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Es lo que es

Benjamin Tripier

Por Benjamin Tripier

El negocio petrolero venezolano entra en 2026 con tres vectores estratégicos en tensión: el proyecto de privatización casi total de María Corina Machado (MCM), el enfoque transaccional y de control político de Donald Trump, y una reforma de la Ley de Hidrocarburos del chavismo que abre espacios operativos y fiscales a los privados, pero preserva el dominio estatal.

Todo lo anterior sobre un piso jurídico fragmentado por la coexistencia de dos Asambleas Nacionales y una pesada mochila de deuda y laudos arbitrales, lo que crea oportunidades de corto plazo, pero también riesgos serios sobre la sostenibilidad de un marco jurídico estable para inversiones grandes y de largo plazo en upstream midstream.

1. Cómo lo pensó MCM

MCM plantea un Hub Energético de las Américas basado en la privatización total del sector de hidrocarburos, reducción drástica del rol operativo del Estado y desaparición de PDVSA como operador dominante, dejando al Estado como regulador y recaudador.

El plan propone licitar campos, refinerías y activos intermedios, abrir el capital de empresas estatales y permitir que socios actuales migren a contratos más atractivos, con metas de producción por encima de 3 millones de bpd y más de USD 17.000 millones en inversiones en 15 años.

El diseño descansa en restaurar estado de derecho, garantías de propiedad, estándares internacionales de protección a la inversión y un régimen fiscal liviano (bajas regalías e impuestos) para competir con otras jurisdicciones, integrando además apoyo de FMI, Banco Mundial y BID.

Su lógica central es resolver el riesgo político/jurídico de raíz mediante una transición democrática, reestructurar la deuda y usar privatizaciones (incluido canje de deuda por equity) para limpiar balances, habilitando un ciclo largo de inversión. Esta propuesta se enmarca en un contexto de libertad política, priorizando la liberación de presos y el fin de la represión.

Componente PrincipalDetalles ClaveBeneficios Esperados
PrivatizaciónReducción de PDVSA; oferta de campos y refinerías a privadosEliminación de monopolios; operación eficiente y competitiva
Inversiones> USD 17.000 MM en 15 años; asociaciones multilateralesReconstrucción de infraestructura; miles de empleos bien pagados
ImpuestosTasas bajas y competitivas; menores regalíasAtracción de capital internacional; mayor rentabilidad
Producción> 3 MM bpd de petróleo; expansión gasíferaProsperidad económica; seguridad energética hemisférica
Reforma LegalModificación de Ley de Hidrocarburos; estándares internacionalesProtección a inversiones; fin de restricciones estatales

El plan contrasta con las reformas del régimen chavista (que presento más abajo), ya que busca una apertura total sin control estatal, alineada con valores liberales y alianzas occidentales.

2. Qué está haciendo Trump

Trump impulsa una estrategia de control directo del petróleo venezolano tras la captura de Maduro, con una «administración temporal» de facto de la riqueza petrolera. Prioriza la reactivación rápida de producción, la venta de crudo almacenado (hasta 50 millones de barriles) y la reentrada de grandes empresas estadounidenses. Al mismo tiempo, emite órdenes ejecutivas para blindar ciertos flujos petroleros frente a embargos, administrando fondos en cuentas supervisadas por el Tesoro para fines «soberanos» y manejo político de acreedores.

Esta aproximación es transaccional, pues privilegia la estabilidad inmediata trabajando con figuras chavistas como Delcy Rodríguez e impulsando una reforma de la Ley de Hidrocarburos que permita mayor participación privada y arbitraje internacional, pero sin desmontar el aparato estatal ni priorizar una transición democrática plena.

El resultado es una apertura «controlada», fuertemente mediada por Washington, donde la prioridad es la captura y administración de flujos de caja y no tanto la construcción de un marco de largo plazo dirigido por autoridades legitimadas.

AspectoPropuesta de MachadoEnfoque de TrumpNivel de Alineación
PrivatizaciónTotal, con fin de monopolio estatalControl temporal de EE.UU., posible apertura a privados pero con chavistasBajo: Trump mantiene control estatal interino
Inversiones EE.UU.Atracción masiva con seguridad jurídicaReentrada de empresas estadounidenses prioritariaAlto: Ambos buscan participación de EE.UU.
Producción y Hub Energético>3 MM bpd, socio confiable para EE.UU.Reconstrucción y venta rápida de crudoMedio-Alto: Coinciden en aumento, pero Trump enfocado en control inmediato
Transición PolíticaDemocrática bajo oposiciónEstabilidad con régimen remanente, democracia pospuestaBajo: Trump margina a opositores como Machado
Uso de IngresosBienes públicos y desarrolloReembolso a EE.UU. y ventas privadasMedio: Beneficios compartidos, pero prioriza EE.UU.

Como puede notarse, hay alguna alineación parcial en el énfasis económico y estratégico del petróleo como puente entre Venezuela y EEUU, pero divergen en la priorización: Machado busca una transformación democrática y liberal, mientras Trump opta por pragmatismo de corto plazo que mantiene estructuras chavistas, lo que podría frustrar aspectos clave del modelo de MCM.

Y no perder de vista el discurso del Presidente del Comité Nobel Noruego, Jørgen Watne Frydnes, al entregar el Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado (MCM) en Oslo, que constituye la lápida diplomática definitiva para el modelo chavista. Este discurso no fue una simple ceremonia; fue la validación internacional de que el chavismo ya no es un actor político legítimo, sino una estructura de ocupación en retiro… hasta que Trump les dio un nuevo aire y los volvió a poner en el tablero.

El mensaje es confuso, y habría que confiar en que tienen prevista algún tipo de mitigación, pues pareciera que la administración Trump no está previendo la resiliencia chavista ni el comportamiento que han tenido frente a ningún tipo de negociación en el pasado, por lo que “la esencia del escorpión” debe manifestarse en algún momento, y allí, o bien Trump tendrá que usar la fuerza nuevamente, o tendrá que aceptar que ellos ganaron y que se pueden quedar… Lo que sí es poco probable es que jueguen limpio.

3. Qué ofrece la nueva Ley de Hidrocarburos chavista

La reforma parcial mantiene los principios de soberanía, dominio público del recurso y maximización de la renta, pero introduce elementos favorables al inversor: reconocimiento explícito de «seguridad jurídica» y «transparencia contractual» en el objeto de la Ley, apertura a «arbitrajes independientes» y ampliación de las figuras contractuales para que empresas privadas operen actividades primarias por cuenta y riesgo propio.

Se flexibiliza el modelo de empresas mixtas y contratos: actividades primarias pueden ser realizadas por (i) empresas 100% estatales, (ii) empresas mixtas con mayoría estatal, y (iii) empresas privadas mediante contratos con empresas estatales.

Se crea una sección de «Contratos para el desarrollo de actividades primarias» donde la empresa operadora privada asume el riesgo, recibe un porcentaje de producción (con comercialización directa) y puede arrendar activos estatales, con cláusulas de equilibrio económico-financiero para asegurar retorno de la inversión.

En materia fiscal, se mantiene una regalía base de 30%, pero se permite reducirla hasta 20% (contratos privados) o 15% (mixtas) y rebajar el impuesto de extracción hasta 20% o 15% en proyectos específicos. Se autorizan comercialización directa y apertura de cuentas en cualquier moneda y jurisdicción a accionistas minoritarios de empresas mixtas, reforzando su control operativo y flujo de divisas, aunque sin transferir la titularidad de los yacimientos. La derogatoria parcial de leyes de «reserva al Estado» consolida, de facto, los esquemas contractuales más flexibles en uso.

4. Ambivalencia de las dos Asambleas y posición de Exxon/otros

La coexistencia de la AN chavista (que aprueba la reforma) y la AN 2015 (reconocida por EEUU) genera una ambivalencia estructural para el derecho interno efectivo; la reforma es plenamente aplicable y organiza el negocio petrolero con reconocimiento del TSJ.

Para el circuito de reconocimiento internacional, persisten dudas sobre la legitimidad de esa AN, mientras la AN 2015 prorroga su vigencia y mantiene capacidad de nombrar juntas ad hoc (PDVSA, CVG, Citgo) e influir sobre activos externos, litigios y reestructuración de deuda. Esto fractura la cadena de representación del Estado en cortes y arbitrajes, como se vio en el enforcement de laudos CIADI donde se litigó quién representaba válidamente a Venezuela.

ExxonMobil y otras grandes compañías han interiorizado este riesgo: Exxon fue una de las más litigantes frente a las expropiaciones de Chávez, obteniendo laudos significativos en ICSID/ CIADI, y hoy continúa procesos de ejecución. El historial de expropiaciones ha llevado a las majors a insistir en jurisdicciones arbitrales internacionales claras, protección frente a cambios de ley y garantías sobre quién representa válidamente al Estado a la hora de reconocer laudos y acuerdos.

Empresas como Repsol y Eni, también acreedoras de PDVSA por miles de millones, muestran interés en volver, pero subrayan la necesidad de resolver deudas pendientes y clarificar el régimen de licencias estadounidenses.

En este contexto, la ambivalencia de las dos Asambleas debilita la promesa de «seguridad jurídica» de la nueva ley, donde el inversor percibe un riesgo de futura impugnación, renegociación o no reconocimiento de contratos, dependiendo de quién termine consolidando el poder.

5. Deuda externa, PDVSA y laudos CIADI

Venezuela y PDVSA siguen en default generalizado desde 2017–2018, con bonos soberanos y de PDVSA en manos de fondos especializados y empresas energéticas que buscan recuperar capital a través de litigios, swaps y canjes con equity o flujos petroleros.

Los litigios en Nueva York han avanzado, vinculando el destino de Citgo y otros activos a la ejecución de laudos y sentencias.

Los laudos contra Venezuela y PDVSA (ExxonMobil, ConocoPhillips y otros) suman decenas de miles de millones de dólares nominales, lo que condiciona cualquier nueva ola de inversión: el flujo futuro de caja petrolero está parcialmente «pre-embargado» por acreedores.

Lo anterior explica por qué el Tesoro estadounidense ha creado esquemas donde el Estado norteamericano administra o protege ciertos ingresos petroleros frente a embargos, intentando ordenar las prioridades de pago y evitar captura caótica de activos.

Sin una reestructuración integral de la deuda soberana y de PDVSA –con participación de los principales acreedores, tenedores de laudos y actores políticos internos (AN 2015, AN chavista, Ejecutivo)– el negocio petrolero seguirá arrastrando un descuento de riesgo elevado: cualquier aumento sustancial de producción será observado por acreedores como «fuente de cobro» inmediata.

6. Viabilidad del negocio con la nueva Ley

En el corto plazo (3–5 años), la nueva Ley abre opciones viables para proyectos brownfield y algunos greenfield de costo relativamente bajo, especialmente para actores que ya están dentro del ecosistema venezolano, dispuestos a asumir riesgo político y capaces de estructurar operaciones apoyadas por licencias estadounidenses y garantías contractuales reforzadas.

Para grandes proyectos de largo plazo (heavy oil de Faja, gas costa afuera, infraestructura de refinación profunda), la dualidad institucional, la incertidumbre sobre gobernanza futura y la carga de deuda y laudos hacen que la viabilidad dependa de un «paquete integral»: clarificación de legitimidad, reestructuración de deuda, estabilización política y un arreglo sobre la participación de la oposición en el diseño del marco.

8. Conclusiones y propuestas

Conclusiones clave

  • MCM diseña un modelo de capitalismo energético pleno, basado en privatización, apertura institucional y alianza estratégica con EEUU, resolviendo la inseguridad jurídica mediante cambio de régimen y reestructuración integral
  • Trump prioriza control rápido de flujos petroleros y estabilidad mínima mediante un acuerdo con sectores chavistas, usando la reforma de hidrocarburos como vehículo de apertura selectiva, pero sin desmontar de inmediato las estructuras de riesgo histórico
  • La nueva Ley chavista es un avance pragmático en instrumentos contractuales y fiscales, pero su capacidad de generar seguridad jurídica duradera está erosionada por la existencia de dos Asambleas y por el legado de defaults y laudos no resueltos

Propuestas para habilitar la viabilidad del negocio

  • Convergencia institucional mínima: Impulsar un acuerdo político–técnico que pueda ser avalado por la AN 2015 (o sus sucesoras) para emitir, al menos, una “Declaración de Estado” sobre respeto a contratos petroleros, mecanismos de solución de controversias y lineamientos de reestructuración de deuda, que reduzca el riesgo de desconocimiento cruzado futuro
  • Marco arbitral y de deuda coordinado: Incorporar de forma explícita en la ley (o en contratos modelo) referencias a CIADI u otros foros arbitrales internacionales, vinculadas a un programa acordado de gestión de laudos existentes (prioridades de pago, canjes por participación en nuevos proyectos).
  • Diseñar un «Acuerdo Maestro de Reestructuración» que trate integralmente bonos soberanos, deuda de PDVSA (alter ego) y laudos, ofreciendo a acreedores menús de canje (nuevo papel, equity en activos específicos, participación en flujos futuros) a cambio de levantar cargas sobre activos críticos como Citgo.
  • Blindaje contractual para nuevos inversores: Establecer contratos tipo con cláusulas de estabilización fiscal, arbitraje internacional, escrow offshore, derechos de step-in y reglas claras de terminación, replicables sectorialmente. Prever «puentes» entre el marco actual chavista y una eventual reforma profunda (a la MCM), incluyendo cláusulas de adaptación y reconocimiento recíproco para que inversiones hechas hoy no queden descolocadas tras cambio político.
  • Gestión estratégica con majors: Abrir mesas específicas con ExxonMobil, ConocoPhillips, Repsol, Eni y otras para (i) resolver litigios pendientes mediante acuerdos globales, (ii) vincular renuncia parcial a laudos con participación en nuevos proyectos y (iii) definir protocolos sobre el contencioso Guyana–Esequibo que minimicen riesgo geopolítico.
  • Transparencia y gobernanza: Crear un fondo soberano petrolero con gobernanza mixta (participación de sociedad civil y veeduría internacional) donde se canalicen flujos adicionales generados por la reforma, con reglas claras de uso y reporte, reduciendo la percepción de captura política de rentas.

Con estas piezas, el negocio petrolero venezolano puede pasar de ser una apuesta táctica de alto riesgo a un proyecto estratégico de largo plazo; sin ellas, la combinación de apertura parcial, dualidad institucional y sobreendeudamiento seguirá condenando al país a ciclos de inversión cortos, litigios prolongados y descuentos de riesgo que erosionan cualquier ventaja de reservas y costo de producción.

Aspecto claveMCM (oposición liberal)Trump (EE.UU. 2026)Chavismo / nueva Ley Hidrocarburos 2026
Rol de PDVSA y del EstadoPrivatización prácticamente total; el Estado como regulador y recaudadorControl temporal fuerte de EE.UU.; se mantiene aparato estatal con figuras chavistasMantiene dominio público del recurso pero con mayor espacio para privados mediante mixtas y contratos
Propiedad y operadoresApertura total a propiedad privada nacional y extranjera; múltiples esquemas de privatizaciónEmpresas estadounidenses como operadoras clave bajo paraguas de EE.UU.Operación primaria por: (i) empresas 100% estatales, (ii) mixtas con mayoría estatal, (iii) privadas vía contratos
Marco jurídico y arbitrajeReforma profunda para garantizar propiedad privada, contratos estables y arbitraje amplio, ligado a reestructuración de deudaAdministración estadounidense de contratos y flujos; fuerte uso de derecho estadounidenseReforma parcial que introduce «seguridad jurídica», arbitraje e mediación independientes; valida contratos Antibloqueo
Régimen fiscalBajas regalías e impuestos para competir globalmenteEstructura transaccional: recuperar inversiones de empresas y reembolsar a EE.UU.Regalía base 30%, con posibilidad de reducción a 20% o 15%; flexibilización similar del impuesto de extracción
Meta de producción>3 MM bpd de petróleo; gran expansión gasífera; «Hub Energético de las Américas»Recuperar infraestructura, vender 30–50 millones de barriles iniciales, escalar con majors de EE.UU.Aumentar producción reabriendo sector a inversión privada preservando soberanía; énfasis en recuperación de campos
Política y gobernanzaTransición democrática plena; desmontaje del chavismo; reestructuración de deuda; fortalecimiento del estado de derechoPragmatismo de corto plazo: estabilidad con sectores chavistas, democracia pospuestaContinuidad del chavismo con ajustes pro-mercado; gobernanza centralizada y conflictiva con AN 201

Por Benjamin Tripier

Venezuela entra en 2026 con un doble tablero: uno visible, de transición negociada, encuestas favorables y gestos simbólicos, y otro confidencial, en el que ya se están diseñando los próximos diez años de relación con Estados Unidos y el lugar real que ocupará el actual gobierno electo el 28J24.

