Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El Día de San Valentín, está a un par de días de celebrarse y para algunos, es una oportunidad perfecta para demostrar amor, mientras que para otros, es un desafío encontrar el regalo perfecto.

Por: Santiago Neira – Infobae

Si bien las opciones son infinitas, la inteligencia artificial (IA) ha comenzado a brindar recomendaciones sobre qué regalar y qué evitar en este día especial.

Según las recomendaciones de la IA, hay ciertos regalos que, aunque bien intencionados, podrían no ser los más acertados para este 14 de febrero.

Por qué algunas opciones de regalos pueden no ser apropiadas

Al igual que en cualquier otro tipo de celebración, elegir un regalo para tu pareja no solo depende de tus intenciones, sino también de cómo este será percibido por la otra persona.

En el contexto de San Valentín, donde se celebran el amor y la conexión emocional, algunos regalos pueden ser interpretados de manera equivocada, causando incomodidad o incluso decepción.

A continuación, te presentamos los cinco regalos que, según la inteligencia artificial, es mejor evitar este 14 de febrero.

1. Electrodomésticos o artículos de limpieza: ¿Por qué no son románticos?

Aunque los electrodomésticos como aspiradoras, batidoras o planchas pueden ser útiles, no son regalos adecuados para un día tan significativo como San Valentín.

La IA destaca que este tipo de obsequios pueden enviar el mensaje equivocado, ya que están asociados con tareas domésticas y responsabilidades cotidianas, en lugar de con momentos de conexión emocional o placer.

Un regalo de San Valentín debe ser algo que celebre el vínculo romántico y la complicidad, no una herramienta para mejorar la vida diaria.

2. Ropa interior de talla incorrecta: Un riesgo innecesario

Otro regalo que puede resultar problemático es la ropa interior, especialmente si no tienes claro el tamaño o los gustos de tu pareja.

La IA recomienda evitar este tipo de detalles, ya que pueden generar incomodidad. Si la prenda no tiene la talla correcta, puede hacer que la persona se sienta incómoda, y si el estilo no es de su agrado, el regalo puede percibirse como poco pensado.

Lo mejor es optar por algo que realmente refleje los gustos de tu pareja y evite cualquier malentendido.

3. Peluches genéricos: ¿Son realmente originales?

Aunque los peluches son clásicos y a menudo asociados con el cariño, la IA señala que estos obsequios pueden resultar poco originales y repetitivos. Muchos los consideran un detalle común y, en ocasiones, hasta una opción sin mucha creatividad.

Si bien un peluche puede ser adecuado en ciertos contextos, San Valentín es una ocasión para sorprender a tu pareja con algo único y personal, que realmente refleje lo que sientes por ella.

Regalar algo que tenga un toque personal o que se relacione con experiencias compartidas será mucho más significativo.

4. Dinero en efectivo: ¿Una muestra de impersonalidad?

Aunque la opción de dar dinero puede parecer práctica, no es la más romántica ni la más pensada. La inteligencia artificial indica que el dinero puede interpretarse como un gesto impersonal y sin esfuerzo, algo que no refleja el cariño o la atención hacia la persona.

En lugar de simplemente dar dinero, es mejor invertir tiempo en encontrar algo que se relacione con los intereses y deseos de tu pareja. Un regalo pensado y personalizado siempre será más apreciado que un obsequio que no requiera ningún tipo de reflexión.

5. Suscripciones a gimnasios o productos para bajar de peso: Un mensaje ambiguo

Un error común al regalar productos relacionados con la imagen corporal, como suscripciones a gimnasios o programas de dieta, es que pueden ser interpretados de manera equivocada.

La IA sugiere evitar estos regalos, ya que pueden dar la impresión de que estás sugiriendo un cambio físico en la persona, lo que puede ser percibido como una crítica no deseada.

San Valentín ni ninguna celebración es la ocasión para insinuar que alguien necesita cambiar su cuerpo; más bien, es un día para celebrar quiénes son en su totalidad. Regala algo que refuerce su autoestima y la relación, no algo que pueda poner en duda su confianza.

Aunque estos cinco regalos están en la lista de lo que no debes dar, la IA también tiene sugerencias para lo que sí podría ser un buen detalle.

Desde flores frescas, que son un clásico y siempre bien recibidas, hasta experiencias compartidas como cenas románticas o incluso viajes a destinos especiales, las opciones son variadas y pueden adaptarse a diferentes presupuestos.

Evita caer en lo genérico o impersonal, y opta por un detalle que realmente conecte con tu relación.

Ya sea a través de un regalo significativo o de una experiencia compartida, lo importante es que el Día de San Valentín sea un recordatorio de lo que representa el amor para ambos.

Vox llevará la próxima semana al Pleno Congreso una iniciativa con la que pretenden evitar por ley que tanto los ‘okupas’ como los inmigrantes en situación irregular puedan inscribirse en el padrón municipal y acceder a los derechos que eso implica.

Europa Press

Según consta en el orden del día previsto para el próximo martes, los de Santiago Abascal buscarán apoyos en el Congreso para modificar la Ley Reguladora de las Bases de Régimen Local ante lo «paradójico» que a su juicio resulta que un hecho ilegal, como ‘okupar’ una vivienda o residir ilegalmente en España, pueda inscribirse en el padrón.

Desde Vox sostienen, en el texto recogido por Europa Press, que actualmente no hay ningún precepto legal» que impida esta situación y por tanto proponen que para inscribirse en el padrón, sea necesario presentar el documento de posesión de la vivienda o autorización de propietario y que, en el caso de los inmigrantes ilegales, conste expresamente esta situación de ilegalidad en el propio padrón.

CONSECUENCIAS «PROFUNDAMENTE NOCIVAS»

Para reforzar su posición, los de Abascal alertan de que se está produciendo un aumento progresivo de los casos de okupación en España. Según detallan, entre enero y agosto del año 2023 se han producido de media unos 45 casos de ocupación por día, lo que hace un total de 10.974 en este periodo.

En cuanto a la inmigración ilegal, denuncia que España está sufriendo «una de las mayores crisis de inmigración ilegal en los últimos años»; insistiendo en «las consecuencias profundamente nocivas que tiene el fenómeno de la inmigración ilegal en nuestra sociedad, especialmente en los ámbitos de la seguridad ciudadana y de las relaciones laborales».

«El ordenamiento jurídico español debe regular y contemplar, en todas sus ramas, a la inmigración ilegal como un fenómeno gravemente perjudicial para los españoles y para el conjunto de la comunidad», concluyen desde Vox, al tiempo que reclaman que por tanto todas las previsiones estén encaminadas a «identificar y sancionar a los inmigrantes ilegales.

Una iniciativa muy similar ya fue presentada por Vox en la legislatura pasada, en aquel momento el PP se mostró favorable tramitar a la reforma legal aunque la veian «insuficiente». El resto de los grupos parlamentarios la consideraron «innecesaria» o «racista».

“Realmente confío en él”. En diciembre de 2015, Sam Altman, cofundador de la compañía OpenAI, responsable de la creación de ChatGPT, se refería con estas palabras a su socio en la empresa y a su empeño de crear un nuevo camino para la inteligencia artificial (IA).

BBC Mundo

El socio en cuestión era Elon Musk, actualmente el hombre más rico del mundo.

