Morfema Press

Es lo que es

DBuford

Vía ABC

Estados Unidos anunció que se queda con el crudo venezolano incautado en las recientes operaciones marítimas. Donald Trump detalló que ya se habían confiscado 1,9 millones de barriles y que ese petróleo no sería devuelto. Podría venderse en el mercado o incorporarse a la Reserva Estratégica, pero permanecería bajo control estadounidense, al igual que los buques interceptados.

Desde su retiro navideño en Florida, aseguró además que había hablado con las grandes petroleras estadounidenses a las que el régimen de Nicolás Maduro había expropiado activos y dio a entender que su Administración trabajaba con ellas en un escenario de «post-Maduro». El objetivo, según explicó, era facilitar el regreso de estas compañías y la reactivación de sus operaciones en Venezuela cuando se produjera un cambio político.

Estas decisiones se inscriben en una ofensiva más amplia contra el chavismo y el narcotráfico. Trump acusó a gobiernos anteriores de haber permitido el saqueo de Venezuela, la entrada masiva de drogas en EE.UU. y la exportación de delincuentes, y presentó la presión naval, las incautaciones de petróleo y el refuerzo militar como parte de una estrategia que su equipo definía como «paz mediante la fuerza».

Trump lanzó también una advertencia directa a Maduro y subrayó que EE.UU. tenía capacidad militar suficiente para responder si el dictador venezolano decidía «hacerse el duro». Evitó concretar un desenlace o un objetivo preciso, pero dejó claro que, en su planteamiento, cualquier desafío tendría consecuencias inmediatas y definitivas. Insistió en que la presencia militar estadounidense en Sudamérica era la mayor hasta ese momento y que eso debía bastar como elemento disuasorio.

Venezuela y la inseguridad en EE.UU.

En paralelo, volvió a vincular a Venezuela con la inseguridad interna en EE.UU. y cargó contra la política migratoria de Joe Biden. Acusó al chavismo de haber aprovechado las fronteras abiertas para enviar a Estados Unidos presos, delincuentes violentos y personas procedentes de cárceles y centros psiquiátricos. Aseguró que durante la Administración Biden habían entrado millones de personas, entre ellas miles de asesinos y narcotraficantes, y presentó ese episodio como un daño irreparable que su gobierno trataba de revertir.

Nos adentramos, en el hemisferio norte, a aquello que llamamos solsticio de invierno. Según nos han enseñado, esto es cuando el sol se halla más lejos de la tierra.

Hacemos esta referencia por cuanto, haciendo un símil, podríamos – perfectamente – asemejar este período con el que política y socialmente vivimos. Ese “calor ciudadano” que en pasadas circunstancias fue una genuina posibilidad, ha trasmutado en algo difícil, complejo, carente de sosiego, normalidad y, sobre todo, de entendimiento y unión. Yendo más allá, de una total carencia de respeto a la opinión diferente y de protección o resguardo de los derechos personales, tan importantes en nuestros tiempos.

Vivimos un serio y comprometedor trance. Sin embargo, de una manera extremadamente optimista, Albert Einstein señalaba que las crisis en las personas y en los países generan progreso. Lo cierto es que, desde hace mucho tiempo, ese cambio y  ulterior avance se vislumbran de una manera tenue y lejanos.

Dirían algunos poetas y más que estos, muchos optimistas, que después del invierno viene la primavera. Ciclo solar impepinable que muchas veces requiere ser utilizado para advertir que, a pesar de la adversidad, siempre habrá la factibilidad cierta de superarla.

Desde que el hombre vive en sociedad, innumerables crisis han ocasionado trascendentales cambios. No sabemos si todas, pero seguramente la gran mayoría, cuando fueron rebasadas, procuraron nuevas situaciones, algunas verdaderamente sorprendentes y exitosas.

