Morfema Press

Es lo que es

DBuford

Vía Univisión

Una encuesta de Gallup muestra que desde que Trump volvió a la Casa Blanca ha habido un notable crecimiento en el número de estadounidenses que ven la inmigración como algo positivo (incluso entre los republicanos) y están en contra de las deportaciones.

Apenas unos meses después de que el presidente Donald Trump regresara a la Casa Blanca en medio de una ola de sentimiento antiinmigratorio, la proporción de adultos estadounidenses que afirman que la inmigración es «algo positivo» para el país ha aumentado considerablemente, incluso entre los republicanos, según una nueva encuesta de Gallup.

Aproximadamente 8 de cada 10 estadounidenses (el 79 %) afirman que la inmigración es «algo positivo» para el país hoy en día, lo que representa un aumento con respecto al 64 % de hace un año y un punto álgido en la tendencia de casi 25 años. Solo alrededor de 2 de cada 10 adultos estadounidenses afirman que la inmigración es algo negativo en este momento, en comparación con el 32 % del año pasado.

Durante el mandato del presidente Joe Biden, las opiniones negativas sobre la inmigración aumentaron notablemente, alcanzando un punto álgido en los meses previos a la toma de posesión de Trump, un republicano. Los nuevos datos de Gallup sugieren que los adultos estadounidenses están volviendo a adoptar una postura más proinmigrante, lo que podría complicar la iniciativa de Trump de implementar deportaciones generalizadas y otras políticas antiinmigratorias. La encuesta muestra una disminución del apoyo al tipo de deportaciones masivas que Trump ha promovido desde antes de su elección.


Desde que asumió el cargo, Trump ha instado al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) a hacer todo lo posible para implementar «el mayor programa de deportaciones masivas de la historia». Su administración también ha presionado para limitar el acceso a beneficios federales para inmigrantes sin estatus legal, ha buscado revocar la ciudadanía de inmigrantes que cometen delitos y está trabajando para eliminar la ciudadanía por nacimiento para los hijos de personas sin estatus legal o que se encuentran en el país temporalmente.

En general, la opinión de los estadounidenses sobre las políticas de inmigración ha cambiado drásticamente en el último año, según las encuestas de Gallup, incluso entre los republicanos, quienes se han mostrado mucho más satisfechos con los niveles de inmigración desde que Trump asumió el cargo, pero también han mostrado un mayor apoyo a las vías para obtener la ciudadanía para las personas que residen en el país sin documentos.

La tendencia general también muestra que la opinión pública, en general, es mucho más favorable a los inmigrantes que hace décadas.

La gran mayoría de los adultos estadounidenses considera que la inmigración es positiva

Esta visión más positiva de los estadounidenses sobre la inmigración se debe principalmente a un cambio entre republicanos e independientes.

Aproximadamente dos tercios de los republicanos ahora consideran que los inmigrantes son «algo positivo» para el país, en comparación con el 39% del año pasado. Y los independientes pasaron de aproximadamente dos tercios el año pasado al 80% este año.

Los demócratas han mantenido su visión abrumadoramente positiva de la inmigración en los últimos años.

El porcentaje de estadounidenses que desea una reducción de la inmigración ha disminuido significativamente. Desde que Trump asumió el cargo, los republicanos se han mostrado más satisfechos con el nivel de inmigración en el país.

El porcentaje de estadounidenses que desea una «reducción» de la inmigración en Estados Unidos bajó del 55% al 30%. Si bien ahora son menos los estadounidenses que desean reducir el número de personas que llegan a Estados Unidos desde otros países, son más los que desean que se mantengan los niveles de inmigración que los que desean niveles más altos. Aproximadamente 4 de cada 10 republicanos opinan que la inmigración debería mantenerse en su nivel actual, y solo el 26% opina que debería aumentarse.

La encuesta sugiere que las fuertes opiniones antiinmigrantes de los republicanos, destacadas antes de las elecciones de noviembre —que contribuyeron al regreso de Trump a la Casa Blanca— se han desvanecido en gran medida. El porcentaje de republicanos que opina que la inmigración debería reducirse disminuyó de un máximo del 88% al 48% en el último año. Cerca de 4 de cada 10 republicanos ahora opinan que los niveles de inmigración deberían mantenerse, y solo 1 de cada 10 desearía un aumento.

Gran parte de este movimiento republicano probablemente proviene del apoyo a la estricta aplicación de la ley migratoria de la administración Trump, pero también hay indicios en las encuestas de Gallup de que los republicanos han mostrado un mayor apoyo a las vías para obtener la ciudadanía para los inmigrantes que residen ilegalmente en el país y son más propensos a ver beneficios de la inmigración que podrían contradecir las prioridades de la administración Trump.

El apoyo a las deportaciones cae de forma generalizada

El apoyo a elevar el número de agentes en la Patrulla Fronteriza ha caído 17 puntos desde el año pasado, hasta el 59%. Y el apoyo a la expansión del muro en la frontera con México ha caído ocho puntos hasta el 45%. Esto, según Gallup, refleja seguramente que estas medidas son percibidas como menos necesarias dada la fuerte caída de los cruces.

Además, la encuesta muestra que la mayoría de los estadounidenses está a favor de permitir que los inmigrantes que viven en Estados Unidos sin documentos tengan la oportunidad de obtener la ciudadanía estadounidense si cumplen ciertos requisitos durante un período determinado.

Casi 9 de cada 10 adultos estadounidenses (el 85%) están a favor de una vía para obtener la ciudadanía para los inmigrantes que fueron traídos ilegalmente a Estados Unidos durante su infancia, y casi la misma cantidad afirma estar a favor de una vía para obtener la ciudadanía para todos los inmigrantes que se encuentran en el país sin documentos, siempre que cumplan ciertos requisitos.

Ese mayor apoyo a las vías para obtener la ciudadanía proviene principalmente de los republicanos, de los cuales aproximadamente 6 de cada 10 ahora la apoyan, frente al 46 % del año pasado. El apoyo ya era muy alto entre independientes y demócratas.

El apoyo a la deportación de inmigrantes que se encuentran en el país sin documentos también ha disminuido de forma generalizada, pero de forma menos significativa. Aproximadamente 4 de cada 10 adultos estadounidenses están ahora a favor de la deportación de inmigrantes que se encuentran en el país sin documentos, una cifra menor a la de hace medio año.

Por José Luis Reyes en DDC

‘Cada día más y más personas pasan de la indiferencia a la participación activista, y del lado del régimen, más y más transitan de la militancia a la deserción’.

El aniversario de las masivas protestas populares del 11 y 12 de julio de 2021 permite hablar, más que de un hecho histórico, que lo es, de un proceso inacabado, en desarrollo, que ha transformado tanto la actitud cívica como la mentalidad de los cubanos. 

A cuatro años de esos hechos, DIARIO DE CUBA indagó con tres expertos cubanos sobre la marca duradera de las protestas sobre la psiquis de los habitantes de la Isla, así como en torno a la evidente mutación de la relación entre la ciudadanía y las autoridades.

La ubicuidad de la protesta

Omar López Montenegro, activista fundador del Movimiento Pro Derechos Humanos en Cuba y actual director de programas del Centro Latinoamericano para la No Violencia (CELANV), considera que «la postura social ante el régimen y las autoridades por parte de la población definitivamente ha mutado».

«Más que una postura, yo hablaría de un carácter social de la población cubana, que ha pasado de la aceptación pasiva de la injusticia o la violación de sus derechos, a una práctica sistemática de la acción noviolenta como respuesta a los mismos.  El carácter social, según Erich Fromm, es el conjunto de actitudes compartidas y aceptadas por la mayoría de las personas dentro de una sociedad específica, ya sea por conveniencia, miedo, indiferencia, o la percepción de que no hay nada que se pueda hacer». 

«Esto cambió en Cuba a partir del 11J. Se rompió el mito de que no se podía protestar, y mucho menos en grandes números de personas. La protesta es ahora la tendencia. A partir de 2021, han sucedido cientos de mini 11J en todas partes del país, ya sea en una calle, barrio, localidad o hasta ciudades completas», señala.

Para López Montenegro, la Acción Estratégica Noviolenta se impone en la sociedad cubana por razones de sentido común y experiencia histórica, «puesto que así fueron derrotados todos los regímenes comunistas, y resulta además la manera más efectiva de conducir conflictos internos. Esto es un conjunto de tácticas y estrategias para que un grupo oprimido enfrente a un grupo opresor, cualesquiera que estos puedan ser. El 11J cimentó el uso de esta vía dentro de Cuba, con resultados concretos que van desde el restablecimiento temporal del servicio eléctrico a comunidades que protestan, hasta la ‘ocupación cívica’ temporal de algunas ciudades, como en casos posteriores en Caimanera y otras localidades, donde por espacio de varias horas los representantes del régimen se replegaron y la gente tomó el control no solo de las calles, sino de sus propias vidas». 

