Benjamín Tripier

Por Benjamín Tripier

Los resultados a esta fecha de la gestión de 26 años de chavismo, muestran la destrucción la economía, habiendo bajado el PBI desde 500.000 millones de dólares a alrededor de 70.000 millones de dólares (es todo tan opaco que no hay manera de conocer ninguna cifra oficial) en menos de 10 años, y de llevar la producción petrolera a menos de 500.000 bpd a partir del próximo 3 de abril con la salida de Chevron.

También el chavismo es responsable de colocar al país en un nivel de pobreza donde, según Encovi “82,8% de los hogares quedó en la categoría de pobres por ingreso (no contaron con el dinero suficiente para adquirir la canasta básica) y 51,9% se ubicó en pobreza multidimensional” que tiene características de estructural… o sea que, aunque les aumentaran los ingresos, ese casi 52%, seguiría siendo pobre.

Sin contar que 8 millones de venezolanos huyeron del país debido a las condiciones de vida que el chavismo fue creando… y que si, en el supuesto negado, que se quedaran en el poder, ese número podría incrementarse significativamente.

La anterior es una fotografía que es parte de una película que augura un futuro más oscuro, con peores números y con un deterioro progresivo que se refleja en una recesión que va profundizándose, con una inflación creciente y, por supuesto, con una escasez de dólares que está disparando todos los días el tipo de cambio, y que se disparará aún más. Porque el futuro a corto plazo, y hasta que se produzca el cambio político, se ve espantoso.

En lo político, el chavismo perdió su base de sustentación popular, quedando relegado a menos de 20% de las preferencias de la gente… en realidad, hasta gran parte de ese 20% también quisiera que se vayan.

Porque si partimos del 70-30 con el que ganó la oposición, y se decanta ese 30% del chavismo, se infiere que al menos una tercera parte fue coaxionada para votar por el chavismo en contra de su voluntad y algunos votos más que posteriormente se perdieron por la desilusión con el liderazgo de Diosdado Cabello y Nicolás Maduro, por la brutalidad de los métodos que usaron para retener el poder; mientras los opositores, sin violencia, pudieron demostrar a los venezolanos y al mundo, que Edmundo González había ganado las elecciones. Y que el chavismo se convirtió en un gobierno de facto, sin legalidad, sin legitimidad y en minoría.

Porque la manera en que se comportaron e inmolaron las instituciones (CNE, TSJ, FNR, AN y FANB) para fraguar la retención del poder, les quita todo viso de credibilidad, y, seguramente, todas las medidas que fueron tomadas en este tiempo, serán viciadas de nulidad y no tendrán efectos exigibles. Es una cuestión de tiempo… de no mucho tiempo, para que ocurra.

Entonces los llamados a elecciones regionales sin antes haber resuelto el tema del 28 de julio, deben ser puestos en la perspectiva de ilegitimidad de las instituciones. No crear el falso dilema de votar o abstenerse, porque no se trata de eso… se trata de que si al llamado lo hiciera Súmate, entonces la gente podría responder con confianza… pero si no, entonces, la convocatoria no debería siquiera ser considerada.

El chavismo no tiene la legitimidad para administrar el país, imagínense si puede tenerla para administrar otra elección… y ni que hablar de la reforma constitucional… por favor… eso no tiene sentido.

Bueno, en realidad sí tiene sentido porque los políticos salen a darle validez y entran en una discusión sin contar con las bases que los eligen. Primero porque ninguno de los que hablan y declaran mueven el amperímetro de la popularidad que se convierte en votos, porque hoy, los votos solo los tiene María Corina Machado, pero ellos actúan y se expresan como si representaran a alguien.

Y segundo, porque cualquier resultado que se oficialice, que nunca será el reflejo de la voluntad popular, será el resultado que el chavismo ya tenía en mente, y que otorgará los cargos en forma graciosa a quien ellos ya tenían planificados.

Porque ya nunca más va a volver a ocurrir lo del 28 de julio, donde el grupo que yo llamo los “institucionales”, no hicieron trampas al sistema, porque tenían la decisión de entregar el poder… porque ya sabían -según las encuestas- que iban a perder y querían entregar, para salir por “la puerta grande” y volver a ser una opción en el futuro.

Pero los “radicales”, que tomaron conciencia de eso cuando ya no podían modificar los resultados en el sistema, decidieron patear el tablero y hacer lo que ya todos vimos que hicieron en una forma salvaje y sin límites. Asegurándose con esa acción que, una vez que se vayan -porque seguro que se irán- ya sea muy difícil que regresen… porque se están yendo por “la puerta de atrás” en una forma vergonzante.

Ahora, cuando vemos el panorama internacional, el nivel de aislamiento en el que quedó el gobierno chavista, deja cada vez más claro que el aislamiento no es para Venezuela, sino para ellos, porque el accionar internacional de María Corina Machado y de Edmundo González, va reposicionando a Venezuela, con la idea de una Venezuela liberal, asociada al resto del mundo, y aplicando las lecciones aprendidas, de “nunca más el Estado empresario”.

Y que, por primera vez en decenas de años, el nuevo gobierno se dedique a gobernar y no a cuidarse de la corrupción en la que caen inexorablemente los políticos con las empresas del Estado, y toda la filosofía corrupta que, en Latinoamérica, significa el Estado empresario… Nunca más.

Entre los puntos más resaltantes de las propuestas que hicieron María Corina Machado y Edmundo González en el CERAWeek, en Houston, se encuentra una desestatización ordenada y la apertura total a la inversión privada, incluyendo el petróleo y el gas; donde la participación del estado será subastada en forma transparente y basada en reglas claras, y el gobierno será el regulador transparente que ponga los límites que protejan al medio ambiente y a la sociedad.

También se hará énfasis en la seguridad jurídica para ganar confianza internacional; garantizando mecanismos de arbitraje internacional y se trabajará con el FMI y el Banco Mundial para renegociar la gigantesca deuda externa que nos deja el chavismo, porque antes de ellos, nosotros no solo no pedíamos dinero, sino que éramos quienes aportaban y lo prestaban.

El desastre no deja espacio sin cubrir… en cualquier área que se les ocurra nos hicieron un daño que costará reparar… pero lo haremos… reconstruiremos a Venezuela… y lo haremos pronto, y lo haremos bien.

Se trabajará en los temas impositivos y laborales para acelerar la inversión y el crecimiento de la economía, con énfasis en el sector energético. Y como muy importante, extraer las reservas en el subsuelo, porque ahí, bajo tierra, no le sirven a nadie. Hay que extraerlas y convertirlas rápidamente en riqueza para todos los venezolanos.

Venezuela tiene el potencial de producir varios millones de barriles por día. No se trata de aumentos marginales, sino de una revolución en la industria energética.

Porque contando con las mayores reservas de hidrocarburos del mundo, costos de producción bajos y una ubicación estratégica en el hemisferio occidental, Venezuela puede volver a convertirse en un actor clave en el mercado global. Y por supuesto, para lograr lo anterior hará falta una inversión masiva en infraestructura y educación.

