Vladimir Putin

Vía 14ymedio

Ser un «socio clave» y un «aliado confiable» del Kremlin tiene sus ventajas. Lo sabe bien Cuba, a quien Rusia prometió este viernes, durante una reunión intergubernamental en la capital rusa, que daría «prioridad al suministro de hidrocarburos, trigo y fertilizantes» como parte de su alianza con Cuba. 

La parte cubana, presidida por el ministro de Comercio Exterior Ricardo Cabrisas, fue informada por el viceprimer ministro ruso Dmitri Chernishenko de que habrá un nuevo préstamo destinado a la Isla para «garantizar el suministro estable de petróleo, productos petrolíferos, trigo y fertilizantes, asunto que es sumamente importante para la parte cubana», dijo Prensa Latina. 

El encuentro de alto nivel tuvo carácter «plenario», aseguró la agencia, y estuvo precedido de múltiples reuniones de los 17 grupos de trabajo que integran la comisión intergubernamental Cuba-Rusia. «Con ningún otro país socio en la región latinoamericana Rusia tiene una experiencia tan larga y diversa en la esfera comercial y económica como con Cuba», alegó Chernishenko. «Valoramos el carácter especial de las relaciones bilaterales, que no están sujetas a condiciones externas». 

El político reveló que, desde 2023, unas 100 empresas rusas operan en Cuba y han realizado importantes inversiones en «la industria pesada, la energía, la banca, la agricultura, la informática y el turismo», y además –en el futuro– varios bancos rusos abrirán sucursales en la Isla. 

Para el experto de la Universidad de Texas Jorge Piñón no hay dudas sobre el significado de este evento: Rusia viene «al rescate» de su aliado en un momento de crisis máxima. El movimiento de tanqueros hacia los puertos cubanos, que el especialista monitorea sistemáticamente, así lo confirma. 

Es el caso del NS Concord, un petrolero con 697.000 barriles de crudo que zarpó del puerto ruso de Ust-Luga, y que se espera que llegue a Matanzas el 29 de marzo. Además, recuerda Piñón, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, mencionó –sin revelar su nombre ni procedencia– a un «barco con 40.000 toneladas de diésel» que llegaría a la Isla «para estos días» (aludiendo al final de febrero). 

Piñón argumenta que se trata del Eco Fleet, que transportaba aproximadamente 260.000 barriles de diésel cargados en Túnez el pasado 7 de febrero, y que está en aguas territoriales cubanas desde el pasado 25. De este barco, el especialista señala que «lleva 20 días esperando por entrar y descargar», lo cual resulta sospechoso. 

«¿Hasta ahora no tenían el dinero para pagar por el cargamento? ¿Tenían problemas técnicos con el buque? ¿Problemas de calidad con el diésel?», se pregunta el experto. Alguien tendrá que pagar por la demora, insiste, si bien –como es habitual– el Gobierno de la Isla no será transparente con la gestión. 

La afirmación de De la O Levy este miércoles, de que Cuba pretende «avanzar con nuestros propios recursos, ir hacia la sostenibilidad y la soberanía energética con nuestro propio crudo, nuestro gas y las fuentes renovables de energía» es, opina Piñón, como mínimo ingenua. 

La dependencia de Rusia y de los demás aliados –cimentada en su afinidad política– es lo único seguro para el país. «Rusia tiene suficiente petróleo crudo y, como resultado de las sanciones impuestas por EE UU a Moscú (tras la invasión de Vladímir Putin a Ucrania), está en busca de nuevos mercados». Además, el crudo ruso Urals es el que más le conviene a las refinerías cubanas –es el crudo para el que se diseñó la refinería de Cienfuegos–, de modo que el problema más acuciante para La Habana es el modo de pago. 

Uno de los «rescatadores» de La Habana –junto a Rusia y Venezuela– es México, que ha llegado a superar las exportaciones de Moscú a Cuba. La travesía del buque Esperanza, asegura Piñón, que salió el 5 de marzo del puerto mexicano de Pajaritos rumbo a Cienfuegos, a donde llegó el 8, es el único movimiento entre México y Cuba que se ha registrado en lo que va de mes. 

El experto también ha observado que el tanquero Ocean Mariner –uno de los componentes más activos de la flota petrolera cubana– está en las costas de Pinar del Río, aunque, hasta que no cruce el Cabo de San Antonio no se podrá determinar con claridad su curso, añade. 

Los envíos de Rusia, no obstante, dejan una pregunta clave para el futuro energético de la Isla: «¿Ahora que viene petróleo ruso se descontinuará el suministro mexicano?». Habrá que esperar, concluye Piñón, y observar de cerca al último vértice del triángulo: Venezuela.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, recordó este viernes (24.02.2023) el primer aniversario de la invasión de Rusia con un mensaje dirigido a los ucranianos en el que definió los últimos doce meses como «un año de dolor, tristeza, fe y unidad».

EFE

«El 24 de febrero, millones de nosotros hicimos una elección. No una bandera blanca, sino una bandera azul y amarilla (la de Ucrania). No huir, sino enfrentar. Enfrentar al enemigo. Resistencia y lucha», agregó el mandatario ucraniano.

Subrayó que «fue un año de dolor, tristeza, fe y unidad. Y este es un año de nuestra invencibilidad. ¡Sabemos que este será el año de nuestra victoria!», enfatizó Zelenski en un video mensaje emitido en su canal de Telegram.

«Cada ucraniano perdió a alguien cercano» desde invasión rusa hace un año», dijo el presidente ucraniano.

De forma paralela y en otro mensaje publicado este viernes en su página web, el presidente ucraniano informó de que se ha reunido con los altos mandos del ejército para abordar la producción de armamento en el país.

«Abordamos el tema de la producción y suministro de municiones y armas. Por supuesto, no puedo revelar públicamente los detalles de esto. Pero este es un trabajo significativo. Y me alegra escuchar en la reunión del alto mando militar que incluso en estas condiciones tenemos el potencial apropiado», aseveró.

Ucrania no parará hasta «castigar» a los «asesinos» rusos, dice Zelenski

Ucrania no parará «hasta que los asesinos rusos sean castigados», declaró el presidente Volodimir Zelenski en su discurso a la nación con motivo del primer aniversario de la invasión rusa de su país.

«Nunca se lo perdonaremos. Nunca descansaremos hasta que los asesinos rusos sean castigados. Por el tribunal internacional, por el juicio de Dios o por nuestros soldados», dijo en el discurso grabado en video y difundido este viernes en las redes sociales.

Vladimir Putin suspendió el martes la participación de Rusia en el último acuerdo de control de armas nucleares que le quedaba con Estados Unidos, condenando a Occidente en un discurso de casi dos horas que agudizó las tensiones por la guerra en Ucrania.

Primer Informe

El anuncio, que se produjo un día después de que el presidente Joe Biden realizara una visita sorpresa a Ucrania, muestra cómo el enfrentamiento entre Rusia, Estados Unidos y Europa se acerca a una peligrosa encrucijada un año después de que Putin ordenara a las fuerzas rusas invadir el país. Desde el comienzo de la guerra, Estados Unidos y la OTAN han hecho temer los riesgos de una guerra más amplia y han tratado de evitar una escalada, incluso mientras proporcionaban a Ucrania armamento y ayuda militar por valor de miles de millones de dólares. El posible colapso del último pacto de control de armamento entre las dos superpotencias nucleares del mundo ilustra cómo la situación de seguridad se está volviendo más precaria, no menos, a medida que la guerra entra en su segundo año a pesar de los esfuerzos de Rusia por ganar terreno en Ucrania.

Alrededor del 90% de las cabezas nucleares del mundo pertenecen a Moscú y Washington. Para recordar al mundo lo mucho que está en juego, Putin ha optado continuamente por hacer sonar su sable nuclear ante Estados Unidos y la OTAN, que intentan presionarle para que abandone su campaña militar.

Lo que dijo Putin

Durante el discurso del martes Putin anunció que ha puesto a las fuerzas de misiles estratégicos en «servicio de combate», al tiempo que declaraba la suspensión del tratado de reducción de armas conocido como Nuevo START.