José Manuel González Rubines, codirector del Laboratorio de Pensamiento Cívico CubaXCuba, investigador político y periodista, coincide con López Montenegro y advierte que después del 11J «es muy difícil una semana en la que no haya habido una protesta, algunas pequeñitas y otras más grandes. Lo cual te está dando una imagen exacta del país». 

«Por un lado, ello se explica porque las condiciones de vida han empeorado de forma considerable, pero por otro, también ha sido exponencial el aumento de la represión. Esto te demuestra que cuando no se pueden satisfacer las necesidades básicas de una población, cuando no existe además ningún tipo de mecanismo democrático (cuando digo mecanismo democrático no estoy diciendo ya ni siquiera elecciones, estoy hablando de algo más simple, como tener un lugar a donde tú puedas ir y que te escuchen), cuando tú no ves una estrategia de Gobierno clara… todos estos factores son los que demuestran que realmente ha habido un cambio de percepción hacia el régimen, y sobre todo un cambio de percepción de la ciudadanía hacia sí misma, porque ya no se percibe tanto como un sujeto pasivo que espera sentado a que pasen cosas», enfatiza.

Subraya González Rubines que «hay un cambio de percepción de la gente hacia el régimen, pero también de la gente hacia sí misma, en tanto los ciudadanos se han empezado a percibir como tales, como personas que tienen cosas que reclamarle al régimen. Durante muchos años, uno de los pilares de la propaganda del régimen fue el agradecimiento; o sea, ‘no vayas a protestar, porque lo que tienes que hacer es agradecer que la Revolución te ha dado tal y cual cosa’. Ya la gente no se come ese caramelo envenenado».

En la misma dirección, el historiador y líder opositor Manuel Cuesta Morúa usa un término que ilustra esa autoconciencia ganada de los cubanos: «Cuba como sociedad ya se ha autodemocratizado. Estamos todavía tratando de salir de un Estado totalitario, que por fuerza mayor se ha convertido en un Estado autocrático, precisamente debido a que la ciudadanía ha cambiado muchísimo», dice. 

«Un rasgo que lo muestra con mucha nitidez es que las personas sienten respeto por la opinión ajena. Ya no hay monolitismo ni hegemonía revolucionaria dentro de la sociedad cubana. Segundo, ese nuevo brote de diversidad y pluralidad la gente lo ve con naturalidad también. Y un tercer punto fundamental es que la gente está tratando de buscar solución a sus necesidades fundamentales, y su relación con el Estado va en esa dirección. O sea, si el Estado me resuelve las necesidades, bienvenido; si no lo hace, es el adversario», apunta. 

Cuesta Morúa recuerda que son varias las generaciones de cubanos formadas «en el encantamiento revolucionario, en la idea de que, independientemente de nuestras necesidades, ahí están la Revolución, el Partido Comunista, la utopía, para alimentarme como ser humano, y eso era suficiente. Eso terminó, y ahora hay una relación de intereses entre los ciudadanos y el Estado».

«Luego, las demandas de libertad y derechos humanos se han instalado, no competen solo a los activistas, ya son una cuestión de pueblo. Mañana puede desaparecer todo el movimiento cívico, que la gente entiende que la libertad es clave. Otro elemento tiene que ver con la generación digital, la juventud que siente y vive la libertad a través de ese medio, la libertad de conexión, de estar abierto al mundo, de conocer, contactar, mirar la diversidad de informaciones. Esa generación tiene otra visión del Estado y la sociedad. Y finalmente, hay como una especie de revolución pequeña en los sectores tradicionales, que hasta ayer eran espacios controlados y ‘tranquilos’: dígase las iglesias, los masones, los estudiantes», señala.

La protesta como acumulación de fuerzas: ¿una salida para la crisis cubana?

González Rubines afirma que uno de los factores centrales para la universalización de la protesta en Cuba es la ausencia de «mecanismos institucionales para exigir al régimen. En algún momento existió una especie de mecanismo no reconocido, que era cuando se publicaba en los medios, aunque fueran los alternativos, o muchas veces solo en Facebook, algo tan simple como un caso de corrupción menor, y al tiempo el régimen actuaba sobre aquellos casos. Ya eso no existe». 

«En Cuba la corrupción se denuncia todos los días, a todos los niveles, y ya el régimen no actúa, porque la corrupción es generalizada y al régimen ni siquiera le interesa mantener su imagen. Además, la corrupción es un mecanismo de control, es lo que hace que ciertas capas funcionariales estén controladas y sean fieles al régimen a partir de un mensaje sencillo: ‘yo sé que estás robando, yo sé que te estás enriqueciendo, pórtate bien y te dejaré seguir haciéndolo’. La absoluta precariedad en la que vive la gente lleva a que la corrupción sea una cosa muy común, porque cuando mezclas precariedad con un sistema de control completamente deficiente y con un país en abierto colapso, ser corrupto es muy sencillo».

«Entonces tenemos un pueblo absolutamente indefenso, que ve como cada día —y no estoy siendo exagerado— su nivel de vida se depaupera más, y tiene que intentar sobrevivir. ¿Cuál es el único elemento que le queda? Pues protestar, irse o morirse. Y en cuanto a irse, emigrar, ahora en ello se inserta una nueva dificultad con la política de Trump respecto a los migrantes. Lo que fue un gran aliado del Gobierno, que es que la gente se pudiera ir, ya no lo es. Esto no solo actúa en nivel práctico, sino también a nivel psicológico, porque había mucha gente que quizás no tenía el boleto en la mano, pero decía: ‘yo me voy a portar bien, porque si me meten preso no me voy a poder ir'», reflexiona.

López Montenegro cree que el rosario de miniestallidos sociales en Cuba podría confluir en el futuro en un proyecto más sólido: «La ecuación se presenta hoy en día de la siguiente manera: si protesto obtengo resultados, aunque sean momentáneos o temporales; por lo tanto, cuando regresa el hartazgo, regresa la protesta. Esta es una dinámica insostenible para el régimen en estos momentos, y de hecho, algunos de estos movimientos han empezado de forma empírica a adquirir formas definidas, como es el caso de las madres okupa, que se instalan en edificios gubernamentales, las que reclaman atención para sus hijos con enfermedades congénitas, las que rechazan enviar a sus hijos al Servicio Militar, etcétera. Cuando todos estos reclamos confluyan en una agenda común, y se comience a pensar cómo articularlos de forma estratégica, tendremos un movimiento nacional pro cambio democrático».

Cuesta Morúa es más cauto al respecto: «Las opciones que tenemos como sociedad no son muchas para exigir cambios. La presión cívica, pacífica, de sectores de la sociedad para exigir cambios, no siempre satisfechos en la medida en que se piden, pero al menos en la dirección de hacerle saber al Estado que no puede seguir imponiendo su agenda e intereses impunemente, es un camino que está abierto. No es un cambio hacia el Estado democrático que queremos todos, pero sí presiona al régimen a conceder de algún modo parte de las demandas. Es una vía eficaz, que me parece sostenible».

«Una segunda vía abierta, pero no suficientemente explorada, por lo menos en los últimos años, es la del uso de los espacios legales para hacer propuestas, más que para protestar. Es más lento, necesita una construcción más sostenible y sobre todo viable, pero nos parece que es sostenible para la sociedad cubana a la hora de plantear demandas al régimen. No veo, por lo pronto, que el estallido social se convierta en algo que en otros países ha tenido efecto como cambio de régimen. En Cuba han ocurrido estallidos que no han podido convertirse en una rebelión popular para el cambio, porque estamos ante un Estado fuertemente autocrático y decidido a reprimir con fuerza cualquier manifestación de protesta que se vaya fuera de su control. Si bien los estallidos sociales son síntomas importantes del divorcio entre la sociedad y el Gobierno, no los veo yo como una vía posible para exigir determinados cambios, a diferencia de la presión social de sectores, de la ciudadanía y el uso de los espacios legales para presentar propuestas sólidas y estructurales de cambios, ya sean de carácter social, económico y también políticos», señala.

Las opciones del régimen cubano

«El margen de maniobra del régimen es cada vez más reducido», advierte López Montenegro. «La única opción posible para contener esta ‘nueva ola’ de activismo es brindar solución permanente a las demandas populares, algo que no puede hacer por su naturaleza dictatorial, su ineficiencia congénita y, sobre todo, por su visión del poder centrada en la represión violenta«.

