Omar González Moreno

Por Omar González Moreno

La guerra de insultos entre voceros de Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, y de Nicolás Maduro, el ocupante del poder en Venezuela, se ha intensificado en los últimos dias, marcando un punto de inflexión en las relaciones entre ambos países. 

Esta disputa refleja no solo el fin de las coincidencias  ideológicas y politicas que habían mantenido hasta ahora, sino también la fractura en un contexto regional complejo en el que la democracia, los derechos humanos y la economía juegan papeles decisivos.

Lula da Silva, ha tomado una postura clara a favor de la democracia y los derechos humanos. 

Su regreso al poder ha traído consigo un renovado compromiso con la diplomacia y un rechazo a los regímenes autoritarios, violadores de derechos humanos y corruptos como el de Maduro.

 Lula ve la consolidación de la democracia como un imperativo, tanto para Brasil como para América Latina en su conjunto.

En el otro extremo, Nicolás Maduro ha perdido todo vestigio de legitimidad y ha sido objeto de gravísimos cuestionamientos internacionales por sus métodos criminales y por la terrible crisis humanitaria que ha provocado con el saqueo y destrucción de los recursos en Venezuela. 

Maduro ha intentado a sangre y fuego mantener el control del poder a través de una represión brutal contra una poblacion que lo aborrece y el cultivo de alianzas con organizaciones delictivas y terroristas de la region y del medio oriente, enfoque que ha sido criticado duramente por la comunidad internacional y por sus antiguos aliados como Lula.

La economía es otro campo en el que Lula y Maduro se enfrentan abiertamente. 

Brasil se presenta como un motor económico en la región, traduciendo su política hacia un enfoque más proactivo en el comercio y la inversión. 

En contraste, la economía venezolana ha caído en un estado supercrítico, con hiperinflación, una corrupción gigantesca perpetrada por el entorno de Maduro y una migración masiva que afecta no solo a Venezuela, sino también a sus vecinos. 

Lula ha propuesto una América Latina más unida en términos económicos, mientras que Maduro lucha por mantener por la fuerza la muy precaria estabilidad de un régimen caótico.

Esta confrontación tiene repercusiones importantes en el equilibrio de poder en América Latina.

 La postura de Lula podría inspirar movimientos pro-democráticos en la región al tiempo que plantea un desafío directo a las primitivas y salvajes tácticas de Maduro y sus complices. 

Por otro lado, cualquier intento de acercamiento entre Brasil y Venezuela, pasa por un cambio de gobierno en Venezuela, el respeto de la voluntad popular expresada nitidamente en las elecciones presidenciales del 28J y el cese de la violación de derecho humanos en Venezuela.

La disputa entre Lula da Silva y Nicolás Maduro es emblemática de las dinámicas en juego en América Latina, donde se enfrentan visiones de futuro opuestas. 

A medida que Lula impulsa una agenda de renovación democrática y Maduro defiende un régimen desgastado por la crisis, la región se encuentra en una encrucijada.

Se cree que la resolución de esta confrontación determinará no solo el destino de las relaciones de Brasil y Venezuela, sino también el futuro político y económico de una América Latina, donde todavia sobreviven otras crueles, corruptas e incapaces tiranías como las de Cuba y Nicaragua, por ejemplo.

El régimen de Nicolás Maduro ha recurrido a tácticas extremas para mantener el control perdido y reprimir a sus opositores. 

Una de las estrategias más alarmantes y desgarradoras ha sido el secuestro de niños, utilizado como medio para castigar o coaccionar a disidentes y sus familias. 

Esta práctica no solo representa una violación flagrante de los derechos humanos, sino que también causa un daño irreparable a las víctimas y a la sociedad en general.

El secuestro de niños por parte del estado tiene profundas raíces en la manipulación del miedo, como última  y repugnante argucia para aferrase al poder.

Al tomar a los hijos de los opositores, el gobierno busca desestabilizar a las familias, enviando un mensaje claro: desobedecer las órdenes del régimen puede tener consecuencias devastadoras. 

