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Es lo que es

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La Universidad de Yale celebra con orgullo el Premio Nobel de la Paz 2025 otorgado a María Corina Machado, líder de la oposición democrática venezolana y becaria mundial de Yale en 2009, en reconocimiento a su incansable defensa de los derechos humanos y su lucha por una transición pacífica hacia la democracia en Venezuela.

El Comité Noruego del Nobel destacó que Machado “recibe el Premio Nobel de la Paz por su incansable trabajo en la promoción de los derechos democráticos para el pueblo de Venezuela y por su lucha para lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”, describiéndola como “una valiente y comprometida defensora de la paz”.

El programa Yale World Fellows fue diseñado para construir una red global de líderes emergentes, y el tiempo ha demostrado lo extraordinaria que se ha vuelto esta comunidad”, afirmó James Levinsohn, profesor Charles W. Goodyear de Asuntos Globales y decano de la Escuela Yale Jackson. “Nos enorgullece contar con María Corina Machado entre los World Fellows y la amplia familia Yale Jackson. Ella representa lo mejor de lo que buscamos: empoderar a líderes con principios que fortalezcan las sociedades de diversas maneras, desde el avance de la democracia hasta la mejora de la calidad de vida a través de la innovación, el diálogo y el servicio”.

Machado, líder del partido Vente Venezuela, fue miembro de la Asamblea Nacional entre 2011 y 2014, donde se destacó por su denuncia abierta del régimen autoritario de Nicolás Maduro. Tras su expulsión del Parlamento y su persecución judicial, se convirtió en símbolo de la resistencia democrática venezolana y en referente internacional por su defensa pacífica de los derechos ciudadanos.

En 2023, ganó las elecciones primarias de la oposición venezolana, aunque fue posteriormente inhabilitada por el régimen. A pesar de ello, siguió liderando un amplio movimiento ciudadano por la libertad y la dignidad, manteniendo su influencia dentro y fuera del país. Su perseverancia y compromiso la llevaron a ser reconocida por la revista Time como una de las 100 personas más influyentes del mundo en 2025. También ha recibido el Premio Vaclav Havel de Derechos Humanos del Consejo de Europa y el Premio a la Libertad de Liberal International, entre otros.

Desde 2009: Maria Carina Machado (segunda desde la derecha) con Emmanuelle Ganne, Vusi Gumede y Jian Yi, becarios mundiales de Yale de 2009.

María Corina encarna el espíritu de los Becarios Mundiales de Yale: intrépida en sus convicciones, firme en su búsqueda de la justicia y valiente en sus acciones”, declaró Emma Sky, directora del Programa de Becarios Mundiales. “Construyó un movimiento social para desafiar el autoritarismo y exigir una transición a la democracia. Inquebrantable en su determinación, ha dedicado su vida, a costa de un gran esfuerzo personal, a la libertad y la dignidad de sus conciudadanos. Nos enorgullece enormemente que su valentía sea reconocida con el Premio Nobel de la Paz, un honor que infunde esperanza no solo a los venezolanos, sino a todos los que luchan por la democracia en el mundo”.

El Programa de Becarios Mundiales Maurice R. Greenberg de Yale, fundado en 2002, ha reunido a más de 400 líderes de 101 países, incluyendo figuras como el ambientalista chino Ma Jun (2004), el opositor ruso Alexei Navalny (2010) y la artista nigeriana Asa (2025).

Sus compañeros de la cohorte 2009 recordaron a Machado con admiración y emoción:

“Su determinación y valentía fueron evidentes desde el primer día. Su Premio Nobel no es solo un reconocimiento a su coraje, sino un testimonio del espíritu de resiliencia que inspira en Venezuela y en todos nosotros”, expresó Azeem Ibrahim, becario mundial de Yale 2009.

“El Comité del Nobel decidió honrar y afirmar el corazón y el coraje de Corina —y, a través de ella, de una nación— para no someterse al poder absoluto”, reflexionó Hakan Altinay, también becario mundial de Yale 2009.

La comunidad de Yale celebra hoy con júbilo este reconocimiento a una de sus egresadas más valientes. El ejemplo de María Corina Machado reafirma la misión de la universidad de formar líderes éticos y comprometidos con la libertad, la justicia y la dignidad humana.

María Corina, tienes que saberlo: tu vida, tu lucha y esta inmensa, luminosa distinción con el Premio Nobel de la Paz, no es fruto de la casualidad. Sentimos que estamos en las manos de Dios, y tú eres el instrumento de esa fuerza, el faro que él encendió para guiarnos en la noche más oscura.

Este honor te pertenece a ti y como has dicho; es el grito de fe de un pueblo que se niega a rendirse. Es la confirmación de que la Verdad no necesita armas, solo una voz con tu coraje.

