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Por José Manuel Cuevas en Voz de América

Nicolás Maduro ofreció este mes el discurso anual de la Memoria y Cuenta de 2021. Abordó desde la economía y la escolarización hasta la gestión de la pandemia y el caso de Alex Saab. Sin embargo, falta información oficial de soporte y la independiente lo matiza, contradice o desmiente

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, ofreció el 15 de enero su rendición de cuentas de 2021 ante la Asamblea Nacional en Caracas. Durante más de tres horas y media, repasó áreas de la economía, política y sociedad, con la mayoría de datos inverificables por falta de fuentes oficiales, en especial desde 2015, y falsos o cuestionables a la luz de organismos internacionales e independientes.

Después de haberlo suspendido al no reconocer a la Asamblea elegida en 2015, Maduro presentó el informe de gestión por segundo año consecutivo. En esta ocasión, repasó cifras de la recuperación económica y petrolera, de la gestión de la pandemia, y de la situación de los hogares y la escolarización, además de posiciones como la del caso de Alex Saab.

Recuperación económica y petrolera

En línea con alocuciones y entrevistas anteriores, Maduro aseguró que “en el tercer trimestre […] la economía logró un crecimiento del 7,6% y las instituciones especializadas proyectan un crecimiento en el año 2021 superior al 4% de la economía venezolana”. No obstante, el Banco Central de Venezuela (BCV) no publica el producto interno bruto (PIB) desde el primer trimestre de 2019, en plena hiperinflación que había iniciado en 2017.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), en cambio, estimó en octubre del año pasado en su informe Perspectivas económicas regionales que el PIB venezolano seguiría en caída, aunque pasando de una variación porcentual interanual de -19,6% de 2018, -35% en 2019 y -30% en 2020, a un -5% en 2021 y un -3% en 2022. El documento advierte que proyectar las cifras de Venezuela es “complicado” porque lleva años sin reunirse con las autoridades del país o por la dificultad para interpretar indicadores en su evolución económica, y que las estimaciones de 2018 a 2021 deben interpretarse “con cautela”.

Mientras tanto, la firma de análisis macroeconómico venezolano Ecoanalítica, que dirige el economista Asdrúbal Oliveros, proyectó una caída del PIB de apenas el 0,5% en 2021 y un crecimiento para 2022 de entre el 4% y el 6%, más moderado que el FMI en el primer caso y en torno a la proyección que compartió Maduro.

Sin datos, el presidente también habló de una “explosión económica comercial” en el cuarto trimestre de “casi el doble” del resto de trimestres de 2021, pero lo último del BCV sobre comercio data de 2018. Asimismo, destacó el crecimiento del comercio exterior al aludir a un aumento del 33% de las importaciones y uno del 4,9% en exportaciones “sobre todo […] no petroleras”, pero los datos del BCV de comercio exterior e inversión extranjera, que Maduro situó en un aumento del 3,1%, van hasta el primer trimestre de 2019.

La Asociación Venezolana de Exportadores, no obstante, destacó en diciembre un aumento del 30% en 2021 incluyendo las del sector petrolero. Mientras tanto, los datos de exportaciones de Venezuela del Banco Mundial llegan hasta 2014 y los cálculos del Atlas of Economic Complexity del Center for International Development de la Universidad de Harvard o del Observatory of Economic Complexity del MIT Media Lab abarcan hasta 2019.

Asimismo, Maduro aludió a un “aumento del 8,7% del consumo de gobierno”, es decir, al gasto estatal para producir bienes y servicios para consumo de la población. Sin embargo, los datos del Ministerio de Economía sobre el sector público restringido y el Gobierno central presupuestario no pasan de 2009, el del Banco Mundial no va más allá de 2014 (14,6 % del PIB) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) mencionó en su estudio de Venezuela en 2020 que descendía desde el primer trimestre de 2015.

Además, Maduro sostuvo que Venezuela había llegado al “80% de economía digital”, a partir del bolívar digital, con un aumento de 121.430.000 transacciones en 2020 a 201 millones en 2021, pero omitiendo que ese aumento y la eliminación de seis ceros al bolívar están relacionados con la crisis económica e inflacionaria.

La propia inflación fue otro tema en la intervención. “En los últimos cuatro meses hemos tenido de manera consecutiva la inflación de un solo dígito”, aseguró Maduro. Según el BCV, los datos fueron efectivamente del 7,1% en septiembre, 6,8% en octubre, 8,4% en noviembre y 7,6% en diciembre. Sin embargo, aunque ese último mes fue el duodécimo consecutivo menor al 50%, lo que encaminaría la salida de la hiperinflación, no tuvo el dato más bajo desde 2015, como afirmó el mandatario, dado el propio de octubre.

El Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), por su parte, también sitúa los cuatro datos de septiembre a diciembre por debajo del 10%, pero proyecta la salida de la hiperinflación cuando se confirme el dato de febrero.

Maduro también volvió a destacar la producción petrolera del país, en concreto el “importante hito” de haber producido “un millón de barriles diarios”, como ya había celebrado el 24 de diciembre con Petróleos de Venezuela (PDVSA). Sin embargo, la petrolera estatal no suele reportar datos diarios, y expertos consultados por la Voz de América han dudado de la cifra, incluido su exdirector José Toro Hardy, que apuntó a falta de unas capacidades e infraestructuras que ya habían permitido superar los tres millones de barriles.

De hecho, el Ministerio de Petróleo reportó este mes una producción promedio de 871.000 barriles diarios en diciembre, y el informe de enero de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) recoge que Venezuela terminó el mes anterior con un promedio de 681.000 barriles diarios.

Pobreza en tiempos de pandemia

Junto al crecimiento económico, durante su discurso Nicolás Maduro puso el foco en la pobreza. Según él, la pobreza general se redujo del 18,4% al 17,7% en 2021, mientras que la pobreza extrema se mantuvo en 4,1%. Organismos como el Banco Mundial, que tienen como umbral de pobreza extrema un ingreso de 1,90 dólares diarios, tienen datos desactualizados de las fuentes oficiales de Venezuela, pero la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) registró un aumento de la pobreza extrema de 67,7% a 76,6% y otro de la total de 94,2 a 94,5% de 2019-2020 a 2021.

El estudio considera el umbral de pobreza extrema en la incapacidad para adquirir alimentos básicos y atribuye el aumento reciente a la escasez, la hiperinflación y la crisis de movilidad. Asimismo, muestra que la pobreza multidimensional en Venezuela (considerando educación, vivienda, empleo, servicios e ingresos) no ha dejado de aumentar al menos desde 2014, hasta el 65,2% de 2021. Todo esto en una economía que se ha contraído aproximadamente en un 80% desde que Maduro llegó al poder en 2013, según los datos y estimaciones del FMI.

En cuanto a la gestión de la pandemia de la covid-19, el jefe del Ejecutivo venezolano celebró que el país estaba “llegando al 95% de la población adulta vacunada”, probablemente refiriéndose al propio 15 de enero porque el 31 de diciembre de 2021 había asegurado que la tasa iba por el 90%. Ahora bien, el Ministerio de Salud se limita a actualizar los casos activos y recuperados o las personas fallecidas, pero la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que actualiza datos basados en reportes que entregan las autoridades de cada país, sitúa la cifra en un 40,44% a fecha de publicación de este artículo.

Maduro, de paso, aseguró que entre la última semana de diciembre y la primera de enero “Venezuela logró un récord en la disminución de los casos de coronavirus”, con cinco por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, pese a que las versiones oficiales muestran una disminución desde los 794 contagios el 5 de diciembre a 165 nuevos infectados el día 26 y después 110 el 3 de enero, la Comisión Presidencial Para el Control y la Prevención de la covid-19 omitió datos de varios estados en el último mes de 2021, e incluso el 26 solo los registró de quince de los veintitrés.

