Morfema Press

Es lo que es

DBuford

Vía La Verdad

El marabino se hizo profesional a los 19 años y debutó en los Medias Blancas de Chicago en 1956 en reemplazo de Alfonso “Chico” Carrasquel, por recomendación del propio caraqueño. El primer partido del zuliano terminó en victoria

El 17 de abril de 1956, Luis Ernesto Aparicio Montiel se convirtió en el sexto pelotero venezolano en debutar en las mayores, en el viejo Comiskey Park, jugando para los Medias Blancas de Chicago contra los Indios de Cleveland, partido que terminó 2-1 para los locales.

Nacido en Maracaibo el 29 de abril de 1934, Aparicio se hizo profesional a los 19 años, luego de representar a nuestro país en una Serie Mundial Amateur en 1953, al reemplazar a su padre del mismo nombre como campocorto del equipo Gavilanes, en un encuentro contra Pastora, el 18 de noviembre de ese año.

Antes de finalizar la temporada de estreno en Venezuela firmó también su primer contrato profesional para jugar en Estados Unidos. Entonces fue reclutado por la organización Medias Blancas de Chicago.

Apenas pasó dos años en el sistema de granjas de la organización patiblanca con los clubes Waterloo, en la Illinois-Indiana-Iowa League de categoría B y Memphis, de la Southern Association, de categoría AA.

En 1956, con 22 años, Aparicio reemplazó al también venezolano Alfonso “Chico” Carrasquel en la posición de campocorto de los Medias Blancas y produjo enorme impacto entre los seguidores del club de Chicago al erigirse como el novato más sobresaliente de la Liga Americana, en el inicio de su brillante carrera.

Aparicio está considerado como uno de los mejores torpederos de todos los tiempos en las Grandes Ligas y en Venezuela.

El zuliano creció admirando a Alfonso “Chico” Carrasquel y apenas tres años después de firmar con los Medias Blancas, tomó su lugar como campocorto regular del equipo.

A finales de 1953, tras su sonado estreno como profesional con el club Gavilanes de Maracaibo en la temporada 1953-54 de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (Lvbp), Aparicio fue reclutado por los Medias Blancas por recomendación de Luman Harris, coach de los Leones del Caracas, y el propio Carrasquel, quien era el torpedero estelar del club de Chicago desde 1950.

Poco tiempo le tomó a Aparicio desarrollar el talento para lograr el ascenso. El 25 de octubre de 1955 los Medias Blancas envían a “Carrasquelito” junto al jardinero Jim Busby a los Indios de Cleveland, a cambio del outfielder Larry Doby.

Así queda la vía despejada para que Aparicio inicie la exitosa carrera del único venezolano que forma parte del Salón de la Fama de Cooperstown, Nueva York.

Seis meses después de ser cambiado a Cleveland, Carrasquel regresa a Chicago en calidad de torpedero de los Indios y en el primer encuentro de la campaña de 1956 es testigo de excepción en el grado de “bigleaguer” de Aparicio.

El primer Novato del Año latino

Luis Aparicio fue el primer pelotero latinoamericano que ganó el premio Novato del Año, otorgado por la Asociación de Cronistas de Beisbol de Estados Unidos (Bbwaa, por sus siglas en inglés).

Aparicio prácticamente no tuvo enemigos para reunir 22 de los 24 votos posibles entre los cronistas que participaron en la elección. Los otros dos votos fueron para Rocky Colavito, guardabosque de los Indios de Cleveland y Tito Francona, jardinero de los Orioles de Baltimore.

El marabino concluyo la campaña de 1956 como líder de la Liga Americana en los departamentos de bases robadas (21) y toques de sacrificio (14), además de dejar promedio de .266 (de 533-142) con 69 carreras anotadas, 19 dobles, seis triples, tres jonrones y 56 carreras impulsadas en 152 partidos.

Embajador de Venezuela en Las Mayores

Durante dieciocho años, entre 1956 y 1973, Aparicio colocó en el mapa de las Grandes Ligas a Venezuela. Desde hace 32 años está en el Salón de la Fama de Cooperstown y es hasta hora el único venezolano en formar parte de esa élite de peloteros del mejor beisbol del mundo.

Entre su estreno con los Medias Blancas y mediados de la década del sesenta, con los Orioles, figuró como el más audaz estafador de bases de la Liga Americana, con un récord de nueve lideratos consecutivos en el departamento (1956-64), en una época en la que predominaron los bateadores de poder en las ligas mayores.

A lo largo de su brillante carrera con Medias Blancas (1956-62 y 1968-70), Orioles (1963-67) y Medias Rojas (1971-73) obtuvo nueve Guantes de Oro como reconocimiento a su excelencia defensiva.

Su mejor temporada fue la de 1959 con Chicago, cuando encabezó la Liga Americana en robos con 56, para ayudar a su club a llegar a la Serie Mundial, y escoltó a su compañero Nellie Fox en el segundo lugar de la votación del premio al Jugador Más Valioso.

En trece oportunidades fue postulado al Juego de Estrellas e intervino diez veces en el clásico de mitad de campaña, de 1958 a 1964 y de 1970 a 1972.

En enero de 1979, cinco años después de su última temporada en Grandes Ligas, figuró por primera vez en la lista de votación de la Bbwaa. Cinco años después resultó elegido, en enero de 1984 con 341 votos, el 84,6 por ciento del universo de votantes.

En su destacada trayectoria de Grandes Ligas participó en 2.599 partidos de campaña regular, dejó promedio vitalicio de .262 con 1.335 carreras anotadas, 2.677 hits, 394 dobles, 92 triples, 83 jonrones, 791 carreras impulsadas y 506 bases robadas, mientras que, a la defensiva, en 22.406 entradas y dos tercios como defensor del campocorto, dejó promedio vitalicio de fildeo de .972 al incurrir en 366 errores en 12.930 lances.