En esta semana Venezuela entra en un punto de no retorno: el chavismo perdió legitimidad y credibilidad, y aunque el país deberá atravesar un colapso aún más duro antes de mejorar, ya se abrió una ventana real para salir del abismo y construir algo mejor.

La clave ahora es ganar la batalla cultural y psicológica para que la mayoría deje de leer este momento con el lente del vaso medio vacío y empiece a verlo como el inicio de la salida, sin olvidar el daño profundo que dejó un régimen que utilizó una causa noble para robar a manos llenas y someter al pueblo.

La reunión “excelente” entre Trump y María Corina Machado indica que hubo alineamiento estratégico suficiente como para que ella se convierta en pieza permanente del accionar estadounidense sobre Venezuela, aunque sus competencias formales se definan más adelante y el calendario de Washington no coincida exactamente con su hoja de ruta original.

Por su parte, Trump corrigió en la práctica su línea previa sobre la “irrelevancia” de María Corina: si no hubiera revalorizado su rol, no habría “enviado” la señal de que la administración Trump administrará directamente los pasos críticos (lista ampliada de 2.000 chavistas, lista directa de 200 chavistas, además de los 5 chavistas buscados y con recompensa, diseño de la presión y tiempos de calle), mientras MCM pasa a ser su principal fuente de análisis de riesgo, percepción del terreno y lectura de la sociedad venezolana.

1. Nuevo marco: guerra cultural, no solo transición

  • Desde el 3 de enero el tablero cambió: Maduro y Cilia pasaron de ser jefes de régimen a activos de inteligencia bajo custodia de Estados Unidos, y la transición ya no se diseña como continuidad de diálogos estériles, sino desde un nuevo punto de partida
  • La batalla decisiva dejó de ser solo militar o diplomática: ahora es cultural y comunicacional, se libra en redes, medios y conversaciones privadas, y definirá si la narrativa del vaso medio lleno se impone sobre años de trauma, cinismo y resignación
  • El colapso que viene será duro: se desarma un sistema de control y subsidios que anestesió a parte de la población, y eso implicará “bajar a los infiernos” un tiempo, pero justamente ese dolor hará que la sociedad valore más la reconstrucción y rechace con mayor fuerza y para siempre cualquier intento de repetir el modelo chavista

2. Trump, Rubio y fin de la “fábula del escorpión”

  • La administración Trump–Rubio está actuando con lógica distinta a la de Biden–Juan González: operación militar, captura de Maduro, presión directa sobre Delcy y la cúpula, amenaza de una segunda ola militar y reunión estratégica con María Corina, indican que no buscan cohabitar con el chavismo, sino desmontar un enclave de China, Rusia, Irán y el crimen organizado
  • Invitar a María Corina a la Casa Blanca, con Rubio y Vance en la mesa (y la jefa de gabinete Susie Wiles), proyecta un horizonte de diez años (Trump 2 años y Rubio o Vance, 8 años más) de política consistente hacia Venezuela, más allá de un solo mandato, lo que abre una oportunidad histórica si se administra bien
  • La “fábula del escorpión” cambia de sentido: Delcy y su entorno siguen siendo tóxicos, pero el aguijón perdió fuerza porque ya no tienen la ambigüedad internacional que les permitía engañar a todos; el riesgo ahora es que los propios venezolanos sigan leyendo cada gesto con el mismo miedo de siempre y terminen saboteando la presión internacional con su propio escepticismo; o que, por el contrario, empiecen a ver el vaso medio lleno

3. Vaso medio lleno y “guarimba digital”

  • La guerra cultural es clara: dejar de ser espectadores resignados y convertirse en actores de una “guarimba digital” que defienda la causa venezolana en todas las plataformas, entendiendo que “todas las redes son nuestras, tuyas, del mundo libre”
  • Ver el vaso medio lleno no es ingenuidad, es táctica: el acumulado de hechos muestra que esta vez hay avances verificables, y la tarea es llenarlo, en vez de vaciarlo con desconfianza automática
  • Dar un voto de confianza a Trump–Rubio significa aprovechar su incentivo político: necesitan mostrar resultados contundentes (derrota del chavismo, estabilización de Venezuela, seguridad energética) y eso solo se logra empujando el cambio, no reciclando la cohabitación con los mismos que, ellos saben perfectamente, hundieron al país

4. Encuestas, sufrimiento y tiempo político

  • Las encuestas de The Economist y Meganálisis retratan a un pueblo que, pese al miedo (83,5% teme ser detenido por manifestar) y a la percepción de represión, se declara masivamente agradecido con Trump, cree que EE.UU. controla de hecho Venezuela y espera que su situación política y económica mejore en las próximas semanas, o pocos meses… Eso es ya
  • A la vez, el presente se vive como especialmente duro: la caída del viejo relato chavista, la inestabilidad de la transición y la ausencia de mejoras inmediatas hacen que muchos sientan que hoy sufren más que “con Maduro”, aunque lo hagan con más esperanza de futuro
  • Esa combinación –optimismo alto + sufrimiento alto– abre una ventana excepcional, pero frágil: si no se traduce pronto en señales concretas (liberaciones, justicia visible, orden económico básico), puede transformarse en frustración y repliegue, reeditando el ciclo de trauma de expectativas frustradas que ya hemos vivido
  • MCM, más que nadie, debe administrar ese reloj: sostener la guerra cultural del vaso medio lleno, pedir un voto de confianza activo para la estrategia Trump/Rubio y, al mismo tiempo, recordar en cada mesa –en Caracas y en Washington– que el pueblo venezolano ya no aguanta mucho tiempo más en esta zona gris, sin que se vean con claridad algunos resultados tangibles

5. Rol de María Corina como “sensor de riesgo”

  • La reunión “excelente” en la Casa Blanca la posiciona como principal analista de riesgo y sensor de terreno de la estrategia de Washington: su tarea inmediata no es solo exigir, sino ayudar a calibrar tiempos y límites en una sociedad traumatizada por expectativas frustradas
  • Su responsabilidad cultural es proyectar el vaso medio lleno, sin negar el dolor: explicar que el 3 de enero fue un reinicio del reloj, que hay un alineamiento de mediano plazo con Trump–Rubio–Vance y que el “aguijón” del escorpión chavista se está desarmando; al mismo tiempo que reconoce que el presente puede sentirse más duro que los últimos años de Maduro
  • El desafío es doble: mantener vivo el optimismo anclado en el mandato del 28 de julio de 2024 y la secuencia estabilizar–recuperar–elecciones, y a la vez usar ese respaldo social para presionar por acelerar pasos concretos, recordando en cada mesa que el pueblo venezolano ya no resiste muchos meses más en esta zona gris

6. 2026: presión escalonada y bajada al infierno

  • El plan de 2026 apunta a una presión escalonada: acciones selectivas contra la élite chavista (sanciones, capturas, posibles operaciones sobre una “lista corta”), combinadas con salidas controladas para mandos medios, buscan desmontar el régimen sin una guerra abierta]
  • Se comenta que además de Maduro, Cilia y algunos cubanos, también se llevaron tres personajes chavistas, cuyas identidades y ubicación aun no fueron dadas a conocer
  • La calle vendrá más tarde, no al principio: el modelo se parece al guion Irán, donde la protesta masiva llega cuando el sistema represivo ya está fracturado y la sensación de cambio inevitable es fuerte; convocar antes de tiempo, sin golpes visibles al poder, repetiría 2014, 2017, 2019 y 2024
  • Entre tanto, el país vivirá una mezcla intensa de sufrimiento y esperanza: miedo alto, sensación de colapso, problemas cotidianos profundos, pero con la convicción creciente de que “esta vez sí se está moviendo algo”; ese es el tramo de “bajar a los infiernos” que puede consolidar el rechazo definitivo al chavismo como proyecto de futuro… “Nunca más”

7. De la medalla de Oslo a la reconstrucción

  • La entrega de la medalla del Nobel de María Corina a Trump no es un halago personal, sino una obligación moral: la medalla no lo consagra, sino que lo compromete, como el medallón de Washington que cruzó océanos para recordar a Bolívar que la independencia era un deber más que un honor
  • El mensaje al pueblo es que esta vez el voto de confianza es real, pero no ciego: se confía en un aliado externo para inclinar la balanza, como el francés Lafayette con Washington o el irlandes O’Leary con Bolívar, pero la responsabilidad de convertir esa ayuda en república y no en nueva dependencia recae en los venezolanos
  • El chavismo usó una causa noble como excusa (los pobres, la igualdad, la patria), y se apoyó en cubanos, iraníes, rusos y bielorrusos y chinos, para robar a manos llenas y esclavizar a un pueblo noble. Por eso es que ya perdió legitimidad y credibilidad, y el colapso actual será la última factura de ese saqueo, pero no el final de Venezuela… Todo lo contrario… será el principio de una etapa llena de luz y prosperidad

8. Lafayette con Washington, O’Leary con Bolívar

La independencia de Estados Unidos no fue un acto aislado de colonos heroicos: necesitó del dinero, barcos y soldados de Francia, y del propio Marqués de Lafayette (Marie-Joseph Paul Yves Roch Gilbert du Motier), que llevó sobre sus hombros la alianza entre París y Filadelfia. Así como la independencia de Hispanoamérica tampoco fue una epopeya “pura” y solitaria: Bolívar necesitó oficiales extranjeros como Daniel Florencio O’Leary y tropas que llegaron de otros continentes para sostener campañas largas, costosas y a menudo impopulares

El medallón de Washington que llega a Bolívar resume esa verdad incómoda: la libertad de un pueblo puede necesitar la fuerza y el prestigio de otro pueblo. No le resta mérito al libertador; le recuerda que su lucha forma parte de una cadena mayor.

El mensaje de fondo para los venezolanos es doble:

  1. Así como la independencia de Estados Unidos tuvo a Lafayette, y la de América del Sur tuvo a O’Leary y tantos otros, nuestra nueva gesta independentista tiene a Trump como aliado principal. No es una humillación; es una constante histórica
  2. Ese apoyo no nos roba la autoría moral de la causa; la refuerza, en la medida en que sepamos usarlo para construir una república libre y no un nuevo tutelaje

Para el venezolano de hoy tiene que quedar claro que el paralelismo con Lafayette y O’Leary no es para glorificar a Trump, sino para normalizar algo que ya está ocurriendo: nuestra gesta nacional tiene un aliado externo claro. Eso exige tres cosas:

  • Dejar de mirar ese hecho con vergüenza o resentimiento y empezar a verlo como parte de una tradición de luchas por la libertad (que es lo que dicen hoy las encuestas)
  • Mantener la conciencia de que la causa no es “por Trump”, sino por Venezuela, igual que la causa de Bolívar no fue “por Inglaterra” ni la de Washington “por Francia”
  • Recordar que, así como Washington y Bolívar fueron juzgados por lo que hicieron con la ayuda recibida, MCM y la dirigencia venezolana serán juzgados por cómo usen esta oportunidad: si la convierten en república o en nueva dependencia

Fuerzas y nacionalidades clave que apoyaron la independencia de Venezuela:

  • La Legión Británica: Compuesta por miles de hombres de Gran Bretaña, Irlanda y Escocia, fue crucial en campañas como la de Nueva Granada (Colombia) entre 1817 y 1819
  • Figuras Notables: James Rooke, y escoceses como John MacKintosh, lucharon valientemente, destacando en batallas como Pantano de Vargas y Boyacá
  • Otros Europeos: Además de los británicos, oficiales y soldados de otras naciones europeas (incluyendo polacos, como los fusileros polacos) se unieron a la causa patriota, buscando aventuras o sumándose a la lucha antiespañola
  • Apoyo de Naciones Americanas:
    • Haití: Proporcionó apoyo crucial y refugio a Bolívar en momentos clave, como antes de la Campaña de Los Andes.
    • Chile: Bajo el liderazgo de Bernardo O’Higgins, también brindó apoyo militar y logístico a la causa independentista sudamericana

Nuestra generación está viviendo un capítulo similar, con Trump como pieza externa clave, y el desafío es estar a la altura de esa cadena histórica, sin complejos y sin perder de vista que el objetivo no es agradar al aliado, sino liberar y reconstruir un país.

9. Líneas de acción para líderes y sociedad

  • Para María Corina y su equipo: asumir explícitamente el rol de “ojos” de la avanzada estadounidense, estructurar análisis de riesgo por territorios y actores, y cuidar un lenguaje centrado en estructura de transición más que en personas, conectando la estrategia externa con la psicología real del país
  • Además de proveer la hoja de ruta para que la transición formal en el terreno, cuando esta pueda comenzar, se desenvuelva dentro de los patrones de viabilidad que ya fueron explícitamente diseñados, tomando en cuenta factores específicos, que desde afuera no son perceptibles, pero que en la práctica pudieran significar la diferencia entre ganar o perder
  • Para la oposición en general: definir y comunicar desde ya un esquema claro de gobierno Edmundo–María Corina, con funciones y tiempos visibles, que pueda presentarse a la Casa Blanca, al Congreso y a Europa como propuesta de estabilidad de largo plazo
  • Para EE.UU.: formalizar canales estables con el equipo de María Corina, acelerar acciones visibles contra la élite chavista y evitar mensajes contradictorios que minen la confianza en la calle
  • Para la sociedad civil y la diáspora: salir de la esperanza pasiva y organizar redes comunitarias y digitales que estén listas para cuando llegue el momento de la movilización abierta, sabiendo que el colapso será duro, pero también el punto de partida de una reconstrucción que esta vez tendrá memoria y anticuerpos contra el chavismo

10. Conclusión

El reloj se reinició el 3 de enero y 2026 será un año de alta densidad estratégica, donde casi todo lo importante ocurrirá primero en silencio y después en titulares.

La clave para leer lo que viene es asumir que Washington ya decidió que Venezuela debe ser un proveedor confiable y políticamente estable, y que María Corina, si administra bien su nuevo rol, puede pasar, rápidamente, de ser solo la cara moral de la transición, a convertirse en su principal arquitecta de riesgo, conectando la estrategia de EE.UU. con la psicología real del país.

Por Benjamin Tripier

Hoy la probabilidad de que se cierren (shut-in) pozos en Venezuela por acumulación de inventarios es alta, y de hecho ya comenzó en la Faja del Orinoco por falta de capacidad de almacenamiento y restricciones a las exportaciones; ya desde el 28 de diciembre arrancó con un recorte estimado de 25% de la producción de esa zona y cerca de 15% del total nacional. ​

Reactivarlos luego es posible, pero puede ser costoso y técnicamente complejo, sobre todo en crudos pesados como los de la Faja, donde los largos periodos de cierre degradan el comportamiento del yacimiento y de las instalaciones. ​

Informes de mercado señalaban desde mediados de diciembre que Venezuela estaba cerca del máximo de su capacidad de almacenamiento (alrededor de 35 millones de barriles), y que, de llenarse, la empresa se vería obligada a “shut-in” parte de la producción, que es cuando se colocan barreras físicas (válvulas para  petróleo, gas, agua) desde el yacimiento hacia la superficie, ya sea temporalmente para estabilizarlo, prepararse para pruebas, controlar una arremetida (como en este caso con un aumento relativo de flujo) o por razones operacionales/de mercado, aislando el pozo del ambiente externo para controlar la presión y seguridad.​

Cerrar un pozo por razones operativas o de mercado no es lo mismo que abandonarlo definitivamente.

  • En un shut-in temporal de un pozo productor ya completado, los pasos típicos incluyen:
    • Cerrar válvulas en superficie y asegurar el pozo con presión controlada
    • Estabilizar la columna de fluidos con lodos u otros fluidos para mantener control de presión, y registrar presiones estáticas para monitoreo.
    • En shut-ins de mayor plazo, retirar parte del equipo de superficie, instalar empaques o tapones mecánicos internos y ajustar programas de inhibidores de corrosión o de incrustaciones​
  • El cierre definitivo (plugging and abandonment) ya implica:
    • Limpieza del pozo, retiro de tubing y equipos de fondo
    • Colocación de tapones de cemento en zonas críticas (casing shoe, zonas productoras, superficie) y restauración del sitio ​

Reactivar un pozo shut-in es, en esencia, devolverlo a condiciones seguras y económicamente productivas.

