Morfema Press

Es lo que es

DBuford

Por Tyler Durden en Zero Hedge

Los demócratas controlan la Cámara de Representantes, el Senado y la presidencia en este momento, pero las elecciones de mitad de mandato que se avecinan a finales de año tienen el poder de cambiar este statu quo. 

Con el retroceso conservador de los republicanos en pleno apogeo, se esperaría que los votantes demócratas de izquierda estuvieran energizados, pero al mismo tiempo el partido se enfrenta a un precedente histórico: al partido del presidente rara vez le va bien en las elecciones intermedias.

Como muestra Katharina Buchholz de Statista , basada en datos de The American Presidency Project , solo hay dos presidentes de la era moderna que podrían ampliar la participación de su partido en ambas cámaras en las elecciones intermedias o al menos no perder terreno : Bill Clinton, durante su segundo mandato. , y George W. Bush, durante su primera, cuando logró cambiar el Senado a su favor mientras se aferraba a la Cámara solo un año después del 11 de septiembre.

Contra estas pocas historias de éxito se encuentra una larga lista de derrotas.

Barack Obama perdió el control de la Cámara para siempre dos años después de su mandato de ocho años y sufrió otro revés importante en su segunda  mitad de período  cuando también perdió el Senado. 

Bill Clinton en 1994 perdió el control de ambas cámaras del Congreso a mediados de su primer mandato y nunca las recuperó en los seis años siguientes, a pesar de los logros que obtuvo en su segunda elección de mitad de mandato. Después de las exitosas primeras elecciones intermedias de George W. Bush, la debacle siguió cuatro años más tarde cuando perdió ambas cámaras en 2006 en medio de las consecuencias del huracán Katrina y la guerra en Irak.

Si bien la prueba de las pérdidas a mitad de período para los presidentes en funciones es contundente, las razones detrás de ellas son más confusas. Nadie sabe realmente por qué las elecciones intermedias son tan difíciles para los titulares, independientemente del clima político. 

Dependiendo de cómo los votantes perciban a un presidente, podría verse afectado por la apatía o la decepción. Aparte del 11 de septiembre, que ayudó a George W. Bush a triunfar, otras crisis nacionales no han demostrado ser un buen predictor del éxito de las elecciones intermedias, lo que deja dos posibles culpables más: la aprobación presidencial y el estado de la economía.

Ninguno funcionará a favor de Biden en noviembre.

Vía REL

Después del asesinato de más de veinte burkineses en un ataque en Bourasso, en el noroeste del país, Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) denuncia el drástico deterioro de la situación en la diócesis de Fada N’Gourma, en el Este de Burkina Faso en los últimos seis meses. Cinco parroquias han sido cerradas por completo y debido al peligro de ataques terroristas los sacerdotes solo pueden atender al 5% de las aldeas en las otras parroquias. El seminario menor de San Kisito tuvo que ser trasladado a Fada N’Gourma, la capital de la región.

A petición de ACN la diócesis de Fada N’Gourma ha enviado un informe según el cual los robos, secuestros y asesinatos se han intensificado enormemente en la diócesis en 2022. De las dieciséis parroquias que componen la diócesis, cinco han sido blanco directo de ataques violentos y han tenido que cerrar completamente por motivos de seguridad.

En otras siete parroquias la labor se limita a la iglesia principal porque gran parte de las carreteras están bloqueados por los terroristas, que controlan gran parte de redes de comunicación terrestre y también han destruido las redes de comunicación telefónica, por lo que es imposible para los sacerdotes desplazarse o comunicarse con ninguna de las aldeas que suelen atender. Las cuatro parroquias restantes conservan todavía una escasa libertad de movimiento.

“Hasta septiembre, el trabajo pastoral podía realizarse en un tercio (29%) de la diócesis. Es decir, en 155 de los 532 pueblos y aldeas que la componen. En abril de 2022, el número de las aldeas que pueden ser atendidas se había reducido a 29, es decir un 5,5%.

Persecución islamista desde 2015

La razón es el terror islamista que ha estado asolando el país desde 2015 y se está extendiendo cada vez más. Si bien inicialmente parecía que los yihadistas no estaban particularmente interesados ​​​​en los cristianos, esto ha cambiado desde 2019. Desde el inicio de la crisis las poblaciones sufren violencia, asesinatos y abusos de todo tipo.

Muchas personas son secuestradas, algunas son liberadas después de ser interrogadas, otras detenidas y otras asesinadas, dice el informe. Todos los días hay enormes robos de ganado. Todo esto genera pánico en la población y provoca la huida de muchas personas. Muchas comunidades se han convertido en pueblos fantasma.

El informe cita el testimonio de un sacerdote local, que narra el modus operandi de los terroristas. El 28 de febrero de 2022, fueron incendiados el cabildo y la comisaría en la localidad de Tambaga (Tombaga) al Este de la diócesis. A los pocos días los terroristas rodearon el mercado y ocuparon las calles.

Los habitantes fueron llevadas a la mezquita e invitados a convertirse al islam: «Issa (Jesús) había venido, pero su misión ha terminado. Él prometió que vendría alguien más como su sucesor, y ese es Mahoma. Después de eso, fueron a quemar la escuela secundaria católica, la escuela secundaria de la ciudad y una escuela privada”, informa el sacerdote, quien huyó a los pocos días.

En muchos de lugares de la diócesis se escuchan sermones islamistas y cualquier otra práctica religiosa está prohibida. En otros permiten que continúen los servicios católicos, pero entran en las capillas para insistir que hombres y mujeres no se sienten en el mismo banco.

Bautizo por helicóptero

Al comienzo de la crisis, parecía que la parte norte de la diócesis estaba a salvo. Sin embargo, el avance terrorista ha progresado muy rápidamente en esta zona en los últimos meses.

A pesar de la terrible situación, los cristianos no se debilitan en su dinamismo. En Matiakoali, donde se ha alocado un destacamento militar burkinés, se han refugiado muchas personas de otras aldeas. A falta de sacerdote, los fieles laicos han asumido sus responsabilidades. Todos los domingos la iglesia parroquial siempre está abarrotada porque los cristianos que han huido de sus pueblos por la inseguridad han encontrado refugio en Matiakoali. Los cristianos de pueblos cercanos en los que es peligroso reunirse, intentan ir de vez en cuando allí para reunirse para una celebración común. Para la celebración de la Pascua, el canciller de la diócesis viajó en helicóptero para bautizar a 32 adultos y confirmar a 34 personas.

