Axel Kaiser, Presidente del Directorio la Fundación Para el Progreso (FPP), analiza el discurso de la desigualdad económica en América Latina y el crecimiento económico en Chile entre otros temas, en entrevista para el programa «Edición especial con Diego Acuña», Willax Television Perú 09 de enero de 2022.
Nacido en Bangalore, India, emigró a Estados Unidos, donde desarrolló su trabajo académico que permitió el nacimiento de tecnologías como los archivos JPG y la transmisión de video por Internet; vive junto a su mujer, la argentina Ester Pariente; en Argentina: Su historia fue rescatada en uno de los episodios de la última temporada de la serie This Is Us
Nasir Ahmed era, hasta hace muy poco, un ingeniero desconocido y el hombre detrás del descubrimiento que permitió a la sociedad moderna enviar transmisiones de imágenes y videos a través de Internet.
Desde 1975 su creación ha sido clave para que el mundo evolucione, pero solo en 2020 fue reconocido gracias al programa «This is Us / Episode: In the Room» que destacó el impacto positivo que tuvo el algoritmo de Nasir en cada familia durante el encierro de COVID19.
El algoritmo de Nasir Ahmed está siendo utilizado por miles de millones de cámaras todos los días, pero esta es la primera vez que Nasir y Queli, su esposa argentina y su mayor apoyo, cuentan su historia a una cámara con sus propias palabras.
La genialidad: La transformada de coseno discreta
Ahmed nació en Bangalore, India, y emigró a Estados Unidos en 1961 para realizar una maestría en la Universidad de Nuevo México. “Allí se me ocurrió la transformada de coseno discreta (DCT en inglés). No tenía de que se convertiría en un aporte tan importante. En aquellos días, la tecnología digital recién daba sus primeros pasos”, dijo el ingeniero en una entrevista de Gastón Bigio publicada en YouTube
Esa investigación académica tuvo un impacto clave en el mundo tecnológico: la compresión de archivos para la transferencia de imágenes y videos, reflejada en múltiples aplicaciones como las imágenes JPG o las videollamadas de Zoom y WhatsApp, por mencionar algunos ejemplos de hoy
El DCT se usa ampliamente para la compresión de imágenes digitales. Es un componente central de la tecnología de compresión de imágenes JPEG de 1992 desarrollada por el grupo de trabajo JPEG Experts Group y estandarizada conjuntamente por la UIT.
En un artículo de KR Rao y JJ Hwang que se publicó en 1996, se encuentra disponible una discusión tutorial sobre cómo se usa para lograr la compresión de video digital en varios estándares internacionales definidos por ITU y MPEG (Moving Picture Experts Group).
Yao Wang presentó una descripción general en dos publicaciones de 2006. [17] [18] Las propiedades de compresión de imagen y video del DCT hicieron que fuera un componente integral de las siguientes tecnologías estándar internacionales ampliamente utilizadas:
Estándar | Tecnologias que la utilizan
JPEG Almacenamiento y transmisión de imágenes fotográficas en la World Wide Web ( JPEG / JFIF); y ampliamente utilizado en cámaras digitales y otros dispositivos de captura de imágenes fotográficas ( JPEG / Exif ).
Vídeo MPEG-1 Distribución de video en CD o vía World Wide Web.
Vídeo MPEG-2 (o H.262 ) Almacenamiento y manejo de imágenes digitales en aplicaciones de transmisión: TV digital, HDTV, cable, satélite, Internet de alta velocidad; distribución de video en DVD.
H.261 Primero de una familia de estándares de codificación de video (1988). Se utiliza principalmente en productos de videoconferencia y telefonía más antiguos.
H.263 Telefonía de video a través de la red telefónica pública conmutada ( PSTN ). La forma de DCT utilizada en aplicaciones de compresión de señales a veces se denomina «DCT-2» en el contexto de una familia de transformadas de coseno discretas, o como «DCT-II
El expresidente estadounidense Donald Trump aireó este sábado sus teorías de la conspiración sobre las elecciones de 2020 y el asalto al Capitolio, en un mítin que sirvió para marcar la pauta de la campaña republicana para los comicios legislativos de noviembre.
En su primer acto político del año, el que fuera presidente entre 2017 y 2021 prometió a sus seguidores que el Partido Republicano ganará las elecciones de medio mandato en noviembre y “recuperará la Casa Blanca” en las de 2024, pero no llegó a precisar si él mismo se presentará a esa última cita con las urnas.
“Vamos a organizar un regreso como el que nunca antes se ha visto”, dijo Trump a cientos de sus seguidores en Florence (Arizona) durante un mítin que duró más de hora y media.
El exmandatario se refería a las elecciones legislativas de noviembre, en las que todo apunta a que los republicanos, un partido sobre el que él mantiene todavía un férreo control, retomarán el control de la Cámara Baja y posiblemente del Senado, además de controlar otros muchos cargos estatales.