Esta táctica no es nueva; ha sido utilizada históricamente en dictaduras y regímenes autoritarios, donde los derechos individuales son sistemáticamente pisoteados en nombre de la estabilidad del sistema imperante.

Pero esa misma cronología revela que ese repulsivo método siempre, siempre fracasa y los autores resultan severamente castigados 

Las repercusiones de tales actos no solo afectan a los niños secuestrados y sus familias, sino que también impactan a la sociedad en su conjunto. 

La desconfianza se puede instalar por poco tiempo entre ciudadanos, quienes pueden ver el estado como un ente opresor, criminal y abominable.

Pero al final la indignación colectiva pasa factura.

 Los traumas emocionales y psicológicos que sufren tanto los niños como sus familiares pueden perdurar por generaciones, creando un ciclo de sufrimiento, opresión y venganza.

Por eso, nacional e internacionalmente, el secuestro de niños por parte de Maduro y sus cómplices debe ser denunciado y combatido con urgencia. 

La comunidad global tiene la responsabilidad de actuar con prontitud y firmeza ante tales violaciones.

 Organizaciones de derechos humanos y gobiernos deben presionar para que sean severamente castigados los crueles violadores de los  derechos de todos los ciudadanos, y muy especialmente los más vulnerables, como los niños y adolescentes.

Los esfuerzos para sancionar a los responsables y ofrecer apoyo a las víctimas son vitales para sanar las heridas y restaurar la justicia en sociedades afectadas por este tipo de abusos.

Costará mucho olvidar esta afrenta y por eso mientras más pronto termine, menor serán las consecuencias. 

El secuestro de niños como método de represalia contra opositores políticos es una de las manifestaciones más crueles del abuso de poder. 

Es imperativo que como sociedad reconozcamos esta problemática y luchemos juntos para erradicarla, como plantea sin rodeos María Corina Machado, asegurando un futuro donde los derechos humanos de los venezolanos sean respetados y protegidos.

Para eso tiene que salir ya del poder Maduro y su pandilla de malvados. Así de cuajo. ¡Ya basta!

¿Dónde están las actas de Maduro? Esta interrogante retumba en todos los rincones de Venezuela y el mundo; en nuestro país todos –hasta los pocos que votaron por Maduro– se preguntan dónde están las actas que avalan la supuesta victoria del ocupante de Miraflores y en el planeta entero hasta sus camaradas se hacen la misma interrogante.

Nadie sabe, nadie supo. Y en Miraflores y el CNE se hacen los sordos, los mudos y los desentendidos.

Pues, la verdad es que no pueden sacar las actas porque las que ellos tienen dicen lo mismo que dicen las nuestras: Edmundo González Urrutia ganó por una abrumadora mayoría.

La petición de ver las actas no solo es una exigencia de millones de venezolanos, sino que trascendió nuestras fronteras nacionales; y no solo estoy hablando de la aguerrida diáspora venezolana.

Los gobiernos democráticos y serios de todo el continente, incluyendo algunos socialistas, le exigen a Nicolás Maduro que muestra las actas donde certifican que él –presuntamente– salió favorecido el pasado 28 de julio.

Presidentes de izquierda como Luis Ignacio “Lula” da Silva de Brasil, Gustavo Petro de Colombia, Gabriel Boric de Chile y hasta Andres Manuel López Obrador –todos de izquierda– ponen en duda la “victoria” (Sí, así entrecomillas) de Maduro.

Lula y el presidente socialista de Colombia, Gustavo Petro, exigieron la publicación transparente de datos desglosados y verificables para que se restablezca credibilidad del proceso electoral en Venezuela.

El mandatario chileno por su parte publicó que “Hoy el TSJ de Venezuela termina de consolidar el fraude. El régimen de Maduro obviamente acoge con entusiasmo su sentencia que estará signada por la infamia. No hay duda que estamos frente a una dictadura que falsea elecciones, reprime al que piensa distinto y es indiferente ante el exilio más grande del mundo solo comparable con el de Siria producto de una guerra”.

