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La ONG Alianza por Venezuela denunció que la embajada de Venezuela en Buenos Aires permanece cerrada desde agosto de 2024, lo que afecta a más de 200 000 venezolanos en Argentina

La ONG Alianza por Venezuela denunció este sábado 9 de mayo que la embajada de Venezuela en Buenos Aires permanece cerrada desde agosto de 2024, una situación que mantiene a más de 200 000 venezolanos en Argentina sin acceso a trámites consulares básicos ni a mecanismos de participación política como el registro electoral en el exterior.

A través de un video difundido en su cuenta de Instagram, un grupo de activistas se concentró frente a la sede diplomática para exigir su reapertura y la restitución de los servicios consulares.

En el mensaje, la ONG afirmó que ya se cumplen 21 meses sin atención consular, lo que ha generado lo que califican como una “privación de derechos” para la comunidad migrante.

Los manifestantes señalaron que la falta de funcionamiento de la embajada impide a los venezolanos renovar pasaportes, solicitar partidas de nacimiento, registrar a sus hijos, tramitar poderes o hacer gestiones esenciales, lo que ha dejado a miles de familias en un “limbo administrativo”.

La organización sostuvo que esta situación afecta a distintos grupos vulnerables, incluyendo niños, adultos mayores, estudiantes y solicitantes de refugio, muchos de los cuales se ven obligados a viajar a terceros países para poder completar trámites básicos.

Desde las puertas de la sede diplomática, los activistas también insistieron en la necesidad de reactivar el registro electoral en el exterior y garantizar el derecho al voto de los venezolanos residentes fuera del país.

Alianza por Venezuela exigió la implementación de mecanismos extraordinarios para la emisión y renovación de documentos, la digitalización de trámites consulares, la eliminación de requisitos que consideran discriminatorios y la reapertura inmediata de los servicios.

“Porque migrar no nos quitó la ciudadanía”, expresaron en su mensaje, en el que también afirmaron que la distancia no puede utilizarse como argumento para excluir a los ciudadanos de sus derechos civiles y políticos.

Busca proteger a los usuarios de ataques cibernéticos.

WhatsApp está consolidada como una de las aplicaciones de mensajería más utilizadas a nivel mundial. Recientemente, la aplicación anunció una nueva función para proteger los datos de los usuarios, la cual se denomina Ajustes estrictos de la cuenta.

Esta es una función de “seguridad avanzada que activa los controles de privacidad y seguridad para proteger las cuentas contra ataques cibernéticos sofisticados”, según describe WhatsApp.

“Si activa esta función, se limitará el funcionamiento de WhatsApp en algunos aspectos, ya que, por ejemplo, se bloquearán los archivos adjuntos y multimedia de personas que no estén guardadas como contactos”, explicó la aplicación en su blog oficial.

Estas son las principales modificaciones al activar la función

  • Seguridad de la cuenta: Se activará la verificación en dos pasos. Para los usuarios que ya tienen las copias de seguridad activadas, se recomiendan las copias de seguridad cifradas de extremo a extremo.
  • Mensajes y contenido multimedia: Se desactivarán las vistas previas de enlaces. Además, se activará la función para bloquear grandes cantidades de mensajes de cuentas desconocidas.
  • Perfil y presencia: Se bloquearán su hora de última vez y estado en línea, la foto del perfil, la sección Info. Estos solo aparecerán para sus contactos o para su lista predefinida y más selectiva de personas.
  • Grupos: Solo podrán añadirlo a grupos los contactos conocidos o una lista predefinida y más selectiva de personas.

¿Cómo activar la función?

Para activar los ajustes estrictos de la cuenta se debe ir a a Ajustes > Privacidad > Opciones avanzadas. No puede activarlos ni desactivarlos desde WhatsApp Web: solo puede hacerlo desde su dispositivo principal.

Otras funciones lanzadas en los últimos meses

Estas son otras funciones lanzadas recientemente.

Dos cuentas, un teléfono (ahora en iOS): Ahora se pueden tener dos cuentas de WhatsApp conectadas al mismo tiempo en iOS, tal como ya se puede hacer en dispositivos con Android. “Ya no necesita llevar dos teléfonos para separar cuestiones personales de laborales. Siempre sabrá en qué cuenta está porque su foto del perfil ahora estará visible en la pestaña inferior”, explica WhatsApp.

