Morfema Press

Es lo que es

Benjamin Tripier

Por Benjamin Tripier

La inestabilidad política y económica en Venezuela se traduce en una crisis humana profunda, donde la población lucha día a día por sobrevivir en un contexto de pobreza extrema, servicios colapsados y desesperanza.

Sin embargo, la resiliencia de los venezolanos y eventos recientes que desafían al régimen abren una ventana de oportunidad para el cambio. La clave está en una planificación estratégica que ponga a la gente en el centro, reconstruya la confianza y siente las bases para un futuro más estable y equitativo.

Venezuela atraviesa un momento crítico, donde la inestabilidad política y económica define la vida diaria de sus ciudadanos. Este análisis se centra en el impacto humano de la crisis, priorizando la dimensión social y el sentir de la población, sin perder de vista los factores económicos y políticos que la sustentan.

La información integrada, basada en fuentes recientes, refleja un país al borde del colapso institucional, con una población agotada pero todavía resiliente, enfrentando un futuro incierto.

El chavismo, percibido como un gobierno de facto sin legitimidad ni legalidad, se aferra al poder en medio de divisiones internas y una creciente pérdida de apoyo popular y militar.

Eventos como el «arrebatón» de la presidencia tras el 28 de julio de 2024 y la reciente extracción de cinco opositores y la madre de María Corina Machado desde la Embajada de Argentina en mayo de 2025 han intensificado la polarización.

Esta operación, descrita como una maniobra «quirúrgica» por la oposición, expuso vulnerabilidades en el aparato de seguridad chavista, mientras el régimen intenta presentarla como una negociación.

La represión ha escalado, con más de mil presos políticos y una justicia instrumentalizada que fomenta la impunidad y la desconfianza. La repetición de procesos electorales sin garantías y la fragmentación opositora alimentan la apatía y la desilusión, dejando un sentimiento generalizado de impotencia.

La economía venezolana enfrenta un escenario devastador. La devaluación del bolívar ha sido extrema, con picos que superarán 2000% para mayo del 2025; y la inflación subsecuente que amenaza con acompañarla.

La indexación del gasto público agrava la inestabilidad cambiaria y dificulta el control inflacionario. Las sanciones petroleras, endurecidas por la no renovación “definitiva” de la licencia de Chevron anticipan una caída drástica en la producción petrolera, posiblemente a 500 mil barriles diarios o menos.

Y lo pongo entre comillas, porque con esto de los lobbys en acción, ya no se sabe si consiguen algo más. Difícil, pero posible. Porque los tres “cubanos locos” no solo tienen razón en lo de los “barriles de sangre” sino que tienen poder propio en los temas que apuntan a la pronta salida de Maduro.

Esto reduce los ingresos del Estado, limita el acceso a combustible y afecta el sistema eléctrico, entre otros. La escasez de financiamiento interno, la recesión y la informalidad del empleo (que supera 80%) restringen la actividad económica.

Más de 88% de la población vive en pobreza multidimensional, con 50% en pobreza extrema, y 80% de los hogares no cubre la canasta básica. La dolarización transaccional beneficia a una minoría, mientras la mayoría subsiste en precariedad.

La vida diaria en Venezuela es una lucha constante por la supervivencia. La población enfrenta carencias básicas:

  • economía y alimentos: los bajos ingresos, calificados como “malos” o “pésimos” por la mayoría, no alcanzan para cubrir necesidades esenciales. La inflación y la devaluación encarecen los alimentos, y la desnutrición crónica persiste;
  • servicios básicos: la electricidad, el agua, el gas y el internet son intermitentes o inexistentes, considerados un lujo;
  • salud: el sistema de salud pública está colapsado, con escasez de medicamentos y atención médica;
  • seguridad: la delincuencia y la falta de protección ciudadana son preocupaciones constantes; y
  • educación: el deterioro del sistema educativo limita las oportunidades de los jóvenes.

Hoy en el hogar todos deben aportar para cubrir gastos, reflejando el esfuerzo colectivo por sobrevivir, aunque 60% de los emprendimientos generan menos de 300 dólares al mes. Adultos mayores, familias con niños y jóvenes en zonas rurales o barrios populares son los más afectados.

El componente socio-emocional es alarmante: la desesperanza, el enfado, la frustración y la tristeza dominan, y la resiliencia social está al límite. La política, aunque relevante, queda relegada frente a la urgencia de comer, tener luz o sentirse seguro.

El panorama inmediato es sombrío. La intensificación de las sanciones y la inestabilidad interna agravarán la crisis económica, aumentando la pobreza y la migración hacia países vecinos.

Sin embargo, eventos como la extracción de opositores sugieren que el régimen no es invulnerable, abriendo escenarios para un cambio. La transición requiere planificación estratégica, con énfasis en la recuperación petrolera (vía privatización), la reducción del aparato estatal, la reinstitucionalización y la atracción de inversión extranjera.

La primera etapa (1-2 años) será crítica, exigiendo acuerdos de gobernabilidad que incluyan al chavismo disminuido y un cambio mental para superar el pasado y construir un futuro viable.

Sí quiero incorporar, poco a poco flashes de futuro, por una parte, porque lo siento cierto, y por la otra para que los que están preparando las políticas públicas del futuro, las tomen en cuenta:

  • la situación exige planificadores con capacidad predictiva y agilidad para operar en un entorno hostil, con reglas de juego variables, en el peor ciclo recesivo e inflacionario de la historia del país;
  • se destaca la necesidad de analizar el entorno y cómo es percibido, ya que condiciona la planificación estratégica y definir la identidad del país… No olvidar que las redes sociales y la digitalización influyen en la reputación;
  • la transición de un país pobre a uno rico implica conciencia del presente, refuerzo de fortalezas, y corrección de debilidades; porque son internas, presentes y dependen enteramente de nosotros, mientras que las oportunidades y amenazas son externas, futuras y no dependen de nosotros. Son cuatro dimensiones que deben trabajarse en forma independiente y con perfiles profesionales diferentes;
  • manejar la estrategia implica transformar cinco dimensiones: social, política, económica, gobierno-Estado (internas) y el entorno internacional (externa). Es imposible ser rico de forma aislada, el gobierno debe crear las condiciones para armonizar estos elementos;
  • existe un concepto de «día después» o «día cero» como el momento de cambio de sentido; el fin de un modelo y el inicio de otro con una perspectiva de gestión diferente;
  • se proponen etapas para esta transición, como una «etapa de control de daños para evitar o administrar el colapso» que duraría de uno a dos años, conviviendo con la inercia del pasado y tratando de administrar la gobernabilidad … Esta etapa requerirá acuerdos de gobernabilidad que deberían incluir al chavismo, aunque disminuido, para re-institucionalizar el país. La recuperación de la industria petrolera es vista como fundamental. En la CERAWeek 2025, María Corina Machado y Edmundo González Urrutia participaron y se planteó la necesidad de la privatización para recuperar la industria, dado que no se tienen los recursos ni el tiempo para otra solución;
  • se discute la necesidad de preparar expositores venezolanos con un perfil más técnico para eventos como CERAWeek para mostrar el potencial real del país, independientemente de la parte política;
  • otros aspectos clave para la transición incluyen: achicar sustancialmente el aparato estatal, trasladar/compartir/privatizar actividades de perfil privado, institucionalizar el sistema de justicia, recuperar el recurso humano necesario (propio o importado), realizar un road show internacional para presentar oportunidades de inversión, integrar una legislación transicional de emergencia, dar prioridad a las relaciones con países vecinos (EE UU, Colombia, Brasil. Argentina y Guyana) como el primer anillo de poder e influencia, y operar bajo un nuevo contexto de seguridad y defensa;
  • la corrupción debe ser enfrentada con pasos decisivos, aunque no desaparezca de inmediato;
  • la planificación debe ser a largo plazo (30-50 años), pero con horizontes más cortos (ej. siete años divididos en etapas de 2-3 años) para ajustar supuestos…. La primera etapa (1-2 años) es crítica, tiene más variables para anticipar y está más influenciada por la inercia del pasado;
  • es crucial el cambio mental, pensar fuera de la caja y deslastrarse de sentimientos negativos, mirando el mañana y no el pasado. También es clave compartir un mensaje de resiliencia a la población, anticipando que las cosas pueden empeorar al principio antes de mejorar; y
  • la comunicación juega un papel fundamental, incluyendo el desarrollo de «salas situacionales» para analizar eventos, prevenir problemas, identificar «puntos ciegos» y generar ventajas predictivas. Estas salas deben integrar información de diversas fuentes, incluyendo mapas de actores/poder/influencia, análisis de redes, búsquedas en Google, encuestas, noticias e información privilegiada. Deben hacerse mediciones periódicas del humor social y necesidades para guiar la gestión.

