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Confirmó este viernes el Organismo Internacional de Energía Atómica el traslado del uranio enriquecido a poco más del 20 %, proveniente del combustible de un reactor en desuso del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas

El Organismo Internacional de Energía Atómica (Oiea) confirmó este viernes 8 de mayo que participó en el reciente traslado de Venezuela a Estados Unidos de 13 kilos de uranio enriquecido a poco más del 20 %, proveniente del combustible de un reactor en desuso, en una operación realizada bajo estrictas medidas de seguridad.

También autoridades del Reino Unidos estuvieron involucradas en esta acción, indicó en un comunicado el Oiea, la agencia del sistema de Naciones Unidas encargada de velar por el uso pacífico de la tecnología nuclear.

“En el marco de una operación compleja y delicada, los tres países implicados —el Reino Unido, Estados Unidos y Venezuela— y el Oiea colaboraron estrechamente para garantizar que la carga de 13 kilogramos de uranio altamente enriquecido fuera transportada de forma segura por tierra y mar desde Sudamérica hasta Norteamérica”, indica la nota.

A finales de abril, un convoy nocturno protegido por el ejército venezolano partió del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic) hacia Puerto Cabello, donde el contenedor de combustible fue cargado en un barco británico, que inmediatamente se dirigió a los Estados Unidos.

El combustible fue traslado luego hasta al emplazamiento de Savannah River del Departamento de Energía de los Estados Unidos, en Carolina del Sur, donde llegó a principios de mayo en perfecto estado, aseguró el organismo.

El uranio, en forma de combustible nuclear enriquecido a poco más del 20 % del isótopo fisionable uranio-235, fue sacado del reactor de investigación del Ivic, que estaba fuera de servicio desde 1991.

Durante las tres décadas de su vida útil, el reactor venezolano utilizó combustible nuclear que contenía uranio procedente tanto de Estados Unidos como del Reino Unido.

“Tras esta misión, ya no queda combustible en el reactor”, aseguró el Oiea.

El organismo con sede en Viena lleva años apoyando los esfuerzos internacionales para eliminar el uranio altamente enriquecido de los reactores de investigación en todo el mundo con el fin de reducir los riesgos de proliferación asociados con el uranio enriquecido a niveles más altos.

Si bien la mayoría de los reactores de investigación se construyeron en las décadas de 1960 y 1970 requería uranio altamente enriquecido para realizar experimentos científicos, hoy en día gran parte de estas actividades se pueden llevar a cabo utilizando uranio de bajo enriquecimiento (LEU), en el que la concentración de uranio-235 es inferior al 20 %, explica el Oiea.

EFE

En un nuevo capítulo de la ya crónica crisis de servicios públicos en Venezuela, la administración de Delcy Rodríguez ha optado por una táctica conocida: socializar las fallas y privatizar las soluciones. Durante la inauguración del XII Congreso Nacional de Avicultura, la funcionaria instó al sector privado a aumentar su capacidad de autogeneración, una solicitud que, bajo el velo de la «cooperación», esconde la incapacidad del Estado para garantizar la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

A continuación, los puntos clave que desnudan la fragilidad del discurso oficial:

  1. El «éxito» de una demanda insatisfecha

Rodríguez justificó la presión sobre el sistema afirmando que el consumo alcanzó su pico más alto en nueve años. Sin embargo, lo que el Ejecutivo presenta como un síntoma de «recuperación económica», los especialistas lo traducen como un sistema que trabaja al límite de su obsolescencia. Atribuir la crisis exclusivamente al crecimiento y al cambio climático es ignorar casi dos décadas de falta de inversión, desprofesionalización y opacidad en el mantenimiento de las plantas termoeléctricas e hidroeléctricas.

  1. Autogeneración: ¿Impulso o imposición?

El llamado a que las empresas «pongan a disposición» su propia energía no es una invitación al progreso, sino una transferencia de costos operativos a un sector privado ya golpeado por la voracidad fiscal y las deficiencias logísticas.

El costo: Mantener plantas eléctricas propias eleva drásticamente los costos de producción.

La ironía: Se le pide al empresario que genere su propia energía mientras el Estado mantiene el monopolio de la distribución y el control de los combustibles necesarios para alimentar dichos generadores.

  1. El eterno «Plan de Recuperación»

Por enésima vez, el Gobierno anuncia un Plan de Recuperación del Sistema Eléctrico que será presentado ante el Consejo Nacional de Economía. Tras años de promesas incumplidas y estados de «emergencia eléctrica» decretados sin resultados tangibles, el anuncio genera más escepticismo que esperanza. La frase «llegó la hora» suena más a un reconocimiento de urgencia ante el desborde de la situación que a una planificación estratégica real.

Análisis de la Redacción:

Mientras el Ejecutivo pide «uso racional» a una ciudadanía que ya vive sometida a planes de racionamiento no oficializados (los mal llamados «bajones» y cortes prolongados), la realidad es que el SEN no parece estar listo para el «impulso económico» que el propio Gobierno promociona.

La pregunta que queda en el aire para las cámaras empresariales es clara: ¿Se está invitando al sector privado a ser socio del desarrollo o a ser el financista de una infraestructura estatal en ruinas? La respuesta, al ritmo de los constantes apagones, parece ser la segunda.

“La muerte de su hijo, es el regalo del régimen a la madre de Víctor Hugo Quero”, esto a horas de celebrarse el Día de las Madres en Venezuela.

Esta fue la aseveración que emitió Omar González Moreno ante el horroroso reconocimiento de los socialistas sobre la muerte de un preso político y el engaño que sostuvieron por más de un año.

González Moreno aseguró que la muerte de Víctor Hugo Quero es otra de las atrocidades cometidas por un modelo inhumano y una ideología “manchada de sangre”.

