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Vía DDC

Díaz-Canel acusa al Comité Noruego de “parcialización” y considera que está “desprestigiado”

La noticia de la entrega del Premio Nobel de la Paz a la líder opositora venezolana María Corina Machado llegó a la prensa oficial de Cuba horas después de dar la vuelta al mundo, mediante una nota publicada en el portal Cubadebate, que acusa al Comité Noruego del Nobel de sumarse a una supuesta “estrategia antivenezolana”.

Según el medio estatal, el presidente del Comité, Jorgen Watne Frydnes, quien describió a Machado como “una figura unificadora de la oposición venezolana” y “uno de los ejemplos más extraordinarios de coraje civil en América Latina”, “olvidó que la opositora ha apoyado sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea a su país, además de respaldar intentos de desestabilización y llamados a desconocer resultados electorales”.

Cubadebate recordó que la oposición encabezada por Machado proclamó la victoria de Edmundo González en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, sin mencionar que, a diferencia del oficialismo, la coalición opositora presentó las actas electorales de los centros de votación como respaldo de sus denuncias.

Sin embargo, el Consejo Nacional Electoral (CNE), controlado por el chavismo, anunció el triunfo de Nicolás Maduro sin ofrecer pruebas que avalaran el resultado.
El régimen cubano fue, de hecho, uno de los pocos gobiernos que reconoció la victoria de su aliado y proveedor de petróleo.

En su intento de desacreditar el galardón a Machado, y apartándose de su discurso habitual contra Washington, Cubadebate citó al director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, quien calificó la decisión del Comité como una elección que “antepone la política sobre la paz”.

Cabe recordar que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había sido postulado al Nobel este año, y que Machado le dedicó el premio en su comunicado de aceptación.

El portal oficialista también calificó al partido Vente Venezuela —fundado por Machado en 2012, de orientación liberal-republicana— como un “partido ultraderechista”, y la acusó de ser “una férrea defensora de una intervención militar en su país para derrocar al Gobierno”.
La acusación contrasta con la posición del régimen cubano, que respaldó la invasión de Rusia a Ucrania.

En la misma jornada, el gobernante Miguel Díaz-Canel reaccionó desde su cuenta en X (antes Twitter), afirmando que el otorgamiento del Nobel a Machado es una muestra del “alto nivel de desprestigio” del Comité Noruego.

“La politización, parcialización y desprestigio del Comité Noruego del Nobel por la Paz ha alcanzado límites insospechados”, escribió el mandatario cubano, pese a que el premio otorgado a la dirigente venezolana es, por naturaleza, un reconocimiento de carácter político.

Las declaraciones de Díaz-Canel y la nota de Cubadebate coinciden con las críticas del exvicepresidente español Pablo Iglesias y la exministra Irene Belarra, ambos del partido Podemos, quienes arremetieron contra el galardón y llegaron a comparar a Machado con Adolf Hitler.

“La verdad es que para darle el Nobel de la Paz a Corina Machado, que lleva años intentando dar un golpe de Estado en su país, se lo podrían haber dado directamente a Trump o incluso a Adolf Hitler a título póstumo. El año que viene que lo compartan Putin y Zelenski. Si ya total…”, escribió Iglesias en X.

Belarra, por su parte, aseguró que “el grado de desprestigio que viven las instituciones internacionales que aspiraban a representar a la humanidad es altísimo” y que “el Nobel de la Paz ahora lo reciben golpistas y criminales de guerra”.

Pietro Parolin, quien fue nuncio en el país caribeño entre 2009 y 2013, también abogó por “la cooperación entre todos los partidos políticos”

El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal italiano Pietro Parolin, manifestó su esperanza de que el Premio Nobel de la Paz 2025, otorgado a la líder opositora venezolana María Corina Machado, “realmente ayude al país” a reencontrarse con la serenidad y la democracia.

“Espero que esta decisión sobre María Corina realmente ayude al país. Que ayude al país a recuperar la serenidad, a redescubrir el camino de la democracia y a la cooperación entre todos los partidos políticos”, expresó Parolin el viernes por la noche, al margen de un acto en Roma, en declaraciones recogidas por medios vaticanos.

