Morfema Press

Es lo que es

DBuford

Una virtud antigua que, en la modernidad y recintos de complacencia, susurra consignas de paz sin comprender su verdadero coste. La civilización no es el estado natural de la humanidad, sino el logro frágil, construido con sangre, esfuerzo y visión. Y en el corazón de la conquista, como palpitación ancestral, yace la astucia del cazador.

No se refiere, al deporte ocioso, sino a la metáfora para la conducción de los asuntos humanos en un mundo complejo. No es solo un hombre con un arma; es el estratega en estado puro. Conoce su terreno, analiza el murmullo de las hojas, el rastro casi invisible y la historia de lo que pasó, presagio de lo que vendrá. Tiene la paciencia de los siglos, aguarda en el frío y el silencio, no por indecisión, sino porque comprende que el momento preciso es un regalo que reciben quienes saben esperar.

En la política y la guerra —que a veces convergen en el mismo campo de batalla— no puede despreciarse. La diplomacia ha evitado conflictos, las instituciones internacionales han salvado vidas, y la cooperación multilateral ha construido prosperidad compartida. Pero es ingenuo ignorar que estas conquistas civilizatorias requieren vigilancia. El cazador sabe que la paz no se sostiene con buenos deseos; es necesaria la combinación de principios firmes y capacidad demostrable para defenderlos. Está al corriente de que algunos actores —no todos, pero algunos cruciales— responden mejor a la certeza de consecuencias que a la persuasión moral.

La astucia es lo que separa al estadista del administrador. El gestor maneja lo inmediato; el estadista anticipa lo que se oculta tras la siguiente colina. El viejo león, no ganó la guerra solo con discursos, sino con la astucia de quien había estudiado los movimientos del tablero internacional. Supo leer la sombra del nazismo cuando otros veían solo un desagradable movimiento político. Comprendió que con un tirano no se negocia desde la debilidad, sino desde una posición de fuerza inquebrantable. Fue la paciencia, resistiendo, para dar el bastonazo certero en el momento justo, aliándose con fuerzas tan formidables como el oso y el águila.

Pero no es el único modelo. La astucia puede ejercerse desde la magnanimidad calculada, comprendiendo cuándo la reconciliación es más poderosa que la venganza. Los arquitectos de la Unión Europea supieron que la interdependencia económica es una forma suprema de estrategia: hacer que la guerra sea no solo inmoral, sino irracional. La astucia reconoce que la fuerza tiene múltiples formas, y que a veces la más efectiva es aquella que transforma enemigos en socios.

Hoy, los líderes efectivos no son ni lobos voraces ni corderos ingenuos, sino que saben cuándo rugir y cuándo tender la mano. Se confunden quienes equiparan la transparencia democrática con la candidez, pero yerran quienes revelan prematuros cada carta. El cazador sabio guarda silencio sobre sus métodos, pero es claro sobre sus principios. Su fuerza no reside solo en lo que calla, sino en la coherencia entre lo que dice y lo que hace.

La astucia no es sinónimo de crueldad ni de engaño perpetuo. El cazador respeta a su presa, conoce su valor y poder. No derrocha energía ni se complace en la matanza innecesaria. Su objetivo es la seguridad y prosperidad de los suyos, no la aniquilación. Del mismo modo, el estadista ilustrado no busca la humillación de su rival, sino el equilibrio que garantice los intereses de su pueblo. Es una virtud que combina frialdad con racionalidad, fuerza con mesura.

En este nuevo siglo, mientras los desafíos emergen —dictaduras se perpetúan mediante fraudes electorales elaborados, regímenes que convierten la abundancia en miseria planificada, éxodos masivos que desangran naciones enteras y estados en mafias criminales— necesitamos recuperar el equilibrio. Precisamos líderes que tengan la paciencia, la sagacidad para interpretar signos ocultos, valor para actuar en el momento decisivo, prudencia para distinguir batallas necesarias de aventuras costosas, y astucia para ganar confrontaciones antes de que escalen a violencia innecesaria.

Al final, la historia no juzga a los pueblos solo por la pureza de sus intenciones, sino por su capacidad para construir sociedades justas y prósperas que perduren. Y en esa tarea eterna, como bien saben las naciones que han navegado entre utopías peligrosas y cinismos paralizantes, se requiere algo más complejo que inocencia o ferocidad. Se demanda la astucia del cazador norteño, templada por la sabiduría del estadista que sabe la mejor victoria es aquella que hace innecesarias las siguientes guerras.

Nicolás Maduro, aseguró este sábado que se completaron las Zonas de Defensa Integral en el país, como parte del plan denominado ‘Independencia 200’, ante la que denuncia como «amenaza» de Estados Unidos, que mantiene un despliegue militar en el mar Caribe cerca de la nación suramericana.

«Hoy completamos todas las Zonas de Defensa Integral del país, todos los estados, todas las entidades federales ya listas en las 27 tareas fundamentales de la defensa integral de Venezuela», señaló el mandatario en un video publicado en Telegram.

Maduro indicó que este sábado se completó el plan en los estados llaneros de Barinas, Portuguesa, Cojedes y Guárico.

«Vamos pues, en perfecta unión nacional, en la unión de todos los venezolanos que amamos nuestra tierra, que amamos nuestra patria (…) y que deseamos seguir ganando por el camino de la paz», añadió.

El viernes, Maduro anunció la activación del plan ‘Independencia 200’ en los estados Mérida y Trujillo, en los Andes venezolanos, así como en Lara y Yaracuy, en el oeste del país.

La operación ‘Independencia 200’, anunciada en septiembre, se fue activando de manera progresiva desde la semana pasada en más de una decena de regiones, la mayoría costeras, así como en la insular Nueva Esparta, en el sureste del Caribe, y en estados fronterizos con Colombia, como Táchira, Apure y Amazonas, este también limítrofe con Brasil.

Maduro aseveró el jueves que el alto mando político y militar de su país está «más unido que nunca» en la defensa de la patria.

Asimismo, el jefe de Estado indicó que 6,2 millones de ciudadanos están alistados en la Milicia Bolivariana «como parte del sistema integral de defensa nacional».

El Gobierno insiste en que la defensa del país también es responsabilidad «del pueblo» y «no solo» de las autoridades.

EE.UU. defiende su despliegue como una operación contra el supuesto narcotráfico procedente de la nación suramericana, mientras que el Ejecutivo de Maduro asegura que se trata de una «amenaza» para propiciar un «cambio de régimen» y «apropiarse» de los recursos del país, como el petróleo. 