Con Edmundo González presidente, y con María Corina Machado vicepresidente, lo que se busca es una transformación radical y no solo un ajuste incremental. Ambos presentaron una hoja de ruta clara, una que representa un beneficio tanto para los venezolanos como para los inversionistas. Y dejaron en claro lo esencial: nada de esto será posible sin libertad.

“La única solución para Venezuela es el fin del chavismo, el retorno de la democracia y, con ello, la reconstrucción del país con base en nuestros recursos naturales”.

En declaraciones recientes de Trump, pone el peso del desarrollo de la región latinoamericana en manos de tres dirigentes: Milei, Machado y Bukele. Por eso es tan importante el casi seguro Plan Marshall que nos permita renacer de las cenizas… y, pese al chiché y al lugar común, sin ninguna vergüenza lo bautizaría Plan Fénix.

Tuvimos en el pasado situaciones límite que hacían pensar a los mismos chavistas que hasta ahí llegaban, y que se tendrían que ir. Pero, cuando los que nos dedicamos al análisis del entorno revisábamos los factores habilitantes e inhibientes de la situación, éramos de los pocos que decían que “esta vez no se van… se quedan”. Porque, como en efecto ocurrió, en la medición de fuerzas no había condiciones para que se fueran.

Contaban con apoyo popular, las FANB estaban con ellos desde arriba hasta las bases, y el dinero petrolero seguía fluyendo. Pero la soberbia los ganó y comenzaron a alejarse de las expectativas de la gente, hasta un punto en que decidieron que eso no era importante… que lo que decían y declaraban desde el gobierno era más importante que lo que la gente percibía… hasta que les agotaron la paciencia, la gente se cansó, y ya no los quiere más.

De hecho, no he encontrado a ningún venezolano que hable bien del gobierno porque hasta los enchufados, bolichicos, alacranes y otras especies de esa fauna, en privado, están convencidos que esto no da para más… que la revolución se agotó.

Por eso es que esta vez es diferente; nadie quiere dar vuelta la página, sino que el pueblo resistirá en forma pacífica y pasiva, hasta que María Corina Machado dé una señal de que ha llegado el momento de salir -siempre en forma pacífica- a la calle a presionar hasta que se vayan. Y para eso debe recuperarse el momentum que hubo en agosto y en enero, porque hacerlo fuera de tiempo puede resultar en una masacre de los marchantes a manos de las fuerzas de represión… de los encapuchados y de los de cara abierta, pero con anteojos negros.

Porque en cualquier situación en el pasado, siempre el chavismo mantenía visos de viabilidad, al menos por unos años más. Bueno… esa situación hoy no existe… el chavismo tal como está planteado ya no es más lo que supo ser, y está jugando a filas cerradas y en forma totalmente defensiva.

Perdió la iniciativa mediática, así como la iniciativa política. Por eso es que convoca elecciones y pretende modificar la Constitución; por eso es que acepta con la boca cerrada que le quiten las empresas petroleras, pero sigan repatriando delincuentes expulsados de EE UU. Por eso también es que viaja a un costo altísimo hasta aguas internacionales para molestar a los de Exxon y al gobierno de Guyana. Y es por eso que no anda insultando ni a Trump, ni a Lula, ni a Petro… porque ya ni siquiera pueden insultar abiertamente como, con arrogancia, lo hacían en el pasado.

Y el síntoma más claro que se repite en todos los casos de gobiernos de este tipo antes de salir, es que ya se habla “libremente” de la salida, como si fuera cuestión de tiempo. Por eso es que esta vez es diferente a las anteriores, y sí se van a ir.

Recomendación

  • Al gobierno: que adopte la estrategia de desregulación total para que la economía alcance, a través de los actores privados -empresas y personas- los equilibrios posibles, por la nueva manera que deberían encontrar los actores para relacionarse entre ellos… con la mínima participación del estado. Por supuesto habría que reducir el estado y el gasto público asociado para llevar los impuestos y otras exacciones al mínimo posible. De otra forma, es difícil que los eventos críticos que se vienen, no hagan más daño que el que deberían.
  • A la dirigencia opositora: que explique en términos llanos, para toda la gente, las propuestas que se hicieron en el CERAWeek, en Houston, el evento energético más importante del mundo, sobre cómo será la Venezuela del futuro, y cómo todas esas propuestas se convertirán en un nivel de vida superior, equiparable a cualquiera de las sociedades del primer mundo. Y es algo que puede lograse en tiempos relativamente cortos para que la gente ya pueda ver mejoras… y siempre sabiendo que, en el futuro, siempre estarán mejor (y no peor, como es ahora).
  • A la dirigencia empresarial: que asuma un verdadero liderazgo frente a la sociedad anticipando el tsunami que se nos viene, y proponiendo medidas concretas para que los empresarios y las personas protejan su patrimonio y que adviertan que la única manera de salir de esta situación caótica es con una transición política. Es una obligación del liderazgo plantear las cosas con claridad… ya no queda espacio para mirar para otro lado como lo vienen haciendo.

Por Benjamín Tripier

Nos acostumbramos, en la masiva exportación cultural de Hollywood, a ver caer por cantidades, indios apaches, alemanes nazis, japoneses, coreanos y vietcongs, así como rusos, talibanes y los terroristas de la zona del Medio Oriente. Foto: Pixabay

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, durante toda la guerra fría, y ya entrando en la era postsoviética, fuimos culturalmente cooptados por el concepto de “los buenos” y “los malos” (the good boys and the bad boys). Lo cual se caracterizó por internalizar, a nivel de las personas individualmente, y de las sociedades como un todo, que los bandos tenían una, y solo una, confirmación: los buenos eran los norteamericanos y los malos todos los que se les oponían.

Nos acostumbramos, en la masiva exportación cultural de Hollywood, a ver caer por cantidades, indios apaches, alemanes nazis, japoneses, coreanos y vietcongs, así como rusos, talibanes y los terroristas de la zona del Medio Oriente. Todos vencidos por muy pocos norteamericanos, principalmente rubios de ojos azules, pero luego también negros (que eufemísticamente rebautizaron como afroamericanos) y de otras razas que se fueron incorporando al lado de los buenos, como pueden haber sido algunos latinos… pero siempre norteamericanos de los Estados Unidos.

Y pese a que no figuraban formalmente, en el subconsciente se sabía que los chinos también formaban parte del otro lado de la línea: todos esos eran los malos… dicotómico y sencillo.

Los grandes bloques de pensamiento fueron los comunistas y los anticomunistas… los comunistas eran los malos y los anticomunistas eran los buenos.

Desde nuestra Latinoamérica, tradicionalmente el patio de atrás de los gringos (en realidad, Centroamérica era el verdadero patio de atrás, y nosotros, en Sudamérica estábamos al fondo), veíamos todo eso como desde afuera, porque en realidad, los fenómenos del salvajismo de las guerrillas que actuaron en la región dirigidas por el comunismo de la Cuba castrista, y la reacción anticomunista de los gobiernos militares en cada país, casi no fueron incorporados a la embestida cultural que mencionaba más arriba.

Claro… era porque los buenos actuantes no eran gringos, sino militares locales y guerrilleros locales (hoy se llamarían terroristas), por lo que no sumaban a la épica estratégica de un solo gringo matando a decenas de enemigos, sin sufrir mayores daños… y si los sufrían, pues eran envueltos en la bandera y recibían salvas de infantería y el reconocimiento de su nación agradecida.