Hogares, vivienda y escolarización

Como parte de los datos económicos más ligados a la situación social, Nicolás Maduro mencionó un “aumento del 4,9% del consumo de los hogares”, cuyos datos están desactualizados desde mediados de la década pasada tanto en el Banco Mundial como en el Instituto Nacional de Estadística. No obstante, un análisis de diciembre del IIES señaló a partir de la Encovi de 2021 que la población redujo su gasto de alimentos entre un 24 y 34%. Además, el 91,3 % de los hogares del país serían pobres según su gasto en consumo. De este total, el 65,7 % estaría en pobreza extrema y un 25,6% en pobreza moderada.

Para sus autores, los economistas Luis Zambrano Sequín y Santiago Sosa, “los datos reflejan el profundo deterioro en el nivel de ingresos de la población, que ha obligado a los hogares a concentrar sus gastos en bienes perecederos y de primera necesidad”. “El 96% de los hogares reportan haber realizado gastos en alimentos, el 84% en aseo personal y el 75% lo ha hecho en artículos de limpieza”, recoge el análisis, en marcado contraste con los hogares que gastaron en el resto de bienes y servicios, como ropa o recreación.

En paralelo a esa situación en los hogares, Maduro afirmó que la Gran Misión Vivienda Venezuela había superado en 2021 la meta del medio millón anual, “para ser más exactos, [con] 500.154 viviendas” que sumaban a un total de 3.900.000. Eso implicaría haber construido en promedio 1370 al día en un sector que, según el propio presidente de la Cámara de Construcción, Ronald Arias, cerró 2021 con un 98% de paralización a causa de la caída de la financiación, también pública, y de los ingresos del petróleo.

En esa línea, una investigación que la plataforma latinoamericana de innovación periodística Connectas y el medio venezolano El Pitazo publicaron en mayo “logró ubicar y contar solo [un] 5% de las viviendas que asegura el Gobierno ha construido a través de esta misión” en la última década.

En cuanto a niños y jóvenes, Maduro aseguró que el país había “logrado” superar “el 90% de escolarización en promedio en la educación venezolana, y el 84% de la educación pública gratuita y de calidad, en el marco de la educación en general”. Aunque supusiera un logro, el primer dato sería menor al 93% que el propio presidente aportó en el balance de 2020 que presentó hace un año, y el segundo apenas un avance sobre el 83%. Entretanto, la Encovi registró una reducción de la cobertura educativa del 70 al 65% entre 2019 y 2021, y señaló el menor acceso a la educación inicial para menores de entre tres y cinco años, y a la universitaria en el caso de jóvenes de dieciocho a veinticuatro.

Además, según la Encuesta Nacional de Establecimientos Educativos de octubre de 2021, también de la UCAB, 1,21 millones de estudiantes abandonaron la educación básica en Venezuela entre 2018 y 2021, pasando de 7,7 a 6,9 millones, y más lejos de los 8,7 millones que Maduro afirmó en octubre que había. El estudio muestra que la inasistencia en el país está ligada a distintos factores marcados por la crisis, con falta de comida en el hogar, la incapacidad de costear implementos y la falta de servicios básicos a la cabeza.

Alex Saab y otros discursos rumbo a rendir cuentas ante la ONU

Intercalados con las cifras económicas y sociales, Nicolás Maduro incluyó en la intervención distintas posturas de su Gobierno. Volvió a hablar de “guerra económica” al aportar los respectivos datos, así como de las sanciones internacionales, pero no de la recesión con causas internas. También aludió al “secuestro” del “diplomático” Alex Saab, acusado en Estados Unidos por conspiración para lavar dinero presuntamente relacionado con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) y tras haber sido extraditado desde Cabo Verde en octubre de 2021.

De igual manera, Maduro buscó legitimarse. “Nadie duda que en Venezuela los cinco poderes públicos están en plena vigencia y en pleno funcionamiento”, aseguró, ante la disminución de su reconocimiento internacional a raíz de la reelección en 2018 y de las legislativas de 2020. Para ello también sostuvo que “la revolución siempre garantizó de manera eficiente” los servicios públicos, omitiendo la crisis energética incluso con Hugo Chávez, y aseguró que las negociaciones con la oposición en México habían supuesto que la “derecha guaidocista” reconociera a su Ejecutivo, cuando el memorando de entendimiento no lo estipulaba.

También a raíz de un balance, pero ya pensando en 2022, el Gobierno de Nicolás Maduro presentó el martes 25 de enero el informe de su tercer examen periódico universal ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, para mostrar su desempeño en la materia durante los últimos cinco años. Ya fue criticado por otros Estados, y está a la espera de las recomendaciones finales este viernes 28.

Por Meiling Lee en The Epoch Times

Un médico que ha estado ofreciendo servicios gratuitos de telesalud a pacientes con COVID-19 durante la pandemia dice que el tratamiento temprano para el COVID-19 funciona y afirma que tiene una tasa de supervivencia del 99,99 por ciento.

“Tenemos un equipo de médicos voluntarios gratuitos que donan su tiempo para ayudar a tratar a estos pacientes que acuden a nosotros”, dijo el Dr. Ben Marble, fundador de myfreedoctor.com, un servicio de consulta médica en línea, en una mesa redonda organizada por Sen Ron Johnson (R-Wisconsin) el 24 de enero.

Agregó: “Les entregamos los protocolos de tratamiento temprano tan pronto como podemos, y tenemos una tasa de supervivencia del 99.99 por ciento. Entonces, creo que myfreedoctor.com, los médicos voluntarios gratuitos han establecido la ciencia en esto: ¡el tratamiento temprano funciona, punto!

Marble estaba respondiendo a la pregunta de Johnson sobre qué pueden hacer las personas si ellos o sus seres queridos tienen COVID-19.

Las personas pueden visitar el sitio web myfreedoctor.com, crear una cuenta y completar un formulario de admisión de pacientes si los médicos aceptan nuevos pacientes para ese día. Uno de los médicos se comunicará con usted en menos de 24 horas. Con una gran demanda de sus servicios, los médicos dicen que solo pueden “aceptar una cierta cantidad de pacientes cada día”.

El tratamiento temprano es clave

Marble dice que él y su pequeño equipo de médicos voluntarios prescriben el protocolo de tratamiento del Dr. Peter McCullough, que consiste en hidroxicloroquina, ivermectina, anticuerpos monoclonales, prednisona y otros medicamentos genéricos de bajo costo. También prescriben vitaminas D y C, y zinc.

McCullough, cardiólogo y epidemiólogo, junto con varios médicos, elaboraron un protocolo de tratamiento temprano para brindar atención ambulatoria a los pacientes con COVID-19. Su artículo se publicó en The American Journal of Medicine en agosto de 2020.

El Dr. Pierre Kory, neumólogo y presidente de Frontline COVID-19 Critical Care Alliance (FLCCC), dice que el público no sabe que hay médicos en todo el país que brindarán telesalud y tratamiento temprano para COVID-19.

“En nuestro sitio web, tenemos un botón que dice encontrar un proveedor . Hemos tratado de reunir tantos proveedores de telesalud que atiendan a todos los estados del país”, dijo Kory.

“Estamos tratando de dar a conocer ese mensaje porque se está suprimiendo ese mensaje de que esta enfermedad es tratable”, agregó.

Capturados por la industria farmaceútica

Kory también afirma que existe corrupción a nivel federal al suprimir el tratamiento temprano con medicamentos baratos reutilizados y su disponibilidad y que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC en inglés) han sido “capturados por la industria farmacéutica”.

“La corrupción se debe a que no quieren que uses medicamentos genéricos reutilizados que no estén indicados en la etiqueta. No proporciona ganancias al sistema”, dijo Kory, y agregó que “usted sabe lo que está pasando en este país en este momento, es que los CDC han sido capturados por la industria farmacéutica”.

“Enviaron un memorando en agosto de 2021, enviaron un memorando similar en la primavera de 2020, diciéndoles a los médicos y farmacéuticos de la nación que no usen medicamentos genéricos”.

The Epoch Times se ha comunicado con los CDC para hacer comentarios.

Los consejos de los CDC

Los primeros tratamientos fueron y continúan siendo desaconsejados por los CDC, cuya orientación desde el comienzo de la pandemia hasta enero de 2022, solo se centró en que las personas se pusieran en cuarentena durante 14 días, se mantuvieran hidratados, tomaran analgésicos y solo buscaran atención hospitalaria cuando pudieran. No respirar o ponerse azul. 