Musk y Altman cofundaron la start-up en 2015 como una empresa sin fines de lucro, pero la relación se ha agriado desde que el jefe de Tesla y X dejó la empresa en 2018.

Esta semana se supo que Altman rechazó la oferta que hizo Musk junto a un grupo de inversores para comprar OpenAI por cerca de US$100.000 millones.

“OpenAI no está a la venta”, sentenció Altman.

Y añadió una opinión más personal: “No creo que Elon Musk sea una persona feliz. Todo lo que hace lo hace desde la inseguridad. En serio, me da pena por él”.

Todo esto ocurre cuando el nombre de Musk aparece fuertemente vinculado al gobierno de EE.UU. y a Donald Trump, quien lo designó para dirigir el Departamento de Eficiencia del Gobierno (Doge, por sus siglas en inglés).

Este organismo es el responsable de reducir la burocracia y el gasto público en EE.UU., pero ha sido criticado duramente por el desmantelamiento de agencias gubernamentales estadounidenses como USAID, que tiene una fuerte presencia en programas de asistencia social en América Latina y otras regiones.

OpenAI se convirtió en los últimos dos años en una de las empresas más valiosas del mundo, especialmente gracias a su producto ChatGPT, que ha revolucionado el papel de la IA en el mundo.

La oferta de Musk de US$97.400 millones es mucho menor que los US$157.000 millones en que se valoró la compañía en su última ronda de financiación en octubre pasado.

En 2024 Musk demandó a OpenAI por cambiar considerablemente “el objetivo por la que la empresa fue creada”.

Y señaló a Altman como el responsable de ese cambio.

“El señor Altman hizo que OpenAI se alejara radicalmente de su misión original”, denunció en marzo de 2024.

Pero, ¿qué ocurrió en estos diez años entre ambos para que pasaran de ser dos socios que se tenían confianza a ser los protagonistas de una de las batallas de más alto perfil del mundo tecnológico?

El principio de OpenAI

En diciembre de 2015, cuando OpenAI fue fundada, Elon Musk ya era uno de los nombres más conocidos del mundo de la tecnología: su empresa de automóviles eléctricos Tesla estaba revolucionando la industria automotriz en el mundo.

Sam Altman, por su parte, contaba con una exitosa carrera gracias al desarrollo de aplicaciones y a sus inversiones en start-ups.

Antes de llegar a OpenAI, Altman había participado en dos proyectos medianamente exitosos: primero en la aplicación Loopt, una especie de red social donde se compartía la ubicación a través del celular, y también en Y Combinator, una firma dedicada a financiar startups en distintos rubros.

Con la visión de lo que la IA podía lograr -gracias a los nuevos avances en «aprendizaje profundo»-, Altman convocó a varios pesos pesados de la industria (como el propio Musk, pero también Peter Thiel, cofundador de PayPal) para crear una empresa dedicada a desarrollar y promover una «IA amigable para el beneficio de la humanidad».

El empeño comenzó bien. Musk y Altman estaban al frente de OpenAI como codirectores.

En poco tiempo lograron reunir casi US$1.000 millones en inversiones.

Sin embargo, tres años después comenzaron las dificultades. En 2018, Musk abandonó la organización debido a conflictos internos.

Como explican en su página de internet, los socios de OpenAI se dieron cuenta de que para alcanzar sus objetivos necesitaban convertir a la empresa, que era sin ánimo de lucro, en una de tipo mixto, que tuviera una parte lucrativa que pudiera generar y captar recursos financieros.

Fue en ese momento que Musk ofreció que OpenAI se uniera con Tesla, para de ese modo lograr ese flujo de efectivo para adquirir los equipos necesarios para el desarrollo de los objetivos.

Cuando esta oferta fue rechazada debido al potencial conflicto de intereses, Musk decidió renunciar.

«Elon pronto decidió abandonar OpenAI, diciendo que nuestra probabilidad de éxito era cero y que planeaba construir un competidor de IA dentro de Tesla», señalaba OpenAI en el comunicado publicado en su página.

La pelea había comenzado.

Demandas e intentos de compra

En noviembre de 2022 el mundo vivió una revolución: fue lanzada la primera versión gratuita y pública de ChatGPT, el producto estrella de OpenAI.

Su capacidad de respuesta e interacción hizo que se viera la inminencia y el potencial del desarrollo de la IA.

En menos de dos meses, más de 100 millones de personas habían bajado la aplicación, convirtiéndola en el software de consumo con el mayor crecimiento en la historia.

En julio de 2023, Elon Musk finalmente anunció el lanzamiento de su propia aplicación de Inteligencia Artificial, llamada x.AI.

Su producto estrella se llamaba Grok, que en las propias palabras de Musk era «un chatbot anti woke» (palabra que se usa para llamar despectivamente a los movimientos progresistas).

Era un claro mensaje para ChatGPT, que había sido criticado por movimientos conservadores por dar respuestas «políticamente correctas».

Pero la batalla estaba lejos de acabarse. En marzo de 2024, Musk decidió ir en contra de OpenAI y directamente contra el propio Altman: lo demandó.

La principal razón era que el ahora director ejecutivo de OpenAI había «cambiado los objetivos de la empresa», que ya no era una entidad sin ánimo de lucro.

Musk denunciaba que Altman había vendido el proyecto a Microsoft -empresa que ha invertido más de US$14.000 millones en OpenAI- y la había convertido de esa manera en una compañía dedicada a generar ganancias y no a servir al público.

«No es una persona en la que se pueda confiar», dijo Musk en una entrevista con Fox News en noviembre del año pasado.

Chispas políticas

El capítulo final llegó este lunes, cuando x.AI hizo la oferta de cerca de US$100.000 millones por OpenAI, que fue rechazada de plano por Altman.

«Es muy poco probable que Musk se pueda quedar con OpenAI, pero lo que tal vez está detrás de todo esto es hacerle la vida imposible a Altman», señalaba Andrew Ross, periodista de tecnología de The New York Times.

A esto se suma además que, en enero de este año, el propio Trump dijo que Altman era «la persona que más sabe sobre IA en el mundo».

Todo esto se dio en medio del lanzamiento de Stargate, un programa para crear centros físicos para el desarrollo de la IA que es apoyado por el presidente estadounidense y en el que se incluye a la compañía de Altman.

Eso generó otra chispa en la disputa con Musk. El dueño de Tesla y Space X indicó que Altman era un «mentiroso» y que era «falso» que Stargate tuviera los recursos necesarios para su desarrollo.

De inmediato Altman respondió señalando que «Musk no es una buena persona».

«Muchas veces lo que es genial para el país no lo es para tu compañía», añadió.

Sin duda la disputa está lejos de haberse acabado.

Cuando la suerte le fue adversa a Donald Trump en los años 90 y necesitaba conseguir dinero en efectivo con urgencia, el ahora presidente de EE.UU. navegó hacia Asia en su superyate, el Trump Princess, con la idea de atraer a los ricos japoneses.

BBC / Vía El Nacional

No era la primera vez que el empresario buscaba ayuda entre los millonarios japoneses para que lo apoyaran en sus proyectos.

En el complejo mundo inmobiliario de Nueva York, Trump observaba desde la primera fila en su edificio de la Quinta Avenida a los inversores nipones que, en la década de los 80, estaban ávidos por comprar marcas y propiedades estadounidenses, incluido el icónico Rockefeller Center.

