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Es lo que es

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La función de señalización que tienen los títulos universitarios puede haber sido distorsionada por el fenómeno conocido como inflación de credenciales

El concepto de inflación (la depreciación del poder adquisitivo de una determinada moneda) se aplica a otros bienes además del dinero. La inflación está relacionada con la Ley de la Oferta y la Demanda.

Por Peter Clark en Fundación para la Educación Económica

A medida que aumenta la oferta de un bien, su valor disminuye. A la inversa, a medida que el bien se vuelve más escaso, su valor aumenta. Este mismo concepto se aplica también a los artículos tangibles, como las barajitas de béisbol antiguas y las obras de arte raras. Se trata de bienes únicos que no pueden reproducirse auténticamente y, por tanto, tienen un alto valor en el mercado. En cambio, las barajitas producidas en masa y las réplicas de la obra de Monet son abundantes. Por lo tanto, tienen poco valor en el mercado.

La inflación y el principio opuesto de la deflación también pueden aplicarse a los bienes intangibles. Cuando se observa el mercado laboral, esto resulta bastante evidente. Los puestos de trabajo que requieren habilidades raras o excepcionales tienden a pagar salarios más altos. Sin embargo, también hay diferencias compensatorias que surgen debido a la naturaleza arriesgada o poco atractiva de los trabajos no deseados. Los salarios más elevados se deben a la falta de trabajadores dispuestos a aceptar el puesto y no a la posesión de habilidades que están en demanda.

En las dos últimas décadas, la concesión de credenciales de valor laboral intangible se ha hecho más frecuente. Las credenciales pueden ser desde títulos universitarios hasta certificaciones profesionales. Una de las formas más comunes de acreditación es el título universitario de cuatro años. Esta categoría de documentación del capital humano ha evolucionado hasta asumir una función alternativa.

Salvo algunas excepciones notables, un título universitario cumple una función de señalización. Como sostiene el profesor de economía de George Mason, Bryan Caplan, la función de un título universitario es principalmente la de señalar a los posibles empleadores que un solicitante de empleo tiene características deseables. Obtener un título universitario es más un proceso de validación que de desarrollo de habilidades. Los empresarios desean trabajadores que no sólo sean inteligentes, sino también cumplidores y puntuales. La premisa del modelo de señalización parece estar validada por el hecho de que muchos graduados no utilizan sus títulos. De hecho, en 2013;  sólo el 27% de los graduados tenía un trabajo relacionado con su especialidad.

Dado que los títulos universitarios tienen una importante función de señalización, se ha producido un aumento sustancial en el número de solicitantes de empleo que poseen un título de 4 años. Las tasas de retención de las instituciones de 4 años alcanzaron un máximo histórico del 81% en 2017. En 1940, 4.2 millones de estadounidenses tenían un título universitario de 4 años. Hoy en día, 99.5 millones de estadounidenses han obtenido un título de grado o superior. Estas cifras demuestran el fuerte aumento del número de estadounidenses que obtienen títulos universitarios.

En la actualidad, casi el 40% de los estadounidenses tienen un título de cuatro años. Teniendo en cuenta el enorme aumento de la asistencia a la universidad y de su finalización, es justo preguntarse si un título universitario ha conservado su «poder adquisitivo» en el mercado laboral. Muchos datos parecen indicar que no es así.

La función de señalización de los títulos universitarios puede haberse visto distorsionada por el fenómeno conocido como inflación de credenciales. La inflación de credenciales no es más que «… un aumento de las credenciales educativas requeridas para un trabajo«.

Muchos puestos de trabajo que antes no requerían más que un diploma de bachillerato ahora sólo aceptan candidatos con títulos de grado. Este cambio en las preferencias de credenciales entre los empleadores ha convertido el título de 4 años en el estándar mínimo, no oficial, de los requisitos educativos. Este hecho se plasma en las elevadas tasas de subempleo entre los titulados universitarios. Aproximadamente el 41% de todos los recién graduados están trabajando en empleos que no requieren un título universitario. Resulta chocante si se tiene en cuenta que el 17 por ciento de los empleados de hotel y el 23.5 por ciento de los asistentes a parques de atracciones tienen títulos de cuatro años. Ninguno de estos trabajos han requerido tradicionalmente un título universitario. Pero debido a un mercado de trabajo competitivo en el que la mayoría de los solicitantes tienen títulos, muchos recién licenciados no tienen medios para distinguirse de otros posibles empleados. Así, muchos recién licenciados no tienen otra opción que aceptar trabajos mal pagados. 

El valor de un título universitario ha bajado debido al gran aumento del número de trabajadores que poseen títulos. Esta forma de desvalorización imita el efecto de imprimir más dinero. Siguiendo la Ley de la Oferta y la Demanda, cuanto mayor es la cantidad de una mercancía, menor es su valor. Las hordas de orientadores y padres que instan a los niños a ir a la universidad han contribuido sin duda al problema. Sin embargo, las políticas públicas han servido para amplificar este problema.

Diversos tipos de programas de préstamosbecas del gobierno y otros programas han incentivado a un mayor número de estudiantes a cursar carreras universitarias. Las políticas que hacen que la universidad sea más accesible -propuestas de «universidad gratuita», por ejemplo- también devalúan los títulos. Un mayor número de personas que asisten a la universidad hace que los títulos sean aún más comunes y se deprecien más.

Por supuesto, esto no quiere decir que los estudiantes brillantes con aspiraciones a una carrera en los campos *STEM deban evitar la universidad. Pero para el estudiante promedio, un título universitario puede muy bien ser una mala inversión y obstaculizar su futuro.

Contraer grandes deudas para trabajar por un salario mínimo no es una decisión inteligente. Ante las políticas y la presión social que han convertido la universidad en la norma, los estudiantes deberían reconocer que un título universitario no lo es todo. Si los estudiantes se centraran más en la obtención de habilidades comercializables que en las credenciales, podrían encontrar una forma de destacarse en un mercado laboral inundado de títulos.

La exhibición pública de los padecimientos de sus antepasados que algunos hacen como si fueran propios resulta inútil y obscena. Seguimos sin saber nada del recién llegado al cargo, excepto su escaso pudor

De un tiempo a esta parte resulta cada vez más frecuente que cuando alguien accede a un cargo público de una cierta relevancia, los medios de comunicación se hagan eco de la información —por lo general filtrada por el propio gabinete de prensa del cargo en cuestión— según la cual los abuelos o los padres de este último no procedían de ningún sector acomodado, sino que eran de origen más bien humilde (cuanto más humilde fuera, más se destacan los detalles concretos).

Sin duda, no se trata de una información neutra o meramente anecdótica, sino que, tras la apariencia de estar proporcionando unos datos objetivos, subyace más de un mensaje que en ocasiones el propio protagonista se encarga de destacar en posteriores entrevistas. Si es de izquierdas (en cualquiera de sus variantes) le sirve para enfatizar que, en cuanto tome posesión y en la medida en que está familiarizado con la situación de los menos favorecidos, entenderá más fácilmente sus reivindicaciones. Si es de derechas (también ahí hay donde elegir) utilizará esos mismos datos para destacar que, en contra de lo que suelen afirmar sus adversarios, se puede proceder de sectores populares y abrazar ideas conservadoras, y que el tópico de que a los partidos de derechas solo les votan los ricos (o los tontos pobres) carece del menor fundamento.

La verdad es que el dato de la extracción social como clave para interpretar la posición política de un representante público resulta cada vez menos relevante. Quedaron irreversiblemente atrás aquellos reportajes de la época de la Transición en los que se nos describía cómo habían coincidido en el mismo colegio de pago del centro de Madrid los que, pocas décadas después, militarían en formaciones políticas enfrentadas. Y, aunque el ascensor social esté en nuestros días seriamente averiado, hubo un tiempo, no tan lejano, en el que, mal que bien, funcionaba y la suma de un cierto desarrollo económico y el establecimiento de una educación pública universal y gratuita ayudaron a que grandes contingentes de hijos de trabajadores accedieran a la educación superior. No pretendo convertir mi experiencia personal en argumento irrebatible, pero tampoco creo que carezca por completo de valor. Durante las cuatro décadas en que fui profesor en la Universidad de Barcelona pude comprobar de manera fehaciente y reiterada en qué medida el grueso de los estudiantes que me entregaban las fichas con sus datos personales ni siquiera vivían en la misma ciudad sino que procedían de localidades del cinturón industrial, esto es, de zonas inequívocamente populares.

De esta inicial constatación se desprende una segunda, que asimismo cuestiona otro de los mensajes subyacentes que a menudo parecen querer deslizarse tras la información acerca del origen social del nuevo cargo. Porque, también a diferencia de lo que ocurría en los primeros compases de la Transición, precisamente porque por fortuna ya no existe la feroz carrera de obstáculos con la que se tropezaba quien, procediendo de abajo, pretendiera una cierta promoción profesional, el hecho de haberla alcanzado finalmente no acredita por sí solo ni una hercúlea fuerza de voluntad ni una capacidad intelectual muy por encima de la del resto. (Como es obvio, esto no impide reconocer que siempre los ha habido que, por su cuna, lo han tenido todo más fácil).