El acuerdo de 2010 limita el despliegue de cabezas nucleares de Estados Unidos y Rusia a 1.550 cada uno, armas estratégicas que pueden colocarse en submarinos, misiles balísticos intercontinentales y aviones bombarderos de largo alcance. También incluye elementos de supervisión e inspección in situ para ayudar a garantizar su cumplimiento, que Putin criticó en su discurso.

«Estados Unidos y la OTAN están diciendo directamente que su objetivo es infligir una derrota estratégica a Rusia. ¿Van a inspeccionar nuestras instalaciones de defensa, incluidas las más nuevas, como si no hubiera pasado nada?», dijo. «¿De verdad creen que les vamos a dejar entrar fácilmente así como así?».

Al anunciar que Rusia suspenderá su participación en el tratado, Putin pone fin a la comunicación bilateral, los intercambios de datos y las visitas a instalaciones nucleares que proporcionan tanto a Estados Unidos como a Rusia información detallada sobre las operaciones cotidianas de las fuerzas nucleares estratégicas de la otra parte. Estados Unidos puede seguir recopilando información sobre las armas nucleares rusas a través de «medios técnicos nacionales», como satélites espía en órbita y otras medidas de recopilación de inteligencia, pero estos procedimientos palidecen en comparación con el régimen de vigilancia y verificación del Nuevo START. Putin también declaró que Rusia está dispuesta a reanudar las pruebas de armas nucleares si Estados Unidos realiza una primero, algo que no se ha hecho en más de 30 años.

Olga Oliker, directora del International Crisis Group para Europa y Asia Central, afirma que Putin está tratando de forzar a Estados Unidos a elegir entre apoyar a Ucrania o mantener un acuerdo clave sobre armas nucleares. «Sin embargo, el control de armamentos no es un premio para Estados Unidos, sino algo que interesa tanto a Rusia como a Estados Unidos, y al mundo en su conjunto», afirma Oliker. La decisión de Putin de «suspender» el tratado, en lugar de «retirarse» de él, puede indicar «que planea que el arsenal ruso se mantenga dentro de los límites del tratado», afirma.

A Rusia le llevaría tiempo aumentar sus cabezas nucleares desplegadas más allá de los límites actuales, y tanto Estados Unidos como Rusia ya tienen armas nucleares más que suficientes para destruir el mundo muchas veces, de todos modos. Pero la declaración de Putin es un golpe a la estabilidad de la seguridad mundial, dice Rose Gottemoeller, diplomática estadounidense retirada que fue jefa negociadora del Nuevo START. «Si desaparecen todos los límites, estaremos en la cúspide de una carrera armamentística nuclear», afirma. «Nadie -ni los rusos, ni los chinos, ni ningún otro país- debería estar interesado en ese resultado».

Un tratado clave

El nuevo START es el último legado que queda de los acuerdos internacionales de control de armamento negociados durante la Guerra Fría, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética identificaron ciertas armas consideradas mutuamente amenazadoras y trabajaron para eliminar la amenaza. Antes de eso, ambos bandos manipulaban sus pesadillas de aniquilación nuclear para maniobrar con ventaja en tiempos de relativa paz, acumulando decenas de miles de armas nucleares apuntando a las principales ciudades del otro.

Los tratados contribuyeron a sostener una paz incómoda que se ha ido deshaciendo gradualmente, poniendo en duda la estabilidad del equilibrio nuclear mundial. Se han roto varios acuerdos de control de armas de la época de la Guerra Fría, como el Tratado sobre Misiles Antibalísticos de 2002 y el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) de 2019. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y Putin acordaron prorrogar el Nuevo START durante cinco años pocos días después de que Biden asumiera el cargo en 2021, pero su futuro parece sombrío.

Durante una visita a Grecia, el Secretario de Estado estadounidense Antony Blinken calificó el discurso de «realmente desafortunado y muy irresponsable».  «Estaremos muy atentos para ver qué hace realmente Rusia», añadió el funcionario.

Aunque Putin declaró oficialmente la suspensión del tratado el martes, Estados Unidos cree que sólo está declarando públicamente una política que su gobierno ha estado llevando a cabo en privado durante más de dos años. El Departamento de Estado declaró el 31 de enero que Moscú «incumple» el tratado porque las inspecciones están suspendidas desde marzo de 2020, al inicio de la pandemia de COVID-19, y EE.UU. ha sido incapaz de conseguir que Rusia las reanude. Por lo tanto, EE.UU. no puede determinar si las cifras de ojivas de Rusia son exactas. El acuerdo también incluye lo que se denomina una Comisión Consultiva Bilateral, diseñada para que ambas naciones discutan la aplicación del tratado. Moscú se ha negado a reunirse desde octubre de 2021.

Aunque el anuncio de Putin no marca necesariamente el fin del tratado, los expertos en control de armas coinciden en que puede presagiar su desaparición definitiva. Parece poco probable que haya un acuerdo de continuación cuando el Nuevo START expire el 5 de febrero de 2026. Eso dejaría sin control los arsenales nucleares de Estados Unidos y Rusia por primera vez desde 1972.

Senado ruso da luz verde

El Consejo de Federación o el Senado ruso dio hoy luz verde por unanimidad a la suspensión del tratado de desarme nuclear START III o Nuevo START, siguiendo así los pasos de la Cámara Baja, que hizo lo propio horas antes.

Ambas cámaras del Parlamento ruso revalidan así el anuncio hecho el martes por el presidente Vladímir Putin, quien dijo que Rusia se veía obligada a congelar su participación en el tratado debido a la política de Occidente.

De acuerdo a la nueva ley, que entrará en vigor tras su publicación oficial, será el propio jefe del Kremlin el que decida en el futuro si Moscú retorna al cumplimiento de sus obligaciones en el marco de ese tratado de control de armas, el último que aún estaba vigente entre Rusia y EEUU.

El viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov afirmó que la suspensión del tratado es una «decisión difícil», pero «la única correcta».

Por Daniel Drezner en VOX

Los brutales ataques con misiles de Rusia contra civiles están condenados a fracasar. He aquí por qué Putin los lanzó de todos modos.

Menos de 48 horas después de que el puente Kerch que conecta Crimea con Rusia fuera dañado por una poderosa explosión, Vladimir Putin tomó represalias contra Ucrania. Rusia disparó cerca de 100 misiles contra una variedad de ciudades ucranianas el 10 y 11 de octubre . Los cohetes alcanzaron una serie de edificios, incluidas residencias y escuelas, matando al menos a 19 civiles e hiriendo a más de 100.

El 17 de octubre, Rusia lanzó nuevos ataques en Kyiv, la capital de Ucrania, con “drones kamikazes”, drones de bajo vuelo que se precipitan hacia su objetivo desde el cielo y explotan al impactar. Los primeros informes dijeron que al menos tres personas murieron y unas 18 resultaron heridas en el ataque con aviones no tripulados.

Si bien los ataques de la semana pasada dejaron sin electricidad y agua a las ciudades más grandes de Ucrania, el valor militar de los ataques fue, en el mejor de los casos, dudoso. La infraestructura civil ha sido el objetivo principal. La población de Ucrania parece cada vez más decidida a resistir a Rusia. Los expertos señalaron que Rusia conserva una cantidad escasa de misiles guiados de precisión, y parecía un desperdicio usarlos en este tipo de objetivos. De cara al futuro, es posible que los ataques también hayan creado una estructura de permisos para que la OTAN arme a Ucrania con mejores defensas aéreas. Ah, y también está todo el asunto de «violar descaradamente las leyes de la guerra». Incluso India y Chinaestán tratando de generar cierta separación de Rusia.

Por lo tanto, los ataques con misiles de Rusia pueden haber violado el derecho internacional , alienado a socios de larga data, endurecido la determinación de Ucrania y sus aliados y gastado municiones escasas sin alterar la situación en el campo de batalla. ¿Por qué Rusia lo hizo?