Sin ser “panglossiano” u optimista ingenuo, como el personaje de Voltaire, todos debemos apostar a que esta penosa circunstancia será superada satisfactoriamente. Hay cosas en la naturaleza y en la vida que no están sujetas a la voluntad de unos cuantos. A todo evento, los hechos y el curso de la historia nos indican que estos duros tiempos, indefectiblemente, desembocarán en algo afirmativo y bueno para todos. El asunto está en no perder la brújula y voluntad de transformación. 

La tierra sigue su movimiento alrededor del sol. La política y la sociedad tienen una gran similitud con este ciclo. Después de estos días invernales, tristes, oscuros, llenos de incertidumbres y temores, vendrán aquellos que, como la primavera, serán testimonio de un renacer, de una inusitada confianza, un reverdecer de la esperanza y, por supuesto, de impecables e indeclinables propósitos.

Que esta navidad, más allá de sus valores cristianos y de su significado espiritual, nos sirva para reflexionar acerca de esta espinosa coyuntura y, más que todo, sobre la imperiosa necesidad de lograr situaciones que, entre otras, nos devuelvan la paz, la armonía y la solidaridad que tanta falta nos hacen. Recordemos que -generalmente- en política, como en la tierra, al invierno le sigue la primavera. A todos, nuestros mejores deseos en esta navidad.

Por Michael Crowley en New York Times

El vicepresidente Richard Nixon temió por su vida. Una turba, indignada porque Estados Unidos había concedido asilo a un brutal dictador venezolano recién depuesto, había emboscado a su comitiva en la capital, Caracas, al grito de “¡Muerte a Nixon!”.

La gente atacó los vehículos atrapados en el tráfico con puños, piedras, tuberías y tantos escupitajos que el conductor de Nixon encendió los limpiaparabrisas. “Por un instante, me di cuenta de que nos podían matar”, escribió Nixon más tarde.

Tras varios minutos aterradores, los coches consiguieron alejarse a toda velocidad y el vicepresidente continuó con su visita. Pero en Washington, la Casa Blanca no corría riesgos: un portaaviones se dirigió a Venezuela en caso de que Nixon necesitara ser rescatado.

No fue necesario. Nixon abandonó Venezuela al día siguiente sin incidentes. (Horrorizados por la revuelta, los funcionarios venezolanos suplicaron a Nixon que no acortara su viaje y desplegaron soldados para asegurar su ruta de salida). Y aunque la crisis de mayo de 1958 en Caracas empañó la gira de buena voluntad de Nixon por Latinoamérica, tuvo un efecto extrañamente positivo en las relaciones de Estados Unidos con Venezuela.

Venezuela iniciaba una transición hacia la democracia. Culpando de la emboscada a agitadores comunistas y a la debilidad del incipiente gobierno, Nixon calificó el episodio como “un tratamiento de choque muy necesario que nos sacudió de una peligrosa complacencia” y enfocó la atención de Washington en el país.

Así comenzó una alianza entre Estados Unidos y Venezuela que duraría cuatro décadas, hasta que un dramático cambio político en Caracas la interrumpió hace unos 25 años.

Ahora, con el presidente Trump concentrando fuerzas militares en la región y amenazando con atacar Venezuela si su hombre fuerte de izquierda, Nicolás Maduro, no abandona el poder, los otrora amigos podrían estar al borde de una guerra total, lo que cerraría el círculo de su relación.

“Hubo un tremendo alineamiento” entre Estados Unidos y Venezuela durante el siglo XX, dijo Brian Fonseca, profesor adjunto de la Universidad Internacional de Florida y experto en Venezuela. Esa relación, dijo Fonseca, tenía sus raíces en la competencia de Estados Unidos con la Unión Soviética durante la Guerra Fría y en las vastas reservas de petróleo de Venezuela.

A medida que el nuevo gobierno de Venezuela se afianzaba, se convirtió rápidamente en el socio ideal de Estados Unidos: estable, democrático e inundado de petróleo. También era firmemente anticomunista, lo que resultó especialmente atractivo en los años posteriores al triunfo de la revolución de Fidel Castro en Cuba en 1959.