EFE

Vía Gaceta

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a apuntar contra el Gobierno de España por las discrepancias sobre el objetivo de gasto militar del cinco por ciento del PIB acordado en la cumbre de líderes de la OTAN que tuvo lugar a finales de junio en la ciudad neerlandesa de La Haya.

«España no ha sido leal con la OTAN (…) Creo que debería ser reprendida por eso. Creo que es muy malo lo que han hecho, pero es asunto suyo, es asunto de la OTAN y de España», ha manifestado en declaraciones a los medios durante una comida bilateral con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en la Casa Blanca.

En la cumbre celebrada en Países Bajos, España confirmó su apoyo a la declaración que establece el cinco por ciento como umbral de gasto en defensa para 2035 después de una carta en la que el secretario general aliado, Mark Rutte, dio más flexibilidad a España para cumplir con sus objetivos de capacidades sin ceñirse a una cifra.

La OTAN insiste en que esto no se traduce en una cláusula de exclusión y recalca que España tendrá que invertir por encima del 3% para cumplir sus obligaciones de seguridad con la organización. El Gobierno español reitera que estos compromisos se pueden lograr dedicando solo un 2,1 por ciento del PIB al presupuesto militar y defienden que la carta «interpretativa» de Rutte permite a España desvincularse del cinco por ciento.

Vía LaPatilla

Este sábado 18 de octubre, familiares de presos políticos y activistas de derechos humanos se movilizaron en Roma, frente al Vaticano, llevando impresas las fotos de más de 800 privados de libertad por motivos políticos.

La protesta se realizó un día antes de la ceremonia oficial de canonización de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles, programada para este domingo 19 de octubre, como una forma de exigir justicia y visibilidad para los presos políticos en Venezuela bajo el lema #CanonizaciónSinPresosPolíticos.

El comité de derechos humanos del partido Vente Venezuela se pronunció a través de su cuenta en X, destacando que José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles fueron «testimonio de compasión y justicia» y subrayando la necesidad de que el mundo acompañe el clamor por la libertad y el fin de la represión en el país:

«Hoy estamos frente a una oportunidad para pedir al mundo que acompañe nuestro clamor: libertad para todos los presos políticos, justicia y fin de la represión. El régimen secuestra inocentes.»

La movilización busca visibilizar la grave situación de los presos políticos en Venezuela y generar conciencia internacional sobre la violación sistemática de derechos humanos por parte del régimen chavista.

Vía Financial Times

Cuando Estados Unidos ordenó su mayor despliegue de buques de guerra y aviones de combate en el Caribe en más de 30 años, la misión fue presentada inicialmente como una guerra contra el narcotráfico. Poco después siguieron ataques para destruir pequeñas embarcaciones que el presidente estadounidense dijo estaban traficando drogas.

Pero el enfoque ha cambiado.

La prioridad ahora es forzar la salida de los principales dirigentes del gobierno venezolano, preferiblemente mediante la renuncia o una transferencia de poder negociada, pero con la clara amenaza de que, si Maduro y su círculo más cercano se aferran al poder, los estadounidenses podrían usar fuerza militar selectiva para capturarlos o matarlos.

“La estrategia de Trump no consiste en poner botas sobre el terreno, sino en demostrar una superioridad militar abrumadora y usar ese poder para lograr fines políticos”, dijo una figura de la oposición venezolana familiarizada con las discusiones.

“El objetivo es claro: Maduro y sus cómplices más cercanos deben irse, de una forma u otra, y pronto”.

Consultada sobre la estrategia estadounidense, la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, dijo que Trump estaba “preparado para usar todos los elementos del poder estadounidense para detener el flujo de drogas hacia nuestro país y llevar a los responsables ante la justicia”.
Por su parte, Tommy Pigott, portavoz adjunto principal del Departamento de Estado, afirmó: “Maduro no es el líder legítimo de Venezuela; es un fugitivo de la justicia estadounidense que socava la seguridad regional y envenena a los estadounidenses”.

En juego en Venezuela están las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y valiosos depósitos de oro, diamantes y coltán.

Aliada de Estados Unidos en el siglo pasado, la nación sudamericana pasó a la órbita de Rusia, China e Irán bajo Hugo Chávez, el exoficial del Ejército que lideró una revolución socialista “bolivariana” desde 1999 hasta su muerte por cáncer en 2013.

Maduro, un exconductor de autobuses entrenado en Cuba y que hoy tiene una recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos, fue su sucesor designado.

Para Trump, quien ha prestado más atención al hemisferio occidental en nueve meses que cualquier presidente estadounidense desde Bill Clinton en la década de 1990, Venezuela es una prioridad. Considera que Caracas es un asunto pendiente, tras haber intentado sin éxito derrocar a Maduro durante su primer mandato mediante sanciones económicas de “máxima presión” y el reconocimiento de un gobierno alternativo liderado por la oposición.

“Está claro que la misión está evolucionando para convertirse en una operación de colapso o cambio de régimen”, dijo Ryan Berg, jefe del Programa de las Américas del centro de estudios CSIS.

“Cada vez más estamos apostando a que Maduro huya de Caracas… y a una limpieza de los 25 a 50 principales chavistas”, adeptos a la ideología de Chávez.

A medida que aumenta la presión estadounidense, el gobierno venezolano ha intentado negociar con Washington, incluso ofreciendo una transferencia de poder de Maduro a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, según informes de esta semana.

Consultado el viernes sobre qué concesiones había hecho Maduro para evitar más presión desde Washington, Trump respondió:

Él ha ofrecido de todo, tienes razón. ¿Sabes por qué? Porque no quiere joder con Estados Unidos.”

Los buques de guerra estadounidenses han sido desplegados en el Caribe como parte del refuerzo militar en la región.

Vanessa Neumann, empresaria venezolana del sector de defensa y exenviada opositora con estrechos vínculos con el aparato de seguridad estadounidense, declaró:
“El plan ahora es la captura de Nicolás Maduro. Capturarlo o matarlo; capturarlo o arrestarlo y sacarlo, de una forma u otra.”

Fuentes en Washington describen un endurecimiento de la posición del Gobierno hacia Venezuela en los últimos meses, con figuras del ala dura de Florida —como Marco Rubio, secretario de Estado, y Susie Wiles, jefa de gabinete de Trump— ganando influencia. Otros que negociaron con Caracas a comienzos de este año, como el enviado especial Richard Grenell, han sido marginados, al menos por ahora.

