Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El nuevo liderazgo de Irán transmitió este domingo tanto a Estados Unidos como a Omán su voluntad de negociar mientras prosigue una ofensiva contra el régimen que el presidente estadounidense, Donald Trump, consideró que avanza más rápido de lo anticipado, aunque adelantó que podría prolongarse cuatro semanas.

EFE

El ministro de Exteriores omaní, Badr al Busaidi, aseguró que su homólogo iraní, Abás Araqchí, le ha hecho saber la disposición de Teherán a «cualquier esfuerzo serio que contribuya a detener la escalada y restablecer la estabilidad», según la agencia omaní ONA.

Trump, a su vez, indicó en una entrevista con la revista The Atlantic que los iraníes «quieren negociar» y que él ha accedido a hacerlo. «Deberían haberlo hecho antes. Deberían haber hecho antes lo que era muy fácil de hacer. Esperaron demasiado», dijo sobre el fallido diálogo en materia nuclear.

El líder republicano no detalló cuándo podrían empezar las nuevas conversaciones, pero sí apuntó que algunos de los líderes con los que se había hablado hasta ahora han fallecido en la operación «Furia Épica», iniciada el sábado de forma conjunta por Estados Unidos e Israel y que en su opinión va «por delante» de lo previsto.

¿Cómo seguirá la relación entre Irán y Trump?

En declaraciones al diario británico Daily MailTrump avanzó que calculan que la ofensiva «durará más o menos cuatro semanas».

«Es un país grande y, por intensa que sea la operación, durará alrededor de cuatro semanas… o incluso menos», dijo.

Trump volverá a Washington este domingo, pero hasta el momento ha monitoreado la situación desde su residencia privada en Mar-a-Lago (Florida). Allí ha hablado por teléfono con los líderes de Israel, Baréin y Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Este último país, que dice haber interceptado 165 misiles balísticos, dos misiles de crucero y 541 drones iraníes, informó de que la represalia iraní ha provocado al menos tres muertes en su territorio y heridas a 58 personas.

Un hangar de una base francesa en Abu Dabi, contigua a otra emiratí, sufrió daños materiales «limitados» como consecuencia de un ataque iraní, pero Francia no ha reportado heridos.

Iran amenaza con vengar la muerte del ayatolá Alí Jameneí

Irán ha prometido vengar la muerte del ayatolá Alí Jameneí, fallecido el sábado en el operativo militar, y ha asegurado que golpeará a Estados Unidos e Israel «con una fuerza que nunca antes han experimentado».

Según su ministro de Exteriores, Abás Araqchí, los bombardeos contra Teherán no tienen impacto en su capacidad para continuar la guerra gracias a su sistema de defensa descentralizada, por lo que, en su opinión, Irán decide cuándo y cómo acabarla.

Sus palabras llegaron al final de una jornada en la que la capital iraní recibió al menos siete oleadas y dos decenas de bombardeos que han causado unos daños y víctimas de los que no se ha informado.

Entre los objetivos estuvo la televisión estatal iraní, que ya fue atacada en junio en un bombardeo que se saldó entonces con la muerte de dos periodistas.

La ofensiva contra la República Islámica ha destruido nueve de sus buques de guerra, según Trump, y el cuartel general de la Marina, entre otros objetivos.

A su vez, la Guardia Revolucionaria afirmó este domingo que sus misiles alcanzaron al portaaviones USS Abraham Lincoln, algo que fue desmentido posteriormente por el Comando Central del Ejército de Estados Unidos (Centcom). Washington sí ha reconocido la muerte de tres militares estadounidenses desde el inicio el sábado de la operación.

Más de 200 personas han muerto en Irán por los ataques de Israel y Estados Unidos, entre ellas 148 por un bombardeo contra una escuela femenina de primaria en Minab (sur del país). Mientras, en Israel hay 10 fallecidos por impactos de misiles iraníes.

Advertencias y amenazas a Irán desde Europa

La Unión Europea advirtió este domingo de que Oriente Medio «tiene mucho que perder» con una guerra prolongada y exigió «máxima moderación», según dijo la jefa de su diplomacia, Kaja Kallas, tras una reunión extraordinaria de los ministros de Exteriores.

El bloque comunitario también ha subrayado la importancia de no interrumpir «vías marítimas críticas, como el estrecho de Ormuz», una vía estratégica para el transporte marítimo mundial.

Por su parte, Francia, Reino Unido y Alemania, que forman el denominado bloque E3, avisaron este domingo de que considerarán tomar medidas para permitir destruir la capacidad de Irán de lanzar misiles y drones, para defender sus intereses y los de sus aliados en Oriente Medio, cuestión en la que colaborarán con Estados Unidos.

«Tomaremos medidas para defender nuestros intereses y los de nuestros aliados en la región, potencialmente permitiendo las acciones defensivas necesarias y proporcionadas para destruir la capacidad de Irán de lanzar misiles y drones en su origen», indicaron los tres países en una declaración conjunta.

Cierre del espacio aéreo

Las navieras Maersk y Mediterranean Shipping Company (MSC) anunciaron este domingo la suspensión temporal de la circulación por dicha zona, pero las tensiones en Oriente Medio han provocado además el cierre del espacio aéreo en países de la región.

El llamamiento a la calma ha llegado incluso desde el gobierno de los talibanes, que ha instado a resolver la crisis mediante la diplomacia y ha advertido de que advirtió de que en caso contrario podría haber «consecuencias negativas a largo plazo» para toda la región.

Entre quienes han condenado los ataques iraníes contra países árabes están Argelia, Libia o Túnez. Cuba, en cambio, ha mandado a Irán sus condolencias por el «asesinato» de Jameneí y considera, según su presidente, Miguel Díaz-Canel, que ese «execrable acto constituye una violación inescrupulosa de todas las normas del Derecho Internacional y la dignidad humana».

El exviceministro de Deporte del chavismo Alexander ‘Mimou’ Vargas presuntamente resultó detenido por motivos desconocidos. Así lo confirmó a la AFP este domingo una fuente vinculada con el caso.

AFP

Vargas, de 56 años, ocupó varios cargos en la administración de Nicolás Maduro. El 20 de febrero dejó de estar a la cabeza de la Fundación Movimiento por la Paz, adscrita a la presidencia.