La senadora socialista en Chile e hija de Salvador Allende, Isabel Allende, también se desmarcó de Maduro y pidió no comparar a su padre con el inquilino de Miraflores.

Desde la Moncloa, casa de gobierno en España, el socialista Pedro Sánchez lo ha dicho muy claro: “mientras no se publiquen de manera íntegra y verificable las actas de los comicios celebrados el pasado 28 de julio, no reconocerán la reelección de Maduro”.

Hasta aquí –aunque la lista es más larga– dejo los ejemplos de voces socialistas que demandan ver las actas de Maduro; y si hablamos de sectores más liberales o conservadores del continente veremos una lista aún más larga donde aparecerían voces como la de Javier Milei –presidente de Argentin – o la de Daniel Noboa –presidente de Ecuador–.

El presidente de El Salvador, el controvertido Nayib Bukele, no tuvo pepitas en la lengua para denunciar el fraude electoral cometido en Venezuela; igual posición ha asumido la Casa Blanca, Canadá, la UE y muchos países más en toda América y en todo el mundo.

Como se puede ver, todos quieren saber dónde están –si es que existen– las actas que demuestren que Maduro ganó.

Lo cierto es que nunca aparecerán, a menos que las forjen en los laboratorios oscuros del régimen.

Y mientras ellos callan, nosotros –quienes queremos libertad– ya mostramos nuestras actas donde Edmundo González Urrutia obtuvo 7.303.480, es decir el 67% de los votos, y Maduro solo sumó 3.316.142 el 30%. Es decir, que el liderazgo de María Corina Machado y la candidatura de Edmundo le metieron a Maduro 37% de diferencia. ¡Una pelusa!

En definitiva, actas mostradas matan a sentencias dudosas y así mañana, 28 de agosto, cuando se cumple un mes de esa elección histórica, los venezolanos nos movilizamos globalmente para exigir respeto a la voluntad popular.

La brutal agresión contra el Arzobispo Jesús González de Zárate, dentro de la Iglesia de Cumanacoa, ha provocado una ola de indignación en Venezuela. 

La importante figura religiosa, Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, recientemente elegido por su santidad el Papa Francisco, fue atacado por efectivos de la Guardia Nacional, dentro del templo en la ciudad de Cumanacoa,  estado Sucre..

Una rabia que podría describirse como intensa, justificada y llena de impotencia, pues la embestida militar contra el alto prelado se produjo dentro de la Iglesia, donde ofició Misa, luego de repartir ayuda a centenares de personas que resultaron damnificadas por el desbordamiento del río Manzanares. 

La violencia ejercida por el oficial que comandó el pelotón agresor llegó al extremo de querer sacarlo de la Iglesia y expulsarlo de Cumanacoa.  

La única razón esgrimida por los uniformados para justificar tan vil agresión fue que «El exclusivo ente autorizado para distribuir ayuda a los damnificados por las recientes inundaciones que han afectado gravemente a la región, eran las autoridades del régimen de Nicolas Maduro y más nadie». 

La gente se sintió conmovida ante tanta arbitrariedad y comenzó a protestar y a defender al Arzobispo, los derechos humanos y la integridad de aquellos que estaban siendo agredidos.

Se espera que este grave incidente ocurrido contra Monseñor Jesús González de Zárate, Presidentede la CEV, dentro de la Iglesia de Cumanacoa sea condenado por las instancias respectivas y, especialmente, por la Iglesia Católica. 

Las fuertes lluvias que azotaron el estado Sucre provocaron el desbordamiento del río Manzanares, causando inundaciones que dejaron a muchas familias sin hogar y en condiciones precarias.

Las autoridades nacionales, regionales y locales han sido incapaces de prestar el debido auxilio para atender la emergencia de la población. 