En 1963, el presidente John F. Kennedy, recién salido del enfrentamiento con La Habana en la crisis de los misiles en Cuba, ofrecería una cena de Estado al presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt, a quien calificó como “el mejor amigo de Estados Unidos” en Sudamérica.

Washington no tardó en vender armas a Caracas mientras las empresas energéticas estadounidenses extraían petróleo venezolano. A veces, ambas cosas iban unidas: cuando el presidente Nixon consideró la venta de aviones F-4 Phantom II al país en 1971; un asesor de la Casa Blanca le advirtió que la decisión podría afectar la legislación en el Congreso de Venezuela, lo cual “podría afectar negativamente a los intereses petroleros de Estados Unidos”.

Nixon acabó vendiendo a Venezuela un avión aún más avanzado, pero los intereses petroleros estadounidenses sufrieron a pesar de todo cuando Caracas nacionalizó su industria petrolera unos años más tarde. Sin embargo, la reacción estadounidense fue moderada. Venezuela fue uno de los muchos países en desarrollo que nacionalizaron sus recursos en aquella época, y Caracas pagó a las compañías petroleras estadounidenses más de mil millones de dólares en compensación.

Además, a Estados Unidos le interesaba mantener buenas relaciones con un miembro clave del cártel petrolero de la OPEP como Venezuela.

Y todavía había que preocuparse por los soviéticos. El presidente Ronald Reagan elogió públicamente a Caracas como una “inspiración para el hemisferio” democrático en un momento en el que luchaba contra los movimientos comunistas de la región, una causa que el gobierno de Venezuela apoyaba, especialmente en El Salvador.

Reagan recompensó el respaldo con la venta en 1981 de 24 aviones de combate F-16 a Venezuela, por el equivalente a unos 1750 millones de dólares de 2025. Fue la venta de armas estadounidense más importante a la región en más de una década.

La retórica estadounidense sobre la democracia modelo de Venezuela a menudo pasaba por alto los numerosos defectos políticos y económicos del país, señaló Fonseca, en nombre de intereses estratégicos. “A los estadounidenses les preocupaban mucho menos cuestiones como la corrupción y los derechos humanos, y mucho más la afinidad política”.

El interés de Estados Unidos se desvió de América Latina después de la caída de la Unión Soviética. Venezuela siguió siendo un proveedor crucial de petróleo, tras haber permitido discretamente que empresas privadas, incluidas grandes compañías estadounidenses, firmaran lucrativos acuerdos de explotación y reparto de beneficios. A finales de la década de 1990, Venezuela había superado a Arabia Saudita como principal proveedor de petróleo de Estados Unidos.

Pero pocos en Washington siguieron de cerca el ascenso de un revolucionario de izquierda llamado Hugo Chávez, quien ganó las elecciones presidenciales de Venezuela en diciembre de 1998. Chávez, un incendiario que emulaba a Castro, aprovechó la ira popular contra la corrupción y la pobreza rampantes, que persistían a pesar de los enormes recursos petrolíferos del país, y prometió importantes reformas constitucionales y económicas.

Estados Unidos reaccionó con cautela al principio, y esperaba que Chávez se suavizara una vez en el poder. El Presidente Bill Clinton incluso lo recibió en la Casa Blanca a principios de 1999, donde Chávez aseguró a los funcionarios que quería mantener buenas relaciones y dio a entender que no tenía planes radicales.

Un intento de derrocar a Chávez en abril de 2002 lo cambió todo para siempre. Mientras el líder venezolano seguía adelante con su programa político de izquierda, una alianza de políticos, generales y empresarios lo detuvo en medio de protestas callejeras masivas contra su gobierno.

Pero el golpe fracasó después de que una multitud aún mayor se congregara para exigir el regreso de Chávez, y este fue restituido dos días después. Volvió con saña, reprimiendo a sus rivales políticos y transformando su democracia modelo en un Estado autoritario.