«Es más que obvio que la represión no ha podido eliminar el desarrollo de este nuevo carácter social en la población, de hecho, lo que ha conseguido es más bien estimularlo. Cada día más y más personas pasan de la zona de indiferencia a la zona de participación activista, y del lado del régimen, más y más transitan de la zona de militancia a la zona de deserción. Los campos están cada vez más delimitados, el régimen ha perdido la batalla del control de la mentalidad ciudadana. La desobediencia civil es la nueva Revolución en Cuba», enfatiza.

Cuesta Morúa también coincide en que la represión es el único margen de maniobra que queda a las autoridades cubanas. «Lo otro es el silencio político a determinadas demandas; es decir, la manipulación o el intento de acallar determinadas demandas con el silencio político, para que el tiempo diluya la importancia y el impacto de la demanda. También está la cooptación de determinados sectores. Siempre pienso en cuál fue la respuesta del Gobierno cubano, por ejemplo, al proyecto de Ley de Cine de los cineastas independientes, que sirve de modelo para otras demandas que se puedan presentar en la sociedad».

Pero hay una hipótesis que el historiador apunta: «Si la presión es lo suficientemente articulada, profunda, sólida y, sobre todo, si se sostiene como propuesta viable… creo que el régimen estaría buscando adaptarse a esa demanda. Esta no se ha producido en los últimos tiempos, pero me estoy imaginando que la respuesta va a ser necesariamente la de adaptarse o verse obligado a reformular, ya sea una política, ya sea una ley, ya sea un artículo constitucional. Creo que ese es el camino que tiene el Gobierno cubano, o las opciones que tiene frente a las demandas sociales».

«Ahora, frente a la protesta, desafortunadamente la respuesta es la represión, aún cuando la protesta está protegida y garantizada por la ley y por la Constitución. Recordemos siempre que este tipo de régimen simula, hace todos los simulacros legales y constitucionales que sean necesarios para enviar una imagen de cambio, de reforma y de modernización, pero al mismo tiempo no tiene ni cultura jurídica, ni cultura constitucional, ni cultura legal para respaldar, para proteger y sobre todo para respetar lo que su ordenamiento constitucional legal y jurídico establece, incluso para la protesta social. Lo vemos en Nicaragua, lo vemos en Venezuela, lo vemos en Bielorrusia y lo estamos viendo en Cuba. El desafío a través del estallido, independientemente de que sea constitucionalmente protegido y garantizado, siempre tiene la respuesta de la represión y así ha actuado el Gobierno cubano. Es por eso que insistiría en que los caminos viables pasan, más que por la protesta, por la propuesta», señala.

González Rubines coincide con sus colegas sobre la preeminencia de la represión sobre otras respuestas: «Si nos ponemos a mirar, es lo único que le queda. Es un régimen que está pensado desde un inicio para tener un sistema que no va a ser funcional nunca. Y no puede ser funcional porque, en primera, es incapaz de generar su propia riqueza, pero también es incapaz de generar los suficientes incentivos para que otros generen riqueza».

No obstante, advierte, «se les está yendo de las manos el tema de la represión. Sin ir más lejos, miremos cómo la represión y cómo el asesinato de una persona que está bajo custodia policial ya no es, digamos, privilegio exclusivo de los opositores políticos. El muchacho al que mataron en el DTI de Matanzas el otro día no tenía nada que ver con la política. Era una persona que se dedicaba a negociar, como hace gran parte del país, con cosas ilegales. Se lo llevaron y se pasaron con él, lo mataron y lo tiraron en los riscos de la costa». 

«Creo que al régimen no le queda mucho, porque la manera de revertir esta situación sería poder resolver la situación económica que existe hoy, que es lo que genera descontento en una parte importante de la población. Porque, no seamos demasiado ilusos, a la gente mañana le disminuyen los apagones, empieza a haber comida, el transporte mejora un poquito y los hospitales vuelven a estar mínimamente decentes, y yo te garantizo que el estado de ingobernabilidad actual se reduce a mínimos. Una parte importante de la gente que ha salido a protestar lo hizo por su propio bienestar», apunta. 

«Eso no es que la gente sea mala, eso es que la propaganda trabaja para eso, para atomizar a las personas. Y lo ha logrado. Además, no son tres ni cuatro años, estamos hablando de 70 años de propaganda, y generaciones enteras formadas solo en ese régimen. ¿Qué posibilidades reales hay de que el régimen logre mayor bienestar para la gente? No veo ninguna. Porque la única manera de hacerlo sería volviendo a tener lo que ha tenido siempre: un país pilar, como fue la Unión Soviética, el campo socialista, y después Venezuela. Eso no existe y no creo que vaya a existir».

«¿Cuál será la evolución? La situación irá a peor en todos los sentidos. Creo que en algún momento no demasiado lejano estaremos a las puertas de una transición, que probablemente inicie con ellos mismos, con los sectores más reformistas dentro del régimen, que están ahí y se ven. Ahora, hacia dónde irá esa transición y hasta dónde será capaz de llegar y de transformar ese sistema… eso habría que verlo, pensarlo y actuar en consecuencia», finaliza.

Por Amos Yadlin en Foreign Policy

Hace cinco décadas, el Primer Ministro israelí Menachem Begin estableció el principio de que Israel no permitiría que ningún país que pidiera su destrucción adquiriera armas nucleares. Y a partir del 13 de junio cumplió esta promesa. Durante casi dos semanas, Israel atacó instalaciones nucleares iraníes en una campaña que denominó Operación León en Ascenso, dañando gravemente decenas de sitios en todo el país. Israel había bombardeado reactores nucleares antes de Irak en 1981 y en Siria en 2007, pero el programa iraní es mucho más sofisticado que el de Irak o el de Siria. Sus instalaciones están dispersas, profundamente fortificadas, tecnológicamente avanzadas y protegidas por defensas y mecanismos de disuasión, incluidos arsenales de misiles y fuerzas proxy en todo el Medio Oriente. El éxito de Israel es, pues, un logro militar formidable.

Sin embargo, a pesar de su sofisticado programa, Irán estaba a la defensiva. Durante el año pasado, muchos de sus representantes y socios, incluidos Hamás en Gaza, Hezbollah en el Líbano y el régimen de Bashar al-Assad en Siria, fueron diezmados o completamente derrotados. Se demostró que las propias defensas aéreas de Irán eran insuficientes. Esa es en parte la razón por la que Israel, junto con Estados Unidos, pudo lanzar el primer ataque del mundo contra un programa nuclear avanzado, de múltiples capas y bien protegido. También marcó la primera vez que Estados Unidos ayudó a Israel a llevar a cabo la Doctrina Begin con la fuerza.

Más importante aún, preparó el escenario para la diplomacia en el Medio Oriente. Con Teherán más débil de lo que ha sido en mucho tiempo, Israel y Washington ahora tienen la oportunidad de asegurar un acuerdo nuclear sólido con la República Islámica, la mejor manera de poner fin permanentemente a su programa nuclear y tal vez un acuerdo político aún más integral que podría remodelar toda la región.

El momento está cerca

La decisión de Israel de atacar las instalaciones nucleares de Irán surgió de una convergencia de dos factores. La primera fue simplemente la creciente amenaza que representaba Irán. Según analistas de inteligencia militar israelíes, Irán había estado avanzando hacia un dispositivo nuclear y planeaba ampliar significativamente su arsenal de misiles balísticos de 3.000 a 8.000 en unos pocos años. Irán ya había traducido su visión de destruir a Israel en planes concretos y órdenes operativas y había financiado a Hamás, que llevó a cabo los ataques del 7 de octubre de 2023 contra Israel. La República Islámica también lanzó cientos de drones y misiles contra Israel en abril y octubre de 2024. Después de décadas de guerra por poderes, los dos países llegaron a las manos en una confrontación directa y abierta.

Nuestras mejores selecciones de editors’, entregadas gratis en su bandeja de entrada todos los viernes.Regístrate

* Tenga en cuenta que cuando proporciona su dirección de correo electrónico, el Asuntos Exteriores Política de privacidad y Términos de uso se aplicará a su suscripción al boletín.

El segundo factor fue la debilidad temporal de Irán. Israel, a través de meses de ataques aéreos y una campaña terrestre, había degradado gravemente al aliado más importante de la República Islámica, Hezbollah. El régimen de Assad, otro amigo iraní leal, se había derrumbado. Y las defensas aéreas de Irán habían demostrado ser vulnerables durante los ataques israelíes en 2024. Israel también programó sus ataques de junio contra instalaciones iraníes para que coincidieran con el final de la ventana de 60 días de Estados Unidos. El presidente Donald Trump se había preparado para conversaciones nucleares.