También advirtieron a las personas que no tomen ningún medicamento no aprobado para COVID-19.

“Las personas han resultado gravemente dañadas e incluso han muerto después de tomar productos no aprobados para su uso para tratar o prevenir el COVID-19, incluso productos aprobados o recetados para otros usos”, escribió el CDC en su página web de tratamientos potenciales .

El enlace web proporcionado para el presunto producto nocivo estaba relacionado con una alerta de salud de marzo de 2020 que advertía sobre un efecto grave para la salud al ingerir fosfato de cloroquina no farmacéutico que se usa para limpiar peceras. Esta alerta se produjo después de que un hombre de Arizona y su esposa tomaran el medicamento no farmacéutico en un intento de automedicarse para el COVID-19.

Durante los últimos dos años, la Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU. (FDA) solo ha autorizado tratamientos ambulatorios tempranos limitados para COVID-19 que incluyen anticuerpos monoclonales para pacientes de alto riesgo y píldoras antivirales de Merck y Pfizer.

 Sin embargo, el 24 de enero , la FDA anunció que limitaba el uso de los anticuerpos monoclonales de Eli Lilly y Regeneron solo a pacientes «que probablemente hayan sido infectados o expuestos a una variante que sea susceptible a estos tratamientos»

La mesa redonda del .Senador Ron Johnson

Johnson realizó la mesa redonda para ofrecer una perspectiva diferente sobre la respuesta a la pandemia, incluso sobre “el estado actual del conocimiento sobre el tratamiento temprano y hospitalario, la eficacia y seguridad de la vacuna, qué salió bien, qué salió mal, qué se debe hacer ahora, y lo que debe abordarse a largo plazo”.

El panel de discusión estuvo formado por expertos en salud y científicos que incluyeron a McCullough, el Dr. Robert Malone y el Dr. Paul Marik.

Según un comunicado de prensa , Johnson también invitó a más de una docena de figuras destacadas involucradas en el desarrollo, la promoción y el liderazgo de la respuesta a la pandemia, incluida la directora de los CDC, la Dra. Rochelle Walensky, y el coordinador de respuesta al coronavirus de la Casa Blanca, Jeffrey Zients. 

Todas las personas se negaron a asistir al foro.

Ve a continuación el desarrollo de la mesa redonda

Por Gustavo Ocando Alex para BBC News

Partieron desde la Catedral de Machiques, estado Zulia, Venezuela, con destino a la cuna del automovilismo mundial, Detroit, Estados Unidos, en un vehículo Ford Coupé, modelo 28, bautizado como «Fotingo»

José Domingo Márquez, alias «Mingo», acostumbraba extraviarse en la selva de la Sierra de Perijá, en la frontera occidental de Venezuela con Colombia, cuando apenas tenía nueve años.

Tenía un affaire con la aventura. Se perdía por horas entre la maleza o jugaba a orillas de los ríos de su natal Machiques, ignorando las amenazas de culebras y tigres mientras corría su infancia en el año 1928.

Antonio y María, sus padres, se veían obligados a organizar excursiones armadas para buscarle cuando caía el sol.

La irreverencia le ganó regaños. También le propinaron una que otra paliza con un mandador de doble cuero, un palo de jabillo común en esos tiempos para arrear el ganado o espantar a las gallinas.

-Mamaíta, ¡es que yo cuando sea grande me voy a ir leeeejos, muy lejos!

-¡Ay, Santísima Trinidad, Virgen del Carmen, como que me ha salido este hijo medio loco! ¡Amparámelo, Señor!

El artífice, el músculo y el escribano

La idea de viajar fuera de Venezuela hedía a utopía en el seno de familias humildes que sobrevivían a duras penas en el campo en tiempos del gobernante militar Juan Vicente Gómez.

Aún no había carreteras de asfalto y solo trasladarse hasta la capital, Maracaibo, podía tomar hasta un mes.

La poca fe de su madre no le detuvo. «Mingo» contagió de ese espíritu explorador a José Joaquín Rojas, su primo menor y mejor amigo. A todos evangelizaban sobre el «viaje largo» que alguna vez realizarían.

La muerte de Gómez, el florecimiento de la democracia en Venezuela, su admiración de las gestas de Simón Bolívar y el activismo en partidos nacientes como Acción Democrática abonaron su sueño mientras crecían.

Pusieron acento ideológico a su plan a inicios de 1946, cuando cumplían 33 y 27 años: viajarían por tierra hasta Detroit, Estados Unidos, casa matriz de los principales fabricantes de automóviles, para exigir la culminación de la carretera Panamericana.

Renunciaron a sus trabajos en fincas y talleres de mecánica para alcanzarlo.

«Soñaban con comunicar a Venezuela con el resto del mundo. Decían que Bolívar hubiera querido unir a toda América y querían aportar un granito de arena a ese sueño integracionista», contó a BBC Mundo Víctor Hugo Márquez, poeta, escritor, gaitero, hombre de la cultura zuliana e hijo de «Mingo».

Sumaron a un tercer integrante, Régulo Díaz, alias «Kuruvinda», conocido como el cronista oral de Maracaibo.

«Mingo» era la mente maestra, el artífice. José Joaquín, el mecánico, el músculo. Régulo encarnó al escribano versado en idiomas y geografía.

El equipo estaba completo.

Concesionarios de la Ford entregaron felicitaciones escritas a los excursionistas venezolanos. Les ayudaban a reparar o sustituir piezas del carro.

El carro en la porqueriza

El peregrinaje consta en el libro «Jira Machiques-Detroit», publicado hace dos años por la Fundación Beltway y cuyos datos provienen de la investigación de un grupo de viajeros que en 1997 siguió la pista del viaje original.

«Kuruvinda» fue quien propuso designar el trayecto «jira», con jota en vez de ge, alegando que el vocablo tradicional define a un viaje que regresa a su origen tras llegar a destino.

BBC Mundo tuvo acceso al texto. También verificó las entrevistas de los protagonistas, grabadas en casetes antes de su fallecimiento, y examinó testimonios de testigos de la hazaña.

Certificados de concesionarios automovilísticos dan fe de que los venezolanos cruzaron nueve países durante el año que duró su excursión -nueve meses tardaron en llegar a Detroit y volver les tomó otros tres-.

Un dato curioso resalta en los registros históricos del proyecto: «Mingo», José Joaquín y Régulo no tenían siquiera un vehículo con el cual trasladarse.

Lo hallaron en 1946 en una porqueriza. Literalmente.

Los exploradores consiguieron un carro de tercera mano, modelo T Coupé, construido por la Ford Motor Company en el año 1928, con una transmisión de dos velocidades y marcha atrás. Estaba desparramado en el fundo de Arquímides Romero, un amigo, criador de cochinos.

El motor había sido instalado como pulmón de una desgranadora de maíz que permitía alimentar a 200 puercos. La capota era una asquerosa alfombra de metal en la entrada del rancho.

Uno de los guardafangos yacía bajo un árbol; el otro, enterrado boca arriba en el patio, donde servía como bebedero de las gallinas. El chasis esperaba, ruinoso, al lado de un potrero, junto a la caja y la transmisión.

El ganadero les regaló el carro -o sus partes-. Lo trasladaron de inmediato en un camión para armarlas en el taller de su amigo y mentor de mecánica, Nicolás «El Maestrico» Ramírez.

Un gentío se acercó a ver el carro del que todos hablaban. Un panal de abejas, que se había formado alrededor de la caja de velocidades, se alborotó al mover las piezas. Medio mundo sufrió aguijonazos.

Bernardo, hermano menor de «Mingo», ironizó entre carcajadas: «¡Qué molleja de locos son ustedes! Quieren irse a Estados Unidos en una caja de abejas».

Un esperpento

Al carro le ocurrió de todo en la gira: cayó al agua, se le dañaron los frenos y hasta se le averió el motor

Ellos mismos fabricaron las varillas de la dirección hidráulica. También construyeron un cajón cerrado -que sustituyó la maleta- y un parabrisas con su vidrio frontal. Instalaron un viejo tanque de gasolina que hallaron abandonado en un mercado popular de Maracaibo.