  • En shut-ins de corto plazo, la reactivación puede ser tan simple como: inspeccionar el equipo, abrir válvulas, purgar gas o agua acumulada y equilibrar el sistema hasta recuperar caudal ​
  • Si el pozo ha estado cerrado por periodos largos o en crudo pesado, la reactivación suele requerir:
    • Intervención con equipo de pulling / workover para retirar tapones, limpiar parafinas, incrustaciones o arena, y, si aplica, reacondicionar el sistema de levantamiento artificial (bombas, gas lift, etc.)
    • Eventuales tratamientos químicos o térmicos (calentamiento, solventes) para movilizar el crudo y pruebas de producción para ver si el pozo sigue siendo comercial

La facilidad o dificultad de reactivardepende de tres factores clave: tipo de yacimiento, duración del shut-in y condición del pozo.Estudios sobre shut-ins prolongados muestran que entre un 60–70% de los pozos pueden volver a producir en niveles similares tras un cierre, pero hasta un tercio nunca recupera producción comercial, sobre todo en yacimientos complejos o de baja productividad. ​

En crudos pesados como los de la Faja del Orinoco, la reactivación es más difícil porque el enfriamiento de la zona productora, la restauración de la cámara de vapor (si hay inyección de vapor) y fenómenos como bloqueo por aceite o asfaltenos pueden reducir de forma permanente la productividad del pozo. ​

Además, el costo de workovers, calentamiento y reacondicionamiento puede hacer que muchos pozos marginales no justifiquen su reapertura, con pérdida efectiva de reservas recuperables. ​

En síntesis, la posibilidad de cierres por inventarios en Venezuela no solo es real sino ya observable; el verdadero costo vendrá después, en cuántos de esos pozos —especialmente los pesados y marginales— no podrán volver a encenderse en condiciones económicamente viables.

Por eso es que, a esta situación de bloqueo, que en general se percibe como transitoria, no se le está dando la profundidad estratégica que tiene, y que es capaz de cambiar para siempre el perfil de producción, como ya había venido ocurriendo con los pozos de buena graduación API, que en vez de cerrarlos, la revolución los abandonó, llevándonos a la situación de bajar de 3 millones, a 2 millones, a 1 millón, para terminar este año 2025 con menos de 500.000 bpd de producción.

Pero bueno… como parte de los escombros de país que deberemos remover para reconstruir, está también la producción petrolera, ya sin una Pdvsa expoliadora, y en manos de empresas privadas concesionadas para explotar el subsuelo propiedad de todos los venezolanos.

Y debemos asegurarnos que así sea, para que NUNCA MÁS un grupo de facinerosos se crea que el petróleo es del gobierno de turno y se apropie de eso… NUNCA MÁS.

Noticias destacadas

  • Tal Cual (análisis). Resguardados, pero activos: oposición trabaja a la calladita ante despliegue represor. En medio de la persecución y el hostigamiento, tras las elecciones presidenciales de 2024, los adversarios de la administración Maduro se enfocan en la planificación estratégica y la organización con el liderazgo local y comunitario
  • El Mundo: Trump confirma el primer ataque terrestre en Venezuela y asegura que ha vuelto a conversar con Maduro. “Hubo una gran explosión en el muelle donde cargan los barcos con drogas. Atacamos todos los barcos y ahora atacamos la zona”, asegura
  • El País: El presidente afirma que el primer ataque terrestre de Estados Unidos contra el país latinoamericano provocó “una gran explosión”
  • El Pitazo: Empresa Primazol confirma siniestro en uno de sus galpones en el estado Zulia y rechaza rumores vinculados al incidente. Primazol publicó un comunicado para dar a conocer este incidente, ocurrido el 24 de diciembre, y rechazó “las versiones que circulan en redes sociales y que buscan afectar el prestigio de nuestro fundador y de la organización”, aunque no dio detalles sobre estos señalamientos
  • El País: Venezuela responde con indiferencia al anuncio de Trump de un primer ataque terrestre
  • Efecto Cocuyo. Diosdado Cabello desafía a Estados Unidos: «No nos amargarán el Año Nuevo».
  • Bloomberg: Venezuela empieza a cerrar pozos petroleros mientras el bloqueo de Estados Unidos frena los flujos.
    • Pdvsa comenzó a cerrar pozos en la faja del Orinoco el 28 de diciembre, después de que la estatal se quedó sin espacio de almacenamiento y los inventarios se dispararon, según dos personas familiarizadas con el tema que pidieron no ser identificados por tratarse de asuntos internos.
    • Pdvsa apunta a reducir la producción de la faja del Orinoco en al menos 25%, hasta 500.000 barriles diarios, dijeron las fuentes. La disminución representa un recorte de 15% sobre la producción total de Venezuela, que ronda los 1,1 millones de barriles por día.
    • Inhabilitar los pozos es visto como un último recurso debido a los desafíos operacionales y los altos costos para reiniciarlos, dijo una de las personas.
  • Bloomberg: Buques de Chevron descargan petróleo venezolano en Estados Unidos pese al bloqueo (el extraño acuerdo con Chevron… ¿dónde está el beneficio del chavismo? Porque no cabe duda de que algo hay para ellos, en cash… de otra forma no estarían allí).
  • The Wall Street Journal: Trump amenaza con una nueva acción militar junto con Israel contra Irán. El presidente Trump afirmó que apoyaría un ataque israelí para impedir que Irán reponga su arsenal de misiles y que Estados Unidos tomaría medidas si Teherán intentara reconstruir su programa nuclear.

Lo que no fue noticia (y debería serlo)   

  • Que en el campo de los expertos petroleros se especula que la salida del petróleo bloqueada por Estados Unidos, puede salir para exportación por el Arauca a través del oleoducto Caño Limón, hacia el puerto de Coveñas en el Caribe. Si bien la infraestructura de conexión existe, requiere mantenimiento mayor tras años de abandono, y sabemos que Pdvsa no se caracteriza ni por el mantenimiento, ni por la recuperación. Además, el crudo venezolano requiere diluentes, por diferencia en la graduación API, que si no se diluye bien podría hasta taponar el ducto. Además de que Colombia usa gran parte de la capacidad para su propia producción, dejando disponibles entre 30.000 y 50.000 bpd excedentes. Sin dejar de lado que el Arauca es zona de guerra, con el ELN controlando ambos lados de la frontera y cobrando «vacunas», o saboteando el tubo por razones políticas. Ecopetrol, a diferencia de Pdvsa, es una empresa seria que cotiza en la Bolsa de Nueva York; que, si procesara crudo venezolano sancionado sin licencia de la OFAC, se arriesgaría a sanciones que quebrarían a la empresa colombiana; porque mientras Estados Unidos mantenga la presión, cualquier barril que salga por Coveñas con ADN venezolano será detectado por el rastreo de transacciones bancarias. Una vez más fantasías de chavistas tratando de sostener lo insostenible: eso ya se acabó… y sería bueno que así lo entiendan.
  • Ni que las distancias son impresionantemente largas para esa “solución chavistoide”, porque si bien la tubería que une Guafita con Caño Limón es de apenas unos pocos kilómetros (cruzando el río Arauca), el crudo de la faja del Orinoco debería viajar cientos de kilómetros dentro de Venezuela antes de llegar a ese punto. Y para que sea rentable y pudiera generar algún flujo de caja (que es la necesidad vital del gobierno de facto), debería mover al menos 100.000 bpd; la realidad es que, por capacidad remanente y presiones técnicas, difícilmente superaría los montos mencionados entre 30.000 y 50.000 bpd. Y para llegar a ese punto hace falta tiempo, dinero y capacidades técnicas… sabiendo que el chavismo no cuenta con ninguno de los tres.
  • O que el panorama económico que tenemos, y con el que comenzaremos el año 2026, es catastrófico; el “mercado” es cada vez más pequeño, y el “no mercado” o mercado especial de baratijas y residuos aumenta de manera impresionante… Tal vez Encovi debería sacar una edición especial poniendo énfasis en lo que llamamos (y yo personalmente llamo desde hace muchos años) “la base de la pirámide” … el Tesoro de Prahalad… que él lo escribió para gente que recibía entre uno y dos dólares al día… y en nuestro caso estamos en esos números, pero por mes. Esa gente, 90% del país, lo está pasando muy mal, y lo pasará peor. Cada día que se atrasa por algún motivo la salida del chavismo destructor, del gobierno, es un día más de muertes por falta de atención médica y hasta por hambre. El pueblo llano de Venezuela necesita desesperadamente que se vayan y que se hagan cargo Edmundo y María Corina, que tienen suficiente sensibilidad social como para ocuparse, primero que nada, de los pobres… y comenzar a nivelar la sociedad, hacia arriba, logrando que el índice de GINI se estabilice y que las diferencias se aplanen… Y eso, señores, solo lo logra el mercado y la libre empresa. En un ambiente de gobernabilidad positiva que suavice la transición
  • Tampoco que los índices de inflación y proyecciones para 2026, con tasas de tres dígitos y riesgo de regreso a hiperinflación, ocurren mientras el gobierno de facto oculta cifras oficiales desde 2024.​ Consumidores y pequeños comerciantes viven en una doble realidad: usan dólares para proteger ingresos, pero las tarifas públicas, impuestos y muchos salarios siguen anclados en bolívares que se deprecian con rapidez.​ Esta asimetría castiga más al trabajador formal y al pequeño negocio que no puede remarcar precios al ritmo del tipo de cambio, mientras los actores grandes con acceso a divisas y a importaciones absorben mejor el shock y concentran mercado. Para el empresario, la paradoja es clara: vende más unidades, pero con márgenes comprimidos por costos importados y de reposición; para el consumidor, la “mejora” se limita a compras puntuales sostenidas por remesas o bonos, sin traducirse en seguridad económica estable

Por Benjamin Tripier

La administración estadounidense ha entrado en una fase de no retorno, impulsada por la lógica estratégica de la disuasión, la reputación de compromiso y los imperativos políticos internos

La acumulación de fuerzas militares estadounidenses frente a las costas de Venezuela nos sitúa, sin lugar a dudas, en el entorno del llamado «Día Cero» de la estrategia de transición. La situación ha escalado más allá de un mero ejercicio de coerción y debe ser analizada como un juego secuencial en el que el costo de la inacción para los Estados Unidos, particularmente para el presidente Trump, es ahora significativamente mayor que el costo de cualquier acción militar decisiva (ataque, incursión o invasión).

La administración estadounidense ha entrado en una fase de no retorno, impulsada por la lógica estratégica de la disuasión, la reputación de compromiso y los imperativos políticos internos. Con la presencia en el Caribe del grupo de ataque del portaaviones USS Gerald R Ford (la “fortaleza flotante del poder estadounidense” X, MarineTraffic), junto con otras unidades que representan uno de los mayores despliegues desde 2003.

Si el objetivo declarado era solo la lucha contra el narcotráfico («Southern Spear»), el despliegue del portaaviones más grande y avanzado del mundo no es la herramienta adecuada, ya que está optimizado para atacar adversarios en tierra o mar. Este desequilibrio entre el medio y el fin sugiere que la verdadera utilidad de la fuerza es la coerción para el cambio de régimen y la permanencia sostenida del nuevo gobierno.

Si la administración Trump retirara una fuerza tan masiva sin lograr un cambio político o una acción militar significativa, esto constituiría una derrota política y diplomática y haría que la administración pareciera «ridícula». Desde la perspectiva de Washington, el costo de retirar la fuerza naval y validar que su escalada fue un bluff, engaño o fanfarronada, es difícil de asumir en este momento.

Aunque la acción militar implica riesgos, la superioridad convencional de EEUU sobre Venezuela es indiscutible. Además, los elementos políticos internos del presidente Trump (la necesidad de obtener una «gran victoria» antes de las elecciones) actúan como un poderoso incentivo para la acción.

Según la Teoría de los Juegos, el “Equilibrio de Nash” actual, en el que ambos jugadores eligen su mejor respuesta, apunta a que la acción ofensiva de los EEUU es su mejor respuesta a la defección interna del régimen venezolano y la única forma de evitar una derrota reputacional. Si el Comando Sur tiene este activo militar poderoso (el Ford), debe usarlo o retirarse.

Porque no hay que olvidar que el objetivo del gobierno de EEUU es la eliminación de la «amenaza inusual y extraordinaria» que el chavismo ha representado para ellos, tal como se establece en las Órdenes Ejecutivas, emitida originalmente por Obama, y renovada todos los años por cada presidente de EEUU. Bueno… todo indica que ahora Trump se ha decidido a eliminar esa amenaza.

Esto va mucho más allá de la mera decapitación del Cartel de los Soles o la remoción de uno o dos funcionarios. El problema radica en la simbiosis entre la cúpula chavista, el cartel de los soles y el aparato estatal, lo que ha llevado a la militarización y la corrupción sistémica.

La doctrina militar venezolana está políticamente alineada con el chavismo, y se autodefinen en el toque de diana de cada mañana, como «chavistas, antimperialistas y bolivarianos», con frases como «patria, socialismo o muerte», que refleja o bien el lema adoptado por las fuerzas armadas bajo el gobierno de Chávez, o bien una respuesta centrada en las palabras como parte de una consigna que agrupa su identidad política y militar. 

Para entender a fondo el concepto que manifiestan, pero que no necesariamente todos los integrantes de la fuerza comparten, hay que decir que “chavistas” se refiere a seguidores del socialismo bolivariano de Hugo Chávez y su proyecto político. “Antiimperialistas” denota una postura política en contra de Estados Unidos; y “bolivarianos” hace alusión a la versión de izquierda que se apropió del nombre de Simón Bolívar, y que se transformó en una ideología que desvirtúa todo lo que aprendimos de la vida y las ideas del Libertador… En gran parte son frases reales sacadas de contexto, o interpretaciones maliciosas y distorsionadas del pensamiento original de uno de los héroes militares más importantes de la humanidad.

Y finalmente, «patria, socialismo o muerte» frase adoptada como saludo oficial en el Ejército venezolano en 2007 y representa una declaración de lealtad al proyecto político. Refleja la ideología del movimiento, que asocia la lealtad al país («Patria») con el proyecto socialista, y la defensa de estos principios hasta las últimas consecuencias («o muerte»), similar al lema cubano de Fidel Castro. Y a veces condimentaban la expresión con el “guevarismo” “hasta la victoria siempre”.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), aunque movilice 200.000 efectivos (Comando Sur, nov. 2025), carece de capacidad de combate sostenida para un conflicto de gran escala, pues se estimaba una capacidad de resistencia de apenas 48 a 72 horas, según simulación Rand para enfrentamiento entre los ejércitos regulares que no incluyen las resistencias civiles si las hubiera.

Además, la Fuerza Armada -implicada en 1.200+ casos documentados de represión según el Foro Penal, 2025- tiene una reputación muy golpeada por haberse involucrado en negocios fuera de su ámbito, como el sector eléctrico, petrolero y minero, y por haber participado activamente en la represión de la población civil, indefensa y desarmada, que incluye (y sigue haciéndolo con cerca de mil presos políticos capturados, torturados, desaparecido o muertos) ancianos, mujeres, niños y discapacitados.

Y lo hacen con una crueldad posiblemente inducida por hezbollá, los cubanos, la guardia republicana iraní, el ELN, la 2da marquetalia y el cartel de Sinaloa, los cuales, junto con el tren de Aragua les puedan haber hecho un trabajo mental que los transformó en esos especímenes que hoy actúan de esa manera.

La respuesta de Maduro, movilizando tropas y milicias, apunta a la guerra asimétrica (hacer la ocupación altamente costosa) y a la prevención de un ataque de decapitación (decapitation strike), lo cual es predecible dada la superioridad militar estadounidense.

El diseño militar actual está orientado a reprimir conflictos internos, habiendo descuidado la hipótesis de conflicto como una gran guerra entre países. Y si no lo descuidaron, es evidente que el nivel de preparación, mantenimiento y apresto operacional, no estuvo, ni aparentemente está, en condiciones de enfrentar el tsunami que se les viene. Eso además de la falta de voluntad de lucha para defender, no a la Patria, sino aun grupo narco terrorista (según los caracterizaron por decreto presidencial los americanos) que tiene secuestrado al estado venezolano.

Asumiendo que el componente militar de la intervención estadounidense está diseñado para ser rápido y contundente, la verdadera tarea para el Gobierno electo de Venezuela (que cuenta con un respaldo del 74% de los votos y 85% de apoyo a la salida del chavismo según la Encuesta Panterra, oct. 2025) comienza el «Día Cero» o inmediatamente después.

La eliminación de la amenaza chavista por la vía de la fuerza (escenario más probable dadas las circunstancias) iniciará un periodo de turbulencia y control de daños, que podría durar semanas o meses, hasta que el nuevo gobierno de María Corina Machado y Edmundo González Urrutia se consolide. La prioridad gerencial no será la victoria militar, sino la gobernabilidad y la estabilidad institucional.