Por Claire Nevache

El país centroamericano atraviesa graves problemas institucionales y sociales. Las propuestas de diálogo por parte del Gobierno y las medidas paliativas a la inflación no parecen haber sido suficientes para calmar el enojo

Panamá está sumida en una crisis social probablemente sin precedentes en la era democrática. Desde hace dos semanas, sindicatos de la construcción, organizaciones indígenas, productores agropecuarios, gremios docentes y de salud, transportistas, pescadores y más elementos sociales han organizado cierres de calles en todo el país y concentraciones frente a las instituciones públicas.

Los motivos inmediatos del descontento son los mismos que en el resto del continente y del mundo: el aumento del precio del petróleo y la inflación que ha generado sobre los bienes de primera necesidad. El pliegue de peticiones va del más coyuntural (precio de la gasolina, de la canasta básica y de los medicamentos) al más estructural (seguro de desempleo, reforma fiscal…).

La crisis actual difícilmente podría ser una sorpresa. Los últimos meses habían dado amplias señales sobre el descontento ciudadano. En octubre de 2019, estudiantes de universidades privadas y públicas y miembros de los movimientos feminista y LGBT panameños se movilizaron durante semanas en contra de unas reformas constitucionales que, aunque necesarias, no cumplían con el objetivo al que las encuestas de opinión pública apuntaban: defender a los pobres.

Pasada una pandemia que trajo consigo una de las peores recesiones del mundo al país (-17,9 %), se reanudaron focos de descontento, por motivos tan variados como la precaria situación de la caja del seguro social, el desempleo o una impopular reforma electoral.

Las propuestas de diálogo por parte del Gobierno y las medidas paliativas a la inflación no parecen haber sido suficientes para calmar el enojo. Los grupos organizados están determinados a seguir con los bloqueos, mientras sube el nivel de tensión en la población y las fuerzas públicas. Y esto es porque, más allá del precio de la gasolina, el país está sumido en cinco crisis.

  1. La crisis de la desigualdad

Panamá ha sido uno de los países que más ha crecido del mundo en las últimas décadas. En medio de las enormes protestas actuales, el gobierno anunció con orgullo que Panamá ya se consideraba como un país de renta alta. Sin embargo, ello no esconde una enorme desigualdad, la tercera más importante del continente.

El 10 % más rico obtiene el 37,3 % del ingreso nacional, es decir casi 13 veces más que el 40 % más pobre.

La masa salarial en la producción de riqueza ha disminuido de 50 % del PIB a menos de 30 % en 20 años. Sin embargo, las diferencias de patrimonio son aún más agudas. En 2013, 115 multimillonarios sumaban 16 000 millones de dólares.

La pandemia ha empeorado esta situación de desigualdad. EL 49,5 % de las personas declaran que sus ingresos disminuyeron durante la pandemia (datos de la encuesta CIEPS de Ciudadanía y Derechos, 2021) y la mayoría de las personas que han encontrado un empleo en los últimos meses lo han hecho en el sector informal.

Agregado a eso, la situación inflacionista actual pone en especial dificultad a quienes tienen apenas lo justo para sobrevivir. Además, estudios previos han demostrado que en Panamá, los deciles más pobres están impactados por una inflación mayor, en razón del lugar central que tienen los alimentos en su presupuesto, el cual es también el rubro más sujeto a la inflación.

Panamá, además no es un país que ignore su desigualdad. Según datos del Latinobarómetro, el 75,3 % las panameñas y los panameños declara que la repartición de ingresos es “injusta” o “muy injusta” y el 82,7 % considera que el país está gobernado por “unos cuantos grupos poderosos en su propio beneficio”.

  1. La crisis de representatividad y de confianza

Existen graves problemas de confianza en las instituciones panameñas. La Asamblea Nacional suma 84,2 % de desconfianza, el gobierno 77,2 %, el poder judicial 75,9 % y los partidos políticos 87,5 %. Sin embargo, no solo las instituciones públicas enfrentan este problema. La confianza interpersonal es prácticamente inexistente (74.2 % piensan que la gente “nunca o pocas veces es confiable”). Con la pandemia, todas las instituciones tanto públicas como privadas han perdido la confianza de la ciudadanía. Ello explica en cierta medida la dificultad de coordinación que ha podido existir entre los distintos grupos movilizados.

Vale la pena decir una palabra sobre la Iglesia Católica, a la que el presidente del país, Laurentino Cortizo, invitó como mediadora en el conflicto actual. La institución religiosa es, efectivamente, como el mandatario subrayó, la que goza de mayor confianza en la población (70,6 % dice confiar en ella). Sin embargo, este fotograma oculta la película completa: entre el inicio de los años 1990, cuando la Iglesia Católica mediaba en todos los pactos y diálogos en los que se diseñó el proyecto económico y político del país, y la actualidad, la Iglesia Católica ha perdido 20 puntos porcentuales de confianza.

Por un lado, existen hoy sectores de la sociedad que abogan por una mayor separación entre la Iglesia y el Estado, y, por otro lado, las personas que tienen menor acceso a bienes y servicios, con quienes el Estado está buscando dialogar con la mediación de la Iglesia, son precisamente los que dicen tener menos confianza en la Iglesia.

Ello explica el fracaso del diálogo convocado por el presidente Laurentino Cortizo con la mediación de la Iglesia, lo que nos lleva a la tercera crisis.

  1. La crisis de los sistemas de negociación colectiva

Desde la transición a la democracia, Panamá se ha caracterizado por multiplicar los diálogos, mesas y pactos para sentar las bases políticas y económicas del país. Estos mecanismos reflejaban una cultura política que valora el consenso, pero también instituciones democráticas muy débiles que no lograban canalizar estas conversaciones. Se han caracterizado por colocar el sector privado en el centro de las políticas, y buscar el crecimiento económico gracias a las clásicas recetas liberales de los años 1990.

Sin embargo, estos mecanismos han logrado convencer cada vez menos a la población de su utilidad. En 2021, los trabajadores organizados se levantaron de la mesa de diálogo dedicada a la caja del seguro social. El pacto del bicentenario, una plataforma en línea que agrupaba propuestas ciudadanas, no logró convencer de su utilidad y las mesas de negociación actuales no han encontrado más éxito. La crisis de confianza que mencionamos anteriormente no es ajena a esta situación, como tampoco lo está la sensación de los grupos movilizados de un diálogo de “yo con yo”, donde están en contubernio poderes políticos y poderes económicos, y donde los sectores populares están invitados para avalar decisiones que ya fueron tomadas sin ellos.