Stickers que reflejan su estado de ánimo: Los stickers dan más vida y fuerza a tus chats; ahora WhatsApp hace que sean más fáciles de usar al sugerir stickers mientras escribes sus emojis. Con tan solo un toque, puede cambiar un emoji por un sticker que capture exactamente cómo se siente.

Retoques de fotos con Meta AI: Ahora también se puede usar Meta AI para retocar fotos directamente en los chat antes de enviarlas, lo que hace más fácil eliminar algo que no le gusta, cambiar el fondo o aplicar un estilo divertido. Sin embargo, WhatsApp señala que es posible que “las funciones de Meta AI no estén disponibles para todos los usuarios”.

La ayuda para escribir con IA es aún más útil: La función Ayuda para escribir ahora puede elaborar un borrador para sugerir una respuesta en función de tu conversación, de modo que pueda enviar el mensaje adecuado y mantener la privacidad de sus chats.

Por Néstor Suárez

En las últimas décadas, el tablero geopolítico y económico global ha sido testigo de un fenómeno que desafía las concepciones tradicionales del desarrollo: el ascenso fulgurante de China y Vietnam. Sin embargo, para entender este milagro no basta con mirar las cifras del PIB; es necesario desglosar la naturaleza de lo que ellos denominan «Socialismo de mercado». Lo que ha existido en estas naciones es una apertura económica sin libertad política, un experimento de pragmatismo que hoy nos obliga a reflexionar sobre la sostenibilidad de la riqueza sin instituciones libres.

El punto de inflexión para China llegó con las reformas de Deng Xiaoping. El desmantelamiento de las comunas rurales —la descolectivización agrícola— y la creación de Zonas Económicas Especiales para la inversión extranjera marcaron el fin del aislamiento. Los resultados son indiscutibles desde una óptica puramente estadística: un PIB per cápita que saltó de los $200 a los $13,000, más de 800 millones de personas rescatadas de la pobreza y una clase media en plena expansión.

No obstante, esta bonanza tiene una letra pequeña que a menudo se ignora en los análisis superficiales. Se trata de una alineación con el libre mercado en lo operativo —liberalización de precios, comercio y atracción de capital— pero con un divorcio absoluto del liberalismo político y jurídico. En China, la propiedad privada plena es un espejismo; la tierra sigue siendo estatal, la independencia judicial es inexistente y el crédito permanece bajo el férreo control del Partido Comunista. Es, en esencia, un «capitalismo controlado».

El caso de Vietnam guarda simetrías fascinantes. Bajo la premisa de introducir el capitalismo dentro del socialismo, el país ha entregado tierras en usufructo a las familias, ha abierto sus fronteras a la manufactura global y ha estabilizado sus niveles de desempleo. Al igual que su vecino del norte, Vietnam apuesta por la competencia abierta y la orientación exportadora, mientras mantiene la propiedad estatal formal sobre el suelo y las empresas estratégicas.

Desde la óptica de las grandes escuelas del pensamiento económico, este modelo es un éxito tan eficiente como frágil. Si convocamos a los fantasmas de Milton Friedman o Friedrich Hayek para analizar este escenario, sus advertencias serían claras. Friedman reconocería con entusiasmo que, cuando el Estado permite que los precios fluyan y los individuos emprendan, el mercado responde con un crecimiento exponencial. Pero también añadiría una advertencia lapidaria: el crecimiento no es sostenible a largo plazo sin libertades políticas y una propiedad jurídica segura.

Por su parte, Hayek señalaría que la ausencia de un verdadero Estado de derecho terminará generando, tarde o temprano, una «crisis de coordinación». El cálculo económico, aunque esté parcialmente descentralizado, no puede sostener la innovación y la complejidad de una economía moderna indefinidamente si el poder central sigue interviniendo en los mecanismos fundamentales del crédito y la justicia.

En conclusión, China y Vietnam no representan el triunfo del socialismo, sino el éxito pragmático de un capitalismo restringido. Han demostrado que liberar parcialmente la economía puede multiplicar la riqueza y sacar a millones de la miseria. Sin embargo, el verdadero reto aún no ha sido superado: consolidar la libertad individual y jurídica. Sin esas garantías institucionales que ofrece el modelo occidental, este milagro corre el riesgo de ser solo un capítulo brillante, pero transitorio, en la historia económica. La riqueza sin libertad es una construcción sobre cimientos de arena.