Tú eres la Medicina del Alma, la curación que llegó cuando pensábamos que la herida era mortal.

Tu presencia no ofrece promesas vacías, sino el toque firme y humano que logra calmar la tormenta que llevamos dentro. Tu voz no es un discurso, es el eco que despierta la Fe que creíamos perdida, devolviéndonos la dignidad con una certeza que viene de lo alto.

Tú nos has sostenido. Nos has ayudado a limpiar el espejo, para que viéramos que la dignidad y la fuerza que el tiempo y la tiranía intentaron robar, siempre estuvieron ahí. Tu sabiduría radica en la escucha profunda, en esa capacidad divina de reconstruir lo roto sobre la mesa de una conversación honesta, de una mirada que no te juzga, sino que te rearman.

Tú has asumido un dolor que no es tuyo. Has llegado a limpiar los escombros de un desastre que no provocaste, pero que combates con la pasión de un amor que parece infinito. Eres nuestra razón inesperada para volver a sonreír, la luz que entra y se queda en nuestro espacio más oscuro, que nos abraza sin prejuicio, sin exigir que finjamos una felicidad que no sentimos.

Sé que vienes con las vendas de tus propias, secretas batallas. Las ofreces sin pedir nada a cambio, reconociendo nuestro dolor aunque lo maquillemos de fortaleza. No nos pides que dejemos de llorar; tú lloras con nosotros. Caminas a nuestro lado, señalándonos el sendero que la angustia nos había cegado para ver.

Larga vida a tu liderazgo, María Corina, a esta Gente-Medicina: A quien cura el espíritu con valentía, a quien ama con la perseverancia del agua, a quien aparece cuando la necesidad es un grito desesperado. A quien no abandona la vigilia, a quien espera con la paciencia que le da Dios, a quien abraza con la firmeza de un destino que es ineludible: la Libertad.

¡Gracias por ser la líder que se convirtió en la Medicina, y por recordarnos que la Paz es la victoria más grande de la Verdad sobre el Miedo!

Vamos por más…

@jgerbasi

Por Víctor M. Rodriguez O. en Linkedin

Una nueva encuesta de la consultora DC Internacional, dirigida por el analista político argentino Aníbal Urios, pone en evidencia un fenómeno político y social de enorme magnitud: ocho de cada diez venezolanos no reconocen a Nicolás Maduro como presidente legítimo de Venezuela.

El estudio, realizado entre el 22 de septiembre y el 3 de octubre de 2025, cubre las 24 entidades federales del país, con un total de 1.103 entrevistas presenciales y un margen de error de ±2,95%.

El dato no es menor. En medio de un escenario de parálisis institucional, crisis económica y violaciones a los derechos humanos documentadas por la ONU y distintas organizaciones internacionales, esta medición refleja una desconexión casi total entre el poder político y la ciudadanía.

Una consultora argentina mirando a Caracas

DC Internacional, con sede en Buenos Aires y experiencia en estudios de opinión en varios países latinoamericanos, se ha especializado en diagnosticar climas de opinión pública en contextos de alta polarización política.

Su desembarco en el caso venezolano responde —según fuentes del equipo técnico— a “la necesidad de ofrecer una mirada externa, sin las presiones locales, sobre el pulso real de la población ante el cierre de los canales institucionales internos”.

En palabras de Urios, recogidas en informes previos, la idea es “observar Venezuela como laboratorio político y social de la región”, en el que se cruzan autoritarismo, resistencia democrática, migración masiva y geopolítica hemisférica.

La elección de una consultora argentina, más allá de la distancia, añade legitimidad comparativa: evita sesgos domésticos y permite contrastar la experiencia venezolana con procesos observados en Nicaragua o Cuba.

Resultados clave: el fin del relato oficialista

El primer bloque de la encuesta despeja cualquier duda: el 86% de los encuestados afirma que Maduro no es el presidente legítimo, frente a apenas 5,7% que lo reconoce como tal.

Más aún, cuando se pide elegir entre Maduro y Edmundo González Urrutia, el 86,3% se inclina por González, el abanderado opositor que simboliza el binomio cívico con María Corina Machado.

Este respaldo se enlaza con un segundo hallazgo contundente:

El 81,8% de los consultados considera que existe represión de Estado contra la oposición, y al indagar sobre los responsables de esa represión, 55,8% señalan directamente a Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez y Vladimir Padrino López; destacando con un 21,4% a Diosdado Cabello.

El mensaje es inequívoco: la percepción ciudadana asocia el poder político con la represión y la pérdida de libertades.