“La estrategia del presidente es mantener a la gente desequilibrada, y eso es exactamente lo que está haciendo con Venezuela”, dijo un exfuncionario del gobierno de Trump.
“Es una persona muy táctica que responde a las oportunidades y a las situaciones. Los pasos concretos a seguir aún se están debatiendo.”

Mientras tanto, los estadounidenses siguen incrementando la presión.

En las últimas semanas, imágenes de aviones de combate, buques de guerra y aeronaves de fuerzas especiales estadounidenses han circulado ampliamente en redes sociales, lo que lleva a algunos analistas a sugerir que Washington libra una guerra de información coordinada para desestabilizar al círculo íntimo chavista.

Blogueros militares rastrearon tres bombarderos estadounidenses B-52 volando frente a las costas de Venezuela el miércoles, con los transpondedores encendidos para mostrar su presencia.

La publicación especializada Army Recognition difundió imágenes de un “barco fantasma” de fuerzas especiales operando en el Caribe, y también han aparecido en redes videos de entrenamiento de fuerzas especiales en helicópteros Black Hawk y Little Bird frente a las costas venezolanas.

Maduro y su círculo cercano han respondido ordenando ejercicios militares y recorriendo el país para movilizar a la población contra lo que describen como una inminente invasión “gringa”.
Pero su desafío oculta una creciente preocupación por su seguridad personal.

Empresarios bien conectados dentro de Venezuela informan que altos funcionarios del régimen han cambiado de teléfonos, duermen en distintos lugares cada noche y han sustituido a sus guardaespaldas cubanos por nuevos contingentes enviados desde La Habana.

“Los protocolos de seguridad dictan que los funcionarios se muevan constantemente entre diferentes sitios”, dijo un general venezolano en activo, añadiendo que se trasladan entre Caracas y las ciudades de Valencia y Maracay.

Fuentes de los cuerpos de seguridad describen una “caza de brujas” interna en busca de disidentes.

“Acusan a cualquiera de traidor”, dijo un oficial de policía. “Nos están espiando, vigilando lo que decimos en los pasillos y en internet.”

Analistas militares señalan que las fuerzas armadas venezolanas están en un pobre estado de preparación para enfrentar a un enemigo externo, con gran parte del equipamiento inutilizado por falta de mantenimiento o repuestos.

“Los militares venezolanos solo han parecido fuertes porque han estado peleando contra civiles desarmados”, dijo una figura opositora, aludiendo al papel del ejército en la represión de las protestas.

Sin embargo, Maduro también controla cerca de un millón de milicianos irregulares armados, que podrían ser utilizados para resistir una incursión estadounidense.

Las evaluaciones del panorama interno difieren radicalmente.

Ejecutivos vinculados al régimen describen un gobierno cohesionado que no se quebrará fácilmente. La oposición, en cambio, habla de un caldero de desilusión, con altos funcionarios dispuestos a entregar a Maduro y facilitar una transición de poder.

Esperando en la clandestinidad dentro del país, para su momento, está María Corina Machado, la líder opositora conservadora venezolana y reciente ganadora del Premio Nobel de la Paz.

Su movimiento espera que, tras el fraude electoral del año pasado —una votación que observadores internacionales y Estados Unidos consideran fue ganada abrumadoramente por el opositor Edmundo González—, la acción militar estadounidense abra el camino para su ascenso al poder.

Que eso ocurra dependerá de las fuerzas armadas venezolanas —aún los principales árbitros del poder— y de si Trump se conforma con derrocar a Maduro o quiere ir más allá y desmantelar completamente el chavismo para instalar a Machado.

“Lo que Trump quiere en Venezuela es petróleo, minerales y oro”, aseguró un empresario estadounidense con intereses en el país.
“Quiere empresas norteamericanas invirtiendo allí. No le importa un comino el cambio de régimen.”

Otros que hacen negocios con el gobierno de Maduro advierten del riesgo de una guerra civil si el régimen es decapitado, como ocurrió en Libia o Irak tras la intervención estadounidense.
“Existe un peligro real de que, si los estadounidenses se exceden, surja un régimen mucho más radical y oscuro”, dijo uno.

“Y eso es lo que hacen los estadounidenses: se exceden. No entienden la sutileza.”

Figuras opositoras rechazan esa visión, argumentando que Venezuela es un país mucho más cohesionado que Irak o Siria, y que carece de las fracturas religiosas o étnicas que desataron guerras civiles en esos países tras la caída de sus dictaduras.

Cualquiera sea la evaluación correcta, el tiempo se agota.

Exfuncionarios estadounidenses señalan que las fuerzas de su país no pueden mantener indefinidamente su actual estado de alerta en el Caribe.
Cuanto más tiempo permanezcan, mayor es el riesgo de un accidente, especialmente durante la temporada de huracanes, que se extiende hasta finales de noviembre.

“Trump no habla de elecciones, ni de oposición ni de democracia”, dijo un exfuncionario del gobierno de Trump.

“Eso le permite definir una victoria en Venezuela de cualquier manera que quiera.
Lo que le gusta es ser un showman. Le gustan las explosiones.

Vía El Nacional

Mucha gente ha trabajado para que el 19 de octubre ese señor tan serio, tocado con sombrero negro, cuya foto los venezolanos de cualquier convicción guardan en los monederos y depositan en la cabecera de los enfermos amados, ascienda a los altares. Pero en la última década, ninguno de los fajados en esta lucha ha aportado tanto a su cristalización victoriosa como el cardenal Baltazar Porras

El domingo 19 de octubre el papa León XIV canonizará al médico venezolano José Gregorio Hernández en la plaza de San Pedro, en Roma. Por fin. Tuvo que transcurrir más de un siglo de su muerte, acaecida en Caracas el 29 de junio de 1919, y setenta años desde que se empezó a hablar de que había nacido un santo entre nosotros y de que se había hecho médico en la Universidad Central de Venezuela.

Mucha gente ha trabajado para que ese día ese señor tan serio, tocado con sombrero negro, cuya foto los venezolanos de cualquier convicción guardamos en los monederos y depositamos en la cabecera de los enfermos amados, ascienda a los altares. Pero en la última década, ninguno de los fajados en esta lucha ha aportado tanto a su cristalización victoriosa como el cardenal Baltazar Porras.

