Armando Esteban Quito

El secretario de Estado Marco Rubio anunció este jueves que la jefe del régimen venezolano tras la captura de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, viajará a India la próxima semana para negociar la venta de petróleo.

NTN24

Este inusual anuncio del viaje de un líder extranjero evidencia la creciente influencia de Estados Unidos sobre Caracas.

Rubio mencionó el viaje de Delcy Rodríguez, en el poder desde que las fuerzas estadounidenses depusieron a Nicolás Maduro en enero, mientras él mismo se preparaba para partir a India.

«Queremos venderles toda la energía que estén dispuestos a comprar. También creemos que existen oportunidades con el petróleo venezolano. De hecho, tengo entendido que la presidente interina de Venezuela también viajará a la India la próxima semana», agregó. «Hay mucho por hacer con la India. Es un gran aliado, un gran socio».

Rodríguez, si bien criticó públicamente la operación que detuvo a Maduro, ha recibido elogios del presidente Donald Trump por su cooperación con Estados Unidos, incluyendo la asistencia a compañías petroleras.

Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo.

Rodríguez realizó su primer viaje al extranjero tras la captura de Maduro a principios de este mes a La Haya para defender las reclamaciones de Venezuela en una disputa territorial con Guyana ante la Corte Internacional de Justicia.

Tiene vínculos de larga data con la India como seguidora del difunto gurú Sathya Sai Baba. Se sabe que visitó su ashram en el sur de la India al menos dos veces en los últimos años mientras ejercía como vicepresidenta.

La India importa casi la mitad de sus necesidades energéticas y la mayor parte de su petróleo. Fue un importante cliente de Irán hasta que Trump, durante su primer mandato, amenazó con sanciones estadounidenses contra cualquier tercer país que comprara petróleo a Irán.

La política venezolana entró en otra fase oscura y predecible: la de la canibalización interna. La reciente caída y entrega de Alex Saab a Estados Unidos es la prueba brutal del derrumbe criminal del chavismo. En este ecosistema mafioso, la lealtad jamás existió. Hoy, los indicios apuntan a una traición histórica: Delcy Rodríguez parece haber apuñalado por la espalda a Nicolás Maduro en un intento desesperado por salvar su propio pellejo.

Julio César Pérez

Durante años, la propaganda roja vendió una fantasía grotesca. Repitieron que Saab era un diplomático ejemplar y un “perseguido político”. Lo defendieron con uñas y dientes: paralizaron negociaciones por él y llenaron las calles con su rostro. Jorge y Delcy Rodríguez hicieron un lobby feroz para protegerlo. Pero hoy, cuando el barco se hunde, se hacen los locos con un descaro aterrador: alegan que su cédula era fraudulenta, le recordaron su nacionalidad colombiana y lo entregaron. Es la clásica conducta del hampa: cuando cae tu cómplice, lo empujas para salvarte tú.

Hay que llamarlo por su nombre: Alex Saab fue el cerebro financiero del saqueo y pieza clave de la red que hambreó al país. Con los CLAP, fue el intermediario de la miseria, importando comida podrida con sobreprecios astronómicos y lavando dinero a escala global. Tras ser capturado en Cabo Verde y liberado por Washington en un cuestionado canje, Maduro lo recibió con alfombra roja.

En su soberbia, Maduro confió ciegamente en su testaferro. El colmo fue nombrarlo ministro de Industria, una movida impulsada por Delcy Rodríguez. Al mismo tiempo, Camila Fabri, pareja de Saab, tomó el marketing político con un ridículo reality show y la patética campaña “Yo voy a mi gallo pinto”. El fracaso fue estrepitoso: demostró que los esposos Saab son hábiles para la estafa, pero ridículos en la escena pública. Hoy, esa puesta en escena se desmoronó.

El pasado 3 de enero marcó el fin de Saab dentro del ala madurista. La frialdad de Delcy Rodríguez demuestra que la guerra civil interna es total. Delcy no gobierna; negocia su supervivencia a espaldas del PSUV, sacrificando a quienes ayer se sentaban a su lado. Lo revelador es que la entrega de Saab ocurre, presuntamente, para alimentar los casos judiciales contra el propio Nicolás Maduro y Cilia Flores.

Delcy sabe que tiene la soga al cuello y, ante las acusaciones que tiene contra ella el sistema de justicia estadounidense, decidió que es mejor entregar que ser entregada. Los que ayer gritaban “¡Leales siempre, traidores nunca!”, hoy se apuñalan en la oscuridad. Es el colapso de una estructura donde ya nadie confía en nadie.

Saab conoce demasiado. Sabe con precisión milimétrica cómo se movió el dinero robado, qué cuentas ocultan las fortunas de la cúpula, las operaciones de narcotráfico y quiénes manejaron la corrupción. Por eso, su destino en una celda estadounidense tiene aterrorizado al “Rodrigato”. Lo de Saab demuestra que el chavismo es un nido de lobos que se llenó los bolsillos a costa del estómago vacío de un pueblo. Entre ladrones, la lealtad es un mito. La caída del madurismo viene desde las entrañas, provocada por un sistema podrido que empezó a devorarse a sí mismo.

No extrañaría si Delcy Rodríguez, en su frenesí por comprar inmunidad, entrega a los cabecillas del PSUV. Esos mafiosos que traficaban con la comida y saqueaban las bolsas CLAP, revendiendo el aceite y el azúcar de la gente necesitada en el mercado negro. Delcy, para salvarse, los puede hundir. Que lo sepan esos caciques locales que se creen intocables: las miradas no están fijas solo en Caracas. Hoy Delcy les pasa factura; no existe el Estado de derecho en el poder central, solo se cobran deudas de una mafia organizada.

A diferencia de esta barbarie miserable, cuando regrese la libertad no habrá cacería de brujas ni venganzas salvajes, pero sí una justicia implacable y profunda. Recibirán el trato digno que ellos negaron durante años a millones de venezolanos. A pesar de las lágrimas, el hambre y cada gramo de miseria que sembraron en nuestra patria, esos delincuentes del hambre deben ser tratados bajo un Estado de derecho. Eso sí, el tiempo se les agota.