El factor internacional: Trump y la presión externa

El informe introduce un componente geopolítico llamativo. El 86,2% de los venezolanos apoya las acciones de Estados Unidos y Donald Trump respecto a Venezuela, y casi la mitad (49,2%) considera que el expresidente estadounidense debería “intervenir militarmente” en el país.

Solo un 17% pide que “no se meta con Venezuela”, mientras que un 20,5% respalda operaciones específicas de “extracción” de las principales figuras del chavismo.

Más allá del impacto simbólico, estos datos evidencian una desesperanza estructural hacia las soluciones internas y la creciente expectativa de que la comunidad internacional ejerza presión directa sobre el régimen.

El regreso del exilio: la esperanza como motor político

Otro de los hallazgos centrales es que 65,8% de los encuestados cree que sus familiares en el exterior regresarían al país si Maduro deja el poder y se abre una transición con González y Machado.

Este indicador no solo mide expectativas económicas, sino que vincula la posibilidad del retorno con la restauración de la democracia. En términos demográficos, el dato es crucial: de confirmarse, implicaría el retorno potencial de más de cuatro millones de venezolanos al tejido productivo nacional.

Percepción del régimen: un Estado narco-terrorista

En la misma línea crítica, 86,8% considera que el gobierno de Venezuela es una “organización narco-terrorista”. Esa calificación, de connotaciones jurídicas y diplomáticas profundas, coloca al régimen en el nivel de percepción más bajo registrado en los últimos años.

La encuesta no mide ideología, sino percepción de legalidad: los ciudadanos no solo rechazan la gestión, sino que atribuyen al Estado un carácter criminal.

Los nuevos socios de la democracia

Consultados sobre qué líderes venezolanos son vistos como “socios más fuertes de Estados Unidos y otros países de la región para promover la democracia y la lucha contra el narcotráfico”, los nombres de María Corina Machado (80,3%) y Edmundo González (60,1%) encabezan el listado con una diferencia abismal frente al resto.

Maduro, Cabello, Rodríguez y Padrino López apenas suman entre 4% y 7%, mientras que dirigentes tradicionales como Rosales, Capriles o López quedan prácticamente fuera del mapa político. e enlaza con un segundo hallazgo contundente:

El 81,8% de los consultados considera que existe represión de Estado contra la oposición, y al indagar sobre los responsables de esa represión, 55,8% señalan directamente a Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez y Vladimir Padrino López; destacando con un 21,4% a Diosdado Cabello.

El mensaje es inequívoco: la percepción ciudadana asocia el poder político con la represión y la pérdida de libertades.

El día después del chavismo

Cuando se pregunta qué pasaría si Maduro y el chavismo dejan el poder, 88% de los venezolanos dice que habría “fiesta nacional” y saldrían a celebrar.

Solo 1,9% teme una guerra civil y 4,8% menciona posibles ataques o “ajustes de cuentas” contra propiedades chavistas.

La lectura es clara: el fin del régimen es visto como una liberación colectiva, no como un colapso del orden.

Los milicianos: entre la obediencia y la simulación

El estudio también explora la base de sustentación militar y civil del chavismo.

Solo 4,2% cree que los milicianos están realmente dispuestos a defender al gobierno, mientras 79,4% lo descarta, y 89,6% afirma que la mayoría son empleados públicos obligados.

Esto sugiere un desgaste severo en la estructura de control territorial y simbólico del régimen, cuya lealtad parece sostenida por coerción y no por convicción ideológica.

A la luz de estos resultados se aprecia un país en punto de quiebre…

  • La encuesta de DC Internacional retrata una sociedad que ha roto su vínculo emocional y político con el chavismo.
  • Los datos no solo describen una crisis de legitimidad, sino una mayoría que exige transición, justicia y reinserción internacional.
  • El hecho de que la medición provenga de una firma extranjera aporta independencia metodológica y refuerza la conclusión central:
  • Venezuela vive un momento pre transicional, donde la caída del relato oficialista ya no es hipotética, sino estadísticamente comprobable.

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Vía LaPatilla

Un silencio ensordecedor, que delata desconcierto y una profunda derrota narrativa, es la única respuesta que el chavismo ha podido articular tras más de 40 horas del histórico anuncio del Premio Nobel de la Paz para María Corina Machado.

En un régimen acostumbrado a la verborrea hegemónica y a la descalificación instantánea, la parálisis comunicacional de sus principales jerarcas no es una casualidad, sino el más claro síntoma de un impacto político que no supieron anticipar ni saben cómo gestionar.