Recordó que en el mes de enero de 2025 fue detenido Víctor Hugo Quero Navas de forma arbitraria y desde ese momento sus familiares denunciaron su desaparición forzada.

“En esa oportunidad,  funcionarios encapuchados de la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim), según relataron los testigos, se lo llevaran sin revelar su paradero; y ahora aparecen con su cara muy lavada a admitir la muerte de un venezolano bajo su custodia”.

Sin energía

El integrante de Vente Venezuela afirmó que “la encargada se queda sin energía, de la misma forma que el país vive a oscuras debido a los cortes eléctricos”.

Denunció que los suspensión de servicio de electricidad por 4 o 6 horas y más es una demostración del colapso y la incapacidad de resolución de problemas que poseen los hermanos Rodríguez.

“Aquí la única forma de que Venezuela empiece a cambiar como debe ser, es con María Corina Machado al frente del gobierno en nuestro país; así de sencillo”.

Guerra de micrófono

Omar González se burló de la “Guerra de micrófono” que llevan adelante los propagandistas del régimen socialista venezolano.

“Se caen a cuchillo entre ellos, los mentirosos de siempre. Unos porque los sacaron de nómina y les quitaron sus prebendas, como los casos de Mario Silva y el argentino Michello, y otros preservando sus cuotas económicas. Una batalla de esbirros de las redes sociales”.

Por Nelson Hernández

El aumento de producción de petróleo (165 kBD) en el 1er trimestre del 2026, requirió un aumento en la capacidad eléctrica de 300 MW.

Hipótesis

En lo que va de año, la población venezolana manifiesta que los apagones se han incrementado en número, frecuencia y duración. Piensan que esta situación esta asociada al repunte de la producción petrolera.

En tal sentido, se establece la siguiente hipótesis central:  

«El incremento en la frecuencia e intensidad de los apagones en Venezuela es una consecuencia directa del repunte en la actividad de la industria petrolera.»

Dado que el resto de los sectores económicos (comercio, industria ligera y residencial) se encuentran en un estado de estancamiento de demanda, y que el sistema eléctrico no posee margen de reserva, se podría inferir que el actor principal es la industria petrolera. Cada megavatio (MW) adicional de carga base que la industria de los hidrocarburos  importa del SEN para elevar la producción, “quitado” al suministro a la población  mediante racionamientos forzados (apagones) para evitar un posible colapso de las líneas de transmisión troncales.

Metodología de Análisis

Para validar la hipótesis, se aplicó un método de aislamiento de variables y correlación técnica:

  • Aislamiento de Carga: Se descartó el crecimiento orgánico de la economía civil como causa del aumento de la demanda máxima observada en las regiones de Occidente y Oriente.
  • Correlación Temporal: Se contrastó el salto en la demanda máxima del primer trimestre de 2026 con el reporte de producción de crudo de los mismos meses, identificando un paralelismo casi perfecto (especialmente el «salto de marzo»).
  • Cálculo de Intensidad Eléctrica: Se utilizó el diferencial de carga sobre el SEN para deducir cuánto del esfuerzo energético total de la producción está recayendo sobre la red pública.
  • Validación Térmica: Se compararon los requerimientos energéticos totales (BTU) frente a la capacidad de entrega eléctrica (MW) para identificar el límite de saturación de la infraestructura.

Data a Analizar

La grafica a continuación muestra parámetros eléctricos y petroleros referentes a la demanda máxima eléctrica en la región occidental (Zulia y Falcón) y oriental (Anzoátegui y Monagas) donde se encuentra la mayor actividad petrolera. La producción petrolera pertenece al total nacional para las fechas indicadas.

Índices Utilizados para la Demostración

Para que el modelo fuera consistente en cuanto al uso eléctrico y la producción de petróleo, se escogieron dos índices: 

Índice de Intensidad Energética Total (IET):

  • Valor: 297 kWh/B  (equivalente a $1.01 MBTU/B).
  • Uso: Representa la energía total (calórica, térmica y mecánica) necesaria para extraer un barril de petróleo. Gran parte de esta energía proviene de gas asociado o autogeneración que no depende del SEN.

Índice de Intensidad Eléctrica sobre la Red (IER):

    • Valor: Corresponde a valores promedios internacionales que se encuentran entre 40 y 45 kWh/B. Se tomo el valor de 44 kWh/B
    • Uso: Representa la potencia neta que la industria le exige al sistema eléctrico nacional. Es el índice que explica por qué, con solo un 15 %   (44 kWH/297 kWh) de dependencia eléctrica directa para el crecimiento, la industria logra desestabilizar la red nacional.

La Demostración: El incremento de 165 kBD entre enero y marzo requirió exactamente 300 MW (196 Occidente y 104 oriente) de carga base adicional que registran las tablas. Al superar los 2500 MW de máxima demanda en Occidente en marzo, el sistema eléctrico regional alcanzó su límite estructural, disparando los apagones sistémicos que validan la hipótesis.

Por otra parte, occidente (Zulia/Falcón) y oriente (Anzoátegui/Monagas) son los nodos críticos de producción petrolera. Si la demanda eléctrica sube allí pero la generación térmica local no ha crecido al mismo ritmo, estas regiones dependen enteramente de la transmisión desde el Gurí. Al saturarse las líneas de transmisión para alimentar estas cargas industriales, el sistema pierde estabilidad, provocando los apagones por sobrecarga o racionamiento preventivo.

Balance Eléctrico: Industria Petrolera vs. Red (Marzo 2026)

Con una producción de 988 kBD (273 en occidente y 715 en oriente) , el desglose de potencia eléctrica es el siguiente:

  • Demanda Eléctrica Petrolera Estimada: 1811 MW (988 * 44 / 24 horas)
  • Demanda Total de las Regiones (Occ+Ori): 4916 MW.
  • Peso del Petróleo en el SEN: El sector petrolero está consumiendo el 36.8% (1811 / 4916) de toda la electricidad disponible en esas regiones.