Chávez dirigió su ira contra Estados Unidos, y acusó al gobierno del Presidente George W. Bush de intentar derrocarlo. Los funcionarios de la Casa Blanca negaron la acusación, pero los documentos desclasificados en 2004 revelaron que los funcionarios estadounidenses estaban al tanto del complot con antelación. (Los documentos también mostraban que los estadounidenses advirtieron a los líderes de la oposición contra la destitución de Chávez por medios inconstitucionales).

A partir de ese momento, Bush se convertiría en un rival muy útil para Chávez, sobre todo porque enfureció a gran parte del mundo con su invasión de Irak en 2003 y su despiadada persecución de terroristas. Chávez atacó al presidente estadounidense con fruición, incluso durante su infame discurso de 2006 en la Asamblea General de las Naciones Unidas, pronunciado desde el mismo atril en el que Bush había hablado un día antes.

“Ayer estuvo el diablo aquí. En este mismo lugar, huele a azufre todavía”, dijo Chávez a los delegados reunidos.

Al año siguiente, el gobierno de Chávez reafirmó el control estatal sobre la industria petrolera de Venezuela al hacer retroceder los pasos previos del país hacia la privatización y obligar a las empresas extranjeras a aceptar participaciones minoritarias en nuevas empresas conjuntas dominadas por la petrolera estatal. Cuando los gigantes petroleros estadounidenses Exxon Mobil y ConocoPhillips se negaron, Chávez confiscó sus activos.

Las medidas de Chávez fueron políticamente populares en su país y contribuyeron a afianzar su poder. Tras su muerte en marzo de 2013, su protegido, Maduro, continuó con sus políticas, preparando el terreno para años de creciente aislamiento y castigo por parte de Estados Unidos.

En respuesta, Venezuela se ha vuelto cada vez más dependiente de algunos de los principales rivales de Estados Unidos, como Rusia y China, así como de Cuba.

La tensión está llegando a un punto álgido bajo el mandato de Trump, quien afirma que el papel de Venezuela en la migración y el contrabando de drogas hacia Estados Unidos la ha convertido en una amenaza para la seguridad nacional que justifica el uso de la fuerza militar. Algunos de los principales asesores de Trump, incluido el secretario de Estado Marco Rubio, están presionando para que Maduro sea destituido como una forma de aumentar la presión sobre el Gobierno comunista de Cuba.

A principios de este año, Trump desplegó un portaaviones en aguas del Caribe cerca de Venezuela, posicionándolo para un posible ataque militar. El movimiento se produjo unos 50 años después de que el presidente Dwight Eisenhower hiciera lo mismo, para la potencial misión de rescate de Nixon, la cuan resultó innecesaria. La gran pregunta ahora es si el resultado será tan tranquilo esta vez.

Por Victor Salmerón en El Observador

De abogado penalista a fenómeno político, Abelardo de la Espriella escala en las encuestas con un discurso de extrema dureza. Se presenta como “un tigre que ruge en la selva de la historia sin temor”, prometiendo mano firme contra el narcoterrorismo, reducción drástica del Estado y un programa social para “matar el hambre” de millones de colombianos. Su irrupción mueve el tablero de la campaña presidencial y le da rostro a un movimiento de derecha radical en Colombia.

Los sondeos de Invamer y del Centro Nacional de Consultoría efectuados en noviembre lo ubicaron en el segundo lugar de la intención de voto con 18% y 14%, respectivamente. Si bien son cifras distantes del senador de izquierda Iván Cepeda, que lideró con 31%, se colocó muy por encima de los aspirantes de la derecha tradicional, que en esta fase inicial no han superado el 4%. El “tigre” gana visibilidad tanto en las redes sociales como en actos multitudinarios, como el realizado en el Movistar Arena de Bogotá, donde reunió a 15.000 “defensores de la patria”.

