Armando Esteban Quito

Moscú confirmó este martes que el presidente Vladímir Putin sostuvo una conversación telefónica con el líder norcoreano Kim Jong-un, en la que le informó sobre los preparativos de la próximacumbre con el presidente de Estados UnidosDonald Trump, prevista para el 15 de agosto en Alaska. Según el Kremlin, Putin “compartió informaciones” con Kim en el contexto de esas negociaciones y aprovechó para elogiar el apoyo de Pyongyang a la invasión de Ucrania, en particular la participación de tropas norcoreanas en los combates para expulsar al Ejército ucraniano de la región fronteriza de Kursk. “Valoró altamente el coraje, heroísmo y abnegación” de esos soldados, insistió el comunicado oficial.

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La admisión pública de esta cooperación militar confirma lo que analistas y servicios de inteligencia occidentales han venido denunciado desde 2024: que Corea del Norte envió miles de efectivos para reforzar a las fuerzas rusasReuters informó que entre 14.000 y 15.000 soldados norcoreanos han estado desplegados en territorio ruso, inicialmente con equipamiento obsoleto y sin experiencia en el uso de drones, y que sufrieron fuertes bajas en los primeros enfrentamientos. Washington y Kiev consideran que esta intervención constituye una escalada significativa y una prueba de la creciente internacionalización del conflicto, en la que regímenes autoritarios cooperan de forma directa para sostener la ofensiva rusa.

Durante la llamada, Putin felicitó a Kim por el 80 aniversario de la liberación de Corea del colonialismo japonés, un hito que el líder norcoreano describió como “compartido” por el papel que el Ejército Rojo desempeñó en 1945. Ambos reafirmaron su compromiso con el acuerdo de cooperación estratégica firmado en Pyongyang en julio de 2024.

“Ambas partes confirmaron su apego al futuro desarrollo de las relaciones de amistad, buena vecindad y cooperación en todas las direcciones en el marco del acuerdo de cooperación estratégica firmado en Pyongyang el 19 de julio de 2024” que incluye el apoyo militar en caso de agresión foránea, señaló el Kremlin.

La conversación se produce en vísperas de una cita diplomática que mantiene en vilo a Europa y a Ucrania. La reunión entre Putin y Trump en Alaska ha sido presentada por el Kremlin como una oportunidad para explorar un alto el fuego. Medios como The Washington Post y el Financial Times han señalado que Trump podría plantear un acuerdo que incluya concesiones territoriales por parte de Kiev, algo que el presidente Volodímir Zelensky ha rechazado de plano. “Ucrania no cederá ni un metro de su tierra”, afirmó recientemente, subrayando que cualquier negociación sin su participación sería inaceptable.

La Unión Europea ha advertido que no aceptará un pacto que margine a Ucrania. La alta representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, insistió en que “cualquier acuerdo debe incluir a Ucrania y a la UE, pues es una cuestión de seguridad para todo el continente”. Bruselas teme que un eventual entendimiento bilateral entre Washington y Moscú termine por legitimar las ganancias territoriales obtenidas por la fuerza, debilitando el derecho internacional y enviando una señal peligrosa a otros actores dispuestos a recurrir a la agresión militar.

En este contexto, la alianza entre Rusia y Corea del Norte adquiere un peso estratégico adicional. Pyongyang, aislado por décadas de sanciones, obtiene de Moscú apoyo político y acceso a tecnología militar; a cambio, ofrece mano de obra armada y, según informes de inteligencia, municiones y proyectiles de artillería. Este intercambio refuerza la capacidad bélica rusa en un momento en que Ucrania busca mantener el respaldo occidental pese al desgaste de la guerra. Para Washington y sus aliados, se trata de un desafío doble: contener a Rusia y, al mismo tiempo, impedir que Corea del Norte utilice la guerra para modernizar su arsenal y ganar relevancia geopolítica.

Organizaciones como Human Rights Watch han recordado que tanto Moscú como Pyongyang son responsables de violaciones sistemáticas de derechos humanos. En el caso de Corea del Norte, la ONU ha documentado abusos generalizados contra su propia población, mientras que en Rusia las autoridades persiguen a opositores, restringen la libertad de prensa y criminalizan la disidencia. Que dos regímenes con este historial estrechen lazos militares no es un hecho menor: supone, para sus críticos, un bloque dispuesto a desafiar abiertamente las normas internacionales.

El componente simbólico de la llamada —centrado en la conmemoración de 1945— no oculta la realidad de una cooperación bélica activa. Si bien Putin y Kim se comprometieron a “celebrar futuros contactos”, lo cierto es que ya existe una agenda común que incluye no sólo la guerra en Ucrania, sino también la búsqueda de mecanismos para sortear sanciones y consolidar un frente autoritario frente a Occidente. Este acercamiento, que hace apenas una década habría parecido improbable, se ha acelerado al calor del aislamiento internacional de ambos gobiernos.

La llamada entre Putin y Kim no es un mero acto protocolar, sino un recordatorio de que el conflicto ucraniano ya ha traspasado sus fronteras. La implicación de Corea del Norte —junto con el respaldo político de Irán y el apoyo económico y tecnológico de China— dibuja un mapa de alianzas que desafía abiertamente el orden internacional. Ante este escenario, los expertos advierten que cualquier negociación que ignore a Kiev y tolere la ocupación de su territorio corre el riesgo de establecer un precedente peligroso y de legitimar la cooperación militar entre dictaduras como instrumento para alterar por la fuerza las fronteras reconocidas.

El presidente francés, Emmanuel Macron, explicó este miércoles, después de una videoconferencia entre líderes europeos y Donald Trump, que el presidente estadounidense les ha garantizado que solo el mandatario ucraniano, Volodimir Zelensky, negociará eventuales cesiones territoriales de su país a Rusia.

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“Las cuestiones territoriales que conciernen a Ucrania solo serán negociadas por el presidente ucraniano”, dijo Macron, reiterando que esa es la posición de los aliados de Kiev, en la que ha coincidido también claramente con el presidente estadounidense, que el próximo viernes recibe en Alaska al presidente ruso, Vladimir Putin.

En tanto, el canciller alemán, Friedrich Merz, dijo que esperaba una paz que tenga en cuenta los intereses de Kiev y de Europa. “El presidente Trump sabe que puede contar con nosotros para una paz que tenga en cuenta los intereses europeos y ucranianos”, dijo en una comparecencia conjunta con Zelensky.

Merz manifestó también que de Alaska puede salir algo positivo, pero advirtió que si no hay un movimiento de la parte rusa se debe aumentar la presión sobre Moscú.

Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, sostuvo que espera que la reunión del viernes en Alaska entre Trump y Putin traiga consigo un alto el fuego en la guerra ruso-ucraniana.

“Hemos hablado de la reunión de Alaska y esperamos que allí haya un alto al fuego”, dijo Zelensky tras la reunión virtual que mantuvo junto al canciller alemán, Friedrich Merz, y Trump, diálogo que se produjo después de que los líderes europeos también se citaran de forma virtual.

Y siguió: “Me parece que el éxito de cualquier negociación depende en primer lugar de los resultados. Nuestro estado de ánimo ahora es que estamos unidos, y fue muy positivo porque todos los socios hablaron con una sola voz, un solo deseo, los mismos principios y la misma visión y este es un importante paso adelante”.

Trump abordará su encuentro con Putin como un “ejercicio de escucha”, según informó la Casa Blanca, moderando las expectativas de que la cumbre de esta semana en Alaska pueda dar lugar a un acuerdo para poner fin a la invasión rusa de Ucrania, sin Zelensky presente.

“Esto es un ejercicio de escucha para el presidente. Mire, solo una de las partes involucradas en esta guerra estará presente”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt este martes. “Y por eso, esto es para que el presidente vaya y, nuevamente, obtenga una comprensión más firme y mejor de cómo podemos, con suerte, poner fin a esta guerra”.

El jefe de la OTAN, Mark Rutte, afirmó que Europa y Estados Unidos están “unidos para impulsar el fin de esta terrible guerra” en Ucrania, tras la “magnífica” llamada de este miércoles con el presidente Trump y líderes europeos.

“Agradecemos el liderazgo de Trump y la estrecha coordinación con los aliados. La pelota está ahora en la cancha de Putin”, declaró Rutte en X, antes de la reunión de Trump en Alaska el viernes con el presidente ruso Vladimir Putin.

En la misma sintonía, la jefa de la Unión Europea, Ursula von der Leyen, elogió una “muy buena llamada” con Donald Trump y los máximos dirigentes de Ucrania y países europeos, dos días antes de la reunión del presidente de Estados Unidos con el ruso Vladimir Putin.

“Hoy Europa, Estados Unidos y la OTAN han fortalecido la base común para Ucrania. Permaneceremos en estrecha coordinación. Nadie quiere la paz más que nosotros, una paz justa y duradera”, dijo von der Leyen.

Donald Trump Vladimir Putin se encontrarán este viernes en la base militar Elmendorf-Richardson para negociar una hoja de ruta que permita lograr un armisticio entre Ucrania y Rusia.