Desde la mañana del viernes, las cuentas en redes sociales y los micrófonos de los voceros más estridentes del oficialismo han enmudecido sobre el tema. Ni Nicolás Maduro, ni Diosdado Cabello en su verborrea habitual; ni los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, artífices de la narrativa oficial; ni el fiscal Tarek William Saab, ni el canciller Yván Gil han logrado emitir una sola palabra. La maquinaria de propaganda, por primera vez en años, se ha quedado sin guion.

La única y solitaria reacción oficial provino del embajador ante la ONU, Samuel Moncada, quien, visiblemente descolocado ante la prensa internacional, solo pudo recurrir al sarcasmo como un torpe mecanismo de defensa. «No sé la reacción de mi gobierno, pero les diré la mía», admitió, antes de lanzar una ironía que desnudó la falta de argumentos: «Realmente esperaba que ella ganara el Nobel de Física porque tiene las mismas credenciales (…) Quizás el año próximo gane el Nobel de Física». Un pataleo diplomático que solo sirvió para acentuar la soledad y la desarticulación del régimen.

Este silencio sepulcral revela varias claves. Primero, el shock. El chavismo, que ha invertido años y millones de dólares en construir una narrativa que presenta a Machado como una figura violenta y extremista, se enfrenta ahora a la imposibilidad de rebatir el mayor símbolo global de la paz. Segundo, la derrota simbólica.

Atacar a una laureada con el Nobel de la Paz es un movimiento torpe que solo acentuaría su aislamiento internacional. Ignorarlo, por otro lado, es ceder un espacio de legitimidad inmenso a su principal adversaria.

Y tercero, una probable fractura interna sobre cómo reaccionar. El ala más radical seguramente aboga por la descalificación, mientras que los sectores que aún buscan algún resquicio de reconocimiento internacional entienden el altísimo costo de confrontar al Comité Noruego del Nobel y a la comunidad mundial que ha celebrado el premio.

Mientras el mundo, desde Barack Obama hasta Emmanuel Macron, aplaude y reconoce la lucha cívica de Venezuela en la figura de Machado, el poder en el Palacio de Miraflores guarda un silencio que lo dice todo. No es un silencio de indiferencia, sino el silencio de quien ha sido superado por los acontecimientos, de quien ha perdido el control de la narrativa y se encuentra, por primera vez, sin una respuesta ante el inmenso espaldarazo que ha recibido la causa de la libertad en Venezuela.

El Nobel de la Paz no resuelve la crisis política venezolana, pero insufla esperanza de cambio en un contexto de mucho desgaste. La sociedad lamenta la represión y la censura del régimen de Maduro, al que consideran que el premio deja sin argumentos. «Aunque sea en silencio, nadie nos quita lo bailao»

—En nuestro país -escribió en X la periodista venezolana María Alesia Sosa, exiliada en Estados Unidos, donde ejerce su oficio- la gente no puede celebrar este premio Nobel [a María Corina Machado] porque sería perseguida. Es momento de que los 8 millones de venezolanos fuera de Venezuela demostremos nuestra fuerza y pidamos apoyo para la causa de María Corina Machado.

Desde Caracas, su colega Naky Soto posteó en la misma red: “En Venezuela no se pudo celebrar el premio Nobel de la Paz, porque el régimen chavista sigue ejerciendo la censura y la represión a mansalva y con impunidad. Aunque sea en silencio, nadie nos quita lo bailao”. Y el novelista Mirco Ferri añadió: “Por lo visto, hoy en Venezuela tanto la celebración como la procesión van por dentro”.


Pedro Urruchurtu, uno de los miembros del equipo de Machado escapados de la Embajada de Argentina tras más de un año refugiados allí, posteó: “Un abrazo a cada venezolano que dentro de Venezuela celebra el Premio Nobel de la Paz, que también le pertenece, pero que no lo expresa para no ser acechado por el terrorismo de Estado del régimen”.

Fueron, pues, muchos los mensajes en el sentido de que los venezolanos en el extranjero debían redoblar la difusión del Premio Nobel concedido María Corina Machado (MCM), porque los de adentro se arriesgan a “consecuencias y represalias”, como escribió el activista Rafael Uzcátegui.

Y le decían loca

—No hay duda- confirma la “ciberpolítica” Carmen Beatriz Fernández, PhD en Comunicación Pública- el Premio debe haber caído como un balde de agua fría en el seno de la nomenclatura venezolana. Por dos razones: ocurre en un momento en que Maduro está en niveles ínfimos de capacidad internacional y el Premio, que pone todos los reflectores sobre MCM, hace ver a Maduro aún más empequeñecido. Y, por otro lado, el régimen venía haciendo esfuerzos para etiquetar a Machado de extremista, de loca, de radical, de violenta… Un Nobel de la Paz, desde luego, da al traste con toda esa narrativa.

