Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

La justicia británica dictaminó trabajo comunitario en lugar de prisión para un joven que agredió sexualmente a una mujer en Dorset, mientras que en paralelo un reconocido comediante fue arrestado por expresar opiniones en redes sociales, lo que expone la contradicción del sistema judicial respecto a los delitos físicos y los delitos de opinión.

La Derecha Diario

Un tribunal británico resolvió dejar en libertad a Ayomide Famakinde, un hombre de 23 años de origen nigeriano, que fue hallado culpable de agresión sexual  contra una joven en la localidad costera de Bournemouth  en agosto de 2022.

El juez determinó que el ataque constituía una “aberración momentánea” y tuvo en cuenta los “antecedentes problemáticos y la vida difícil” del acusado como atenuantes, sustituyendo la pena de prisión por una orden comunitaria de 18 meses y 150 horas de trabajo no remunerado.

Los hechos se produjeron cuando la víctima, de 19 años, se encontraba con una amiga en la playa. Según se reconstruyó en el juicio,  Famakinde,  drogado, se acercó a la joven, la sujetó y le introdujo la mano en los pantalones. A pesar de sus intentos de defenderse y de sus gritos,  el acusado continuó con la agresión hasta que ambos cayeron al suelo y un acompañante del joven lo apartó. Posteriormente, ambos abandonaron el lugar, dejando a la víctima en estado de shock.

Durante el proceso judicial,  la joven declaró que el ataque  “arruinó su vida” y que desde entonces no se siente segura caminando sola. Sin embargo, el juez consideró que una pena privativa de libertadsería  “demasiado severa”, aludiendo a la infancia complicada del acusado en el sistema de cuidado británico tras emigrar desde Nigeria.

El fallo generó cuestionamientos por la indulgencia hacia delitos sexuales y el contraste con otras decisiones judiciales recientes en el país. En paralelo,  el guionista y comediante Graham Linehan, creador de la serie “Father Ted”fue arrestado en el aeropuerto de Heathrow por publicaciones en la red social X  en las que criticaba a activistas transgénero.

El propio Linehan relató que fue recibido por cinco agentes armados a su llegada a Londres  y que las únicas  condiciones de su fianza fueron la prohibición de utilizar la red social y la obligación de presentarse a una nueva entrevista judicial en octubre.

El escritor calificó el episodio como un intento de censura: “Nada de amenazas, nada de discursos sobre la gravedad de mis delitos; solo una orden de silencio legal diseñada para silenciarme mientras esté en el Reino Unido”.

La autora J.K.Rowling expresó su rechazo  al arresto al señalar: “¿En qué diablos se ha convertido el Reino Unido? Esto es totalitarismo. Absolutamente deplorable”. En la misma línea, el diputado reformista Rupert Lowe  advirtió:  “Linehan hoy, tú mañana. Presenta tus objeciones ahora”.

La comparación entre ambos casos revela una  contradicción dentro del sistema judicial británico: mientras un abuso sexual contra una mujer  recibe una pena alternativa a la prisión, expresiones vertidas en redes sociales derivan en detenciones y restricciones a la libertad de expresión.

Estos episodios  reabren el debate sobre las prioridades de la justicia  y el tratamiento diferenciado entre delitos de agresión y delitos de opinión en el Reino Unido.

El presidente de Argentina, Javier Milei, ha sugerido que para debatir con líderes políticos como el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, o «cualquier impresentable del socialismo del siglo XXI» hay que asumir que «del otro lado» lo que hay es «un psicópata».

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«Hay un psicópata y siempre le tienes que recordar que sus ideas, cuando se aplicaron, fueron un fracaso, en lo económico, en lo social, en lo cultural», ha dicho Milei, durante una entrevista para un podcast la emisora francesa Europe 1 en la que ha responsabilizado al socialismo de la muerte de «150 millones de seres humanos».