Por buscar alguna fecha referencial, pese a que hubo otras tantas, el 9/11, marcó un antes y un después, porque desde allí en adelante todo comenzó a ser menos claro y más confuso, porque para “hacer el bien”, los buenos también tenían que adoptar actitudes de malos y otras veces -pocas veces- los malos hacían cosas de buenos.

Desde esa fecha comenzó a tomar forma el antiterrorismo formal en aeropuertos y en las calles de las grandes capitales, dio pie a Guantánamo, y todo se mezcló… Ya los límites no estaban tan claros, y la izquierda comenzó a ganar elecciones, y países que tradicionalmente fueron parte de “los buenos” pasaron a ser “los malos”. Entonces hubo que hacer esfuerzos mayores de casi cirugía de precisión para lograr reconocer la parte buena que les quedaba a esos países recategorizados como malos.

Las izquierdas latinoamericanas, atentaron contra las instituciones que los habían llevado al poder y produjeron daños profundos en las sociedades donde actuaron, aumentando la pobreza e irrespetando los derechos humanos. Por lo que, en los países donde lograron destruir las instituciones, se mantienen en el poder, ya encolumnados con los bad boys, pero habiendo generado, al mismo tiempo, un rechazo interno tan grande que augura que, con la sola salida de estos gobiernos, el país automáticamente pase a encolumnarse con los good boys… categoría de la que nunca debió haber salido.

Y las cosas cambiaron, ya nada es dicotómico y sencillo; los conflictos modernos rara vez son simples enfrentamientos entre «buenos y malos», así como las guerras actuales tienden a ser asimétricas y multifacéticas, con la ciberseguridad y la información como nuevos frentes de conflicto.

Lo cual debe ponerse en la perspectiva de las fuerzas con bandera y las irregulares, que les dan un perfil novedoso y especial a los protocolos de enfrentamiento o normas de combate –rules of engagement– entrando en una zona gris, donde los “guantánamos” de este mundo pasan a ser parte de una nueva normalidad.

Entonces llegamos al presente año 2025, donde las relaciones internacionales se caracterizan por una dinámica compleja donde se hace necesario volver a trazar una línea límite actualizada. No hay que olvidar que, al principio de este artículo, alemanes y japoneses eran “malísimos” y ahora están claramente del otro lado. Y países que no figuraban, como Irán, ahora son parte del “eje del mal”.

Esta recategorización no es absoluta y depende de diversos factores, tales como la política interna, las relaciones diplomáticas, y la postura frente a temas globales como el cambio climático, los derechos humanos, y la paz mundial.

Los «países buenos» son frecuentemente vistos como modelos a seguir en cuanto a derechos humanos, sostenibilidad ambiental y cooperación internacional. Ejemplos incluyen a naciones que han adoptado políticas progresistas, han liderado iniciativas de paz, y han mostrado un compromiso sólido con la justicia social y la igualdad.

Mientras que los «países malos» son aquellos que pueden ser criticados por violaciones de derechos humanos, prácticas autoritarias, o acciones que amenazan la estabilidad regional y global. A menudo, estos países enfrentan sanciones internacionales y un aislamiento diplomático, lo que puede agravar aún más sus políticas internas.

Aunque las definiciones absolutas anteriores pueden ser distorsionadas por una palabra que cobró relevancia en los últimos tiempos, que es “percepción” (ser percibido), que se manifiesta a través de las redes y los medios de comunicación, con la cobertura mediática de las narrativas dominantes.

También entran en juego los intereses geopolíticos, que llevan a alineaciones temáticas, lo cual permite alinearse con otros en temas específicos, siempre manteniendo a la vista los límites que no se pueden traspasar, casi siempre impuestos por el país que lidera esa línea de acción.

Porque lo que un país considera como una acción positiva puede ser visto como negativa por otro, dependiendo de sus intereses.

En la diplomacia de estos tiempos, es fundamental reconocer que las simples etiquetas de «bueno» y «malo» simplifican excesivamente la realidad, donde muchos países muestran una mezcla de comportamientos y políticas. Por lo tanto, fomentar el diálogo y la cooperación se vuelve esencial para abordar los problemas globales de manera efectiva.

A medida que avanzamos en 2025, el desafío para la comunidad internacional es construir un marco de colaboración que trascienda las divisiones de etiquetas, porque el comunismo-anticomunismo, incorporó la dimensión de derecha e izquierda (que cada vez explican menos), cruzadas transversalmente por el wokeantiwoke.

Los esfuerzos conjuntos para combatir problemas globales, como el cambio climático y el terrorismo, requieren la participación de todos los países, independientemente de su reputación.

Pasamos de los caballeros con reluciente armadura, a los héroes uniformados bajo bandera, terminando en la actualidad en fuerzas no uniformadas que, respondiendo a una bandera o no, hacen que el campo de batalla sea más difuso, llevando a acuñar el concepto de lo “híbrido”, con el amplio rango de conceptos que caen bajo ese paraguas.

Desde que Donald Trump asumió la presidencia del país más relevante del planeta, abarcó en forma disruptiva una cantidad de temas conflictivos que hicieron cuestionar la dicotomía de bueno y malo. Porque en realidad, desde las más diversas realidades afectadas por sus amenazas, era el “bueno” actuando como “malo”.

Muy difícil de digerir, pero muy fácil de entender, porque eran realidades en movimiento. Si bien aún casi todas eran solo amenazas creíbles, los impactos que producían eran movimientos reales, obedeciendo a la amenaza.

Otra perspectiva que debería incluirse es la altura desde la que se percibe la situación bajo evaluación. Por ejemplo, el caso Rusia-Ucrania, siempre, desde el primer día, y tratándose de potencias nucleares, el verdadero choque fue entre Rusia y Estados Unidos porque se mueven intereses e información que ni Ucrania ni la Unión Europea están al cabo de manejar. Eso es visión satelital y solo esos dos países la tienen, y solo ellos dos pueden negociar.

Ahora, cuando bajamos a visión de avión, y cuando ya las conversaciones del nivel más alto están avanzadas, sí podemos encontrarnos con casos como el choque de Zelenski en el salón oval, donde había una asimetría de intereses; y donde Zelenski no podía entender por qué es que Trump hablaba de Putin… claro… es que estaban en una liga diferente.

O las conversaciones de Trump con Keir Starmer y con Emmanuel Macron (dos dioses menores en el altar nuclear) que tienen una perspectiva diferente a la de Zelenski, quien, con todo derecho, debe defender la soberanía de Ucrania, pero con muy altos niveles de dependencia de Estados Unidos y de la UE.

Todo hace pensar que ya Zelenski entendió que está metido en una guerra de grandes y muy grandes, y que él tiene que buscar salir del cuadrante pierde-pierde en el que se metió en la Casa Blanca, y buscar que Estados Unidos se siga comprometiendo con su causa.

