Morfema Press

Es lo que es

DBuford

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, condenó enérgicamente la ofensiva aérea lanzada por Israel contra territorio iraní y ofreció actuar como mediador para evitar una mayor escalada del conflicto, según informó este viernes el Kremlin.

Tras mantener conversaciones telefónicas por separado con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, Putin expresó su “condena a las acciones de Israel, que violan la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional”, subrayó el comunicado oficial.

El mandatario ruso manifestó a Netanyahu su “disposición para ofrecer servicios de mediación con el fin de evitar un agravamiento de las tensiones”, al tiempo que advirtió que la situación actual representa “un riesgo de consecuencias desastrosas para toda la región”.

Horas antes, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ya había rechazado los ataques calificándolos de “agresión militar no provocada contra un Estado soberano, miembro de la ONU, sus ciudadanos, ciudades pacíficas dormidas e infraestructura nuclear”. Moscú pidió a la comunidad internacional no ignorar lo que considera “actos de agresión que amenazan la paz y socavan la seguridad regional y global”.

El momento del ataque ha sido considerado por Moscú como particularmente cínico, al coincidir con una reunión de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y a pocos días de una nueva ronda de negociaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos.

Ante el deterioro de la situación, la Embajada de Rusia en Israel instó a sus ciudadanos a evitar viajar al país y recomendó a quienes ya se encuentran allí que abandonen el territorio si es posible. Misiones diplomáticas rusas en Irán y Egipto también emitieron alertas de viaje.

Las aerolíneas rusas Aeroflot y Red Wings cancelaron vuelos y modificaron rutas en el Medio Oriente debido al cierre de espacios aéreos y preocupaciones de seguridad. La agencia de aviación civil de Rusia, Rosaviatsia, prohibió temporalmente a todas las aerolíneas rusas sobrevolar los espacios aéreos de Israel, Irán, Irak y Jordania hasta el 26 de junio.

Por su parte, el primer ministro israelí justificó la operación militar, denominada “León Ascendente”, como un esfuerzo para “revertir la amenaza iraní contra la supervivencia misma de Israel”, y advirtió que la campaña podría extenderse durante “muchos días”.

AFP

La decisión apunta a que los arrestos masivos de inmigrantes están perjudicando a la industria agrícola y a la hotelería y además lastrando la popularidad del mandatario republicano.

El Gobierno del presidente estadounidenseDonald Trump ha decidido pausar su campaña de redadas a discreción contra migrantes en determinados ámbitos ante su aparente preocupación por la creciente impopularidad de estos métodos, según adelantó este viernes (13.06.2025) la prensa local.

Según un correo electrónico al que tuvo acceso el diario The New York Times y la confirmación de funcionarios estadounidenses, el Ejecutivo ordenó al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que pause las batidas que afectan a la industria agrícola y a la hostelería.

La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, confirmó en un comunicado que se obedecerán «las instrucciones del presidente» y que la cartera seguirá «trabajando para sacar de las calles de Estados Unidos a los peores delincuentes extranjeros ilegales».

La decisión apunta a que esta campaña de arrestos a discreción para tratar de deportar a inmigrantes a gran escala está perjudicando a industrias y a circunscripciones electorales cuyo apoyo Trump quiere conservar de cara a las legislativas del año próximo.

Las nuevas instrucciones se transmitieron a ICE en un correo electrónico enviado este pasado jueves en el que se pide que se «suspendan todas las investigaciones/operaciones de cumplimiento de la ley en centros de trabajo en sector de agricultura (incluyendo acuicultura y plantas empacadoras de carne), restaurantes y hoteles”.

Estas nuevas directrices llegan a su vez tras más de una semana de intensas protestas en Los Ángeles contra esta política migratoria y de que el propio Trump admitiera de que las redadas parecen estar afectando al sector agrícola, que en estados como California, donde se han intensificado las batidas, dependen casi exclusivamente de la mano de obra inmigrante.

Desde su retorno a la Casa Blanca en enero, Trump ha implementado una agresiva política de mano dura contra la inmigración y responsables de su Gabinete mantuvieron recientemente una reunión con la cúpula de ICE para ordenarles que llevaran a cabo 3.000 arrestos al día, un mandato que parece estar detrás de la intensificación de las redadas.

DW

Por Andrés Cañizález en DDC

Difícilmente la condena de la Corte Suprema de Justicia en Argentina sacará a la expresidenta del tablero político, pero sin duda simboliza el ocaso de su trayectoria

En 1995, Cristina Fernández de Kirchner dio el salto a la política nacional de Argentina al ser electa senadora por Santa Cruz, donde junto a su esposo, Néstor Kirchner (fallecido en 2010), había establecido un feudo político y riqueza personal. Tenía 42 años. En las tres décadas siguientes ascendió hasta ser una figura determinante en su país, una trayectoria que parece cerrarse ahora.

Fue mandataria en dos períodos consecutivos entre 2007 y 2015, y recibió la banda presidencial de su esposo, quien fue jefe de Estado entre 2004 y 2007. Luego fue vicepresidenta por decisión propia haciendo binomio con Alberto Fernández, presidente entre 2019 y 2023. Ella misma confesó lo nombró como candidato y se reservó la segunda posición, con lo cual presidió el Senado de Argentina.