Néstor Suárez es economista. PhD en Economía

Vía Versión Final

Lo ocurrido con Víctor Hugo Quero no es un error burocrático. No es una confusión administrativa. No es un simple exceso de funcionarios. Es una violación brutal de derechos humanos propia de una administración criminal que ha convertido el aparato del Estado en una maquinaria de persecución, silencio y miedo.

En cualquier país donde existan instituciones reales, alguien asumiría responsabilidades políticas inmediatas. En cualquier democracia funcional, la desaparición de un ciudadano bajo custodia estatal, su muerte en prisión y su entierro clandestino sin notificar a la familia provocarían renuncias, investigaciones independientes y una conmoción nacional.

Pero Venezuela ya no vive bajo parámetros normales.

Mientras Carmen Navas, una mujer de 82 años, recorría cárceles, tribunales y oficinas públicas buscando a su hijo, el Estado venezolano ya sabía —o tenía la obligación de saber— que Víctor Quero estaba muerto. Aun así, distintas instituciones siguieron negándolo, ocultándolo o simplemente abandonando a una madre a la desesperación.

Hoy el país descubre con horror que aquel hombre al que buscaban desde enero de 2025 terminó enterrado bajo una tumba marcada con una hoja de papel. Diez meses después de su muerte, el Gobierno admite los hechos. Diez meses después aparecen las condolencias oficiales. Diez meses después pretenden cerrar el caso como si bastara un comunicado frío para limpiar la dimensión monstruosa de lo ocurrido.

No basta.

Quero no es un número más dentro de las estadísticas del horror venezolano. No es un expediente archivado. No es una pieza descartable dentro de los laboratorios políticos del poder.

Era un venezolano.

Un hijo.

Un padre.

Un hombre que terminó engrosando la nefasta historia de violencia, torturas, desapariciones y muerte que persigue a la élite gobernante desde hace años.

Y frente a eso, el país merece respuestas.

¿Qué le responde hoy el ministro Diosdado Cabello a la señora Carmen Navas?

¿Qué le responde a esa madre que sobrevivió al dolor, a las amenazas y al abandono institucional mientras buscaba desesperadamente el paradero de su hijo?

¿Qué le responde el Gobierno a una familia que tuvo que enterarse casi un año después de que su ser querido había sido enterrado?

¿Qué explicación puede existir para que organismos oficiales siguieran diciendo que Quero estaba recluido en prisión cuando ya llevaba meses muerto?

¿Quién ordenó callar?

¿Quién mintió?

¿Quién desapareció los rastros?

Porque aquí no hubo únicamente negligencia. Hubo encubrimiento.

Y cuando un Estado encubre la desaparición y muerte de un detenido bajo custodia oficial, estamos frente a un crimen que trasciende cualquier propaganda política.

El caso Quero además destroza el relato de supuesta reinstitucionalización que intenta vender el chavismo ante la comunidad internacional. Ningún discurso sobre estabilidad puede sostenerse mientras existan presos políticos incomunicados, denuncias de tortura, desapariciones forzadas y familias condenadas a mendigar información sobre sus seres queridos.

La misma estructura de poder que hoy intenta administrar daños es la que negó solicitudes, silenció denuncias y rechazó recursos legales elementales. Incluso la petición de amnistía presentada recientemente por la defensa de Quero fue negada cuando, según todo indica, el propio sistema todavía ocultaba que el detenido había muerto.

Y el caso no es aislado.

Venezuela acumula años de denuncias de organismos internacionales, informes independientes y testimonios de víctimas que describen un patrón sistemático de persecución y abusos dentro del aparato represivo del Estado. Sindicalistas, militares, dirigentes políticos, periodistas y ciudadanos comunes han terminado atrapados en procesos oscuros donde el debido proceso desaparece detrás de acusaciones de terrorismo, conspiración o traición a la patria.

Por eso este editorial no puede terminar con una frase tibia ni con llamados vacíos a la reflexión.

Sr. Diosdado Cabello: renuncie.

Asuma la responsabilidad política que exige un hecho de esta magnitud.

