Morfema Press

Es lo que es

Armando Martini

No hay que ser experto ni versado en economía, geopolítica, información o análisis para darse cuenta del estado mortuorio, lúgubre y sombrío del continente americano. Bastan breves vistazos, y sin comparaciones con la Unión Europea, parte de África y mucho menos de Asia. Latinoamérica está en decadencia, perdió esplendor, está en proceso de disminución y deterioro de la plenitud. Sin embargo, testaruda persevera eligiendo entre simuladores, payasos, comediantes y vulgares tiranos proponiendo democracias de medio pelo.

En lo político, Costa Rica es un oasis de ciudadanía, una excepción que confirma la regla, que, sin el concurso y apoyo ciudadano, nada hubiese logrado. Nación en un continente rebosante de volcanes y pésimos gobiernos, pueblos y sistemas que no sólo no han copiado el ejemplo tico, sino que han derivado hacia tiranías brutales de izquierda, como la de Nicaragua con los Ortega. La derecha salvadoreña de Bukele tiene que cuidarse, en medio de la delincuencia y narcotráfico. Más dinero o malhechores presos no significa automáticamente imperio de la justicia. Si no lo creen, pregunten a Venezuela.

En Colombia, un país de belleza ensangrentada, elige entre la indiferencia y un exguerrillero de mucho prometer que no termina por decidirse entre el castro-madurismo y la tradición colombiana. En Ecuador, la gente no se define entre populismos y gerencia empresarial. En Perú, una oligarquía solapada y firme no deja gobernar al izquierdista que eligieron irresponsables, pero tampoco lo apartan. Los chilenos disfrutaron años de libertad y democracia, más o menos exitosos en lo económico, pero se decantaron por un estudiante de escasa capacidad política, que dejó de ser original cuando por mandato popular le impidieron una nueva Constitución, que pocos parecían querer, tras haber sido exigida por muchos. En Argentina, eligieron a un presidente sin voluntad, por deseo de una dirigente a la cual le demuestran delitos y corrupciones como nunca en la historia, conduciendo a la desazón e inmoralidad. En Uruguay, la democracia se consolida y Paraguay tiene en su frontera la corrupción, pero liderará la petición para investigar crímenes ejecutados en Venezuela.

La esperanza brasileña duda entre lo presumido con obras y el maligno Foro de Sao Paulo que abundó en corrupción y comunismo propagandista, cobijando la podredumbre empresarial con amparo gubernamental. Demostrando cuando la justicia no funciona y su parcialización se nota a leguas. Ejemplo asqueroso el de Odebrecht, que involucra gobiernos delincuentes y ladrones de relevancia. ¿Cómo puede haber justicia ecuánime, imparcial e integridad igualitaria, si la selectividad impera, solo unos son investigados y otros no? Y no es defender o atacar; se trata de justicia pura y dura. Declaraciones, investigaciones y publicaciones señalaron irregularidades, la mayoría confirmadas, otras en proceso de serlo. Sin embargo, el caso está viciado y lejos de llegarse a la verdad, dejará enormes dudas. La corrupción es real, lo triste, no todos quienes recibieron gratificaciones están en el banquillo de los acusados. Justicia parcial no es justicia y eso es producto de la complicidad.

Entretanto, We The People, pierde aliento. Guyana se hará poderosa y acaudalada si abrazan a las grandes petroleras y no inventan nacionalismos limitantes ni estupideces cubanas. Mientras México se arma de paciencia y los mexicanos hacen esfuerzos, se aferran al astuto -no sabio- y aguantan.

Venezuela no puede ir más para atrás. Una muestra, el informe que presentó ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre la República de Venezuela. El primero se publicó en septiembre 2020, y dictaminó crímenes de lesa humanidad por las protestas. El segundo, se conoció en 2021, concluyendo que el sistema de justicia; era una herramienta para la impunidad y persecución. El publicado el 20 de septiembre 2022 informa sobre crímenes de lesa humanidad cometidos por órganos de inteligencia del Estado y violaciones a los derechos humanos. Señalando motivos razonables para creer que la República Bolivariana de Venezuela y algunos funcionarios detentan responsabilidad. A pesar de todo, hay quienes pretenden factibles pactos de cohabitación, y convencidos, lo hacen creer a la comunidad internacional. La realidad, es que están condenando a Venezuela, como Estado, a su desaparición.

El castro-madurismo se burla, hace caso omiso, y continúa acompañado de rastreros serviles, que vendieron su alma al diablo por fortuna y prerrogativas. La ciudadanía debe reflexionar, sacar empeño y conseguir voluntad, para desmontar la estructura que, sistemática e intencional, con premeditación y alevosía, arruina a Venezuela y su futuro.

@ArmandoMartini

Por Armando Martini Pietri

Los ciudadanos fuera del país tienen derecho a votar. Un Estado democrático, serio y responsable debe garantizarlo. Sin embargo, la falta de vergüenza y la pícara desfachatez entorpece a conveniencia el camino y lo atiborra de obstáculos. De acuerdo con la Constitución tienen la facultad del ser humano para legítimamente sufragar como cualquier otro radicado en la nación. El venezolano en el exterior debe ser respetado en cualquier consulta esté donde esté; tiene consagrado la potestad del voto, que debe reclamar con raigambre, firmeza y valor para elegir a la nueva dirección política de oposición, primer paso del cambio político, económico y social. Unos primeros, otros después. 