Antes de llegar a las máximas instancias del poder, Cristina Fernández de Kirchner fue diputada provincial cuando su esposo era gobernador en Santa Cruz, a inicios de los 90, y senadora y diputada nacional en distintos momentos.

Este resumen apretado de cargos no refleja del todo el poder del que gozó CFK, como la identifican los argentinos. Su influencia en el sistema de Justicia, con la designación de jueces, y el control que alcanzó con ella la corriente del kirchnerismo sobre el histórico Peronismo argentino, tal vez ejemplifiquen mejor el ejercicio del poder de esta mujer que, a los 72 años, ha sido condenada y terminará sin libertad.

La Corte Suprema de Justicia de Argentina confirmó este 10 de junio la condena contra la expresidenta en la causa conocida como «Vialidad», por administración fraudulenta en la adjudicación de 51 obras públicas en Santa Cruz entre 2003 y 2015, a favor del empresario Lázaro Báez.

La sentencia, ratificada por unanimidad, impone seis años de prisión, inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos y el decomiso de 84.000 millones de pesos (unos 70 millones de dólares) por el perjuicio al Estado. Este fallo, que implica que CFK no podrá ser candidata en futuras elecciones, marca un hito en la lucha contra la corrupción en este país sudamericano.

Hace una década, el expresidente peronista Carlos Saúl Menem (1989-1999) fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión por el delito de peculado, relacionado con el pago de sobresueldos a funcionarios durante su Gobierno. La condena fue confirmada por la Corte Suprema, pero Menem no cumplió prisión efectiva debido a su fallecimiento en 2021, antes de que se resolviera completamente su recurso de apelación.

En la causa «Vialidad», iniciada por la justicia en 2016, al año siguiente de que CFK dejara la Presidencia, la decisión de este 10 de junio es ya un fallo definitivo, con lo cual Fernández de Kirchner será la primera exjefe de Estado con privación de libertad por corrupción en la historia del país.

El fallo del máximo tribunal terminó echando por tierra lo que se proyectaba como una estrategia de CFK para ganar inmunidad. Sorpresivamente, una semana antes, el 3 de junio, dijo que se postularía como candidata a legisladora provincial, al ser entrevistada en una canal de televisión afín.

Esa idea de candidatura de CFK para un cargo provincial, que en términos institucionales era bastante menor al de sus roles anteriores como presidenta, vicepresidenta y senadora, fue presentada por el diario partidario Página 12 como una «decisión estratégica» para revitalizar al peronismo en la provincia de Buenos Aires, que constituye el corazón electoral de este movimiento, entre cuyas corrientes figura el kirchnerismo.

A propósito de esta decisión de la expresidenta, el analista Marcos Novaro, consejero académico de la fundación CADAL, aseguró a DIARIO DE CUBA que CFK «no confía en nadie más» para conducir el peronismo, lo que explicaba su negativa a dar un paso al costado. Tras el fallo de la Corte Suprema, y estando inhabilitada, CFK deberá necesariamente delegar y compartir la conducción de un peronismo que ya dio muestras de reanimarse en torno a su figura apenas se conoció la decisión judicial.

Sin embargo, para la mayoría de los argentinos, según una encuesta de la firma DC Consultores, parece estar extendida la percepción de que «la gente se cansó» del kirchnerismo.

La irrupción de La Libertad Avanza, de Milei, ha puesto al peronismo contra las cuerdas, según la lectura de diversos analistas, y esto se pondrá a prueba tanto en las elecciones de la provincia de Buenos Aires de septiembre como en las de carácter nacional de medio término para octubre. También está por verse si una narrativa de victimización en torno a CFK moviliza al peronismo de base.

Para otros observadores políticos, en cambio, lo que ha estado en el fondo para Fernández de Kirchner, más que la proyección política, es la evasión de responsabilidades judiciales. Desde fines de 2024 hace frente a una seguidilla de decisiones en el sistema de Justicia.

El 5 de diciembre de 2024, la Corte Suprema de Justicia decidió que CFK fuera a juicio oral para establecer si con la firma de un acuerdo de cooperación judicial con Irán en 2013, impulsado supuestamente para esclarecer el atentado contra una mutual judía de Buenos Aires en 1994, en realidad pretendía liberar de culpas a Teherán, como sostiene la Justicia argentina.

Antes, a mediados de noviembre de 2024, la Cámara Federal de Casación Penal, el tribunal que revisa todas las causas de la justicia penal federal en Argentina, había ratificado la condena contra la expresidenta en la causa «Vialidad», al considerarla autora penalmente responsable del delito de «administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública».

Adicionalmente, el 6 de diciembre de 2024 un tribunal federal decidió que Cristina Fernández de Kirchner y 74 imputados comenzarán a ser juzgados el 6 de noviembre de 2025 por la causa conocida como los «cuadernos de las coimas», donde decenas de empresarios admitieron haber pagado sobornos para mantener sus contratos de obras públicas, y otros funcionarios aceptaron que los habían pagado.