O sea que, según este enfoque, no es que Trump sea amigo de Putin, sino que entre los dos tienen en sus manos la supervivencia de la civilización humana. Porque a ese nivel, aún estamos en la guerra fría, y el juego es quién de los dos aprieta el botón primero, para que lancen sus tandas de bombas nucleares… y ninguno de los dos quiere eso. Cuando hablan los grandes, los chicos no intervienen… por más injusto que parezca y por mas injustos que parezcan los resultados a obtener.

Es muy posible entonces, que Rusia se quede con Crimea y con parte de las tierras conquistadas, simplemente porque puede hacerlo… y porque detenerlo puede tener un costo gigantesco que la civilización occidental no está dispuesta a pagar… en fin… no solo Rusia es un bad boy, sino que también es un big guy. Pero claro… así como Putin es una amenaza, Trump también lo es…porque también, además de ser un good boy, es un big guy… y bigger than the other.

Por lo que no hay aún un resultado final excepto que la pulseada entre potencias nucleares se impone sobre todo lo demás. De lo que sí hay que tener claridad es que, para Estados Unidos, Rusia, China e Irán, son sus enemigos… y de eso no hay que tener dudas.

Entonces, el concepto de «eje del mal» sigue inconmovible y debe seguir siendo el factor de referencia que diferencie a los buenos de los malos… así en algunos momentos pueda haber una percepción transitoria diferente.

Para el caso de Venezuela, todo indica que Trump tiene un claro sentido de dirección y una secuencia de pasos, los cuales irán aplicándose al ritmo de las circunstancias.

Porque lo concreto es que el chavismo de Diosdado Cabello y Nicolás Maduro ya está anotado entre los bad boys, y el lado de María Corina Machado y Edmundo González no solo son reconocidos como parte de los good boys, sino que, junto con Bukele y Javier Milei, María Corina Machado es uno de los socios apuntados por Trump para liderar la región… y eso, no tiene vuelta atrás.

Es una cuestión de tiempo para que nuestro caso venezolano se alinee con cada uno de los frentes que tiene abiertos el chavismo en Estados Unidos. A medida que se vayan presentando, estos se irán ejecutando. Puede ser el tema Guyana, la jefatura percibida del tren de Aragua, los 25 millones de dólares de recompensa, la protección a Hezbolá y la asociación con Irán, y hasta la asociación con Rusia cuando lo crean conveniente.

Este caso de Chevron es solo uno de los pasos que entiendo tienen en Estados Unidos para presionar hasta que, alguno de los frentes choque y se produzca el efecto “fruta madura” que arrancó Trump en su primer gobierno, y que la izquierda demócrata (Juan Gonzales y Kamala Harris) suspendió y alivianó.

Vamos a tener un 2025 muy complicado en casi todos los frentes, el social, el político, el económico, el petrolero y el internacional… y el nudo que debe ser desatado para que las cosas cambien es la salida del chavismo del poder, y su entrega constitucional según el resultado de las elecciones del 28 de julio de 2024.

Recomendación

  • Al gobierno: que, frente a la nueva situación de limitación de ingresos, libere los controles de forma tal que las mismas fuerzas del mercado tiendan a buscar el equilibrio. El dólar dejará de ser la moneda de transacción y se concentrará -como históricamente fue- solo para el ahorro y preservación de valor. Por lo que la economía, al desdolarizarse, caerá en las fuerzas del bolívar, sometido nuevamente a la estancflación profunda que terminará en escasez y mayor deterioro en la calidad de vida. Ahora, si declararan al dólar como de curso legal, entonces es posible, que, con los mercados liberados, podamos defender el valor patrimonial.
  • A la dirigencia opositora: que prepare una campaña de información para compartir los pensamientos sobre la situación de las elecciones del 25 de mayo y de la reforma constitucional que quieren hacer. Que María Corina Machado explique en forma sencilla y directa las razones para la posición que está asumiendo, y que descoloque a los alacranes -abiertos y escondidos- que le están haciendo el juego a la división. También debe haber una campaña para poner a la gente a soñar con todo lo bueno que vendrá, que se reflejará en una calidad de vida superior y un foco de atracción para el regreso voluntario de aquellos de la diáspora que estén en condiciones de hacerlo.
  • A la dirigencia empresarial: que preparen a la comunidad empresarial para enfrentar este nuevo período de estanflación que se viene, y proponga cursos de acción estratégica y gerencial para defenderse; porque no hay posibilidades sino de defenderse. Porque las fuerzas que los atacan provienen de las líneas ideológicas del chavismo y de sus enemigos externos, tantas veces insultados y vituperados. Si bien los empresarios solo pueden reaccionar, deben hacerlo en forma proactiva buscando energía en la fuerza de la visión y en sus valores estratégicos. Lo que sí deben tener claro es que en esta etapa la improvisación no funcionará. Y el mito de la experiencia como sustituto de la educación, tampoco lo hará, En tiempos de turbulencia más les vale contar con un piloto con credenciales… por su bien y el de todos los pasajeros.

Por Benjamín Tripier

El chavismo se resquebraja cada día más, y cualquier día de estos nos encontraremos con la noticia de que ya no están más… que implosionaron

Bueno… se volvieron a imponer las sanciones petroleras, regresando al punto de partida donde las dejó la primera presidencia de Donald Trump… nada nuevo para el chavismo que ya había pasado por esto, y volverán a pasarlo una vez más.

Para ellos, con o sin sanciones, es seguir manejando el gobierno de Venezuela que es la garantía de impunidad personal para una gran masa de funcionarios, políticos, militares y empresarios que corren serio peligro si salen de Venezuela, o si, aún adentro, pierden el poder. Porque para ellos, el poder es vida… es oxígeno y es supervivencia. No se irán de una manera suave.

Claro… a menos que las cosas se les pongan tan fuertes que el costo de quedarse sea mayor que el de irse. Porque un paso grande que dio la sociedad venezolana, además de tomar conciencia del daño que les ha hecho y es capaz de seguir haciendo la revolución bolivariana, fue crear la red de seguridad consistente en una institucionalidad capaz de sustituirlos casi sin resistencia.

La asunción de Edmundo González Urrutia con el apoyo de María Corina Machado, será bienvenida por la gente de bien, y rechazada solo por aquellos que hicieron las cosas tan mal, que correrían riesgos al entregar sus cargos. Porque hasta el hecho de haber “mirado para otro lado” y permitir que la maldad se expandiera, que debería ser penalizado, puede ser dejado de lado y no ser castigado, debido al salvajismo con el que el chavismo actúa.

Lo que sí será -y debería ser- imperdonable es el abuso a los DD HH, directo o indirecto, la violación a la propiedad privada, y la corrupción, aunado al enriquecimiento indebido de gente que nunca -pero nunca- hubiera podido alcanzar los niveles de fortuna y poder que manejan, de no haber mediado connivencia con el poder corrupto del chavismo.

Todos saben quiénes son: tienen nombres, apellidos y domicilios, tienen padres, hijos y hermanos, tienen amigos y relacionados, así como empleados, contratistas y socios que hoy ya saben y reconocen que los vieron hacerse ricos, o aumentar su riqueza, valiéndose de un estado corrupto que abusó de la gente, y que le quitó el pan de la boca a esos millones de venezolanos que hoy forman la formidable plataforma de pobres y muy pobres que no pudieron o quisieron irse del país.