En realidad, a poco que se piense, el hecho en sí no acredita apenas ya nada. Ni siquiera que, por haberlo pasado supuestamente peor que otros, se vaya a ser más solidario con quienes tuvieron parecida experiencia. He aquí una premisa desmentida de manera reiterada por la realidad, pero que ha adquirido gran predicamento como consecuencia del auge del discurso victimista, que parece haber calado por completo en nuestra sociedad. De tal manera que se diría que poder acreditar alguna cuota de pesares, por pequeña que sea, ya permite a cualquiera integrarse en las filas de las víctimas. Víctimas cuyo rasgo fundamental —lo que hace tan atractiva su figura, como ha desarrollado brillantemente Daniele Giglioli en su libro Crítica de la víctima— es no solo que, por el hecho de serlo, les sea debida toda la solidaridad y la comprensión del resto de los mortales sino, más importante aún, que nada les puede ser reclamado. Ya que parece aceptarse sin la más mínima reserva que aquellos pesares, debidamente destacados, les eximen de cualquier hipotética responsabilidad por cualquier comportamiento censurable que hubieran podido tener o tuvieran en lo sucesivo.

Conviene atender a este último matiz porque en buena medida explica un rasgo no infrecuente en la conducta de muchos de quienes se tienen por víctimas. Y es que, lejos de mostrarse particularmente solidarios y empáticos con quienes sufren análogos padecimientos, tienden a desentenderse casi por completo de los mismos. Se diría que la lógica subyacente con la que aquellos funcionan es más bien la de una especie de despiadado darwinismo que, si tuviera que ponerse en palabras, vendría a formularse en términos parecidos a: “Bastante ya he tenido que pasar yo como para tener que hacerme cargo ahora de los padecimientos, sin duda menos importantes, de otros”.

La cosa no debería venirnos de nuevas. Conocemos muchos casos, incluso en la historia más reciente, en los que las víctimas con mayor antigüedad no es que se desentendieran de las recién llegadas a esa condición sino que se veían resarcidas de sus viejos padecimientos asumiendo el papel de represoras (cuando no directamente de verdugos) de las nuevas. Quienes les resarcían de esos viejos padecimientos de semejante manera sabían lo que se hacían: estas víctimas con pedigrí se encontraban en condiciones de desempeñar dicha función represiva a la perfección. No experimentaban ni la menor mala conciencia.

Subyace a esta fría actitud un supuesto que se encuentra lejos de ser obvio. Piénsenlo. La cosa se hace patente si llevamos a cabo el experimento mental de trasladarnos a aquellas épocas del pasado en las que no pasaba línea de demarcación alguna por el hecho de haber experimentado o no determinados padecimientos, por la sencilla razón de que prácticamente nadie (excepto una muy exigua minoría) quedaba exento de ellos. Eran épocas en las que se daban por descontado cosas tales como que habíamos venido a este mundo a sufrir o que la vida humana transcurría en valle de lágrimas. En un universo mental así, en el que el sufrimiento o bien se daba por descontado, o bien se suponía que de él se extraía algo (sabiduría, por ejemplo), no cabía hacer uso del mismo como categoría que sobrecualificara moralmente a nadie.

Se desprendía de ello una conclusión que ahora debería resultarnos esclarecedora: lo específico, lo digno de eventual elogio, era la forma en que se reaccionaba ante dicho sufrimiento, no el sufrimiento mismo, que disponemos de abundantes testimonios de que tanto puede convertir al que lo padece en el más admirable de los héroes como en el más despreciable de los miserables. Tras Si esto es un hombre no podemos hacer como si no lo supiéramos. De ahí que en muchas ocasiones resulte tan obscena como inútil la pública exhibición de los padecimientos y los sinsabores de sus antepasados que algunos llevan a cabo como si fueran propios. Al finalizar la exhibición, seguimos sin saber rigurosamente nada del recién llegado al cargo, excepto su escaso pudor.


Manuel Cruz es filósofo y expresidente del Senado de España. Autor del libro Transeúnte de la política (Taurus).

Este artículo fue publicado originalmente en El País el 24 de diciembre de 2021

Los estadounidenses que han sufrido durante mucho tiempo que luchan contra una inflación galopante finalmente disfrutan de un respiro. Después de una subida implacable, los precios en el surtidor se han dirigido hacia el sur, con los precios medios nacionales de la gasolina cayendo a un mínimo de 10 semanas de 3,28 dólares el galón, según AAA

Por Alex Kimani para Oilprice*

Los precios del combustible comenzaron a estabilizarse después de que el presidente Joe Biden anunciara el 23 de noviembre el lanzamiento más grande de la Reserva Estratégica de Petróleo, aunque los expertos lo han descartado como una mera curita.

Si bien muchas personas han culpado a la administración Biden de los altos precios de la gasolina, el verdadero culpable tiene más que ver con Wall Street que con Pennsylvania Avenue.

La génesis de los altos precios de la gasolina en la actualidad se remonta a la presión financiera sobre las compañías petroleras a partir de una década de pérdidas devastadoras y bajos rendimientos para los accionistas que las han obligado a alterar drásticamente sus modelos comerciales.

Durante años, Wall Street ha presionado a las compañías de petróleo y gas para que reduzcan el gasto de capital y trasladen su efectivo a objetivos financieros como aumentar los dividendos y las recompras, pagar la deuda y la descarbonización, después de que la revolución del fracking dejó el parche de lutitas de EE. UU. endeudado.

En consecuencia, la inversión en nuevos pozos se ha desplomado un 60% desde su pico en 2014, lo que provocó que la producción de petróleo crudo de EE. UU. cayera en picado en más de 3 millones de barriles por día, o casi un 25%, justo cuando golpeó el virus Covid, y luego no se recuperó con la economía.

Sin taladrar

Con Wall Street respirando en su cuello, las lutitas de EE. UU. literalmente se está quedando vacías: según el último Informe de productividad de perforación de la Administración de Información de Energía de EE. UU., los Estados Unidos tenían 5.957 pozos perforados pero no terminados (drilled but uncompleted DUC en inglés) en julio de 2021, el más bajo de cualquier mes desde Noviembre de 2017 desde casi 8.900 en su pico de 2019. A este ritmo, los productores de lutitas tendrán que aumentar drásticamente la perforación de nuevos pozos solo para mantener el nivel de producción actual.

La EIA dice que la fuerte disminución de los DUC en la mayoría de las principales regiones productoras de petróleo en tierra de EE. UU. refleja más terminaciones de pozos y, al mismo tiempo, menos actividad de perforación de pozos nuevos, una prueba de que los productores de lutitas se han apegado a su compromiso de perforar menos.

Mientras que la mayor tasa de terminación de más pozos ha aumentado la producción de petróleo, especialmente en la región del Pérmico, las terminaciones han reducido drásticamente los inventarios de los DUC, lo que podría limitar drásticamente el crecimiento de la producción de petróleo en los Estados Unidos en los próximos meses.

Las dos etapas principales para poner en funcionamiento un pozo perforado horizontalmente y fracturado hidráulicamente son la perforación y la terminación. La fase de perforación implica el envío de una plataforma de perforación y un equipo, quienes luego perforan uno o más pozos en un sitio de plataforma. La siguiente fase, la terminación del pozo, la realiza típicamente un equipo independiente e implica revestir, cementar, perforar y fracturar hidráulicamente el pozo para la producción. En general, el tiempo entre las etapas de perforación y terminación es de varios meses, lo que lleva a un inventario significativo de DUC que los productores pueden mantener como inventario de trabajo para administrar la producción de petróleo.

Según los datos de S&P Capital IQ, 27 importantes productores de petróleo triplicaron el gasto de capital entre 2004 y 2014 a USD 294 mil millones y luego lo redujeron a USD 111 mil millones el año pasado. Una vez que se taparon los pozos viejos, los nuevos no han estado disponibles para llenar el vacío de producción rápidamente.

La pregunta es cuánto tiempo durará la moderación de las empresas petroleras que cotizan en bolsa. Se espera que el gasto de capital registre alrededor de USD 135 mil millones el próximo año, bueno para un salto del 21,6% interanual, pero aún menos de la mitad del nivel de 2014.

Rentabilidad del accionista

Además de limitar severamente la nueva actividad de perforación, los perforadores de lutitas estadounidenses también han mantenido su compromiso de devolver más efectivo a los accionistas en forma de dividendos y recompras de acciones.

Un informe reciente del grupo de defensa progresista Accountable.us dice que 16 de las 24 grandes empresas de energía de EE. UU. han aumentado sus dividendos este año, mientras que 11 realizaron pagos de dividendos especiales por un total de más de USD 36.5 mil millones. Esa es una tasa de pago bastante impresionante considerando que el sector ha reportado hasta ahora USD 174 mil millones en ganancias este año. De hecho, los «dividendos variables» que permiten a las empresas aumentar los dividendos cuando los tiempos son buenos y reducirlos cuando las cosas se ponen difíciles se han convertido en la herramienta favorita de las empresas de petróleo y gas.

Las compañías de petróleo y gas han gastado USD 8 mil millones más modestos en recompras de acciones, aunque ExxonMobil ((NYSE: XOM) y Chevron (NYSE: CVX) se han comprometido a recomprar hasta USD 20 mil millones en acciones en los próximos dos años. El sector de la energía ha logrado fuertes ganancias de acciones en el año en curso, lo que podría explicar la renuencia a gastar demasiado en recompras de acciones.

Sin embargo, la razón más importante por la que es probable que los precios del petróleo se mantengan altos durante el próximo año es la disciplina de la OPEP:

«Tienes un cartel que tradicionalmente es tan disciplinado como la bebida de Charlie Sheen, y durante el último año, han sido tan disciplinados como los gimnastas olímpicos», dijo Tom Kloza, presidente del Servicio de Información de Precios del Petróleo, a CNBC.