Rearmaron dos puertas de reemplazo, sin tapicerías. Le instalaron tres neumáticos con rines de 19 pulgadas y uno de 22, en el tren delantero.

«Era un esperpento», admite el hijo de «Mingo».

Ciudadanos de a pie contribuyeron con el presupuesto inicial de la gira de centavo en centavo de bolívares. Se crearon dos asociaciones civiles para ayudarles a culminar el «Fotingo», como le apodaban a ese modelo en las naciones caribeñas, y sumar dinero para el viaje.

Lo armaron en ocho meses. La placa rezaba: «6221, estado Zulia».

Amarraron un colchón al techo. Detrás del cojín trasero guardaron una capotera con dos mudas de ropa para cada uno. «Kuruvinda» cargó sus lienzos, una cámara fotográfica; «Mingo» y José Joaquín, sus hachas y machetes.

El pueblo se congregó en la plaza Bolívar de Machiques, frente a la catedral, para despedirles el 27 de enero de 1947.

Fue el inicio formal de la gira. Primera parada: Caracas.

El chasco de Caracas

La ida hacia la capital tuvo doble intención: gestionar sus cédulas de identidad y pasaportes; y lograr una audiencia con el presidente socialdemócrata Rómulo Betancourt en procura de su respaldo económico y moral.

En el camino comenzaron a buscar constancias de concesionarios Ford. Querían testimoniar el viaje y, a su vez, diligenciar cualquier ayuda, desde un pote de aceite, una comida, gasolina o quizá alguna pieza de repuesto.

El jefe de Estado los atendió malhumorado. Terminó de encolerizar cuando constató la fealdad del «Fotingo» al asomarse en su balcón.

«¿Ustedes piensan llegar a Estados Unidos en esa cafetera? Devuélvanse a Perijá, que es donde los necesita el partido (AD). Aquí no hay dinero para esas cosas». Los protagonistas nunca olvidaron su frase de desaire.

Los titulares de prensa reflejaron el ánimo apaleado de los trotamundos: «Miraflores está limitado. La gira sale sin un centavo de Caracas».

El viaje cayó en un limbo hasta que, el 6 de marzo de 1947, decidieron proseguir hasta Colombia por San Cristóbal, Táchira. Cruzaron la frontera.

La gira no se detenía ni por Betancourt, ni por nadie.

Colombia: en las gargantas de la selva

«No cambio este día por lo mejor del mundo».

«Mingo» estaba conmovido por la belleza que les sorprendía aquella mañana fría y nublada de marzo entre los páramos de Cañasgordas y Frontino, Colombia.

Habían viajado desde la frontera por una carretera asfaltada que les llevó a Duitama, Tunja, Bogotá, Ibagué, Armenia, Pereira, Manizales y Medellín. El objetivo era llegar a Turbo, en el golfo de Urabá, para toparse con su santo grial: el invencible Istmo de Darién, en la vía a Panamá.

Prosiguieron por la tierra baja del río Atrato, a la altura del poblado de Pavarandocito. Era una región selvática, pluvial e inaccesible.

La habitaban esclavos libertos de piel oscura e indígenas que corrían despavoridos al verles llegar. Nunca habían avistado un carro.

«Mingo», bromista nato, decidió juguetear con ellos. Apagó el motor, esperó a que se acercaran a la fiera de metal dormida y, al saberlos cerca, giró la manivela de encendido para carcajearse mientras corrían aterrorizados.

Repitió el ritual de chanza varias veces. «Me tomó casi una hora familiarizarlos con el vehículo», contó el conductor, años luego, a sus cercanos.

Los venezolanos emplearon yuntas de bueyes para tirar del vehículo en las zonas más barrosas camino al Tapón de Darién. También utilizaron hacha y machete para adentrarse en esos valles boscosos.

De regreso a Colombia

Los puentes rústicos que construyeron gracias a la experiencia ganada en la Sierra de Perijá, sin embargo, sirvieron de poco. A la altura del río Zurrambay, la frustración tocó la puerta.

«Mingo», José Joaquín y «Kuruvinda» construían puentes rústicos derribando árboles y se abrían paso en la selva con hacas y machetes.

«Esos fueron los primeros esfuerzos para abrir camino en selvas vírgenes, tupidas y húmedas. Ahí fue donde no pudimos. Mucho pantano y selva», admitió Régulo, al declarar a reporteros ya en su ancianidad.

Unos canoeros, asombrados de verles tan introducidos en la fronda de esos caños, les advirtieron que no avanzaran un centímetro más.

Si no se devolvían, el carro quedaría hundido bajo el agua en cuestión de horas. Si lograban cruzar, les dijeron, morirían por ataques de los kuna, una tribu indígena de feroz reputación.

La triada de exploradores admitió su fracaso momentáneo. Decidieron echar marcha atrás, regresar a la frontera y escudriñar una nueva vía hasta Panamá.

La gira era famosa en la prensa. La Casa de Nariño -sede del gobierno colombiano- les echó una mano: autorizó que un tren les llevara de regreso desde Medellín a Cúcuta.

Desde los límites con Táchira marcharon con destino a Cartagena y cruzaron gratuitamente a Colón en una goleta conocida como «la Herman».

Un cabestrante que ataba el vehículo se desprendió por un sacudón de vientos en medio de la mar, partiendo de golpe uno de sus espejos retrovisores.

El malogrado «Fotingo» sumaba otra muesca camino a Panamá.

Panamá: fama de «bellacos»

Miguel Maduro, comerciante aficionado a la cacería, escuchó en 1947 un alboroto a las afueras de su negocio de víveres en la avenida central de Ciudad de Panamá.

Tres venezolanos contaban anécdotas de la selva, firmaban autógrafos, rogaban a mercaderes y ciudadanos de a pie por alguna colaboración para concluir su expedición.

Viajaban en «una matraquita llamativa», llena de tanques de gasolina vacíos.

Eran celebridades de paso.

«La gente los aplaudía y todo. Ellos necesitaban el ‘bille’ pa’ seguir pa’ lante. No tenía mucho, pero algo les di», recordó Miguel en 1998, ya a sus 82 años.

Los exploradores consiguieron donaciones múltiples antes de seguir su ruta hacia David y La Cuesta de Los Suspiros, donde se toparon con el inicio montaraz de los senderos que unen a Panamá y Costa Rica.

Eran carreteras «malísimas, horrorosas, de puras montañas», describió aquel vendedor altruista de la avenida central en su ancianidad.

Miguel admiró el coraje de los turistas.

Les elogió con un término reservado en Panamá para los más valientes e intrépidos: «¡se pasaron de bellacos ellos haciendo ese recorrido!».

Costa Rica desventura

El trecho entre Costa Rica y Nicaragua se antojó perverso. Mostró el auténtico rostro de la selva malasangre.

«Mingo», José Joaquín y Régulo abrieron trillas durante 12 días entre La Cuesta y el río Colorado. Los tramos rústicos que favorecían el avance del «Fotingo» se extinguieron.

El plan de un panameño llamado Nicomedes Franco, quien les construyó una balsa a la altura del segundo canal para ahorrarles camino hacia Pueblo Nuevo de Coto, fracasó estrepitosamente.

«La balsa falló, el carro cayó al río», relató a sus 92 años Eloy Bonilla, uno de los hermanos que escoltaron a los viajeros ese día junto a sus bueyes, «Chato» y «Venado».

Ford les desea mucho éxito en este manuscrito del 14 de agosto de 1947.

Esperaron la vaciante de la marea baja, hasta que el agua asomó un retazo del techo. Tiraron de él con los animales y lo lograron extraer de las tragaderas del Colorado tras horas de lucha.

Tuvieron que remolcar el Ford con una vagoneta hasta una estación de tren para viajar a Golfito. El motor, húmedo por el accidente, no funcionaba. José Joaquín empleó a fondo su experticia en mecánica para resucitarlo.