 En respuesta a esta situación, la Iglesia Católica, bajo la dirección de Monseñor González de Zárate, organizó centros de acopio y distribución de ayuda humanitaria para los afectados.

Según testigos presenciales, Monseñor González de Zárate se encontraba oficiando misa en la Iglesia de Cumanacoa, después de supervisar la entrega de alimentos y suministros a los damnificados. 

Monseñor Jesús González de Zárate supervisando la entrega de alimentos y suministros a los damnificados de Cumanacoa

En ese momento, efectivos de la Guardia Nacional ingresaron al recinto y procedieron a agredir verbal y físicamente al arzobispo. 

Este acto de violencia ha generado una fuerte condena por parte de la comunidad local y de la Conferencia Episcopal Venezolana.

 Líderes religiosos y civiles han expresado su repudio a este acto y han exigido una investigación exhaustiva para sancionar a los responsables.

 Además, se ha resaltado la importancia de respetar los espacios religiosos y la labor humanitaria que realiza la Iglesia en momentos de crisis.

Monseñor González de Zárate, conocido por su dedicación y compromiso con los más necesitados, ha instado a la población a mantener la calma y a continuar apoyando a los afectados por las inundaciones. 

A pesar del incidente, la distribución de ayuda humanitaria no se ha detenido y la Iglesia sigue siendo un pilar fundamental en la asistencia a las comunidades afectadas.

Este evento pone de manifiesto la necesidad de garantizar la seguridad y el respeto hacia aquellos que, como Monseñor Jesús González de Zárate, trabajan incansablemente por el bienestar de los más vulnerables. 

La solidaridad y el apoyo de la comunidad son esenciales para superar estos momentos difíciles y para asegurar que la ayuda llegue a quienes más la necesitan.

Venezuela se encuentra en un momento crucial de su historia política, con una serie de desafíos tanto a nivel interno como en su relación con el resto de América Latina. 

La victoria de la oposición en las elecciones del próximo 28 de julio, podría tener un impacto significativo en la región, similar a la influencia que tuvo Fidel Castro después de su triunfo en la Sierra Maestra en Cuba, en 1959, pero de un signo totalmente distinto.

María Corina Machado es una figura controvertida en la política venezolana, conocida por su postura firme contra el régimen socialista actual y su defensa de la democracia, el libre mercado y los derechos humanos. 

Su ascenso al poder, luego de un periodo de transición, presidido por Edmundo González Urrutia, podría marcar un cambio radical en la dirección política de Venezuela, con seguras implicaciones para otros países de la región.

Al igual que Fidel Castro, pero un sentido  ideológico completamente contrario, María Corina Machado ha demostrado habilidad para movilizar a las masas y generar un amplio apoyo popular.

 Su mensaje de cambio y renovación podría resonar en otros países latinoamericanos que enfrentan desafíos similares en términos de corrupción, autoritarismo y crisis económica.

Desde una perspectiva social, la llegada de María Corina Machado al poder podría inspirar movimientos de cambio en otros países, impulsando la lucha por la democracia, el libre mercado y los derechos humanos en toda la región. 

Su liderazgo también podría fortalecer la cooperación entre países latinoamericanos en la búsqueda de soluciones a problemas comunes.

En términos económicos, un gobierno liderado por María Corina Machado podría traer estabilidad y confianza a Venezuela, lo que a su vez podría tener un efecto positivo en la economía de otros países de la región. 

Su enfoque en la libertad, justicia,  transparencia y la eficiencia en la gestión pública podría servir de ejemplo para otros líderes latinoamericanos.

En resumen, un gobierno de María Corina Machado en Venezuela podría marcar el comienzo de una nueva era en la política latinoamericana, con repercusiones significativas en la vida política, social y económica de toda la región. 

Su liderazgo inspirador y su visión de cambio podrían allanar el camino para una mayor cooperación y progreso en América Latina.

