La intentona golpista de Evo Morales fracasó y el presidente Paz sale fortalecido de la crisis del bloqueo en Bolivia

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Desde que Rodrigo Paz Pereira asumió el cargo de presidente en Bolivia el 8 de noviembre de 2025, su gobierno ha sido blanco de ataques por parte de fuerzas aliadas con el expresidente Evo Morales. Morales, un izquierdista vinculado al Foro de São Paulo , culpó al presidente Paz de la crisis económica provocada por dos décadas de gobiernos socialistas, convocando protestas y bloqueos viales para desestabilizarlo y exigiendo su renuncia.

Por: Alejandro Peña Esclusa – GIS Report

Sin embargo, el presidente Paz logró superar estas dificultades y se está preparando para consolidar su gobierno, mientras que el señor Morales ha perdido impulso y tendrá que enfrentar cargos presentados por la justicia boliviana.

¿Quién es Evo Morales?

Evo Morales, exlíder del Movimiento al Socialismo (MAS), fue el primer presidente indígena de Bolivia y gobernó durante 14 años, desde enero de 2006 hasta noviembre de 2019. Nació en el departamento de Oruro, pero en la década de 1980 se trasladó a Cochabamba, donde se convirtió en secretario general de un sindicato de cultivadores de hoja de coca. Lideró protestas contra las políticas de erradicación de la coca promovidas por Estados Unidos. 

El señor Morales se convirtió en uno de los aliados más destacados del gobierno comunista cubano y del movimiento bolivariano venezolano en la región. También impulsó la creación del «estado plurinacional» de Bolivia, que prometía mayor reconocimiento político y autonomía para los 36 pueblos indígenas del país. Sin embargo, en la práctica, el nuevo sistema terminó siendo un mecanismo para perpetuar su poder, debilitando al Estado y a las instituciones nacionales. 

En 2019, fue acusado de fraude electoral, lo que lo obligó a huir del país, primero a México y luego a Argentina. Además, la Fiscalía General de Bolivia lo acusó de haber mantenido una relación con una menor de 15 años durante su presidencia y de haber tenido un hijo con ella, lo cual constituye violación según la ley boliviana.

La lucha interna dentro de MAS

La victoria electoral del presidente Rodrigo Paz fue posible, en parte, gracias a las intensas luchas internas dentro del MAS. Las divisiones surgieron tras las acusaciones de fraude electoral en 2019. Inmediatamente después, Jeanine Áñez asumió la presidencia interina, tras lo cual se convocaron nuevas elecciones en 2020.  

Desde el exilio, Morales eligió a su exministro de Economía, Luis Arce, como su candidato presidencial, con la esperanza de regresar al país y recuperar el poder. Sin embargo, Arce, si bien compartía la misma visión política, tenía un perfil más moderado. En consecuencia, al ganar las elecciones, le dio la espalda a Morales y lideró su propia facción dentro del MAS.

Por primera vez desde su fundación, el MAS dejó de actuar como un bloque unificado y se dividió en dos facciones con estrategias diferentes. En numerosos casos, los legisladores del MAS votaron de forma disidente, lo que obstaculizó la aprobación de leyes y préstamos internacionales. 

El MAS llegó a las elecciones de 2025 profundamente dividido, lo que allanó el camino para una victoria decisiva de la derecha. La segunda vuelta presidencial enfrentó al candidato de centroderecha Rodrigo Paz con el expresidente más conservador Jorge “Tuto” Quiroga. Los partidos de derecha también dominaron las elecciones legislativas, mientras que el MAS sufrió un colapso histórico, obteniendo solo dos escaños en la Cámara de Diputados.

Rodrigo Paz se enfrenta a la crisis económica

Tras casi dos décadas de gobierno del MAS, Bolivia entró en su peor crisis económica desde la década de 1980. La inflación, que en 2023 se encontraba entre las más bajas de Sudamérica, en torno al 2%, se disparó al 20% en 2025. El país, que en su día fue un importante exportador de gas natural a Argentina y Brasil, comenzó a tener dificultades para abastecer su propio mercado. El descenso de la producción y las exportaciones de gas redujo los ingresos fiscales, las reservas internacionales y la disponibilidad de dólares estadounidenses. 

Aunque Bolivia tiene una de las tasas de desempleo más bajas de América Latina (2,7%), el 80% de sus empleos se encuentran en el sector informal. La crisis ha mermado el poder adquisitivo de los salarios, empujando a muchos de estos trabajadores informales a la pobreza. Además, la escasez de dólares ha afectado la capacidad de las pequeñas empresas para adquirir insumos importados. 

La crisis fue consecuencia de al menos cuatro factores: un gasto público que superó los ingresos; subsidios cada vez más insostenibles; una inversión insuficiente en la exploración de hidrocarburos, lo que redujo la producción de gas; y la dependencia de las exportaciones de gas para generar divisas. 

Una vez en el poder, el gobierno del presidente Paz implementó un plan para restaurar la estabilidad económica, promover un modelo más abierto a la inversión privada, fortalecer las instituciones y reintegrar a Bolivia a la comunidad internacional. El Sr. Paz restableció estrechas relaciones con Estados Unidos, se unió al Escudo de las Américas y reafirmó el compromiso del país en la lucha contra el narcotráfico. 

Los ajustes económicos incluyeron la eliminación de los subsidios a los combustibles, la reducción del gasto público y la obtención de financiamiento internacional en el marco de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Uno de los cambios más significativos se produjo en julio de 2026, cuando el gobierno autorizó la importación privada de combustible, rompiendo parcialmente el monopolio estatal para paliar la escasez de gasolina y diésel.

