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Vía Ámbito

El documento al que accedió Energy Report identifica 7 claves para entender el mundo que se viene, los dilemas del carbono y los nuevos equilibrios entre seguridad, asequibilidad y sostenibilidad.

En su décimo aniversario, el informe Global Energy Perspective 2025 de McKinsey & Company vuelve a plantear una pregunta que resume la tensión de la década: ¿cómo garantizar energía suficiente, accesible y limpia en un mundo en transición?

La nueva edición analiza la evolución de la matriz energética mundial, los avances tecnológicos y las brechas en materia de emisiones y financiamiento, con un mensaje claro: la descarbonización será desigual, compleja y dependerá de la realidad económica de cada país.

“No existe una fórmula mágica para la transición. Cada nación seguirá un camino propio, condicionado por su estructura productiva, sus recursos naturales y su acceso al capital”, sintetizó Humayun Tai, socio senior de McKinsey y líder global de la práctica de energía.

El informe de McKinsey plantea tres caminos posibles hacia la neutralidad de carbono. Solo el escenario de “Cero Neto Acelerado” permitiría limitar el calentamiento global a 1,5°C, con una reducción de emisiones del 75% hacia 2050.

Elaboración de Energy Report (Fuente: McKinsey)

El estudio plantea tres escenarios posibles hacia 2050, con distintos grados de éxito en la reducción de emisiones:

  • Escenario de Transición Lenta: el mundo avanza con políticas fragmentadas y los combustibles fósiles mantienen una cuota superior al 70% de la demanda energética. Las emisiones caen apenas un 10% respecto a los niveles actuales.
  • Escenario de Transición Ordenada: refleja el cumplimiento de los compromisos actuales de los países (NDCs) y un aumento sostenido de las inversiones verdes. Las emisiones globales se reducen 45% para 2050.
  • Escenario de Cero Neto Acelerado: implica un cambio drástico en políticas y financiamiento, con electrificación masiva y captura de carbono. Permitiría limitar el calentamiento global a 1,5°C, aunque requeriría inversiones anuales adicionales por u$s3,2 billones.

(Nota del Redactor: en esta nota se utiliza la escala corta, que implica que 1 billón es equivalente a 1.000.000.000.000 (un millón de millones))

La energía como trinomio: costo, seguridad y carbono

El informe destaca que la asequibilidad, junto con la seguridad energética y la reducción de emisiones, seguirá siendo el “trinomio de decisión” que guía a gobiernos y empresas. “Sin energía accesible y financiable, no hay transición posible”, advirtió Tai.

A pesar del crecimiento de las energías renovables, los combustibles fósiles aún cubren el 78% del consumo mundial. El petróleo seguirá siendo relevante hasta 2040, impulsado por el transporte pesado y la petroquímica, mientras que el gas natural se consolida como “energía puente” en regiones que buscan reducir emisiones sin perder competitividad.

La demanda de electricidad, por su parte, se duplicará hacia 2050, principalmente por la expansión de la inteligencia artificial, los centros de datos y la movilidad eléctrica. Según McKinsey, más del 50% de la energía consumida a mediados de siglo será eléctrica, lo que requerirá triplicar la capacidad instalada de generación renovable.

“Los próximos cinco años serán decisivos: el ritmo de inversión y la coordinación entre políticas públicas, capital privado y tecnología definirán si el mundo se encamina hacia un escenario ordenado o hacia una transición caótica”, sostuvo Tai.

Las siete claves del mundo energético que viene

1. La demanda energética global alcanzará su punto máximo antes de 2030

Por primera vez desde la Revolución Industrial, McKinsey proyecta que el consumo total de energía del planeta se estabilizará hacia el final de esta década, impulsado por mejoras tecnológicas y una mayor eficiencia en los procesos industriales.

Entre 2024 y 2030, el crecimiento promedio anual de la demanda caerá del 1,6% al 0,3%, y hacia 2030 podría comenzar un descenso paulatino.

El informe explica que la digitalización, la automatización industrial y la eficiencia de los motores eléctricos están reduciendo el consumo de energía por unidad de PIB. Sin embargo, esta tendencia será desigual: mientras los países de la OCDE muestran una meseta clara, Asia y África aún sostendrán el crecimiento del consumo, debido al aumento demográfico y la urbanización acelerada.

McKinsey advierte que “el pico de demanda no significa el fin de la energía fósil, sino una redistribución estructural hacia fuentes más limpias y sistemas más eficientes”. En su escenario base, el mundo alcanzará una demanda máxima de 640 exajulios antes de comenzar un lento declive.

2. La electrificación será el motor del cambio

La electricidad pasará de representar el 20% de la energía final consumida hoy a más del 50% en 2050, un salto histórico que requerirá inversiones masivas en infraestructura.

Las renovables -especialmente la solar y la eólica- liderarán esa expansión. Según McKinsey, la energía solar será la tecnología dominante, multiplicando por seis su capacidad instalada actual, mientras que la eólica duplicará la suya.

El documento señala que la electrificación del transporte será uno de los motores principales: hacia 2040, siete de cada diez autos nuevos vendidos serán eléctricos, y la logística pesada (camiones, trenes, barcos) incorporará progresivamente sistemas híbridos o impulsados por hidrógeno.

Además, la IA y los centros de datos provocarán un aumento inesperado de la demanda: se prevé que el consumo eléctrico asociado al cómputo en la nube y a la inteligencia artificial crezca un 160% hacia 2030, lo que obliga a repensar la planificación energética global.

“Estamos ante una electrificación sin precedentes -explica Humayun Tai-, pero la expansión debe ser coordinada y asequible. Sin redes robustas y almacenamiento eficiente, la transición se vuelve inviable”.

3. Los combustibles fósiles aún no se despiden

Pese al impulso renovable, los combustibles fósiles mantendrán protagonismo durante las próximas dos décadas. El informe señala que el petróleo seguirá siendo clave para el transporte pesado, la aviación y la petroquímica, con una demanda que recién comenzará a caer después de 2035.

El gas natural, considerado el “combustible de transición”, crecerá hasta 2035 y luego se estabilizará, representando cerca del 22% de la matriz energética mundial. Su rol será crucial para garantizar seguridad energética en regiones dependientes del carbón, como Asia y Europa del Este.

El carbón, en cambio, continuará su declive estructural: McKinsey prevé que su participación en la generación eléctrica global caerá del 24% actual a menos del 8% en 2050.

Sin embargo, la consultora advierte que “la reducción del carbón no será suficiente para cumplir los objetivos climáticos”, y que la sustitución total de los fósiles requerirá políticas activas de electrificación, captura de carbono y eficiencia industrial.

4. El hidrógeno bajo en carbono gana terreno

El hidrógeno se consolida como pieza estratégica de la descarbonización industrial. McKinsey estima que su participación pasará del 1% actual a entre el 8% y el 10% de la matriz energética mundial en 2050, impulsado por el transporte marítimo, la aviación y la siderurgia verde.