No debemos dejarnos engañar por “cantos de sirenas” porque seguramente, si los seguimos, la pasaremos mal. Hay una sola realidad que debe ser compartida por todos y cada uno de los venezolanos en un momento crítico en el cual, si los empresarios comenzaran a tomar distancia y a llamar a las cosas por su nombre, este gobierno se hubiera terminado ya desde hace tiempo…. Claro que, con algunos costos personales, equivalentes a los que se “chupan” todos los días los cuerpos de seguridad.

Porque en esa dirección, uno se pregunta asombrado, cómo y con qué sentido de la ética, gente que uno conoce que tiene una familia, amigos y parientes, puede negociar con, por ejemplo, Delcy Rodríguez, mirándola a la cara, sabiendo que las mismas palabras que usa para darles ventajas preferenciales, son las que usa para ordenar capturas, tortura y muerte.

Y eso no tiene justificación ni muestra ningún tipo de explicación para los buenos. Porque ya, en este momento, seguir justificando el acompañamiento “para el bien general, de los accionistas o del personal”, no se sostiene… todos los días se llevan a alguien nuevo.

Y claro… pese a ser gente educada, caen en mirar para otro lado, porque todavía no fueron por ellos (Noel Álvarez, expresidente de Fedecámaras, ¿alguien lo mencionó en todos los actos empresariales de estos días?), pero indefectiblemente, también irán por ellos… y nadie los defenderá… entrarán en la oscuridad y nadie sabrá de ellos. Porque para que se los lleven no hace falta que hayan cometido algún acto deshonroso como los mencionados pero los tratarán igual o peor.

Pareciera que la dirigencia del empresariado no termina de entender que, para el chavismo, son solo “compañeros de ruta” que en cualquier momento los dejan tirados en la cuneta (“echados al pajón”, decía Caldera) … y los recogerá el Dgcim o peor Hezbolá. Cuídense, y cuiden a sus familias…

Recomendaciones

  • Para el chavismo gobernante de facto: priorizar la liberación de presos políticos, reducir la represión y dejar de lado la percepción de ilegitimidad que los caracteriza, y anula cualquier posición seria de acercamiento. Los tienen catalogados como maulas y embaucadores poco serios. Esto podría aliviar tensiones internas y externas, facilitando negociaciones para buscar una transición pacífica, mitigar sanciones y estabilizar la economía.
  • Para la dirigencia opositora (María Corina Machado): articular un mensaje claro de resiliencia y esperanza, acompañado de un plan concreto de transición que priorice la atención a las necesidades básicas (alimentos, salud, servicios). Fortalecer la comunicación con la población y aliados internacionales para consolidar el apoyo popular y presionar por el cambio político que estamos a punto de conseguir.
  • Para los dirigentes empresariales que negocian con el chavismo: diversificar estrategias de supervivencia, invirtiendo en proyectos sociales que apoyen a las comunidades más vulnerables (como programas de alimentación o salud). Esto no solo mejora la reputación empresarial, sino que fortalece la cohesión social y reduce la dependencia de un régimen inestable. Por el camino que van, los seguirán por el barranco. Y ya no hay ni excusas y explicaciones para mantenerse a su lado. Si te mantienes, es que están con ellos… No hay otra.

Por Benjamin Tripier

Las piezas del ajedrez político, económico y social se mueven con una celeridad que confunde a propios y extraños. Es imperativo desglosar la coyuntura para que, quienes toman decisiones o buscan comprender, puedan hacerlo con la mayor claridad posible.

La semana que culmina nos deja una lección contundente sobre la fragilidad del mensaje opositor y la pericia del chavismo en el arte de la desinformación. La falsa noticia sobre una prórroga de 60 días a la licencia de Chevron, supuestamente condicionada a la liberación de un exmilitar estadounidense, no fue un simple error de comunicación, sino que fue una operación de ingeniería de información, orquestada por una sociedad de intereses opacos entre ciertos elementos del chavismo, la propia Chevron y, lamentablemente, con la complicidad o la ingenuidad del enviado de Trump, Richard Grenell.

Esta maniobra expuso una vulnerabilidad crítica en la narrativa opositora: la avidez por una señal de distensión o un quid pro quo con Washington, que lleva a la difusión acrítica de rumores. Cuando la realidad se impone y la prórroga es desmentida o sujeta a otras condiciones, la credibilidad de quienes la propagaron se erosiona.

El chavismo, con astucia, logró un doble objetivo: por un lado, sembrar confusión y desmoralización en las filas adversas, y por otro, validar su propia capacidad de tejer hilos con actores externos, incluso cuando las sanciones aprietan. La política, lo he dicho antes, es un juego de percepciones, y en esta partida, la oposición volvió a ceder terreno valioso.

Es hora de entender que la desinformación no es un daño colateral, sino que es un arma estratégica que exige una respuesta calibrada y una disciplina comunicacional férrea.

Entrando en el terreno de la política interna, las «elecciones» del 25 de mayo, pusieron de manifiesto la profunda fractura y la desorientación en el campo de la dirigencia opositora, no así en las bases que en un porcentaje cercano a 85% siguen encolumnadas y apoyando a María Corina Machado.

El llamado de María Corina a la abstención, a dejar las calles vacías como en los días de pandemia (que no cabe duda que va a ocurrir), está dirigido vaciar de legitimidad un proceso diseñado para ser una farsa. Fue una apuesta audaz por la desobediencia civil pasiva, buscando que el silencio ensordecedor sea el mensaje.

Frente a esto, un grupo de pseudo-opositores, funcionales a la estrategia del chavismo, llamó a participar y se presentó como candidato. Su rol no es otro que el de lavar la cara al chavismo, otorgándole una pátina de pluralismo a un sistema donde la verdadera disidencia es perseguida y encarcelada.

La contundente victoria de Machado en las primarias del 23 de octubre de 2023, con la legitimación de su candidatura, es el resultado que estos actores buscan dejar de lado, fragmentando la voluntad popular y diluyendo el mandato de cambio.

Estamos en un laberinto político interno, con elecciones sin elección y una dirigencia pseudoopositora muy frágil que no ha logrado el propósito de romper la unidad… La gente de base sigue fiel a Machado.

La situación de los presos políticos y rehenes (cuyo número sigue creciendo, pero se estima en más de mil personas, incluyendo civiles, militares y extranjeros) es un termómetro cruel de la represión. Cada liberación es un canje, no un acto de justicia, y la política de sanciones individuales de EE UU sigue siendo una de las pocas herramientas que generan algún tipo de presión.

Sin embargo, su efectividad se ve comprometida cuando los actores del chavismo encuentran vías alternas o cuando las prioridades geopolíticas de las potencias fluctúan, como vimos con el episodio Chevron. La política interna venezolana es un juego de suma cero donde el gobierno chavista manipula las reglas, y la oposición se debate entre la resistencia frontal y la coexistencia táctica, a menudo cayendo en las trampas.

La economía venezolana, por su parte, sigue su curso errático, mostrando una resistencia precaria ante la adversidad, pero con perspectivas sombrías para el cierre de 2025.