El diseño militar post-chavista debería considerar la refundación de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), teniendo en cuenta dos fases simultáneas y esenciales:

1. Depuración y Despolitización (La Desmilitarización del Estado), como primer paso más crítico que implica la ruptura total con el modelo actual del «Cártel de los Soles» y la influencia cubana:

  • Disolución y Refundación Nominal: La FANB actual sería disuelta legalmente y reemplazada por una nueva institución, como la «Fuerza Armada Nacional de la República» o similar, dando pie a un reinicio constitucional
  • Depuración de la Cúpula y Mandos Medios: Se realizaría una purga masiva de los oficiales de alto rango y mandos medios vinculados a la corrupción, el narcotráfico (cártel de los soles) y la represión política. Esto se basaría en juicios por tribunales civiles y militares reformados, con apoyo de la justicia internacional
  • Retorno a los Cuarteles: Se prohibiría la intervención de militares en la gestión civil (Ministros, gobernaciones, gerencias de PDVSA, etc.). El rol del militar se limitaría a la defensa nacional y el cumplimiento de la ley
  • Reconversión y Reclutamiento: Aprovechar el «Día Cero» para nombrar un nuevo Alto Mando a partir de los rangos inferiores (Coroneles respetados y reconocidos por su patriotismo). La FANB debe ser rediseñada como una fuerza con alcance antinarcóticos y antiterrorista enfocada en conflictos de frontera y grupos irregulares, que son las hipótesis de conflicto real

2. Creación de la Nueva Fuerza Armada (El Modelo de la Bundeswehr de Alemania) que se estructuraría bajo los principios equivalentes a los de la post WWII:

  • Subordinación Civil Total: El poder de mando y el presupuesto estarían subordinados estrictamente a la autoridad civil (Presidente y Ministro de Defensa civil). Se establecerían mecanismos de control civil transparente sobre las compras y la doctrina militar
  • Doctrina Exclusivamente Defensiva: La nueva fuerza se enfocaría en la defensa de la soberanía y las fronteras, incluyendo el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado trasnacional, con una doctrina que prohíba expresamente la represión interna de protestas o disidencias civiles
  • Revalorización del Mérito: Se restablecería la meritocracia en los ascensos y la formación profesional, eliminando el control ideológico y político de las carreras militares. La prioridad sería la capacidad técnica y la lealtad a la Constitución, no al partido
  • Gestión de la Reputación: Se debe dar un mensaje contundente a nivel nacional e internacional de que el rol empresarial del Estado y de las FANB no volverá a ocurrir. Esto requiere un realineamiento geopolítico con EEUU, los países vecinos y la OTAN, sustituyendo la alianza anterior con Rusia, China e Irán

Por otra parte, habría que considerar si la Guardia Nacional debería continuar siendo una fuerza armada o convertirse en una fuerza de seguridad… Es un tema de especialización y posicionamiento frente a los nuevos escenarios híbridos que enfrenta la región latinoamericana.

El nuevo gobierno debe usar inmediatamente su capital político (74% de votos, 85% de apoyo a la salida) para manejar las inevitables contradicciones que surgirán tras el cambio que se producirá.

  1. Consolidación de la Confianza: La Teoría de Juegos sugiere que los jugadores racionales eligen la mejor decisión en el juego restante (retroinducción). El gobierno debe asegurar que sus primeras decisiones (justicia, reestructuración, servicios básicos) sean percibidas como transparentes y justas, rompiendo con el ciclo de corrupción anterior
  2. Alineación Económica: La inversión extranjera (en infraestructura eléctrica, gas, agua) será la única fuente posible de desarrollo, dado el estado de ruina. La nueva administración debe enviar inmediatamente una señal de mercado de que el estado empresario ha desaparecido y que la seguridad jurídica para el inversor es total
  3. Comunicación Estratégica: El mensaje de la nueva administración debe ser fresco y propositivo, reemplazando la agresividad actual por un nuevo optimismo. La estrategia debe centrarse en la información con utilidad práctica y simbólica para preparar a la población para los altos costos iniciales (tarifas, precios) que vienen aparejados con la restauración de la economía de mercado y la eliminación de los subsidios mal aplicados

Para poner en perspectiva y solo como una referencia de benchmarking, les comento cuál fue el manejo militar de Alemania y Japón después de la Segunda Guerra Mundial que, en ambos casos, fue la desmilitarización total para asegurar que nunca más pudieran iniciar una guerra como la que desataron contra la humanidad.

El tema militar de Alemania estuvo dominado por su división y su papel en la Guerra Fría.

  • Desmilitarización Inicial: Después de 1945, la Wehrmacht fue disuelta y toda capacidad de producción de armamento fue desmantelada
  • Contexto de Guerra Fría: La escalada de la Guerra Fría a fines de los años 40 y la fundación de la OTAN en 1949 cambiaron la estrategia aliada. Se consideró esencial que una Alemania Occidental fuerte contribuyera a la defensa contra la Unión Soviética
  • Rearme: A pesar de la fuerte resistencia interna y externa, ambas Alemanias se rearmaron:
    • Alemania Occidental (RFA): Se unió a la OTAN en 1955. Creó la Bundeswehr (Fuerzas de Defensa Federal) bajo un estricto control civil y limitada por la OTAN en cuanto a armas ofensivas (como armas nucleares y misiles balísticos). Su papel era estrictamente defensivo dentro de la estructura de la Alianza
    • Alemania Oriental (RDA): Se unió al Pacto de Varsovia en 1956 y formó el Nationale Volksarmee (NVA), bajo el control de la Unión Soviética
  • Post-Reunificación: Tras la reunificación en 1990, la Bundeswehr de la Alemania unificada se integró plenamente en la OTAN, con límites estrictos sobre el despliegue de tropas en el extranjero

El manejo de Japón fue más radical y permanente, cimentado en su nueva Constitución impuesta por Estados Unidos.

  • La Constitución de Paz (1947): El aspecto más crucial es el Artículo 9 de la Constitución Japonesa, que renuncia formalmente a la guerra como medio para resolver disputas internacionales y prohíbe el mantenimiento de fuerzas terrestres, marítimas y aéreas con potencial bélico
  • Fuerzas de Autodefensa (JSDF): Sin embargo, el estallido de la Guerra de Corea en 1950 y la necesidad de protegerse a sí mismo llevaron a la creación gradual de las Fuerzas de Autodefensa de Japón (JSDF)
    • Las JSDF están estrictamente limitadas a misiones defensivas dentro de Japón y sus aguas territoriales
    • Japón depende del paraguas de seguridad de Estados Unidos (Tratado de Seguridad Mutua de 1951) para su defensa a gran escala
  • Ambigüedad: Durante décadas, Japón mantuvo la ambigüedad sobre si las JSDF violaban el Artículo 9. En años recientes, con el aumento de la tensión regional (China y Corea del Norte), Japón ha interpretado el Artículo 9 de forma más flexible, permitiendo un mayor gasto en defensa y operaciones de apoyo logístico a aliados, aunque manteniendo su carácter fundamentalmente defensivo

Revisando los casos anteriores como benchmarks para el caso de Venezuela, es posible que el caso de Alemania (la creación de la Bundeswehr) sea el más aplicable y probable tras la salida del chavismo. Aunque tal vez debería implementarse de una manera mucho más radical y enfocada en la depuración y la refundación civil. Porque el objetivo final sería transformar la FANB, de ser un brazo armado de la revolución a convertirse en una institución profesional y apolítica al servicio de la democracia.

Con el criterio de una refundación militar (post-chavismo), la nueva constitución venezolana que seguramente emergerá despues de 26 años de destrucción generalizada, probablemente no prohibiría totalmente la existencia de una fuerza militar, sino que buscaría controlarla estrictamente por parte del poder civil. El modelo alemán de «rearme bajo estricto control civil» podría ser el precedente útil para su aplicación.

Ahora, revisando los escenarios que seguimos semana a semana, hay que reconocer que el panorama, lejos de despejarse, ha entrado en una fase de aceleración, que prácticamente descarta el Escenario Optimista de Transición Democrática, con el chavismo, atrincherado y negándose incluso a discutir una salida digna o el exilio, demostrando que solo contempla la rendición bajo coerción extrema.

Quedando como único atajo optimista una transición democrática voluntaria inmediatamente después del primer ataque militar significativo (un bombardeo o incursión quirúrgica), algo que el chavismo no ha demostrado voluntad de hacer.

Porque el Escenario Inocuo de Estancamiento Político de la actualidad se mantiene vigente, pero su naturaleza ha cambiado: ya no es solo inacción, sino una tregua militar táctica. El chavismo se mantiene en el poder gracias a la inhibición transitoria de EEUU a escalar por encima del umbral de la interdicción marítima.

Lo que nos lleva al Escenario Pesimista de conflicto o intervención como la opción más clara, y que debería comenzar a mostrar sus efectos en estos días, cuando comiencen las operaciones; que no se sabe cuáles son, pero todo indica que ocurrirán.

Porque está claro que el silencio militar del Task Force no es inacción, sino recolección de inteligencia y reajuste de planes debido a los diferentes estímulos que se fueron agregando tales como la declaración de Rusia de que sus acuerdos no incluyen la defensa militar mutua, y la incorporación del «efecto Petro» en la ecuación. La pregunta persiste: ¿cuánto tiempo más permitirá EEUU que este status quo persista? La respuesta es: el tiempo justo para que la inteligencia determine que un ataque quirúrgico será limpio y efectivo, o cualquier otra opción del menú que es de imaginar que evalúan.

Los dos temas clave que emergen de este análisis, siguen siendo: a) que el costo político de EEUU de no actuar es ahora mayor que el costo de actuar, y que el Escenario Pesimista es la ruta más lógica y previsible para la resolución de esta crisis; donde el fin de la impunidad será el primer objetivo, y el cambio de gobierno el segundo.

Y b) que el sub producto de cortar el suministro de petróleo a Cuba, prepara el camino para que el efecto “fruta madura”, haga que Cuba se entregue sin resistencia -y hasta por voluntad propia- al final de esta campaña que arranca por Venezuela, sigue por Colombia, hasta alcanzar a México, todos soportes de la continuidad del sistema que está gobernando Cuba desde hace años… Ah… y no hay que olvidar a España que, también desde hace muchos años, vía las inversiones en turismo, es un gran soporte financiero de la isla.

Recomendaciones

  •  Para el gobierno chavista (de salida): Generar un plan de desmovilización de la inteligencia operativa; no sobre sus activos, sino sobre el capital humano irremplazable del Estado. Deben emitir una orden interna para liberar inmediatamente al personal técnico especializado (ingenieros de PDVSA, Corpoelec, técnicos del BCV) de toda tarea de defensa o vigilancia política. El objetivo es evitar la fuga final o la toma de rehenes de la inteligencia operativa y asegurar que este personal esté disponible y seguro para el equipo de transición. La destrucción del conocimiento técnico es el último acto de sabotaje; deben evitarlo para mitigar su sentencia histórica. Lo mismo es valido para evitar los rumores de sabotaje vengativo en el proceso de desbandada
  •    Para el gobierno electo (liderado por Machado y González): La recomendación se enfoca en activar un liderazgo de reemplazo civil para los servicios públicos vitales, con un liderazgo de reemplazo «sombra» (Shadow Cabinet Operacional), cuya prioridad no sea solo la calma, sino la preparación para el vacío de poder. Deben designar y entrenar públicamente a «Coordinadores de Servicios de Transición» (ex-gerentes de confianza de PDVSA, CANTV, Corpoelec, etc.) que estén en la diáspora. Estos equipos deben estar listos para asumir la dirección de los servicios críticos en las primeras 72 horas de la salida del gobierno de facto, con plenos poderes. Esto enviará una señal de competencia técnica inmediata a la población y a los EEUU. El shock de la transición será menos violento si el Estado tiene una cabeza técnica funcional de reemplazo esperando en la frontera
  • Para los empresarios honestos y trabajadores (ya no perderé más tiempo con la dirigencia cooptada por el chavismo)Capitalizar la devaluación y la crisis de crédito para la reconstrucción, con una estrategia de «Dólar de Reconstrucción» (Financiamiento de Nicho). La devaluación incesante que se acercará a Bs. 500 por un dólar para diciembre, debe ser vista como una oportunidad; los empresarios deben invertir en activos que se revalorizarán inmediatamente con la estabilidad política (p. ej., comprar terrenos estratégicos o capacidad instalada depreciada). Más importante aún: deben crear fondos de microcrédito privados y tokenizados (fuera del sistema bancario tradicional) para financiar la reactivación de sus propias cadenas de suministro y capitalizar la escasez de crédito formal. La banca tradicional está atada por regulaciones, por lo que el financiamiento de la reconstrucción nacerá de la confianza mutua entre los empresarios, usando el dólar como moneda de fe.

Por Benjamin Tripier

El uso de la palabra «inminente» no es casual ni azarosa: significa que algo está a punto de suceder o que sucederá en un tiempo muy cercano o inmediato; implica una gran cercanía en el tiempo para que ocurra. Lo que sí es seguro es que su antónimo, “eventual”, está fuera de discusión… porque algo inminente es algo que seguro va a suceder, y no eventualmente.

Pese a que, en nuestro caso venezolano, no hay un lapso de tiempo fijo por la complejidad y multidimensionalidad de la secuencia de eventos que van desde el momento t-1 (antes de que ocurra), y lo que puede acontecer en el momento t+1 (una vez que esta gente se haya ido, ya sea que se vaya por las buenas, ya sea que “los vayan” por las malas.

Y el rango de tiempo puede referirse a unos segundos o unos días, siempre dependiendo del contexto en el que se use la palabra… pero no mucho más… porque tiempos como meses o años ya están totalmente descartados… Por lo que, para manejar unidades de tiempo más razonables y ser más justos, deberíamos incorporar el lapso “semanas”. Pero no olviden que también podría ocurrir “mañana”.

La Venezuela de hoy se encuentra en una encrucijada crítica, con la convergencia de fuerzas internas y externas que están redefiniendo el futuro político y social del país. La figura de María Corina Machado emerge como el epicentro de un movimiento popular que, a pesar de las barreras impuestas por el chavismo, ha logrado galvanizar a la oposición en torno a un candidato único, que es Edmundo González Urrutia.

Cuenta con factores relevantes que nadie, absolutamente nadie más, tiene en Venezuela: liderazgo y popularidad, posición consistente y sostenida en el tiempo, credibilidad y confianza, e influencia directa e indirecta.

Este apoyo masivo, demostrado en las primarias de octubre de 2023, en las elecciones del 28 de julio de 2024, en las multitudinarias concentraciones, y en las respuestas a “quedarse en su casa” cuando ella lo pidió, le otorga a Machado un peso político sin precedentes que desafía la narrativa de un gobierno que parecía inamovible y que hoy se está cayendo a pedazos.

En el chavismo, por su parte, las gestiones de personajes como Rodríguez Zapatero y Alberto Vollmer han buscado la permanencia del statu quo a través de una negociación que legitime su poder, mientras que las presiones externas, impulsadas por actores como Donald Trump y Marco Rubio y la amenaza latente de un ataque militar frontal, complican aún más el panorama.

Además de las fracturas internas, y el temor al desbande de los más de 1.000 chavistas reconocidos, que no saben qué va a ser de sus vidas, porque todo el mundo sabe quiénes son y qué han hecho, y les resultará difícil hasta usar el apellido.

Y ni que hablar del alacranato y sus aspiraciones de pescar en río revuelto, quienes políticamente son cascarones vacíos a quienes nadie votaría en ninguna circunstancia.

En este contexto, la incertidumbre se va acotando y, poco a poco va convirtiéndose en certeza, porque ya en la calle, cada vez hay menos miedo y más alegría contenida, la cual, sin duda explotará en el momento t+1. Porque la caída comenzó cuando la gente comenzó a destruir las estatuas de Chávez, y el chavismo comenzó a reprimir de una manera brutal; logrando que la gente, en vez de manifestarse públicamente, guardara y engordara esa mezcla de rabia y alegría, para cuando María Corina Machado les diga que el momento ha llegado.

Para la transición venezolana, basculando entre la geopolítica y la presión popular, un escenario disruptivo que no habría que perder de vista, sería el de colocar el punto de palanca del cambio en algún actor sin legitimidad propia, pero con peso específico institucional, capaz de operar institucionalmente la transición a cambio de su propia inmunidad (y la de su grupo cercano), lo cual podría tener un peso geopolítico y político extraordinario.

