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Se cumplen cuatro años de la Masacre del Junquito: Ejecución extrajudicial del régimen de Maduro en vivo y directo

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La Masacre de El Junquito tuvo lugar el 15 de enero de 2018 en la Parroquia El Junquito del Distrito Capital de Venezuela.

Por: Morfema Press, vía Wikipedia

La operación impulsada por el régimen de Nicolás Maduro resultó en la desarticulación del grupo rebelde liderado por el policía e inspector sublevado del CICPC Óscar Pérez, en el marco del recrudecimiento de la crisis institucional, económica, política y social de Venezuela.

El gobierno venezolano catalogó al grupo como una «célula terrorista» por tener en sus filas a diversos militantes que participaron en el ataque al Tribunal Supremo de Justicia en el 2017 y posteriormente en la sustracción de armas en el asalto al Fuerte de Paramacay.

En la madrugada del mencionado día, funcionarios del CONAS, SEBIN, DGCIM, GNB, FAES, PNB y Policaracas​ tomaron por asalto dicho sector en búsqueda del líder del grupo subversivo, Oscar Pérez, funcionario sublevado del CICPC, quien meses antes había tenido participación en acciones comandos contra instituciones del gobierno.

En el operativo resultaron muertas diez personas: siete miembros del grupo opositor, dos oficiales del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana y un líder de la células terroristas institucionales conocidas como colectivos.

Como resultado diversos movimientos y organizaciones nacionales e internacionales favorables o no a la oposición política del país catalogaron la acción de «masacre»​ y/o «ejecución extrajudicial» por la muerte de los líderes opositores.

Por otra parte, varios adeptos al chavismo y el mismo presidente Maduro felicitaron a las comisiones encargadas en el operativo e instaron todo el reconocimiento.

En 2019 el periódico español ABC publicó fotografías de los cadáveres de los rebeldes que sugerían heridas de bala a quemarropa y ejecuciones extrajudiciales.

Las fuerzas de seguridad tuvieron un control precario sobre la operación y el operativo fue desorganizado. Los videos grabados por los servicios de seguridad durante el ataque muestran a los oficiales riéndose y descargando sus armas en dirección al escondite.

En las comunicaciones interceptadas entre las fuerzas de seguridad los oficiales gritaban repetidamente en sus radios cese de fuego o que moviesen los vehículos que bloqueaban el paso de otros contingentes, a menudo sin éxito; las conversaciones también muestran que una de las granadas propulsadas por lanzacohetes (RPG) disparadas por los funcionarios falló su blanco y casi impacta contra otro grupo de oficiales.

Fuera del lugar donde ocurrieron los hechos se reportó que actuaron más de 600 efectivos, quienes trataban de controlar los grupos de civiles que se encontraban manifestando a favor de Pérez.

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