Régulo no pudo acompañarles en la reanudación del viaje, pues tuvo que volar de emergencia a Managua, Nicaragua, para operarse un tumor que le creció en la mano de tanto girar la manivela del «Fotingo».

Sus camaradas lo recogerían en la ciudad, pero tardaron más de lo esperado al adentrarse en los pantanales de la selva del Guanacaste, camino desde Liberia a la fronteriza Peñas Blancas.

Se vieron forzados a fabricar emparrilladas de palos para mover el «Fotingo» por esos lodazales. Coyotes y lobos les rodeaban de noche, atraídos por las fogatas que encendían con la gasolina de sus tanques.

Extravío

«Mingo» había coordinado en San José con Lolita Clachar, experta aviadora y esposa de uno de sus expatrones de Machiques que migró a Centroamérica, el lanzamiento aéreo de provisiones en esas ciénagas.

Solo uno de los paracaídas, el del combustible, cayó a unos 500 metros de ellos. El de los alimentos fue a parar al diantre por culpa de una ventisca.

Las reservas de comida se limitaron a kilos de jobos y guanábana tigre, ambas frutas selváticas. Diarreas y vómitos les descompusieron con el paso de los días.

Se extraviaron, como colofón, tratando de alcanzar los terrenos más altos que bordean el piedemonte. Ya eran finales de julio de 1947.

«Mingo», con las fuerzas disminuidas y viendo a José Joaquín al borde del desmayo sentado bajo un árbol, usó su brújula para volver a la ruta original.

A las dos horas de picar monte a machetazos hacia el norte, halló una trilla, enmontada y estrecha.

Corrió de vuelta a reanimar a su amigo para enfilar hacia el camino recién descubierto. Y un piquete de soldados nicaragüenses los sorprendió allí: les buscaban desde hacía días por órdenes superiores.

En los periódicos había angustia por la desaparición de los excursionistas venezolanos. El diario Noticias Gráficas incluso reportó el fracaso de la gira y se dudó de si seguían con vida.

La muerte, según el doctor del campamento militar de Peñas Blancas, no les hubiese perdonado un día más dentro de la jungla.

México: el camino más bonito

Víctor Hugo Márquez, hijo de uno de los viajeros originales, encabezó un periplo en 1997 para seguir los pasos de sus antecesores

«Mingo» y José Joaquín reactivaron la «jira» a los tres días desde la frontera, rumbo a Managua, donde Régulo les esperó afanoso.

La andanza hacia Norteamérica se reanudó con el lineup completo en un camino menos agreste: recorrieron Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala por calzadas de tierra y asfalto.

No hubo más jungla ni necesidad de usar hachas.

El «Fotingo» llegó a México, en septiembre de 1947, dando tumbos: tenía los frenos dañados y debían detenerlo usando el retroceso -la Ford del D.F. reparó la caja de velocidades como cortesía-.

La pasión y el disfrute suspendieron temporalmente la expedición en esas coordenadas de mariachis, tequila y estrellas de cine.

«Mingo» se enamoró de una secretaria de la emisora XEW, cuyos directivos les concedieron pases gratuitos a todos sus shows de medianoche. Disfrutaron en vivo de artistas como Pedro Infante, María Félix y Jorge Negrette.

Veintiocho días de amoríos y parrandas después, emprendieron camino hacia Estados Unidos. A regañadientes, eso sí.

Penuria y frustración en Estados Unidos

Una mujer de apellido Villalba, dueña del hotel Caracas, ubicado en el lado mexicano de Laredo en la frontera con Estados Unidos, escuchó maldiciones en su comedor una tarde de octubre de 1947.

Los improperios tenían acento venezolano.

«Mingo», José Joaquín y Régulo gastaban sus últimos tres dólares entre sopas y obstinaciones, despotricando contra su desdicha. Agentes de la aduana recién les impidieron entrar a Estados Unidos por no contar cada uno con 400 dólares en efectivo.

La doña, nativa de la capital venezolana, simpatizó con su causa de inmediato.

«¡Yo los voy a ayudar! Amo tanto a mi patria y solo he visto aquí a cuatro venezolanos: al pelotero Vidal López y a ustedes tres».

Su esposo, un británico que se mudó a México en procura de mejor clima para su afección cardíaca, les prestó el dinero con la condición de que se los devolvieran ya en suelo estadounidense.

Procedieron de acuerdo con el plan y así pudieron avanzar hasta Houston, Waco, Dallas, Lebanon, Saint Louis, Saint Elmo y Beecher City.

La General Tires de Texas les donó cuatro cauchos del rin correcto gracias al lobby de un periodista que conoció sobre la «jira». El «Fotingo», al fin, remendó su torsión camino a su destino final.

Por fin, Detroit

Jack Roach, socio de Ford, aseguró que su visita fue «interesante» y esperó que su ayuda les sirviera

A Detroit, Michigan, entraron el jueves 30 de octubre de 1947. Era Día de Brujas. La ansiedad les llevó a manejar directamente hasta la sede principal de la Ford. Imaginaron una recepción esplendorosa. Craso error.

Un vigilante les regañó por parquear en un lugar prohibido -«only five minutes!»-. Henry Ford Tercero, presidente de la empresa, no pudo atenderlos: salía de viaje a Washington para contraer nupcias; no volvería sino hasta dentro de dos meses tras su luna de miel en Europa.

La redención tardó 24 horas. Un veterano de la guerra, a quien conocieron en México y residente de Detroit, les acompañó hasta la planta al día siguiente, previo pacto con amigos obreros de la Ford, quienes acordaron homenajear a los nómadas de Venezuela como merecían, aun sin permiso de los ejecutivos. La admiración, los saludos, las pláticas y los aplausos duraron media hora en la plaza central.

Sin embargo prosperó una solicitud de los empleados a la directiva de donar 500 dólares y un vehículo nuevo a cada uno. El capellán de la fábrica, en respuesta, les prodigó una donación de 90 dólares del fondo sindical.

«Mingo», José Joaquín y Régulo desestimaron una oferta de seis meses de trabajo en la Ford. También declinaron recibir ciudadanía estadounidense a cambio de enlistarse con las tropas que combatían en Alemania.

«Venezuela libera países, no los conquista«, explicaron.

Atendiendo consejos de cónsules de México y Venezuela, viajaron hasta Bufalo, Canadá, para renovar por 90 días sus visas de estada.

De regreso, ya cortos de dinero, condujeron hasta Nueva York. El hambre y el frío les flagelaban. Solo había 15 centavos de dólar en las entrañas de sus carteras.

Decidieron abandonar el «Fotingo», mal estacionado y sin gasolina, en la esquina de Audobon con 179. La frustración les abrigó aquella tarde de noviembre en plena celebración de Acción de Gracias.

Joe, el salvador

Los venezolanos fueron en busca de Joe Costa

Un comerciante local les recomendó hablar con Joe Costa, un puertorriqueño dueño de un negocio cercano conocido como Joe’s Launchonette, quien tenía fama de ayudar a latinos en necesidad.

El hombre fue la salvación. Les recibió como ellos se concebían: héroes que lograron lo insólito, desafiantes de la selva misma mientras la muerte les hacía sombra, todo en pro de la integración latinoamericana.

Hubo vino, fotografías, una cena con pavo.

Costa les prometió tres comidas gratis al día, gestionó con la policía local que no remolcaran el vehículo al garaje municipal y diligenció visitas a instituciones como el Club Automovilístico de Nueva York.

Allí les concedieron la insignia dorada AAA y la membresía de honor.

Adhirieron la estampa, orgullosos, sobre el vidrio frontal.

Venciendo la distancia

El regreso a Venezuela nació en la costa este, en el incipiente 1948.

«Mingo» se adelantó en un vuelo a Caracas para alistar el recibimiento. José Joaquín y Régulo viajaron con el carro, gratuitamente, en el paquebote Anzoátegui de la flota Grancolombiana.

El barco atracó el 16 de enero en La Guaira, centro de Venezuela. El afán viajero se había sellado 22.000 kilómetros, nueve países, y un año y dos días después de su partida.