Sería un escenario que, aunque suene a película de espías, tiene una lógica de «realpolitik» en un contexto de presión y colapso; el peso de esta situación sería enorme y transformador por varias razones:

  • Fragmentación del poder: implicaría una fractura total y pública del poder dentro del chavismo. La lealtad, que ha sido el pilar del régimen, se rompería de la manera más espectacular posible, porque figuras de altísima relevancia estarían liderando el desmantelamiento de la estructura que ellos mismos ayudaron a construir.
  • Facilitación de la transición: la entrega/captura/huida de los principales líderes haría que la transición política fuera mucho más suave y menos conflictiva. El nuevo gobierno no tendría que enfrentar la resistencia de los centros de poder y control militar; y la eliminación de la cúpula militar y política más dura, abriría un vacío que podría ser llenado rápidamente por el nuevo gobierno.
  • Impacto global y de justicia: la entrega de estos individuos, muchos de ellos con órdenes de captura internacional por narcotráfico, terrorismo y violaciones a los derechos humanos, sería un triunfo para la justicia internacional. Las sanciones, en este caso, se enfocarían en los individuos entregados, y el resto del aparato estatal podría empezar a normalizarse. Sería un golpe moral y legal para la idea de que los líderes autoritarios pueden actuar con impunidad… Cuba y Nicaragua seguirían en la lista, pero ya con el ablandamiento que vieron en el caso Venezuela.

Esta situación planteada del/la funcionario que actuaría como pívot, debería incluirse como una opción disruptiva dentro del escenario optimista, que es el del cambio sin derramamiento de sangre, porque representaría una transición a la que se llegaría por implosión interna, la cual, combinada con la presión externa y la fuerza del gobierno electo y la oposición, crearían las condiciones en las que una parte del chavismo, facilitaría un cambio de estatus rápido y, por primera vez en mucho tiempo, potencialmente irreversible.

Porque los otros dos escenarios, el inocuo (o inercial) y el pesimista tienen características intrínsecas que afectan su viabilidad. El primero, el de la subsistencia del día a día, va creando sus propios anticuerpos, porque la presencia de la flota norteamericana y las muestras de voladuras de embarcaciones de baja importancia, más el escalamiento de la cantidad de recursos militares de ataque frente a sus costas, van produciendo resultados internos, los cuales aún no se manifiestan públicamente, pero que información interna indica que sí existen.

Lo cierto es que hasta ahora este escenario (el inercial) es el que ha privado por sobre los otros porque el chavismo, al momento de escribir este análisis, aún sigue en el gobierno y controlando todos los hilos del poder… pero cada vez menos y perdiendo fuerza a gran velocidad.

Porque el otro escenario, el pesimista es el de la ruptura y reacción impredecible, en el cual el chavismo no cede y las fuerzas navales que vinieron a capturarlos (tienen recompensas muy altas por su captura) los extraen en alguna operación focalizada. Porque pareciera que la opción de dejarlos salir a un exilio dorado, ya se agotó con Biden, y ahora los quieren presos… or else.

En línea con lo anterior, no debe perderse de vista al momento de evaluar los costos de quedarse o dejar el poder en Venezuela, es que la lista de los otros cuatro terroristas de alto perfil con una recompensa de 25 millones de dólares, neutralizados por EE UU, además de Maduro -cuya recompensa es de 50 millones de dólares- está compuesta por:

  1. Osama bin Laden.
  2. Ayman al-Zawahiri.
  3. Abu Bakr al-Baghdadi.
  4. Saddam Hussein.

Porque Qasem Soleimani, aunque fue un objetivo también neutralizado por EE UU, y una figura de enorme peso en Irán y en la región, no encaja en la categoría de los líderes de grupos terroristas con esa recompensa específica del programa «Recompensas por la justicia» del Departamento de Estado.

Resumiendo una vez más los escenarios, actualmente transitan el Inocuo, sosteniéndose un día a la vez, pero en la consciencia de que no puede durar mucho y que, en forma inminente, deberá desembocar en uno de los otros dos escenarios alternativos: el optimista donde se entregan por las buenas, o el pesimista donde los sacan a la fuerza.

En cualquier caso, la consecuencia será la creación de las condiciones para la juramentación de Edmundo González, ya sea con la cooperación interna resultante del escenario optimista, o ya sea con el apoyo de una fuerza militar que asegure el orden interno, del escenario Pesimista, que es el menos deseable por las implicaciones de violencia que pudiera generar.

Lo importante es asegurarse que el día después (momento t+1) pueda lograrse un control significativo sobre el aparato estatal y un alto grado de influencia, mientras ocurre todo lo que hemos venido anticipando en informes anteriores para ganar gobernabilidad.

Porque a partir de ese momento t+1, la alegría y el optimismo hará que las oscuras fuerzas del mal que no hayan sido capturadas o neutralizadas, vayan a sus escondites y no asomen la cabeza durante un largo tiempo. Y en ese ambiente de júbilo, recién podría comenzar una apertura económica gradual y un levantamiento de sanciones selectivo, mientras dura la consolidación de la democracia; la cual, al principio, seguiría siendo frágil y requiriendo mucho apoyo interno y externo… Hablamos de verdaderos apoyos y no los de los enchufados con careta de buenos, preparados para la puñalada por la espalda. Atentos a eso.

Esa gobernabilidad incipiente, hará que más rápido de lo que se piensa, los actores externos como EE UU, la Unión Europea y el sector privado venezolano comenzarían sus esfuerzos de reactivación para aliviar la crisis económica.

Un tema que pasó desapercibido fue el cambio de nombre para el Departamento de Defensa de EE UU, sustituido por el de Departamento de Guerra, dando un giro copernicano con un significado y unas implicaciones profundas, tanto simbólicas como prácticas.

El nombre original, Departamento de Guerra, fue cambiado a Departamento de Defensa en 1947 después de la Segunda Guerra Mundial y en el inicio de la Guerra Fría, con la idea de señalar un énfasis en la prevención de conflictos y en una política exterior más diplomática y menos agresiva, especialmente en la era de las armas nucleares. El regreso a «Guerra» indica un cambio de filosofía: se pasa de una postura reactiva y de contención a una proactiva y ofensiva… Y eso pasa mientras se despliega la flota frente a Venezuela.

El cambio de nombre envía un mensaje claro a los adversarios de EE UU (como China, Irán, Rusia y otros) de que el país está preparado y dispuesto a utilizar la fuerza militar para proteger sus intereses nacionales. También es un mensaje para los aliados, que podrían ver esta medida con preocupación, interpretándola como una señal de que EE UU podría estar menos inclinado a la diplomacia y más a la confrontación: “lograr la paz a través de la fuerza”.

Aunque el cambio de nombre en sí mismo no modifica la doctrina militar, sí refleja y refuerza un cambio en la mentalidad de los líderes. El secretario del Departamento de Guerra, Peter Hegseth, ha expresado que este cambio tiene como objetivo «restaurar el espíritu guerrero», lo cual podría llevar a una mayor prioridad en el desarrollo de capacidades ofensivas y una menor en la cooperación internacional, la ayuda humanitaria o las misiones de mantenimiento de paz.

Recomendaciones

Para el gobierno chavista (de salida): que, ante la inevitabilidad de la presión interna y las sanciones externas, es imperativo que el gobierno se abra a una entrega del poder que facilite la transición. Porque ya, a estas alturas, aferrarse al poder solo elevará los costos de permanencia y les terminará resultando la entrega como su mejor opción; en lugar de arriesgarse a una ruptura incontrolable. Ya es difícil que negocien algún acuerdo de exilio dorado… porque difícilmente EE UU va a haber enviado semejante fuerza militar para “escoltarlos” a algún retiro tranquilo. Como les decía, los quieren presos… or else.

Para el gobierno electo (liderado por Machado y González): que su principal desafío es la estabilidad. Por lo que deben evitar la tentación de la revancha política, y darle prioridad a la reconstrucción de las instituciones y la economía; y es fundamental buscar la reconciliación con aquellos que se pueda y que no tengan deudas pendientes con la justicia… La normal, y la transicional que habrá que crear casi inmediatamente después de asumir. El apoyo popular es vital, pero la gobernabilidad dependerá de la capacidad de llegar a acuerdos con los sectores pragmáticos del chavismo que busquen una salida.

Para los empresarios honestos y trabajadores (ya no perderé más tiempo con la dirigencia cooptada por el chavismo)que, en medio de la incertidumbre, el sector privado debe enfocarse en la supervivencia de sus empresas y en la búsqueda de soluciones prácticas para la crisis económica. Porque al ser la empresa privada la columna vertebral de la economía del país, su papel debe ser, en un esfuerzo bottom up, comenzar a reactivar el aparato comercial y productivo, entendiendo que el perfil socio económico de esta sociedad destruida que dejó el chavismo, es la de la base de la pirámide y la coopetition, dos conceptos que he impulsado con fuerza en los últimos años.

Por Benjamin Tripier

Esta semana que pasó, el desfile militar de China, enmarcado en una cumbre internacional, ha servido como un barómetro de la dinámica geopolítica global. Más allá del despliegue de tanques y misiles, lo que presenciamos fue una declaración de intenciones y una demostración de alianzas, algunas posibles y otras de fantasía.

Sin embargo, la pregunta estratégica que debemos plantearnos es si este tipo de eventos, o incluso el simple tamaño del ejército chino, son indicadores de una capacidad real para proyectar poder de combate más allá de sus fronteras. La respuesta, en mi opinión, es un rotundo «no».

Los desfiles son espectáculos, no reflejos de la capacidad de combate, porque un desfile no tiene en cuenta la estrategia, la táctica ni la experiencia de combate. El tamaño del Ejército Popular de Liberación (EPL) de China, el más grande del mundo, no se traduce automáticamente en una capacidad para operar y sostener conflictos a miles de kilómetros de distancia.

La logística, la tecnología superior y la red de bases militares globales de Estados Unidos le otorgan una ventaja de proyección de poder que China, por ahora, no posee, pues está confinada a actuar dentro de sus fronteras en forma defensiva, o, a lo sumo, extenderse ofensivamente un poco sobre el Mar de la China, solo hasta el límite de sus islas artificiales y su cadena de servicios de apoyo.

Y por tierra, solo tiene a Rusia y la India como importantes, y a Corea del Norte como un vecino y aliado de humor voluble y variable. Y de Taiwán no hablemos porque es como si fuera EE UU… y con eso, los chinos no juegan.

Lo mismo aplica a los socios que invitó China para el desfile. Rusia, a pesar de su impresionante arsenal nuclear, ha demostrado en Ucrania las limitaciones de su ejército en un conflicto prolongado y convencional. Por su parte, Corea del Norte, con su programa nuclear, es una amenaza regional, pero su capacidad para proyectar fuerza a nivel global es prácticamente nula.

En conjunto, esta «alianza» de conveniencia tiene como principal motivación su oposición a la hegemonía de EE UU -como el proyecto Brics- pero su capacidad real de combate lejos de sus fronteras es limitada. La Unión Europea, a su vez, podría desempeñar un papel de contrapeso si desarrolla una política de defensa común más cohesionada, lo que añadiría otra capa de complejidad al tablero global.

Y ese factor de cohesión de Europa, es cada vez más fuerte y se llama Ucrania, porque por primera vez en mucho tiempo, ya con presupuestos militares llevados al doble (excepto España que pronto los acompañará), hay consenso en contra de Rusia, que también incorpora a la OTAN, lo cual implica que también incluye a EE UU de Trump.

Y en cuanto al apoyo de los coreanos del norte, hasta ahora han sido “utilizados como carne de cañón” en las maniobras defensivas rusas, a medida que Ucrania ingresaba en territorio ruso. Dicen que de 7 millones de coreanos del norte aportados, cuatro millones fueron muertos, y así reemplazaban muertos de Rusia, quienes, mal que mal, y sin motivación, pareciera que son mejores combatientes de los coreanos.

Por su parte, hay que tener claridad en que ni América Latina, ni Venezuela en particular, son campos de batalla directos en este ajedrez geopolítico, sino más bien escenarios para la competencia por la influencia. Venezuela tiene equipos militares y policiales provistos por Rusia y China, respectivamente, los cuales han demostrado no tener la calidad como para sostener su vida útil en el ambiente antimantenimiento que ha imperado en el chavismo, casi desde el principio, hace 26 años. Porque decidieron (y eso pueden leerlo en los balances de Pdvsa o Sidor) que la partida de mantenimiento era manejable y se quedaban con ese dinero.

Tan es así lo de la mala calidad de todo lo que les compraron a estos dos países, y a los personajes que los representan, que el sobrevuelo de dos aviones venezolanos sobre uno de los barcos de guerra de la flota de ataque norteamericana, lo hicieron aviones americanos muy viejos F-16 sin aviónica adecuada y con partes compradas en mercado negro. Una vergüenza mostrar eso, y otra, que incluye a los rusos, es no haber podido hacer volar algunos de los aviones de combate rusos Sukhoi Su-30 que tienen en tierra.

La introducción anterior era para hacernos la pregunta estratégica de fondo: ¿cómo este «desfile» chino de fuerzas globales podría manifestarse en nuestra región?

China, Rusia y en menor medida, Irán (otro actor con intereses en la región), no buscan invadir o establecer bases militares masivas en Latinoamérica. Su estrategia es más sutil, y dentro de sus posibilidades reales, y se centra en:

  • influencia económica: inversiones masivas en infraestructura, energía y recursos naturales. La diplomacia de la deuda de China es una herramienta clave para ganar influencia política;
  • vínculos políticos: apoyo a regímenes antagónicos a EE UU y a la UE, como el de Venezuela. Rusia, por su parte, mantiene lazos históricos y militares con la Caracas del chavismo; e
  • intercambio de inteligencia y seguridad: cooperación en áreas de seguridad cibernética y venta de armamento.

En el caso de Venezuela, el desfile chino es una pieza más en un rompecabezas de alianzas que ha permitido al chavismo de Maduro mantenerse a flote a pesar de las sanciones internacionales. Venezuela no se beneficia de una supuesta superioridad militar de sus aliados, sino de su apoyo diplomático y económico; el cual, aunque vital para la supervivencia del chavismo, no le confiere a Venezuela la capacidad de proyectar poder militar más allá de sus fronteras. La debilidad real del chavismo venezolano reside en su inestabilidad interna, su crisis humanitaria y su falta de legitimidad, y no en una hipotética invasión o amenaza externa.

El desfile militar de China es un mensaje para el mundo, una declaración de su creciente poder e influencia. Sin embargo, es un error estratégico interpretarlo como un preludio de una capacidad global para combatir lejos de sus fronteras; porque la verdadera batalla en la que China y sus aliados están inmersos es la de la influencia política y económica.

Para Venezuela, esta dinámica se traduce en la perpetuación de un statu quo insostenible, donde el apoyo de estos actores globales sirve para cimentar un chavismo, pero no para solucionar los problemas de fondo que aquejan al país. La ilusión de la fuerza proyectada por un desfile es, en última instancia, lo que es: una ilusión.

El viaje de Jorge Rodríguez a China, sin participación protocolar ni invitación formal al desfile militar, responde a una maniobra estratégica del chavismo para contrarrestar la presión estadounidense y la crisis interna en Venezuela. En el contexto del estado de alarma declarado por el chavismo, que enfrenta una creciente presencia naval de EE UU y una recompensa duplicada de 50 millones de dólares por Nicolás Maduro, Rodríguez podría haber buscado en Beijing consolidar apoyos para la supervivencia del chavismo.

Su presencia en el marco de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Tianjin sugiere los siguientes objetivos:

  1. Rodríguez, al reunirse con funcionarios de medio o bajo nivel, probablemente buscó garantías de que China continuará comprando petróleo venezolano, especialmente tras las amenazas de EE UU de imponer tarifas secundarias a las exportaciones de crudo. También pudo explorar la adquisición de tecnología militar china, como sistemas de vigilancia o misiles anti navíos, para contrarrestar la presencia naval estadounidense en el Caribe;
  2. asistir a un evento de alto perfil en China, permite al chavismo mostrar una imagen de relevancia global y resistencia frente al aislamiento diplomático liderado por EE UU, lo cual refuerza la narrativa de lucha contra el “imperialismo”;
  3. aunque no hay evidencia de un encuentro directo con Vladimir Putin, la cumbre de la OCS ofreció a Rodríguez una oportunidad para dialogar informalmente con representantes rusos, aliados clave en inteligencia, contrainteligencia y energía. Rusia podría coordinar con Venezuela estrategias para mitigar sanciones o proveer apoyo técnico-militar; y
  4. no hay indicios concretos de interacciones con Corea del Norte durante este viaje. Sin embargo, un ángulo especulativo pero plausible es que el chavismo, en su desesperación, podría explorar la experiencia norcoreana en guerra asimétrica (ciberataques, armamento ligero) para fortalecer su capacidad defensiva frente a una posible intervención liderada por EE UU. Cualquier contacto con Pyongyang sería encubierto y de alto riesgo debido al escrutinio internacional.