Prospectiva Producción de Petróleo

El análisis demuestra que existe un límite estructural: alcanzar la meta de 1.2 MBD de producción de petróleo para finales de 2026 requerirá aproximadamente 400 MW adicionales de la red. Sin la incorporación de soluciones de emergencia como generación flotante (gabarras) o autogeneración dedicada por parte de las empresas mixtas, el cumplimiento de la meta petrolera es físicamente incompatible con la estabilidad eléctrica del país.

Conclusión

La hipótesis de que el aumento de apagones obedece al repunte petrolero tiene sustento matemático. Los datos muestran una tendencia alcista clara y acelerada en los últimos dos años. Si esta carga eléctrica no está siendo compensada con generación térmica propia de la industria (autogeneración), efectivamente se convierte en el principal disparador de la inestabilidad del SEN que se percibe como un aumento en los apagones.

El sector petrolero demanda energía de forma continua y estable (24/7). Al reactivarse pozos o estaciones de flujo en zonas remotas de Occidente o el Oriente profundo, se fuerza el transporte de energía desde Guayana a través de líneas de transmisión que ya presentan niveles críticos de obsolescencia.

Al ser el petróleo la fuente de ingresos del país, el sistema tiende a priorizar el suministro eléctrico a las áreas operativas. Si la generación total no sube al ritmo de esa «nueva actividad», el sistema debe aplicar racionamiento en los sectores distintos al petrolero para mantener estables los niveles de tensión en los nodos críticos del SEN y evitar un apagón prolongado.

El «repunte» petrolero actúa como una carga parásita sobre una red debilitada, validando la tesis de que los apagones actuales son el «impuesto» que paga la sociedad civil para permitir la operatividad de los campos. No es que el sector petrolero esté «dañando» el sistema per se, sino que su reactivación está exponiendo la incapacidad estructural del SEN para manejar cargas industriales pesadas sin una modernización previa.

En definitiva, el sistema eléctrico – petrolero, es un sistema suma cero mientras no se incorpore autogeneración dedicada por parte de la industria petrolera o se recupere la generación térmica local, el beneficio de un sector (aumento de producción de crudo) se traduce matemáticamente en la pérdida del otro (incremento de racionamientos para la población).

La vía mas rápida para superar la situación es dándole cabida a la autogeneración privada, con solar y/o eólica, mediante políticas públicas que permitan la importación de materiales y equipos a precios competitivos. En otras palabras, darle prioridad a la conformación del prosumer.

ANEXO

Resumen Ejecutivo para la Ciudadanía

¿Por qué se han intensificado los apagones en el primer trimestre de 2026?

Este documento técnico demuestra que existe una relación directa entre el esfuerzo por producir más petróleo y la falta de estabilidad eléctrica en nuestros hogares. A continuación, se explican los puntos clave en lenguaje sencillo: 

  • La Red Eléctrica está al Límite: El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) no tiene margen de reserva. Esto significa que funciona como una balanza: para darle energía a un sector nuevo, hay que quitársela a otro. 
  • El Petróleo es el «Gran Consumidor»: Dado que el resto de la economía (comercios y casas) está estancada, el único actor que ha aumentado su demanda de electricidad es la industria petrolera para reactivar pozos y estaciones. 
  • El «Salto de Marzo»: Entre enero y marzo de 2026, la producción subió de 823 a 988 mil barriles diarios (kBD). Este crecimiento necesitó 300 megavatios (MW) adicionales de la red pública, lo que equivale a la electricidad que consumen miles de hogares. 

Impacto por Regiones (Datos a Marzo 2026):

  • En Oriente (Anzoátegui/Monagas): La industria petrolera produce 715 kBD y consume el 54 % de toda la electricidad disponible en la región.
  • En Occidente (Zulia/Falcón): Aunque produce menos (273 kBD), su consumo representa el 20 % de la demanda regional.

¿Por qué el Zulia sufre más? 

A pesar de que el porcentaje de consumo industrial es menor que en Oriente, la red de Occidente es mucho más frágil. Al superar los 2500 MW de carga en marzo, el sistema en el Zulia luce que alcanzó su límite físico, lo que obliga a las autoridades a aplicar cortes eléctricos para evitar un colapso total de las líneas que traen energía desde el Gurí. 

Conclusión

Los apagones actuales funcionan como un «impuesto» a la población. Mientras la producción petrolera siga subiendo sin que la industria instale o recupere sus propias plantas eléctricas (autogeneración), el sistema seguirá priorizando la actividad petrolera por encima del bienestar eléctrico de los ciudadanos. 

Nelson Hernández es ingeniero energista @XXIenergia Académico de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat de Venezuela

Por Brian De Santis

El subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, concedió una entrevista exclusiva a NTN24 el 5 de mayo de 2026, en la que intentó explicar la política de Washington ante la transición en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. Sin embargo, sus declaraciones contienen varias contradicciones evidentes.

Declaraciones textuales clave de Landau:

  • “Es un momento sumamente delicado, hay que tener un poco de paciencia”.
  • “La transición comenzó apenas hace cuatro meses. No es que haya llevado mucho tiempo y todavía creo que hay que tener un poco de paciencia”.
  • “Estamos trabajando con el gobierno que existe en Venezuela, pero también estamos incentivando y empujando reformas políticas a la vez” (con Delcy Rodríguez a la cabeza).
  • “Sí, estamos trabajando con las autoridades venezolanas para incentivar el desarrollo económico”.
  • “Estamos en contacto constante con las autoridades venezolanas. Para asegurarnos de que esos fondos [petroleros] sean usados para usos legítimos”.
  • “La evolución política y económica del país tiene que ir de la mano”.
  • “El paso económico no tiene que adelantarse demasiado del paso político”.
  • “La incertidumbre es el peor enemigo de la inversión”.
  • “Los inversores van a querer ciertas garantías de la situación política para invertir”.
  • “Tenemos esta meta de llegar a un punto donde puede haber una transición democrática en Venezuela”.