La presidenta interina Delcy Rodríguez ha cambiado diversas figuras del gobierno venezolano, que encabeza tras la captura de Maduro en una incursión militar estadounidense el 3 de enero.

Una foto difundida por medios locales muestra su detención en un gimnasio vertical de Caracas. Aparece con las manos esposadas a su espalda y camina mientras es escoltado por un hombre con ropa de civil.

Se desconocen los motivos y si se trata de un procedimiento puntual o será encarcelado.

Alexander “Mimou” Vargas: cargos que tuvo con el chavismo

El exdeportista se describe en sus redes sociales como presidente de Frontinos del Táchira, un equipo de baloncesto cercano a la frontera con Colombia fundado hace apenas dos años.

También se desempeñó como diputado por el gobernante Partido Socialista de Venezuela (Psuv). También como presidente de la Fundación Movimiento por la Paz y viceministro en las carteras de Despacho de la Presidencia y de Deporte.

Aparecía con frecuencia en actos políticos de Maduro y participaba activamente en iniciativas deportivas. No perdía oportunidad de mostrar sus actividades en redes sociales y declarar para medios afines al gobierno.

Fue el principal promotor de las «motopiruetas», una actividad que consiste en hacer acrobacias a bordo de motocicletas que se ganó muchos detractores por las potenciales lesiones y accidentes viales que puede ocasionar. Incluso consignó un proyecto de ley para su regulación como deporte oficial.

Visitaba regularmente comunidades vulnerables para inaugurar espacios y donar materiales deportivos en nombre del Gobierno.

Como basquetbolista fue un alero conocido por defender los colores del capitalino Cocodrilos de Caracas desde 1988 hasta 2005 en 749 juegos, récord de la institución. Fue internacional con Venezuela y disputó el Campeonato FIBA Américas en 1999.

Venezuela enfrenta una contradicción que ya no puede seguir ocultándose. Mientras millones de ciudadanos viven sin agua potable, sin medicinas, sin electricidad estable y sin alimentos suficientes, el país conserva un amplio inventario de equipamiento militar de origen ruso, chino e iraní, adquirido durante el siglo XXI y que nunca aportó beneficios reales a la seguridad nacional.

Según el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), entre 2005 y 2015 Venezuela destinó entre 11.000 y 15.000 millones de dólares a estas adquisiciones, hoy en gran medida subutilizadas o estratégicamente desalineadas con los desafíos reales del país.

La pregunta no es cuánto costaron esas armas.

La pregunta es: ¿cuánto pueden todavía aportar a la reconstrucción nacional?

Incluso bajo escenarios conservadores, una auditoría técnica independiente podría permitir recuperar entre 10% y 20% del valor original mediante desactivación, reconversión industrial o monetización regulada. Eso equivaldría a liberar entre 1.000 y dos mil millones de dólares para salud, agua, infraestructura eléctrica y alimentación. En un país donde un hospital puede colapsar por falta de un transformador o una planta de ósmosis, esa cifra no es simbólica: es vital.

No se trata de debilitar al Estado.

Se trata de fortalecer a la sociedad.

También es momento de reconocer que las amenazas que enfrenta Venezuela hoy son predominantemente internas y sociales, no convencionales ni interestatales. La seguridad del siglo XXI no se mide por acumulación de sistemas pesados, sino por la capacidad de garantizar vida cotidiana, convivencia y estabilidad institucional. La violencia fragmentada, la inseguridad diaria y la proliferación de armas en manos civiles constituyen hoy riesgos más inmediatos que cualquier hipótesis de confrontación externa.

Un país armado no puede reconciliarse.

Un país con miedo no puede reconstruirse.

Desarmar el miedo es reconstruir la confianza.

La reconciliación no es un acto simbólico: es un proceso institucional que exige que la violencia deje de estar privatizada y que la seguridad vuelva a ser un bien público. Ningún pacto social puede sostenerse mientras la vida cotidiana dependa de quién tiene un arma y quién no.

Lecciones del mundo: cuando las armas se convierten en paz

La propuesta de transformar acumulación armada en valor social no es inédita ni utópica. Existen precedentes en distintos continentes donde, bajo contextos diversos, los Estados decidieron convertir inventarios militares o armas en circulación en instrumentos de estabilidad.

  • Mozambique reconvirtió más de 600.000 armas en herramientas agrícolas y materiales productivos, reduciendo violencia comunitaria y generando actividad económica local.
  • Sierra Leona desmovilizó a 75.000 combatientes y destruyó decenas de miles de armas bajo supervisión internacional, sentando bases para su reconstrucción estatal.
  • Liberia vinculó desarme y transición política para recuperar estabilidad institucional tras años de conflicto.
  • Colombia fundió armas entregadas por las FARC para transformarlas en monumentos de paz, convirtiendo violencia en memoria.
  • En los Balcanes, parte de los inventarios militares fue destruida y otra parte reconvertida para usos industriales bajo marcos de supervisión internacional.

Aunque los contextos fueron distintos, todos compartían un punto común: la necesidad de transformar acumulación armada en estabilidad institucional. En algunos casos las armas se destruyeron; en otros, se reconvirtieron; en otros, se integraron a procesos económicos regulados. La constante fue auditoría técnica, supervisión independiente e incentivos sociales alineados con la paz.

Cómo convertir las armas en dignidad

La salida existe y es viable si se actúa con orden, supervisión y responsabilidad:

  • Realizar una auditoría técnica independiente del inventario militar, clasificando qué debe mantenerse por razones estratégicas, qué puede reconvertirse y qué debe desactivarse.
  • Desmilitarizar formalmente el equipamiento obsoleto, convirtiéndolo en material patrimonial, industrial o reciclable.
  • Crear un Fondo Humanitario Venezuela–Internacional con gobernanza mixta, auditoría pública y destino exclusivo a infraestructura social.
  • Monetizar de forma regulada los activos legalmente transferibles, asegurando que cada dólar se traduzca en servicios esenciales.
  • Implementar un programa progresivo de desarme civil acompañado de fortalecimiento institucional y presencia efectiva del Estado.