  1. La crisis de honradez

El país también enfrenta una profunda crisis de probidad. Dos expresidentes están siendo procesados en el caso Odebrecht.

Durante la pandemia, el ministerio público abrió procesos por no menos de 18 casos de corrupción relacionados con la gestión de la pandemia, estalló un escándalo relacionado con graves abusos en el sistema de protección de la infancia, renunciaron una serie de altos funcionarios sin mediar ninguna explicación a la ciudadanía, las planillas gubernamentales fueron sistemáticamente cuestionadas por responder a intereses clientelares, etc. El BID estima el mal gasto del sistema público en un 3,8 % del PIB, sobre todo relacionado con compras públicas.

Sin embargo, la crisis de honradez no solo está relacionada con el sector público. En septiembre de 2021, la Unión Europea decidió mantener a Panamá en la lista negra de los países que “no cooperan en materia fiscal”. Según el director general de ingresos, la evasión fiscal representan otro 4 % del PIB.

Se calcula que en 10 años fueron evadidos al fisco cerca de 35 mil millones de dólares, teniendo en cuenta solo el impuesto sobre las personas jurídicas. Esta crisis de probidad en el sector público y privado, sumado a una política liberal de disminución paulatina de la tasa de imposición, ha llevado a la quinta crisis, la de los recursos públicos.

  1. La crisis de recursos públicos

Además de la corrupción y de la evasión fiscal, la elusión fiscal (maniobras legales para pagar menos o no pagar impuestos) y las políticas de exenciones de impuestos también han contribuido a disminuir las capacidades estatales para ejecutar políticas públicas. Las exenciones de impuestos sobre todo tipo de bienes y actividades como construcciones nuevas, transferencias de acciones, yates, etc. son muestra de ello.

En 2020, la tasa de recaudación era apenas de 13,7 % del PIB (contra 22,9 % en promedio en América Latina), habiendo disminuido más de 3,5 puntos desde inicios de la década de 1990. El crecimiento económico solía compensar esta disminución paulatina, pero la actual crisis económica ha hecho retroceder la recaudación impositiva de casi 5 años.

En este contexto, se aprobó en junio una ley otorgando créditos fiscales a proyectos turísticos de lujo por más de 400 millones de dólares, lo que ha generado un fuerte descontento en la opinión pública y en el sector del turismo. La derogación de esta ley forma parte de las peticiones de uno de los principales sindicatos actualmente movilizados en el país.

La situación es compleja y, teniendo en cuenta sus limitaciones presupuestarias, el Gobierno tiene poco margen de maniobra para negociar con los que protestan. Hasta el momento, las negociaciones se han centrado sobre un subsidio a la gasolina, que sería pagado con recortes al funcionamiento estatal, en particular con un recorte del 10 % del funcionariado. Sin embargo, parece que parte de las organizaciones están buscando reformas más estructurales que puedan dar respuestas de mayor alcance a las cinco crisis que hemos descrito.

Claire Nevache realiza su doctorado en ciencias políticas, Universidad Libre de Bruselas (ULB)

Por Scott Lucas

La relación no es una alianza, sino una convergencia de intereses en un momento de crisis para cada país.

Ante las dificultades económicas y militares de su invasión de Ucrania, el presidente ruso Vladimir Putin se presentó esta semana en Teherán, la capital de Irán. Su plan era mostrar al mundo que, a pesar de las sanciones impuestas a Moscú y de la ayuda internacional a la resistencia ucraniana, no estaba aislado.

Putin tuvo su oportunidad de fotografiarse con el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, que arremetió contra Estados Unidos y la OTAN, insistiendo: “Si ustedes [Rusia] no hubieran tomado la iniciativa, el otro bando habría provocado la guerra con su propia iniciativa”. Hubo más fotos con los presidentes de Irán y Turquía, Ebrahim Raisi y Recep Tayyip Erdoğan.

Para los sitios de noticias “antiimperialistas” -y por lo tanto pro-Kremlin- como The Cradle, esto era una prueba de un nuevo bloque emergente. El gobierno de Biden también vio un eje potencial, declarando que Irán se está preparando para enviar cientos de drones armados a Moscú en medio de las deficiencias y pérdidas militares de Rusia.

Pero, más allá de las imágenes y las posturas, la realidad es más mundana. La relación de Rusia con Irán no es una alianza, sino una convergencia de intereses en un momento de crisis para cada país. Y el motor de esta convergencia no es la fuerza, sino la debilidad: tanto Putin como el líder supremo se golpean el pecho como respuesta vanagloriosa y desafiante a las sanciones internacionales, a las represalias políticas por sus aventuras y a los límites de sus fuerzas armadas.

El catalizador de Siria

Las relaciones de Irán con Moscú después de 1979 han fluctuado. A pesar de reconocer a la República Islámica, los soviéticos suministraron armas a Saddam Hussein a lo largo de la guerra Irán-Iraq de 1980-88. El final de este conflicto, al que pronto siguió la desintegración de la Unión Soviética, trajo consigo la reconciliación con vínculos económicos, acuerdos de armas y un acuerdo para que Rusia construyera el primer reactor nuclear de Irán en Bushehr.

Pero en medio del Oriente Medio posterior al 11 de septiembre y la invasión de Irak liderada por Estados Unidos en 2003, Putin -que todavía estaba consolidando su propio poder en Rusia- actuó con cautela. Rusia dejó que Estados Unidos se enredara en la región, pero compartió la preocupación de Estados Unidos y Europa por el programa nuclear iraní.

Moscú formaba parte de las potencias del P5+1 (Rusia, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania y China) que negociaban un acuerdo nuclear con Teherán. Apoyó las sanciones de la ONU y suspendió un acuerdo con Irán para el suministro de sistemas avanzados de misiles tierra-aire S-400. Los iraníes reprendieron a los rusos por los retrasos en la finalización del reactor de Bushehr.

El catalizador de una relación más estrecha fue el levantamiento sirio de marzo de 2011. Tanto Rusia como Irán proporcionaron apoyo logístico, de inteligencia y de propaganda al régimen de Assad desde el principio de su represión de las protestas masivas. Con el ejército de Assad en riesgo de disolución, Teherán se comprometió en septiembre de 2012 a establecer una milicia siria de 50.000 efectivos, y trajo combatientes de personal iraní de Irak, Pakistán y Líbano.