El Poder Electoral, está obligado representar a todos y un rector igualmente. Así está escrito en la Ley, que pocos acatan y escasos cumplen. El vicepresidente del Consejo Nacional Electoral, escogido en una negociación agazapada, lúgubre, turbia, pero de interés para infiltrados cohabitadores y alcahuetes, hizo presumir simbolizaba un freno al abuso y arbitrariedad del castro-madurismo. Su neutralidad, suponía proteger, defender al ciudadano de las violaciones y despropósitos habituales oficialistas. Sin embargo, no resultó así en la práctica. Fue una farsa, una estafa, un vil, bajo y despreciable engaño.

Los compatriotas forzados a emigrar, son el segundo más elevado del mundo. El comisionado de la ONU para refugiados, contabiliza cerca de siete millones; que el perjuro funcionario electoral pretende olvidar, dejándolos huérfanos, sin representación, y, que, además, con desvergüenza rechaza. Atroz e inhumano que un integrante directivo del CNE, acepte, justifique sin ruborizarse ni recato llanamente e incluso con argumentos propios que alrededor de una sexta parte de la población, por el sólo hecho de buscar mejor vida en otras latitudes, pierde sus derechos. Que, al no encontrarlos, advierte que un estulto mequetrefe los substrajo, los robó, saqueándole incivil su venezolanidad, sin saber por qué, es ultrajado y humillado con despiadada matraca. 

Cuando toma posición -el rector- respecto a los venezolanos en el exterior “no podrían votar en las elecciones presidenciales 2024”, traiciona a millones, argumenta contrariedades diplomáticas del castro-madurismo -dificultades causadas por Chávez antes y el heredero desde la muerte del anterior a quien vio volar como pajarito-, cuestiones que nada tienen que ver con deberes y derechos de los ciudadanos de esta República bolivariana en la cual Simón Bolívar de estar vivo hubiera hecho fusilar a más de uno.

Podría entenderse la advertencia sobre dificultades para depositar y recoger los votos por rupturas diplomáticas, y como “demócrata” por ahí debería comenzar. No se diga “de oposición” nunca lo fue ni ahora se convirtió, y si lo fue -tibio y opaco- dejó de serlo; salto la talanquera henchido de emoción al ser condicionado miembro del CNE. No obstante, como parte de un poder debería representar, defender los intereses de la ciudadanía, donde estén, posean el nivel socioeconómico y la posición política que deseen.

Son inmensas las probabilidades que los refugiados, la diáspora, exiliados, emigrantes repudien avasallantes, cualquier aspiración o intento continuista del PSUV y G4 por igual. ¿Coincidencia? ni de vaina, connivencia cómplice. Y, a eso precisamente, le tienen culillo quienes ramplones entorpecen y problematizan. Ante la realidad, no hay que ser perspicaz para prefigurar que la sociedad de la infame dupla haga valer su control, para sabotear el voto interno y más allá de nuestras fronteras. Ambos quieren permanecer y compartir por siempre. Es buen negocio. Desconocer so pretexto del estatus migratorio, es violatorio al Derecho Humano y a la Convención Internacional sobre el Estatuto de los Refugiados. 

Se observa desgano, apatía y reproches, aún no se aclara el panorama y la desconfianza persiste, demasiado ha sido el engaño. El ciudadano espera que la sandez tenga límites y haya llegado a su final. Para iniciar un periodo de entusiasmo ecuánime, motivación justa, imparcial y transparente para legitimar la conducción política opositora que se convertirá en plebiscito de las erráticas políticas opositoras del G4, que muy caro hemos y estamos pagando. Fortalecer la democracia es obligación ciudadana para lograr el cambio político anhelado.

El rector que con premeditación y alevosía no lo está haciendo, queda inhabilitado por pusilánime, sin valor ni espíritu para afrontar o es traidor a sus conciudadanos. Y los está traicionando, además, distorsionando la Constitución, que redactaron quienes ahora él acepta en cuclillas, de rodillas, obediente y sumiso como amos. Si algo de dignidad queda debería dimitir, pero desconoce la emoción del valor propio; desecha la pasión en su actuación de ser libre y respetado, sobre todo por sí mismo, lo que brinda el poder de autonomía.

@ArmandoMartini

“Se es o no se es”, decía así el gran Rómulo Gallegos. Un corazón pletórico de honestidad ante sí mismo y ante la vida, coraje para hacer del compromiso asumido y del vivir una realidad por encima de las circunstancias. Que cada mañana salía a hacer de la existencia un cumplimiento de su forma de ser inexorable. Cambiaba la vida, el nivel de los ríos, el cielo de azul brillante a amenazante de tormenta, pero él seguía siendo quien era. Plantaba cara y dignidad al universo.

No es así como los políticos opositores, con exiguas excepciones, se ponen frente a los ciudadanos. Pretenden que crean lo que hoy afirman y mañana rechazan. Aspirando a gobernar, a ser líderes, platicando de acuerdo a lo que convenga; sonriendo al sol radiante y escondiéndose del cielo cuando gruñe tempestuoso.

Liderazgos sin fuerza

Los liderazgos perdieron fuerza, extraviaron la virtud. Son enclenques con escasa o ninguna legitimidad que disfrutan la ficción de credibilidad. Asombra la odiosa e insolente prepotencia con la que se pavonean, sorprendiendo la cínica superioridad que atrevidos se atribuyen. Acabados, sin popularidad ni reputación, insisten obsesivos en conservar vigencia. La razón, están cooptados y, en consecuencia, convencidos que adquirieron exclusividad. Con ellos el régimen castromadurista se asegura continuidad.