Su discurso pretendía seguir de guión a los candidatos republicanos que quieran ganar en noviembre, pero al mismo tiempo siguió el patrón clásico de los que Trump solía pronunciar durante sus campañas de 2016 y 2020, con los mismos ataques a los inmigrantes o los medios de comunicación que vuelven locos a sus seguidores.
Dardos a Biden
De ahí pasó a criticar la gestión de Biden, de quien dijo que ha causado más “problemas y más destrucción” en el último año que “cinco presidentes juntos”.
“Nos estamos convirtiendo en una versión a gran escala de Venezuela, que hace 20 años era un país muy exitoso y ahora no tienen comida, no tienen agua, todo el mundo se muere, lo gestiona un grupo horrible de asesinos”, recalcó.
Trump hizo gala de su nacionalismo con tintes autocráticos, al lamentar que Estados Unidos ya no hable supuestamente de su “grandeza”, sus “militares y su poder” como otros países, sino que lo haga del “medio ambiente, el covid-19” y “la raza”.

Foto Antranik Tavitian/The Republic
El expresidente fustigó a su sucesor por los problemas en la cadena de suministros y en la inflación, el volumen de contagios causado por la variante ómicron y su intento de forzar a vacunarse a la mayoría de los trabajadores de empresas privadas del país, frenado por el Tribunal Supremo esta semana.
“Demócratas radicales, dejen a nuestros niños tranquilos con su poderoso sistema inmune”, clamó Trump, cuyos seguidores son en muchos casos reacios a vacunarse contra el coronavirus.
En el plano internacional, dijo que Biden ha “humillado completamente” a Estados Unidos, y que Rusia “no solo está amenazando a Ucrania”, sino también “a Cuba y Venezuela”, algo que consideró como una “falta de respeto”, un problema que, aseguró, nunca existió durante su mandato.
Trump se refería a las declaraciones del viceministro ruso, Serguéi Riabkov, que esta semana no descartó el despliegue de infraestructura militar en Cuba y Venezuela, aunque la Casa Blanca opinó después que esos comentarios podían ser simplemente una “fanfarronada”.
También agitó el miedo respecto a la inmigración ilegal, al asegurar de forma hiperbólica que la frontera con México “se ha abolido” y “millones y millones y millones” de indocumentados están entrando en el país, algo falso, puesto que la mayoría de los que llegan son deportados automáticamente.
El 6 de enero
Trump había prometido exponer en este mítin sus ideas sobre el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, después de cancelar una rueda de prensa que inicialmente tuvo previsto dar en el primer aniversario de ese ataque protagonizado por una turba de sus simpatizantes, y que finalmente canceló.
Lejos de profundizar en lo sucedido ese día, sin embargo, Trump se centró en criticar al comité que investiga los hechos, que tildó de “estalinista”, y en alegar que entre la multitud que irrumpió en el Congreso había “informantes del FBI”, una teoría que defienden sus seguidores y sobre la que no hay pruebas.
También describió como “prisioneros políticos” a los más de 700 imputados por delitos relacionados con el asalto, que se saldó con cinco muertos y 140 agentes heridos.
“Si creemos que son inocentes, deberíamos ayudarles a defenderse”, afirmó el exmandatario, que no recibió una respuesta demasiado cálida de la audiencia en ese tramo de su discurso.
Lo que sí entusiasmó a los asistentes fueron sus ataques al presidente estadounidense, Joe Biden, y al Partido Demócrata; así como sus denuncias sin pruebas de que hubo un fraude en las elecciones de 2020, que él perdió.
“La verdadera insurrección tuvo lugar el día de las elecciones, el 3 de noviembre”, subrayó el mandatario.
Arizona es uno de los estados clave que Trump perdió por un margen de apenas unos miles de votos en 2020, y no dudó en mentir al respecto nada más comenzar el mítin, al asegurar que tuvo “una tremenda victoria” que le “arrebataron” en ese territorio.
Via agencia EFE
Carlos Rodríguez Braun indica que los sabios de la Escuela de Salamanca se adelantaron 400 años a la idea de Milton Friedman de que la inflación es un fenómeno monetario.
Los sabios de la Escuela de Salamanca se anticiparon cuatrocientos años a la idea de Milton Friedman: la inflación es un fenómeno monetario. Ahora que, según dicen muchos, «vuelve la inflación», quizá convenga repasar lo que ha sucedido con el dinero.
De entrada, despejemos el equívoco del retorno: la inflación, en efecto, parece que vuelve hoy, pero en realidad nunca se marchó. Fuimos víctimas en muchos países del espejismo conforme al cual si no sube el IPC eso significa que no hay inflación. Pero cualquiera que haya atendido al precio de los activos antes de la crisis de 2008, y nuevamente en tiempos recientes, sabe perfectamente que hubo inflación. De hecho, por eso estalló dicha crisis: porque finalmente se pinchó la burbuja de los activos, enérgicamente inflada por los bancos centrales en la década anterior. Por desgracia, en la década siguiente las políticas monetarias no solamente no se contuvieron, sino que apretaron el acelerador cada vez más, combinándolo con unas políticas fiscales también irresponsablemente expansivas. Nada invita a pensar que la historia no se va a repetir, y no tendremos en el futuro otra burbuja y una nueva crisis. Pero, claro está, con la gran diferencia de que esta nueva crisis registrará unos niveles récords de deuda pública, que superan ya en varios países el 100 por ciento del PIB.
