Morfema Press

Es lo que es

DBuford

“Una eventual victoria de Gustavo Petro daría pie al plan de integrar a Colombia y Venezuela en una sola zona donde operen a sus anchas el crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo internacional”, denunció este jueves María Corina Machado, durante el primer Foro Colombo-Venezolano, organizado por Analítica.

El evento contó con la participación de María Corina, Antonio Ledezma, Walter Boza, Rodrigo Pardo, Guillermo León, Carlos Augusto Chacón y Andrés Espinosa, quienes discutieron sobre dos temas: (i) Rusia en Venezuela ¿Una amenaza para Colombia? Y (ii) ¿Puede Colombia convertirse en otra Venezuela?

La Coordinadora Nacional de Vente Venezuela aseguró que “hoy hay una zona gris de actividades ilícitas en expansión y que se aspira constituir un amplio corredor desde el Pacífico colombiano hasta Atlántico venezolano”.

El control por grupos irregulares

Esto, en referencia a las redes del narcotráfico que operan en ambos países, en una operación delictiva sin precedentes que podría desplegarse con enormes beneficios desde Buenaventura a Paraguaná, Puerto Cabello y Güiria.

La dirigente expresó que en Venezuela hay zonas donde quienes mandan son los grupos irregulares y no el Estado. “En esas zonas, los grupos criminales no solo ejercen el control territorial, sino también el económico y social de la población. Además, cooptan órganos del Estado formal para convertirlos en barreras de protección del Estado criminal, que apelan a la no injerencia, la autodeterminación de los pueblos y lo que están es sometiendo al pueblo”, sostuvo.

Además, denunció que durante las dos décadas del chavismo, el Estado pasó de ser propietario de 74 empresas a tener 526, según Transparencia Venezuela, mientras también aumentó el número de empresas expropiadas, llegando a las 5500, de acuerdo con cifras de Cedice Libertad.

Así mismo, Machado rescató la cifra de Fedeagro, según la cual, de 5 millones de hectáreas productivas expropiadas, solo el 3% de los propietarios fueron indemnizados y el 90% de esas tierras está en estado improductivo.

Agregó también como dato que más de 600 medios de comunicación han sido cerrados y que de los 2056 jueces del país, solo menos de 100 (5%) son titulares y el resto son jueces temporales a los que “sacan con una llamada” ante una decisión desfavorable.

Victoria de Petro y la zona criminal

María Corina Machado aseguró que “Venezuela es una zona gris donde grupos criminales ejercen control territorial, económico y social, e imponen una Pax Criminal”. Sin embargo, dijo que Colombia “sí puede evitar ser atrapada», pues a su juicio, «Colombia está a tiempo” de salvarse y no caer en esta dinámica delincuencial.

“Colombia es la joya de la corona”, afirmó Machado, quien justificó que sin ese país, no se puede hacer el corredor delictivo desde el “santurario criminal” que es Venezuela, además de agregar que el país vecino es el principal aliado de EEUU en la región.

Finalmente, indicó que “no habrá paz en Colombia mientras haya chavismo en Venezuela, ni transición en Venezuela si el chavismo gobierno en Colombia”.

Además, afirmó que “nunca hasta ahora en su historia como república independiente EE.UU. parece haber brindado menos atención/desinterés a este tipo de injerencias extrahemisféricas”, en referencia a la influencia de Rusia, China, Irán y Cuba en Venezuela.

Ante esta situación, Machado concluyó que es necesario “un consenso operativo en medio la diversidad ideológica de los sectores liberales y conservadores, entre quienes tienen clara la necesidad de defender la democracia liberal”.

La lucha por la democracia lidera un periodo mundial de estos tiempos. Los nuevos y antiguos rostros de autoritarismo siguen marcando su poder y afianzando las crisis

En el ámbito internacional, los regímenes autoritarios son particularmente peligrosos por la poca estabilidad y seguridad que producen. El actuar de naciones bajo liderazgos autoritarios está atada a las emociones y la psicología del líder supremo y no de un estado de derecho anunciado y consensuado.

El régimen ruso de Vladimir Putin es un ejemplo. Durante los últimos tres meses, el mundo ha sido consumido por las amenazas de una invasión rusa a Ucrania. Analistas políticos a nivel mundial confiesan a diario no entender la estrategia del jefe del Kremlin. Sin embargo, las tácticas del ex-agente de la KGB son evidentes, si consideramos la psicología del adversario de la libertad y la democracia.

En el 2012, Vladimir Putin fue otorgado el grado de octavo dan por la Federación Internacional de Judo. Un honor que menos de una decena de cintas negras en judo tienen en la actualidad y el segundo más alto otorgado a un atleta del arte marcial japonés. El judo se diferencia de otras artes marciales japonesas por su énfasis en randori (que en japonés significa el ejercicio o la técnica de implementar una serie de ataques aleatorios) y no en kata (la palabra japonesa para describir una serie de movimientos organizados). En el judo, el combatiente no utiliza golpes directos – el objetivo es derribar a un oponente, inmovilizarlo con una llave u obligarlo a someterse, presionando una articulación o estrangulándolo. Estos elementos que diferencian al judo están presentes en las tácticas del Kremlin.

Ucrania

El 15 de febrero, el gobierno ruso anunció que sus equipos militares en la frontera con Ucrania iniciaron su repliegue a sus respectivas bases, tras culminar los ejercicios militares. Un anuncio que vino horas antes de la reunión entre el nuevo canciller alemán Olaf Scholz y Putin, en Moscú.

El anuncio fue celebrado, aunque con cautela, por lideres mundiales como un signo de desescalada de las tensiones. Lo más probable, sin embargo, es que el experto judoka al mando de las fuerzas militares rusas simplemente está cambiando su centro de gravedad, para desbalancear a sus oponentes.

Lo que no figuró en los medios internacionales es que la Duma (el cuerpo legislativo de Rusia) en Moscú votó a favor de enviar una petición directa a Vladimir Putin para que reconozca a los territorios ucranianos de Luhansk y Donetsk como repúblicas populares independientes. Recordemos que la Federación Rusa está compuesta por territorios federales y 22 repúblicas. Y en la mañana del 17 de febrero el pueblo de Stanytsia en Luhansk fue bombardeado con artillería pesada. El gobierno ucraniano acusó a los separatistas pro rusos y vice versa.