En este sentido, ha defendido sus ideas políticas, abogando por ejemplo por reducir el nivel del Estado o por facilitar la actividad empresarial privada, frente a quienes le critican. «Antes de venir a pedirnos explicaciones a nosotros, que somos los que sacamos al 95 por ciento de la población del mundo de la pobreza (…), tienen que dar cuenta de sus ideas nefastas, no nosotros que hemos tenido éxito», ha sentenciado.

No es la primera vez que Milei alude directamente a Sánchez y, de hecho, unas críticas contra el mandatario español y su mujer, Begoña Gómez, desataron el año pasado una crisis diplomática bilateral que llevó al Gobierno a retirar incluso a su embajadora en Buenos Aires, pese a que a día de hoy los dos países tienen la principal plaza diplomática cubierta.

Los gobiernos de México y Estados Unidos han acordado este miércoles establecer un grupo de trabajo de alto nivel sobre cooperación en seguridad en su frontera común, con el objetivo puesto en la lucha contra la migración y el narcotráfico, en el marco de una visita del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, al país iberoamericano.

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El grupo busca «reunirse periódicamente y dar seguimiento a los compromisos mutuos y las acciones adoptadas en sus respectivos países, incluyendo medidas para combatir a los cárteles, fortalecer la seguridad fronteriza, eliminar los túneles fronterizos clandestinos, abordar los flujos financieros ilícitos, fortalecer la colaboración para prevenir el robo de combustible e incrementar las inspecciones, investigaciones y procesos judiciales para detener el flujo de drogas y armas», reza un comunicado conjunto.

«Además, trabajamos para abordar el movimiento ilegal de personas a través de la frontera. Esta cooperación, mediante acciones específicas e inmediatas, fortalecerá la seguridad en nuestra frontera común, frenará el tráfico de fentanilo y otras drogas ilícitas, y frenará el tráfico de armas», han argüido.

México y Estados Unidos han indicado que su «estrecha coordinación» les ha permitido «asegurar la frontera, reducir el tráfico de fentanilo y promover el intercambio de Inteligencia, todo ello dentro de» sus «respectivos marcos jurídicos». También han abogado por «fortalecer la colaboración en materia de salud pública y coordinar campañas para prevenir el abuso de sustancias ilícitas y opioides».

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha acusado al régimen Venezuela de enviar narcotraficantes a Estados Unidos y ha prometido defender el país tras el ataque llevado a cabo en la víspera por el Ejército contra un barco en el Caribe cargado supuestamente con drogas.

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«Venezuela ha actuado mal. Han estado enviando a millones de personas a nuestro país, muchas de ellas pertenecientes al Tren de Aragua. Algunas de las peores personas del mundo con respecto a las pandillas», ha resaltado este miércoles el magnate junto al presidente polaco, Karol Nawrocki, desde el Despacho Oval.

Trump ha asegurado así que cuentan con «grabaciones» de estos narcotraficantes procedentes de Venezuela. «Se pueden ver las bolsas de drogas repartidas por los barcos», ha dicho, agregando que muchos de ellos se lo pensarán dos veces antes de llevar a cabo sus actividades delictivas si son conscientes de que serán grabados.

«Han vaciado sus cárceles en Venezuela y los han trasladado a Estados Unidos y ese es parte del problema. Les estamos echando, les estamos echando rápidamente, pero esto ha causado un problema tremendo», ha argüido el presidente.

Trump ha vuelto a aprovechar para criticar a la administración del expresidente Joe Biden por sus políticas de fronteras abiertas. «Estamos pagando un alto precio como país por la incompetencia de la administración Biden», ha sentenciado.

La FANB, entre la presión externa y el desgaste interno, calcula que la lealtad a Maduro ya no paga: el verdadero desenlace se jugará en los cuarteles más que en Miraflores.