Las 4 contradicciones principales:

1- Transición democrática vs. continuidad del régimen

Landau afirma que la meta es una transición democrática y que esta ya “comenzó hace cuatro meses”. Sin embargo, reconoce abiertamente que su gobierno está trabajando directamente con el mismo régimen (Delcy Rodríguez “a la cabeza”) y manteniendo “contacto constante” con las autoridades actuales. Esto es contradictorio: no se puede hablar de transición democrática mientras se negocia y legitima políticamente al principal remanente del madurismo.

2- Paciencia vs. urgencia económica

Insiste en que hay que “tener un poco de paciencia” porque solo han pasado cuatro meses y es un “momento sumamente delicado”. Al mismo tiempo, reconoce que la incertidumbre es el peor enemigo de la inversión y que los inversores exigen garantías políticas claras. Si la incertidumbre es tan dañina, pedir paciencia prolongada es contraproducente. Cuatro meses después de la captura de Maduro, el mercado y la población esperan señales concretas, no llamados a la calma indefinida.

3- “Político y económico deben ir de la mano” vs. avanzar económicamente con el viejo régimen

Afirma que el paso económico no debe adelantarse al político, pero simultáneamente habla de contacto constante con las autoridades del régimen para el manejo de los fondos petroleros y el incentivo al desarrollo económico. En la práctica, ya se está avanzando en lo económico con los mismos actores que él califica como responsables de “un desastre económico después de más de 20 años de mal gobierno”.

  1. Reconocimiento del desastre vs. socios preferenciales

Califica 20+ años de chavismo como un “desastre económico”, pero convierte a los cuadros de ese mismo proyecto en sus interlocutores principales para las reformas.

Las declaraciones de Landau reflejan una política ambigua: retóricamente promete una transición democrática, pero en los hechos opta por una continuidad negociada con el chavismo remanente. Esta ambigüedad es precisamente la fuente de la incertidumbre que él mismo critica. En diplomacia, este tipo de mensajes mixtos suelen generar desconfianza tanto en inversores como en la población venezolana, que percibe que no hay una ruptura clara con el pasado.

Conclusión estratégica en clave de Teoría de Juegos

Las contradicciones no son errores discursivos: son la manifestación verbal de un dilema de credibilidad típico en transiciones pos-autoritarias negociadas. EE.UU. está jugando un juego de doble nivel (two-level game): uno doméstico/internacional (retórica de “nuevo amanecer” y transición democrática) y otro con el régimen remanente (negociación pragmática por estabilidad y recursos).El costo es alta incertidumbre (precisamente lo que Landau identifica como enemigo).

En términos de teoría de juegos, mientras no resuelvan el problema de compromiso creíble (por ejemplo, mediante garantías institucionales fuertes o cronograma claro), el equilibrio seguirá siendo lento, inestable y generador de críticas.

Vea

Vía NTN24

En medio de las críticas de varios sectores, tanto en Venezuela como en Estados Unidos sobre la incertidumbre que ha generado una transición política en el país sudamericano, el subsecretario de Estado, Christopher Landau, habló al respecto en exclusiva para NTN24.

Landau aseguró que “la evolución política y económica del país tiene que ir de la mano y eso se complica”. Además, expresó que “los inversores van a querer ciertas garantías de la situación política para invertir”. “La incertidumbre es el peor enemigo de la inversión, entonces estamos trabajando con las autoridades venezolanas para incentivar el desarrollo económico”, agregó.

En ese sentido, señaló que Venezuela “es un desastre económico después de más de 20 años de mal gobierno” y aseguró que, además de lo económico, trabajan en reformas políticas con Delcy Rodríguez a la cabeza del régimen. “Sí, estamos trabajando con el gobierno que existe en Venezuela, pero también estamos incentivando y empujando reformas políticas a la vez”, detalló.

Sobre las críticas ante la incertidumbre con respecto al futuro político de Venezuela, Landau aclaró que “el paso económico no tiene que adelantarse demasiado del paso político”.

“Eso es muy delicado y en eso estamos, pero les puedo asegurar que tenemos esta meta de llegar a un punto donde puede haber una transición democrática en Venezuela y donde la inversión sea protegida y tenga garantías”, subrayó.

En cuanto al uso de los fondos de los ingresos de la industria petrolera, el funcionario de la administración Trump dijo que están “en contacto constante con las autoridades venezolanas”. “Para asegurarnos de que esos fondos sean usados para usos legítimos y que no sean desviados hacia otros tipos de asuntos”, indicó.

Por último, dijo que es un “momento sumamente delicado” e insistió en que la “transición comenzó apenas hace cuatro meses”. “No es que haya llevado mucho tiempo y todavía creo que hay que tener un poco de paciencia”, concluyó.

Vía New York Times

El presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos controlaría las ventas de petróleo venezolano. El gobierno de Trump dijo que Venezuela presentaría presupuestos mensuales a la Casa Blanca, y Estados Unidos dijo que había contratado auditores para comprobarlos.

La nueva dirigente de Venezuela y aliada de Trump, Delcy Rodríguez, dijo que el público podría rastrear cada dólar del petróleo en un nuevo sitio web.

Sin embargo, por ahora ninguna de estas iniciativas ha aclarado el destino del dinero petrolero de Venezuela, lo que suscita interrogantes sobre la voluntad política tanto en Washington como en Caracas.

Sin embargo, incluso con las mejores intenciones, el plan de Washington para demostrar cómo y dónde se gastan las riquezas petroleras de Venezuela constituiría una tarea colosal. Décadas de saqueo han dejado a Venezuela con una industria petrolera opaca y profundamente corrupta, un problema que Rodríguez no logró resolver en gran medida durante su gestión previa al frente de la economía nacional.