Tratar de explicar el comportamiento actual de la política exterior rusa es complicado, porque las historias de actores racionales no han demostrado ser una gran guía para analizar 2022. Muchos expertos y legisladores predijeron que Rusia no atacaría a Ucrania porque resultaría ser un país muy costoso y arriesgado. acción a tomar. De hecho, la decisión inicial de Putin de invadir Ucrania parece un ejemplo de lo que no se debe hacer en las relaciones internacionales. Sin embargo, el hecho de que lo haya hecho significa que necesitamos explicaciones alternativas para el comportamiento ruso.

Con las comparaciones constantes, a menudo defectuosas, que ahora se hacen con la crisis de los misiles cubanos, tal vez sea hora de abordar esta pregunta como lo hizo Graham Allison, un politólogo de larga data y en algún momento asesor del gobierno de EE. UU. Ahora en la Escuela de Gobierno Kennedy de Harvard, cuando escribió Essence de Decisión . Ese libro de 1971 proporcionó una explicación de la crisis al estilo de Rashomon , utilizando enfoques burocráticos y organizativos, así como el modelo de actor racional, la idea de que los países pueden simplificarse hasta convertirse en actores estratégicos unitarios que persiguen el interés nacional, para explicar el comportamiento de Estados Unidos y la Unión Soviética.

Considere lo siguiente como un intento de explicar por qué Rusia dio este paso desde tres niveles diferentes de análisis : el internacional, el doméstico y el psicológico.

El nivel internacional

La percepción del poder ruso ha disminuido desde que Moscú no pudo ejecutar su plan de invasión inicial de capturar Kiev en la primera semana.

Ocho meses después de la guerra, Ucrania ahora está a la ofensiva. Sus fuerzas parecen estar mejor armadas, mejor entrenadas y mejor motivadas, y la mayoría de los analistas militares predicen más ganancias territoriales ucranianas antes del inicio del invierno. La movilización parcial de Rusia parece un desastre logístico. Solo cuatro países votaron con Rusia en la última votación de la Asamblea General de las Naciones Unidas condenando su intento de anexión del territorio ucraniano.

Una fuente de poder subestimada en la política mundial es la reputación de ejercer el poder con eficacia. Esto significa que Rusia está en serios problemas.

Lo que se suponía que iba a ser una decapitación ultrarrápida del gobierno de Zelenskyy se ha convertido en un conflicto costoso con un oponente que lucha y piensa más que los rusos en el campo de batalla. Incluso antes de los recientes ataques contra civiles, Putin se vio obligado a reconocer que socios clave como China e India habían comenzado a hacer ruidos que indicaban su descontento con la guerra.

Con Rusia distraída por su atolladero de Ucrania, países como Azerbaiyán parecen estar aprovechando la oportunidad para promover sus intereses contra los aliados rusos. Incluso los estados más dependientes de Rusia están comenzando a mostrar cierta independencia. Kazajstán ha rechazado rotundamente la legalidad de los referéndums sobre la anexión del territorio ucraniano, mientras que Kirguistán canceló en el último minuto los ejercicios militares dirigidos por Rusia que se realizarían en su territorio. El ataque al puente de Kerch fue simplemente el último golpe simbólico al poder ruso.

Dado este contexto, es fácil ver por qué Rusia sintió la necesidad de escalar el uso de la violencia de la manera más cruel posible. Rusia tiene muchas ganas de recordar a amigos y enemigos por igual que todavía puede proyectar un poder destructivo. Y aunque bombardear a civiles parece tener un valor militar mínimo, Rusia podría creer que es una señal efectiva que refuerza sus amenazas nucleares . Después de todo, la lógica es que si Rusia demuestra que no le preocupan las normas y leyes que rigen el uso de la fuerza convencional, eso envía el mensaje de que tampoco le preocupan las normas y leyes que rigen el uso de armas nucleares.

Y cuanto más creíble es la amenaza nuclear de Rusia, más puede confiar en esa herramienta como una forma de negociación coercitiva.

El nivel doméstico

Contrariamente a la creencia popular, Putin no está dirigiendo un régimen de un solo hombre. Incluso los autócratas necesitan aplacar a los partidarios entre lo que los politólogos llaman el “selectorado” : ​​las personas o grupos que, en la práctica, seleccionan al líder de un estado. En una democracia, el electorado es el selectorado; en un régimen más autoritario, el selectorado es más pequeño y turbio. Independientemente del tipo de régimen, un gobernante necesita comandar una coalición ganadora con el selectorado.

¿Quiénes son los actores de la coalición de Putin? Un análisis reciente del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés) del espacio de información de Rusia concluyó que había tres pilares clave de apoyo para Putin: “Milf bloggers y corresponsales de guerra rusos, ex oficiales y veteranos rusos o apoderados, y algunos de los siloviki rusos : personas con bases de poder significativas y fuerzas propias. Putin necesita retener el apoyo de estas tres facciones”.

Los reveses en el campo de batalla en el este y sur de Ucrania le costaron a Putin cierto apoyo entre su selectorado. Según el Washington Post , “Un miembro del círculo íntimo de Vladimir Putin ha expresado su desacuerdo directamente al presidente ruso en las últimas semanas sobre su manejo de la guerra en Ucrania”. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, le dijo al Post que eso era “absolutamente falso”, aunque reconoció que “hay desacuerdo sobre esos momentos. Algunos piensan que deberíamos actuar de manera diferente. Pero todo esto es parte del proceso de trabajo habitual”.

Esto concuerda con las recientes críticas públicas del líder checheno Ramzan Kadyrov y Evgeny Prigozhin , jefe del Grupo Wagner, una organización paramilitar rusa, sobre la forma en que se llevó a cabo la guerra. ISW informó de un descontento similar por parte de blogueros nacionalistas y militares.

Como escribe ISW, esta disensión tiene un efecto de retroalimentación que erosiona la posición de Putin: “Sin embargo, la noticia de las fracturas dentro del círculo íntimo de Putin ha llegado a la multitud de milblogger hiperpatriótica y nacionalista, socavando la impresión de fuerza y ​​control que Putin ha tratado de retratar a lo largo de todo el proceso. su reinado.”

Atacar a civiles ucranianos con misiles tiene sentido para Putin dentro de este contexto doméstico. Después del ataque al puente, los nacionalistas rusos llamaron a intensificar el conflicto. Quieren quitarse los guantes en la lucha contra Ucrania, abogando por una brutalidad cada vez mayor. Los ataques con cohetes contra las ciudades ucranianas aplacarán a los partidarios nacionalistas de Putin por el momento y permitirán que sus subordinados y sustitutos defiendan en la televisión que están respondiendo a los reveses en el campo de batalla. La promoción de Putin esta semana del general Sergei Surovikin, conocido como el “General Armagedón” por su brutalidad en Siria, también reforzará su posición entre los nacionalistas.

El nivel psicológico

Si bien Putin podría no ser un dictador sin restricciones, es, de lejos, el tomador de decisiones más poderoso de Rusia. La inteligencia estadounidense sugiere que incluso está dando órdenes directamente a los comandantes en el teatro de operaciones. Comprender cómo piensa Putin contribuiría en gran medida a explicar sus acciones recientes en Ucrania.

Daniel Kahneman ganó un Premio Nobel por su investigación con Amos Tversky que demostró que la mayoría de los humanos no toman decisiones basadas en una elección racional, sino que utilizan una colección de atajos cognitivos conocidos como teoría de la perspectiva. Un principio central de la teoría de las perspectivas es que los individuos serán reacios al riesgo cuando estén ganando y tolerantes al riesgo cuando estén perdiendo. En otras palabras, cuando alguien se enfrenta a un revés en relación con el statu quo anterior, está más dispuesto a correr riesgos en un esfuerzo por “apostar por la resurrección”.

Esto parece describir el comportamiento de Putin en los últimos meses. A fines de la primavera y el verano, cuando Rusia estaba logrando avances incrementales en el campo de batalla, Putin se contentó con usar una combinación de mercenarios del Grupo Wagner y reclutas sin experiencia de Donetsk y Luhansk, las regiones orientales de Ucrania controladas por Rusia, para reponer las fuerzas rusas.