Ese fue el momento en el que la visión de Trump sobre el comercio y las relaciones con los aliados de EE.UU. se formó. Y también cuando comenzó su fijación por los aranceles, las tarifas impuestas a las importaciones.

«Tenía un tremendo resentimiento hacia Japón», le dice a la BBC Barbara Res, una exejecutiva de la Organización Trump.

El entonces magnate observó, con muchos celos, cómo los japoneses eran considerados genios, señala Res.

Según Res, Trump sentía que EE.UU. no estaba recibiendo suficiente a cambio de asistir con ayuda militar a su aliado Japón.

A menudo, Trump se quejaba de que encontraba dificultades para hacer negocios con grandes grupos de empresarios japoneses.

«Estoy cansado de ver a otros países aprovecharse de EE.UU.», señaló en ese entonces.

Esta frase, que podría haber sido dicha en 2016 durante su primera campaña presidencial, la dijo en realidad en los años 80, durante una entrevista con el periodista Larry King, de la cadena CNN, en lo que muchos ven como sus primeras intenciones en convertirse en presidente de EE.UU.

Poco después de publicar su filosofía sobre los negocios en su libro «El arte de negociar» en 1987, Trump dio varias entrevistas a nivel nacional.

En un animado intercambio con Oprah Winfrey frente al público del famoso The Oprah Show, señaló que él manejaría la política de comercio exterior de EE.UU. de otro modo y haría pagar a los aliados del país «el precio justo».

Agregó que no existía libre comercio cuando Japón estaba «inundando» con productos el mercado estadounidense pero a la vez hacía «imposible hacer negocios» en el país asiático.

Una preocupación común

Jennifer Miller, profesora de historia en el Darmouth College, en EE.UU., señala que otros compartían esa preocupación de Trump por aquel entonces.

Los productos japoneses eran competencia para las manufacturas estadounidense, particularmente para los productos electrónicos y vehículos.

Mientras se cerraban fábricas en EE.UU. y nuevas marcas japonesas entraban en el mercado, los expertos en televisión señalaban que Japón pronto superaría a EE.UU. como la principal economía del planeta.

Antes de su entrevista con Oprah, Trump había gastado cerca de US$100.000 para publicar una «carta abierta» en los tres principales periódicos de EE.UU.

El titular de esa carta decía: «No hay nada malo en la Política de Defensa Exterior de EE.UU. que un poco de firmeza no pueda solucionar».

En la carta, Trump afirmaba que Japón y otros países llevaban décadas aprovechándose de EE.UU. Señalaba que «los japoneses, sin el impedimento de un alto costo de defenderse a sí mismos (en tanto EE.UU. lo hace gratis por ellos), han construido una enorme economía con excendentes sin precedentes».

Para Trump, la solución más obvia era poner aranceles a los productos de esas naciones ricas.

«El mundo se ríe de los políticos de EE.UU., mientras protegemos barcos que no nos pertenecen, transportando petróleo que no necesitamos, destinado a países aliados que no nos van a ayudar», escribió.

De acuerdo a Miller, este anuncio sirvió como una potente presentación de la visión de Trump sobre la política exterior.

Una visión que partía de la concepción de que los aliados eran unos parásitos y el acercamiento liberal internacionalista que había dominado al mundo desde la II Guerra Mundial era débil y tonto en un mundo competitivo.

La solución, para él, era una política proteccionista y más agresiva en el mercado internacional.

«Yo creo que esa es la razón por la que a él le gustan tanto los aranceles, que no solo calzan con su ideología de comercio exterior sino que también tienen que ver con la idea que tiene de él mismo, como un exitoso hombre de negocios», explica la académica.

«Y ve los aranceles como una amenaza que se puede aplicar sobre otro país», añade.

Problema sin solución

Clyde Prestowitz fue el líder de las negociaciones de EE.UU. con Japón durante el gobierno de Ronald Reagan.

Prestowitz, quien ha sido un crítico de las políticas de libre comercio, señaló que nadie que se considere medianamente serio intelectualmente hablando podría sumarse a las ideas de Trump o a su aproximación simplista al tema.

Prestowitz tiene claro que Trump no ha ofrecido una solución real al problema que él ha señalado.

«Los aranceles son algo que se puede mostrar, es como ‘Miren lo que hice, le puse aranceles a estos tipos’ y eso te hace ver como el tipo duro. Ahora, si esas medidas son efectivas o no es debatible».

Prestowitz cree que el verdadero problema, entonces y ahora, es que EE.UU. no tiene una estrategia para su política manufacturera, a pesar de que se queja de un comercio injusto.

Por supuesto, los temores ante el ascenso de Japón se calmaron con el tiempo y ahora el país asiático es un aliado.

En cambio, el nombre del «enemigo» es ahora China, el competidor más feroz de Estados Unidos. Esta semana, Trump dio la bienvenida al primer ministro de Japón en la Oficina Oval como una de las primeras visitas extranjeras de su segundo mandato.

Pero la filosofía de gobierno de Donald Trump sigue siendo la misma que cuando era un joven empresario inmobiliario.

Sigue creyendo con la misma fuerza en los aranceles como herramienta para presionar a otros países para que abran sus mercados y reduzcan los déficits comerciales.

«Simplemente dice esto todo el tiempo a cualquiera que escuche cuando alguien pregunta, y eso ha sido así durante 40 años. Y para ser justos con él, sabes que es una forma muy natural de ver el comercio internacional», señala Michael Strain, economista del conservador American Enterprise Institute.

El experto dice que los estudiantes a menudo comparten el pensamiento intuitivo de Trump sobre la economía, y uno de los grandes desafíos que enfrentan los profesores es convencerlos de que su comprensión es errónea.

Strain dice que a pesar del control de Trump sobre el Partido Republicano, con una postura que va en contra de décadas de apoyo al libre comercio, el mandatario no ha convencido a los legisladores, líderes empresariales y economistas escépticos.

El conflicto es su opinión de que las importaciones extranjeras son malas, que el tamaño del déficit comercial sirve para medir el éxito de las políticas gubernamentales o que el estado ideal para la economía estadounidense es importar sólo bienes que físicamente no puedan fabricarse en Estados Unidos.

Strain cree que las amenazas de aumentar los aranceles a los aliados de Estados Unidos podrían reducir la inversión empresarial y debilitar las alianzas internacionales.

Joseph LaVorgna, economista jefe del Consejo Económico Nacional durante el primer mandato de Trump, cree que ha habido un enfoque demasiado cerrado en el tema de los aranceles y no se ha hecho el ejercicio de tratar de entender el panorama general de lo que Trump está tratando de lograr.

Asegura que el presidente estadounidense quiere impulsar la industria nacional, en particular la fabricación de alta tecnología.

La administración, dice LaVorgna, cree que puede alentar a más corporaciones a venir a EE. UU. utilizando aranceles combinados con desregulación, energía más barata e impuestos corporativos más bajos. Eso, si el Congreso lo aprueba.

«Creo que el presidente Trump entiende algo que es muy importante, como hombre de negocios que es y con una visión transaccional, y es que el libre comercio es genial en teoría, pero en el mundo real se necesita tener un comercio justo y eso implica igualdad de condiciones», indica LaVorgna.

El analista apuesta a que Donald Trump tendrá razón. Pocos republicanos se han opuesto públicamente al presidente, mientras éste exige lealtad a su agenda.