Parolin conoce de cerca la realidad venezolana: fue nuncio apostólico en Caracas entre 2009 y 2013, antes de ser llamado por el papa Francisco para ocupar el cargo de secretario de Estado.

El Comité Noruego del Nobel otorgó el galardón a Machado “por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela”. Sin embargo, aún no se sabe si podrá recibirlo personalmente debido a la “grave situación de seguridad” que enfrenta, según advirtió el propio Comité.

Machado permanece en la clandestinidad desde el 9 de enero de 2025, cuando encabezó una protesta en Caracas para defender el reclamado triunfo del opositor Edmundo González frente a Nicolás Maduro.

Tras el anuncio del Nobel, líderes políticos de todo el continente, sin distinción ideológica, felicitaron a la dirigente venezolana y destacaron su ejemplo de valentía.

La Plataforma Unitaria Democrática (PUD) expresó en un comunicado su compromiso con “la libertad” y celebró “en unidad” el reconocimiento a Machado, “la primera mujer venezolana en ganar este prestigioso galardón, que eleva su compromiso con la libertad, la democracia, la justicia y la paz para Venezuela ante los ojos del mundo entero”.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Machado fue “muy amable” al llamarlo y decirle que aceptaba el galardón en su honor. “Realmente te lo merecías”, le respondió el mandatario.

El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó a la opositora como “una voz de unidad en su país”, mientras que el expresidente Barack Obama, Nobel de la Paz en 2009, señaló que Machado “debería inspirar a quienes luchan en forma similar en todo el mundo”.

Desde Colombia, los expresidentes Juan Manuel Santos, Iván Duque y Álvaro Uribe también celebraron la noticia. Santos, Nobel de la Paz 2016, destacó “su valentía y perseverancia en la lucha por la libertad y la paz de Venezuela”, mientras que Uribe proclamó: “¡Viva María Corina, viva la democracia, viva Venezuela, viva Colombia!”.

En Argentina, el presidente Javier Milei resaltó su pelea contra la “narcodictadura de Venezuela”; en Ecuador, Daniel Noboa aseguró que el Nobel demuestra que “las voces valientes se imponen sobre el ruido”; y en Paraguay, Santiago Peña consideró el premio como un respaldo a la “lucha diaria por la democracia”.

El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, sostuvo que el galardón “es para Machado y para todo el pueblo venezolano por su lucha incansable contra la dictadura”.

En Bolivia, los candidatos presidenciales Rodrigo Paz y Jorge Tuto Quiroga coincidieron en destacar la noticia. Paz habló de “profunda emoción y esperanza”, mientras que Quiroga calificó a Machado de “heroína” y afirmó que “el premio mayor llegará cuando Venezuela sea libre”.

La expresidenta boliviana Jeanine Áñez también celebró el anuncio y lo definió como “una noticia con mayúscula”, que recibió “con lágrimas de alegría”.

EFE

Por Arturo Herrera

María Corina Machado vive prisionera en su propio país. No puede salir, no puede competir, no puede ejercer sus derechos más básicos. Aun así, se mantiene firme. Su fuerza no viene del poder, sino de la convicción. Su único delito ha sido creer en la libertad, en la dignidad y en la verdad. Ha enfrentado una dictadura sin armas, sin partido y sin respaldo internacional real, y sigue de pie. En un continente que normaliza la tiranía, ella representa resistencia moral.

Claudia Sheinbaum, en cambio, es el reflejo del poder sometido. No ascendió por mérito ni por independencia, sino por fidelidad. No desafió al régimen: lo heredó. Donde María Corina lucha contra un dictador, Sheinbaum protege a uno. 

Donde una arriesga su libertad por principios, la otra sacrifica los principios por conservar el poder.

Una simboliza el costo de ser libre; la otra, la comodidad de obedecer.

En Venezuela, el poder destruyó la democracia.

En México, la democracia creó un nuevo poder absoluto.

La historia recordará a María Corina como símbolo de resistencia.