La Corte Suprema de Estados Unidos falló a favor de la empresa estadounidense Havana Docks Corporation, cuyo muelle en Cuba fue confiscado cuando Fidel Castro nacionalizó propiedades privadas tras tomar el poder.

Infobae

La decisión, con una votación de 8 a 1, podría facilitar demandas similares por parte de otras empresas e individuos estadounidenses cuyas propiedades fueron expropiadas tras la revolución cubana, indicó The New York Times.

El caso surgió mientras el gobierno de Donald Trump intensifica la presión sobre el régimen cubano, en un contexto de crisis humanitaria en la isla tras el bloqueo de envíos de petróleo desde Venezuela y México. La administración Trump apoyó a Havana Docks Corporation en su demanda contra grandes líneas de cruceros que utilizaron los muelles confiscados. El gobierno consideró que este tipo de demandas, autorizadas por el Congreso en la década de 1990, constituyen una herramienta de política exterior para desalentar inversiones en Cuba.

El juez Clarence Thomas, autor del fallo mayoritario, señaló que quienes utilicen propiedades afectadas por confiscaciones pasadas son responsables ante cualquier ciudadano estadounidense con un reclamo sobre esos bienes. Según la Corte, Havana Docks únicamente debía demostrar que las líneas de cruceros usaron la propiedad confiscada sobre la cual la empresa tenía un derecho reconocido.

La jueza Elena Kagan, en disidencia, argumentó que los muelles pertenecían al gobierno cubano y que el interés de la empresa en la propiedad expiró antes de que las líneas de cruceros los usaran.

El impacto de la decisión sobre otras demandas similares aún no está claro. La Corte Suprema no ha resuelto un segundo caso relacionado con los activos de Exxon Mobil confiscados en la isla.

Antes de la revolución cubana, empresas estadounidenses controlaban gran parte de la infraestructura eléctrica, el sistema telefónico, la minería, los ingenios azucareros, refinerías y almacenes en Cuba.

Tras la llegada al poder de Castro, estos activos fueron transferidos a empresas estatales. Miles de inversionistas estadounidenses presentaron reclamos ante la Comisión de Liquidación de Reclamaciones Extranjeras, que en 1971 certificó el derecho de Havana Docks Corporation a una compensación de 9,1 millones de dólares, equivalente a casi 100 millones ajustados por inflación. En total, la comisión certificó 1.900 millones de dólares en reclamos, que hoy equivalen a cerca de 9.300 millones, según el U.S.-Cuba Trade and Economic Council.

En 1996, el Congreso de EEUU endureció el embargo comercial tras el derribo de dos aviones de la organización Hermanos al Rescate por parte de cazas cubanos, lo que provocó la muerte de tres ciudadanos estadounidenses y un residente permanente. Se promulgó la Ley de Libertad y Solidaridad Democrática Cubana (Helms-Burton), que estableció que la resolución de estos reclamos era una condición clave para restablecer relaciones económicas y diplomáticas con Cuba.

La ley permite que ciudadanos estadounidenses demanden en tribunales federales a quienes “trafiquen” o usen activos expropiados por el régimen cubano, aunque otorgó a los presidentes la potestad de suspender esta disposición, lo que hicieron sucesivos mandatarios hasta que Donald Trump autorizó su aplicación en 2019.

Este cambio permitió que Havana Docks demandara a las líneas de cruceros por usar los muelles y transportar a casi un millón de personas a La Habana. La compañía había construido y operado las instalaciones portuarias bajo un contrato de 99 años con el gobierno cubano anterior a Castro, que les permitía operar hasta al menos 2004. Cuando el régimen comunista confiscó los muelles, aún restaban 44 años de vigencia del acuerdo.

La industria de cruceros argumentó que actuó legalmente al colaborar con el régimen cubano y utilizar los muelles, siguiendo la apertura promovida por la administración Obama en 2016.

En 2022, un juez federal en Florida falló en contra de las líneas de cruceros y ordenó el pago de al menos 110 millones de dólares a cada una. Sin embargo, la Corte de Apelaciones del 11° Circuito revirtió esa decisión, señalando que los derechos de la empresa sobre la propiedad y su operación habrían expirado en 2004 bajo el acuerdo original.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló este miércoles los cargos criminales contra el ex dictador cubano Raúl Castro Ruz por el derribo de dos avionetas civiles en 1996, en lo que el fiscal general interino Todd Blanche describió como la primera acusación formal en casi 70 años contra el liderazgo superior del régimen de Cuba por actos de violencia que resultaron en la muerte de ciudadanos estadounidenses.

Por: Gastón Calvo – Infobae

Junto a Castro, imputó a cinco militares de la Fuerza Aérea cubana cuyos expedientes figuran en el proyecto represorescubanos.com, una base de datos sobre tiranos de la dictadura dirigida por Rolando Cartaya, investigador del Observatorio Cubano de Conflictos (OCC), quien facilitó esa información a Infobae.

La acusación formal, presentada ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Florida el pasado 23 de abril, imputa a Castro y a los cinco militares por conspiración para matar ciudadanos estadounidensesdestrucción de aeronaves y asesinato.

Los cargos se vinculan al operativo del 24 de febrero de 1996, cuando cazas MiG de la Defensa Anti-Aérea y Fuerza Aérea Revolucionaria (DAAFAR) derribaron dos avionetas desarmadas de la organización Hermanos al Rescate (BTTR, por sus siglas en inglés) sobre aguas internacionales del estrecho de Florida, matando a cuatro de sus integrantes: los ciudadanos estadounidenses Carlos CostaArmando Alejandre y Mario Manuel de la Peña, y el residente legal Pablo Morales, todos de origen cubano. Sus cuerpos nunca fueron recuperados.

Blanche realizó el anuncio en la Torre de la Libertad de Miami, símbolo de la comunidad cubana en el exilio, ante una audiencia de cubanoamericanos que respondió con aplausos. «Por primera vez en casi 70 años, el liderazgo superior del régimen cubano ha sido acusado en este país por actos de violencia que resultaron en la muerte de ciudadanos estadounidenses“, afirmó el fiscal.

La fecha del anuncio no fue casual: el 20 de mayo es el día en que se conmemora la independencia cubana de España en 1902, una efeméride con profundo peso simbólico para la comunidad cubanoamericana de Miami.