Por: Román Lejtman – Infobae

Volodimir Zelensky fue excluido de la Cumbre de Alaska, aunque en sucesivas apariciones públicas rechazó la exigencia de Rusia de anexar cuatro regiones de Ucrania como condición ineludible para lograr la paz.

Trump se mostró inclinado a aceptar la estrategia de negociación propuesta por Putin, mientras que Europa respalda la resistencia geopolítica del líder ucraniano.

La reunión en la base militar Elmendorf-Richardson permitirá a Putin quebrar su aislamiento global, mientras que para Trump es la oportunidad de escuchar sin intermediarios hasta adónde alcanzan las exigencias del presidente ruso para sellar la paz con Ucrania.

Steve Witkoff -enviado especial de Estados Unidos- se reunió con Putin en Moscú y llevó hasta Washington un memo secreto con las propuestas del Kremlin, pero el presidente de Estados Unidos desea entender mano a mano cuál es la pretensión final de Rusia.

En este contexto, la cumbre de Alaska tendrá un objetivo exploratorio para Trump, que llegará a la cita bilateral condicionado por las advertencias de Zelensky y los principales mandatarios europeos.

El presidente de Ucrania junto a Emmanuel Macron -Francia-, Ken Starmer -Reino Unido-, Georgia Meloni -Italia- y Friedrich Merz -Alemania-, ya le han advertido a Trump que no aceptarán un armisticio sobre la base de ceder las regiones de Donetsk, Luhansk, Kherson, Zaporizhzhia y la península de Crimea.

Hace dos días, el presidente de Estados Unidos cuestionó a Zelensky por su reluctancia a convalidar las exigencias del Kremlin, exhibiendo así su cercanía a la estrategia de negociación de Putin.

“Me molestó un poco que Zelensky dijera: «Bueno, necesito la aprobación constitucional». O sea, tiene la aprobación para entrar en guerra y matar a todos, ¿pero necesita aprobación para hacer un intercambio de tierras?“, comentó Trump en la Casa Blanca.

Y agregó: “Porque habrá intercambios de tierras. Sé que, a través de Rusia y de conversaciones con todos, por el bien de Ucrania, habrá cosas buenas, no malas, y también malas para ambos. Así que hay cosas buenas y malas, pero es muy complejo, porque hay líneas divisorias muy desiguales. Y habrá intercambios, habrá cambios en la distribución de tierras”.

Trump pensó que llegaba a Alaska, se reunía con Putin y ambos anunciaban la paz en Ucrania.

Pero las advertencias de Zelensky, Macron, Meloni, Starmer y Merz lograron su objetivo: tras la cumbre con Putin, el presidente de Estados Unidos anunció que dialogará con los mandatarios europeos para definir un proceso diplomático que permita terminar con la guerra de Ucrania.

Zelensky y los líderes europeos rechazan la anexión rusa de las regiones ocupadas y Crimea, así como la negativa de Putin de permitir que tropas de la OTAN se desplieguen en Ucrania para garantizar su soberanía territorial.

No sería la primera vez que Moscú rompe acuerdos multilaterales para avanzar en su sueño imperial del siglo XXI.

Este pliego de condiciones de Europa implica una difícil negociación para la Casa Blanca. Trump tendrá que conciliar sus propios intereses geopolíticos, las pretensiones de Putin y las exigencias de Zelensky, que enfrenta el cansancio de sus tropas y la caída de su imagen pública en Ucrania.

La cumbre de mañana en la base Elmendorf-Richardson es el comienzo de un proceso multilateral que tiene final abierto.

Putin rompió su aislacionismo, pero enfrenta la resistencia de Europa. Trump ocupa el centro del escenario global, condicionado por las pretensiones antagónicas de Rusia y Ucrania, y Zelenski asume que la administración republicana está más cerca de las intenciones de Moscú que de los deseos de Kyiv.

Trump y Putin no se encuentran desde el G20 de Japón, que se sucedió en Osaka a fines de junio de 2019.

El candidato opositor y expresidente de Bolivia Jorge ‘Tuto’ Quiroga planteó este martes hacer “un cambio radical” si resulta vencedor en las elecciones generales del 17 de agosto, junto con la aplicación de un plan de “salvataje internacional” para resolver la “crisis” económica del país.

EFE

Quiroga (2001-2002) participó en el cierre de campaña de la alianza Libre en el Parque Urbano, en Santa Cruz, la ciudad más poblada y motor económico de Bolivia, ante una multitud que proclamó su candidatura junto a la de su acompañante a la Vicepresidencia, el emprendedor digital Juan Pablo Velasco.

El evento contó con la participación de grupos musicales. Una vez que Quiroga llegó al lugar, el acto central comenzó con la reflexión de un pastor evangélico y los discursos de los candidatos locales, hasta que el exmandatario tomó la palabra.

“Vamos a hacer un plan de salvataje internacional al arranque del Gobierno, parando la gastadera y robadera de 20 años del Movimiento al Socialismo (MAS)”, enfatizó.

El exgobernante señaló que, además del mencionado plan para restituir el flujo de divisas, garantizar la provisión de combustibles y contener la inflación, se iniciará “un cambio radical” en “absolutamente todo”.

Quiroga indicó que hará modificaciones a las normas de hidrocarburos, minería y agropecuaria, también se refirió a cambios en la Justicia y reformas a la Constitución “desde el primer día” de su gestión.

“Vamos a pelear para ganar en primera vuelta, pero estamos preparados para la segunda y para tener la bancada parlamentaria más grande”, afirmó.

El exmandatario, de 65 años, agregó que luego de las elecciones del domingo, los parlamentarios electos comenzarán a redactar las leyes anunciadas, entre ellas la agropecuaria, para que sea discutida después de la posesión presidencial del 8 de noviembre en el Parlamento.

Quiroga prevé que dicha norma “va a cambiar a Bolivia” porque dará condiciones al sector agroindustrial para captar, en los primeros meses de su gobierno, 1.300 millones de dólares adicionales para “alimentar la economía”.

Entre los cambios que anunció también figura la descentralización de la salud y la educación, la anulación de la ley educativa que, según él, está orientada a “adoctrinar” a los jóvenes, la digitalización del Gobierno y la incorporación de Bolivia a la “criptominería” y a la producción de baterías de litio.

“Vamos a liberar a Bolivia y a todos y cada uno de los presos políticos”, entre ellos el gobernador suspendido de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, y la exmandataria interina Jeanine Áñez (2019-2020), señaló Quiroga.

Las encuestas anticiparon una posible segunda vuelta entre el empresario opositor Samuel Doria Medina de alianza Unidad y Quiroga, aunque también reflejan un alto porcentaje de indecisos y votos nulos o blancos, alrededor del 30 %.

En los comicios del próximo domingo, 7,9 millones de bolivianos votarán en el país y en más de una veintena de naciones del exterior para elegir presidente, vicepresidente, representantes del Legislativo para el periodo 2025-2030, en medio de una fuerte crisis económica marcada por la falta de dólares y combustible.

La segunda vuelta está prevista para el 19 de octubre y la posesión del nuevo Gobierno para el 8 de noviembre.

Petro, con conocimiento de causa, pretende soslayar la evidente presencia, el poder fáctico y la naturaleza de las guerrillas del ELN y la Segunda Marquetalia, que operan contra el Estado colombiano y que se disputan entre sí el control del narcotráfico en ambos lados de la frontera colombo-venezolana e imponen su ley por la vía de los hechos en un espacio territorial que ya ocupan y manejan a placer por décadas; territorio este que pasaría a formar parte de la “Zona de Paz, Unión y Desarrollo Binacional” propuesta por Colombia y Venezuela. Sus “trinos” colombianos, conforme a los cuales se permitirá -con este acuerdo- llevar el Estado a controlar la frontera como un espacio de prosperidad legal y sin mafias, para buscar que el Catatumbo sea todo una zona franca, para que se disparen las inversiones legales, suenan a cantos de sirena que anuncian la increíble creación de una especie de “Shangri-La” tropical de paz, salud, cultura, educación, comercio, industria, gas, petróleo, electricidad, turismo, transporte, etc., según los términos del Memorándum de Entendimiento (MOE).

Ese instrumento preliminar que propone la paz, unión y desarrollo binacional, obvia en sus términos la terrible realidad de un territorio tomado por esos irregulares. Por gruesa, pareciera una deliberada omisión que apunta a segundas intenciones escondidas dado el carácter enunciativo de sus objetivos, pues, según su tenor “cabe cualquier otro que tengan a bien designar”. ¿Se trata entonces de un subterfugio de Petro o de una sui generis forma de remozar su maltrecha propuesta de la “paz total”? En un trabajo investigativo de Aitor Díaz-Maroto, titulado “¿El fracaso definitivo de la “paz total” de Petro?” del 8 de abril de 2025, el historiador colombiano indica que: “Hoy el ELN es más fuerte que antes, dispone de más recursos armados y presenta una presencia territorial mucho mayor a la que tenía hace siete años”; y concluye el académico del Instituto Universitario de Investigación en Estudios Latinoamericanos (IELIAT): “A nadie escapa que el fracaso generalizado (materializado en la crisis en el Catatumbo) es de tal calibre que ensombrece cualquier pequeño avance que se pueda desarrollar. Es por ello por lo que solamente cabe responder a la pregunta del título con un “si todo sigue como hasta ahora, sí”.