La producción de hidrógeno verde (a partir de electrólisis con energía renovable) crecerá más rápido que la del hidrógeno azul (producido con gas natural y captura de carbono). Hacia 2030, el costo promedio del hidrógeno verde podría bajar a 1,5-2 dólares por kilofrente a los más de 4 dólares actuales.

Más de 70 países ya tienen hojas de ruta nacionales para este combustible. En América Latina, Chile, Brasil y Argentina se perfilan como futuros exportadores, gracias a su potencial solar y eólico.

Sin embargo, el documento advierte que la infraestructura necesaria -electrolizadores, transporte y almacenamiento- aún está lejos de consolidarse. “El reto del hidrógeno no es tecnológico, sino económico”, señala Tai: “Requiere políticas de escala, financiamiento paciente y cooperación internacional”.

5. Los minerales críticos serán el cuello de botella

El futuro energético depende de la minería. El informe advierte que la demanda de litio, cobre, níquel y tierras raras se triplicará o cuadruplicará en los próximos 25 años. Solo el litio, esencial para las baterías, podría multiplicar por siete su consumo actual.

McKinsey estima que para 2030 se necesitarán 25 millones de toneladas de cobre adicionales para redes eléctricas, autos eléctricos y generación renovable. El desafío no solo es geológico, sino logístico y geopolítico: el 70% de la producción de litio y el 60% de las tierras raras provienen de apenas tres países.

“Los cuellos de botella mineros pueden convertirse en el nuevo petróleo del siglo XXI”, advierte el informe. Para mitigarlos, será necesario invertir USD 400.000 millones anuales en exploración y procesamiento, y fomentar reciclaje y circularidad.

“La transición energética no existe sin minería responsable”, enfatiza Tai. “El suministro de minerales críticos será la próxima frontera de la seguridad energética”.

6. La inversión en transición energética debe duplicarse

El informe de McKinsey pone cifras al desafío: el mundo necesitará u$s75 billones de inversión acumulada hasta 2050 para alcanzar la neutralidad de carbono. Actualmente, el flujo anual es de unos u$s3,8 billones, por lo que la inversión debería duplicarse para cumplir los objetivos de 1,5 °C.

Las áreas clave serán la generación renovable, las redes eléctricas inteligentes, la captura y almacenamiento de carbono (CCUS) y la electrificación del transporte y la calefacción.

En los países emergentes, donde los costos de financiamiento son más altos, la brecha de inversión climática supera los u$s1,5 billones anuales.

Cómo se distribuye esa inversión adicional:

Para alcanzar la meta de 1,5°C de calentamiento máximo, el flujo de inversión debería duplicarse, llegando a aproximadamente u$s7 billones anuales durante las próximas dos décadas. Esa duplicación incluye tanto la reconversión del sistema energético existente (por ejemplo, modernizar refinerías, reemplazar carbón por gas o nuclear) como la creación de nueva infraestructura (plantas solares, parques eólicos, redes inteligentes, transporte eléctrico, hidrógeno verde, CCUS, etc.).

McKinsey desglosa esos 7 billones de dólares por año aproximadamente así:

  • Energías renovables: u$s2,5 billones
  • Redes eléctricas y almacenamiento: u$s1,5 billones
  • Electrificación del transporte: u$s1,2 billones
  • Hidrógeno y captura de carbono: u$s1 billón
  • Eficiencia energética y calefacción eléctrica: u$s1,8 billones

Tai fue contundente: “No hay transición sin dinero. El capital verde debe multiplicarse, pero también democratizarse: las economías en desarrollo no pueden quedar afuera por costo financiero o riesgo país”.

Según el informe, cada dólar invertido en descarbonización genera entre 2 y 4 dólares en beneficios económicos, por menor gasto en energía, reducción de daños climáticos y creación de empleo.

7. El riesgo climático y financiero aumenta

Por último, McKinsey advierte que los costos de la inacción climática son cada vez más tangibles. Si las emisiones no se reducen al ritmo necesario, las pérdidas económicas por eventos climáticos extremos -inundaciones, sequías, incendios y olas de calor- podrían superar los u$s8 billones millones anuales para 2050, equivalentes al 7% del PIB mundial.

El informe estima que más de 1.200 millones de personas estarán expuestas a olas de calor extremo y que el 14% de la superficie cultivable mundial podría sufrir estrés hídrico severo.

Las aseguradoras y los fondos de inversión ya están ajustando su exposición a activos intensivos en carbono, y los reguladores financieros comienzan a exigir transparencia climática.

“Cada año que se retrasa la acción climática, el costo de estabilizar el planeta se multiplica”, resume Tai. “El riesgo ya no es ambiental, es económico”.

Los tres caminos posibles para las emisiones

Los escenarios de McKinsey ilustran tres caminos divergentes hacia la neutralidad de carbono.

En el más optimista, las emisiones globales pasarían de 37 gigatoneladas de CO actuales a menos de 10 en 2050, gracias a la electrificación total, la adopción masiva de energías limpias y la expansión de la captura y almacenamiento de carbono (CCUS).

En el escenario intermedio, las emisiones caerían a 20 gigatoneladas, mientras que en el más conservador se mantendrían en torno a 30, lo que implicaría un calentamiento superior a 2,5°C.

McKinsey advierte que alcanzar el escenario de cero neto requeriría duplicar la velocidad de descarbonización actual y garantizar estabilidad en la financiación verde, algo que hoy se ve amenazado por la volatilidad macroeconómica y las tensiones geopolíticas.

Desafíos pendientes: inversión, equidad y coordinación

El informe subraya que la transición energética no será uniforme: los países desarrollados avanzan hacia la electrificación total, mientras que los emergentes enfrentan problemas de acceso y financiamiento.

El 80% de la población mundial vive en economías que aún dependen de subsidios a los combustibles fósiles, y más de 750 millones de personas carecen de acceso estable a la electricidad.

“Las políticas de transición deben equilibrar ambición climática con realismo económico -dijo Tai-. No hay sostenibilidad sin asequibilidad, ni innovación sin inversión.”

A escala global, McKinsey estima que el gasto energético total caerá del 8% al 5% del PBI mundial hacia 2050, impulsado por la mayor eficiencia, pero advierte que la redistribución del capital hacia proyectos limpios será el desafío central.

Un balance de diez años

A una década de su primera edición, la Perspectiva Energética Global refleja cómo cambió el relato energético: del optimismo tecnológico al realismo económico. “En 2015 hablábamos de promesas; en 2025 hablamos de trayectorias posibles y de la necesidad de escalar tecnologías probadas”, resumió Humayun Tai.

El mensaje final de McKinsey combina prudencia y urgencia: la transición energética avanza, pero no al ritmo necesario. La próxima década definirá si el mundo logra estabilizar el clima sin poner en riesgo la asequibilidad y la seguridad energética global.

Por José Ignacio Moreno León

Con la canonización del doctor José Gregorio Hernández y de la madre Carmen Rendiles, fundadora de las Siervas de Jesús, la Iglesia Católica venezolana concluye un laborioso proceso de varios años para cumplir con las tradicionales y rigurosas normas requeridas para declarar santo o santa a un fiel.