Sea verdad o solo un mito, la frase de Simón Bolívar llamando a dominar la naturaleza, aunque se opusiese, describe al hombre de limitados y escasos recursos físicos, pero de voluntad por encima de cualquier calamidad. Condujo un país temeroso de ser libre a convertirse en soberano.

Murió humilde, en pobreza, sin embargo, envuelto en valor, coraje y dignidad de ser lo que era; prefirió la lealtad de los pocos cubiertos en el manto de la sinceridad a los aplausos de masas que preferían la firmeza de un francés con codicia de Europa y un monarca idiota, caprichoso, cruel. Simón Bolívar no peleó en todo tipo de ofensivas y beligerancias para adueñarse de cinco países y ponerse en el lugar del rey, sino para sembrar decoro, decencia, compromiso responsable de libertad, que es adeudo cabal y preciado del ser humano.

La pervertida visión marxista

Algunos opositores olvidaron la ética y la moral. Mienten sin rubor ni pudor. Embusteros descarados ofrecen libertades y derechos dejando de lado el compromiso de quien quiere mandar debe asumir como leyes propias de comportamiento. Como el soldado imbécil, estúpido, creyendo que la supervivencia y poder está en el arma que porta y no en el coraje de usarla. Había más alemanes defendiendo las costas de Normandía que aliados invadiendo; sabían que el mar no era escape mientras los germanos tenían un continente para retroceder. Por eso el desembarque en la histórica y fascinante región francesa fue victoria aliada y derrota alemana.

Desesperados, los marxistas por imponernos su visión pervertida. Como aceptar que politiqueros sin trabajar, trepadores, aprovechados, bolichicos y enchufados les vaya mejor que a los ciudadanos afanosos, que producen y mueven el país. Es una locura e insensatez. No puede padecer miseria y necesidades el trabajador honesto para que los parásitos de la política vivan plenitudes, gocen abundancias, se deleiten de excesos, viajen a placer y hablen pendejadas sin parar.

Liderazgos desconectados de la sociedad, con partidos sin ideario, penetrados por la corrupción y socios del régimen. Cualquier arribista, oportunista, que profesa sin sonrojo puede ser y llamarse presidente colocando sus propias reglas. La podredumbre e intereses vasallos hace que países apuesten a ese juego. No es ayuda. La desgracia de estar con Dios y con el diablo.

Pocas esperanzas para quienes sueñan una Venezuela libre y sólidamente democrática; pero si depende de la mordaza del parque jurásico o bozal de carcamanes, estamos jodidos, envainados. Por otra parte, la que se pensaba generación de relevo resultó ser gran decepción cuando se arrodillaron ante los honorarios y la búsqueda del poder por beneficio y provecho, no por encargo de voluntades. Si se llega a un proceso de primarias para legitimar, que las haya, pero no le pidan a Venezuela que otorgue lo que no pueden ni saben dar: compromiso. De ser porque se es.

Por Armando Martini Pietri

Dos décadas lleva la sospechada oposición prometiendo victorias, triunfos y laureles sobre el cívico-militarismo, Chávez, Maduro y el castrismo; siendo lo único conquistado derrotas, entregas, frustraciones y capitulaciones que no imputan a sí mismos sino a la democracia como abstracción.

La aparición del chavismo marcó un antes y un después de la racionalidad como práctica política saludable en la que se dé importancia al afecto de valores y principios propios de la democracia. Se impuso una visión militarista, atrasada, ramplona, vulgar. Venezuela fue arrojada al pasado obstaculizando su ingreso al siglo XXI; y en este momento, es tan pobre como Haití en términos de producto interno bruto per cápita. El atraso tuvo y tiene efecto expansivo en todos los sectores de la sociedad.

En el chavismo los errores se ocultan, las estructuras se encumbran y las equivocaciones se disimulan. Las finanzas públicas se saquean sin misericordia porque el dinero -sea a través de complicidades o perversiones personales- es el que motoriza la maquinaria partidista, electoral, comunal, militar y la cómplice cohabitante, coautora y encubridora que ha descoyuntado al país, fortaleciéndolos en el poder.

La densa corriente de migrantes a toda América, Europa y lejanos confines como Islandia, no es consecuencia de un gusto por viajar, turistear y divertirse, es el rechazo de una ciudadanía por lo que el chavismo representa, retrocediéndonos a épocas pretéritas. Optaron por migrar a causa de que Venezuela y sus propios destinos los ha destruido el régimen madurista con asesoría castrista, jactancias rusas y pedanterías chinas e iraníes; también con la necesaria ayuda de una oposición integrada por partidos y dirigentes que juran trabajar por el pueblo, pero que sólo se esfuerzan por sí mismos.

Rendido a la autoridad de Fidel, Chávez contó con tecnología cubana de sometimiento y ocupación puesto en práctica en otras latitudes. Como colonos, el castrismo se ocupó de tomar el poder e implantar formas de hacer. El chavismo utiliza al ciudadano para su beneficio económico con sus ventajas. La oposición piensa en cómo utilizarlo para sacar al chavismo y ser ellos quienes tengan las prerrogativas. Salvo María Corina Machado, casi todos están dispuestos a negociar, pactar con quien sea, incluido el mismo chavismo, para apropiarse del poder, ventajas y privilegios.

Por eso han fracasado y seguirán fracasando, no tienen el coraje ni honestidad para plantear la lucha cara a cara con autenticidad, la verdad por delante, sincera, absoluta. Fingen voluntad de sacrificio, cuando lo que buscan es poder para ellos y no para la ciudadanía, a quien, por cierto, no rinden cuenta.