En la LVBP actuó con los clubes Gavilanes, Leones, Tiburones, Águilas y Cardenales entre 1953 y 1975, jugó en 417 encuentros de calendario regular y dejó promedio ofensivo vitalicio de .261 con 63 dobles, 15 triples, 7 jonrones, 136 carreras remolcadas y 58 bases estafadas.

Por Marcelo Duclos

Desde su red social, el empresario e innovador cayó en uno de los vicios de los talentosos tecnológicos: el pesimismo con respecto al trabajo futuro y el delirio del “salario universal”

Cuando decimos “desde su red social” no hacemos referencia a su cuenta, en este caso de X. Hablamos de su red social, literalmente, como es ahora para Elon Musk la plataforma anteriormente llamada Twitter. Allí, en una de sus publicaciones que se viralizan (todas), el talentoso megaempresario dijo una estupidez, digna de un joven militante trotskista del Partido Obrero. Porque sí, hasta los genios (en algunos ámbitos, ya que nadie lo es en todos) pueden decir una boludez en las áreas que no son de su experticia. Por eso, algo inteligente para hacer es dedicarse a hablar (con seriedad) de los temas que se manejan.

Musk puede haber hecho un gran aporte al inicio del gobierno de Donald Trump en materia de eficiencia del Estado, pero evidentemente sabe poco de política monetaria y no aprendió nada sobre una de las principales lecciones históricas de la economía: la absoluta imprevisibilidad del futuro.

Lo que dijo el empresario admirado por todos nosotros es que, en el futuro, la inteligencia artificial dejará a muchas personas sin empleo. Esto, como enunciado pesimista. Luego, como para “que no panda el cúnico”, como decía el Chapulín Colorado, agregó que la modernización será tan fuerte, que la multiplicación de los bienes y servicios permitirá un ingreso universal gubernamental emitido por el Estado, que no generará inflación. Aunque se trate de uno de los ídolos de la “derecha” actual (por simplificar el término), lo cierto es que, conceptualmente, de su apreciación se desprenden todas las tesis marxistas. Por ejemplo, proyectar en estático lo que es dinámico, el escenario pesimista que requiere intervención y, sobre todo, la subestimación de las personas que necesitarán el cheque del Estado para poder vivir.

Empecemos por esta cuestión monetaria, que viene generando resultados poco felices, producto de las conclusiones de, incluso economistas de mercado, como Milton Friedman. Existe la creencia (luego de tantos dislates inflacionarios) de que si la expansión monetaria es igual o inferior a la demanda de dinero, el efecto es “neutro”. O sea, que se puede emitir y expandir hasta determinado punto la base monetaria. Esto tiene que ver con el hecho de que cuando se emite sin demanda de dinero, el resultado es la depreciación de la moneda y el aumento de precios. Sin embargo, esta neutralidad es una estafa como la inflación misma. Sobre este tema se expiden solamente economistas como Javier Milei, Alberto Benegas Lynch (h) y Jesús Huerta de Soto, entre pocos austríacos más.

Pero si la emisión y la expansión monetaria igualan o no superan a la demanda y a la multiplicación de bienes y servicios, aunque los precios no aumenten hubo otra especie de robo. Es que, si la misma no hubiese tenido lugar, cada unidad monetaria de cada trabajador hubiese pasado a comprar más bienes y servicios que antes. Muchos economistas, que admiten la única raíz del problema inflacionario, no dicen nada cuando los precios se mantienen, pero se suprime el escenario alternativo del aumento del poder adquisitivo de cada unidad monetaria.

Yendo al otro asunto, Elon Musk –que vaticina que la IA eliminará muchas de las fuentes laborales de la actualidad– acepta esa innovación como una variable, pero deja fija otra cuestión: que los recursos se liberarán para nuevas o diferentes actividades demandadas. Cuando aparecieron los autos, algunos habrán pensado que los herreros de caballos se quedarían desempleados por siempre. Lo mismo que los fabricantes de velas ante la irrupción de la electricidad. Pero la historia mostró que siempre lo que vino después (en un esquema de mercado abierto, innovación y competencia) ha demandado muchas más fuentes de trabajo que lo que se eliminaba.

En 1946, Henry Hazlitt ya describió esta situación en Economía en una lección haciendo referencia a lo que calificó como “el odio a las máquinas”. En 20 años se cumplirá un siglo de aquel clásico, cuando la preocupación no era la IA, sino las máquinas que hoy son obsoletas. Elon Musk podría comprar el libro, ya que le resultaría de mucha utilidad.

Vía El Carabobeño

Para los sindicatos la solución no pasa por una constituyente laboral, sino por eliminar vicepresidencias y ministerios innecesarios, y abrirse a la inversión extranjera

La constituyente laboral impulsada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez genera un rechazo creciente entre los principales gremios y centrales sindicales del país. Lo que el gobierno presenta como un mecanismo para fortalecer los derechos de los trabajadores, los sindicatos independientes lo denuncian como una maniobra que viola la Constitución, desconoce a las organizaciones legítimas y rompe los compromisos adquiridos con la Organización Internacional del Trabajo.

La constituyente laboral arrancó formalmente el 15 de diciembre con el Congreso Nacional Constituyente de la Clase Obrera. Meses después, el 9 de febrero, Rodríguez anunció que el Sistema Patria publicaría una encuesta para consultar a los trabajadores sobre un nuevo modelo laboral, y el 17 de febrero dio inicio a una consulta masiva a través de esa plataforma.

El 22 de febrero, la presidenta encargada informó que el Ejecutivo había revisado los avances del proceso, insistiendo en que su objetivo es fortalecer la protección social de la clase trabajadora.

Sin embargo, las tres principales centrales sindicales autónomas del país —la CTV, la ASI Venezuela y la Confederación General de Trabajadores— no estuvieron presentes en esas reuniones, lo que para los dirigentes sindicales no es un detalle menor, sino la evidencia más clara de que la constituyente laboral no es un proceso de diálogo genuino, sino una iniciativa unilateral del gobierno.