Estas canonizaciones permiten que José Gregorio y Carmen Rendiles sean ahora, por decisión del Papa León XIV, incluidos en el Calendario Litúrgico Universal y puedan ser venerados públicamente en todas las iglesias católicas.

El caso de San José Gregorio merece una reseña especial, por su trayectoria histórica como académico, científico y ciudadano ejemplar, con notable reconocimiento nacional e internacional. Ha sido un largo camino el de su ascenso a los altares de la Iglesia Católica. Fue declarado Siervo de Dios el 16 de enero de 1949 por el Papa Pío XII; Juan Pablo II lo declaró Venerable el 16 de junio de 1986; el Papa Francisco lo proclamó Beato el 30 de abril de 2021; y León XIV formaliza su canonización este 19 de octubre.

El ahora santo venezolano se destacó en su época por sus notables méritos como ciudadano y excelente profesional de la medicina. Fue un galeno y científico que aportó valiosos avances al desarrollo de su profesión, además de haber sido un venezolano de excepción durante los turbulentos tiempos que le tocó vivir en nuestra patria.

José Gregorio se graduó de médico con mención sobresaliente el 29 de junio de 1888, a los 23 años, en la Universidad Central de Venezuela. Viajó a Europa en 1889 con una beca gubernamental para realizar estudios en París y Berlín, donde se especializó en histología, bacteriología, fisiología experimental, microbiología y patología.

Durante esos años de especialización (1889–1893), realizó pasantías en institutos de vanguardia, como el fundado por Claude Bernard (1813–1878), padre de la fisiología experimental, y el Instituto Pasteur, donde trabajaban los mejores bacteriólogos de la época. También profundizó sus prácticas con científicos como Mathias Duval y Charles Richet (Premio Nobel de 1913). En España tuvo ocasión de conocer a Santiago Ramón y Cajal (Nobel 1906) de quien tomó importantes referencias sobre sus métodos de investigación, con énfasis en la histología y el estudio del sistema nervioso.

Con ese bagaje científico, José Gregorio regresó a su patria en 1894 y se incorporó como docente en su alma mater, donde desarrolló una brillante labor académica y de investigación. El doctor Diego Carbonell, uno de sus antiguos profesores en la UCV, lo calificó como “el más sagaz de los maestros y el más pedagogo de los profesores”.

Durante más de 23 años ejerció la docencia y la investigación como titular de las cátedras de Histología, Fisiología, Bacteriología y Parasitología. Fue además fundador de los estudios experimentales de Bacteriología y Fisiología, y cofundador de la Academia Nacional de Medicina. Con todo ello, José Gregorio contribuyó decisivamente al proceso de modernización de la medicina venezolana, en una Facultad de Medicina que, desde su creación en 1827 por José María Vargas, había tenido escaso progreso hasta entonces.

El 29 de junio de 1919, cuando se cumplían 31 años de su graduación y contaba con casi 55 años de edad, un fatal accidente puso fin a la vida terrenal de quien, con su humildad y su apostolado médico, enseñó cómo ayudar a los pobres sin manipular la pobreza.

Le tocó vivir en una época compleja de la historia venezolana, marcada por los gobiernos autoritarios de Cipriano Castro y por once años del gomecismo. Frente a ellos, se mantuvo al margen de la política partidista, pero actuó —con su vida ejemplar, su conducta ética y su fe cristiana— como un modelo de ciudadano honesto y una luz moral en tiempos de autoritarismo.

Cuando Gómez cerró la universidad en 1912, se atrevió a criticar aquel hecho con valentía, calificándolo como “una injusticia enorme”.

La trágica muerte de José Gregorio Hernández provocó una conmoción profunda en toda Venezuela. El pueblo lo apreciaba por el médico bueno y generoso que era, y por su conducta cristiana ejemplar. Muchas voces lamentaron su partida, entre ellas la del entonces joven escritor Rómulo Gallegos, quien escribió en la revista Cultura Venezolana:

“No era simplemente un cuerpo que se llevaban a enterrar, sino un ideal humano que pasaba en triunfo, electrizando los corazones de quienes lo acompañaban… No era un sabio: era algo más que eso, era un santo… En la ciencia encontró el bien, y en el bien encontró a Dios.”

Más de un siglo después, el país que lo lloró como médico lo celebra ahora como santo: el mismo hombre bueno, pero ahora eterno

Pero dejemos que sea el mismo José Gregorio quien, mediante los novedosos recursos de la Inteligencia Artificial (IA), nos facilite una síntesis autobiográfica:

En 1979, fue proclamado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO.

Este 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación. Este día fue proclamado en el año 1979 por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación).

Su objetivo es dar a conocer los problemas relacionados con el hambre, así como sensibilizar a todos los pueblos del mundo para fortalecer la solidaridad, contra la desnutrición y contra los problemas asociados. Durante esta celebración se invita a todos los países, y especialmente a los países desarrollados, a que trabajen y proporcionen los recursos necesarios para erradicar el hambre en el mundo.

En gran parte del mundo se viven además controversias relacionadas con la producción, el procesamiento y la distribución de alimentos, existiendo grupos de consumidores y productores que cuestionan métodos como la cría de animales en granjas, los alimentos modificados genéticamente o el uso de pesticidas.

La alimentación es fundamental para la supervivencia humana y es imposible vivir más de unas semanas sin comer nada. Además, la comida es un rasgo que identifica las culturas y sirve como vínculo de unión entre la gente. El acceso a la alimentación es un derecho reconocido por la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Historia

El 16 de octubre de 1945, 42 países se reunieron en Quebec, Canadá, para crear la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Su objetivo era liberar a la humanidad del hambre y la malnutrición, y gestionar de forma eficaz el sistema alimentario mundial.

La FAO celebra cada año el Día Mundial de la Alimentación el 16 de octubre, al conmemorar la fundación de la Organización en 1945. Se organizan eventos en más de 150 países de todo el mundo, haciendo que sea uno de los jornadas más celebrados del calendario de la ONU. Estos eventos promueven la concienciación y la acción en todo el mundo a favor de aquellos que padecen hambre y para recordar la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria y dietas nutritivas para todos.

Con información de FAO

El segundo martes de octubre se celebra el Día Internacional de Ada Lovelace, una efeméride significativa para reconocer a la matemática de origen británico Ada Lovelace, considerada la primera mujer que programó una computadora.

Asimismo, este día internacional rinde homenaje a los logros alcanzados por aquellas mujeres que incursionan en el campo de la ciencia, la tecnología y las matemáticas.

Origen del Día de Ada Lovelace

El Día Internacional de Ada Lovelace fue fundado en el año 2009 por Suw Charman-Anderson, para ser celebrado anualmente el segundo martes de octubre.

Tiene como principal finalidad incrementar el perfil de las mujeres en STEM y crear modelos a seguir para estimular la inclusión de niñas en carreras STEM, así como apoyar a las mujeres que ya trabajan en este ámbito.

Ada Lovelace siguió un camino que muchos consideraban imposible para una mujer a principios del siglo XIX.

