltiples fuentes informadas sobre los planes de la administración.

CNN

El ataque mortal del martes contra un supuesto barco narcotraficante que salía de Venezuela fue un reflejo directo de esas opciones, según fuentes, y marcó una escalada significativa en la campaña de la administración Trump contra los cárteles de la droga, muchos de los cuales ha catalogado como grupos terroristas. Varias fuentes informaron a CNN que el ataque del martes fue solo el comienzo de un esfuerzo mucho mayor para erradicar el narcotráfico en la región y potencialmente derrocar a Maduro.

Cuando un periodista le preguntó el viernes si le gustaría ver un cambio de régimen en Venezuela, Trump dijo: «No estamos hablando de eso».

“Pero estamos hablando del hecho de que [Venezuela] tuvo una elección, que fue una elección muy extraña, por decirlo suavemente”, dijo Trump, refiriéndose a la carrera presidencial del año pasado en Venezuela empañada por acusaciones de fraude electoral.

En las últimas semanas, Estados Unidos ha desplegando un importante poder militar en el Caribe, una medida que en parte pretende ser una señal para Maduro, según varios funcionarios de la Casa Blanca.

Buques armados con misiles Tomahawk, un submarino de ataque, diversas aeronaves y más de 4.000 marineros e infantes de marina estadounidenses se encuentran desplegados cerca de Venezuela. Dos funcionarios de la Casa Blanca informaron a CNN que también se están enviando 10 cazas F-35 avanzados a Puerto Rico, donde una unidad de infantería de marina realiza ejercicios de desembarco anfibio.

La administración ha tomado medidas para vincular a Maduro con su misión antidrogas más amplia, etiquetándolo como narcoterrorista con vínculos con algunos de los cárteles recientemente designados y duplicando la recompensa por su arresto a 50 millones de dólares.

Lea más en CNN

En medio de las crecientes tensiones entre Estados Unidos y Venezuela por el despliegue militar de Washington en el Caribe para combatir el narcotráfico, este sábado el vicepresidente norteamericano JD Vance envió un mensaje contundente en el que defiende el uso de la fuerza contra los carteles de la droga.

Infobae

“Matar a miembros de carteles que envenenan a nuestros ciudadanos es el mayor y mejor uso de nuestras fuerzas armadas”, afirmó Vance en un mensaje difundido en la red social X. Sus palabras reflejan la línea más dura adoptada por la administración de Donald Trump en materia de seguridad y combate al narcotráfico hasta el momento.

Once personas murieron en el mar Caribe tras un operativo militar estadounidense contra una embarcación venezolana señalada de transportar drogas, un hecho que ha intensificado la confrontación política y militar entre Estados Unidos y Venezuela. La acción, que Washington justificó como parte de su lucha contra el narcotráfico, ha desencadenado una serie de declaraciones de alto nivel, amenazas de respuesta armada y un endurecimiento de la retórica en ambos países.

El incidente ocurrió el 31 de agosto, cuando una lancha que había zarpado desde San Juan de Unare, en el estado Sucre de Venezuela, con destino a Trinidad y Tobago, fue atacada por fuerzas estadounidenses. Según la versión oficial, la embarcación estaba vinculada al grupo criminal transnacional Tren de Aragua, y el operativo se enmarcó en lo que la Casa Blanca describió como un “conflicto armado” contra una “organización designada como terrorista”. La muerte de los once ocupantes representó un giro respecto a las prácticas habituales de interdicción y detención, y fue presentada por Washington como una acción directa contra el narcotráfico.El presidente de Estados Unidos aseguró que el ataque ocurrió en aguas internacionales

La Casa Blanca confirmó que el ataque se dirigió contra una narcolancha asociada al Tren de Aragua, organización criminal señalada por su expansión internacional y su papel en el tráfico de drogas. El operativo, según fuentes oficiales, respondió a la designación de estos grupos como amenazas terroristas, lo que permite a Estados Unidos aplicar legislación antiterrorista y ampliar su capacidad de acción militar fuera de sus fronteras.