En la historia de los regímenes autoritarios, la apariencia de estabilidad suele ser el último recurso cuando se tambalean. La Unión Soviética, hasta la víspera de su colapso, parecía inconmovible; la Polonia comunista de 1988 todavía organizaba desfiles militares mientras Solidaridad crecía en las fábricas; y Pinochet aceptó un plebiscito convencido de que lo ganaría. Venezuela, hoy, vive esa misma paradoja: un Estado corroído, dirigido por un presidente con una acusación criminal en Nueva York y sostenido por un aparato coercitivo que solo responde a lealtades personales.

A primera vista, después del evidente fraude del 28J, Nicolás Maduro sigue ostentando la investidura de un jefe de Estado: viaja a cumbres con sus aliados, pronuncia discursos contra el imperialismo y se autoproclama comandante en jefe. Pero tras esa fachada, su poder real sobre los aparatos de seguridad es casi inexistente. La Dirección General de Contrainteligencia Militar, DGCIM, núcleo del control represivo, está bajo la influencia directa de Diosdado Cabello. El coronel Alexander Granko, operador central de la maquinaria de tortura, no obedece al general que figura en el organigrama, sino al jefe político que ha hecho del miedo un verdadero ministerio.

Los estrategas han descrito esta dinámica con distintos lenguajes. Para unos, se trata de un juego de movimientos secuenciales: cualquier intento de Maduro por recuperar el control coercitivo terminaría en un retroceso inevitable. Lo mismo ocurriría si Cabello buscara desplazar a Maduro de la fachada política: el costo internacional sería demasiado alto. La lógica dicta preservar el equilibrio actual: un presidente-fachada que maneja la diplomacia y un comisario político. Otros lo explican con metáforas bélicas: el centro de la batalla, la “tierra”, pertenece a Cabello; a Maduro sólo le queda moverse como el “agua”, adaptarse a la presión y ganar tiempo.

Ese tiempo, sin embargo, se acorta. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana votó mayoritariamente contra Maduro en las elecciones del 28 de julio. La obediencia que antes se basaba en complicidad ahora se percibe como riesgo. Seguir defendiendo a un régimen acusado de narcotráfico expone a los oficiales a un futuro en tribunales internacionales. Aquí, el cálculo frío de costos y beneficios ilumina la escena: la lealtad ya no rinde lo que antes, mientras que la deserción —bajo promesas de amnistía condicional y preservación institucional— se ha convertido en la opción más rentable.

Simultáneamente, el marco de lo políticamente posible se ha desplazado. Lo que parecía radical hace cinco años —la ruptura con Maduro— hoy se considera sensato, incluso necesario. Las amnistías condicionales para oficiales han dejado de ser una herejía para transformarse en un instrumento viable de política. El desarme, desmovilización y reintegración (DDR) de milicias y paramilitares, impensable hace una década, empieza a discutirse como una medida aceptable. Y la narrativa internacional, reforzada por sanciones selectivas, despliegues navales y filtraciones de inteligencia, acelera este desplazamiento: la transición ha dejado de ser una utopía para convertirse en horizonte político.

Los escenarios son claros. El primero, el statu quo represivo, depende de la milicia y los colectivos paramilitares. Pero es un escenario insostenible: la FANB muestra fisuras, los recursos se reducen, las incautaciones de cocaína en Amazonas y otros estados contradicen la retórica oficial de un “país libre de drogas” y minan la credibilidad. El segundo, la transición negociada, aparece como el desenlace más probable: la FANB pivotando hacia un nuevo equilibrio a cambio de garantías institucionales, con verificación internacional. El tercero, el colapso violento, sigue siendo posible, sobre todo si una represión fallida coincide con una escalada externa: un riesgo que evoca a la Centroamérica de los años ochenta.