  • Inflación: la tasa de inflación, acercándose a los picos hiperinflacionarios del pasado, se mantiene creciendo y es la principal preocupación de la gente. Para el cierre de 2025, se proyecta que la inflación anual supere 250%, dependiendo de las políticas de gasto público y la disponibilidad de divisas. La evolución será asintótica, es decir, continuará acelerándose hasta alcanzar niveles que harán casi desaparecer el uso de la moneda en las transacciones, pareciéndose a un esquema de trueque, donde el dólar, que se está comportando solo como referencia de precios y reserva de valor, se utilizará como un inventario que funcionará también como un esquema de trueque.
  • Nivel de actividad y PIB: tras un pequeño repunte en 2023 impulsado por la flexibilización de sanciones y la dolarización transaccional, la actividad económica ha vuelto a ralentizarse en 2024. El PIB para 2025 se proyecta con un decrecimiento importante que pudiera colocarse en una caída del orden de 5%. Las restricciones en el sector petrolero y la falta de inversión privada, en un ambiente de volatilidad y desconfianza, limitan cualquier posibilidad de restablecer los niveles de equilibrio inestable que manteníamos, sostenidos más por falsas expectativas, que por verdaderas posibilidades de ocurrencia. La economía sigue siendo de subsistencia para una gran parte de la población.
  • Tipo de cambio y dolarización: el tipo de cambio oficial frente al dólar (Bs/USD) seguirá depreciándose de forma descontrolada, siendo esta una fuente más del disparo de la inflación. La dolarización transaccional está siendo reemplazada por la bolivarización, pues, a diferencia de unos meses atrás, ahora los dólares son usados como ahorro, y solo se cambian al precio más alto posible, para emergencias críticas. Resulta mejor quedar debiendo en bolívares que deshacerse de los dólares… hasta que no se pueda más, y entonces, sí, cambiarlos.

Tras la salida de empresas como Chevron y otras empresas operadoras y de servicios, por la retirada de la Licencia General 41, representa un golpe directo a la ya precaria capacidad operativa de Pdvsa. La producción petrolera, que había logrado una leve recuperación (llegando a promediar unos 800.000 barriles diarios en 2024), podría caer significativamente, con un escenario optimista por debajo de los 500.000 barriles diarios para fines de 2025, y uno pesimista en el que la producción se cierre, y Pdvsa ya no pueda producir petróleo.

Pdvsa carece de la tecnología, la capacidad de inversión y el know-how para mantener la producción de crudo pesado sin partners externos. La falta de diluyentes, repuestos y personal calificado es un obstáculo insalvable a corto plazo. La exportación de crudo seguirá dependiendo de esquemas de intercambio y de la limitada capacidad de actores no sancionados o bajo esquemas de tolerancia, lo que restringe los ingresos del Estado y ahoga aún más la economía.

Pasando al contexto social venezolano, hay que decir que es el reflejo más crudo del colapso institucional. El componente socio-emocional de la población es de profunda desesperanza y agotamiento. La capacidad de resiliencia, otrora elogiada, está llegando a su límite.

La pobreza multidimensional afecta a más de 88% de la población, con una pobreza extrema que ronda 50%. La brecha entre estratos socioeconómicos es abismal, con una pequeña élite que se beneficia de la economía dolarizada, mientras una vasta mayoría se encuentra en situación de subsistencia.

La falla de los servicios públicos es constante y generalizada: la electricidad, el agua potable y el gas doméstico son un lujo para la mayoría, y la conectividad a internet es deficiente e intermitente.

Si bien la escasez de productos se ha reducido por la dolarización transaccional, es una situación que no podrá sostenerse, y volveremos a vivir situaciones de faltantes de inventario… porque los inventarios acumulados están comenzando a gastarse. Por lo que el acceso a una alimentación adecuada se vuelve precario y la desnutrición crónica y aguda sigue siendo un problema grave, especialmente en niños. A eso debe sumársele el bajo poder adquisitivo.

El sistema de salud pública está colapsado, y eso se nota en la falta de medicamentos, insumos, personal médico y equipos lo que hace que la situación sea dramática. Las enfermedades reemergentes y la dificultad para acceder a tratamientos básicos son la norma.

La ausencia de un Estado de Derecho y la instrumentalización de la justicia con fines políticos son una constante, por lo que la impunidad es rampante y la confianza en las instituciones es nula.

Si hubiera que poner las preocupaciones de la gente en orden de importancia, esta sería:

  1. Economía/Alimentos: la capacidad de comprar alimentos, el bajo salario y la inflación.
  2. Servicios básicos: la falta de luz, agua, gas e internet.
  3. Salud: acceso a medicamentos y atención médica.
  4. Seguridad personal: delincuencia y falta de protección ciudadana.
  5. Educación: deterioro de la calidad educativa.
  6. Política: aunque importante, la preocupación política directa cede ante las urgencias de la supervivencia… hasta que le toque a alguno, en cuyo caso, pasaría al primer lugar.

Porque la situación política influye directamente en el ánimo de la gente de la siguiente manera:

  • Desmovilización y apatía: la repetición de procesos electorales sin garantías, la fragmentación opositora y la represión generan desconfianza y apatía. La gente se siente impotente y desilusionada.
  • Cansancio: el prolongado conflicto político sin soluciones visibles ha llevado a un agotamiento generalizado.
  • Esperanza cautelosa: las figuras que generan algún tipo de esperanza (como María Corina Machado) logran reencender el ánimo, pero la constante obstaculización por parte del régimen y la falta de resultados concretos impiden que esa esperanza se consolide en una movilización sostenida.

Para entender mejor el tema social hay que apreciarlo en el contexto de la distribución socioeconómica y sociodemográfica:

  • Estratos socioeconómicos:

  • Socio-demográficos: la crisis golpea más fuerte a los adultos mayores (pensiones miserables), familias con niños pequeños (seguridad alimentaria y salud) y jóvenes (falta de oportunidades laborales y educativas, lo que impulsa la migración). Las zonas rurales y los barrios populares urbanos son los más afectados por la deficiencia de servicios y la pobreza.

En cuanto al escenario internacional para Venezuela, se caracteriza por un creciente aislamiento regional y una disminución de la relevancia en la agenda de sus aliados tradicionales, mientras que EE UU sigue siendo el actor más relevante, aunque con prioridades fluctuantes.

En el caso de EE UU, aunque la administración Biden ha buscado una aproximación más pragmática (negociación por rehenes y licencias limitadas), la línea dura de Trump sobre la democratización y los derechos humanos se ha endurecido, tanto en la Casa Blanca, como en el Departamento de Estado y en el Congreso.

La no renovación de la licencia de Chevron (más allá de la pequeña prórroga operativa) demuestra que las sanciones siguen siendo una herramienta viva, condicionada a movimientos reales hacia un cambio de gobierno, para respetar la voluntad popular expresada en las urnas el 28 de julio pasado.

Sin embargo, la atención de EE.UU. está cada vez más dispersa por conflictos globales (Ucrania, Medio Oriente) y su propia estrategia de recorte de gastos y “motosierra”, lo que reduce la atención sobre Venezuela… no obstante, nos tienen diariamente sobre la mesa de las prioridades.

En los casos de Colombia y Brasil, la desconexión del chavismo por parte de Gustavo Petro y Lula da Silva, es un hecho consumado; y si bien mantienen relaciones diplomáticas, su postura ya no es de apoyo incondicional. Priorizan sus propios intereses económicos y políticos, y el «bolivarianismo» ha perdido fuelle en la región. Su influencia en la situación venezolana es limitada, pero su pragmatismo evita que el chavismo consiga victorias diplomáticas significativas en el vecindario.

En el otro extremo del mundo, los «amigos» del chavismo, China, Irán y Rusia, están lejos geográficamente y tienen sus propios problemas domésticos y geopolíticos. China está enfocada en su crecimiento interno y su problema de tasas y tarifas con EE UU, además del tema Taiwán.

Irán, por su parte, lidiando con sus propias tensiones regionales, y tratando de que su programa nuclear, extendido al campo militar, no le traiga aparejada una confrontación armada con EE UU e Israel, a la cual, seguramente no sobreviviría… y hasta podría regresar el hijo del depuesto Sha de Irán.

Rusia, por su parte, está inmersa en la guerra de Ucrania, y si bien mantienen relaciones comerciales y de apoyo político (venta de armas, intercambio de tecnología), su capacidad o voluntad para ofrecer un salvavidas económico o político sustancial a Venezuela es muy limitada.

Son socios tácticos, no aliados incondicionales dispuestos a grandes sacrificios por la revolución bolivariana. La dependencia de Venezuela de estos socios sigue siendo alta en ciertos rubros (ej. Irán para diluyentes), pero no compensa el aislamiento occidental.