Darle paz a la zona, como objetivo principal del acuerdo, obviamente pasa por una desmovilización pacificadora, que resulta contranatura al ADN guerrillero y contraria a sus terribles actividades narcoterroristas. Esto no se puede edulcorar a través de ministerios de comercio, con propuestas de intercambio comercial, turismo y cultura. De tal forma, que en atención a los objetivos de una “Zona de Paz, Unión y Desarrollo Binacional”, contenidos en los preliminares términos del MOE, debió ser expresamente señalado para un eventual acuerdo final, que el desarrollo de esos objetivos quedan sujetos a la desmovilización de esos grupos armados. De no efectuarse, sospechosamente conllevaría a concederle expansión con su «laissez faire, laissez passer» al resto de los territorios departamentales y estadales de ambos países. En el caso de Venezuela, ese acuerdo en los términos hoy establecidos, conllevaría a una mayor afectación a su soberanía que seguramente generaría una imprescriptible nulidad por lesivo a los intereses nacionales.

Por Víctor A. Bolívar
X:@vabolivar

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, desmintió hoy martes los rumores sobre un supuesto plan para unificar fuerzas militares con Venezuela en la lucha contra el narcotráfico, y aclaró que las acciones del Gobierno se han limitado exclusivamente al ámbito diplomático.

Xinhua

«Es falsa la noticia de la prensa de hoy, de que quieren unir el Ejército venezolano con el colombiano; eso no es cierto», subrayó el mandatario durante la ceremonia de ascenso de coroneles a generales en Bogotá.

En ese sentido, aclaró que, de parte de su Gobierno, existe únicamente la orden de articular acciones de inteligencia con todos los países para debilitar esta economía ilícita.

«Le pedí al general Triana que con la inteligencia más fuerte que hay en Colombia, que es la Dipol (Dirección de Inteligencia Policial), que se articule al mundo, no a Venezuela, como dicen por ahí, pero a Venezuela también, y a Perú, a pesar de nuestra diferencia, y a Ecuador, Panamá, Uruguay y Paraguay y a todo el Caribe», señaló.

Petro sostuvo que, aunque considera equivocada la política antinarcóticos de Estados Unidos que hace «que mueran gratuitamente los latinoamericanos», su Gobierno se ha enfocado en dar duros golpes a los grupos narcotraficantes, poniendo en riesgo su propia seguridad y la de su familia.

Aseguró que seguirá liderando la lucha contra el narcotráfico desde Colombia sin comprometer la soberanía y la libertad del país y de la región.
De igual forma, el presidente subrayó en su cuenta de la red social X que su par venezolano, Nicolás Maduro, no le ha propuesto unir los ejércitos, sino que ha propuesto seguir trabajando de forma articulada en zona de frontera.

«Eso es conveniente para las dos naciones y ha dado mucho resultado. El ELN ha sido golpeado en ambos lados de la frontera, militarmente. Mi orden dada es articular las inteligencias para la lucha contra el narcotráfico con EEUU, Europa, América Latina y el Caribe, con China, con el mundo árabe y con el mundo entero», dijo.

Insistió además que «por encima de las diferencias políticas», los ejércitos de América Latina deben coordinar acciones conjuntas para «afrontar las amenazas del narcotráfico».

Varios líderes europeos y el presidente ucraniano hablarán con el presidente estadounidense esta semana antes de su cumbre con Vladimir Putin en medio de temores de que Washington pueda dictar una paz que supongan una derrota táctica para Ucrania. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, queda fuera de juego en ese encuentro telemático clave para el futuro de la seguridad europea. Sí participarán los presidentes de FranciaEmmanuel MacronFinlandiaAlexander Stubb; y los jefes de Gobierno del Reino UnidoKeir Starmer; de ItaliaGiorgia Meloni; y de PoloniaDonald Tusk.

Por: Xavier Colás – El Mundo

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, así como el presidente del Consejo Europeo, el portugués António Costa, también tomarán parte en un intento de interlocución conjunta con el que la UE se apresura a intentar influir en la posición de EEUU antes de una cita en la que, por el momento, la presencia de Volodimir Zelenski, no está prevista, aunque sigue siendo «posible», según comentó el embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Matthew Whitaker. El fin de semana varios países europeos -entre los que no estaba España- emitieron una declaración a favor de la inclusión de Kiev en las negociaciones.

Los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea discutieron su apoyo a Kiev y la próxima reunión en una videoconferencia el lunes por la tarde. «La unidad transatlántica, el apoyo a Ucrania y la presión sobre Rusia son la manera en que poner fin a esta guerra y evitarán futuras agresiones rusas en Europa», declaró la jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas, tras el debate sobre Ucrania, en el que sí participó el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares: «En Ucrania queremos un alto el fuego incondicional y verificable como primer paso hacia una paz justa y duradera. Ucrania y la UE tienen que estar en la mesa de cualquier negociación. La agresión no puede tener recompensa», publicó en sus redes sociales. «Toda paz debe construirse con Ucrania, no imponérsela, y no premiaremos la agresión ni comprometeremos la soberanía», dijo un portavoz del primer ministro británico, Keir Starmer.

El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, que tomó parte en la videoconferencia, declaró después de las conversaciones que «Rusia ha estado fingiendo participar en el proceso de paz, distorsionando, manipulando y tirándonos polvo a los ojos». «No hay recompensas, regalos ni apaciguamiento para el agresor. Toda concesión invita a más agresiones», añadió.

El tiempo corre en contra de Europa y Ucrania, mientras dos grandes potencias -EEUU y Rusia- se disponen a dictaminar sobre su futuro. Alemania ha asumido el papel de convocar una serie de contactos de alto nivel para el miércoles para hacer valer su voz ante una cumbre donde también ha sido marginada la UE. Hablarán varios líderes europeos, Zelenski, Trump y el vicepresidente estadounidense JD Vance. España estará fuera de esta histórica videoconferencia, tras estar también ausente de en la declaración conjunta que la precedió el fin de semana, en la que los líderes del Reino Unido, Francia, Italia, Alemania, Polonia y Finlandia, junto con Ursula von der Leyen, enfatizaron que Kiev debe incluirse en cualquier conversación de paz con Rusia. Rusia calificó de «panfleto nazi» este comunicado.

En una declaración remitida anoche por su portavoz, Kallas se mostró convencida de que las conversaciones de esta semana no deberían siquiera entrar en la cuestión de las concesiones a Moscú «mientras Rusia no acuerde un alto el fuego pleno e incondicional».»Nunca ha funcionado con Rusia en el pasado y no va a funcionar hoy con Putin. El orden de los pasos es importante: primero un alto el fuego incondicional con un sistema de vigilancia fuerte y garantías de seguridad férreas», señaló Kallas.

«El presidente Trump tiene razón al afirmar que Rusia debe poner fin a su guerra contra Ucrania. Estados Unidos tiene el poder de obligar a Rusia a negociar seriamente«, insistió Kaja Kallas, en un comunicado. Pero, avisó: «Cualquier acuerdo entre Estados Unidos y Rusia debe incluir a Ucrania y a la UE, ya que se trata de un asunto de seguridad para Ucrania y para toda Europa».

Este intercambio es el colofón a una serie de contactos durante el fin de semana, incluyendo una reunión el sábado en el Reino Unido entre asesores de seguridad nacional europeos y estadounidenses, a la que asistió el vicepresidente estadounidense JD Vance, y numerosas conversaciones telefónicas. La ronda de contactos que llevó a cabo el propio Zelenski el fin de semana con los principales mandatarios europeos sí incluyó una llamada telefónica a Pedro Sánchez, que escribió en redes sociales: «Nada de Ucrania sin Ucrania».

Los europeos han intensificado sus contactos, tratando de formar un frente unido en apoyo a Ucrania desde el anuncio de una cumbre entre los presidentes de Estados Unidos y Rusia, mientras se extiende el temor entre las capitales europeas de que Trump, -con prisa por atribuirse el mérito de haber logrado la paz y encarrilar una rentable relación con Rusia- pueda alinearse con Putin para alcanzar un acuerdo que sería profundamente desventajoso para Ucrania. Kiev «debe participar» en cualquier discusión «sobre el fin de la guerra en Ucrania», insistió el lunes el primer ministro polaco, Donald Tusk. «Una triste verdad: el único resultado seguro de la reunión de Alaska es que se romperá el aislamiento internacional de Putin», lamentó Kira Rudik, diputada del Parlamento de Ucrania y líder del partido político Golos.

Ante las críticas recibidas, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha salido al paso este martes por la mañana con un tuit en el que se limitaba a confirmar su apoyo a Ucrania desde la red social X: «El pueblo ucraniano cuenta con el apoyo de España y de la Unión Europea. Unidos en favor de una solución diplomática que proteja los intereses vitales de seguridad de Ucrania y de Europa», ha dicho. En su tuit no ha dejado de remarcar que «la prioridad es poner fin a la guerra. Lograr una paz y una seguridad justas y duraderas para Ucrania».