Como resultado, principios de junio fue el momento perfecto para que Israel fuera más allá de la acción encubierta y los ataques únicos que había llevado a cabo antes. Los objetivos principales de la Operación León en Ascenso eran infligir daños significativos y a largo plazo a los programas nucleares y de misiles de Irán, crear las condiciones para un mejor acuerdo nuclear y degradar aún más la red de representantes regionales de Irán. Israel también esperaba que el ataque desestabilizara al régimen iraní, facilitando potencialmente su colapso, y persuadiera a Washington a actuar, demostrando así el compromiso de Estados Unidos para prevenir la nuclearización iraní, aunque estos no eran objetivos formales.

Israel destruyó aproximadamente el 80 por ciento de las baterías de defensa aérea de Irán.

Para lograr sus objetivos principales, Israel comenzó sus operaciones con un ataque de decapitación de precisión que mató a aproximadamente 20 comandantes militares de alto rango, incluido Hossein Salami, jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI); Amir Ali Hajizadeh, el arquitecto de la estrategia de misiles de Irán; y Mohammad Bagheri, jefe de estado mayor de las fuerzas armadas y más de una docena de científicos nucleares de alto rango. Luego, Israel realizó más de 1.200 incursiones, destruyendo aproximadamente el 80 por ciento de las 130 baterías de defensa aérea de Irán y logrando el dominio aéreo sobre Teherán, uno de los logros más extraordinarios en la historia de la guerra aérea.

Israel también dañó gravemente instalaciones nucleares iraníes clave, incluidas Natanz, Fordow, Isfahan y Arak; la base industrial nuclear y de misiles más amplia de Teherán; y la infraestructura militar del país, como el cuartel general del IRGC y su Fuerza Quds. En total, Israel arrojó más de 4.000 municiones guiadas con precisión sobre Irán, alcanzando distancias de hasta 1.400 millas desde bases israelíes. La campaña subrayó las ventajas de los ataques aéreos masivos en tiempo real, de alta precisión y basados en inteligencia.

Israel también destruyó casi 1.000 de los aproximadamente 2.500 misiles balísticos de Irán y más de 200 de los 450 lanzadores de Irán, otro logro militar increíble. En consecuencia, el número de salvas que Irán lanzó contra Israel disminuyó drásticamente en el transcurso de la guerra, de aproximadamente 100 misiles por día al comienzo del conflicto a un promedio de sólo 12 al final. Israel mostró una clara superioridad defensiva, con su arquitectura de defensa antimisiles de múltiples niveles, incluidos los sistemas Arrow, David’s Sling y Iron Dome, que funcionan de manera impresionante contra ojivas pesadas de alta velocidad. Con la ayuda del ejército estadounidense, incluidos sus sistemas Aegis y Terminal High Altitude Area Defense, Israel interceptó con éxito el 86 por ciento de los casi 600 misiles iraníes dirigidos a su territorio y el 99,5 por ciento de los 1.000 vehículos aéreos no tripulados que se dirigieron. Los eficaces sistemas de alerta temprana permitieron a los civiles israelíes ponerse a cubierto. El público israelí siguió las instrucciones y se refugió rápidamente y evitó el pánico generalizado.

Más de 40 ojivas iraníes atacaron territorio israelí, principalmente en ciudades importantes como Beersheba, Haifa y Tel Aviv. Estos ataques provocaron la muerte de 29 personas, más de 3.000 heridos y daños a edificios que han dejado a más de 15.000 israelíes sin hogar. Pero por más devastadoras que sean estas pérdidas, son una fracción de lo que el ejército israelí había predicho. Además, Israel lanzó aproximadamente 100 veces más misiles y bombas sobre Irán que Irán contra Israel.

El jurado está fuera

Sin embargo, evaluar el éxito de la operación de Israel contra el proyecto nuclear de Irán es más un arte que una ciencia. Se basa en un mosaico de fuentes de inteligencia, imágenes satelitales, diversos datos de sensores, inteligencia de señales, vigilancia cibernética, activos humanos y muestras de campo. Cualquier buena evaluación debe ir más allá del daño causado a las instalaciones individuales y examinar los impactos sistémicos acumulativos en un proyecto nuclear altamente complejo, multidisciplinario y multifásico.

Hasta ahora, los analistas están divididos en su evaluación de los efectos. Inmediatamente después de que terminaron los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, estallaron discusiones sobre el resultado. Trump declaró que las instalaciones nucleares de Irán, particularmente las atacadas por las fuerzas estadounidenses, habían sido “totalmente destruidas.” Por el contrario, una evaluación preliminar filtrada de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos’ sugirió que el asalto había retrasado el programa nuclear de Irán en sólo unos meses. La administración Trump desestimó estas afirmaciones por considerarlas políticamente motivadas y altos funcionarios de inteligencia estadounidenses afirmaron que el programa había sufrido daños graves. En última instancia, las preguntas centrales que los analistas deben responder tienen menos que ver con lo que Irán ha perdido y más con lo que todavía posee, lo que elige hacer a continuación y qué caminos quedan para detener su fuga nuclear, ya sea a través de la diplomacia, la coerción o la prevención.

El régimen iraní, por su parte, tiene un amplio espectro de opciones. En un extremo, podría volver a las negociaciones. Por el otro, podría correr hacia una bomba nuclear. Su respuesta final también podría situarse en algún punto intermedio: Teherán, por ejemplo, podría intentar ocultar materiales y componentes nucleares mientras participa públicamente en conversaciones infructuosas. Irán podría intentar prolongar tales discusiones, esperando cambios de liderazgo en Israel y Estados Unidos mientras avanza silenciosamente su programa de maneras que pueda presentar como civiles. Irán ya ha suspendido la cooperación con la Agencia Internacional de Energía Atómica, acusando a la OIEA de complicidad en el ataque. Incluso podría retirarse por completo del Tratado de No Proliferación Nuclear, lo que sería una clara señal de escalada.

Sin embargo, en el plazo inmediato, Teherán tendrá que elegir cómo asignar sus limitados recursos. La reconstrucción de su programa nuclear, fuerzas de misiles, defensas aéreas, infraestructura y representantes regionales competirán por una financiación limitada. Es probable que Irán dé prioridad a la reconstrucción de sus capacidades de defensa aérea y de misiles, a la reducción de las vulnerabilidades de la inteligencia israelí y a la adaptación a la guerra avanzada desplegada contra él. También puede preparar opciones más efectivas de represalia, en caso de que sea atacado nuevamente.

Irán debe evaluar los daños a su programa nuclear, especialmente a sus centrífugas y reservas de uranio enriquecido, y decidir si oculta sus activos residuales para su uso en el futuro o intenta construir un arma nuclear, ya sea un dispositivo avanzado o rudimentario.

¿Una mejor oferta?

No importa cuán exitosos hayan sido los ataques contra Irán, la diplomacia sigue siendo la forma preferida de poner fin permanentemente a las ambiciones nucleares de Irán. Otras estrategias, como una mayor acción militar, conllevan mayores riesgos y costos. Washington también lo sabe y está nuevamente manteniendo conversaciones con Teherán. Su objetivo es llegar a un acuerdo que obligue a la República Islámica a poner fin al enriquecimiento de uranio en su suelo y permita inspecciones intrusivas y verificables. Para tener éxito, los funcionarios estadounidenses deberían asegurarse de que las negociaciones tengan una fecha límite y deberían amenazar de manera creíble con atacar nuevamente si Irán no llega a un acuerdo a tiempo, en términos estadounidenses. Estados Unidos e Israel deben coordinarse con Francia, Alemania y el Reino Unido, signatarios del Plan de Acción Integral Conjunto de 2015, que puede desencadenar sanciones rápidas para influir en las decisiones de Irán, prevenir una escalada nuclear o militar y establecer las condiciones para una buena y sostenible acuerdo.

Israel y Washington, sin embargo, no deberían detenerse en las ambiciones nucleares de Teherán. La debilidad actual de Irán y la debilidad de su red proxy presentan una rara oportunidad para crear un orden regional completamente nuevo. La campaña militar de Israel contra Irán ha abierto, específicamente, la puerta a una mayor paz y seguridad en todo el Medio Oriente, incluida una posible resolución en Gaza, la liberación de rehenes israelíes allí y una paz más amplia con los vecinos de Israel, todo dentro de un marco de acuerdos de seguridad duraderos que neutralizan Las numerosas amenazas de Irán.

Para que un acuerdo tan grandioso funcione, Irán tendría que renunciar para siempre al enriquecimiento de uranio y la producción de plutonio y permitir inspecciones intrusivas por parte de la OIEA. Teherán también necesitaría frenar significativamente su programa de misiles de acuerdo con el marco del Régimen de Control de Tecnología de Misiles y su programa de lanzamiento de satélites, que sirve como cobertura para el desarrollo de misiles balísticos intercontinentales.