La constituyente laboral excluye a los sindicatos

Arturo Moreno, secretario ejecutivo de la CTV y encargado de derechos humanos, va más allá en su crítica. Señaló que la constituyente laboral no solo ignora a las organizaciones sindicales autónomas, sino que viola abiertamente la Constitución, las leyes nacionales y los compromisos que Venezuela adquirió con la Organización Internacional del Trabajo.

Según el dirigente, los acuerdos con la OIT establecían que las mesas de diálogo debían contar con la presencia de técnicos de ese organismo, una condición que no se ha cumplido.

El lunes 13 de abril, el gobierno montó lo que Moreno califica de «supuesta mesa de diálogo», con una irregularidad adicional: «Han nombrado quiénes son los representantes de las organizaciones sindicales, violando cuáles son sus legítimas autoridades», denunció.

Para la CTV, se trata de una práctica que desnaturaliza el sindicalismo y vacía de contenido cualquier proceso de negociación.

La postura del gremio no se limita al rechazo. Durante su visita a Carabobo, donde participó en conversatorios en Valencia y Puerto Cabello, Moreno llamó a unificar esfuerzos entre distintas organizaciones para enfrentar este escenario, con la lucha salarial como eje principal, pero sin desligarla de una demanda más amplia: que el salario tenga incidencia real en las contrataciones colectivas y que los trabajadores, a través de sus sindicatos, tengan voz en la reconstrucción democrática del país.

«No endosen a la clase trabajadora las deficiencias del gobierno»

Desde Carabobo, la posición es igualmente contundente. Juan Tortolero, secretario general de Sintraenseñanza en la entidad, afirmó que existe «la posibilidad cierta de que esa mal llamada constituyente laboral perjudique al sector laboral» y hace suyo el rechazo que ya expresó la CTV en el país. Su mensaje a Delcy Rodríguez es directo: «No endose a la clase trabajadora las deficiencias en el manejo del erario público. Ustedes son los responsables.»

Para Tortolero, la solución no pasa por una constituyente laboral, sino por medidas estructurales concretas: reducir el tamaño del Estado, eliminar vicepresidencias y ministerios innecesarios, y abrir las condiciones para la inversión extranjera.

En Carabobo, recordó, más del 60% de la industria está paralizada o semi-paralizada, lo que representa una fuente potencial de más de 500 mil empleos que permanecen bloqueados. «Fortalezca la empresa privada y disminuya el Estado venezolano», sintetizó.

Moreno coincide en que Venezuela no puede quedarse siendo únicamente un exportador de petróleo y minerales. La constituyente laboral, dice, debería dar paso a una discusión real sobre la reconstrucción industrial y la producción agrícola, no a un proceso diseñado desde el gobierno sin la participación de quienes representa.

El 1 de mayo tomarán las calles en rechazo a la constituyente laboral

La respuesta sindical tendrá su mayor expresión el próximo 1° de mayo. La CTV y sus aliados preparan movilizaciones en cada estado del país, algunas con varias manifestaciones simultáneas dentro de un mismo territorio.

Moreno reconoció que hay esfuerzos sindicales que aún no han logrado articularse del todo, pero insiste en que el camino es la unidad que también debe incluir a los trabajadores jóvenes, quienes hoy enfrentan condiciones laborales que retroceden décadas: jornadas de 10 horas diarias, seis días a la semana, sin pago de horas extra, sin prestaciones sociales ni reconocimiento de incidencias laborales. «En vez de 40 horas semanales, los muchachos están trabajando 60 horas», alertó.

Para los sindicatos independientes, la constituyente laboral no resuelve ninguno de estos problemas. Al contrario, los profundiza al pretender rediseñar el marco laboral venezolano sin contar con quienes llevan décadas defendiendo los derechos de los trabajadores. La consigna de cara al primero de mayo lo resume todo: la lucha por el salario y la lucha por la democracia son, para los gremios, una sola y la misma batalla.

Por María Martín en El País

El alojamiento de cinco estrellas es un escaparate diario de la tutela estadounidense en el país

A las ocho de la mañana, la veintena de marines que se aloja en el JW Marriott de Caracas empieza a bajar a desayunar. Es un espectáculo singular. Tienen entre 30 y 40 años y casi todos lucen, como Freddie Mercury, un bigote chevron. Los tatuajes trepan hasta el codo, a veces hasta las rodillas. Gorras, pantalones cortos y camisetas con leyenda. Alguna imprevista en la era bélica de Donald Trump. No war team, se leía en una de ellas la semana pasada. Los marines, un cuerpo de élite de acción rápida, no faltan un día al gimnasio, cumplen horarios y nunca se separan de su walkie-talkie. Son los más visibles, pero en el resto de mesas hay agentes de la CIA, del Departamento de Estado, de la Embajada… Todos ellos son parte de este nuevo momento político que se vive en Venezuela desde el pasado 3 de enero. Uno en el que Estados Unidos tiene más poder que nunca en el país, ha medio sometido al chavismo y opera desde un hotel de cinco estrellas en un barrio financiero de Caracas.

El JW Marriott —JW es la línea prémium de Marriott— es un edificio de ladrillo de 17 plantas que no llama especialmente la atención. Tiene unas 300 habitaciones con cierto toque viejuno que, regateando, se pueden conseguir por 200 dólares sin desayuno. Piscina exterior, gimnasio, un restaurante en el que un plato y una bebida pueden costar unos 50 dólares, bar con cócteles normalitos y más de mil metros cuadrados de salones para eventos y reuniones. También una tienda de vestidos de novia y otra de trajes de chaqueta. No es el lugar donde uno esperaría que se fraguase el futuro de un país.

Y sin embargo, desde que las fuerzas especiales estadounidenses ejecutaron la operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro, el JW Marriott se convirtió en la sede informal de la presencia norteamericana en Venezuela.