Aún así, algunos que han permanecido en silencio entienden que sus electores podrían verse afectados por el aumento de los precios y esperan poder convencer a Trump de que no siga adelante con sus preciados aranceles.

En medio de una crisis cambiaria en la que el bolívar se desmorona frente al dólar, los venezolanos enfrentan una aceleración de la inflación que no da tregua. En un país donde los ingresos de los trabajadores y pensionados son de los más bajos de la región, el impacto se siente con mayor dureza.

Por: Víctor SalmerónEast Web Side

El Banco Central, controlado por el mandatario Nicolás Maduro, ha estado ocultando las cifras desde octubre, pero el Observatorio Venezolano de Finanzas indica que en enero la inflación fue de 7,9%, una cifra superior al 4,2% de enero de 2024 y bastante elevada para el primer mes del año, cuando por razones estacionales los precios suelen perder potencia.

Con este resultado de enero, el Observatorio precisa que la inflación acumulada en los últimos doce meses es de 91%, una magnitud que apunta a que, si no hay correctivos este año, los precios tendrán un alza de tres cifras.

Principalmente, la inflación obedece a un desequilibrio cambiario que en enero se tradujo en un aumento del 12% en la cotización del dólar en el mercado oficial, lo cual impacta de inmediato el precio de una amplia gama de productos y servicios que dependen de bienes importados, creando un clima de incertidumbre que afecta las expectativas.

Además, influye la dinámica bimonetaria. La mayoría de los precios están en dólares, por lo tanto, un dólar más caro inmediatamente aumenta la cantidad de bolívares a pagar por cada producto o servicio.

“La cifra de inflación mensual se correspondió con la del aumento del precio del dólar durante enero”, dice el reporte del Observatorio Venezolano de Finanzas.

El impacto para los trabajadores y pensionados

El incremento de los precios golpea con dureza a seis millones de pensionados que tras la quiebra del Estado reciben cada mes una pensión simbólica que equivale a dos dólares y un bono complementario equivalente a 45 dólares.

“De no ser por el dinero que me envían mis nietos que están en Colombia no sé qué haría, la pensión y el bono no alcanzan para vivir”, explica Leticia Flores, una pensionada de 80 años.

Macroconsultores mide el precio de nueve alimentos básicos y señala que al cierre de enero el costo de una canasta con harina de maíz, harina de trigo, pasta, aceite, leche en polvo, arroz, atún enlatado, azúcar y granos se ubicó en el equivalente a 32 dólares.

Tomando en cuenta el salario y los bonos, el ingreso mínimo integral para los trabajadores equivale a 130 dólares mensuales. Los bonos, que no tienen efecto en el cálculo de las prestaciones sociales, vacaciones y el resto de los beneficios, prácticamente representan la totalidad del ingreso.

El desequilibrio cambiario en Venezuela

Durante los primeros diez meses de 2024, el Banco Central mantuvo el tipo de cambio oficial anclado con el objetivo de enviar una señal de estabilidad y controlar rápidamente la inflación. Sin embargo, aunque la inflación se desaceleró, no lo hizo a la velocidad ni a los niveles esperados debido a problemas en el crecimiento de la oferta, como las fallas de electricidad que afectan la producción de las empresas.

El dólar, cuyo precio permanecía constante mientras todo lo demás aumentaba, se convirtió en un bien muy barato y la demanda de divisas comenzó a escalar. Para defender al anclaje, el Gobierno limitó la cantidad de bolívares en la economía: sin bolívares no es posible comprar dólares.

La estrategia consistió en reducir el gasto público en partidas muy sensibles como salarios y pensiones. Además, trancó el grifo del crédito obligando a los bancos a engavetar más de dos tercios del dinero que gestionan.

No obstante, tras las controvertidas elecciones de julio de 2024, el Gobierno aumentó el gasto y la inyección de bolívares rápidamente se desplazó a la compra de dólares. En este entorno el Banco Central fue incapaz de satisfacer la demanda y quienes no podían comprar divisas en el mercado oficial se desplazaron al mercado paralelo.

Entonces el dólar comenzó a escalar en el mercado paralelo y surgió una brecha con el tipo de cambio oficial. Frente a este descontrol, el Banco Central admitió la derrota y a finales del año pasado comenzó a permitir el ascenso del dólar en el mercado oficial.

La creación de dinero para cubrir gasto

Un elemento clave en la dinámica de los precios es que la administración de Nicolás Maduro recurre a la emisión de dinero para cubrir la expansión del gasto. Hermes Pérez, profesor de la Universidad Metropolitana y exfuncionario del Banco Central, explica a El Observador USA que “a partir del último trimestre del año pasado aumenta de manera considerable el financiamiento monetario”.

“Muchos bolívares persiguiendo una cantidad limitada de dólares, bienes y servicios es la receta para el alza de los precios”, dice Pérez, y añade que en 2024 la cantidad de dinero que creó el Banco Central para financiar al Gobierno aumentó 152%.

“Mientras esto siga sucediendo es imposible pensar en que va a haber estabilidad de precios, está más que probado que la irresponsabilidad monetaria genera inflación”, agrega.

Solo en los últimos cuatro meses la cotización del dólar acumula un salto de 67% en el mercado oficial y, como el dólar tampoco ha dejado de escalar en el mercado paralelo, se mantiene una brecha entre los dos tipos de cambio de 20%.

Cómo se explica la inflación en dólares

En buena medida el dólar desplazó al bolívar y se emplea para pagar en una porción muy importante de las transacciones, calcular los precios y ahorrar. Los desequilibrios de la economía venezolana también están presentes en esta moneda.

La firma Ecoanalítica indica que en 2024, en promedio, los precios en dólares aumentaron 12%, una variación elevada cuando se mide el costo de vida en divisas.

Luis Arturo Bárcenas, director de Ecoanalítica, explica que este incremento, que los venezolanos suelen llamar “la inflación en dólares” principalmente se explica por sucedido en el mercado cambiario.

Durante los primeros diez meses de 2024, cuando el tipo de cambio oficial estuvo anclado mientras el precio en bolívares de los bienes y servicios seguía escalando, se hizo necesario pagar con más divisas para comprar los mismos productos.

En la segunda parte del año, cuando la cotización del dólar comenzó a elevarse, vino el impacto de la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo. Una porción de las empresas y los comercios usan el tipo de cambio paralelo para establecer sus precios, pero a fin de evitar sanciones por parte del Gobierno, aumentan el precio en dólares al tipo de cambio oficial, a fin de compensar la brecha.

“Al final tienes unos precios en divisas que se van ajustando lentamente a este fenómeno”, dice Bárcenas.

Desde su punto de vista, para corregir el desajuste el Banco Central del chavismo debería permitir una mayor depreciación del tipo de cambio oficial, a fin de cerrar la brecha.

“El Banco Central ha dejado que el diferencial crezca y no ha implementado una devaluación más agresiva de la paridad oficial lo cual vería como una solución práctica en cuanto a que cerrarías la brecha”, explica.

Hagamos Catarsis.

Las empresas no fracasan por cometer errores. Fracasan porque insisten en ellos. El problema no es una mala decisión aislada, sino la negativa a reconocer que se tomó. En el mundo empresarial de hoy en día y en cualquier parte del mundo, donde la velocidad y la adaptabilidad definen la ventaja competitiva, donde también la IA está a pasos galopantes tomando espacios ya ocupados, no hay mayor riesgo que sostener estrategias obsoletas bajo la ilusión de que, con el tiempo, terminarán funcionando. Persistir en un modelo que ya ha demostrado sus fallas no es resiliencia; es una forma de desgaste financiero y estratégico que, con cada día que pasa, erosiona la rentabilidad, el posicionamiento y la confianza de los inversionistas.

