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Es lo que es

DBuford

La noticia de la suspensión temporal del fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Karim Khan, debido a una investigación por presunto acoso sexual, ha caído como un balde de agua fría sobre los venezolanos que anhelan justicia por las atrocidades cometidas por el régimen de Nicolás Maduro.

Este inesperado giro no solo sacude la credibilidad de una institución clave en la lucha por los derechos humanos, sino que plantea serias dudas sobre la imparcialidad de las investigaciones en curso por los crímenes de lesa humanidad ejecutados por la dictadura de Maduro.

Para un pueblo que había depositado sus esperanzas en la justicia internacional, esta pausa representa un nuevo capítulo de incertidumbre, dolor y, para la tiranía, un peligroso margen de maniobra.

Desde que la CPI abrió una investigación formal en noviembre de 2021 sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen chavista, los venezolanos esperaban que esta institución aplicara los castigos correspondientes a los responsables de tales atrocidades.

Las ejecuciones extrajudiciales, torturas, detenciones arbitrarias y persecuciones políticas profusamente documentadas han sido el sustento de un caso que debía responsabilizar a los más altos funcionarios del régimen de Maduro.

Sin embargo, resulta inexplicable por qué Karim Khan, no tomó la decisión de emitir la orden de captura contra Nicolás Maduro y sus colaboradores, como parecía lo lógico.

Inexplicablemente, fue postergando el asunto, lo que generó sospechas.

Algunos analistas incluso afirman que esta separación temporal no es más que una maniobra dilatoria para favorecer a la tiranía venezolana, especialmente considerando que la cuñada de Khan es una de las abogadas de Maduro.

Se dice, incluso, que el fiscal de la CPI llevó a cabo una simulación de investigación en Venezuela, sin resultados concretos, por instancia de su cuñada.

La investigación contra el régimen de Maduro indicaba que pronto emitiría órdenes de arresto contra figuras clave de su entorno. No habia excusas

Las pruebas eran abrumadoras, y no había forma de eludir esa responsabilidad.

Ahora, este paso atrás, aunque temporal, podría retrasar el proceso, debilitar el impulso de la CPI y alimentar la percepción de que la justicia internacional es vulnerable a la corrupción y los escándalos internos.

Para las víctimas y sus familias, que han esperado años por un atisbo de rendición de cuentas, esta noticia es un doloroso recordatorio de cuán frágil puede ser el camino hacia la justicia.

Para Nicolás Maduro y su cúpula, la ausencia de Khan es, sin duda, una oportunidad para burlarse nuevamente de la ley

El régimen ha demostrado ser experto en explotar cualquier resquicio para evadir la justicia.

Desde el inicio de la investigación de la CPI, el régimen venezolano ha utilizado tácticas de propaganda, negación y falsas reformas judiciales para desviar la atención y ganar tiempo.

La suspensión de Karim Khan les ofrece un nuevo pretexto para cuestionar la legitimidad de la CPI y reforzar su narrativa de que las acusaciones son parte de una “conspiración” de la verdadera oposición .

Más allá de la retórica, esta pausa podría permitir al régimen intensificar su represión interna sin el escrutinio inmediato de un fiscal comprometido con la justicia.

En un contexto donde la oposición enfrenta constantes amenazas, los presos políticos languidecen en cárceles inhumanas y la crisis humanitaria sigue desplazando a millones, cualquier debilitamiento de la presión internacional es un regalo para la tiranía.

Maduro, que ha podido sobrevivir penosamente a sanciones, aislamiento diplomático y protestas masivas, sabe que el tiempo juega a su favor mientras la comunidad internacional se distrae con otros asuntos.

Para los venezolanos, la noticia de la suspensión de Khan no es solo un titular; es un revés que reaviva las dudas sobre la utilidad de esos costosos e ineficaces organismos internacionales.

Las madres que han perdido a sus hijos en protestas, los presos políticos que soportan torturas, los exiliados que sueñan con regresar a un país libre: todos ellos creyeron que la CPI actuaría, como lo hicieron los tribunales que juzgaron a los nazis tras la Segunda Guerra Mundial.

La imagen inicial de Khan, era la de un funcionario serio, honesto y responsable, pero se fue desdibujando con el tiempo.

Ahora, el pueblo venezolano se enfrenta a la dolorosa tarea de mantener la fe en un proceso que, una vez más, parece pospuesto.

Sin embargo, la resiliencia de los venezolanos no debe subestimarse.

Nuestra gente está decidida a librarse de Maduro y sus cómplices, con o sin la CPI.

Con el liderazgo de María Corina Machado, mantiene la certeza de que pronto encontrará el camino para que se haga justicia

Por Rafael Gallegos

¿Qué busca Trump en los países árabes?, ¿petróleo?, seguramente. Estados Unidos a la vuelta de pocos años debe tocar su pico petrolero. Pero hay otros factores más allá del petróleo: miles de millones de dólares para que los árabes les compren productos norteamericanos; así como para convencerlos de  que inviertan en Estados Unidos, contribuyendo a disminuir los más de 600.000 millones de dólares del déficit norteamericano en la balanza de pagos.  Además, la visita de Trump tiene un alto contenido político y estratégico, ya que esa zona es el polvorín del planeta.

Algo así como matar muchos pájaros de un… viaje.

ARABIA SAUDITA

La primera estación fue Arabia Saudita (AS). La más alta reserva petrolera del mundo, tercer productor y  líder de la OPEP.

Trump viajó dispuesto a renovar y reforzar el viejo y exitoso acuerdo estratégico EEUU – AS, iniciado por Roosevelt y el Rey Ibn Saud en 1945 a bordo del crucero USS Quincy sobre el Canal de Suez, consistente en intercambiar Protección por Petróleo. Para llegar a la reunión Roosevelt salió apresurado del encuentro de Yalta, donde finiquitaba con Churchill y Stalin la repartición del mundo de posguerra.  

Por cierto Roosevelt, que tenía una silla de ruedas de repuesto – por su parálisis-  se la regaló al Rey Saud que estaba padeciendo de un serio problema en una pierna. ¿El acuerdo de las sillas de ruedas?

 Hoy AS ofreció a Trump comprar bienes a Estados Unidos por más de 140.000 millones de dólares. Además le planteó  inversiones en Norteamérica por más de 600.000 millones de dólares. Igualmente le abrió las puertas a los capitalistas estadounidenses para invertir en acuerdos nucleares, inmuebles y sobre todo en la ciudad futurista (para algunos surrealista) de The Line, de 170 kms de longitud y apenas doscientos metros de ancho.

Por su  parte Estados Unidos busca conseguir la adhesión  de Arabia Saudita al histórico Pacto de Abraham – relaciones diplomáticas con Israel – tal como ya hicieron Emiratos Árabes y Bahréin. AS parece dispuesta, pero eso sí, sin abandonar la solicitud de reconocimiento del Estado Palestino.

Trump viajó acompañado de varias decenas de CEOs de las empresas más importantes del mundo, que compartieron en el Foro de Inversiones preparado para la fecha.

QATAR

También visitó Qatar, un país de apenas 10 mil kilómetros cuadrados, que era un desierto muy pobre cuando su independencia del Reino Unido en 1971, y hoy su capital Doha es un impresionante centro urbano lleno de rascacielos, lujos y riquezas. El ingreso per cápita de Qatar es uno de los más altos del mundo: 130.000 $.

Todo ello producto del gas, es la tercera reserva del mundo. Su Campo Norte es el  yacimiento de gas más grande del planeta, lo comparte con Irán en una proporción 60-40. Lo descubrió Shell en una época en que el gas era la hermanita pobre del petróleo. Qatar se ha convertido en el tercer productor y primer exportador de gas natural licuado (GNL). Licuan el gas y lo exportan en metaneros hacia Japón, China, India, Corea del Sur…

Su fondo de inversiones “Qatar Power”  es de 1.300 millardos de dólares. Qatar ha “sembrado el gas” con gigantescas inversiones en infraestructura, educación, tecnología. En el extranjero son dueños del equipo de fútbol  París Saint German, y tienen acciones en muchas empresas importantes como Volkswagen, Shell, Rosneft y muchas otras. Además son de los líderes inmobiliarios en Nueva York, en  Londres y en otras ciudades muy importantes, por cierto negocios que en lo personal le caerían muy bien a la fortuna de Trump. A los cataríes les quedan muchos años de su negocio fósil, porque el pico de producción de gas luce muy lejano.