Esta suerte de tormenta perfecta de la Justicia argentina sobre la mujer más poderosa del país en los últimos 40 años de democracia, parece que será el signo que caracterizará el fin de su carrera política.

Vía La Verdad

El Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) denunció este viernes 13 de junio una campaña de persecución, hostigamiento y criminalización contra personas dedicadas a levantar, analizar y difundir información estadística relevante para comprender la economía nacional.

A través de un comunicado, la organización advirtió que estos ataques afectan principios democráticos fundamentales y obstaculizan la comprensión de la realidad económica del país.

“La labor de estos profesionales es esencial para diseñar políticas públicas basadas en evidencia, el fortalecimiento de la transparencia institucional y el ejercicio del derecho ciudadano a estar informado”, señaló el OVF.

La organización aclaró que las personas recientemente detenidas, cuyos nombres no fueron mencionados en el texto, no forman parte de su estructura, aunque sí han colaborado en algunas ocasiones de forma consultiva y sin relación formal o permanente.

“El Observatorio no diseña ni ejecuta políticas económicas. Su labor se limita al levantamiento, análisis y divulgación de información estadística sobre la economía venezolana, con el objetivo de fomentar el debate técnico y académico”, añadió el OVF.

También reiteró su compromiso con la libertad académica, la integridad profesional y el acceso libre a la información. “Instamos a las autoridades a cesar cualquier acción que limite el ejercicio técnico y científico de quienes trabajan por una Venezuela mejor informada y más justa”, concluyó el escrito.

El pronunciamiento se produjo luego de denuncias en redes sociales sobre la desaparición del economista Daniel Cadenas y del administrador Gerardo Cacique.

Según testimonios difundidos por allegados, Cacique habría sido detenido el 11 de junio al salir de un gimnasio en Caracas. El paradero de ambos es desconocido hasta el momento.

Estos hechos ocurren un día después de que se reportara la detención del también economista Rodrigo Cabezas, exministro de Finanzas durante el gobierno de Hugo Chávez, por parte de funcionarios del Sebin la noche del jueves 12 de junio en Maracaibo.

Por Thomas L. Friedman

El ataque israelí a gran escala contra la infraestructura nuclear de Irán el viernes debe añadirse a la lista de guerras decisivas y trascendentales que han remodelado Oriente Medio desde la Segunda Guerra Mundial y que solo se conocen por sus fechas: 1956, 1967, 1973, 1982, 2023 y ahora 2025.

Es demasiado pronto, y los posibles resultados son tan múltiples, como para decir cómo cambiará el juego de naciones en Oriente Medio por el conflicto entre Israel e Irán de 2025. Lo único que diría ahora es que tanto la posibilidad más optimista -que esto ponga en marcha una serie de dominós que terminen con el derrocamiento del régimen iraní y su sustitución por otro más decente, secular y consensuado- como la posibilidad más pesimista -que incendie toda la región y arrastre a Estados Unidos- están sobre la mesa.

Entre estos dos extremos existe aún una posibilidad intermedia -una solución negociada-, pero no por mucho tiempo. El presidente Trump ha utilizado hábilmente el ataque israelí para decir, en efecto, a los iraníes: “Sigo dispuesto a negociar un fin pacífico para vuestro programa nuclear y quizá os convenga daros prisa, porque mi amigo Bibi está L-O-C-O. Estoy esperando vuestra llamada”.

Dada esta amplia gama de posibilidades, lo mejor que puedo ofrecer a quienes siguen la situación desde casa son las variables clave que voy a seguir para determinar cuál de ellas —o alguna otra que no puedo prever— es el resultado más probable.

Primero: lo que hace tan profundo este conflicto entre Irán e Israel es la promesa de Israel de continuar la lucha esta vez hasta eliminar la capacidad de Irán para fabricar armas nucleares, de una forma u otra.

Irán lo ha provocado, acelerando enormemente el enriquecimiento de uranio hasta alcanzar un nivel cercano al necesario para fabricar armas. Había comenzado a disimular agresivamente esos esfuerzos hasta tal punto que incluso la Agencia Internacional de Energía Atómica declaró el jueves que Irán no estaba cumpliendo con sus obligaciones de no proliferación nuclear, la primera vez que la agencia lo declara en 20 años. Israel ha apuntado con su arma al programa nuclear iraní varias veces en los últimos 15 años, pero cada vez, ya fuera por presión de Estados Unidos o por las dudas de su propio ejército, se echó atrás en el último momento, por lo que es imposible exagerar lo que está sucediendo hoy.

Segundo: la gran pregunta técnica que me planteo es si el bombardeo israelí de las instalaciones de enriquecimiento nuclear iraníes, como Natanz, que están enterradas a gran profundidad, provocó una onda expansiva suficiente como para dañar los amortiguadores de las centrifugadoras utilizadas para enriquecer uranio y dejarlas inoperativas, al menos durante un tiempo. Como mínimo, hay que suponer que el ataque israelí bombardeó las entradas a las instalaciones subterráneas para ralentizar su trabajo. El portavoz del ejército israelí dijo que Israel infligió daños importantes a Natanz, la mayor instalación de enriquecimiento de Irán, pero no está tan claro cómo podría haberse visto afectada Fordow, otra instalación de enriquecimiento, si es que lo ha sido.