Esa gente debe pagar… y pagarán: el que las hace, las paga… más pronto que tarde… porque son mala gente… porque representan al mal y al demonio.

Regresando al tema Trump, poco a poco vamos armando un rompecabezas que puede ayudarnos a medianamente comprender y anticipar sus movimientos para con nosotros… vamos observando -y aprendiendo- su comportamiento, así como los mensajes de su grupo cercano de funcionarios como Marco Rubio, Mauricio Claver-Carone y Mike Waltz, todos ultra enemigos de la izquierda y de Maduro y su combo.

Siempre en la claridad de que, pese a que la cara visible que recibe los golpes es Maduro, actualmente, el verdadero jefe de la revolución, es Diosdado Cabello.

Sabemos que cuando Claver-Carone calificó la estrategia de Trump como “impredecible”, acertó porque Delcy Rodríguez calificó la medida de reinstalar las sanciones petroleras como “inexplicable”, que para este caso funcionaron como sinónimos. Debemos esperar que, en la multiplicidad de frentes de contacto, los siguientes movimientos puedan derivarse del tema del tren de Aragua como organización terrorista que para ellos lidera Maduro, puede venir del rescate de los rehenes norteamericanos, de la orden de captura con recompensa de 25 millones de dólares, también del tema Herzbolá, de los DD HH, o de tantas otras aristas que pudieran ser fuente de lo “impredecible”.

También sabemos que las cosas con Ucrania se reencauzaron cuando negociaron el tema de los minerales a través de un “fondo de inversión para la reconstrucción” que sería gestionado conjuntamente por los gobiernos de EE UU y Ucrania, y que canalizaría la mitad de los ingresos de futuros proyectos de recursos naturales hacia el fondo, y que el dinero se reinvertiría en más desarrollos.

Por lo que la reconstrucción de la economía de Ucrania está muy cerca, mientras el “amigo” Putin saldrá con las “tablas en la cabeza”, con una economía de un tamaño inferior a las de California o Texas tomadas individualmente, pero casi destruida por la locura de Putin de llevar a la guerra a ese, históricamente, sufrido pueblo ruso.

Por lo que, para nuestro caso venezolano, debemos prepararnos para que formalice con Edmundo González y con María Corina Machado, el Plan Marshall venezolano que les vengo anticipando. Si algo así no se firma, entonces no debemos esperar acciones inmediatas… todo lo que hagan debe involucrar lo que Trump considere una “justa” contrapartida.

En ese mismo orden de ideas, revisando el tema Gaza, el proyecto de la Riviera, es un incentivo para justificar la fortuna que EE UU va a invertir en apoyar a Israel en contra de Irán, que es una amenaza para el mundo, pero especialmente para Israel.  Tal vez nosotros tengamos nuestra propia Riviera, porque realmente es un desperdicio sin sentido tener los km de frente al mar Caribe que no estamos valorizando en su justa medida.

Por lo que es una fantasía creer que algún gobierno o empresa normal va a firmar nada con el chavismo que ya ha demostrado que no es creíble y que representa a un gobierno en plena desintegración, haciendo malabares para hacer creer que “todo está bien” cuando nada está bien.

Por eso los políticos que le siguen el juego al tema de la elección del 25 de mayo o a lo de la reforma constitucional, más los empresarios que siguen haciendo acuerdos e inventando imposibles, más los militares que siguen manejando fondos de corrupción, todos caen en la misma categoría de colaboracionistas, que no es otra cosa que complicidad para que la ficción de institucionalidad parezca real, cuando está carcomida en sus cimientos.

Políticamente hablando, los verdaderos opositores deberían acompañar las señales de María Corina Machado, que se ha ganado a pulso el liderazgo y que es quien está mejor capacitada para decidir lo que hay que hacer en con estos dos proyectos distractivos, que son trampas o señuelos del chavismo para seguir presionando a la oposición.

Los opositores verdaderos seguirán a María Corina Machado, no importa qué, mientras que los otros, pseudo demócratas colaboracionistas sin apoyo popular, se seguirán prestando al juego… escorpiones, alacranes y “mesitas” … todos lo mismo, buscando su acomodo personal.

De allí las demandas a Chevron et al sobre proporcionar fondos para la corrupción, la represión, la tortura y la muerte. Por eso es que, en el Congreso de EE UU, al de Chevron se le denomina “petróleo de sangre” o “barriles de sangre”. De esta experiencia, el daño reputacional de Chevron será mayor que los problemas financieros que ya está enfrentando.

En lo económico, normalmente, las cosas que terminan pasando son las que los agentes económicos creen que pasarán, basados principalmente en expectativas, por eso la economía es también la ciencia de las expectativas.

Con la reposición de las sanciones, los más conservadores confirmarán las estrategias que venían desarrollando, y los optimistas fantasiosos, me imagino, que ajustarán las suyas… claro… en realidad ese optimismo no es sino una expresión de deseo de aquellos actores económicos, políticos y sociales que quisieran que este desastre se eternice, porque a ellos y sus intereses, otra cosa no les haría bien.

Pero bueno… ya sea que Chevron suspenda la producción el 1 de marzo o que tenga los seis meses de delay time que algunos interpretan, lo cierto es que las expectativas cambiaron y que ya no contarán con esa oferta de dólares que les aportaba Chevron desde 2022; en realidad la política monetaria y cambiaria estaba apoyada en la oferta de Chevron vía los bancos a través de los cuales operaban esos convenios petroleros.

Hay que tener en cuenta que según algunas lecturas (porque ni Pdvsa, ni Chevron publican cifras… todo gris, toda opacidad) Chevron significa entre 30% y 50% de la producción petrolera nacional, pero el otro 50%, el de Pdvsa, se apoya en la asesoría y apoyo de Chevron… hoy se podría decir que Chevron sostiene el negocio petrolero de Pdvsa… y cuando se vayan… porque se irán, bueno nuestra producción puede tender a cero.

Hay que hacerse a la idea de que la inflación y el tipo de cambio se correlacionarán mucho más directamente y que sufriremos un proceso devaluatorio e inflacionario como los que supimos vivir hace no tanto, con la correspondiente escasez, desempleo y recesión. Y su impacto directo sobre los servicios públicos de electricidad, agua e internet, así como con el aumento de la voracidad fiscal a todos los niveles de la administración pública, incluyendo estados, alcaldías, entidades descentralizadas y empresas con impacto del Estado.

Este será un año difícil para todos, desde las empresas hasta los consumidores, diferenciándose con el pasado en que entonces todos creíamos que, como el chavismo iba a mantener el poder, podía haber un proceso de readecuación acotado y, mal que mal, se podía sostener un tipo de economía de poca profundidad.

Pero esta vez es diferente porque nadie medianamente informado y con consciencia estratégica, puede creer que el chavismo permanezca mucho tiempo más. Esta vez se fracturó y sacrificó las bases que los sostenían, volviéndose un proyecto inviable que puede postergar su salida solo a sangre y fuego; y todos sabemos que, en nuestra Venezuela, eso no es sostenible.