Este proceso, naturalmente, exigiría superar restricciones contractuales con países proveedores, cumplir marcos internacionales de control de armas y coordinar cualquier operación con los regímenes de sanciones vigentes. No es un atajo ni una improvisación: es una política que requeriría legalidad, transparencia y consenso nacional.

Convertir las armas en dignidad no es un gesto simbólico. Es una política pública posible si existe voluntad política y supervisión transparente. Es transformar lo que alguna vez se presentó como símbolo de fuerza en lo que hoy puede garantizar vida.

Venezuela tiene frente a sí una oportunidad única: desmovilizar la violencia y movilizar los recursos para la vida.

Las armas no construyen futuro.

La dignidad sí.

Dr. Simon P. Deffendini S., Ph.D.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, considera que el modelo aplicado en Venezuela, tras la captura del ex dictador Nicolás Maduro, podría servir de referencia para la transición política en Irán tras la muerte del ayatolá Ali Khamenei. Según explicó en una entrevista con The New York Times, el mandatario afirmó contar con “tres buenas opciones” para liderar el país persa, aunque evitó revelar identidades y subrayó que la estrategia dependerá de la evolución del conflicto militar.

Infobae

Durante la conversación, Trump describió cómo la operación en Venezuela, que culminó con la remoción de Maduro pero mantuvo buena parte de la estructura gubernamental, representa para él un “escenario perfecto” de transición. “Lo que hicimos en Venezuela, creo, es el escenario perfecto, el perfecto”, sostuvo. En ese caso, la intervención estadounidense permitió que el máximo líder fuera apartado, mientras el resto del aparato estatal permanecía, aunque dispuesto a colaborar pragmáticamente con Washington.

El presidente estadounidense indicó al NYT que, aunque existen importantes diferencias entre ambos países, ve en la experiencia venezolana un posible patrón de acción para Irán. Subrayó que la operación en Teherán sería “mucho más compleja y arriesgada” que en Caracas, debido tanto a las capacidades militares iraníes como a la existencia de un programa nuclear activo y profundas divisiones sociales en la sociedad iraní. Según Trump, el liderazgo clerical y militar de Irán ejerce un control férreo desde 1979, lo que convierte cualquier intento de transición en un proceso sumamente delicado.

Trump aseguró que tiene “tres excelentes opciones” para encabezar un futuro gobierno iraní, pero optó por no divulgar nombres durante la entrevista. Al ser consultado sobre si Ali Larijani, jefe de seguridad nacional y figura clave en las negociaciones nucleares con Estados Unidos, podría asumir el liderazgo, el presidente estadounidense prefirió no pronunciarse. Larijani, recientemente sancionado por la administración Trump por su papel en la represión de protestas, anunció la creación de un comité interino que dirigirá Irán hasta la elección de un sucesor definitivo.

En el transcurso de la entrevista, Trump alternó entre diferentes escenarios para la transición de poder en Irán. Por un lado, sugirió que las fuerzas de élite, incluidos los veteranos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, podrían rendirse ante la población tras la muerte de Khamenei. “Realmente se rendirían ante el pueblo, si lo piensas bien”, declaró, aunque reconoció que estas mismas fuerzas han protagonizado episodios de represión violenta contra manifestantes, especialmente el grupo Basij, responsable de miles de muertes en recientes protestas.

Por otro lado, el mandatario estadounidense planteó la posibilidad de un levantamiento popular, indicando que la decisión sobre el futuro político del país dependerá de su ciudadanía. “Eso dependerá de ellos si lo hacen o no. Llevan años hablando de ello, así que ahora obviamente tendrán una oportunidad”, afirmó. Este planteamiento contrasta con la idea de una transición pactada y dirigida, como la experimentada en Venezuela.

Trump también abordó el aspecto militar del conflicto, resaltando que el Pentágono dispone de suficientes efectivos, misiles y bombas para mantener la ofensiva sobre Irán por un periodo de “cuatro a cinco semanas”, si las circunstancias lo exigen. “Tenemos enormes cantidades de munición. Tenemos munición almacenada en diferentes países del mundo”, enfatizó. Aunque algunos estrategas militares han advertido sobre el posible agotamiento de las reservas estadounidenses, el presidente rechazó que esto represente una dificultad inmediata.

En cuanto a la participación internacional, Trump manifestó que no considera necesario el apoyo de los estados árabes del Golfo Pérsico en la campaña contra Irán, a pesar de los recientes ataques de Teherán a esos países y a Israel con misiles y drones. Según el presidente, la coordinación entre Estados Unidos e Israel basta para sostener la presión militar sobre el régimen iraní.

Desde su residencia en Mar-a-Lago, Trump informó que las fuerzas estadounidenses e israelíes han eliminado a varios líderes militares iraníes, provocando un vacío de poder. Según aseguró, “hemos destruido una gran parte de la armada iraní, incluidos nueve barcos y el cuartel general de la marina”. El presidente anticipó que la ofensiva podría causar más bajas estadounidenses y citó proyecciones del Pentágono: “Esperamos que haya víctimas. Tres son tres de más, en mi opinión. Si se fijan en las proyecciones, las proyecciones son muchas, podría ser bastante más alto”.

En relación a la política de sanciones, Trump dejó abierta la puerta a su levantamiento si el nuevo liderazgo iraní demuestra intenciones de cooperación y pragmatismo. No obstante, evitó especificar medidas concretas para apoyar a la población iraní en una eventual transición, argumentando que “es demasiado pronto” para comprometerse. “Tenemos trabajo por hacer y lo hemos hecho muy bien. Diría que vamos bastante adelantados respecto al cronograma”, añadió.

La entrevista concluyó cuando Trump anunció que debía reunirse con altos mandos militares y, posteriormente, regresó a Washington para continuar la supervisión de la operación. Las palabras del presidente reflejan tanto la complejidad estratégica como la incertidumbre respecto a la viabilidad de replicar modelos de transición en contextos políticos y culturales tan diferentes como los de Venezuela e Irán. Mientras tanto, la ofensiva militar y la pugna por el liderazgo en Teherán continúan abiertos.