—¿Qué significa una canonización, cuál es su valor en el siglo XXI? 

—El significado fundamental es que ese reconocimiento que hace el Papa, la Santa Sede, convierte al canonizado en modelo y referente universal. Esa es la única diferencia que hay entre beatificación y canonización. Con la beatificación se le rinde culto en el ámbito donde vivió, donde desarrolló su actividad, pero no tiene todavía el nivel de reconocimiento de pasar al calendario universal. A partir del 19 de octubre, día de la canonización, la fiesta de José Gregorio Hernández (JGH) será el 26 de octubre en el calendario universal de la Iglesia. Ese día se celebrará en el mundo la memoria de José Gregorio Hernández. 

—¿El 26 de octubre será el día de San José Gregorio Hernández?

—Sí, porque la Santa Sede designa una fecha, que normalmente es la de la muerte, pero él murió el 29 de junio, que es la fiesta de San Pedro y San Pablo y, pues bueno, esa fiesta tapa todo. Entonces, se escogió, a solicitud nuestra, la fecha de su nacimiento: el 26 de octubre, que en el calendario litúrgico de la Iglesia universal será el día de la fiesta de san José Gregorio. 

—¿Qué aporta el trujillano a un vecindario donde ya están ni más ni menos que Pedro y Pablo?

—Mucho. Por la persona concreta de José Gregorio, por la trascendencia de sus mensajes. No solo lo que sabemos, que fue el médico de los pobres, sino que su mensaje es de un bautizado, de un laico. No era un sacerdote, no era una religiosa, no ocupó en la Iglesia ningún cargo; y, sin embargo, su trascendencia es mucho mayor porque él era un cultor de la paz y de la convivencia entre distintos. Prueba de ello es que no tuvo empacho en trabajar con Luis Razetti y con otros médicos que podían creer [en Dios] o no, pero lo que los unía era la salud de los venezolanos, el bien de los venezolanos, que está por encima de cualquier cosa. Por eso, tras su muerte, los primeros testimonios fueron de no practicantes como el doctor Razetti, quien era agnóstico, o el de Rómulo Gallegos. Ellos sabían que en aquel hombre había algo distinto, difícil de entender, algo admirable.

Y está ese voto, el de ofrecer su vida si cesaba la Primera Guerra Mundial [1914- 1918], algo que se supo después. Pues resulta que el Armisticio se firmó el 11 de noviembre de 1918 y José Gregorio murió unos meses después, el 29 de junio de 1919. Por eso, el papa Francisco lo nombró copatrono de la Cátedra de la Paz de la Universidad Lateranense, que es la universidad del papa, donde el viernes 17 habrá un acto académico presidido por el rector, pero el orador principal será un venezolano, monseñor Edgar Peña Parra, sustituto en la Secretaría de Estado. 

—¿Usted intervendrá también en ese evento de la Universidad Lateranense?

—Sí, e insistiré en que el mensaje de José Gregorio Hernández tiene una gran actualidad. No es un santo del pasado. Por el contrario, en un país dividido, en un país con intolerancia, el personaje que más une a los venezolanos, sean creyentes o no, estén por un lado o por otro, es él. 

—¿Por qué se tardó tanto esta canonización si, como usted dice, los méritos estaban clarísimos?

—La explicación es muy sencilla: en Hispanoamérica no tenemos tradición de hacer causas de santos. La de José Gregorio fue la primera causa de santos que se abre en Venezuela y se abrió treinta años después de su muerte. Hay que cumplir muchos pasos y, nosotros, que podemos ser un poco folclóricos, creímos que bastaba con afirmar que se habían producido milagros. Eso hay que documentarlo, presentarlo según unos códigos establecidos; en fin, cumplir con una serie de normas muy estrictas a las que se le fueron dando largas. Pero tuvimos la suerte de llegar a Caracas, donde pude formar un buen equipo y, bueno, se echó adelante la causa, cumpliendo todo y, claro, machacando las cosas.

—Usted hizo, entonces, un expediente ya no folclórico sino profesional.

—Y tanto el papa Francisco, tras leerlo, me dijo: “Estamos aquí ante un gran santo, que tiene una gran actualidad para el mundo de hoy”. El papa Francisco me comentó que había oído de un médico venezolano muy milagroso, pero que no tenía mayor información.

—O sea, que también se había fallado en las comunicaciones, en echar el cuento de José Gregorio.

—Es posible. También porque quien ha hecho santo a José Gregorio es el propio pueblo. Pero ya esa tarea, la de las comunicaciones, está cumplida también.

—Hay algo que llama la atención y es el hecho de que usted se codea con papas y es quien lleva los archivos probatorios de la santidad de José Gregorio, pero su nombre no aparece en la programación adelantada por el régimen de Maduro a propósito de la canonización.

—¿Quién? Dónde. No, yo estaré al lado de León XIV.

En este punto, el cardenal Porras parece perder la energía demostrada desde el comienzo de la conversación. De pronto, luce cansado, se contorsiona para buscar su celular perdido entre los cojines del sofá. Ubica el aparato y le echa un vistazo sin interés. Es evidente que le he planteado un asunto que lo aburre. 

—Estaré en el Vaticano, al lado de León XIV —responde, por fin.

El rol del cardenal Baltazar Porras en el proceso de canonización de José Gregorio Hernández ha sido protagónico y fundamental en la etapa final de la causa. No por nada ha sido identificado como el principal promotor, el líder estratégico de la causa del beato en su ruta hacia los altares. Para empezar, no se sentó a esperar que llegara un milagro, sino que lo buscó, lo consiguió, lo documentó y llevó las carpetas al Vaticano. Su llegada a la Arquidiócesis de Caracas, de hecho, significó un cambio radical en la dinámica del proceso, al que se dedicó, y su cercanía con el papa Francisco ha sido destacada como un factor clave para acelerar el proceso.

Aunque el postulador (en Roma) y el vicepostulador (en Venezuela) son los encargados técnicos, Porras, como arzobispo de Caracas (la arquidiócesis donde ocurrió la causa del milagro) y como cardenal, es la figura de más alto rango que ha impulsado la causa y representado, ante la Santa Sede, el fervor y la voluntad de la Iglesia venezolana y del pueblo. La canonización ha sido la máxima prioridad de su gestión, lo que explica que la causa de Hernández, en proceso durante décadas, se agilizó y entró en etapa final con la intervención de Porras como catalizador para la culminación exitosa. Eso lo sabe el mundo entero y los cielos también.