Por eso hay que hacer una revisión estratégica de las empresas incorporando elementos como casi certezas, lo que antes eran señales débiles, o alertas tempranas. Hoy más que nunca las empresas deben hacer grandes esfuerzos por mantenerse vivas, porque 26 años después, estamos cerca de comenzar a construir algo mejor,

El chavismo se resquebraja cada día más, y cualquier día de estos nos encontraremos con la noticia de que ya no están más… que implosionaron. Por eso es tan importante el proceso de paciencia estratégica que maneja María Corina Machado, esperando a que pronto, muy pronto, la fruta madura, se desprenda con el mínimo de resistencia.

En el campo social, el proceso progresivo de pobreza en el que está sumido 85% de la población venezolana, no va a detenerse mientras el chavismo continúe en el poder… más que nada porque por diseño, ellos fueron estructurándose para ser la “fábrica de pobres” que no era sino la fábrica de votos que los sostuvo hasta que las condiciones del entorno cambiaron y esos pobres se les volvieron en contra.

Y aunque ahora quisieran hacer algo para intentar sacarlos de la pobreza para que los perciban menos negativamente, no saben cómo hacerlo, porque nunca pensaron en eso. Hay que recordar la triste frase de sus dirigentes, sobre que si los sacaban de la pobreza se volvían escuálidos.

Así que bueno… ya no tienen vuelta atrás, porque el pueblo se dio cuenta, rompió el síndrome de Estocolmo, y salió de la jaula… ya no solo no quieren a sus captores, sino que los repudian profundamente… ya nadie los quiere… y se tienen que ir.

Entre las razones para ese cambio radical en la gran masa popular, se encuentran el cambio generacional, el peso de las redes sociales y la internet, mostrando que había cosas distintas y que se podía vivir mejor, y la diáspora que les iba contando como con trabajo y esfuerzo, se podía progresar…

Bueno… eso y el cansancio de tanta tristeza y problemas en un pueblo alegre y aspiracional… Creyeron que conocían al venezolano y no se dieron cuenta que año tras año se desvincularon de la gente y los ganó la soberbia del poder.

Vivir mejor como era en Venezuela antes de que esta gente se hiciera con el poder, con cantos de sirenas (situación en la que se ofrece algo atractivo, pero que en realidad es engañoso) que, como en La Odisea de Homero, esos seres mitológicos atraían, pero luego destruían a quien los seguía. Que es lo que le terminó pasando a la gran masa de base de nuestro pueblo, que terminó viviendo entre los despojos de lo que supo ser una gran nación.

Y que, sin duda, dentro de muy poco tiempo, cuando esta gente se vaya, comenzará el camino de la reconstrucción y recuperación de la esperanza y de la autoestima, como motores para alcanzar los niveles de felicidad que nos merecemos.

Los invito a escuchar las palabras de María Corina Machado en la entrevista que le hizo Donald Trump Jr., hijo del presidente de EE UU, donde menciona los puntos de palanca en los que se sustentará esta nueva etapa llena de entusiasmo: energía, ubicación geográfica, manejo de la tierra, y esencialmente, el pueblo de Venezuela.

Recomendación

  • Al gobierno: que a la luz del accionar de Trump en su política exterior, lo que se viene para Venezuela no es bueno. Y el chavismo en el poder debe estar claro en que ya con ellos no negociarán, y, por el contrario, los someterán a extrema presión. Deberían comenzar a liberalizar la economía para aminorar los impactos, porque con medidas sin sustento institucional y sin contar con apoyo popular, solo las leyes del mercado podrán hacer que los golpes que se vienen puedan procesarse sin destruir aún más las estructuras.
  • A la dirigencia opositora: que siga manejando la paciencia estratégica manteniendo activa la esperanza de la gente, tomando ventaja de las redes sociales y del “boca en boca”, para evitar tener que tomar las calles antes de que haya un nuevo momentum. Que la siguiente salida a la calle sea la definitiva y sin retorno… pero eso no es ahora… ya llegará el tiempo perfecto para hacerlo.
  • A la dirigencia empresarial: que administre su rol político poniéndose del lado de la legalidad y la legitimidad. Porque seguir apoyando esta ficción institucional basada solo en miedo, represión, tortura y muerte, terminará de destruir la reputación y validez de organizaciones de empresarios que tomó décadas de esfuerzos de construcción por parte de empresarios nobles y patriotas. Este es un momento límite donde los que están deben tomar decisiones: o se ponen del lado del bien o dan un paso al costado… pero lo que sí sería muy negativo es que se mantengan en esta tesitura de “eso del fraude y las torturas no es conmigo” y sigan convalidando este estado de cosas… Porque todo indica que las próximas elecciones empresariales darán como resultado a “la jefa” imponiendo sus candidatos, que ya sabemos quiénes son. Ahora es el momento de salvar las instituciones renunciando en forma motivada

Por Benjamín Tripier

Y en cuanto a nosotros, en Venezuela, los que vienen en el gobierno de Trump tienen mejores intenciones, las cuales habrá que ver si se concretan cuando asuman el gobierno… porque antes de asumir, el micrófono y las redes aguantan todo, pero después, una vez que están a bordo, habrá que ver cuánto pueden cumplir

Bueno, ya se acabó la etapa Biden, habiendo llegado bajo su mandato al punto más a la izquierda que un gobierno de EE UU había alcanzado en el pasado… realmente fue como si el que hubiera ganado esa elección hubiera sido Bernie Sanders. Pero no… fueron Biden y Kamala.

El partido Demócrata es un partido político estadounidense socio liberal con importantes facciones progresistas y socialdemócratas… que incluyen al movimiento woke, a los LGTBI+, indigenistas, black lives matter, abortistas y cuanta minoría desarraigada había en EE UU o sea que son la izquierda de EE UU.

Son socialistas que aceptan la democracia, pero son estatistas, intervencionistas, y sostienen la idea de que hay que quitarles a los ricos para dárselo a los pobres, sin que remotamente se les ocurra pensar en cómo sacar a la gente de la pobreza. El ciclo típico es que los republicanos generan riqueza, para que los demócratas se la gasten… y eso se nota con claridad en la alternancia en las victorias electorales.

Y posiblemente los venezolanos fuimos los únicos en notarlo de una manera tan directa, porque tuvimos que sufrirlos y porque veíamos como los demócratas de Biden-Kamala se enredaban en pactos espurios que favorecieron a que el pueblo de Venezuela siguiera sufriendo en una revolución sin sentido que nos hundió cada vez más profundamente… y aún sigue haciéndolo.

Y ellos, los americanos, que siempre tuvieron, tienen y seguirán teniendo (“para siempre” luce como mucho, pero por ahí andan las cosas) durante mucho tiempo más, el poder para que hagamos o dejemos de hacer cosas, deberían asumir la cuota de responsabilidad que les corresponde en el desastre al que hemos llegado conviviendo permisivamente con el chavismo.

Uno podría caer en la tentación de creer que lo hicieron por inocentes… que el chavismo fue más inteligente que ellos, y que por eso se dejaron atrapar en esa red de promesas e intenciones que sirvieron para que florecieran los oscuros negocios de los políticos, los funcionarios, los militares, los empresarios y los analistas aduladores… Y que de tanto en tanto “descubrían” y sancionaban… uno a uno, y solo cuando a algún grupo interno de los gringos les convenía.