Por Omar González Moreno

En medio de la crisis política, social y económica que ha afectado a Venezuela en los últimos años, ha surgido un rayo de esperanza en forma de un movimiento político valiente y decidido: Vente Venezuela y la Gran Alianza Nacional.

Esta organización, liderada por la incansable defensora de la libertad, la justicia, los derechos humanos y gran líder política María Corina Machado, ha desempeñado un papel crucial en la lucha por derrotar al castrochavismo en Venezuela.

Desde su fundación, Vente Venezuela y la Gran Alianza Nacional ha abogado por un cambio profundo en la forma en que se gobierna Venezuela, promoviendo valores como la libertad, la justicia, la honestidad y el respeto a los derechos humanos.

María Corina Machado, con su visión clara, preparación, inteligencia y su valentía inquebrantable, ha sido la fuerza motriz detrás de este movimiento, inspirando a millones de venezolanos a no rendirse y a seguir luchando por un futuro mejor.

Creo que es necesario declarar una vez más que todo el apoyo que ha logrado capitalizar el candidato presidencial Edmundo González Urrutia, no se habría podido conseguir sin el apoyo de María Corina Machado y sin la entrega a esa causa por parte de su partido Vente Venezuela y la Gran Alianza Nacional.

La labor constante de María Corina Machado, de Vente Venezuela y la Gran Alianza Nacional ha sido fundamental para mantener viva la llama de la esperanza en un momento en el que la desesperanza y la desilusión parecían dominar el panorama político venezolano.

A través de su trabajo incansable, han logrado movilizar a la sociedad civil, despertar conciencias y desafiar al régimen autoritario que ha sumido a Venezuela en la crisis actual.

El impacto de Vente Venezuela, la Gran Alianza Nacional y de María Corina Machado va más allá de las fronteras de Venezuela, sirviendo de inspiración para otros movimientos democráticos en la región y en todo el mundo.

Su valentía y determinación son un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, la esperanza y la lucha por un futuro mejor nunca deben ser abandonadas.

El camino hacia un cambio real y duradero en Venezuela es largo y lleno de desafíos, pero gracias a la visión, valentía y labor constante de María Corina Machado y de Vente Venezuela y la Gran Alianza Nacional, la esperanza de un futuro mejor sigue viva.

Su ejemplo nos recuerda que, con determinación y unidad, es posible superar incluso los obstáculos más difíciles y construir una sociedad más justa, libre y próspera para todos los venezolanos.

Se los digo de una vez, los camaradas de Maduro se preparan para arrasar con el Arco Minero y llevarse el oro y el moro venezolano.

En estos 25 años de socialismo, nuestro país se ha convertido en el objeto del saqueo de muchas autocracias extranjeras que se han aprovechado del poco interés de los socialistas por preservar la dignidad nacional.

Los castristas cubanos, por años, nos han mantenido como una especie de colonia continental, la cual manipulan, manejan y expolian con el mayor descaro y la más asombrada pasividad de quienes han guiado los destinos nacionales por el último cuarto de siglo.

Los castristas cubanos ejercían un poder de influencia sobre el finado presidente y, ejercen un poder aún mayor, de carácter tutelar, sobre Nicolás Maduro. Y esta es una realidad innegable.

Los comunistas chinos, por su lado, han sido los principales acreedores de la Venezuela actual; los socialistas nos han endedudado con el titán asiático de una forma indescriptible y poco racional.

Los socialistas se han arrodillado ante la República Popular China y, como consecuencia, le han dado potestad a los rojos chinos de hacer y deshacer en nuestros país, carcomiendo todos nuestros recursos naturales.

Y, como éramos pocos y ¡parió la abuela! ahora tenemos el caso de los seguidores del mandamás turco Recep Tayyip Erdogan que vienen hacerle compañía a los chinos en el Arco Minero, en el afán de repartirse entre ambos el oro de todos los venezolanos.

Y, no solo estamos hablando de oro, sino que están en riesgo las reservas de diamantes y de todas minerales raros y piedras preciosas en nuestro suelo patrio.