Pero, llegada la hora de la ceremonia por la que Porras ha bregado tanto, el régimen de Maduro adopta una postura de apropiación con claras implicaciones políticas, emitiendo comunicados oficiales y organizando unas celebraciones en Venezuela en cuyo elenco no se incluye a Porras, cardenal, arzobispo emérito de Caracas y, sin duda, el gran promotor de la canonización de JGH, sino a otra figura de alto rango de la Iglesia venezolana, que ha participado en las reuniones de coordinación con el régimen de Maduro para la celebración de la canonización.

Son otros quienes se reúnen con la comisión del régimen señalado en diversas instancias internacionales de violador sistemático de derechos humanos. A Porras ni lo mencionan. Pero esta tarde en Madrid, de camino al Vaticano, no tiene ganas de hablar de eso. Cambia el tema, finge que no ha oído lo que se le plantea, es como si le hablara de algo muy remoto o muy insignificante.

—Hay una serie de obispos —dice en respuesta rezagada a la cuestión de las comunicaciones— aquí, en España, pero también en países de toda América Latina, pidiéndome que vaya a presidir misa por José Gregorio. Pero les he explicado que no puedo, porque voy a presidir, el 26 de octubre en Isnotú, esto es, en su fecha de nacimiento y en su pueblo, los eventos que están preparando los trujillanos, que ciertamente se están botando de lo bien que lo están haciendo. Y es que ahora Isnotú se convierte en un sitio de trascendencia no venezolana, sino universal.

—Se ha dicho que en la tardanza en canonizar a JGH influyó el hecho de haber sido cooptado por las llamadas “cortes malandras” o algo así. 

 —Conviene distinguir el arraigo popular del culto a José Gregorio en contraste con quienes hacen un uso mercantil de su figura. De la fe de la gente, en la intercesión del médico piadoso ante Dios para sanarlos, dan fe los miles y miles de placas que los creyentes llevan a Isnotú. Son miles y miles, ya no hay dónde ponerlos. Y en La Candelaria hay más de cinco toneladas de milagritos, figuritas que representan partes del cuerpo que han sido sanadas gracias al concurso del santo de la empatía. Por eso a José Gregorio no hay que hacerle propaganda ni publicidad, porque su solo nombre atrae a miles y convoca la fe y la emoción. Desde el Concilio de Trento, del siglo XVI, a nadie se le puede rendir culto dentro de la Iglesia mientras no sea declarado santo. Con JGH ha ocurrido que, en el momento en que la Iglesia ha reconocido la santidad pública y que se puede rendir culto, ha disminuido enormemente el negocio de quienes quieren aprovecharse con él. 

—¿Nos hará nuestro santo el milagro que todos esperamos? 

—En eso estamos.

Vía Semana

El Caribe se ha convertido en el epicentro de una escalada sin precedentes que podría redefinir el equilibrio geopolítico en América Latina. Bajo la orden directa del presidente Donald Trump, Estados Unidos ha desplegado bombardeos selectivos contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico —las llamadas narcolanchas—, en el marco de una ofensiva que combina operaciones encubiertas de la CIA, inteligencia satelital y patrullajes aéreos intimidantes frente a las costas venezolanas.

Lo que oficialmente se presenta como una campaña contra el crimen organizado se interpreta, en los pasillos diplomáticos, como una confrontación estratégica contra la dictadura de Nicolás Maduro, con un riesgo real de escalar hacia un conflicto armado abierto de consecuencias históricas.


Los orígenes de las narcolanchas

SEMANA obtuvo en exclusiva documentos de inteligencia y testimonios de fuentes militares que revelan el punto de partida de muchas de las embarcaciones destruidas. Los informes confirman que gran parte de las narcolanchas zarpan desde el norte y sur de Colombia, especialmente desde el golfo de Urabá y el norte del Chocó, zonas controladas por el Clan del Golfo, actualmente en diálogos de paz con el gobierno de Gustavo Petro.

Las rutas son coordinadas con respaldo logístico desde costas venezolanas, donde el Cartel de los Soles —según los reportes estadounidenses— ofrece protección y cobertura operativa. “Hay sobornos, rutas autorizadas y coordinación directa entre redes criminales bajo control de ambos gobiernos”, confirmó a SEMANA un alto oficial de inteligencia colombiano.

La ofensiva aérea de Estados Unidos

Desde septiembre, al menos seis bombardeos confirmados por el Pentágono han destruido embarcaciones cargadas de cocaína, dejando 27 muertos. El ataque más reciente, el 16 de octubre, marcó un precedente al dejar sobrevivientes capturados y bajo custodia naval estadounidense. Aunque Trump lo describió como la neutralización de un “submarino” cargado de droga, en realidad se trató de un semisumergible sofisticado.

Washington justifica la operación bajo el principio de legítima defensa consagrado en la Carta de la ONU, argumentando que se enfrenta a “organizaciones narcoterroristas” que amenazan la seguridad hemisférica. Estados Unidos también ha desplegado bombarderos B-52, cazas F-35, submarinos y buques de guerra en lo que analistas describen como un regreso de la diplomacia de cañoneras al Caribe.

Colombia: inteligencia y fracturas internas

Las autoridades colombianas han contribuido con georreferenciación de envíos y monitoreo de capitanes reincidentes, aunque enfrentan riesgos de filtraciones que podrían comprometer la operación. A pesar de los golpes, la cocaína sigue fluyendo. El aumento del riesgo ha elevado los costos logísticos, pero no ha debilitado la estructura criminal.

El Clan del Golfo, las disidencias de las FARC y el ELN disputan rutas marítimas, mientras que el Tren de Aragua, organización criminal venezolana, ha irrumpido en la subcontratación de envíos. Según fuentes antinarcóticos, los tripulantes aceptan el riesgo de muerte a cambio de pagos millonarios o anticipos a sus familias. “Cada gramo de cocaína cuesta más porque el transporte se ha vuelto una misión suicida”, relató un agente.

El negocio más rentable del mundo

Un informe de inteligencia al que tuvo acceso SEMANA revela los márgenes de ganancia que mantienen vivo el negocio: un kilo de cocaína puede venderse en 156.000 dólares en Australia, 66.000 en Holanda y 14.000 en México. A menudo, las embarcaciones no regresan vacías: traen dólares para lavado o armas automáticas para grupos armados en Colombia.