Por cada dos dólares que Venezuela obtuvo de la venta de petróleo a principios de esta década, un dólar fue robado, según revelan documentos internos y estadísticas oficiales.

Lo que está en juego es aún mayor hoy en día. Para Trump, su plan para liberar el inmenso potencial petrolero de Venezuela mediante una inversión estadounidense de 100.000 millones de dólares depende, en parte, de convencer a los ejecutivos petroleros estadounidenses de que su gobierno puede establecer el Estado de derecho.

Para Rodríguez, asegurar a los venezolanos que la industria petrolera —un pilar fundamental de la identidad nacional del país— beneficia a muchos y no solo a unos pocos resulta vital para mejorar sus escasas probabilidades de ganar unas elecciones presidenciales competitivas, las cuales Estados Unidos está impulsando para el próximo año.

No está claro cuánta corrupción estaría dispuesta a tolerar Rodríguez con tal de mantener su control sobre el gobierno, el cual sigue plagado de los burócratas leales a Maduro y de los empresarios que los apadrinan.

Durante los 13 años de gobierno de Maduro, PDVSA, la omnipresente compañía petrolera estatal de Venezuela, se había convertido en el patrimonio personal de su familia, permitiendo a parientes y allegados vender petróleo en condiciones sumamente preferenciales. Este clientelismo aceitó los engranajes del aparato gobernante, asegurando su lealtad a Maduro, quien sobrevivió a múltiples crisis antes de ser capturado en enero por las fuerzas especiales de Estados Unidos.

Los esquemas de comercio petrolero opacos continuaron hasta la propia caída de Maduro, y algunos beneficiarios han seguido haciendo negocios discretamente con PDVSA bajo la gestión de Rodríguez, según documentos internos y entrevistas con funcionarios petroleros venezolanos y con personas cercanas al sector.

Esta cuestionable actividad de concertación de acuerdos pone a prueba la promesa de Rodríguez de romper definitivamente con las políticas económicas de Maduro, a las que ha culpado de la prolongada crisis financiera de Venezuela.

Estos documentos, no reportados anteriormente, ofrecen una visión excepcional de la magnitud de la corrupción durante los últimos años de Maduro, un periodo marcado por un enfrentamiento económico con Estados Unidos y una creciente represión interna.

Los documentos y las entrevistas revelan también el papel central desempeñado por un pariente de Maduro, Carlos Malpica Flores, a quien varios funcionarios petroleros venezolanos y personas con información privilegiada del sector han descrito como el custodio de la riqueza de la familia Maduro. Las personas entrevistadas para este artículo hablaron bajo condición de anonimato para evitar represalias.

El gobierno de Trump impuso sanciones a Malpica, de 53 años, en diciembre, alegando que había “facilitado la corrupción continua del régimen de Maduro”. Malpica no respondió a las preguntas enviadas a través de un socio comercial y dos parientes.

Los documentos de PDVSA muestran que empresas fantasma controladas por Malpica y otros empresarios cercanos a Maduro exportaron petróleo por un valor de 11.000 millones de dólares en 2021 y 2022 sin pagar suma alguna a la empresa estatal. Esa cifra representó la mitad de todos los ingresos petroleros de Venezuela en esos dos años, según indican las estadísticas del banco central del país.

Estas ventas de petróleo no registradas oficialmente parecen haber violado la legislación venezolana vigente en aquel momento, la cual otorgaba a PDVSA la custodia exclusiva de la riqueza petrolera del país.

Desde la destitución de Maduro y la imposición del control estadounidense sobre las exportaciones de petróleo de Venezuela en enero, Malpica parece haber perdido el acceso a las ventas de crudo, según personas cercanas a la industria. Sin embargo, dichas personas —así como un alto funcionario petrolero venezolano— afirman que Malpica continúa obteniendo beneficios a través de sus empresas, las cuales operan yacimientos petrolíferos, prestan servicios a PDVSA y transportan productos petrolíferos a nivel local.

El gobierno de Venezuela no respondió a las solicitudes de comentarios. El gobierno de Trump declinó hacer comentarios públicos para este artículo.

Un funcionario del gobierno estadounidense señaló que Venezuela estaba ofreciendo garantías de que los fondos se estaban gastando de manera adecuada.

Un alto funcionario del Departamento de Estado, Michael Kozak, informó al Congreso el mes pasado que el gobierno de Estados Unidos había contratado a KPMG —una firma global de servicios financieros— para auditar las ventas de petróleo de Venezuela, añadiendo que la firma presentará sus informes en una fecha posterior aún por determinar. El Banco Central de Venezuela comunicó la semana pasada que, por su parte, había contratado a otra firma de auditoría, sin ofrecer detalles adicionales al respecto.

La historia de Malpica, de 53 años, personifica la transformación de la economía venezolana en un feudo personal de la familia Maduro; un sistema que, a pesar del cambio de liderazgo, sigue vigente en gran medida.

Exconductor de autobús y líder sindical, Maduro carecía de la comprensión técnica de la intrincada economía de Venezuela cuando su mentor y predecesor —Hugo Chávez, aquejado de cáncer— le legó la presidencia en 2013.

Maduro necesitaba aliados para gobernar el país. Y esas personas debían ser leales a él, no a Chávez, un autoproclamado revolucionario que despertaba la adoración de sus seguidores. Maduro y su esposa, Cilia Flores —una política de alto rango por derecho propio— se embarcaron en la creación de una nueva élite.

Entre los aliados de Maduro estaba Rodríguez, abogada proveniente de una destacada familia de izquierda.

Maduro y Flores también comenzaron a nombrar a decenas de familiares —sin cualificaciones aparentes— para ocupar cargos públicos, en los que algunos permanecen hasta el día de hoy.