Las facciones de la oposición, los grupos kurdos y el Estado Islámico seguían ocupando la mayor parte de Siria. Así que en septiembre de 2015, Rusia lanzó su intervención militar masiva con fuerzas especiales, asedios y bombardeos sobre el territorio de la oposición. Bashar al-Assad fue apuntalado, y Siria se fracturó en tres partes: la oposición respaldada por Turquía en el noroeste, el noreste controlado por los kurdos y el territorio del régimen respaldado por Rusia e Irán en el resto.

Vinculados por sus cálculos de que Assad era el vehículo defectuoso pero preferido para sus posiciones, Rusia e Irán habían establecido un “acuerdo tácito de seguridad” a corto plazo – “tácito” significa que la relación es limitada, informal y basada en intereses mutuos

Rusia se ha pronunciado cada vez más en contra de las sanciones de Estados Unidos a Teherán, pero sigue formando parte del proceso del P5+1 para que Estados Unidos vuelva a participar en el acuerdo, y para garantizar el cumplimiento por parte de Irán. Ha mantenido un enfoque cauteloso ante los conflictos entre Estados Unidos, Irán y otras partes, desde Irak a Líbano, pasando por Yemen, Israel y Palestina. Puede que Moscú busque beneficiarse de su relación con Irán, pero Putin también lo hace con rivales iraníes como Arabia Saudí y los EAU.

El catalizador de Ucrania

El 24 de febrero de 2022, Putin envió la mayor parte de las fuerzas armadas de Rusia a la vecina Ucrania.

Las complicaciones relacionadas con Irán fueron inmediatamente evidentes. Con las negociaciones sobre un renovado acuerdo nuclear iraní a punto de concluir, Rusia amenazó con hacerlas descarrilar exigiendo que las sanciones -impuestas por la invasión- se levantaran también para Moscú y para Teherán.

Los rusos pronto dieron marcha atrás en medio de las objeciones iraníes. Pero sobrevino otra dificultad: al no conseguir Moscú tomar Kiev y derrocar el gobierno de Zelensky rápidamente -y sufrir grandes pérdidas en sus operaciones-, Rusia tuvo que reducir sus posiciones militares en Siria. Ello planteó interrogantes sobre el despliegue de Irán, incluida la posibilidad de que asuma esas posiciones, y abrió el espacio para que el turco Erdoğan amenazara con reanudar las operaciones militares en el norte de Siria.

Y lo que es más importante, la respuesta internacional ejerció más presión sobre una economía rusa que ya tenía problemas. Moscú nunca ha cumplido las repetidas declaraciones de que proporcionaría miles de millones de dólares en préstamos para ayudar a Teherán frente a las sanciones internacionales. Ahora se encuentra en el mismo barco.

Es poco probable que la salvación llegue pronto. China e India están encantados de aprovechar los grandes descuentos del petróleo tanto de Rusia como de Irán, pero ambos mantienen una línea de cautela respecto a cualquier rescate de Moscú con ayuda económica o militar. Biden arregló la posición de Estados Unidos con Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos durante su viaje a la región, y ambos siguen tratando a Irán como un rival, aunque los Emiratos estén hablando de ampliar su presencia diplomática en Teherán.

Putin se queda solo

La imagen más dramática de Teherán no fue la de Putin con el líder supremo, ni la de éste con sus homólogos turco e iraní. Fue un vídeo de un minuto de duración en el que Putin esperaba solo para reunirse con el presidente turco. En marzo de 2020, intentó humillar a Erdoğan dejándolo durante varios minutos en un pasillo. Ahora Erdoğan se vengó haciendo esperar al ruso, paseando e hinchando las mejillas mientras las cámaras rodaban.

Fue un poderoso recordatorio de que ninguna visita de relaciones públicas puede sustituir las consecuencias de una invasión que entra en su sexto mes. Y fue un indicador de la situación en la que se encuentra Putin el hecho de que su único consuelo -mientras se veía pequeño en una silla junto a una diminuta mesa auxiliar mientras el líder supremo se dirigía a él desde la distancia- fuera que los dirigentes iraníes se encuentran igual de aislados internacionalmente.


Scott Lucas es Profesor emérito de Política Internacional, Universidad de Birmingham. Este artículo se publicó originalmente en EA World View

Vía AP

Las fuerzas armadas chinas se han vuelto significativamente más agresivas y peligrosas en los últimos cinco años, dijo el principal oficial militar estadounidense durante un viaje al Indo-Pacífico que incluyó una escala el domingo en Indonesia.

El general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, dijo que la cantidad de interceptaciones de aviones y barcos chinos en la región del Pacífico con las fuerzas estadounidenses y de otros socios ha aumentado significativamente durante ese tiempo, y la cantidad de interacciones inseguras ha aumentado en una proporción similar

“El mensaje es que las fuerzas armadas chinas, en el aire y en el mar, se han vuelto significativamente más y notablemente más agresivas en esta región en particular”, dijo Milley, quien recientemente le pidió a su personal que recopilara detalles sobre las interacciones entre China y EE. UU. y otros en la región.

Sus comentarios se produjeron cuando Estados Unidos redobla sus esfuerzos para fortalecer sus relaciones con las naciones del Pacífico como contrapeso a China, que está tratando de expandir su presencia e influencia en la región. La administración Biden considera a China su «amenaza de ritmo» y el principal desafío de seguridad a largo plazo de Estados Unidos.

El viaje de Milley a la región se centra claramente en la amenaza de China. Asistirá a una reunión de jefes de defensa del Indo-Pacífico esta semana en Sydney, Australia, donde los temas clave serán el creciente crecimiento militar de China y la necesidad de mantener un Pacífico libre, abierto y pacífico.

Los oficiales militares de EE. UU. también han dado la voz de alarma sobre la posibilidad de que China pueda invadir Taiwán, la isla democrática y autónoma que Beijing considera una provincia separatista. China ha intensificado sus provocaciones militares contra Taiwán mientras busca intimidarlo para que se unifique con el continente comunista.

