Por Roberto Bendaña
Las elecciones fraudulentas del 28 de julio de 2024 en Venezuela son una lección profunda para los nicaragüenses que hemos enfrentado luchas similares con el autoritarismo y la manipulación electoral bajo el régimen ilegítimo de Daniel Ortega. El panorama político de Venezuela ha estado dominado por el régimen de Nicolás Maduro, que no solo controla los procesos electorales del país, sino que también aprovecha su control sobre el ejército y su participación en el crimen organizado transnacional para mantener el poder. En este contexto, la líder opositora María Corina Machado ha surgido como un símbolo de esperanza y legitimidad, en particular después de ganar las primarias de la oposición venezolana. Su llamado a reunir a las familias fracturadas por la crisis política y económica ofrece lecciones fundamentales para los nicaragüenses que lidiamos con nuestra propia crisis política. La experiencia venezolana subraya la importancia de la legitimidad política, los desafíos que plantean los regímenes atrincherados en el poder militar y criminal, y la necesidad de unidad y reconciliación nacional.
El llamado de María Corina Machado a la reunificación familiar: un mensaje para los nicaragüenses
El mensaje de María Corina Machado durante la campaña electoral venezolana, en particular su llamado a la reunificación de las familias, tiene un peso significativo para los nicaragüenses. La crisis venezolana ha provocado el mayor desplazamiento de personas en el hemisferio occidental, con millones de personas huyendo del colapso económico y la represión política. Las familias han quedado destrozadas y muchas han buscado refugio en países vecinos o naciones lejanas. El llamado de Machado no es solo un llamado al cambio político, sino una súplica profundamente emotiva para abordar el costo humano del régimen de Maduro. Los nicaragüenses pueden identificarse con esto, ya que el régimen de Ortega ha obligado de manera similar a miles de personas a exiliarse, muchas de ellas huyendo de la represión, la violencia y las dificultades económicas.
Para los nicaragüenses, el mensaje de Machado destaca la necesidad de priorizar la sanación social y la reunificación de las familias como parte de cualquier transición política futura. La importancia de la dignidad humana, la unidad familiar y la cohesión social no se puede subestimar. Nicaragua, al igual que Venezuela, ha sido fracturada por el autoritarismo, y el camino hacia la recuperación requerirá esfuerzos para reconstruir la confianza y la unidad que los regímenes autoritarios socavan sistemáticamente. Los nicaragüenses pueden aprender que los movimientos políticos deben abordar los impactos humanos reales de la represión, no solo sus aspectos políticos, para fomentar la sanación nacional e inspirar un apoyo de base amplia.
La legitimidad de María Corina Machado: el poder de la participación ciudadana
La legitimidad que obtuvo María Corina Machado al ganar las primarias de la oposición en Venezuela ofrece un marcado contraste con los procesos fraudulentos supervisados por el régimen de Nicolás Maduro. La victoria de Machado en las primarias representa la voluntad del pueblo venezolano, específicamente la oposición, que durante mucho tiempo ha sido marginada y reprimida. Muestra que incluso en un país dominado por un régimen autoritario, los procesos democráticos como las primarias pueden servir como herramientas poderosas para afirmar la legitimidad de los líderes de la oposición y movilizar el apoyo popular.
Para los nicaragüenses, esto resalta la importancia de un proceso democrático de selección de liderazgos legítimo y transparente como base para el cambio político. En una nación donde el régimen de Daniel Ortega ha manipulado elecciones de manera similar para mantenerse en el poder, el ejemplo de la victoria de Machado en las primarias ofrece la esperanza de que un proceso democrático de selección de liderazgos pueda ayudar a restablecer el proceso democrático. Su legitimidad se basa en el hecho de que surgió como la clara opción de la oposición venezolana, en lugar de una figura impuesta o elegida por las élites. Esto contrasta marcadamente con las prácticas fraudulentas que han permitido a Ortega y Maduro retener el poder por medios antidemocráticos.
La lección para nosotros los nicaragüenses es clara: construir una oposición legítima que refleje la voluntad del pueblo es crucial para desafiar a los regímenes autoritarios arraigados.