Por lo general, el bando que pierde un conflicto recibe más lecciones que el bando que gana.

Mientras tanto, Estados Unidos debe liderar la orquestación de cualquier acuerdo nuclear o nueva arquitectura regional. Israel tendrá que poner fin a la guerra en Gaza, exiliar a los dirigentes de Hamás y comenzar la reconstrucción y el desarme del territorio. Hamás tendrá que liberar a los rehenes restantes en una sola fase, renunciar a sus armas y dejarse reemplazar por una administración palestina tecnocrática.

Un gran acuerdo también podría incluir acuerdos de seguridad israelíes con Siria y el Líbano, en los que Damasco y Beirut se comprometan a neutralizar a los grupos armados en su territorio, incluidos Hezbollah y otros representantes iraníes, facciones militantes palestinas y ramas del Estado Islámico, también conocido como ISIS. Estos acuerdos deben preservar la soberanía israelí sobre los Altos del Golán y la libertad de acción de Israel contra la evolución de las amenazas. El objetivo sería que esos altos el fuego avanzaran gradualmente hacia acuerdos de armisticio, tratados de no beligerancia y, en última instancia, acuerdos de paz en toda regla.

Cualquier gran acuerdo debería estar respaldado por marcos ágiles en los que potencias con ideas afines, encabezadas por Estados Unidos, supervisen su cumplimiento. Una misión de este tipo podría inspirarse en la Fuerza Multinacional y los Observadores, que ha apoyado con éxito la implementación del tratado de paz egipcio-israelí durante décadas. Alternativamente, los marcos de paz bilaterales directos (como el que tiene Israel con Jordania) podrían resultar eficaces. Ambos modelos son mejores que los grandes marcos de seguridad multilaterales respaldados por la ONU, como la Fuerza Provisional de la ONU en el Líbano, que ha fracasado sistemáticamente en su misión.

Pero un gran acuerdo sólo puede funcionar si Israel y Estados Unidos alinean sus estrategias. Estados Unidos debe permitir que Israel enfrente las amenazas emergentes y fortalezca la arquitectura de seguridad de la región. Mientras tanto, Israel debe ayudar a Estados Unidos a cambiar su enfoque y sus recursos hacia teatros de mayor prioridad, como el Indo-Pacífico.

La fórmula correcta

Si Teherán y Washington llegaran a un acuerdo, incluso uno que cubra sólo cuestiones nucleares, la campaña militar sería una ilustración exitosa de la doctrina de Trump de la paz a través de la fuerza.— Pero, como mínimo, los ataques de junio demostraron que una operación militar coordinada puede perturbar la proliferación nuclear en el corto plazo. Esto es especialmente notable porque Estados Unidos se había abstenido anteriormente de intervenir militarmente para impedir que China o Corea del Norte obtuvieran armas nucleares.

Durante años, los expertos han advertido que cualquier confrontación con Irán corre el riesgo de desencadenar una guerra regional, desestabilizar los mercados energéticos globales y atraer a las fuerzas estadounidenses a un conflicto prolongado. Sin embargo, ninguno de estos resultados se ha materializado. Un ataque israelí preciso, reforzado por una disuasión estadounidense creíble, parece ser la fórmula correcta. El ataque a Irán también ofrece un estudio de caso sobre cómo un aliado capaz de Estados Unidos puede asumir la mayor parte de la responsabilidad de su propia defensa, con el apoyo de Washington.

Las operaciones de Estados Unidos e Israel contra Irán también tienen implicaciones para la competencia de las grandes potencias. Afirmaron que los sistemas de Estados Unidos’ e Israel son superiores a los de Irán, muchos de los cuales son fabricados por Rusia. Washington mostró una flexibilidad impresionante y una clara voluntad de proyectar fuerza, a pesar de su aversión a correr el riesgo de un conflicto prolongado. Estados Unidos apoyó firmemente a su aliado y lideró un ataque exitoso y selectivo, enviando un mensaje a todo el mundo: la alianza entre Estados Unidos e Israel está viva y coleando y es capaz de dar resultados. Las operaciones también subrayaron que China y Rusia siguen siendo actores menores en Medio Oriente.

Sin duda, China, Irán, Corea del Norte y Rusia estudiarán cómo Israel y Estados Unidos reunieron inteligencia, contrarrestaron las capacidades de misiles balísticos y drones de Irán, suprimieron las defensas aéreas y atacaron a líderes militares y científicos nucleares iraníes. Por lo tanto, Israel y Estados Unidos no deben dormirse en los laureles. Por lo general, el bando que pierde un conflicto recibe más lecciones que el bando que gana. Pero Israel y Estados Unidos también deben aprender de sus ataques y anticipar cómo se adaptará Irán. Esta fue la primera guerra directa entre Irán e Israel— y probablemente no la última.

La Operación León en Ascenso eliminó amenazas reales e inmediatas al tiempo que mostró las extraordinarias capacidades militares de Israel y su aliado. Sin embargo, el logro más importante de las operaciones puede estar por delante: la apertura de una ventana histórica para un acuerdo político integral que pueda remodelar el Medio Oriente. Negociando desde una posición de fuerza, Estados Unidos e Israel deben aprovechar el momento para establecer un orden regional estable, cerrar la puerta a las ambiciones nucleares de Irán y reforzar su alianza en las próximas décadas.

AMÓS YADLIN es fundador y presidente de MIND Israel. Es un general de división retirado de la Fuerza Aérea de Israel y se desempeñó como jefe de la Inteligencia de Defensa de Israel de 2006 a 2010.

Vía WSJ

América del Sur se consolida como el nuevo epicentro de la expansión petrolera mundial. Brasil, Guyana y Argentina protagonizan una bonanza que se prevé impulsará más del 80% del crecimiento de la producción de crudo fuera de la OPEP durante los próximos cinco años, compensando caídas de oferta en regiones afectadas por conflictos y sanciones.

Petrobras, la petrolera estatal brasileña, anunció inversiones por 111.000 millones de dólares hasta 2029, con proyectos clave en alta mar cerca de la desembocadura del Amazonas. La producción de crudo de Argentina alcanzó su nivel más alto en 20 años, mientras que Guyana está a punto de convertirse en el mayor productor de petróleo per cápita del planeta. Surinam, cubierto de selvas, emerge como uno de los prospectos offshore más prometedores para la industria.

Esta bonanza sudamericana se da en un contexto de volatilidad geopolítica: tensiones en Oriente Medio, con la reciente guerra de 12 días entre Israel e Irán, y las sanciones occidentales que restringen las exportaciones de Rusia desde 2022.

Gigantes como Exxon y Chevron están reorientando inversiones hacia la región, concentrándose en la cuenca Foz do Amazonas —parte del Margen Ecuatorial brasileño— una frontera costera considerada hoy la más prometedora del país. El auge del esquisto convirtió a EE. UU. en el principal productor mundial de crudo, pero la maduración de sus cuencas más ricas y el declive de la calidad de los yacimientos están impulsando a las compañías a buscar “geologías más clásicas” en Sudamérica, según Ben Hoff, jefe global de investigación de materias primas de Société Générale.

Sudamérica ofrece costos de producción competitivos y menores emisiones. El crudo brasileño contiene menos contaminantes y sus grandes reservas reducen la infraestructura necesaria para extraer volúmenes masivos, destacan analistas.

Mientras países como Venezuela y Bolivia vieron colapsar sus industrias petroleras por controles estatales y expropiaciones, Brasil se mantuvo abierto a la inversión extranjera pese a sus vaivenes políticos. “Brasil lo entiende”, afirma Mario Jorge da Silva, jefe de estrategia de Petrobras. “Sin seguridad jurídica, el capital no llega, y sin capital no hay prosperidad”.

Guyana, con reservas estimadas en más de 11.000 millones de barriles, ha pasado de décadas de pozos secos a convertirse en potencia emergente gracias a los descubrimientos de Exxon, Hess y Cnooc desde 2015. Su producción podría superar los 1,3 millones de barriles diarios en 2027, con costos de equilibrio muy competitivos, de entre 25 y 35 dólares por barril. Surinam sigue el mismo camino, con inversiones upstream que podrían rozar los 9.500 millones de dólares para 2027, atrayendo a TotalEnergies, APA Corp. y Petronas.

Por su parte, el campo de esquisto Vaca Muerta consolida el empuje argentino. Desde 2014, su producción se ha multiplicado por diez, alcanzando más de 400.000 barriles diarios, impulsada por políticas de incentivo a la inversión bajo la presidencia de Javier Milei.

Mientras tanto, el debate sobre sostenibilidad y transición energética sigue abierto. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva defiende la expansión petrolera como vía para financiar la transformación verde del país.