En realidad, Rusia no retiro tropas de la frontera, simplemente difundió un video de una retirada de tanques y equipos pesados. Los monitores de la OTAN confirmaron que Rusia agregó más bien 7 mil soldados al frente adyacente a Ucrania, aumentando su presencia a cerca de 150 mil efectivos militares.

El pretexto para declarar a Luhansk y Donetsk como repúblicas independientes lo preparó Rusia en el 2015, cuando logró someter a la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa a los acuerdos de Minsk. Tras la invasión rusa de Ucrania del 2014, Rusia logró que Occidente aceptara a largo plazo elecciones autónomas en Luhansk y Donetsk.

Siria

La falsa retirada de tropas rusas de la frontera con Ucrania fue seguida por una visita del Ministro de Defensa Serguéi Shoigú a la base rusa de Hemeimim, en la provincia siria de Latakia, el 16 de febrero. Shoigú fue recibido personalmente por Bashar al-Assad durante su visita a la base militar en el Mediterráneo. Actualmente 15 buques de guerra y unas 30 aeronaves rusas realizan ejercicios militares en conjunto con fuerzas sirias. El gobierno ruso confirmó que trasladó bombarderos Tu-22M3, que tienen capacidad de cargar armas nucleares, y jets MiG-31, con misiles hipersónicos tipo Kinzhal, a Hemeimim, para realizar prácticas de tiro contra buques enemigos.

Las capacidades desplegadas por Moscú en Siria son una amenaza directa a la presencia militar de la OTAN en el Mediterráneo y fortalecen la posición de al-Assad en el Medio Oriente. Este evidente punto de presión no es suficiente para inmovilizar a las fuerzas de la OTAN, pero si logra estirar las capacidades del bloque trasatlántico y dividir aún más las prioridades de seguridad de la Unión Europea y EE.UU.

América Latina

Considerando que en el judo el combatiente no realiza golpes directos para alcanzar su objetivo, debemos ser suspicaces sobre las intenciones de Putin en Ucrania. Durante la segunda mayor crisis internacional de su mandato (la anexión de Crimea en el 2014 siendo la de mayor trascendencia hasta la fecha), Vladimir Putin recibió a altos dignatarios de los líderes de la OTAN. Emmanuel Macron de Francia y Olaf Sholz de Alemania se reunieron con el octavo dan en Moscú y el líder ruso, a su vez. viajó a Pekín para consultar con su nuevo aliado chino, Xi Jinping. Sin embargo, la actividad diplomática con América Latina se intensificó en los últimos dos meses, por encima de los contactos sobre la crisis en Ucrania.

El 18 enero, Putin sostuvo su primera llamada con el régimen dictatorial de Daniel Ortega en Nicaragua. El primer contacto entre los jefes de estado desde el 2014. El 20 de enero, el líder del Kremlin se reunió virtualmente con el dictador venezolano Nicolás Maduro, y el 24, con Díaz-Canel, heredero del trono de los Castro en la Habana.

El 4 de febrero, el presidente Argentino Alberto Fernández viajó a Rusia, en plena crisis con Ucrania. Putin prometió apoyar a Argentina a lograr una independencia económica de EE.UU. y Occidente. Mientras que Fernández, sin ninguna vergüenza, aduló al régimen ruso y su apoyo durante la pandemia, a pesar que en realidad Moscú incumplió con sus entregas de vacunas y dejó en riesgo a decenas de miles de argentinos, que nunca recibieron la segunda dosis de Sputnik V. El presidente argentino fue tan fiel a su nuevo aliado que prometió a Putin que su país será la puerta de Rusia hacia América Latina. Recordemos además que pocos días antes de su visita, Xi Jinping y Rusia dieron el apoyo a Argentina en su reclamo sobre el control de las Islas Malvinas.

Y, el 16 de febrero, el presidente de Brasil Jair Bolsonaro visitó el Kremlin, a pesar de las repetidas advertencias del gobierno de EE.UU. Y tras una reunión personal, el líder de Brasil declaró que su gobierno está junto a Rusia, en solidaridad, y Putin calificó a Brasil como su aliado estratégico más importante en América Latina.

Conclusión

El liderazgo autoritario de Vladimir Putin está atado a su psicología y no a un estado de derecho o institucionalidad consensuada y estable, razón por la cual su estrategia a largo plazo elude las predicciones y los análisis de Occidente. Las tácticas del judoka, sin embargo, son evidentes y han sido asertivas. El octavo dan del Kremlin derribó el aura de superpotencia y policía del mundo de EE.UU., a través de su influencia en la política interna de Norteamérica y también magnificando los mensajes de división entre a los aliados de Washington.

La crisis con Ucrania inmovilizó a Alemania, cuyo pragmatismo político a corto plazo pasó de ser una virtud, bajo Angela Merkel, a una debilidad en el frente europeo. El nuevo gobierno de Olaf Scholz, y su dependencia energética con Rusia, nunca arriesgó la viabilidad del oleoducto Nord Stream II en favor de la defensa a la integridad territorial de Ucrania.

Y, finalmente, los distintos puntos de presión que ejerció Moscú sobre Occidente obligaron a EE.UU. a aceptar indirectamente la legitimidad de la dictadura venezolana. Tras una reunión de coordinación de alto nivel del Departamento de Estado de EE.UU. junto a 19 otros países, Washington subrayó su apoyo al dialogo en México entre Maduro y la Oposición y además postergó el llamado a elecciones presidenciales hasta el 2024.

Solo la historia dirá si la estrategia de Vladimir Putin a largo plazo, si es que existe alguna, le dará la victoria al experto en artes marciales. Sin embargo, las tácticas del judoka del Kremlin son impecables, sin un golpe directo, arrodilló al sistema internacional a su autoritaria voluntad

Por redacción morfema.press

La amenaza de invasión de Ucrania por parte del presidente ruso Vladimir Putin ha dado un impulso a los precios del petróleo, y si suben mucho más, los productores de petróleo estadounidenses podrían estar más dispuestos a volver a perforar.

El presidente ruso Vladimir Putin ha dejado claro desde hace tiempo que no es partidario de las perforaciones de esquisto en Estados Unidos. Pero, si invade Ucrania, podría ayudar involuntariamente a recuperar la industria petrolera de Estados Unidos.

Al igual que otros productores mundiales, la industria petrolera de Estados Unidos fue duramente golpeada por la pandemia a principios de 2020. Los precios del petróleo se desplomaron, y los precios de los futuros del crudo incluso se volvieron negativos durante un breve tiempo.