Primero ejerció de embajada, que llevaba siete años cerrada, desde la ruptura diplomática de 2019. El edificio, abandonado durante ese tiempo, acumulaba humedad y moho y necesitaba una rehabilitación integral antes de poder volver a izar la bandera. Mientras tanto, los diplomáticos, los agentes del Departamento de Estado, los agentes de las distintas agencias policiales y de inteligencia y los marines que llegaron a Caracas en los días y semanas siguientes al 3 de enero necesitaban un sitio donde instalarse. El JW Marriott era grande, discreto y con suficiente espacio para reuniones a puerta cerrada.

La Embajada reabrió formalmente el 30 de marzo, 86 días después de la operación. Pero el hotel no ha dejado de ser lo que se convirtió durante ese tiempo. “No es un hotel, es el lugar donde se decide la tutela de Venezuela”, cuenta una de las personas que ha participado en una de tantas reuniones que allí se celebran cada día.

En sus salones se han sentado algunos de los actores más relevantes de la economía y la política venezolanas junto a interlocutores norteamericanos. Grandes decisiones de los primeros 90 días pos-Maduro han sido discutidas y ejecutadas no solo en Washington. También en esas mesas. Política petrolera, minera, cambios exigibles al Gobierno de Delcy Rodríguez, iniciativas económicas, seguridad… “No sé qué precedente hay de un tutelaje americano que se coordine desde un hotel”, dice este asiduo al edificio.

Lo que hace al Marriott peculiar —y útil para, al menos, escribirles esta carta— es que está abierto a otros huéspedes y visitantes. No es una instalación militar ni una sede diplomática, aunque haya ojos y oídos por todas partes. Por su recepción entran y salen todo tipo de gente: equipos de fútbol, empresarios venezolanos y extranjeros, periodistas, funcionarios de paso, cazafortunas y turistas ocasionales que todavía no entienden bien qué está pasando en este país.

Los venezolanos que sacan a alguno de estos huéspedes a comer fuera del hotel bromean con que sufren de cabin fever —el término para definir la claustrofobia psicológica que produce pasar semanas confinado en el mismo espacio, incapaz de salir, sin apenas contacto con el exterior—. Van del Marriott al trabajo —casi siempre la Embajada—, y del trabajo al Marriott. No hablan con nadie ajeno a su círculo. Como mucho, lanzan una mirada curiosa. Dominan Caracas sin salir a Caracas. Y, según pasan los días, no está tan claro cuál es el plan.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a referirse a la situación política de Cuba, señalando durante un evento este viernes que «pronto» el Ejército de su país dará pasó a un «nuevo amanecer» en la isla caribeña.

«Muy pronto la gran fuerza (del Ejército) también traerá un día, después de más de 70 años esperando, un nuevo amanecer en Cuba. Vamos a ayudar a Cuba. Tenemos a muchos grandes cubanoamericanos», ha dicho el mandatario en un evento de la fundación conservadora Turning Point.

Trump además ha señalado que conoce muy bien la situación de Cuba, especialmente luego de tratar a muchos cubanoamericanos en Miami (Florida). «Son gente que ha sido tratada con gran brutalidad. Sus familias han sido asesinadas (…) y ahora verán lo que pasará», ha dicho durante su discurso.

Estas declaraciones retoman el hilo de lo planteado recientemente por el mandatario norteamericano, quien aseguró que apenas terminara de solventar la guerra en Irán «se encargaría» de Cuba.

Recientemente el dictador cubano Miguel Díaz-Canel también ha emitido declaraciones en las que ha asegurado que el pueblo de la isla está dispuesto a tomar las armas para defenderle en caso de que EEUU decida emprender una operación militar en la nación caribeña.

Vía Correo del Caroní

Para el alcalde de El Callao, la figura de la líder opositora es el único catalizador real para un cambio de sistema.

El alcalde y líder político del estado Bolívar, Coromoto Lugo, lanzó una contundente advertencia sobre el panorama político actual del país.

Según el mandatario local, la reciente reconfiguración del poder tras la detención de Nicolás Maduro y el ascenso de Delcy Rodríguez no representa una verdadera democratización, sino una continuación del colapso económico y social.

Para Lugo, la figura de María Corina Machado es el único catalizador real para un cambio de sistema.

“El retorno de María Corina Machado a Venezuela es la pieza que falta para una transición genuina. Su liderazgo, respaldado por un pueblo que ha perdido el miedo, es lo que abrirá los caminos definitivos hacia la libertad”, afirmó el alcalde.

Crítica a la gestión de Delcy Rodríguez

A pesar de los acercamientos diplomáticos con Estados Unidos y las nuevas señales económicas emitidas por el gobierno del interinato de Delcy Rodríguez, Lugo asegura que el ciudadano común no percibe mejoras.

“Han destruido el sistema productivo y ahora pretenden ser los reconstructores. Es una contradicción absoluta”, señaló, agregando el ejemplo de la Ley de Minas, calificándola como un instrumento que no deja beneficios en Bolívar. “Es más de lo mismo, centralismo y cero desarrollo para nuestra región”.

Lugo enfatizó que mientras existan detenidos por razones ideológicas, hablar de democracia es una falacia.

Un barco navegando en mentiras

Con un tono crítico, el líder callaoense desestimó las narrativas oficiales de normalización.

“Ojalá me equivoque, pero el barco que dirige Delcy Rodríguez navega sobre una base de mentiras. Que los sectores democráticos hoy alcen la voz no significa que estemos en transición; la transición solo ocurrirá cuando el liderazgo legítimo esté en casa”, puntualizó.

Por Kersten Knipp

Ambos países están «muy cerca» de un acuerdo de paz, según Donald Trump, pero persisten conflictos clave. No está asegurado que llegue a producirse un avance.