¿Qué buscaba EEUU en Qatar? En primer lugar inversiones para su país. Qatar ofreció invertir 500.000 millones de dólares en USA en los próximos diez años. Igualmente, comprar doscientos aviones Boeing por 200.000 millones de dólares, y cerca de 40.0000 millones de dólares en armamentos sofisticados. Además requiere inversiones y tecnología norteamericana para producir en su país semiconductores, chips, etc. 

Es de destacar que en 2017, Arabia Saudita y Kuwait bloquearon a Qatar. Trump llevó en su carpeta, armonizar a estos países.

EMIRATOS ÁRABES

84.000 kms cuadrados. Independizados en 1971. Federación de siete emiratos, entre los que destacan Abu Dabi y Dubái. El primero produce el 90 % del petróleo del emirato (cerca de tres millones de barriles por día), y Dubái es un centro de inversiones top, cuarta ciudad turística del mundo, y especializada en turismo siete estrellas. Requieren de USA sofisticados armamentos. Qatar le  ofreció a Trump  inversiones por  más de 1400 millardos de dólares en los próximos diez años, entre  las que destacan un proyecto explorador de Marte.  

Tanto en AS, Qatar y Emiratos, hay regímenes absolutistas. Los dos últimos con menos de 15 % de población autóctona y con las mayorías (extranjeros) con condiciones de vida muy inferiores a las de los jerarcas de la zona.

EL EQUILIBRIO DE LA ZONA

Trump se reunió en AS con el presidente sirio Sharaa (sunita)  y levantó las sanciones que pesaban sobre ese país. Este es un nuevo comienzo en las relaciones bilaterales, que ha sido muy bien recibido. Entre los proyectos a futuro se destaca un oleoducto desde AS que atraviese Siria y llegue al Mar Mediterráneo, liberando en parte la dependencia del transporte por los estrechos de Ormuz y Bab el Mandeb, así como  del foco de violencia que ha significado Yemen.

Esta alianza geopolíticamente favorece a Arabia Saudita, porque apuntala  la mayoría sunita en la zona, en su eterna rivalidad con Irán (chiita).

Pero Trump también parece que llegará a un acuerdo con Irán, consistente en eliminar sanciones a cambio de que Irán abandone la carrera nuclear. 

Como se observa, una exitosa gira de mega acuerdos como inversiones árabes en USA, inversiones norteamericanos en los países árabes, gigantesca venta de armamentos norteamericanos, la alianza con Siria y la promesa de pacto con Irán.

Dinámica comercial, y acuerdos políticos que buena falta hacen.

¿Y VENEZUELA?

En los años setenta los venezolanos nos reíamos de los lujos y formas del mundo petrolero árabe. Y en sorna se criticaba al gobierno de CAP hablando de Venezuela Saudita. Hoy somos antípoda de ese mundo. En lugar de fondos soberanos tenemos deudas impagables, nuestro PIB per cápita ha disminuido unas cuantas veces, y no generamos confianza para mega inversiones.

Requerimos de reingeniería – estrategia de cambio que se aplica cuando se está muy lejos de los objetivos y se requieren medidas radicales –  para atraer mil millonarias inversiones que  generen una industria petrolera con 4 millones de barriles, 10 mil millones de pies cúbicos diarios de gas, y una petroquímica de primera, que sirvan de pivote para sembrar el petróleo. Igualmente requerimos confianza para inversiones en electricidad, agua, y múltiples servicios que sirvan de base para el arranque del país.

Ningún país árabe ofrece la variedad de escenarios de inversión internacional que tiene Venezuela. ¿Entonces?

PD: “Yo tengo un sueño”, diría Martin Luther King: condiciones para que nos visiten dos docenas de CEOs de las grandes empresas, buscando espacios para invertir. 

Por Antonio de la Cruz

“La neutralidad ante el abuso es complicidad. Y la complicidad, en política, siempre se paga”.

A veces la historia se repite, pero no como tragedia ni como farsa, sino como negligencia. En noviembre de 2022, Washington creyó haber encontrado una fórmula eficaz para desactivar la bomba de tiempo venezolana: permitir que Chevron volviera a operar bajo licencia en el país a cambio de una apertura democrática futura. La jugada parecía astuta, casi elegante: brindar oxígeno financiero con una mano, y exigir concesiones políticas con la otra.

Pero Nicolás Maduro no es un ingenuo. Es un heredero disciplinado del modelo cubano de simulación y control. Supo desde el principio que no tenía que cumplir nada: solo aparentarlo. Mientras en Washington se redactaban informes optimistas sobre una “transición negociada”, en Caracas se planificaba, en secreto, un nuevo fraude electoral para el 28 de julio de 2024. Como en la novela del nobel peruano de La Fiesta del Chivo, el poder no se comparte: se perpetúa. Y quien no lo entienda, pierde.

Chevron, símbolo de la diplomacia económica de Estados Unidos, se convirtió —sin proponérselo— en el soporte funcional de un régimen acusado de crímenes de lesa humanidad. Bajo el esquema autorizado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), el crudo venezolano fluye hacia refinerías estadounidenses. Los ingresos, en teoría limitados al pago de deudas y dividendos acumulados, en la práctica generan excedentes que acaban en cuentas controladas por el Banco Central de Venezuela. En otras palabras: en las manos de Maduro.

Se trata de divisas líquidas, legales, y en dólares. No llegan a los hospitales. No reactivan escuelas. No reponen medicinas. Sostienen la maquinaria del chantaje: la propaganda, la compra de lealtades y los cuerpos represivos.

Algunos lobistas y funcionales al régimen insisten en que Chevron debe quedarse para “contener a China” o “mantener canales abiertos”. Es una narrativa gastada. La presencia energética china en Venezuela comenzó a declinar hace casi una década. Hoy, el verdadero canal abierto es el que va del petróleo al autoritarismo.

Desde la teoría de juegos —que tanto obsesiona a diplomáticos y asesores—, Estados Unidos no enfrenta a un jugador racional, sino a un manipulador de reglas. Maduro no responde a incentivos. Los desactiva. No cumple acuerdos. Los convierte en recursos. No ofrece paz. Simula estabilidad para mantenerse en el poder.

Cada gesto de apertura —como la farsa electoral de 2024— es parte de una estrategia de doble contabilidad: por un lado, vende diálogo a los diplomáticos; por el otro, vende miedo a su población.

Washington, mientras tanto, pierde apalancamiento, aliados y autoridad moral en la región. Y peor aún: se desliza hacia la irrelevancia geopolítica frente a un régimen que aprendió que la impunidad también se puede negociar.

La situación, hoy, exige una decisión política que vaya más allá del cálculo burocrático. Porque mantener el statu quo implica cuatro riesgos concretos:

  1. Validar el fraude del 28 de julio de 2024, ignorando que Maduro incumplió el pacto que justificaba la Licencia Chevron.
  2. Financiar indirectamente la represión, al permitir ingresos legales que nutren un aparato criminal.
  3. Transformar la migración en chantaje, dándole a Maduro influencia sobre la política interna de EE. UU.
  4. Deslegitimar a la oposición democrática, particularmente tras el triunfo de Edmundo González Urrutia, respaldado en el 82% de las actas auditadas.

El menú de opciones para la administración Trump no es amplio, pero sí claro:

  • Mantener las condiciones actuales, lo que posterga la confrontación, pero consolida a Maduro.
  • Suspender por completo la licencia, una medida audaz que recuperaría autoridad moral, aunque con riesgo migratorio.
  • Reformular el esquema, atándolo a hitos verificables como la liberación de presos políticos y el reconocimiento del resultado electoral del 28J.