Varias explosiones se registraron en ciudades de Israel y el Golfo Pérsico, tras el lanzamiento de drones y misiles desde Irán, en el tercer día consecutivo de ataques por parte de la República Islámica. El impacto de los proyectiles y drones sacudió a urbes como Abu Dabi, Dubái, Doha, Manama, la Ciudad de Kuwait y zonas del centro y sur de Israel, según testigos y reporteros de la AFP. Esta escalada militar ha generado alarma en una región que históricamente se percibía como un enclave de estabilidad dentro de Oriente Medio.

Infobae

Las autoridades de Baréin confirmaron la muerte de una persona tras la caída de restos de un misil interceptado en la ciudad portuaria de Salman, lo que elevó a cinco el número total de fallecidos en el Golfo desde el sábado. El incidente también dejó dos heridos graves. El Ministerio del Interior de Baréin detalló que el incendio se originó en un barco extranjero, mientras que la infraestructura civil —incluidos aeropuertospuertos marítimosedificios residenciales y hoteles— ha sufrido daños en distintos puntos de la región.

En Kuwait, se reportaron explosiones y columnas de humo negro cerca de la embajada de Estados Unidos en la capital. Aunque la sede diplomática no confirmó haber sido blanco directo, emitió un comunicado de seguridad solicitando a los ciudadanos mantenerse alejados y subrayó la “amenaza persistente” de ataques con misiles y drones. El Ministerio del Interior precisó que las fuerzas de defensa aérea interceptaron varios drones al amanecer, asegurando que la situación en el país es estable y sin motivo de alarma. El Ministerio de Salud informó que al menos 32 extranjeros resultaron heridos en los ataques previos.

En Irak, se escucharon explosiones cerca del aeropuerto de Erbil, que alberga tropas de la coalición liderada por Estados Unidos y un complejo consular estadounidense. Un fotógrafo de la AFP presenció cómo los sistemas de defensa aérea derribaron drones en las inmediaciones del aeropuerto. Desde el inicio de la campaña militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, las interceptaciones de drones se han repetido en esa zona.

En el caso de Israel, los servicios médicos reportaron que no hubo heridos tras el último lanzamiento de misiles balísticos iraníes contra el centro y sur del país, incluyendo la zona de Jerusalén. El Comando del Frente Interno de las Fuerzas de Defensa de Israel permitió a la población abandonar los refugios antiaéreos, aunque recomendó permanecer cerca de ellos ante la posibilidad de nuevos ataques.

Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní comunicó este lunes la realización de una nueva oleada de ataques contra diversos objetivos gubernamentales y militares en territorio israelí. En un comunicado difundido por la agencia Tasnim, el cuerpo de élite iraní afirmó que la “décima oleada de la operación ‘Promesa Verdadera 4’”, con el despliegue de misiles Jeibar, tuvo como blancos el complejo gubernamental en Tel Aviv, así como centros militares y de seguridad ubicados en Haifa y Jerusalén Este.

Medidas en el Golfo Pérsico

Seis estados del Golfo Pérsico anunciaron que adoptarán todas las medidas necesarias para defenderse frente a los ataques atribuidos a Irán, según un comunicado emitido tras la reunión del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) celebrada el domingo. Los ministros de Exteriores de Emiratos árabes Unidos, Baréin, Arabia Saudita, Omán, Qatar y Kuwait analizaron los “cuantiosos daños resultantes de los traicioneros ataques iraníes” y debatieron medidas para restablecer la estabilidad en la región.

Los miembros del CCG subrayaron que, en caso de ser necesario, podrían “responder a la agresión” como parte de su estrategia para proteger “sus territorios, ciudadanos y residentes”. El comunicado también exigió la “inmediata cesación de estos ataques” y recordó que la estabilidad del Golfo representa un “pilar fundamental de la estabilidad económica mundial”.

Los ataques atribuidos a Irán incluyeron el lanzamiento de misiles y drones contra varios objetivos en la región, donde Estados Unidos mantiene bases militares. Estas acciones ocurrieron después de una campaña militar liderada por Washington y Israel que provocó la muerte del líder supremo de la república islámica, el ayatolá Alí Jamenei.

El gendarme argentino Nahuel Gallo fue liberado después de 448 días de una pesadilla inenarrable en Venezuela. El cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina dejó la cárcel El Rodeo 1, donde estuvo secuestrado sin comunicación con su familia, sin un proceso formal público, ni asistencia legal propia ni consular.

Infobae

Gallo fue víctima de desaparición forzada por una dictadura narcoterrorista que fue descabezada y que abrió sus cárceles como un gesto calculado, después de la espectacular incursión militar que llevó desde Caracas a Nueva York a Nicolás Maduro. Tres semanas después del ese operativo, y en medio de un proceso de liberaciones que lleva adelante el régimen, el argentino retornó al país para reencontrarse con su pequeño hijo, Víctor, con su pareja, María Alexandra, y con su madre, Griselda, que no se doblegaron y reclamaron sin respiro su liberación. Fueron 428 días. 10.750 horas interminables.

El primer indicio de su liberación había ocurrido esta misma semana, cuando pudo comunicarse por primera vez con su mujer, María Alexandra. Ocurrió en medio de una entrevista radial. Infobae habló con ella poco después. Por el teléfono se escuchaban risas, alegrías y una mezcla de alivio y esperanza. Esa llamada había confirmado dos cosas, después de tanta desolación: que Agustín Nahuel Gallo estaba vivo y que, efectivamente, estaba en El Rodeo 1.

Para que esa comunicación ocurriera, pasaron muchas cosas, pero una fue central: todos los extranjeros que estaban allí comenzaron una huelga de hambre para exigir que se les aplique a ellos tambien la ley de amnistía que el régimen había aprobado para los presos políticos. Habían pasado varios días sin comer y el régimen decidió aflojar las cadenas. Es una apertura, sin embargo, que se logró por necesidad y urgencia, más que por convicción.

La caída de Maduro y la liberación

Todavía está vivo el recuerdo del operativo militar que sacó a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, de su alcoba para llevarlos a los tribunales estadounidenses para dar cuenta de sus crímenes de Estado y de los otros, principalmente, conspiración, narcotráfico y terrorismo.