Funcionarios militares de EE. UU. han dicho que Beijing quiere estar listo para hacer un movimiento en la isla para 2027. EE. UU. sigue siendo el principal aliado y proveedor de armas de defensa de Taiwán. La ley de EE. UU. requiere que el gobierno trate todas las amenazas a la isla como asuntos de “grave preocupación”, pero sigue siendo ambiguo sobre si el ejército de EE. UU. defendería a Taiwán si fuera atacado por China.

El principal oficial militar de China, el general Li Zuocheng, le dijo a Milley en una llamada del 7 de julio que Beijing “no tenía lugar para compromisos” en temas como Taiwán. Dijo que le dijo a Milley que Estados Unidos debe “cesar la colusión militar entre Estados Unidos y Taiwán y evitar afectar los lazos y la estabilidad entre China y Estados Unidos en el Estrecho de Taiwán”.

Estados Unidos y otros también están preocupados de que un reciente acuerdo de seguridad que Beijing firmó en abril con las Islas Salomón pueda conducir al establecimiento de una base naval china en el Pacífico Sur. Estados Unidos y Australia han dicho a las Islas Salomón que no se toleraría albergar una base militar china.

“Esta es un área en la que China está tratando de hacer divulgación para sus propios fines. Y nuevamente, esto es preocupante porque China no lo está haciendo solo por razones benignas”, dijo Milley a los periodistas que viajaban con él. “Están tratando de expandir su influencia en toda la región. Y eso tiene consecuencias potenciales que no son necesariamente favorables para nuestros aliados y socios en la región”.

La visita de Milley a Indonesia es la primera de un jefe del Estado Mayor Conjunto de EE. UU. desde el almirante Mike Mullen en 2008. Pero los líderes de EE. UU. han cruzado Asia-Pacífico en los últimos meses, incluidas visitas de alto perfil del secretario de Defensa Lloyd Austin y el secretario de Estado Antony Blinken. .

La administración Biden ha estado tomando medidas para expandir su relación militar y de seguridad con las naciones del Indo-Pacífico como parte de una campaña para construir una red más fuerte de alianzas en el patio trasero de China y contrarrestar la creciente influencia de China.

Milley se negó a proporcionar números específicos de interacciones chinas inseguras con aviones y barcos estadounidenses y aliados. Pero Austin, en un discurso en Singapur el mes pasado, se refirió a un “aumento alarmante” en el número de intercepciones inseguras por parte de aviones y embarcaciones del Ejército Popular de Liberación.

Austin señaló específicamente un incidente de febrero en el que un barco de la armada del EPL dirigió un láser a un avión de patrulla marítima australiano P-8. Pero ha habido una serie de otros. Un avión de vigilancia controlado por Canadá fue interceptado recientemente por un caza chino en el espacio aéreo internacional. Y los barcos estadounidenses son perseguidos rutinariamente por aviones y embarcaciones chinos durante los tránsitos, particularmente alrededor de las islas artificiales reclamadas por Beijing en el Mar de China Meridional.

Milley dijo que ha habido intercepciones chinas con Japón, Canadá, Australia, Filipinas y Vietnam. Todos ellos, dijo, han visto un aumento “estadísticamente significativo” en las intercepciones, y la cantidad de incidentes inseguros ha aumentado en una “igual proporción”.

Milley, quien se reunirá con el general Andika Perkasa, jefe de las Fuerzas de Defensa Nacional de Indonesia, dijo que las naciones del Pacífico como Indonesia quieren que las fuerzas armadas estadounidenses participen y participen en la región.

“Queremos trabajar con ellos para desarrollar la interoperabilidad y modernizar nuestros ejércitos colectivamente”, dijo Milley, para garantizar que puedan “enfrentar cualquier desafío que plantee China”.

Dijo que Indonesia es estratégicamente fundamental para la región y que durante mucho tiempo ha sido un socio clave de Estados Unidos.

A principios de este año, EE. UU. aprobó una venta de aviones de combate avanzados a Indonesia por valor de 13.900 millones de dólares. Y en Yakarta en diciembre pasado, Blinken firmó acuerdos para ejercicios navales conjuntos mejorados entre EE. UU. e Indonesia.

China ha condenado los esfuerzos de Estados Unidos para expandir su alcance en la región, acusando a Estados Unidos de intentar construir una “OTAN asiática”. Durante un discurso en Singapur, Austin rechazó esa afirmación. “No buscamos una nueva Guerra Fría, una OTAN asiática o una región dividida en bloques hostiles”, dijo.

La cumbre de Mercosur en Asunción estaba pensada para abordar las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania, en particular la inflación y la declinación del suministro de granos. En la extensa planicie ruso-ucraniana está el suelo más fértil del planeta, el chernozem, y el principal puerto de exportación, Odessa, se halla bloqueado por la flota de Rusia.

Justamente, esa es la geografía de este conflicto cuyos efectos comienzan a actuar a escala planetaria. De ahí que estuviera programada la presencia virtual del presidente Zelensky para tratar una problemática por cierto que cercana al bloque. Ello fue planteado a iniciativa del país anfitrión.

El objetivo de Zelensky, por su parte, era presentar su posición sobre la guerra tal como lo hizo ante otros bloques internacionales. A comienzos de julio, se había comunicado con Alberto Fernández para agradecerle la ayuda humanitaria e hizo lo mismo con el presidente Abdo de Paraguay pocos días atrás. Hace unas semanas el presidente ucraniano había publicado en su cuenta de Twitter que seguía estableciendo “lazos con una región importante: América latina”.

Pero su participación finalmente no sucedió. Ocurre que los países miembros toman las decisiones por consenso y el mismo no fue alcanzado en este tema. Así lo informó la Cancillería de Paraguay, sin especificar las razones ni tampoco quiénes se opusieron a la participación del presidente ucraniano. Las posiciones individuales de los países deben mantenerse anónimas.

Un anonimato bastante difícil de mantener. Paraguay invitó a Zelensky, su presidente hablo con él. Lacalle lamentó su ausencia. Brasil no se pronunció pero su dependencia con los fertilizantes rusos ha determinado su persistente neutralidad frente a la guerra. Además, Bolsonaro no asistió. Argentina, por su parte, siempre con posiciones contradictorias, vota erráticamente en todos los foros internacionales.

Más aún, según su desorientado presidente, “cuando alguien estornuda en Moscú, un argentino se resfría”. Metáfora desafortunada pero consistente con su idea de hacer de Argentina la “puerta de entrada de Rusia en América Latina”, frase que pronunció en Moscú tan solo tres semanas antes de la invasión de Ucrania iniciada el 24 de febrero.