El «Fotingo» circuló algunos meses más, hasta que lo parquearon al lado de la gasolinera La Periquera cuando alguna que otra pieza se dañó y sus repuestos no se hallaron más en el mercado.

El histórico carro sufrió en Machiques, irónicamente, la suerte que le perdonaron en la Gran Manzana: funcionarios lo remolcaron con una grúa hasta la chatarrería del distrito.

José Joaquín apenas pudo recuperar, en 1952, la insignia AAA dorada y el motor. Régulo guardó el cuaderno de sus memorias, que, a los años, algún alma ignorante botó durante un desalojo de su residencia.

«Mingo», el artífice, la mente maestra, el soñador del empeño integracionista, bolivariano y quimérico que nació décadas atrás en la montañosa Machiques, conservó las fotografías, los autógrafos de celebridades y los certificados.

Hoy, 70 años después, la carretera Panamericana idealizada por aquellos tres zulianos está culminada. Sus 23.000 kilómetros de extensión unen a Alaska con la Tierra del Fuego, en el extremo sur de Argentina, según comprobó un reportaje de BBC Mundo en 2009.

Sin embargo, aún es imposible completar el recorrido sin surcar en barco el trayecto que los tres venezolanos no pudieron domar durante su «jira»: el Istmo o Tapón de Darién.

«Mingo», repentista y amante de la prosa, escribió en 1978, días antes de morir, un poema para conmemorar sus días de hachas, peligros y atrevimientos en las gargantas más toscas de América.

«Sufrir fue mi destino en la constancia,

de pasar centenares de mañanas

desflorando la selva americana,

tramo a tramo, venciendo la distancia.

Entre la niebla gris de primavera,

Venezuela triunfaba con virtudes».

Era su forma de mimar a su legado más trascendente.

Por Ian Allison en CoinDesk

Sun Exchange de Sudáfrica, una comunidad de inversión en energía solar que utiliza bitcoin para recaudar capital y realizar pagos a sus inversores, dice que ha completado el proyecto colaborativo de mayor valor de cualquier tipo en África

El proyecto Nhimbe Fresh en Zimbabue, un productor de bayas y verduras que comprende a 250 pequeños agricultores, recaudó fondos por aproximadamente $1,4 millones en células solares, compradas por más de 1905 personas en 98 países, la mayoría de las cuales realizan transacciones en bitcoin.

Sun Exchange implementó el primer proyecto solar financiado con bitcoin en 2016, que se presentó en el evento Consensus de CoinDesk en Nueva York ese año . Sun Exchange ahora ha financiado más de 50 proyectos solares, recaudando más de $ 9 millones, y es uno de los pocos proyectos ambiciosos de los primeros días que todavía está presente y próspero.

“Estos proyectos se encuentran principalmente en escuelas, granjas, supermercados y residencias de ancianos, muchos de ellos en Sudáfrica”, dijo en una entrevista el fundador de Sun Exchange, Abe Cambridge. “Estas son organizaciones que, de lo contrario, no tendrían el capital disponible para construir su planta solar, ni tampoco querrían ir y endeudarse”.

‘Espiral virtuosa’

La propuesta de Sun Exchange proporciona un componente integrado de compensación de carbono para bitcoiners conscientes del medio ambiente. ( Proyectos como Filecoin Green han estado buscando formas de fusionar la compensación de carbono en criptografía).

Los nuevos paneles solares de la granja Nhimbe Fresh en Zimbabue Foto Sun Exchange

De hecho, existen filosofías paralelas de democratización detrás de las criptomonedas y la energía solar, lo que permite el acceso a las finanzas y la energía, dijo Cambridge.

“Una hermosa especie de espiral virtuosa ocurre cuando inviertes bitcoin en energía solar”, dijo Cambridge. “Se necesitan alrededor de 320 megavatios hora de electricidad para extraer un bitcoin. Pero cuando usa ese bitcoin para comprar energía solar, esos activos de generación que acaba de comprar con su único bitcoin producirán 3,6 gigavatios hora. Entonces, más de 10 veces más energía”.

Sun Exchange permite que cualquier inversionista sea propietario de activos de energía solar, que generalmente son paneles en los techos, que luego recuperan un rendimiento durante un período de arrendamiento de 20 años. El rendimiento es de alrededor del 11% en rand sudafricano (ZAR), que luego se convierte en bitcoin para el pago a las billeteras de los inversores internacionales.

Suavizando la volatilidad de los precios

El proyecto emplea un sistema de promedio de costos en dólares , una forma de suavizar la volatilidad de los precios de bitcoin mediante la compra de la criptomoneda a lo largo del tiempo, para aumentar el potencial de rendimiento de los contribuyentes.

“Los pagos de BTC se realizan mensualmente contra el precio al contado ZAR/BTC en ese momento. Entonces, si el precio de BTC cae medio mes, ganaría el doble de BTC si el precio de BTC se hubiera mantenido igual que el mes anterior. A medida que el precio de BTC se recupera, esa ganancia de precio actúa para aumentar el valor de BTC acumulado”, dijo una portavoz de Sun Exchange a CoinDesk por correo electrónico.

Y hay otros elementos virtuosos en este círculo, como el fortalecimiento de la seguridad energética, la confiabilidad y el acceso en los mercados emergentes, dijo Cambridge. El proyecto de Zimbabue tiene un elemento de almacenamiento de batería en caso de que se produzcan imprevistos relacionados con la red nacional, mientras que Sudáfrica, donde se basan muchos de los proyectos solares de la plataforma, experimenta apagones periódicos.

Sun Exchange también inició recientemente la venta colectiva del proyecto Karoo Fresh , el primer sistema completamente fuera de la red.

“Para mí, parece una trágica pérdida de energía si el valor de bitcoin no se aprovecha de esta manera”, dijo Cambridge. «El hecho de que realmente construimos un portal para ayudar a desbloquear ese valor y lo bueno que puede hacer Bitcoin es, creo, por qué tenemos la tracción en el mercado que tenemos».

Por María José Núñez en Radio Fe y Alegría Noticias

Para el 2016 la banca nacional tenía 75 mil trabajadores, ahora tiene 41.760. Así lo informó el secretario general de la Federación de Trabajadores Bancarios y Afines (Fetrabanca), Claudio Rivas

Durante los últimos cinco años la banca ha presentado una deserción laboral significativa porque, según afirmó Rivas, para Radio Fe y Alegría Noticias, los trabajadores bancarios emigran al comercio informal o se van a otros países a probar suerte. 

Según los datos ofrecidos, en octubre de 2019 la banca perdió 24.700 empleados y para el 2020 se fueron 3.900 trabajadores más.

«La disminución ha sido constante año tras año, al igual que las oficinas. Los trabajadores han sido los más golpeados en cinco años consecutivos de hiperinflación, generando desconcierto al ver que sus ingresos no alcanzan como medio de sustento», dijo. 

A su vez, alegó que como consecuencia de los bajos salarios la caída del recurso humano continuará.

“El sector no pasa por su mejor momento”

De acuerdo con el secretario, la disminución o el cierre de oficinas demuestra la dura realidad que atraviesa el sector bancario que «sucumbe ante las desacertadas políticas económicas del Ejecutivo nacional y las medidas restrictivas aplicadas».

Rivas explicó que el mayor problema económico de la banca es el encaje legal. «El encaje legal impuesto por el Banco Central de Venezuela (BCV) ha traído graves consecuencias, ha paralizado la intervención financiera colocando a los bancos en una posición peligrosa, ya que éstos viven del préstamo de dinero», precisó.

La situación de la banca es insostenible

Señaló que ya la situación se ha vuelto «insostenible», pues el banco solo funciona como pagadores de nóminas.

«Las instituciones financieras se han reducido drásticamente, puesto que las operaciones de intermediación financiera son difíciles en un entorno hiperinflacionario y más aún si se deben enfrentar restricciones como límites de tasa de interés y requerimiento de encajes inauditos», acotó.

Añadió que desde Fetrabanca mantienen la postura de reactivar los créditos para microempresa, vivienda, altruismo, manufactura y créditos agropecuarios, de manera que se pueda dar el impulso social que necesita Venezuela.