Raúl Castro, en la cúspide de la cadena de mando

Raúl Castro, de 94 años y hermano menor de Fidel Castro, ejercía como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) al momento del incidente, lo que lo ubica en la cúspide de la cadena de mando militar.

La acusación federal señala que fue él quien, tras los vuelos de Hermanos al Rescate sobre territorio cubano en enero de 1996, autorizó el uso de la fuerza letal contra las aeronaves de la organización.

Según el expediente judicial, Castro Ruz se reunió con líderes militares y los autorizó a tomar “acción decisiva y letal” contra los aviones de BTTR, y ese mandato fue el que desencadenó el operativo del 24 de febrero.

La senadora de Florida Ashley Moody leyó los cargos durante el acto del Departamento de Justicia y precisó las penas máximas: el delito de conspiración para matar ciudadanos estadounidenses conlleva cadena perpetua; la destrucción de aeronave suma hasta cinco años adicionales; y cada uno de los cuatro cargos de asesinato acarrea “un máximo de pena de muerte o cárcel de por vida”. Blanche afirmó que espera que Castro comparezca ante la justicia estadounidense “por su propia voluntad o por cualquier otra forma”.

Fidel Castro sostuvo en su momento que las fuerzas armadas actuaron bajo “órdenes permanentes” y negó que su hermano hubiera dado una instrucción específica para disparar. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) dictaminó que el incidente ocurrió en aguas internacionales, contradiciendo la postura de La Habana, que alegó que las aeronaves habían violado su espacio aéreo y calificó a los aviadores de “terroristas”.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) señaló además que los pilotos no recibieron advertencias previas antes de ser derribados.

Por qué la acusación llega ahora

Aunque el caso fue investigado desde finales de los años 90, Castro nunca había sido acusado formalmente. Durante décadas, distintas administraciones estadounidenses evitaron avanzar judicialmente contra una figura de tan alto nivel dentro del régimen cubano por las implicaciones diplomáticas que podía generar. La situación cambió en el marco del endurecimiento de la política exterior impulsada por Donald Trump hacia La Habana.

La Casa Blanca incrementó las sanciones económicas contra el régimen, elevó la presión política y reforzó el respaldo a sectores del exilio en Miami que desde hace años reclamaban una acusación contra Castro.

El lunes previo al anuncio judicial, el Departamento del Tesoro incluyó en listas negras a los ministros cubanos de Justicia, Energía y Comunicaciones, a varios altos mandos militares y a toda la agencia de inteligencia de la isla. Trump incluso llegó a afirmar que Estados Unidos podría “tomar el control” de Cuba si el régimen no avanzaba hacia cambios políticos y económicos, aunque al conocerse la acusación minimizó la posibilidad de una acción militar: “No habrá escalada. No creo que sea necesario. El lugar se está desmoronando. Es un desastre”, declaró el mandatario.

El ex fiscal federal Guy Lewis, quien trabajó en investigaciones relacionadas con el caso, aseguró que “las pruebas eran contundentes” y calificó el derribo de las avionetas como “un homicidio premeditado y orquestado”.

José Basulto, fundador de Hermanos al Rescate y sobreviviente del operativo, declaró: “He vivido todos estos años con dolor en el corazón, viendo que un crimen permanecía impune”.

Los cinco militares acusados junto a Raúl Castro

Los cinco militares imputados junto a Castro son los pilotos de la Fuerza Aérea cubana que ejecutaron o participaron en el operativo del 24 de febrero de 1996.

La acusación federal precisa que, desde al menos 1992 y hasta abril de 1996, los cinco entrenaron en misiones específicas para localizar, seguir y atacar aeronaves civiles pequeñas y lentas como las utilizadas por los Hermanos al Rescate.

Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, el piloto que disparó los misiles

Nacido en Las Tunas en 1959, Pérez-Pérez era veterano de 74 misiones de combate con más de 1.000 horas de vuelo, 500 de ellas en aviones MiG-29.

A bordo del MiG 1, junto a su hermano Luis Francisco Pérez-Pérez —mencionado en el expediente judicial como L.F. Pérez-Pérez y ya fallecido según confirmó Cartaya a Infobae—, disparó misiles aire-aire contra los aparatos con matrícula N2456S y N5485S a las 3:21 p.m. y 3:28 p.m. del 24 de febrero de 1996, respectivamente, sin emitir advertencia previa.

Ambos derribos ocurrieron mientras las aeronaves sobrevolaban aguas internacionales y se alejaban de Cuba.

Emilio José Palacio Blanco, el escolta del derribo

El teniente coronel Emilio José Palacio Blanco, apodado “El Narizón” según el expediente derepresorescubanos.com, pilotó el MiG-23ML que escoltó al MiG-29 de los hermanos Pérez-Pérez durante la operación.

La acusación federal lo ubica a bordo del aparato que despegó desde la base de San Antonio de los Baños, ubicada en las cercanías de La Habana, a las 3:00 p.m. del 24 de febrero de 1996.

José Fidel Gual Bárzaga y Raúl Simanca Cárdenas, la segunda pareja que persiguió a Basulto

José Fidel Gual Bárzaga y Raúl Simanca Cárdenas integraron la segunda pareja de cazas que despegó ese día desde San Antonio de los Baños con la misión de destruir la tercera avioneta de Hermanos al Rescate, la que llevaba a bordo al fundador de la organización, José Basulto, junto a Silvia Iriondo y otros pasajeros.

Los dos volaban juntos en el biplaza MiG-23 UB 704.

La acusación federal precisa que ambos, junto a González-Pardo Rodríguez, estaban dentro de sus cazas listos para despegar mientras Pérez-Pérez ejecutaba los primeros derribos, y que escucharon por radio las solicitudes de autorización para destruir las aeronaves civiles, la autorización concedida y la confirmación de que los aparatos habían sido destruidos.

Luis Raúl González-Pardo Rodríguez, el teniente coronel que emigró a EEUU en 2024

El quinto acusado presenta una particularidad que lo distingue del resto: el teniente coronel Luis Raúl González-Pardo Rodríguez emigró a Estados Unidos a fines de abril de 2024 mediante una visa parole humanitaria, según el expediente de represorescubanos.com.