En pocas palabras, los socialistas han producido una rebatiña en el suelo venezolano. 

Transformaron a Venezuela en una piñata a la cual todos le dan palos para ver qué sacan al final.

Sin embargo, cuál luz de esperanza, tenemos algo positivo en las vísperas. 

Pues, estamos cada vez más cerca de un final para tanta indolencia gubernamental, de tanta traición política y tanta ambición de los déspotas mandatarios chinos, cubanos y turcos, pues ya vienen las elecciones presidenciales.

Con la victoria de Edmundo González Urrutia, auspiciado por el liderazgo de María Corina Machado; se levantará una nueva Venezuela, que va a ponerle fin al expolio de los satrapas turcos, chinos y cubanos.

Cuando ganemos  la Presidencia de la República vamos a parar a estas tiranos y vamos a ponerle un fin al saqueo que vive la Nación por culpa del entreguismo de Maduro.

El Día del Periodista en Venezuela se celebra cada 27 de junio para rememorar la aparición del primer periódico republicano que se publicó en Venezuela: «El Correo del Orinoco» editado en Ciudad Bolivar, antigua Angostura, por iniciativa del Libertador Simón Bolívar, en 1818.

Esta fecha es una buena oportunidad para reconocer la labor de los profesionales de la comunicación, destacando su papel en la sociedad y la importancia de la libertad de expresión, tan golpeada por el régimen de Nicolás Maduro y sus secuaces.

Es un día para reflexionar sobre los desafíos que enfrentan los periodistas en el ejercicio de su profesión, así como para resaltar la importancia de un periodismo ético, crítico y comprometido con la verdad.

Igualmente es una oportunidad para protestar por las detenciones arbitrarias y las persecuciones políticas que sufren decenas de profesionales de la información en Venezuela desde que se implantó la actual tiranía.

Resulta también pertinente recordar que el sistema castrochavista impuesto en Venezuela desde hace 25 años es enemigo de los periodistas y de la prensa libre.

Son centenares los medios de comunicación social cerrados por este régimen y gravisima la aplicación de una brutal censura para tratar de impedir que la población se entere de las vagabunderias que se cometen desde el poder.

Por eso es que resulta fundamental recordar que el periodismo desempeña un papel crucial en la democracia, manteniendo informada a la población y actuando como un contrapeso al poder.

En un contexto donde la libertad de prensa está seriamente sometida, el Día del Periodista cobra especial relevancia como una ocasión para reafirmar el compromiso con la búsqueda de la verdad y la defensa de los derechos fundamentales.

En conclusión, el Día del Periodista en Venezuela es una oportunidad para celebrar y reconocer la labor de quienes dedican su vida y su libertad para informar y comunicar, por los medios que todavía esten a su alcance, recordando siempre la importancia de un periodismo libre, valiente, responsable y comprometido con la sociedad.

¡Felicidades a todos los periodistas en su día!

Esta semana no podemos abordar un solo tema, aunque el panorama le permitiría a uno explayarse en cualquiera de los hechos que circundan la vida política venezolana.

En estas ocasión quiero hablar de lo que sucede en Guatire, Caricom y Oriente-Guayana y vamos a iniciar en la ciudad vecina de Caracas, esa que la tradición llama “ciudad dormitorio”.

En Guatire –allí donde emanaron los hechos que posteriormente llamaran el “Caracazo”– una multitud de ciudadanos salió a darle su total respaldo al liderazgo de María Corina Machado y a la candidatura de Edmundo González Urrutia.

Con fuerza y emoción miles de guatireños salieron a expresar su firme compromiso con el mañana, su apego a la fórmula unitaria y su cariño hacia la líder de la Venezuela libre, María Corina Machado.

Por años el oficialismo contaba con Guatire en sus fórmulas de matemática electoral, sin embargo ya pueden ir borrando –como tantos otros– a esta población de sus estimaciones; y es más, pueden ir acomodando las maletas porque se van este 28 de Julio.