Escasez de petróleo

Según la AIE, se espera que el consumo de crudo aumente a 99,53 millones de barriles por día (bpd), frente a los 96,2 millones de bpd de este año, dejándolo solo un pelo por debajo del consumo diario de 2019 de 99,55 millones de barriles. Eso, por supuesto, dependerá de que el mundo controle rápidamente la nueva variante Omicron de Covid-19.

La mayor demanda de petróleo ejercerá presión sobre la OPEP y la industria de lutitas de Estados Unidos para satisfacer la demanda. Pero no olvidemos que numerosas naciones de la OPEP ya han estado luchando por aumentar la producción, mientras que la industria del lutitas de EE. UU. tiene que lidiar con las demandas de los inversores para mantener el límite en el gasto.

Hasta ahora, la industria de lutitas de EE. UU. no ha respondido a los precios más altos del petróleo como lo había hecho anteriormente, con la producción general de EE. UU. promedió 11,2 millones de bpd en 2021 en comparación con un récord de casi 13 millones de bpd a fines de 2019.Se espera que la producción de EE. UU. solo aumente en 700.000 b / d en 2022 a 11,9 millones b / d, según el vicepresidente senior de análisis de Rystad Energy, Claudio Galimberti.

Canadá, Noruega, Guyana y Brasil podrían intentar cerrar la brecha entre la oferta y la demanda, pero varios apostadores de Wall Street están apostando a que no será suficiente y que los precios del petróleo se mantendrán elevados.

De hecho, Barclays ha predicho que el precio del contrato del WTI aumentará de la tasa actual de USD 73 a un precio promedio de USD 77 en 2022, y señaló que la venta de petróleo de la Reserva Estratégica de Petróleo de la administración Biden no es una forma sostenible de reducir precios.

Barclays dice que los precios podrían subir incluso más de lo previsto si se minimizan los brotes de COVID-19 y así permitir que la demanda crezca más de lo esperado.

Goldman Sachs comparte esa perspectiva alcista y ha pronosticado un precio del Brent de 85 dólares por barril para 2023 en comparación con los 76,30 dólares actuales.


  • Traducción libre del inglés por morfema.press

La herencia de los criptoactivos es una problemática cada vez más común ya que son descentralizados y si se pierde el acceso, se pierden para siempre

A mediados de 2021, Mircea Popescu, uno de los mayores poseedores individuales de bitcoin en el mundo, murió a los 41 años, mientras nadaba en una playa de Costa Rica.

Por iPro UP

Es así como el magnate rumano también se lleva con él las claves para acceder a su fortuna en criptomonedas guardadas probablemente en algún rincón de su memoria, unos u$s2.000 millones que podrían perderse para siempre.

Un problema legal

Esta es una problemática que será cada vez más común ya que, como se sabe, los criptoactivos, entre ellos el bitcoin, son descentralizados, lo cual implica que no existe un ente central que los gobierna y a través del cual se pueda disponer de ellos post-mortem.

Una cosa es la naturaleza del activo y otra muy diferente es su custodia, la cual puede recaer bajo un exchange centralizado sobre el cual los Estados sí poseen jurisdicción y pueden por lo tanto ordenar el traspaso de los bienes a los herederos como sucede con cualquier otro tipo de activos. 

Esto no pasa cuando se custodian los activos en una wallet descentralizada a la que se accede únicamente con una clave privada o cuando se utilizan dispositivos del tipo cold storage.

«Esto último desafía la planificación patrimonial ya que, en caso de querer reclamar una herencia, los herederos no podrán acudir a un juez para que mande a transferir y/o registrar estos activos a nombre del heredero como sí podría hacerlo con el dinero en una cuenta bancaria, un bien inmueble u otros activos tradicionales», advirtió el abogado Martín Litwak, fundador y CEO de Untitled SLC, una boutique de servicios legales especializada en planificación patrimonial y fiscalidad internacional y el establecimiento de fondos de inversión.

Martín Litwak, fundador y CEO de Untitled SLCMartín Litwak, fundador y CEO de Untitled SLC

La muerte de Popescu y McAfee pusieron en agenda un tema impensado o confinado al campo de la ciencia ficción hasta hace poco: al morir, ¿qué ocurre con las claves de acceso a sitios y plataformas, archivos de documentos e imágenes o, las tenencias en criptomonedas? ¿Cómo es posible asegurarse de que, como ocurre con otros bienes, vayan o se haga con ellos lo que uno desea?

«Todos los activos se heredan legalmente de la misma manera. Cuando la persona fallece, automáticamente sus activos pasan a sus sucesores. El principal problema aquí es que los activos digitales presentan grandes diferencias entre las distintas clases (NFTs, stablecoins, tokens, etc.) requiriendo por ende una solución a medida. Siendo estos activos de naturaleza descentralizada, lo esencial es planificar sobre su custodia. No será lo mismo si esta está a cargo del propio titular o de un exchange centralizado«, explicó Litwak. 

Según Litwak, el componente tecnológico de la sucesión de activos digitales plantea contradictoriamente una facilidad que no resuelve el problema: «Claro que una forma sencilla de resolver esto técnicamente es que yo, en forma anticipada, le deje anotadas mis claves a la persona que yo quiera y esa persona podría acceder, por ejemplo, a la wallet donde yo tengo mis criptos y disponer de ellas, pero ello podría no sería legal en algunos países en los cuales poderes otorgados en vida pierden validez cuando uno muere», aclaró.

Por otro lado, esta alternativa no sería conveniente si los activos se encontrasen en un exchange, ya que estos solicitan doble o incluso triple factor de autenticación, y en caso de no tener acceso a ellos, podría incluso resultar en un bloqueo de la cuenta. 

Por ello, lo correcto sería elaborar un testamento y nombrar a un representante o albaceas «para que se presente, por ejemplo, ante Coinbase y, a partir de ahí, pueda trabajar para cumplir mi voluntad. Otra alternativa sería estructurar un trust, en cuyo caso el trustee sería quien en se va a presentar, por ejemplo, ante los exchanges.», finalizó Litwak.

La herencia digital comienza a formar parte de los códigos de leyes de algunos estados de los Estados Unidos, como Wisconsin, Connecticut y Rhode Island e, incluso, en Florida cuenta con una ley.

En Europa, el gobierno suizo también estudia una posible legislación mediante un proyecto conjunto con la Universidad de Basilea y hay incipientes avances en materia de herencia de bienes digitales en la UE con España y Francia esencialmente.

En América Latina, donde la gente que cuenta con un testamento no llega al 5% de la población total, no existe regulación alguna sobre estas cuestiones.

Entonces, ante la ausencia de normas específicas, es muy importante determinar la suerte que correrán estos activos, muy posiblemente en el mismo documento donde se determina la de los demás.

Dos alternativas posibles

Litwak enumera las que son las dos alternativas más recomendables para manejar esta cuestión, una de las cuales es designar utilizar alguna de las herramientas de planificación patrimonial tradicionales como testamentos, sociedades y trusts

Millones en bitcoin se han perdido por no tener acceso a las clavesMillones en bitcoin se han perdido por no tener acceso a las claves

La otra opción, más bien de tipo tecnológico, consistiría en la utilización de «smart contracts» o «contratos inteligentes», que son líneas de código autoejecutables que funcionan con una estructura inalterable debido a que se despliegan en una red blockchain, asegurando su ejecución al verificar el cumplimiento de la condición, lo cual asegura su ejecución al cumplimiento de determinada condición.

«Ellos podrían ser de gran utilidad a la hora de organizar la disposición post mortem de nuestros criptoactivos», afirmó Litwak. «Podríamos elaborar un contrato inteligente que tenga una estructura similar a «si fallezco, que mis activos de X wallet se envíen a esta otra X wallet (la de los herederos)» o bien que se envíen las claves al correo de los herederos. Existen diversas formas de estructurar el smart contract y la verificación de la muerte del titular de los criptoactivos y es aquí precisamente donde toma relevancia el correcto asesoramiento», amplió.

La cuestión de los activos digitales plantea un universo de cuestiones con las que generaciones anteriores no tuvieron que lidiar y cuyo valor puede aumentar con el paso del tiempo, según un artículo de Forbes.

La inflación en Polonia ha alcanzado el 7,8% en noviembre y seguirá creciendo en los próximos meses.

El primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki, anunció el 20 de diciembre de 2021 que el Gobierno polaco reducirá a cero el tipo de IVA de los alimentos básicos a partir de febrero durante al menos seis meses, si la Comisión Europea le autoriza.

Así, Polonia ha pedido a la Comisión Europea que apruebe la reducción a cero del IVA sobre los alimentos, ya que la sociedad polaca se ha visto afectada por el aumento de la inflación, que ha alcanzado el 7,4% en noviembre y seguirá creciendo en los próximos meses. La inflación correspondiente en España es del 5,5% y la media de la Unión Europea está en el 5,2%, según Eurostat.

«Es muy probable que reduzcamos el IVA de los alimentos básicos a cero a partir de febrero durante seis meses» y aplicaremos «un paquete de blindaje» a la inflación «independientemente de la respuesta de la Comisión Europea«, dijo Morawiecki en la rueda de prensa que recoge el diario polaco Konferencje.

Así, el Gobierno polaco ha introducido un «escudo antiinflacionista», que consiste en un paquete de medidas que incluye recortes fiscales y subsidios a las rentas bajas para proteger a la sociedad del impacto de la inflación.

El paquete anti-inflación del gobierno polaco

«El escudo antiinflacionista está diseñado para proteger a las familias polacas y a los presupuestos domésticos polacos contra el aumento de los precios», añadió Morawiecki.