Condiciones de la ‘Europa de los 26’

La UE ha condicionado las conversaciones sobre el futuro de Ucrania a un cese o reducción urgente de las hostilidades. En una declaración firmada por todos los países, salvo Hungría, han dejado claro que cualquier negociación «significativa» sobre Ucrania sólo tendrá lugar si se produce en el contexto de un alto el fuego o una reducción de hostilidades» por parte de Rusia.

Al mismo tiempo, el grupo de los 26 recordaba que las fronteras internacionales «no pueden cambiarse por la fuerza». «El pueblo ucraniano debe tener libertad para decidir su futuro. El camino hacia la paz en Ucrania no puede decidirse sin Ucrania», han comunicado conjuntamente los 26 jefes de Estado. También puntualizan que la guerra de agresión contra Ucrania tiene implicaciones para la seguridad europea e internacional y que «una solución diplomática» debe proteger tanto a Ucrania como los intereses de seguridad europeos.

Este texto sienta las bases de la posición común de los gobiernos europeos antes de la reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente ruso, Vladímir Putin, de este viernes en Alaska (EEUU) para intentar avanzar en un plan de paz en Ucrania que podría conllevar cesiones territoriales.

Una sucursal del banco Scotiabank de Montevideo fue asaltada por un grupo de entre siete y 10 delincuentes, que llegaron con armas hasta el lugar. El robo fue en la sede del barrio de Colón, al norte de la capital uruguaya, informaron medios locales. El grupo hirió a una persona al golpearla con la culata de un arma cuando llegaron al lugar. Los delincuentes llegaron en una camioneta y dos motos, y portaban metralletas.

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Los ladrones se llevaron unos 20 mil pesos uruguayos (cerca de USD 500) de una de las personas que estaban en el banco, pero este no era el motín que buscaban.

Un testigo declaró al noticiero Telenoche de Canal 4 que cuando llegaba al lugar vio que había personas encapuchadas, que salían corriendo del banco y se subían a una camioneta y a las motos. El hombre relató que se fugaron contramano. “Iban tirando miguelitos y humo”, relató.

El episodio ocurrió en la tarde del lunes. Las motos escoltaban la camioneta en la que iban los delincuentes. Además de las metralletas, los ladrones también tenían chalecos antibalas y el rostro cubierto.

Luego de ingresar al local, amenazaron a un guardia que estaba en el lugar y lo tomaron de rehén, informó Canal 12 en base al relato de testigos. “Eran camionetas, motos y entraron dentro, robaron y se fueron con la plata. Estaban muy armados, con armas largas y todos encapuchados”, relató una persona que presenció el episodio.

El robo a esta sucursal generó un intenso movimiento en la zona, aunque se trata de un lugar que suele ser transitado. Principalmente porque al huir utilizaron esos clavos tipo “miguelitos”, que se utilizan para pinchar las ruedas de los autos. Así, buscaban cubrir su fuga. También detonaron una bomba de humo, a pocos metros.

El robo se dio después de las cinco de la tarde, el horario en el que cierran las sucursales de los bancos. No había clientes dentro del local, aunque sí había un único funcionario dentro del edificio, quien fue tomado como rehén.

La sucursal de Scotiabank de Colón quedó con los vidrios rotos después del robo y con un martillo dentro del local.

Según el noticiero local Telemundo, el accionar de los delincuentes fue inusual ya que hacía tiempo que no se registraba un asalto a una sucursal bancaria.

La zona tiene muchas cámaras, algunas que pertenecen al Ministerio del Interior, y después del incidente un helicóptero sobrevoló la zona.

Pocas horas después del robo, la Policía encontró la camioneta que fue utilizada para el robo. Hasta el lugar en el que fue encontrada llegaron los delincuentes en una de las tres motos. Tras dejar el vehículo, se fueron del lugar. La camioneta no tenía matrícula y, según la información primaria, el vehículo había sido robado.

El paso a paso

Al día siguiente, se conoció cómo fue la operativa de los delincuentes al llegar al banco. Una cámara de seguridad de la zona muestra que delincuentes en moto llegaron hasta la esquina de la sucursal y allí fue que arrojaron los miguelitos y las bombas de humo para afectar el tránsito. Su objetivo era afectar el trabajo de la policía.

Los ladrones esperaron que se retirara el funcionario policial que estaba de guardia para ingresar al banco. Sin embargo, no lograron el objetivo que tenían que era llegar a la caja del local y así poder hacerse de una suma importante de dinero. Solo se quedaron con el equivalente en pesos uruguayos a USD 500 y el arma que tenía uno de los guardias privados del local.

Los rapiñeros se hicieron de ese dinero para robar al gerente del local.

La situación de los derechos humanos en Venezuela empeoró significativamente. A lo largo del año, y en particular tras las elecciones presidenciales del 28 de julio, Nicolás Maduro y sus representantes cometieron graves abusos contra los derechos humanos, alcanzando «un nuevo hito en la degradación del Estado de derecho» tras las elecciones, según la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU en el país en septiembre.

Departamento de Estado de los Estado Unidos de América

Entre los problemas importantes de derechos humanos se incluyen informes creíbles de: ejecuciones arbitrarias o ilegales; desapariciones; tortura o tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes; arresto o detención arbitrarios; represión transnacional contra personas en otro país; reclutamiento o utilización ilegal de niños por grupos apoyados por Maduro en conflictos armados; restricciones graves a la libertad de expresión y la libertad de prensa, incluida la violencia o amenazas de violencia contra periodistas, arrestos o procesamientos injustificados de periodistas y censura; trata de personas, incluido el trabajo forzoso; prohibición de sindicatos independientes o restricciones significativas o sistemáticas a la libertad de asociación de los trabajadores; violencia o amenazas contra activistas laborales o miembros de sindicatos; y presencia significativa de cualquiera de las peores formas de trabajo infantil.

No se adoptaron medidas ni acciones creíbles para identificar y castigar a los funcionarios que cometieron abusos contra los derechos humanos.

Se reportaron casos de grupos armados no estatales y bandas criminales involucrados en violencia, trata de personas, explotación de comunidades indígenas, violencia sexual y reclutamiento o utilización de menores en actividades ilícitas mediante fuerza, fraude o coerción. No se tomaron medidas para investigar ni enjuiciar los abusos.

Sección 1.

Vida

a. Ejecuciones extrajudiciales

Hubo numerosos informes de que agentes de Maduro cometieron ejecuciones arbitrarias o ilegales. Aunque los representantes de Maduro no publicaron estadísticas sobre los asesinatos, organizaciones no gubernamentales (ONG) informaron que las fuerzas policiales nacionales, estatales y municipales, así como las fuerzas armadas y los colectivos(pandillas vecinales armadas afines a Maduro), perpetraron cientos de asesinatos durante el año.

La ONG Monitor del Uso de la Fuerza Letal (MUFLVEN) registró 361 muertes relacionadas con las fuerzas de seguridad entre el 1 de enero y el 22 de agosto. MUFLVEN informó que la Policía Nacional Bolivariana (PNB) estuvo involucrada en el mayor porcentaje de casos, seguida de cerca por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), las Fuerzas Armadas y las policías regionales y locales. MUFLVEN evaluó que, si bien el número de presuntas ejecuciones arbitrarias disminuyó drásticamente en comparación con 2023, esto no se correspondió con una disminución en el uso de la fuerza letal por parte de las fuerzas de seguridad afines a Maduro.

La ONG Programa Venezolano de Educación y Acción en Derechos Humanos (Provea) documentó 25 presuntas ejecuciones extrajudiciales relacionadas con las protestas posteriores a las elecciones presidenciales del 28 de julio. Según Provea, los grupos paramilitares fueron responsables del 40 % de los asesinatos, seguidos por el ejército con el 28 %, la Dirección de Acciones Estratégicas y Tácticas con el 8 % y las fuerzas policiales estatales y autores no identificados con el 24 %.

En octubre, la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU sobre la República Bolivariana de Venezuela (FFM) declaró que se produjeron al menos 25 muertes durante los primeros días de protestas tras las elecciones del 28 de julio, entre ellas dos niños, todos menos uno de los cuales murieron por heridas de bala. La FFM concluyó que, en al menos ocho casos, miembros de las fuerzas de seguridad del Estado y grupos vinculados a Maduro emplearon armas de fuego durante las protestas.

Según las ONG, las fuerzas de seguridad caracterizaron la mayoría de los asesinatos como enfrentamientos con presuntos delincuentes. Sin embargo, MUFLVEN afirmó que la mayoría de las muertes a manos de las fuerzas de seguridad se debieron al uso arbitrario y desproporcionado de la fuerza.