Las comparaciones históricas ofrecen lecciones. En Polonia 1989, el régimen negoció con Solidaridad porque la lealtad de las fuerzas armadas y la policía política ya no era confiable. En Chile 1988, Pinochet aceptó un plebiscito porque pensó que controlaba el tablero, pero al perderlo debió retroceder ante el cálculo institucional de las Fuerzas Armadas. En Alemania Oriental, Honecker subestimó el efecto acumulativo de pequeñas fisuras —migraciones, protestas, concesiones parciales— que condujeron al derrumbe del Muro de Berlín. Venezuela combina todos esos ingredientes: un liderazgo fatigado, una estructura represiva sostenida en lealtades personales, una sociedad que ya no aplaude y un entorno internacional que presiona.

El desenlace, como en esos casos, depende menos de la cúpula del cártel que de los actores intermedios. La FANB, enfrentada a bajos salarios, falta de recursos básicos y presión externa, tiene más incentivos a negociar que a sostener. Los colectivos armados y la milicia bolivariana, en cambio, representan el factor de desestabilización futura: sin un plan de DDR, podrían mutar en mafias armadas o guerrillas urbanas, replicando el fenómeno de las maras en El Salvador tras la guerra civil. De allí la importancia de preparar un esquema binacional —con una Colombia sin Petro, la ONU y la Unión Europea— para registrar, desarmar y reintegrar a esos grupos armados. 

¿Dónde queda Maduro en esta geometría? Sus opciones son limitadas. Puede resistir con la milicia, prolongando el sufrimiento nacional y elevando el riesgo de colapso violento. Puede aceptar una negociación que lo deje reducido a figura decorativa mientras otros gestionan la transición. O puede intentar huir hacia adelante, apostando por una represión que termine acelerando su caída. Ninguna de esas rutas le garantiza inmunidad personal: la acusación en Nueva York lo seguirá, con o sin poder.

En este tablero, las lecciones de los antiguos estrategas y de la teoría de los juegos se cruzan. La primera advierte que Maduro no puede reconquistar el centro: la coerción ya no le pertenece. La segunda muestra que cualquier intento en esa dirección lo devolvería al mismo punto de partida: un retroceso. El cálculo frío de costos y beneficios añade que, para la FANB, la opción racional es inclinarse por una transición negociada antes que por una resistencia suicida. Y el cambio en los márgenes de lo políticamente posible confirma que la ruptura con Maduro ya no se percibe como una herejía, sino como una necesidad.

Venezuela está, pues, en un momento de definiciones. El teatro de la represión y las concesiones tácticas puede prolongarse algunos meses más, pero no años. Como en Varsovia, Santiago o Berlín, el cerco no siempre se ve: es silencioso, progresivo, invisible. Y, sin embargo, cuando finalmente se cierra, es inevitable.

El telón del Cártel de los Soles aún no ha caído. Los actores repiten sus parlamentos, los aplausos no se escuchan y el público comienza a abandonar la sala. La pregunta no es si la obra terminará, sino cómo: con un último estallido de violencia o con la transición negociada que hoy, más que nunca, parece ser el desenlace más probable.

Antonio de la Cruz

Director ejecutivo de Inter American Trends

La líder de la oposición democrática María Corina Machado afirmó este miércoles en una entrevista para Fox News, con la periodista Rachel Campos-Duffy, que el régimen de Nicolás Maduro busca proyectar una imagen falsa sobre las consecuencias de una eventual transición política en Venezuela.

La Patilla

“Maduro pretende hacerle creer al mundo que una transición a la democracia, a su salida del pueblo traería caos. Y eso es mentira. El caos y la violencia son ellos que han destruido Venezuela y tienen a los venezolanos pasando hambre. Nosotros estamos listos”, declaró Machado.

Durante la conversación, la dirigente explicó que la oposición tiene definido un plan de acción para las primeras “100 horas” y los “primeros 100 días” en caso de asumir el poder. Detalló que las prioridades estarán enfocadas en seguridad, servicios públicos y alimentación.

«Nosotros estamos listos. Sabemos lo que tenemos que hacer para efectivamente tomar el control territorial e institucional del país y avanzar en una transición ordenada», acotó.