El paquete consta de seis políticas. En primer lugar, los precios de los combustibles se reducirán hasta finales de mayo, con la bajada del impuesto especial y la exención adicional de los combustibles en el surtidor del impuesto sobre las ventas al por menor, según PolskieRadio.

El impuesto sobre el valor añadido (IVA) del gas se reducirá del 23% al 8% de enero a marzo. El IVA sobre la electricidad en los tres primeros meses de 2022 bajará del 23% al 5%. Los hogares también verán reducido a cero el impuesto especial, mientras que los demás usuarios de electricidad pagarán un tipo reducido de impuesto especial, dijo el gobierno.

Además, más de 5 millones de hogares pobres tendrán derecho a una «asignación compensatoria para el coste de la vida«, que se pagará en dos plazos en 2022. El subsidio oscilará entre 400 złotys (86 euros) y 1.150 złotys (246 euros) en función del tamaño de la familia. En este sentido, hay que recordar que las subvenciones estatales para atajar la inflación tienen el riesgo de provocar una espiral inflacionista.

Además, el Gabinete polaco tiene previsto ahorrar entre 3.000 millones de złotys (640 millones de euros) y 5.000 millones de złotys (1.100 millones de euros) mediante un gasto público más eficiente, que incluirá la congelación de nuevos puestos de trabajo en el Gobierno, según el medio de agencias polaco polska agencja prasowa.

Producción promedio anual de crudo ligeramente por debajo de 2020. La producción de empresas conjuntas representa el 60% de la producción total. Los condensados ​​iraníes impulsan la producción por tercer mes consecutivo

La estatal venezolana PDVSA y sus socios extranjeros de empresas conjuntas registraron una producción promedio de petróleo crudo de 560.000 b / d en 2021, según un informe interno revisado por S&P Global Platts.

El año promedio estuvo ligeramente por debajo de 2020 cuando la producción promedió 570,000 b / dy el récord de 2019 cuando la producción fue de 1.01 millones de b / d, según el Boletín Estadístico Anual de la OPEP. Además, los resultados de 2021 estuvieron lejos del objetivo del plan de recuperación de PDVSA, reseña S&P Global Platts

La producción promedio de las empresas mixtas representó el 60% del total en 2021, o 335.000 b / d, mientras que el 40% restante, o un promedio de 225.000 b / d, correspondió a la propia producción de PDVSA, según el informe interno.

La meta en el plan de recuperación de la producción anunciado en abril por el ministro de Petróleo, Tareck El Aissami, era de un promedio de 1 millón de b / d para 2021, de los cuales las empresas mixtas contribuirían con 600.000 b / d.

La producción no creció en 2021 debido a múltiples factores como fallas eléctricas recurrentes, exceso de agua y azufre en el petróleo crudo, producción diferida por desviaciones en el plan de trabajo de los contratistas y retrasos en los contratos de servicio, y la adquisición de materiales y equipos. según el informe.

Además, 13 acuerdos de servicios que PDVSA firmó con empresas locales para la rehabilitación de pozos petroleros no arrojaron los resultados esperados en 2021.

La producción de petróleo que PDVSA dejó en manos de empresas privadas locales, bajo la modalidad de acuerdos de servicios, cayó a 50.700 b / d de 299.200 b / d, una caída de 248.500 b / d, o 83%, en un período de tres años. , según un informe de Platts del 15 de diciembre.

El objetivo de producción para esos 13 acuerdos se había fijado en 482.500 b / d para 2021 a partir de una producción base de 299.200 b / d, pero no se alcanzó.

Desempeño de las empresas mixtas

De las 47 empresas de riesgo compartido entre PDVSA y socios internacionales, 15 no tienen producción, nueve tienen una producción por debajo de los 1.000 b / dy 15 tienen una producción por debajo de los 5.000 b / d.

Solo ocho empresas conjuntas aumentaron la producción de manera significativa a un conjunto total de 269.000 b / d. Cuatro de las asociaciones en los campos occidentales: Petroboscan, 38,000 b / d año promedio, Petro Regional del Lago, 12,000 b / d año promedio, Petrozamora, 22,000 b / d año promedio y Petroquiriquire, 11,000 b / d año promedio.

Otras cuatro empresas de riesgo compartido en la Faja del Orinoco aumentaron la producción, pero a partir de septiembre cuando se comenzó a utilizar el condensado importado de Irán: Petropiar, 47.000 b / d año promedio, Sinovensa, 60.000 b / d año promedio, Petromonagas, 64.000 b / d año promedio y Petroindependencia, 15.000 b / d año promedio.

Las empresas mixtas Petro San Felix y Petrocedeño, donde PDVSA tiene el 100% de participación, elevaron su producción a 10,000 b / d y 12,000 b / d año promedio, respectivamente, luego de permanecer cerradas desde 2018.

Producción de diciembre

Por tercer mes consecutivo, la producción de petróleo venezolano repuntó gracias a la mayor disponibilidad de diluyentes para mezclar el crudo extrapesado de la Faja del Orinoco.

En diciembre, la producción promedio de crudo de PDVSA y sus socios extranjeros se elevó a 830.000 b / d, 170.000 b / d sobre los datos de noviembre, según informes internos diarios de producción.

La producción de la Faja del Orinoco se elevó a 550.000 b / d, 130.000 b / d más que los 420.000 b / d registrados en noviembre. La producción de crudo en los campos Monagas se mantuvo en 130.000 b / d. Los campos Zulia-Trujillo aumentaron a 150.000 b / d, 40.000 b / d por encima de los 110.000 b / d de noviembre.

La recuperación de la producción, especialmente en la Faja del Orinoco, ha sido posible gracias a las importaciones de diluyentes de Irán, según informes.

El crudo extrapesado de 8.5% API extraído del gigantesco campo petrolero de la Faja del Orinoco solo puede comercializarse si se somete a un proceso de mejoramiento mezclándolo con crudo ligero, condensados ??o nafta.

PDVSA ha recibido al menos tres envíos de condensados de Irán desde septiembre. Ambos, bajo las sanciones de Estados Unidos, Irán y Venezuela han intercambiado envíos de gasolina y condensados a cambio de petróleo crudo Merey 16 desde el año pasado.

Producción de la Faja del Orinoco en diciembre

Los reportes diarios de producción dieron detalles sobre las asociaciones en las que participan PDVSA y socios extranjeros en los cuatro principales bloques que componen la cuenca petrolera de la Faja del Orinoco: Carabobo, Ayacucho, Junín y Boyacá. En estos bloques, PDVSA ha formado siete empresas de riesgo compartido, con otras nueve en etapas de desarrollo.

La producción promedio de crudo durante diciembre en el bloque Carabobo fue de 276.000 b / d, en Ayacucho de 160.000 b / d, en Junín de 105.000 b / d y en Boyacá de 9.000 b / d, según los informes.

El documento interno revisado por Platts contiene información preliminar y no oficial que puede cambiar en una fecha posterior.

PDVSA no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

Fuentes: Informes internos de producción diaria de PDVSA.

Este es el texto de una conferencia pronunciada por el autor como parte de la Serie de Conferencias del Centro Benson en la Universidad de Colorado, Boulder, el 8 de febrero de 2021.

Soy un intelectual estadounidense negro que vive en una época de desigualdad racial persistente en mi país. Como hombre negro, me siento obligado a representar los intereses de «mi gente». (¡Pero esa referencia no es inequívoca!) Como intelectual, siento que debo buscar la verdad y decir las verdades que se me da a conocer. Como estadounidense, en este momento crítico de «ajuste de cuentas racial», siento ese imperativo con más urgencia. Pero, pregunto, ¿cuáles son mis responsabilidades? ¿Están en conflicto entre sí? Exploraré esta pregunta esta noche.

Mi conclusión: «Mis responsabilidades como hombre negro, como estadounidense y como intelectual no están en conflicto». Defiendo esta posición lo mejor que puedo en lo que sigue. También trato de ilustrar la amenaza que representa la “cancelación de la cultura” para un discurso racional sobre la desigualdad racial en Estados Unidos que nuestro país requiere ahora con tanta desesperación. Finalmente, intentaré modelar cómo debe responder un intelectual que realmente ama a “su gente”. Haré esto enunciando en voz alta lo que se han convertido cada vez más en verdades indescriptibles. ¡Así que prepárense!

Empiezo con una provocación: considere esta historia del periódico de mi ciudad natal, el Chicago Sun-Times, que se publicó el 31 de mayo de 2016. (Las cosas solo han empeorado desde entonces). Le pido que tenga paciencia conmigo porque estos detalles importan. Debemos mirarlos directamente a la cara:

Seis personas murieron, incluida una niña de 15 años, y al menos otras 63 resultaron heridas en tiroteos en Chicago durante el fin de semana del Día de los Caídos.

El número total de personas baleadas durante el fin de semana de este año superó el feriado de 2015, cuando 55 personas fueron baleadas, 12 fatalmente, durante el fin de semana del Día de los Caídos.

El homicidio más reciente ocurrió el lunes por la noche en el vecindario de Washington Park en el South Side.

Los oficiales que respondieron a una llamada de disparos alrededor de las 11 p.m. encontraron a James Taylor tirado en el suelo cerca de su vehículo en la cuadra 5100 de South Calumet, según la policía de Chicago y la oficina del médico forense del condado de Cook. Taylor, que vivía en la cuadra 6500 de South Ellis, recibió un disparo en el pecho y fue declarado muerto en el lugar, dijeron las autoridades.

Los testigos en la escena no cooperaron con los detectives.

Casi al mismo tiempo, un hombre fue asesinado a tiros en el vecindario de West Rogers Park en el North Side.