Uno de esos familiares fue Malpica, sobrino de la primera dama, quien al inicio del mandato de Maduro convenció al presidente de permitirle gestionar los tratos con el sector petrolero, según relataron altos funcionarios de la época.

La carrera de Malpica despegó rápidamente. Meses después de asumir el poder, Maduro lo nombró miembro de la junta directiva del banco de desarrollo de Venezuela, conocido como Bandes. Poco después, se convirtió en tesorero nacional y en jefe de finanzas de PDVSA.

Estos cargos otorgaron a Malpica un acceso irrestricto a la riqueza petrolera de Venezuela, la cual continuó explotando incluso después de abandonar el sector público en 2016 para convertirse en subcontratista y comprador de petróleo de PDVSA.

A finales de 2022, la junta directiva de PDVSA se reunió para hacer un balance de los años de facturas petroleras impagas dejadas por Malpica y otros confidentes de Maduro, según consta en una presentación de dicha reunión a la que tuvo acceso el Times. La junta contabilizó cerca de 240 buques petroleros que zarparon sin efectuar el pago entre 2019 y 2022, lo que representó una pérdida de 13.000 millones de dólares para el Estado venezolano.

La junta votó a favor de dar por perdida esa suma de dinero, tal como indica la presentación. Meses después, Rodríguez asumió la dirección de PDVSA tras orquestar la caída de su predecesor, Tareck El Aissami, un protegido de Maduro que actualmente enfrenta un juicio por cargos de corrupción. Bajo su gestión, las irregularidades más flagrantes de PDVSA —como las ventas de petróleo impagas— cesaron en gran medida.

Sin embargo, Malpica y otros empresarios cercanos a Maduro continuaron gozando de acceso preferencial al petróleo, lo que puso de manifiesto los límites de las iniciativas de Rodríguez.

En 2023, por ejemplo, una empresa fantasma vinculada a Malpica se convirtió en la segunda mayor exportadora de crudo venezolano, situándose solo por detrás de Chevron —una multinacional que lleva un siglo produciendo petróleo en Venezuela—, según revelan los documentos.

Copias de algunos de los contratos muestran que dicha empresa fantasma —Hangzhou Energy, registrada en China— recibió petróleo de PDVSA bajo condiciones sumamente favorables e inusuales, a pesar de carecer de todo historial de actividad comercial. Un contrato correspondiente a 2022 revela que se autorizó a Hangzhou a vender cerca de una décima parte del volumen total de exportaciones del país durante ese año, a cambio de suministrar al gobierno una cantidad no especificada de “ayuda humanitaria”.

Se desconoce la cantidad exacta de ayuda que Hangzhou finalmente entregó, así como su contenido. Estos acuerdos de “petróleo por alimentos” —similares al obtenido por Hangzhou y supuestamente establecidos como respuesta a las sanciones estadounidenses— se convirtieron en una importante fuente de corrupción durante los últimos años del mandato de Maduro, desviando miles de millones de dólares de las arcas del Estado en un contexto de crisis humanitaria; así lo sostienen tanto el gobierno de Estados Unidos como las investigaciones realizadas por el medio de comunicación venezolano Armando.info.

Un correo electrónico enviado a la gerente de operaciones de Hangzhou, Zhang Junling, no recibió respuesta.

Si bien los representantes legales de Hangzhou se encontraban, en teoría, en China, en la práctica fueron Malpica y un socio suyo —Ramos Carretero— quienes representaron a la empresa en las reuniones con PDVSA; así lo confirman varios funcionarios de la petrolera estatal y diversas fuentes del sector petrolero venezolano, lo cual sugiere que ambos eran los beneficiarios finales de la compañía.

Asimismo, Hangzhou mantenía otros acuerdos de pago inusuales y altamente lucrativos.

La mayoría de los compradores de petróleo debían pagarle a PDVSA en dólares. Hangzhou, sin embargo, realizaba sus pagos al Bandes —el banco de desarrollo estatal— en bolívares, la moneda local; así lo indican documentos internos de PDVSA, mensajes internos a los que tuvo acceso The New York Times y entrevistas con funcionarios del sector petrolero venezolano.

El esquema desafiaba la razón fundamental por la que las naciones exportan petróleo: obtener divisas fuertes para financiar las importaciones.

El control de cambio de Venezuela implicaba que comprar petróleo con bolívares subvalorados y venderlo a refinerías chinas a cambio de divisas estables —como el dólar— permitiría a los propietarios de Hangzhou obtener enormes beneficios.

Y la inflación desbocada de Venezuela significaba que cualquier bolívar que Hangzhou terminara depositando en el Bandes —una institución opaca vinculada a Malpica— quedaba prácticamente desprovisto de valor.

La estrecha relación de Malpica con Maduro y su esposa le ayudó a sobrevivir a las purgas periódicas de PDVSA, que han llevado a la cárcel a cuatro de sus presidentes recientes y a decenas de ejecutivos, incluidos la mayoría de quienes firmaron contratos con Hangzhou.

Malpica también logró entablar una amistad con Rodríguez a lo largo de los años, según varias personas que conocen bien a ambos. Esta conexión parece haberlo librado hasta ahora de la “limpieza” de la nueva presidenta, la cual ha derivado en el despido o el ostracismo de decenas de familiares de Maduro.

Varios empresarios petroleros cercanos a Maduro han sido detenidos desde su captura, pero hasta el momento ninguno ha sido acusado públicamente de delito financiero alguno.

El sitio web de rendición de cuentas de la industria petrolera —denominado “Transparencia Soberana”—, prometido por la Rodríguez en enero, tiene una sola entrada.

El sitio web afirma que el gobierno vendió combustible por un valor de 300 millones de dólares en marzo, que se utilizó para aumentar el salario mínimo.