La recuperación de la industria petrolera en EEUU

La industria petrolera de Estados Unidos se ha recuperado lentamente, ayudada por el aumento de los precios del petróleo, que han subido más del 50% en el último año. Las amenazas de Putin contra Ucrania han contribuido a impulsar el precio del petróleo, ya en alza, por encima de los 90 dólares por barril, hasta alcanzar su nivel más alto en siete años, con una subida de casi el 30% desde principios de año.

Una industria petrolera de EE.UU. extremadamente escarmentada resurgió, con ejecutivos más cautelosos en las inversiones y en no enfadar a los accionistas.

Lo último que quería Putin era incentivar los precios para un repunte de la producción de petróleo y gas en Estados Unidos, sin embargo, han conseguido hacer subir los precios, lo que está reforzando la producción de Estados Unidos.

Rusia ha sido históricamente el mayor proveedor de petróleo y gas natural de Europa, y Estados Unidos lleva tiempo advirtiendo de que su control de las fuentes de energía críticas podría ser un peligro para los consumidores europeos.

Dan Yergin, vicepresidente de IHS Markit, dijo que Putin ha sido un fuerte opositor al esquisto estadounidense, y ya en 2013, el presidente ruso dijo en un foro público en San Petersburgo que el esquisto era una grave amenaza.

Situación incierta

El presidente Joe Biden dijo el martes que Estados Unidos y Rusia seguirían utilizando los canales diplomáticos para evitar un desenlace militar, pero advirtió que la situación sigue siendo incierta.

Rusia anunció el martes que retiraba parte de sus más de 100.000 soldados en la frontera con Ucrania. Sin embargo, el miércoles, la OTAN dijo que Rusia estaba aumentando sus tropas.

Los precios del crudo

  • Los futuros del West Texas Intermediate para marzo se cotizó al cierre del jueves en 91,64 dólares por barril (-0,13%), alcanzando un pico en el día de 91,83 dólares.
  • El Brent para entrega en abril cerró en 92,94 dólares el barril (-1,97%) y alcanzó un máximo en el día de 94,50 dólares por barril.

La energía está claramente en el centro del conflicto

Los precios del gas natural en Europa se han disparado durante todo el invierno debido a la preocupación por la escasez de suministro. Primero, la región fue incapaz de almacenar suficiente gas natural. Después, Rusia redujo el suministro a partir del otoño.

Rusia envía gas natural a Europa a través de gasoductos que atraviesan Ucrania y otros, incluido el Nord Stream I. El gasoducto Nord Stream II está terminado, pero aún espera la aprobación alemana.

Biden aseguró el martes que, si Rusia invade Ucrania, no se permitirá que ese gasoducto funcione.

Si Rusia invade, Estados Unidos y sus aliados planean imponer sanciones al país, y los analistas dicen que el peor escenario para el suministro de energía sería que las sanciones bloquearan las ventas de energía rusa a Europa o que Rusia cortara el suministro en represalia.

Esto se produce en un momento en el que la demanda mundial de petróleo ha vuelto a la normalidad y se espera que aumente aún más este verano con la mejora de los viajes aéreos.

Dominio energético de Estados Unidos

Antes de la pandemia, Estados Unidos era el mayor productor tanto de petróleo como de gas. La industria energética estadounidense ha recuperado su posición de dominio en ambos mercados.

Además, Estados Unidos es un gran exportador. En las últimas cuatro semanas, ha exportado una media de 2,6 millones de barriles diarios de petróleo, y 4,2 millones de barriles de productos refinados, incluyendo gasolina y gasoil, según los datos semanales de la Administración de Información Energética.

La industria energética estadounidense también ha demostrado ser un importante proveedor alternativo para los europeos. En enero, los barcos cargados de gas natural licuado estadounidense se desviaron de Asia y Sudamérica a los puertos europeos.

Según IHS, ese salto interanual del 80% en las importaciones de GNL significó que Estados Unidos, por primera vez, suministró más gas natural a Europa por barco que Rusia a través de sus gasoductos.

IHS Markit calcula que en enero se enviaron a Europa 7.730 millones de metros cúbicos de gas estadounidense, frente a 7.500 millones de metros cúbicos a través de los gasoductos rusos.

Aunque el GNL estadounidense está ayudando a Europa a pasar el invierno, no es un sustituto suficiente del gas ruso. Europa sólo puede procesar una cantidad determinada de gas natural licuado y, según los analistas, seguiría teniendo un déficit. Qatar también envía GNL a Europa y tiene capacidad para aumentar sus exportaciones.

«Este es el nivel más alto de GNL estadounidense a Europa que hemos visto nunca. Si observamos las importaciones europeas desde EE.UU. en lo que va de mes, se mantienen, por lo que esperamos ver un nivel similar para febrero (más de 5 millones de toneladas)», señalan los analistas de Kpler en un correo electrónico enviado a CNBC.

Europa es el mercado natural del gas ruso

Europa estaba en una crisis energética antes de la crisis de Ucrania. La diferencia ahora con respecto a 2009, cuando los rusos interrumpieron el flujo de gas a través de Ucrania, es que el sistema de gasoductos europeo es más flexible, por lo que puede mover el gas de un lado a otro, y hay un importante desarrollo del GNL. Hace cinco años, el GNL no podía compensar la disminución de los suministros rusos.

El petróleo como arma política

Al mismo tiempo, se espera que la industria petrolera estadounidense aumente su producción para un mercado de petróleo ajustado en unos 900.000 barriles diarios este año, dijo Yergin. La industria produce actualmente unos 11,6 millones de barriles al día y podría volver a los niveles previos a la pandemia de 13 millones de barriles al día para el próximo año.

La prueba de la expansión de la producción de la industria petrolera se manifiesta en el aumento de las plataformas de perforación.

Según Baker Hughes, las plataformas de la industria petrolera suman ahora 516, lo que supone un aumento de 19 plataformas la semana pasada, el mayor incremento en cuatro años.

Estados Unidos es un gran productor, pero Rusia es un mayor proveedor de los mercados mundiales, ya que exporta unos 5 millones de barriles al día. Si se produjera una invasión, cualquier pérdida de petróleo ruso se sentiría a nivel mundial.

Rusia y sus socios de la OPEP+ han ido elevando poco a poco la producción a medida que la demanda va recuperando sus niveles pandémicos, y deberían alcanzar su objetivo para el verano.