«Hay muchas posibilidades de que lleguemos a un acuerdo». Así resumió el presidente de EE.UU., Donald Trump, su opinión sobre la esperada segunda ronda de negociaciones entre EE.UU. e Iránen Islamabad, la capital de Pakistán. Irán ha aceptado entregar sus reservas de uranio enriquecido, añadió Trump. ¿Será cierto? El líder de la Casa Blanca es conocido por cambiar de opinión rápidamente.

Según los mediadores pakistaníes, las nuevas conversaciones apuntan inicialmente a un acuerdo provisional. Se firmará una declaración de intenciones, dijo un mediador anónimo a la agencia de noticias Reuters. En un plazo de 60 días se negociará entonces un acuerdo global. Ambas partes están de acuerdo en lo fundamental; los detalles técnicos se aclararán más adelante, según el mensaje procedente de Washington e Islamabad.

Escepticismo en Irán

La prensa en Irán, controlada por el Estado, informó de que el jefe de la delegación negociadora, Mohammad Bagher Ghalibaf, y su equipo, cuentan con el pleno respaldo del líder supremo, Mojtaba Jamenei. Según ellos, esto refleja la unidad nacional y una «diplomacia cuya fuerza va en aumento». Al mismo tiempo, Ghalibaf subrayó su firme voluntad de «resistencia»: «Somos un solo cuerpo», tanto en la guerra como durante el alto el fuego.

Al mismo tiempo, crece el escepticismo en Irán. Muchos creen que Washington está aprovechando el alto el fuego para prepararse para una nueva ronda de ataques aéreos. Los informes sobre nuevos despliegues de tropas estadounidenses refuerzan esta impresión. Por eso, las autoridades oficiales subrayan que se acercan a las posibles nuevas conversaciones con «gran cautela»; las unidades militares están listas para entrar en acción.

Mientras tanto, cada vez más iraníes sufren las consecuencias de la guerra. Por eso, las negociaciones están sometidas a una presión considerable, tanto en el plano temporal como en el político. El programa nuclear iraní sigue siendo el tema central, junto con puntos de discordia como las sanciones, la navegación por el estrecho de Ormuz y los conflictos regionales.

Distensión retórica

«La primera ronda de negociaciones en Islamabad parece haber fracasado», asegura a DW Hamidreza Azizi, de la Fundación Ciencia y Política. «Sin embargo, tanto fuentes estadounidenses como iraníes apuntan a que, al menos, ha habido ciertos avances».

Últimamente se ha producido una cierta distensión retórica que, al menos, abre margen de maniobra, dice el investigador en paz y conflictos Conrad Schetter, director del Centro Internacional de Estudios sobre Conflictos de Bonn: «En general, prevalece la impresión de que no se ha habido ningún acercamiento en los puntos centrales, ni en las exigencias de EE.UU. ni en las de Irán».

El mayor obstáculo: el programa nuclear iraní

El principal reto sigue siendo el futuro del programa nuclear iraní. «Estados Unidos exige que Irán saque del país el uranio enriquecido», explica Azizi. Teherán, por su parte, solo estaría dispuesto a reducir sus reservas de forma gradual y a cambio de garantías. Detrás de esto hay un problema fundamental: la falta confianza mutua.

Schetter también ve aquí el principal obstáculo. Una intervención militar no es un panorama realista para EE.UU., pero llegar a un acuerdo sigue siendo difícil. Una solución posible sería una renuncia de Irán por tiempo limitado: «Si se acordaran unos diez o doce años, probablemente sería un compromiso viable».

La pugna por el estrecho de Ormuz

Otro punto de discordia es el bloqueo del estrecho de Ormuz. Para Irán es una baza estratégica; para Occidente, un elemento vital para el suministro energético mundial. «Irán lo ve como una herramienta de presión estratégica», destaca Azizi. Por su parte, Schetter advierte del riesgo de escalada: incluso incidentes aislados podrían desencadenar «un conflicto militar de mayor envergadura».

Por encima de todo, está la cuestión de las perspectivas políticas. Incluso si se llega a un acuerdo, la confrontación fundamental seguirá existiendo, asegura Azizi. Los análisis externos también frenan las expectativas. El Washington Institute for Near East Policy afirma: «No es realista esperar avances rápidos o de gran alcance en las conversaciones». Y el think tank Chatham House subraya: «El alto el fuego se acogerá como un paso necesario para alejarse del abismo».

Se desvanecen las esperanzas de un cambio en la política interna

En cuanto a la política interna, es poco probable que las negociaciones debiliten al régimen de Teherán. «No espero mejoras fundamentales en este sentido», afirma Schetter. El régimen ha demostrado que puede mantenerse estable incluso bajo una presión enorme. La dura represión interna y su resistencia en la guerra más bien lo han fortalecido.

Para la población, esto significa que la esperanza de un cambio político sigue desvaneciéndose. Muchos probablemente lleguen a la conclusión de que el régimen es difícil de cambiar, independientemente de la presión externa. 

Irán anunció este sábado que volvió a cerrar el estrecho de Ormuz, apenas unas horas después de haberlo reabierto, en respuesta a la decisión de Estados Unidos de mantener el bloqueo a sus puertos.

La reapertura el viernes de este paso marítimo crucial para el transporte mundial de petróleo había impulsado las bolsas y suscitado optimismo en Washington, donde el presidente Donald Trump declaró a la AFP que un acuerdo de paz más amplio entre Estados Unidos e Irán estaba «muy cerca».

   La república islámica había «aceptado de buena fe autorizar el paso de un número limitado de petroleros y buques comerciales» por el estrecho, pero los estadounidenses «siguen entregándose a actos de piratería amparados en el llamado bloqueo», denunció el sábado el mando central de las fuerzas armadas iraníes.

   Por esta razón, agregó, la situación ha vuelto «a su estado anterior, y este paso estratégico queda ahora bajo el control estricto» de Irán. El anuncio ocurrió mientras se mueven diversas piezas diplomáticas para poner fin a la guerra en Oriente Medio, más allá del alto el fuego de dos semanas que entró en vigor el 8 de abril entre Irán y Estados Unidos.

