Morfema Press

Es lo que es

Maduro tiene razón, por Pedro Pablo Peñaloza

Comparte en

Maduro tiene razón. En sus actos pregunta por el tipo de liderazgo que quiere la gente. Nadie quiere a un líder cobarde. Es decir, uno que le tema a la protesta ciudadana, a la crítica de los medios y a sus adversarios. Porque eso lleva a la represión, censura e inhabilitaciones.

Todos quieren un líder que camine. No uno que se quede aislado en palacio y que, de repente, al salir se entere de que -¡oh, sorpresa!- hay colas para la gasolina, fallas de luz y falta de agua y gas. También sería positivo que además de andar, el líder no sea sordo ni ciego.

Así podrá escuchar el clamor de la gente y observar el desastre que lo rodea. «¿Quieren ustedes un Presidente sin energía?». Claro que no. Y mucho menos un país sin energía eléctrica. Fundamental que ese líder cuide a Pdvsa y evite los saqueos de miles de millones de dólares.

Un auténtico líder no puede poner al frente de la principal empresa del Estado a una caterva de ladrones para ser perseguidos y procesados por robar el dinero de todos. Es verdad, el líder debe ser duro, especialmente contra la corrupción, nepotismo, enchufismo e ineficiencia.

Si se muestra débil ante esos flagelos, terminará reactivando a la desesperada obras que han debido culminarse hace 12 años y más. En eso de ser «duro» no se le puede pasar la mano, pues nadie quiere que su líder enfrente un proceso en la Corte Penal Internacional.

Afortunadamente, Venezuela no sufre esa vergüenza. Un líder con verdadera sensibilidad, que haga mucho y hable lo estrictamente necesario, que escoja correctamente a su equipo para que luego no tenga que exponerlo al escarnio público y echarle la culpa de sus propios errores.

Un líder que no se arrastre ante ninguna potencia guerrerista, ni tampoco ante regímenes autoritarios decrépitos. Un líder que no insulte, que no grite, que no amenace ni cambie las reglas del juego para su beneficio. Un líder que no manipule la fe con fines electoreros.

Un líder que no se arrastre ante ninguna potencia guerrerista, ni tampoco ante regímenes autoritarios decrépitos. Un líder que no insulte, que no grite, que no amenace ni cambie las reglas del juego para su beneficio. Un líder que no manipule la fe con fines electoreros.

Un líder que no se arrastre ante ninguna potencia guerrerista, ni tampoco ante regímenes autoritarios decrépitos. Un líder que no insulte, que no grite, que no amenace ni cambie las reglas del juego para su beneficio. Un líder que no manipule la fe con fines electoreros.

@pppenaloza

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top
Scroll to Top