El cierre parcial del corredor caribeño ha reactivado las rutas del Pacífico, dominadas por el ELN y las disidencias, que utilizan semisumergibles artesanales capaces de transportar hasta tres toneladas de cocaína desde Nariño y el Cauca.

Reacciones y tensiones diplomáticas

Desde Caracas, el régimen de Nicolás Maduro ha denunciado los bombardeos ante la ONU como “violaciones a la soberanía y ejecuciones extrajudiciales”, y ha ordenado ejercicios militares como gesto de disuasión. La Cancillería venezolana sostiene que algunas embarcaciones atacadas eran civiles, y cuestiona la veracidad de las pruebas presentadas por Washington.

La relación entre Trump y Petro, ya deteriorada, se ha tensado aún más. Bogotá evita confrontar abiertamente a la Casa Blanca, pero las operaciones estadounidenses han puesto en entredicho la cooperación bilateral y la seguridad de las costas colombianas.

Escalada regional y mensaje de poder

Para analistas militares, la ofensiva de Trump busca golpear las finanzas ilícitas del chavismo y enviar un mensaje inequívoco: Estados Unidos ha decidido recuperar el control estratégico del Caribe. La doctrina es clara: cada lancha destruida es un recordatorio del dominio naval y tecnológico estadounidense.

En Washington, legisladores de ambos partidos han pedido mayor transparencia sobre la operación, advirtiendo que el presidente actuó sin autorización explícita del Congreso. Sin embargo, la narrativa oficial se mantiene firme: los bombardeos forman parte de una guerra contra el narcoterrorismo que trasciende las fronteras.

Conclusión

El Caribe ya no es un corredor discreto de narcotráfico, sino un frente geopolítico donde confluyen intereses militares, políticos y criminales. Las explosiones en el horizonte, los sobrevuelos de cazas y las operaciones encubiertas no son simples acciones antidrogas, sino señales de una nueva era de confrontación hemisférica.
Un conflicto que, como admiten algunos en voz baja, ya comenzó.

Por Antonio de la Cruz

Hay renuncias que no se explican por protocolo, sino por principios. La salida repentina del almirante Alvin Holsey —jefe del Comando Sur de Estados Unidos— no es una mudanza tranquila al retiro. Es una separación consciente de una guerra que deja de ser encubierta para convertirse en doctrina.

Holsey representaba la vieja guardia del Pentágono: el arte de contener, disuadir y esperar. Pero la Casa Blanca ya no está en modo contención. Está en modo expulsión.

El relevo de facto no está en el comunicado oficial, sino en la lógica operativa. El hombre que ahora marca el rumbo no es Holsey: es el general John Daniel “Raizin” Caine, el piloto de F-16 convertido en arquitecto de guerras relámpago. Fue Caine quien diseñó el plan contra el Cartel de los Soles como si se tratara de una célula de Estado Islámico, con cronograma de eliminación, no de negociación. Y es Caine quien lo está ejecutando, línea a línea, misil a misil.

Venezuela dejó de ser un caso diplomático. Hoy es un campo de pruebas.

Lo que se está ensayando en el Caribe no es solo una operación antidroga. Es la primera gran demostración pública de una nueva doctrina del Departamento de Guerra: la guerra quirúrgica sin permiso del mundo.

  • Nada de resoluciones de la ONU.
  • Nada de coaliciones de “voluntarios.”
  • Nada de reconstrucciones posteriores.

El mensaje es otro: “Si eres una amenaza híbrida, no serás sancionado — serás eliminado.”

Maduro y su círculo lo entienden a medias porque aún creen que Washington está jugando ajedrez. No ven que el tablero ya no es de casillas blancas y negras. Es de coordenadas térmicas.

Holsey se bajó antes del despeje

Mientras algunos analistas hablan de “inestabilidad en la cadena de mando”, el verdadero mensaje interno es otro: se acabó el derecho al disenso operativo.

Holsey no fue expulsado por incompetente. Fue apartado por prudente.

Su renuncia es la última advertencia diplomática que recibirá la Fuerza Armada venezolana:

– el freno institucional dentro del Pentágono ha desaparecido — y lo que viene ya no será gradual.

Si Caracas aún cree que esto es un juego, debería mirar la historia militar reciente

A Saddam Hussein le dieron ultimátum.
A Gadafi le dieron discursos.
A Bin Laden lo buscaron durante una década.

A Maduro le están diciendo algo distinto:
“No estás en una guerra declarada. Estás en una cacería autorizada.”

Conclusión: la pregunta ya no es si Estados Unidos actuará. Es cuántos en Venezuela querrán estar dentro del perímetro cuando lo haga.

Holsey entregó el último aviso. Caine ya tiene la mano en el interruptor.

¿Quién entiende mejor el lenguaje del tiempo?
¿El que se retiró antes del primer impacto… o el que decidió quedarse al mando del fuego?

Vía El Diario

Fundada en 1947, la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) opera como un organismo civil dentro del Poder Ejecutivo estadounidense, responsable de la recopilación, análisis y uso de información estratégica para la seguridad nacional.

Historia de la CIA

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, el presidente Harry S. Truman consideró necesaria la creación de una estructura de inteligencia moderna y coordinada para los nuevos desafíos de la posguerra. Así, el 26 de julio de 1947 firmó la Ley de Seguridad Nacional, que dio origen a la CIA como una agencia civil independiente dentro del Ejecutivo.

Su primer director fue Roscoe H. Hillenkoetter, militar y político estadounidense con amplia experiencia en labores de inteligencia. Antes de la creación de la CIA, había encabezado el Grupo de Inteligencia Central, responsable del análisis de información sobre asuntos extranjeros y de seguridad nacional.

Durante la Guerra Fría, la CIA desempeñó un papel clave en la contención del avance del comunismo, desarrollando operaciones encubiertas y de espionaje en diversas regiones del mundo, especialmente en Asia y América Latina, según documenta National Geographic.

Función y misión

De acuerdo con la página oficial del gobierno de Estados Unidos, la CIA tiene como misión principal asistir al presidente y a sus asesores en la toma de decisiones de seguridad nacional, mediante la recopilación y análisis de inteligencia estratégica.