Ese clima de tensión aumentó aún más tras un incidente en el que aviones F-16 venezolanos sobrevolaron un buque estadounidense dedicado a operaciones antidrogas en la región. El presidente Trump advirtió que cualquier aeronave militar venezolana que represente una amenaza para las fuerzas estadounidenses en el Caribe “será derribada”. Durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, el líder republicano delegó en el mando militar la decisión de actuar ante situaciones peligrosas y anunció el despliegue inmediato de una decena de cazas F-35 a Puerto Rico. “Si nos ponen en una posición peligrosa, serán derribados”, sentenció el mandatario.

Trump enmarcó estas acciones en una política de “mano dura” para frenar tanto el tráfico de drogas como la inmigración ilegal. El presidente acusó al régimen de Nicolás Maduro de abrir las cárceles venezolanas y permitir la llegada de “sus peores prisioneros” a Estados Unidos, asegurando que su administración ha expulsado a miles de personas con antecedentes criminales. Además, negó que el objetivo de la operación en el Caribe sea derrocar al régimen venezolano, aunque reiteró las acusaciones de narcotráfico contra Maduro y el Cártel de los Soles.

La respuesta de Caracas no se hizo esperar. Maduro advirtió que el país pasará de la “fase política” a una “etapa de lucha armada” si se produce una agresión militar de Estados Unidos. Durante un acto transmitido en cadena nacional, el dictador chavista anunció la activación de la Milicia Nacional Bolivariana, compuesta por ciudadanos recientemente alistados, y aseguró que Venezuela se encuentra en una fase de preparación y entrenamiento para la defensa nacional. “Si el país fuera atacado iniciaría una etapa de lucha armada, planificada, organizada, de todo el pueblo contra la agresión, sea local, regional o nacional”, declaró el mandatario.

Por su parte, el canciller del régimen venezolano Yván Gil calificó el despliegue de aviones estadounidenses como una amenaza directa y denunció la presencia de ocho barcos militares y un submarino de propulsión nuclear de Estados Unidos en el mar Caribe. Maduro exigió públicamente a Washington que abandone cualquier plan de cambio de régimen y respete la soberanía de Venezuela y de los países de la región.

El trasfondo de estas tensiones incluye acusaciones formales de “narcoterrorismo” contra Maduro, a quien Washington identifica como líder del Cártel de los Soles y vincula con el cártel de Sinaloa de México, así como con grupo terroristas como Hezbollah. Por eso, Estados Unidos ha incrementado la recompensa por la captura del dictador venezolano a USD 50 millones y sostiene que la lucha contra el narcotráfico justifica la movilización de fuerzas militares en la región.

En este contexto, y en un giro simbólico y político, Trump anunció el viernes el cambio de nombre del Departamento de Defensa, que recupera su denominación histórica de Departamento de Guerra, vigente entre 1789 y 1947. Durante la firma de la orden ejecutiva en la Casa Blanca, el presidente argumentó que el nuevo nombre refleja mejor la realidad actual y el “espíritu guerrero” de las fuerzas armadas estadounidenses. Pete Hegseth, secretario a cargo de la cartera, subrayó que la medida busca restaurar ese espíritu, mientras que el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, aseguró que el Departamento de Guerra luchará “de manera decisiva” y con el objetivo de ganar, no solo de evitar la derrota.

Ambos gobiernos han consolidado sus posturas militares y mantienen un intercambio constante de acusaciones, lo que mantiene a la región bajo una tensión persistente ante la posibilidad de una escalada mayor.

El Cartel de los Soles es una de las principales organizaciones criminales de América Latina y su influencia se ha expandido más allá de las fronteras de Venezuela. Conformado por altos mandos militares y civiles cercanos al régimen de Nicolás Maduro, este entramado delictivo controla rutas terrestres, aéreas y marítimas que facilitan el tránsito de cocaína hacia múltiples destinos en el Caribe, Centroamérica, Estados Unidos, Europa y África. Su consolidación lo ha convertido en un actor central en la economía ilícita global y en un factor de inestabilidad para la región.

Por: Andrés Palacios – Infobae

Su existencia y operaciones han sido reconocidas por países como Estados UnidosArgentinaRepública DominicanaEcuador Perú, que lo han designado como organización terrorista. Otras naciones como Trinidad y Tobago y Guyana no han adoptado formalmente esta designación, pero ambos Estados han manifestado su respaldo a las operaciones internacionales dirigidas a desmantelar esta organización narcocriminal.