La Operación Guacamaya —que logró rescatar, sin disparar un solo tiro, a cuatro venezolanos secuestrados en una embajada— demostró que todavía hay fuerza, estrategia y coraje del lado de la democracia. El 28 de julio mostró que el pueblo no quiere simulacros, sino ruptura con el sistema de oprobio. Las condiciones están dadas. Lo que falta es voluntad política para dejar de jugar bajo las reglas de un régimen que ya no disimula ni siquiera su desprecio por las normas.

Maduro ya movió su ficha. Ahora le toca a Estados Unidos.

En los años por venir, cuando se escriba la historia de esta etapa latinoamericana, no bastará con decir que Washington lo intentó. Se le juzgará por lo que toleró. Por los recursos que entregó. Por las reglas que aceptó.

La verdadera pregunta no es si hay otra alternativa. La verdadera pregunta es si Estados Unidos está dispuesto —por fin— a dejar de comportarse como el jugador que respeta reglas que el adversario ha roto desde el primer minuto. 

La neutralidad ante el abuso es complicidad. Y la complicidad, en política, siempre se paga.

China registró alrededor de 67.000 bpd de importaciones de betún mixto de Brasil desde julio por un valor de 1.200 millones de dólares.

Los comerciantes han renombrado más de 1.000 millones de dólares de envíos de petróleo venezolano a China como crudo brasileño durante el último año, según dos empresas de seguimiento de buques tanque, documentos de la compañía y cuatro comerciantes, lo que ha ayudado a los compradores a reducir los costos logísticos y eludir las sanciones estadounidenses.

Las refinerías independientes de China son los principales compradores de los cargamentos marítimos de petróleo procedentes de países sancionados por Estados Unidos, y las costas de Malasia sirven como un centro clave de transbordo para el crudo venezolano e iraní.

Sin embargo, desde julio de 2024, los comerciantes también han rebautizado el petróleo venezolano como procedente de Brasil. Esto ha permitido que los petroleros naveguen directamente de Venezuela a China, evitando la escala en aguas de Malasia y acortando el viaje en unos cuatro días.

Washington ha impuesto sanciones a las exportaciones energéticas venezolanas desde 2019 para reducir los ingresos por exportaciones de petróleo que financian al gobierno del presidente Nicolás Maduro, quien ha estado en el poder durante más de una década con elecciones que los observadores dicen que fueron fraudulentas.

Maduro y su gobierno han rechazado las sanciones de Estados Unidos y otros países, afirmando que son medidas ilegítimas que equivalen a una «guerra económica» y están diseñadas para paralizar a Venezuela.

Desde que están en vigor las sanciones, los comerciantes de petróleo han transferido petróleo de un barco a otro en el mar para disfrazar el origen del crudo venezolano antes de enviarlo a China, que es el mayor importador de crudo del mundo.

Más recientemente, los transportistas han manipulado la señal de ubicación de los petroleros para simular que los buques zarpan de puertos brasileños cuando en realidad navegan desde Venezuela, según datos marítimos, imágenes satelitales y fotos costeras recopiladas y analizadas por el servicio de monitoreo TankerTrackers.com. Esta práctica se conoce como suplantación de identidad.

Según datos aduaneros chinos, China importó alrededor de 2,7 millones de toneladas métricas, o 67.000 barriles por día (bpd), de betún mixto de Brasil entre julio de 2024 y marzo de 2025, por un valor de 1.200 millones de dólares.

Las refinerías chinas compran regularmente crudo brasileño, pero Brasil rara vez exporta mezcla de betún, según la petrolera estatal Petrobras (PETR4.SA)., abre una nueva pestañaLos datos aduaneros brasileños no registran exportaciones de mezcla bituminosa a China desde al menos 2023.

El betún mixto, o mezcla bituminosa, es un residuo similar al alquitrán que se procesa para obtener asfalto. Sin embargo, los crudos típicos de exportación de Brasil se clasifican como petróleo semidulce, procedente de sus prolíficos yacimientos marinos, conocidos como presal.

«Lo que exportamos a China es principalmente petróleo crudo del presal, no betún», dijo la presidenta y directora general de Petrobras, Magda Chambriard, a los periodistas en el marco de una conferencia en Houston la semana pasada.

Muchos cargamentos de crudo que ingresan a China bajo la marca de betún brasileño en realidad contienen Merey de Venezuela, el crudo pesado insignia que las refinerías independientes de China suelen comprar a la estatal venezolana PDVSA a través de intermediarios, según fuentes comerciales, el rastreador de buques tanque Vortexa Analytics y documentos internos de PDVSA revisados ​​por Reuters.

Los comerciantes han calificado desde hace mucho tiempo a Merey como una mezcla de betún, según han dicho los comerciantes chinos, porque las refinerías no necesitan cuotas gubernamentales de importación de petróleo crudo para importar el petróleo similar al alquitrán.

Para efectuar el cambio, los comerciantes cambian la documentación de los envíos a origen brasileño proporcionando un nuevo certificado de origen para el petróleo, sin enviar buques cerca de Brasil ni pasar por ninguna operación de barco a barco, dijeron tres de los comerciantes.

Este año, varios barcos fletados por un intermediario de crudo venezolano, Hangzhou Energy, han «falsificado» sus señales, colocándolas artificialmente en Brasil mientras cargan en Venezuela, según documentos de PDVSA y los datos compilados por TankerTrackers.com.

Reuters no pudo localizar un contacto de Hangzhou Energy , que según los documentos de PDVSA ha cargado crudo desde Venezuela como intermediario desde 2021.

El petrolero Karina, con bandera liberiana, cargó 1,8 millones de barriles de crudo venezolano Merey 16 para Hangzhou Energy en febrero bajo el nombre de «Katelyn», según uno de los documentos y TankerTrackers.com. Falsificó su señal mientras se encontraba en Venezuela, simulando que había salido de Brasil. Descargó en el puerto chino de Yangpu a principios de abril, según TankerTrackers.com.

La agencia aduanera china no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios. PDVSA, el Ministerio de Petróleo de Venezuela y el gobierno brasileño tampoco respondieron a las solicitudes de comentarios.

Ahorro de costos

Además de acortar el viaje y ahorrar costos de barco a barco, hacer pasar las cargas como brasileñas ayuda a conseguir financiamiento bancario, dijo uno de los comerciantes, distribuidor habitual de petróleo venezolano.

«Los ahorros en el transporte de mercancías no son muchos, pero ayudan a conseguir financiación, aliviando la presión financiera de los comerciantes durante los viajes de dos meses de duración», dijo la fuente.

Los comerciantes prefirieron no revelar su nombre debido a la delicadeza del tema.

China, al igual que Venezuela, ha dicho repetidamente que se opone a las sanciones unilaterales.

China es el principal destino de las exportaciones de crudo de Venezuela.

Venezuela envió unos 351.000 bpd de petróleo y combustible pesado a China el año pasado. Los volúmenes aumentaron a 463.000 bpd en los primeros cuatro meses de 2025, según documentos de PDVSA y datos de envío recopilados por Reuters.

La mayor parte de las importaciones chinas de petróleo venezolano todavía se declaran como malasias, ya sea como crudo malasio o betún mixto, dijeron los comerciantes, y menos del 10% se informa oficialmente como venezolano.

Por Omar Lugo en The Objective

La presencia de Maduro en Moscú estuvo sombreada por las noticias de la extraña fuga de los asilados en Caracas

Mientras en Caracas la oposición celebraba la espectacular y confusa salida de cinco dirigentes que llevaban más de 400 días sitiados en la residencia de la embajada de Argentina en Caracas, Nicolás Maduro se paseaba por Moscú, como uno de los invitados de Vladimir Putin, para celebrar los 80 años del fin de la Gran Guerra Patria, como llaman en Rusia a la Segunda Guerra Mundial. El «hijo de Chávez» aprovechó para estrechar su alianza estratégica con China.

Todavía no está claro qué fue lo que pasó en la embajada argentina, ni cuando exactamente salieron los cinco cercanos colaboradores de María Corina Machado buscados por el chavismo bajo cargos genéricos de terrorismo, traición a la patria y conspiración. Son los mismos supuestos delitos que le achacan a casi todos los centenares de opositores que hoy engrosan la lista de presos políticos en Venezuela.