«Para lograr esto es necesario que el Ejecutivo nacional a través del BCV baje el encaje legal y los bancos vuelvan a la intermediación financiera. Es una necesidad que la banca reactive el crédito sin la camisa de fuerza que representa el encaje legal, así poder impulsar el aparato productivo del país, sin eso estamos en graves problemas frente al tema económico», finalizó.

Por morfema.press

Luigi Pisella, presidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), informó que en el año 1998 la industria generaba cerca de 1.492.000 empleos y el poder adquisitivo estaba ubicado en $360 al mes, hoy la industria genera cerca de 532.000 empleos de manera directa e indirecta

En cuanto a la prórroga de la exoneración de pagos de aranceles de productos importados, Pisella indicó que la medida va en decremento la producción nacional, favorece a las economías de otras países, protege la industria y el empleos de otros naciones, al contrario de lo que afecta en Venezuela este decreto.

“Nosotros hemos venido conversando, desde hace mucho tiempo, con el ejecutivo y tratando de influir en ello de que este decreto ya cesase, incluso hemos tenido muchas reuniones con parte de ejecutivo y todos nuestros sectores para determinar cuáles eran los códigos arancelarios que están afectando a la industria nacional”

En una entrevista realizada en el programa Portales, por el equipo de Actualidad Laboral, el presidente de Conindustria denunció que las industrias venezolanas pagan aranceles e IVA por la materia prima que se usa en el país, en comparación con los productos importados, lo que se convierten en una competencia desleal contra la producción nacional.

No cumplen con las normas de higiene

Pisella mencionó que muchos de los productos que entran al país no cuentan con las normas de higiene o el etiquetado necesario para ser colocado en los anaqueles, lo que no permite al usuario conocer el producto que está consumiendo y todos sus componentes.

“Adicionalmente a ellos tenemos una sobreevaluación de la moneda muy pronunciada que afecta a la producción nacional»

Luigi indicó que la inflación de acuerdo a los datos del Banco Central de Venezuela (BCV) del año 2021 es de 686%, lo que se traduce en el porcentaje en el que subieron de precio los productos nacionales en promedio y la devaluación está menos del 50%, es decir, que los productos importados resultan más económicos.

Luigi Pisella afirmó que la industria se ha visto afectada en la capacidad instalada, debido a este decreto, actualmente está operando con una capacidad de 23%, indicando un leve crecimiento, pero en comparación de otros países de Sudamérica y años anteriores se encuentran muy atrás. En Brasil operan con un 80% de capacidad, Colombia con un 70% aproximado y Argentina 65%.

El pasado 9 de enero se celebró una segunda elección en el Estado Barinas de Venezuela, feudo de la familia Chávez, y como se comentó en anterior entrega, el régimen sufrió un doble y duro revés, del cual no se repone. Algunos ven en ello una reacción popular ante las arbitrariedades oficialistas, al mal manejo del Estado por parte de la familia Chávez, y muestra de otra parte una lección al país opositor de que, cuando media una unidad de propósitos en torno a un objetivo, los logros resultan factibles. También ha aflorado una realidad que luce imposible de ocultar: la lucha de poderes entre Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, y las fisuras entre Maduro y la familia Chávez, todo lo cual podría representar elementos futuros a favor de las fuerzas democráticas venezolanas.

Tras la victoria en Barinas, hubo euforia en sectores de la oposición venezolana, y esperanzas en que el recurso de un referéndum revocatorio contra Maduro, que puede legalmente convocarse desde este mes de enero (mitad del período de Maduro), abriría la anhelada salida a la tragedia política que vive Venezuela, que cumplió ya la friolera de 23 años. El Consejo Nacional Electoral (CNE) oficialista fue diligente al aceptar la petición de convocatoria presentada por tres organizaciones, motivando ingenuas ilusiones, pues tan solo días después, ese servil órgano decidió dar 12 horas de plazo, el día 26 de enero, y con solo 1.200 mesas, para ejecutar el proceso de recolección de firmas. Fue una bofetada más e irrespeto del CNE a los derechos constitucionales consagrados en el artículo 72 de la Carta Magna, según el cual: “Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables, transcurrida la mitad del período para el cual fueron electos”.

Constitucionalmente se requiere que un número no inferior al 20% del registro electoral solicite la convocatoria al referéndum, es decir, 4 millones de ciudadanos; que una vez convocado, el número de votantes a favor de la revocación sea igual o superior a los que eligieron al presidente, equivalente a 6.248.865 votos, y por su parte, el régimen agregó que los votos por el sí deben ser mayores que los votos por el no. Si ocurre la revocación, y la falta absoluta del presidente ocurre dentro de los primeros cuatro años del mandato, debe convocarse a una elección directa y secreta dentro de los 30 días siguientes, y mientras toma posesión el nuevo presidente, se encarga el Vicepresidente Ejecutivo. En tanto que, si la falta absoluta ocurre en los últimos dos años del mandato, asume el Vicepresidente Ejecutivo hasta completar dicho período (artículo 233).  

Además de la burla atroz del CNE, con dos votos en contra y tres a favor de rectores irrestrictos al régimen, al imponer un plazo de 12 horas para recoger más de 4.000.000 firmas requeridas, y limitar al exiguo número de 1.200 los centros de recolección de firmas en el territorio nacional, es matemáticamente imposible lograr la convocatoria, demostrando así que el régimen no está dispuesto a contarse, pues sabe que está perdido. Además, la interpretación dada a la previsión constitucional de que el 20% de las firmas debe corresponder a cada Estado, y no a nivel nacional como debería ser, hace aún más difícil cumplir dicho requisito. Y si se lograra, basta con que el gobierno aliente la abstención o recurra a la intimidación, para impedir el quórum necesario.

Es importante además remontarse a los antecedentes históricos. En el año 2004, tras la crisis política de 2002, la oposición organizó marchas y paros, entre ellos el paro petrolero de 2002-2003, hasta lograr que Chávez aceptara a regañadientes someterse a un revocatorio. En ese entonces fue posible recoger las firmas con la mediación de la OEA y el Centro Carter. Fue una transacción de Chávez para enfrentar el clima de crispación política que prevalecía desde antes de la crisis de 2002. Pero ¿qué ocurrió?: Chávez ejerció sin pudor toda suerte de presiones para influir sobre la consulta. Los firmantes de la convocatoria fueron discriminados implacablemente por el régimen, convirtiéndolos en ciudadanos de segunda categoría. Hubo despidos masivos de empleados públicos firmantes, tildándolos de “actos de terrorismo”, se impidió a los convocantes a contratar con el Estado, visitar instalaciones oficiales o recibir beneficios del sector público. Fue la tristemente célebre “Lista Tascón”, denominada así por el liderazgo asumido por el diputado Luis Tascón, designado por Chávez para obtener del CNE la lista de firmantes y manipularla ilegalmente. Así, con ventajismo y fraude, Chávez ganó el referéndum con el 59% de los votos, con el aval precipitado e irresponsable del expresidente de EEUU Jimmy Carter, que arrastró también al reconocimiento del Secretario General de la OEA César Gaviria, pese a las irregularidades denunciadas por la oposición.

Más adelante, en 2016, cumplidos los primeros tres años de mandato de Maduro, el 53% de la población expresaba su disposición de firmar para la convocatoria a un referéndum revocatorio presidencial. La oposición se activó en la recolección de firmas, pero un conjunto de tribunales penales estadales las declaró ilegales, con lo cual quedó bloqueado el proceso y se burló una vez más la voluntad popular. Maduro no admitió medirse en revocatorio, en la mitad de su cuestionado primer mandato, pues en 2013 le arrebató el triunfo a Henrique Capriles. En otras palabras, ni Chávez ni Maduro han tenido jamás voluntad sincera ni de diálogo, ni de respeto a la voluntad popular, desconociendo un principio fundacional de la Constitución vigente, según el cual la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo (art. 5); que Venezuela es un Estado democrático y social de derecho y de justicia, cuyos valores superiores son la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la democracia, la responsabilidad social, los derechos humanos, la ética, el pluralismo ideológico (art. 2), el respeto a la dignidad humana, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la prosperidad, el bienestar del pueblo, y la garantía de los derechos consagrados en la Constitución. Todo ello ha sido barrido por un régimen que mutó a un talante totalitario, que lo deslegitima en su esencia, pues no solo en ese, sino en la integralidad de sus principios, ha convertido a la Carta Magna que el mismo régimen promovió en letra muerta, desvirtuándola profundamente.  