La oposición debe estar unida y su liderazgo elegido democráticamente para ofrecer una alternativa creíble al régimen gobernante. El éxito de Machado demuestra la importancia de las prácticas democráticas internas dentro de los movimientos de oposición, una lección que la oposición de Nicaragua debemos tener en cuenta mientras continúa luchando por el cambio político.
El ejército y el crimen organizado transnacional: la verdadera naturaleza del poder de Maduro
Una lección clave de las elecciones venezolanas es la constatación de que el poder de Maduro no se deriva únicamente de la manipulación política, sino también del control que ejerce su régimen sobre el ejército y su participación en el crimen organizado transnacional. El régimen de Maduro tiene vínculos profundos con actividades ilícitas, incluido el narcotráfico y otras formas de crimen organizado, que le proporcionan tanto recursos financieros como influencia política. Esta integración de las redes criminales en el aparato estatal ha hecho que sea casi imposible para la oposición desafiar su poder a través de los medios democráticos tradicionales.
Para los nicaragüenses, esto pone de relieve la dificultad de desafiar a un régimen autoritario que, como el de Maduro, depende del ejército y de las redes criminales para mantener el control. El régimen de Ortega ha consolidado su poder de manera similar al asegurar la lealtad dentro de las fuerzas militares y policiales, creando un sistema en el que la disidencia es reprimida rápidamente. Además, se ha acusado a Ortega de estar involucrado en varias actividades ilícitas, lo que crea un paralelo entre Nicaragua y Venezuela en términos de los mecanismos a través de los cuales los regímenes autoritarios se sostienen.
La lección que esto nos deja a los nicaragüenses es que hay que reconocer que para enfrentar a regímenes enredados con el crimen organizado se necesita algo más que una simple oposición política. Se necesita cooperación internacional, esfuerzos para desmantelar las redes criminales y estrategias para neutralizar la influencia de los militares en la política interna. La experiencia venezolana revela que los regímenes autoritarios fortalecidos por el crimen organizado son particularmente resistentes al cambio democrático, ya que su supervivencia está vinculada no solo al control político sino también a los recursos financieros derivados de actividades ilegales. Los nicaragüenses debemos entender que cualquier esfuerzo por desafiar el gobierno de Ortega debe tener en cuenta el papel de los militares y la necesidad de debilitar sus vínculos con el régimen.
Conclusión: Un camino a seguir para los nicaragüenses
El proceso electoral fraudulento en Venezuela del 28 de julio de 2024 ofrece lecciones cruciales para los nicaragüenses que luchamos con nuestro propio régimen autoritario. El llamado de María Corina Machado a la reunificación familiar habla del costo humano de la represión y subraya la necesidad de que los movimientos políticos aborden los impactos sociales y emocionales del autoritarismo. Su legitimidad, ganada mediante una primaria democrática, demuestra la importancia de un proceso democrático de selección de liderazgos, transparentes y creíbles como base para el cambio político. Más importante aún, la experiencia venezolana revela las complejidades de desafiar a regímenes que no sólo son autoritarios, sino que también están profundamente arraigados en el control militar y el crimen organizado transnacional.
Para los nicaragüenses, estas lecciones apuntan a la necesidad de una oposición unida y legítima, de fuertes esfuerzos nacionales e internacionales para debilitar los vínculos militares y criminales del régimen y de centrarse en la reconciliación nacional. Como muestran las experiencias de Venezuela y Nicaragua, el cambio político requiere algo más que simplemente desafiar al régimen en las urnas; requiere un enfoque integral que aborde tanto las dimensiones estructurales como humanas del autoritarismo. Al aprender de la experiencia de Venezuela, los nicaragüenses podemos prepararnos mejor para la larga lucha que nos espera para restaurar la democracia, reunificar a las familias y reconstruir nuestra nación.
Roberto Bendaña pertenece a la Mesa de Concertación Democrática y es miembro de la Gran Confederación Nicaragüense Opositora. Actaulmente se encuentra en el exilio perseguido por la dictadura de Daniel Ortega