Los oficiales que respondieron a una llamada de disparos alrededor de las 11 pm encontraron a Johan Jean, de 39 años, tirado en una pasarela en la cuadra 6400 de North Rockwell, dijeron las autoridades.

Jean, que vivía en la cuadra 100 de North Ashland en Evanston, recibió un disparo en el cuello y fue trasladado al Hospital Presence Saint Francis en Evanston, donde luego fue declarado muerto, dijeron las autoridades. La policía dijo que tenía 25 años.

Una fuente dijo que el tiroteo se debió a una disputa entre dos mujeres. Uno de ellos tiene un hijo con el hombre y el otro era su novia. Ambas mujeres iban armadas y el hombre finalmente recibió un disparo durante la discusión. No se recuperaron armas del lugar.

Alrededor de las 5.20 pm del sábado, un hombre fue asesinado a tiros en el vecindario de Fuller Park en el South Side.

Garvin Whitmore, de 27 años, estaba sentado en el asiento del conductor de un vehículo con un pasajero, Ashley Harrison, de 26 años, en la cuadra 200 de West Root, cuando alguien se acercó al vehículo y le disparó en la cabeza, según policía y la oficina del médico forense.

Whitmore, de la cuadra 5800 de West 63rd Place, fue declarado muerto en el lugar a las 5.29 p.m., dijeron las autoridades.

Todas las víctimas eran personas negras. Sesenta y tres disparos, seis muertos, un fin de semana, una ciudad. Aquí está la cuestión: informes como este podrían multiplicarse docenas de veces, sin esfuerzo. Si un intelectual negro realmente cree que «Black Lives Matter», entonces, ¿qué se supone que debe decir en respuesta a informes tan nauseabundos, que «no hay nada que ver aquí?» Yo creo que no.

La violencia a tal escala que involucra a negros como perpetradores y víctimas plantea un dilema para alguien como yo. Por un lado, como ha observado el jurista de Harvard Randall Kennedy, las élites debemos representar a la mayoría de los afroamericanos respetuosos de la ley que se acobardan temerosamente dentro de sus hogares ante tal violencia. Debemos hacerlo no solo para mejorar la reputación de nuestro grupo como en la «política de la respetabilidad», sino principalmente como una condición previa para nuestra propia dignidad y autoestima.

Por otro lado, las élites también debemos contrarrestar la demonización de los jóvenes negros en la que la cultura estadounidense en general lleva tiempo participando febrilmente. Incluso mientras condenamos a los asesinos, no podemos evitar ver con simpatía la difícil situación de muchos jóvenes pobres. quienes, aunque no incorregibles, han cometido delitos. Debemos luchar con complejas causas históricas y contemporáneas internas y externas a la experiencia negra que ayudan a dar cuenta de esta patología. (No hay forma de evitarlo. Esto es patología. El comportamiento en cuestión aquí no está bien. Que uno pueda aducir explicaciones socio-psicológicas no resuelve todas las cuestiones morales).

¿Dónde está el intelectual negro que se respeta a sí mismo para tomar su posición? ¿Debe simplemente actuar como portavoz de la propaganda del movimiento con el objetivo de contrarrestar la «supremacía blanca»? ¿Tiene algo que decirle a su propia gente sobre cómo vivimos algunos de nosotros? ¿Hay espacio en los discursos públicos estadounidenses para un compromiso moral matizado, sutil y sofisticado con estas preguntas? ¿O son mera forraje para lo que equivale a argumentos tendenciosos, cínicos y abiertamente políticamente partidistas en favor de algo llamado “equidad racial”? ¿Y qué pasa con los llamados «intelectuales blancos»? ¿Tienen que permanecer mudos? ¿O deben limitarse a recitar consignas antirracistas?

No conozco todas las respuestas aquí, pero sé que esas víctimas tenían nombres. Sé que tenían familias. Sé que no merecían su destino. Sé que los intelectuales negros deben ser testigos de lo que realmente está sucediendo entre nosotros; debe luchar con causas históricas y contemporáneas complejas tanto dentro como fuera de la comunidad negra que influyen en estas tragedias; debe decir la verdad sobre lo que está sucediendo y no debe esconderse de la verdad con tópicos, eufemismos y mentiras.

Sé, a pesar de los factores causales que estén en juego, que los intelectuales negros debemos insistir en que cada joven es capaz de elegir una forma de vida moral. Sé que, por el bien de la dignidad y el amor propio de mi pueblo, así como por el futuro de mi país, los intelectuales estadounidenses de todos los colores nunca debemos perder de vista en qué consiste una forma de vida moral. Y, sin embargo, nos temo que estamos en peligro inminente de hacer precisamente eso. Este es el por qué.

La primera verdad inefable: restar importancia a las disparidades de comportamiento por raza es en realidad un «engaño»

Los problemas de comportamiento socialmente mediados se encuentran en la raíz del problema actual de desigualdad racial. Son reales y deben afrontarse directamente si queremos comprender por qué persisten las disparidades raciales. Ésta es una necesidad dolorosa. Los activistas de la izquierda de la política estadounidense afirman que la «supremacía blanca», el «sesgo implícito» y el «racismo anti-negro» a la antigua son suficientes para explicar la desventaja de los negros. Pero este es un engaño que se basa en «cancelar la cultura» para mantenerse. Aquellos que hacen tales argumentos, en efecto, lo desafían a no estar de acuerdo con ellos. Amenazan con «cancelarlo» si no acepta su cuenta: debe ser un «racista»; debe creer que algo está intrínsecamente mal con los negros si no atribuye el comportamiento patológico entre ellos a la injusticia sistémica. Debes pensar que los negros son inferiores porque ¿de qué otra manera se podrían explicar las disparidades? “Culpar a la víctima” es el delito por el que te condenarán, si tienes suerte.

Afirmo que esto es un desafío; truco de un polemista. Porque, al final del día, ¿qué están diciendo esas personas cuando declaran que el “encarcelamiento masivo” es “racismo”, que el alto número de negros en las cárceles es, evidentemente, un signo de antipatía racial? Para responder, “No. Es principalmente una señal de comportamiento antisocial por parte de criminales que resultan ser negros ”, uno corre el riesgo de ser descartado como un réprobo moral. Esto es así, incluso si el altavoz es negro. Pregúntele al juez Clarence Thomas. Nadie quiere ser cancelado.

Pero todos deberíamos querer estar en contacto con la realidad. El sentido común y muchas pruebas sugieren que, en general, las personas no están siendo arrestadas, condenadas y condenadas por su raza. Quienes están en prisión son, en su mayoría, quienes han violado la ley, quienes han lastimado a otros, o robado cosas, o han violado las normas básicas de comportamiento que hacen posible la sociedad civil. Ver las cárceles como una conspiración racista para confinar a los negros es una propuesta absurda. Ninguna persona seria podía creerlo. Realmente no. De hecho, es evidente que quienes se están quitando la vida en las calles de St. Louis, Baltimore, Filadelfia y Chicago se están comportando, para un hombre, de manera despreciable. Además, quienes soportan el costo de dicha patología, casi exclusivamente, son otros negros. Una ideología que atribuye este comportamiento violento al racismo es ridícula. Por supuesto,

O considere la brecha en el rendimiento educativo. Los defensores del antirracismo, en efecto, te desafían a que notes que algunos grupos envían a sus hijos a colegios y universidades de élite en cantidades descomunales en comparación con otros grupos debido al hecho de que su preparación académica es magníficamente mayor y mejor y más fina. Te desafían a declarar que tal excelencia es un logro admirable. Uno no nace sabiendo estas cosas. Uno adquiere tal dominio intelectual a través del esfuerzo. ¿Por qué algunos jóvenes adquieren estas habilidades y otros no? Ésta es una pregunta muy profunda e interesante, que estoy dispuesto a considerar. Pero la simple respuesta, «racismo», es ridícula, como si tales disparidades no tuvieran nada que ver con el comportamiento, con los patrones culturales, con lo que los grupos de pares valoran, con la forma en que la gente pasa su tiempo, con lo que identifican como crítico para su propio respeto por sí mismos. Cualquiera que realmente crea tales tonterías es un tonto, mantengo.

Se dice, irónicamente, de los asiáticos, según el guión políticamente correcto, que son una «minoría modelo». Bueno, de hecho, se puede argumentar bastante convincentemente que la «cultura» es fundamental para su éxito. Lea el libro de Jennifer Lee y Min Zhou, The Asian American Achievement Paradox. Han entrevistado a familias asiáticas en el sur de California, tratando de aprender cómo estos niños ingresan a Dartmouth, Columbia y Cornell con tasas tan altas. Descubren que estas familias exhiben patrones culturales, adoptan valores, adoptan prácticas, se involucran en comportamientos y siguen disciplinas que las orientan de tal manera que facilitan los logros de sus hijos. Desafía el sentido común, así como la evidencia, afirmar que no lo hacen o, por el contrario, afirmar que la escasez de afroamericanos que se desempeñan cerca de la cima del espectro intelectual: estoy hablando aquí de la excelencia académica y de los bajos número relativo de negros que lo exhiben — no tiene nada que ver con el comportamiento de los negros; que este resultado se debe únicamente a las fuerzas institucionales. Eso, francamente, es un absurdo. Ninguna persona seria podía creerlo.