Si Israel consigue dañar el proyecto nuclear iraní lo suficiente como para obligar a detener, al menos temporalmente, sus operaciones de enriquecimiento, eso supondría sin duda una importante victoria militar para Israel, lo que justificaría la operación.

Tercero: lo que realmente me interesa tanto es el impacto que este conflicto podría tener en la región, en particular la influencia maligna que Irán ejerce desde hace mucho tiempo sobre Irak, Líbano, Siria y Yemen, donde Teherán ha alimentado y armado a milicias locales para controlar indirectamente esos países y garantizar que nunca avancen hacia gobiernos consensuados prooccidentales.

Eliminar la mano de Irán del cuello de estos regímenes, que comenzó con la decisión del primer ministro Benjamin Netanyahu de decapitar y paralizar la milicia Hezbollah de Irán, ya ha dado sus frutos en el Líbano y Siria, donde han tomado el poder nuevos líderes pluralistas. Por desgracia, ambos se encuentran todavía en una situación frágil, pero tienen una esperanza -también en Irak- que antes no existía. Y su escape de la esfera de influencia de Irán ha sido muy popular entre su pueblo.

Cuarto: Una de las cosas que siempre me ha llamado la atención de Netanyahu es su perspicacia estratégica como actor en el escenario regional y su incompetencia estratégica como actor local frente a los palestinos. Esto se debe a que, como actor regional, su mente está en gran medida libre de limitaciones ideológicas y políticas. Pero como actor local en Gaza, por ejemplo, su toma de decisiones no solo está influenciada, sino dominada por sus necesidades personales de supervivencia política, su compromiso ideológico de impedir un Estado palestino bajo cualquier condición y su dependencia de la derecha radical israelí para mantenerse en el poder. Por lo tanto, ha empantanado al ejército israelí en las arenas movedizas de Gaza -un desastre moral, económico y estratégico- sin ningún plan para salir de allí.

Quinto: si se pregunta cómo podría afectar este conflicto a sus inversiones para la jubilación, lo que hay que vigilar más de cerca es si Irán intenta desestabilizar la administración Trump tomando medidas para elevar deliberadamente el precio del petróleo a niveles estratosféricos y provocar inflación en Occidente. Por ejemplo, Irán podría hundir un par de petroleros o gaseros en el estrecho de Ormuz o llenarlo de minas marinas, bloqueando así las exportaciones de petróleo y gas. Solo esa posibilidad ya está haciendo subir los precios del petróleo.

Sexto: ¿Cómo es posible que la inteligencia israelí sobre Irán sea tan buena que haya localizado y asesinado a sus dos principales líderes militares, por no hablar de otros altos mandos? Por supuesto, el Mossad y el cibercomando de la NSA israelí, la Unidad 8200, son muy buenos en lo que hacen. Pero si quieres conocer su verdadero secreto, ve la serie Teherán en Apple TV+. Ficcionaliza el trabajo de un agente del Mossad israelí en Teherán. Lo que se aprende de esa serie, que también es cierto en la vida real, es cuántos funcionarios iraníes están dispuestos a trabajar para Israel debido al odio que sienten hacia su propio Gobierno. Esto claramente facilita a Israel el reclutamiento de agentes en los más altos niveles del Gobierno y el ejército iraníes.

Esta realidad no solo reporta beneficios de primer orden, como la precisión de los objetivos del ataque del viernes, sino que también supone una ventaja de segundo orden para Israel: cada vez que los líderes militares y políticos iraníes se reúnen para planificar operaciones contra Israel, cada uno de ellos tiene que preguntarse si la persona sentada a su lado es un agente israelí. Esto ralentiza mucho la planificación y la innovación.

A esto hay que añadir el hecho de que el líder supremo de Irán acaba de ver asesinados a sus dos generales más importantes: el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria. Sin duda, es consciente de que Israel podría eliminarlo. Por lo tanto, hay que suponer que se encuentra escondido en algún búnker, lo que también debe ralentizar la toma de decisiones.

Séptimo: si Israel fracasa en este empeño -y por fracaso me refiero a que el régimen iraní resulte herido pero siga siendo capaz de reconstituir su capacidad para fabricar un arma nuclear e intentar controlar las capitales árabes-, podría significar una guerra de desgaste entre los dos ejércitos más poderosos de la región. Esto haría que la región fuera aún más inestable que nunca, agravando las crisis petroleras y posiblemente provocando que Irán arremeta contra los regímenes árabes proestadounidenses y las fuerzas estadounidenses en la zona. Eso no dejaría otra opción a la Administración Trump que intervenir, probablemente con el objetivo no solo de poner fin a esa guerra, sino de acabar con el régimen iraní. Entonces, quién sabe lo que pasaría.

Por último, a diferencia de lo que ha ocurrido en Gaza, Israel ha hecho todo lo posible por evitar la muerte de un gran número de ciudadanos iraníes, porque, en última instancia, Israel quiere que descarguen su ira contra su régimen por malgastar tantos recursos en la construcción de un arma nuclear, y no contra Israel.