Una de las reservas medulares que se discute en ámbitos de la oposición, es que Nicolás Maduro fue elegido en 2018 mediante un proceso electoral viciado de nulidad por haber sido convocado por una Asamblea Nacional Constituyente no convocada por el pueblo, y antes del plazo constitucional establecido y que, por tanto, convocar ahora a un revocatorio de Maduro equivaldría a reconocer su legitimidad y que, más aún, en caso de perderse dichos comicios, el régimen lograría el objetivo que afanosamente persigue, que es lograr su reconocimiento y legitimidad. Hasta el día de hoy la elección de Maduro de 2018 está viciada de nulidad absoluta, al igual que la Asamblea Nacional Constituyente, y así lo han reconocido numerosos países democráticos del mundo, quienes han brindado apoyo al gobierno de transición democrática presidido por Juan Guaidó. Pero yendo más allá de las aprehensiones existentes en círculos de la oposición, las barreras impuestas al reconocimiento a la voluntad popular, y a que la recolección de firmas se haga con garantías, convierten el revocatorio casi en un imposible. El régimen sabe que sería su fin. Y de parte de la oposición, dicha opción exigiría unidad y alineación, como ocurrió hace justo 64 años, el 23 de enero de 1958, cuando fue derrocada la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, para abrir una etapa democrática y de libertad con progreso, como ciertamente el país hoy lo anhela.

Por morfema.press

José Domingo Blanco (Mingo) entrevistó en su programa por RCR al filósofo y profesor de la UCV, José rafael Herrera

Entre otras cosas, el Dr. Herrera dijo:

Un profesor universitario es un investigador, y su compromiso fundamental consiste en investigar para resolver del país

El profesor Salinas (ULA) era una eminenncia en el campo agroinudtrial.

Estamos perdiendo la universidad porque estamos perdiendo a las personas que hasta ahora la han hecho funcionar. Debo decir que los profesores universitarios de mi generación, a pesar que noo tienen ingresos, siguen trabajando desarrollando investigación

La situación es terrible, porque no hay nuevos profesores universitarios y los de mi generación estamos muriéndonos de mengua

Vea a continuación la entrevista completa

Por morfema.press

Venezuela está comisionada al interesarse de la noticia sobre una pareja de profesores de la Universidad de Los Andes (ULA) quienes fueron encontrados en avanzado estado de desnutrición muriendo uno de ellos, ante esto el Instituto de Altos Estudios Sindicales (INAESIN) emitió un comunicado a la opinión pública donde revelan cómo en Venezuela se está produciendo un alza en el número de casos de trabajadores víctimas de depresión.

En la declaración manifiestan su preocupación expresando que se trata de un problema de salud pública el cual daña a los venezolanos de forma casi silente.

El comunicado

La depresión puede afectar a cualquier persona en cualquier momento de su vida, independientemente de su condición social, económica, laboral, familiar. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cuatro personas desarrollará una enfermedad mental a lo largo de su vida.

En Venezuela, vemos con preocupación cómo han aumentado los casos de suicidios.

Se trata de un problema de salud pública que daña a los trabajadores venezolanos de una forma casi silente.

Entre la conflictividad laboral y el ímpetu de algunos para exigir reivindicaciones laborales, queda en segundo plano la situación de aquellos que, ya sin fuerzas para continuar subsistiendo ante la crisis y sin un sustento económico adecuado para cubrir sus necesidades, deciden poner fin a su vida.

El venezolano vive del día a día de su trabajo, no existen ahorros ni seguridad social. Es por ello que el reciente confinamiento no pudo ser una opción para la mayoría puesto que se debatían entre morir de hambre o morir por causa de la COVID-19.

Actualmente, y a pesar del cambio en las políticas públicas (no solo en Venezuela sino a nivel mundial), la situación no deja de generar estrés para muchos. El miedo al contagio ante tantos casos de muerte por el virus, pone en tensión a muchos trabajadores, lo que en muchos casos lleva a depresión y ansiedad.

Por otro lado, aquellos trabajadores que lograron adaptar su trabajo al hogar (home office o teletrabajar) no escaparon de padecer ambos trastornos pues tuvieron que afrontar el sentimiento de que no existe una desconexión real del hogar y del trabajo, adaptar un espacio y sumarse a la enseñanza en casa (sí tenían hijos).

Realmente no están trabajando desde casa, están en la casa durante una crisis e intentando trabajar.

Médicos Unidos de Venezuela (2020) realizó un estudio sobre el estado de salud mental del personal de salud venezolano encontrando que, en promedio 67% del personal de salud (bioanalistas, enfermeros, médicos y odontólogos) reportaban síntomas de depresión, siendo estos síntomas de mayor intensidad entre el personal de entre 25 a 45 años de edad.

Desde INAESIN hemos publicado un boletín sobre la situación de los trabajadores venezolanos frente a la COVID-19 que puede descargar a través del siguiente enlace:  https://www.inaesin.com/descargables/boletin_especial_n%C2%B0_16.pdf

Por morfema.press

En su informe anual, el Observatorio de Derechos de Propiedad de CEDICE Libertad cuestionó que se pretenda apostar a una “recuperación económica” dejando de lado el Estado de Derecho, la democracia y la libertad

La falta de cambios estructurales en la política sistemática de destrucción de los derechos de propiedad es la evidencia de que la llamada “burbuja económica” es un episodio coyuntural, porque “tampoco ha significado bienestar ni mejoría de la calidad de vida de la gran mayoría”.

Así lo considera el Observatorio de Derechos de Propiedad (ODP) del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice Libertad), que este martes difundió su informe anual 2020. 

Elaborado por la directora del Comité de Derechos de Propiedad, Andrea Rondón, y por la coordinadora del ODP, Ana María Carrasquero, el documento de seis páginas profundiza en algunas de las violaciones a la propiedad que más impactaron socioeconómicamente el país.

Las restricciones

Por un lado, resaltaron la restricción a las actividades económicas y la constante fiscalización. “El ejercicio de las actividades económicas y la vida nacional dependió en gran parte de los volubles anuncios presidenciales, principalmente divulgados por las redes sociales”, lamentaron.  

Por otro lado, el ODP resaltó las violaciones a la propiedad privada en materia de terrenos e inmobiliaria e hizo mención aparte a la expoliación de la sede del diario El Nacional, que fue “un ataque frontal a la propiedad privada, sin la cual es imposible el ejercicio de otros derechos y libertades, en este caso, la libertad de expresión y de información”. 

Igualmente, el balance 2021 llama la atención sobre las implicaciones de una errática política monetaria, que se tradujo en una nueva reconversión. Al respecto, Rondón y Carrasquero destacaron la incertidumbre que se vivió al respecto y que se tradujo en volatilidad del tipo de cambio y en negativa a realizar transacciones en bolívares durante varios días.

Las consecuencias de la estatización 

Por último las investigadoras resaltan la existencia de una “economía estatizada que favorece a unos cuantos” y que ha permitido la apertura de locales de “obscena opulencia” incluso violentando principios de propiedad intelectual, como fue el caso del escándalo producido por la utilización de la marca Starbucks en diciembre en Venezuela. 

En resumen, el ODP contabilizó durante 2021 1.374 ataques a la propiedad, la gran mayoría de los cuales tuvieron como protagonista a los entes reguladores del Estado. Por esta razón, reiteran el escepticismo sobre la recuperación, pues “la diferencia entre la prosperidad y la pobreza son los derechos de propiedad, que además son también una forma de defensa contra los proyectos autoritarios”.  

En este enlace el reporte completo https://paisdepropietarios.org/propietariosve/derecho-propiedad-venezuela-2021/

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