Y a Sheinbaum, como un servil pero autoritario títere.

@RealArturoH

Por morfema.press

Vladimir Putin sorprendió esta semana al afirmar que Donald Trump merece el Premio Nobel de la Paz 2025. Pero más allá del respaldo simbólico, el argumento tropieza con una barrera ineludible: las nominaciones al Nobel se cierran el 31 de enero de cada año, y Trump asumió la presidencia apenas 11 días antes, el 20 de enero.

De acuerdo con las normas del Comité Noruego del Nobel, las candidaturas se reciben desde septiembre del año anterior y no pueden incluir logros ocurridos después del cierre del período de nominación. Por tanto, ninguna de las gestiones diplomáticas o acuerdos alcanzados durante el primer año del nuevo gobierno estadounidense puede ser considerada para el premio de 2025.

A lo largo de su primer año en la Casa Blanca, Trump ha declarado que “puso fin o facilitó la resolución de siete conflictos internacionales”, y ahora promueve su mediación en Gaza como un octavo esfuerzo de paz. Si esos resultados se consolidan, su candidatura natural sería para el Nobel de la Paz 2026.

Los siete conflictos que Trump dice haber ayudado a resolver

  1. República Democrática del Congo y Ruanda – Acuerdo de paz firmado en junio de 2025 con mediación de Estados Unidos.
  2. Armenia y Azerbaiyán (Nagorno-Karabaj) – Declaración de paz trilateral rubricada en Washington en agosto de 2025.
  3. Camboya y Tailandia – Acercamiento diplomático tras tensiones fronterizas impulsado por la Casa Blanca.
  4. India y Pakistán – Reanudación de diálogos de alto nivel auspiciados por Washington.
  5. Egipto y Etiopía – Entendimiento sobre la gestión del río Nilo y la represa GERD.
  6. Serbia y Kosovo – Nuevo acuerdo económico y de libre tránsito promovido por el Departamento de Estado.
  7. Israel e Irán – Cese de hostilidades indirectas anunciado en junio de 2025 con mediación estadounidense y qatarí.

Aunque la administración Trump los presenta como “conflictos resueltos”, varios analistas advierten que algunos acuerdos son parciales o carecen aún de implementación real, por lo que su sostenibilidad está por verse.

El “octavo conflicto”: Gaza

En octubre de 2025, Trump anunció un plan de paz de 20 puntos para Gaza, que incluye cese al fuego entre Israel y Hamas, liberación gradual de rehenes y reconstrucción bajo supervisión internacional. El acuerdo, avalado por Israel y con mediación de Qatar y Egipto, ha sido calificado por el propio Trump como “la mayor victoria humanitaria del siglo XXI”.

Sin embargo, observadores del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) y la ONU consideran que el pacto es todavía un alto al fuego provisional y que su éxito dependerá del cumplimiento en los próximos meses.

Un candidato firme para 2026

Si los acuerdos anunciados se consolidan y logran reducir de forma estable los niveles de violencia en esas regiones, Trump podría convertirse en un candidato firme para el Premio Nobel de la Paz 2026.

El Comité Noruego suele valorar procesos verificados, duraderos y con amplio reconocimiento internacional, más que declaraciones políticas o logros iniciales. De hecho, en la historia reciente, solo unos pocos líderes en ejercicio —como Barack Obama en 2009— recibieron el Nobel tan pronto, y su elección fue objeto de fuerte controversia.

Por ahora, la afirmación de Putin tiene un carácter político más que procedimental: un guiño al papel que atribuye a Trump como estabilizador global, pero sin sustento formal dentro de las reglas del Nobel.

El Nobel 2025: María Corina Machado

El Premio Nobel de la Paz 2025 fue finalmente otorgado a María Corina Machado, líder opositora venezolana, por su defensa pacífica de la democracia y los derechos humanos frente al autoritarismo. En un gesto que generó aplausos internacionales, Machado dedicó el galardón al pueblo de Venezuela y al propio Donald Trump, agradeciendo su apoyo a la causa de la libertad en América Latina.