Con reservas abundantes, bajos costos y mejores estándares ambientales, América del Sur se perfila como un destino prioritario para perforadores globales decididos a diversificar su producción más allá de los mercados maduros.

India planea importar hasta un 10% de su gas licuado de petróleo (GLP) desde Estados Unidos a partir de 2026, marcando un cambio significativo en su matriz de suministro energético y abriendo un nuevo capítulo en la relación comercial con Washington. Así lo revelaron fuentes de la industria de refinación consultadas por Reuters.

Este movimiento responde a una estrategia más amplia del Gobierno indio para diversificar sus fuentes de energía, reducir la dependencia de Asia Occidental —que actualmente abastece más del 90% del GLP importado— y avanzar hacia un comercio bilateral más equilibrado con Estados Unidos.

El GLP, una mezcla de propano y butano utilizada principalmente como combustible doméstico para cocinar, es adquirido en su mayoría por las empresas estatales Indian Oil Corp, Bharat Petroleum Corp y Hindustan Petroleum Corp, que lo distribuyen subsidiado a millones de hogares indios.

India había evitado históricamente el GLP estadounidense debido a los altos costos de transporte. Sin embargo, la situación cambió a partir de mayo, cuando China impuso aranceles del 10% al propano estadounidense, generando oportunidades de arbitraje que han comenzado a ser aprovechadas por los importadores indios.

«Consideramos a Estados Unidos como una fuente alternativa fiable tanto de crudo como de GLP. Necesitamos diversificar nuestras fuentes», declaró una de las fuentes, que solicitó el anonimato.

Para facilitar este cambio, el Gobierno indio planea eliminar los impuestos a las importaciones de propano y butano provenientes de EE.UU. En paralelo, Nueva Delhi y Washington se han comprometido a aumentar las compras energéticas indias desde EE.UU. de 10.000 millones a 25.000 millones de dólares, como parte de un ambicioso objetivo de alcanzar los 500.000 millones de dólares en comercio bilateral para 2030.

En lo que va de 2025, las importaciones de petróleo crudo estadounidense por parte de India se han más que duplicado, fortaleciendo aún más la relación energética entre ambos países.

El volumen exacto de GLP estadounidense que India importará dependerá de los precios internacionales. Sin embargo, el crecimiento sostenido de la demanda interna —estimado entre 5% y 6% anual por las empresas refinadoras estatales— sugiere que el país necesitará entre 22 y 23 millones de toneladas de GLP para 2026. La Agencia Internacional de Energía prevé que la demanda india alcanzará los 1,2 millones de barriles diarios (unos 37,7 millones de toneladas) hacia 2030.

Una fuente del sector señaló que India preferiría comprar GLP estadounidense bajo condiciones de entrega directa (delivery at destination), similar a como ya lo hace con el crudo, para minimizar riesgos logísticos y financieros.

Hasta el momento, ni el Ministerio de Petróleo de India ni las empresas estatales involucradas han ofrecido comentarios oficiales.

Una sanción financiera de Estados Unidos sería un golpe que Pemex no podría resistir, advierte publicación especializada.

México ha incrementado significativamente sus envíos de petróleo y productos derivados a Cuba, posicionándose como el posible nuevo proveedor energético principal de la Isla, en sustitución de Venezuela. Sin embargo, esta decisión de marcado tinte político podría acarrear consecuencias financieras graves para Petróleos Mexicanos (Pemex), según alertas de analistas y medios especializados.

De acuerdo con información divulgada por El Universal, entre enero y marzo de 2025 la empresa estatal Gasolineras Bienestar S.A. de C.V., creada bajo la administración de José Manuel López Obrador, exportó a Cuba un promedio diario de 19.600 barriles de petróleo crudo y 2.000 barriles de otros productos petrolíferos. Este sería el séptimo trimestre consecutivo con envíos regulares a la Isla, con un valor total de 3.100 millones de pesos mexicanos (aproximadamente 166.000 dólares).

Estas cifras contrastan con el colapso de los suministros venezolanos: en junio de 2025, PDVSA solo exportó 8.000 barriles diarios a Cuba, muy por debajo de los casi 10.000 reportados en enero, el que hasta entonces era el mínimo histórico.

«Esto es una decisión política más que económica, que puede generar problemas severos a Pemex», señaló Gonzalo Monroy, director de la consultora GMEC.

Por su parte, Energy Magazine advierte que estos envíos podrían violar disposiciones del embargo estadounidense a Cuba y detonar sanciones financieras contra Pemex, cuya situación actual es extremadamente vulnerable. La petrolera mexicana es hoy la más endeudada del mundo, con pasivos superiores a 101.000 millones de dólares, y depende críticamente del financiamiento internacional y de su acceso a proveedores y aseguradoras alineadas con regulaciones estadounidenses.

El medio reporta que el tanquero cubano Sandino se encuentra en el puerto de Coatzacoalcos cargando 300.000 barriles con destino a la refinería de Cienfuegos, en Cuba. Aunque Pemex ha declarado que todas las operaciones se hacen “bajo contratos denominados en pesos a tasas de mercado”, el origen del financiamiento sigue siendo poco claro, lo que levanta sospechas sobre un posible subsidio encubierto.

Además, se desconoce cómo Cuba paga por estos cargamentos, dada la falta de transparencia habitual en sus transacciones internacionales.

“Una simple sospecha de que México esté ayudando a sostener al régimen cubano podría desencadenar sanciones que afectarían directamente la operación global de Pemex”, advierte Energy Magazine. El impacto sería inmediato: encarecimiento del crédito, cancelación de líneas de financiamiento, boicots de navieras o aseguradoras, y pérdida de confianza en los mercados.

En 2024, el valor total de los envíos a Cuba ascendió a 600 millones de dólares, más del doble que el año anterior. El gobierno de Claudia Sheinbaum ha reiterado que estos despachos continuarán por “razones humanitarias”, pese a los riesgos involucrados.

“El contexto actual exige prudencia, transparencia y estrategia. Pemex no puede permitirse más presiones externas. Porque si algo está claro, es que una sanción financiera de Estados Unidos sería el golpe que Pemex no podría resistir”, concluye Energy Magazine.

Por María Zuppello en Infobae

Brasil aspiraba a reforzar su papel internacional, pero el evento de Río de Janeiro se vio marcado por ausencias significativas y divergencias sobre Oriente Medio

Incluso en su declaración final, el bloque BRICS, ampliado ahora a 11 países, 4 de ellos de Oriente Medio, a saber, IránArabia SaudíEgipto y los Emiratos Árabes Unidos, mostró sus divisiones internas y, con ellas, la pérdida de peso y de una estrategia común, gracias también a las deserciones más destacadas, las de Xi Jinping y Putin. Lo que debía ser, en definitiva, la postal de Brasil de Lula, también con vistas a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la COP30 prevista en Belém en noviembre, se ha reducido a un evento más entre muchos otros. Hubo tonos muy acalorados entre bastidores y mucha moderación posteriormente en la declaración final.

Después de haber conseguido este año la presidencia del Mercosur y la de los BRICSLula, que acogió a los países del bloque nacido en función antiestadounidense y antioccidental en sentido amplio, intentó avivar el debate con su discurso de apertura, en el que volvió a plantear los puntos clave de su política exterior para este tercer mandato, desde las críticas a la OTAN —“se prefiere invertir en la guerra en lugar de en la paz”, dijo, hasta sus posiciones sobre el conflicto entre Rusia y Ucrania, que repitió citando esta vez también a Irán“El Gobierno brasileño ha denunciado las violaciones de la integridad territorial de Irán, como ya había hecho en el caso de Ucrania. Es urgente que las partes implicadas en la guerra de Ucrania profundicen en el diálogo directo con vistas a un alto el fuego y una paz duradera”, afirmó el presidente brasileño. También en lo que respecta a GazaLula reiteró sus posiciones ya conocidas. “Absolutamente nada justifica las acciones terroristas perpetradas por Hamás. Pero no podemos permanecer indiferentes ante el genocidio perpetrado por Israel en Gaza, la matanza indiscriminada de civiles inocentes y el uso del hambre como arma de guerra”, añadiendo que “la única solución es el fin de la ocupación israelí”.

