Siete meses sin Maduro: por qué Venezuela sigue reprobando la prueba democrática, por @estebangerbasi

Comparte en

Un tablero de 48 indicadores mide, uno por uno, los resultados de la estrategia de Estados Unidos en Venezuela. Al 15 de agosto de 2026 la nota es 31 sobre 100: un «fracaso estratégico» que, además, no puede llamarse éxito democrático.

El 3 de enero de 2026, la captura de Nicolás Maduro abrió una nueva etapa en Venezuela. Siete meses después, la pregunta ya no es si el país evitó el caos —lo evitó—, sino otra más incómoda: ¿está Venezuela caminando de verdad hacia la democracia, o simplemente cambió de jefe mientras la misma estructura sigue mandando? Para responder con datos y no con opiniones, se construyó el VSRTI, un boletín de calificaciones de la transición inspirado en los modelos de gestión de Kaplan y Norton. El resultado global, al 15 de agosto, es de 31 sobre 100.

Cómo se hizo el estudio, en palabras simples

Piense en un chequeo médico completo: en vez de un solo diagnóstico, se hacen muchos exámenes y al final se suma todo. Aquí se revisaron 48 indicadores repartidos en 8 grandes áreas: seguridad, desmontaje del aparato represivo, derechos humanos, transición democrática, economía, servicios públicos, instituciones e intereses de seguridad de Estados Unidos.

Cada indicador recibe una nota de 0 a 5 según qué tan cerca está de su objetivo, y esa nota se lleva a una escala de 0 a 100. Cada calificación debe apoyarse en pruebas verificables —documentos oficiales, informes de ONG reconocidas o datos abiertos— y se le marca un nivel de confianza (alta, media o baja). Además, un equipo hace de «abogado del diablo» para intentar tumbar cada conclusión antes de aceptarla.

Y hay una regla de oro: cuatro «líneas rojas». Si alguna está activa, por más alto que salga el puntaje, el proceso no puede llamarse éxito democrático. Es la forma de evitar que las mejoras del petróleo o de la economía tapen un fracaso político.

El resultado, en una frase

Venezuela evitó el colapso, pero no logró convertir esa calma en bienestar para la gente ni, mucho menos, en democracia. Las tres fases de la estrategia —estabilizar, recuperar y hacer la transición— salen «débiles».

Lo que sí mejoró (hay que decirlo)

El estudio no es un panfleto: reconoce los avances reales. El área más alta es la de los intereses de Estados Unidos (65/100). Se golpeó al Tren de Aragua —su jefe, alias «Niño Guerrero», fue abatido en junio—, bajó la presión migratoria con más de 20.000 repatriaciones, se reportó la salida de operaciones de Irán y Hezbollah, y se reabrió el negocio petrolero con licencias del Tesoro (Chevron, Shell, Eni, Repsol). La seguridad interna también mejoró algo (45/100), con una tendencia a la baja en los homicidios.

Lo que fracasó (el corazón del asunto)

Todo lo relacionado con democracia y Estado de derecho está en rojo: transición democrática (20/100), servicios públicos (23), desmontaje del aparato represivo (26), instituciones (26) y derechos humanos (30). Delcy Rodríguez gobierna sin haber sido elegida; el CNE sigue en manos del chavismo; no hay un calendario electoral firme; la censura de prensa continúa; y la red de poder de siempre —Diosdado Cabello, los hermanos Rodríguez y una Fuerza Armada apenas reacomodada— permanece intacta. En pocas palabras: se le cortó la cabeza al régimen, pero el cuerpo sigue en su lugar.

El espejismo del petróleo

El repunte petrolero es real, pero más modesto de lo que dicen las cifras oficiales. Según las fuentes secundarias de la OPEP citadas por el analista David Morán, la producción cayó a 823 mil barriles diarios en enero (por el bloqueo naval) y se recuperó hasta unos 1.070 mil en junio; el Gobierno habla de 1.187 mil. La meta oficial de 1.250 mil barriles para diciembre es, según Morán, «técnicamente inviable»: faltan taladros, el sistema eléctrico se cae y los contratos son opacos. Producir más petróleo no es lo mismo que sacar al ciudadano de la pobreza.

Lo que pasó esta semana (11 al 15 de agosto)

Tres hechos recientes subieron un poco la nota —de 29,95 a 31—, pero no cambian el veredicto.

Negociación sin transición. Se instaló una mesa auspiciada por Estados Unidos, firmada por Jorge Rodríguez (por el chavismo) y Dinorah Figuera (por la Asamblea de 2015). El primer acuerdo, del 12 de agosto, se concentró en la emergencia del terremoto de junio y en renovar el Tribunal Supremo, pero no incluye ninguna de las condiciones clave de una transición y deja fuera a María Corina Machado y a Edmundo González.

Excarcelaciones bajo presión. El Foro Penal —la fuente más rigurosa del país— confirmó 73 presos políticos liberados el 14 de agosto (55 hombres y 17 mujeres), aún «sin libertad plena». Es un alivio, pero quedan cientos y las liberaciones son condicionales y reversibles.

Homenaje a Fidel Castro. Delcy Rodríguez elogió a Fidel Castro en el centenario de su nacimiento, lo que provocó el rechazo del secretario Marco Rubio y de congresistas cubano-estadounidenses, y dejó ver que el alineamiento con La Habana sigue firme.

La conclusión

El balance no es solo un fracaso democrático: también es económico y de control del Estado. Estados Unidos maneja las llaves de las sanciones, las licencias y el Tesoro, pero no controla las Fuerzas Armadas, la inteligencia ni la mayor parte del territorio y las instituciones —controla, si acaso, una parte de Miraflores—. La fase de «recuperación», una de las grandes justificaciones de la operación, todavía no llega al bolsillo de la gente. Por eso la pregunta decisiva a siete meses ya no es «dónde está Maduro», sino quién manda de verdad en Venezuela, de dónde saca su legitimidad y qué mecanismo concreto existe para devolverle el poder al ciudadano. Hoy, ese mecanismo no existe.

Una aclaración sobre el método

Este análisis no busca un veredicto político: reconoce lo que mejoró y marca como «poco confirmado» aquello que no se puede verificar de forma independiente. Las cifras oficiales de petróleo y de homicidios se tomaron con cautela frente a fuentes secundarias. Todo el trabajo se apoya en 35 evidencias con fuente y fecha —Foro Penal, la Agencia Internacional de Energía, la OPEP, la OFAC/Tesoro de EE.UU., Reuters, Financial Times, ONG y prensa verificada—, de modo que cualquiera pueda revisarlo y discutirlo.

El tablero completo (48 indicadores, 8 pilares y 35 evidencias con sus fuentes) está disponible para consulta y verificación.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top