En un vídeo grabado en inglés poco después del ataque, Netanyahu se dirigió directamente al pueblo iraní: “No os odiamos. No sois nuestros enemigos. Tenemos un enemigo común: un régimen tiránico que os pisotea. Durante casi 50 años, este régimen os ha robado la oportunidad de una vida mejor”.

Los iraníes no se van a sentir inspirados por Netanyahu, pero no cabe duda de que este ya era un régimen impopular y no se puede predecir lo que puede pasar ahora que ha sido humillado militarmente por Israel. Hace solo tres años, el régimen clerical iraní detuvo a más de 20 mil personas y mató a más de 500, algunas de ellas ejecutadas, en un intento por sofocar un levantamiento popular que estalló después de que la “policía moral” del régimen detuviera a Mahsa Amini, una mujer de 22 años, por no cubrirse completamente el cabello con el velo obligatorio. Murió bajo custodia.

De cara al futuro, las dos lecciones más importantes que se pueden extraer de la historia son: los regímenes como el de Irán parecen fuertes hasta que dejan de serlo, por lo que pueden caer rápidamente. Y en Oriente Medio, lo contrario de la autocracia no es necesariamente la democracia. También puede ser un desorden prolongado. Por mucho que me gustaría ver derrocado a este Gobierno, hay que tener cuidado con los pilares que caen.

Por Leonardo Coutinho

El atentado contra el senador colombiano Miguel Uribe Turbay, en Bogotá, representa mucho más que un intento de asesinato. Forma parte de un conjunto de actos violentos que no se aplican solo a Colombia.

Se trata de una señal clara y alarmante de que el crimen organizado no se conforma con solo corromper instituciones. Estas organizaciones no renuncian a ejercer su poder de voto a través del plomo.

La violencia contra los políticos no es aleatoria: es selectiva, estratégica y tiene como objetivo condicionar el sistema político según los intereses de las redes criminales. Utilizan la corrupción, la infiltración, el terrorismo y los asesinatos selectivos. Quien no puede ser cooptado tiene su destino marcado.

El caso de Uribe, que es un precandidato de derecha a la presidencia de Colombia, nos remite inevitablemente al atentado a Jair Bolsonaro en 2018.

Aunque envuelto en controversias sobre la motivación del intento de asesinato, el episodio evidenció la fragilidad de las instituciones ante actos violentos con repercusiones políticas inmediatas. Como mínimo, reveló cuánto la inestabilidad y el miedo pueden ser explotados electoralmente.

Aunque oficialmente el agresor haya actuado solo, hay señales que sugieren una red de protección al criminal, como una defensa pagada por anónimos y una capacidad logística utilizada por el criminal que no coincidía con sus condiciones financieras.

En Brasil, el ejemplo paradigmático de esta articulación entre crimen y política fue protagonizado por el PCC. En 2002 y, sobre todo, en 2006, en plena carrera electoral, la facción organizó olas de ataques que paralizaron São Paulo.

La primera vez, planearon volar la Bolsa de Valores de São Paulo con un coche bomba. Las interceptaciones telefónicas permitieron a los policías no solo frustrar el atentado, sino también comprender los objetivos. El PCC tenía candidatos favoritos y quería interferir sobre todo en las elecciones estatales de ese año.

En 2006, el PCC paralizó São Paulo. A través de cientos de actos de terrorismo, la organización se enfrentó al Estado con el objetivo de minar la confianza en los candidatos del PSDB, José Serra, que disputaba el gobierno de São Paulo, y Geraldo Alckmin, que se presentaba a la presidencia de la República.

Lejos de ser acciones caóticas, se trataba de movimientos racionales, con objetivos políticos: presionar por beneficios carcelarios, probar la capacidad de reacción del Estado y, principalmente, interferir en la percepción del elector sobre la seguridad pública. El voto, en este contexto, se convierte en una respuesta condicionada al miedo.

América Latina: entre crimen y poder político

En Ecuador, la ejecución del candidato Fernando Villavicencio en 2023 fue un acto ejemplar, en su peor sentido. Él se atrevió a denunciar el narcotráfico y su infiltración en el Estado y pagó con su vida. El asesinato no solo silenció su voz crítica, sino que intimidó a otros posibles liderazgos. El poder del voto del crimen es multiplicador.

América Latina vive una convergencia perversa entre crimen, terrorismo y política. El expresidente Álvaro Uribe (que a pesar del apellido común, no tiene relación de parentesco) sobrevivió a casi cuatro decenas de intentos de asesinato perpetrados por narcotraficantes o guerrilleros.

En México, donde los cárteles controlan porciones enteras del país, las elecciones se han convertido en una temporada de caza de candidatos. Solo en 2021, al menos 34 fueron asesinados. El Salvador, Guatemala y Honduras están marcados por la infiltración de pandillas en las estructuras políticas locales, ya sea por cooptación o por eliminación física de adversarios.

Geopolíticamente, la situación es aún más delicada. El fortalecimiento de grupos criminales transnacionales –como el propio PCC y los cárteles mexicanos– los ha conectado con organizaciones terroristas, como Hezbolá, y mafias de Europa, África y Asia. Estas organizaciones se complementan ofreciéndose mutuamente las piezas que faltan para el funcionamiento más eficiente de sus empresas criminales.