Porque mientras el poder continúe blindándose a sí mismo, mientras ningún alto funcionario responda ante tragedias como esta, mientras las madres venezolanas sigan buscando hijos desaparecidos dentro de cárceles controladas por el Estado, Venezuela seguirá hundida en una oscuridad incompatible con cualquier idea de justicia.

Y también hay preguntas inevitables para quienes desde el exterior observan este nuevo crimen de Estado.

¿Qué harán ahora los tuteladores de Washington?

¿Qué dirá la Casa Blanca frente a una nueva denuncia que vuelve a colocar a Venezuela ante los ojos del mundo como un país donde un detenido puede desaparecer, morir bajo custodia y ser enterrado en silencio?

Porque el caso de Víctor Quero no puede archivarse entre cálculos diplomáticos ni negociaciones geopolíticas.

Sobre esa tumba de papel pesa hoy una verdad imposible de esconder: en Venezuela el miedo sigue teniendo estructura de Estado.

Diosdado Cabello, usted es el responsable de esa muerte: ¡RENUNCIE!

Carlos Alaimo

Presidente Editor

Vía El País

Los sondeos, un producto casi de contrabando en el país, vuelven a circular tras la caída de Maduro. Los números reflejan una esperanza contenida, recelo hacia el gobierno y una preocupación económica que todo lo atraviesa

Venezuela lleva años siendo un país difícil de medir. No porque los venezolanos no tengan opiniones, sino porque expresarlas ha tenido un costo muy alto. En la última etapa de Nicolás Maduro, los sondeos se apagaron, algunos encuestadores tuvieron que esconderse y la gente pasó a responder a cualquier pregunta política con un no sabe, no contesta.

En los últimos meses, sin embargo, nuevos datos han empezado a ver la luz. Y lo que cuentan es que los venezolanos se mueven hoy entre una esperanza que nunca antes se había disparado tan rápido y una desconfianza que no termina de ceder. Es la “expectativa vigilante”, como lo define Saúl Cabrera, presidente de Consultores 21, una firma con 40 años de trabajo en el país.

Los números no son comparables y varían según el encuestador, pero muestran algunos escenarios comunes. Que María Corina Machado sigue siendo la líder indiscutible, independientemente de la encuesta. Que Delcy Rodríguez no cuenta con la confianza de la mayoría de sus conciudadanos, aunque todavía hay un tercio de venezolanos que aprueba su gestión. Y que Estados Unidos y Donald Trump han alcanzado una popularidad inédita en un país que pasó dos décadas escuchando que el imperialismo era el enemigo. Los venezolanos quieren un cambio, pero también dan prioridad a que se resuelva primero su precariedad económica.

Los sondeos en Venezuela son generalmente encargos privados que circulan entre corporaciones, fondos de inversión y embajadas que pagan para saber en qué terreno se mueven. La mayoría no sale en los periódicos. Además, no todas las encuestadoras son lo que parecen. Junto a firmas con trayectoria, conviven otras creadas expresamente para producir números favorables al gobierno, que aparecen en coyunturas electorales y desaparecen cuando ya no hacen falta.

Venezuela habla mucho últimamente de esperanza, un sentimiento frágil, construido sobre expectativas, pero que hace meses que puede volverse a medir. En febrero de 2026, ORC Consultores registró que el 81% de los venezolanos se declaraba esperanzado frente al futuro del país, el nivel más alto de toda su serie histórica. En diciembre de 2025, cuando cientos de barcos estadounidenses acechaban en el Caribe, ese mismo indicador estaba en el 51%. El salto se produjo en pocas semanas, después del 3 de enero, cuando Maduro acabó arrestado.

“El primer cambio que observamos con el tiempo no fue en las encuestas, sino en los teléfonos”, explica Oswaldo Ramírez, director de ORC. “La gente dejó de borrar los mensajes políticos y empezó a reenviar memes sobre Maduro. Eso también es un dato”. Ramírez pasó casi un mes en la clandestinidad, acusado de estar detrás de la recolección de actas para demostrar el fraude electoral de julio de 2024.

Las contradicciones de Venezuela también se reflejan en los números. Seis de cada diez venezolanos creen que en un plazo corto vivirán mejor. Y al mismo tiempo, casi seis de cada diez evalúan negativamente cómo viven hoy, según la encuesta de Datanalisis de finales de abril, un sondeo privado al que EL PAÍS tuvo acceso parcialmente. Esa paradoja —optimistas sobre el futuro y pesimistas sobre el presente— es un buen retrato del estado de ánimo del país en este momento.