La acusación federal lo ubica a bordo del MiG-29A 911, parte de la segunda pareja de cazas, con la misión de destruir la avioneta de Basulto.

El documento judicial incluye una fotografía de González-Pardo Rodríguez junto a Pérez-Pérez en una pista de aviación militar, tomada antes del operativo.

En los últimos años, el caldo de huesos ha ganado una notable popularidad, tanto en redes sociales como en el sector alimentario, donde se le conoce como “oro líquido” o “milagro líquido”. Esta tendencia ha sido impulsada tanto por su incorporación en varias dietas así como por su presencia en suplementos y hasta en productos para mascotas.

Por: Bautista Salaverri – Infobae

La definición se basa en su método de elaboración: consiste en cocer lentamente huesos de animales en agua durante 12 a 24 horas. Este proceso prolongado permite extraer colágeno, proteínas y una variedad de micronutrientes. Harvard precisa que, por su técnica y composición, se diferencia de los extractos comunes, que suelen prepararse con carne y requieren menor tiempo de cocción. El uso de vinagre como ingrediente ácido es común para facilitar la extracción de proteínas.

Desde el punto de vista nutricional, el caldo de huesos aporta entre 50 y 80 calorías por ración y entre 8 y 10 gramos de proteína por taza, según la Cleveland Clinic y Harvard. El colágeno proporciona estructura y soporte a tejidos como la piel, músculos, huesos y articulaciones, mientras que los prótidos contribuyen a la reparación y formación de tejidos, además de favorecer la salud del sistema inmunitario y la regulación de la presión arterial.

Asimismo, contiene aminoácidos y minerales esenciales, entre ellos potasio, calcio, magnesio, fósforo, hierro y selenio, así como vitamina A y vitaminas del grupo B, tal como explica la dietista Julia Zumpano citada por National Geographic. Así, el caldo de huesos se caracteriza por su contenido en proteínas, colágeno y micronutrientes extraídos de los huesos y tejidos conectivos, y por su aporte calórico moderado, lo que ha favorecido su popularidad entre quienes buscan opciones nutritivas dentro de diversas tendencias alimentarias.

Beneficios a la salud del caldo de huesos

El consumo ha sido vinculado, según diversos especialistas, con mejoras en la salud intestinal y el fortalecimiento del sistema inmunitario. De acuerdo con explicaciones recogidas por National Geographic, expertos como la dietista Julia Zumpano, del Centro de Nutrición Humana de la Clínica Cleveland, señalan que los aminoácidos y micronutrientes presentes pueden proteger la barrera intestinal y favorecer una mejor integridad de este órgano. El revestimiento intestinal, esencial para la digestión, puede debilitarse con el tiempo y provocar condiciones como el síndrome del intestino permeable; en este sentido, el consumo regular de caldo de huesos ayudaría a reforzar dicha barrera y aliviar el malestar estomacal.

En el ámbito científico, tanto Healthline como la Cleveland Clinic mencionan que el caldo de huesos contiene aminoácidos como la glicina y la arginina, reconocidos por sus propiedades antiinflamatorias. Una investigación en animales sugiere que la gelatina y otros compuestos pueden reparar y proteger el revestimiento del tracto gastrointestinal. Asimismo, un ensayo de 2021 en modelos de colitis ulcerosa ha mostrado efectos positivos en la reducción de la inflamación intestinal tras la administración de caldo de huesos.

Además de sus efectos sobre el intestino, los minerales presentes en el caldo pueden contribuir al fortalecimiento del sistema inmunitario. En palabras de la dietista Abbie Gellman, citada por National Geographic, consumir este alimento durante el invierno puede resultar útil para quienes buscan protegerse de infecciones, gracias a la combinación de minerales y aminoácidos como la arginina y el glutamato.

Efectos en articulaciones, huesos, piel y control de peso

El caldo de huesos es frecuentemente promocionado por sus posibles beneficios en la salud de las articulaciones, los huesos y la piel, así como por su utilidad en el control del peso. Según la Cleveland Clinic, uno de los aspectos destacados es su contenido de colágeno, una proteína fundamental en la estructura de tendones, ligamentos, piel y huesos. Durante el proceso de cocción, la proteína se descompone en gelatina, que contiene aminoácidos como la glicina y la prolina, asociados al mantenimiento de la elasticidad y la salud articular.

La dietista Julia Zumpano señala que el consumo regular podría aliviar dolores articulares, ya que ayuda a recuperar parte de la elasticidad perdida en las articulaciones con la edad. Además, los electrolitos presentes en el caldo, como calcio, potasio, sodio y magnesio, contribuyen a mejorar la función nerviosa y muscular y pueden ayudar a prevenir calambres.

Respecto a la salud de los huesos, tanto Harvard como Healthline apuntan que contiene pequeñas cantidades de minerales como calcio, magnesio y fósforo, que juegan un papel relevante en la fortaleza ósea. En cuanto al control del peso, destaca por ser bajo en calorías y relativamente alto en proteínas. Una taza puede aportar de 8 a 10 gramos de proteína, lo que favorece la saciedad y ayuda en la gestión del apetito. Esta característica lo convierte en una opción frecuente en dietas orientadas a la pérdida de peso o al mantenimiento de la masa muscular, como la dieta cetogénica o la paleo.

Cómo es la receta de caldo de huesos

El caldo de huesos es una preparación que consiste en hervir huesos de vaca (a veces de pollo o cerdo), junto con vegetales y hierbas, durante varias horas. El resultado es un líquido nutritivo y sabroso, de color dorado y textura gelatinosa, ideal para consumir solo o como base de otras comidas.

Tiempo de preparación

  • Tiempo total: 4 horas.
  • Preparación: 15 minutos.
  • Cocción: 3 horas 45 minutos (con olla de presión).