Claro que, para ser lo más justos posible, eso ocurrió principalmente bajo la administración de Biden y el inefable Juan González en la Casa Blanca, cómplice necesario del chavismo para que se llegara a estos extremos de salvajismo, tortura y muerte.

Bueno, ya se acabó la etapa Biden, habiendo llegado bajo su mandato al punto más a la izquierda que un gobierno de EE UU había alcanzado en el pasado… realmente fue como si el que hubiera ganado esa elección hubiera sido Bernie Sanders. Pero no… fueron Biden y Kamala.

El partido Demócrata es un partido político estadounidense socio liberal con importantes facciones progresistas y socialdemócratas… que incluyen al movimiento woke, a los LGTBI+, indigenistas, black lives matter, abortistas y cuanta minoría desarraigada había en EE UU o sea que son la izquierda de EE UU.

Son socialistas que aceptan la democracia, pero son estatistas, intervencionistas, y sostienen la idea de que hay que quitarles a los ricos para dárselo a los pobres, sin que remotamente se les ocurra pensar en cómo sacar a la gente de la pobreza. El ciclo típico es que los republicanos generan riqueza, para que los demócratas se la gasten… y eso se nota con claridad en la alternancia en las victorias electorales.

Y posiblemente los venezolanos fuimos los únicos en notarlo de una manera tan directa, porque tuvimos que sufrirlos y porque veíamos como los demócratas de Biden-Kamala se enredaban en pactos espurios que favorecieron a que el pueblo de Venezuela siguiera sufriendo en una revolución sin sentido que nos hundió cada vez más profundamente… y aún sigue haciéndolo.

Y ellos, los americanos, que siempre tuvieron, tienen y seguirán teniendo (“para siempre” luce como mucho, pero por ahí andan las cosas) durante mucho tiempo más, el poder para que hagamos o dejemos de hacer cosas, deberían asumir la cuota de responsabilidad que les corresponde en el desastre al que hemos llegado conviviendo permisivamente con el chavismo.

Uno podría caer en la tentación de creer que lo hicieron por inocentes… que el chavismo fue más inteligente que ellos, y que por eso se dejaron atrapar en esa red de promesas e intenciones que sirvieron para que florecieran los oscuros negocios de los políticos, los funcionarios, los militares, los empresarios y los analistas aduladores… Y que de tanto en tanto “descubrían” y sancionaban… uno a uno, y solo cuando a algún grupo interno de los gringos les convenía.

Claro que, para ser lo más justos posible, eso ocurrió principalmente bajo la administración de Biden y el inefable Juan González en la Casa Blanca, cómplice necesario del chavismo para que se llegara a estos extremos de salvajismo, tortura y muerte.

Recomendación

  • Al gobierno: que ponga el ojo en Pdvsa porque en la etapa de nuevas sanciones que se viene, se creará una burbuja de mayor opacidad que será aprovechada para profundizar la corrupción/ “raspado de olla”… así sea como una cacería interna de brujas, pero que intenten detener la sangría de recursos que se viene. Más que nada porque los recursos serán pocos y no alcanzarán para todo… o para todos.
  • A la dirigencia opositora: que, siga marcando la pauta y mantenga el contacto cercano con las bases, con mensajes realistas, para no crear falsas expectativas. La presencia de Edmundo González en la toma de posesión de Trump es un mensaje positivo y alentador, aunque aún faltan acciones concretas que no sean solo amenazas, sino que se conviertan en reportes de lo que ya ocurrió… las declaraciones solas ya no sirven… estamos en la hora de concretar.
  • A la dirigencia empresarial: que se manifieste en favor de Noel Álvarez y su desaparición forzada, y de la orden de captura contra José Rincón, ambos empresarios venezolanos relevantes. No olviden que el silencio que hacen en estos casos, se les volverá en contra cuando los busquen a ellos… lo cual seguramente ocurrirá antes de que lo esperen. Cada uno de los actuales está en la lista de alguno de los grupos que manejan el poder… si son amigos evidentes de un grupo, seguro que son percibidos como enemigos del otro.

Por Benjamín Tripier en El Nacional

El escenario que finalmente se dio fue el que indicaba que Nicolás Maduro se juramentaba y Edmundo González no podía hacerlo, el cual tenía una probabilidad media-alta de ocurrencia, versus el escenario que parecía tener la más alta probabilidad, que era el que ambos se juramentaban al mismo tiempo, pero en diferentes lugares de Venezuela.

Las consecuencias inmediatas de lo que finalmente ocurrió, es que la Asamblea Nacional de 2015 debería declarar la acefalía, y dejar formalmente establecida la usurpación de funciones, para quitarle al chavismo que tomó el poder, las inmunidades que los protegían al ostentar la presidencia del país, y aumentar su vulnerabilidad, frente a las órdenes de captura y las recompensas aumentadas el 10 de enero. Porque ahora, cualquier acción de captura y extracción de los “buscados” se convierte en muy probable y también en muy posible.

En cuanto a las consecuencias para Edmundo González, su estatus jurídico de presidente electo que no puede asumir el cargo, impedido por un golpe de Estado, y razones de mucha fuerza mayor, no va a cambiar, y se mantendrá hasta que “las condiciones estén dadas” (María Corina dixit).

Claro que es difícil que las condiciones vayan a cambiar para mejor en el futuro cercano, por la conjunción del enfoque pacífico, democrático y diplomático que mantiene el grupo liderado por María Corina Machado y por Edmundo González, frente a la fuerza multidimensional aplicada desde el chavismo, de cierre de cielos y fronteras y de alerta permanente de los sistemas de defensa.

Lo cual lleva a pensar que la única manera en que las condiciones puedan darse, es contando con una fuerza mayor que supere el blindaje que aplicaron el 9 y el 10 de enero, y que no se ve que vayan a suavizar en el corto plazo, sino todo lo contrario, lo van a endurecer, y recomenzará una cacería inclemente de opositores. De los que participaron en el encuentro del 9 de enero, así como las alcabalas móviles buscando mensajes en los celulares… por lo cual, va a haber que cuidarse tal vez mucho más que antes.

Con lo del 9 y 10 de enero, parece quedar claro que por las buenas ya no puede ser…

Siempre dijimos que la permanencia del chavismo basada solo en la represión, no era viable ni sostenible en el tiempo, y mucho menos con la batería de sanciones que se vienen encima, no solo de los funcionarios, empresarios, políticos y analistas que favorecieron la permanencia sino también sobre las instituciones de gobierno representativas del chavismo. Además de ya no contar con el apoyo popular, ni con los ingresos petroleros, así como tampoco con la lealtad de las bases de los militares, desde coronel para abajo. Estas tres últimas son las bases en las que se sostenía el chavismo… y ya no las tiene.

Hay que decir que el hecho de basarse solo en la ley del terror no había sido parte de la práctica del chavismo, tal vez porque no lo necesitaron, por contar con el pueblo a su favor, y que hoy, al tenerlo en contra, se convierte en un enemigo al que hay que reprimir. Lo cierto es que están aprendiendo a ser represores, y, tristemente, lo están copiando bien de otros regímenes que también basaron su poder en el miedo y en el terror.