De hecho, la subida del IPC enmascara la inflación de activos, y puede servir a los propios bancos centrales, legitimando su política en la medida en que el IPC se vaya moderando a lo largo de 2022, lo que no es descartable. Valdrían así los habituales chivos expiatorios de la inflación, como los salarios, la energía o las disrupciones en las cadenas de suministro. Y las autoridades, si la inflación según el IPC se sitúa otra vez en el 2% anual, o, lo que es quizá más probable, algo por encima, sacarán pecho, ignorando prudentemente que, para que los ciudadanos padeciéramos ese nivel de inflación a medio plazo, el IPC debería subir menos que el 2%, para compensarnos por el período de mayores precios que atravesamos en la actualidad. También pasarán por alto que, si la inflación es un impuesto, y lo es, sigue siéndolo, aunque el IPC pase del 5% anual al 2 o al 3%. La inflación sigue siendo inflación, aunque sea moderada o, como se dice ahora, transitoria.
Los bancos centrales llevan mucho tiempo inundando el mundo con liquidez y acometiendo innovaciones financieras, como la «expansión cuantitativa«, mediante las cuales aumentan considerablemente su balance con títulos de la deuda soberana y otros activos públicos y privados, cuya calidad disminuye a medida que los tipos de interés son artificialmente reprimidos hasta prácticamente cero, o incluso entran en un todavía más absurdo terreno negativo. Todo por la ficción de que el problema que afrontamos es, como repetía tontamente Mariano Rajoy, que «fluya el crédito». Pero, como dice el refrán, una cosa es llevar el caballo al río y otra cosa es forzarlo a que beba.
Una demanda no distorsionada de crédito ha de depender de una economía privada dinámica y flexible, que ajuste ahorro e inversión conforme a criterios de competitividad y productividad. Desde Mises y Hayek, los economistas de la Escuela Austriaca llevan un siglo advirtiendo sobre el peligro de un escenario opuesto, en el que la expansión artificial del crédito descompone la estructura productiva y promueve inversiones más arriesgadas y erróneas, y por fin crisis, no a pesar de los pomposamente denominados «estímulos» monetarios y fiscales sino a causa de ellos.
En la línea de Milton Friedman, el economista monetarista británico Tim Congdon, que lleva tiempo anticipando una inflación más elevada, apoyándose en las estadísticas de los inflados balances de los bancos centrales, comentó hace poco esta afirmación de Paul Krugman: «¿Cuánto tiempo durará la subida de la inflación? La respuesta secreta, y no le diga usted nada a nadie, es que no lo sabemos». Según Congdon: «La contestación de Krugman no solo está equivocada, sino que es peligrosa, porque implica que las autoridades no son capaces de controlar la inflación».
Por supuesto que podrían hacerlo, pero ello nos invita a considerar a otro premio Nobel: James Buchanan, que pidió a los economistas que abandonaran la inocencia de pensar que los gobernantes se guían exclusivamente por el interés general, y no por el suyo propio. Desde esta perspectiva, habría que evaluar el dilema de los bancos centrales: o suben los tipos y frenan la expansión monetaria, arriesgándose a que la opinión pública los considere responsables de la recesión ulterior; o mantienen la expansión, facilitando aún más la burbuja del crédito, arriesgándose a ser acusados de la senda inflacionaria y agotando por ello su legitimidad política, incluso aunque puedan mirar hacia otro lado cuando estalle la burbuja, que es lo que suelen hacer.
Otras autoridades políticas, por su parte, también preparan el arsenal justificativo, que volverá a demonizar a empresarios y banqueros privados, la especulación y, faltaría más, el pérfido capitalismo neoliberal.
Entre tanto, los ciudadanos pagarán más impuestos, incluido el impuesto inflacionario, en un horizonte de crecimiento, en el mejor de los casos, debilitado, precisamente por las medidas que adoptan los gobernantes supuestamente en pro del bien común.
Acertaban la Escuela de Salamanca, y Friedman, al señalar al dinero como la causa última de la inflación. La notable y siempre creciente invasión del poder político sobre la economía y las finanzas no ha mejorado las cosas, por decirlo suavemente.
Carlos Rodríguez Braun es doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la misma universidad
Este artículo fue publicado originalmente en Libre Mercado (España) el 5 de enero de 2022.
A corto plazo, el reconocimiento de Nicaragua a la República Popular China prolongará la vida del gobierno autoritario de esa nación, ampliará las oportunidades para el avance estratégico de la República Popular China en América Latina, contribuirá a la desestabilización de Asia y el riesgo de guerra allí, y fortalecerá la dinámica del populismo de izquierda en América Latina en detrimento de Estados Unidos.