Machado afirmó que esa operación es el triunfo más grande de la oposición desde el 28 de julio de 2024, cuando, según las actas recopiladas por los partidos opositores en las mesas de votación, el opositor Edmundo González derrotó a Maduro por un amplio margen.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, describió la salida de los opositores como «un rescate de rehenes» y una extracción. Diosdado Cabello, el poderoso ministro de Interior y número dos del chavismo, sostiene, sin mayores pruebas, que hubo una negociación para permitir la salida de los cinco asilados y de la mamá de María Corina Machado, también hostigada desde hace meses. La señora Corina Parisca salió en vuelo comercial por el aeropuerto de Maiquetía, pero nadie sabe cómo escaparon los cinco asilados que lograron burlar a los agentes de Cabello y las fronteras del país. Hay a estas alturas una guerra de versiones entre el chavismo y la oposición y no hay mayores evidencias para una historia concluyente.

Por lo pronto, se descarta la versión echada a rodar por algunos furibundos opositores desde las tribunas de las redes sociales, que afirmaban que se trató de una operación casi al estilo de James Bond o de Jason Bourne. Hubo quien imaginó una escalerilla pendiendo de un helicóptero que sobrevolara la quinta Buenos Aires, en el céntrico barrio acomodado de Las Mercedes, entre las embajadas de Rusia y de Corea del Norte, en unas calles constantemente vigiladas por francotiradores, drones y con puestos de control en las calles adyacentes.

«Me suena a película (…) no voy a comentar chismes, especulaciones ni historias increíbles; a estas alturas son historias», dijo la portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, cuando le pidieron detalles. En términos periodísticos, si de verdad hubiera ocurrido esa escena, ésa sería la noticia: que fuerzas de seguridad y agentes de la CIA incursionaron en territorio venezolano en una espectacular operación para liberar a parte del círculo más cercano de Machado.  

La tesis de la negociación también la desmienten los hechos: la policía política Sebin, manejada por el propio Cabello, arreció esta semana las detenciones de opositores, allanó la casa de Magalli Meda, la jefa de campaña de Machado, y acaso la más prominente de los cinco asilados. El sexto, Fernando Martínez Mottola, había salido en diciembre, tras una negociación con la Fiscalía, pero murió en febrero, en su casa en Caracas. El entusiasta coro de los antichavistas más esperanzados ha visto en la llamada Operación Guacamaya, un augurio de los tiempos, una especie de trompetas del apocalipsis para el chavismo, que, según Machado, nunca ha estado más débil y más fragmentado. 

En todo caso, las cosas son relativas: cinco opositores que estaban recluidos en una embajada habitada solo por ellos, en una especie de cárcel, sitiados y amenazados permanentemente por agentes armados, ahora recomienzan sus vidas en el exterior. Todos tienen gente aquí y acaso por eso hay tanto misterio con el caso: temen que paguen familiares y allegados inocentes por esta fuga en las narices del poder. 

Tal vez fue menos espectacular de lo que pintan los entusiastas, o fue una negociación más amplia y más compleja. La diferencia no es relevante para las familias de los cerca de seis activistas opositores de perfil mucho menos alto que cayeron esta semana –el último ayer sábado– en nuevas detenciones arbitrarias. Es una puerta giratoria, se salvan unos y entran otros. Tampoco hay mucha diferencia para otros varios cercanos colaboradores de Machado y para dirigentes de partidos políticos opositores que siguen recluidos y aislados en las tenebrosas cárceles como El Helicoide y El Rodeo. 

Machado y Estados Unidos prometen que vendrán más acciones para golpear al chavismo. Este mismo viernes, el Departamento del Tesoro de Trump puso fin a unas licencias que permitían a cuatro grandes trasnacionales prestadoras de servicios en campos y pozos petroleros, seguir trabajando para Maduro y Petróleos de Venezuela (PDVSA) pese a las sanciones.

Halliburton, Schlumberguer, Baker Hughes y Weatherford International deberán dejar plataformas y pozos de perforación, lo que impactará la ya menguada producción venezolana de crudo. El 27 deben terminar también las licencias que permiten a Chevron, a Repsol, a la italiana ENI, a la francesa Maurel and Prom y la india Relliance hacer lo propio sin exponerse a sanciones secundarias por parte de EEUU y a perder otros negocios más rentables en el resto del mundo.

 Rusia y China con amor

Desde hace algunos meses, antes de que regresara Trump a la Casa Blanca se esperaban estas medidas para apretarle las tuercas al chavismo, pese al intenso cabildeo de las petroleras y de sus ejecutivos, asesores y medios aliados. Pero el chavismo intenta que firmas de China, Rusia, Irán y Turquía inviertan más en la industria petrolera venezolana.

El propio Maduro se ha venido preparando, estrechando más su acercamiento político, geopolítico y económico con Rusia y China, sus principales aliados de peso en la otra acera de un mundo contemporáneo multipolar. Un mundo en conflicto que presencia el declive de Estados Unidos, ayudado por un impredecible y errático magnate que acelera el deterioro de la economía global. 

Las celebraciones de los 80 años del fin de la Guerra en Rusia fueron un tanto opacadas por las noticias en torno a la elección del nuevo papa León XIV. En Venezuela, la presencia de Maduro en Moscú, a donde se fue con una comitiva que cupo en cuatro aviones, estuvo sombreada por las noticias de la extraña fuga de los asilados.

Pero igual, cuando pasen los tres días del escándalo, las cosas no serán muy diferentes a como venían: Maduro ha estrechado más sus lazos con Rusia, su principal proveedor de armas y tecnologías de defensa, y con China, su principal prestamista externo, principal socio comercial y mayor comprador del pesado petróleo venezolano.

Los papeles protagónicos de estos dos socios y muletas del chavismo, habrán de ocupar más pantallas en los meses y años por venir, en un país que ahora más que nunca es otra ficha en la mesa de la geopolítica global. En Moscú, el ocupado Xi Jinping, invitado de honor de Putin, abrió un espacio para reunirse con Maduro y sus ministros en una sesión de trabajo. «Me alegro mucho de encontrarme con nuestro viejo amigo, el presidente Maduro, esta vez en Moscú. Estoy dispuesto a seguir trabajando con usted para seguir profundizando la cooperación práctica entre nuestros dos países, para impulsar las relaciones entre China y Venezuela», desde una perspectiva estratégica y de largo plazo, dijo Jinping.

«Estamos unidos a un nuevo nivel y para crear mejor los intereses de ambos países», agregó. China y Venezuela «son buenos socios de confianza mutua y desarrollo común», dijo al recalcar que su país «apoyará firmemente a Venezuela en la salvaguardia de su soberanía, su dignidad nacional y su estabilidad social». Maduro agradeció el apoyo «de nuestro hermano mayor, la República Popular China», y dijo que adaptará un plan de gobierno a mediano plazo, llamado «de las siete transformaciones», a esta agenda de cooperación con China.

Vía El Debate

Tras la presión del presidente Donald Trump para que el mandatario ucraniano aceptara la propuesta de Vladimir Putin de verse cara a cara en negociaciones directas en Estambul, Volodímir Zelenski respondió en redes sociales: «Esperaré a Putin en Turquía el jueves [15 de mayo]. Personalmente, espero que esta vez los rusos no busquen excusas».

«Esperamos un alto el fuego completo y duradero, a partir de mañana [lunes], para sentar las bases necesarias para la diplomacia. No tiene sentido prolongar las matanzas» añadió el mandatario ucraniano dando por un hecho que Rusia aceptará un alto el fuego hasta que al menos se vean en Turquía.

El anuncio sigue al llamamiento realizado minutos antes por Trump en su red social Truth Social a que aceptase «de inmediato» la propuesta de Putin, de reunirse el jueves en Turquía, para que ambos puedan determinar si un acuerdo es posible.

En su mensaje, Trump puso en duda la voluntad de Ucrania de llegar a un acuerdo con Putin al señalar: «Está demasiado ocupado celebrando la victoria de la II Guerra Mundial, que no podría haber tenido lugar (¡ni de lejos!) sin Estados Unidos. REUNIÓN ¡¡¡YA!!!»