Alentada por su madre, Lady Byron, Lovelace desarrolló una pasión por las matemáticas a una edad temprana. En 1833 , Lovelace, de 17 años, conoció al matemático británico Charles Babbage en una fiesta, y él le contó acerca de una máquina calculadora que había creado, llamada Máquina Diferencial.

La máquina analítica concebida por Charles Babbage. | GETTY IMAGES

Fascinada, Lovelace eventualmente comenzó una correspondencia regular con Babbage.

Aproximadamente una década más tarde, mientras traducía un texto francés sobre la máquina analítica propuesta por Babbage, a menudo considerada la primera computadora mecánica, Lovelace agregó algunas notas propias. La “Nota G” detalló un método a través del cual la creación de Babbage podía calcular números complejos llamados números de Bernoulli

Diagrama para el cálculo de los números de Bernoulli de Ada Lovelace | Wikipedia

Esto a menudo se considera el primer programa de computadora del mundo, lo que convierte a Lovelace en el primer programador de computadoras.

Si bien Babbage fue el cerebro detrás de la máquina, Lovelace fue quien realmente captó su importancia más amplia , previendo un futuro en el que los motores podrían usar la » ciencia abstracta de las operaciones » para hacer cosas más allá de la mera computación, como componer música compleja, por ejemplo.

Le tomó al mundo casi un siglo para ponerse al día con su visión.

En 1852 muere Ada Lovelace, matemática precursora de las primeras computadoras.

Por Sebastiana Barráez en Infobae

El profesor Jesús Eduardo Troconis Heredia analiza el papel de las fuerzas navales estadounidenses y la reacción del régimen de Maduro. El trasfondo de la lucha contra el crimen y la disputa por la legalidad internacional.

“En el caso que se trate de perseguir un delito monstruoso, como el terrorismo o el narcotráfico, el Derecho Internacional no solo justificaría semejante incursión por parte de las Fuerzas Armadas —en este caso, las navales norteamericanas— sino que las legitimaría”, afirma el doctor Jesús Eduardo Troconis Heredia, exdiputado venezolano y profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad Carlos III de Madrid.

En conversación con Infobae, el académico explicó que el despliegue de la flota estadounidense en el Caribe “tiene el propósito único de limitar el tráfico de drogas y los vínculos entre organizaciones criminales y terroristas que operan desde Venezuela”. Subrayó que las operaciones se realizan “en aguas internacionales, en el mar libre”, en consonancia con los principios establecidos por el jurista holandés Hugo Grocio.

“No se está violentando ninguna norma jurídica del Derecho Internacional”, sentenció. “EE. UU. actúa conforme al principio de libertad de navegación y al derecho de perseguir delitos internacionales que amenazan la seguridad global”.

“El régimen de Maduro carece de legitimidad moral y jurídica”

Troconis Heredia considera que “es un cinismo sin límites que el gobierno oprobioso de Maduro invoque la cooperación de la ONU”, dado que —según subraya— “Venezuela no puede presentarse ante la comunidad internacional como un Estado respetuoso de los derechos humanos cuando ha institucionalizado la tortura y eliminado las libertades públicas”.

El jurista sostiene que las denuncias del régimen ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas son “pura habladuría sin sustento jurídico alguno”, y recuerda que el Derecho Internacional contemporáneo no solo se rige por normas escritas, sino también por la ética consuetudinaria, que otorga legitimidad a las acciones contra amenazas transnacionales.

Petro y la polémica regional

Consultado sobre las críticas del presidente colombiano Gustavo Petro, quien calificó los ataques estadounidenses a embarcaciones vinculadas al narcotráfico como “asesinatos”, Troconis respondió:

“Esas son interpretaciones políticas. Petro, que fue guerrillero, ha perdido últimamente la sindéresis. Los hechos muestran que se trata de acciones legítimas de defensa frente a crímenes internacionales”.

Una lucha por los valores fundacionales de Occidente

El especialista en Derecho Internacional amplió su reflexión al terreno político e histórico. “Los comunistas, hoy enmascarados por el populismo, obedecen a una pauta muy antigua de Lenin: eliminar el Estado occidental y su libertad. Nosotros, en cambio, construimos nuestras democracias sobre la voluntad popular, la única fuente legítima del poder”, dijo.

En ese sentido, destacó el valor del proceso electoral del 28 de julio de 2024, en el que el pueblo venezolano eligió libremente a un nuevo presidente.

“Por eso celebramos la extraordinaria noticia del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, una líder de personalidad sobresaliente y símbolo del renacer democrático venezolano”, expresó.

La democracia perdida y el legado de la IV República

Exparlamentario durante la era democrática, Troconis recordó que la IV República se distinguió por la alternancia en el poder y el respeto entre partidos:

“Cuando Gonzalo Barrios perdió por apenas 25 mil votos frente a Rafael Caldera, entregó el poder sin resistencia, y así se consolidó la alternabilidad democrática”.

A su juicio, el colapso político venezolano comenzó con “el decaimiento de las organizaciones partidistas y la llegada de Hugo Chávez, un militar que traicionó su juramento y entregó Venezuela a Fidel Castro”.

“Chávez es un doble traidor —concluyó—, porque no solo traicionó al pueblo civil, sino también al deber militar de servir a la patria.”


Contexto:
El análisis del profesor Troconis Heredia coincide con el despliegue de fuerzas navales estadounidenses en el Caribe, orientado a combatir el narcoterrorismo regional. El régimen de Nicolás Maduro respondió ordenando ejercicios militares en ocho estados de Venezuela y elevando una queja ante el Consejo de Seguridad de la ONU, mientras el debate internacional gira en torno a los límites y la legitimidad del uso de la fuerza en operaciones antinarcóticos.

Por Nahal Toosi en Politico

La primera vez que el presidente Donald Trump intentó derrocar a Nicolás Maduro, no se anduvo con rodeos. Acusó al dictador venezolano de fraude electoral , retiró el reconocimiento estadounidense al gobierno de Maduro, impuso sanciones a Caracas y movilizó a otros países para presionar a Maduro a dimitir.

No funcionó

En su segundo mandato, Trump está atacando a Maduro de forma diferente, y su mensaje, inusualmente en él, es menos directo. Aunque Trump sigue afirmando que Maduro es un líder ilegítimo, ha dicho que » no estamos hablando » de un cambio de régimen en Caracas. En cambio, está enfatizando las acusaciones de larga data de que el dictador es un narcotraficante y un criminal peligroso. El plan, según me dicen personas familiarizadas con la situación, es forzar la salida de Maduro como parte de la lucha continua de Trump contra los cárteles de la droga.

El esfuerzo ha incluido etiquetar a estos grupos como organizaciones terroristas, realizar ataques militares contra supuestos barcos con narcotráfico procedentes de Venezuela, aumentar la recompensa estadounidense por la cabeza de Maduro a 50 millones de dólares y cortar las conversaciones diplomáticas con Caracas. Puede que la campaña no se centre formalmente en un cambio de régimen, pero si la presión de las medidas anticarteles logra derrocar a Maduro, el presidente y su equipo estarán encantados.