Eso lo saben quiénes se han ido, fueron a buscar futuro con esfuerzo propio en naciones que sólo exigen cumplimiento de las normas iguales para todos. Que no regalan sino la igualdad de respeto y acatamiento. No dan riquezas sino la oportunidad para forjarlas por sí mismos de acuerdo a sus propias capacidades.

Los que se oponían luchaban con la energía de sus corazones, y el cerebro cubano, al que no le dolían víctimas, ponía en práctica opresión, miedo y control, mermando al ciudadano y llevando a refugiarse en la indefensión aprendida. De allí que la dura emigración fuese una salida para buscar libertad.

Los migrantes han huido, no aprecian en Venezuela posibilidades de cambio. Es preferible ser profesional o técnico y preparar cachitos madrugando, servir de mesonero, ganarse con amabilidad y eficiencia las propinas dentro de una comunidad educada, respetuosa de la libertad, cumplida con la democracia y leyes, que ser obediente, sumiso o desempleado en el vientre de un régimen que utiliza legislaciones constitucionales a conveniencia de sus bolsillos. Los desplazados no confían en la revolución, tampoco en quienes aseguran están en su contra. La democracia no es negociar beneficio sino tener libertad de conquistarlo por sí mismo.

Es innegable que el oficialismo y secuaces se preparan para 2024 y lo hacen con frialdad para ganar. Es una vergüenza decirlo, pero si hay referencia de insensibilidad, displicencia y cálculo en la práctica política es precisamente la del chavismo. Por eso los partidos, políticos y politiqueros que buscan elecciones sólo para conquistar espacios no quieren que los migrantes voten, ejerzan su derecho a elegir en sus inventadas primarias, que en defensa propia tratan de convertirlos en olvidos, en venezolanos de segunda, cuyas opiniones no cuentan, las consideran basura. Tendrían que preguntarse, ¿Qué harán los migrantes y gobiernos extranjeros? ¿Cuánto interesan opositores que busquen legitimidad acallando y manteniendo en silencio a millones?

Mientras existan pendejos que se conforman con despojos y migajas nadie les quita el poder. Sin la participación activa, contundente y clara de la migración, cualquier decisión opositora es falsa, un fraude, una estafa.

@ArmandoMartini

El quiosco se amplía, el quiosquero tiene un empleado adicional de confianza, su hijo, y agrega mercancía. Ahora no todo es chuchería, golosina y caramelo, cigarrillo, refresco, leche, agua mineral (periódicos no existen). De un tiempo para acá, mayonesa, salsa kétchup, aceite vegetal, pañales desechables, café, pan andino endógeno, empanadas que hace su mujer y él madrugando.

¿Ha crecido el negocio? No, solo amplió la oferta para los mismos clientes, vende un poco más, pero sigue siendo un quiosco. La ligera ampliación de área y productos no lo convierte en abasto. Y aún observa nervioso a cada comprador. Desconoce si es consumidor de ocasión o atracador.

La alcaldía gruñe con sus trabas burocráticas. La intranquilidad persiste, aun con vigilancia, excepto los policías que complican el paso mientras engullen empanadas y pasteles que no pagan. Como el país, mejora sutil que no es mejorar porque no sube de categoría.

Angustia y preocupación por las cuentas para cancelar, pedidos de proveedores que siempre traen aumento excesivo de pagar. Antes vendía helados, pero se han puesto tan costosos que dejaron de comprarlos. Con el inconveniente del vuelto en bolívares por dólares la gente se molesta, cree que los acaparó. Las ventas deben ser suficientes para los gastos generales, de familia, impuestos, electricidad, agua, además del abusivo cobro del aseo urbano. Sin hablar del costo de los policías maulas.

Se habla pendejadas de aparente mejoría que a muchos tiene rabiando, devanándose los sesos buscando explicaciones. Lo mejor es salir a la calle, al interior del país, lejos del espejismo de Las Mercedes e inventos de Chacao. ¿Qué dicen los pequeños/medianos comerciantes de cualquier zona popular del país? ¿de verdad algo se arregló?

A simple vista, la ilusión de recuperación y alivio. Hay más buhoneros que anterior a la pandemia, y la gente maneja dólares. Sin embargo, aún se puede observar a ciudadanos hurgar entre la basura, cargar agua, prostituyéndose, reclamando salarios dignos, medicinas y servicios hospitalarios.

El presidente gasta un realero viajando por países que no interesan –pero nos comprometen– para regresar orondo y alardeando cooperaciones. ¿Cuánto cuesta el paseo para firmar acuerdos que de nada sirven? Saluda a jefes de Estado y les miente que en Venezuela estamos mejor, pero ese embuste no aumentará las ventas del quiosco. Se siente líder mundial porque lo reseñan agencias oficiales de noticias mientras la mayoría vive en la frustración, miseria y hambre, con pagas de limosna y la misma vestimenta demasiadas veces lavada. ¿Cuántos niños van a la escuela con zapatos roídos y sin nada en el estómago?

No estamos mejorando, seguimos en miseria y decepción. Nada funciona, los servidores públicos no son servidores sino vendedores. El quiosco desarrolla su oferta, pero el quiosquero no se ha convertido en comerciante. Somos incapaces de producir gasolina, pero sí mucha pobreza.

A mediados del siglo XX, emigrantes llegaron a Venezuela buscando mejores condiciones de vida y la gran mayoría lo consiguió con trabajo duro y honesto. A la generación de relevo le tocó distinto a los años 50/60. Expropiación, crisis económica, inflación, devaluación comenzaron a ser palabras comunes. Al principio de Chávez el auge fue increíble. Hubo bonanza, pero empezó la escasez e insolvencia. Llegó la desvalorización y descapitalización. Negaron todo, y lo que había estaba reservado para los jefes bolivarianos. Los tracaleros revendedores revolucionarios hicieron de las suyas.