El gobierno ruso ha sido receloso durante mucho tiempo de que los precios del petróleo suban demasiado, ya que cuanto más suban, más incentivos tendrán los productores estadounidenses para aumentar la producción.

Si las exportaciones de crudo ruso se redujeran, los analistas prevén que Arabia Saudí, socio de Moscú en la OPEP+, abriría las compuertas. El país de Oriente Medio tiene una capacidad de bombeo de petróleo que no tiene Estados Unidos, y las empresas estadounidenses tendrían que perforar nuevos pozos para generar mucho más petróleo.

Nueva capacidad de producción estadounidense

Es probable que la industria estadounidense experimente pronto un sorprendente aumento de la producción de petróleo, ya que las empresas han estado abriendo pozos que habían sido perforados pero no completados.

Los analistas han dicho que es la producción incremental de Estados Unidos y de otros países no pertenecientes a la OPEP, como Brasil, la que ha impedido que los precios del petróleo se disparen. Pero ahora los productores estadounidenses podrían ser puestos a prueba, incluso si las tensiones de Ucrania disminuyen.

Dan Pickering, director de inversiones de Pickering Energy Partners, dijo que la producción de petróleo de Estados Unidos ha venido en aumento, pero las empresas estadounidenses todavía no están perforando a toda velocidad debido a la presión de los accionistas.

Las empresas han estado pagando la deuda, aumentando los dividendos y buscando formas de reducir su producción de carbono, bajo el escrutinio de los inversores de ESG (Ambiente, Social y Gobernanza).

Pickering dijo que, aunque relativamente pequeño, el salto en el recuento de plataformas es importante. «Para mí es un reflejo de que los precios del petróleo son fuertes.

Si el sector se mueve para aumentar las perforaciones, los resultados llegarán a lo largo del próximo año, no en un futuro próximo. Sin embargo, Exxon Mobil dijo que aumentaría su producción en la cuenca del Pérmico en Texas en un 25% este año, y Chevron planea aumentar su producción allí en un 10%.

Pickering dijo que los futuros del petróleo sugieren que el petróleo estará en torno a los 68 dólares por barril dentro de cinco años, un precio bueno, pero no genial como lo serían los 90 dólares.

«Así que la industria tiene más de un resorte en su paso. Recuerda que casi murieron en 2020. Muchas de ellas sí murieron y entraron en bancarrota», dijo. «Las cosas están mejorando».

«La gente no se fía tanto, y si se llega a una situación en la que un acontecimiento geopolítico dispara los precios del petróleo, eso sólo va a reforzar que este es un mercado ajustado. Ese es el tipo de cosas que aumentan el nivel de confianza de la industria, incluso si no reaccionan necesariamente a ese tipo de eventos».

Según IHS, las empresas privadas han estado impulsando la producción, y suelen representar el 20% del aumento del volumen, pero este año esa cifra será del 50%.

Vía Libertad Digital

La diputada del PP ha sido el primer cargo público del partido que ha pedido explícitamente la dimisión de Pablo Casado.

Cayetana Álvarez de Toledo, cuyas malas relaciones con la actual dirección del PP son de sobra conocidas desde que fue desplazada del cargo de portavoz parlamentaria, ha sido el primer responsable público del partido que ha pedido explícitamente y en público la dimisión de Pablo Casado.

«Lo que hemos visto y vivido esta mañana probablemente sea la mayor crisis y, desde luego, la más absurda e inaudita en la historia del Partido Popular», ha dicho la diputada en un acto público en el que participaba y en referencia al estallido de la crisis en las últimas veinticuatro horas entre la dirección nacional del partido e Isabel Díaz Ayuso.

«Y sólo tiene un responsable», ha añadido, «y no es casualidad que todavía no haya comparecido, es otra muestra de esa desesperante debilidad».

Por esa razón ha explicado que se ve «obligada a hablar de la actualidad cuando me gustaría hablar de otras muchas cosas» en el acto en el que se encontraba. «Y me veo obligada a hacer algo incluso más difícil que es a pedir la dimisión de Pablo Casado como presidente del Partido Popular», ha dicho ante un auditorio que inmediatamente ha prorrumpido en aplausos.

Isabel Santos, observadora jefa de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE UE) Venezuela 2021, presentará en línea su informe final el 22 de febrero a partir de las de las 2 de la tarde desde Bruselas

El informe final incluirá la valoración completa de la MOE UE de las elecciones regionales y municipales del 21 de noviembre de 2021 en Venezuela y una lista de recomendaciones para mejorar futuros procesos electorales.

La conferencia será emitida en vivo desde el enlace oficial de la MOE UE en:

https://www.facebook.com/MOEUEVenezuela2021/live_videos/

Después de la presentación, la jefa de misión responderá a las preguntas que se envíen a través del chat de Facebook Live, el WhatsApp de prensa de la MOE UE y las que se hagan en la sala de conferencia, señalaron en un comunicado.

La MOE UE se desplegó a lo largo del territorio venezolano el 14 de octubre de 2021 y permaneció en el país hasta el 5 de diciembre, para observar todo el proceso electoral.

Durante la jornada contó con 134 observadores de 22 Estados miembros de la UE, además de Suiza y Noruega. 

El mandato de la MOE UE fue evaluar el grado de cumplimiento de las leyes nacionales y los compromisos internacionales de Venezuela en materia electoral. 

Por Daniel Lozano en El Mundo (España)

El ex testaferro de Maduro pasó de ser un pequeño comerciante en su natal Barranquilla a pieza clave del rompecabezas chavista

En la Venezuela de la hipérbole, todo es posible, incluso que el último «héroe revolucionario», título que Nicolás Maduro concedió a su íntimo colaborador, el magnate colombiano Alex Saab, sea también un informante de la DEA.

Hugo Chávez expulsó de Venezuela en 2005 a la Agencia Antidrogas de Estados Unidos porque generaba «inestabilidad» en su gobierno. Diecisiete años después, la situación no ha mejorado para la revolución, como se desprende de las relaciones secretas entre las autoridades de EEUU y Saab, principal operador financiero internacional de la revolución y presunto testaferro de Nicolás Maduro (según las investigaciones de la propia Fiscalía chavista).

Así se ha desvelado en la Corte de Miami que sigue el proceso contra el empresario, el hombre de las mil caras que gracias a su cercanía con la ex senadora Piedad Córdoba pasó de ser un pequeño comerciante en su natal Barranquilla a pieza clave del puzzle chavista. Sin él, es imposible entender la presidencia de Maduro y parte del tablero geopolítico de América Latina.