El sitio web no especificó quién adquirió el petróleo ni cuál fue el monto de la operación.

Por Martín Varsavsky en Infobae

La mayoría de la gente ya no presta atención, pero hay que detenerse y mirar lo que pasó en VenezuelaNicolás Maduro fue sacado de Caracas por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026. Hoy es 3 de mayo. Cuatro meses. En ese tiempo se han liberado alrededor de 700 prisioneros políticos, Delcy Rodríguez ha purgado a casi la mitad del gabinete original de Maduro, los partidarios de María Corina Machado se organizan en público por primera vez en años, y el petróleo venezolano vuelve a fluir bajo un esquema de custodia administrado por el Tesoro de Estados Unidos.

Donald Trump hizo algo que ningún presidente demócrata se habría atrevido a hacer y que ningún presidente republicano anterior hizo cuando tuvo la oportunidad. George W. Bush no lo hizo cuando Hugo Chávez consolidaba el régimen. Barack Obama trató a Venezuela como un problema de relaciones públicas. Joe Biden negoció licencias petroleras con Maduro a cambio de promesas electorales que nunca se cumplieron. Trump lo sacó. Y el resultado no fue caos. No fue otro Irak. No fue una insurgencia generalizada en Caracas. Fue Delcy Rodríguez negociando por teléfono con Washington la liberación de prisioneros mientras el Tesoro estadounidense descifra cómo desbloquear los pagos a contratistas de PDVSA.

Para quienes vivimos la región desde adentro esto tiene un peso particular. El chavismo financió al kirchnerismo durante una década. El eje Caracas-La Habana-Buenos Aires no fue metáfora periodística sino arquitectura política con flujos de dinero reales. Las valijas de Antonini Wilson no fueron ficción. Lo que cayó en Caracas el 3 de enero es el último bastión operativo del proyecto bolivariano que intentó capturar el cono sur. Cuba está en colapso terminal. Nicaragua es un cascarón represivo sin ideología viva. Bolivia perdió al MAS. Y ahora Venezuela tiene una transición administrada con Machado moviéndose en el espacio público y cientos de presos políticos volviendo a sus casas.

El detalle del petróleo merece atención porque revela cómo está pensando Trump la política exterior en su segundo mandato. No es ocupación. No es nation-building wilsoniano. Es custodia. Cinco grandes petroleras tienen exenciones de las sanciones estadounidenses que les permiten vender el crudo que bombean y quedarse con su parte de las ganancias antes de remitir el resto al Tesoro de Estados Unidos. Las demás empresas, incluida PDVSA, mandan todos los ingresos directamente al Tesoro, que supervisa cada desembolso con verificaciones de cumplimiento. Es lento. Es burocrático. Los contratistas se quejan de los retrasos en los pagos. Algunas empresas reportan que han dejado de bombear esperando que se procese el papeleo. Pero en un país donde durante dos décadas los ingresos petroleros financiaron narcotráfico, represión política y exportación de la revolución bolivariana, un esquema de custodia con supervisión externa es exactamente la solución de segundo mejor que la situación requiere. La alternativa que defendía la izquierda internacional era dejar que Maduro siguiera robando para que no subieran los precios de la nafta en California.

Hay riesgos reales en lo que viene. Delcy Rodríguez no es santa. Fue vicepresidenta durante los años más oscuros de la represión, conoce íntimamente los mecanismos de tortura del SEBIN, supervisó el aparato de inteligencia que persiguió a la disidencia, y está bajo investigación de la DEA por narcotráfico desde 2018. No es la transición que Machado y los venezolanos merecen después de todo lo que sufrieron. Pero es la transición que existe y que está produciendo resultados verificables medidos en libertades concretas y vidas humanas saliendo de prisión. La pregunta que importa hoy no es si Delcy es la presidenta ideal. Es si el régimen que reprimió, torturó, robó elecciones y vació al país todavía existe como fuerza operativa. La respuesta es que no.

“Cuatro meses atrás eran imposibles. Hoy son rutina”.

Trump removió a Maduro y la prensa internacional dedicó tres días al titular antes de pasar a otra cosa. Si lo hubiera hecho un presidente demócrata habría documentales en HBO el año próximo y libros de historia celebratorios dentro de cinco. Como lo hizo Trump, se intenta enterrar el episodio. Pero los hechos quedan. Y los hechos dicen que la intervención funcionó.

La libertad de prensa en América Latina atraviesa un deterioro sostenido, marcado por violencia, presión estatal y crisis económica, según los últimos informes de la SIP y RSF

La libertad de prensa en América Latina vive una fase de deterioro continuo que ha despertado la preocupación de las organizaciones internacionales.

Tanto el Índice Chapultepec de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) como la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF) coinciden en que el entorno para el periodismo se ha vuelto más hostil y complejo en la región.

El promedio de la SIP muestra un descenso «de alcance dramático», el más bajo desde que se creó el índice. Por su parte, RSF advierte que el panorama global está en su punto más bajo en 25 años. En América Latina, esa tendencia se manifiesta con riesgos que afectan tanto la seguridad como la independencia del periodismo.

Gobiernos y lenguaje de odio

Uno de los factores centrales señalados por la SIP es el papel de los gobiernos. En entrevista con DW, Martha Ramos, presidenta de la Comisión de Libertad de Prensa de la organización, afirma que «vemos una tendencia a gobiernos más autoritarios, sin importar su línea política, que priorizan la descalificación de medios y periodistas en vez de la rendición de cuentas».

Este fenómeno no solo influye en la relación  entre poder y prensa, sino también en la percepción pública. «Alimenta un discurso simple y repetitivo contra la prensa, que permea en la opinión pública», añade Ramos.