Su mensaje fue interpretado como un símbolo de la conexión entre la lucha por la democracia y los esfuerzos por una paz global basada en la libertad y la dignidad humana.

Vía El Periódico

América Latina ha dado siete Premios Nobel de la Paz desde el primer galardón otorgado al argentino Carlos Saavedra Lamas en 1936 por su mediación en la guerra entre Paraguay y Bolivia. Lo recibió también su compatriota, Adolfo Pérez Esquivel, en 1980, para indigestión de la dictadura militar.

Luego le tocó el turno al diplomático mexicano Alfonso García Robles, el presidente de Costa Rica Oscar Arias, la dirigente social guatemalteca Rigoberta Menchú y el mandatario de Colombia Juan Manuel Santos. Todas las designaciones fueron objeto de consensos y voces críticas. Nada se comparará al premio otorgado a la venezolana María Corina Machado.

«Estoy en shock», confesó la dirigente de Vente Venezuela, el espacio de derechas que con más vehemencia se ha enfrentado a Hugo Chávez y Nicolás Maduro, tras ser durante muchos años una expresión marginal del variopinto espacio opositor en ese país. «¿Qué es esta vaina? Yo no lo puedo creer», le dijo a Edmundo González Urrutia, el exdiplomático que ungió como candidato presidencial en los comicios de 2024, cuando su figura había pasado de los bordes al centro de la acción política para desplazar al Gobierno.

Momento clave

«Creo que me va a llevar mucho más tiempo creer lo que acabo de escuchar», dijo en la mañana del viernes. Todavía se recuerda su momento fulgurante de 2002 que en cierta medida explica este presente. Había fundado Súmate con el propósito de impulsar un referendo revocatorio del mandato de Chávez. Con los años fue ganando protagonismo. Llegó a la Asamblea Nacional (AN, Congreso). Nadie la recordaría por su labor legislativa.

En la memoria de quienes la adoran y la desprecian, entre otros motivos por promover la intervención armada de Estados Unidos, ha quedado grabado el momento en que discutió con el bolivariano frente a todos los parlamentarios. «Expropiar es robar», dijo al plantarle cara al presidente durante su rendición anual de cuentas en 2012 y poner en entredicho el diagnóstico económico del presidente.

Chávez dibujó una sonrisa de superioridad política e intelectual. «Le sugiero que gane las primarias porque está fuera de ranquin para debatir conmigo». Y remató: «Águila no caza moscas».

La frase adquiere por estas horas otro tipo de significado, especialmente para el sector más radical de una oposición que ha vuelto a estallar en pedazos porque no comparte una estrategia común para enfrentar a Maduro. Machado, quien se encuentra en lo que ella llama una «clandestinidad» pero que, según analistas, es un sigilo tolerado por el Palacio de Miraflores, había apoyado decisivamente a Donald Trump y su política contra el Gobierno, en particular los recientes hundimientos de embarcaciones en el Caribe sur.

El Premio Nobel ha tenido un inmediato efecto en una Venezuela que madrugó por las novedades políticas. La figura de Machado ha recuperado nuevamente la centralidad, otra vez por un acontecimiento externo. La palabra «liberación» ha vuelto a recorrer las redes sociales.

El coordinador político internacional dijo que “este premio fortalece la esperanza de que muy pronto se pueda inaugurar el gobierno de transición presidido por Edmundo González y María Corina Machado”.

El coordinador político internacional, Antonio Ledezma, considera que el premio nobel de María Corina Machado hace visible la esperanza de Venezuela por recuperar pronto su libertad. 

El dirigente político, exiliado en España, dio declaraciones que difundió en un video tras conocerse la noticia de que Machado fue galardonada, este viernes 10 de octubre, con el premio Nobel de la Paz 2025.

El Comité Noruego del Nobel señaló que Machado recibe el premio por su incansable lucha para lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia en Venezuela. 

“Hoy el mundo reconoce con el Premio Nobel de la Paz a una mujer que ha hecho de la verdad su única estrategia, y de la dignidad su arma más poderosa”, dijo Ledezma. 