La gerencia se hace obsoleta, pero a la final, esta capacidad de obsolescencia viene más bien por la manera miope del recurso humano en enfrascarse en lo viejo, caduco y en la novela constante en defensa diaria del sufrimiento empresarial. Ellos creen que mantener la novela, les permite mantener un punto valido a favor que les da una “fortaleza e integridad” necesaria para obtener retornos en cualquier aspecto que se aplique.

El mercado no premia la terquedad, sino la capacidad de ajuste. Clientes y proveedores se desgastan con esta terquedad y por ende, el producto o el servicio ofrecido es paupérrimo, de bajo estándar y vacío en sí mismo por definición.

Empresas enteras han desaparecido no porque carecieran de recursos o talento, sino porque se aferraron a estructuras que dejaron de ser viables. La negación del error crea un espejismo de control que impide a las organizaciones ver la realidad con claridad. Se generan discursos internos que justifican la inacción, se buscan factores externos para desviar la responsabilidad y se construye una narrativa en la que la falta de resultados se convierte en una anomalía temporal en lugar de una alerta crítica. 

El problema es que el mercado no espera. Mientras más tiempo se tarde en aceptar que una estrategia es incorrecta, más costosa será la corrección y menor será la capacidad de reacción. Esta “acción” genera una “reacción” y por ende se deja colar el principio hermético de “como es adentro es afuera” y se devela ante el usuario, lo inefable, la verdad que entre otras cosas denotan falta de visión y profesionalismo.

Lo que realmente paraliza a las organizaciones no es la falta de información, sino el ego corporativo. Muchas empresas caen en la trampa de asumir que su éxito pasado es garantía de estabilidad futura, que su modelo es infalible y que cualquier ajuste representa una traición a su identidad. Pero el mercado no tiene memoria, solo responde a la eficiencia del presente. Empresas que fueron referentes en su industria han visto desaparecer su relevancia porque confundieron tradición con ventaja competitiva, porque convirtieron su modelo en un dogma y porque insistieron en estrategias que el entorno ya no validaba.

“Como es arriba es abajo” otro principio hermético que demuestra que la falta de visión de los patrocinadores de cambio en la empresa son los que orquestan y permean hacia los empleados, este camino empedrado de malas decisiones y acciones en la defensa de lo que no existe.

La clave no es evitar errores, sino construir un sistema en el que se detecten con rapidez y se corrijan con precisión. La flexibilidad estratégica no es un lujo, sino un requisito para la supervivencia. Las compañías más exitosas no son las que nunca se equivocan, sino las que han diseñado procesos para identificar con agilidad lo que no está funcionando y cambiar de rumbo antes de que el costo del error se vuelva insostenible. Para lograrlo, las empresas deben eliminar las barreras que impiden el ajuste. La primera es la cultura del ego, esa tendencia a interpretar cualquier cambio como una señal de debilidad en lugar de como una muestra de inteligencia. La segunda es la rigidez estructural, que convierte las decisiones estratégicas en procesos burocráticos incapaces de responder a tiempo. Y la tercera es la narrativa de justificación, que transforma los fracasos en historias convincentes que explican por qué la empresa no necesita cambiar.

La adaptabilidad no es una cuestión de estrategia, sino de mentalidad. El liderazgo efectivo no se mide por la cantidad de decisiones correctas, sino por la capacidad de reconocer las incorrectas y corregirlas sin demora. No hay mérito en sostener una visión que los hechos han invalidado. El verdadero liderazgo es el que sabe desaprender con la misma rapidez con la que aprende, el que entiende que la lealtad a una estrategia debe estar siempre supeditada a su efectividad y el que no confunde convicción con terquedad. En un entorno donde la innovación redefine mercados en cuestión de meses y donde la disrupción es la norma, la rigidez es una sentencia de obsolescencia.

La pregunta no es cuántos errores ha cometido una empresa, sino cuánto tiempo ha tardado en corregirlos. 

La diferencia entre las compañías que prosperan y las que desaparecen no está en su capacidad de prever el futuro, sino en su habilidad para ajustar su presente, en vivir realmente lo absoluto del hoy para poder construir un mañana mejor. 

En los negocios, el costo del error no está en cometerlo, sino en negarlo. Y mientras más alto sea el costo de esa negación, más corto será el tiempo que le queda a la empresa antes de que su relevancia se convierta en parte del pasado.

Rafael Egáñez Anderson

Mientras el presidente Trump y el presidente ruso Vladimir Putin señalan que están preparados para iniciar negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania, China está presionando para desempeñar un papel.

The Wall Street Journal

En las últimas semanas, funcionarios chinos han presentado una propuesta al equipo de Trump a través de intermediarios para celebrar una cumbre entre los dos líderes y facilitar los esfuerzos de mantenimiento de la paz después de una eventual tregua, según personas en Beijing y Washington familiarizadas con el asunto.

Sin embargo, la oferta ha sido recibida con escepticismo en Estados Unidos y Europa, dada la profunda preocupación por los vínculos cada vez más estrechos entre Pekín y Moscú.

El miércoles, Trump dijo que había hablado directamente con Putin para resolver el conflicto. En una publicación en Truth Social, Trump dijo que había tenido una “llamada telefónica prolongada y altamente productiva” con Putin y que ambos líderes acordaron visitar sus respectivos países e iniciar conversaciones inmediatas para poner fin a la guerra en Ucrania. “Creo que este esfuerzo conducirá a una conclusión exitosa, ¡espero que pronto!”, escribió.

Trump dijo más tarde a los periodistas en la Oficina Oval que él y Putin «probablemente también se reunirán en Arabia Saudita por primera vez», aunque no especificó cuándo .

Según fuentes de Pekín y Washington, la propuesta china prevé, en particular, una cumbre entre Estados Unidos y Rusia sin la participación del presidente ucraniano Volodymyr Zelensky . La perspectiva de que Estados Unidos negocie el futuro de Ucrania y de la seguridad europea con Rusia y China es contraria a la promesa de larga data de Occidente de incluir a Ucrania en cualquier negociación para decidir su futuro.

La Casa Blanca se negó a confirmar si había recibido la oferta de China, pero aun así la rechazó. «No es viable en absoluto», dijo un funcionario de la Casa Blanca.

Cuando se le preguntó sobre la propuesta, el portavoz de la embajada china en Washington dijo que no estaba al tanto de ella y agregó: «Esperamos que las partes trabajen para reducir la escalada y se esfuercen por lograr un acuerdo político».

Trump había dicho que su objetivo era poner fin a la guerra entre Ucrania y Rusia en sus primeras 24 horas como presidente. Ahora, el gobierno dice que lo hará en sus primeros 100 días.

Los funcionarios estadounidenses atribuyeron el retraso al apoyo de China a Rusia, que ha permitido a Moscú seguir luchando y resistir la presión internacional para un alto el fuego. Los esfuerzos bélicos de Rusia también han recibido el respaldo de Irán y Corea del Norte.