Sus propuestas se inspiran en líderes como Nayib Bukele en El Salvador, Javier Milei en Argentina y Donald Trump en Estados Unidos. “Contra el narcoterrorismo que Petro ha mimado, mano de hierro como Bukele. Contra el derroche del Estado, recorte con medidas económicas como las de Milei. Contra el caos y la tiranía de la izquierda radical, determinación como la que ha tenido el presidente Trump”, afirmó recientemente.

En el evento del Movistar Arena, De la Espriella reunió a humoristas del popular programa televisivo Sábados Felices, veteranos del ejército y al influencer mexicano Daniel Habif. Además, a través de videos, recibió el respaldo de la senadora estadounidense María Elvira Salazar y del argentino Agustín Laje, politólogo y férreo crítico de la izquierda. Los asistentes entonaron la “Oración Patria” para subrayar el compromiso con la defensa del país.

En sus intervenciones, en clara alusión a su clasificación como exponente de la extrema derecha, el antiguo litigante de 47 años —hoy dedicado, entre otros negocios, a comercializar su marca de ron, Defensor— reivindica lo que denomina “extrema coherencia”.

Con un tono de catecismo político que reafirma valores tradicionales y mano dura frente al crimen, en sus eventos interpela al público con preguntas directas: “¿Creen en Dios? ¿En la familia como núcleo de la sociedad? ¿En la autoridad y en el cumplimiento de la ley? ¿En que los criminales deben ir a una cárcel de verdad y pagar por sus delitos? ¿Que los bandidos que no se sometan y pretendan arrodillar a la sociedad tienen que ser dados de baja? ¿En la protección de la propiedad privada, en la lucha contra la pobreza y en la economía libre de mercado? ¡Bienvenidos a la extrema coherencia!”.

Su plan de gobierno contempla una reducción del 40% en el tamaño del Estado, la creación de un bloque de “búsqueda anticorrupción” y el programa Matemos el Hambre, bajo el argumento de que “12 millones de compatriotas se van a la cama con una sola mala comida”. A ello suma su oposición al “genocidio del aborto” y la denuncia de que “las universidades y los colegios se transformen en trincheras ideológicas de adoctrinamiento progresista”.

Orden público en jaque

El despegue de la candidatura de De la Espriella, centrada en la promesa de mano dura, ocurre en un escenario donde la seguridad se ha convertido en la principal preocupación de los colombianos. El más reciente sondeo de Invamer confirma que el orden público es percibido como el mayor problema del país, en medio del fracaso del plan de “paz total” y la expansión de la narcoguerrilla.

Este clima tiende a empeorar con hechos como el paro armado decretado por el ELN la semana pasada y el ataque con drones contra una base militar en zona rural de Aguachica, en el sur del Cesar, que dejó seis soldados muertos y 31 heridos.

Tatiana Niño, politóloga y coordinadora de la Fundación Konrad Adenauer en Colombia, subraya que en este contexto “por supuesto que un discurso como el de Abelardo de la Espriella, que asegura que va a solucionar este problema, encuentra sintonía”. “El Tigre” promete que en su gobierno habría “fumigación de los cultivos ilícitos, bombardeo a los campamentos narcoterroristas y una ley especial contra el vandalismo y el terrorismo humano”.

Defensas polémicas

Algunos de los reparos a su figura política provienen de las sombras que arrastra de su pasado como abogado. Dos nombres concentran buena parte de esas críticas: Alex Saab, señalado como operador financiero de Nicolás Maduro y procesado por lavado de dinero en Estados Unidos, y David Murcia Guzmán, creador de la firma DMG, responsable de una pirámide que dejó en la ruina a más de 200.000 clientes.

“Yo creo en la unión para rescatar a Colombia de las garras de la izquierda radical. Pero toda mi vida como periodista he denunciado a los criminales y a los corruptos. Por eso no me uniría con quien los ha defendido y ha vivido de ellos. No se puede estar en contra del narcodictador Nicolás Maduro y recibir pagos de su principal testaferro Alex Saab, para tratar de sacarlo en limpio”, señaló Vicky Dávila, precandidata y exdirectora de la revista Semana.