La crisis arrecia, la comida escasea, trabajamos para sobrevivir el día. La emergencia humanitaria se hace presente. ¿Qué si Venezuela se arregló? No, eso es ridículo. La gente se maneja mejor, que es diferente, pero no da para vivir. Nos adaptamos a la situación y eso es distinto.

Fuimos la envidia de América, ahora somos los miserables de un Estado que no sirve. Un régimen que trata de convencernos que los problemas como pobreza, indigencia, corrupción, desesperanza y falta de servicios no son culpa del castrismo socialista y de la estupidez gobernante, sino de las sanciones que, sueñan, serán eliminadas sin democracia, sin liberar a los presos políticos, sin hacer nada bueno por el ciudadano.

No se mejora chapoteando en el lodazal.

@ArmandoMartini

No. A la gente se la juzga, para bien y para mal, no por lo que dice, sino por lo que hace y cómo lo hace.

Culminado el proceso, comienzan las conclusiones de aciertos y errores. Se piensa que los cambios tendrán repercusión en la sociedad. Sin embargo, otros hechos tienen más alcance, muchos de los cuales no se les da el verdadero valor de la profunda influencia que va a tener sobre una población tan sensible como la juvenil o infantil.

Las drogas son tema recurrente. La negligencia es notoria. La aparición de nuevos estupefacientes dobla campanas de alarma. Difícil mencionar la contrariedad de las substancias y no pensar en la juventud. Demostrada la dependencia que provocan, e inconvenientes estructurales que genera; pobreza, desempleo y proliferación de enfermedades. Los adictos viven en condiciones terribles. Analfabetismo implacable.

La educación socialista castrista comunista que se intenta impartir ha creado ladrones expertos, egoístas, aislados, frívolos e incultos con derechos y sin responsabilidades. Los valores de los bandoleros son personajes cuestionables ligados al escándalo y no a las actividades edificantes.

Esa realidad cotidiana, padres de familia que inculcan deberes a sus hijos o profesores que tratan de desarrollar el espíritu crítico en sus estudiantes, chocan con una muralla de intereses torcidos en la que se ha convertido la sociedad venezolana de las últimas décadas.

No hay un solo país gobernado por la izquierda extrema que haya llevado alguna felicidad a sus ciudadanos, donde lo que rige es un palabrerío, proclamas, sumisión, represión, tortura, violación de los derechos humanos, bienestar para los jefes cuya riqueza es a costa de miseria, indigencia y pobreza para los ingenuos e incautos que los llevaron al poder.

Sesenta y tantos años haciéndolo dirigentes y generales castristas; lo han hecho rusos desde que Lenin apoyó a Stalin; lo pretende hacer -aunque constreñido por la vecindad estadounidense- López Obrador en México; buscará hacerlo Petro en cuanto pueda en Colombia; trata de conseguir nueva Constitución Boric en Chile; no lo logra Castillo en Perú porque no lo han dejado aprender a gobernar; quiere fortalecerlo Lula Da Silva en Brasil; lo hacen con inflación, torpeza e ineptitud Fernández-Kirchner en Argentina; lo trata de imponer a cañonazos y destrucción Putin en Ucrania; lo permite un Papa que confiesa amistades peligrosas y cómplices en el Vaticano, el mismo al cual Juan Pablo II llevó a ser bastión de libertad, democracia y enfrentamiento anticomunista, hasta algunos demócratas en Estados Unidos lo sueñan con su ignorancia tradicional.

En Irán y otros fanatismos los mandatarios simplemente han cambiado la esclavitud comunista por el vasallaje islámico, la influencia libertaria por apoyo al terrorismo, en España lo deja colarse Pedro Sánchez con desmañas, aunque tenga la ventaja -no sabemos si le gusta, pero no ha sido a causa de él- que podemos se está pudriendo, es un lerdo que es comunista por omisión y no por comisión.

La gran batalla mundial sigue siendo entre pueblos libres que defienden la libertad, y los oprimidos que la sueñan, pero no la tienen. Penduleamos entre la cruel infantil tiranía del imbécil mequetrefe de Corea del Norte y las democracias que se dejan chantajear por el arbitrario petróleo ruso, porque una vez creyeron, regentes simplistas, que Putin era un dictador petrolero y no un hábil estratega sólo entorpecido por su propia errada ambición.

Es la reyerta que tenemos y en Venezuela trata de hacer creer que la democracia es su propia versión de torpeza aderezada con corrupción como forma esencial de vida. Porque -habría que decir “afortunadamente”- el comunismo en versión chavista y ahora castro-madurista es solo la corrupción, delincuencia y descaro ante el delito propio como ejemplos a seguir. Queda apenas el consuelo de que los perjudicados por la falta de buen gobierno y víctimas del desastre son los honestos. La corrupción cívico militar del chavismo es un muñeco inflable visible para todos, pero no al alcance de todos.

Es incalculable el daño que producen los malos ejemplos de personas que gozan de la estima ajena; médicos, religiosos, maestros y profesores, representantes de los ciudadanos. Olvidan que su comportamiento rebasa su propia esfera personal, porque la sociedad les ha conferido el honorable estatus de referencia moral y ética. Nadie de ellos puede escudarse en el pretexto maquiavélico de «haced lo que digo, pero no lo que hago». No. A la gente se la juzga, para bien y para mal, no por lo que dice, sino por lo que hace y cómo lo hace.