La RSF coincide en este diagnóstico y advierte de que la retórica hostil desde el poder tiene efectos concretos. El jueves 30 de abril de 2026, su director regional, Artur Romeu, alertó en una rueda de prensa, que el deterioro en países como Argentina o El Salvador está relacionado, entre otros factores, con la presión gubernamental y la estigmatización de periodistas.

Violencia e impunidad

Los mecanismos de presión son muy sofisticados, pero la violencia está presente en una serie de países. El caso de México sigue siendo el más extremo. Según RSF, «es el país más violento para el ejercicio del periodismo» en América.

En entrevista con DW, la representante de RSF en México, Balbina Flores, señala que «lo que pesa más es la presencia del crimen organizado […] y la falta de políticas de protección que garanticen la seguridad de los periodistas», así como la «impunidad entorno a los asesinatos».

En otros países se repite, con matices, este contexto. La RSF advierte de un «deterioro profundo y sistemático» en Perú, Ecuador o El Salvador, donde se cruza la violencia y la presión política.

Nuevas formas de censura

Los dos informes coinciden en señalar un cambio en las formas de censura, más allá de la violencia directa. La judicialización del periodismo se abre paso como herramienta para acallar voces críticas.

«Hay una tendencia […] cada vez más frecuente a hostigar a periodistas críticos», explica Flores. Ramos coincide en que existe una «normalización» de estos mecanismos, con «estrategias jurídicas más sofisticadas».

Este fenómeno, conocido como lawfare, abarca desde demandas por difamación hasta acusaciones criminales o financieras, con la intención de intimidar a los medios. Para la SIP, es una de las tendencias más preocupantes en las democracias de la región.

Fragilidad mediática y crisis económica

Otro factor decisivo es la situación económica precaria de los medios. La independencia editorial y la capacidad de los medios para resistir presiones se ven directamente afectadas por la crisis del modelo de negocio.

Flores advierte que «muchos medios viven de la publicidad oficial», lo que los hace más vulnerables. Ramos señala que a esa presión se añaden «los altos costos, la disminución de lectores y la precarización de la profesión».

Ese contexto favorece prácticas como los acuerdos comerciales condicionados o la dependencia de ingresos estatales, lo cual limita la autonomía informativa.

Un panorama regional crispado

El resultado es un ecosistema mediático cada vez más frágil, en el que convergen violencia, presión política, judicialización y crisis económica. América Latina no es un bloque uniforme, pero sí hay una tendencia común de deterioro.

Flores resume que los factores que impulsan esto son «la precariedad de los medios, la criminalización de medios y periodistas, los asesinatos, el exilio y desplazamiento».

La SIP y RSF coinciden en que la región está atravesando una crisis estructural. La censura ya no es solo directa, sino también indirecta y sistemática. El reto, advierten, no es sólo revertir la tendencia sino comprender que la libertad de prensa en América Latina depende tanto de la seguridad de los periodistas como de la fortaleza de sus instituciones democráticas y económicas.

DW

A Venezuela nadie le quitará el futuro que merece: el destino histórico de libertad y democracia que le corresponde. La actuación pública y ciudadana que nos atañe es aquella desarrollada bajo los vectores de principios y valores afincados en la verdad.

“No le tengas miedo a la verdad. Porque, por dura que pueda parecerte, por hondo que te hiera, sigue siendo auténtica. Naciste para ella. Sal a su encuentro, dialoga con ella, ámala, que no hay mejor amiga, ni mejor hermana. Ella te libertará”, Helder Cámara.

La verdad debemos asumirla con coraje, eso es clave para enfrentar la trágica coyuntura de dominación que padecemos. Es el faro de la libertad hacia el cual nos dirigimos.

Con arreglo a la verdad y a la conciencia histórica discernimos la hecatombe criminal que nos abruma y concluimos que solamente el ejercicio de la soberanía popular, libremente expresada, es el vector que nos sacará de este juego trancado que vulnera la vida y los derechos de los ciudadanos.

No se dará nunca la reconciliación dentro de la sumisión, ni mucho menos alcanzaremos la convivencia en un esquema autoritario donde se persigue, se silencia y se castiga al ciudadano disidente, y se descarta la verdad.

El objetivo al que aspira el país entero es apartarnos del camino falso de la mentira y enfocarnos en el cabal cumplimiento de la ley y el respeto al Estado de Derecho. Los que obran mal detestan la luz y no se acercan a ella.

Podrá hablarse de transición cuando se dé la libertad plena de los 454 presos políticos y se ponga punto final al régimen criminal que continúa en el poder y que los venezolanos rechazan.

Se han desperdiciado oportunidades de ir incorporando a ciudadanos meritorios que cumplan los estándares de ley y, en su lugar, se sustituye con gente sumisa al interinato ilegítimo.

Vemos con estupor que en un país demolido por una severa emergencia humanitaria, con venezolanos pasando hambre, se pretenda pagar los honorarios de la defensa a los perpetradores de uno de los latrocinios mayores de la historia. Cuidado con eso: moralmente irresponsable e inaceptable.

Tres décadas de tiranía con el saldo de un Estado destruido y una sociedad contra el piso. No se trata de seguir manipulando la conciencia colectiva para dominar, sino de servir mejor, de ejercer el poder desde el servicio al bien común. No se trata del miedo que infundes, sino del bien que construyes.

Pareciera pertinente que, ante el actual experimento fracasado e insólito, se nombre una junta transitoria con gente honorable y capaz, que tome las medidas duras iniciales con consenso nacional y convoque a elecciones.

Hay que finalizar bien lo que comenzó bien.

Un país no es rico porque posee petróleo; es rico cuando tiene educación. Educación significa que, aunque puedas robar, no robas. En definitiva, la riqueza es conocimiento y respeto. Resulta impostergable liberar a todos los presos políticos, acabar con la represión y avanzar sin demora hacia elecciones generales libres y transparentes.

¡Libertad plena para los presos políticos!

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