Si bien Trump admira a muchos autócratas del mundo, desde hace tiempo parece sentir una genuina antipatía por Maduro. El sudamericano tiene raíces socialistas, no tendencias de extrema derecha como las de sus favoritos, como el húngaro Viktor Orbán y el ruso Vladimir Putin. Y —lo he escuchado de múltiples funcionarios estadounidenses a lo largo de los años— Trump está realmente horrorizado por cómo Maduro devastó la economía de una Venezuela otrora pujante.

«¿A todos les gustaría que Maduro se fuera? Sí», dijo un funcionario de la administración Trump sobre el presidente estadounidense y sus asesores. «Vamos a ejercer una enorme presión sobre él. Es débil. Es muy posible que caiga por esta presión sin que tengamos que hacer nada», de forma más directa.

Pero ¿está Trump dispuesto a hacer algo eventualmente? ¿Enviar una fuerza de invasión a Venezuela o lanzar un misil con el nombre de Maduro, tal vez? El equipo de Trump no parece descartar nada.

Trump tiene muchos planes, incluyendo algunos que contemplan ataques aéreos contra objetivos del narcotráfico en territorio venezolano, pero no ha dado ninguna orden para eliminar directamente a Maduro, dijo el funcionario. Aun así, una persona familiarizada con las conversaciones sugirió que si Maduro es considerado un narcotraficante y un terrorista, podría convertirse en un objetivo legítimo. «¿Acaso no perseguimos constantemente a narcotraficantes y terroristas acusados?», preguntó la persona. Les concedí a ambas personas el anonimato para hablar sobre deliberaciones internas delicadas.

La Casa Blanca no respondió a una solicitud de comentarios.

No estoy seguro de si existe un término específico para este enfoque. ¿Un cambio de régimen paralelo? Como sea que se le llame, podría resultar más difícil de lograr que las medidas que Trump ha tomado hasta ahora.

Estados Unidos ha intentado diversas campañas de presión contra regímenes autoritarios en el pasado. Algunos han impuesto fuertes sanciones económicas (Irán, Cuba). Otros han armado a rebeldes (Afganistán). Algunos han utilizado al ejército estadounidense de maneras que técnicamente no buscaban derrocar un régimen (Libia), o sí lo buscaban (Irak).

Estos esfuerzos pueden debilitar a los autócratas y, en ocasiones, acelerar su caída. Pero también pueden llevar muchos años, y a menudo no está claro si la presión estadounidense u otro factor los obligó a dimitir.

La destitución estadounidense de Manuel Noriega, gobernante militar de Panamá y un agente problemático de la CIA durante mucho tiempo, ofrece una comparación interesante con el enfrentamiento con Maduro. Estados Unidos impuso sanciones a Panamá en la década de 1980, acusó a Noriega de narcotráfico y se negó a dialogar diplomáticamente con el régimen títere que dirigía.

Pero Noriega no perdió el poder hasta que Estados Unidos invadió Panamá con más de 20.000 soldados a finales de 1989 y lo detuvo. La invasión fue impulsada en parte por los ataques de las fuerzas de Noriega contra estadounidenses en Panamá, así como por la preocupación por el control del Canal de Panamá. Sin embargo, el entonces presidente George H. W. Bush se aseguró de mencionar los cargos por narcotráfico al explicar sus decisiones .

Venezuela es un país más grande y complejo, lo que hace que el enfoque del equipo de Trump sea aún más impredecible. Maduro ha sobrevivido durante mucho tiempo con el apoyo de las fuerzas de seguridad del país, a pesar de que hay pruebas contundentes de que los ciudadanos siguen votando en su contra .

Creo que Trump está dispuesto a intensificar su campaña contra los cárteles, pero no estoy convencido de que alguna vez envíe una fuerza de invasión total para derrocar a Maduro. Esto se debe en parte a que podría despertar las alarmas en la base del MAGA, que tiene una fuerte inclinación aislacionista.

¿Pero una fuerza menor que persiga solo a Maduro, el capo de la droga? Quizás. La base de MAGA apoya mucho más la lucha contra los cárteles .

Mantener una campaña antiMaduro sin etiquetarla oficialmente como «cambio de régimen» tiene otras ventajas, según me comentaron exfuncionarios estadounidenses. Trump se vería débil si proclamara abiertamente que intenta derrocar a Maduro, pero no funciona (la última vez no dio buena imagen). Estados Unidos también sería menos responsable de las consecuencias potencialmente costosas en Venezuela si evita una invasión total y se atiene a lo que insiste en que es una misión de aplicación de la ley.

“El cálculo de la administración Trump podría ser que implementar un cambio de régimen a bajo costo les ayudará a evitar las consecuencias de la ‘regla de Pottery Barn’”, dijo Peter Feaver, exasesor de seguridad nacional de la administración de George W. Bush. Ese fue el famoso aforismo del exsecretario de Estado Colin Powell: “Si destruyes Irak, lo has comprado y eres responsable de la estabilización de la seguridad después”.

Venezuela cuenta con una oposición firme que tiene diversos planes para la caída del régimen. La principal figura de la oposición, María Corina Machado, recibió el viernes el Premio Nobel de la Paz , un honor que el propio Trump codicia. Machado dedicó parte de su Nobel a Trump «por su decidido apoyo a nuestra causa».

La persona familiarizada con las discusiones me dijo que la administración Trump no está coordinando sus acciones con la oposición venezolana, aunque funcionarios estadounidenses están en contacto con ellos.

David Smolansky, representante de Machado, se negó a confirmar si la oposición está coordinando con el equipo de Trump sus acciones contra los cárteles. Sin embargo, Smolansky afirmó que la oficina de Machado mantiene comunicación constante con la administración y el Congreso, incluyendo información sobre la actividad narcotraficante proveniente de Venezuela.

Leopoldo López, un activista de la oposición que pasó años como prisionero político en Venezuela, dijo que la administración estadounidense simplemente ahora está en sintonía con lo que él y otros han dicho durante años: que Maduro debe ser abordado como el jefe de una empresa criminal, no como un jefe de Estado.

López comparó a Maduro con un narcotraficante más famoso . «Si hubieras tenido a Pablo Escobar como presidente de Colombia, perseguirlo equivaldría a posibilitar un cambio político», dijo López.

Las medidas estadounidenses contra Maduro (cuyos elementos fueron informados previamente por The New York Times) también encajan con los objetivos individuales de algunos asesores de Trump.

El secretario de Estado y asesor interino de seguridad nacional, Marco Rubio —floridano de ascendencia cubana— lleva mucho tiempo queriendo eliminar el régimen venezolano, en parte porque podría perjudicar al régimen de Cuba, aliado de Caracas. El asesor de Trump, Stephen Miller, una férrea voz antiinmigratoria, espera que un nuevo gobierno en Caracas facilite la deportación de venezolanos en Estados Unidos, especialmente si se limita el caos posterior al régimen. Los asesores de Trump también esperan que su represión contra Maduro inquiete a otros líderes latinoamericanos de izquierda y reduzca el flujo de drogas.