Alex Saab somos todos

La noticia cayó como una bomba pesada en el chavismo mientras el entorno de Saab en Caracas intentaba curar la herida. «EEUU miente descaradamente, como con Rusia e Irak. Alex Saab jamás perjudicará a Venezuela, no lo ha hecho ni lo hará», defendió su actual mujer, la modelo italiana Camilla Fabri, quien viajó a Caracas desde Moscú tras la extradición de su marido a Miami en octubre pasado. Su estancia en Venezuela se interpreta como una forma de presión de la revolución para que Saab no testificara en su juicio, que comenzará en octubre.

«Liberaremos a Álex y lo haremos en lealtad», añadió la joven, quien ha participado en la campaña propagandística que el gobierno montó en apoyo del falso diplomático, en la que no faltaron conciertos, protestas, murales, camisetas y programas especiales de televisión, todo ello en entredicho ahora. La última es «Álex Saab somos todos».

La estrategia se extendió a las redes sociales y a África, en un asedio contra la autoridades de Cabo Verde, en la que se compraron voluntades políticas e influencers de distintos países. Las autoridades estadounidenses detectaron incluso un plan militar para liberar a Saab de su presidio.

El régimen asegura que estaba enterado

Maduro también aprovechó la extradición de su amigo, pillado por EEUU durante una escala en Cabo Verde para repostar gasolina de camino a Rusia e Irán, para suspender la participación del chavismo en las negociaciones de México. El constante llamado de la comunidad internacional para su regreso a los diálogos no ha obtenido respuesta positiva.

Los abogados de Saab han asegurado en EEUU que el Gobierno de Maduro sabía que su defendido cooperó entre 2018 y 2019 con las autoridades del «Imperio del Norte», supuestamente para confirmar que no había hecho nada malo en sus múltiples negocios con la revolución, que van desde la construcción de viviendas protegidas hasta el contrabando de oro, pasando por la venta de petróleo y por la multimillonaria corrupción que acompañó el sistema de control cambiario impuesto por Chávez.

«Saab sigue siendo un ciudadano leal y un diplomático de la República Bolivariana de Venezuela», subrayó el comunicado de sus abogados, aunque hay dudas sobre quién defiende realmente a Saab, porque los presentes en la sala de la corte penal de Florida aseguraron que Camilla y los hijos de Saab están retenidos en Caracas. Se cree que los primeros trabajan para el gobierno bolivariano. Aunque parezca muy cinematográfico, todo esto es real y no un avance de una nueva serie de Netflix.

Saab entregó 10 millones de dólares a la DEA

Uno de los puntos que más ha sorprendido en el país son los 10 millones de dólares entregados por Saab a las autoridades, ganancias ilegales de sus contratos. Por supuesto una mínima parte, que también empleó para comprar voluntades políticas en el Parlamento venezolano, creando su propio grupo de los llamados «alacranes», traidores a sus partidos de oposición y colaboracionistas hoy con el gobierno.

«Se está pretendiendo sembrar una matriz donde se quiere llevar a Alex Saab como un supuesto colaborador. Se ha pretendido extraerle una declaración falsa en contra del presidente Nicolás Maduro», balbuceó la abogada Indhriana Parada en la televisión chavista, a la espera de la posición oficial del Palacio de Miraflores.

Andrés Izarra, poderoso ex ministro de Chávez hoy refugiado en Europa, ironizó en sus redes sociales, posteando una imagen de dirigentes chavistas portando retratos de Alex Saab. «¡Todo el madurismo es una farsa! ¡Todo!», sentenció.

Por redacción de The Economist. Traducción libre del ingles por morfema.press

Sin embargo, intentará reclamar la victoria

La noticia, por un momento, pareció alentadora. En una aparición televisiva dirigida por un escenario el 14 de febrero, Vladimir Putin gruñó un escueto “bien” a la propuesta de su ministro de Relaciones Exteriores de que, a pesar de las advertencias de Occidente sobre una inminente invasión de Ucrania, la diplomacia debería continuar. Un día después, el Ministerio de Defensa de Rusia dijo que parte de los aproximadamente 180.000 efectivos que ha desplegado en sus fronteras con Ucrania se retirarán a los cuarteles después de haber completado sus ejercicios militares que, siempre ha sostenido, es la razón por la que estuvieron allí en un primer momento. lugar.

Los funcionarios y los mercados dieron un pequeño suspiro de alivio. Por desgracia, la inteligencia de código abierto pronto mostró que, aunque algunas unidades se estaban moviendo, muchas más se estaban preparando para luchar. Con la franqueza que ha tomado por sorpresa a Putin, muchos funcionarios de seguridad occidentales lo acusaron de mentir, redoblando sus advertencias sobre una inminente invasión rusa. Incluso si las tropas se retiran, esta crisis aún no ha terminado. Y, pase lo que pase, con guerra o sin guerra, Putin ha dañado a su país al manipularlo.

Muchos observadores occidentales cuestionarían ese juicio. Sin disparar un tiro, señalan, Putin se ha convertido en el centro de atención mundial, demostrando que Rusia importa una vez más. Ha desestabilizado a Ucrania e inculcado a todos que su futuro es asunto suyo. Todavía puede ganar concesiones de la OTAN para evitar la guerra. Y en casa ha subrayado su habilidad política y se ha distraído de las dificultades económicas y la represión de figuras de la oposición como Alexei Navalny, quien esta semana fue nuevamente llevado ante un juez.

Sin embargo, estas ganancias son tácticas. Aunque Putin los ganó, en un sentido más duradero y estratégico, perdió terreno.

Por un lado, aunque todos los ojos están puestos en Putin, ha galvanizado a sus oponentes. Liderado por Joe Biden, quien una vez llamó a Putin “un asesino” y seguramente detesta al hombre que trató de negarle la presidencia, Occidente acordó un paquete de sanciones más severo que en 2014, cuando Rusia se anexó Crimea. La OTAN, descartada en 2019 por el presidente francés por sufrir “muerte cerebral”, ha encontrado un propósito renovado en proteger sus flancos frente a Rusia. Habiendo preferido siempre mantener la distancia, Suecia y Finlandia pueden incluso unirse a la alianza. Alemania, después de haber respaldado imprudentemente el nuevo gasoducto Nord Stream 2, ha aceptado que el gas ruso es un problema con el que debe lidiar y que una invasión acabaría con el proyecto. Si Putin imaginó que sus amenazas serían respondidas con papilla occidental, se ha desengañado.