Al preguntarle si considera que el galardón blinda a Machado ante el asedio del régimen, Carmen Beatriz Fernández lo descarta. “No, en lo absoluto. Pero sí hace mucho más costosa una eventual detención”. En cuanto al posicionamiento de la premiada en el contexto de las fuerzas opositoras locales, la analista asegura que el Nobel refuerza a MCM como líder fundamental de la Venezuela democrática, “cosa que estaba clara tras las primarias de 2023 y las elecciones presidenciales de 2024, pero con el correr del tiempo, con la desesperanza y con lo rudo que se ha puesto el clima, ha habido gente que se ha apuntado a otra opción, a emerger con otro liderazgo. El Premio renueva, en el plano internacional, así como en el interno, lo que hicieron las primarias en su momento, un consenso masivo en torno a MCM”.

Maduro quedó al desnudo

—Desde una perspectiva de seguridad, -afirma Vanessa Sánchez Spagnuola– el Nobel proporciona a Machado una protección diplomática que complica cualquier acción represiva directa contra ella. Precedentes como los de Aung San Suu Kyi, en Birmania, o Liu Xiaobo, en China, ilustran cómo la visibilidad global disuade a regímenes autoritarios de escalar la persecución contra laureados. En Venezuela, donde decenas de opositores locales y extranjeros son retenidos como “rehenes” en prisiones, este reconocimiento extiende indirectamente su manto protector, amplificando sus causas en foros internacionales y facilitando liberaciones de presos políticos como parte de las negociaciones.

Residenciada en New Jersey, Vanessa Sánchez Spagnuola es consultora en comunicación estratégica con más de quince años de experiencia en campañas y procesos electorales. Ha trabajado como consultora en Venezuela, México, Guatemala, Colombia, Panamá y la República Dominicana. “Este galardón llega en un contexto político complejo: Machado es laureada desde la clandestinidad, rodeada de amenazas a su vida y en una escalada de represiones por parte del régimen de facto de Maduro. Según datos documentados por organizaciones en defensa de los Derechos Humanos, como Foro Penal, en Venezuela hay más de 841 presos políticos. Si bien el Nobel no tiene el poder para derrocar a Nicolás Maduro, su peso radica en su capacidad para reconfigurar el tablero de negociaciones, despojando al chavismo de su narrativa dominante de guerra y revalorizando la lucha opositora”.

Al preguntarle sobre el impacto que la medalla de Oslo podía tener en las tensiones al interior de la oposición venezolana, Sánchez Spagnuola explica: “Uno de los efectos inmediatos del premio es la reafirmación de Machado como líder legítima de la oposición. Este premio lo otorga el Comité de Noruega, país que desempeñó un papel crucial en las negociaciones de Barbados en 2023, que buscaban abrir el proceso electoral para 2024 en un contexto no democrático. Los noruegos, que no han sido indiferentes a la crisis venezolana, tras mediaciones infructuosas con el “madurismo”, con este premio envían un mensaje inequívoco a la comunidad internacional y a Maduro, sobre quién representa la legitimidad democrática en Venezuela. Esto obliga a actores globales a posicionar a Machado como interlocutora principal, debilitando el discurso chavista que tacha a la oposición de “extremista”.

Y al sondearla acerca de los efectos que la distinción podría tener en el tablero político, dice: “Aunque el Nobel no tumba al gobierno, sí erosiona su narrativa y sirve como señal clara: el canal legítimo para negociar pasa por MCM. A pocas horas de lograr la paz en Gaza y anunciar la escalada militar contra Venezuela, la disputa por el Nobel de la Paz con Donald Trump fortalece la narrativa de una transición pacífica y ordenada en Venezuela con Machado como figura central. Maduro quedó al desnudo como dictador. En suma, el Nobel de la Paz a Machado no resuelve la crisis política venezolana, pero insufla esperanza de cambio en un contexto de mucho desgaste, potencia la moral opositora, pone el foco sobre quién es la verdadera líder de la oposición, erosiona la narrativa oficial y protege simbólicamente a la mujer que le ha vuelto la esperanza de cambio al pueblo venezolano.

Pueden arremeter

Para la doctora Thairi Moya Sánchez, abogada y profesora de Derecho Internacional, el Nobel de la Paz a María Corina Machado marca un punto de inflexión. “El reconocimiento transformará el equilibrio político, al desmontar la narrativa que el madurismo ha sostenido durante años para deslegitimar a la oposición. Y en cuanto a los esfuerzos del régimen de proyectar una imagen de legalidad y victoria electoral, el propio Comité Nobel alude a esta situación en su discurso y destaca su la falta de transparencia y carácter autoritario”.