China, motivada por intereses económicos (petróleo y pago de deudas) y geopolíticos (contrarrestar a EE UU), probablemente ofrecerá al chavismo:

  • sostenimiento económico: continuará comprando crudo venezolano para aliviar el impacto de las sanciones, como se vio en las negociaciones de Delcy Rodríguez en mayo de 2025. También podría reestructurar la deuda venezolana de 10 mil millones de dólares o extender nuevos préstamos para dar oxígeno financiero al chavismo;
  • cobertura diplomática: China reafirmará su rechazo a las sanciones “unilaterales” de EE UU y seguirá reconociendo la victoria electoral de Maduro en 2024, otorgando legitimidad al chavismo en foros multilaterales como la OCS o la ONU; y
  • aunque China evitará compromisos directos que la enfrenten a EE UU, podría proveer tecnología no letal (sistemas de vigilancia, drones) para reforzar la seguridad interna del chavismo frente a protestas o amenazas externas.

Haciendo seguimiento a los tres escenarios que venimos planteado en los últimos Análisis de entorno, encontramos:

Escenario optimista (entrega del poder sin conflicto armado)

a) Movimientos del chavismo: Rodríguez busca en China y Rusia garantías de refugio político o financiero para figuras clave del chavismo en caso de una salida negociada. China podría mediar en una transición si ve beneficios económicos, como mantener el acceso al petróleo venezolano bajo un nuevo gobierno de Edmundo González y María Corina Machado. Si el chavismo negocia, González y Machado tienen altas probabilidades de asumir el poder, respaldados por la legitimidad internacional y el apoyo popular.

b) EE UU presionaría para una transición ordenada, posiblemente con amnistías limitadas. La fuerza de ataque y despliegue rápido frente a Venezuela actuaría como presión psicológica, pero no intervendría directamente si hay una transición pacífica. Su objetivo es asegurar un gobierno pro-occidental sin escalar a un conflicto.

Escenario inocuo (resistencia diaria… un día a la vez)

a) Movimientos del chavismo: este es el escenario donde el viaje de Rodríguez cobra mayor relevancia. China y Rusia podrían proporcionar recursos económicos y tecnológicos para que el chavismo resista un día más, prolongando el statu quo. Corea del Norte, aunque improbable, podría ser una carta desesperada para adquirir capacidades de guerra asimétricaEdmundo González y María Corina Machado: Su asunción al poder se retrasaría mientras el chavismo se atrinchera, dependiendo de la presión internacional y la cohesión interna de la oposición. La falta de acción militar directa de EE UU podría dar al chavismo más tiempo… pero no mucho más… la paciencia de los gringos se agotó

b) La presencia naval de Estados Unidos se mantendría como disuasión, pero sin intervención directa para evitar un conflicto regional. EE UU podría intensificar sanciones económicas para forzar un colapso interno del chavismo

Escenario pesimista (conflicto armado o guerrilla bolivariana)

a) Movimientos del chavismo: Rodríguez habría buscado en China y Rusia apoyo logístico para sostener una resistencia armada, posiblemente mediante milicias leales o una “guerrilla bolivariana”. China podría limitarse a apoyo económico indirecto, mientras Rusia podría proveer inteligencia y armas ligeras. Corea del Norte, aunque arriesgado, podría ser un proveedor de última instancia para tácticas de insurgencia Edmundo González y María Corina Machado: Su llegada al poder sería complicada por la violencia, con riesgo de que el chavismo fragmentado inicie una insurgencia prolongada. La oposición necesitaría un respaldo militar externo coordinado para consolidarse.

b) La fuerza de ataque podría intervenir directamente si el conflicto escala, justificando una operación como defensa de la “democracia” o para prevenir un colapso regional. Sin embargo, EE UU evitaría una ocupación prolongada, priorizando una coalición internacional.

Futuro de Maduro y el chavismo

  • Maduro y su círculo: en el escenario optimista, Maduro podría negociar un exilio (posiblemente en Turquía, China o Rusia) con garantías financieras. En el escenario inocuo, seguirá aferrado al poder, apoyado por China y Rusia, pero su legitimidad se erosionará aún más. En el escenario pesimista, podría liderar una resistencia armada desde el exilio o dentro de Venezuela, aunque su capacidad operativa dependerá de la lealtad de las Fuerzas Armadas y el financiamiento externo.
  • Perspectiva novedosa: un elemento poco discutido es la posible división interna del chavismo. Mientras Rodríguez busca apoyos externos, figuras internas tales como Nicolás Maduro, Diosdado Cabello o Vladimir Padrino, podrían optar por negociar con EE UU o la oposición para salvarse, lo que debilitaría a los que se quedan. Este cisma interno es un factor que pocos ven, pero podría acelerar el colapso del chavismo.

La división interna del chavismo y la estrategia de EE UU de desgastar a China y Rusia son factores subestimados que podrían alterar los tres escenarios. Edmundo González y María Corina Machado tienen una ventana de oportunidad para asumir el poder, pero su éxito dependerá de la cohesión opositora y la presión internacional calibrada.

EE UU, con objetivos más amplios que el solo cambio de poder en Venezuela, está preparado para darle un golpe casi mortal al Cartel de los Soles, mandándole un mensaje a México cuyo gobierno está bajo presión e influencia del narco, que si no coopera como está haciendo, le pasará lo de Venezuela.

Diferentes fuentes de streaming anticipan que habrá un desembarco anfibio para capturar o eliminar los blancos de alto valor personal; y que atacarán los lugares donde haya laboratorios, depósitos, pistas clandestinas o sembradíos, asi como atacará las fuentes de riesgo como la fábrica de drones iraníes, y los centros de entrenamiento de Hezbolá.

Con Rodriguez ya de regreso de China y Marco Rubio terminando su cruzada de alineación pareciera que ya el campo está libre, documentado, revelado u justificado, para que ahora sí hagan lo que vinieron a hacer, que no sabemos qué es, pero podemos intuirlo. Ojalá sea todo para bien y que no tengamos víctimas inocentes.

Recomendaciones

Para el gobierno chavista (de salida): que inicie negociaciones directas con la oposición para garantizar una salida ordenada con amnistías limitadas y protección para figuras secundarias. Esto porque el chavismo tiene totalmente cortadas las vías de comunicación con EE UU y necesitan que sean un puente con EE UU que es el que los busca, ya los encontró, y los van a capturar. Para eso deben designar un emisario confiable (ni Rodríguez, ni Maduro) para arreglar su salida, aunque ya saben que su situación no depende de María Corina Machado sino directamente de Trump.

Para el gobierno electo (liderado por Machado y González): que comience a trabajar abiertamente con las fuentes de financiamiento para orquestar el Plan Marshall venezolano que podríamos bautizar Plan Fénix, como les he propuesto en el pasado. Y que se asegure de incidir internacionalmente para reducir el apoyo al chavismo por parte de China y Rusia… Porque la influencia de Irán ya quedó fuera de juego.

Para los empresarios honestos y trabajadores (ya no perderé más tiempo con la dirigencia cooptada por el chavismo)diversificar alianzas comerciales y proteger activos ante la incertidumbre, mientras se posicionan como socios clave para la reconstrucción económica post-chavismo. Para eso deben agruparse en una entidad empresarial que no sea percibida como aliada del chavismo que tanto daño le ha hecho a Venezuela y que sus dirigentes terminarán mal. Deben agremiarse en una entidad que ya exista pero que siga manteniendo respetabilidad; o bien crear una nueva cámara empresarial independiente que negocie con la oposición y que esta les endose su credibilidad y los ponga en contacto con los actores internacionales relevantes (como organismos multilaterales y banca de inversión) para avanzar sobre el plan de recuperación económica que llevará a cabo el gobierno electo cuando asuma… Ya hay mucho que está en marcha, pero nunca compartirán esos avances con los dirigentes actuales porque son uno de los brazos que sostienen al chavismo en el poder.

El proyecto de transformación del país que está en marcha es de cambios estratégicos muy rápidos, lo cual le induce grados de riesgo muy alto el cual solo podrá ser compensado con un fuerte liderazgo no distorsionante y con la aplicación rigurosa de técnicas de gerencia del cambio. Hay que estar claros en que estamos recorriendo un camino inexplorado y sin “red de protección”.

Por: Benjamin Tripier

En Venezuela nos encontramos en un proceso de revisión de conceptos y estructuras, porque, 26 años después, será como comenzar de nuevo… lo cual tiene desventajas, pero también muchas ventajas.

En el sector privado las empresas se reajustarán y redimensionarán para sobrevivir y evitar desaparecer; y en el sector público, la administración será sometida a procesos de transformación, fusión y repensamiento; y las bases políticas están enfrentando desafíos que cuestionan sus elementos esenciales.

En general, los cambios estratégicos se asocian a la gradualidad, y los cambios tácticos a la rapidez. Por eso, cuando un cambio es estratégico y rápido, se produce una mezcla peligrosa y de alta volatilidad, la cual, si bien es riesgosa, también presenta un perfil de ventajas y oportunidades.

Los procesos de cambio pueden ser graduales o explosivos, y pueden ser parciales o radicales. Cuando el cambio es explosivo y radical, estamos ante una situación de big bang, o lo que es lo mismo, se impactan profundamente las estructuras existentes para destruirlas y comenzar nuevamente, todo esto en periodos muy cortos de tiempo.

Las situaciones de big bang presentan ventajas y desventajas; entre otros, la ventaja es la de acortar los tiempos al dolor y la incertidumbre. Y la desventaja es la de quemar las naves.

Un ejemplo de proyecto big bang es el que se pondrá en marcha para transformar el país, una vez que el chavismo se haya retirado… aun sabiendo que, después de “irse”, durante un tiempo seguirá molestando.

Venezuela, entonces, entrará en un proceso de cambio, el cual, para que sea exitoso y produzca la menor cantidad de daño posible, ya cuenta con el liderazgo de María Corina Machado que lo impulsará sin distorsionarlo; y así logrará encausar el conjunto de fuerzas que inevitablemente serán disparadas por el proceso, para evitar la anarquía y obtener el mayor consenso posible.

Cualquier proyecto público o privado que tenga a la gente como participante, debe contar, para tener éxito, con una estrategia clara de manejo de situaciones de cambio.

Un primer paso es reconocer que hay una situación de cambio identificada, tomando conciencia de que los procesos de cambio no son discretos, sino que por el contrario son continuos, lo cual quiere decir que el cambio comenzó antes de la toma de conciencia, y continuará aun después de que uno pueda pensar que ha terminado.

Esto es así, pues hay infinitos procesos de cambio en paralelo, unos en etapas incipientes, otros en su clímax, y otros en el tramo de decadencia, lo cual lejos de significar que el proceso va a terminar, significa que se va a transformar y comenzará nuevamente con su ciclo vital, tomando o no elementos de su ciclo anterior.

Cuando se habla de proceso de cambio, se está hablando de infinitos procesos de distinto matiz, que se están desenvolviendo simultáneamente, con diferentes jerarquías, diferentes intensidades y diferentes prioridades.

Tal vez los únicos elementos en común que tendrán todos esos procesos simultáneos que llamamos cambio, sean el miedo, la incertidumbre, la resistencia/resiliencia y el dolor.

Para gerenciar el componente humano impactado por el proyecto de país que queremos, es necesario discretizar el proceso o sea darle un principio y un fin referenciales, con tiempos y resultados esperados; y considerar desde dónde viene (inercia), y hacia dónde puede dirigirse (impulso).

Desde dónde viene el cambio es importante pues permite evaluar la calidad de los componentes técnicos, emocionales y financieros, además de las creencias y valores subyacentes.

Hacia dónde irá es importante también pues no es más que el resultado producido por las fuerzas del cambio.

En el medio de los dos anteriores (desde donde viene y para donde va), está el proyecto de país del que hablamos; el que está impactando todas las estructuras, y promoviendo la transformación. Técnicamente, hay que darle un inicio y un fin, con resultados identificables, en tiempos determinados.

Al tratarse de un proyecto de big bang, los riesgos son mayores que las ventajas, por lo cual es recomendable aplicar con rigurosidad técnicas de gerencia del cambio, las cuales en general, no intentarán torcer el rumbo del cambio, sino que tratarán de rescatar sus elementos esenciales para alinearlos con los objetivos del proyecto, los cuales, en términos de peso específico, son subordinados a la fuerza del cambio en sí misma.

Si se “maquillan” los objetivos del proyecto de forma tal que se altere el rumbo propio del cambio, el proyecto fracasará y volverá a comenzar tantas veces como las necesarias, hasta que se entienda cuál es el verdadero flujo del cambio; el que es, y no el que le gustaría que sea a los interesados en torcerlo… que son los resistentes… pero ese es otro tema que tocaremos más adelante.

Noticias destacadas

  • ANSA: Llegan buques de guerra estadounidenses, Venezuela está en alerta. Caracas despliega drones y logra el apoyo de Cuba e Irán. Analistas evocan la escalada de Vietnam y la invasión a Panamá.
  • El Nacional: PNB causa burlas con supuesta incautación de drogas en Falcón: “Ni Netflix se atrevió a tanto”. “Qué casualidad, pasear por la playa y ¡boom! aparece la merca”, ironizó un ciudadano
  • El Pitazo: Francisco Convit, el conocido bolichico está fuera del país con sus familiares cercanos y su mano derecha. Convit fue arrestado el pasado mes de febrero tras un altercado durante un partido de pádel en Caracas. Al empresario se le vincula con casos de corrupción y lavado de dinero. En 2018 fue acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por su presunta implicación en un esquema internacional que involucraba fondos malversados de Pdvsa.
  • El Pitazo: Chevron mantiene operaciones en zonas estratégicas en Venezuela pese a restricciones de licencia estadounidense (sigue resultando difícil de explicar el retroceso en la sanción… a menos que no haya sido un retroceso, sino todo lo contrario… En tiempos de guerra militar, o estás de un lado, o estás del otro… y ellos son norteamericanos).
  • AP: Venezolanos luchan a diario para alimentar a sus hijos en medio de la crisis (es que la pobreza extrema ha crecido a niveles nunca vistos, superando el 65%; mientras la pobreza básica supera el 90%).
  • La Ceiba: “Trump tiene a Maduro bailando a su ritmo, un ritmo anticipado por María Corina Machado. El dictador venezolano lanzó un simulacro de operación naval antidrogas, obedeciendo las políticas de la Casa Blanca y Marco Rubio, tal como antes se sometió dócilmente a la política migratoria de Trump. La paradoja es elocuente: aunque grite mucho, el bravucón antiimperialista que aplasta a venezolanos indefensos, baja la cabeza ante el halcón americano”.
  • Esreviral.com: Estefania Araujo, venezolana quien recibe su título de Médico con Honores de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, donde fue el mejor promedio registrado en la historia de esa universidad. La UBA es calificada como una de las mejores universidades latinoamericanas.
  • The New York Times: El Salvador promulga normas escolares de estilo militar (ojalá hicieran lo mismo en el resto de Latinoamérica que ha sido cooptada por una izquierda/woke que los malforma desde la escuela… pérdida de respeto por la autoridad y derechos confusos que enmascaran prácticas aberrantes).
  • El País: Trump convoca a Tony Blair y a su yerno Kushner para discutir el futuro de Gaza (la vida continúa).
  • Agencias: Ucrania ataca un oleoducto que suministra derivados petroleros a Moscú. ANSA: Ataque ruso a gran escala en Ucrania, incluida Kiev.

