María Corina: un cisne negro en la política venezolana

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Afincado en mis principios profundamente democráticos y luego de varias décadas de lucha social, dirigencia política y como columnista de opinión de vieja data, especialmente por este medio, he puesto todo mi esfuerzo desde las primarias de la oposición del 22/10/23 para respaldar sin ambages a María Corina Machado. Entendí, como lo ha hecho la inmensa mayoría de los venezolanos, que en aquel momento emergía la única dirigente auténtica y con fuerza suficiente para convocar a todo un pueblo y moldearle un mejor futuro. Eso está más vigente que nunca.

María Corina siempre ha representado un antes y un después en el quehacer político del país. Es una constante que la caracteriza como parteaguas desde su asomo a la vida pública, en situaciones de todo orden: con el cambio de vicios electorales que defraudaban resultados a la originaria Súmate, la Red 600K, el Código QR y la custodia de las actas; cuando ante un pusilánime parlamentarismo opositor dio paso a la confrontación abierta y valiente contra un Chávez omnímodo, intocable y abusivo, que le valió agresiones físicas y la feroz persecución e inhabilitación de las que hasta hoy está sentenciada; al ganar las únicas primarias que en Venezuela se han realizado por la oposición, sentando un precedente difícil de eludir en lo adelante; al viabilizar las candidaturas de la doctora Yoris y de Edmundo González en un acto de desprendimiento y comprensión del momento histórico que tal decisión comportaba; al hacer una verdadera campaña admirable, fuera de molde, que nos llevó al histórico triunfo del 28/7/24; con su lucha en real y riesgosa resistencia clandestina dentro del país, hasta el recibimiento del Premio Sájarov / Premio Nobel de la Paz (según corresponda); que tuvo su clímax cuando cientos de miles de venezolanos le demostraron al mundo en la Puerta del Sol que su líder no había arado en el mar; y luego en su peregrinar por el mundo, haciendo global la denuncia del sistema criminal que aun sufrue nuestro país y dando luces para la solución de los ingentes problemas que nos afectan, entre otros con el hub energético que ahora ha sido defectuosamente clonado por la encargada.

Hago esta precisión en momentos de expectación sobre su regreso y desempeño como legítima líder del país. Recientemente, se pronunció de nuevo fijando posición ante cualquier hecho que le impida participar en una elección presidencial, afirmando que los venezolanos no aceptarían tal impedimento. En esa oportunidad, reclamó una ruta electoral expedita y a la vez lanzó la advertencia de mantenerse vigilantes ante las negociaciones que se están llevando a cabo. De manera expresa, cuestionó su exclusión de esas conversaciones, puntualizando que “los venezolanos eligieron a un liderazgo que no está sentado en esa mesa”. Esta posición, en sí misma, es todo un emplazamiento y como tal fija los términos en los que debe transcurrir el proceso de transición con su participación: reglas claras, designaciones del TSJ y del CNE conforme a lo previsto en la Constitución, y un calendario para las elecciones presidenciales.

Varios son los hechos y escenarios que ocurren y explican esa tremenda posición: la reafirmación de la legitimidad de su incuestionable liderazgo y el de su partido, que están por encima de cualquier otro dirigente o partido, tanto de la oposición como del régimen; el canje de fichas que impone el régimen en las negociaciones por oro; la liberación chucuta de presos políticos que aún persiste y el retardo de las inhabilitaciones; el transcurrir del tiempo con el que procuran mantenerse en el poder y sus pretensiones de impunidad; el oscuro manejo del tema militar; y el inmensa pragmatismo del tutor que trata ese regreso con sordina para evitar posibles disrupciones que incidan en sus intereses económicos.

Sin duda que ese pragmatismo impone reglas y hechos difíciles de digerir, sobre todo para MCM, quien con su capacidad para dirigir el fervor de las masas que su sola presencia suscita, hará valer la voluntad del soberano. Sin que ello represente tirar del mantel, le saldrá al paso a todo hecho, amenaza y propuesta que ponga en riesgo la parte buena que se ha logrado en los avances y todo lo que ella de seguro seguirá aportando para mejorar resultados tangibles en la recuperación del país hacia la democracia. Con su retorno habrá un antes y un después. MCM es la venezolana que ha logrado mayor reconocimiento político en el mundo; es de otro nivel: un cisne negro.

No quisiéramos terminar estas líneas sin mostrar la aflicción por la desaparición física de nuestra apreciada Patricia, una amiga que puso mucho de sí para darle realce al periodismo de opinión. Me cuento entre los columnistas que la extrañaremos mucho. Nuestras sentidas palabras para toda su familia y para el personal de El Nacional, en la persona de Miguel Henrique Otero. Paz a su alma.

Víctor A. Bolívar
IG/X: @vabolivar

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