Según esta encuesta, la emoción más frecuente que reportan vuelve a ser la esperanza, con un 40%, por encima de la frustración y la ansiedad. Pero la presión económica no cede: inflación, devaluación y bajos salarios concentran casi el 80% de las respuestas cuando se pregunta cuál es el problema más urgente. “La economía no es un problema más, es la lente desde la que los venezolanos interpretan todo lo demás”, afirma Luis Vicente León, al frente de Datanalisis.

Los venezolanos tienen dos prioridades: mejoras económicas y cambio político. Y no necesariamente van de la mano. En la encuesta de ORC, el 85% de los encuestados considera que la estabilización económica debe venir antes que una transición democrática inmediata. Al mismo tiempo, el 57% afirma que no le daría al gobierno actual una oportunidad electoral aunque mejore la economía. En Datanalisis, el 62% dice que hay que resolver primero lo económico, aunque el cambio político tarde más.

“Eso no significa que no quieran elecciones ni cambios; los quieren, y con claridad”, advierte Luis Vicente León. “Lo que nos dice el estudio es que prefieren que ese proceso llegue en condiciones”. Casi la mitad prefiere que, antes de ir a elecciones, se construya un acuerdo nacional con reglas y garantías, frente a un 33% que las quiere cuanto antes, aunque los acuerdos estén incompletos.

Cuando Consultores 21 puso a sus encuestados ante el dilema de elegir entre democracia o estabilidad económica sin democracia, dos de cada tres eligieron la primera. “La gente se dio cuenta de que la política económica la hacen los políticos”, explica Cabrera. “No son variables separadas.” Según los números de Cabrera, dos de cada tres venezolanos quieren que se convoquen elecciones y tres de cada cuatro esperan que sea en el corto plazo.

Las respuestas sobre los liderazgos políticos tienen pocos grises. Según ORC, cuando se le pregunta de forma espontánea a quién votaría si hubiera elecciones este domingo, el 44% responde María Corina Machado sin que nadie sugiera su nombre. Es su piso, no su techo. Ningún otro político venezolano se acerca: Edmundo González aparece con el 12% y Delcy Rodríguez con el 8,5%.

Que Machado lleve más de un año entre la clandestinidad y el exilio sin que su liderazgo haya cedido es en sí mismo un dato. “Vamos para tres décadas en que varios líderes opositores valorados terminan engullidos por las circunstancias políticas. No ha sido así con María Corina, por el momento”, apunta Cabrera, quien empieza a ubicar en sus encuestas a Juan Pablo Guanipa, colaborador cercano de Machado y recién excarcelado, en un incipiente tercer lugar.

En las filas del chavismo, en cambio, la caída de Maduro no erosionó el apoyo existente. Uno de cada cuatro venezolanos sigue siendo chavista o justificando al chavismo. “El chavismo está en plena mutación”, advierte Cabrera.

Hay otro dato que resume el estado de ánimo del país. Cuando se pregunta en quién confían los venezolanos para lograr su bienestar, las empresas petroleras, con un 59%, obtienen más respaldo que Trump (52%) y que María Corina Machado (49%), según la muestra de ORC. Y por supuesto más que Delcy Rodríguez, la presidenta de un país donde tres de cada cuatro ciudadanos no confían en ella.

La desconfianza total la lidera Rodríguez con un 74,4%, mientras que Machado inquieta al 19% y Trump al 15%. Otros sondeos confirman la tendencia: según Atlas Intel, la aprobación de Rodríguez ha caído mes a mes, de un 37% en febrero a un 31% en abril.

El destino de Venezuela es ahora mismo imprevisible, pero las encuestas retratan la desconfianza de un país gobernado todavía por los herederos de una revolución que quebró la economía y reprimió a sus ciudadanos. Una revolución que ya no tiene cómo hacer del antiimperialismo su bandera, cuando los venezolanos confían hoy más en Donald Trump que en su presidenta. Y más en las empresas extranjeras que vienen a extraer su petróleo que en cualquier político local.