Ahora, pasemos al tema del Caricom. Los países de la Comunidad del Caribe –si los mismos que se vivieron a Chávez por mucho tiempo– cerraron filas con Guyana para terminar de robarnos el Esequibo.

¡Como lo leen! Los socios de Chávez y de Maduro –siguiendo órdenes de Cuba– reiteraron su firme propósito de respaldar a los guyaneses en contra de los intereses venezolanos.

¿Por qué se debe esto? Porque, primero el finado y después Maduro, han mantenido una política de genuflexión y entreguismo, con estos países que hoy le dan la espalda a nuestra nación.

Lo que suceda con el Esequibo y el juicio que se lleva adelante es responsabilidad de estos 25 años; donde se permitió que Guyana y sus cómplices hiciera y deshicieran a sus anchas.

Sin duda, el tema del Esequibo solo se resolverá cuando surja la era democrática de Venezuela, momento cuando sí vamos a defender los intereses nacionales sobre todas las cosas.

Y, para terminar me quiero referirme a la región de Oriente-Guayana querido; quiero enviarle a todos los anzoatiguenses, neoespartanos, sucrenses, managüenses, bolivarenses y deltanos un mensaje de agradecimiento.

Pues, todos han demostrado una valentía enorme al apoyar a María Corina Machado y de seguir firmes y consecuentes por la lucha de la libertad.

Por ser pulmón viviente que le da vida a ese gran movimiento de liberación nacional; y además, quiero agradecer a los amigos de Vente Venezuela en Anzoátegui por todas sus muestras de afecto y solidaridad hacia mi persona. ¡Gracias!

Luego de 25 años de socialismo, el único balance posible es asegurar que: ¡No queda nada!

Los socialistas acabaron con los hospitales, pues hoy en día todos los centros de salud están destruidos y desasistidos.

En los hospitales no hay nada, ni siquiera algodones; pero aún continúan abarrotados de pacientes desesperados que anhelan que los alivie de sus dolencias.

Nuestros médicos hacen milagros a pesar de la escasez de recursos y los malos sueldos; ellos son héroes y ángeles que hacen de todo para salvarle la vida a miles de pacientes todos los días en todo el país.

Los socialistas aniquilaron con la red de escuelas públicas del país, muchas de ellas han tenido que cerrar sus puertas por la insalubridad que persiste en los planteles donde están nuestros muchachos educándose.

Además, los colegios y liceos públicos sufren por la falta de maestros –muchos de los cuales renuncian por los malos salarios–, padecen por la deserción de estudiantes que al final tienen que abandonar las aulas para ponerse a trabajar y ayudar a sus familias.

Los centros de enseñanzas públicos del país, a final de cuentas, padecen por la desidia de un modelo que malgastó miles de millones de dólares y que fue incapaz de renovar, construir o reimpulsar las escuelas públicas de Venezuela.

El socialismo hundió la educación y la salud, pulverizó el salario de los trabajadores y hundió en la mendicidad a millones de venezolanos que no tienen qué comer.

Los adultos mayores de hoy viven la peor época para ser abuelos, pues, gracias a este régimen las pensiones y jubilaciones son un chiste que no alcanza para absolutamente nada.

Es la peor etapa de la historia para ser viejo, pues gracias a este sistema empobrecedor e inhumano, muchos abuelos están separados de sus hijos y nietos, porque les tocó emigrar en la gigantesca diáspora que desangró el capital humano venezolano.

En definitiva, el socialismo es el peor sistema que se puede uno imaginar. Es un modelo que divide, hiere, maltrata y humilla al ciudadano; un sistema que es –permítanme que lo escriba– un infierno en la tierra.

¡Cuanta razón tiene Javier Milei! El presidente de Argentina cuando dijo que los venezolanos han vivido un infierno con el socialismo; sin embargo, vamos a salir de esa atrocidad gracias al liderazgo de María Corina Machado y la valentía de Edmundo González Urrutia.

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