Alemania se encamina a ejecutar un ambicioso plan de rearme que podría convertir a sus fuerzas armadas en la principal potencia militar convencional del continente. Según reveló Reuters, Berlín planea una campaña de compras militares valorada en decenas de miles de millones de euros, que incluye la adquisición de 20 cazas Eurofighter, hasta 3.000 vehículos blindados Boxer y alrededor de 3.500 vehículos de combate de infantería Patria.
Esta modernización es impulsada por el canciller Friedrich Merz, decidido a reducir la dependencia de Estados Unidos y asumir un papel más protagónico en la seguridad regional europea. Para ello, Merz consiguió este año el respaldo del Parlamento para eximir al presupuesto de defensa de las restricciones de deuda establecidas en la Constitución, allanando el camino para un incremento histórico de la inversión militar.
El presupuesto en Defensa de Alemania alcanzará los 83.000 millones de euros en 2026, 20.000 millones más que el monto previsto para este año. Solo el lote de Eurofighter supondrá entre 4.000 y 5.000 millones de euros, mientras que los blindados Boxer, fabricados por KNDS y Rheinmetall, costarían alrededor de 10.000 millones. Por su parte, los Patria de origen finlandés requerirán una inversión cercana a los 7.000 millones, con entregas previstas durante la próxima década.
El plan también contempla la compra de nuevos sistemas de defensa aérea IRIS-T y varios cientos de sistemas antidrones SkyRanger, aunque aún no se conocen los montos exactos de estas adquisiciones. Medios como Bloomberg han dado cuenta de este paquete de modernización, con algunas diferencias en los detalles financieros.
Con estas medidas, Berlín pretende cumplir rápidamente con la nueva meta de la OTAN, que insta a destinar el 3,5% del PIB a defensa para 2029, un objetivo que hoy pocos países de la Alianza alcanzan.
El rearme alemán llega tras años de recortes presupuestarios que dejaron a la Bundeswehr en una situación crítica. De hecho, tras el inicio de la invasión rusa a Ucrania, el propio jefe del Ejército admitió que las fuerzas alemanas estaban “prácticamente desarmadas”.
La decisión de Merz marca un giro de fondo en la política de seguridad de Alemania y envía un mensaje claro al resto de Europa: Berlín está dispuesto a ejercer un liderazgo militar acorde a su peso económico.
AFP