Machado, quien permanece en la clandestinidad, recibió las felicitaciones de numerosos dirigentes políticos, organismos internacionales y jefes de gobierno, entre ellos el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. 

Ledezma considera que el galardón “fortalece la esperanza de que muy pronto se pueda inaugurar el gobierno de transición, presidido por Edmundo González y María Corina Machado”

“Su lucha ha mantenido viva la exigencia de elecciones libres, instituciones legítimas y soberanía ciudadana”, dijo el exalcalde metropolitano de Caracas. 

“Este reconocimiento internacional llega en un momento crucial: cuando Venezuela y toda América Latina enfrentan el desafío de resistir la expansión del autoritarismo y la corrupción transnacional”, agregó. 

Ledezma dijo que “la voz de María Corina, amplificada ahora por el eco del nobel, nos recuerda que la libertad no es una consigna, sino una tarea que se cumple cada día”.

“Por eso, este premio nos compromete aún más a sostener la lucha democrática en todos los espacios donde aún sea posible hacer oír la verdad de Venezuela”, dijo el dirigente político en el exilio.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió a la dirigente opositora venezolana María Corina Machado luego de que esta dedicara el Premio Nobel de la Paz que recibió a él y al pueblo de Venezuela.

Durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Trump relató que Machado lo había contactado personalmente para expresarle su agradecimiento y dedicarle el reconocimiento.

“La persona que recibió el Premio Nobel hoy me llamó y me dijo: ‘Estoy aceptando esto en tu honor porque realmente te lo merecías’. Fue una cosa muy amable de su parte”, declaró el mandatario estadounidense.

Trump agregó que ha estado en comunicación constante con la líder venezolana y reiteró su respaldo a la lucha por la restauración de la democracia en Venezuela.

“Fue muy amable. Y la he estado ayudando en todo momento. Necesita mucha ayuda. En Venezuela, hay un desastre”, afirmó el presidente.

Machado, quien fue galardonada por “su incansable trabajo promoviendo los derechos democráticos para el pueblo de Venezuela”, publicó un mensaje en inglés tras la ceremonia:

“¡Dedico este premio al sufrido pueblo de Venezuela y al presidente Trump por su decidido apoyo a nuestra causa!”, escribió en sus redes sociales.

El gesto de Machado fue ampliamente comentado en medios internacionales y redes sociales, donde se destacó el simbolismo político del reconocimiento y su impacto en el escenario hemisférico.

El Nobel de la Paz otorgado a la líder venezolana representa un respaldo internacional a su esfuerzo por promover la libertad y los derechos humanos en un país sumido en una prolongada crisis política, económica y social.

La fuerza operativa, dirigida por el Comando Sur, reforzará las acciones del Gobierno de Donald Trump contra el narcotráfico y podría actuar en el hemisferio occidental

El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció este viernes la creación de un nuevo grupo de trabajo antinarcótico que se sumará a los esfuerzos del Gobierno de Donald Trump para enfrentar a los carteles de la droga.

Durante una ceremonia en el Pentágono, en Arlington, Virginia, Hegseth aseguró que el objetivo del nuevo cuerpo será “terminar con los carteles de droga y mantener la seguridad en Estados Unidos”.

La unidad, que operará bajo la Segunda Fuerza Expedicionaria de Marines (II MEF) y el Comando Sur de EE. UU., tendrá la capacidad de ejecutar operaciones en el extranjero, ampliando las acciones militares y de inteligencia en la región. Entre los antecedentes de esta estrategia figuran el despliegue de vehículos navales en el mar Caribe y la interceptación de narcolanchas procedentes de Venezuela.

“El II MEF sincronizará y aumentará los esfuerzos antinarcóticos en todo el hemisferio occidental. Con esto mejoramos nuestra capacidad para detectar, desarticular y desmantelar las redes de tráfico ilícito con mayor rapidez y profundidad”, informó el Comando Sur en un comunicado.

Aunque aún no se ha confirmado si esta fuerza contará con facultades o atribuciones especiales, fuentes del Pentágono indicaron que podría integrarse a operaciones conjuntas con países aliados en América Latina.