La agenda geopolítica de Lula le ha valido en los últimos días las críticas de la revista británica The Economist. “El papel de Brasil en el centro de un BRICS ampliado y dominado por una actitud más autoritaria es parte integrante de la política exterior cada vez más incoherente de Lula“, se lee en el artículo, en el que también se destaca la impopularidad del presidente en el frente interno. Según The Economist, “al principio, ser miembro del BRICS ofrecía a Brasil una plataforma para ejercer influencia global. Hoy en día, esto hace que el país parezca cada vez más hostil hacia Occidente». Un artículo que ha llevado al Ministerio de Asuntos ExterioresItamaraty, a responder. Brasil no “trata el derecho internacional a la carta”, escribió el ministro de Asuntos Exteriores, Mauro Vieira, añadiendo que el respeto por la “autoridad moral” del jefe del Ejecutivo brasileño es “indiscutible”. Sin embargo, el profesor de relaciones internacionales Matias Spektor, de la Fundación Getulio Vargas, aclara el impasse en el que parece haber caído Brasil. “Cuanto más China convierta a los BRICS en un instrumento de su política exterior, y cuanto más Rusia utilice a los BRICS para legitimar su guerra en Ucrania, más difícil será para Brasil seguir declarándose no alineado», declaró Spektor a The Economist.

Paradójicamente, los presidentes de estos dos países han sido los grandes convidados de piedra de esta edición. Xi Jinping se ha perdido por primera vez una reunión de los BRICS desde que es presidente. Sin dar una explicación oficial, envió en su lugar al primer ministro Li Qiang. Su ausencia, según los analistas, podría ser estratégica para no socavar las ya difíciles negociaciones con el Gobierno de Trump, que, recordemos, ya había amenazado con gravar con un 100 % a los países del bloque BRICS si buscaban una alternativa al dólar. “La ausencia de Xi Jinping no cambia la forma en que los chinos lo han utilizado como medio y plataforma para ejercer su liderazgo sobre otros países, a diferencia de los estadounidenses y los europeos. Una señal de ello ha sido la continua expansión de los BRICS en Asia, que ha ampliado la esfera de influencia de China”, escribe el diario brasileño O Globo en un editorial. “Xi, representado por el primer ministro Li Qiang, no necesita estar en Río para que los BRICS sigan siendo útiles para Pekín“, concluye el texto. En su reunión con Lula Li, poco antes del inicio de la cumbre, afirmó que China y Brasil están dispuestos a reforzar su asociación en el marco de los BRICS. También estuvo ausente el presidente ruso Vladimir Putin, que habló por videoconferencia. Recordemos que el año pasado la cumbre se celebró precisamente en Rusia, en Kazán. A pesar de la invitación de LulaPutin temía ser detenido, ya que pesa sobre él una orden de captura de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra. En su discurso, el presidente ruso promovió la desdolarización del comercio internacional, un tema que le interesa debido al aislamiento económico impuesto a su país por las potencias occidentales tras la invasión de Ucrania. Por lo tanto, defendió el avance de las negociaciones sobre el uso de monedas locales entre los países del bloque.

El sábado, los ministros de Hacienda y los presidentes de los bancos centrales del bloque, tras reunirse, anunciaron también el apoyo a la lucha global contra la evasión fiscal y a la tributación de los súper ricos. Este es un tema impulsado también por Lula, que lo está utilizando en su política interna para recuperar su popularidad de cara a las elecciones presidenciales del próximo año. “Se trata de un paso decisivo hacia un sistema fiscal global más inclusivo, justo, eficaz y representativo, una condición necesaria para que los súper ricos de todo el mundo paguen finalmente la parte que les corresponde de impuestos”, declaró el ministro de Hacienda brasileño, Fernando Haddad.

Como se desprende también de la declaración final, apodada la Declaración de Río, será cada vez más crucial para los BRICS el papel del banco del bloque, el Nuevo Banco de Desarrollo, dirigido por la expresidenta de Brasil Dilma Rousseff, como principal motor de financiación de la industrialización del Sur Global. En el documento final, los países del bloque también expresaron su profunda preocupación por la escalada del proteccionismo y las medidas comerciales unilaterales, en referencia a la guerra arancelaria desencadenada por Donald Trump. Entre los temas centrales de la cumbre se encuentran la creación de una gobernanza internacional para el uso ético de la inteligencia artificial, una asociación para la erradicación de las enfermedades socialmente determinadas y la financiación climática con especial atención a los países en desarrollo. La iniciativa se enmarca en una estrategia común también en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la COP30, que se celebrará en Brasil, en Belém, en noviembre.

La ministra brasileña de Medio Ambiente, Marina Silva, anunció ayer durante la cumbre que, para esa fecha, el Gobierno espera poner en marcha el fondo “Bosques tropicales para siempre”. El fondo tiene como objetivo movilizar más de 150.000 millones de dólares para apoyar a 70 países tropicales en la protección de los bosques y la transición ecológica. La ministra subrayó que la financiación deberá proceder de una combinación de recursos públicos y privados, con miras a la justicia climática. Marina Silva criticó la falta de compromisos concretos por parte de las grandes economías mundiales en materia de financiación climática y destacó la necesidad de flujos financieros más constantes, rápidos y suficientes para hacer frente a la crisis climática. Por último, pidió al Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS que revisara sus prioridades e invirtiera más en proyectos relacionados con el clima.

En el ámbito de la política exterior, el tema más controvertido en la reunión de Río de Janeiro fue la condena de Israel y Estados Unidos por los ataques contra las instalaciones nucleares iraníes. A pesar de la ausencia de última hora del presidente iraní Masoud Pezeshkian, la delegación iraní encabezada por Abbas Araghchi había presionado para que los BRICS adoptaran una postura más agresiva, instando a un lenguaje más contundente que el de la nota conjunta difundida por el grupo la semana pasada, en la que se expresaba “profunda preocupación” y se subrayaba la violación del derecho internacional. “Pero, por otro lado, India, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí no quieren conflictos con Estados Unidos. Brasil forma parte del grupo que intenta equilibrar —y suavizar— una posición final”, escribe Eliane Cantanhêde en O Estado de São Paulo.

Al final prevaleció la versión en la que no se menciona ni a Estados Unidos ni a Israel. “Condenamos los ataques militares contra la República Islámica de Irán desde el 13 de junio de 2025, que constituyen una violación del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, y expresamos nuestra profunda preocupación por la consiguiente escalada de la situación de seguridad en Oriente Medio”, reza el texto de la declaración final. Coincidiendo con la cumbre de ayer, la organización no gubernamental StandWithUs Brasil organizó una manifestación para concienciar sobre la violación de los derechos humanos por parte del régimen iraní. En la playa de Ipanema se colocaron horcas con cientos de banderas LGTB y con la inscripción “Irán mata a los homosexuales en las plazas públicas”.

En cuanto a la cuestión de Gaza, en la declaración final ha desaparecido el término genocidio, citado por Lula. Sin embargo, se ha reiterado el compromiso a favor de una solución de dos Estados en la crisis entre Palestina e Israel, basada en negociaciones pacíficas como “único medio” para garantizar la paz y la estabilidad en la región. En relación con la invasión rusa de Ucrania, aunque entre bastidores se habló durante horas de una posible condena al país invadido por su ataque masivo con drones contra Rusia el pasado mes de junio, el texto final de la declaración se suavizó. “Recordamos nuestras posiciones nacionales sobre el conflicto en Ucrania, expresadas en los foros apropiados, incluidos el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de las Naciones Unidas. Acogemos con satisfacción las propuestas pertinentes de mediación y buenos oficios, entre ellas la creación de la Iniciativa Africana de Paz y el Grupo de Amigos para la Paz, destinadas a la resolución pacífica del conflicto mediante el diálogo y la diplomacia. Esperamos que los esfuerzos actuales conduzcan a un acuerdo de paz duradero”, se lee en el texto. En la declaración final, los países miembros del bloque también pidieron una profunda reforma de la ONU, en particular del Consejo de Seguridad, para garantizar una mayor representación de los países en desarrollo.

Por último, en el caso de Brasil, se ha reforzado el eje con la India. Tras la cumbre, el primer ministro Narendra Modi se reunirá con Lula en Brasilia. El acercamiento a la India también está en consonancia con la agenda de integración defendida por el presidente Lula durante la 66.ª Cumbre del Mercosur, que concluyó la semana pasada en Buenos Aires“Es hora de que el Mercosur mire hacia Asia, el centro dinámico de la economía mundial. Nuestra participación en las cadenas de valor globales se beneficiará de unos vínculos más estrechos con Japón, China, Corea, India, Vietnam e Indonesia”, declaró Lula en su intervención en la cumbre, en Argentina.

Tenzin Gyatso, el 14º Dalái Lama, líder espiritual del budismo tibetano y símbolo global de la resistencia pacífica, cumple hoy 90 años en medio de celebraciones espirituales y tensiones políticas renovadas. A pesar de su avanzada edad y estado de salud estable, su presencia sigue siendo central en la causa del Tíbet y su influencia espiritual se mantiene viva entre millones de seguidores en el exilio y en la región autónoma del Tíbet, controlada por China.