   A primera hora del sábado, el sitio MarineTraffic mostraba una tímida reanudación del tráfico comercial en el estrecho: circulaban algo más de una decena de buques, varios de ellos petroleros, pero hacia las 09H00 GMT al menos dos parecían dar media vuelta.

   Un crucero, el Celestyal Discovery, cruzó la vía marítima sin pasajeros para unir Dubái con Mascate, una primicia vez desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero, según la misma fuente. Antes de la guerra, unos 120 buques cruzaban diariamente este estrecho, según el periódico especializado Lloyd’s List.

      – 21 buques bloqueados –

      Tras el anuncio iraní de la reapertura del estrecho, el presidente Donald Trump afirmó que el bloqueo estadounidense de los puertos iraníes seguiría «totalmente en vigor» hasta el final de las negociaciones, y que «continuaría» si no se alcanzaba ningún acuerdo.

   «Desde el comienzo del bloqueo, 21 buques han acatado las órdenes de las fuerzas estadounidenses de dar media vuelta y regresar a Irán», indicó el sábado en X el mando central estadounidense.

   En Irán, el diario conservador Kayhan había mostrado su hostilidad al proceso de distensión, considerando que abrir el estrecho «antes de haber recibido indemnizaciones, el levantamiento total de las sanciones (…) da al pérfido enemigo la posibilidad de recuperar fuerzas en pleno medio de la batalla».

   La reanudación del tráfico en el estrecho había dado un impulso a los mercados financieros y provocado una fuerte caída de los precios del petróleo, ya que una quinta parte del petróleo crudo y del gas natural licuado mundiales transita por Ormuz.

      – Pakistán mueve sus piezas –

      El viernes, Trump dijo a la AFP que un acuerdo de paz estaba «muy cerca», y afirmó que Irán había aceptado entregar su uranio enriquecido, un punto clave de las negociaciones. No obstante, Irán negó haber aceptado el traslado de esas reservas de material fisible.

   El influyente jefe del Ejército y el primer ministro de Pakistán, por su parte, anunciaron este sábado haber completado visitas diplomáticas de alto nivel en el marco de los esfuerzos de paz. El mariscal Asim Munir, el poderoso jefe del Estado Mayor del ejército pakistanés, concluyó una visita de tres días a Irán, donde se reunió con altos funcionarios.

   En tanto, el primer ministro, Shehbaz Sharif, anunció el fin de una gira por Arabia Saudita, Catar y Turquía.

      – Líbano busca un «acuerdo permanente» –

      En Líbano, el otro frente de la guerra, numerosos desplazados se pusieron en camino para regresar a sus hogares, en el sur del país o en la periferia sur de Beirut. El cese de las hostilidades entre Israel y el movimiento proiraní Hezbolá comenzó el viernes a medianoche (21H00 GMT del jueves), tras mes y medio de conflicto que ha dejado en el lado libanés cerca de 2.300 muertos y ha arrojado a las carreteras a más de un millón de personas.

   El ejército israelí sigue presente en Líbano en una franja de diez kilómetros de profundidad desde la frontera. Trump aseguró que su país había «prohibido» a Israel bombardear Líbano. «Israel ya no bombardeará Líbano. TIENEN PROHIBIDO hacerlo por parte de Estados Unidos. ¡¡¡Ya basta!!!», aseguró.

   Líbano trabaja ahora en «un acuerdo permanente» con Israel, según su presidente, Joseph Aoun, quien prometió «salvaguardar los derechos» de su país y no «ceder ni un ápice del territorio nacional» en las conversaciones. Es «una fase de transición (…) para trabajar en un acuerdo permanente que proteja los derechos de nuestro pueblo», agregó.Sin embargo, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, señaló que la ofensiva contra Hezbolá no ha terminado.

   «Todavía hay cosas que planeamos hacer respecto a las amenazas [que plantean] los cohetes y los drones» del movimiento libanés, dijo Netanyahu en un mensaje grabado.

AFP

La transición venezolana volvió a quedar interpelada este 15 de abril desde Washington con una carta pública de alto voltaje político que, por su tono, por su destinatario y por el momento en que irrumpe, rebasa con mucho el lenguaje habitual de los pronunciamientos institucionales. Arcadia Foundation, organización no gubernamental sin fines de lucro registrada en Washington, D.C., dirigió una exigencia formal al nuevo Encargado de Negocios de los Estados Unidos para Venezuela, John Barrett, para reclamarle que no reproduzca la pasividad que, a juicio de la organización, marcó la etapa anterior, y que asuma de inmediato una línea de firmeza pública frente a tres asuntos que considera decisivos para impedir que la crisis venezolana siga siendo administrada como simulacro: la liberación plena e inmediata de todos los presos políticos, el cese de la censura y de la persecución contra periodistas y medios de comunicación, y la apertura urgente de un proceso real de desarme de los colectivos y de todas las estructuras armadas irregulares que continúan ejerciendo control social en el país.

La carta, firmada por Robert Carmona-Borjas en nombre de Arcadia Foundation, no se limita a formular observaciones ni a sugerir prioridades diplomáticas. Está escrita como una impugnación frontal a cualquier intento de tratar el momento venezolano como una transición ordinaria entre actores institucionales convencionales. El documento parte de una premisa tajante: Venezuela no está saliendo todavía de una controversia política normal, sino de una devastación prolongada causada por una estructura criminal de poder que convirtió la represión, la manipulación, la censura y la coerción armada en mecanismos permanentes de gobierno. Desde esa lógica, la llegada de John Barrett a Caracas no es presentada como un relevo burocrático, sino como una prueba política. Arcadia le advierte desde las primeras líneas que no llega para administrar una presencia protocolar ni para dosificar silencios diplomáticos, sino para actuar en un escenario donde la firmeza ya no es una opción de estilo, sino una obligación.