Turquía está lista

Más temprano, el presidente de TurquíaRecep Tayyip Erdogan, manifestó a su homólogo francés, Emmanuel Macron, la disponibilidad de su país para albergar las negociaciones de paz entre Ucrania y Rusia.

Erdogán también habló por teléfono con el presidente ruso. Según un comunicado de la Presidencia rusa, ambos líderes «abordaron en detalle la iniciativa del presidente ruso» y Erdogan «apoyó plenamente esta propuesta rusa y reiteró su disposición a proporcionar la plataforma de Estambul», agrega la nota.

El Kremlin aseguró que la parte turca «brindará toda la asistencia posible para organizar y celebrar negociaciones destinadas a lograr una paz sostenible» en Ucrania, habría manifestado Erdogan a Putin.

Putin propuso el sábado por la noche a Ucrania comenzar negociaciones directas entre las partes el 15 de mayo en Estambul, ciudad que ya albergó en marzo de 2022 las primeras y únicas conversaciones entre las partes en más de tres años de guerra.

Vía CNBC

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y China en Ginebra durante el fin de semana fueron “productivas”

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo el domingo que las conversaciones comerciales con funcionarios chinos en Ginebra durante el fin de semana fueron “productivas”.

Dijo que las conversaciones dieron “mucha” productividad y que daría más detalles en una sesión informativa completa el lunes por la mañana.

Bessent también dijo que él y el Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, hablaron con el presidente Donald Trump el sábado por la noche y que “está completamente informado” sobre las conversaciones.

Greer afirmó el domingo, durante sus declaraciones, que los funcionarios llegaron a algún tipo de “acuerdo”, pero no dio más detalles. Calificó las conversaciones como “muy constructivas”.

“Es importante entender con qué rapidez pudimos llegar a un acuerdo, lo que refleja que quizá las diferencias no eran tan grandes como se pensaba”, dijo Greer.

“Estamos seguros de que el acuerdo que alcanzamos con nuestros socios chinos nos ayudará a trabajar para resolver esa emergencia nacional”, añadió.

Las negociaciones de alto riesgo que se celebrarán este fin de semana en Suiza se producen en medio de una incertidumbre económica generalizada derivada de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Ambos países han estado enfrascados en un intercambio arancelario en las semanas posteriores al anuncio de Trump de aranceles del 145% sobre Pekín . En respuesta, China elevó sus gravámenes sobre los productos estadounidenses al 125%.

El enfrentamiento ha sacudido los mercados financieros y ha suscitado temores de que habrá menos bienes y precios en aumento para los consumidores.

Trump elogió el primer día de discusiones y escribió que los funcionarios estadounidenses tuvieron una “muy buena reunión hoy con China” en una publicación del sábado en Truth Social .

“Se discutieron muchas cosas, se llegó a muchos acuerdos. Un reinicio total negociado de manera amistosa, pero constructiva”, escribió Trump.

Bessent dijo que él y Greer se reunieron con el viceprimer ministro de China, además de dos viceministros, a quienes el secretario del Tesoro calificó de “integrales involucrados” en las discusiones.

Por Resistencia Civil Constitucional

Venezuela enfrenta un momento decisivo. Tras más de 25 años de un régimen autoritario que ha destruido las instituciones, empobrecido al país y forzado al exilio a millones, el pueblo habló con fuerza. El 28 de julio de 2024, los venezolanos votaron masivamente por el cambio y eligieron a Edmundo González como presidente. Esa victoria, respaldada por actas, testigos y la comunidad internacional, fue desconocida por un CNE secuestrado y una Sala Electoral subordinada, que ratificaron una mentira sin presentar pruebas.

Insistir en participar en nuevos procesos bajo las mismas reglas viciadas no es estrategia: es rendición. El problema no es la cantidad de votos, sino un sistema diseñado para ignorarlos. En Venezuela, el voto dejó de ser una herramienta de cambio y se ha convertido en un instrumento de control.

La verdad sobre la victoria del 28 de julio es incuestionable y todos la conocen: desde el régimen hasta la Fuerza Armada y cada ciudadano dentro y fuera del país. Esa verdad es nuestra arma más poderosa. Cederla sería traicionar el único punto de unidad real que nos queda como nación.

La reciente y exitosa operación para sacar a los asilados políticos, mantenidos como prisioneros por el régimen en la embajada argentina en Caracas, demuestra algo esencial: el régimen no es invencible. Tiene fisuras, muestra debilidad, y teme. Son acciones valientes, y decididas como esa, efectuadas en coordinación con nuestros aliados internacionales, las que evidencian que la dictadura puede ser desafiada y vencida, hasta permitir una transición en Venezuela que respete la soberanía popular.

Los regímenes totalitarios no caen con votos amañados ni con concesiones: caen por presión sostenida, fracturas internas y la fuerza de una verdad que no se calla. Sin un cambio de régimen, no hay justicia, no hay libertad y no hay futuro posible.

Hoy más que nunca, sostener esa verdad no es una opción: es un deber. Venezuela no claudicará.

Resistencia Civil Constitucional

Por Benjamín Tripier

El silencio de Nicolás Maduro, su viaje a Moscú y los movimientos de Estados Unidos en el ámbito energético y antidrogas, sugieren un tablero geopolítico en ebullición, donde cada actor busca reposicionarse

La extracción de los cinco opositores venezolanos asilados en la Embajada Argentina en Caracas y de la madre de María Corina Machado, dada a conocer el martes pasado, fue un hecho de alto impacto político que ha sacudido la región, y fue cubierta por los medios y por las redes, aunque no por redes y medios chavistas que, hasta el momento, guardaron silencio oficial… solo Diosdado Cabello dijo algo que, nadie, ni ellos mismos, se lo creyeron.

En la red X se hizo un análisis de cuentas que mencionaron la extracción (6-7 de mayo de 2025) y que se refirieron explícitamente a la extracción de los asilados, junto con un resumen de algunas de sus publicaciones:

  • @AlertaMundoNews (14:37, 7 de mayo): citó al portavoz de la Casa Rosada, Manuel Adorni, quien afirmó: “Hubo una extracción, no una negociación”. La publicación subraya que la operación no involucró acuerdos con el gobierno de Maduro;
  • @CoralTeresa (22:10, 6 de mayo): alegó que los asilados salieron “con ayuda del Gobierno Bolivariano”, sugiriendo que el chavismo facilitó la operación, una narrativa alineada con la propaganda oficialista. Sin embargo, esta afirmación carece de evidencia independiente;
  • @cocando (14:51, 7 de mayo): compartió un comunicado del equipo de María Corina Machado que describe la operación como una “extracción” y la califica como un “hito” para la oposición, destacando que marca “un nuevo capítulo” en su lucha;
  • @HCHTelevDigital (14:47, 7 de mayo): reproducen la declaración de Adorni sobre la operación como una “extracción, no una negociación”, respaldando la narrativa de una acción unilateral sin consentimiento del régimen;
  • @wq_radio (15:22, 7 de mayo): también citó a Adorni, enfatizando el carácter no negociado de la operación y mencionando a Trump, Maduro y Machado como actores clave, sugiriendo una operación internacional coordinada;
  • @AlexSoto82 (20:54, 6 de mayo): afirmó que los cinco asilados y Corina Parisca (madre de Machado) fueron extraídos en una operación especial multinacional el fin de semana, sin conocimiento ni salvoconductos del régimen. Destacó que los asilados están en Estados Unidos;
  • @vloonk (14:05, 7 de mayo): publicó un comunicado oficial del equipo de Machado que detalla la “operación militar de extracción” y celebra la liberación de los asilados, sin mencionar detalles operativos específicos;
  • @guayanesdos (00:14, 7 de mayo): compartió un comunicado del gobierno argentino que califica la operación como una “extracción exitosa” y menciona el respaldo de Machado y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien confirmó que los asilados están en suelo estadounidense.

La mayoría de las publicaciones coinciden en que la operación fue una extracción unilateral, no una negociación con el chavismo, ni se emitieron salvoconductos, así como tampoco hubo intercambio de presos ni concesiones petroleras. Lo crucial es que no se produjo negociación alguna; una sola voz en X, presumiblemente alineada con el oficialismo, sugiere una colaboración del gobierno venezolano, pero esta versión no está respaldada por otras fuentes.