Sin embargo, después de que Ucrania comenzó a hacer avances en el este y el sur, Putin finalmente optó por acciones políticas más arriesgadas. Anunció una movilización parcial, anunció formalmente la anexión de cuatro regiones ucranianas y aumentó sus amenazas nucleares. Esto no hizo nada para detener a las fuerzas ucranianas sobre el terreno; en los días posteriores a la anexión, Rusia perdió la ciudad logística clave de Lyman, en Donetsk, y luego sufrió el ataque al puente de Kerch. En este contexto, los ataques a las ciudades ucranianas a principios de este mes pueden verse como un intento de Putin de apostar por la resurrección.

La teoría de las perspectivas se aplica a todos los individuos; ¿Qué pasa con la psicología individual de Putin? Según Michael Kofman, analista del ejército ruso en CNA, una organización de investigación y análisis, Putin es un “ maestro procrastinador ”. Retrasa la toma de grandes decisiones hasta el último minuto, por lo que a menudo se pinta a sí mismo en las esquinas. O, como Kofman le dijo a Julia Ioffe de Puck el mes pasado, «él posterga y posterga hasta que las opciones van de mal en peor».

Con toda probabilidad, Putin no quería gastar municiones escasas bombardeando ciudades ucranianas. Sin embargo, frente a una situación política y militar en deterioro, Putin probablemente sintió que no tenía más remedio que arremeter.

Donde la guerra podría conducir

¿Qué podemos inferir de estas tres historias diferentes?

Extrañamente, sugieren que Occidente debería esperar que las acciones de Rusia sean explicadas por la psicología individual de Putin. Tanto las explicaciones internacionales como las internas sugieren que Putin duplicará las acciones agresivas. A nivel mundial, Rusia sigue siendo humillada por los votos de la Asamblea General de la ONU . A nivel nacional, Putin necesitará amplificar la barbarie para mantener el apoyo nacionalista a medida que las fortunas rusas en Ucrania continúan deteriorándose.

Solo las supuestas tendencias procrastinadoras de Putin sugieren un regreso al letargo ruso para adaptarse a los éxitos militares ucranianos. Sería realmente irónico que el mayor regalo que Rusia pueda hacerle a Ucrania sea el letargo de Vladimir Putin.


Daniel W. Drezner es profesor de política internacional y codirector del programa Rusia y Eurasia en la Facultad de Derecho y Diplomacia Fletcher de la Universidad de Tufts .

Un video publicado por el Kremlin el pasado fin de semana muestra a Putin en aparente mal estado de salud. Algunos comentaristas y la prensa sensacionalista afirman que tiene Parkinson. ¿Qué opinan los médicos?

Por: Deutsche Welle

Desde el senador estadounidense Marco Rubio hasta los profesores universitarios de ciencias políticas, pasando por la prensa sensacionalista del Reino Unido, mucha gente parece conocer a fondo la salud del presidente ruso Vladimir Putin.

Pero una voz importante ha faltado en el aluvión de artículos y discursos que especulan con que Putin, que lidera la invasión rusa de Ucrania, tiene Parkinson o cáncer de tiroides: los expertos médicos.

En un video de 12 minutos sobre una reunión con el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, se ve a Putin agarrando con fuerza una mesa. Se golpeó el pie y se encorvó durante el transcurso del clip, que fue publicado por el Gobierno ruso a finales de la semana pasada. Su rostro estaba notablemente hinchado.

https://twitter.com/FridaGhitis/status/1517183799217442816

El video llevó a algunos comentaristas en línea, incluida la exparlamentaria del Partido Conservador británico Louise Mensch, a sacar la conclusión en Twitter de que el presidente ruso padece la enfermedad de Parkinson.

Días después, un video viral que muestra el temblor de la mano de Putin antes de una reunión con su homólogo bielorruso ha aumentado la preocupación por la salud del líder ruso.En las imágenes se ve a Putin levantando la mano y estrechándola antes de saludar a Alexander Lukashenko y abrazarlo.

La afirmaciones sobre el estado de salud de Putin han sido también publicadas por varios tabloides. Muchos artículos incluyen, entre otros, comentarios de un profesor de comunicación estratégica, un par de analistas políticos y un profesor de lenguaje corporal. Pero ningún médico.

No hay diagnósticos sin exámenes
Probablemente no sea una coincidencia. «Es poco probable que los verdaderos neurólogos hagan comentarios porque se les enseña a no comentar nunca sobre personas que no son sus pacientes», dijo a DW John Hardy, neurogenético del Instituto de Investigación sobre la Demencia del Reino Unido.

Haciendo hincapié en el hecho de que es un neurogenético, no un neurólogo, Hardy compartió su opinión sobre la condición de Putin como alguien que ha estudiado las enfermedades del cerebro.

«En mi opinión, no hay signos de parkinsonismo», dijo. «No tenía buen aspecto… pero no es la enfermedad de Parkinson».

Ray Chadhuri, neurólogo de la Universidad de Londres, estuvo de acuerdo. «Mirando el corto clip, no puedo encontrar ninguna evidencia que pueda decir de parkinsonismo en Putin», dijo Chadhuri a DW.

La enfermedad de Parkinson y el parkinsonismo son increíblemente difíciles de diagnosticar y solo pueden determinarse mediante un examen neurológico exhaustivo en persona, explicó Chadhuri.

«La hinchazón de [la] cara o los temblores pueden ser causados por muchas razones y yo tampoco vi ningún temblor», dijo Chadhuri.

Caroline Rassell, directora ejecutiva de Parkinson’s UK, se hizo eco de Hardy cuando se le pidió una opinión experta sobre los clips. Afirmó que el Parkinson es una enfermedad compleja, con más de 40 síntomas que van desde lo físico a lo mental, y que, por tanto, es imposible diagnosticarla a través de un videoclip de 12 minutos.

«Afecta a todo el mundo de forma diferente», dijo Rassell. «No existe una prueba diagnóstica definitiva, y solo puede confirmarse tras un examen por parte de un neurólogo o un especialista. Las especulaciones en los medios de comunicación y en Internet no ayudan».

Una Rusia hermética hace que las especulaciones sean inevitables
No es raro que la gente especule sobre el estado de salud de los líderes más poderosos del mundo. Los medios de comunicación se han hecho eco de los análisis de COVID-19 del expresidente estadounidense Donald Trump en 2020, de los episodios de temblores de la excanciller alemana Angela Merkel en 2019 y de la operación de colon del papa Francisco el pasado verano.

Durante años, el Kremlin ha mantenido un hermetismo sobre el estado de salud de Putin, lo que ha llevado a periodistas y politólogos a analizar todos los movimientos del presidente para intentar detectar cualquier signo de fragilidad o enfermedad. Los rumores de que Putin tiene cáncer de tiroides, graves problemas de espalda e incluso psicosis se han convertido en parte del discurso habitual que rodea al presidente.

Esto se agravó durante la pandemia del COVID-19, cuando Putin se aisló por completo, negándose a acercarse a otros líderes mundiales en cumbres y conferencias mundiales y exigiendo a aquellos con los que se reunía que se aislaran y pusieran a prueba repetidamente antes de verle.

Especulación sobre estado de psicosis narcisista
La invasión rusa de Ucrania dirigida por Putin en febrero hizo que los medios de comunicación y los analistas especularan con la posibilidad de que, con Putin aislado y con la mayor parte de la información de inteligencia procedente de unas pocas personas selectas que podrían haber dicho toda la verdad o no, el presidente podría haberse sumido en un estado de psicosis narcisista.

Los periodistas parecían aferrarse a esta idea como una forma de explicar la invasión no provocada de Rusia en Ucrania, que ha dejado al menos 1.800 ucranianos muertos y miles de heridos.

Si Putin está en su lecho de muerte y está utilizando esta guerra como una forma de cimentar su marca en la historia, o si realmente está siendo guiado por una especie de psicosis, sin ninguna información del Kremlin, todo es especulación.