El presidente Trump, por su parte, ha reiterado que su administración considera “atacar puntos clave del tráfico de droga dentro de Venezuela” como parte de su estrategia de disuasión contra los carteles transnacionales.

Según el coronel Calvert Worth, quien podría liderar el grupo, la iniciativa tendrá un enfoque principalmente marítimo:

“Se trata principalmente de una iniciativa marítima. Nuestro equipo aprovechará las patrullas navales, la vigilancia aérea, las interceptaciones de precisión y el intercambio de inteligencia para combatir el tráfico ilícito”, explicó Worth.

La creación de este grupo refuerza el viraje de la política de seguridad estadounidense hacia una doctrina de disuasión activa en el hemisferio, con énfasis en la cooperación interagencial y militar para contener las amenazas vinculadas al narcotráfico.

Por Paola Romero

“No lo puedo creer”, dijo María Corina Machado en redes sociales, minutos después de recibir el Premio Nobel de la Paz 2025 hoy. ¿Tiene razón en estar sorprendida? Los venezolanos no han visto a Machado desde enero, pues se ha visto obligada a esconderse tras las incesantes amenazas de muerte del régimen de Nicolás Maduro. Se comunica con sus partidarios mediante videos y grabaciones de audio de WhatsApp. Mantiene la esperanza e insiste en que sigue en Venezuela. Nadie duda de ello.

Pero ¿por qué otorgarle un premio de la paz a la líder de la oposición democrática venezolana? Sus «victorias» concretas pueden enumerarse: ganar, en alianza con su candidato Edmundo González Urrutia, las elecciones presidenciales de julio de 2024 contra Maduro y presentar ante las Naciones Unidas las pruebas físicas del fraude electoral subsiguiente. Sin embargo, este premio es un reconocimiento más profundo de su lucha personal, de usar su propia vida como una encarnación de principios.

La coherencia es una moneda rara en política, pero Machado la ha convertido en su sello distintivo. Su activismo inicial contra el presidente socialista Hugo Chávez buscaba defender la transparencia electoral en Venezuela. Prohibida su candidatura y acusada de varios cargos infundados, ha sido agredida , se le ha prohibido salir del país y se la ha separado de sus hijos, quienes actualmente residen en el extranjero.

A pesar de todos los esfuerzos de Maduro por silenciarla, Machado convocó al país en un camión el año pasado, renovando la confianza popular en que una Venezuela libre, democrática y pacífica era posible. Con el paso de los meses tras su ilegítima autoproclamación como presidente en enero, Machado tuvo que presenciar cómo su séquito inmediato, compuesto por compañeros líderes de la oposición, amigos y aliados de la causa democrática, era llevado a prisión, uno tras otro. Algunos simplemente desaparecieron . Ahora, en la clandestinidad, ¿aún conserva la firmeza para mantenerse firme en sus convicciones?

La semana pasada, Machado habló en vivo con sus seguidores sobre el orgullo que siente por la desobediencia silenciosa que se vive a diario en Venezuela. Explicó que su país se encuentra en la fase de resolución de su lucha democrática, insistiendo en que si unimos los cabos, veremos que Venezuela está encaminada hacia una transición ordenada. ¿Acaso Machado sabe algo que nosotros desconocemos?

En medio de una grave crisis económica, millones de personas han huido del país. Además de la inflación galopante y la impunidad, Venezuela se encuentra ahora en el centro del plan de la administración Trump, liderada por Marco Rubio, para erradicar el narcotráfico en la región. Anoche, un avión de transporte militar estadounidense C-17 Globemaster aterrizó en Trinidad y Tobago, en un despliegue ininterrumpido de control en el Caribe. Maduro, quien tiene una recompensa de 50 millones de dólares por su captura, afirma estar preparado para responder a cualquier agresión internacional. Mientras tanto, los venezolanos centran sus esfuerzos en cubrir sus gastos.