Por R. Evan Ellis
El giro diplomático del 12 de diciembre de 2021 por parte del gobierno sandinista de Nicaragua desde Taiwán a la República Popular China, probablemente conducirá a una expansión simbólica en las compras de la República Popular China de café, frutas y otras exportaciones tradicionales de Nicaragua de empresarios bien conectadas con Ortega y su entorno cercano, así como un nuevo préstamo de la República Popular China para proyectos de infraestructura y actividades de empresas chinas en el país.
Estos beneficios a corto plazo, probablemente resumidos en memorandos de entendimiento no transparentes que se firmarán cuando Ortega y familia, viajen a la República Popular China para iniciar la nueva relación, proporcionarán beneficios a las élites empresariales nicaragüenses y otras fuerzas claves para contener el creciente descontento contra el gobierno de los Ortega por el crecimiento del autoritarismo, la mala gestión y el aislamiento económico. Compensará parcialmente la creciente pérdida de acceso de Nicaragua a los inversionistas occidentales a través de sanciones estadounidenses y europeas, el deterioro del entorno en el país y la perspectiva de la expulsión de Nicaragua del CAFTA-DR (Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana).
Para la República Popular China y sus empresas, el giro de Nicaragua ampliará significativamente su acceso estratégico comercial, político y de otro tipo en América Central, particularmente si el régimen populista de izquierda recién elegido de Xiomara Castro en Honduras también cambia las relaciones de su país con la República Popular China, como prometió hacer como candidata. La combinación de estos cambios dejaría a Guatemala y Belice como los únicos reductos en Centroamérica que aún reconocen a Taiwán, lo que permitiría a la República Popular China cambiar el enfoque de su competencia diplomática en el hemisferio occidental hacia el Caribe.
Con los tres países en el Golfo de Fonseca reconociendo a la República Popular China (El Salvador, Honduras y Nicaragua), abriría esa área a sinergias entre proyectos de infraestructura chinos en las tres naciones, incluso entre un nuevo complejo portuario desarrollado por intereses chinos en La Unión, la participación china en un nuevo corredor transoceánico a través de Honduras que conecta su acceso al Golfo de Fonseca en el Pacífico con San Pedro Sula y Puerto Cortés en el Atlántico, y conecta el nuevo centro comercial con el acceso por carretera a lo largo del lado Pacífico de Nicaragua. Reabrirá la perspectiva de un canal a través de Nicaragua, cuya base legal ya ha sido otorgada al desarrollador chino Wang Jing y su empresa HKND. De hecho, aunque la viabilidad comercial de un canal de este tipo sigue siendo dudosa, el reconocimiento diplomático aumenta la probabilidad de que se lleve a cabo un proyecto de este tipo.
Su principal socio nicaragüense, Laureano (hijo de Daniel Ortega), fue el líder de la delegación nicaragüense que se reunió con sus homólogos de la República Popular China en Tianjin, China, para las negociaciones clandestinas para cambiar el eje de las relaciones de Nicaragua de Taiwán a la República Popular China. En noviembre de 2021, quizás anticipando el giro diplomático de Nicaragua, el líder chino del proyecto del canal Wang Jing reapareció para abogar públicamente por la continuación del trabajo en el canal, después de haber estado fuera de la atención pública durante un año y medio.
Más allá de las oportunidades comerciales, el reconocimiento de Nicaragua brinda a China nuevas oportunidades para la cooperación en materia de seguridad y la venta de armas en una subregión de la que ha estado excluida durante mucho tiempo. Los regímenes populistas de izquierda como Venezuela bajo Hugo Chávez y Nicolás Maduro, Ecuador bajo Rafael Correa, Bolivia bajo Evo Morales y Argentina bajo Cristina Fernández de Kirchner, han sido los compradores más importantes de material militar chino en América Latina.
Las relaciones diplomáticas con el régimen izquierdista antiestadounidense sandinista en Nicaragua, con sus antiguas reservas de armamento principalmente ruso, crean oportunidades potenciales para las empresas de armas chinas como Norinco y CATIC, así como para los proveedores chinos de sistemas de vigilancia y telecomunicaciones que pueden ayudar al gobierno de Ortega a controlar mejor a su población. A largo plazo, la coincidencia del reconocimiento de la República Popular China por parte de El Salvador, Honduras y Nicaragua aumenta la lógica del Golfo de Fonseca como el sitio de una eventual base naval de la República Popular China, aunque probablemente dentro de una década o más.
En Asia, el giro de Nicaragua, y la perspectiva de que Honduras también cambie sus relaciones con la República Popular China, reduce el número de países que reconocen diplomáticamente a Taiwán a niveles peligrosamente bajos. Dado el deseo del gobierno de Xi Jinping de incorporar a Taiwán a la República Popular China antes del final del tercer mandato de Xi Jinping, y las crecientes manifestaciones de agresión hacia Taiwán por parte del Ejército Popular de Liberación y su Fuerza Aérea, el menguante grupo de amigos de Taiwán aumenta la tentación de Xi Jinping de moverse contra Taiwán como un asunto interno, tal como lo hizo con Hong Kong, potencialmente intensificando una guerra importante con potencial de escalar más allá de la región, posiblemente para incluir un intercambio nuclear.