Y, a fin de cuentas, nadie –ni los comentaristas de Twitter, ni los neurólogos que observan los videos publicados por el Kremlin, ni los llamados expertos en Rusia– sabe lo que está ocurriendo en el cerebro de Putin.

Vía Meduza

Escritor, director de fotografía, autor de la novela histórica sobre los crímenes nazis, The Benevolent, Jonathan Littell vuelve a analizar el conflicto en Ucrania. En su primer texto, publicado por Meduza (al mismo tiempo que Ukrainska Pravda, Le Monde y The Guardian), Littell analiza por qué Putin inició esta guerra en primer lugar. En  el segundo , el escritor instó a los opositores rusos a oponerse al régimen agresivo, de lo contrario, ellos mismos se convertirían en la próxima víctima después de los ucranianos. En el nuevo texto, Littell reprende a los gobiernos occidentales por su indecisión y los convence de que la oposición obstinada es lo único que puede detener al Kremlin. La versión francesa del artículo es publicada por el diario Le Figaro.

La semana pasada, nuestros líderes aquí en Occidente reaccionaron emocionalmente ante las impactantes fotografías de cientos de civiles asesinados en Bucha y otros suburbios de Kiev. “La foto de Bucha es insoportable de ver”, dijo Emmanuel Macron. “Fotografías terribles y monstruosas”, describió Olaf Scholz las imágenes. «Es un puñetazo en el estómago», dijo Anthony Blinken.

Y ellos tienen toda la razón. Sólo cuando se oye, se desarrolla una impresión dolorosa que vieron por primera vez estas imágenes – fotografías de civiles muertos por soldados rusos. Sin embargo, durante veintidós años, ya que nos fijamos en estas fotos. Sólo todos estos años nuestra mirada dispersa cayó sobre cadáveres chechenos, georgianos, sirios, centroafricanos, libios. Esto es alarmante, pero no lo suficiente como para poner en duda nuestra política de acercamiento a Vladimir Putin – una política permanente de «reinicio» – a pesar de sus provocaciones y crímenes. Era muy lejos, y era fácil de cerrar los ojos y seguir operando con él, la compra de su petróleo y gas y venderlo nuestra «Renault» y «Mercedes».

Sin embargo, estos conflictos y cadáveres no estaban tan lejos: también fueron documentados por periodistas europeos y estadounidenses. Yo personalmente vi varios cadáveres en Chechenia después de las «limpiezas» – como la que ocurrió en noviembre de 2001, cuando Rizvan Lorsanov , una figura clave en las negociaciones ruso-chechenas de 1996, un hombre con el que colaboré mucho y al que apreciaba mucho , fue asesinado a sangre fría en su propio automóvil, y su cadáver se dejó pudrir hasta el final de la «operación especial», al igual que los cuerpos de los civiles ucranianos que intentaron irse con sus familias a lo largo de la autopista E40 al oeste de Kiev.

En Georgia, en 2008, volví a contar los cadáveres ennegrecidos e infestados de gusanos que cubrían las aldeas entre Tskhinvali y Gori : los cadáveres de civiles asesinados por las milicias osetias de Putin. Estuve en Siria antes de la llegada del ejército ruso , pero muchos de mis colegas, ignorando los cohetes y barriles de gasolina que arrojaban los helicópteros rusos, tomaron fotografías de sus víctimas en Alepo, Idlib y Ghouta. Cada vez, estos cuerpos eran un «asunto interno» de Rusia o el resultado de una situación «que no podía ser influenciada».

Pero simplemente no nos dimos cuenta de ellos. Ahora que están en nuestra misma puerta, cerca de una ciudad que hasta hace siete semanas la mayoría de nosotros considerábamos una de las capitales europeas, por fin se nos han abierto los ojos. Qué asombroso y qué desafortunado.

El hecho de que en 2010 Nicolas Sarkozy [entonces presidente de Francia], con su cinismo habitual y sin la menor duda, vendiera buques de guerra a Rusia dos años después de la invasión rusa de Georgia, no sorprende más que la terquedad de Emmanuel Macron, que parece todavía cree que es posible negociar con Putin. Que Barack Obama no estuviera demasiado preocupado por la anexión de Crimea, la invasión del Donbass y la grosera intervención de Rusia en Siria puede parecer descarado, pero era lógico, dado que Estados Unidos había renunciado hace tiempo a Europa y Oriente Medio. los había agotado.

Pero todos estos años nunca he dejado de sorprenderme por Angela Merkel. ¿Cómo una mujer que creció bajo la bota rusa , que conocía de primera mano el sistema soviético, la KGB y la Stasi, podía creer seriamente que bastaba comerciar activamente con Rusia para que la política de esta última siguiera siendo moderada? Durante los últimos veinte años, indudablemente entendió mejor que otros líderes occidentales quién era Vladimir Putin y, sin embargo, continuó adhiriéndose al notorio «Wandel durch Handel».— incluso después de Crimea, incluso después de que el avión MH17 se derrumbara sobre el Donbass. Apoyó y aprobó la construcción de los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2, afirmando desafiante que se trata de proyectos puramente económicos sin posibles consecuencias geopolíticas. Los habitantes de los países bálticos, los polacos y, por supuesto, los ucranianos entendieron perfectamente lo que había sucedido, y no dejaron de advertirnos, a veces incluso con demasiada insistencia. Pero nadie los escuchó, como nunca escuchan los Cassander ni los alarmistas. 

Ahora tenemos una mejor comprensión de lo que está sucediendo. Incluso Macron, incluso los alemanes, finalmente se han dado cuenta de que Putin nos tiene agarrados por el cuello con su gas y petróleo y que es necesario aflojar su control lo antes posible, pero no demasiado pronto, ya que los consumidores en Francia, Alemania o Italia no lo harán. acepta pagar 2,50 euros por litro de gasolina, y la industria europea no puede prescindir del gas ruso, aunque signifique financiación directa de la guerra. Desde el 24 de febrero, Europa ya ha pagado a Rusia unos 40.000 millones de euros por gas y petróleo.

Después de las primeras sanciones, que finalmente nos afectaron poco, vamos ralentizando con medidas realmente serias. Dudamos, dudamos. Nos desviamos hacia el carbón ruso , que en realidad nadie necesita, para ganar más tiempo. no estamos listos ¿Y por qué? Dejando a un lado la geopolítica, sabemos desde hace cuarenta años que es hora de acabar con nuestra dependencia de los combustibles fósiles, pero no estamos haciendo nada. Ignoramos a los científicos tanto como a los Cassander y los alarmistas. En cambio, nos ponemos a merced de Putin, insistiendo en que nunca en su vida se atrevería a usar nuestra adicción en nuestra contra. Y ahora estamos en una mierda profunda.

En este contexto, suena el mismo mantra: «No estamos en guerra con Rusia». ¡Por supuesto no! La guerra es asunto de los ucranianos, que ellos mismos salgan de ella, con nuestra ayuda, por supuesto, pero dentro de límites razonables, no más. ¿Armas ligeras para librar una guerra de guerrillas y desangrar gradualmente al ejército ruso? De nada. ¿Vehículos blindados y misiles antibuque para contraatacar? Por qué no. ¿Aviones, tanques, instalaciones de defensa aérea para derrotarlos? En ningún caso. De todas partes suena: entonces nos involucraremos en la guerra y se excluirá la guerra con Rusia: tienen una bomba y pueden usarla.

Pero, ¿por qué nuestros líderes no entienden que, desde el punto de vista de Putin y sus fuerzas de seguridad, hace mucho que comenzamos una guerra con Rusia, mucho antes de la invasión de Ucrania? Según Putin, al menos desde 2008 y definitivamente desde 2012, libramos una guerra constante contra Rusia y contra él personalmente, que para él es lo mismo. La expansión de la OTAN, que con fines de defensa incorporó a los países bálticos en su estructura, es una agresión contra Rusia. Las manifestaciones de 2012 contra el regreso de Putin a la presidencia son un complot estadounidense para derrocarlo. El Maidan ucraniano es un golpe de estado organizado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos para debilitar a Rusia. Las sanciones tras la invasión de Crimea y Donbass son una prueba más de que Occidente nunca considerará a Rusia como un socio igualitario. 