Vía LaPatilla

El exministro chavista Tareck El Aissami realizó este viernes 8 de mayo su primera declaración en el juicio por la trama de corrupción Pdvsa-Cripto, durante una audiencia celebrada en el Tribunal 3° de Primera Instancia con competencia en casos asociados al terrorismo del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas.

Según detalles difundidos por el abogado penalista Zair Mundaray, El Aissami aseguró ante el tribunal haber sido víctima de torturas durante su reclusión y mencionó directamente al exfiscal general del chavismo, Tarek William Saab.

El exfuncionario también afirmó que actualmente permanece en silla de ruedas debido a una hernia “mal operada”, además de presentar problemas en uno de sus brazos por presuntos maltratos sufridos en el recinto donde se encuentra detenido.

La audiencia estuvo encabezada por la jueza Alejandra V. Romero C., quien convocó una nueva sesión para el próximo lunes 11 de mayo.

El exfiscal aseguró que lo ocurrido durante la jornada no tiene precedentes en la historia judicial venezolana.

“La historia judicial venezolana no había vivido algo como lo ocurrido ayer en el caso PDVSA-CRIPTO”, escribió Mundaray.

Según el abogado, El Aissami denunció que fiscales del caso, junto a un psiquiatra del Ministerio Público, “lo drogaron y desnudaron durante un interrogatorio”.

Mundaray afirmó que el exministro señaló directamente al fiscal Eddy Rodríguez, quien estaba presente en la audiencia y “se limitó a mirar hacia el suelo” sin negar los señalamientos.

Asimismo, sostuvo que El Aissami responsabilizó a Tarek William Saab por lo ocurrido durante esos presuntos interrogatorios.

El juicio por la trama Pdvsa-Cripto inició formalmente en abril de 2026 y mantiene a 64 personas acusadas por presuntos delitos de corrupción y desfalco contra el Estado venezolano. 

Una treintena de personas, la mayoría familiares de presos políticos en Venezuela, honraron este viernes en una vigilia a Víctor Hugo Quero Navas, cuya muerte el año pasado bajo custodia del Estado fue reconocida esta semana por el Gobierno, tras meses de búsqueda por parte de su madre, Carmen Navas, con quien se solidarizaron.

El grupo se reunió en las afueras de la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), conocida como El Helicoide, en Caracas, donde oraron y dieron unas palabras en memoria de Quero Navas, cuyo cuerpo fue exhumado este viernes y posteriormente trasladado a otro cementerio, donde fue enterrado en presencia de familiares, incluyendo la madre.

Los manifestantes pusieron en el piso varias velas en forma de cruz por el duelo que, aseguraron, atraviesa «toda Venezuela en este momento», y tenían pancartas con mensajes como «No superamos, no olvidamos, no perdonamos».

«Tenemos mucho dolor nosotros los familiares de los presos políticos, tenemos demasiado dolor y rabia, (…) es fuerte, yo como madre me volvería loca, yo no sé ni qué haría, de verdad», dijo a EFE Betzy Orellana, madre del detenido Rodolfo Rodríguez.

La mujer pidió «mucha fortaleza» para la madre del fallecido y exigió a las autoridades que liberen a todos los presos políticos.

El Ministerio del Servicio Penitenciario confirmó la muerte del preso el jueves e indicó que se encontraba recluido en la cárcel El Rodeo I, cercana a Caracas, desde el 3 de enero de 2025, y que había sido trasladado a un hospital el 15 de julio del mismo año, tras presentar «hemorragia digestiva superior y síndrome febril agudo».

Según el comunicado oficial, falleció casi diez días después por «insuficiencia respiratoria aguda secundaria tromboembolismo pulmonar».

Organizaciones no gubernamentales exigen que sea investigado el ministro para el Servicio Penitenciario, Julio García Zerpa, así como el exfiscal general Tarek William Saab y el exdefensor del pueblo Alfredo Ruiz, quienes renunciaron el pasado febrero.

Con Quero Navas, son 27 las personas detenidas por motivos políticos que han fallecido bajo custodia del Estado desde 2014, según las ONG Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) y Provea.

La líder opositora y nobel de la paz María Corina Machado exigió este viernes la liberación de todos los presos políticos en su país «antes de que mueran más».