El chavismo enfrenta un escenario internacional más complejo y menos favorable, sin el apoyo irrestricto de antaño, y con un EE UU que mantiene la zanahoria y el garrote, esta vez con la decisión de avanzar firmemente para que el chavismo salga del poder en Venezuela, lo antes posible.

Y entonces comenzar la reconstrucción, los acuerdos petroleros y el comienzo de una etapa luminosa que haga que Venezuela sea grande otra vez… Make Venezuela Great Again.

Recomendaciones

Para el gobierno del chavismo (que está de salida): anticipando la irreversibilidad del agotamiento, gestionar una salida lo menos traumática posible. La acumulación de crisis social y económica, sumada al aislamiento internacional, hace insostenible el status quo, porque ña inteligencia indica que la resiliencia social está en su límite. Deberían iniciar canales discretos y serios de negociación con la oposición real y actores internacionales clave (principalmente EE UU y países de la UE) para acordar una transición ordenada.

Para la dirigencia de la oposición verdadera (liderada por María Corina Machado): blindar el mensaje y fortalecer la contrainteligencia comunicacional, después de la experiencia de la vulnerabilidad demostrada ante la desinformación del caso Chevron esta semana. El sentido común señala que el gobierno del chavismo seguirá explotando cualquier fisura en la unidad y la credibilidad. Por lo que se debe establecer un protocolo de comunicación unificado y centralizado para información sensible; y crear una célula de «monitoreo de desinformación» con analistas de inteligencia que identifiquen, refuten y anticipen las campañas del gobierno chavista. La transparencia y la verificación de fuentes deben ser las banderas; es imperativo no reaccionar a rumores, sino construir una narrativa sólida y constante sobre la visión de país y las soluciones a la crisis humanitaria, conectando directamente con las angustias de la gente (economía, servicios, salud), más allá de la política electoral.

Para la dirigencia empresaria (hoy cooptada por el chavismo): reconocer la caducidad del modelo rentista y la ilegitimidad del status quo. Si bien pueden creer que la cooptación puede generar beneficios cortoplacistas, el sentido común económico advierte sobre la insostenibilidad del modelo actual sin una base productiva real y un marco institucional de seguridad jurídica. La salida de operadores como Chevron es una señal clara de la fragilidad del modelo de negocio en un entorno sancionado e inestable. Por lo que la recomendación es que traten de diversificar sus puntos de palanca y que no dependan tanto de las conexiones políticas y las rentas estatales. Deben abogar activamente por un marco legal estable y predecible que invite a la inversión privada genuina, más allá de la coyuntura política. Su rol debería ser el de facilitadores de un cambio hacia una economía de mercado real, no el de meros beneficiarios de un sistema corrupto. Su supervivencia a largo plazo depende de la relegitimación social y económica, algo que solo puede ocurrir en un escenario de apertura y verdadera competencia. El costo de oportunidad de no hacerlo puede significar el colapso definitivo del sector productivo.

Por Benjamín Tripier

Analizando una vez más el devenir de nuestra atormentada Venezuela, y basándome en los recientes análisis de entorno que hemos estado elaborando, la perspectiva, debo decirles, no es precisamente alentadora.

La situación económica del país se presenta, sin ambages, como precaria y en vías de empeoramiento. Los Análisis de entorno de marzo y abril de 2025 coinciden en señalar una «radicalización política, económica y social», con un chavismo aferrado al poder, pero carente de apoyo popular, militar y ahora de ingresos petroleros.

La caída del negocio petrolero en Venezuela como consecuencia de las sanciones estadounidenses y la salida de empresas clave como Chevron, Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes y Weatherford, además de la inminente caída del precio mundial del petróleo en el entorno de los 60 dólares, debido a una sobre oferta en el mercado (aún no está claro si es transitoria), es un factor determinante.

Lleva a anticipar una fuerte reducción en la producción nacional de petróleo, que podría situarse en torno a los 500.000 barriles por día o menos. Esta disminución conlleva una pérdida de tecnología y experiencia especializada, así como una disminución en la eficiencia operativa.

Económicamente, esto se traducirá en una reducción de los ingresos del Estado, presión sobre el mercado cambiario y el tipo de cambio con el bolívar, y la necesidad de buscar fuentes alternativas de financiamiento. El informe del IIES-UCAB de abril de 2025 advierte sobre la fragilidad de las finanzas públicas y la posible recurrencia al financiamiento monetario del gasto público para intentar compensar la caída de los ingresos petroleros y tributarios.

Esta medida, como hemos señalado reiteradamente, acentuará la inflación y dificultará la expansión del consumo interno, empujando aún más la economía hacia la recesión, por lo que se estima que la inflación podría cerrar el año con cifras muy superiores a 200%.

El sector eléctrico será uno de los principales damnificados, al quedarse sin el combustible mínimo necesario para operar el sistema, independientemente de si la generación es hidroeléctrica o térmica. El estado calamitoso de refinerías como Amuay y el cierre de El Palito son un claro indicio del desastre que se avecina para este sector.

Por su parte, el rumbo que están tomando las acciones del gobierno de EE UU apuntan a una continuación y profundización de las sanciones, con un retorno al esquema de «máxima presión» y la estrategia de la «fruta madura» para debilitar la situación interna del chavismo. La cual había sido suspendida por el ala izquierdista del gobierno de Joe Biden, que decidió que el sufrimiento del pueblo de Venezuela podría continuar a cambio de unos míseros 230.000 bpd, y vaya a saber los montos personales que se embolsaron a través de su agente Juan González. Petróleo, producido principalmente por Chevron, que fue llamado en el Congreso de EE UU como “barriles de sangre”.

Ya descontando con que EE UU, que representaba 23% de las exportaciones de petróleo venezolano, no volverá a comprarles, la imposición de aranceles, como 25% sobre negocios con Venezuela, dificultará las compras de petróleo por parte de países como China -que en 2023 absorbió 68% de las exportaciones petroleras de Venezuela, consolidándose como su principal socio energético- España y Cuba con 4% cada uno, y Singapur con 1%.

Lo cual promoverá un aumento del comercio de petróleo en negro; sin embargo, este comercio también se verá cada vez más amenazado por la vigilancia y las interceptaciones, como ya ocurre con el petróleo iraní y el ruso. Cuando la prima de riesgo es muy alta, los descuentos aumentan hasta poner a nuestro crudo en el rango de los 25 dólares por barril.

En cuanto a una intervención militar directa por parte de EEUU, los análisis no la señalan como un escenario probable en el corto plazo; sin embargo, la política estadounidense estará enfocada en mantener la presión hasta lograr la salida del chavismo.

Mientras, internamente en Venezuela, existe una creciente y profunda necesidad de cambio en la población venezolana, con menos conformismo y un consenso generalizado de que «nadie quiere pasar la página». La alta popularidad de figuras opositoras como María Corina Machado y Edmundo González, reflejada en encuestas, evidencia ese deseo de transformación.

Ante la escasez y la pobreza, se espera que el pueblo venezolano continúe manifestando su resistencia de forma pacífica y pasiva, esperando una señal para exigir un cambio de poder. Y en las encuestas, como la última CATI de Meganálisis, la respuesta a la pregunta sobre si el 28 de julio y sus resultados deben quedar en el pasado revela que una gran mayoría de los venezolanos (84,5%) cree que no, lo que sugiere una tensión en la sociedad que no cederá hasta que el chavismo abandone el poder.

Desde todos los ámbitos, el mensaje está claro: el chavismo debe abandonar el poder, y debe hacerlo pronto… ya sea por una implosión interna de sus estructuras de gobernabilidad que están derrumbándose, ya sea porque la paciencia del pueblo termine agotándose, y por razones de supervivencia (falta de salud y de alimentos), salga a la calle hasta que se vayan… aun con el costo sangriento de la represión que desplegarán con tal de retener el poder. En definitiva, la presión económica y social, intensificada por las sanciones, parece ser el factor determinante.

En la misma línea de lo anterior, si bien el tema de Guyana también podría ser utilizado por el chavismo como un intento de «malvinizarse» y desviar la atención de la crisis, dados los problemas internos y el aislamiento internacional del gobierno, no se anticipa que este tema tenga un peso decisivo en la salida del chavismo, más allá de ser una posible táctica distractiva.