Si bien las personas con las que hablé no estaban dispuestas a predecir cómo y si Trump intensificaría su operación contra los cárteles de la droga (que técnicamente no busca un cambio de régimen), sí indicaron que no la desescalaría en el corto plazo.

Por un lado, el presidente está disfrutando mucho al dar luz verde a ataques aéreos contra barcos que supuestamente transportan drogas.

«Él puede dejar a millones de personas sin nada que hacer todas las semanas durante un tiempo bastante largo», dijo el funcionario de la administración Trump.

Por Sofía Benavides | CNN Español

¿Día de la Raza? ¿Columbus Day? ¿Día de la Resistencia Indígena? ¿Día del Respeto por la Diversidad Cultural? Aunque todos estos nombres hacen referencia al mismo episodio —la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492—, el significado que cada sociedad otorga a esta fecha ha cambiado de manera profunda. En las últimas décadas, los movimientos indígenas y sociales en distintos países han impulsado una revisión crítica de la conmemoración, transformando lo que durante siglos fue visto como un “descubrimiento” en un símbolo de memoria, resistencia y diversidad cultural.

El origen de la conmemoración

Históricamente, el continente americano recuerda el primer viaje de Colón a América cada 12 de octubre. En Estados Unidos, la fecha fue conocida como Columbus Day; en América Latina, como Día de la Raza; y en España, como Día de la Hispanidad. Sin embargo, lo que alguna vez fue celebrado como el inicio de un encuentro de culturas hoy se revisa bajo una nueva óptica: la del impacto devastador que tuvo la colonización sobre los pueblos originarios.

La expedición de Colón partió de España con tres barcos —la Niña, la Pinta y la Santa María— y llegó a la isla Guanahaní (actual Bahamas) el 12 de octubre de 1492. Sin embargo, los historiadores modernos coinciden en que Colón no “descubrió” un continente vacío: los pueblos indígenas habían habitado el territorio americano por siglos.

Entre la epopeya y la tragedia

Los viajes de Colón marcaron el inicio de una era de exploración y comercio transatlántico, pero también de esclavización, violencia y exterminio. Según History.com, el navegante y sus hombres esclavizaron a numerosos nativos, forzándolos a trabajar y enviando miles de ellos a España, donde muchos murieron durante la travesía.

La brutalidad de la colonización también se extendió por la imposición de sistemas de trabajo forzado, la apropiación de tierras y la propagación de enfermedades desconocidas en el continente. De acuerdo con la Fundación de Investigación Médica de Oklahoma, entre 1492 y 1517 la población taína en La Española se redujo de 250.000 personas a apenas 14.000, principalmente a causa de epidemias como la viruela y el sarampión. Algunos estudios estiman que hasta el 90% de las poblaciones nativas americanas desaparecieron tras el contacto con los europeos.

De la estatua al símbolo

El proceso de resignificación también ha llegado al espacio público. En Estados Unidos, más de 100 ciudades —incluidas Los Ángeles, Denver, Phoenix y Seattle— han sustituido el Columbus Day por el Día de los Pueblos Indígenas. En 2021, el presidente Joe Biden proclamó oficialmente esa denominación, reconociendo la destrucción y muerte que sufrieron las comunidades nativas tras la llegada de los europeos.

En México, la estatua de Cristóbal Colón fue retirada del Paseo de la Reforma en 2020 y sustituida por una figura femenina indígena como homenaje a los pueblos originarios. En Argentina, el monumento a Colón fue desplazado del entorno de la Casa Rosada y reemplazado por la estatua de Juana Azurduy, heroína de la independencia.

Chile, Bolivia y Venezuela también han protagonizado episodios similares. En Caracas, partidarios de Hugo Chávez derribaron en 2004 la estatua de Colón en la Plaza Venezuela, tras realizar un “juicio simbólico” al navegante genovés. Dos años antes, el propio Chávez había renombrado la fecha como “Día de la Resistencia Indígena”, en sustitución del tradicional “Día de la Raza”.

Un cambio de mirada continental

De norte a sur, la discusión sobre el 12 de octubre se ha convertido en un espejo de las identidades contemporáneas. Para algunos, sigue siendo un homenaje a la herencia hispana; para otros, una oportunidad de reconocer las heridas del colonialismo y celebrar la diversidad cultural del continente.

Lo que antes fue presentado como el “descubrimiento de América” hoy se entiende, cada vez más, como el inicio de un proceso de conquista y transformación que cambió para siempre la historia del mundo.

El periodista Juan Diego Quesada ha publicado en El País un interesante ensayo sobre la situación de Nicolás Maduro ante la renovada presión de la administración Trump. En su texto, Quesada describe con detalle el clima interno del Palacio de Miraflores, donde el líder chavista se aferra al poder con la convicción de que resistir es su única estrategia.

Su artículo, escrito desde la perspectiva de fuentes diplomáticas y militares, revela una atmósfera de encierro y cálculo: Maduro no confía en una salida negociada, y todo su círculo actúa bajo la premisa de que la Casa Blanca no se atreverá a llegar al extremo de una intervención militar.

La psicología del búnker

En el corazón del poder chavista, la resistencia ha dejado de ser una táctica: es una identidad. Maduro gobierna desde un estado de asedio permanente, convencido de que su única salvación es no rendirse jamás. “Ya lo decidió, no se va a ir. Ahora le toca mover ficha a Trump”, cita Quesada a una fuente cercana al régimen.

El presidente concentra todas las decisiones y desconfía incluso de los suyos. A su alrededor solo quedan cinco figuras de poder real: Delcy y Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López. Juntos conforman un núcleo cerrado por la desconfianza, la lealtad forzada y el miedo a caer. Ninguno puede abandonar el barco sin hundirse con él.

El informe fantasma

Uno de los elementos más llamativos del texto de Quesada es la existencia de un supuesto informe del Pentágono, cuya autenticidad nadie ha podido confirmar, que circula entre los asesores del Palacio de Miraflores y que desaconsejaría un ataque directo contra Venezuela.

El documento, real o apócrifo, cumple una función política: alimentar la esperanza de que Trump no cruzará la línea. Sirve de bálsamo psicológico para una cúpula agotada, pero convencida de que el costo humano y político de una operación militar sería demasiado alto para Estados Unidos. En esa ilusión se sostiene parte de la estrategia de resistencia de Maduro: el cálculo de que Washington dudará.

Trump frente al espejo

Desde el otro lado del Caribe, la administración Trump mantiene una presión creciente. Los ataques a embarcaciones vinculadas al narcotráfico venezolano han sido el preludio de una ofensiva más amplia, dirigida a desmantelar lo que Washington considera un régimen criminal enquistado en el poder.

El propio presidente y su secretario de Estado, Marco Rubio, han sido explícitos: el objetivo es que Maduro abandone el poder y se inicie una transición política. Pero Trump también sabe que cualquier movimiento militar en el hemisferio puede convertirse en una trampa estratégica. El dilema es evidente: actuar podría fortalecer el nacionalismo del régimen; no hacerlo, permitirle sobrevivir.