En X, la opositora pidió a «los Gobiernos democráticos, a los funcionarios públicos, a las organizaciones internacionales y a toda persona con conciencia que exijan la liberación inmediata de todos los presos políticos en Venezuela y el desmantelamiento de los centros de tortura del régimen, antes de que un solo venezolano inocente más muera bajo custodia del Estado». 

EFE

Más de la mitad de la población en Venezuela vivió durante 2025 en condiciones de «pobreza multidimensional», calculada a partir de aspectos como ingresos, empleo, vivienda, servicios, educación y salud, según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) difundida este viernes por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

El dato, no obstante, es más bajo que el registrado el año anterior, cuando se situó en 57%.

En todo caso, sigue estando 16 puntos por encima del registrado en 2014, cuando se disparó la crisis económica en el país caribeño, agregó el estudio que tomó como muestra a 11.352 hogares entre marzo y junio del año pasado.

Hace doce años «la pobreza multidimensional afectaba a 39% de los hogares», añadió la investigación.

El estudio también midió la pobreza monetaria o de ingresos, que alcanzó al 68,5% de los hogares venezolanos, un porcentaje que también disminuyó respecto al año anterior, cuando se ubicó en 73,2%.

Además, el porcentaje de los hogares en pobreza extrema cayó de 36,5% en 2024 a 31,7% en 2025, lo que quiere decir que en 1 de cada 3 hogares los ingresos «no alcanzaron ni siquiera para la satisfacción de las necesidades alimentarias».

«Decir que hay mejoras porque disminuyó la pobreza sería subestimar el estudio», indicó la directora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB y coordinadora de la Encovi, Anitza Freitez, citada en una nota de prensa.

Freitez añadió que «es preocupante que la pobreza multidimensional no mejore», y advirtió que «las otras dimensiones que dan cuenta del bienestar de la población no han mejorado: los servicios públicos, las condiciones de vivienda, el acceso a la educación».

Tras el inicio de la crisis en 2014, la economía venezolana encadenó ocho años de recesión que resultaron en una pérdida del 80% de su producto interno bruto (PIB).

El país entró en un ciclo hiperinflacionario que inició en 2017 y se extendió hasta 2021, año en el que finalmente el Gobierno comenzó a reportar indicadores de crecimiento de un dígito.

Sin embargo, el salario mínimo mensual permanece congelado en 130 bolívares desde 2022, unos 27 centavos de dólar al cambio actual, y aunque es complementado por bonificaciones, recientemente aumentadas a 240 dólares por la presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez, los trabajadores indican que no es suficiente.

EFE

Por José Ignacio Gerbasi

Hay silencios que gritan y verdades que, al revelarse, desgarran el tejido de una nación. El caso de Víctor Hugo Quero Navas ha dejado de ser una tragedia privada para convertirse en un espejo donde Venezuela se mira con horror e indignación. A sus 50 años, Víctor Hugo era un hombre en la plenitud de su vida, una persona con décadas de camino por recorrer, cuya existencia fue truncada y luego sepultada en un silencio institucional que nos hiela la sangre.

Este no es un hecho que podamos dejar pasar entre líneas. Como bien ha señalado la Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, en sus recientes y contundentes declaraciones, lo ocurrido con Víctor Hugo es una muestra de la crueldad más absoluta. Su voz, que hoy resuena con el peso de la paz y la justicia internacional, nos recuerda que no podemos acostumbrarnos a la deshumanización. Cuando una líder de su estatura denuncia este horror, no lo hace por política, sino por un imperativo ético: defender la vida frente a la oscuridad.

Estamos a las puertas del Día de las Madres. Mientras el país intenta celebrar, la imagen de la señora Carmen Teresa Navas, de 82 años, nos persigue. Durante casi un año, esta madre recorrió tribunales y cárceles buscando a su hijo, sin saber que el sistema ya lo había visto morir en julio de 2025.

Esta forma de tortura psicológica —hacer que una madre busque a un fantasma— nos recuerda los episodios más perversos de la historia mundial:

  • Las «Desapariciones Forzadas» que marcaron las épocas más oscuras de nuestra región, donde el Estado borraba no solo la vida, sino el rastro de la muerte.
  • Casos de indiferencia absoluta donde el ser humano deja de ser persona para convertirse en un expediente olvidado en una gaveta.