Para Estados Unidos y América Latina, el turno de Nicaragua crea una sinergia incómoda entre cuatro gobiernos populistas financiados por China en la parte más cercana de las Américas: el régimen izquierdista de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en México, el intransigente populista millennial Nayib Bukele en El Salvador, los Ortega en Nicaragua y posiblemente pronto el gobierno libre de Xiomara Castro en Honduras. En todos los casos, la opción de expandir las exportaciones de materias primas a la República Popular China, los préstamos para proyectos de infraestructura que funcionaron en China y la entrada de empresas chinas reducen el apalancamiento estadounidense.
Entre los gobiernos que ya figuran en la lista, reacios a trabajar con Estados Unidos y acomodar su agenda en una subregión, los flujos de drogas ilegales, productos de contrabando y migrantes con destino a Estados Unidos es una prioridad de seguridad nacional. Para Nicaragua específicamente, y posiblemente más tarde para el régimen de Castro en Honduras, es probable que el reconocimiento de la República Popular China y la afluencia de recursos asociada, también envalentone y cree oportunidades para Rusia, que en los últimos años ha proporcionado tanques a los Ortega T-72, lanchas patrulleras, una estación de enlace descendente para su constelación de satélites GLONASS y una instalación regional de capacitación policial con personal de la agencia antidrogas FSKN de Rusia. También puede aumentar la viabilidad del improbable compromiso de ROSATOM (Corporación Estatal de Energía Atómica, Rusia) de construir un reactor nuclear en Nicaragua.
El giro de Nicaragua, aunque solo es un régimen aislado, es significativo por lo que representa para China y las Américas. Es peligroso por lo que sugiere sobre la creciente audacia de la República Popular China y su voluntad de poner a prueba los límites de lo que puede percibir como la debilidad o la timidez de la administración Biden.
R. Evan Ellis es profesor e investigador sobre América Latina en el U.S. Army War College Strategic Studies Institute.
Este análisis fue publicado originalmente en Redcaem el 15 de diciembre de 2021
Muchos admiran el desempeño económico de Chile y la disminución de la pobreza. En ambos países hay marcada desigualdad en el ingreso, que aquí, sin tan alta informalidad, sería menor.
Cuidado con el discurso del oportunismo Desde don Andrés Bello ha existido empatía intelectual con muchos chilenos, acciones comunes y diferencias. Los expresidentes Carlos Lleras y Eduardo Frei, con otros mandatarios de la región, concibieron el Pacto Andino. Después Chile se retiró, lo consideraron mera ampliación geográfica del proteccionismo; se lanzaron a alcanzar mercados de más de 5.000 millones de personas. Con nuestro Gobierno se firmaron tratados de libre comercio, protección recíproca de inversiones y desmonte de la doble tributación. También se concibió la creación del Arco, hoy Alianza del Pacifico.
Fue clara la asimetría entre la dictadura y nuestra democracia.
Muchos admiran el desempeño económico de Chile y la disminución de la pobreza. En ambos países hay marcada desigualdad en el ingreso, que aquí, sin tan alta informalidad, sería menor.
Algunas diferencias, por ejemplo, nuestra Constitución es explícita en los derechos fundamentales y sociales, el Estado ejerce gran activismo en las relaciones sociales. En Chile, una de las razones para la nueva Constitución es la consideración de que el Estado ha sido subsidiario.
En Colombia el subsuelo y el agua son propiedad del Estado. Fue contundente la reforma constitucional Lleras Restrepo de 1968.
Una queja contra Colombia ha sido la suma de altos impuestos y regalías. Chile tiene solamente los fondos de pensiones, toda la cotización la paga el trabajador. Aquí subsisten con el sistema de prima media y el empleador cotiza la mayor parte. Aquí hay devolución de saldos cuando no se cumplan los requisitos para la pensión, con la posibilidad de acumularlos para obtener un beneficio económico permanente, que lo completa el subsidio oficial. En Chile cualquier pequeño saldo genera una pensión pírrica que causa malestar. Colombia cuenta con la garantía de pensión mínima. Para asegurar a los colombianos de ingresos medios mejores pensiones futuras, se debería pensar en aumentar la cotización de los empleadores.
Los fondos son de los trabajadores, los rendimientos colombianos han sido buenos. Además, sus reservas protegen la economía en las crisis y garantizan que los pensionados no tengan que vivir de la caja inflacionaria de la emisión estatal como en Argentina.
El sistema de salud de Colombia tiene solidaridad, la mayor parte de la cotización la pagan el empleador y el Estado, se exige plan de beneficios igual para todos sin importar su nivel de cotización. En Chile, en las Isapres, todo lo paga el trabajador de acuerdo con el plan de beneficios que quiera comprar. El daño en Colombia lo ha hecho la corrupción, bastante combatida por la actual Superintendencia de Salud.