Ingredientes

  • 2 kg de huesos de vaca (caracú, osobuco, rodilla, costilla)
  • 2 zanahorias
  • 2 ramas de apio
  • 2 cebollas
  • 1 puerro
  • 1 hoja de laurel
  • 1 ramita de perejil
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de granos de pimienta negra
  • Sal gruesa a gusto
  • 4 litros de agua

Cómo hacer caldo de huesos, paso a paso

  1. Lavar bien los huesos en agua fría para retirar impurezas y restos de sangre.
  2. Colocar los huesos en una olla grande junto con el agua fría. Llevar a fuego fuerte.
  3. Cuando comience a aparecer espuma en la superficie, espumar con una cuchara para lograr un caldo más limpio.
  4. Incorporar las zanahorias, cebollas, apio, puerro, ajo, laurel, perejil y granos de pimienta.
  5. Agregar la sal gruesa a gusto.
  6. Bajar a fuego mínimo y cocinar durante al menos 3 horas y media (en olla de presión). Cuanto más tiempo, más concentrado y gelatinoso será el caldo.
  7. No dejar que hierva fuerte; siempre mantener un hervor suave para evitar que el caldo se enturbie.
  8. Al finalizar, colar el caldo con un tamiz fino. Si se desea, retirar la grasa de la superficie con una cuchara o, para un resultado más limpio, llevar a la heladera y retirar la capa sólida una vez frío.

Consejos técnicos:

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  • Hervir a fuego bajo y espumar bien son claves para un caldo claro y sabroso.
  • Si se usan huesos con tuétano, el resultado será más rico y nutritivo.
  • No exceder la sal al inicio; siempre es mejor ajustar al final.

¿Cuántas porciones rinde esta receta?

Rinde aproximadamente 8 porciones grandes (de 400 ml cada una).

¿Cuál es el valor nutricional de cada porción de esta receta?

  • Calorías: 70 kcal
  • Grasas: 3 gr
  • Carbohidratos: 2 gr
  • Proteínas: 9 gr

¿Cuánto tiempo se puede conservar esta preparación?

En heladera, hasta 5 días en un recipiente hermético. En freezer, hasta 3 meses. Siempre enfriar antes de guardar y recalentar solo la porción a consumir.

El régimen de Irán ya reinició parte de su producción de drones durante el alto al fuego de seis semanas que comenzó a principios de abril, una señal de que el país reconstruye con rapidez ciertas capacidades militares degradadas por los ataques de Estados Unidos e Israel, según fuentes familiarizadas con las evaluaciones de inteligencia estadounidense.

Infobae

Cuatro fuentes dijeron a CNN que la inteligencia de ese país indica que el ejército iraní se reconstituye a un ritmo mucho mayor al estimado inicialmente.

La reconstrucción de capacidades militares —que incluye la reposición de sitios de misiles, lanzadores y capacidad de producción de sistemas de armas destruidos durante el conflicto— implica que Irán sigue siendo una amenaza para los aliados regionales si el presidente Donald Trump retoma la campaña de bombardeos, según las cuatro fuentes. Esto también pone en duda los argumentos sobre el alcance real del daño que los ataques infligieron a largo plazo al poderío militar iraní.

Si bien el tiempo necesario para reanudar la producción varía según el tipo de componente, algunas estimaciones de inteligencia estadounidense indican que Irán podría reconstituir por completo su capacidad de ataque con drones en tan solo seis meses, según un funcionario estadounidense que habló con CNN.

“Los iraníes han superado todos los plazos que la Inteligencia había establecido para la reconstitución“, dijo ese funcionario.

Los ataques con drones generan especial preocupación entre los aliados regionales. Si se reanudan las hostilidades, Irán podría compensar su capacidad de producción de misiles —significativamente degradada— con un mayor número de lanzamientos de drones contra Israel y los países del Golfo, que están al alcance de ambos sistemas de armas.

Trump amenazó en reiteradas ocasiones con retomar las operaciones militares contra Irán si ambos países no llegan a un acuerdo para poner fin a la guerra, y el martes afirmó públicamente que estuvo a una hora de reanudar los bombardeos, lo que convierte estas capacidades militares en un factor con posibilidad real de activarse.

Irán logró reconstruirse más rápido de lo previsto por una combinación de factores: el apoyo que recibe de Rusia y China, y el hecho de que Estados Unidos e Israel no causaron tanto daño como esperaban, según una de las fuentes. China, por ejemplo, continuó proveyendo a Irán de componentes utilizables para fabricar misiles durante el conflicto, aunque ese flujo probablemente se redujo por el bloqueo estadounidense en curso, según dos fuentes familiarizadas con las evaluaciones de inteligencia.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró la semana pasada a CBS que China entrega a Irán “componentes para la fabricación de misiles”, aunque no ofreció más detalles. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, negó la acusación en una conferencia de prensa y la calificó de “carente de fundamento”.

Irán mantiene además capacidad de misiles balísticos, de ataque con drones y de defensa antiaérea pese al daño causado por los ataques, según evaluaciones recientes de inteligencia estadounidense. Esto significa que la rápida reconstrucción de la capacidad productiva militar no parte de cero.

Un portavoz del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) declinó hacer comentarios, con el argumento de que el mando no discute asuntos de inteligencia.

En tanto, el vocero principal del PentágonoSean Parnell, señaló en un comunicado que “el ejército de Estados Unidos es el más poderoso del mundo y cuenta con todo lo necesario para actuar en el momento y lugar que el presidente decida”.

“Hemos ejecutado múltiples operaciones exitosas en todos los comandos de combate, al tiempo que garantizamos que las Fuerzas Armadas poseen un arsenal profundo de capacidades para proteger a nuestro pueblo y nuestros intereses”, agregó Parnell.

CNN informó en abril que la inteligencia estadounidense estimaba que aproximadamente la mitad de los lanzadores de misiles iraníes había sobrevivido a los ataques. Un informe más reciente elevó esa cifra a dos tercios, en parte porque el alto al fuego en curso le dio tiempo a Irán para desenterrar lanzadores que podrían haber quedado sepultados —pero no destruidos— por ataques anteriores, según fuentes familiarizadas con la inteligencia. Miles de drones iraníes siguen operativos —alrededor del 50% de la capacidad total del país—, según dos fuentes que previamente informaron al medio citado.

La inteligencia también reveló que un alto porcentaje de los misiles de crucero de defensa costera de Irán permanece intacto, algo consistente con el hecho de que la campaña aérea estadounidense no se concentró en activos militares costeros. Esos misiles son la capacidad que permite a Irán amenazar el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz.