Lo más significativo del texto es que no se mueve dentro del vocabulario temeroso con el que tantas veces se ha intentado rodear el caso venezolano. La organización no disfraza su diagnóstico con prudencias de escritorio ni con reverencias a fórmulas agotadas. Sostiene, por el contrario, que en la hora actual la intervención firme de los Estados Unidos no solo es legítima, sino indispensable para el restablecimiento de la paz, la libertad y el orden democrático en Venezuela. Esa afirmación, colocada sin rodeos en el arranque mismo de la carta, define el tono de todo lo que sigue. Arcadia no está pidiendo acompañamiento. Está exigiendo conducción. No está apelando a la contemplación de una tragedia. Está reclamando ejecución política sobre el terreno.

En ese marco, la nueva comunicación adquiere también el valor de una enmienda severa a la gestión saliente. Arcadia recuerda que ya había dirigido una carta pública previa a Laura Dogu, antecesora de Barrett, y afirma que aquel llamado no recibió respuesta ni produjo acción perceptible sobre materias que ya entonces juzgaba esenciales. Esa referencia no aparece como antecedente decorativo, sino como parte central del argumento. La organización deja claro que la nueva jefatura diplomática no puede permitirse heredar la misma inercia ni refugiarse en el mismo compás de espera. Lo que se le reclama a Barrett, en consecuencia, no es sensibilidad discursiva, sino una ruptura concreta con la pasividad anterior.

El primer núcleo de la exigencia se concentra en los presos políticos. La carta describe como obsceno el espectáculo de excarcelaciones administradas por goteo y denuncia su uso como herramienta propagandística, como cálculo de presión y como simulacro de apertura. En uno de sus pasajes más incisivos, el documento afirma que un preso político no es una ficha de negociación ni una mercancía para producir titulares dosificados, sino una persona secuestrada por el poder. Esa formulación no es una licencia retórica aislada. Resume la acusación de fondo: mientras la libertad siga siendo administrada como concesión parcial de quienes nunca debieron arrebatarla, no habrá transición digna de ese nombre. La exigencia de Arcadia no deja márgenes para componendas lingüísticas ni para coreografías graduales. Reclama libertad inmediata, plena y verificable para todos los presos políticos, sin teatralización, sin cuentagotas y sin la perversión de presentar como magnanimidad tardía lo que no es más que el fin, siempre incompleto, de una injusticia infame.

El segundo eje del documento se detiene en la censura y en la persecución contra periodistas y medios de comunicación. Aquí la carta abandona cualquier tentación de tratar la libertad de prensa como una variable secundaria del conflicto venezolano. La presenta, con razón, como uno de los pilares estructurales de la dominación. Allí donde informar sigue siendo castigado, donde se hostiga al periodismo independiente, donde se bloquea, se amenaza, se procesa penalmente o se intimida a quienes documentan la verdad, no puede hablarse seriamente de restablecimiento democrático. Arcadia formula este punto con una frase de enorme densidad política: una sociedad amordazada no entra en transición; entra en confusión dirigida. En esa sentencia está condensada una idea central del documento: la mentira de Estado no se desmonta mientras la circulación de la verdad siga sometida al castigo, al miedo o a la represalia. Por eso la carta le reclama a la misión estadounidense que deje de tratar la libertad de prensa como un asunto periférico y la asuma como un requisito estructural del proceso mismo.

Pero el punto más explosivo del texto es, sin duda, el tercero: el desarme inmediato de los colectivos y de todas las estructuras armadas irregulares que siguen ejerciendo control social sobre la población. Arcadia convierte este asunto en la prueba definitiva de la autenticidad o falsedad de cualquier transición. Mientras esas armas sigan intactas, sostiene la carta, toda conversación sobre normalización será una ficción administrada bajo intimidación. No basta con hablar de estabilidad. Hay que construirla. Y la estabilidad real solo comienza cuando el ciudadano deja de vivir bajo la amenaza del grupo armado que patrulla, vigila, castiga, amedrenta o ejecuta por delegación del poder. La exigencia no se formula como desiderátum remoto ni como fase futura de una eventual negociación, sino como urgencia inmediata: un proceso público, urgente y verificable de identificación, incautación, entrega, destrucción y trazabilidad del armamento ilegal, con participación y acompañamiento de instancias internacionales competentes. Es, en realidad, uno de los puntos más contundentes de toda la carta, porque desplaza el debate venezolano desde la superficie del lenguaje político hacia el problema material del poder armado real.

El documento va todavía más lejos al advertir que el régimen, o lo que queda de sus estructuras de mando, no está esperando para desaparecer, sino trabajando para reordenarse. Esa observación da a la carta una densidad estratégica superior. No se trata solo de denunciar abusos persistentes, sino de señalar el riesgo de que la transición sea saboteada desde dentro por el mismo aparato que durante años destruyó la República. Cada día sin decisiones claras, sostiene Arcadia, sirve para recomponer lealtades, intimidar testigos, preservar mandos, infiltrar la conversación pública, administrar miedo y conservar capacidad de chantaje. En otras palabras, el tiempo no opera aquí como neutralidad, sino como recurso de supervivencia autoritaria. Por eso el documento insiste en que la transición venezolana no puede ser entregada a esa lógica de reacomodo. Debe ser dirigida con suficiente fuerza para impedir que la tiranía mutile desde dentro aquello que ya no puede controlar abiertamente.

El pasaje dedicado a los intereses de los Estados Unidos revela otro de los movimientos más deliberados de la carta. Arcadia no plantea sus exigencias como si colisionaran con la agenda estratégica de Washington. Hace exactamente lo contrario. Afirma que los intereses estadounidenses y la necesidad histórica de la reconstrucción democrática de Venezuela convergen aquí de manera nítida. A Washington le conviene una Venezuela libre, estable, desmontada de sus aparatos de terror, impermeable al reciclaje del narcotráfico político y ajena al resurgimiento de redes autoritarias funcionales a intereses hostiles al hemisferio. A los venezolanos, subraya la carta, les conviene exactamente lo mismo. No hay contradicción entre ambas finalidades. Hay coincidencia estratégica y coincidencia moral. Ese pasaje no solo le da coherencia geopolítica al reclamo; también lo blinda frente a la caricatura de quienes intentan presentar toda exigencia de firmeza como interferencia indebida.