El vicepresidente J. D. Vance , el enviado especial de Trump para Rusia y Ucrania, el teniente general retirado Keith Kellogg y una serie de altos funcionarios estadounidenses se dirigen a Europa esta semana para discutir el conflicto con los líderes de allí. Vance tiene previsto pronunciar un discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich el viernes, que se espera sea el primer esbozo público de la posición de Estados Unidos para las negociaciones, según dijeron funcionarios de la administración.

Dos altos funcionarios europeos dijeron que Kellogg ha dicho a los diplomáticos europeos que su objetivo es presentarle a Trump opciones para poner fin a la guerra lo antes posible.

La invasión rusa de Ucrania ha causado cientos de miles de bajas militares y civiles . Rusia ha mostrado poca disposición a poner fin a los combates, que avanzan de forma lenta pero constante en el campo de batalla. Los funcionarios rusos reiteraron esta semana que la guerra continuará hasta que se cumplan todos los objetivos de Moscú, incluidas nuevas conquistas territoriales y el surgimiento de una Ucrania neutral y militarmente débil.

China podría estar incitando a los tibetanos y uigures en Suiza a espiar a sus propias comunidades y ejercer presión sobre ellas, concluyó el miércoles un informe del gobierno suizo.

AFP

Los miembros de los dos grupos minoritarios chinos están sujetos a una “represión transnacional”, afirma el informe.

Además de incitar a los tibetanos y uigures a espiar a sus compañeros en Suiza, “también hay indicios de que personas políticamente activas son observadas, fotografiadas y filmadas sistemáticamente”, afirma un comunicado del gobierno suizo.

“Hay indicios de ciberataques y vigilancia de las comunicaciones, que podrían apuntar también a ciudadanos suizos políticamente activos en apoyo de las comunidades tibetana y uigur”.

Las conclusiones del gobierno suizo se basan en un estudio de la Universidad de Basilea encargado por los Ministerios de Justicia y Migración.

El informe señala que, si bien las consecuencias de la represión transnacional no son tan fácilmente identificables como las del terrorismo, por ejemplo, “representan una amenaza considerable a la soberanía de Suiza a largo plazo”.

Agregó que el fenómeno también “está destinado a aumentar” bajo los efectos combinados del avance de la tecnología digital y la cooperación cada vez más estrecha entre estados autoritarios.

Según el informe, China no es el único país que persigue a las comunidades diásporicas. “Según los hallazgos actuales, además de China, otros países como Rusia, Irán y Turquía también son perpetradores”, afirma.

El informe señala que un “objetivo principal” de Beijing era disuadir a los tibetanos y uigures en Suiza de participar en actividades políticas, en particular mediante ciberataques.

El informe afirma que los servicios de inteligencia chinos monitorearon las manifestaciones organizadas por la diáspora tibetana.

“Sus agentes operan bajo cobertura diplomática o se hacen pasar por periodistas, turistas o estudiantes”, añadió.

“El hecho de que las personas se sientan constantemente vigiladas y sujetas a diversas formas de acoso mantiene un clima de temor y restringe el ejercicio de sus derechos fundamentales”.

Las autoridades deben ser sensibilizadas

En su informe, el Consejo Federal suizo describe las medidas que las autoridades suizas ya están implementando a nivel nacional e internacional para protegerse contra la represión transnacional.

Recomienda examinar una serie de medidas adicionales en materia de prevención, coordinación y sensibilización. El objetivo es aclarar responsabilidades, mejorar la comunicación entre los actores y revisar la eficacia de los instrumentos y medios existentes para abordar la represión transnacional.

Además, se debe sensibilizar a todos los organismos a nivel federal, cantonal y municipal que puedan estar involucrados en la represión transnacional para que puedan identificar dichas actividades y responder a ellas adecuadamente.

Para preparar el informe, se creó un grupo de trabajo interdepartamental: se encargó al Instituto Europeo de la Universidad de Basilea que preparara un informe de investigación sobre las formas reales y percibidas de presión sobre los pueblos tibetano y uigur en Suiza. Además, el Instituto Suizo de Derecho Comparado realizó un estudio sobre cómo otros estados con influencia occidental afrontan la represión transnacional en su territorio.

Señala además que otros estados de orientación occidental también están abordando la cuestión de la represión transnacional y muestra qué medidas están implementando en este ámbito y qué estrategias están siguiendo.

La semana pasada, el presidente Donald Trump sancionó a la Corte Penal Internacional (CPI) y a sus jueces por su persecución prejuiciosa de Israel. Como era de esperar, la acción de Trump ha provocado histeria entre los líderes y comentaristas progresistas del mundo. ¡Qué bostezo! Ya hemos pasado por esto antes. 

Por: Francis Pike – TCW

En diciembre de 2019, la fiscal jefe de la CPI, Fatou Bensouda, una abogada gambiana musulmana, inició una investigación sobre presuntos crímenes de guerra cometidos por Israel y Hamás en Palestina. La investigación se centró en la guerra entre Israel y Palestina de 2014, que siguió al secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes. Por su ataque a Israel, Bensouda fue sancionada por Trump.

El sucesor de Bensouda, Karim Khan, también musulmán, fue un paso más allá. En mayo de 2024, Khan presentó órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ex ministro de Defensa, Yoav Gallant, por crímenes de guerra presuntamente cometidos a partir del 8 de octubre de 2023, un día después de que terroristas de Hamás invadieran Israel, mataran a 1.195 civiles israelíes y tomaran 251 rehenes. Khan no fue sancionado por el entonces presidente Joe Biden. 

Los apologistas de la CPI sugieren que el tribunal demostró su imparcialidad al emitir simultáneamente órdenes de arresto contra los dirigentes de Hamás. De ese modo, la CPI insinuó vergonzosamente una equivalencia moral entre las acciones de una organización terrorista designada, Hamás, y las de la única democracia funcional de Oriente Medio, Israel. ¿En serio? ¿Y la CPI espera que la tomen en serio? 

Incluso Biden, que necesitaba protegerse del apoyo de los demócratas a Israel debido a las facciones antisemitas de extrema izquierda de su partido, respondió declarando: “Independientemente de lo que pueda insinuar la CPI, no hay equivalencia –ninguna– entre Israel y Hamás”.

La investigación en sí misma es problemática desde el punto de vista jurídico. Israel no es parte del Estatuto de Roma (1998), que estableció la CPI. La razón por la que la CPI reclama autoridad legal sobre países que no han firmado su Carta sigue siendo un misterio. No es una afirmación lógica.  

La dudosa lógica de poder investigar a países no signatarios de la CPI fue resumida por el ex asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, John Bolton, cuando dijo que la CPI «amenaza inaceptablemente la soberanía estadounidense y los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos, [porque el fiscal] reclama una discreción esencialmente ilimitada para investigar, acusar y procesar a individuos, independientemente de si sus países se han adherido al Estatuto de Roma».

El resumen de Bolton expone el problema de «legitimidad» de la CPI. A partir de enero de 2025, la CPI está integrada por 125 Estados miembros, pero sólo 96 de ellos han ratificado el Estatuto de Roma. Otros 41 Estados siguen totalmente fuera de la CPI. Los cinco países más poblados del mundo, que representan casi el 50 por ciento de la población mundial, no son miembros de la CPI (India, China, Estados Unidos, Indonesia y Pakistán), ni tampoco Rusia.