En este contexto, la narrativa instalada y recogida por la prensa dice que la participación de Zelensky se frustró porque la guerra fue desplazada de la agenda por la decisión de Uruguay de avanzar en las negociaciones de un tratado comercial con China sin la anuencia del resto de los socios. Excusa predecible pero no creíble por varias razones.

Primero porque el gobierno de Uruguay ha propuesto dicha estrategia comercial para todo el bloque. No es una buena idea, por cierto, pero no es unilateral. Brasil propuso lo mismo en relación a India, un tratado comercial de todo el bloque. Y segundo porque la realidad de Uruguay, una economía pequeña y abierta entre dos países mucho más grandes y proteccionistas, le obliga a buscar horizontes comerciales mas allá de Mercosur. Ya en 2007, y por las mismas razones, Uruguay estuvo cerca de firmar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.

Es que mucho de lo que sucede con el bloque carece de sentido estratégico en lo comercial, y de principios en cuanto a lo normativo. Es decir, la incapacidad del bloque de resolver la acostumbrada tensión entre la racionalidad de un maximizador (el interés) y la normatividad que se deriva de una identidad definida (los principios). En lo primero porque Mercosur actúa como mecanismo obstaculizador del libre comercio, más que como facilitador del mismo. En lo segundo porque aplica sus clausulas según la ocasión y la preferencia de los presidentes de turno.

El lector recordará las idas y vueltas con la aplicación a Maduro del Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático, tema que recién se pudo resolver en agosto de 2017, suspendiendo a Venezuela y superando la prolongada oposición a actuar por parte del entonces presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez.

Lo que hoy ocurre con Ucrania es similar. Mercosur no se compromete con los principios—del derecho internacional; la paz y la soberanía territorial de los Estados, entre otros—al tiempo que desatiende sus intereses comerciales; el libre comercio. La negativa a escuchar a Zelensky por cierto que tampoco es auspicioso para la implementación del Acuerdo de Asociación Mercosur-Unión Europea firmado en junio de 2019 y que, se supone, debe abrir diversas áreas de la economía europea.

Mientras escribía este texto, el presidente Chaves de Costa Rica recibía el llamado de Zelensky, expresándole su apoyo incondicional, y Putin bombardeaba el puerto de Odessa. Ello un día después de haber acordado con Ucrania, las Naciones Unidas y el gobierno de Turquía permitir la normal operación del mismo a efectos de asegurar el suministro de alimentos.

Y allí sigue Mercosur en su confusión, sin tener claro que forma parte de Occidente. Lo dicho: ni principios, ni intereses.

@hectorschamis


Héctor Schamis es un prestigioso académico argentino. Actualmente es profesor en el Centro de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Georgetown. Autor de varios libros y articulista de opinión en diferentes medios.

Por Visual Capitalist

Los gobiernos vienen en todas las formas y tamaños, pero en última instancia se pueden dividir en dos grandes categorías: democracias y autocracias.

Utilizando el sistema de clasificación Regimes of the World desarrollado por los politólogos Anna Lührmann, Marcus Tannenberg y Staffan Lindberg y los datos de V-Dem, se estima que  2.300 millones  de personas, aproximadamente el 29% de la población mundial, vivían en una democracia en 2021.

Por el contrario, el 71% de las personas vivían bajo lo que puede exigir un régimen autocrático. De hecho, el número de personas que se considera que viven bajo un tipo de autocracia está en su punto más alto de las últimas tres décadas.

Para ver cómo ha cambiado esta división con el tiempo, el gráfico de Our World in Data, que utiliza datos de las fuentes antes mencionadas, destaca las personas que han vivido bajo democracias políticas versus autocracias desde el siglo XVIII.

Formas de democracia politica y autocracia

Primero, veamos los cuatro tipos de regímenes políticos que se muestran en el gráfico, con base en los criterios de las clasificaciones de Lührmann et al. (2018):

  • Democracias liberales:  Los poderes judiciales y legislativos supervisan al jefe ejecutivo, el estado de derecho y las libertades individuales.
  • Democracias electorales: Celebren elecciones de facto  multipartidistas que sean libres y justas, tendrán un ejecutivo electo y libertades democráticas institucionales como el derecho al voto, elecciones limpias y libertad de expresión.
  • Autocracias electorales:  celebrar elecciones de facto  ; los estándares democráticos son inexistentes e irregulares.
  • Autocracias cerradas:  no se llevan a cabo elecciones para el jefe ejecutivo o no hay una competencia significativa.

Es importante tener en cuenta que este es un sistema de clasificación bastante estricto y específico. Muchos países se consideran a sí mismos una democracia electoral o se esfuerzan por aparentar serlo, pero aún se los considera autocráticos según este criterio.

Usando este esquema de categorización, 34 países pueden requerir democracias liberales, 55 son democracias electorales, 60 son autocracias electorales y 30 son autocracias cerradas a principios de 2022.

Más de 200 años de personas viviendo en una democracia política

Muchos sistemas políticos en todo el mundo han hecho transiciones claras en los últimos dos siglos, pero incluso en la última década han cambiado sustancialmente.

En 2010, la población mundial se dividió en un 50/50 entre regímenes democráticos y autocráticos. Desde entonces, ha habido una clara tendencia hacia la autocratización.

Aunque las democracias modernas tienen sus raíces en los años 1700 y 1800 en Europa y los Estados Unidos, los gobiernos solo han podido marcar las casillas de los mejores criterios democráticos destacados anteriormente en fechas más recientes.

Según los datos,  las democracias liberales  y  las democracias electorales  solo surgieron en Suiza y Australia en la década de 1850 y en Francia en la década de 1870 después de la guerra franco-prusiana.

Después de ambas Guerras Mundiales, el número de democracias en el mundo aumentó y se endureció por Europa, América Latina y partes de Asia. Después de la Guerra Fría, los países de Europa del Este también adoptaron democracias, con las poblaciones totales que se muestran en la siguiente tabla:

Por otro lado, se estima que 5.500 millones de personas viven en países autocráticos.

Las autocracias electorales  constituyen la mayoría de este total, con 3.500 millones de personas o alrededor del 45%  de la población mundial actual. Rusia, Turquía y Venezuela se consideran autocracias electorales, así como India desde 2019.