La noticia llegó como llegan las cosas que durante mucho tiempo se temieron imposibles: con alivio, pero también con cautela. Para la familia, la confirmación fue una explosión de alegría inmediata y un alivio después de una pesadilla interminable, donde los peores miedos aparecieron una y otra vez. Es que Gallo no estuvo detenido: fue víctima de desaparición forzada, de un secuestro político.

Para comprender el espesor real de esos 448 días, hay que retroceder. Volver al punto exacto en el que la espera dejó de ser una expectativa y pasó a ser un abismo. Volver al día en que Nahuel debía llegar y nunca llegó.

Pero antes de reconstruir esa historia, hay que recordar que el gendarme fue un instrumento de la narcodictadura venezolana para desafiar a la Argentina gobernada por Javier Milei, quien siempre mantuvo una posición crítica sobre la naturaleza ilegal e ilegítima del régimen. En el medio de esta historia tenebrosa hubo acusaciones infundadas de magnicidio, la embajada en Caracas asediada, la ruptura de relaciones diplomáticas y una confrontación abierta.

La reconstrucción de un calvario

María Alexandra Gómez lo esperaba en Anzoátegui, adonde vivía entonces su madre y a quien había ido a visitar. Era febrero y hacía calor. La casa estaba ordenada de una manera especial, no perfecta, sino preparada. Víctor, que tenía poco más de un año, no entendía del todo qué significaba esa espera, pero percibía el clima. Los padres habían contado los días para el reencuentro, hablado de horarios, de recorridos, de detalles mínimos. El viaje de Nahuel no tenía ningún misterio: cruzar la frontera, llegar, reencontrarse. Había pedido autorización a la Gendarmería -estaba destinado en Uspallata, Mendoza- realizado todos los trámites correspondientes, como presentar una invitación, autorización especial y tenía previsto ingresar por un paso fronterizo formal.

Ese día, el contacto fue normal al principio. Un mensaje breve y tranquilizador. Un problema menor en la frontera, una demora. Nada que encendiera alarmas. En Venezuela, incluso lo irregular suele presentarse como cotidiano. Con el correr de las horas, el tono cambió. El último mensaje fue corto, impreciso y definitivo: “Me están llevando”. No dijo quiénes. No explicó por qué. No hubo tiempo para preguntas. Después, el silencio.

María Alexandra pasó ese día entero esperando que apareciera, esperando que sonara el teléfono, esperando una explicación mínima. La tarde avanzó sin respuestas. La noche llegó con una sensación que no se parecía a nada conocido. Víctor se durmió sin su papá. Ella no durmió.

Las primeras horas estuvieron atravesadas por la incredulidad. La idea de que se tratara de una detención administrativa, de un trámite migratorio que se resolvería pronto, funcionó como un refugio mental. Durante los primeros días, esa hipótesis permitió sostener la calma. Los días pasaron. Nadie llamó. Nadie explicó nada. Ninguna oficina respondió. El silencio empezó a ocuparlo todo.

Con el correr de los días, la palabra empezó a asomar, primero de manera esquiva, después con más fuerza: desaparición. Mucho tiempo después se supo que Nahuel había recorrido varios centros de detención, hasta que llegó a su sitio defintivo: el penal de El Rodeo I. Saber dónde estaba no trajo alivio. Confirmaba que estaba vivo, pero también que había quedado atrapado en uno de los engranajes más duros del sistema represivo venezolano, un lugar donde el tiempo se estira y la ley no existe.

El Rodeo I es una cárcel donde están alojados presos políticos, mientras que los extranjeros estaban a cargo del temible DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar), que forma parte del aparato represivo que comanda el peligroso Diosdado Cabello.

María Alexandra entendió entonces que su vida también había cambiado. Seguía en Anzoátegui, con su hijo pequeño, en un país donde reclamar podía ser peligroso. Empezó a recorrer oficinas, fiscalías, dependencias de seguridad y ámbitos diplomáticos. Cada puerta era una posibilidad mínima. Cada respuesta, cuando existía, era vaga. Promesas sin plazos. Frases hechas. Ninguna certeza.

En febrero tomó una decisión difícil pero inevitable: mudarse a Caracas. No fue una mudanza planificada, sino un movimiento inevitable. Entendió que, si quería seguir reclamando, tenía que estar cerca de los lugares donde se concentraba el poder. Empacó lo indispensable, se llevó a Víctor y dejó atrás la casa donde había esperado a Nahuel. Llegó a una ciudad más hostil, más vigilada, más cargada de tensión.

En Caracas, la rutina se volvió un peregrinaje. Oficinas de gobierno, organismos de seguridad, fiscalías y dependencias diplomáticas. Entrar, explicar, insistir, esperar. Salir sin respuestas. Volver al día siguiente. Repetir. Durante meses, María Alexandra hizo ese recorrido con su hijo de la mano o en brazos. Víctor aprendió a esperar en pasillos, a dormir siestas improvisadas, a adaptarse a una vida sin horarios claros.

Mientras tanto, el régimen avanzaba con su relato. El 6 de enero del año pasado, Nicolás Maduro acusó públicamente a Nahuel Gallo de formar parte de una conspiración para asesinar a Delcy Rodríguez. No presentó pruebas ni abrió una causa judicial real. Fue una acusación política, diseñada para justificar el secuestro y enviar un mensaje. Para María Alexandra, ese fue un punto de inflexión. Entendió que Nahuel no era un detenido común, sino un rehén.

Las amenazas comenzaron a aparecer de manera indirecta: advertencias, silencios que decían más que las palabras, miradas que se repetían, gestos que no necesitaban explicación. La idea de que quedarse en Venezuela ya no era seguro se volvió cada vez más concreta. Pero irse también implicaba un riesgo: salir sin autorización, sin anunciarlo, sin dejar rastros.

Durante esos meses, Víctor siguió creciendo. Dijo nuevas palabras, cambió de talle, empezó a señalar fotos y a decir “papá”. Pasó dos Navidades sin él. En la primera, María Alexandra armó el árbol como pudo. En la segunda, dudó, pero lo hizo por su hijo. Pasaron dos fines de año sin brindis completo, dos veces mirar el reloj a las doce y pensar en alguien que no estaba, dos cumpleaños celebrados sin la presencia que debía estar ahí.