Machado también criticó la intención de Maduro de armar civiles. “En esta desesperación de Maduro está diciendo que él va a llevar a un pueblo en armas y tener cuatro millones de milicianos. No, no, ningún pueblo en armas. Aquí hay un pueblo en hambre. Y como no confía en las Fuerzas Armadas, pretende armar civiles”.

La líder opositora aseguró que, pese a las amenazas contra empleados públicos, “nadie ha acudido a su llamado” y sostuvo que la mayoría de los cuerpos de seguridad respaldan un cambio. “Nosotros sabemos que las Fuerzas Armadas, más del 80 por ciento, y de las policías están con nosotros, quieren un cambio ordenado y en paz”, expresó.

En la entrevista, Machado afirmó que, tras una transición, Venezuela se convertiría en “el principal aliado en materia de seguridad, de comercio y de energía de los Estados Unidos en la región”. Agregó que con la salida de Maduro, también caerían “el régimen cubano y el régimen de Nicaragua”, lo que, a su juicio, permitiría “tener a las Américas libres de comunismo y dictadura”.

El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró este miércoles que Venezuela creó a Estados Unidos un «tremendo problema» con relación al tráfico de drogas y la inmigración irregular, y añadió: «no vamos a consentirlo más», y los supuestos narcotraficantes que mataron ayer «no lo van a volver a hacer».

EFE

«Venezuela ha actuado muy mal, tanto por el tema de las drogas como por enviar a algunos de los peores criminales del mundo a nuestro país. Vacían sus cárceles en Venezuela y los envían hacia Estados Unidos. Y ese es parte del problema que tenemos. Estamos acabando con ellos, nos estamos deshaciendo de ellos rápidamente, pero han causado un problema tremendo», aseguró Trump ante los periodistas en el Despacho Oval.

El mandatario fue preguntado por el «ataque letal» que las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo en aguas del mar Caribe contra una lancha supuestamente perteneciente a la organización criminal Tren de Aragua en la que fallecieron once «narcoterroristas».

«En el barco había enormes cantidades de drogas. Tenemos grabaciones de ellos hablando. Eran cantidades masivas de drogas entrando a nuestro país para matar a mucha gente, y todos lo entienden perfectamente», dijo Trump sobre la embarcación atacada.

«No lo volverán a hacer. Y creo que muchas otras personas tampoco lo harán (el transporte de drogas). Cuando vean ese video, van a decir: ‘Mejor no hacemos esto’», prosiguió el presidente estadounidense.

Y aseguró: «Tenemos que proteger a nuestro país, y lo vamos a hacer. Venezuela es muy mal actor».

«No vamos a tolerarlo más. Venezuela es unos de los peores actores en todo el grupo, y tenemos un grupo de actores bastante malos ya», añadió.

Trump aseguró este martes que la embarcación que, según dijo transportaba drogas, había sido abatida y compartió un video del Comando Sur del Ejército estadounidense en el que se observaba como atacaban a la embarcación, una pequeña lancha.

EE.UU. está llevando a cabo un despliegue militar en el mar Caribe sin precedentes para combatir el tráfico de drogas, algo que normalmente se aborda con cooperación de inteligencia con autoridades locales o intervención no letal de la Guardia Costera. 

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró este miércoles en Ciudad de México que los cárteles de la droga “no van a poder seguir actuando con impunidad”, durante un acto conjunto con el ministro de Relaciones Exteriores de México, Juan Ramón de la Fuente.

AFP

Rubio enfatizó que la estrategia de interceptar cargamentos ilegales “ya no funciona” y alertó que Washington recurrirá de nuevo al uso de la fuerza contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico, como la destruida por el Ejército estadounidense el martes en aguas del Caribe cerca de Venezuela.