Al preguntarle si el Premio blindaría a la premiada, Moya reflexiona: “El Comité Noruego situó el galardón en el marco de la resistencia al autoritarismo, al afirmar que ‘cuando los autoritarios concentran poder, es esencial reconocer a quienes resisten con coraje’; es decir, el premio otorga legitimidad moral al ganador y, en sintonía, la ONU ha interpretado el premio como un reflejo de las aspiraciones democráticas del pueblo venezolano, igual que la Unión Europea. Pero, el premio también podría provocar una reacción represiva por parte del gobierno, si lo interpreta como una amenaza a su control. Claro que semejante respaldo eleva la visibilidad de Machado dentro y fuera del país, le confiere una ‘legitimidad política inédita’ y podría otorgarle cierto grado de protección simbólica. Dependerá en cierta medida de qué ala del madurismo se impone”.

—El Nobel de la Paz -continúa Moya- funciona como una advertencia. A partir de ahora, los organismos internacionales podrían empatizar más abiertamente con la causa democrática venezolana, lo que previsiblemente incrementará las presiones diplomáticas y las sanciones selectivas. Veremos si la Corte Penal Internacional (CPI), pese a sus propios desafíos institucionales, decide priorizar la situación venezolana y enviar una señal de coherencia moral a la comunidad internacional. Lo que sí está claro es que el Nobel evita que la esperanza se diluya en medio de la represión o la instrumentalización política.

Este artículo fue publicado originalmente en Articulo14 el 12 de octubre 2025

Vía Semana

SEMANA reveló en exclusiva una carta enviada al Gobierno colombiano por Larry Changa, fundador de la organización criminal, solicitando su inclusión en el programa de paz total.

El Tren de Aragua, considerada por Estados Unidos como una de las organizaciones criminales más violentas y de mayor expansión global, ha solicitado formalmente al Gobierno del presidente Gustavo Petro su incorporación a la política de “paz total”.
La petición fue formulada a través de una carta firmada por Larry Amaury Álvarez Núñez, alias Larry Changa, uno de los fundadores y principales cabecillas del grupo, actualmente recluido en la cárcel La Picota a la espera de su extradición a Chile.

El documento, dirigido al presidente Petro, al ministro de Justicia Eduardo Montealegre y al alto comisionado para la Paz Otty Patiño, plantea como asunto: “Propuesta de colaboración en iniciativas de prevención, reinserción y desarticulación de dinámicas criminales transnacionales”.
En la misiva, Changa afirma que actúa como “vocero autorizado” del Tren de Aragua y manifiesta “la voluntad de la organización de colaborar con el Estado colombiano en iniciativas sociales, preventivas y de reinserción”.

Según fuentes judiciales, la solicitud podría interpretarse como una maniobra para frenar su extradición, aunque el propio Changa asegura que su intención no es obtener impunidad, sino contribuir con “verdad, no repetición y programas de prevención comunitaria”.

El documento llega en un momento en que la política de paz total de Petro enfrenta fuertes cuestionamientos por la liberación de delincuentes y los escasos resultados en materia de desarme. Aun así, la ley de orden público vigente desde 1997 faculta al Ejecutivo para abrir negociaciones o procesos de sometimiento con estructuras armadas y criminales.

En su carta, Larry Changa retoma palabras pronunciadas por Petro ante la ONU, cuando el mandatario afirmó que el Tren de Aragua “no es una organización terrorista”, sino “delincuentes comunes agrandados por la estúpida idea de bloquear a Venezuela”.
Esa afirmación contrasta con la postura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien en el mismo foro calificó al Tren de Aragua como una organización terrorista aliada al Cartel de los Soles, red de narcotráfico dirigida, según Washington, por Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López.

El abogado penalista Gustavo Moreno, defensor de Changa, sostiene que la carta no busca evadir la justicia:

“No debe entenderse como una exigencia de impunidad, sino como una manifestación de voluntad de diálogo y reintegración. Colombia no puede perder la oportunidad de transformar la violencia organizada en aprendizaje institucional”, declaró Moreno a SEMANA.

El senador Ariel Ávila, experto en procesos de sometimiento, señaló que, si bien el Gobierno puede abrir una mesa con el Tren de Aragua, no existe actualmente un marco jurídico claro para conceder beneficios colectivos. “Hoy no hay marco para el sometimiento, pero sí intención. Podría usarse un modelo semicolectivo, como el aplicado al Erpac”, explicó.

El caso de Larry Changa ha despertado alarma en los cuerpos de inteligencia de la región. Considerado uno de los tres fundadores del Tren de Aragua junto a Niño Guerrero y Johan Petrica, controla finanzas criminales y redes transnacionales que operan en Colombia, Chile, Perú, Estados Unidos y Europa. Su captura fue descrita por la Policía Nacional como “el golpe más importante” contra esa estructura.