Cuanto más frágil es la gobernanza, más fácilmente el crimen llena el vacío institucional, ofreciendo «protección» y servicios básicos, y luego exigiendo fidelidad política.

La frontera entre criminalidad, insurgencia y control de las instituciones del Estado desaparece.

El punto central es que el crimen organizado ya no actúa solo en los márgenes del sistema político. Lo habita, lo influencia y, a veces, lo determina. Cuando elige silenciar candidatos con disparos o cooptar partidos con dinero sucio, está votando y, muchas veces, decidiendo con más eficacia que el ciudadano común. El «voto del crimen» es más pesado que el de cualquier ciudadano.

Ignorar este fenómeno es abrir espacio para que se normalice. Es urgente que las democracias, sobre todo las más jóvenes y vulnerables, construyan mecanismos eficaces de protección a candidatos, blindaje institucional contra la corrupción y, sobre todo, garanticen que el proceso electoral sea expresión de la voluntad popular, no del terror o del soborno.

El atentado contra Miguel Uribe no es un punto fuera de la curva. Es parte de un patrón ascendente que desafía los límites de la democracia e impone una pregunta incómoda: ¿quién, al final, está eligiendo a nuestros líderes en América Latina? ¿La voluntad del elector o, cada vez más, la de los criminales?

Leonardo Coutinho escribe semanalmente, desde Washington, D.C

Tras los masivos ataques israelíes contra instalaciones nucleares iraníes, Hezbolá ha advertido sobre una grave escalada regional que “cruza todas las líneas rojas”, pero ha dejado claro que, por el momento, no tiene intención de abrir un nuevo frente de guerra contra Israel.

En un comunicado difundido este viernes, el grupo chiita respaldado por Irán calificó la ofensiva israelí como una “escalada flagrante” realizada “con pleno respaldo y protección de Estados Unidos”, y aseguró que se mantiene en máxima alerta.

“Hezbolá está comprometido con el acuerdo de alto al fuego, aunque Israel no ha respetado dicho compromiso durante el período reciente”, señaló un vocero del grupo. “Continúa matando, asesinando y atacando zonas, incluyendo incursiones en aldeas fronterizas y manteniéndose en los cinco puntos”.

El grupo también defendió el programa nuclear de Irán, asegurando que tiene fines pacíficos y energéticos, y elogió la “máxima moderación” mostrada por Teherán. “Este ataque no debilitará a Irán, sino que fortalecerá su determinación de defender su soberanía y seguridad”, afirmó el comunicado.

La posición de Hezbolá cobra especial relevancia en un momento en que el ejército israelí ha movilizado reservistas para reforzar sus defensas en todo el país, especialmente en la frontera norte. Según informes internacionales, más de 200 aviones de combate israelíes, junto a drones, participaron en los bombardeos que afectaron alrededor de 100 sitios iraníes, incluyendo la instalación nuclear de Natanz.

Sin embargo, fuentes citadas por Reuters indican que Hezbolá “no iniciará un ataque propio contra Israel en represalia por el bombardeo”, reflejando el desgaste que ha sufrido el grupo desde el inicio de la guerra en Gaza y los enfrentamientos previos en el sur del Líbano.

Mientras tanto, los hutíes de Yemen, también aliados de Irán, se mantienen como el actor más activo en esta confrontación, lanzando misiles balísticos contra Israel. En respuesta, la aviación israelí ha ejecutado bombardeos periódicos sobre Yemen, incluyendo ataques al aeropuerto internacional de Saná.

A medida que aumentan las tensiones, y con Irán reafirmando que continuará su programa de enriquecimiento de uranio, los analistas advierten sobre el riesgo de una nueva guerra regional multifrontal, similar a la que estalló en el primer año del conflicto con Hamas en Gaza.

Vía The Economist

Israel y Estados Unidos ofrecen una dura elección: rendirse o colapsar

Ali Jamenei, el líder supremo de Irán, prometió que Israel enfrentaría un «castigo severo «. Pero su primer intento por imponerlo apenas fue una molestia . El viernes por la mañana, Irán lanzó alrededor de 100 drones explosivos contra Israel (algunos fueron desplegados desde Irak para acortar su tiempo de vuelo). Esta fue la respuesta inicial de Irán a una oleada de ataques aéreos israelíes que desmantelaron sus defensas aéreas, dañaron su planta de enriquecimiento nuclear en Natanz y decapitaron a su ejército.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) inicialmente indicaron a los ciudadanos que permanecieran cerca de los refugios antiaéreos. Parecía una repetición de abril de 2024, cuando Irán envió una oleada similar de drones de baja velocidad hacia Israel. En aquel entonces, también añadió decenas de misiles de crucero y balísticos, que vuelan mucho más rápido; todos estaban programados para impactar simultáneamente. Este ataque estratificado pretendía desbordar las defensas aéreas israelíes.