Los informes de inteligencia recientes apuntan, en conjunto, a que la guerra degradó las capacidades militares de Irán, pero no las destruyó, y que el país demuestra ser capaz de limitar el impacto a largo plazo del conflicto mediante una rápida reconstitución tras los ataques. Eso incluye la reconstrucción de su base industrial de defensa, que el comandante del CENTCOM, el almirante Brad Cooper, afirmó el martes haber sido en gran medida eliminada.

“La Operación Epic Fury degradó significativamente los misiles balísticos y los drones de Irán, al tiempo que destruyó el 90% de su base industrial de defensa, lo que garantiza que Irán no pueda reconstituirse en años», declaró Cooper ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes.

Sin embargo, el testimonio de Cooper contrasta con las evaluaciones de inteligencia sobre la capacidad de Irán para reconstruir sus fuerzas y los plazos en que puede hacerlo. Dos fuentes dijeron a CNN que esa inteligencia es incompatible con las descripciones del comandante del CENTCOM. Una de ellas señaló que el daño a la base industrial de defensa iraní probablemente retrasó su capacidad de reconstitución en cuestión de meses, no de años, y que parte de esa base permanece intacta, lo que podría acelerar aún más los plazos para recuperar ciertas capacidades.

“¡Exprópiese!”. La expresión fue inmortalizada por Hugo Chávez en enero de 2010. Mientras recorría la plaza Bolívar de Caracas, el difunto comandante la repetía una y otra vez para ordenar la eliminación de una serie de negocios privados que funcionaban en el centro de la capital venezolana.

Por: Pedro Pablo Peñaloza – Infobae

Aunque su autor desapareció hace 13 años, la palabra vuelve a retumbar con fuerza ahora que el gobierno de Delcy Rodríguez anunció el lanzamiento formal de un proceso de reestructuración de la deuda externa de la República y Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

El Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice) estima que la política de expropiaciones impulsada por el régimen chavista, provocó hasta 2021 una serie de procedimientos arbitrales que condenan al país a pagar unos 30 mil millones de dólares, equivalentes al 18% de la deuda externa que alcanzaría los 162 mil millones de dólares.

El informe de Cedice registra 57 procedimientos arbitrales contra Venezuela, de los cuales 47 se gestionaron ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI). Hasta la culminación de este estudio, 23 habían concluido con un fallo negativo para Caracas.

Los acreedores cuya deuda ha sido reconocida y determinada en estos procedimientos de arbitraje tienen posición de cobro privilegiada entre los demás acreedores, por esta razón esta categoría es de suma importancia para Venezuela”, explica el tanque de pensamiento.

Pesos pesados

Entre los arbitrajes que terminaron con condena en el CIADI, el análisis de Cedice destaca en primer lugar la expropiación que sufrió en 2007 ConocoPhillips, que demandó a la República por 8 mil 446 millones de dólares luego de que Chávez decretara la nacionalización de los proyectos que desarrollaba en la franja petrolífera del Orinoco.

Aunque el presidente Donald Trump ha invitado a las grandes corporaciones de energía a invertir nuevamente en Venezuela, el director ejecutivo de la multinacional norteamericana, Ryan Lance, ya dejó claro que su “enfoque principal sigue siendo intentar obtener la recuperación que nos corresponde por las dos sentencias que tenemos vigentes”.

Otro caso relevante que recoge el informe es el de la minera Crystallex, cuya concesión para explotar el yacimiento de Las Cristinas en el estado Bolívar fue revocada por Chávez en 2008.

La empresa canadiense reclamó como compensación mil millones de dólares y ante la falta de pago, acudió a la justicia de Estados Unidos para embargar a la refinadora Citgo, propiedad de Pdvsa.

El ímpetu nacionalizador de Cháez también afectó a la canadiense Rusoro Mining Limited, que interpuso una demanda ante el CIADI por la expropiación en 2011 de sus inversiones para la explotación del oro en Venezuela. El monto que exigió: 971.079.502 dólares.

“La política sistemática de violación a la propiedad privada y de expropiaciones llevadas a cabo por los regímenes chavistas no solo es contraria a las normas de la Constitución y de tratados de Derechos Humanos vigentes en Venezuela, sino que ha generado una grave crisis humanitaria y una deuda pública externa sin precedente en la historia de los países petroleros”, recalca Cedice.

Vuelta atrás

Sin hacer mucho ruido y manteniendo el manto de opacidad, el chavismo comenzó a desandar sus pasos desde hace algunos años, frenando las expropiaciones y devolviendo propiedades a sus antiguos dueños. Esta tendencia se profundizó después del 3 de enero, cuando Estados Unidos ejecutó el ataque militar que concluyó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.

La presidenta encargada Delcy Rodríguez instaló una comisión de evaluación de activos públicos, que básicamente tiene como fin identificar aquellos bienes del Estado que pueden ser privatizados. Además, restableció las relaciones con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y reformó las leyes de hidrocarburos y minería para abrir estos sectores al capital privado.

La reestructuración de la deuda se sumaría a esta nueva propuesta económica desarrollada por la mandataria interina. “La reconstrucción de Venezuela está condicionada a que la crisis de la deuda externa sea resuelta y que nunca vuelva a ocurrir un proceso de expropiaciones como el efectuado durante el gobierno de Hugo Chávez”, subraya Cedice.

El gobierno del presidente Donald Trump, a través del Secretario de Estado Marco Rubio, denunció este miércoles un intento por derrocar al presidente boliviano, Rodrigo Paz, a quien le brindó su total respaldo y advirtió que no lo dejará caer bajo ninguna circunstancia.

La Derecha Diario

«Que nadie se confunda: Estados Unidos apoya firmemente al gobierno constitucional legítimo de Bolivia. No permitiremos que criminales y traficantes de drogas derroquen a líderes elegidos democráticamente en nuestro continente», declaró el jefe de la diplomacia estadounidense en la red social X.

El subsecretario de Estado de EEUU, Christopher Landau, ya se había pronunciado sobre el tema, pero la intervención de Marco Rubio demuestra lo importante que es para la administración Trump el respaldar y proteger a los líderes de derecha en América Latina.