El jefe de la diplomacia estadounidense explicó que, a pesar de los esfuerzos por interceptar cargamentos ilícitos en rutas marítimas, los grupos criminales han logrado adaptar su modelo de operaciones al riesgo de incautaciones. “Estos cárteles han utilizado rutas marítimas por muchísimos años. Nosotros tenemos inteligencia, sabemos que vienen y lo interceptamos, pero eso no funciona, porque estos cárteles saben: ‘Bueno, vamos a perder un 2%, vamos a perder 1% de lo que estamos vendiendo de droga’. Eso es parte de la pérdida que ellos ya tienen como parte de su economía”, sostuvo Rubio.

Describió cómo las organizaciones, entre ellas el Tren de Aragua y el Cártel de los Soles -señalada como dirigida por el dictador venezolano Nicolás Maduro-, obtienen miles de millones de dólares y asumen las incautaciones como un costo calculado.El presidente de Estados Unidos aseguró que el ataque ocurrió en aguas internacionales

El funcionario estadounidense recalcó la determinación del Gobierno de Donald Trump para cambiar el enfoque de la lucha antidrogas y endurecer la respuesta frente a la criminalidad organizada. “A ellos no les importa perder una carga o dos porque la Guardia Costera pare un barco, eso no funciona. El presidente ha declarado estas organizaciones: Tren de Aragua, Cártel de los Soles y todos los demás, como grupos narcoterroristas, designados por leyes de Estados Unidos, operando en aguas internacionales con destino a llevar drogas a las calles de los Estados Unidos”, enfatizó Rubio. Añadió que el presidente Trump ha usado el poder del Estado para impedir que dichos grupos operen libremente y recordó que las fuerzas estadounidenses han destruido embarcaciones en alta mar presuntamente pertenecientes a estas redes.

Durante la rueda de prensa, Rubio insistió: “No van a poder seguir actuando con impunidad, que no simplemente van a perder una carga y van puestos en libertad. Eso no va a pasar. Este presidente no lo va a permitir. Él ha sido claro. Es una promesa que le hizo al pueblo norteamericano, lo eligieron por esa promesa y va a cumplir con esa promesa”. Según el secretario de Estado, esta política busca evitar que las organizaciones perciban las pérdidas por incautación como un riesgo menor e impulsa una respuesta militar directa si es necesario para desmantelar sus capacidades logísticas.

Rubio afirmó que la coordinación entre EEUU y México ha alcanzado un “nivel de cooperación histórico” en materia de seguridad, enfocado especialmente en frenar el tráfico de fentanilo y drogas sintéticas. El gobierno mexicano intensificó su participación tras la presión de la administración Trump, un contexto en el que México y EEUU anunciaron este miércoles la creación de un “grupo de alto nivel” para coordinar acciones contra el narcotráfico y el movimiento ilegal de personas.

El canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente explicó que dicho grupo supervisará de forma periódica los compromisos bilaterales e impulsará medidas como la eliminación de túneles clandestinos, la mejora de la seguridad fronteriza, la investigación sobre flujos financieros ilícitos y el incremento de acciones judiciales.

La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, fue mencionada por Rubio como pieza central en esta colaboración, mientras que las autoridades mexicanas reiteraron que toda la coordinación se lleva a cabo bajo los principios de reciprocidad, respeto a la soberanía, responsabilidad compartida y confianza mutua.

El senador estadounidense Rick Scott dijo nuevamente que el Congreso de Estados Unidos debe aprobar el proyecto de ley Stop Maduro para aumentar a 100 millones de dólares el monto de la recompensa por el arresto del líder oficialista.

El Nacional

La información la dio a conocer mediate su cuenta de X, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que sus fuerzas militares atacaron un bote en el Caribe que procedía de Venezuela cargado de drogas.

«Las amenazas de Maduro y sus matones son otra razón por la que debemos aprobar mi Ley STOP MADURO y aumentar su recompensa a 100.000.000 de dólares lo antes posible», escribió Scott el martes en la red social.