@ArmandoMartini

Venezuela es tierra de tradiciones, y no todas son políticas. De malos hábitos, como el petróleo y exceso de confianza en él. Creernos acaudalados por siempre. De costumbres acomodaticias, irnos a la playa en Semana Santa o atiborrarnos de cerveza los viernes, -por cierto, tradición eliminada por el chavismo y sus errores económicos. Pero de una inmensa conducta religiosa como pedirle milagros al Nazareno de San Pablo. «¡Que nos traiga sanación a Venezuela!», «¡Pidamos de corazón, que nos dé salud!», «¡Tenemos hambre, queremos comida!», retribuyéndole, vistiéndonos de morado y visitándolo una vez al año el Miércoles Santo. “Tengo años pagando una promesa, es un deber moral y religioso honrar la palabra empeñada.”

El Nazareno, la imagen de Jesús purpúrea cargando su cruz, poco tiene que ver con San Pablo excepto que originalmente fue guardada en la Ermita de San Pablo, sacado en procesión durante la epidemia de escorbuto y dice el gran poeta Andrés Eloy Blanco que, con la punta de la cruz, tumbó unos limones, interpretado por los fieles como señal; y empezaron a comer limones, beber su jugo, terminando con la peste. El fervor popular le atribuye al Nazareno de San Pablo milagros durante una epidemia que se esparció en el país en el siglo XVII y fue conocida como la «peste del vómito negro». Fue en la pequeña Caracas de pocas calles, techos rojos y mandato español; desde entonces ha mantenido su fama de milagroso, en especial, los caraqueños, lo veneran con su piel oscura -dicen que por el humo e intensidad de velas a lo largo de la historia- y su expresión de consternación, sufrimiento, dolor.

La ermita de San Pablo ya no existe, fue derribada durante el Gobierno de Guzmán Blanco para construir el parisino y majestuoso Teatro Municipal -¿existe?- El fervor chavista invade el Teatro Teresa Carreño que dejó de ser lugar para la cultura. No obstante, el ateo, vanidoso y petulante dictador, aterrado y temeroso de las iras del cielo, construyó al lado la iglesia de Santa Ana y Santa Teresa -su esposa se llamaba Ana Teresa- donde el Nazareno de San Pablo encontró residencia permanente y cada miércoles de Semana Santa se amontonan deudos, devotos y creyentes para sacarlo en procesión.

Práctica y fe que la propia Patrona de Venezuela, la Virgen de Coromoto, no ha podido disminuir y sólo compite, en intensidad de certidumbre y asistencia popular masiva, con tres acepciones de la Virgen María. La Chiquinquirá en el Zulia, la Divina Pastora en Lara y la Virgen del Valle que pescadores de Oriente sacan a navegar cada año.

El catolicismo venezolano, incluso en la Venezuela castrista, para quienes no son practicantes ni asisten a misa los domingos, es profundo, hondo y de arraigada tradición a pesar de los esfuerzos de impíos, escépticos, santeros, evangélicos, creyentes de brujerías e idólatras, idiotas paganos del socialismo bolivariano. Es un país en el cual se puede desconfiar de los sacerdotes, curas e Iglesia católica, pero confesarse al mismo tiempo “católico, apostólico y romano”; y no ir nunca a un templo, sin embrago, asumir opiniones de los obispos reunidos en la Conferencia Apostólica como dogma de fe.

Un país en el cual las religiones tienen derecho constitucional de existir y ejercerse libremente, pero donde las tradiciones son católicas, a contravía de la pretensión esforzada de cohabitadores que restringen libertades, persistiendo en la vagabundería e ilegalidad.

@ArmandoMartini


La comenzamos un poco antes, el 12 de febrero, celebrando los 208 años de una batalla que se convirtió en tradición venezolana. Fue aquél año, 1814, periodo de pesadillas y contrariedades para las fuerzas independentistas que perdieron más que ganaron. Año que comenzó la misma primera semana con el asedio a Puerto Cabello, cuando un aproximado de 400 hombres, organizan un asalto a la plaza fuerte del imperialismo español. Fracasan, pero ponen acoso a la ciudad sin lograr su rendición, más o menos como la oposición de estos tiempos, hostigan, asedian al régimen, que no puede dormir tranquilo, pero tampoco se rinde.

Comenzando febrero -la desventura vergonzosa del 4 empequeñece la historia y por eso, la obviaremos-, el español patriota Campo Elías es derrotado por Boves -1814 sería el año de triunfos del asturiano-; pocos días después el patriota y aristócrata José Félix Ribas viene a Caracas sin tropas disponibles, enciende el fuego de la juventud caraqueña, que llena de estudiantes y seminaristas sin experiencia, lo sigue hasta lo que es La Victoria, en el estado Aragua, y a base de coraje, furia libertadora y disposición al sacrificio, derrotan al feroz José Tomás Boves y sus turbas asesinas, impidiéndole seguir hacia Caracas. El 12 de febrero de 1814, fecha de gloria para una juventud que, como la venezolana, ha sido siempre protagonista de rebeldía y libertad. Hoy traicionada por cohabitadores, cómplices e infiltrados.

Pero es también mes de querencias, se celebra el Día de los Enamorados, el mundo se colma de recuerdos, obsequios, finezas y poesías. De reconciliaciones, aclarar, superar mal entendidos, borrar ofensas, lograr coincidencias. No es sólo día de novios, flores y sonrisas, serenatas, composición musical para ser cantada al aire libre, durante la noche, a la luz de la luna -galantear con el libro de poemas de García Lorca puede ser hasta peligroso-, sino día del amor y amistad como tal, expresión humana, renovación de ideales. Puede un hombre cortejar a una mujer y viceversa, éste será su día, pero pueden ambos también estar encariñados de la vida, prendados de sus objetivos, afanes, trabajos y fatigas que se soportan, éste también es su día.