Ucrania ciertamente ha sufrido. Pero la crisis también ha reafirmado el sentimiento popular entre los ucranianos de que su destino está en Occidente. Es cierto que Putin obtuvo garantías de que Ucrania no está a punto de unirse a la OTAN, pero fueron baratas, porque la membresía siempre fue remota. Lo que importa más es que, habiendo sido descuidada en los últimos años, Ucrania disfruta del apoyo diplomático y militar sin precedentes de Occidente. Esos lazos, forjados en la crisis, no se disolverán repentinamente si las fuerzas rusas retroceden. Una vez más, es lo contrario de lo que quería Putin.

También es cierto que Putin ha puesto la seguridad de Europa en la agenda, incluidas las discusiones sobre misiles y ejercicios militares. Pero tales conversaciones beneficiarían a todos, porque reducen el peligro de conflicto. Si las negociaciones en las que todos ganan cuentan como victorias para Putin, que haya más.

La pérdida más intrigante de Putin es en casa. Rusia ha intentado construir una economía fortaleza. Ha aumentado sus reservas y reducido la parte de ellas en dólares. Ha reducido la dependencia de las empresas del capital extranjero y ha trabajado duro para construir su «pila tecnológica» (todo, desde chips hasta aplicaciones y la propia red). También se ha acercado a China con la esperanza de encontrar un comprador alternativo para los hidrocarburos que siguen siendo su principal fuente de divisas.

Aunque estas acciones han disminuido el daño potencial de las sanciones occidentales, no lo han eliminado. La UEtodavía recibe el 27% de todas las exportaciones rusas; China alrededor de la mitad de eso. El gasoducto Power of Siberia que corre hacia China, cuando se complete en 2025, transportará solo una quinta parte de lo que ahora va a Europa. En caso de un conflicto grave, las sanciones a través de la red de transacciones bancarias rápidas o sobre los grandes bancos rusos paralizarían el sistema financiero. Las restricciones de importación al estilo de Huawei causarían enormes dificultades para las empresas tecnológicas de Rusia.

Putin puede vivir con esta interdependencia o volverse más hacia China. Sin embargo, eso condenaría a Rusia a ser el socio menor de un régimen poco sentimental que lo ve como un compinche diplomático y una fuente atrasada de productos básicos baratos. Ese es un yugo bajo el cual Putin se irritaría.

Esta alianza de autócratas también tendría un costo psicológico dentro de Rusia. Demostraría la dependencia de Putin de los siloviki, los jefes de seguridad que ven en la democracia de Ucrania y la profundización de los lazos con Occidente una amenaza a su propia capacidad para controlar y saquear Rusia. Sería una señal más para los capitalistas liberales y los tecnócratas, que son el otro pilar del Estado ruso, de que habían perdido. Más de los mejores y más brillantes se irían; otros se darían por vencidos. El estancamiento y el resentimiento se convertirían en una oposición que probablemente se encontraría con una mayor brutalidad.

¿Y si Putin, consciente de todo esto, invadiera? Ese puede ser el terrible resultado de esta crisis, ya que cada lado busca superar al otro. Apenas esta semana, la Duma estatal rusa instó a Putin a reconocer las autoproclamadas “repúblicas” en Donbas, que reclaman grandes porciones de territorio ucraniano que actualmente no controlan, lo que agrega un gatillo más que Putin puede accionar cuando lo desee.

Además de devastar Ucrania, la guerra haría mucho más daño a Rusia que la amenaza de guerra. Occidente estaría más galvanizado y más decidido a dar la espalda al gas ruso; Ucrania se convertiría en una Rusia adolorida y sangrante de dinero y hombres; y el señor Putin sería un paria. La propia Rusia se vería arruinada, a corto plazo por las sanciones y más tarde por una autarquía y una represión aún más profundas.

Putin se ha pintado a sí mismo en una esquina. Podría arremeter. Sin embargo, una retirada ahora, con sus ambiciones frustradas, solo puede conducir a un ataque más tarde. Al hacer frente a la amenaza que representa, Occidente tiene la mejor oportunidad de disuadir esa fatídica elección.

Por Bobby Lee en CoinDesk. Traducción libre del inglés por morfema.press

Sí, Bitcoin consume una gran cantidad de electricidad. Pero debemos mirar tanto sus fuentes de energía como su visión general para comprender completamente la situación.

Bitcoin tiene muchos críticos ruidosos y poderosos. Primero, Bitcoin fue una estafa; ahora la moneda bitcoin (BTC) es una de las monedas nacionales de El Salvador. Luego facilitó la actividad ilegal, aunque el dinero en efectivo sigue siendo el mejor amigo de los delincuentes. Ahora dicen que es un flagelo ambiental, otro débil argumento de una pequeña pero ruidosa minoría.

En última instancia, las emisiones son causadas por la quema de combustibles fósiles. No prohibimos los automóviles debido a sus emisiones, los impulsamos con fuentes de energía más limpias. La misma tendencia hacia una producción de electricidad más limpia está ocurriendo con Bitcoin. 

A muchos les encanta odiar a Bitcoin, pero sus razones comienzan a agotarse.

Hoy en día, la desinformación sobre Bitcoin más traficada es la idea de que está contribuyendo de manera desproporcionada a la catástrofe ambiental global actual. 

La preocupación pública sincera por el cambio climático y la protección del medio ambiente está siendo explotada por aquellos, como Bill Gates, Warren Buffett y Charlie Munger, que están profundamente arraigados en el antiguo sistema financiero.

La hipótesis del cambio climático inducido por Bitcoin parece coherente en la superficie. Las computadoras requieren electricidad para funcionar. 

Bitcoin es una red globalmente descentralizada de miles de computadoras, por lo que consume una gran cantidad de electricidad. A medida que (BTC) se vuelve más valioso, se espera que la cantidad de electricidad consumida para asegurar la red aumente proporcionalmente.

Una mejor comparación de datos de energía

Sin embargo, los críticos, como el profesor Brian Lucey del Trinity College Dublin , continúan señalando que “bitcoin consume la misma cantidad de energía que un país de tamaño mediano. … Es un negocio sucio, es una moneda sucia”.

Pero estos argumentos están respaldados por datos cuidadosamente seleccionados y comparaciones engañosas. La investigación de Digiconomist sugiere que el consumo de energía para una transacción de Bitcoin es el mismo que para 453,000 transacciones de Visa.

