Más allá del ruido: Cuando pensar se convierte en un acto de soberanía, por @jgerbasi

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Hablemos claro: vivimos en una época donde la mayoría de la gente reacciona a la vida como si pisara un Lego descalza en plena madrugada. Un estímulo, grito, caos, un titular alarmista y… ¡pum! Explosión inmediata de emociones al volante. Nos pasa a todos. Nos dejamos arrastrar por la corriente del día a día como hojas secas en un huracán.

Pero de vez en cuando, la historia nos sacude y nos demuestra que hay otra forma de habitar el mundo.

Ayer, 29 de octubre, en la sede de la Universidad Católica Andrés Bello, ocurrió algo que iba mucho más allá de una simple comparecencia ante los medios. María Corina Machado ofreció una rueda de prensa que dejó a más de uno con la libreta en la mano y el cerebro parpadeando, intentando procesar el nivel de dominio mental que allí se vio.

Y no, por favor, quitémonos de la cabeza esa manía colectiva de buscar mesías o dioses de barro. No estamos para mitos griegos ni para salvarpatrias mágicos. Lo que vimos ayer fue algo infinitamente más poderoso, terrenal y fascinante: un ser humano que aprendió a pensar sobre sus propios pensamientos.

En psicología cognitiva existe un concepto que es el mejor predictor de éxito en la vida, y no es el coeficiente intelectual. Se llama metacognición: tu capacidad de observar lo que pasa en tu mente, pausar el piloto automático y entender por qué haces lo que haces antes de que el impulso te gobierne.

La inmensa mayoría de la gente vive a merced de lo que siente. Si hay miedo, se paralizan; si hay ataque, embisten; si hay caos, se ahogan en un vaso de agua.

Ayer, ver a María Corina responder cada pregunta fue presenciar metacognición en estado puro. No hubo respuestas viscerales, ni defensivas acaloradas, ni el desgaste estéril de quien pelea contra las sombras. Cada palabra parecía medida no por cálculo frío, sino por una claridad quirúrgica. Frente a la trampa del periodismo ansioso o la provocación cotidiana, ella respondía desde un sitio donde el ruido simplemente no tiene cobertura.

Tomar el caos absoluto de un país que duele en cada esquina, mirarlo a los ojos y devolverlo convertido en una estrategia lúcida, ordenada y con sentido, no es magia. Es la forma de inteligencia más alta que existe. Es lo que hacían los grandes creadores de la historia: agarrar el desorden del universo y ordenarlo mediante una narrativa que te devuelve el suelo bajo los pies.

Cuando lees esto, quizás sientas un nudo en la garganta. Y está bien. No es lágrima de tristeza; es esa punzada de esperanza incómoda y hermosa que te sacude por dentro. Es la revelación de que la libertad no empieza derribando puertas afuera, sino ordenando el desván que tenemos aquí arriba, en la cabeza.

Ayer, en la UCAB, no hubo un discurso mesiánico. Hubo una mujer de carne y hueso, con ojeras, con pulso firme y con las ideas tan nítidas que daban vértigo, demostrándonos que la sensatez es un acto de rebeldía radical.

Nos enseñó, sin proponérselo como clase magistral, que cuando dejas de ser un espectador asustado de tus propias emociones y te conviertes en el director de tu mente, el miedo deja de mandarte. Y cuando el miedo pierde el trono, el país entero empieza a cambiar de frecuencia.

Vamos por más…

@jgerbasi

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