Por otra parte, el futuro de los dirigentes chavistas se vislumbra incierto y potencialmente adverso, considerando que el propio Trump los compara con figuras como Bin Laden o Soleimani, sugiriendo posibles consecuencias severas. Sumándole que la pérdida de legitimidad y el repudio generalizado de la población los dejan en una posición altamente vulnerable.

En cuanto a los «opositores» que están apoyando al chavismo, nuestros análisis no profundizan en su futuro, pero se puede inferir que su credibilidad y capital político se verán seriamente comprometidos ante un eventual cambio de gobierno. Nuestro pueblo ha madurado y aprendió a leer entre líneas; por eso es que la credibilidad de personajes como Manuel Rosales y Henrique Capriles, según la mencionada encuesta CATI de Meganálisis, se encuentra en 6,4% y 5,6%, respectivamente, ambos con niveles de rechazo que superan 70%.

Y en ese mismo orden de ideas, hay que tomar en cuenta el futuro de los dirigentes empresariales que apoyan al chavismo, y sus seguidores, que se han ido enriqueciendo a costa de la brutal pobreza del pueblo. Y que han ido secundando todas las ocurrencias del chavismo, y no han levantado ni un susurro para distanciarse de lo que pasó el 28 de julio y la represión, y menos aún de lo del 10 de enero y pasos posteriores para retener el poder “a cualquier costo”.

Los análisis de entorno les fueron advirtiendo directamente que se están «inmolando» por una «causa perdida» y que se arrepentirán de su apoyo al proceso, ya que la situación económica no da para más y sus empresas tampoco serán viables.

Porque también están los que no son dirigentes pero están apoyando al deterioro acelerado de la economía, y que por las medidas de excepción (Ley de Emergencia Económica) que el gobierno está implementando, ellos serán los primeros afectados, porque son los que están más cerca y, por las complicidades societarias, les conocen todo, y saben que podrían representar un peligro con lo que saben … simplemente deberían mirarse en el espejo del empresario camaronero Rincón, y del Derwik Convit… uno por resultarles molesto y el otro por ser ambicioso.

Ahora, poniéndose en los zapatos del gobierno chavista, con un panorama tan sombrío, cualquier intento de reforma parcial o medida tibia está destinado al fracaso. La teoría dice que bajo una crisis de esta magnitud la prioridad es salir de la crisis. Sin embargo, dada la naturaleza del régimen y su histórico aferramiento al poder, es poco probable que atiendan recomendaciones que impliquen una apertura real o una transición negociada.

Porque ya tuvieron que rescatar la figura de Chávez y aferrarse a temas perimidos como Ley de Emergencia, leyes constituyentes o Plan de la Patria para intentar mostrar que bajo el chavismo aún podría haber oportunidades.

Por eso, en forma reactiva y defensiva, generaron dos instrumentos:

El decreto de estado de emergencia económica, un instrumento de perfil eminentemente político -no de perfil económico- que uno tendría que analizar qué es lo que nos está anticipando. Porque si en realidad los problemas económicos que han ido acumulándose se arreglarán con un decreto, imagínense lo fácil que sería solucionarlo todo. Es un instrumento que recoge prácticamente los mismos elementos que se fueron repitiendo durante los últimos años, que es hablar de la guerra económica, de la amenaza exterior, de garantizar el desarrollo productivo, entre tantos conceptos vacíos. Declarar esta emergencia debe ser por lo menos la vez número 15 que en el chavismo pasa esto y por lo menos la vez número 10 que lo hace Maduro.

Y lo que hay detrás pudiera interpretarse como el marco referencial para que los militares, de coronel hacia abajo, que son los únicos que realmente necesitan un marco legal que los proteja (¿des obediencia debida?) puedan salir a ejecutar parte de este de este instrumento, especialmente el artículo 7. “Todos los órganos del Poder Público, cuerpos de seguridad ciudadana, policía administrativa y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana quedan obligados a colaborar activamente con la ejecución de las medidas dispuestas en este decreto”, donde los van a poner a participar en la etapa que se viene (hace tiempo se los vengo anticipando) de nacionalizaciones, de toma de empresas y de toma de activos.

Porque con el poder de excepción con el que ya cuenta el chavismo no le hace falta un instrumento de este perfil, como no sea para involucrar a los militares, como ocurrió en el 2016 con la invasión a los bancos cuando entraban a las bóvedas buscando billetes de 100 bolívares, usando la Guardia Nacional. Porque ahora no se trata ya de billetes de 100 bolívares sino de los dólares en efectivo que la banca tiene en custodia… como si fuera una caja de seguridad.

También habilita a que vuelvan los controles de precios, de cupos y de inventarios, las alcabalas, las solvencias, los certificados, las guías de circulación, y la “puesta o sacada” de impuestos y tasas según le convenga a alguien. Porque si hay algo de lo que estamos seguros es que ese decreto no incentiva ninguna inversión, ni siquiera de los amigos.

Porque aquí no hay ningún elemento de economía, sino que son todos elementos políticos; si se mencionara que van a subir o bajar la tasa de interés, van a regular la emisión monetaria, fijar el precio del dólar o por el contrario (que sería lo recomendable) liberar el dólar, declararlo como moneda de curso legal, y que pueda haber compensación bancaria en dólares. O sea, todo lo que sea necesario para alejar al sector privado del gobierno, para alejarlo de las sanciones; porque el sector privado no está sancionado

El Plan de la Patria de las 7T, las Grandes Transformaciones, rumbo al 2030 un paper en el cual hacen un inventario de todo lo que no hicieron en 26 años, y que ahora, cuando ya no tienen fuerza ni para paliar la crisis, tratan de hacer ver que pueden hacer estratégico:

  1. Transformación económica.
  2. Independencia, cultura, ciencia y tecnología.
  3. Seguridad ciudadana y defensa.
  4. La protección y desarrollo social.
  5. Política. Transformación política y poder popular. Los nuevos métodos de gobierno revolucionario.
  6. El derecho a la ciudad y enfrentar la emergencia climática y defensa de la Amazonía venezolana.
  7. Geopolítica. La geopolítica de paz e integración.

Entre otras tantas órdenes y resoluciones menores con la idea de blindar” -si es que eso aún es posible para ellos- ciertos mecanismos que les permitan consolidar el “un día a la vez” que vienen aplicando desde el 28 de julio pasado y que les ha ido dando resultado. Pero que a su vez los hacen más vulnerables y los está llevando a la disolución, que ellos ven venir y ya no pueden revertir.

Siempre en el campo de interno, pero ahora de la oposición, es crucial que la dirigencia opositora, liderada por María Corina Machado y Edmundo González, comparta de forma clara y llana con la sociedad venezolana los rasgos importantes de su plan de gobierno. Esto es fundamental para consolidar los niveles de confianza, generar entusiasmo, tranquilidad y esperanza en la población, preparándola para el momento en que deba exigir el cambio de poder. Es importante explicar cómo sus propuestas se traducirán en un nivel de vida superior, equiparable al de sociedades del primer mundo en tiempos relativamente cortos.

Y para los empresarios comunes que piensan más allá de sus propios beneficios (que son la enorme mayoría), la recomendación principal es que cuiden su patrimonio y desempolven las estrategias defensivas para documentar y sostener la propiedad de sus activos ante posibles confiscaciones o medidas excepcionales del gobierno.

Deben prestar menos atención al capital de trabajo, que puede reconstruirse, y enfocarse en la preservación de sus bienes. Es fundamental que asuman un verdadero liderazgo en sus ámbitos de influencia y propongan medidas para proteger el patrimonio ante el «tsunami que se nos viene».

Estamos claros que la situación venezolana se dirige hacia un punto crítico, y que la ventana para reformas graduales se ha cerrado; y solo salidas drásticas permitirán iniciar una verdadera transformación hacia un futuro de bienestar y prosperidad.

Como siempre he sostenido, Venezuela necesita una visión estratégica clara y una ejecución impecable, alejada de la opacidad y la improvisación que nos han traído hasta este precipicio.