Esta acción marca un punto de inflexión en la crisis venezolana, ejecutada con precisión y sin conocimiento del chavismo, lo cual expone las fisuras internas y fortalece a la oposición en un momento crítico.

El silencio de Nicolás Maduro, su viaje a Moscú y los movimientos de Estados Unidos en el ámbito energético y antidrogas, sugieren un tablero geopolítico en ebullición, donde cada actor busca reposicionarse. Argentina y Estados Unidos emergen como protagonistas centrales, mientras el chavismo enfrenta el desafío de mantener su narrativa de invulnerabilidad ante un pueblo cada vez más desencantado con ellos… ya la gente que supo ser chavista, hoy no entienden cómo es que pudieron estar tan ciegos. Bueno… de eso se trata el síndrome de Estocolmo sociológico al que me vengo refiriendo ya hace unos cuantos años.

Los antecedentes del asilo ya liberado, arrancan el 20 de marzo de 2024, cuando cinco miembros de la oposición venezolana —Magalli Meda, Pedro Urruchurtu, Omar González, Humberto Villalobos y Claudia Macero— se refugiaron en la Embajada Argentina en Caracas tras ser acusados por el fiscal general Tarek William Saab de terrorismo, conspiración y traición.

Estas acusaciones, basadas en confesiones obtenidas bajo coacción, buscaban neutralizar al equipo de María Corina Machado, líder opositora, antes de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.

La embajada, representando al gobierno de Javier Milei, crítico de Maduro, se convirtió en un refugio bajo la Convención de Caracas de 1954, que garantiza el asilo diplomático. Sin embargo, el chavismo intensificó la presión con vigilancia con drones, cortes de agua y electricidad, y presencia constante de agentes de inteligencia.

En julio, tras la expulsión de los diplomáticos argentinos por cuestionar el fraude electoral, Brasil asumió la custodia de la embajada, pero Maduro revocó esta autorización en septiembre, dejando el edificio -con los asilados adentro- en un limbo diplomático.

La situación se agravó con la detención arbitraria del chofer Marino Mendoza, un empleado local de la embajada, en diciembre de 2024 y el arresto del cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina, Nahuel Gallo, acusado de espionaje, lo que elevó las tensiones entre Buenos Aires y Caracas.

Tras casi 400 días de cautiverio en la embajada, sin agua, electricidad, acceso a alimentos y medicinas y hostigamiento directo por parte de las fuerzas de la represión, se dio el llamado proceso de extracción en una operación descrita como “impecable” y “épica” por Machado y Edmundo González.

Según fuentes en X y reportes internacionales, la operación fue coordinada por Estados Unidos, con posible apoyo de Argentina y otros actores, aunque los detalles operativos permanecen clasificados.

Este operativo fue largamente planificado, implicó agentes de inteligencia, informantes, vehículos especiales y un avión que ingresó sin ser detectado, duró solo minutos y se realizó de madrugada, en la noche entre el sábado 3 y domingo 4 de mayo. El hecho de que personas que estaban altamente custodiadas en la embajada pudieran evadir los controles y cruzar el país sin alertar al régimen, ya de por sí es un fracaso significativo.

La versión de una operación élite y estratégica, confirmada por figuras como Marco Rubio, María Corina Machado y Javier Milei, señala directamente a Diosdado Cabello como responsable de la inteligencia y contrainteligencia.

El secretario de Estado Marco Rubio anunció el 7 de mayo que los asilados estaban “a salvo en suelo estadounidense” tras una “operación precisa”. Manuel Adorni, portavoz argentino, enfatizó que no hubo negociación con el régimen, descartando salvoconductos. La vigilancia constante del Sebin y la Dgcim alrededor de la embajada sugiere que la extracción evadió los controles chavistas, posiblemente mediante una operación encubierta que aprovechó la ausencia de Maduro, quien estaba en Moscú.

Para tener una perspectiva geográfica, la embajada tiene por el frente una carretera angosta, la avenida de las Lomas, a su izquierda desde el frente, y en una construcción “pegada”, se encuentra la Embajada de Rusia, y a la derecha, también “pegada”, una quinta que fue expropiada para alojar a los miembros de inteligencia y contrainteligencia responsabilizados por cuidar que no se escapen, y de someterlos a acciones psicológicas apoyadas por sobrevuelos de drones. Hacia atrás de la embajada se encuentra una barranca que da a una carretera angosta llamada carretera vieja de Baruta.

El perfil de seguridad que se desprende de la ubicación geográfica (no habría por dónde salir) da la idea de que se deben haber utilizado técnicas de sustitución de vehículos oficiales y reemplazo de personal de vigilancia por elementos o bien disfrazados, o bien fieles al liderazgo de María Corina Machado, que ha calado hondo en el pueblo venezolano, esbirros policiales incluidos.

Ahora, la hipótesis de una operación militar extranjera es improbable, ya que habría desencadenado una reacción inmediata del régimen chavista, especialmente con Maduro junto a Putin. Es más plausible que hayan participado fuerzas especiales, agencias de inteligencia (Estados Unidos, Mossad y Argentina) y gobiernos extranjeros, a través de una ruta discreta, posiblemente con apoyo logístico externo, para trasladar a los asilados al aeropuerto o una frontera.

Un evento de esas características, responsabilidad del autonombrado ministro del Interior (aunque sea el jefe casi absoluto de la revolución) quien asumió el control del gobierno con énfasis en las fuerzas de represión y agencias de inteligencia, no debe haber pasado desapercibido internamente, y ya deben estar pasándose facturas cruzadas.

Este cruce de facturas no hace otra cosa que profundizar la fractura interna que arrancó con la diferencia de posicionamiento frente al resultado electoral: Maduro hubiera estado dispuesto a entregar el poder como resultado de algunos acuerdos con Estados Unidos y Cabello, que no estaba incluido en los acuerdos, no quiso saber nada, y decidió quedarse “cueste lo que cueste”… ya se ve lo que les está costando.

Porque según dicen, el cerco a la embajada fue orquestado por Cabello, quien calificó las denuncias de los asilados como una “farsa” y justificó la vigilancia como medida de seguridad. El Sebin y la Dgcim, ejecutaron la represión, incluyendo detenciones arbitrarias -como las de Marino Mendoza y de Nahuel Gallo-  y cortes de servicios.

La incapacidad demostrada por el chavismo para detectar o prevenir la extracción apunta a fallos en la inteligencia chavista, posiblemente exacerbados por la reestructuración de los servicios de inteligencia en octubre de 2024, tras el informe de la ONU que acusó al gobierno de crímenes contra la humanidad. El viaje de Maduro, que se llevó con él 200 de los represores más leales, “desvistiendo” las estructuras que quedaron; además de la falta de coordinación interna, podrían haber creado una ventana de oportunidad para la operación.

La extracción debilita la narrativa de control absoluto del chavismo, especialmente tras el resultado electoral de julio de 2024, que desató protestas y represión masiva. La huida de figuras cercanas a Machado refuerza la percepción de un régimen vulnerable, incapaz de contener a la oposición incluso bajo vigilancia extrema.

El evento podría galvanizar a la oposición, que ya cuenta con el respaldo explícito de Estados Unidos y Argentina, y aumentar la presión internacional para que Maduro ceda el poder. Sin embargo, el chavismo aún controla las fuerzas armadas y el aparato burocrático, y la lealtad de Vladimir Padrino López y otros militares clave sigue siendo un pilar.

La pérdida de apoyo popular, con menos de 11% identificándose como chavistas en julio de 2024, agrava la crisis de legitimidad, más unas encuestas del 24 al 31 de marzo de este año, le dan a Maduro una confianza de 9,5% y un rechazo de 88,1%.