Las autocracias cerradas  son las segundas más comunes y, en la última década, el número de autocracias cerradas aumentó de 25 a 30 países.

Un informe estima que hasta el  20%  de los países europeos se autocratizarán a partir de 2021, incluidos Hungría, Grecia, Polonia y Croacia.

Cambios en los Sistemas Políticos

¿Qué países se volvieron más autocráticos en 2021 y por qué?

Los golpes de estado, que involucraron el derrocamiento de un gobierno en el poder, jugaron un papel importante detrás de los cambios autocráticos más recientes. De los cinco golpes que ocurrieron en 2021, cuatro (Chad, Malí, Guinea y Myanmar) se clasificaron como autocracias cerradas. Mientras tanto, Nigeria, Túnez y El Salvador se clasificaron como autocracias electorales.

Mientras tanto, Austria, Portugal, Ghana y Trinidad y Tobago cambiaron de democracias liberales a democracias electorales, en medida que se alcance la transparencia de las leyes y su cumplimiento.

Moviéndose en la dirección opuesta, tanto Armenia como Bolivia comenzaron a clasificarse como democracias en 2021.

Obstáculos Actuales

Reforzar el cambio actual hacia las autocracias está aumentando la polarización en todo el mundo. La investigación muestra que la polarización política está relacionada con el declive democrático. Desde 1950, el 26 de los 52  casos de países que enfrentaron una profunda polarización vieron degradados sus sistemas democráticos.

Al mismo tiempo, la desinformación refuerza la polarización. Con las instituciones democráticas enfrentando vientos en contra, no está claro si las tendencias autocráticas seguirán vigentes.

Por Laszlo Beke

La Embarcación Autónoma Mayflower emuló a las carabelas de Cristóbal Colón, haciendo recientemente el primer viaje trasatlántico de un barco autotripulado, llegando a la costa de Nova Scotia en Canadá, después de un largo trayecto a través del Atlántico. El pequeño barco es el primero que lo logra, siendo manejado por Inteligencia Artificial y sin seres humanos a bordo. Es un fenómeno muy reciente, pero ya hay múltiples experimentos en marcha y los barcos autotripulados ya surcan los océanos. ¡A los vehículos terrestres auto-tripulados y a los drones se les unen ahora las naves acuáticas y el tiempo dirá la relevancia que estos tendrán!!

El Barco Autónomo Mayflower

En su viaje inaugural conmemoró al Mayflower original al realizar una ruta trasatlántica. Este Mayflower moderno recolectó data oceánica critica relacionada con el impacto del cambio climático y con la contaminación. IBM y ProMare trabajaron en conjunto el software del barco auto-tripulado, con tres capas de tecnología: entradas provenientes de sensores, aprendizaje de máquina y analíticos en tiempo real y una máquina de decisión. Se invirtieron Petabytes para entrenar los modelos de aprendizaje de máquina y para escribir las reglas basadas en decisiones para la máquina de decisión, permitiendo al barco reaccionar a un ambiente oceánico frecuentemente traicionero, sin ninguna intervención humana. Se adhirió a las leyes marítimas, mientras tomaba decisiones cruciales en fracciones de segundos y se desviaba en ambientes de clima severos. Recolectó la data en forma masiva data y lo hizo todo 24×7.

Los barcos autónomos son una realidad

  • En Noruega, un buque container autónomo usando baterías, está trasladando fertilizantes entre una fábrica y un puerto local. Si la prueba resulta exitosa, estará totalmente certificado en dos años.
  • Un tanquero comercial, guiado por software de Avikus (subsidiaria de Hyundai), recientemente navegó desde Texas hasta Corea del Sur a través del Canal de Panamá. Los resultados indicaron que la eficiencia en el uso del combustible se incrementó en 7% y la emision de gases de invernadero disminuyó en 5%.
  • Un taxi acuático autotripulado, creado por el emprendimiento en IA Buffalo Automation, se prepara para trasladar pasajeros cruzando el río Tennessee en Knoxville, Estados Unidos.
  • En Japón, una alianza entre transportistas y ONG’s demostró exitosamente que buques containers autónomos podían navegar entre puertos del país. Esta sería opción importante para un país con población en descenso y cada vez mayor en adad.

Características

Estas embarcaciones sin tripulación no requieren camarotes, ni baños, ni oficinas y el espacio interno es ocupado por computadoras, baterías y motores. Para poder navegar en forma independiente, una embarcación autónoma típicamente necesita una amplia variedad de sensores, incluyendo cámaras y radar, así como data de otras fuentes, como GPS. Esos sensores son posicionados alrededor de la embarcación y ayudan al mismo a planificar su ruta y a detectar obstáculos cercanos, como por ejemplo un tronco flotante o un pedazo de iceberg cerca de la embarcación.

Existe mucha variedad en el software actual de Inteligencia Artificial de Navegación. Alguno es auxiliar, y requiere cierto tipo de monitoreo de personal a bordo, mientras que la tecnología más avanzada puede operar una embarcación en forma totalmente independiente, sin asistencia humana.

Hoy en día, embarcaciones con capacidades autónomas representan una fracción minima de las que están en operación y no existe todavía suficiente experiencia para comprobar que esa tecnología es tan capaz como los navegantes humanos. Sin embargo, aun usando el formato parcial, ellos facilitan la navegación y tienen una huella de carbón inferior a los barcos con tripulación humana.

Una computadora puede estar optimizando el ahorro de energía, integrando los elementos que se requieren para determinar la velocidad necesaria para llegar a tiempo al destino, identificando cuales son las condiciones del clima y como están operando la embarcación y los motores.

Los partidarios de estas embarcaciones dicen que son menos susceptibles al error humano – los accidentes marítimos son bastante comunes – y pudiera permitir a los operadores de los barcos asignar trabajadores a otras tareas más productivas. IA permitiría navegar en una forma más eficiente y contribuiría a reducir el consumo de energía. También disminuiría el riesgo de propagar enfermedades a través de la carga de transporte internacional.

La Organización Marítima Internacional, agencia que regula la navegación, ha propuesto un espectro de autonomía, comenzando con el Nivel 1 (donde operan tripulantes humanos, pero IA toma algunas decisiones no supervisadas) y creciendo en sofisticación hasta el Nivel 4 (con navegación absolutamente independiente).