¡Un futuro próspero es posible, pero requiere un compromiso firme con el cambio! Y ese cambio debe ser ahora…

Recomendación

  • Al gobierno: implementar un plan de emergencia humanitaria unilateral y transparentetomando en cuenta la crítica situación económica y social evidenciada en los análisis. El gobierno podría tomar la iniciativa de diseñar e implementar un plan de emergencia humanitaria sin condicionamientos políticos, enfocado en la distribución de alimentos básicos y medicinas esenciales a través de canales verificables y con supervisión de organizaciones internacionales imparciales. Esto podría aliviar parcialmente la grave escasez y generar un mínimo nivel de confianza tanto a nivel interno como internacional, demostrando una preocupación básica por el bienestar de la población más allá de consideraciones políticas. Esta acción se diferenciaría de la mera continuidad de políticas asistencialistas con fines de control social.
  • A la dirigencia opositora: que desarrolle e implemente en forma articulada una estrategia de comunicación específica para la diáspora en forma proactiva y detallada que vaya más allá de presentar propuestas generales, detallando los planes para la reinserción económica y social, las garantías de seguridad jurídica y personal, y las oportunidades concretas que se ofrecerán en el futuro post-chavista. Esto podría fomentar la planificación del retorno del talento humano y sentar las bases para la reconstrucción del país con el aporte de sus ciudadanos en el exterior. Esta recomendación complementa la necesidad de compartir el plan de gobierno a nivel nacional, al enfocarse en un público específico con un potencial significativo para el futuro.
  • A la dirigencia empresarial: que establezca un observatorio empresarial de riesgos y oportunidades para la transición, ante la inminente transición post-chavista anticipada en los análisis; más allá de la protección patrimonial inmediata, la dirigencia empresarial debería organizar y financiar un observatorio independiente encargado de analizar los posibles escenarios políticos y económicos de la transición. Este observatorio podría identificar riesgos específicos y oportunidades emergentes en los diferentes sectores, desarrollar estrategias de adaptación proactivas, y facilitar la coordinación entre las empresas para una reactivación económica más eficiente y planificada en el nuevo contexto. Esto implicaría una visión a largo plazo más allá de la mera supervivencia y protección de activos en el presente.

Por Benjamín Tripier

Existe en la población venezolana una creciente y profunda necesidad de cambio, con menos conformismo, y con el consenso de que nadie quiere pasar la página.

Si hubiera que resumir la situación general de Venezuela a esta fecha, se podría concluir que se observa una radicalización política, económica y social, con un chavismo que le arrebató la presidencia a Edmundo González, y que además de profundas divisiones internas, se quedó sin pueblo, sin militares y sin ingresos.

Existe en la población venezolana una creciente y profunda necesidad de cambio, con menos conformismo, y con el consenso de que nadie quiere pasar la página. Tenemos una oposición con una influencia limitada, que está «haciendo banco» hasta que Estados Unidos le dé la oportunidad de hacerse cargo del gobierno. A la oposición se la considera una reserva de institucionalidad para mantener el momentum interno y externo, hasta que llegue el momento político perfecto.

Y porque sin el mencionado apoyo de Estados Unidos no se espera que el pueblo salga a la calle ni que haya disposición interna para forzar una transición. Porque podría resultar en un nuevo baño de sangre producido por los grupos de choque del chavismo

A todo lo anterior habría que sumarle la evidente insostenibilidad del chavismo que se la pasa dando manotones de ahogado, a la defensiva, pero muy peligroso como un animal herido y arrinconado. Han perdido la iniciativa mediática, política y comunicacional, se quedaron sin «amigos», y ya nadie -ni sus “amigos”- les creen Por eso tiene sentido la consigna que impuso Diosdado Cabello cuando el 28 de julio pasado asumió la conducción de la revolución, que fue: Nos quedaremos cueste lo que cueste.

El chavismo ya no es sustentable, y aunque no lo reconozcan, ya están «idos»…

Para entender los antecedentes habría que dividir la situación en tres bloques temporales:

Hasta el 28 de julio de 2024:

    • Nicolás Maduro y su círculo sabían de la probabilidad de perder las elecciones y acordaron con Estados Unidos una salida asegurando sus destinos a cambio de reconocer la derrota.
    • El mismo 28 de julio se descubrió que el sistema electoral no había sido alterado, y las esperanzas de resultados favorables a Maduro no se materializaron.
    • Como consecuencia, Diosdado Cabello tomó el control a partir de esa situación concretas.

    Del 28 de julio al 10 de enero de 2024:

      • Se observó un reforzamiento del control, con un aumento en la represión y detenciones políticas.
      • Cabello asumió el liderazgo de la revolución.
      • Se implementaron acciones de control y cambios en el alto mando militar para aumentar la lealtad a Cabello y tácticas para generar miedo y controlar a la oposición.

      Desde el 10 de enero de 2024 en adelante:

        • Esta etapa está marcada por influencias externas, con el inicio de una nueva etapa tras la toma de posesión de Trump.
        • Se menciona la presión de la izquierda dentro del Partido Demócrata para suavizar las sanciones.
        • El gobierno de Estados Unidos reaccionó a la toma de posesión de Trump con un aumento de las presiones contra el gobierno venezolano y la implementación de aranceles de 25% a cualquier país que haga negocios petroleros o gasíferos con Venezuela.

        A partir del 20 de enero la política venezolana depende de los intereses de Estados Unidos y que se necesitan elecciones competitivas para lograr cambios democráticos en Venezuela. Se advierten dificultades para eliminar el control chavista y establecer nuevas estructuras.

        En relación con el impacto de las medidas de Estados Unidos, Chevron se iría el 27 de mayo, mientras que Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes y Weatherford deberían hacerlo antes del 9 de mayo (a menos que se les extienda la salida). Esto pone en duda el futuro del campo Dragón y T&T.

        Como consecuencia, se anticipa una caída del negocio petrolero que va desde 30% como escenario optimista, hasta casi 100% en el escenario pesimista. Se prevé que la poca producción que quede se destinará al mercado interno o al comercio de petróleo «en negro» debido al arancel de 25%, lo que dificultará las compras por parte de India, China o Singapur.

        Con Trump se retorna al esquema de «máxima presión» y la «fruta madura» para debilitar la situación interna. El impacto negativo de estas medidas ya se está sintiendo y se espanta cualquier tipo de inversión, haciendo al chavismo aún más tóxico.

        Si ya Maduro y su equipo habían anticipado en 2023 que la situación se les iba a complicar (razón por la cual estaban dispuestos a reconocer que perdieron e irse), nunca imaginaron que iban a recibir un castigo del tamaño del que están recibiendo (y se les va a complicar aún más), ni tampoco los frentes que se están abriendo, cuando colocan a Maduro y a Cabello a nivel de Osama Bin Laden o Qasem Soleimani, con un posible destino como el que tuvieron esos dos personajes.

        El efecto cascada negativo que las nuevas sanciones incrementales puedan tener sobre la sociedad será limitado, porque, aparte de la oferta de dólares semanal del BCV, es poco lo que llega a las bases populares, porque en todo este tiempo de la “era Chevron” nada de eso les llegó a las bases… aunque si hubo fondos para robárselos y para pagar por la represión salvaje, nunca antes vista en Venezuela.

        En lo económico se profundizará el peso de la inercia de recesión con inflación y devaluación, ya que la situación nace de la economía real disminuida, porque las medidas monetarias solo distorsionan y lo que antes se transaba con dólares ahora requerirá bolívares inorgánicos.

        La inflación estructural proviene de la falta de oferta resultante de la recesión acumulada. El equilibrio inestable se sostiene por las intervenciones cambiarias del BCV, el encaje y las restricciones monetarias al crédito.

        Nuestra economía tenderá a volver a decrecer este año (excepto alimentos, laboratorios y tecnología) y se estima que la inflación podría cerrar el año entre 150% y 200%. El tipo de cambio seguirá un patrón por escalones y terminará entre 150 bolívares y 200 bolívares por dólar debido a la salida de Chevron. La utilización de planta está por debajo de 30% con importaciones frenadas.

