El 24 de junio de 2026, a las 6:04 pm, el tiempo se detuvo. Un primer sismo de 7.2 seguido casi inmediatamente por otro de 7.5 en la escala de Richter, en segundos se transformó en una catástrofe sin precedentes.
Este fenómeno fue el resultado de una violenta liberación de energía en el sistema de fallas de San Sebastián. Dada la naturaleza superficial de estos eventos, la onda expansiva se sintió con una intensidad.
Ciudades como La Guaira, Caracas, El Junquito, Maracay, Morón y Tucacas fueron testigos de una fuerza devastadora. Sin embargo, la mirada del mundo se centró en La Guaira, donde el colapso de las residencias OPPE (Misión Vivienda) marcó la «Zona Cero», edificios de 12 pisos y 14 apartamentos por planta, muy pocos sobrevivientes y aún se desconocen la cantidad de personas que estaban allí ese día.
Pero en medio de la tragedia y el caos los mismos familiares y civiles que, con las manos desnudas y el alma partida, se convirtieron en los primeros rescatistas, trabajando incansablemente, junto a brigadas internacionales de EEUU, El Salvador, México, España, Colombia y muchos más.
Hoy, mientras las cifras oficiales siguen siendo una herida abierta, lo que permanece firme es la valentía, el coraje y la fe inquebrantable de un pueblo que se niega a rendirse.
En homenaje a las víctimas.


