De acuerdo con lo publicado este fin de semana por el New York Times, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se encuentra preparando lo que podrían ser las operaciones militares más importantes del segundo mandato del presidente Donald Trump. El foco central de esa ofensiva estaría puesto en Venezuela.
El cambio de rumbo de Washington hacia una estrategia mucho más dura quedó en evidencia tras la destrucción de una embarcación operada por un grupo narcoterrorista en el Caribe, hecho que dejó al menos 11 delincuentes y que el propio Trump calificó como una demostración de que «la interceptación ya no funciona«.
Rubio, en un tono contundente, lo respaldó: «Lo que los detendrá es hacerlos volar por los aires… El presidente de Estados Unidos va a librar una guerra contra las organizaciones narcoterroristas«.
Rubio redobló la presión contra el dictador Nicolás Maduro, a quien calificó como un «prófugo de la justicia estadounidense» debido a la acusación por narcotráfico presentada en Nueva York en 2020. El Departamento de Estado incrementó a 50 millones de dólares la recompensa por datos que permitan su arresto.
«No es un gobierno ni un régimen político«, declaró Rubio en Quito, Ecuador, y agregó: «Maduro dirige una organización criminal que se ha apoderado de un territorio nacional para enriquecerse«. Estas palabras, sumadas al incremento de la presencia militar norteamericana en el Caribe, alimentaron las especulaciones sobre una posible intervención armada contra el régimen de Venezuela.
Durante la primera administración de Trump, se llegó a considerar la opción de derrocar al dictador Maduro, aunque nunca se concretó. Hoy, con la clasificación de los cárteles como organizaciones terroristas extranjeras y la narrativa de Venezuela como un narcoestado, el escenario legal y político para una acción militar directa luce mucho más propicio.
Expertos citados por el New York Times afirman que Rubio está «definiendo un nuevo paradigma en el hemisferio«, reinterpretando la Doctrina Monroe con una estrategia que combina despliegue militar, lucha antidrogas y presión sobre los regímenes narcocomunistas de Cuba, Nicaragua y Venezuela.
Consciente de la amenaza, Maduro lanzó una advertencia: «Donald Trump, cuídese, porque Marco Rubio quiere manchar sus manos de sangre«. Un mensaje que revela hasta qué punto el enfrentamiento entre Washington y Caracas podría pasar pronto de la diplomacia al terreno bélico.