El instinto de supervivencia

Como señala Quesada, el chavismo ha desarrollado un instinto de supervivencia extremo. Tras más de seis años gobernando en condiciones de colapso económico, aislamiento diplomático y denuncias de violaciones de derechos humanos, el régimen se ha transformado en un aparato de resistencia.
Su cohesión no se basa en la ideología, sino en el miedo compartido a la caída. Ninguno de los líderes chavistas tiene escapatoria posible: la salida del poder implicaría cárcel, exilio o peor. Por eso, la lógica de Miraflores no es gobernar, sino mantenerse vivo.

La apuesta del miedo

El cálculo es claro: Maduro no busca ganar, sino aguantar hasta que Trump dude. En el tablero geopolítico, el tiempo se ha convertido en su aliado. Cada semana sin un movimiento militar estadounidense refuerza la narrativa de que el chavismo sigue siendo invulnerable.

En ese juego de espejos, la fuerza se mide no por las armas, sino por la capacidad de resistir. Trump amenaza. Maduro desafía. Y entre ambos, Venezuela sigue atrapada en una parálisis que se prolonga desde hace años.

Reflexión final

En última instancia, la historia que Quesada retrata es la de un régimen que ha aprendido a sobrevivir en el vacío: sin legitimidad, sin prosperidad y sin salida. La suya es una dictadura sostenida por la inercia del miedo, que ha convertido la resistencia en una forma de poder.
Pero también es la historia de cómo las democracias, frente a los autoritarismos obstinados, corren el riesgo de quedar atrapadas en su propia prudencia. Si la duda se impone a la decisión, el tirano sobrevive.

Y en ese punto exacto —entre la duda del poderoso y la obstinación del débil— se define el destino de Venezuela. (morfema.press)

El Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, felicitó este viernes a la dirigente venezolana María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025.

En un mensaje difundido por el Departamento de Comunicación Global (DCG) de la ONU, Guterres destacó que “en un momento en que la democracia y el Estado de derecho se ven amenazados en todo el mundo, el premio de hoy es un homenaje a todos los que trabajan para salvaguardar los derechos civiles y políticos, y un conmovedor recordatorio de la resiliencia y el poder del espíritu democrático”.

En su cuenta en X, el Secretario General publicó

Desde la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), con sede en Ginebra, se expresó además el compromiso de seguir trabajando para defender y proteger los derechos humanos de todos los venezolanos, tanto dentro del país como en la diáspora.

El reconocimiento internacional a Machado —figura emblemática de la lucha democrática en Venezuela— ha sido recibido como un símbolo de esperanza y justicia por millones de venezolanos que, desde hace años, enfrentan represión política, violaciones a los derechos humanos y una crisis humanitaria prolongada.

El video oficial de la declaración, difundido por la Entidad de Radiodifusión de la ONU, tiene una duración de 1 minuto y 31 segundos y está disponible en idioma español.

https://webtv.un.org/es/asset/k1q/k1q55oyr8d

Por Benjamin Tripier

El reconocimiento a María Corina Machado llega en un momento crucial: la oposición fortalece su exigencia de elecciones libres y gobierno representativo

El otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado esta semana redefine el mapa político y social de Venezuela y multiplica el impacto internacional, poniendo en jaque las nuevas estrategias de quienes siguen defendiendo al autoritarismo y al narcotráfico. Esta noticia sacude el panorama con efectos que exigen redefinir el camino tanto para las fuerzas democráticas como para los actores empresariales y militares, y fue recibida con asombro y alegría por la oposición venezolana.

Y especialmente recibida con asombro por la propia María Corina que no lo esperaba y que se lo atribuye a José Gregorio; lo cual tiene sentido porque la batalla es contra el mal, y Él, junto a José Gregorio, nos está ayudando a ganársela a los malos.

Estados Unidos, que ya se encuentra al borde de una intervención militar en Venezuela, desde el Caribe, debería ver en el Nobel una herramienta inesperada que refuerza la legitimidad internacional que ya tiene la oposición venezolana. La administración estadounidense, probablemente, buscará sumar aliados regionales, mientras focaliza los ataques directos, y profundiza el mensaje/oferta de la entrega voluntaria, que es lo que llamamos el escenario “Optimista de la Transición Democrática”.

El reconocimiento a Machado llega en un momento crucial: la oposición fortalece su exigencia de elecciones libres y gobierno representativo. Este hecho revitaliza la narrativa democrática y refuerza el mandato moral para insistir en una entrega voluntaria, alentando a que actores internacionales se comprometan más activamente en apoyar una transición pacífica.

El Nobel es un catalizador que puede acelerar el proceso si se gestiona con inteligencia y cohesión. ​

Porque para Nicolás Maduro y el sector más duro del chavismo, el premio representa una deslegitimación directa, al reconocer a escala global (ese es el efecto del Premio Nobel) a una líder opositora. Él tiene al menos dos opciones gruesas:

  1. Entender el mensaje y rendirse
  2. Radicalizar aún más su postura

Porque lo que es seguro es que el impacto más fuerte es sobre ese 10, 12, o hasta 15% que, según cuál de las encuestas se lea, que profundizará las dudas sobre sus posturas internas, generando nerviosismo y posibles nuevas deserciones. Y como siempre, la primera reacción resentida de Maduro será tratar de convertir la condecoración en un argumento de «intervencionismo extranjero» para afianzar su base; aunque, con esto, quedará aún más debilitada… o la opción de entregarse (hasta salvajes como Hamás anticiparon y entendieron que si no cedían, los iban a exterminar).​

También habrá un impacto fuerte sobre los sectores de la oposición colaboracionista («alacranes») que quedan desdibujados: el Nobel refuerza la figura de Machado como líder legítima de la democracia y los deja en una posición marginal, forzándolos a elegir entre integrarse a la verdadera transición o quedar relegados como cómplices del chavismo. Pero conociendo la calidad moral de esta gente, lo más probable es que busquen reposicionarse y negociar espacios en el nuevo mapa político, presionados por las voces internacionales. ​

Y sin duda, los que perdieron el sueño, son los empresarios vinculados al chavismo, porque para ellos el Nobel es una alarma que ahora suena más fuerte: la transición puede significar investigaciones y cambios económicos que socaven sus privilegios.

Los empresarios honestos, por su parte, ven en el galardón una oportunidad histórica para comenzar a reconstruir el tejido productivo y financiero, anticipando que la recuperación de la confianza internacional puede destrabar inversiones y mercados. ​

No hay que perder de vista que el Nobel de la Paz tiene efectos profundos en la narrativa nacional e internacional, porque revitaliza la resistencia ciudadana, hace posible nuevos pactos regionales (por ejemplo, con Colombia y Brasil), y puede propiciar la aparición de figuras que faciliten aún más la transición. A su vez, el galardón empodera a la diáspora venezolana y coloca el tema de la crisis humanitaria y la represión en un foco privilegiado que ya no podrá ser ignorado. ​

Mientras festejamos con alegría este reconocimiento a María Corina, no podemos perder de vista que el reparto masivo de armas de guerra entre militantes chavistas representa un escenario de alto riesgo: aunque carecen de municiones oficiales, el mercado negro puede suplir la demanda, generando focos de violencia que, con el debilitamiento del apoyo popular al chavismo, pueden tornarse imprevisibles.