La postergación en la salida del chavismo va a hacer más difícil y retrasará el inicio del proceso de reconstrucción que necesariamente debe aplicarse para que Venezuela frene su desplome primero, alcance unos equilibrios mínimos después, para finalmente, a la vuelta de unos pocos años, pueda nuevamente comenzar a crecer. Porque no hay que perder de vista que la gigantesca masa de pobres que tiene Venezuela (entre 85% y 90%) le pone mayor urgencia a la necesidad del cambio.

La Vitrina Venezuela que publico en El Nacional los lunes, miércoles y viernes ya desde hace un tiempo viene delineando la estrategia y el plan de despegue para cuando la reconstrucción del país pueda comenzar, sin perder de vista el diseño y aplicación del equivalente a un Plan Marshall que debería acelerar nuestra recuperación.

Y solo como un benchmark de alcance limitado, deberíamos revisar en bases continuas el caso de Guyana y su proceso de inversión y desarrollo petrolero, y de diversificación de su economía… No digo copiar (porque son realidades diferentes) sino tomar lo bueno que nos sea útil de su experiencia, y tomar como referencia para evitar lo malo y lo que no nos aplica. En principio debería ser un buen socio de futuro, más que nada para no perder cercanía con nuestra genuina demanda sobre el Esequibo.

Uno de los factores que frenó y postergó la “sorpresa” que anunció el canciller panameño, seguramente fue el secuestro de María Corina Machado que mostró, por un lado, que el chavismo -ahora ilegalmente en el poder- tuvo la capacidad de hacer lo que hizo, y que sus mecanismos de supervivencia funcionaron pese a la profunda división interna que están viviendo, de avanzar en el secuestro por órdenes de Diosdado Cabello, y de liberarla antes de que entrara en el Dgcim, por contraorden de Maduro.

Si bien está claro que el control de la revolución lo tiene Cabello (los radicales), el ala de Maduro (los institucionales) tuvo la fuerza suficiente como para argumentar que encarcelar o lastimar a María Corina Machado les hubiera traído un terremoto que podría afectar sus planes de terror controlado, atrapando y soltando a sus presas, según sus necesidades. Esto de María Corina Machado hubiera acabado con todo casi inmediatamente… pero con un costo elevadísimo.

Porque el hecho de que la hubieran dejado ir no quita que la secuestraron, y que aún se está reponiendo de golpes en “diferentes partes del cuerpo” (María Corina dixit). No olviden que deben cuidarla mejor que lo que hicieron… no había motos de señuelo, y se la dejaron quitar con facilidad… Tienen que cuidarla más, porque lo que viene es peor que lo que se vivió hasta ahora.

Y pese a que es una mujer excepcional con una fuerza impresionante, en realidad no es de hierro (así lo parezca) sino de carne y hueso… Ojo que esta gente no da segundas oportunidades.

Y lo otro que dejó a la vista el secuestro, fue el gigantesco apoyo internacional a la causa de la libertad de Venezuela, representada por la toma de posesión de Edmundo González, lo cual seguramente ocurrirá en un tiempo relativamente corto.

Quiero compartir lo que dijo la vocera de Prensa de la Casa Blanca, Karine Jean Pierre, el viernes, 10 de enero de 2025:

“Maduro demostró una vez más su total desprecio por las normas democráticas y procedió con su investidura ilegítima como enfatizó el presidente Biden durante su reunión con el presidente electo Edmundo González Urrutia el lunes 6 de enero. Creemos que es esencial que se respete la voluntad del pueblo venezolano en coordinación con nuestros socios, le hemos dado a Maduro y sus representantes todas las oportunidades para restaurar la democracia, pero no lo han hecho. Por eso, hoy estamos intensificando medidas previas y tomando otras más importantes. Anunciamos nuevas sanciones contra funcionarios clave alineados con Maduro como parte de nuestros esfuerzos para hacerlos responsables, e impusimos más restricciones de visa a un total de casi 2.000 personas. También aumentamos el monto de la recompensa a 25 millones de dólares para Nicolás Maduro y su llamado ministro del Interior, Diosdado Cabello, como parte del programa de recompensas de narcóticos del Departamento de Estado. Es importante destacar que estamos tomando estas medidas junto con otras similares tomadas por Canadá, la Unión Europea y el Reino Unido, para enviar un mensaje de solidaridad al pueblo venezolano y aumentar aún más los esfuerzos internacionales a fin de mantener la presión sobre Maduro y sus representantes. Hoy, Maduro se encuentra más solo que nunca, con pocos amigos en la región y en todo el mundo…”

El despliegue militar defensivo, al mismo tiempo de un desfile militar como no se veía desde hace mucho tiempo, se constituyen en mensajes internos, pero la realidad es que las fuerzas militares se mantuvieron ocupadas estos días con el desfile, y al terror lo ejercieron los no militares…el tema de la Guardia Nacional, es un híbrido que más que militar parece un grupo de represión.

El aprendizaje para el chavismo es que lo que se viene para ellos no se parecerá en nada a lo vivido hasta ahora, así que hoy, más que nunca antes, deberían seriamente pensar en su salida… que no se vayan a creer ellos mismo que la puesta en escena de la AN 2020 y el desfile, les cambia el panorama. Hoy están mucho más vulnerables que ayer… y eso seguirá así hasta que se vayan, y el país pueda comenzar a surgir de las cenizas en las que nos colocaron.

Porque el paso que dieron de juramentarse por la fuerza, en realidad fue quemar la última oportunidad de cumplir con algún tipo de regla democrática. Y como ya no tienen vuelta atrás, pues deberían prepararse, cada uno personalmente, y como movimiento, para enfrentar consecuencias que les cambiarán la vida para siempre.

Recomendación de principio de año

  • Al gobierno: que use positivamente la ventana de tiempo que consiguió asumiendo la presidencia sin contar con el respaldo de los votos, y ajuste el marco jurídico del mercado laboral y cambiario, así como que impulse una liberalización de los flujos de comercio (porque no contarán con flujos de inversión) de forma tal de flexibilizar las condiciones para que el sector empresario pueda maniobrar con libertad en esta etapa de tsunami que se cernirá sobre Venezuela, con sanciones derivadas del accionar político del chavismo.
  • A la dirigencia opositora: que, frente al cambio en las condiciones de juramentación y asunción de la presidencia, revise los planes, ahora desde base cero, e incorpore al modelo de análisis los elementos que funcionaron como restricciones. Ya sea las que previeron y no se comportaron como se esperaba, y las que no vieron y se presentaron. Sea como sea, en esta etapa, de estar tan cerca de recuperar la libertad y la democracia, hay que replantearse la situación y poner en perspectiva lo que ya sabemos, que es que el pueblo saldrá a la calle cuando sea necesario, pero no se inmolará… y eso también lo sabe el chavismo.
  • A la dirigencia empresarial: que mida muy bien los siguientes movimientos, porque lo que se viene encima de los colaboracionistas será muy fuerte. De hecho, deberían revisar la lista de los dos mil sancionados con familiares, con activos congelados y restricciones de movimiento. El diablo siempre paga mal… y si no que lo digan los empresarios “amigos del chavismo” que ahora están presos o que no se animan a regresar de vacaciones.
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