        La producción petrolera promedio se estima alrededor de 500 mil bpd o menos. Se considera que el gas tiene más futuro que pasado. Ante la falta de dólares, el bolívar se vuelve moneda de transacción, aumentando la liquidez, con el consiguiente conocido impacto de la emisión de bolívares inorgánicos. Ojalá no se tienten con el facilismo de bajar el encaje y liberar el crédito en bolívares, pues estos elementos sumados a la emisión mencionada, nos arrastrarán a fenómenos que ya hemos vivido como la escasez, y los problemas de incremento de la pobreza.

        Se prevé una estrategia restrictiva en crédito. La pobreza se relanzó a 82,5% según Encovi.

        El dólar dejó de ser transaccional para volver a ser solo preservación de valor y precio de referencia. Intentar impulsar el consumo sin recuperar la oferta es peligroso. En todo este tiempo, con una pobreza estructural creciente que está en 82,5%, y que llegó a estar en 94%, aún el sistema empresarial no entiende que, al ser un país de pobres -además de ser un país pobre- hay un cambio profundo en las estructuras económicas que fuerza a ir al esquema de la base de la pirámide.

        Hay 21 millones de pobres arriba de un carro arrastrado por 5 millones de personas que son quienes mueven la economía. Y que se componen de 400.000 personas con capacidades económicas casi infinitas para nuestros estándares; luego hay 2 millones que son los contratados por los 400.000 anteriores; allí hay gerentes, empresarios pequeños y profesionales. Y luego, unos 2,6 millones, que son los contratados por los 2 millones anteriores, que son la fuerza laboral que lleva a cabo las tareas que hacen, junto con el resto, que la economía se mueva. Lo poco que hay, lo mueven esos 5 millones, que son los que tiran del carro.

        Cada pobre que logra bajarse del carro, lo deja más liviano, y se suma a empujar, logrando mayor velocidad. Esa velocidad es la variación del PBI, entre dos períodos… y este año, al decrecer, será gente que, al revés, dejará de empujar y se tendrá que subir al carro… Bueno… a eso nos está condenando el chavismo, que no entiende que es la causa de todos los males que estamos viviendo.

        Si se fueran, la gente saltaría del carro y se pondría a empujar con todas sus fuerzas, las sanciones desaparecerían como por arte de magia, y las inversiones comenzarían a entrar en forma acelerada.

        Lo anterior se refleja en el descontento popular y la condena a tener que sobrevivir día a día; la pobreza es muy grande, y ya el gobierno mostró en forma acabada una falta de capacidad de maniobra, y un «raspado de olla» que pronto será descarado, porque en la escapada a la que tendrán que recurrir, van a dejar “tierra arrasada”.

        En vista de lo anterior, la recomendación a las empresas es que revisen y refresquen sus estrategias de negocio y ajusten la organización, de forma tal de establecer y consolidar la posición en el mercado tradicional, incursionar en el mercado no tradicional, cubrir «puntos ciegos», evitar errores no forzados y consolidar oportunidades confirmando focos de negocio y expansión.

        Deben concentrarse en productos y mercados clave (Pareto) de cara a la base de la pirámide, adaptar formatos de presentación, retener personal clave, optimizar la cadena de suministros, buscar opciones de coopetition, evitar participación política, revisar opciones del mercado de capitales y aplicar las lecciones aprendidas en crisis anteriores

        Y que, a la luz del tsunami que se viene, le den prioridad a la protección del patrimonio, porque elementos operativos como el capital de trabajo y el flujo de caja, pasarán a segundo plano cuando enfrentemos los largos apagones que se vienen y los problemas de ingobernabilidad que con toda claridad se puede anticipar que enfrentaremos.

        Lo que vamos a vivir es inédito y con perfiles catastróficos… Bueno… están avisados.

        A nivel internacional, se confunde al gobierno chavista con el país Venezuela porque los gobiernos están en contra del chavismo y no de Venezuela, aunque el resultado inmediato sea el mismo. Pero la diferencia reside en que cuando el gobierno cambie, el chavismo se llevará con ellos sus sanciones, su falta de credibilidad y su maldad que es la causa de todos nuestros problemas… por eso es que es tan malo que los términos se confundan.

        En cuanto a los problemas de visado y estadía ilegal de venezolanos en Estados Unidos, no hay que perder de vista que desde hace tiempo el chavismo comenzó a infiltrar gente a nivel de base en la sociedad estadounidense con el mejor estilo de la Guerra Fría, lo cual fue luego complementado con parte de los 40.000 presos liberados por Iris Valera, que dieron pie a expandir la fama terrorífica del tren de Aragua, que hoy se usa para poner bajo sospecha a todo venezolano que no resida en forma legal y que pueda probar sus aportes a su nuevo país de residencia que es Estados Unidos.

        Y el que no cubra esas expectativas, o bien se auto deporta preventivamente, o bien será deportado. Y si hay sospechas ciertas de pertenecer al tren de Aragua, no les quepa duda que los encarcelarán el Guantánamo o en el Cecot de El Salvador, sin dudarlo. El trato es similar al que les aplican a los potenciales miembros de Isis, Hamás, Hezbolá y otros… simplemente trabajan sobre ellos para extraerles información, y luego los mandan a esos dos lugares.

        Al caso anterior hay que sumarle los más de 200.000 pasaportes entregados por el gobierno venezolano a terroristas islámicos, haciendo aún más compleja la situación. Hoy, el peso de la prueba cambia, y los venezolanos tendrán que demostrar que no están de alguna manera relacionados con el chavismo, al que acusan de manejar el tren de Aragua y el cartel de los soles… No la tenemos fácil.

        Recomendación

        • Al gobierno: que libere todos los controles y que permita la libre circulación del dólar, manteniendo controlada la emisión monetaria. Con la idea de que la gente se vea obligada a transar con los dólares que tiene, en vez de guardarlos. Si no se adoptan medidas liberales, pronto nos encontraremos con que los dólares desaparecieron y que solo tendremos bolívares… que utilizaremos para comprar los dólares desaparecidos, para seguir guardándolos… y las variables se dispararán más allá de lo conocido hasta ahora.
        • A la dirigencia opositora: que deben alinearse detrás de María Corina Machado y no escuchar voces discordantes, y no prestar atención al ruido mediático; no salir a la calle hasta que María Corina Machado lo indique. Cuidarse de analistas alacranes encubiertos que mueven opiniones según sus intereses.
        • A la dirigencia empresarial: que despoliticen las nuevas juntas directivas para lograr preservar la esencia del empresario y evitar ser arrastrados e inmolados por un régimen que está de salida porque perdió viabilidad.

        Por Benjamin Tripier

        Por lo único que el 10 de enero es importante, es porque ese día, si Maduro se niega a entregar e insiste en retener el poder, es el día en el que él, arrastrando al chavismo en su totalidad, y a la izquierda latinoamericana con él, entrará, ya sin argumentos ni relatos, en la ilegitimidad y la ilegalidad. Y desde allí, una vez que haya cruzado esa línea, ya no habrá vuelta atrás… y su destino estará sellado.

        En cambio, en el caso de Edmundo González, él ya es el presidente electo, legal y legítimamente, y a ese estatus, no hay quien pueda quitárselo… Y para él, pase lo que pase, el 10 de enero, será solo una formalidad… porque la presidencia ya le corresponderá, y su siguiente paso debe ser asumirla.

        Este último domingo del 2024, a dos días de terminar el año, podemos decir que la inmensa mayoría de la sociedad venezolana no ha abandonado el “modo transición” en el que comenzó su inmersión progresiva y evolutiva el 22 de octubre del año 2023, con la contundente victoria de María Corina Machado en las elecciones primarias de la oposición.

        Y que dieron como resultado natural la aplastante victoria electoral del 28 de julio, que sin duda dará lugar a un masivo apoyo popular a la toma de posesión de la presidencia de la República por parte del presidente electo Edmundo González Urrutia el próximo 10 de enero… O sea 12 días después de que esta columna dominical sea leída por ustedes.

        Pero claro, es más fácil decirlo que hacerlo, porque del lado del chavismo -claro perdedor de las elecciones- no hay ninguna intención de entregar el poder, sino, todo lo contrario, de sostenerlo como ellos dicen “a cualquier costo”. Y ese cualquier costo que tenía un cierto valor al 28 de julio, se ha ido incrementando en la medida de la brutalidad con la que se han comportado con el pueblo de Venezuela. 