Sin embargo, debemos recordar que los pagos con tarjeta de crédito aún dependen de las infraestructuras existentes de gran emisión, como ACH, Fedwire y SWIFT, así como de la fuerza militar y diplomática del gobierno de los EE. UU. 

Los críticos no incluyen esas emisiones en sus cálculos comparando Bitcoin y el sistema bancario tradicional. Es como comparar las emisiones de toda la industria del café con una sola cafetería.

De hecho, una vez que tenemos en cuenta estas emisiones aéreas, surge una realidad diferente. Investigaciones recientes de Galaxy Digital revelan que Bitcoin consume aproximadamente 113,89 teravatios-hora al año, mientras que la industria bancaria consume aproximadamente 263,72 TWh al año, más del doble.

En cambio, debemos considerar la huella ambiental del sistema bancario que Bitcoin reemplazará. 

La banca moderna consume enormes cantidades de electricidad para respaldar miles de edificios de oficinas comerciales y sucursales locales, los viajes diarios de millones de empleados y miles de millones de clientes que tienen que viajar hacia y desde las ubicaciones físicas de los bancos para recibir servicios. 

Bitcoin reducirá en gran medida la demanda de servicios bancarios tradicionales, eliminando así la mayor parte del impacto ambiental de esa industria.

Bitcoin consume una gran cantidad de electricidad, pero debemos observar las fuentes de energía para comprender completamente la situación. 

Una encuesta reciente realizada por el Bitcoin Mining Council encontró que el 56% del consumo de electricidad de Bitcoin proviene de fuentes limpias (cero emisiones de carbono) de dicha energía, que es una tasa más alta que cualquier otra industria importante. 

A modo de comparación, solo el 40% de la electricidad en los Estados Unidos se genera a partir de fuentes de energía limpia.

La visión fundamentalmente diferente de Bitcoin

Sin embargo, en la atmósfera de fatalismo climático, los argumentos ambientales siempre dominarán a los menos informados. Una vez que las personas puedan estar convencidas de que su existencia está amenazada por Bitcoin, sentirán que no tienen más remedio que permanecer atrapados en el sistema fiduciario.

Bitcoin ofrece una visión fundamentalmente diferente. Su valor deflacionario alienta a las personas a ahorrar a largo plazo en lugar de gastar a corto plazo. En esencia, la vida útil del capital bajo el sistema Bitcoin es mucho, mucho más larga.

El precio de BTC ha aumentado más del 100 % por año en promedio, y se prevé que el fuerte crecimiento continúe durante muchos más. Bitcoin impone un enorme costo de oportunidad en el consumo derrochador. La gente tiene menos incentivos para comprar el último producto de consumo cuando la inflación no se come constantemente su capital. Comprar un iPhone hoy tiene menos sentido cuando esos fondos valdrán más mañana.

Pequeños cambios voluntarios en comportamientos individuales como estos se agravarían en toda la sociedad, y el impacto agregado sería transformador. No es necesario sacrificar la libertad y la prosperidad para proteger el medio ambiente.

Los críticos de Bitcoin seguirán raspando el fondo del barril en busca de nuevos argumentos en contra de esta tecnología revolucionaria. Si bien avivar los temores climáticos es la última herramienta retórica utilizada por los criptofóbicos, debemos recordar que, al igual que sus otros argumentos a medias, la objeción climática no resiste el escrutinio básico.


Bobby Lee es el fundador y director ejecutivo de Ballet , una empresa de carteras de criptomonedas, y autor del bestseller del Wall Street Journal «La promesa de Bitcoin».

El territorio bielorruso se ha convertido simplemente en un área de preparación para el ejército ruso

Mientras Rusia trata de obligar a los Estados Unidos a hacer concesiones en las garantías de seguridad al rodear a Ucrania con tropas, Bielorrusia se ha convertido, en virtud de la geografía, en uno de los frentes en este ataque sin precedentes de ruido de sables.

Desde mediados de enero, Rusia ha estado trasladando tropas desde el Lejano Oriente a las inmediaciones de la frontera entre Bielorrusia y Ucrania, donde, durante diez días a partir del 10 de febrero, se llevan a cabo ejercicios militares conjuntos ruso-bielorrusos denominados “Resolución aliada”.

No se sabe cuántos soldados están involucrados, pero parece que el número de tropas rusas en Bielorrusia constituye un récord postsoviético

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha hablado de 30.000 soldados rusos, mientras que los expertos militares rusos han dicho que 10.000 es una cifra más realista. De cualquier manera, están acompañados por aviones de combate Su-35S, así como por sistemas de misiles Pantsir, Iskander y S-400.    

El papel de Lukashenko

Lukashenko ha jugado más que un papel secundario en todo esto, y pretende haber iniciado él mismo las maniobras conjuntas. 

Fue él quien anunció los ejercicios a principios de diciembre, y desde entonces ha aprovechado todas las oportunidades para enfatizar que invitó a las tropas rusas porque Bielorrusia necesita proteger su flanco sur de la “amenaza” ucraniana.   

Los ejercicios militares ilustran el nuevo papel de Minsk en la región y muestran cuán lejos se han alejado los acontecimientos de los sueños profesados ​​​​de los funcionarios bielorrusos hace solo un par de años para que Bielorrusia se convierta en una «Suiza de Europa del Este».   

Hasta 2020, Lukashenko explotó las malas relaciones entre Rusia y Occidente al realizar un acto de equilibrio entre las dos partes, vendiendo riesgos a un lado y oportunidades al otro. 

Pero tras la violenta represión del régimen contra las protestas de la oposición por las disputadas elecciones presidenciales de ese año, a Minsk no le queda margen de maniobra con Occidente. 

Cualquier intento de distanciar a Bielorrusia de Rusia apenas se notaría en Occidente y, por decirlo suavemente, no se entendería en Moscú. 

¿Bielorrusia ocupada? 

Si alguna vez hubo especulaciones sobre cómo actuaría Lukashenko en caso de un gran conflicto regional, ese ya no es el caso. 

El territorio bielorruso es simplemente un área de preparación para el ejército ruso, y el alcance de la amenaza de Bielorrusia está determinado por un solo factor: qué tan interesado está el Kremlin en ir a la guerra.  

Al mismo tiempo, Lukashenko no ha cambiado y no se siente cómodo con el hecho de que ya no se le considera el amo de su propio país. 