Lo que no fue noticia (y debería serlo)   

  • Que parece que después de tanto tiempo escuchando al pastorcito anunciando que ya viene el lobo, y nunca llegaba… Bueno… parece que esta vez llegó. Ahora habrá que ver qué es capaz de hacer ese lobo… porque con solo mostrarse no será suficiente. Pero eso solo lo sabe el lobo que ya ha mostrado tener la boca tan grande, y las manos tan grandes… Habrá que ver si finalmente se come o no a la abuelita, y qué es lo que eso significa. Lets wait and see.
  • Ni que, de alguna manera, Bukele en El Salvador, está marcando un camino que habrá que recorrer lo mejor posible para poder recuperar una sociedad latinoamericana respetuosa de la autoridad, y con valores esenciales que en el pasado se enseñaban en la casa y en la escuela. Tenemos que superar el “wokismo” al que el movimiento de izquierda ha sometido a la sociedad, con la esperanza de que las generaciones nuevas puedan formarse con referencias más claras sobre los principios básicos de la honestidad y el esfuerzo como medio para progresar. Más allá de en qué vaya a transmutar el gobierno de Bukele, lo cierto es que los primeros pasos que está dando van en una dirección correcta… Ojalá no se desvíe.
  • O que en los videos divulgados por el Pentágono sobre la fuerza naval que va al Caribe sur, se ven unos aerodeslizadores de desembarco que mostraban que parte de la carga que transportaban eran camiones. Estos vehículos son para operar en tierra y no para incursiones navales… No hay que perder de vista esa información que ellos están mostrando en el proceso de especulación/ adivinación sobre las actividades de esa flota una vez que en estos días esté posicionada… Sin que esté claro tampoco el significado de “estar posicionados”. Lo que parece indiscutible es que algo potente harán en territorio venezolano. Ojalá el cártel se entregara para evitar cualquier daño colateral en la población… Porque en cualquier momento pasarán del dicho al hecho.
  • Tampoco que el caso del empresario Convit muestra cómo la revolución se come a sus adeptos; mucho más si son empresarios del perfil de este, con máximo apoyo y obsecuencia ante un chavismo que, con su sola permanencia, destroza a Venezuela, cada día que pasa, un poco más. Cada uno de los que se prestaron a hacer negocios basados en la cercanía y complicidad con el poder, seguramente tendrán algo que explicar en el futuro. En el caso de esta persona en especial, también lo persigue la justicia de Estados Unidos, que, con esto de los barcos, muestra que los perseguirá y los capturará. Porque al ser Venezuela una sociedad pequeña donde todos se conocen, la portación de apellido va a tener efectos sobre las generaciones que vienen… y tendrán que andar aclarando que uno no es así… “que ese era un pariente a quien no veía mucho”.

Mail: btripier@ntn-consultores.com   Instagram: @benjamintripier   X: @btripier

Por Benjamin Tripier

El día viernes 25 de julio de 2025 corrió como reguero de pólvora un rumor que, hasta el momento de escribir esta Vitrina, no había sido confirmado por la OFAC sobre que se le había permitido a Chevron reanudar sus actividades normales, tal como estaban antes de que se las bloquearan el mes pasado, vía una licencia específica.

Desde el principio, me había parecido una decisión incongruente, tal como lo manifesté en mi columna Análisis de Entorno, publicada el día de ayer en este mismo periódico El Nacional; por eso la titulé “La victoria no se negocia, pero el camino se recalcula”, considerando que el daño real y concreto que se le estaba haciendo a los esfuerzos para sacar al chavismo del gobierno era grande.

No porque unos míseros “barriles de sangre” fueran a hacer una diferencia, sino por el envalentonamiento que ganaba el chavismo, que le daba una bocanada de oxígeno, no tanto en cuanto a los millones extra que podía llegar a recibir, sino en la recuperación de la iniciativa mediática que había perdido; y la reafirmación de que aún manejaban algunos hilos en el gobierno de Trump.

Además de ocurrir un par de días antes de otras “elecciones” que no tienen más propósito que acomodar a los más vulnerables de su tropa (que incluye a los alacranes y a los candidatos “opositores”) para comprometerlos con un movimiento que está de salida, pero que los necesita como carne de cañón.

En definitiva, todo el día viernes fue de regocijo y de declaraciones chavistas altisonantes de que estaban armando mesas de trabajo para volver a contar con Chevron, y, en la euforia, soltando la “perla” de que nunca se habían ido, y con su “no comments” en Telesur, Maduro sabía que el rumor de Chevron había creado una fisura en la narrativa de la oposición y en su coordinación con los aliados externos.

Al no comentar permite que esa fisura se agrande, que la desmoralización crezca y que la oposición se enfrente a la difícil tarea de explicar la aparente contradicción de sus aliados. Su silencio fue una herramienta de guerra psicológica, que hace que la oposición se desgaste en un debate estéril sobre la «traición» de Washington, mientras él mantiene su posición de fuerza.

Se trató de una táctica deliberada para recuperar y controlar la narrativa, proteger su estrategia negociadora y exacerbar la incertidumbre en el campo de la oposición. Tal como se los mencionaba ayer, se volvió un ejemplo claro de cómo, en el juego de la política de alto riesgo, a veces el silencio es la declaración más contundente de todas.

El juego, como tantas veces antes lo hizo a favor del chavismo, lo inició el WSJ y fue inmediatamente reproducido y amplificado por Bloomberg, otro especialista en ese tipo de anticipos que, en su mayoría, en el caso del apoyo abierto al chavismo, terminan en no ser ciertos. Y a partir de allí, todos, sin excepción, se basaron en la misma noticia sin agregar ni quitar una coma. Ah… y otros de los medios fueron el Miami Herald y el canal Telesur, que fue el que le dio pantalla a Maduro para su ruidoso “no comments”.

Pero al final de ese día, y, me imagino que ante la toma de conciencia del daño que esta información estaba causando, la OFAC publicó en su página:

Actualización de la lista de nacionales especialmente designados

La siguiente entidad ha sido agregada a la Lista SDN de la OFAC: CARTEL DE LOS SOLES (también conocido como CARTEL DE LOS SOLES), Venezuela; Riesgo de sanciones secundarias: sección 1(b) de la Orden Ejecutiva 13224, modificada por la Orden Ejecutiva 13886; Tipo de organización: Grupo terrorista transnacional; Tipo de objetivo Organización criminal [SDGT]”. “Encabezado por @NicolasMaduro Moros y otros individuos de alto rango del régimen de Maduro”.

Complementado por una entrevista a Marco Rubio en Fox News, en la que dice: “Maduro, que ni siquiera es presidente -es un narcotraficante- está imputado por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, aquí en Estados Unidos. Y lo que más quiere es que le quitemos esa acusación. Eso es lo que él quiere. Pero no se la vamos a quitar. Y no se la quitamos”.

Echando por tierra la “alegría de tísico” (refrán popular que significa alegría pasajera en circunstancia en que no se debería dar) y dando vuelta a todo el relato.

Porque no hay que perder de vista que el tema de reinstalar a Chevron no salió de la nada; tal como el caso Grenell de hace un par de meses donde declaró públicamente que los habían reinstalado, y eso no fue así. Tanto no fue así que Grenell quedó apartado y con prohibición expresa de contactar a funcionarios venezolanos sin la autorización expresa de Rubio.

Como les decía al principio: aún no se sabe nada sobre esa licencia específica; si existe o existió, y quién está detrás. Porque no tendría sentido que una empresa norteamericana como Chevron firme cualquier acuerdo con alguien formalmente identificado por el gobierno de Estados Unidos como un narcotraficante.

Si esa licencia existe, lo mejor que pudieran hacer es desaparecerla; y si no, sería bueno que lo aclararan. Más que nada porque ese tipo de licencias específicas funcionan como una carta a la OFAC solicitándola, y ellos pueden aceptar el pedido o no… Pero lo que sí es cierto, es que no tienen obligación de divulgarlas. Para todos sería sano que digan algo y lo aclaren.

Es el lobby que tantas veces les comenté que sigue actuando a favor del chavismo. Y la sospecha más fuerte es que ese lobby está obteniendo algún tipo de ventaja opaca (no visible) que seguramente bajo un gobierno transparente como el gobierno electo, no obtendrían; si no, no se entiende esa fijación por que el chavismo siga destruyendo al país… Teniendo en cuenta que en esa operación de Chevron en Venezuela no hay norteamericanos y que en su mayoría son venezolanos, cuyas familias y amigos lo están pasando mal o muy mal. Por eso es que ellos están en la misma lista de los enchufados.

Lo anterior debe ser un llamado de alerta a María Corina y su equipo de que hay que mantener siempre en espera, un escenario en el cual debamos arreglárnosla sin los americanos… que ojalá no ocurra; pero todo es posible… Simplemente imaginemos qué hubiera pasado si la OFAC no hubiera sacado a tiempo esa denominación de terroristas a los dirigentes políticos y militares del chavismo, que es el Cartel de los Soles.

Noticias destacadas

  • La Patilla. PJ: Votar en la farsa electoral es traicionar los resultados del 28J.
  • Eugenio Martínez @puzkas en X: Lo más relevante de la votación de este domingo no será la cantidad de alcaldías que gane el PSUV (+320) o la abstención (+75%). Lo relevante es el uso en todo el país de los circuitos comunales y la votación comunal para mayores de 15 años con cuadernos en blanco.
  • El Tiempo (Colombia): Exclusivo: abogada disidente del chavismo María Alejandra Díaz, amenazada por el régimen, lleva siete meses refugiada en Embajada de Colombia en Caracas. La jurista exige al gobierno venezolano un salvoconducto para salir del país, el cual habría sido negado (debe estar arrepintiéndose del salvajismo con el que defendió a Chávez y al chavismo… claro que no está refugiada en cualquier parte sino con gente propia de izquierda).
  • La Ceiba: “Lo insólito es el silencio de los opositores (¿?) que participan en la pantomima de turno, esos que se jactan de dialogar todos los días con el régimen, pero no dicen una sola palabra sobre los desafueros del CNE controlado por Maduro y la componenda armada hoy para avanzar en el experimento comunal. Ya los veremos el lunes, culpando a los electores y evadiendo sus propias responsabilidades”. Nos indigna, pero no nos extraña. “Es su naturaleza”.
  • AFP: Para esquivar las sanciones occidentales por la guerra en Ucrania, Rusia apuesta por A7A5, una criptomoneda respaldada por el rublo, menos vigilada que sus equivalentes en dólares, lo que crea un circuito financiero paralelo muy eficaz, afirman expertos (no perder de vista que el escudo de la moneda rusa, es el águila bicéfala, símbolo del perdido imperio ruso, a manos del comunismo… y que Putin pretende restaurar).
  • ANSA: Meloni, contraproducente reconocer ahora a Palestina.

Lo que no fue noticia (y debería serlo)   

  • Que hoy, 28J pero de 2025, debe servirnos como un marcador de medición de cómo, en solo un año, ha cambiado la situación de poder del chavismo; no solo de cara a la sociedad nacional e internacional, sino, principalmente de cara adentro de su estructura que todos los días se desmorona un poco más, hasta que un día de estos, no muy lejano, nos despertemos con la noticia de que los jefes se fueron… que, como dicen en criollo, “dejaron el pelero”.
  • O que desde que el 28J del año pasado Diosdado asumió la jefatura de la revolución, se afanó por imponer su mano dura tanto de cara afuera con la barbarie de la represión, como de cara adentro de la revolución, comenzando a poner bajo su control directo todos aquellos ámbitos que estaban bajo la égida de Maduro. Comenzando por el control de los organismos de inteligencia y contrainteligencia, la guardia de honor presidencial, y lo más que pudo ir logrando en la cúpula militar, que sigue bajo Maduro, pero a través de Padrino, el último de los sobrevivientes militares previos al mencionado 28J de 2024. Pero a lo que no ha podido acceder es al campo económico-empresario, público y privado, pues a los privados les aterra Diosdado y prefieren a Delcy; y Pdvsa y el BCV son una bomba de tiempo, que, si no la desactivan antes de tomarla, les puede explotar en la cara.
  • Ni que, un año atrás, el grupo que yo llamaba los “institucionales” con Maduro y los Rodríguez, hubieran estado dispuestos a entregar el gobierno, voluntad que se manifestó en no haber manipulado el sistema electoral “permitiendo” que el actual gobierno electo ganara limpiamente y “por paliza” la elección. En ese momento es que los “radicales”, con Diosdado, se dieron cuenta de esa situación, y se vieron obligados a hacer lo que hicieron, que fue una burda maniobra defensiva para retener el poder “cueste lo que cueste”. Hoy la situación para ellos está peor que hace un año, pues la poca credibilidad que habían logrado con Biden/Juan González, la terminaron perdiendo, y ahora solo les queda entregarse; pero tratando de reimponer que los institucionales salgan bien parados, y que los radicales paguen los platos rotos. Ambos son lo mismo… pero están tratando de hacerles creer a Marco Rubio y a la Casa Blanca, que con Maduro y sin Diosdado pudiera conseguirse un camino de salida y transición lo menos doloroso para ellos y su gente.
  • Tampoco que, excepto por la “alegría de tísico” del viernes pasado, es muy difícil que pueda haber, de ahora en adelante, buenas noticias en lo económico. Todos debemos prepararnos para un muy mal desempeño económico, porque la red de seguridad de los “dólares de sangre” de Chevron ya no estarán, y la inercia de la producción “fácil” también chocará contra la pared de la falta de servicios técnicos y de los elementos necesarios para procesar y mejorar el petróleo que produce la triste y golpeada Pdvsa. Y me refiero así a ella, por lo que supo significar en el pasado. Pero hay que tener claro que, sin que quisieran escúchalo, ya tenía el daño genético de ser una empresa del estado; la cual en algún momento iba a manifestarse y hasta ahí iba a llegar, como en realidad ocurrió… “Tanto nadar para morir en la orilla”.

Por Benjamin Tripier

La observación atenta del escenario venezolano post 28 de julio nos presenta una paradoja aparente: a pesar de un gobierno de facto visiblemente golpeado, vulnerable, y con sus alianzas internacionales en entredicho –desde el distanciamiento pragmático de China y Rusia, hasta el asedio continuo de Estados Unidos y la distracción vital de Irán–, aún se mantiene en el poder, no por su propia fortaleza sino por la inercia de sus mecanismos de control y la dispersión en las respuestas de quienes buscan el cambio.

Esta persistencia, como les decía, no es un signo de fortaleza intrínseca sino el resultado de un conjunto de factores que actúan como anclas, retrasando el colapso inmediato. Comprender esta inercia es clave para saber cómo intentar desarticularla, y se constituye en el primer paso para delinear las acciones que permitirán izar esas anclas y liberar el camino hacia el futuro venturoso de Venezuela.

Porque de tanto insistir con esa posición, puedo parecer repetitivo en mis apreciaciones de que “están idos” y aún no se han dado cuenta, pero es que no puedo eludir las señales que veo cada vez con más claridad.

La última encuesta Cati de Meganálisis al mes de junio muestra que 86,1% del pueblo cree que Maduro y el chavismo deben dejar el poder para que se solucione la mayoría de los problemas de los venezolanos; eso porque 84,6% cree que a Maduro y al chavismo no les importa el bienestar de los venezolanos.

En cuanto al liderazgo de María Corina Machado, en la encuesta se evidencia en que solo 12,5% de la gente votó el 25 de mayo siguiendo la instrucción de quedarse en sus casas, y que, en esa misma dirección, solo 8,8% participará en las siguientes elecciones municipales. 83,2% cree que los políticos de “oposición” que participaron en las elecciones “sirven conscientemente a Maduro y al chavismo”. Y 82,8% cree que no se debe pasar la página del triunfo electoral opositor del 28 de julio pasado.

La encuesta le asigna a María Corina Machado 70,2% de aceptación popular y 16,1% de rechazo, mientras que Maduro recibe 8,3% de aceptación y 87,7% de rechazo.

Además, revela que 87,21% considera que la situación económica de su casa es mala y muy mala, porque 80,03% gana menos de 250 dólares y 16,52% gana entre 250 dólares y 500 dólares. Y que 79,72% le asigna a Maduro y su gobierno la responsabilidad por esta situación, mientras que solo 13,84% le asigna esa responsabilidad a Trump y las sanciones.

Y en cuanto a las fuerzas armadas, 77,3% siente vergüenza y disgusto por ellas y solo 8,1% siente orgullo y admiración. En otro orden, 70,2% cree que es un error apoyar a Irán, mientras que 5,1% cree que es lo correcto.

Mientras pasan cosas fronteras adentro, también ocurren cosas desde afuera, con presión estratégica -financiera y judicial «quirúrgica»- y diplomacia inteligente. Porque todo indica que las sanciones seguramente evolucionarán hacia un modelo más preciso, buscando la asfixia económica y el cerco judicial a las élites del chavismo, lo cual seguramente incluye la persecución global de los «capos» con órdenes de captura internacional.

La profunda crisis interna, el desgaste de las alianzas chavistas (con China, Rusia, Irán y hasta Cuba mostrando distancia pragmática), la contundencia del 28 de julio, y la aplicación coordinada de un plan de acción unificado, acortan significativamente el horizonte de salida.

En cuanto a la dirigencia empresarial, deben estar conscientes de que la era de los privilegios por conexión política se está extinguiendo, y que su futuro dependerá de su capacidad para desmarcarse de prácticas que no corresponden a un libre mercado.

Deben salvaguardar sus activos, pero, más importante aún, alinearse con los principios de transparencia y competencia… lo cual debe significar tomar distancia de los actores políticos que hoy, al estar en modo supervivencia, “cueste lo que cueste”, se convierten en muy peligrosos. Especialmente para los que tienen más cerca, porque son los primeros que van a sufrir el embate defensivo.