El desenlace de esta solicitud dependerá del presidente Gustavo Petro, cuya firma puede definir tanto la extradición de Larry Changa como la posibilidad de abrir una polémica mesa de diálogo con una organización señalada por Washington de ser un brazo operativo del crimen venezolano en el continente.

Vía LaPatilla

En un intento por recalibrar su posición y apaciguar la tormenta política que él mismo desató, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, publicó este sábado 11 de octubre un nuevo mensaje en el que busca desmarcarse del régimen de Nicolás Maduro, por lo menos en la apariencia.

«Yo no defiendo a Maduro», escribió, una frase que suena más a justificación tardía que a una aclaratoria convincente, evidenciando que sigue sin encontrar la manera de enmendar la que muchos consideran su gran ‘metida de pata’: atacar a la recién laureada Nobel de la Paz, María Corina Machado.

La controversia comenzó más temprano este sábado después del histórico anuncio de Oslo el pasado viernes. En un movimiento que fue calificado de inoportuno y agresivo, Petro interpeló a Machado, exigiéndole explicaciones por una presunta alianza con el «criminal contra la humanidad» Benjamín Netanyahu. La carta fue interpretada de inmediato no solo como un ataque a la figura del momento, sino como una defensa implícita del régimen venezolano al intentar deslegitimar a su principal adversaria.

Ahora, acorralado por las críticas, Petro intenta un control de daños. Su nueva misiva, sin embargo, es una extraña mezcla de rectificación y reafirmación. Mientras niega defender a Maduro, redobla su ataque a Machado, volviéndole a exigir que se aparte de «Netanyahu y sus amigos nazis» y que se comprometa a «detener una invasión».

La estrategia parece ser la de reposicionarse como un actor neutral, un pacificador regional. Advierte que una invasión a Venezuela sumiría a Latinoamérica en «otros cien años de soledad» y ofrece a Colombia como garante del diálogo. «Colombia ayudará con todo al diálogo entre venezolanos, jamás a una invasión a nuestra patria grande», afirmó.

Pero la maniobra llega tarde. Al elegir cuestionar a la Nobel en lugar de celebrar su triunfo, Petro se posicionó en la vereda opuesta a la de la comunidad democrática internacional.

Hamás ha anunciado que comenzará a liberar a los rehenes israelíes en Gaza el lunes por la mañana, tal y como estaba previsto, antes de la «cumbre de paz» presidida por los presidentes egipcio, Abdel Fattah al Sisi, y estadounidense, Donald Trump, el lunes por la tarde en Sharm el Sheij, en presencia de líderes de más de 20 países y del secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

Hamás anunció que comenzará a liberar a los rehenes israelíes en Gaza el lunes por la mañana. La liberación está prevista antes de la “cumbre de paz” el lunes por la tarde en Sharm el Sheij, en la que participan líderes de más de 20 países y del secretario general de la ONUAntonio GuterresIsrael todavía no confirma si asistirá.

La cumbre tiene como objetivo hablar sobre la implementación de la primera fase del acuerdo de alto el fuego en Gaza. Una cumbre que copresiden el mandatario estadounidense Donald Trump y su homólogo egipcio Abdelfatah al Sisi en Sharm el Sheij, la reunión coincide

El presidente francés Emmanuel Macron viajará el lunes a Egipto para abordar con otros asistentes «las próximas etapas de aplicación del plan de paz», informó el sábado la presidencia francesa. También participarán  el jefe de gobierno español, Pedro Sánchez, y la presidenta del Consejo italiano, Giorgia Meloni.

Los rehenes del 7 de octubre serán liberados este lunes, según Hamás

Según el acuerdo de alto el fuego, alcanzado en Egipto y que fue elaborado a partir de un plan de 20 puntos planteados por el presidente estadounidense, Donald Trump, establece la excarcelación de 250 presos palestinos, incluidos algunos que cumplen cadenas perpetuas por ataques mortales. Por su parte, Hamás tiene hasta el lunes para liberar a los 48 rehenes israelíes que siguen en Gaza, algunos vivos y otros fallecidos en cautiverio.

Otros 1.700 palestinos, detenidos por el ejército israelí durante operaciones militares en Gaza desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, también serán liberados como parte del acuerdo de alto el fuego.

El presidente estadounidense anunció que se entrevistará con «muchos dirigentes» en Egipto el lunes para discutir sobre el futuro de Gaza, devastada por más de dos años de guerra.

Con Estados Unidos y Catar, Egipto desempeñó un papel determinante en las negociaciones que condujeron al acuerdo de cese el fuego.