Limitaciones

  • Las embarcaciones más pequeñas son las que más probablemente incluirán tecnología autónoma, sin embargo los barcos grandes de containers componen el grueso del transporte marítimo.
  • Los ahorros obtenidos con el software autónomo pueden no ser suficientes para incentivar a las grandes empresas marítimas a invertir en la tecnología, cuando las embarcaciones gigantes llevan poca tripulación (típicamente alrededor de 20 tripulantes).
  • El software autónomo puede crear más vulnerabilidades a cíberataques.
  • Las complicadas leyes marítimas pueden no estar preparadas para la llegada de la IA.

En todo caso, estamos todavía a varios años en el desarrollo mayor de la tecnología, así que muchas cosas evolucionarán. Eventualmente, la navegación se parecerá un poco menos a semanas en alta mar y más el monitoreo de un barco desde una oficina en tierra firme.

Por Alex Gonzñalez Ormerod en The Rest of the Word

A medida que la represión digital pase de los apagones de Internet a herramientas asequibles, América Latina se convertirá en un campo de pruebas para la libertad digital.

El verano pasado, cuando las protestas cobraron fuerza en Cuba, Internet se cortó. El consenso general fue que el gobierno había instituido el apagón para sofocar las protestas. Aún se cuestiona si funcionó o no, pero eso no ha impedido que la censura en Internet se propague, y no solo entre los gobiernos no democráticos.

Incluso algunos de los países supuestamente más libres de la Tierra están cada vez más tentados a usar la censura, especialmente como una herramienta contundente para desconectar Internet para todos. Y cada vez más, esto está dando paso a la precisión quirúrgica de productos especializados, baratos y listos para usar que pueden ayudar a rastrear y silenciar grupos, mensajes o individuos específicos. 

En este sentido, América Latina es un campo de pruebas perfecto. Es una región donde la mayoría de los estados son técnicamente democracias, pero donde los gobiernos se deslizan hacia métodos autoritarios para “hacer las cosas” de vez en cuando. Los gobiernos están utilizando tecnología de reconocimiento facial que daña desproporcionadamente a los ciudadanos negros o espiando a los periodistas de la oposición , a veces con el amplio apoyo de sus propios ciudadanos.

Pero, como reveló esta semana una investigación global realizada por Rest of World , el silenciamiento va más allá de los interruptores disruptivos de Internet o el infame y costoso software Pegasus utilizado durante años por los gobiernos de todo el mundo y América Latina. Hoy en día, existen herramientas mucho más sofisticadas y asequibles. Estos incluyen la inspección profunda de paquetes, conocida como DPI, que permite que una entidad externa lea los datos y la forma en que se mueven en Internet. 

Estas herramientas que suenan bastante sombrías a menudo tienen usos legales y legítimos, ya sea por motivos de seguridad o porque pueden ayudar a mejorar la eficiencia del tráfico. Es lo que hace que este tipo de software sea tan problemático; es una herramienta neutral que podría prevenir la pornografía infantil o hacer que su Netflix funcione más rápido. También puede cerrar y silenciar a la oposición política de un gobierno.

La preocupación en torno a estas herramientas también va más allá de los sospechosos habituales (como Cuba o Venezuela). A medida que la censura digital se vuelve más accesible, las democracias aparentemente benignas con fácil acceso a este software, y con medidas legales para usarlo, pueden verse tentadas a implementarlo de manera inapropiada. Durante los últimos tres años, Brasil, Cuba, México y Nicaragua han aprobado leyes que permiten la censura y vigilancia digital de una forma u otra. Solo se necesita un funcionario del gobierno con una inclinación autoritaria para convertir estos sistemas en herramientas de censura y represión.

Sin embargo, no son solo los gobernados los que están preocupados. Como saben instituciones gubernamentales como la Secretaría de Economía de México y el Senado de Argentina, los actores no estatales también están mostrando cuán vulnerables pueden ser incluso los estados más poderosos en Internet. En Brasil, un famoso grupo de piratas informáticos se abrió paso varias veces en el sitio web del Ministerio de Salud . El gobierno brasileño tuvo suerte; la intención del grupo era simplemente señalar cuán vulnerable es realmente todo el mundo en Internet:

“Este sitio sigue siendo absolutamente una mierda y no se ha hecho nada para corregirlo”, escribieron los piratas informáticos en el sitio del Ministerio de Salud.


Alex González Ormerod es el editor de América Latina en Rest of World.

Vía CoinDesk

El país sudamericano con abundante energía hidroeléctrica quiere atraer mineros de bitcoin.

La Fundación Commons ha firmado un acuerdo de compra de energía de 100 megavatios a 10 años con el operador de la red de Paraguay, comprando energía que planea usar para criptominería.

La red del país sudamericano funciona casi en su totalidad con energía hidroeléctrica, con un precio de alrededor de 5 centavos por kilovatio hora gracias a las represas construidas en algunos de los ríos más grandes del mundo. La mayor parte de la electricidad de la represa de Itaipu, la más grande del mundo en términos de producción anual promedio de energía, se exporta a Brasil en virtud de un tratado que expirará en 2023.

El gobierno de Paraguay busca atraer mineros de bitcoin (BTC) para absorber el exceso de energía. La semana pasada, el Senado del país aprobó un proyecto de ley para regular la industria. El proyecto de ley exige que los mineros obtengan una licencia de las autoridades.

Los 100 MW asegurados por la Fundación Commons crearán 1.000 puestos de trabajo durante los próximos cuatro años en Villa Hayes en el distrito de José Falcón en el centro de Paraguay, según un comunicado de prensa enviado a CoinDesk.

El contrato entre la Autoridad Eléctrica de Paraguay (ANDE) y la Fundación Commons fija el precio de la electricidad en $30,78 por megavatio hora (mWh). Sin embargo, el precio se puede reajustar anualmente, así como según las regulaciones, según los términos del acuerdo. Los mineros suelen preferir acuerdos de precio fijo, asegurando los precios por adelantado para que no se vean afectados por las fluctuaciones de precios.

“Nuestro contrato de hoy es un día histórico para Paraguay. Confío en que este negocio prosperará y atraerá a más inversionistas”, dijo el presidente de ANDE, Félix Sosa, en el comunicado de prensa.

El contrato se firmó el 15 de julio, pero se anunció el jueves.

Commons Foundation es una organización con sede en Singapur que invierte en proyectos de criptografía y blockchain.

La firma canadiense Bitfarms (BITF) opera un sitio minero de 10 MW en el centro-sur de Paraguay.

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