La apelación final al presidente Donald J. Trump refuerza esa misma línea. Arcadia sostiene que la historia política venezolana tendrá que reconocer, por generaciones, que su intervención modificó un curso que durante años pareció condenado a la perpetuación del crimen organizado en el poder. Pero añade de inmediato que ese reconocimiento histórico podría quedar incompleto si en el terreno la ejecución diplomática se vuelve tibia, vacilante o insuficiente. Es una advertencia calculada. El mérito estratégico de alterar el tablero puede perderse si luego se consiente que la indecisión arruine la oportunidad. La carta, en ese sentido, no solo presiona a Barrett. Lo coloca frente a una vara política altísima: estar a la altura de la acción que dice representar.

Lo que Arcadia ha hecho con este documento no es emitir una nota de apoyo ni un comunicado genérico de preocupación. Ha colocado sobre la mesa una definición severa del momento venezolano y una exigencia concreta de comportamiento político para la nueva representación estadounidense en Caracas. Su mensaje de fondo es inequívoco: no habrá transición real mientras continúen las liberaciones manipuladas, la censura intacta y las armas en manos de estructuras irregulares. Todo lo demás corre el riesgo de convertirse en escenografía diplomática alrededor de una opresión todavía viva.

El relevo de Laura Dogu por John Barrett, que pudo haber pasado como un movimiento administrativo dentro del engranaje diplomático estadounidense, queda así convertido en un punto de quiebre y de evaluación. Arcadia le ha dicho al nuevo encargado de negocios que no se le juzgará por la corrección de sus formas ni por la prolijidad de sus comunicados, sino por su capacidad de romper con la inercia, asumir la gravedad del momento y ejercer la presión que corresponde. En una frase final que resume el espíritu entero del texto, la organización advierte que cuando la libertad de un país depende de decisiones que deben tomarse con firmeza, el silencio no es prudencia: es concesión. Y Venezuela, añade en esencia la carta, ya ha pagado demasiado caro el precio de las concesiones.

Se adjunta un enlace al comunicado oficial:

Vía NdP

Por Antonio de la Cruz

1/
No levantaron sanciones.
Rediseñaron el sistema.
Y tú… sigues creyendo que es apertura.

2/
La LG 57 no es una concesión.
Es un filtro.

  • Deja pasar dinero
    -Retiene el poder

3/
Si no entiendes esto, ya perdiste:
El dinero en Venezuela ya no es libre.
Es condicional.

4/
Aquí no hay mercado.
Hay autorización.
-Cada dólar necesita permiso.

5/
¿Quién manda entonces?
No es Caracas.
No es Miraflores.
Es Office of Foreign Assets Control (OFAC).

6/
Esto es lo que cambió:
Antes:

  • Prohibido operar
    Ahora:
  • Puedes operar…
  • si no te equivocas

7/
Y equivocarte no es un error técnico.
Es una sentencia financiera.

8/
Los bancos lo entendieron primero.
Por eso el verdadero poder hoy está en:
-compliance
-risk officers
-abogados

9/
No en ministros.
No en presidentes.

10/
Chevron no está invirtiendo en Venezuela.
Está ejecutando una misión:

  • abrir flujo sin perder control

11/
Y el régimen lo sabe.
Por eso Delcy Rodríguez no negocia poder.
Administra acceso.

12/
Ese es el nuevo modelo:
-No gobiernas
-Operas dentro del sistema que otro controla

13/
¿Y si el sistema falla?
Entra el backup.

  • China

14/
China no pregunta por compliance.
Pregunta por barriles.

15/
Ese es el verdadero juego:
Occidente controla el sistema.
China espera el colapso.

16/
Y en el medio estás tú.
Creyendo que esto es una oportunidad de inversión.

17/
Error.
Esto no es inversión.
Es supervivencia estructurada.

18/
Aquí no gana el más inteligente.
Gana el que:
👉 entiende las reglas invisibles
👉 y no las rompe

19/
Porque si las rompes…
No pierdes dinero.
Desapareces del sistema.

20/
Este no es un mercado emergente.
Es un mercado vigilado.

21/
Este no es un riesgo país.
Es un riesgo OFAC.

22/
Y ese riesgo no se diversifica.
Se obedece.

23/
Esto redefine todo:
👉 CAPEX
👉 IRR
👉 riesgo soberano
Nada importa si fallas en compliance.

24/
Por eso el capital que entra no es valiente.
Es disciplinado.

25/
¿Quieres jugar este juego?
Entonces entiende esto:
👉 No compites contra otros inversionistas
👉 Compites contra el sistema

26/
Y el sistema no pierde.
Nunca.

27/
LG 57 no abrió Venezuela.
La encapsuló.

28/
Creó una burbuja donde:
👉 el dinero entra
👉 pero nunca es libre
29/
Eso tiene nombre:
ESTADO TUTELADO FINANCIERO

30/
Y es más estable que una dictadura…
porque nadie sabe exactamente dónde termina el control.

31/
Eso es poder real.
No el que se grita.
El que se ejecuta sin ser visto.

32/
Bienvenido al futuro:
👉 sanciones inteligentes
👉 mercados condicionados
👉 capital bajo vigilancia

33/
No es el fin de las sanciones.
Es su evolución final.

34/
Más silenciosas.
Más precisas.
Más letales.

35/
Y tú aún preguntando:
“¿Es buen momento para invertir?”

No es una oportunidad.
Es una prueba.
Y la mayoría… ya la está fallando.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top