Nadie cree realmente que el 70 por ciento de los bebés afroamericanos que nacen de una mujer sin esposo sea (1) algo bueno o (2) debido al racismo anti-negro. La gente dice esto, pero no lo cree. Están fanfarroneando, desafiándolo a observar que los fracasos del siglo XXI de los afroamericanos para aprovechar al máximo las oportunidades creadas por la revolución de los derechos civiles del siglo XX son palpables y condenatorias. Estos fracasos se niegan en todo momento, y estas negaciones se sustentan en una amenaza de «cancelar» a los disidentes por ser «racistas». Esta posición simplemente no es sostenible. El fin de la segregación de Jim Crow y el advenimiento de la era de la igualdad de derechos fue transformador para los negros. Y ahora, medio siglo después, todavía tenemos estas disparidades. Esta es una plaga vergonzosa para nuestra sociedad, estoy de acuerdo. Pero el simple hecho del asunto es que una considerable responsabilidad por este lamentable estado de cosas recae sobre nosotros mismos los negros. ¿Nos atrevemos los estadounidenses a reconocer esto?

Los críticos de izquierda pregonan la brecha de riqueza racial. Actúan como si señalar la ausencia de riqueza en la comunidad afroamericana fuera, ipso facto, una acusación del sistema, incluso cuando los inmigrantes negros caribeños y africanos están iniciando negocios, penetrando en las profesiones, presentándose en las instituciones de la Ivy League en números descomunales, etc. Al hacerlo, se comportan como otros grupos de inmigrantes en el pasado de nuestra nación. Sí, son inmigrantes, no nativos. Y sí, la inmigración puede ser positivamente selectiva. Yo reconozco que. Sin embargo, algo anda terriblemente mal cuando los patrones de comportamiento adversos fácilmente visibles en la población afroamericana nativa pasan sin ser discutidos adecuadamente, hasta el punto de que cualquiera que se atreva a mencionarlos corre el riesgo de ser cancelado como racista. Este engaño no se puede sostener indefinidamente. A pesar del resultado de las elecciones recientes, creo que ya estamos comenzando a ver el colapso de este castillo de naipes.

Una segunda verdad inefable: el «racismo estructural» no es una explicación, es una categoría vacía.

La invocación del «racismo estructural» en la argumentación política es tanto un engaño como un garrote. Es un engaño en el sentido de que ofrece una “explicación” que no es una explicación en absoluto y, en efecto, desafía al oyente a volver. Entonces, por ejemplo, si alguien dice: «Hay demasiados negros en prisión en los Estados Unidos y eso se debe al racismo estructural», lo que te atreven a decir es: «No. Los negros son tantos entre los criminales, y por eso hay tantos en prisión. Es culpa de ellos, no del sistema «. Y es un garrote en el sentido de que el uso de la frase es principalmente un movimiento retórico. Los usuarios ni siquiera pretenden ofrecer argumentos basados ​​en la evidencia más allá de citar el hecho de la disparidad racial en sí. El argumento del «racismo estructural» rara vez entra en juego de causa y efecto. Más bien, afirma causas oscuras que nunca se especifican completamente, mucho menos demostrado. Se supone que todos debemos saber que es culpa de algo llamado «racismo estructural», instigado por un entorno de «privilegio blanco», fomentado por una ideología de «supremacía blanca» que supuestamente caracteriza a nuestra sociedad. Explica todo. Frente a cualquier disparidad racial, la causa es el «racismo estructural».

La historia, diría yo, es bastante más complicada de lo que sugerirían esas historias de “sólo así”. Estas disparidades raciales tienen múltiples causas entrelazadas e interactuantes, desde la cultura hasta la política y la economía, desde el accidente histórico hasta la influencia ambiental y, sí, también las acciones nefastas de actores particulares que pueden o no ser «racistas», así como sistemas de leyes y políticas que ponen en desventaja a algunos grupos sin haber sido así. Quiero saber de qué están hablando cuando dicen «racismo estructural». En efecto, el uso del término expresa una disposición. Me llama a la solidaridad. Pide mi lealtad, mi afirmación de un sistema de creencias. Es una forma muy traviesa de hablar, especialmente en una universidad, aunque ciertamente puedo entender por qué podría funcionar bien en Twitter.

Otra verdad indescriptible: debemos poner en perspectiva los asesinatos policiales de estadounidenses negros

Según la base de datos cuidadosamente documentada que mantiene el Washington Post , hay alrededor de 1200 disparos fatales de personas por parte de la policía en los EE. UU. Que enumera, lo mejor que puede determinar, cada caso de un tiroteo policial fatal. Aproximadamente 300 de los asesinados son afroamericanos, aproximadamente una cuarta parte, mientras que los negros representan aproximadamente el 13 por ciento de la población. Así que esa es una representación excesiva, aunque todavía mucho menos que la mayoría de las personas que mueren. Más blancos que negros son asesinados por la policía en el país cada año. No lo sabrías por la retórica de los activistas.

Ahora, 1200 pueden ser demasiados. Estoy dispuesto a considerar esa idea. Me complacería hablar sobre la capacitación de la policía, su reclutamiento, las reglas de participación que tienen con los ciudadanos, la responsabilidad que deben enfrentar en caso de que traspasen su autoridad. Todas estas son preguntas legítimas. Y no es una disparidad racial aunque, como he señalado, también hay una disparidad en la tasa de participación en la actividad criminal que debe tener en cuenta además de los negros. No estoy haciendo ninguna afirmación aquí, de una forma u otra, sobre la existencia de discriminación contra los negros en el uso de la fuerza por parte de la policía. Este es un debate sobre qué pruebas se podrían aportar. Es muy posible que haya alguna discriminación racial en el uso de la fuerza por parte de la policía, especialmente la fuerza no letal.

Pero, en términos de asesinatos policiales, estamos hablando de 300 víctimas al año que son negras. No todos son inocentes desarmados. Algunos están involucrados en un conflicto violento con agentes de policía que les lleva a ser asesinados. Algunos son casos como el de George Floyd —problemáticos en extremo, sin lugar a dudas— que merecen el escrutinio de las personas interesadas. Aún así, debemos tener en cuenta que este es un país de más de 300 millones de personas con decenas de áreas urbanas concentradas donde la policía interactúa con los ciudadanos. Diariamente ocurren decenas de miles de arrestos en los Estados Unidos. Por lo tanto, estos eventos, que son extremadamente lamentables y que a menudo no reflejan bien a la policía, son, sin embargo, bastante raros.

Para ponerlo en perspectiva, hay alrededor de 17,000 homicidios en los Estados Unidos cada año, casi la mitad de los cuales involucran a perpetradores negros. La gran mayoría de ellos tiene a otros negros como víctimas. Por cada negro asesinado por la policía, más de 25 personas negras encuentran su fin a causa de los homicidios cometidos por otros negros. Esto no significa ignorar la importancia de responsabilizar a la policía por cómo ejercen su poder frente a los ciudadanos. Es simplemente notar lo fácil que es exagerar la importancia y el alcance de este fenómeno, precisamente como lo han hecho los activistas de Black Lives Matter.

Por lo tanto, la narrativa de que algo llamado «supremacía blanca» y «racismo sistémico» han puesto una «rodilla en el cuello» metafórica de la América negra es simplemente falsa. La idea de que, como persona negra, no me atrevo a salir de mi puerta por temor a que la policía me rodee, me dispare o me aporree hasta la muerte por mi raza es simplemente ridícula. Eso es como no salir al aire libre por miedo a ser alcanzado por un rayo. La interpretación tendenciosa de cada uno de estos incidentes en los que surge un conflicto violento entre la policía y un afroamericano, de modo que el incidente se lee como si fuera la instanciación de los últimos días del linchamiento de Emmett Till, esa postura, me veo obligado a informar , es simplemente absurdo. El miedo a ser «cancelado» es lo único que impide que muchos blancos fuera de la derecha alternativa lo digan en voz alta. El «silencio blanco» sobre el antirracismo no es «violencia». Tampoco es un acuerdo tácito. Pero debería preocuparnos.

También quiero enfatizar los peligros de ver los asesinatos policiales principalmente a través de una lente racial. Estos hechos son lamentables independientemente de la raza de las personas involucradas. Invocar la raza, enfatizando que el oficial es blanco y la víctima es negra, supone tácitamente que la razón por la que el oficial actuó como lo hizo fue porque el joven muerto era negro, y no necesariamente lo sabemos. Además, una vez que adquirimos el hábito de racializar estos eventos, es posible que no podamos contener esa racialización simplemente en casos de policías blancos que matan a ciudadanos negros. Es posible que pronto nos encontremos en un mundo en el que hablamos de criminales negros que matan a víctimas blancas desarmadas, un mundo que ninguna persona reflexiva debería recibir, ya que hay muchos casos de criminales negros que dañan a personas blancas.

Se trata de delincuentes que dañan a las personas, a quienes se debe tratar en consecuencia. No sustituyen a su raza cuando actúan mal. Las víctimas blancas de crímenes cometidos por negros no deberían verse a sí mismos principalmente en términos raciales si les roban el automóvil, o si alguien los golpea y les quita la billetera o irrumpe en su casa y abusa de ellos. Esas cosas suceden a diario en este país. No deberíamos querer vivir en un mundo donde tales eventos se interpretan principalmente a través de una lente racial. La gente está jugando con fuego, creo, cuando aportan gratuitamente esa sensibilidad a la interacción policía-ciudadano. Ese no será el final de la historia.

Sin embargo, otra verdad indescriptible: hay un lado oscuro en el juego de la culpa de la «fragilidad blanca»

Asimismo, sospecho que lo que estamos escuchando de los progresistas en la academia y los medios es solo una cara de la carta de la “blancura”. Es decir, me pregunto si la visión del mundo de la «culpa de los blancos» y la «apología de los blancos» y el «privilegio de los blancos» no pueden existir excepto también para dar a luz una reacción violenta del «orgullo blanco», incluso si esta última rara vez es expresado abiertamente, siendo políticamente incorrecto hacerlo.