El origen del cártel está vinculado al fortalecimiento de redes de narcotráfico que encontraron en las instituciones venezolanas un espacio de impunidad y protección. En 2020, fiscales del Distrito Sur de Nueva York acusaron a Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y otros altos funcionarios por conspirar para “inundar de cocaína a Estados Unidos”. Esta acusación forma parte de un expediente que detalla cómo Venezuela se transformó en un puente fundamental para la droga.

Según cifras de la ONG Transparencia Venezuela, cerca del 24% de la producción mundial de cocaína pasa por territorio venezolano. Pero no se trata únicamente de una ruta de tránsito: informes de esta misma organización calculan que en los últimos tiempos el narcotráfico generó alrededor de 8.400 millones de dólares para las estructuras de la dictadura venezolana. Estos recursos han permitido a Maduro sostenerse en el poder pese a las sanciones internacionales, al tiempo que refuerzan un sistema de control político y social en las zonas más empobrecidas del país.

En entrevista con Infobae, el subdirector de la Oficina Internacional en Washington DC del Comando con Venezuela, David Smolansky, señaló que los ingresos de Maduro por el narcotráfico han llegado a superar los de la industria petrolera del país.

Es tan cierto el Cártel de los Soles que, siendo Venezuela el país con las mayores reservas de petróleo a nivel mundial, hoy la droga equipara o supera los ingresos económicos del petróleo”, afirmó.

El dirigente opositor consideró que la acusación estadounidense constituye una de las evidencias de la implicación del régimen chavista en la estructura del narcotráfico negional.

La designación del Cártel de los Soles como organización terrorista convierte al régimen de Maduro y Diosdado como el único en el mundo, con los talibanes, que en pleno ejercicio del poder tienen una designación como organización terrorista”, enfatizó Smolansky. Añadió que “Maduro incluso tiene una recompensa que duplica a la de Osama bin Laden y Diosdado equipara a la de Bin Laden”.

En cuanto a la operatividad del Cártel de los Soles dentro de Venezuela, Smolansky describió una estructura integrada con otros grupos criminales y terroristas de la región.

“Evidentemente, hay una sincronización entre el Cártel de los Soles y estos grupos terroristas de Colombia, más específicamente el ELN y las disidencia de las FARC. De hecho, el ELN ha encontrado en Venezuela un santuario de protección y se estima que al menos hay miembros del ELN en quince estados de Venezuela”, precisó.

El dirigente opositor detalló las rutas terrestres, marítimas y aéreas utilizadas para el tráfico de drogas y señaló la complicidad de altos mandos militares, a cambio de beneficios económicos.

El alto mando militar y muchos de estos generales que hoy tiene Venezuela, pues dan la instrucción o permiten el paso impune de la droga para enriquecerse. Venezuela tiene al menos dos mil generales, que son más que toda la OTAN”, apuntó Smolansky.

Estados como Sucre, Delta Amacuro y Falcón se han convertido en salidas estratégicas de la droga hacia el Caribe y las Antillas Neerlandesas. En paralelo, vuelos clandestinos desde Apure, Bolívar, Amazonas y Barinas facilitan la exportación aérea. Smolansk precisó que un solo envío puede incluir hasta tres toneladas de cocaína, con un valor mínimo de 70 millones de dólares y hasta 120 millones dependiendo de la pureza.

La economía criminal del Cártel de los Soles también se nutre de la vulnerabilidad social. En comunidades como San Juan de las GaldonasSan Juan de Unare y Güiria, más del 90% de la población vive en pobreza extrema y según el dirigente del Comando Con Venezuela “el narcotráfico se aprovecha de la población vulnerable para reclutarla o para que dependa de los criminales que manejan dinero y así acceder a necesidades básicas”.

La cadena delictiva completa incluye alianzas con organizaciones como el Tren de Aragua, banda criminal que, según autoridades de Chile, ya cuenta con al menos “trescientos miembros detenidos” en ese país. Este grupo ha ampliado su influencia aprovechando los flujos migratorios de venezolanos en la región, expandiendo su portafolio delictivo al microtráfico y la trata de personas.