Aunque su sede está en Langley, Virginia, su ámbito de acción trasciende las fronteras estadounidenses. Supervisa la obtención y gestión de inteligencia extranjera proveniente de fuentes humanas (HUMINT), así como el desarrollo de operaciones encubiertas.

“Nuestra misión es sencilla pero fundamental: aprovechar el poder de la información para mantener segura a nuestra nación”, señala la agencia en su portal oficial.

Actual director: John Ratcliffe

En enero de 2025, el Senado estadounidense confirmó la nominación de John Ratcliffe como director de la CIA. El presidente Donald Trump había propuesto su nombre tras su victoria electoral de noviembre de 2024.

Ratcliffe, abogado y político texano, ya había dirigido la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (DNI) entre 2020 y 2021, convirtiéndose en la primera persona en encabezar ambas instituciones de inteligencia de Estados Unidos.

Licenciado en Estudios Gubernamentales e Internacionales por la Universidad de Notre Dame y doctor en Derecho por la Universidad Metodista del Sur, Ratcliffe fue además congresista por Texas y miembro de los comités de Inteligencia, Seguridad Nacional y Judicial de la Cámara de Representantes.

Autorización de operaciones encubiertas en Venezuela

El 15 de octubre de 2025, el presidente Donald Trump confirmó públicamente que había autorizado a la CIA a realizar “acciones encubiertas” en Venezuela, en el contexto de las crecientes tensiones bilaterales y del despliegue militar estadounidense en el mar Caribe desde el 8 de agosto.

La información fue inicialmente revelada por The New York Times y luego ratificada por el propio mandatario durante una rueda de prensa en la Casa Blanca.

“Sin duda ahora estamos mirando hacia la tierra, porque tenemos el mar muy bien bajo control”, afirmó Trump ante los medios.

Aunque la Casa Blanca sostiene que el operativo naval busca combatir el narcotráfico en el Caribe, fuentes citadas por el diario neoyorquino aseguran que la autorización a la CIA forma parte de una estrategia de mayor presión contra el gobierno de Nicolás Maduro, con el objetivo de acelerar su salida del poder.

Por Antonio María Delgado en Miami Herald

Un grupo de altos funcionarios del régimen venezolano, encabezados por la vicepresidenta Delcy Rodríguez y su hermano Jorge, presidente de la Asamblea Nacional, han promovido discretamente en los últimos meses una serie de iniciativas destinadas a presentarse ante Washington como una alternativa «más aceptable» al régimen de Nicolás Maduro, según personas con conocimiento directo de las conversaciones.

Las propuestas, canalizadas a través de intermediarios en Qatar, buscaban persuadir a sectores del gobierno estadounidense de que un «Madurismo sin Maduro» podría permitir una transición pacífica en Venezuela, preservando la estabilidad política sin desmantelar el aparato gobernante.

Según las fuentes, los mediadores qataríes presentaron a EE. UU. dos propuestas formales este año, una en abril y otra en septiembre. Ambas esbozaban posibles mecanismos de gobierno sin Maduro en el poder. En esos escenarios, Delcy Rodríguez serviría como figura de continuidad institucional, mientras que el general retirado Miguel Rodríguez Torres, actualmente en el exilio y sin relación con los hermanos Rodríguez, encabezaría un gobierno de transición.

El argumento central, dijeron las fuentes, era que los hermanos Rodríguez representan una versión «más aceptable» del llamado chavismo —la ideología socialista nombrada por el difunto líder Hugo Chávez— para Washington, ya que ninguno ha sido acusado de cargos de narcotráfico por tribunales estadounidenses. Sin embargo, exfuncionarios del régimen—cuyos testimonios han sido utilizados por fiscales estadounidenses en casos vinculados al llamado Cartel de los Soles—han implicado a ambos hermanos en apoyo logístico y operaciones de lavado de dinero.

Fuentes dijeron al Miami Herald que las ofertas a través de Qatar se hicieron con la aprobación de Maduro.

Qatar como canal diplomático y financiero

Los contactos en Qatar se intensificaron, según se informa, tras la postura más dura de la administración Trump hacia Caracas, particularmente después del despliegue militar estadounidense en el Caribe destinado a frenar el narcotráfico y desmantelar el Cartel de los Soles, que Washington vincula directamente con Maduro.

Qatar, que tiene estrechos lazos con el gobierno venezolano y ha sido acusado por funcionarios estadounidenses de dar refugio a fondos venezolanos, desempeñó un papel clave como intermediario. Todas las propuestas se canalizaron a través de su capital, Doha, donde, según las fuentes, Delcy Rodríguez mantiene «una relación significativa» con miembros de la familia real qatarí y oculta parte de sus activos.

Durante una reunión en Doha, un alto miembro de la familia real habría reconocido actuar como puente entre Caracas y Washington en «asuntos de inteligencia y cooperación económica».

Según las fuentes, las propuestas fueron presentadas a la Casa Blanca y al Departamento de Estado por el Enviado Especial de EE. UU. Richard Grenell, quien a principios de este año se reunió con Maduro en el Palacio Presidencial de Miraflores en Caracas y ayudó a asegurar la liberación de varios ciudadanos estadounidenses a quienes Washington consideraba encarcelados injustamente por el régimen.

Grenell, quien ha estado asesorando a la administración para que involucre a Maduro en negociaciones para desactivar el creciente enfrentamiento diplomático, se negó a comentar para esta historia.

El Departamento de Estado no respondió a preguntas sobre la oferta de los líderes venezolanos.

La fórmula del ‘Cartel Ligero’

Algunos sectores de la administración Trump interpretaron los acercamientos como parte de una estrategia informal que se conoció como «Cartel Ligero» (Cartel Lite): una versión suavizada del chavismo diseñada para permitir una transición gestionada sin una ruptura abrupta y sin desmantelar las estructuras centrales del régimen.

La propuesta de abril pedía que Maduro renunciara, permaneciera en Venezuela con garantías para su seguridad y negociara un acuerdo que otorgara a las empresas estadounidenses acceso a las industrias petrolera y minera venezolanas. A cambio, sugería que los fiscales estadounidenses retiraran los cargos penales contra Maduro. Bajo ese plan, Delcy Rodríguez asumiría la presidencia del país.

El New York Times informó anteriormente que enviados del régimen mantuvieron conversaciones confidenciales durante meses con Grenell, discutiendo la posibilidad de reabrir el sector energético de Venezuela a las empresas estadounidenses, reducir la cooperación con Rusia, China e Irán, y redirigir las exportaciones de petróleo hacia Estados Unidos.