El sesgo antijudío del establishment jurídico internacional refleja no sólo sus inclinaciones socialistas –nunca he conocido a un experto en derecho internacional que no sea socialista– sino también la preponderancia de la representación musulmana. Esto no es sorprendente, dado que hay 53 países musulmanes y 1.900 millones de musulmanes frente a Israel y sólo 15 millones de judíos. 

¿Quiénes son, entonces, los fiscales de la CPI que iniciaron estas órdenes de arresto cuestionables? Fatou Bensouda, hija de un terrateniente y empresario de lucha libre, proviene de una familia gambiana bien relacionada. Se podría haber pensado que el hecho de que sea musulmana la haría inelegible para actuar en un caso que involucra a Israel. ¿No consideró Bensouda que sería apropiado recusarse? 

También cabe preguntarse por qué la Asamblea de Estados Partes de la CPI, responsable de la gobernanza de la corte, permitió a Bensouda participar en la investigación de Israel a pesar de sus conflictos de intereses. Su sucesor, Karim Khan, un jurista británico, también está comprometido por su fe musulmana. 

El hecho de que se haya permitido a fiscales musulmanes dirigir procesos contra Israel es, en el mejor de los casos, una señal de fracaso de la gobernanza de la CPI y, en el peor, de un sesgo religioso y político. En este sentido, la Asamblea de la CPI ha fracasado de forma singular. 

Bensouda, que actualmente es la Alta Comisionada de Gambia en el Reino Unido, ha ocupado muchos cargos importantes. Trabajó durante siete años al dictador militar Yahya Jammeh, dos de ellos como ministra de Justicia. Jammeh, que era decididamente antiisraelí, dijo en una ocasión que «el apartheid estaba en Sudáfrica; ahora se ha trasladado a Palestina». Cabe destacar que Bensouda no hizo nada para frenar a un dictador brutal que suprimía la libertad de expresión y era sospechoso de haber asesinado a sus oponentes. Entre sus opiniones figuraba la de que el sida podía curarse con su mezcla de hierbas y que «permitir la homosexualidad significa permitir los ritos satánicos». 

Con un historial de lealtad hacia un dictador conocido, considerado como tal incluso por muchos de sus líderes africanos contemporáneos, es sorprendente que a Bensouda se le permitiera acercarse a un tribunal internacional. No es de extrañar que el presidente Trump la sancionara. A ella y a sus acólitos se les negaron las visas para entrar en Estados Unidos. 

La idoneidad de Karim Khan para el cargo de fiscal de la CPI es igualmente cuestionable. Sus acusaciones contra Israel por utilizar «el hambre como método de guerra» parecen no tener en cuenta el esfuerzo que Israel hizo para pagar y entregar alimentos a Gaza. No sólo era una tarea logísticamente difícil, sino que Netanyahu y Gallant debían de saber que Hamás estaba secuestrando los envíos humanitarios para venderlos en el mercado negro y así ayudar a financiar armas y municiones que se utilizarían contra los soldados israelíes. Karim Khan ha negado las acusaciones de que había manoseado a una colega .

Para muchos antiamericanos en Europa y África, la mitigación de su debilidad económica y política ha sido tratar de cooptar a Estados Unidos para formar un «gobierno mundial»; han intentado sobornar a Estados Unidos para que se una a instituciones multinacionales como la CPI.

Europa, pigmea militar a pesar de su riqueza colectiva, carece de un poder mundial creíble. No sorprende, por tanto, que a pesar del papel de Estados Unidos en la creación de las condiciones para la paz y la prosperidad de posguerra, los dirigentes europeos hayan intentado vincular al leviatán estadounidense a los códigos y acuerdos jurídicos internacionales. Es un plan que ha sido intensamente promovido por Klaus Schwab, director del Foro Económico Mundial, instigador de su Gran Iniciativa de Rediseño de 2008 , que parecía prever un mundo gobernado por abogados, tecnócratas y grandes empresas.

Perversamente, fueron los Estados Unidos los que sentaron las bases de un sistema jurídico internacional en los días felices que siguieron a la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial. Un corolario natural del deseo estadounidense de que las Naciones Unidas (ONU) actuaran como una federación gobernante mundial era que el derecho internacional fuera uno de sus principales componentes; la ONU todavía se describe a sí misma como una «asociación mundial de gobiernos que facilitan la cooperación en materia de derecho internacional».

La codificación del derecho internacional se puso en marcha con la creación de la Comisión de Derecho Internacional (CDI) bajo los auspicios de la oficina de la ONU en Ginebra en 1947. Ese mismo año se creó la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para arbitrar entre naciones; el presidente actual es otro musulmán, Nawaf Abdallah Salim Salam, que es el primer ministro designado del Líbano. La creación de la CPI en 1998 completó esta verdadera hidra de burocracias jurídicas. 

Al decidir procesar a ambas partes en las guerras entre israelíes y palestinos, la CPI viola su propia Carta. La zona de Palestina de la que forma parte Gaza no es un país. Aunque el reconocimiento del Estado de Palestina, proclamado por primera vez por la Organización para la Liberación de Palestina en 1988, cuenta con el apoyo de 146 de los 193 miembros de las Naciones Unidas, su solicitud de reconocimiento como Estado ha sido bloqueada sistemáticamente. 

Les guste o no, Palestina, aunque sea considerada Estado Parte por la CPI, no está constituida como Estado soberano según las definiciones de la Carta de las Naciones Unidas. Como ni Israel ni Palestina son partes legítimas del Estatuto de Roma, cualquier investigación realizada bajo su jurisdicción debería considerarse, lógicamente, nula y sin valor. 

Según este criterio, la CPI y sus homólogos legales, en gran medida burocracias socialistas de élite autoproclamadas, fracasan como árbitros creíbles de la justicia. Es evidente, además, que la credibilidad de la CPI está fatalmente socavada por la preponderancia de sus fiscales musulmanes y su intimidación a Israel. En resumen, se puede decir que la CPI es racista e institucionalmente corrupta. Debería ser abolida.

Para este nuevo mandato presidencial, que va de 2025 a 2031, Nicolás Maduro hizo una promesa que preocupa a la sociedad civil venezolana: adelantar una reforma constitucional que, se estima, conduciría a la consolidación de lo que el chavismo llama Estado Comunal: una especie de copia exacta de la Constitución cubana, pero mezclada con ingredientes nicaragüenses.

El Nacional

Hace un mes, durante su mensaje anual, Maduro designó al fiscal general de la República, Tarek William Saab, como presidente de la comisión encargada de diseñar la propuesta de reforma de la carta magna, calificada por el mismo Maduro como “poderosa”.

Esta sería la segunda vez que el chavismo trata de reformar la Constitución de Venezuela luego de que en 2007 el entonces presidente Hugo Chávez lo intentó. Sin embargo, al ir a las urnas, los venezolanos le dieron un rotundo no, convirtiéndose en una de las derrotas más significativas y frustrantes para Chávez; tanto así, que la calificó en televisión nacional de una “victoria de mierda” para la oposición.

Ahora, casi 20 años después y en medio de un contexto muy diferente, Maduro espera lograr la reforma teniendo de su parte los órganos del poder.

El dirigente oficialista, que se reeligió para un tercer mandato consecutivo pese a no poder demostrar su triunfo legítimo sobre el opositor Edmundo González, aseguró que este sábado 15 de febrero presentará la primera propuesta de la reforma constitucional de Venezuela, en medio de una elevada represión contra la oposición y el cada vez más estrecho margen de desenvolvimiento para los derechos civiles y políticos en el país.