La Venezuela que vislumbramos en el horizonte es de recuperación, crecimiento y reencuentro. Cada paso que demos en las próximas semanas y hasta meses, con la sinergia y la determinación de todos los actores comprometidos, será una contribución directa a ese futuro venturoso que ya se dibuja con mayor claridad.

Los dos extremos del espectro: la oposición supone que el gobierno «siempre hará fraude», y el chavismo asume que «toda oposición es golpista».

La pregunta sobre el «cuánto tiempo» es, por naturaleza, la más compleja y la que más variables inciertas alberga en cualquier análisis estratégico. Sin embargo, al aplicar la hoja de ruta que hemos ido delineando en nuestros análisis, y considerando las premisas que nos guían, podemos proyectar un horizonte temporal para la salida del gobierno de facto, con la advertencia de que cualquier estimación es una proyección basada en la eficacia de las acciones y la evolución de un entorno volátil.

Si bien no podemos establecer una fecha exacta, sí podemos identificar los nodos críticos cuya activación aceleraría el proceso de manera significativa. La inviabilidad del chavismo es una certeza, pero la velocidad de su desenlace depende de qué tan rápido y contundente se rompan sus «anclas» de poder.

Si la implementación de las acciones delineadas, tanto internas como externas, es rigurosa, coordinada y constante, es plausible que observemos el desenlace del actual statu quo en el transcurso de las próximas semanas o meses, a partir de este momento.

El punto de inflexión más decisivo será cuando la masa crítica de funcionarios intermedios, militares de rango medio y burócratas dependientes, perciban que el costo de la “lealtad” es mayor que el de la desafección o la pasividad. Esto incluye la erosión de la «burbuja» del pensamiento de grupo en la cúpula, haciendo que la realidad de su aislamiento y debilidad penetre esas estructuras.

El camino no estará exento de turbulencias pues el chavismo hará intentos desesperados por aferrarse al poder, pero la dirección es clara y la velocidad de llegada dependerá de la sinergia y la determinación de todos los actores comprometidos con la Venezuela próspera que, indudablemente, será un hecho en no mucho tiempo más.

Recomendaciones

  • Para el gobierno chavista (que está de salida)más allá de una salida negociada general, deben reconocer que la creciente deslealtad interna y las fisuras en su estructura de control son una amenaza más inminente y desestabilizadora que la presión externa per se. Por ejemplo, la «Operación Guacamaya» no solo demostró la vulnerabilidad de su aparato de seguridad, sino que también puso en evidencia que existe colaboración interna y «quiebres al más alto nivel». La recomendación es abandonar la búsqueda de un consenso imposible sobre una narrativa de «negociación y salvoconducto» en la que ya nadie cree; y, en su lugar, concentrarse en controlar y mitigar la implosión interna para evitar una exposición aún mayor de sus actividades ilícitas y la desarticulación caótica de sus cuadros; la prioridad debería ser prevenir que las deserciones internas se conviertan en un torrente incontrolable que no solo acelere su salida, sino que deje al descubierto la magnitud de su entramado criminal.
  • Para el liderazgo opositor (bajo la conducción de María Corina Machado): articular la transición económica en «beneficios diarios tangibles» para el ciudadano común. El «Plan de Días Cero» y la visión de una Venezuela como «hub energético de las Américas» y una «oportunidad del trillón de dólares» son inspiradoras. Sin embargo, para consolidar el apoyo popular masivo y gestionar las expectativas, es crucial traducir esta macro visión en mejoras concretas y palpables en la vida cotidiana de los venezolanos, también como una promesa a largo plazo de un «nivel de vida superior». Esto implica desglosar cómo la desestatización petrolera, la apertura a la inversión y la generación de energía limpia y barata se materializarán en la reposición de servicios básicos (agua, electricidad, combustible), la creación de empleos dignos, el acceso a alimentos y medicinas, y la mejora de la seguridad personal en sus comunidades. Es necesario mostrar cómo cada paso de la transformación impactará directamente en su mesa, en su barrio y en su bolsillo, ofreciendo una hoja de ruta pragmática y comprensible que alivie las angustias diarias, más allá de las grandes cifras de inversión futura.
  • Para la dirigencia empresarial (que está siendo cooptada por el chavismo)más allá de proteger el patrimonio y abogar por un marco legal predecible, la dirigencia empresarial debe reconocer que el futuro de la industria petrolera y, por extensión, de la economía venezolana, se perfila como un modelo privado, altamente tecnológico y eficiente, alejado del «Estado empresario». Enfatizando el rol de la Inteligencia Artificial (IA), la optimización de operaciones, las tecnologías de recuperación mejorada (IOR) y la captura de CO2 como pilares del desarrollo energético global. La recomendación es que, en lugar de solo reaccionar a las pretensiones del gobierno, los empresarios comiencen a reorientar sus inversiones hacia la adquisición de estas tecnologías, la capacitación de su personal (incluyendo la formación de profesionales senior en IA), y el desarrollo de capacidades internas que les permitan competir en un sector privatizado y tecnológicamente avanzado. Esto les permitirá no solo adaptarse, sino liderar la transformación productiva que se avecina, siendo actores clave en la reconstrucción de la economía real; ya que la «capacidad de generación de empleo genuino que traerá la incorporación de las empresas venezolanas al negocio petrolero, se deberá a que no habrá una empresa estatal, sino que a partir de los yacimientos propiedad de la República, se asignaran, por licitación o subasta, cuotas de reservas a empresas privadas que manejen el negocio».

Por Benjamin Tripier

La semana que culmina el 6 de junio de 2025 nos presenta un panorama de radicalización y fragilidad crecientes en Venezuela, donde las líneas de la economía, la política y la sociedad se tensan hasta el límite. Los datos no mienten, y las acciones del chavismo gobernante de facto continúan confirmando la precariedad de su posición.

La anunciada salida de Chevron el 27 de mayo, y la previa retirada de las empresas de servicios como Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes y Weatherford a principios de mayo, marcan un punto de no retorno para la industria petrolera venezolana; como les he anticipado, este evento no es un simple ajuste, sino que reduce el negocio petrolero a un desierto técnico y operativo.

Las cifras proyectadas son contundentes: una caída de la producción a 500.000 barriles por día o menos para fines de 2025, muy por debajo de los 920.000 bpd de 2024, lo cual implica la pérdida de tecnología, experiencia especializada, y una drástica disminución de la eficiencia operativa. Las «soluciones de emergencia» con Irán, Rusia y China, ya vistas en el pasado, han demostrado ser meros «parches» que no mejoran la situación subyacente, consecuencia de 26 años de políticas equivocadas y contraproducentes.

El impacto fiscal es demoledor: una reducción de los 1,2 mil millones de dólares en ingresos anuales, la pérdida de 2,6 mil millones de dólares en inversiones previstas, y un impacto acumulado de 3,8 mil millones de dólares en el PIB solo por la salida de Chevron. Las exportaciones restantes enfrentarán descuentos de entre 25% y 30% por no poder venderse en Estados Unidos, lo que se traduce en una pérdida de más de 3.400 millones de dólares en ingresos y cerca de 6 mil millones de dólares en el valor total de las exportaciones.

La amenaza de aranceles punitivos de 25% a cualquier país que comercie petróleo venezolano, y el riesgo de intercepciones de tanqueros como ya ocurrió con buques iraníes, exacerba esta situación.

En contraste, las propuestas de privatización total de la industria petrolera y gasífera, protección a la inversión, licitaciones transparentes, e incentivos fiscales de María Corina Machado, son esperanzadoras. Esta visión, que requiere un cambio de modelo profundo, abandonando la figura del «Estado empresario» -que ha demostrado su ineficiencia y ha arrastrado a Pdvsa a la ruina, marcada por deudas millonarias y una reputación tóxica- se convierte en la tan esperada “luz al final del túnel”.

Y entrando en la economía no petrolera, la inercia de la recesión con inflación y devaluación se profundiza, con lecturas “optimistas” que dicen que la economía venezolana retrocedió 2,7% en el primer trimestre de 2025 (creo que el retroceso fue más grande), con una proyección para el cierre de año de una contracción del PIB superior a 5%, revirtiendo cualquier tímida recuperación previa.

La inflación se acelera hacia los picos hiperinflacionarios, con proyecciones de superar 250% para fines de 2025, impulsada por la depreciación descontrolada del tipo de cambio, que a su vez es una consecuencia directa del financiamiento monetario del gasto público por parte del Banco Central.

La política de «doble indexación» (combinación de la indexación de salarios y otros ingresos a la inflación, junto con la posible indexación de la tasa de cambio oficial del bolívar) ha fracasado, dejando claro que la fragilidad de la política de estabilización basada solo en la política monetaria y cambiaria, es insostenible; los bolívares «inorgánicos» que intentan reemplazar la escasez de dólares solo exacerban la inflación.

En un intento por controlar la narrativa de la devastación económica, el gobierno ha intensificado la persecución de las plataformas y fuentes que publican el valor real del dólar, distinto al tipo de cambio oficial. Esta maniobra busca ocultar una realidad innegable: que el bolívar, en su intento de ser moneda de transacción, ha perdido valor, y el dólar se consolida como referencia de precios y reserva de valor, porque la gente ya no quiere usar sus dólares para la transacción diaria como ocurría desde 2018, sino que prefiere guardarlos y convertirlos en bolívares gastables, a la tasa de cambio más alta posible… de allí la velocidad de la devaluación y el casi equivalente disparo asintótico de la inflación.

El Decreto de Estado de Emergencia Económica del 8 de abril de 2025, publicado en la Gaceta Oficial N° 6.907 Extraordinaria del 24 de mayo de 2025, del que ya hemos hablado en detalle en el pasado, formaliza el control absoluto del chavismo sobre la economía. Suspende la garantía constitucional de reserva legal en materia económica, financiera y monetaria, permitiendo al chavismo dictar medidas excepcionales y transitorias a su antojo.

En la práctica, esto facilita la administración discrecional de impuestos, permisos, contrataciones y créditos, beneficiando a unos pocos «amigos» y perjudicando a la gran mayoría de la población. El impacto social de esta crisis es catastrófico y se profundiza en todos los estratos:

  • la pobreza multidimensional afecta a más de 88% de la población, con la pobreza extrema rondando 50%; la mayoría de los hogares está muy lejos de tener ingresos cercanos a la canasta básica;
  • los ingresos económicos de los venezolanos son «malos» o «pésimos» para 84,94% de la población; la canasta básica supera los 650 dólares mensuales, mientras que los salarios son ínfimos;
  • las pequeñas empresas pierden dinamismo, enfrentando una altísima presión fiscal (84%), fallas en el suministro de combustible (73%), incertidumbre política (56%) y escasez de financiamiento (46%); la actividad manufacturera privada, ya frágil, se contraerá nuevamente en 2025;
  • el sistema bancario enfrenta una política monetaria restrictiva que limita la expansión del crédito y genera altos costos por déficit de encaje.

Saliendo de lo económico, la debilidad política del chavismo es innegable y se exhibe en cada movimiento; la narrativa de un gobierno fuerte y unificado se desmorona ante la evidencia de profundas divisiones internas.

A Diosdado Cabello le sigue costando mantenerse como jefe de la revolución (rol que asumió el 28 de julio del año pasado) más que nada porque el madurismo está enquistado en el chavismo y se defiende frente a la brutal y violenta presión que se ejerce sobre ellos, para controlar los espacios del petróleo y la economía que no ha logrado recuperar.

Él se sostiene desde su ángulo tradicional del control del partido y los militares, así como de una parte importante de los organismos de represión de inteligencia y contrainteligencia. Y aún allí, el control ya está muy lejos de ser absoluto, como era lo usual. Ese “tira y encoge” interno está dejando espacios fuera del tradicional control férreo que supo tener el chavismo, que ahora permite filtraciones y manifestaciones públicas de desacuerdo o descontento.

En contrapartida, el impacto del liderazgo de María Corina Machado es contundente. Su llamado a la abstención para las «elecciones» regionales del 25 de mayo ha sido un éxito rotundo, con 84,9% de la población declarando que no votaría y que finalmente no lo hizo. La participación real fue de 12,5%.

Cuando el chavismo llamó a votar, ella dijo que no lo hagan, y la gente se quedó en sus casas y no salió, con el valor de convertirse en «desobediencia civil pasiva», lo cual fue mucho más importante que unos cargos públicos que ya estaban preasignados.

Eso, no fue una elección sino una pulseada por el poder político, que ganó, de punta a punta, María Corina Machado.

Los números que emergieron de esa pulseada muestran que la dirigencia de la oposición quedó más depurada, con los candidatos alacranes que ahora son vistos como «traidores» por 82,9% de los venezolanos. La voluntad popular, expresada el 28 de julio de 2024, sigue siendo imborrable para 84,5% de la sociedad, que no dará vuelta la página hasta la salida definitiva del chavismo.

La comunidad internacional, y en particular Estados Unidos, sigue aumentando la presión; las declaraciones del secretario de Energía Chris Wright sobre la necesidad de un «cambio de régimen» en Venezuela para lograr el dominio energético de EE UU demuestran que la política de «paz a través de la fuerza» de la administración Trump es una realidad que va más allá de las licencias petroleras.

A eso debe sumarse la advertencia de viaje del Departamento de Estado, que compara Venezuela con Gaza, como un preludio ominoso de posibles «operaciones de fuerza» futuras; además de las limitaciones de entrada de venezolanos con visa, que van a tener que revalidar la legitimidad de sus antecedentes. Entrarán solo los buenos.

Por otra parte, las revelaciones sobre las conexiones entre funcionarios del chavismo y las actividades del Tren de Aragua, incluyendo la facilitación de su migración ilegal para atacar a la diáspora en EE UU y otros países son gravísimas.

Las recientes detenciones de miembros de esta banda criminal en Argentina y Colombia, así como la mención de su operación en otros países, confirman la naturaleza transnacional de esta amenaza, y el vínculo intrínseco del chavismo con el crimen organizado.

En síntesis, el gobierno chavista se aferra al poder con medidas desesperadas que solo aceleran la implosión económica y social.  Y su falta de legitimidad, la ausencia de apoyo popular y militar, y la pérdida de ingresos petroleros, lo dejan en una posición de extrema vulnerabilidad.

La voluntad del pueblo, el liderazgo de María Corina Machado y la presión internacional de aliados como EE UU y Argentina, configuran un escenario donde la salida del régimen parece no ser cuestión de «si», sino de «cuándo» y «cómo». Y hay cada vez más señales de que eso podría ocurrir pronto.

Recomendaciones

  • Al gobierno chavista (que está de salida): la evidencia del colapso inminente es abrumadora, y sus medidas no hacen más que profundizar el sufrimiento del pueblo y la destrucción del patrimonio nacional. La única vía que les queda, si aún les interesa algún vestigio de pragmatismo y sentido patriótico, es gestionar una salida ordenada y lo menos traumática posible. Abran canales de negociación serios con la oposición real y los actores internacionales clave para una transición que minimice el «descenso a los infiernos» que se avecina y así se evite dejar «tierra arrasada».
  • Al liderazgo de la oposición (comandado por María Corina Machado): consolidar la hegemonía moral y la capacidad de gobernanza alternativa. Mantener la unidad, la firmeza y la disciplina comunicacional. No se distraigan con el ruido de los «alacranes» o las tácticas del gobierno de facto, su foco debe ser la consolidación de la voluntad popular expresada el 28 de julio y la preparación para la transición. Su última estrategia de «desobediencia civil pasiva» ha demostrado su eficacia en la deslegitimación de las “alternativas” electorales. Continúen articulando de forma sencilla y clara la visión de futuro que ofrecerán a los venezolanos, centrada en la liberalización económica, la recuperación de la institucionalidad y la mejora del nivel de vida; y blinden su mensaje contra la desinformación.
  • A la dirigencia de los empresarios (cooptada por el chavismo): es imperativo que hagan un acto de contrición y reconozcan la inviabilidad del modelo rentista y la ilegitimidad del status quo. Su cooptación por el chavismo solo les brinda beneficios cortoplacistas, pero los expone a un riesgo existencial a mediano y largo plazo. Dejen de aplaudir medidas confiscatorias y discresionales. Es momento de proteger el patrimonio (que es distinto al capital de trabajo y al flujo de caja) ante el tsunami económico y la ingobernabilidad que se anticipa. Diversifiquen sus fuentes de palanca y aboguen activamente por un marco legal estable y predecible que invite a la inversión privada genuina y a una economía de mercado; en lugar de una de subsistencia y privilegios transitorios. El futuro de Venezuela depende de la acción y la conciencia de todos.

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