Putin ha sacado durante mucho tiempo conclusiones lógicas en el marco de su visión paranoica del mundo y el equilibrio de poder en él. Durante los últimos diez años, ha estado tratando de debilitarnos, socavar la Unión Europea, socavar la democracia estadounidense. Financia a la mayoría de los partidos de extrema derecha en Europa, incluido el Rally Nacional [el partido de Marine Le Pen], por las buenas o por las malas compra a nuestros políticos (piense en Francois Fillon y  Gerhard Schröder ), apoya al [presidente húngaro] Viktor Orban y [un El político italiano, uno de los líderes de la Liga del Norte, Matteo Salvini, utilizó todos los medios de su fábrica de trolls y agencias de inteligencia para influir en la solución de cuestiones sobre la independencia de Cataluña y el Brexit.

Si esta no es una guerra dirigida contra nosotros, ¿a qué nos referimos con este término? Y lo que es más importante, si Putin ve cualquier levantamiento popular espontáneo como una acción militar de nuestra parte, entonces, ¿cómo debería sentirse acerca de las sanciones actuales y nuestro suministro de armas a los ucranianos, sin importar cuán limitados sean? Desde su punto de vista, hay una verdadera guerra entre nosotros. Para él, solo queda una pregunta: ¿por qué medios y en qué medida?

Hacemos muy poco para aclarar estos límites. “Ni siquiera piensen en tomar una pulgada del territorio de la OTAN”, dijo Joe Biden durante su visita a Polonia [26 de marzo] Putin se rió en el mejor de los casos. Más bien, entrecerró los ojos y se preguntó cómo podría verificar mejor el valor de esta declaración. ¿Quizás lanzar un ataque con misiles contra un convoy con armas para los ucranianos, que se mueve en suelo polaco? ¿O lanzar un ciberataque masivo contra Estonia o Lituania? ¿O volver a intervenir en las elecciones francesas?

Un día tendremos que decidir: ¿estamos en guerra o no en guerra? Cuando somos atacados abiertamente por un adversario sin escrúpulos, el apaciguamiento no solo es inmoral, es imposible. Putin no está dispuesto a aceptar la existencia de Ucrania como Estado soberano: sueña con el fin de la Unión Europea y de la democracia occidental, de un mundo en el que gobierne sólo el más fuerte y sin principios, donde exista un juego sin reglas o sólo según sus propias reglas, que sus fuerzas armadas aplicaron en Bucha: si te rindes, te disparan en la cabeza. 

Seamos francos: no estoy a favor de que esta guerra se convierta en la Tercera Guerra Mundial. Por brutales que sean los conflictos locales que desencadena Putin, en general nos está ofreciendo una “guerra lenta”, una nueva forma de Guerra Fría basada en la desestabilización, la desinformación y la economía política. Si no queremos iniciar una guerra de un tipo completamente diferente, debemos a toda costa involucrarnos en esta guerra en serio. Porque solo cuando realmente decidamos asignar los fondos necesarios para marcar nuestras líneas rojas, Putin las tendrá en cuenta, como ahora sus soldados se ven obligados a contar con los ucranianos.

Mientras tanto, a pesar de todas las sanciones y el suministro de armas a Ucrania, Putin nos sigue viendo como cobardes, empantanados en su propia comodidad y, a diferencia (al menos en su entendimiento) de Rusia, no dispuestos a hacer el más mínimo sacrificio. . Ahora, después de Mariupol , Bucha y Borodyanka , es hora de demostrarle que está equivocado. Finalmente, impongamos sanciones a Gazprom, Rusal y otras empresas rusas que afirmamos que todavía «necesitamos», pero que en realidad ya no las necesitamos; en cualquier caso, no deberíamos necesitarlas. Impongamos un embargo total sobre el petróleo ruso y dejemos que Putin vendaa sus chinos por el 30% de su valor de mercado. Detengamos de inmediato todos los suministros de gas ruso a Europa: si los tres países bálticos, totalmente dependientes de este gas, pueden hacerlo , entonces también pueden hacerlo Alemania, Austria y Francia.

Seremos capaces de resolver estos problemas, y quizás incluso de forma respetuosa con el medio ambiente, que los científicos nos llevan proponiendo desde hace muchas décadas y que nuestros políticos han ido postergando indefinidamente hasta ahora. Y finalmente suministremos a los ucranianos con las armas que están pidiendo. Como estamos en guerra, pero no vamos a enviar a nuestros soldados allí, es necesario proporcionar al ejército ucraniano los medios para que no solo no pierda, sino que también gane esta guerra, en la que todos participamos.

Por David Remnick en The New Yorker

La identidad nacional que el presidente ruso ha ayudado a promulgar —antiliberal, imperial, resentida con Occidente— ha jugado un papel esencial en su brutal invasión de Ucrania.

En 1996, el año en que Vladimir Putin se mudó de San Petersburgo a Moscú para ocupar un puesto dentro del Kremlin de Boris Yeltsin, el periódico gubernamental Rossiyskaya Gazeta hizo una pregunta capciosa a sus lectores: “¿Están de acuerdo en que ya hemos tenido suficiente democracia? No me adapté, ¿y ahora es el momento de apretar los tornillos? El periódico instaló una línea directa y ofreció el equivalente a dos mil dólares a cualquier persona que llamara y pudiera presentar una nueva “idea nacional unificadora”. El ejercicio reflejó un país empobrecido, desmoralizado ya la deriva.

Aproximadamente al mismo tiempo, Yeltsin reunió un comité de académicos y políticos para formular una nueva “idea nacional”. Quizás el concurso de periódicos podría alimentar el proceso. Pero los esfuerzos no llegaron a ninguna parte. Yeltsin no había logrado impulsar los ideales democráticos y el optimismo político del período entre 1989 y 1991 era, para la mayoría de los rusos, un recuerdo amargo. La red de seguridad social de la era soviética había sido destrozada. La gente estaba cansada de mirar a través de los escaparates las brillantes importaciones mientras se permitía a una camarilla de oligarcas comprar las empresas estatales más valiosas del país por kopeks por rublo. Yeltsin ganó la reelección, derrotando al candidato comunista, Gennady Zyuganov, pero solo reclutando a aquellos oligarcas que, con la intención de preservarse a sí mismo, lo financiaron y ayudaron a encubrir su agotamiento y su alcoholismo.demokratia , fue referido como dermokratia , mierda-ocracia. El apoyo de Yeltsin cayó a un solo dígito bajo.

Los mismos intelectuales que habían soñado con la libertad de expresión, el estado de derecho y un movimiento general hacia la democracia liberal ahora experimentaban agudos sentimientos de fracaso. “No hay sentido de lo que realmente es este nuevo país, Rusia”, dijo en ese momento un destacado historiador cultural, Andrei Zorin, contrastando la atmósfera con el fermento de la Ilustración que acompañó al nacimiento de los Estados Unidos y la Francia republicana. “Estos últimos cuatro o cinco años en Rusia han producido poco más que pura histeria”.

Putin llegó al poder en 1999, anunciado no como un hombre ideológico sino como una figura de ruda salud y competencia gerencial. En verdad, era un hombre de la KGB, entrenado para ver a Occidente, particularmente a los EE. UU., como su enemigo, y para ver conspiradores en todas partes tratando de debilitar y humillar a Rusia. No formó ningún comité para idear una idea nacional; no estableció una línea directa. Estableció, con el tiempo, un régimen personalista construido en torno a su patrocinio y autoridad absoluta. Y la identidad nacional que ha ayudado a promulgar –antiliberal, imperial, resentida con Occidente– ha jugado un papel esencial en su brutal invasión de Ucrania.