El silencio del gobierno chavista que no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre la extracción, se considera un silencio inusual dado su historial de propaganda reactiva, lo cual podría deberse a varias razones:

  • desconocimiento inicial: la operación, ejecutada sin salvoconductos, sorprendió al chavismo, que aún evalúa cómo responder sin admitir una brecha de seguridad;
  • ausencia de Maduro: su viaje a Moscú, buscando apoyo de Putin frente a sanciones y aislamiento, pudo haber retrasado una respuesta coordinada;
  • estrategia de minimización: el chavismo podría estar evitando publicitar el incidente para no amplificar la narrativa opositora de una “operación épica”. La sugerencia subliminal de haber contado con colaboración gubernamental, indica un intento aislado de controlar el relato, pero aún no ha sido respaldado oficialmente.

La comunidad internacional más cercana -Argentina, Estados Unidos y conexiones geopolíticas- participó de diferentes maneras:

  • Argentina: el gobierno de Milei otorgó asilo a los opositores y presionó por su salida segura, denunciando el cerco chavista ante la OEA. La extracción refuerza la postura de Milei como antagonista de Maduro, aunque su rol operativo parece haber sido diplomático más que logístico;
  • Estados Unidos: la administración Trump, con Rubio a la cabeza, lideró la operación, posiblemente como parte de una estrategia para presionar a Maduro tras el fracaso de la vía electoral. La presencia de los asilados en Estados Unidos sugiere un compromiso activo con la oposición venezolana.

El impacto de este evento, al hacerse público cuando Maduro llegaba a Moscú, fue al corazón de ese grupo que ahora confirmaron en directo (Putin, Lula et al) la debilidad en la gobernabilidad del chavismo, y replantearse si tiene sentido negociar y restearse con ellos, cuando están evidentemente en caída libre.

Por eso se llegó a especular que, a lo mejor, los cuatro aviones con los que Maduro y su gente directa se fueron del país, hubieran llevado su mudanza y que él se quede por esa zona. Donde, solo y sin la sombra de Cabello en sus espaldas, pudiera restaurar su acuerdo con los gringos, previo al 28 de julio y quedarse en Estambul.

La narrativa chavista de colaboración en la salida de los asilados carece de sustento y parece ser un intento de propaganda aislado. Es importante seguir monitoreando las declaraciones oficiales de Caracas, Washington y Buenos Aires para esclarecer los próximos pasos en esta crisis.

Poniendo todo lo anterior en perspectiva, la extracción ocurre en un momento de presión creciente por parte de Estados Unidos y otros países (esta vez las sanciones van en serio) y no detendrán su aumento hasta lograr la salida del chavismo, lo cual es una situación nueva e inédita.

La caída importante en los ingresos externos del país, consecuencia del deterioro del sector de hidrocarburos y la reducción de los precios del crudo y refinados; sumada a la falta de ingresos petroleros, es un factor clave que debilita al régimen. Justo en momentos en que PDVSA sigue enfrentando una situación financiera crítica, con una deuda masiva y demandas internacionales, situación de la que difícilmente salga indemne: lo más probable es que tenga que quebrar y hacer “borrón y cuenta nueva” con un negocio petrolero, ahora en manos privadas, pero bajo supervisión regulatoria del estado… sin participación accionaria alguna.

Porque la salida de empresas clave como Chevron, Halliburton, Schlumberger Limited, Baker Hughes Holdings y Weatherford International, y la pérdida de capacidad técnica, exacerbada por las sanciones y la mala gestión (que opera incluso en el mercado negro con prácticas dudosas), limita las posibilidades de recuperación sin inversión y tecnología externa.

El estado es un mal empresario, y la gestión de Pdvsa es un claro ejemplo de ello, operando cada vez más de manera informal y alejada del negocio estructurado.

Esta asfixia económica reduce la capacidad del chavismo para mantener el control y la vigilancia, haciendo posible que se intenten operaciones como la extracción mencionada en este artículo. Sugiriendo que puede haber más de esos intentos y que lo que ocurrió fue un piloto controlado que demostró las debilidades e hizo revaluar las posibilidades de repetir incursiones como esta en el futuro, ahora ya conscientes de que se está frente a un riesgo controlado.

Por eso es que esta operación puede ser vista como un ensayo y una advertencia, que demuestra la capacidad para «roncar en la cueva», acercándose y ejecutando operaciones en las narices del chavismo. Esto puede generar pánico e incluso llevar a algunas figuras (no es el caso de Cabello, que tiene mucho que perder) a considerar negociaciones.

Por eso, más allá de rescatar a los asilados (que ya no pueden ser usados como escudos), esta acción demuestra que nadie se salva; que sí se puede entrar, sacar personas, moverse por Caracas y salir del país sin ser detectados; y que esa misma operación puede ser realizada para extraer a cualquiera de los que están en las listas de “buscados” con órdenes de captura y recompensa.

La extracción de la Embajada Argentina es un síntoma y un catalizador de la profunda crisis multidimensional que atraviesa Venezuela. Expone las fallas de seguridad, la falta de control interno y la vulnerabilidad del régimen ante operaciones externas. Se vincula directamente con la creciente presión internacional, el impacto de las sanciones en la economía (particularmente la petrolera), la narrativa de vínculos con el narcotráfico (ejemplificada por el Tren de Aragua y las acusaciones a altos funcionarios), y la amenaza latente de acciones directas contra figuras del chavismo con pedidos de captura.

El gobierno chavista, debilitado económicamente, aislado internacionalmente (salvo aliados lejanos con problemas propios), sin apoyo popular y con una FANB que ya no responde plenamente, enfrenta un escenario de mayor incertidumbre y escalada potencial.

El intento de control absoluto a través del Estado de Emergencia Económica no resolverá los problemas estructurales. Porque la situación demanda soluciones estructurales y urgentes, que pasan inevitablemente por una transición desde el actual modelo asistencialista, a uno basado en el mercado, impulsado por la empresa privada, con institucionalidad, seguridad jurídica y transparencia.

Debemos prepararnos para esta transición, que implicará «descender a los infiernos» antes de poder construir un futuro de bienestar y prosperidad. La presión actual, simbolizada por la audacia de la extracción, parece estar acelerando este camino ineludible.

Recomendaciones estratégicas en un entorno de ruptura

  • Al gobierno chavista (incluyendo a la cúpula con pedidos de captura): que reconozcan la inviabilidad terminal de su modelo y la inevitabilidad de la salida. El aferrarse al poder «cueste lo que cueste» en un entorno sin apoyo popular, con la Fuerza Armada partidizada pero sin garantía de lealtad absoluta; y con los ingresos petroleros colapsando, solo garantiza una salida por la «puerta de atrás», aún más ignominiosa y peligrosa. La reciente extracción es una demostración palpable de su vulnerabilidad y la capacidad de actores externos de operar en su propio terreno: el tiempo de resistir a ultranza ha pasado. Una transición, por dolorosa que sea, es la única vía para una posible «limpieza interna» que permita alguna forma de supervivencia política futura del chavismo como fuerza democrática. 
  • A la dirigencia de la oposición (con énfasis en María Corina Machado y Edmundo González): que mantengan la unidad y la estrategia clara, capitalizando la presión externa. El liderazgo actual debe alinear a toda la dirigencia detrás de un plan que no se distraiga con los juegos tácticos del régimen (elecciones sin garantías y reformas constitucionales estériles). La operación de extracción, liderada por Estados Unidos y con apoyo regional (Argentina), demuestra que la presión va en aumento y apunta a la vulnerabilidad de la cúpula. Es crucial articular y comunicar de manera efectiva el plan de reconstrucción nacional, basado en la privatización, la seguridad jurídica y el fin del «Estado empresario»; para generar la esperanza y el respaldo popular que justifiquen la movilización ciudadana en el momento oportuno, indicado por el liderazgo estratégico.
  • A la cúpula empresarial (actualmente cooptada por el chavismo)que reconozcan la insostenibilidad del régimen y prioricen la protección del patrimonio y la preparación para la transición. Continuar inmolándose por una causa perdida al mantener lealtad a un modelo económico y político moribundo es un error estratégico. La inercia de recesión con inflación y devaluación continuará exacerbada por la salida de actores clave del sector petrolero y la «máxima presión» externa que espanta la inversión. Despoliticen las cúpulas gremiales y concéntrense en estrategias defensivas para proteger el patrimonio. El futuro económico de Venezuela reside en la empresa privada y en un Estado que actúe como regulador, no como socio corruptor o competidor. Su supervivencia a largo plazo depende de su capacidad para desvincularse de un régimen colapsado y prepararse para operar en una economía de mercado funcional. El entorno actual, marcado por la audacia de la extracción, la asfixia económica impuesta por las sanciones petroleras, los vínculos del chavismo con estructuras criminales transnacionales y los pedidos de captura contra la cúpula, no deja espacio para la complacencia o la inacción. Todos los actores deben ajustarse a esta nueva realidad.