Enfrentado por alguien que constantemente me golpea sobre los males del colonialismo, instándome a derribar las estatuas de «hombres blancos muertos», insistiendo en que me disculpe por lo que mis antepasados ​​blancos hicieron a los «pueblos de color» en años pasados, exigiendo que saldo mi deuda histórica a través de reparaciones, etcétera. Bien podría comenzar a preguntarme, ¿fui yo uno de estos “opresores blancos”, exactamente sobre qué fundamentos se encuentra la civilización humana en el siglo XXI? Podría comenzar a enumerar las grandes obras de la filosofía, las matemáticas y la ciencia que marcaron el comienzo de la «Era de la Ilustración», que permitieron que existiera la medicina moderna, que dieron lugar al núcleo del conocimiento humano sobre los orígenes de las especies o de los seres humanos. universo. Podría empezar a enumerar los grandes logros artísticos de la cultura europea, las innovaciones arquitectónicas,

Ahora, todo lo que acabo de decir ejemplifica la retórica «racista» y «supremacista blanca». Deseo estipular que yo mismo nunca diría algo así. No intento justificar esa posición. Simplemente estoy notando que, si yo fuera una persona blanca, podría tentarme, y no puedo evitar pensar que está tentando a una gran cantidad de personas blancas. Podemos señalarlos con el dedo todo lo que queramos, pero son parte del paquete del racista-traficante. Si uno va a seguir esta ruta, debe esperar esto. ¿Cómo podemos hacer de la «blancura» un lugar de implacable acusación moral sin que también se convierta en la base del orgullo, de la identidad y, en última instancia, de la autoafirmación?

Uno corre el riesgo de ser cancelado por decir esto, pero la idea correcta es la idea de Gandhi y Martin Luther King: trascender nuestro particularismo racial mientras enfatizamos la universalidad de nuestra humanidad. Es decir, la idea correcta —aunque sólo sea intermitente y gradualmente— es continuar con nuestra marcha hacia la meta de la «ceguera racial», avanzar hacia un mundo en el que el valor de ninguna persona dependa de la herencia racial. Ésta es la única manera de abordar eficazmente un legado de racismo histórico sin tropezar con un chovinismo reaccionario. Promover la anti-blancura (y Black Lives Matter a menudo parece coquetear con esto) puede hacer que uno coseche lo que se siembra en una reacción a favor de la blancura. Aquí tenemos otra verdad inefable que, como intelectual negro responsable, es mi deber informarle.

Sobre la infantilización indecible de la «fragilidad negra»

Yo agregaría que hay una suposición de “fragilidad negra”, o al menos de falta de resistencia de los negros acechando detrás de estos argumentos contra el racismo. Los negros son tratados como niños a los que uno no se atreve a tocar. Uno no se atreve a decir la palabra incorrecta frente a nosotros; hacer cualquier pregunta que pueda ofendernos; para exigirnos algo, por temor a que nos afecte de manera tan adversa. La presunción es que no se puede disentir, criticar, pedir cuentas ni pedir nada a los negros. Nadie pregunta a los negros: «¿Qué le debes a Estados Unidos?» ¿Qué tal no solo lo que Estados Unidos nos debe, reparaciones por la esclavitud, por ejemplo? ¿Qué le debemos a América? ¿Qué tal el deber? ¿Qué tal el honor?

Cuando se quita el albedrío de las personas, se elimina la posibilidad de hacerlas responsables y la capacidad de mantener el juicio y los estándares para poder evaluar lo que hacen. Si un joven que resulta ser negro no tiene opción de unirse o no a una pandilla, tomar un arma y convertirse en un delincuente, ya que la sociedad le ha fallado al no proporcionarle una vivienda adecuada, atención médica, apoyo económico, oportunidades laborales, etc. ., entonces se vuelve imposible discriminar efectivamente entre los jóvenes negros que recogen y no recogen armas y se convierten en miembros de una pandilla en esas condiciones, y mantener dentro de la sociedad afroamericana un juicio sobre el comportamiento de nuestros compañeros y afirmar las expectativas. de vivir correctamente. Ya que, no sabes, todos somos víctimas del racismo anti-negro.

Es más, hay una profunda ironía en declarar primero que Estados Unidos blanco es sistemáticamente racista, pero luego montar una campaña para exigir que los blancos reconozcan su propio racismo y libren a los negros de sus consecuencias. Quiero decirles a esos defensores: “Si, de hecho, tienen razón en que sus opresores son racistas, ¿por qué esperarían que respondieran a su llamado moral? De hecho, se está poniendo a merced de la corte, al mismo tiempo que denuncia que la corte es implacablemente parcial «. La lógica de tal defensa se me escapa.

Sobre el logro de la «verdadera igualdad» para los estadounidenses negros

En medio de la agitación contemporánea, recuerdo el período posterior a la Emancipación, hace más de 150 años. Hubo un breve momento de sentimiento a favor de los libertos durante la Reconstrucción, inmediatamente después de la Guerra Civil, pero se desvaneció y emergió la larga y oscura noche de Jim Crow. Los negros retrocedieron. Pero, a raíz de este revés, surgieron algunos de los mayores logros de la historia afroamericana. Los libertos que habían sido liberados de la esclavitud en 1863 eran casi universalmente analfabetos. En medio siglo, su creciente tasa de alfabetización rivaliza con todo lo que se ha visto, en términos de una población masiva que adquiere la capacidad de leer. Ahora, eso fue realmente muy significativo, ya que ayudó a traerlos al mundo moderno.

Ahora miramos a la familia negra que lamenta, quizás, la alta tasa de nacimientos de madres que no están casadas, etc., pero ese es un fenómeno moderno posterior a 1960. De hecho, la salud de la fibra social afroamericana que salió de la esclavitud fue notable. Se han escrito libros sobre esto. Se construyeron negocios. La gente adquirió tierras. La gente educó a sus hijos. Las personas adquirieron habilidades. Se enfrentaron constantemente a la oposición en cada paso del camino, «no es necesario que los negros se postulen», «solo los blancos», esto y aquello y lo otro, y sin embargo, construyeron una base a partir de la cual se podría lanzar un Movimiento de Derechos Civiles a mediados del siglo XX. siglo, eso cambiaría la política del país. Como le gusta decir a mi amigo Robert Woodson: «Cuando los blancos estaban en su peor momento, los negros estábamos en nuestro mejor momento». Tal potencialidad parece haber sido, en cierto modo, olvidado mientras nos arrojamos, como digo, a merced de la corte. «No hay nada que podamos hacer.» «Estamos postrados aquí». “A nuestros niños no les va tan bien, nuestras comunidades están en problemas, pero aquí estamos y les exigimos que nos salven”.

Esta es la misma población de la que se puede contar una historia tan noble de logros extraordinarios en condiciones inimaginablemente adversas. Por lo tanto, levantarse con las botas es una especie de cliché, y la gente se reirá cuando lo diga, y pondrán los ojos en blanco y todo eso. Asume la responsabilidad de tu vida. Nadie viene a salvarte. No es trabajo de nadie más criar a sus hijos. No es trabajo de nadie más recoger la basura frente a tu casa, etc. Asume la responsabilidad de tu vida. No es justo, y creo que este es otro engaño. La gente piensa que hay algún ser benévolo en el cielo que se asegurará de que todo salga bien, pero no es así. La vida está llena de tragedias, atrocidades, barbaridades, etc. Esto no es justo. No está bien. Pero así es el mundo.

Aquí, entonces, está mi última verdad inefable, que pronuncio ahora desafiando la «cancelación de la cultura»: si los negros queremos caminar con dignidad, si queremos ser verdaderamente iguales, debemos darnos cuenta de que los blancos no pueden darnos igualdad. . De hecho, tenemos que ganar el mismo estatus. Por favor, no me cancelen todavía, porque estoy del lado de los negros aquí. Pero me siento obligado a informar que la igualdad de dignidad, la igualdad de posición, la igualdad de honor, la seguridad en la posición de uno en la sociedad, la igualdad de poder inspirar el respeto de los demás, esto no es algo que pueda simplemente entregarse. Más bien, es algo que uno tiene que arrebatar de un mundo cruel e indiferente con trabajo duro, con nuestras propias manos, inspirados en el ejemplo de nuestros antepasados ​​esclavizados y recién liberados. Tenemos que igualarnos. Nadie puede hacerlo por nosotros.


Glenn Loury es profesor de economía y miembro de la facultad del Watson Institute de la Brown University y miembro principal del Manhattan Institute. Puedes seguirlo en Twitter @GlennLoury.

Este artículo fue publicado originalmente en Quillette el 10 de febrero de 2021. Traducción libre del inglés por morfema.press

Cuba ingresó el 18 de octubre a la Alianza de Energía de la Franja y la Ruta (BREP, por sus siglas en inglés). La iniciativa china busca que los países participantes fortalezcan la conectividad en infraestructura, la inversión energética y que se promueva la cooperación en energías limpias, y la eficiencia energética.

Cuba se suma ahora a Venezuela, Bolivia y Surinam como los únicos países de Latinoamérica entre el grupo de 30 miembros.

El ingreso de Cuba a la Alianza de Energía llega en un momento donde al gobierno de Miguel Díaz-Canel le urge renovar el sistema energético del país, debido al envejecimiento del mismo y a un descenso considerable del total de barriles de crudo diarios enviados por Venezuela.