A fines de mayo, la decisión ya estaba tomada: no estaban dadas las condiciones para quedarse. Después de meses de puertas cerradas y silencios calculados, María Alexandra entendió que la lucha debía continuar desde otro lugar. Se organizó entonces un operativo secreto de extracción. No fue una salida común. No hubo anuncios ni despedidas. Participaron el Ministerio de Seguridad argentino —que en ese momento estaba a cargo de Patricia Bullrich—, el apoyo de Estados Unidos y la colaboración de Colombia.

La salida fue por Cúcuta. De allí, el traslado a Bogotá, luego una escala en Panamá y finalmente Buenos Aires. Todo el recorrido se realizó con extremo cuidado, siempre junto a su hijo, Víctor Benjamín, sin margen para errores ni certezas absolutas, con la convicción de que quedarse ya no era una opción.

En paralelo, Nahuel seguía preso.

En El Rodeo I, los días no se contaban: se soportaban. Interrogatorios, traslados, aislamiento. La falta de información era parte del castigo. Durante largos períodos, no supo qué pasaba afuera. No sabía si su pareja y su hijo estaban a salvo. No sabía si alguien seguía reclamando por él. En algún punto, entendió que su libertad no dependía de una causa judicial, sino de una negociación política. Que su cuerpo era una ficha.

No fue el único. En mayo, otro argentino, Germán Giuliano, fue capturado mientras navegaba frente a las costas venezolanas. Dos historias distintas, una misma lógica: extranjeros tomados como rehenes para ganar margen frente a la presión internacional.

Esa presión creció con el paso de los meses: reclamos diplomáticos, denuncias en organismos internacionales, exigencias públicas. Donald Trump reclamó la liberación de presos políticos y extranjeros. El régimen resistía, negociaba, ganaba tiempo.

Hasta que el tablero se rompió.

La incursión militar que terminó con la captura de Nicolás Maduro cambió el escenario. El líder de la dictadura narcoterrorista fue sacado de Caracas y trasladado a Nueva York, donde espera un juicio por narcotráfico. El régimen quedó descabezado. Delcy Rodríguez asumió el control de un gobierno provisional sin legitimidad plena. En ese contexto, liberar rehenes se volvió una necesidad política.

El anuncio lo hizo Jorge Rodríguez. Fue frío y burocrático. Habló de razones humanitarias, evitó reconocer el secuestro y la palabra desaparición forzada.Jorge Rodríguez anuncia excarcelaciones de presos políticos

Para la familia, la noticia no fue un estallido. Fue un alivio tardío, llantos contenidos, incredulidad y miedo a que algo fallara. Después de casi 10.800 horas de secuestro, incluso la alegría necesitará tiempo para asentarse.

Ahora empieza otra cuenta regresiva: la del abrazo, la de un padre que volverá a ver a su hijo después de dos Navidadesdos fines de año, unos 450 días de ausencia forzada. Víctor cumplirá tres años el 21 de enero. A partir de ahora, su papá estará ahí.

La historia de Nahuel Gallo no termina con su liberación. Quedan marcas, secuelas, preguntas. Pero queda algo firme: fue secuestrado por una dictadura narcoterrorista y sobrevivió gracias a la presión internacional y a una familia que nunca aceptó el silencio.

Nahuel volverá. Y con él, una verdad incómoda: mientras existan regímenes que usan personas como rehenes, ningún viaje es solo un viaje. Puede ser una pesadilla.

En las primeras 24 horas del operativo Furia Épica contra Irán, que se ha saldado con la vida del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, Estados Unidos alcanzó más de 1.000 objetivos iraníes, aunque lamentó la muerte de tres militares estadounidenses.

EFE

Según informó el Comando Central del Ejército de Estados Unidos (Centcom) este domingo, las fuerzas estadounidenses consiguieron golpear más de un millar de objetivos iraníes en las primeras horas de la operación ordenada por el presidente estadounidense, Donald Trump, en la madrugada de este sábado.

La operación Furia Épica, nombre con el que el Pentágono bautizó al operativo conjunto con Israel, busca «desmantelar el aparato de seguridad del régimen iraní, dando prioridad a los lugares que suponen una amenaza inminente», según el comando.

Los ataques se concentran en centros de mando y cuarteles generales, así como bases de misiles y equipamiento de la Armada iraní, aunque Teherán ha denunciado ataques contra civiles, entre ellos en una escuela.

Para esta ofensiva, las fuerzas estadounidenses emplearon una combinación de misiles de crucero lanzados desde buques y aviones de combate, además de drones armados y «capacidades especiales» clasificadas que el Centcom no detalló públicamente.

Las primeras horas de la operación estuvieron marcadas, sin duda, por la muerte del ayatolá, avanzada por Trump y confirmada horas después por la televisión pública iraní.

Además del líder, el operativo también acabó con la vida de gran parte de la cúpula militar iraní.

Irán prometió vengar la muerte de Jameneí, de 86 años, y advirtió que golpeará a EE.UU. e Israel «con una fuerza que nunca antes han experimentado».

Al menos tres militares estadounidenses han muerto y otros cinco han resultado gravemente heridos durante la operación.

El Centcom agregó que varios otros sufrieron heridas leves por metralla y conmociones cerebrales y están en proceso de reincorporarse al servicio.

Según la Media Luna Roja, los ataques de EE.UU. e Israel han provocado al menos 201 muertos y 747 heridos.

Los bombardeos han continuado este domingo con varias oleadas de ataques sobre Teherán. Irán, por su parte, ha respondido con ataques contra Israel, en Tel Aviv y Jerusalén, y otros países de la zona como EAU, Catar, Baréin y Kuwait, donde EE.UU. tiene bases militares.

 José Luis Rodríguez Zapatero, viajó a Arabia Saudí después de tener conocimiento de que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional había detectado en ese lugar el rastro de transferencias vinculadas al rescate de 53 millones de euros concedido a Plus Ultra. El Debate publica hoy en exclusiva imágenes que acreditan su estancia exprés en el país árabe. El desplazamiento se produjo cuatro días después de la detención de la cúpula de la aerolínea venezolana, investigada por los delitos de blanqueo de capitales y fraude fiscal.