El 23 de octubre, el partido político opositor Voluntad Popular alegó la responsabilidad del régimen por la muerte del cofundador del partido en el estado Apure, Edwin Santos, cuyo cuerpo fue encontrado al costado de una carretera dos días después de que testigos lo vieran detenido por las fuerzas de seguridad de Maduro. Representantes del partido culparon de la muerte de Santos a Maduro, al gobernador de Apure, Wilmer Rodríguez, al alcalde de Páez, José «Chema» Romero, al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). El 25 de octubre, el director del CICPC, Douglas Rico, afirmó que Santos murió en un accidente de motocicleta, ignorando las declaraciones contrarias de la oposición democrática y los defensores de los derechos humanos. El ministro del Interior de Maduro, Diosdado Cabello Rondón, y Rico dijeron que el CICPC citaría e interrogaría a «todos los que dijeron que había testigos presenciales del secuestro de Edwin Santos». Las autoridades del CICPC advirtieron a los medios de comunicación sobre los castigos por «difundir información errónea» sobre el caso.

b. Coerción en el control de la población

No hubo denuncias de abortos forzados ni de esterilizaciones involuntarias por parte de representantes de Maduro.

Sección 2.

Libertad

a. Libertad de prensa

La ley preveía la libertad de expresión, incluso para los miembros de la prensa y otros medios de comunicación, pero esta libertad se vio considerablemente restringida debido a las leyes y regulaciones que regulan la difamación, la calumnia y el contenido mediático; el acoso legal, la intimidación física de personas y medios de comunicación; y la influencia indebida de Maduro en el poder judicial. Organizaciones nacionales e internacionales condenaron los esfuerzos de Maduro por restringir la libertad de prensa y crear un clima de miedo y autocensura.

La ley contra el odio estipulaba penas de prisión de hasta 20 años. Si bien el propósito declarado de la ley era «promover la paz y la tolerancia», las ONG observaron que su redacción imprecisa se utilizaba para silenciar a activistas y periodistas y limitar la libertad de expresión. La ley también se utilizó para limitar los derechos de activistas y periodistas tras su liberación de prisión, al prohibirles los viajes internacionales y exigirles comparecencias judiciales periódicas. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) documentó 12 casos de personas, entre ellas defensores de derechos humanos y periodistas, acusadas o procesadas en virtud de la ley entre mayo de 2023 y abril de 2023.

Ataques físicos, encarcelamiento y presión

Líderes nacionales y estatales pro-Maduro, así como otras figuras, acosaron e intimidaron a canales de televisión, medios de comunicación y periodistas, tanto privados como de la oposición democrática, mediante amenazas, confiscaciones de bienes, investigaciones administrativas y penales, y procesos judiciales. Maduro y su Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) utilizaron los casi 600 medios de comunicación afines al PSUV para intimidar a la oposición política. Diosdado Cabello utilizó su programa semanal de televisión para amenazar a periodistas y medios de comunicación.

El 15 de abril, agentes del SEBIN detuvieron al periodista Carlos Julio Rojas. El fiscal general de Maduro, Tarek William Saab, lo acusó de participar en un complot para asesinarlo. Según Saab, Rojas presuntamente coordinó con María Corina Machado y su partido opositor Vente Venezuela para atacar a Maduro el 25 de marzo, mientras Maduro se inscribía oficialmente como candidato a las elecciones presidenciales del 28 de julio. Rojas fue acusado de asociación e instigación para delinquir, terrorismo, conspiración e intento de asesinato.

La ONG Espacio Público registró 98 casos de abusos a la libertad de expresión en los meses previos a las elecciones presidenciales del 28 de julio, la mayor cantidad registrada desde que comenzó a recopilar datos en 2009. La mayoría de los casos estaban relacionados con restricciones a la cobertura periodística de las elecciones, amenazas de altos representantes de Maduro y detenciones arbitrarias en represalia por expresar opiniones críticas de Maduro y sus representantes o difundir información que Maduro y sus representantes supuestamente no querían que el público supiera.

Entre el 29 de julio y el 4 de agosto, la ONG Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS) denunció 79 violaciones a la libertad de expresión, incluyendo 62 casos relacionados con la cobertura de las elecciones presidenciales del 28 de julio y las posteriores manifestaciones prodemocracia. El IPYS informó que altos representantes de Maduro acusaron a la prensa independiente que cubría las protestas de cometer graves delitos, como incitar al odio.

El 15 de agosto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión informaron que, desde el 28 de julio, se habían registrado aproximadamente 108 casos de abusos a la libertad de expresión. Destacaron la detención arbitraria de periodistas y trabajadores de prensa por cargos infundados de incitación al odio y terrorismo, la cancelación de pasaportes a periodistas, el cierre de medios de comunicación y la confiscación de equipos de prensa.

La ONG Sociedad Interamericana de Prensa clasificó al país como “sin libertad de expresión” en su Índice Chapultepec del 2 de agosto de 2023 al 1 de agosto de 2024. La asociación citó los ataques de las fuerzas de seguridad contra periodistas y ciudadanos y el aumento de la presión sobre los medios de televisión y radio como razones para su conclusión de que durante el período cubierto, “Venezuela sufrió un retroceso en su ya deteriorado ecosistema mediático y en detrimento de la confianza de los ciudadanos para expresar sus ideas, tanto en el ámbito de las protestas callejeras como en el uso de las redes sociales”.

Censura por parte de gobiernos, fuerzas militares, de inteligencia o policiales, grupos criminales o grupos extremistas o rebeldes armados

La ley disponía que la información inexacta que se considerara perturbadora de la paz pública se castigaba con penas de prisión de dos a cinco años. Las ONG señalaron que el requisito de que los medios de comunicación difundieran únicamente información veraz era indefinido y susceptible de interpretaciones con motivaciones políticas.

La ley declaró las telecomunicaciones como «servicio de interés público», otorgando así a los representantes afines a Maduro la facultad de regular el contenido y la estructura de los sectores de radio, televisión y producción audiovisual. La ley estipuló que las licencias podían suspenderse o revocarse cuando se consideraran necesarias para el interés nacional, el orden público o la seguridad. La ley facultó a los representantes de Maduro para imponer fuertes multas y cancelar transmisiones por infracciones a sus normas; el regulador de telecomunicaciones, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL), supervisó su aplicación.

Las ONG observaron la preferencia de los representantes de Maduro por recurrir a trámites burocráticos, procedimientos legales, sanciones financieras y medidas administrativas contra medios de comunicación desfavorables en lugar de intentar cerrarlos por completo. Los representantes de Maduro también ejercieron control sobre el contenido mediante requisitos de licencia y transmisión. Para limitar el uso del espacio radial por parte de medios no afines a Maduro, CONATEL actuó selectivamente sobre las solicitudes de renovación de frecuencias de radiodifusión de emisoras privadas.

Figuras afines a Maduro controlaban gran parte de los negocios y pagaban publicidad únicamente en medios afines a Maduro. Los medios afines e influenciados por Maduro proporcionaban una programación pro-Maduro casi continua. Además, las emisoras de radio y televisión, tanto privadas como públicas, debían transmitir emisiones nacionales obligatorias durante todo el año, incluyendo un noticiero diario de 15 minutos con informes y resúmenes de las actividades de los representantes de Maduro.

El 4 de marzo, Maduro prohibió al canal de televisión alemán Deutsche Welle (DW) de todas las compañías de servicio de cable en el país, acusando a DW de difundir y promover propaganda de odio. En su programa de televisión semanal Con Maduro + , Maduro acusó a los medios de comunicación internacionales, incluidos DW, CNN y Associated Press, de participar en una campaña para difamarlo en sus informes sobre la organización terrorista extranjera Tren de Aragua. Los miembros de medios independientes y activistas de derechos humanos que limitaron o cesaron sus actividades dijeron que participaban regularmente en la autocensura debido al temor a represalias. Muchos periodistas publicaron artículos en sus blogs y sitios web personales en lugar de publicarlos en los medios tradicionales.

Espacio Público registró el cierre de 17 radios independientes entre enero y julio. El 8 de junio, la ONG informó que CONATEL cerró la radio La Vernácula 88.3 FM, ubicada en el estado de Guárico. El equipo de transmisión de la radio también fue confiscado. El periodista y locutor Alexander Mataban afirmó que la medida fue una represalia por informar sobre la visita de la líder opositora María Corina Machado al estado.

Según IPYS, más de cinco millones de ciudadanos vivían en «desiertos mediáticos» o «zonas silenciadas», zonas donde el acceso a la información era insuficiente. El acceso a la información se vio más restringido en los territorios fronterizos y las zonas donde residían comunidades indígenas. Estas zonas también enfrentaron mayores restricciones de internet.

La violencia generalizada en el país, a menudo incentivada o impedida por Maduro y sus representantes, dificultó determinar si los ataques a periodistas eran resultado de la delincuencia común o si delincuentes u otros grupos atacaban a los periodistas como forma de censura. El IPYS afirmó que los periodistas corrían mayor riesgo en las zonas fronterizas debido a la presencia de grupos criminales.