“Estos grupos, aprovechando los flujos migratorios, no solamente se expanden por la región, sino amplían su portafolio de delito”, destacó Smolansky.

Las implicaciones del despliegue naval de EEUU en el Caribe

El operativo naval de Estados Unidos en el Caribe ha intensificado la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro y el Cártel de los Soles. La Administración Trump envió cerca de las costas de Venezuela una serie de destructores clase Arleigh Burke, buques anfibios como el USS Iwo Jima y más de 4.000 marines para una misión de interdicción antinarcóticos, concentrada en rutas marítimas bajo control de redes criminales vinculadas a la cúpula chavista.

La operación cuenta además con cooperación europea, principalmente de Francia, y otros aliados regionales, conformando la mayor coalición multinacional contra el narcotráfico en la región.

En respuesta, Maduro movilizó a la Milicia Bolivariana y a reservistas, reforzando su discurso de defensa ante lo que calificó como “amenazas extravagantes”.

Smolansky señaló que el despliegue estadounidense ha fortalecido la confianza de los venezolanos, a pesar del temor a represalias.

Los venezolanos se sienten acompañados al ver la suma de esfuerzos, ya no sólo diplomáticos, sino también de seguridad e inteligencia”, afirmó.

Subrayó además la legitimidad interna de la oposición: “Tenemos un presidente electo que nosotros elegimos… está demostrado con actas, unas actas que hoy reposan en Panamá”.

Frente a las pruebas presentadas por Estados Unidos sobre los actos ilícitos de Cartel de los Soles, como el video de una narcolancha que fue bombardeada con un cargamento de drogas cuyo origen fue la población de San Juan de Unare, en el Occidente de Venezuela, la dictadura chavista ha recurrido a narrativas de desinformación y asegurado que se trata de “inteligencia artificial”.

Al respecto, Smolansky puntualizó que “el régimen no haya qué inventar y yo creo que estamos ante un hecho sin precedentes. Está habiendo una operación muy seria, de muy alto nivel, liderada por la primera potencia militar del mundo”.

“(Maduro) Se siente cercado porque se le está cortando la principal vía de financiamiento. Yo creo que lo importante que ha habido en el último mes es que había una evolución de que ya el régimen de Maduro, ya no es un régimen ilegítimo, que bastante grave es, sino que ya es tipificado como una organización criminal, una organización terrorista”, agregó. El presidente de Estados Unidos aseguró que el ataque ocurrió en aguas internacionales.

¿Cambio de régimen en Venezuela?

El reciente despliegue naval de Estados Unidos en el Caribe ha generado especulaciones sobre sus verdaderos objetivos. Smolansky evitó hablar sobre estrategias confidenciales, pero reconoció que la operación busca desmantelar estructuras criminales que afectan tanto a Venezuela como a la región. También sugirió que podría ser una señal a actores externos como Irán y China, que han incrementado su presencia en América Latina a través de Venezuela, recordándoles los valores de libertad y democracia que definen al continente. En cuanto a un posible cambio de régimen, Smolansky se mostró cauto.

No puedo adelantar estrategias que son muy, muy serias y que son, además, completamente confidenciales”, dijo.

En Venezuela, la operación naval de EEUU genera una mezcla de temor y esperanza. “Los venezolanos hoy se sienten acompañados”, aseguró Smolansky, destacando el liderazgo de María Corina Machado y Edmundo González Urrutia.

“Tenemos un presidente electo que nosotros elegimos en las condiciones más desiguales posibles. Ganamos setenta-treinta, y no es que lo ganamos retóricamente, está demostrado con actas que hoy reposan en Panamá”, afirmó. A pesar del “terrorismo de Estado” denunciado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, los venezolanos luchan por una democracia que muchos no han conocido. “Hay gente que aquí está luchando por un sistema que ni siquiera ha tenido la oportunidad de disfrutarlo”, reflexionó Smolansky.

Sobre la posibilidad de la caída de Maduro, Smolansky afirmó que “hay que manejar las expectativas”.

“Yo sí estoy muy optimista por el liderazgo que hay en Venezuela con confianza y credibilidad, por un presidente electo que sigue gozando legitimidad por las actas”, al tiempo que comparó al chavismo con el nazismo.