Por Victor Salmerón en El Observador

La CIDH insta a la comunidad internacional a reconocer la crisis de derechos humanos en Venezuela, caracterizada por la represión, persecución y censura del régimen de Maduro. Además solicita la activación de todos los canales diplomáticos e institucionales para restablecer la democracia en el país.

El Informe Anual 2024 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el brazo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) encargado de velar por los derechos fundamentales, detecta un patrón de terrorismo de Estado en Venezuela. El documento afirma que el régimen de Nicolás Maduro implementó una estrategia coordinada para mantenerse en el poder, aplastar las protestas y silenciar el disenso.

La Comisión se centra en lo que ocurrió antes, durante y después de la controversial elección presidencial del 28 de julio, en la que Maduro fue reelegido en unos comicios empañados por denuncias de fraude y sin mostrar prueba alguna del escrutinio.

José Luis Caballero, presidente de la Comisión, explicó a El Observador USA que el calificativo de terrorismo de Estado «refleja el intento del régimen de perpetuarse en el poder a toda costa, incluso a través de prácticas violentas y represivas».

«Implica una violación grave de los derechos humanos, y lo que está en juego es la legitimidad de un gobierno que no solo utiliza el poder para mantenerse en el cargo, sino que también atenta contra la integridad de las personas», agregó.

Además subrayó que «la comunidad internacional debe reflexionar sobre la legitimidad de un gobierno que utiliza el terrorismo de Estado para mantenerse en el poder. La Comisión ha señalado que no puede haber elecciones legítimas cuando se usan prácticas tan graves».

El informe de la Comisión indica que las irregularidades y denuncias de fraude electoral en las pasadas elecciones presidenciales provocaron protestas en todo el país, especialmente en barrios populares. En respuesta, el régimen activó su maquinaria represiva para “infundir terror en la población, aplacar las protestas y silenciar la ciudadanía inconforme”.

«La represión reflejó patrones ya observados por la CIDH en las protestas de 2014 y 2017, como el uso arbitrario de la fuerza, resultando en pérdidas de vidas humanas y personas heridas; detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas de corta duración; persecución judicial y hostigamiento contra personas percibidas como opositoras y observadoras electorales; censura y restricciones a las libertades de expresión, asociación y reunión pacífica», dice el documento.

Uso excesivo de la fuerza

Con base en audiencias públicas, reuniones con organizaciones sociales y testimonios individuales, la Comisión concluyó que el “Estado venezolano hizo un uso excesivo y desproporcionado de la fuerza, incluyendo la fuerza letal por parte de grupos armados llamados colectivos”.

De acuerdo con la CIDH, «la violencia resultó en la muerte de al menos 25 personas, todos hombres entre 15 y 56 años (…) en su mayoría como consecuencia del uso arbitrario de la fuerza por parte del Estado o de grupos paraestatales”.

Destaca que “hasta la fecha de este informe”, las autoridades no han divulgado información sobre el contexto de las muertes, el avance de las investigaciones ni pruebas que vinculen a dirigentes opositores con los hechos. Además, indica que “la falta de una investigación diligente por estos hechos corrobora la falta de independencia del Ministerio Público”.

Añade que “se observaron nuevos y graves patrones represivos dirigidos a amedrentar, como la cancelación abrupta y arbitraria de pasaportes de personas defensoras de derechos humanos y periodistas, así como de sus familiares. Ello con el fin de impedir su salida del país, en grave afectación de su derecho a la libre circulación”.

Otro patrón inusual, dice el informe, «fue la persecución en contra de personas testigos de mesa y observadores electorales. Conforme información de prensa, al menos cinco de estas personas han tenido que desplazarse a Colombia debido a amenazas de muerte. La Comisión considera que estos patrones responden a una represalia por la actividad de defensa y promoción de los derechos humanos de la democracia”.

Trabajadores sin derechos

El informe advierte asimismo sobre la precariedad de los derechos laborales en Venezuela, donde los trabajadores perciben el salario más bajo de la región. La mayor parte de sus ingresos proviene de bonos que no se incluyen en el cálculo de beneficios esenciales, como prestaciones sociales o vacaciones, lo que agrava su situación económica.

Además señala que «la defensa de los derechos laborales y sindicales sigue enfrentando un ambiente hostil en el que sindicalistas y trabajadores -entre otros grupos- han denunciado la persecución, intimidación, hostigamiento y otros actos de violencia en su contra».

Destaca que la “Confederación Sindical Internacional ha señalado que Venezuela se encuentra entre los 13 países del mundo con la peor garantía de derechos de huelga, negociación colectiva, sindicalización, acceso a la justicia, libertad de expresión y asociación”.

El documento subraya el impacto de la corrupción y la fragilidad de los grupos más vulnerables. “El régimen ha concentrado sus esfuerzos políticos y económicos para perpetuarse en el poder. Para ello, se ha apoyado en esquemas de gran corrupción en todos los niveles del Estado”.

Como resultado, añade, “se observan grandes omisiones en el diseño y ejecución de políticas públicas idóneas y efectivas” dirigidas a garantizar los derechos de “los grupos en situación de discriminación histórica, como son las personas LGBTI, los pueblos indígenas, las mujeres, las personas afrodescendientes, las personas mayores, en situación de movilidad, y, en general, quienes viven en situación de pobreza y pobreza extrema”.

El cerco a los medios

El informe también examina la situación de la libertad de expresión en Venezuela, denunciando la detención arbitraria de periodistas, el cierre de medios de comunicación y las crecientes restricciones al derecho a la información.

“Tras las elecciones del 28 de julio, la CIDH y su Relatoría Especial alertaron sobre la escalada de represiva contra periodistas y medios de comunicación. Las principales agresiones contra la prensa incluyeron: allanamientos, cierres de medios, confiscación de equipos, cancelación de pasaportes, deportación de periodistas internacionales, despidos injustificados, amenazas y censura”, apunta.

Un aspecto relevante es el cierre de medios de comunicación. El documento menciona que “al final de 2023, organizaciones de la sociedad civil documentaron el cierre de, por lo menos, 408 medios de comunicación en Venezuela durante los últimos 20 años, resultado de un prolongado proceso de restricción de espacios informativos y del ejercicio del periodismo en el país”.

“La ONG Espacio Público ha señalado la escasez de información en regiones como Falcón, donde operan 36 estaciones de radio, de las cuales 29 solo transmiten música y contenidos alineados con el gobierno. También ha documentado que 13 estados carecen de medios de comunicación independientes tras estos cierres”, agrega.

Activar la diplomacia

La Comisión hace un llamado a los países a prestar atención a la crisis y a realizar esfuerzos para rescatar la democracia en Venezuela.

“La CIDH llama a la comunidad internacional a reconocer la grave crisis de derechos humanos en Venezuela, mantenerse vigilante frente a nuevas escaladas represivas y activar todos los canales diplomáticos e institucionales para el regreso de la democracia al país”, indica.

El informe recomienda una serie de acciones para fortalecer la institucionalidad democrática y combatir la impunidad en Venezuela. Entre ellas, destaca la necesidad de poner fin a la persecución política, liberar a los presos políticos, especialmente menores de edad, y detener las detenciones arbitrarias contra opositores, defensores de derechos humanos y líderes sociales.

Asimismo, insta a restablecer el orden constitucional, garantizando la independencia de los poderes, la participación política sin represalias y el control ciudadano sobre el Estado. También sugiere publicar las actas de votación, permitir auditorías internacionales y asegurar una sucesión constitucional legítima y pacífica.

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