Cuba además tiene como meta llegar a que las fuentes renovables se encarguen del 24 por ciento de la generación de electricidad nacional para el año 2030. Pero la difícil situación económica del país obstaculiza este objetivo.

Un sistema energético dependiente de combustibles fósiles

El 95 por ciento de la electricidad generada en Cuba depende de los combustibles fósiles, sustentada en su mayoría por ocho centrales termoeléctricas de más de tres décadas de explotación como promedio. Asimismo, menos del cinco por ciento de la electricidad generada en 2020 provino de fuentes renovables, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

Por otra parte, los largos y repetidos apagones vividos por los cubanos en el verano a causa de los fallos en su maltrecho sistema eléctrico fueron uno de los factores principales para que el pueblo saliera en una manifestación histórica en todo el país el pasado 11 de julio.

Según un estudio encabezado por el Dr. Mario A. Arrastía, especialista de Cubaenergía y portavoz de las estrategias energéticas del gobierno cubano, para abaratar el costo de la generación de electricidad y disminuir sus emisiones de gases contaminantes, el gobierno aspira a contar con más de 2 000 megawwatts (MW) provenientes de fuentes renovables (755 MW en plantas bioeléctricas, 700 MW en parques fotovoltaicos y 633 MW en parques eólicos) para el año 2030.

Producto de una economía que se contrajo en un 13 por ciento (PIB) entre enero de 2020 y septiembre de 2021 y afectada por una inflación del 60 por ciento en los precios minoristas y de 6 900 por ciento en el mercado informal de divisas, el financiamiento de los proyectos es el principal obstáculo que enfrenta Cuba.

Fuentes de energía renovable financiadas por China

Con más de seis décadas de relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba, una demostrada voluntad de asistir económicamente al país caribeño y la reciente incorporación de la isla a la Alianza de Energía de la Franja y la Ruta, China podría facilitarle el camino hacia sus metas en energías renovables.

Miembros extranjeros de la Alianza de Energía de la Franja y la Ruta
Miembros extranjeros de la Alianza de Energía de la Franja y la Ruta

El propio presidente Xi Jinping ha catalogado a Cuba como «buen amigo, buen camarada y buen hermano». Y desde antes de que se crease la Alianza de Energía, China ya había invertido en proyectos de plantas bioeléctricas, parques fotovoltaicos y eólicos en Cuba. Pero estos no han estado exentos de problemas.

Según la base de datos de financiación China-América Latina, la primera de estas inversiones —60 millones de dólares prestados por el Banco Chino de Exportación e Importación— fue aprobada en mayo de 2015 para la construcción de una bioeléctrica adjunta al central azucarero «Jesús Rabí», en la provincia de Matanzas.

El proyecto, propuesto inicialmente a Cuba por la compañía británica Havana Energy, comprendía la construcción de otras cuatro plantas iguales y presentó problemas de financiamiento tras retirarse uno de los principales inversores.

La bioeléctrica no se construyó, pero el proyecto en general siguió a flote luego de que la empresa británica aceptara en 2017 ceder participación mayoritaria a Shanghai Electronic Group a cambio de financiamiento, tecnología y mano de obra para otra planta, esta vez en el central «Ciro Redondo», en Ciego de Ávila.

Cuatro años más tarde, esta bioeléctrica se encuentra acoplada al sistema energético nacional, pero funciona por debajo de su capacidad debido a la demora del central en comenzar la zafra e inestabilidad, roturas y altas temperaturas en zonas de la fábrica.

La otrora poderosa industria azucarera cubana se encuentra en una profunda crisis y, de 56 centrales disponibles, solo 38 participaron en la más reciente zafra, cuyo resultado fue el peor de los últimos 130 años.

El grupo empresarial AZCUBA, organismo rector de la industria azucarera en la isla, declaró al Parlamento Cubano el año pasado que la construcción de otras dos bioeléctricas pertenecientes al mismo proyecto se encuentra paralizada por falta de financiamiento. Tampoco existen a día de hoy reportes de nuevas inversiones chinas en plantas de este tipo en la isla, a pesar de que el país ofrece otras 18 como parte de su Cartera de Oportunidades de Inversión Extranjera 2021.

La situación del sector azucarero cubano podría determinar el futuro de las inversiones extranjeras en plantas bioeléctricas y pone en peligro los ya mencionados 755 MW que el gobierno aspira a generar a partir de estas para 2030.

El caso de éxito: Parque fotovoltaico

Shanghai Electronic recibió otros 60 millones de dólares del Banco Chino de Exportaciones e Importaciones en 2017 para rescatar el proyecto de un parque fotovoltaico que la empresa británica Hive Energy había propuesto al gobierno cubano, a través de Mariel Solar S.A, y que también esperaba por financiamiento.

No fue hasta el año pasado que reportó sus primeros resultados, los cuales, según la web de Mariel Solar, han permitido al gobierno cubano ahorrar más de 11 millones de dólares en diésel hasta septiembre de 2021.

El propio sitio precisa que, una vez alcanzado su máximo potencial, el parque puede extender esa cifra hasta «20 millones de dólares después de pagar a la empresa por su generación solar«», cantidad que representa un tercio de la inversión china.

¿Logrará Cuba su meta de energías renovables?

A pesar del éxito de este parque, se han construido solo 72 de los 210 parques fotovoltaicos planificados por la Empresa Desarrolladora de Inversiones en Fuentes Renovables de Energía (EDIFRE) y solo otros 12 se encuentran en ejecución en estos momentos.

También, un parque eólico con tecnología y mano de obra chinos ubicado al este del país espera por importaciones de piezas para ser puesto en marcha con menos capacidad de la planificada, según reportes de la prensa local.

De acuerdo con datos del gobierno cubano, de los 506 MW generados a partir de fuentes renovables que deberían tener en operación en estos momentos, solamente cuentan con 302 MW, por lo que resulta evidente la dependencia de China —dispuesta a invertir sumas importantes en la isla.

«¿Puede ser un sector donde China vea con buenos ojos invertir en Cuba? Sí, pero para el consumo interno del país», argumentó Luis Carlos Battista, especialista en leyes de la economía y los negocios internacionales.

«Que eso repercuta en el desarrollo de otras industrias en las cuales invertir luego, es más a largo plazo y mucho más indirecto que cuando han creado refinerías, represas o hidroeléctricas en otros países de América Latina», concluye al respecto.

Por su parte, Johannes Werner, editor principal de la web de economía y negocios Cuba Standard, señala que en Cuba las empresas chinas —como la mayoría de las empresas internacionales— «se comportan más como corporaciones» y evitan «exposiciones y riesgos irrazonables en la búsqueda de ganancias».

Transcurridos más de dos meses desde la entrada oficial de Cuba a la Alianza de Energía, no existen reportes de futuros proyectos para cambiar la difícil situación de las energías en la isla.

Battista cree que esto se debe a «esa incapacidad de Cuba para pagar créditos» y al «poco potencial para convertirse en un socioeconómico de peso debido a las políticas económicas que actualmente tiene el país».

«No creo que esta situación cambie con el ingreso cubano a la Alianza de Energía de la Franja y la Ruta», agregó Werner.


Este artículo fue originalmente publicado en Diálogo Chino, el 25 de noviembre de 2021

El acuerdo, anunciado hace una semana dando pocos detalles, es que se entregarán 78.000 máquinas en la segunda mitad de 2022 por un valor total de USD 879 millones.

Marathon Digital (Nasdaq: MARA) acordó comprar 78,000 mineros de bitcoins Antminer S19 XP de Bitmain por USD 879.1 millones, anunció la compañía el miércoles en una presentación ante la SEC, reseña CoinDesk

El minero con sede en Las Vegas dijo que se entregarán 13.000 máquinas cada mes desde julio hasta diciembre de 2022.

El acuerdo se anunció hace una semana sin especificar un costo o la cantidad de máquinas compradas.

El pago también se escalonará. Marathon Digital dijo que pagará el 35% del total dentro de los dos días posteriores a la ejecución del contrato de compra. Pagará un 35% adicional del precio de cada envío seis meses antes de que se realice el envío y el saldo al menos un mes antes del envío.

Marathon Digital espera tener 199.000 mineros operativos que generen 23,3 exahashes por segundo para principios de 2023, un aumento del 600% con respecto a los niveles actuales, como informó anteriormente CoinDesk.

En 2021, Marathon Digital realizó grandes compras de mineros y en octubre obtuvo una línea de crédito renovable de USD 100 millones con Silvergate Bank en bitcoins y dólares estadounidenses para destinarlos a sus operaciones mineras y comprar nuevos equipos.

La revista Forbes sitúa a la presidenta madrileña entre los 25 españoles más influyentes

La revista económica Forbes, en su edición española, ha publicado un reportaje con los 25 españoles más influyentes en este 2021 que ahora termina. Entre ellos está la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, de quien destacan su postura ante la pandemia del coronavirus y su victoria el pasado 4 de mayo.

Reseña Libertad Digital que la revista considera que su gestión de la pandemia «ha sido una piedra de toque» y señala que consiguió convertir la región que preside «en una suerte de oasis madrileño al que peregrinaban incluso otros ciudadanos europeos ansiosos de huir por unas horas de restricciones más duras».

También destaca cómo fue aplaudida por «el grueso de la hostelería» y cómo «su discurso enarbolando el simple concepto de libertad arrasó en las elecciones».

En la lista están personajes como Amancio Ortega, Pablo Iglesias, Rocío Carrasco, Iker Jiménez o Margarita del Val, seleccionados todos ellos, según la revista, por haber protagonizado «algún papel clave en la política, la economía o la sociedad españolas, a veces en todo a la vez».

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