Trump sostuvo que el ataque fue ordenado por él para combatir a narcoterroristas del Tren de Aragua que llevaban drogas en aguas internacionales hacia su país, 11 de los cuales murieron.

En la plataforma Truth Social, Trump divulgó un video en blanco y negro donde parece verse desde el aire una lancha rápida en el mar con personas a bordo que explota de forma repentina.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, señaló en X que fue «un ataque letal» contra un barco con drogas que había partido de Venezuela.

Este anuncio ocurrió en momentos en que el gobierno de Trump acusa a Nicolás Maduro de liderar un cartel de drogas y mientras Estados Unidos realiza un despliegue de fuerzas navales en el sur del Caribe sur.

Proyecto de ley Stop Maduro para aumentar a 100 millones de dólares la recompensa

En septiembre de 2024, el senador estadounidense, junto con el senador Marco Rubio, anunció la introducción de su ley para asegurar oportunidades oportunas de pago y maximizar las recompensas por detener a funcionarios ilegales del régimen.

Esta legislación aumentaría el monto máximo de recompensa de 15 millones de dólares a un máximo de 100 millones, por información que conduzca al arresto y condena de Nicolás Maduro. La recompensa sería pagada por el gobierno federal utilizando activos incautados que ya están retenidos de Maduro, funcionarios del régimen de Maduro y sus co-conspiradores, no fondos de los contribuyentes.

Según la Fiscalía de Estados Unidos y sus socios federales encargados de hacer cumplir la ley que han presentado docenas de cargos penales contra funcionarios de alto nivel del régimen, las incautaciones de activos suman aproximadamente 450 millones de dólares.

Sin embargo, a comienzos de agosto de este año, el gobierno de Trump elevó a $ 50 millones la recompensa que ofrece por información que le permita capturar a Maduro.

La Internacional Progresista (IP), red transnacional de la izquierda impulsada por el exministro griego Yanis Varoufakis y respaldada por figuras como Bernie Sanders, emitió un comunicado titulado «¡No a la guerra contra Venezuela!» en el que condena la presencia naval de Estados Unidos en el Caribe y denuncia la «Doctrina Monroe» como herramienta de dominación.

La Gaceta de la Iberosfera

En el texto, la IP llama a «todas las fuerzas progresistas» a oponerse a las acciones estadounidenses contra el régimen de Nicolás Maduro, presentando al chavismo como víctima de la «agresión imperialista». El comunicado evita cualquier referencia al Cartel de los Soles, estructura criminal vinculada al narcotráfico internacional y señalada por la justicia estadounidense y por parlamentos de la región como organización terrorista transnacional.

Al condenar de manera unilateral las acciones de Washington y omitir el papel del chavismo en el narcoterrorismo y la corrupción regional, la Internacional Progresista termina respaldando de facto al Cartel de los Soles, piedra angular de la permanencia de Maduro en el poder.

La declaración llega en un momento clave: El Senado de Colombia acaba de presentar una proposición que declara al Cartel de los Soles como amenaza para la seguridad nacional y regional. Países como Ecuador, Paraguay y Argentina ya han dado pasos en la misma dirección. En Perú, el Congreso debate actualmente una moción similar.

Mientras tanto, la Internacional Progresista elige colocarse del lado del chavismo, en abierta contradicción con las evidencias judiciales y las denuncias internacionales que vinculan al régimen con el narcotráfico y con organizaciones terroristas como el Tren de Aragua o el Cartel de Sinaloa.

La Internacional Progresista, que se presenta como plataforma de lucha «contra el imperialismo y por la justicia social», se ha convertido en una correa de transmisión ideológica del socialismo bolivariano hacia Occidente.

Bajo el liderazgo de Varoufakis, de Sanders, de Podemos, de Cuba y de organizaciones de izquierda radical en Europa y América, el movimiento se ha especializado en blanquear dictaduras y atacar a Occidente, al tiempo que calla sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos en Venezuela.

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