Para crear los adornos de esta identidad rusa, Putin aprovechó las corrientes existentes del pensamiento reaccionario. Si bien la mayoría de los observadores prestaron más atención al giro intelectual y político hacia Occidente a finales de los años ochenta y noventa, muchos pensadores, publicaciones e instituciones rusas se inspiraron en fuentes muy diferentes. Periódicos como Dyen ( The Day ) y Zavtra ( Tomorrow) publicó peroratas sobre la perniciosa influencia del poder cultural y político estadounidense. Varios académicos celebraron las virtudes de “la mano fuerte”, ejemplificadas por zares tan represivos como Alejandro III y Nicolás I y autócratas extranjeros como Augusto Pinochet. Un filósofo chiflado llamado Aleksandr Dugin publicó tomos apocalípticos neofascistas sobre la eterna batalla entre el «poder marítimo» de Occidente y el «poder terrestre» de Eurasia, y encontró una audiencia en los círculos políticos, militares y de inteligencia rusos.

Putin, desde sus primeros años en el cargo, estuvo obsesionado con la restauración del poderío ruso en el mundo y el posicionamiento de los servicios de seguridad como la única institución de control interno. la expansión de la otan y el bombardeo de Belgrado, Irak y Libia impulsaron su desconfianza hacia Occidente y su introspección. También reconoció la importancia de los símbolos y las instituciones tradicionales que podrían unificar a la gente común y ayudar a definir las particularidades de un nuevo excepcionalismo ruso. Restauró el antiguo himno soviético con letras actualizadas. Les dijo a los entrevistadores y visitantes que era un creyente ortodoxo y no hizo nada para disipar los rumores de que se había enfrentado a un dukhovnik., un guía espiritual, llamado Tikhon Shevkunov. El padre Tikhon, que ha aparecido en películas y dirige el sitio web Pravoslavie.ru., negó tener una influencia notable sobre Putin («¡No soy el cardenal Richelieu!»), pero dejó en claro que era un nacionalista conservador que creía en el “camino especial” de Rusia.

En 2004, cuando Ucrania estaba en medio de su Revolución Naranja, Putin no solo llamó a sus servicios de seguridad para combatir la deriva de Kiev hacia Occidente; subió el volumen de su concepción de una ideología imperial. Comenzó a hablar con aprobación de pensadores emigrados conservadores como Nikolai Berdyaev e Ivan Ilyin, que creían en el destino exaltado de Rusia y la artificialidad de Ucrania. En caso de que alguien se haya perdido el mensaje, el Kremlin distribuyó el material de lectura adecuado a los gobernadores y burócratas regionales.

En 2007, el año en que Putin pronunció una famosa diatriba contra Occidente, en Múnich, visitó a un escritor y pensador que alguna vez había sido considerado el mayor enemigo del estado soviético: Aleksandr Solzhenitsyn. Al igual que Putin, Solzhenitsyn creía que Rusia y Ucrania estaban inextricablemente unidas, y Putin trató de explotar la posición moral de Solzhenitsyn para subrayar su propio desdén por la independencia de Ucrania. Lo que ignoró convenientemente fue la insistencia de Solzhenitsyn, en 1991, de que si los ucranianos elegían seguir su propio camino, como lo hicieron por el noventa por ciento de los votos, él los “felicitaría calurosamente”. (“Siempre seremos vecinos. Seamos buenos vecinos”).

Cuando Putin volvió a la presidencia, en 2012, su atención a los valores claramente conservadores se había profundizado. Reprimió a los disidentes, vilipendiándolos como “traidores”, una “quinta columna” respaldada por Estados Unidos. Ocupó Crimea e invadió el este de Ucrania. Su visión de Moscú como centro de ideas antiliberales y poder euroasiático se intensificó. Durante la pandemia, rara vez se reunió en persona con sus asesores, sin embargo, según el analista político Mikhail Zygar, habló durante días en su casa de campo con Yury Kovalchuk, un barón de los medios y el mayor accionista de Rossiya Bank, quien comparte su visión mesiánica. y estilo de vida sibarita. En los últimos años, Putin incluso ha logrado exportar su marca particular de antiliberalismo, entre otros, al Frente Nacional, en Francia; el Partido Nacional Británico; el movimiento Jobbik, en Hungría; amanecer dorado, en Grecia; y el ala derecha del Partido Republicano. Como dijo recientemente el ideólogo de Donald Trump, Steve Bannon, “Ucrania ni siquiera es un país”.

La devastación de Mariupol y otras ciudades ucranianas sugiere que hay poca piedad o modestia en la fe de Putin. Al principio de su reinado, según la periodista Catherine Belton, fue con su confidente, banquero y eventual antagonista Sergei Pugachev a un servicio ortodoxo el Domingo del Perdón, que se celebra justo antes de la Cuaresma. Pugachev, un creyente, le dijo a Putin que debería postrarse ante el sacerdote, como un acto de contrición. «¿Por qué debería?» Se dice que Putin respondió. “Soy el presidente de la Federación Rusa. ¿Por qué debería pedir perdón? 


David Remnick ha sido editor de The New Yorker desde 1998 y redactor de plantilla desde 1992. Es autor de “ The Bridge: The Life and Rise of Barack Obama”.

Vía EFE

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo hoy que su homólogo ruso, Vladímir Putin, “no puede permanecer en el poder”, aunque después la Casa Blanca aseguró que no estaba pidiendo un cambio de Gobierno en Rusia.

“Por el amor de Dios, este hombre no puede permanecer en el poder”, afirmó Biden en un discurso en el Palacio Real de Varsovia, donde se congregaron entre 750 y 1.000 personas

Después del discurso, un alto funcionario de la Casa Blanca, que pidió el anonimato, quiso matizar esas palabras y aseguró que Biden no se quería referir al poder de Putin en Rusia o a la posibilidad de “un cambio de régimen”.

“El punto que el presidente quería subrayar es que no se puede permitir que Putin ejerza su poder sobre sus vecinos en la región”, indicó esa fuente.

El discurso de Biden estuvo plagado de acusaciones contra Putin, al que calificó de “dictador”, y consideró “obscenas” sus alegaciones de que la invasión a Ucrania trata de “desnazificar” ese país.

“Putin tiene el descaro de decir que está desnazificando Ucrania. Es una mentira, es cínico, él lo sabe. También es obsceno”, dijo Biden, que consideró que “simplemente no hay justificación” para la decisión que Rusia ha tomado de librar una guerra en Ucrania.

Consideró, además, que la guerra en Ucrania se ha convertido en un “fracaso estratégico para Rusia” en su primer mes y ha hecho que el rublo se reduzca a “escombros” con una gran caída en su valor.

Dirigiéndose al pueblo ruso, Biden afirmó que ellos “no son el enemigo” de Estados Unidos y que toda la “culpa” recae sobre Putin, al que acusó de haber devuelto a su país “al siglo XIX”.

“Ustedes, el pueblo ruso, no merecen esta guerra”, afirmó Biden, quien aseguró que no puede creerse que los rusos estén de acuerdo con el asesinato de niños y ancianos “inocentes”.

El presidente estadounidense comenzó y terminó su discurso con referencias al papa polaco Juan Pablo II y repitió en varias ocasiones su célebre frase: “No tengáis miedo”

Por morfema.press

El déspota subió al escenario en el estadio de la Copa del Mundo Luzhniki de Moscú vestido con una chaqueta Loro Piana de 1.44500 rublos (13.500 dólares al cambio de hoy), a pesar de que la economía de su país se desmoronaba bajo el peso de las sanciones occidentales, para dirigirse a una multitud que ondeaba banderas nacionales rusas y pancartas marcadas con la letra ‘Z’. , que se ha convertido en un potente símbolo de la invasión

El salario medio en Rusia es de 1.470 dólares mensuales.

Como todo tirano, Vladimir Putin hace sin rubor, demostraciones de lujos tanto en propiedades como en el vestir, que ningún funcionario público podría obtener con su salario. Tal es el caso de los tiranos socialistas de Venezuela, Cuba, Corea del Norte, Bielorrusia entro otros.