El 28 de octubre, medios de comunicación informaron que personas afines a Maduro utilizaron plataformas en línea como Telegram y WhatsApp para dirigir amenazas de intimidación y acoso contra supuestos disidentes de Maduro en una campaña conocida como Operación Tun Tun (Operación Toc Toc). Según los medios, se les obligó a revelar la identidad e información personal de personas que el personal de seguridad pretendía detener.

b. Derechos de los trabajadores

Libertad de asociación y negociación colectiva

La ley preveía el derecho de los trabajadores (excepto los miembros de las fuerzas armadas) a formar sindicatos, negociar colectivamente y realizar huelgas legales. La ley impuso varias restricciones a estos derechos, y los representantes de Maduro desplegaron diversos mecanismos para socavar los derechos de los trabajadores independientes y los sindicatos. No se aplicó eficazmente la legislación para proteger el derecho de los trabajadores a formar sindicatos independientes y negociar colectivamente.

Para formar un sindicato de empresa se requería un mínimo de 20 trabajadores; para formar un sindicato profesional, industrial o sectorial en una jurisdicción, se requerían 40 trabajadores del mismo sector; y para formar un sindicato regional o nacional, se requerían 150 trabajadores. Algunos activistas sindicales consideraban estos requisitos prohibitivamente altos, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas. Para formar una asociación de empleados, un tipo de representación paralelo, respaldado y apoyado abiertamente por los representantes de Maduro, requería solo 10 personas. Las asociaciones de empleados no tenían derecho a la negociación colectiva ni a la huelga.

La ley prohibía cualquier acto de discriminación o injerencia contrario al ejercicio del derecho de los trabajadores a sindicalizarse. Los representantes de Maduro no aplicaron la ley eficazmente. La ley exigía a todos los sindicatos que proporcionaran al Ministerio de Trabajo de Maduro un registro de afiliados que incluyera el nombre completo, la dirección, el número de teléfono y el número de identificación nacional de cada uno. El ministerio revisó el registro y determinó si el sindicato cumplía con todos los requisitos. La ley exigía la presencia de inspectores de trabajo del ministerio para atestiguar y legitimar las decisiones de los sindicatos.

Por ley, los empleadores solo podían negociar un contrato colectivo con los sindicatos que representaban a la mayoría de sus trabajadores. Las organizaciones minoritarias no podían negociar conjuntamente si ningún sindicato representaba la mayoría absoluta. La ley también restringía la capacidad de los sindicatos para administrar sus actividades. Por ejemplo, el Consejo Nacional Electoral (CNE) tenía la autoridad para administrar las elecciones internas de sindicatos, federaciones y confederaciones. Por ley, las elecciones debían celebrarse al menos cada tres años. Si las elecciones administradas y certificadas por el CNE no se celebraban dentro de este plazo, la ley prohibía a los líderes sindicales representar a los trabajadores en las negociaciones o participar en cualquier tarea que no fuera la administrativa.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) expresó su preocupación por la negativa del Ministerio de Trabajo a registrar organizaciones sindicales independientes. Activistas sindicales organizados denunciaron que el requisito anual de proporcionar al ministerio un registro de afiliados era oneroso y vulneraba la libertad sindical. Alegaron que el ministerio eliminaba los nombres de los afiliados de los registros con fines políticos, en particular si no estaban inscritos en el padrón electoral del CNE. Los líderes sindicales también criticaron el laborioso y costoso proceso administrativo para solicitar la aprobación de las elecciones al CNE y las posteriores demoras en el reconocimiento de dichos procesos sindicales por parte del CNE.

Los sindicatos, tanto del sector privado como del público, observaron largas demoras en la obtención de la conformidad del CNE para celebrar elecciones y en la certificación de los resultados electorales, lo que obstaculizó su capacidad de negociación colectiva. La OIT detectó casos previos de interferencia del CNE en las elecciones sindicales y, desde 1999, ha instado a la desvinculación del CNE del proceso electoral sindical.

La ley reconoció el derecho de huelga de todos los trabajadores, tanto públicos como privados, sujeto a las condiciones establecidas por ley. La ley otorgó inmunidad procesal a los trabajadores que participaban en huelgas legales y especificó que su tiempo de servicio no podía reducirse por el tiempo que duraba la huelga. Sin embargo, los trabajadores de empresas estatales que participaban en una huelga o denunciaban violaciones de derechos civiles y políticos, además de exigir mejores condiciones laborales, tenían mayor probabilidad de ser detenidos y procesados. La ley exigía a los empleadores reincorporar a los trabajadores en huelga tras la finalización de la misma y preveía penas de prisión para disuadir de infracciones a quienes no lo hicieran. Esta ley no se aplicó.

La ley también restringió el derecho de huelga. Prohibió a los trabajadores en huelga paralizar la producción o el suministro de bienes y servicios públicos esenciales, pero definió los servicios esenciales de forma más amplia que las normas de la OIT. La OIT solicitó la modificación de la ley para excluir de la definición de servicios esenciales las actividades «que no sean esenciales en el sentido estricto del término… de modo que en ningún caso se puedan imponer sanciones penales en casos de huelgas pacíficas».
Otras disposiciones legales establecieron sanciones penales por ejercer el derecho de huelga en determinadas circunstancias. Por ejemplo, quien «organice, apoye o instigue la realización de actividades dentro de las zonas de seguridad que tengan por objeto perturbar o afectar la organización y el funcionamiento de las instalaciones militares, los servicios públicos, las industrias y las empresas básicas, o la vida socioeconómica del país» podría ser castigado con entre cinco y diez años de prisión. La ley también preveía penas de prisión para quienes restringieran la distribución de bienes y para «quienes… desarrollen o realicen acciones u omisiones que impidan, directa o indirectamente, la producción, fabricación, importación, almacenamiento, transporte, distribución y comercialización de bienes».

Los representantes de Maduro restringieron la libertad de asociación y el derecho a la negociación colectiva mediante mecanismos administrativos y legales. Continuaron apoyando a sindicatos «paralelos» y asociaciones de empleados, lo que buscaba diluir la afiliación y la eficacia de los sindicatos independientes tradicionales. Excluyeron de ciertas negociaciones a algunas federaciones sindicales independientes, como la Unión Nacional de Trabajadores de Venezuela y la Confederación de Sindicatos Autónomos. Las sanciones por infracciones a las leyes sobre libertad de asociación y negociación colectiva fueron menores que las impuestas por infracciones análogas, como las violaciones de los derechos civiles. Rara vez se aplicaron sanciones a los infractores.

El 17 de enero, las fuerzas de seguridad detuvieron al profesor Víctor Venegas, presidente de la Federación Nacional de Sindicatos de la Educación y Escuelas de Venezuela, en la sede de la organización en el estado de Barinas. El fiscal general de Maduro, Saab, acusó a Venegas de estar vinculado a una presunta conspiración para cometer actos de violencia en Barinas. La Confederación de Trabajadores de Venezuela solicitó a la OIT su intervención para garantizar el respeto de los derechos de Venegas. Venegas fue puesto en libertad condicional el 11 de marzo, pero se le prohibió salir del país y debía comparecer ante un tribunal cada 30 días.

El 13 de febrero, la confederación denunció lo que calificó como una política sistemática de persecución sindical por parte de la Fiscalía General de la República y el Poder Judicial de Maduro, que se ha traducido en la criminalización de la actividad sindical y las protestas laborales en el país.

Tras las elecciones presidenciales del 28 de julio, los sindicatos denunciaron que representantes de Maduro acosaron a trabajadores que presuntamente votaron por la oposición democrática o se abstuvieron de votar. También se informó que representantes de Maduro acosaron a trabajadores que usaron las redes sociales para hacer declaraciones de apoyo a la oposición democrática o criticar a Maduro. Se informó que algunos trabajadores fueron obligados a jubilarse o despedidos. Los medios de comunicación denunciaron despidos y renuncias forzadas en instituciones y empresas estatales, como Petróleos de Venezuela S.A., la Corporación Eléctrica Nacional, la cadena de televisión VTV y Radio Nacional de Venezuela, así como en el sector salud.

El 9 de agosto, Robert Franco, secretario general de la seccional Carúpano del Sindicato de Maestros del estado Sucre, fue condenado a 30 años de prisión por los delitos de traición a la patria, asociación para delinquir y tentativa de homicidio. Sus familiares declararon que Franco era inocente y que se le imputaron cargos falsos simplemente por ser un líder sindical que defendía los derechos de los trabajadores.

Trabajo forzoso u obligatorio

Consulte el Informe anual sobre la trata de personas del Departamento de Estado en https://www.state.gov/trafficking-in-persons-report/ .

Condiciones de trabajo aceptables

Leyes de salarios y horas

La ley establecía un salario mínimo para todos los sectores. El salario mínimo nacional se situaba por debajo del umbral de pobreza. El salario mínimo y otras prestaciones se establecieron mediante decretos.

La ley fijó la semana laboral en 40 horas (35 horas para el turno de noche). Estableció límites específicos para los trabajadores por turnos, quienes no podían trabajar más de un promedio de 42 horas semanales durante un período de ocho semanas, con un límite de 100 horas extra anuales. Los gerentes tenían prohibido obligar a los empleados a trabajar horas adicionales, y los trabajadores tenían derecho a dos días libres consecutivos a la semana.