“El chavismo es el equivalente al nazismo, pero en América Latina, es algo que no se puede repetir más nunca en nuestro país”. Para él, la salida de Maduro no solo beneficiaría a Venezuela, sino también a Cuba y Nicaragua, cuyos regímenes dependen del apoyo venezolano.

“Confío mucho de lo capacitados que estamos para que Venezuela se reconstruya y para que haya una transición lo más estable y ordenada posible”, concluyó.

Vea y lea la entrevista completa siguiendo este enlace a Infobae

Habitantes de San Juan de Unare, en el estado Sucre, han expresado dolor e indignación tras la muerte de 11 personas a bordo de una lancha que fue atacada por el gobierno de Estados Unidos en el mar Caribe porque iba cargada de droga. El ataque ocurrió el lunes, un día después de que la embarcación partió del pueblo pesquero con destino a Trinidad y Tobago.

El Nacional

Familiares y vecinos han dado a conocer a las víctimas a través de las redes sociales, desmintiendo las afirmaciones del gobierno de Nicolás Maduro, que calificó el ataque de video generado con inteligencia artificial.

“San Juan de Unare de luto, que descansen en paz esos padres de familia que entran a ese mundo por necesidad, para que su familia viva un poco mejor”, se lee en uno de los mensajes compartidos en plataformas como TikTok.

Las publicaciones incluyen fotografías y videos de los fallecidos, acompañados de emotivos mensajes de despedida.

“Cómo te nos fuistes mi hermano”; “detrás de un ‘esa fue la voluntad de Dios’ hay un montón de lágrimas y un montón de no entiendo por qué a ti mi precioso”, “aquí vas a hacer demasiada falta, me dejaste con el corazón en mil pedazos”, son los mensajes con fotografías y videos que familiares de los fallecidos publican en TikTok.

El martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó en la Casa Blanca que la Armada de su país destruyó un barco tripulado por narcotraficantes en aguas del Caribe. Este operativo forma parte de un despliegue naval norteamericano en la región, cuyo objetivo es frenar el flujo de drogas. Washington aseguró que la lancha procedía de Venezuela, y se confirmó que había partido de San Juan de Unare.

Según fuentes de El Pitazo, en la lancha tipo flipper viajaban 11 hombres: 8 de ellos de Unare y 3 de pueblos vecinos. La embarcación, de aproximadamente 12 metros de largo con 4 potentes motores, fue destruida el lunes. De acuerdo con la periodista e investigadora Ronna Rísquez, citada por El Pitazo, San Juan de Unare es una zona identificada por las autoridades estadounidenses como un área controlada por el narcotráfico.

Se ha reportado que otras dos lanchas cargadas con droga partieron por la misma ruta antes del incidente, y lograron pasar sin ser interceptadas. Mientras el gobierno de Trump asegura que continuará con los operativos, países como Colombia han expresado su rechazo, argumentando que se debe buscar la detención de los presuntos narcotraficantes en lugar de su asesinato.

El impacto del ataque del Gobierno de Estados Unidos a una lancha que se movilizaba por el mar Caribe el 1 de septiembre de 2025, ha sido especialmente profundo en San Juan de Unare, una localidad de la frontera venezolana marcada por la pobreza, la violencia y la presencia del crimen organizado desde hace más de dos décadas.

Por: Francy Agudelo – Infobae

La región de San Juan de Unare, situada en el estado Sucre, ha sido históricamente un punto de tránsito para el narcotráfico y, en años recientes, también para el tráfico de personas, en el contexto del éxodo venezolano hacia el Caribe.

La transformación de la costa de Sucre, tradicionalmente identificada por su actividad pesquera, hacia escenarios dominados por el narcotráfico y el crimen organizado, ha quedado expuesta tras recientes episodios violentos en la región.

Según una investigación de El Estímulo, poblaciones como Güiria, Puerto Santo y San Juan de Unare han dejado atrás su perfil turístico y productivo para convertirse en puntos clave dentro de las rutas del tráfico ilegal de drogas y contrabando.

El deterioro económico y la escasez de alternativas laborales han llevado a que muchos pescadores abandonen sus oficios originales para involucrarse en actividades ilícitas, comenzando con el tráfico de gasolina y migrantes, hasta integrarse plenamente en circuitos del narcotráfico.