Un intento de desestabilización bajo la sombra de milicias extranjeras

El gobierno de Paz se encuentra bajo un ataque subversivo perpetrado por criminales leales al expresidente Evo Morales y por narcomilicias colombianas financiadas por el presidente Gustavo Petro. El exdictador boliviano intenta evadir la justicia tras ser acusado de violar a una menor de edad.

El intento de golpe de Estado contra Paz tuvo su inicio en las últimas dos semanas cuando una coalición de grupos indígenas y delincuentes alineados con Morales se movilizaron para pedir la renuncia del actual presidente, bloqueando las principales rutas e incomunicando a la capital administrativa, La Paz, y causando una escasez de alimentos, combustible e insumos médicos.

Erik Prince, creador de la empresa militar privada Blackwater, ya había advertido sobre la infiltración de grupos armados colombianos en Bolivia bajo el mando de Gustavo Petro. «¡Atención a todos los que respetan el Estado de derecho! Actúen de inmediato para evitar la toma violenta del Gobierno de Bolivia por parte de un cartel internacional de terroristas narcocomunistas, financiado y dirigido por el líder de los cocaleros en Bolivia, Evo Morales».

«Morales robó cientos de millones de dólares mientras fue presidente de Bolivia. Es un traficante de cocaína que actualmente se encuentra bajo juicio por la agresión sexual de una menor. Bandas de narcotraficantes armados y terroristas de Colombia, Chile, Cuba y otros países han ingresado a Bolivia, uniéndose a la propia milicia boliviana de terroristas de Morales, y están tomando edificios gubernamentales e incluso un aeródromo construido por la Administración de Control de Drogas de EE. UU. (DEA), el archienemigo de Morales», agregó uno de los operadores militares más importantes del mundo.

La imputación anunciada este miércoles por el gobierno de Estados Unidos contra el expresidente de Cuba, Raúl Castro, marca una fase crítica en la larga historia de tensiones entre ambos países.

Por: Gerardo Lissardy – BBC

El departamento de Justicia de EE.UU. indicó que Castro y otras cinco personas más enfrentan cargos penales que incluyen conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y asesinato, vinculados al derribo por parte de la fuerza aérea de Cuba de dos avionetas civiles hace 30 años.

El ataque contra las aeronaves operadas por Hermanos al Rescate, un grupo de exiliados cubanos en Miami, causó la muerte de cuatro personas, tres de ellas estadounidenses, y agudizó el enfrentamiento que Washington y La Habana mantenían desde la Guerra Fría.

Castro era en aquel momento ministro de Defensa del gobierno comunista cubano que presidía su hermano Fidel, ya fallecido. Hoy tiene 94 años y está retirado de cargos públicos, aunque aún se lo considera influyente en la isla.

La imputación en su contra fue presentada en Miami, cuna del anticastrismo en EE.UU., el mismo día en que se conmemora la independencia cubana, y tiene claras implicancias políticas.

Acusar formalmente ante la justicia estadounidense de asesinato a un alto funcionario cubano en funciones o retirado es un paso que Washington nunca había dado hasta ahora durante las siete décadas de enemistad con la isla.

La movida abre una serie de interrogantes sobre sus consecuencias formales y prácticas.

Cuba padece una severa crisis económica agravada en los últimos meses por el bloqueo petrolero que le impuso el presidente de EE.UU., Donald Trump, quien este mes sostuvo que podría tomar control de la isla «casi de inmediato».

Esos comentarios de Trump y la imputación de Castro evocan lo que ocurrió en Venezuela en enero, cuando EE.UU. detuvo al presidente socialista Nicolás Maduro en una operación militar tras acusarlo de narcotráfico y a partir de ahí asumió mayor influencia sobre el gobierno de Caracas.

Cynthia Arnson, una experta sobre las relaciones de EE.UU. con América Latina en la Universidad Johns Hopkins de Washington, señala «dos interpretaciones básicas» para la decisión de presentar ahora cargos contra Castro.

«Una es que forma parte de una campaña de ‘máxima presión’ (sobre Cuba), que tiene como componente importante la guerra psicológica. La segunda interpretación se acerca más al precedente de Venezuela», dice Arnson a BBC Mundo.

Sin embargo, al igual que otros analistas, advierte que «los paralelismos entre Cuba y Venezuela no se sostienen en muchos aspectos en cuanto a la facilidad de una operación militar».

Presiones y dudas

Que Trump busca presionar cada vez más a La Habana es algo evidente.

Además del embargo que profundizó la crisis energética en la isla, que sufre largos apagones desde hace años, EE.UU. ha anunciado sanciones a altos funcionarios, oficinas del gobierno cubano y empresas extranjeras con negocios en el país.

John Ratcliffe, el director de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA por sus siglas en inglés), visitó Cuba la semana pasada y, según ha trascendido, reclamó a funcionarios locales reformas políticas y económicas, así como el fin de lo que Washington ve como actividades de espionaje de China y Rusia desde la isla.

Entre los interlocutores cubanos de Ratcliffe estuvo Raúl Rodríguez Castro, apodado «El Cangrejo», el nieto y guardaespaldas de Raúl Castro.

También se ha reportado un reciente aumento de vuelos de vigilancia de EE.UU. sobre Cuba y discrepancias sobre las condiciones de una ayuda humanitaria por US$100 millones que Washington ofreció a La Habana.

Marco Rubio, un hijo de inmigrantes cubanos en EE.UU. que es a la vez secretario de Estado y consejero de seguridad nacional de Trump, sostuvo este miércoles que Washington está listo para «abrir un nuevo capítulo en la relación» con Cuba.

«Lo único que se interpone en el camino hacia un mejor futuro son quienes controlan su país», dijo Rubio en un mensaje de video en español a los cubanos sugiriendo un cambio de régimen en la isla con elecciones de autoridades y espacio para la protesta y la iniciativa privada.

Pero por ahora hay escasas señales de que el gobierno de Cuba ceda a las exigencias de EE.UU.

Por el contrario, sus autoridades lanzan fuertes advertencias a Washington.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, sostuvo el lunes que una eventual agresión militar a su país «provocará un baño de sangre de consecuencias incalculables».

Tras la acusación formal contra Castro este miércoles, Díaz-Canel afirmó que «se trata de una acción política, sin ningún basamento jurídico, que solo busca engrosar el expediente que fabrican para justificar el desatino de una agresión militar a Cuba».