Las organizaciones de trabajadores denunciaron que los retrasos en el sistema público de pago electrónico de salarios dificultaban que los trabajadores retiraran el valor total de sus salarios en efectivo.

La OACNUDH informó que, en enero, empleados del sector público protestaron en todo el país para exigir mejores condiciones laborales y un salario digno. Muchos manifestantes afirmaron que, debido a que la inflación erosionó su poder adquisitivo, contribuyó al aumento de la pobreza y les dificultó el acceso a bienes esenciales, tuvieron que buscar otras fuentes de ingresos para sobrevivir y mantener a sus familias.

Seguridad y salud en el trabajo

Los lugares de trabajo debían mantener la protección de la salud y la vida de los trabajadores contra todas las condiciones de trabajo peligrosas, pero las normas de seguridad y salud en el trabajo (SST) no eran adecuadas para las principales industrias. No existía información pública disponible sobre si los inspectores identificaban proactivamente las condiciones inseguras o respondían a las quejas de los trabajadores. Los trabajadores podían retirarse legalmente de situaciones inseguras sin poner en peligro su empleo, aunque no se reportaron casos de trabajadores que lo hicieran en la práctica. La ley obligaba a los empleadores a pagar a los trabajadores montos específicos por lesiones o enfermedades profesionales en el lugar de trabajo, que iban desde el doble del salario diario por días de trabajo perdidos hasta varios años de salario por lesiones permanentes.

Los medios de comunicación informaron sobre el continuo deterioro de las refinerías de petróleo debido a la falta de mantenimiento, lo que provocó accidentes que contaminaron el medio ambiente y afectaron la seguridad de los trabajadores. Sindicatos y líderes de la oposición democrática denunciaron estos accidentes con frecuencia, pero los representantes de Maduro solían vincularlos a «sabotaje» o «acciones delictivas».
Las condiciones en el sector minero eran especialmente peligrosas. ONG y medios de comunicación informaron sobre condiciones peligrosas en las minas, muchas de las cuales operaban ilegalmente y exponían a los mineros a lesiones, enfermedades e intoxicación por mercurio.

Cumplimiento de salarios, horas y SST

La ley cubría a todos los trabajadores, incluyendo a los temporales, ocasionales y domésticos. Según informes, el Ministerio de Trabajo de Maduro aplicó las disposiciones sobre salarios mínimos y horas de trabajo en el sector formal, pero la ley de SST no se aplicó eficazmente. Las sanciones por infracciones a la ley de salarios, horas y SST fueron menores que las impuestas por delitos similares, como fraude o negligencia. Rara vez se aplicaron sanciones a los infractores. Existían diversos organismos administrativos encargados de verificar que los centros de trabajo cumplieran con las normas de SST.

No se disponía de información pública sobre el número de inspectores, su facultad para realizar inspecciones sin previo aviso e imponer sanciones, ni la frecuencia de las inspecciones para implementar las leyes sobre salario mínimo, horas extras y SST. Las estadísticas oficiales sobre muertes y lesiones en el lugar de trabajo no estaban disponibles públicamente.

Se estima que el 47% de la población trabajaba en el sector informal, según un informe de 2022 de la Universidad Católica Andrés Bello. En general, la legislación y las protecciones laborales no se aplicaban en este sector.

c. Desaparición y secuestro

Desaparición

Se reportaron desapariciones forzadas cometidas por representantes de Maduro o en su nombre. En abril, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias denunció un aumento alarmante desde diciembre de 2023 en las desapariciones forzadas de ciudadanos que ejercen su derecho a la libertad de expresión y asociación, y participan en asuntos de interés público.

Entre el 28 de julio y el 15 de septiembre, organizaciones de la sociedad civil nacionales registraron al menos 1.808 personas detenidas en relación con las protestas poselectorales. Declararon que, con frecuencia, los detenidos eran trasladados a centros de detención sin que sus familias fueran informadas de su paradero ni de su estado físico. También recibieron denuncias de desapariciones forzadas de corta duración, durante las cuales las víctimas fueron presuntamente sometidas a violencia sexual y otros actos que podrían constituir tortura.

Entre el 29 de julio y el 1 de agosto, Provea documentó al menos 50 casos caracterizados como desapariciones forzadas, la mayoría de las víctimas fueron detenidas por el SEBIN, la DGCIM, la Dirección de Acciones Estratégicas y Tácticas y agentes de la PNB o colectivos armados.

Detención prolongada sin cargos

La Constitución prohibía el arresto o la detención de una persona sin orden judicial y establecía que el acusado permaneciera en libertad durante el juicio, pero jueces y fiscales a menudo ignoraban estas disposiciones. Los detenidos rara vez tenían la posibilidad de impugnar la legalidad de su detención ante los tribunales, a pesar de que la ley les otorgaba ese derecho.

La prisión preventiva prolongada constituía un problema grave. La ley establecía que una persona acusada de un delito no podía ser detenida por más de la pena mínima posible para ese delito ni por más de dos años, la que fuera menor, excepto en ciertas circunstancias, como cuando el acusado era responsable de la demora en el proceso. Los representantes de Maduro ignoraban sistemáticamente estos requisitos. Debido al hacinamiento en las cárceles, muchas comisarías se utilizaban como celdas improvisadas. Las largas demoras en los procedimientos judiciales y los traslados penitenciarios provocaron que algunos presos permanecieran recluidos en estas instalaciones durante años.

A pesar de las protecciones constitucionales que permitían juicios oportunos, se informó que los jueces programaron las audiencias iniciales meses después de los hechos que llevaron a la detención. Los procedimientos a menudo se aplazaban o suspendían cuando un funcionario del tribunal, como el fiscal, el defensor público o el juez, no comparecía. Los presos denunciaron a las ONG que la desorganización del sistema penitenciario y la falta de transporte reducían su acceso a los tribunales y contribuían a los retrasos en los juicios. El ACNUDH observó nuevos retrasos en la emisión y ejecución de las órdenes de liberación. El ACNUDH identificó a 10 detenidos que permanecían detenidos tras cumplir sus condenas y sin que se hubiera emitido una orden de liberación.

d. Violaciones a la libertad religiosa

Consulte el Informe anual sobre libertad religiosa internacional del Departamento de Estado en https://www.state.gov/international-religious-freedom-reports/ .

e. Trata de personas

Consulte el Informe anual sobre la trata de personas del Departamento de Estado en https://www.state.gov/trafficking-in-persons-report/.

Sección 3.

Seguridad de la Persona

a. Tortura y tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes

Aunque la Constitución y la ley prohibían esas prácticas, hubo informes creíbles de que las fuerzas de seguridad alineadas con Maduro torturaban y abusaban regularmente de los detenidos.

La Procuraduría de los Derechos Humanos de Maduro no publicó estadísticas sobre las denuncias de tortura por parte de la policía durante el año. Varias ONG denunciaron casos de tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes. Organizaciones de derechos humanos denunciaron que representantes de Maduro seguían ejerciendo influencia sobre el fiscal general y los defensores públicos para que realizaran investigaciones de forma selectiva y subjetiva. Las ONG nacionales de derechos humanos Foro Penal y Coalición por los Derechos Humanos y la Democracia sostuvieron que cientos de casos de tortura no se denunciaron por temor a represalias.

Algunos detenidos y sus familiares denunciaron haber recibido amenazas de muerte. Los detenidos denunciaron que las fuerzas de seguridad, controladas por Maduro, los trasladaron de centros de detención a viviendas y otros lugares clandestinos donde sufrieron abusos. El trato cruel con frecuencia incluía negarles atención médica y mantenerlos en régimen de aislamiento durante largos periodos. Las ONG denunciaron que las fuerzas de seguridad sometieron a algunos detenidos a violencia sexual.

En las cárceles, las mujeres eran objeto de violencia sexual, abusos y tortura, y con frecuencia eran obligadas a mantener relaciones sexuales a cambio de comida o agua. Las ONG informaron que los guardias conocían y toleraban estos abusos, y en ocasiones los facilitaban o los cometían ellos mismos. Las ONG informaron de casos de reclusas y familiares amenazados si denunciaban los abusos.

En junio, la ACNUDH informó que 10 personas detenidas por agentes del SEBIN y la DGCIM fueron torturadas o maltratadas. En agosto, la Coalición por los Derechos Humanos y la Democracia informó que Juan Hidalgo Rodríguez, detenido el 30 de julio en el estado de Carabobo, se encontraba en mal estado de salud tras ser torturado y, por lo tanto, necesitaba atención médica urgente.

La ONG Instituto Casla para el Estudio de América Latina denunció la participación de las fuerzas de seguridad en actos de tortura. El instituto declaró haber documentado 16 incidentes de tortura entre enero de 2023 y abril, que involucraron al menos a 35 víctimas, presuntamente perpetrados por la DGCIM, el SEBIN, la PNB y la Guardia Nacional. El informe describió tortura psicológica, violencia sexual, palizas brutales y descargas eléctricas, entre otras formas de maltrato presuntamente empleadas por las fuerzas de seguridad. El instituto denunció los incidentes ante la Corte Penal Internacional, que estaba llevando a cabo su propia investigación.