El riesgo de Chile no es la consagración más expresa de los derechos sociales, el temor es a que se pase del Estado subsidiario a proximidades del Estado totalitario. En este escenario, aún sin expropiación ni supresión de libertades, podría llegarse a unas libertades con amenaza del Estado y de grupos violentos como los Colectivos de Venezuela. Y también a hacer inoperante a la empresa privada, cuyos efectos son semejantes a las expropiaciones, esto es, la dejan sin capacidad de generar recursos para una política social sostenible.
No nos dejemos desorientar del discurso oportunista, cuya veneración por Allende se le revivió a raíz de la elección del presidente Boric.
Álvaro Uribe Vélez es expresidente de Colombia. Este artículo fue publicado origianlmente en revista Semana el 14 de enero de 2022
El izquierdista Grupo de Puebla, que tiene entre sus integrantes a personajes como los expresidentes Rafael Correa (Ecuador), Dilma Rousseff (Brasil), Lula Da Silva (Brasil), Fernando Lugo (Paraguay), Ernesto Samper (Colombia) y José Luis Rodríguez Zapatero (España), ha iniciado una estrategia para intentar potenciar a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), pero lo antecedentes de algunos de sus miembros no son los mejores si de democracia se habla.
Según una nota de prensa donde se reconoce que la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), fue un grupo ideológico dirigido desde la izquierda que al final lo llevó a su disolución, el integrante y fundador del Grupo de Puebla, el chileno Marco Enríquez-Ominami – un eterno perdedor de candidaturas a la presidencia de Chile, cayendo derrotado las cuatro veces que se presentó – dijo que “La CELAC es el proyecto de integración de la izquierda. A diferencia de otras regiones del mundo, América Latina y el Caribe, a pesar de tener troncos comunes, una lengua común mayoritariamente, hemos creado decenas de foros que son profundamente ideológicos. Nos parece que la CELAC, encabezada por (el presidente de Argentina) Alberto Fernández, podría consolidar un gran foro de la integración latinoamericana sin ideologías”, aseveró.
El Grupo de Puebla asegura que lo de la CELAC, es una propuesta totalmente diferente, dado que su objetivo ya no es impulsar mecanismos de integración como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la cual fue definida como “ideológica” por algunos especialistas y líderes políticos.
Ahora le dicen no a los “clubes ideológicos”, que siempre potenciaron
Aníbal García Fernández, integrante del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) y magíster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo a la Agencia Sputnik que la izquierda aprendió de sus errores pasados.
“La izquierda aprendió que no puede impulsar modelos ideológicos de integración. Eso es lo distintivo que le aportó México a la CELAC, intentar buscar por otro lado la integración de América Latina, no centrarse en las coincidencias ideológicas, sino resolver problemas estructurales e intentar ver cuáles son las fortalezas que aporta cada país”, afirmó García Fernández.
Pero parecen ser solo frases para intentar que países con firmes convicciones democráticas no se vayan de la CELAC, como ocurrió con la UNASUR, porque por otro lado desde el Grupo de Puebla, señalan que “de esta forma, la CELAC adquiere una nueva relevancia, impulsada por los gobiernos progresistas de México, Argentina y Bolivia, a los que se podrían unir Chile, Brasil y Colombia”, dicen y venden al pescado antes de pescarlo, descontando que en la próximas elecciones en Brasil y Colombia, podrìan ganar candidatos de izquierdas.
Muy hábilmente, desde el Grupo de Puebla, se cuidan de no mencionar como “progresistas” a los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua, que integran la CELAC, porque es improbable que países europeos y de otros puntos del planeta, quieran hacer negocios con Díaz-Canel, Maduro y Ortega.
El Foro de Sao Paulo, el hermano del Grupo de Puebla
Si bien el Grupo de Puebla, ahora reconoce que la izquierda regional ha creado “decenas de foros que son profundamente ideológicos”, entre ellos el llamado “Foro de Sao Paulo” (FSP), integrado incluso por casi los mismos miembros de ambas organizaciones, no menciona el decidido apoyo de Nicolás Maduro a las acciones desestabilizadoras del FSP, cuando en 2019 en medio de manifestaciones violentas en Ecuador, Chile y Colombia, decía el chavista: “Al Foro de São Paulo le puedo decir, desde Venezuela, estamos cumpliendo el plan, va como lo hicimos, va perfecto, ustedes me entienden… Foro de São Paulo, el plan va en pleno desarrollo, victorioso. Todas las metas que nos hemos propuesto en el Foro las estamos cumpliendo una por una”, aseveró el chavista. Más claro imposible.