        Porque por lo que se ve, no hay nada bueno para quienes impulsaron o se prestaron para ese juego macabro… y por cada día extra de retención ilegal del poder, el costo tenderá a crecer en forma exponencial… y no habrá ni olvido ni perdón.

        Un pueblo -que antes supo ser chavista- y que, al no haber votado por ellos, se convirtió en un enemigo -y un blanco- al cual hay que destruir o echar del país… o ambas cosas como le pasó al teniente Ronald Ojeda que se fue del país y fue destruido-asesinado ya estando en la República de Chile.

        Estamos arrancando el año 2025 con la casi certeza de que habrá una turbulencia política debido al choque de las bases populares en su “primavera venezolana”, para lograr que el chavismo abandone el poder; chocando contra las fuerzas de la barbarie, represión y muerte, qué es la cara oscura de la revolución, y que se manifestó en toda su brutalidad y salvajismo a partir del 28 de julio pasado… se sacaron la máscara y se mostraron tal cual siempre fueron, habiendo sido buenos en disimularlo y esconderlo todo lo que pudieron…

        Ya cuando Chávez era también un presidente electo democráticamente, la sospecha que había, y que hacía que el tema no terminara de cerrar, era que un movimiento liderado por un teniente coronel golpista, a sangre y fuego (porque eso fue el 4F) en Latinoamérica, no iba a terminar bien… 

        Dicho y hecho… están saliendo de la historia por la puerta de atrás, expulsados del corazón de un pueblo que se sintió traicionado, porque dejan un país destruido, como tierra arrasada, después de más de 25 años de corrupción, incompetencia y arbitrariedad apoyada en una fuerza militar que no estuvo a la altura de sus antecedentes… porque de ser libertadores, pasaron a ser opresores.

        Ya a estas alturas resulta un eufemismo hablar de las divisiones internas en el chavismo las cuales, si bien son ciertas y profundas, una de las vertientes -la que hemos llamado los radicales- se ha terminado imponiendo con todo su peso sobre el resto del gobierno, del partido y de todos aquellos políticos, funcionarios, empresarios y analistas, que resultaron arropados y que a estas alturas ya no tienen mucho más para hacer que compartir el destino que se han ido labrando con sus acciones.

        Borrando de esa manera las fronteras que unos meses atrás los identificaba como los “institucionales” dispuestos a entregar el poder, porque habían comprendido que el pueblo ya no los quiere, que las bases de los militares tampoco los quieren, que sus amigos han tomado distancia, y que las sanciones, todo indica que, en cualquier momento, también les van a cortar el flujo de ingresos.

        Siempre he sostenido que el país que más influencia ha tenido, tiene y tendrá sobre Venezuela, durante mucho tiempo, es EE UU, que agotó su paciencia negociadora y caerá sobre el chavismo como un tsunami que los obligará (y ya ha empezado a ocurrir) a desbandarse y entrar en un sálvese quien pueda, para minimizar los daños personales, que sin duda van a sufrir todos aquellos que alentaron la revolución y que impulsaron y que se aprovecharon de la tristemente célebre frase de ”cueste lo que cueste”.

        Porque en vez de tanta soberbia sin sentido, deberían negociar su entrega con María Corina Machado, mientras puedan, porque sin duda será más benévola que los gringos que se la tienen jurada… En el nuevo equipo de gobierno de Donald Trump no hay un solo actor que no tenga la firme voluntad de sacarlos del poder y hacerlos pagar en forma inmisericorde… Por eso, con María Corina Machado y Edmundo González, tendrían más posibilidades… pero bueno… si esa es su elección, pues que se atengan a las consecuencias, que no serán buenas.

        Por lo que debemos anticipar un período complejo de pérdida de gobernabilidad, que no solo cerrará los mercados, sino que se puede prever un vaciamiento institucional por abandono de las cabezas que, por ejemplo, impedirá que se reponga la luz cuando se corte, y nos adentraremos en un periodo anárquico que no durará mucho, pero durante el cual ellos aplicarán el concepto de «raspar la olla» dejando al país en escombros, lo cual puede incluir, como les vengo diciendo, que en su huida arrasen con los dólares privados en las bóvedas de los bancos.

        El tenebroso escenario de los párrafos anteriores es fácilmente previsible tanto para los que están ocasionando los daños, como para los que tendrán la patriótica responsabilidad de repararlos una vez que haya cambiado el gobierno.

        Desde el punto de vista de Estados Unidos, las negociaciones terminaron, y en estos días se sentirá la mano fuerte del gobierno de Biden en su salida, así como el mazazo del gobierno de Trump en su llegada.

        Porque los trascendidos en el entorno del gobierno norteamericano que entra, es que el énfasis se dé a la aplicación de las órdenes de captura por narcotráfico, terrorismo y lavado, sin por eso abandonar todo lo asociado a los derechos humanos, la corrupción, y a la restauración de la democracia. 

        Porque, para el caso venezolano, cuando se habla de Estados Unidos, en realidad se está hablando de una coalición de países aliados liderada por los Estados Unidos, quienes tienen como mandato solucionar con urgencia la situación de Venezuela, y permitir que, lo antes posible, un nuevo gobierno legítimo y legal se haga cargo de la administración del país; y restaure poco a poco la confianza y credibilidad de las instituciones venezolanas que el chavismo se ocupó de bastardear y llevarlas a un nivel de destrucción que costará restaurar.

        El año 2025 será el año del cambio de gobierno, porque el cambio conceptual en la mente y en el espíritu de los venezolanos ya ocurrió, y se manifestó el 28 de julio, por lo que, si bien el 10 de enero es una fecha constitucional que define formalmente el comienzo de la nueva etapa, el punto de inflexión con cambio de pendiente, ocurrió mucho antes y ya no tiene vuelta atrás.

        Todo el peso del cambio está ahora en las manos del pueblo de Venezuela en su totalidad, ya no está más, como supo ser en el pasado, en las manos de los Capriles ni de los Henry Ramos de la vida, que fueron garantes de la “convivencia y permanencia” que les convenía a sus intereses. 

        Y por más que traten de comprar en forma desesperada a estos personajes, ellos ya no tienen “vela en este entierro” y, pese a que lo están intentando, no podrán torcer el cambio alentando divisiones internas, sacando argumentos extemporáneos, o intentando socavar “desde adentro” la unidad que tanto costó, y que finalmente se logró; justamente porque ellos ya se quedaron afuera.

        No obstante, hay que decir, que hay grupos políticos que no tienen votos ni bases populares, así como empresarios enchufados, que creen que aun la revolución puede salvarse, y que ellos seguirán haciendo de las suyas. Que son los que asistirán a la “toma de posesión” en el Palacio Federal y quedarán inmortalizados del lado oscuro de la historia, transmitiendo ese estigma a hijos y nietos portadores de apellido.

        Esta última columna del año tiene como propósito dar un mensaje al querido pueblo de Venezuela para ayudar a renovar la fe, y colocar toda la energía en hacer que el cambio se concrete… porque el cambio depende de cada uno de nosotros, cada uno desde su propio espacio y haciendo lo que le toca… no esperemos soluciones milagrosas… pongamos nuestro esfuerzo y trabajo para hacer que las cosas ocurran… Como dicen los gringos: Make it happen.

        Venezuela ya se despertó y eso no tiene vuelta atrás…

        Recomendación de fin de año

        • Al gobierno: que entienda que el futuro también existe, y no será cómo quieren que sea, y, si lo saben leer bien y a tiempo, pueden ser parte de él. Como siempre, las decisiones son individuales, porque el futuro es individual.
        • A la dirigencia opositora: que mantenga la confianza, y siga creyendo en la visión de una Venezuela próspera y sin pobreza, y con esa guía, siga trabajando para hacerla realidad, porque el cambio es ahora… ya… y hay que comenzar a gobernar.
        • A la dirigencia empresarial: que se prepare para tsunami, y no pierda de vista el contexto, porque aún no es tarde para hacerse parte del cambio y evitar quedarse “pegados” en lo que la historia calificará como la etapa más oscura de la vida de Venezuela como nación.
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