Una cosa es la lealtad perseverante y hasta dispuesta al sacrificio del buen perro, pero ése es un instinto, algo irrefrenable. El amor es cosa humana, es el espíritu obsesivo, lanzado adelante, indetenible, pero con elementos de razón, de por qué, incluso de para qué. Se ama, se enamora, pero también se siente entusiasmo y afición por la Patria, no es sólo asunto de leyes y conveniencias, es amor puro, leal, profundo, imborrable. Por la Patria se puede disponer de todo, se sacrifican otros amores, necesidades, satisfacciones, odios, hasta la vida.

Y sobre esa base, se pregunta si ciertos políticos que mandan por convicciones o por la fuerza, y otros que se oponen a esas convicciones o a la fuerza, pueden con sinceridad hablar de amor por la Patria.

@ArmandoMartini

Reprimidos, encerrados, enfermos, abandonados, torturados, el régimen mantiene a casi 300 presos políticos entre civiles y militares. ¿Qué gana con esas crueldades e injusticias? Una serie de cambios se están produciendo en el mundo y entre ellos, pero para mal, está esta Venezuela que, diga lo que diga el castro-madurismo, no levanta cabeza.

Mientras productores de petróleo aprovechan aumentos de precios y la todavía necesidad mundial de la energía petrolera, aunque cada día un poco más otras energías menos contaminantes ganan terreno, Venezuela sigue convertida en productos y exportador de tercera o cuarta categoría, ya no es confiable, con carencias molestas e incómodas de combustibles, forzando a los conductores privados, transportistas de pasajeros y camioneros no solo a hacer humillantes largas colas, sino a pagar por una gasolina de baja calidad y exageradamente costosa.

Países de Latinoamérica que viajan a pasar el rato en una conferencia inservible, inútil, etérea, del Alba, en el único país casi tan pobre como Haití, ven con ojos ambiciosos las posibilidades de negocios con la Unión Europea, Estados Unidos, Japón, China y buena parte de una Asia pujante.

Venezuela está quedando rezagada, por terquedad, ideología o desconcierto -¿o los tres?- del presidente y el grupo de sumisos incompetentes que tiene como gabinete de confianza. En sus manos un país de enorme potencial que solo se caracteriza por su miseria, pobreza, malestar de la mayoría de la población, por la mirada fija y suspicaz de verdaderas potencias del mundo, una moneda que nada vale; una economía en decadencia atascada en la incapacidad, por ser utilizada, aprovechada, por criminales de diferentes latitudes para robar su producción minera y alardear de sus propias geopolíticas.

Y por la feroz represión policial-militar dirigida por castro-cubanos cuya corona son centenares de presos y exiliados políticos en las peores condiciones.

¿Qué pasaría si el oficialismo comienza a abrir puertas, ayudas, alianzas a las grandes empresas estadounidenses y europeas? Ellas mismas se encargarían de lograr no la suspensión pero flexibilización de las sanciones. Venezuela no tiene dinero ni capacidad política para rescatar la industria, producción e ingresos petroleros; Shell, Standard Oil y otros gigantes de la energía sí, aunque exijan condiciones especiales que serán protestadas por una oposición a la cual  pocos hacen caso pero paliadas por dinero que terminaría en beneficio público. Si quieren más detalles fíjense aquí mismo, al lado, en Guyana, convertida en potencia petrolera abriendo espacios a esas empresas -y, de paso, quedándose de una vez por todas con el Esequibo, ante la desidia, apatía e indolencia venezolana.

Como con el petróleo, en diversos sectores de la economía, incluyendo la minería del llamado “Arco Minero” que hoy no es más que zona de explotación brutal sin respeto al medio ambiente, de olas de pequeños mineros que mucho piensan en los poquitos que van consiguiendo y poco en el país.

Con el poder en la mano, solo le falta ejercerlo en la forma correcta. Tener presos políticos no va a darle tranquilidad pero sí una constante crítica de las democracias del mundo. Un extraordinario regalo de Navidad para el país, miles de venezolanos y su propio régimen, es liberarlos.

Algunos regresarán a ser activos opositores, los militares ya han perdido sus carreras, se irán a recuperarse en sus casas, el país ganaría alegría y el régimen una nueva mirada de la comunidad internacional además de argumentos sólidos para la progresiva suspensión de sanciones y la clemencia de la Corte Penal Internacional.

El peor negocio es enfrentar a su vecina Colombia, país favorito de Estados Unidos, con una economía que aunque con altibajos, crece. Los narcoguerrilleros pueden tener cómplices en Venezuela y su estructura de mando, pero son mal negocio para la estabilidad y respeto mundial.

Rusia y China están lejos, Estados Unidos a pocas horas de vuelo. Cuba puede ser astuta pero no ayuda más allá de la asesoría en represión, y sigue siendo una nación incapaz de producir nada sino mentira y represión, porque hasta sus excelentes jugadores de beisbol escapan y quienes tienen una oportunidad huyen despavoridos.

El único problema de liberar a los presos políticos es qué hacer con el enorme grupo de desempleados carceleros, torturadores y asesinos que se encargan de ellos, pero muchos podrán ser reinsertados en la Fuerza Armada, otros terminarán convertidos en bandidos.