Le duele la idea de que otros países y sus propios altos funcionarios puedan verlo como un vasallo ruso. En una reunión reciente, Lukashenko argumentó extensamente que no permitiría que el país fuera ocupado. 

Las burlas de EEUU

Al comprender este aspecto del carácter de Lukashenko, Washington ha comenzado a burlarse de él: un funcionario anónimo del Departamento de Estado informó a los medios de comunicación que el dictador bielorruso ya no tenía el control de la situación. 

Esto parece un intento de incitar a Lukashenko a mostrar algún tipo de independencia.     

Al mismo tiempo, Estados Unidos amenaza a Minsk con nuevas sanciones si participa en la agresión rusa contra Ucrania. Esa no es una amenaza vacía: dado que la economía bielorrusa tiene poca importancia para el mundo y ya ha sido golpeada por varias rondas de sanciones económicas, sería políticamente más sencillo para Occidente convertir a Bielorrusia en un nuevo Irán que hacer lo mismo con Rusia.  

Si estallara una guerra, es muy poco probable que el ejército bielorruso participara en la lucha. 

La única excepción sería en la eventualidad apocalíptica de que, tras los ataques rusos contra Ucrania desde territorio bielorruso, Ucrania lanzara contraataques contra Bielorrusia o enviara unidades guerrilleras a Bielorrusia y matara a soldados o civiles bielorrusos.  

Por James Beardworth en The Moscow Times. Traducción libre del inglés por mofema.press

“Tengamos paz, no necesitamos una guerra o relaciones hostiles, solo necesitamos una conclusión que asegure que tenemos relaciones pacíficas con cada lado”

Mientras el dueño de una floristería en el centro de Moscú retiraba los globos rojos y blancos del Día de San Valentín que decoraban su escaparate, los peatones pasaban disfrutando de un raro estallido de sol invernal, una escena en marcado contraste con los gritos de una guerra inminente entre Rusia y Ucrania provenientes de Occidente

Rusia ha acumulado más de 100.000 soldados a lo largo de su frontera con Ucrania desde noviembre, lo que genera una creciente preocupación por parte de Estados Unidos y sus aliados.

Las tensiones alcanzaron el punto de ebullición esta semana cuando Washington afirmó tener detalles de una invasión inminente, e incluso el anuncio de Rusia el martes de la retirada de algunas de sus fuerzas no logró calmar la situación.

“Es la misma situación de siempre con los estadounidenses”, dijo Dmitry, un moscovita de 49 años que fuma un cigarrillo frente a una estación de metro, a The Moscow Times entre risas. “No pasará nada, y luego andarán diciendo que les ganaron a todos”.

Acusaciones mutuas

Mientras Occidente ha hecho sonar repetidamente la alarma de guerra, el Kremlin ha insistido en que no tiene tales planes. En cambio, Moscú acusa a EE. UU. y la OTAN de amenazar su seguridad al expandirse a países de Europa del Este como Ucrania, que considera dentro de su esfera de influencia, y exige garantías de seguridad vinculantes.

Los civiles de la capital rusa se inclinaron a estar de acuerdo con su gobierno.

“No hay ningún ataque de Rusia a Ucrania, ni siquiera creo que haya sido planeado”, dijo un especialista en TI jubilado que se negó a dar su nombre.

“Sí, por supuesto que la relación entre los dos países es complicada, pero no se habló de ningún ataque; fue inventado por los estadounidenses”, dijo otro hombre, un ucraniano de 67 años que ha pasado gran parte de su vida en Moscú.

La gente común de Moscú opina

A pesar de la última acumulación de tropas y el deterioro de las relaciones que tuvo lugar después de que Rusia anexó la península de Crimea y estalló el conflicto en el este de Ucrania en 2014, los rusos continúan minimizando la perspectiva de otra guerra.

“Putin es muy inteligente, no permitiría la guerra, especialmente entre ucranianos y rusos, somos un solo pueblo con casi el mismo idioma, ¿por qué pelearíamos contra nuestros hermanos? Es una estupidez”, dijo Savely, de 50 años, un moscovita desempleado.

Las esperanzas de que se pueda evitar la guerra se vieron reforzadas cuando Moscú dijo que retiraría algunas tropas después del final de sus ejercicios cerca de Ucrania.

Sin embargo, a pesar de esta señal inicial de desescalada y una serie de conversaciones diplomáticas entre el Kremlin y las potencias occidentales, no se ha llegado a ningún acuerdo sobre el futuro de las aspiraciones de Ucrania en la OTAN.

Desde que los levantamientos de Maidan de 2014 derrocaron al presidente prorruso de Ucrania y desencadenaron la anexión de Crimea, las relaciones ruso-ucranianas han seguido deteriorándose a medida que Kiev se ha alineado gradualmente más con Occidente.

La incorporación de Kiev a la OTAN acercaría aún más a las fuerzas lideradas por Estados Unidos a la frontera rusa, una medida que el Kremlin ha advertido que no tolerará.

“El nacionalismo ha aumentado con mucha fuerza en Ucrania últimamente y, aunque las autoridades no lo alientan, nadie ha hecho nada para evitarlo”, dijo el transeúnte ucraniano que se negó a dar su nombre, “y porque todos dicen que habrá una guerra, hay muchas armas adicionales circulando, y muchas armas en manos de las personas equivocadas pueden conducir fácilmente a un conflicto”.

Amenaza de sanciones

A pesar de las preocupaciones de Rusia sobre la ampliación de la OTAN, Occidente ha seguido denunciando lo que considera un comportamiento agresivo de Rusia.

Estados Unidos y sus aliados también han amenazado a Rusia con sanciones sin precedentes que apuntarían a sus sectores financiero y energético si invade Ucrania.

Pero Rusia, aprendiendo de la gran ola de sanciones que siguió a su anexión de Crimea, ha reforzado su economía contra posibles sanciones, y el Kremlin ha expresado repetidamente su disposición a soportar cualquier sanción occidental que se le presente.

Este enfoque choca con los rusos más jóvenes, que tienden a favorecer una Rusia integrada que esté más en sintonía con las costumbres y cosmovisiones occidentales.

“La gente siempre dice que alguien debe tener la culpa, pero no creo que un lado tenga más culpa que el otro aquí, ha habido errores de ambos lados”, dijo Liza, de 19 años, una moscovita que dijo estar entre trabajos.

“Tengamos paz, no necesitamos una guerra o relaciones hostiles, solo necesitamos una conclusión que asegure que tenemos relaciones pacíficas con cada lado”, dijo.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top