Sin embargo, esta vez no hubo misiles. Las Fuerzas de Defensa de Israel levantaron la orden de confinamiento alrededor de las 11 de la mañana y afirmaron haber interceptado todos los drones, la mayoría sobre el espacio aéreo sirio y jordano. No se reportaron heridos ni daños en Israel. La primera ronda había terminado.

No será el último . Israel ha prometido nuevas oleadas de ataques durante «tantos días como sean necesarios «, en palabras de Binyamin Netanyahu, primer ministro de Israel. Rafael Grossi, director de la agencia nuclear de la ONU, dijo después del ataque inicial que la instalación de Natanz había sido «impactada» y que no se reportaron daños en la planta de enriquecimiento de Irán en Fordow ni en su instalación de procesamiento de uranio en Isfahán. Ambas están presumiblemente en la lista de objetivos de Israel. Una segunda ronda de ataques el viernes por la tarde golpeó Shiraz, Tabriz y otras ciudades. Aunque Israel insiste en que su objetivo es paralizar el programa nuclear de Irán, su verdadero objetivo parece ser desestabilizar la república islámica.

Irán querrá contraatacar, tanto para vengar a un régimen humillado como para obligar a Israel a detenerse . Sin embargo, tiene pocas opciones válidas. Si su respuesta es demasiado débil, no disuadirá a Israel; si es demasiado fuerte, podría arrastrar a Estados Unidos a la guerra . Eso solo agravaría la amenaza para el régimen, que no se ha visto tan vulnerable desde la década de 1980, cuando libró una larga guerra contra el Irak de Saddam Hussein.

La opción menos arriesgada es llevar a cabo nuevos ataques con misiles y drones. Puede que las Fuerzas de Defensa de Israel hayan repelido el primer ataque iraní, pero su suerte —y su suministro de interceptores— no durará eternamente. Irán puede intentar debilitar sus defensas. Si dispara suficientes misiles contra suficientes objetivos, algunos lo conseguirán.
Sin embargo, la República Islámica se enfrentará a su propio desgaste . Los drones son abundantes, pero fáciles de repeler. Sin embargo, el arsenal iraní, de unos 3.000 misiles balísticos, no puede reemplazarse rápidamente (y no todos tienen el alcance suficiente para alcanzar Israel). Solo pueden lanzarse desde un número limitado de depósitos fijos y lanzadores móviles.

La primera ronda de ataques israelíes parece haber causado daños en dichas instalaciones. También mató al general Amir Ali Hajizadeh, el principal misilista del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). Esto podría explicar por qué Irán no lanzó ningún misil en su primera represalia.

En años anteriores, Irán no habría dependido únicamente de su fuerza de misiles. Su primera línea de defensa eran sus aliados árabes . El más formidable de ellos era Hizbulá , la milicia y partido político chií libanés que poseía un enorme arsenal en la frontera norte de Israel. Pero Hizbulá se vio debilitado por un año de guerra con Israel, en el que sus líderes fueron asesinados y muchos de sus depósitos de misiles destruidos, un anticipo del plan de batalla de Israel en Irán.

El grupo probablemente aún conserva algunos misiles guiados en su arsenal. Sin embargo, usarlos sería políticamente peligroso. El Líbano lucha por reconstruirse; pocas personas, incluyendo a los propios chiítas de Hizbulá, quieren verse arrastradas a otro conflicto por Irán. Algunos miembros de Hizbulá aún están resentidos por la apatía de Irán tras el asesinato de su líder, Hassan Nasrallah, por parte de Israel, el año pasado. Un comunicado emitido el viernes por la tarde expresó su solidaridad con Irán, pero no mencionó ninguna acción militar: pensamientos y oraciones, no amenazas.

Irán tampoco puede depender de Hamás , el grupo palestino, devastado por 20 meses de guerra en Gaza. Esto lo deja dependiente de aliados más lejanos. Los hutíes en Yemen seguirán lanzando misiles y drones contra Israel, como lo han hecho desde octubre de 2023. Las milicias en Irak podrían hacer lo mismo. Pero sus arsenales probablemente sean demasiado limitados para causar daños graves.

La limitada capacidad de Irán para contraatacar a Israel podría obligarlo a contemplar una opción más arriesgada: ampliar la guerra. Podría atacar objetivos estadounidenses en Oriente Medio, en un intento de asustar a Donald Trump , con la esperanza de que esto lo lleve a contener a Israel. A principios de esta semana, Estados Unidos retiró a algunos diplomáticos de su embajada en Bagdad, que ha sido un blanco frecuente de las milicias respaldadas por Irán. Sin embargo, esta estrategia podría fácilmente ser contraproducente. Si un Trump indignado ordenara sus propios ataques contra Irán, la fuerza aérea estadounidense podría causar incluso más daño que la israelí.