Si bien estas propuestas marcaron un cambio radical con respecto a la doctrina anti-estadounidense del chavismo, la Casa Blanca no siguió adelante. Una facción de línea dura liderada por el Secretario de Estado Marco Rubio prevaleció, advirtiendo que cualquier acuerdo que no fuera un cambio de régimen traicionaría los principios democráticos.

Rodríguez Torres como figura de transición

La segunda propuesta, presentada en septiembre, preveía que Maduro fuera reemplazado por un gobierno de transición encabezado por Delcy Rodríguez y Miguel Rodríguez Torres, con garantías de que el líder venezolano podría buscar el exilio en Qatar o Turquía.

Rodríguez Torres, exministro del Interior y jefe de inteligencia, fue un aliado cercano de Hugo Chávez antes de convertirse en prisionero político bajo Maduro. Aunque ahora está exiliado en España, mantiene conexiones con círculos militares y figuras clave del chavismo, lo que lo convierte, a ojos de algunos observadores, en un potencial mediador para una transición ordenada.

Sin embargo, su historial de represión y abusos documentados de los derechos humanos durante su mandato en el Ministerio del Interior y el servicio de inteligencia SEBIN plantean un obstáculo significativo. Organizaciones internacionales han citado casos de tortura y detención arbitraria bajo su supervisión.

La propuesta de septiembre también incluía la participación de ciertas figuras de la oposición que, en la práctica, mantienen lazos informales con el régimen, un esfuerzo por proyectar una fachada de pluralismo político sin alterar la estructura de poder gobernante.

La principal líder de la oposición venezolana, María Corina Machado —quien la semana pasada fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz por liderar la lucha no violenta del país para restaurar la democracia— no fue incluida en el plan, ya que los funcionarios chavistas la consideran demasiado estricta e inflexible para participar en tal acuerdo.

Los hermanos y el cartel

Durante muchos años, Jorge y Delcy Rodríguez han sido pilares centrales de la élite gobernante de Venezuela: él como presidente de la Asamblea Nacional y estratega clave dentro del régimen; ella como vicepresidenta ejecutiva bajo Maduro.

Sin embargo, detrás de su imagen de tecnócratas disciplinados y herederos del llamado proyecto bolivariano de Chávez, persisten acusaciones de larga data de participación en el Cartel de los Soles, una red que, según agencias internacionales, opera dentro de las fuerzas armadas de Venezuela y controla parte del comercio de cocaína a través de rutas caribeñas y atlánticas.

Fuentes familiarizadas con las investigaciones estadounidenses dijeron que los hermanos participaron en reuniones de coordinación para envíos de drogas junto con altos funcionarios del régimen, incluido el Ministro del Interior Diosdado Cabello y Nicolás Maduro Guerra, el hijo del líder venezolano.

En las acusaciones estadounidenses presentadas en Nueva York, Cabello es identificado como el principal operador del cartel, mientras que Maduro, como jefe de Estado, garantiza su protección. Según las mismas fuentes, los hermanos Rodríguez ahora sirven como gerentes financieros del cartel: «Ellos son los que controlan el dinero», dijo una fuente al Miami Herald.

Washington rechaza el ‘cambio de imagen’

Las fuentes dijeron que la administración Trump finalmente desestimó las propuestas de transición de Caracas después de que informes internos concluyeran que eran un intento de preservar las estructuras criminales del régimen bajo una nueva apariencia.

«El ‘Cartel Ligero’ no era una opción viable», dijo una fuente. A partir de ese momento, el círculo de Trump adoptó una política de rechazar cualquier negociación que involucrara a funcionarios gubernamentales bajo sanciones estadounidenses o aquellos vinculados a la maquinaria represiva y criminal del régimen.

Los esfuerzos de Caracas para asegurar un acuerdo con Washington se han vuelto cada vez más urgentes en medio de señales de que la administración Trump está dispuesta a usar la fuerza militar contra el cartel venezolano.

El martes, Trump anunció que las fuerzas estadounidenses habían llevado a cabo otro ataque mortal en el Caribe, destruyendo una embarcación frente a la costa de Venezuela que describió como afiliada a una «Organización Terrorista Designada» involucrada en el narcotráfico.

El ataque fue el sexto en dos meses, elevando el número total de muertos a 27. Trump ha dicho que las operaciones son legales bajo su autoridad ejecutiva y tienen como objetivo neutralizar redes que representan una «amenaza directa» para la seguridad nacional de EE. UU.

El despliegue militar ampliado ahora incluye a más de 4.500 efectivos estadounidenses —Marines y tropas de la Armada— apoyados por un crucero, varios destructores, un submarino de ataque clase Los Ángeles y cazas furtivos F-35 estacionados en Puerto Rico, dando a EE. UU. una superioridad aérea abrumadora sobre la envejecida flota venezolana de Sukhoi y F-16.

En respuesta, el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, acusó a Washington de utilizar alegaciones de narcotráfico «falsas» como pretexto para promover un cambio de régimen, calificando las acciones estadounidenses de «belicosas e inhumanas».

En lo que se interpretó como una nueva señal de que la administración está planeando algún tipo de operación dentro de Venezuela, el presidente Donald Trump dijo el miércoles que no descarta ataques terrestres en el país sudamericano.

«Ciertamente estamos considerando la tierra ahora, porque tenemos el mar muy bien bajo control», dijo Trump a los periodistas en la Oficina Oval. «Casi lo hemos detenido totalmente por mar. Ahora lo detendremos por tierra.»

Sin embargo, el presidente no quiso confirmar si había autorizado a la CIA a eliminar a Maduro.

«No quiero responder a la pregunta de esa manera. Es una pregunta ridícula», dijo. «No es realmente una pregunta ridícula, pero ¿no sería ridículo que yo la respondiera?».

Según una historia del New York Times del miércoles, Trump autorizó a la agencia a realizar operaciones encubiertas dentro de Venezuela. La autorización secreta, conocida como hallazgo presidencial (presidential finding), permite a la CIA llevar a cabo operaciones letales y una serie de acciones encubiertas en Venezuela y en todo el Caribe.

No se sabe si la CIA ya ha iniciado operaciones bajo la nueva autoridad, que fue aprobada en las últimas semanas. Tampoco está claro si la medida está destinada a ser un plan de contingencia o si las misiones se están planificando activamente.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top