En cambio, esa liberación daría al régimen aire nuevo, cara que podrá ser vista y escuchada universalmente, se pondría en un pináculo de interés complaciendo lo que el mundo pide, ser un demócrata que dio un giro para llevar al país de nuevo hacia la prosperidad y bienestar. ¿Ilusión y mucho pedir?

@ArmandoMartini

Machismo, viejo abusador desaprovechado en creencias equivocadas de sapiencia que ha llevado a descubrimientos y matanzas. Historia de hombres que poco habrían conseguido sin el valeroso, sacrificado y sosegado esfuerzo de madres, esposas, hijas y amantes injustamente sometidas.

La humanidad avanza, las mujeres se hartaron de ser pasivas, víctimas de quienes las han silenciado. Decidieron surgir y con carácter se integraron, incluida, en la dirección de naciones. Los países de religiosidad machista las colocaron como reproductoras, esclavizadas y subyugadas. Ayer, símbolo de poder, hoy, distintivo abrumador de retraso cultural. Exigieron derechos, los conquistaron con maestría y destreza. Las venezolanas no son la excepción.

La política vive su peor crisis de legitimidad. El madurismo se aferra al poder con amenaza institucional. La oposición corre la misma suerte, chantajeando el concepto de falsa unidad, cupular, de espalda a la nación y sus exigencias; a pesar de que la mayoría es contraria al castro-chavismo; no encuentra quien interprete su sentir, siendo la conducción política más rechazada de nuestra historia. Opositores oficialistas sufrieron herida mortal, evidenciando lo más bajo de sus intereses y otras horrendas realidades.

El análisis numérico, porcentual, conceptual, concluye para oficialistas, opositores o indiferentes, que la dirigencia, con excepciones, perdió capacidad de convocatoria, no participó, independiente del nivel socio-económico. El CNE sostiene 60% de inhibición, los informados 70% y más. Realidad apabullante que inquieta tanto como la incompetencia en la administración de servicios públicos, corrupción, violaciones a los Derechos Humanos y abusos autoritarios.

Que funcionarios cobren indebidamente y la podredumbre permee, es debilitamiento moral y ético, se enfrenta con psicología, uso adecuado de las emociones, orgullo profesional y dignidad de la persona en su entorno familiar.

Quien ha sido voz coherente de libertad, estableció un plan: Venezuela tierra de gracia y presentó la Operación de Paz y Estabilización. Hace días, afloró con precisión, una propuesta que taladra el alma nacional. Describe a una ciudadanía contrariada, indiferente, desconfiada, huérfana y sin representación. Se pueden realizar estudios detallados del evento “electoral” en el cual queda demostrado con certidumbre que los competidores fueron rechazados, perdieron la fe y confianza. Realidad embarazosa que alcahuetes encubren con la toxina del referéndum revocatorio.

Somos un país de permanencias excesivas, hasta los militares, ejercitantes de alternancia, han caído en continuaciones exageradas, que surgen de haber sustituido méritos por lealtad. El tiempo, es fuente de aprendizaje, también generador de putrefacción. Y la política se pudre porque no cambia, se habitúa, hace lo mismo, no moviliza, las plagas se extienden, pierden color y alegría, se consume hasta que enferma y muere de agotamiento.

Maria Corina no evade retos, los enfrenta, está planteando un grandioso y extraordinario desafío: consultar al ciudadano para que juzgue, decida quiénes son creíbles, confiables. Ha descifrado al régimen e intenta organizar la auténtica oposición con participación ciudadana. Genuino espíritu democrático. No se es líder por imposición arbitraria, Presidente de una nación, jefe de un partido político porque me da la gana; lo es porque tienen esperanza, ideología, seguridad y confían en sus ideas y propuestas como expresiones.

Interesante proposición, y será aún más, cuando se desarrolle, perfeccione. Convocando a todos los dispuestos a conversar, afinar y pulir la propuesta, democrática, participativa e incluyente. No es que volvamos a ser buenos psuvistas, adecos o copeyanos. Lo que está en la mesa es que la democracia resurja, asentándose en manos y conciencia ciudadana, señalen a los merecedores de su confianza y guías a los cuales, están dispuestos a seguir en el complicado, duro y largo camino de la reconstrucción. No quienes usurpan indebidamente ordenando “¡síganme!”; sino el que invita “vamos juntos”; el estadista que visualiza en el horizonte al país para que el ciudadano sienta la convicción de integrarse.

Se puede o no estar de acuerdo con el sueño anhelado de una auténtica oposición unida, en el sublime objetivo: Venezuela y único interés: libertad y democracia, basada en principios éticos, valores morales, buenas costumbres ciudadanas, a pesar de las interrogantes por resolver, para que se haga realidad.

El tiempo transcurre y escabullen responsabilidades, guardan silencio, se hacen los locos. La propuesta para legitimar el liderazgo consultando al ciudadano, causa escozor. No admiten adeudo ni renuncian. Huyen despavoridos para no someterse al veredicto ciudadano popular. Las mafias políticas tienen miedo, culillo, buscan perpetuarse evitando iniciativas alternas. Quieren continuar beneficiándose siendo oposición.

¿Cómo se pierde? Poniéndose metas incorrectas. Ambicionando demasiado rápido. La arraigada María Corina lleva años de lucha, y recuerda que acompañamos a dirigentes sin éxito, fracasados, pero llegó la hora de la ciudadanía, son los ciudadanos, en ejercicio libre y democrático, quienes decidan sus líderes. Un reto formidable, una idea clara, una meta correcta de quien se empeña en ser conciencia del país con lo que ello implica, no cede a tentaciones y tiene la autoridad de dar la cara.

@ArmandoMartini

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