Por El Debate

Tal y como ha podido saber este periódico, Zapatero aterrizó en Riad el 15 de diciembre y abandonó el país al día siguiente, el 16, en un viaje de menos de 24 horas. El trayecto coincide con una de las líneas de análisis abiertas por la UDEF sobre transferencias internacionales posteriores al rescate. Los investigadores examinan movimientos bancarios detectados en distintos países y Arabia Saudí figura entre los territorios en los que se han localizado operaciones que están siendo objeto de investigación. Los agentes están rastreando el circuito financiero del dinero para determinar si parte de los fondos de la inyección pública que recibió la aerolínea fue desviada a través de estructuras en el extranjero con el fin de dificultar su trazabilidad. Preguntado por este periódico, el expresidente ha evitado aclarar cuál fue el motivo concreto de su desplazamiento.

La relevancia de Arabia Saudí dentro de las pesquisas policiales es un elemento nuevo. La UDEF analiza transferencias realizadas tras la concesión de la ayuda de la SEPI a Plus Ultra y sigue el rastro del dinero en distintos enclaves financieros. El objetivo es reconstruir el recorrido completo de los fondos desde su salida de las arcas públicas hasta su destino final. En términos prácticos, el delito de blanqueo de capitales se configura cuando se oculta o encubre el origen ilícito de dinero mediante operaciones destinadas a introducirlo en el tráfico económico con apariencia legal. Por ello, cada transferencia internacional, sociedad interpuesta y cada cuenta en el extranjero forman parte del análisis técnico que realizan los agentes.

En paralelo, la investigación, como publicó este periódico, ha situado el foco en reuniones mantenidas en la vivienda de Zapatero en Aravaca que, según las pesquisas policiales, sirvieron para abordar decisiones vinculadas a los movimientos de dinero asociados al rescate. En ese inmueble se celebraron encuentros clave en los que participaron el expresidente y el empresario posteriormente detenido. En esas citas se perfilaron estrategias relacionadas con la arquitectura financiera de la operación, incluida la circulación de fondos a través de distintos destinos internacionales. La casa de Zapatero aparece así como uno de los escenarios donde se analizaron las transferencias que ahora examina la UDEF.

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El Ejército de Israel informó este domingo de que destruyó el 50% de los lanzamisiles balísticos de Irán, aproximadamente 200, e impidió la producción de 1.500 misiles.

Infobae

Israel añadió que inutilizó otras “docenas” de lanzamisiles tras desmantelar la planta central de producción de explosivos de Irán, que producía el material explosivo de los misiles balísticos y de otros tipos de armas, como cohetes o misiles de crucero.

El Ejército también atacó cuatro instalaciones utilizadas para la producción de motores de misiles balísticos, así como “otros aspectos fundamentales de la industria armamentística iraní”, logrando “resultados significativos que redujeron las amenazas que el eje iraní representaba para Israel y para toda la región”, aseguró su comunicado.

Entre ellos había fábricas que producían sistemas antitanque avanzados e infraestructuras de investigación “únicas”.

Israel también informó este domingo que en los ataques del sábado coordinados con Estados Unidos murieron más de 40 altos mandos del régimen iraní, entre ellos el líder supremo Ali Khamenei. Más tarde, el presidente Trump indicó que fueron 48 los líderes -militares y políticos- muertos en los ataques conjuntos.

“El primer paso de esta operación fue el ataque inicial en el que eliminamos a 40 comandantes superiores, incluido Khamenei, en un minuto en dos lugares diferentes a más de mil millas de Israel a plena luz del día”, dijo el portavoz militar, el teniente coronel Nadav Shoshani, a los periodistas.

En un comunicado divulgado este domingo, el Ejército señaló que en la operación denominada “Rugido del León”, fueron abatidos siete miembros de la alta dirección de seguridad iraní. Entre los objetivos alcanzados figura Abdolrahim Mousavi, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán y uno de los oficiales más influyentes del aparato militar de ese país.

De acuerdo con el parte oficial, la operación se ejecutó en varias localizaciones de la capital iraní y contó con apoyo directo del área de inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés). La acción militar, calificada como histórica por las autoridades israelíes, habría permitido eliminar en total a 40 altos mandos iraníes en el inicio de la campaña, una cifra sin precedentes en operaciones previas.

La República Islámica impone reglas estrictas sobre la vida iraní. Esta extensa colección de fotografías muestra la sociedad iraní antes de la Revolución Islámica de 1979 y es obvio que Irán era un mundo muy diferente.

Por: Rare Historical Photos / Traducción libre del inglés de Morfema Press

También era un mundo que se veía más brillante para las mujeres. Y, como todo el mundo sabe, cuando las cosas mejoran para las mujeres, las cosas mejoran para todos. Después de la revolución, los 70 años de avances en los derechos de las mujeres iraníes retrocedieron prácticamente de la noche a la mañana.

La revolución de 1979, que reunió a iraníes de muchos grupos sociales diferentes, tiene sus raíces en la larga historia de Irán.

Estos grupos, que incluían clérigos, terratenientes, intelectuales y comerciantes, se habían unido previamente en la Revolución Constitucional de 1905-1911.

Sin embargo, los esfuerzos hacia una reforma satisfactoria se vieron sofocados continuamente en medio de las tensiones sociales que resurgían, así como de la intervención extranjera de Rusia, el Reino Unido y, más tarde, los Estados Unidos.

El Reino Unido ayudó a Reza Shah Pahlavi a establecer una monarquía en 1921. Junto con Rusia, el Reino Unido empujó a Reza Shah al exilio en 1941 y su hijo Mohammad Reza Pahlavi asumió el trono.

En 1953, en medio de una lucha de poder entre Mohammed Reza Shah y el primer ministro Mohammad Mosaddegh, la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) y el Servicio Secreto de Inteligencia del Reino Unido (MI6) orquestaron un golpe contra el gobierno de Mosaddegh.

Años más tarde, Mohammad Reza Shah destituyó al parlamento y lanzó la Revolución Blanca, un agresivo programa de modernización que trastocó la riqueza y la influencia de terratenientes y clérigos, perturbó las economías rurales, condujo a una rápida urbanización y occidentalización, y suscitó preocupaciones sobre la democracia y los derechos humanos.