Putin en ocasiones anteriores ha lucido otros excusivos accesorios de la lujosa marca italiana

Vladimir Putin eligió las zapatillas Loro Piana para un viaje a Valaam

El presidente ruso, Vladimir Putin, fue con el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, en un viaje al monasterio de Valaam en septiembbre de 2019, con zapatillas de la marca de lujo italiana Loro Piana. El presidente eligió el modelo de zapatillas Loro Piana Week end Walk

Las zapatillas Loro Piana Week end Walk tienen protección contra la lluvia y la humedad, y se presentan en la boutique de la marca en Moscú a un precio de 61.550 rublos (925 dólares al cambio de 2019)

Foto agencia TASS

Acerca de Loro Piana

Con sede en el norte de Italia, Loro Piana produce textiles y artículos de lujo utilizando las materias primas más finas y raras del mundo. La búsqueda de la excelencia ha sido su misión durante seis generaciones. Así lo señala en su portal web

Se señala así misma como «el procesador de cachemira más importante del mundo, se enorgullece de obtener las materias primas más finas y raras que el mundo tiene para ofrecer, incluida la cachemira única de cabritos del norte de China y Mongolia, vicuña de los Andes, lana merino extrafina de Australia y Nueva Zelanda y fibra de flor de loto de Myanmar. La compañía se basa tanto en tradiciones consagradas como en tecnología de punta para ofrecer a sus clientes exigentes productos que son reconocidos por su calidad incomparable. Todas las colecciones de prendas y accesorios prêt-à-porter de la empresa se fabrican en Italia con los más altos estándares de artesanía y excelencia en la confección.

Vía AP

Ante una fuerte resistencia en Ucrania y sanciones económicas paralizantes en su país, el presidente ruso, Vladimir Putin, está usando un lenguaje que recuerda la retórica de los juicios de Josef Stalin en la década de 1930

El ominoso discurso de Putin el miércoles comparó a los opositores con «mosquitos» que intentan debilitar al país a instancias de Occidente: comentarios groseros que preparan el escenario para represiones generalizadas contra quienes se atreven a hablar en contra de la guerra en Ucrania.

Su diatriba pareció reflejar su frustración por la lentitud de la ofensiva rusa, que se atascó en las afueras de Kiev y alrededor de otras ciudades en el noreste de Ucrania. Las fuerzas rusas lograron avances comparativamente mayores en el sur, pero no han podido capturar el puerto estratégico de Mariupol en el Mar de Azov, y su avance a lo largo de la costa del Mar Negro también se ha estancado.

Mientras tanto, Rusia ha sido golpeada por devastadoras sanciones occidentales que cortaron el acceso del gobierno a aproximadamente la mitad de las reservas de divisas fuertes del país y asestaron golpes devastadores a muchos sectores de la economía.

Con sus esperanzas de un bombardeo en Ucrania destrozadas y los costos económicos aumentando rápidamente, Putin desató una diatriba venenosa contra quienes se oponen a su curso.

“El pueblo ruso siempre podrá distinguir a los verdaderos patriotas de la escoria y los traidores y simplemente los escupirá como un mosquito que accidentalmente voló a sus bocas, los escupió en el pavimento”, dijo Putin durante la llamada del miércoles con altos funcionarios. “Estoy convencido de que una autopurificación tan natural y necesaria de la sociedad solo fortalecerá a nuestro país, nuestra solidaridad, cohesión y disposición para responder a cualquier desafío”.

El lenguaje grosero tenía paralelos siniestros para aquellos familiarizados con la historia soviética. Durante los juicios del Gran Terror de Stalin, las autoridades menospreciaron a los declarados «enemigos del pueblo» como «reptiles» o «perros rabiosos».

Con voz tensa por la ira, Putin acusó a los rusos que se oponen a la guerra en Ucrania de ser una “quinta columna” que servía obsequiosamente a los intereses occidentales y estaba lista para “vender a su propia madre”.

“No condeno a los que tienen villas en Miami o en la Riviera francesa, a los que no pueden vivir sin foie gras, ostras o las llamadas libertades de género”, dijo Putin. «No es un problema. El problema es que mucha de esa gente mentalmente está allá (en Occidente) y no aquí con nuestra gente, con Rusia. No recuerdan o simplemente no entienden que son solo… consumibles utilizados con el propósito de infligir el máximo daño a nuestra gente».

Mientras hablaba, el Comité Estatal de Investigación de Rusia anunció la apertura de investigaciones penales contra varias personas acusadas de difundir “información falsa” sobre la acción militar en Ucrania.

La primera persona señalada por la principal agencia de investigación del país fue Veronika Belotserkovskaya, una popular bloguera y miembro de la alta sociedad que ha escrito libros sobre cocina francesa e italiana y divide su tiempo entre Rusia y el sur de Francia. Parecía ser un objetivo que encajaba convenientemente con la descripción mordaz de Putin de los rusos cosmopolitas que aman la comida elegante y aparentemente están en desacuerdo con las grandes masas.

El comité de investigación dijo que emitiría una orden de arresto internacional contra Belotserkovskaya, alegando que sus publicaciones en Instagram “desacreditaban” a las autoridades estatales y militares.

Belotserkovskaya respondió escribiendo: “¡He sido declarada oficialmente como una persona decente!”.

Ella está siendo investigada bajo una nueva legislación acelerada el 4 de marzo por el parlamento controlado por el Kremlin, una semana después de que Putin lanzara la invasión. Prevé penas de prisión de hasta 15 años por publicar información «falsa» sobre el ejército que difiere de la narrativa oficial.

Putin y sus lugartenientes describen la guerra en Ucrania como una “operación militar especial” destinada a desarraigar a los presuntos “nacionalistas neonazis” y eliminar una posible amenaza militar contra Rusia, metas que la mayor parte del mundo ha rechazado como falsas.

Los funcionarios rusos han atribuido la lentitud de la ofensiva a su deseo de proteger a los civiles, incluso cuando el ejército azotó Mariupol, Kiev, Kharkiv y otras ciudades ucranianas con bombardeos y ataques aéreos indiscriminados, matando a un número incalculable de civiles.

Con la acción en Ucrania en marcado contraste con las declaraciones oficiales, las autoridades actuaron rápidamente para controlar el mensaje, cerrando el acceso a los sitios web de los medios extranjeros, junto con Facebook e Instagram, y proscribiendo a su empresa matriz Meta como una organización “extremista”.

Los estrictos límites a la información han ayudado al Kremlin a reunir el apoyo de amplias capas de la población que confían en la televisión controlada por el estado como su principal fuente de noticias. Los programas de la televisión estatal transmitieron un mensaje cada vez más agresivo contra quienes se oponen a la guerra.

Cuando se le preguntó acerca de los incidentes en los que las puertas de los apartamentos de los críticos de la guerra fueron pintadas con aerosol con la letra «Z», un letrero utilizado para marcar los vehículos militares rusos en Ucrania que ha sido fuertemente promovido por el estado, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, lo describió como un » emotivo” movimiento de los seguidores de Putin.

La campaña en apoyo de la guerra inundó las ciudades rusas con carteles y vehículos adornados con la “Z”. Se mostró a escolares de pie en grupos con la forma de la letra o vistiendo ropa marcada con una “Z”.

Sin embargo, a pesar de las nuevas leyes draconianas, los controles estrictos sobre la información y la propaganda cada vez más agresiva, miles de rusos se presentaron en las protestas contra la guerra en todo el país para enfrentar el arresto inmediato.

En un poderoso símbolo de desafío, un empleado de la televisión estatal interrumpió un programa de noticias en vivo, sosteniendo un cartel hecho a mano en protesta por la guerra. Marina Ovsyannikova fue multada con el equivalente a $270, pero aún enfrenta una investigación penal que podría llevarla a prisión.

Una fuerte voz de disidencia fue la del líder de la oposición Alexei Navalny, el enemigo político más feroz de Putin que cumple dos años y medio de prisión y ahora enfrenta un juicio que podría imponerle una sentencia de 13 años.

En un discurso en su juicio el martes, Navalny advirtió que la guerra conducirá a la desintegración de Rusia y dijo que “ahora el deber de todos es oponerse a la guerra”.

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