Conviene recordar las directrices del Foro de São Paulo emanadas de la reunión en Managua en 2017, donde se presentó la resolución que expresa textualmente:
“La izquierda debe proponerse la toma de todas las instituciones y no solamente la presidencia o las diputaciones. Es importantísimo la toma del poder judicial, los aparatos militares y los medios de comunicación”
Agrega el documento del Foro: “La izquierda debe proponerse tomar todos los espacios posibles de radio, prensa y televisión, aunque sea a nivel de programas pagados para erosionar a los partidos de derecha y propagandizar nuestro proyecto, a nivel local, nacional e internacional, entendiendo que todo ciudadano, independientemente de sus posiciones políticas, es objeto y sujeto de nuestra atención y para los cuáles siempre tiene que haber un discurso, de lo contrario seguiremos perdiendo el tiempo dirigiéndonos solamente a los sectores convencidos y desde una posición más sectaria que educativa”.
Aunque el Grupo de Puebla trate de tomar distancia del Foro de Sao Paulo, es una actitud falsa; ambos son el mismo perro con diferente collar.
Vía equipo de investigación periodística de ICN Diario
La carrera por colocar en el mercado los mejores microprocesadores no ha sido siempre como lo es ahora. Intel, AMD, y también las marcas que en algún momento han tenido importancia en este mercado, como IBM o Motorola, entre otras, han dedicado sus recursos al refinamiento progresivo de la microarquitectura de sus chips.
Sin embargo, el papel protagonista en la búsqueda del máximo rendimiento posible lo ha acaparado durante décadas el incremento de la frecuencia de reloj, que es uno de los parámetros que condicionan directamente la productividad de un procesador.
En apenas cincuenta años, los que han transcurrido desde que en 1971 Intel lanzó el primer procesador comercial, el 4004, que tenía tan solo 4 bits y trabajaba a una frecuencia de reloj de 740 kHz, los microprocesadores se han desarrollado hasta ser capaces de operar a una frecuencia de reloj claramente superior a los 5 GHz.
De hecho, recurriendo a la refrigeración criogénica con nitrógeno líquido esta cifra puede incrementarse mucho más, aunque es una práctica que aún no podemos considerar popular, y con la que coquetean sobre todo los entusiastas del overclocking.
De la guerra del gHz a la del número de núcleos
Desde principios de los 70 la mejora de la arquitectura, el aumento de la frecuencia de reloj y el refinamiento de la fotolitografía han ido de la mano con el propósito de incrementar las capacidades y el rendimiento de los procesadores, pero llegó un momento en el que la tecnología del silicio evidenció síntomas de fatiga. No podría ir mucho más allá.
Trabajar a frecuencias de reloj aún más altas podía desencadenar la degradación física del propio procesador debido a la electromigración, entre otros fenómenos limitantes, pero hace poco más de una década y media a los fabricantes se les ocurrió una solución: integrarían múltiples núcleos en el encapsulado de la CPU.
No todas las aplicaciones podrían sacar partido a varios núcleos simultáneamente, pero aquellas que sí pudiesen aprovecharlos podrían escalar su rendimiento sin necesidad de incrementar la frecuencia de reloj del procesador.
Además, cuando llegaron los primeros chips multinúcleo la tecnología multithreading ya estaba lista, por lo que las posibilidades del procesamiento multihilo eran muy prometedoras. Esta innovación permite que cada núcleo físico implemente dos núcleos lógicos, de manera que cada uno de ellos es capaz de procesar simultáneamente dos hilos de ejecución (threads).
Intel tiene la tecnología Hyper-Threading, que es su implementación de esta innovación. Y AMD tiene SMT (Simultaneous Multi-Threading), que es la suya. En cualquier caso, en esencia ambas técnicas de procesamiento de dos hilos de ejecución en un único núcleo físico trabajan de una forma muy similar.
Durante la última década los sistemas operativos, las aplicaciones, y, por supuesto, los procesadores, han desarrollado mucho sus capacidades de procesamiento multihilo, de manera que actualmente esta estrategia tiene un impacto fundamental en las prestaciones que nos proponen nuestros ordenadores. Y también en nuestra experiencia como usuarios.
No obstante, los procesadores no son el único componente de nuestros ordenadores que se ha desarrollado mucho durante las últimas décadas. La memoria principal, las soluciones de almacenamiento secundario y los procesadores gráficos también han evolucionado a un ritmo vertiginoso.
Y, mientras tanto, los dispositivos móviles se han abierto paso en nuestro día a día y han provocado que los usuarios valoremos mucho no solo el rendimiento global de nuestros ordenadores, sino también la forma en que administran la energía. Nos importa la velocidad, pero también la autonomía, lo que nos ha colocado en el momento en el que estamos ahora: en la guerra de las marcas por ofrecernos el mejor rendimiento por vatio.
En la cruzada del rendimiento por vatio mandan la litografía y la arquitectura
El camino que nos ha traído hasta aquí ha sido largo. Incluso tedioso en algunos momentos. Pero, sobre todo, ha estado repleto de desafíos. Los fabricantes de microprocesadores han ido solventando numerosos retos para evitar que las soluciones que nos proponen se estanquen.