Pero es su postura sobre la reencarnación —el proceso por el cual, según el budismo tibetano, un lama puede renacer para continuar su misión espiritual— lo que podría desencadenar un enfrentamiento geopolítico directo entre Dharamsala y Beijing.

Un anuncio con implicaciones políticas

Desde hace varios años, el Dalái Lama ha reiterado que podría no reencarnarse o que, de hacerlo, lo haría fuera de China, posiblemente en India o en otro país libre. Esta afirmación desafía abiertamente los intentos del régimen chino de controlar el proceso de sucesión, tal como ocurrió en 1995 con el Panchen Lama —la segunda figura más importante del budismo tibetano—, cuyo verdadero sucesor designado por el Dalái Lama fue desaparecido por Beijing, que impuso a su propio candidato.

«Si el pueblo tibetano lo desea, puedo elegir no reencarnar», ha dicho el líder espiritual en entrevistas pasadas. “Si hay una reencarnación, será en un país libre”.

China se prepara para imponer su propio “Dalái Lama”

El gobierno chino, que considera al Dalái Lama un «separatista peligroso», ha reiterado que la reencarnación debe producirse bajo la aprobación del Partido Comunista. Según una normativa adoptada en 2007, todos los tulkus (reencarnaciones de lamas) deben contar con el aval de Beijing para ser reconocidos legalmente.

Los analistas internacionales advierten que China prepara su propia designación del próximo Dalái Lama como parte de una estrategia para «sinizar» el budismo tibetano y debilitar al gobierno tibetano en el exilio.

Celebración bajo vigilancia y tensión

Mientras en Dharamsala —sede del gobierno tibetano en el exilio— se realizan oraciones, rituales y expresiones de afecto de monjes, fieles y líderes mundiales, dentro del Tíbet continental las celebraciones están fuertemente vigiladas o directamente prohibidas. Los informes de organizaciones como Human Rights Watch y Free Tibet indican que muchos ciudadanos tibetanos enfrentan sanciones por compartir mensajes de felicitación o imágenes del Dalái Lama en redes sociales.

Una figura global en la encrucijada del siglo XXI

Premio Nobel de la Paz en 1989, el Dalái Lama ha dedicado gran parte de su vida a promover la compasión, el diálogo interreligioso y la autonomía pacífica del Tíbet, sin pedir su independencia total. Su figura ha sido recibida con honores en democracias de todo el mundo, pero también con cautela diplomática por temor a represalias económicas de China.

A sus 90 años, sigue siendo un referente moral para millones de personas, pero su sucesión —más que una cuestión teológica— se ha convertido en una pulseada geopolítica que pondrá a prueba la legitimidad espiritual frente al poder autoritario de un Estado.

El desenlace del proceso de reencarnación será crucial no solo para el futuro del budismo tibetano, sino para el equilibrio entre espiritualidad, soberanía y control en una región que sigue clamando por su identidad.

Vía Clarin

La Base Naval de la Bahía de Guantánamo, ubicada en la costa sureste de Cuba, se ha consolidado como una pieza clave de la proyección militar y migratoria de Estados Unidos en el Caribe. Fundada en 1903 bajo un tratado bilateral entre Washington y el naciente Estado cubano, Guantánamo es hoy la instalación militar estadounidense más antigua en territorio extranjero y la única en funcionamiento dentro de un país comunista.

Historia y control permanente

La presencia de EE.UU. en la zona comenzó en 1898, durante la Guerra hispano-cubano-estadounidense, y se formalizó cuatro años más tarde con un arrendamiento que otorgó “control completo y jurisdicción” sobre la bahía a las autoridades estadounidenses. Cuba, no obstante, mantuvo la soberanía formal sobre el territorio, aunque desde la Revolución de 1959, el régimen castrista ha rechazado la presencia estadounidense en la zona.

Desde entonces, Guantánamo ha resistido el paso de décadas como enclave militar, punto de operaciones logísticas, centro de entrenamiento y, desde 2002, como prisión de alta seguridad para sospechosos de terrorismo.

Migración y seguridad nacional

En enero de 2025, el presidente Donald Trump ordenó la ampliación de las instalaciones migratorias en Guantánamo para albergar hasta 30.000 migrantes indocumentados, como parte de una nueva política de contención regional. La medida ha reavivado el debate sobre el uso de la base, que ya en el pasado fue utilizada para procesar y retener migrantes haitianos y cubanos.

El área está completamente separada del resto del territorio cubano por una franja fortificada, conocida como la “Cortina de Cactus”, una barrera natural de opuntias (cactus) plantada por las fuerzas cubanas en la década de 1960.

Geopolítica y crítica internacional

Guantánamo tiene un valor estratégico por su ubicación entre el Canal de Panamá, el Golfo de México y el Atlántico, lo que le otorga capacidad de monitoreo y despliegue rápido en América Central, el Caribe y el norte de Sudamérica.

Sin embargo, el centro de detención dentro de la base ha sido objeto de fuertes críticas desde su apertura tras los atentados del 11 de septiembre. Diversos organismos internacionales han denunciado violaciones a los derechos humanos, detenciones arbitrarias sin juicio y tratos inhumanos, convirtiendo a «Guantánamo» en un símbolo global de controversia legal y política.

A pesar de los cuestionamientos, ningún gobierno estadounidense ha logrado cerrar la prisión ni revertir el control sobre el enclave, que continúa siendo un instrumento flexible para los intereses de seguridad nacional de Washington.

Vía Infobae

Una nueva controversia sacude a Bolivia en los últimos meses del mandato de Luis Arce. Dos de sus hijos menores, Rafael y Camila Arce Mosqueira, están en el centro de un escándalo de presunto tráfico de influencias tras revelarse que accedieron a créditos bancarios por más de 9 millones de dólares, permisos ambientales extraordinarios y una obra pública cercana a una propiedad de su proyecto agropecuario en Santa Cruz.

Según documentos obtenidos por fiscales y publicados por medios nacionales y la plataforma de periodismo investigativo Connectas, los hijos del presidente recibieron entre 2021 y 2022 seis préstamos del Banco Ganadero para impulsar una hacienda llamada Adán y Eva, pese a no contar con experiencia empresarial previa ni trayectoria en el rubro agrícola. A esto se suman permisos acelerados de la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT) para ampliar desmontes en un área con restricciones ecológicas y la construcción de un puente financiado por el Estado a escasos 15 kilómetros del predio, inaugurado en marzo de este año.

La situación ha generado una ola de cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos y el posible favorecimiento a familiares del mandatario. Imágenes satelitales revelan que más de 180 hectáreas del predio fueron deforestadas en 2024, pese a estar vigente una prohibición nacional de quemas por incendios forestales que afectaron a millones de hectáreas.

El presidente Arce defendió públicamente los créditos obtenidos por sus hijos, afirmando que se otorgaron con base en la “solvencia del proyecto” y minimizó los cuestionamientos ambientales al señalar que la tierra “ya tenía cultivos”. Sin embargo, la Fundación Tierra, especializada en temas agroambientales, advirtió que podría tratarse de un caso de tráfico de influencias y pidió una “investigación transparente e imparcial”.

El Banco Ganadero, por su parte, se limitó a declarar que sus operaciones responden a criterios técnicos y se mantuvo al margen del debate. Sin embargo, una investigación del periódico El País reveló que el fondo de pensiones estatal invirtió más de 1.000 millones de dólares en el banco durante los tres años posteriores a la entrega de los créditos, sin que el Gobierno ni la entidad hayan desmentido esa información.

Además del respaldo financiero y logístico, el caso expone posibles violaciones de normativas ambientales y uso discrecional de fondos públicos. La Unidad de Proyectos Especiales del Ministerio de la Presidencia financió el puente que conecta con la propiedad de los Arce Mosqueira, sin que se justifique su impacto estratégico en la red vial nacional.

Diversos legisladores han pedido investigaciones. El diputado Enrique Urquidi presentó una denuncia ante el Viceministerio de Transparencia, mientras que la senadora Cecilia Requena calificó el caso como “un escándalo redondo de devastación y corrupción en medio del desastre ecológico de Bolivia”.

Este nuevo episodio se suma a las denuncias previas contra el hijo mayor del mandatario, Luis Marcelo Arce, señalado por su participación informal en negociaciones con empresas extranjeras interesadas en la industrialización del litio.

Luis Arce —quien ya anunció que no buscará la reelección ni una curul en el Senado— enfrenta una abrupta caída en su popularidad, una economía estancada y ahora una creciente indignación ciudadana por los negocios de sus hijos, que podrían marcar el cierre de su mandato con un serio cuestionamiento ético y político.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top