Se perfilan dos fuerzas: grupos cada vez más resentidos, armados y violentos frente a una sociedad civil mayoritariamente pacífica y reivindicativa. ​

Debemos evitar una guerra civil; y para eso la población pacífica debe evitar enfrentamientos y choques tal como se viene haciendo frente a las fuerzas de la represión. Pero esto es un poco más delicado porque pudiera darse el caso de la “señora chavista” jefa de piso de un bloque, que ahora estará armada, pueda expresar su resentimiento atacando a las familias a las que ella sometió a tortura psicológica y de hambre al jugar con las provisiones del Clap; y ahora, al acabarse esa tortura, busque una especie de venganza. Y ese caso extrapolado a muchas situaciones donde el chavista llano, de calle, con un arma de guerra en la mano, pueda causar estragos.

​Es esencial un gran pacto nacional que priorice el desarme, la reconciliación y la seguridad ciudadana. En caso de estallido, será fundamental el despliegue de fuerzas internacionales de paz y la protección física de los líderes democráticos para que mantengan el orden y la seguridad en la transición institucional y crear rutas rápidas de entrega voluntaria de armas con incentivos legales y económicos.

Y, apalancándose en el Nobel, no perder de vista que hay que:

  • Mantener el optimismo en la comunicación: el Nobel es señal de que el cambio es posible
  • Fortalecer las alianzas internacionales, aprovechando la visibilidad del galardón y la presión mediática
  • Convocar a empresarios honestos a preparar propuestas de reconstrucción productiva para la nueva etapa
  • No dejar de lado la seguridad democrática e insistir en acuerdos vinculantes de desarme y reconciliación

El Nobel marca el inicio de una Venezuela nueva; las próximas semanas serán determinantes y, aunque los riesgos existen, la oportunidad de transición pacífica, justa y esperanzadora está más cercana que antes… aunque tratándose del chavismo, creo que dejarán pasar la oportunidad… Ojalá que la tomen…

Para cerrar, quiero revisar los tres escenarios que utilizamos para caracterizar y hacer seguimiento a la situación de Venezuela, los cuales han tenido algunos cambios:

  • Optimista con transición democrática: El chavismo cede sin daños, facilitando una transición rápida y ordenada con apoyo internacional, especialmente de Estados Unidos. Su probabilidad puede haber aumentado por lo del Nobel, forzando a la entrega voluntaria… Pero ellos son lo que son y que, pese a las divisiones internas en el chavismo, es posible que ignoren el mensaje que les está dando la humanidad y se mantengan en sus posiciones originales. Este escenario sigue alrededor del 50%, un poco más o un poco menos pero siempre con una inercia a la baja. No hay que perder de vista que este escenario ya no contempla un exilio dorado, sino el sometimiento a juicio en EEUU
  • Inocuo de estancamiento político (actual): El chavismo resiste día a día, perdiendo sostenibilidad, pero manteniendo el poder por la fuerza, con una supervivencia agonizante, que se mueve en el campo de lo mediático y comunicacional. Ya sin contar con El Vaticano o Qatar, solo le quedar un Petro maltrecho que más que una ayuda es un lastre que terminará cayendo con ellos
  • Pesimista por conflicto o intervención: Con escalada de violencia y ruptura forzada para sacar al chavismo. La probabilidad de este escenario sigue aumentando y ya supera ampliamente el 50% desde las 6 lanchas hundidas, la aprobación de los ataques por parte del Congreso de EEUU, y la orden de POTUS al almirante jefe del Task Force de proceder cuando lo crea militarmente conveniente

La opción de que el chavismo «se quede y no salga«, tiende a difuminarse, y esto del Nóbel a María Corina, confirma su inviabilidad manteniendo el gobierno de facto.

Una reflexión final: El Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado la consagra como faro global de la democracia en la era pos-ideológica; y se convierte en un hito histórico que fractura al chavismo desde adentro, mientras dota a EEUU y aliados de un mandato moral para una «estabilización quirúrgica» que desmantele redes narco sin guerras prolongadas. Debilitando a su vez la influencia de China y Rusia en el Caribe Sur y marcando un precedente para la geo-gestión del siglo XXI, donde un liderazgo individual, desmantela autoritarismos y redefine el futuro de Venezuela como eje de resistencia y resultados. transformando así el péndulo acelerado de la crisis en un eje favorable al efectivismo pos-ideológico.

Recomendaciones

  • Para el gobierno chavista (de salida): La mejor estrategia para el chavismo gobernante de facto es evitar cualquier provocación militar y tomar medidas excepcionales para facilitar una transición negociada que minimice daños civiles, abriendo un proceso de entrega voluntaria de poderes a Edmundo y María Corina, bajo supervisión de EEUU, para evitar daños a la población civil. Desmilitarizar inmediatamente zonas sensibles y asegurar a fuerzas no leales del aparato militar un canal seguro de colaboración con las autoridades democráticas y con posibles fuerzas de paz internacionales. ​ También facilitar el acceso a la prensa internacional y organizaciones humanitarias para documentar el proceso, evitando operaciones encubiertas que puedan ser un pretexto para justificar ataques. ​

Si no se facilita una salida voluntaria inmediata… eso es “ya”, el chavismo corre el riesgo de su destrucción total, juicios internacionales, y aislamiento absoluto; facilitar la transición, aunque implique perder la libertad, podría salvar sus vidas y las de mucha gente, así como recursos que ya anticiparon los gringos que serán destruidos. Porque con sus actitudes de soberbia se perdieron la última oportunidad de participación en el futuro institucional de Venezuela. ​

  • Para el gobierno electo (liderado por Machado y González): Promover la figura de los “embajadores empresariales” en la diáspora: empresarios expatriados actúan como puentes para atraer inversiones específicas, mentoría de negocios y nuevos mercados para marcas venezolanas emergentes. Crear un laboratorio acelerador de talento privado, con programas de formación exprés para nuevas gestiones locales y centrales, atrayendo parte de la diáspora para cubrir brechas críticas en administración, innovación y servicios.​ Establecer “vouchers de innovación social” para ONGs y comunidades, que financien soluciones tecnológicas y comunitarias a la crisis humanitaria en alimentación, salud e inclusión
  • Para los empresarios honestos y trabajadores (ya no perderé más tiempo con la dirigencia cooptada por el chavismo)Formar consorcios multisectoriales de reconstrucción, en los que participen micro, pequeñas y grandes empresas, con foco en proyectos pilotos de infraestructura, energía renovable y transformación digital, premiando la asociatividad y el impacto de triple resultado (económico, social, ambiental). Fomentar el acceso masivo a plataformas de educación en línea para actualizar habilidades técnicas y de gestión, en alianza con universidades y organismos multilaterales, apostando a una rápida integración al nuevo modelo productivo y formalización del empleo
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