Es en el contexto de esta crisis geopolítica, económica e institucional que Machado recibe un reconocimiento que se merece por completo. Se trata de un premio simbólico que reconoce la valentía no solo de una mujer, sino de una causa colectiva. La última vez que fue vista en público, Machado fue obligada a subirse a una motocicleta desconocida y secuestrada brevemente . El presidente Donald Trump le dijo explícitamente a Maduro que no la tocara, y fue liberada de inmediato.

Un luchador decidido contra el totalitarismo, Albert Camus aceptó el Premio Nobel de Literatura de 1957 «como un homenaje a todos aquellos que, compartiendo la misma lucha, no han recibido ningún privilegio, sino que, por el contrario, han conocido la miseria y la persecución». Cabría imaginar a Machado repitiendo esas mismas palabras.

Vía Semana

El Congreso declaró la “incapacidad moral permanente” de la mandataria. Asume José Jerí en medio de denuncias y un país al borde del colapso institucional.

En la madrugada del viernes, el Congreso del Perú aprobó la destitución de Dina Boluarte como presidenta de la República, tras un proceso relámpago por “incapacidad moral permanente”. Con esta decisión, el país andino suma ya siete mandatarios en apenas nueve años, confirmando la prolongada crisis de gobernabilidad que lo aqueja desde 2016.

El nuevo jefe de Estado es José Jerí Oré, hasta ahora presidente del Congreso, quien juró el cargo de manera inmediata. Sin embargo, su designación ha reavivado controversias y denuncias del pasado, sumando incertidumbre a un escenario político ya desgastado.

Un ciclo de inestabilidad sin fin

Desde la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski en 2018, Perú ha atravesado una sucesión vertiginosa de gobiernos truncos: Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti, Pedro Castillo, Dina Boluarte y ahora José Jerí. La caída de Boluarte ocurre tras menos de tres años en el poder, luego de haber sucedido a Castillo tras su fallido intento de autogolpe en diciembre de 2022.

Protestas, escándalos y desgaste

El mandato de Boluarte estuvo marcado desde el inicio por la violencia social. Las protestas en su contra dejaron cerca de 50 muertos y múltiples denuncias de abuso de autoridad. Su popularidad cayó a mínimos históricos: según Ipsos, solo el 3 % de los peruanos aprobaba su gestión.

A estos problemas se sumaron acusaciones de corrupción, como el caso Rolexgate, en el que se le atribuye haber recibido relojes y joyas de lujo sin declararlos, presuntamente obsequiados por el gobernador de Ayacucho, Wilfredo Oscorima. También se investiga una red de tráfico de influencias vinculada a su hermano, por el cobro de sobornos en designaciones públicas.

La inseguridad, detonante final

Paradójicamente, los escándalos de corrupción no fueron lo que provocó su salida. Lo que desató la destitución fue la crisis de seguridad que atraviesa el país. En los últimos meses, las extorsiones, asesinatos y redes de minería ilegal se dispararon, sin que el Gobierno ofreciera respuestas efectivas.

“El principal motivo está relacionado con el incremento de la inseguridad y la inacción del Gobierno frente al crimen organizado. El tiroteo en el concierto del grupo Aguamarina, que fue víctima de extorsión, terminó por rebasar el vaso”, explicó a SEMANA Ricardo Guerra, periodista del diario Gestión de Perú.

Un nuevo presidente bajo sospecha

José Jerí Oré, de 38 años y militante del Partido Somos Perú, asume la presidencia con el reto de conducir el país hasta las elecciones generales previstas para abril de 2026. Sin embargo, su historial genera inquietud: fue grabado en un bar durante la pandemia, enfrentó una denuncia por violación sexual —de la que fue absuelto— y ha sido señalado por presunto enriquecimiento ilícito y cobro de coimas.

El panorama es incierto. Mientras el país intenta contener el desbordamiento del crimen y la desconfianza ciudadana, la destitución de Boluarte confirma que la crisis política peruana no da tregua.

“Perú vive atrapado en un ciclo de inestabilidad donde ningún presidente logra completar su mandato. La falta de confianza en las instituciones y el uso recurrente de la vacancia presidencial como arma política mantienen al país en vilo”, concluye Guerra.

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