Este escrito no es un llamado al conflicto, sino a la reflexión desgarradora. Es un grito de auxilio para que la conciencia colectiva despierte. Venezuela no puede, no debe y no quiere ser esto. La muerte de un hombre joven de 50 años en estas condiciones es una herida en el corazón de cada ciudadano.

Necesitamos darle un parado definitivo a esta forma de proceder. Como sociedad, debemos unirnos bajo una sola premisa: la vida es sagrada. La fuerza de Dios debe imponerse sobre la sombra, y la luz de la justicia debe brillar para que el alma de Víctor Hugo encuentre el descanso que la tierra le negó durante tantos meses de ocultamiento.

Pedimos justicia, una justicia poética y real que limpie las lágrimas de esa madre y que garantice que ningún otro venezolano pasará por este calvario. Que la unión de todos nosotros sea el escudo contra la repetición de estos horrores.

Que Víctor Hugo, desde la paz eterna, sepa que su nombre hoy es una bandera de dignidad. Que el eco de las palabras de nuestra Premio Nobel y el sentimiento de cada venezolano se conviertan en un compromiso inquebrantable: nunca más el silencio sobre la muerte, nunca más la oscuridad sobre la vida.

Por Víctor Hugo, por su madre, y por la paz que solo nace de la verdad.

@jgerbasi

Vamos por más…

Vía LaPatilla

La confirmación oficial de la muerte de Víctor Hugo Quero Navas abrió una pregunta que el régimen todavía no responde: ¿quiénes son responsables de que un preso político muriera bajo custodia del Estado mientras su familia lo buscaba desesperadamente durante meses?

lapatilla.com

El Ministerio para el Servicio Penitenciario admitió que Quero falleció en julio de 2025, pero el chavismo mantuvo silencio durante casi diez meses. Durante ese tiempo, Carmen Teresa Navas, madre del detenido, recorrió cárceles, tribunales, fiscalías y organismos públicos preguntando dónde estaba su hijo. La respuesta siempre fue la misma: silencio o negación.

Ahora, tras la revelación del caso, comienzan a surgir nombres y responsabilidades que organizaciones de derechos humanos, abogados y dirigentes opositores consideran imposibles de ignorar.

Uno de los primeros señalados es el ministro para el Servicio Penitenciario, Julio García Zerpa. Bajo su gestión, Víctor Hugo Quero permaneció detenido en Rodeo I sin que sus familiares recibieran información oficial sobre su situación. El Observatorio Venezolano de Prisiones exigió incluso su destitución inmediata y una investigación penal por el caso.

También aparecen bajo cuestionamiento las autoridades internas de Rodeo I. ¿Cómo ingresó Quero al penal? ¿Quién autorizó su traslado? ¿Cómo pudo permanecer recluido durante meses mientras oficialmente se negaba su presencia dentro del centro penitenciario? Hasta ahora no existe una explicación pública.

Así mismo, el foco comenzó a dirigirse hacia la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo. La supuesta defensora Dionita Coronado dejó constancia en octubre de 2025 a Carmen Teresa Navas que Víctor Hugo Quero sí estaba recluido en Rodeo I.

Ese detalle cambió completamente la dimensión del caso. Si en octubre ya existía confirmación institucional sobre la presencia de Quero en el penal, entonces distintos organismos del régimen conocían su situación mientras públicamente se seguía negando información a la familia.

Las preguntas comenzaron entonces a multiplicarse. ¿Quién manejaba el expediente de Quero? ¿Quién ordenó mantener silencio? ¿Por qué el Ministerio Público no verificó personalmente la condición física del detenido luego de que existieran denuncias de desaparición forzada?

También surgen dudas sobre la actuación del exfiscal general Tarek William Saab y del exdefensor del Pueblo Alfredo Ruiz, quienes ocupaban esos cargos durante el período en el que Quero permaneció desaparecido oficialmente.

Además, hace apenas tres días un juez habría revisado el expediente de Quero para determinar que no calificaba para la Ley de Amnistía. Si eso ocurrió, entonces el sistema judicial seguía procesando administrativamente a una persona que ya estaba muerta desde hacía meses.

Entretanto, el Ministerio Público anunció una investigación penal y ordenó la exhumación del cadáver. Sin embargo, la presión pública ya no apunta únicamente a esclarecer la causa de muerte, sino también a determinar quiénes participaron en el ocultamiento del caso.

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