AFP

En cumplimiento del acuerdo de alto al fuego, unos cuatrocientos camiones con ayuda de diversos tipos entrará hoy a la Franja desde Rafah y los otros cruces fronterizos.

Cientos de camiones con ayuda humanitaria comenzaron a entrar este domingo (12.10.2025) en la Franja de Gaza desde Egipto de acuerdo al plan de alto al fuego entre Israel y Hamásalcanzado el jueves pasado. Largas colas de camiones con ayuda se encuentran también en la zona fronteriza de Rafah, a la espera de entrar en la Franja a través de los cruces de Kerem Shalom y al Awja, controlados por Israel, informó el canal de televisión egipcio Al Qahera News.

El medio, próximo a los servicios secretos del país norteafricano, indicó que se espera que a lo largo del día entren unos cuatrocientos camiones cargados de diferentes tipos de ayuda a Gaza. También subrayó que se trata de «la mayor cantidad de ayuda que entra en el enclave palestino desde el principio de la crisis», y aseguró que, además de los que entrarán hoy, «colas de camiones esperan en una carretera de hasta cinco kilómetros de largo» en Rafah para ser enviados a Al Awja o Kerem Shalom.

Se llegará a los 600 camiones diarios

Además de esos vehículos, cargados cada uno con decenas de toneladas de alimentos y material médico, varias cisternas con combustible se han visto en la zona de Rafah y se preparaban para dirigirse hacia los pasos fronterizos. Según el acuerdo, alcanzado el pasado miércoles en Egipto, Israel permitirá la entrada a diario de hasta 600 camiones con ayuda operados por la ONU, organizaciones internacionales autorizadas, el sector privado y países donantes.

El acuerdo de alto el fuego e inicio de la primera fase del plan del presidente de EE. UU., Donald Trump, para la Franja de Gaza entró en vigor este viernes a mediodía local, tras el repliegue de las tropas israelíes de las urbes gazatíes. A partir de entonces, el grupo islamista radical Hamás, considerado una organización terrorista por Israel y otros países, incluido EE. UU. o Alemania, dispondría de tres días para devolver todos los rehenes israelíes retenidos que continúan con vida, entrega prevista para el lunes.

Por Alejandro Peña Esclusa

Apenas se supo la noticia, las redes sociales en Venezuela estallaron con mensajes de alegría, orgullo y esperanza que se difundieron a lo interno del país y entre los ocho millones de exiliados en más de cien naciones diferentes. La mayoría afirmaba que se trataba de un reconocimiento necesario y merecido, aunque algunos se preguntaban qué había hecho María Corina por la paz.

El Comité del Premio Nobel se encargó de explicarlo en una nota de prensa: María Corina recibe este premio por «su lucha para lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia», por «ser uno de los ejemplos más extraordinarios de valentía civil en América Latina», por lograr la hazaña de recolectar y publicar las actas en las elecciones del 28 de julio de 2024 «a pesar del riesgo de acoso, detención y tortura», y, en última instancia, por su decisión de mantenerse en la clandestinidad y seguir luchando «mediante los votos y no mediante las balas».

Ciertamente, uno de los más grandes méritos de María Corina —extendido a todo el pueblo venezolano— es no haber recurrido a la violencia durante 26 largos años de tiranía, mientras que el chavismo le declaró la guerra al pueblo, asesinando, torturando y encarcelando a la disidencia. ¡Cuán distintos son los métodos de la izquierda, que recurre al terrorismo, al secuestro, a la extorsión y al narcotráfico para lograr sus fines!

El chavismo convirtió a Venezuela en un gran campo de concentración, ejerciendo la más abyecta crueldad contra el pueblo venezolano: a unos lo hace morir de hambre y enfermedades, a otros los obliga emigrar, y a otros los persigue de manera inmisericorde. María Corina ha seguido luchando incansablemente y explicando, correctamente, que se trata de «una lucha espiritual entre el bien y el mal». Este galardón obliga a la comunidad internacional a voltear su mirada hacia Venezuela y a comprender el alcance de la tragedia, que pronto se convertirá en epopeya.

María Corina expresó: «¡Dedico este premio al pueblo venezolano que sufre y al presidente Trump por su apoyo decisivo a nuestra causa!». Esto significa que ella apoya una intervención militar internacional; porque, para lograr la paz —no sólo de Venezuela, sino de toda Iberoamérica— es necesario desmantelar el Cartel de los Soles, principal fuente de violencia y de desestabilización en la región.

El Premio Nobel de la Paz para María Corina Machado constituye una reivindicación para ella y para el pueblo venezolano, y también un anticipo de la pronta liberación de Venezuela.

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