El programa fue económicamente exitoso, pero los beneficios no se distribuyeron de manera uniforme, aunque los efectos transformadores en las normas e instituciones sociales se sintieron ampliamente.

La oposición a las políticas del sha se acentuó en la década de 1970, cuando la inestabilidad monetaria mundial y las fluctuaciones en el consumo de petróleo occidental amenazaron seriamente la economía del país, aún dirigida en gran parte hacia proyectos y programas de alto costo.

Una década de extraordinario crecimiento económico, fuertes gastos gubernamentales y un auge en los precios del petróleo llevaron a altas tasas de inflación y al estancamiento del poder adquisitivo y el nivel de vida de los iraníes.

Además de las crecientes dificultades económicas, la represión sociopolítica por parte del régimen del sha aumentó en la década de 1970. Los espacios para la participación política eran mínimos, y los partidos de oposición como el Frente Nacional (una coalición flexible de nacionalistas, clérigos y partidos de izquierda no comunistas) y el partido prosoviético Tūdeh («Masas») fueron marginados o ilegalizados.

La protesta social y política a menudo fue respondida con censura, vigilancia o acoso, y las detenciones ilegales y la tortura fueron comunes.

Por primera vez en más de medio siglo, los intelectuales seculares, muchos de los cuales estaban fascinados por el atractivo populista del ayatolá Ruhollah Khomeini, un ex profesor de filosofía en Qom que se había exiliado en 1964 después de hablar duramente contra la reciente decisión del sha programa de reforma—abandonó su objetivo de reducir la autoridad y el poder de los ulama (eruditos religiosos) chiítas y argumentó que, con la ayuda de los ulama, el sha podía ser derrocado.

En este entorno, los miembros del Frente Nacional, el Partido Tūdeh y sus diversos grupos disidentes ahora se unieron a los ulama en una amplia oposición al régimen del sha.

Khomeini continuó predicando en el exilio sobre los males del régimen de Pahlavi, acusando al sha de irreligión y sumisión a las potencias extranjeras.

Miles de cintas y copias impresas de los discursos de Khomeini fueron traídas de contrabando a Irán durante la década de 1970 cuando un número creciente de iraníes desempleados y trabajadores pobres, en su mayoría nuevos inmigrantes del campo, que estaban desencantados por el vacío cultural del Irán urbano moderno, recurrieron a los ulemas para recibir orientación.

La dependencia del sha de Estados Unidos, sus estrechos lazos con Israel —luego involucrado en hostilidades extendidas con los estados árabes mayoritariamente musulmanes— y las políticas económicas poco meditadas de su régimen sirvieron para alimentar la potencia de la retórica disidente con las masas.

Aparentemente, con una economía en rápida expansión y una infraestructura que se moderniza rápidamente, todo iba bien en Irán.

Pero en poco más de una generación, Irán había pasado de una sociedad tradicional, conservadora y rural a una industrial, moderna y urbana.

La sensación de que tanto en la agricultura como en la industria se había intentado demasiado demasiado pronto y que el gobierno, ya sea por corrupción o por incompetencia, no había cumplido todo lo prometido se manifestó en manifestaciones contra el régimen en 1978.

En medio de tensiones masivas entre Khomeini y el Shah, las manifestaciones comenzaron en octubre de 1977, convirtiéndose en una campaña de resistencia civil que incluía elementos tanto seculares como religiosos.

Las protestas se intensificaron rápidamente en 1978 a raíz del incendio del Cine Rex que fue visto como el detonante de la revolución, y entre agosto y diciembre de ese año huelgas y manifestaciones paralizaron el país.

El 16 de enero de 1979, el sha abandonó Irán y se exilió como el último monarca persa, dejando sus deberes a un consejo de regencia y a Shapour Bakhtiar, que era un primer ministro de la oposición.

El gobierno invitó al ayatolá Jomeini a regresar a Irán y regresó a Teherán con el saludo de varios miles de iraníes.

El reinado real se derrumbó poco después, el 11 de febrero, cuando las guerrillas y las tropas rebeldes superaron a las tropas leales al sha en combates callejeros armados, lo que llevó a Jomeini al poder oficial.

El pueblo iraní votó en un referéndum nacional para convertirse en una república islámica el 1 de abril de 1979 y para formular y aprobar una nueva constitución teocrático-republicana mediante la cual Jomeini se convirtió en el líder supremo del país en diciembre de 1979.

La revolución fue inusual por la sorpresa que creó en todo el mundo. Carecía de muchas de las causas habituales de la revolución (derrota en la guerra, crisis financiera, rebelión campesina o militares descontentos).

Además, ocurrió en una nación que estaba experimentando una relativa prosperidad; produjo cambios profundos a gran velocidad; fue enormemente popular; resultó en el exilio de muchos iraníes.

La Revolución reemplazó una monarquía autoritaria secular pro occidental con una teocracia islamista anti occidental basada en el concepto de velayat-e faqih (o Tutela de los juristas islámicos) a caballo entre el autoritarismo y el totalitarismo.

Declarándose el propio mensajero de Alá, la visión del ayatolá Jomeini para Irán fue un retorno a los valores islámicos conservadores y una purga de las influencias occidentales.

Esto implicó una reinterpretación radical de las pautas sociales islámicas y una regresión a los estándares religiosos practicados hace más de mil años. Los modestos derechos que las mujeres habían logrado bajo Shaw fueron revocados sumariamente por Jomeini.

Las mujeres profesionales fueron despedidas en masa y alentadas a asumir las tareas del hogar, el cuidado de los hijos y los maridos. Rápidamente, todos los aspectos de la vida femenina quedaron bajo un estricto control gubernamental.

Se aprobaron nuevas leyes que prohíben la ropa occidental y requieren que las mujeres permanezcan completamente cubiertas por un hijab islámico tradicional en público en todo momento. No se podía ver ningún cabello; sin zapatos abiertos.

Se creó una agencia gubernamental especial para hacer cumplir el código de vestimenta moral; el centro de Prevención del Vicio y Exhortación a la Virtud se ocupaba exclusivamente de las mujeres que violaban el código de vestimenta de alguna manera.

El entrenamiento militar de los guardias revolucionarios se amplió para incluir detectar imperfecciones en el código de vestimenta y vigilar a las mujeres.

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