Los bloqueos como mecanismo de desestabilización

En los últimos años, la izquierda latinoamericana ha tendido a rechazar los resultados electorales cuando no le son favorables. En Perú, el candidato izquierdista Roberto Sánchez se negó a reconocer la victoria de Keiko Fujimori durante semanas; y en Colombia, el presidente Gustavo Petro se ha negado a aceptar la victoria de Abelardo de la Espriella. 

En Bolivia, la magnitud de la derrota del MAS dejó pocos motivos para impugnar el resultado electoral. No obstante, el Sr. Morales rechazó la victoria del Sr. Paz y convocó protestas y bloqueos de carreteras contra el nuevo gobierno. 

A principios de mayo de 2026, grupos afines al Sr. Morales levantaron barricadas, con la participación del Centro de Trabajadores Bolivianos (COB), la organización aymara Ponchos Rojos, así como cultivadores de coca y mineros cooperativistas. Algunos mineros utilizaron dinamita durante las manifestaciones y los enfrentamientos con las autoridades. 

El uso de bloqueos viales es una táctica recurrente destinada a desestabilizar el Estado. Entre 2000 y 2005, cuando el Sr. Morales era representante de los cultivadores de coca y líder de la oposición, participó u organizó numerosos bloqueos viales contra los gobiernos de Hugo Banzer Suárez, Jorge Quiroga y Gonzalo Sánchez de Lozada. Tras dejar el cargo, grupos afines a él organizaron al menos cinco bloqueos a nivel nacional que tuvieron un gran impacto. 

Los obstáculos de 2026 agravaron una situación económica ya de por sí difícil. Según estimaciones de diversos medios de comunicación internacionales, las pérdidas acumuladas ascendieron a unos 2.300 millones de dólares, además de interrumpir gravemente el transporte de alimentos, medicamentos y combustible, lo que provocó escasez en varias regiones. 

El presidente Paz superó la crisis por diversos medios, incluido el apoyo de Washington. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, escribió en su cuenta de X: «Que no quepa duda: Estados Unidos apoya firmemente al gobierno constitucional legítimo de Bolivia. No permitiremos que criminales y narcotraficantes derroquen a líderes elegidos democráticamente en nuestro hemisferio». 

Al referirse a “criminales y narcotraficantes”, el secretario Rubio probablemente aludía al señor Morales y sus aliados. Durante los gobiernos del MAS, la superficie cultivada de coca en Bolivia alcanzó las 34 000 hectáreas en 2024, un aumento del 10 % con respecto a 2023, según estimaciones de las Naciones Unidas. Bolivia es el tercer mayor productor mundial de cocaína —que se elabora a partir de la hoja de coca—, después de Colombia y Perú.

El gobierno boliviano también recibió el apoyo de numerosos gobiernos latinoamericanos miembros del Escudo de las Américas. El comunicado oficial decía: «Los países miembros del Escudo de las Américas expresamos nuestra profunda preocupación por las protestas y los bloqueos de carreteras que buscan subvertir el orden constitucional y desestabilizar al gobierno democráticamente electo de Bolivia». Además, algunos de estos países enviaron ayuda humanitaria para paliar la escasez causada por los bloqueos. 

Si esta crisis se hubiera desatado hace unos años, cuando varios presidentes latinoamericanos vinculados al Foro de São Paulo estaban en el poder, el presidente Paz podría haber sido derrocado, como sucedió con sus predecesores Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Mesa. Pero la nueva estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos facilita la exposición de las estructuras políticas que operan al servicio del narcotráfico y evita que desestabilicen las democracias. 

El gobierno de Paz implementó una estrategia de desgaste: dejar que las protestas se calmaran por la falta de apoyo popular y el rechazo generalizado que enfrenta Morales. Además, el presidente Paz dividió a la coalición afín a Morales al ofrecer a la COB un acuerdo para “pacificar” el país, firmado el 19 de junio. Tras esto, los partidarios de Morales acusaron a la COB de “traición” por haberse “vendido” al gobierno. 

Ahora que la crisis ha sido superada, el presidente Paz ha salido fortalecido, mientras que el señor Morales y sus aliados se han debilitado, lo que permite al gobierno avanzar con las reformas económicas y sociales.

 

Escenarios

Lo más probable: El presidente Paz consolida su posición; Evo Morales es juzgado.

Tras el fallido intento de desestabilización, se consolida la confianza en el gobierno del presidente Paz, lo que propicia un aumento de la inversión extranjera en hidrocarburos, minería (incluido el litio), infraestructura y telecomunicaciones. El gobierno boliviano logra firmar acuerdos con el FMI y el Banco Mundial para obtener financiamiento, con el objetivo de reactivar la economía y superar la crisis. 

La Fiscalía General, con el apoyo del gobierno, emitió una orden de arresto contra el Sr. Morales el 29 de julio por los diversos delitos que se le imputan. Ahora debe decidir si huye del país, como en 2019, o si enfrenta la justicia.

Menos probable: Morales continúa desestabilizando el país.

Para evitar una violenta reacción de sus seguidores, el gobierno decide suspender el procesamiento de Evo Morales. El exlíder inicia una nueva ola de bloqueos, pero esta vez sin el apoyo de la COB ni de los sindicatos, que ya habían llegado a un acuerdo con el gobierno.  

La maniobra vuelve a fracasar porque las circunstancias geopolíticas no han cambiado. En consecuencia, la recuperación económica del país se retrasa debido a las pérdidas ocasionadas por los nuevos bloqueos, pero no se detiene por completo.  

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