Debían poner en nuestras manos un rendimiento cada vez mayor a toda costa, y la mejora de la tecnología de integración y el refinamiento de la microarquitectura han sido dos pilares fundamentales en este recorrido. Y van a seguir siéndolo debido a que son los dos ingredientes indispensables en la búsqueda del rendimiento por vatio más alto.
Sin embargo, durante los últimos años hemos comprobado que no lo tienen nada fácil. Desarrollar las técnicas fotolitográficas que permiten a los fabricantes de semiconductores introducir cada vez más transistores en el mismo espacio requiere poner a punto soluciones tecnológicas extraordinariamente avanzadas. Y no es fácil dar con ellas.
De hecho, los usuarios estamos siendo testigos de lo mucho que está costando a una empresa con los ingentes recursos que tiene Intel mantenerse a la vanguardia en este ámbito para proteger su competitividad.
En lo que se refiere al desarrollo de la tecnología fotolitográfica el futuro es esperanzador. La hoja de ruta de TSMC, Intel, Samsung, y también la de otros fabricantes de semiconductores, nos coloca en los albores de la era de los ángstroms. IBM y TSMC ya están trabajando de forma experimental en los primeros chips de 2 nm (o 20 ángstroms), e Intel asegura que en 2025 tendrá listo su nodo de 18 ángstroms (que equivalen a 1,8 nanómetros).
No cabe duda de que los próximos años van a ser muy emocionantes, aunque cabe la posibilidad de que los fabricantes de chips no consigan cumplir a pies juntillas todas las promesas que nos están haciendo ahora.
Además, el desarrollo de la fotolitografía es solo uno de los requisitos que es necesario acometer para poner en manos de los usuarios chips con un mayor rendimiento por vatio. También es imprescindible refinar la microarquitectura con el propósito de que sea capaz de llevar a cabo más trabajo en cada ciclo de la señal de reloj, y, al mismo tiempo, consumir menos energía.
Mejorar la litografía ayuda en este camino, de eso no cabe duda, pero también es indispensable idear nuevos enfoques que hagan posible la implementación de microarquitecturas más eficientes. Y no es nada fácil. Los fabricantes de microprocesadores lo tienen más difícil que nunca, pero este es uno de esos caminos que, sin duda, merece la pena recorrer.
Vía Xataca
El venezolano con apenas una estatura de 1,66 metros, es un bateador de promedio y de poder. Acá la explicación física de esos rendimientos
Nacido en Maracay, Altuve con 31 años de edad, está en su 13va temporada en las Grandes Ligas, todas con los Astros de Houston.

Hasta ahora tiene un promedio de bateo de .308 con 1.777 hits y 154 cuadrangulaes. Ha anotado 883 carreras e impulsado 639. Y se ha robado 261 bases.
Unos números extraordinarios para cualquier pelotero de grandes ligas, pero sobre todo para uno con un tamaño y peso inferior al promedio de los jugadores de la liga.
A continuación veámos, bajo una expliación de la ciencia física, el por qué de esos rendimientos
El presidente de la Asociación de Profesores de la USB y representante profesoral ante el Consejo Directivo, manifestó su posición ante decisiones de ese cuerpo que afectan el funcionamiento de esa institución y la calidad académica:
«El Consejo Directivo del viernes pasado decidió el ingreso de la cohorte 2020. Más de 800 bachilleres que han estado esperando desgraciadamente para comenzar clases en la USB. La decisión se toma obviando el reglamento en cuanto a las materias que deben cursar y al régimen de permanencia. No existe ninguna tradición en ese cuerpo de violar el reglamento con alguna decisión. Es parte fundamental del sostenimiento institucional y de la calidad que ha caracterizado hasta ahora a la misma».
«Todos sabemos que no existen condiciones físicas ni materiales para las clases en nuestra universidad, donde no hay ni agua, ni transporte. Y donde a un profesor jubilado, titular, con doctorado, le ofrecen por 12 horas semanales un contrato de 23 bolívares al mes. Los 11 dólares de sueldo de un profesor de la más alta jerarquía lo único que garantizan es lo que ocurre: escasean los docentes, porque debe buscar la sobrevivencia que no le brinda una universidad que ni siquiera brinda protección social. Además, la sola posibilidad de clases presenciales luce descabellada de plano».
Abundo el dirigente gremial: «La decisión del cuerpo afectará a los estudiantes que ya están cursando en la universidad en todo sentido. Algunos serán discriminados para inscribir las materias porque será prioridad la atención de la cohorte 2020. Incidirá, desde luego en la acostumbrada calidad de la enseñanza en nuestra universidad y no hay condición alguna para el proceso de enseñanza-aprendizaje. Todo esto motivó que salváramos el voto los representantes: estudiantiles, de los egresados y los profesorales. Aún así, el cuerpo se atrevió a violar el reglamento y a vulnerar la institucionalidad de la USB. Las consecuencias serán imprevisibles, sin duda. El caos institucional se apodera lamentablemente de la USB».