Los medios de comunicación informaron que Maduro ascendió a oficiales militares involucrados en abusos de derechos humanos. En junio, la prensa informó que el ministro de Defensa de Maduro, Vladimir Padrino López, autorizó el ascenso de Alexander Enrique Granko Arteaga y Nairobi O’Connor Jackson, dos oficiales a quienes decenas de víctimas acusaron de participar en torturas, tratos crueles y otros abusos de derechos humanos en la DGCIM. La ACNUDH y la Misión de Determinación de los Hechos registraron conjuntamente cientos de denuncias de víctimas y familiares que detallaban violaciones y abusos de derechos humanos, tratos crueles y tortura contra presos políticos en las instalaciones del SEBIN y la DGCIM.

En enero, Foro Penal informó que más de 50 personas detenidas por motivos políticos necesitaban atención médica. Foro Penal destacó el caso de José Javier Tarazona Sánchez, defensor de derechos humanos detenido en 2021. Según Foro Penal y la familia de Tarazona, este padecía enfermedades crónicas que requerían medicación diaria, pero las autoridades penitenciarias no le permitieron acceder a un tratamiento médico adecuado.

La impunidad de las fuerzas de seguridad fue un problema grave. Se recibieron constantes denuncias de abusos policiales y su participación en delitos, en particular en actividades de grupos armados ilegales, incluyendo detenciones ilegales y arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales, secuestros y uso excesivo de la fuerza. No se tomaron medidas efectivas para investigar a los miembros de las fuerzas de seguridad que cometieron estas y otras violaciones de derechos humanos. La corrupción, la capacitación y el equipo policial inadecuados, y la financiación insuficiente, en particular para las fuerzas policiales en estados y municipios gobernados por funcionarios afiliados a la oposición democrática, redujeron la eficacia de las fuerzas de seguridad. Las ONG señalaron que muchas víctimas no denunciaron delitos violentos por temor a represalias o por falta de confianza en la policía.

b. Protección de los niños

Trabajo infantil

La ley prohibía todas las peores formas de trabajo infantil. La ley establecía la edad mínima para trabajar en 14 años. Los niños menores de 14 años solo podían trabajar si contaban con un permiso especial del Instituto Nacional de la Niñez o del Ministerio de Trabajo de Maduro. Dicho permiso no podía otorgarse a niños menores de la edad legal para trabajar en ocupaciones peligrosas que pusieran en riesgo su vida o salud o pudieran perjudicar su desarrollo intelectual o moral. Según la OIT, los representantes de Maduro no publicaron la lista de tipos específicos de trabajo considerados peligrosos. Los niños de 14 a 18 años no podían trabajar sin el permiso de sus tutores legales o en ocupaciones expresamente prohibidas por la ley, y no podían trabajar más de seis horas al día o 30 horas a la semana. Los niños menores de 18 años no podían trabajar fuera de la jornada laboral normal. Las sanciones para los infractores eran menores que las de delitos análogos. Cualquiera que empleara a niños menores de ocho años estaba sujeto a penas de prisión. Los empleadores estaban obligados a notificar a las autoridades si contrataban a un niño como trabajador doméstico. Los representantes de Maduro no aplicaron eficazmente la ley y no publicaron estadísticas sobre el número de niños sometidos a trabajo infantil ni sobre las sanciones aplicadas a los infractores.

Las ONG afirmaron que la prevalencia del trabajo infantil seguía aumentando en todo el país, especialmente en el sector minero. En junio, la ONG nacional de derechos humanos Fundaredes informó que niños, niñas y adolescentes se encontraban entre las víctimas de trabajo forzoso en el Arco Minero del Orinoco. Según Fundaredes, niños, niñas y adolescentes eran obligados a trabajar en condiciones inhumanas y sufrían maltrato por parte de grupos armados en los estados de Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro. Otras ONG informaron que se podía ver a niños de tan solo siete años en las calles ofreciéndose a limpiar vehículos.

Niños soldados

El Secretario de Estado determinó que en Venezuela había grupos armados apoyados por Maduro que reclutaron o utilizaron niños soldados durante el período de abril de 2023 a marzo de 2024. Consulte el Informe anual sobre la trata de personas del Departamento de Estado en http://www.state.gov/trafficking-in-persons-report/ .

Matrimonio infantil

La edad mínima legal para contraer matrimonio era de 18 años, o de 16 con el consentimiento de los padres. Los representantes de Maduro no aplicaron la ley eficazmente. Las ONG señalaron que los representantes de Maduro no recopilaron datos sobre el matrimonio infantil; las ONG consideraban que estos matrimonios eran un grave problema.

c. Protección a los refugiados

Los representantes de Maduro no cooperaron con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ni con otras organizaciones humanitarias para brindar protección y asistencia a los refugiados, los refugiados que regresan o los solicitantes de asilo, así como a otras personas de interés.

Provisión de primer asilo

La ley preveía la concesión de asilo o estatus de refugiado, y existía un sistema para brindar protección a los refugiados, aunque las demoras en el sistema permitían abusos por parte de particulares y representantes del Estado.

d. Actos de antisemitismo e incitación antisemita

La Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela estimó que había 10.000 judíos en el país. Los líderes de la comunidad judía expresaron su preocupación por las declaraciones antisemitas de actores afines a Maduro. El 2 de agosto, Maduro afirmó que el sionismo internacional estaba financiando un supuesto intento de golpe de Estado para derrocarlo y que controlaba todas las redes sociales, satélites y el poder. Maduro también condenó el genocidio más brutal perpetrado contra el pueblo de Gaza después del de Hitler.

e. Casos de represión transnacional

Uso indebido de las herramientas internacionales de aplicación del derecho

Hubo informes creíbles de que representantes de Maduro intentaron usar indebidamente las herramientas internacionales de aplicación de la ley, incluidas las Notificaciones Rojas de INTERPOL, para llevar a cabo represalias con motivos políticos contra personas que se encontraban fuera del país. El 24 de octubre, el fiscal general Saab solicitó formalmente una Notificación Roja de INTERPOL para Edmundo González, acusándolo de delitos como usurpación de funciones públicas, falsificación de documentos, incitación a la desobediencia y complicidad en actos de violencia contra la paz pública. El 7 de noviembre, González publicó la carta de Saab y afirmó que la acción, que González calificó de ataque, se produjo en respuesta a sus esfuerzos por obtener apoyo en Europa para la democracia en Venezuela.

Miguel Uribe, senador y precandidato presidencial por el partido de derecha Centro Democrático, murió tras permanecer dos meses en terapia intensiva, luego de haber sido baleado el 7 de junio en Bogotá. Su asesinato marca un punto de quiebre en el escalamiento de una violencia que dejó de golpear exclusivamente a líderes locales y, por primera vez en mucho tiempo, alcanzó a un aspirante presidencial en pleno año electoral.

Por: Víctor Salmerón – El Observador

Los tres disparos que derribaron a Uribe durante un acto de campaña confrontan a Colombia con el asesinato de mayor repercusión política en más de tres décadas. En 1989, Luis Carlos Galán fue acribillado en plena carrera presidencial; al año siguiente, Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro fueron asesinados por sicarios. Desde entonces, ningún aspirante presidencial había sido silenciado, aunque la violencia nunca dejó de operar como una amenaza persistente.

En distintos territorios, la violencia es una realidad cotidiana. Las amenazas, los ataques y los desplazamientos se repiten con frecuencia, afectando a comunidades cuya participación política queda condicionada por el peso del conflicto armado, el narcotráfico y la corrupción.

Leonardo González, director del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz -organización que desde 1984 monitorea temas de derechos humanos en Colombia- advierte en un análisis publicado tras el atentado contra Uribe que «aunque algunos insistan en que vivimos en una democracia plena, lo cierto es que aquí aún se arriesga la vida por ejercer la política».

«Entre 2016 y 2024, al menos 74 candidatos a cargos de elección popular fueron asesinados, según un consolidado de datos que hemos revisado. De ellos, 53 eran candidatos al concejo municipal, la mayoría en zonas rurales o municipios intermedios. Nueve eran mujeres, muchas de ellas con procesos comunitarios o de base», destaca González.

«No estamos hablando de figuras nacionales con esquemas de protección, sino de liderazgos locales que se enfrentan a diario al abandono estatal, la violencia criminal y la intolerancia política», agrega.

González señala que muchas de las víctimas no solo aspiraban a cargos públicos, sino que también ejercían como líderes comunales, defensores de sus territorios, activistas ambientales o voceros de sus comunidades. En varios casos, acompañaban procesos sociales o respaldaban candidaturas regionales más amplias, lo que los convertía en blancos especialmente vulnerables.

La Fundación Paz y Reconciliación, que monitorea la violencia en Colombia, informó en marzo que entre el 28 de diciembre de 2024 y el 28 de febrero de 2025 se registraron 24 hechos de violencia política. Estos incluyen 5 asesinatos, 5 atentados, un secuestro y 12 amenazas, afectando a concejales, alcaldes, gobernadores y miembros de partidos políticos.

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