El instituto nacional de estadísticas ISTAT confirmó que la economía italiana logró crear hasta 21.000 nuevas plazas laborales al cierre del mes de mayo, y un total de 120.000 empleos registrados si se consideran los últimos tres meses. Se observó una aceleración del 0,5% con respecto al crecimiento del empleo durante el período diciembre-febrero.
Con estos resultados, la tasa de desocupación retrocedió al nivel más bajo observado desde mayo del año 2009, con la única excepción del período extraordinario durante los primeros meses de la pandemia entre marzo y abril de 2020. Durante este lapso la rápida aplicación de cuarentenas provocó una masiva retirada de personas del mercado laboral que fue capaz de sobrecompensar la caída del empleo, y en consecuencia la desocupación cayó temporalmente.
Obviando los períodos con restricciones extraordinarias, la economía italiana opera con la tasa de desempleo más baja de los últimos 14 años. La tasa de empleo general llegó a representar el 61,2% de la población de referencia en mayo, marcando una ligera suba con respecto al 61,1% del mes precedente.
Para lograr estos resultados, el Gobierno de Giorgia Meloni llevó adelante una serie de reformas para flexibilizar la legislación laboral y favorecer la contratación en el sector privado de la economía.
El decreto de Meloni anunciado el día 1° de mayo, el día del trabajador a nivel internacional, dispuso la ampliación de 12 a 24 meses el límite de los contratos temporales. Esto alienta el empleo formal y el pago de cotizaciones al sistema de seguridad social (más recaudación para sostener el sistema previsional).
En contraste, se incluyeron una serie de incentivos fiscales para favorecer la contratación de empleos fijos por tiempo indefinido, así como también grupos de riesgo con mayor dificultad para insertarse en el mercado laboral.
Se ampliaron los incentivos fiscales para la contratación de jóvenes menores de 30 años que no estudian ni trabajan, principalmente mediante una reducción de cargas patronales a cargo del empleador. Meloni anunció una histórica reforma sobre la tasa de impuesto de sociedades, aplicable sobre las utilidades no distribuidas.
Hasta ahora, en Italia se pagaba una tasa media del 24%, pero tras la reforma de Meloni se creó una alícuota preferencial del 15% aplicada para empresas que declaren una ampliación de su planta permanente de personal.
El lanzamiento de contratos legales más flexibles y el abaratamiento del costo laboral para las empresas ya comenzaron a dar resultados solo en su primer período de aplicación durante el mes de mayo.