En lugar de atacar directamente a Estados Unidos, Irán podría apuntar a sus aliados en el Golfo, por ejemplo, utilizando a sus representantes para atacar campos petrolíferos en Arabia Saudita , como lo hizo en 2019, u objetivos en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), como lo hizo en 2022. Eso haría que los precios del petróleo se dispararan. Los mercados financieros están preocupados por esta posibilidad y han impulsado el precio del petróleo hasta en un 13%, a más de 70 dólares por barril. En este escenario, el Sr. Trump sentiría presión tanto de los monarcas del Golfo, con quienes tiene una cálida relación, como de los estadounidenses enojados por el encarecimiento de la gasolina. El temor a tal escenario llevó a los estados del Golfo a buscar un acercamiento de años con Irán, su enemigo de larga data. Se apresuraron a denunciar los ataques israelíes (Arabia Saudita los calificó de «atroces»). Aun así, esta es una opción de ruptura para Irán. Envenenaría las relaciones con sus vecinos y podría terminar arrastrando también a Estados Unidos a la guerra.

Si le cree al Sr. Trump, Irán tiene otra opción: podría negociar . En una publicación en redes sociales el viernes, el presidente estadounidense lamentó que dos meses de conversaciones no hubieran logrado alcanzar un nuevo pacto nuclear que reemplazara el que abandonó en 2018. «Le di a Irán una oportunidad tras otra para llegar a un acuerdo», escribió. El presidente advirtió que la próxima ronda de ataques israelíes sería «aún más brutal» e instó a Irán a negociar un acuerdo «antes de que no quede nada». Sus comentarios sugieren una especie de rutina de policía bueno y policía malo con Binyamin Netanyahu, el primer ministro israelí. Añaden peso a la teoría de que Estados Unidos no solo conocía el plan de Israel de antemano (lo cual ciertamente sabía), sino que lo aprobó.

Durante años, el Sr. Jamenei siguió una estrategia a menudo descrita como «ni guerra ni paz «. Mantuvo un conflicto perpetuo con Israel y Estados Unidos, pero en gran medida lo mantuvo alejado de las fronteras de Irán . Ahora la guerra ha llegado a casa, y sus enemigos intentan obligarlo a tomar una decisión: si su régimen no se rinde ante Estados Unidos, se arriesga a un esfuerzo sostenido de Israel para derrocarlo.

El Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (PROVEA) ha lanzado hoy un contundente recordatorio sobre la alarmante situación de derechos humanos en Venezuela y la investigación en curso de la Corte Penal Internacional (CPI).

La organización ha enfatizado que las detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, torturas y otros tratos crueles sistemáticos constituyen crímenes de lesa humanidad.

En un mensaje difundido a través de su plataforma X, PROVEA subrayó que Venezuela está bajo investigación en la CPI precisamente por estos graves crímenes. La Fiscalía de la CPI ha señalado explícitamente que estos hechos habrían sido ejecutados por miembros de las fuerzas de seguridad del Estado venezolano, altas autoridades civiles y colectivos.

Este recordatorio por parte de PROVEA busca mantener la atención sobre la urgencia de la justicia y la rendición de cuentas para las víctimas en Venezuela. La investigación de la CPI representa una vía crucial para que se determinen responsabilidades individuales por las violaciones masivas y sistemáticas de derechos humanos que han sido documentadas por diversas organizaciones a nivel nacional e internacional.

PROVEA reitera su llamado a la comunidad internacional a no desviar la mirada y a seguir apoyando los mecanismos de justicia que buscan garantizar los derechos de los venezolanos. La organización continuará documentando y denunciando estos crímenes, instando a las autoridades a cooperar plenamente con la Fiscalía de la CPI.

El reciente aumento de tensiones y el potencial conflicto entre Israel e Irán generan preocupación en los mercados energéticos globales, especialmente respecto a las exportaciones de petróleo iraní, uno de los principales suministros energéticos para China.

Irán, a pesar de las sanciones internacionales, ha mantenido durante los últimos años una estrecha relación comercial con China, que absorbe cerca del 91% de su producción exportada de crudo. Según datos recientes, las exportaciones iraníes a China promedian alrededor de 1.4 millones de barriles diarios, representando una parte significativa del abastecimiento energético chino.

En 2023, las importaciones de crudo iraní representaron aproximadamente el 10% del total de las compras de petróleo de China, consolidando a Irán como el cuarto mayor proveedor de crudo para el gigante asiático, detrás de Rusia, Arabia Saudita e Irak. Debido a las sanciones internacionales, gran parte del crudo iraní llega a China mediante prácticas de reetiquetado y transferencias en alta mar, lo que ha permitido mantener el flujo comercial a pesar de las restricciones.

Un conflicto abierto podría afectar la infraestructura logística y las rutas marítimas en el Golfo Pérsico, aumentando la volatilidad y el riesgo para las operaciones comerciales. Esta situación pondría en jaque no solo la capacidad de Irán para exportar su crudo, sino también la seguridad energética de China, que depende en gran medida de ese suministro.

Analistas señalan que cualquier interrupción significativa en el flujo de petróleo iraní obligaría a China a buscar fuentes alternativas, provocando ajustes en los precios internacionales y tensiones geopolíticas adicionales en la región. La dependencia china de Irán subraya la vulnerabilidad de su estrategia energética ante conflictos externos.

En resumen, mientras el mundo observa el desarrollo del conflicto Israel-Irán, China emerge como el principal afectado potencial debido a sus altas importaciones de crudo iraní. La estabilidad en la región es clave para garantizar la continuidad del abastecimiento energético y la estabilidad del mercado global.

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