Según distintos analistas, la decisión de EE.UU. conlleva la amenaza implícita de que el expresidente termine como Maduro, quien ahora enfrenta en Nueva York a la justicia estadounidense.

El Departamento de Justicia indicó que, si fuera hallado culpable, Castro se enfrentaría a penas que van hasta la muerte o cadena perpetua.

La gran duda ahora es si la historia de Venezuela se repetirá efectivamente en Cuba.

Semejanzas y diferencias

La estrategia de Washington hacia La Habana tiene otras similitudes con la que usó para Caracas, como las sanciones a altos funcionarios, el aislamiento económico y diplomático, o la búsqueda de grietas en el gobierno.

Por otro lado, al menos hasta la caída de Maduro hubo una estrecha cooperación de seguridad entre Cuba y Venezuela, que ahora es gobernada por la exvicepresidenta Delcy Rodríguez con el apoyo de Trump.

Pero los expertos también notan distinciones importantes entre ambos países.

«Cuba plantea un reto fundamentalmente diferente: el régimen está más institucionalizado, cohesionado ideológicamente y tiene más experiencia en resistir la presión externa», señala Brian Fonseca, un experto en seguridad y políticas públicas en la Universidad Internacional de Florida.

Existen además fuertes matices entre los casos de Maduro y Castro.

El venezolano aún era presidente en ejercicio cuando fue detenido por EE.UU., acusado de integrar una organización narcotraficante activa, algo que Maduro niega.

Castro, en cambio, lleva tiempo fuera del poder formal y resulta difícil imaginar que EE.UU. logre decapitar el gobierno cubano con un eventual arresto suyo por hechos que ocurrieron hace más de tres décadas.

William LeoGrande, un profesor de la American University en Washington experto en las políticas de EE.UU. hacia Latinoamérica y hacia Cuba en particular, dice a BBC Mundo que en el caso de Castro «puede ser una operación militar más difícil de ejecutar, porque los cubanos ya la vieron, y tiene un riesgo político».

«Aunque el pueblo cubano esté profundamente descontento con el gobierno y su gestión de la economía», explica, «Castro aún tiene apoyo y respeto entre la gente por haber sido uno de los líderes históricos de la revolución: entrar, llevárselo y exhibirlo en EE.UU. como un delincuente común enfadaría a muchos».

Luego está el factor edad. El nonagenario Castro tiene 31 años más que Maduro, por lo que según LeoGrande cualquier acción militar para detenerlo y juzgarlo implica «un riesgo de que lo mates por error y entonces, básicamente, habrías asesinado a un exjefe de Estado».

Trump ha demostrado que está dispuesto a asumir grandes riesgos en operaciones militares como las que ordenó este año en Venezuela e Irán, esta última con resultados menos claros hasta ahora que la primera.

Pero pese a todas sus acciones y declaraciones, Trump sigue sin dar una indicación pública de lo que quiere exactamente en Cuba y si empleará la fuerza militar para lograrlo.

Esa es por el momento otra diferencia con lo ocurrido antes de la captura de Maduro, cuando EE.UU. realizó un insólito despliegue militar frente a las costas caribeñas de Venezuela en nombre del combate al narcotráfico que sirvió luego para arrestar al presidente.

Tampoco se sabe si Trump busca que, como ocurrió en Venezuela, en Cuba asuma un nuevo líder con respaldo de Washington que evite la inestabilidad que causaría una caída completa del gobierno.

Para eso tendría que encontrar a alguien capaz de ganarse la lealtad de las fuerzas armadas, de la burocracia gubernamental y del Partido Comunista, sostiene LeoGrande.

«No sé quién podría ser, sobre todo si lo nombrara EE.UU.», agrega. «La otra alternativa es que EE.UU. entre y trate de dirigir el país por su cuenta, pero creo que eso es improbable porque han aprendido la lección de Irak: esa no es una buena estrategia».

A los amigos íntimos de José Luis Rodríguez Zapatero lo que más les choca del auto del juez Calama es que, además de los pagos de Análisis Relevante, apunte también a su «intervención directa» en una estructura de compraventa de petróleo, divisas, acciones y oro. «¡Si no tiene dinero!», se extraña uno de los políticos más cercanos al expresidente. Un ex ministro de su Gobierno lo expresa así: «Yo, conociéndolo como creo que lo conozco, dudo que hiciera conscientemente cualquier cosa que fuera delictiva. ‘Julito’ [Martínez, dueño de Análisis Relevante] lo pudo utilizar, no sé. No tiene dinero, ni empresas ni las propiedades que dicen, vendió su casa en Aravaca por la hipoteca tan grande que tenía y se fueron Sonsoles [Espinosa, su esposa] y él a una más pequeña. No me cabe en la cabeza; ojalá se aclare todo judicialmente».

Por: Juanma Lamet – El Mundo

A quien no le ha sorprendido en absoluto la imputación de Zapatero es a José Luis Ábalos, que lleva dos años asegurando -sotto voce y sin conseguir pruebas, pero con convicción- que Zapatero participaba del negocio fértil de los «cupos de petróleo» de Venezuela.

Ahora el exministro, encarcelado de manera provisional, culpa en buena medida de su caída al expresidente leonés. Por dos motivos: por su influencia sobre Pedro Sánchez y porque considera que hubo una operación para desplazarlo. «La mano negra de Zapatero siempre ha estado detrás», le ha confesado Ábalos a su entorno en las últimas 48 horas. «Y ahora le ha pasado esto por creerse inmune».

Desde la cabina telefónica de la prisión de Soto del Real, Ábalos lanza sus presagios y sus admoniciones: «Si cae Zapatero, cae todo; después de Sánchez no hay nada». Para quien fuera mano derecha de Sánchez, Zapatero es más importante aún para el proyecto que cualquier sanchista pata negra. Le parece el pilar de carga de todo el proyecto del actual líder. El pal de paller. De hecho, el expresidente leonés era hasta ahora uno de los dos o tres asesores de cabecera del jefe del Ejecutivo.

La enemistad larvada de ambos dirigentes nunca llegó a sustanciarse en un choque directo, pero la desconfianza se disparó tras el Delcygate, en enero de 2020.

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