La ONG Acceso a la Justicia enumeró los nueve puntos clave que todo venezolano debe considerar al votar por el cambio constitucional:

¿Qué es una reforma constitucional?

La reforma, según lo previsto en el artículo 342 de la Constitución de Venezuela, tiene por objeto «una revisión parcial», en la que se pueden sustituir «una o varias de sus normas que no modifiquen la estructura y principios fundamentales» del texto.

¿Quiénes pueden activarla?

La iniciativa para convocar una reforma de la Constitución puede provenir, conforme a lo dispuesto en el artículo 342, de los ciudadanos y de dos de los cinco poderes constituidos del Estado.

Para que la primera opción se ponga en marcha, se necesita que 15% de los electores, inscritos en el registro civil y electoral, la soliciten al Consejo Nacional Electoral (CNE).

Desde los Poderes Públicos, la Asamblea Nacional puede activarla mediante un acuerdo aprobado por el voto de la mayoría de sus integrantes.

El otro caso es el presidente de la República mediante decreto dictado en Consejo de Ministros.

¿Cómo se tramita?

Cualquier iniciativa de reforma constitucional será tramitada por la Asamblea Nacional, según el artículo 343 de la Constitución venezolana, y para ello el proyecto tendrá una primera discusión, en el período de sesiones correspondiente a la presentación de este.

Posteriormente se convocará a una segunda discusión por título o capítulo, según fuere el caso.

Luego se convocará a una tercera y última discusión, artículo por artículo.

El Parlamento debe aprobar el proyecto en plazo no mayor de dos años, contados a partir de la fecha en la cual recibe y admite la solicitud de reforma.

El proyecto de reforma se considerará aprobado con el voto de las dos terceras partes de los diputados.

¿Cómo se aprueba la reforma constitucional?

Una vez aprobado el proyecto por la Asamblea Nacional, se someterá a referendo dentro de los 30 días siguientes a su sanción, para ser aprobado por el pueblo.

Esto lo establece el artículo 344 de la carta magna. Para ello deben votar a su favor la mayoría de los electores, señala el artículo 345 constitucional, que también estipula que en caso de que el proyecto sea rechazado no podrá volver a ser sometido a consulta en lo que resta del período constitucional.

Estos dos tipos de normas pueden llegar a confundirse, dado que ambos surgen del Estado.
Se someterá a referendo dentro de los 30 días siguientes a la sanción, para ser aprobado. Foto: iStock

¿Cómo es el proceso de referendo de la reforma constitucional?

El artículo 293, numeral 5 de la Constitución, estipula que el Consejo Nacional Electoral convocará a todos los electores a un proceso en el cual se podrá votar de manera separada hasta una tercera parte de todos los artículos que compongan la reforma.

La división para someter por bloques la votación de la reforma constitucional deberá ser aprobada por un número no menor de la tercera parte de los miembros de la Asamblea Nacional, pero también puede ser solicitada por el presidente de la República o un número no menor del 5% de los electores inscritos en el registro civil y electoral (artículo 344).

Una vez efectuado el proceso de referendo, el CNE debe dar los resultados y se declarará aprobada la reforma constitucional cuando el número de votos afirmativos sea superior al número de votos negativos.

Si la iniciativa de reforma constitucional es rechazada, tal como ocurrió en 2007 con la propuesta impulsada por Chávez, no podrá presentarse de nuevo en un mismo período constitucional al Parlamento, indica el artículo 345 constitucional.

El presidente de la República está obligado a promulgar la reforma dentro de los 10 días siguientes a su aprobación. Si se niega o se ve impedido de hacerlo por alguna otra razón, se deberá aplicar lo previsto en la Constitución, en el artículo 346. Una vez promulgada la reforma, se publicará en Gaceta Oficial.

¿Cuántas reformas ha sufrido la Constitución de 1999?

Este sería el segundo proceso de reforma al que se somete el texto de 1999. El primero se dio en 2007 cuando la mayoría de los venezolanos rechazaron las 69 propuestas de Hugo Chávez.

Sin embargo, una de las modificaciones sí se materializó el 15 de febrero de 2009, cuando fue aprobada en referendo la enmienda constitucional que permitió la reelección indefinida del presidente, los gobernadores, alcaldes y demás funcionarios de elección popular.

En 2017, Maduro convocó una asamblea nacional constituyente, figura prevista en la Constitución para dictar una nueva carta fundamental. Sin embargo, esta instancia no tocó una coma del texto vigente, pese a que permaneció más de dos años en funciones.

¿Qué cambios se persiguen en esta ocasión?

Hasta ahora ni Maduro ni alguna otra autoridad han informado con detalle qué normas constitucionales desean alterar. Durante su mensaje a los diputados, el gobernante fue muy escueto sobre los fines de la iniciativa y enumeró tres objetivos:

«La ampliación de la democracia y la construcción del nuevo Estado, definir con claridad el perfil de la sociedad que queremos, desde el punto de vista cultural e institucional; y echar las bases más claras y poderosas (…) de la nueva economía autosustentable, no dependiente, diversificada y productora de riqueza que satisfagan las necesidades del pueblo de Venezuela», dijo el gobernante.

Sin embargo, a finales de 2024 afirmó lo siguiente al hacer referencia al plan para su nuevo período presidencial (2025-2031): «estamos más preparados, en Venezuela prevalecerá el nuevo Estado comunal y la paz incluyente para todas y todos los venezolanos”. Insistió además en la «expansión de la doctrina bolivariana».

El gobierno venezolano retomó los contactos con Noruega para dialogar con la oposición.
Hasta Maduro no ha informado con detalle qué normas constitucionales desean alterar. Foto: Cortesía agencia Xinhua

¿Cómo ha avanzado el proceso de reforma constitucional?

La Asamblea Nacional informó en su sitio web que «recibió este viernes [10 de enero] el proyecto de reforma constitucional de manos del presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, luego de ser juramentado como jefe de Estado». Sin embargo, el proyecto de reforma constitucional no ha sido publicado en la página web.

Maduro anunció El 15 de enero la creación de una comisión para la reforma constitucional, «presidida por el fiscal general y exconstituyente, Tarek William Saab, y lo acompañará, en un primer nivel, comités de consulta constituyente en todo el país, inclusive de migrantes venezolanos en el exterior».

Asimismo, creó un secretariado integrado por la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, el diputado Herman Escarrá y la primera dama y diputada Cilia Flores.

El 4 de febrero, Maduro señaló que el 15 de febrero entregaría un «primer proyecto» de reforma para su discusión y aprobación.

¿Cómo afecta a los venezolanos?

La organización Acceso a la Justicia considera que el hecho de que las autoridades no informen qué desean modificar en la Constitución y que el proyecto no se encuentre publicado en la página web del Parlamento, no hace más que reforzar los temores de «que el objetivo sea terminar de liquidar el derruido Estado de derecho previsto en la Constitución vigente, sobre todo a la luz de las declaraciones oficiales que manifiestan que su objetivo es implantar de manera definitiva el Estado comunal».

Para la ONG, el modelo del Estado comunal es el que Chávez propuso en la fallida reforma constitucional de 2007, cuyo objetivo «es centralizar aún más el poder en el Ejecutivo nacional, crear formas de propiedad distintas a la privada y aumentar el control social».

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