El medio de comunicación describe cómo actualmente lanchas rápidas repletas de droga transitan el golfo de Paria, rumbo a Trinidad y Tobago y otras islas caribeñas, en un tráfico constante y coordinado.

Las organizaciones criminales emplean tácticas como el envío de flotillas de varias embarcaciones simultáneas, ante la expectativa de que, aunque alguna sea interceptada, al menos una logre sortear los controles y completar la travesía.

De hecho, la embarcación destruida recientemente por fuerzas estadounidenses integraba un grupo de tres lanchas, lo que refleja este método operativo adoptado por las redes que controlan el corredor costero de Sucre.

La periodista Ronna Rísquez, autora de una investigación sobre el Tren de Aragua, relató a El País América que la zona está “tomada por el narcotráfico” y que la presencia de esta banda criminal es evidente en la vida cotidiana del pueblo.

En 2019, el medio especializado Insight Crime documentó el aumento de la piratería marítima en el oriente de Venezuela como parte de las estrategias para facilitar el tráfico de cocaína y marihuana hacia el Caribe, especialmente en la franja marítima entre Venezuela y Trinidad y Tobago.

Un año antes, en San Juan de las Galdonas, localidad cercana, se registró un enfrentamiento entre bandas que, según medios locales, dejó 78 muertos, aunque las autoridades venezolanas negaron la masacre.

En las proximidades del poblado se encuentran varias playas paradisiacas, entre las que destacan La Uva, El Cocal, Guatapanare y Playa Negra.

El Cocal sobresale como una de las más notables: se trata de un litoral abierto al mar Caribe, caracterizado por su oleaje moderado y una brisa constante.

Un ramal del río Yarao, en forma de riachuelo de aguas claras, desemboca directamente en esta playa, generando una interacción singular entre ambiente fluvial y marino.

Este encuentro de playa y río ofrece un espacio propicio para la recreación y el acceso a la naturaleza, convirtiéndose en un atractivo para quienes buscan disfrutar de estos entornos.

Ante esta situación, el Gobierno de Estados Unidos, en cabeza del republicano, Donald Trump, ha decidido intervenir este tipo de operaciones ilícitas ejecutando acciones militares en contra de estas organizaciones criminales que se tomaron parte de las poblaciones que se encuentran en cercanías del mar Caribe en la que intervienen pobladores de los territorios involucrados cambiando sus actividades diarias de pesaca y turismo por el narcotráfico.

Estados Unidos denunció el jueves que dos aviones F-16 de Venezuela sobrevolaron el destructor USS Jason Dunham mientras navegaba en aguas internacionales del Caribe.

Biobío Chile

A través de un comunicado, el Departamento de Defensa de EEUU calificó el incidente como una “maniobra provocativa” para interferir con las acciones contra el “narcoterrorismo“.

En tanto, un portavoz del Pentágono aseguró que la maniobra fue una “demostración de fuerza innecesaria y peligrosa”, asegurando que la Marina estadounidense “continuará operando con libertad y seguridad en cualquier parte del mundo donde lo permita el derecho internacional”.

El incidente ocurre en momentos de alta tensión entre Washington y Caracas luego que el Gobierno de Donald Trump atacara una lancha presuntamente cargada con drogas, procedente de Venezuela, atribuida al Tren de Aragua.

Cómo es el destructor USS Jason Dunham

El USS Jason Dunham forma parte de las operaciones de seguridad marítima de EEUU en el Caribe sur, donde desplegó ocho buques de guerra y tres buques anfibios con más de 4.500 efectivos como parte de su “lucha en el combate contra el narcotráfico”.

Se trata de un destructor de la clase Arleigh Burke, un tipo de embarcaciones de la Armada de EEUU que opera bajo el Sistema de Combate Aegis y con el radar multifunción AN/SPY-1D.

Los destructores de la clase Arleigh Burke reciben su nombre de Arleigh Burke, almirante de destructores estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente Jefe de Operaciones Navales.

El Sistema de Combate Aegis (ACS, por sus siglas en inglés) es un sistema de combate naval integrado desarrollado en EEUU por la División de Misiles y Radares de Superficie de la RCA Corporation.

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