El exalcalde de Bogotá Enrique Peñalosa señaló, en referencia a David Murcia: “Quiero ver a alguien que haya trabajado por los pobres, no a alguien que haya sido abogado de personajes que tumbaron a cientos de miles de pobres”.

De la Espriella ha optado por señalar que no debe ser juzgado por su actuación como abogado, indicando: “Yo no tengo ni una sanción disciplinaria, ni una sanción penal después de haber litigado 22 años, y la actividad del penalista es tan legal que cuando una persona no tiene dinero para pagarlo el Estado se lo asigna”.

Guiños a Uribe

Por ahora, la derecha ha preferido obviar el ascenso de De la Espriella, quien asegura que sondeos recientes —no divulgados públicamente— lo ubican en primer lugar en la intención de voto, incluso en un eventual balotaje frente al candidato del oficialismo, Iván Cepeda.

Sin embargo, el tablero político aún está lejos de definirse. El partido del expresidente Álvaro Uribe, Centro Democrático, acaba de elegir como su candidata a la senadora Paola Valencia, y está por verse hasta dónde puede crecer su campaña. De la Espriella, por su parte, ha enviado mensajes que dejan entrever su disposición a una alianza después de la primera vuelta de las elecciones previstas para el próximo 31 de mayo.

“Yo celebro que Paloma hoy sea la candidata del Centro Democrático, porque eso va decantando las cosas y creo que en algún momento nos encontraremos, porque si tengo algún aliado natural es el Centro Democrático”, dijo De la Espriella, aludiendo a la posibilidad de futuros acercamientos con el uribismo.

Al mismo tiempo, frente a quienes advierten que en un balotaje su imagen radical jugaría en contra de sus opciones de triunfo, el candidato se muestra confiado y responde en tono desafiante: “Hace tres meses decían que esto era una payasada; ahora dicen que paso a segunda vuelta, pero que no le ganó a nadie en esa instancia. Miren por dónde va el discurso, sigan pensando eso, yo no tengo problema”.

Por Guillermo García

El efecto multiplicador bancario, cuando se otorgan créditos en dólares, servirá para compensar los menores ingresos de divisas por exportaciones petroleras y reduce las presiones sobre el mercado cambiario

El crédito y el financiamiento es la sangre para que el cuerpo de la economía funcione sanamente. Sin medios de pago eficientes y crédito suficiente y oportuno la economía no crece.

La complicada situación de inflación galopante y depreciación del bolívar ha llevado a una profundización de una dolarización informal y transaccional que genera una fuerte demanda por cobertura, inventario de materias primas, importaciones, presionando un mercado cambiario con menor oferta y con expectativas de reducción de ingresos de dólares por menores exportaciones de petróleo a Estados Unidos vía Chevron.

Esto aunado a una reducción del crédito (en bolívares) bancario producto de un elevadísimo nivel de encaje legal (73% actualmente, su última reducción fue un 12% el 02 de febrero de 2022) requiere que se busquen los mecanismos de solución para que el crédito vuelva nuevamente a fluir a las empresas y se puede también estabilizar el distorsionado mercado cambiario. En tal sentido, me permito presentar una serie de medidas y decisiones que el Ejecutivo Nacional podría aprobar y establecer para darle solución a estos grandes problemas dentro del marco de la Ley de “Emergencia Económica” recién extendida su vigencia.

BCV y política monetaria
El BCV podría reducir el porcentaje de encaje legal a los bancos y colocarlo a un nivel de 15% tanto en bolívares como en dólares para que esa reducción del encaje sea solamente orientada a la inversión en títulos valores autorizados por SUNAVAL, tanto en bolívares como en dólares de empresas del sector agrícola y agroindustrial, construcción, inmobiliario y del emprendimiento, que emitan títulos en el mercado de valores. Los bancos de requerir podrían descontar éstos títulos ante el BCV en el caso de obtener liquidez.

Los rendimientos obtenidos de estas inversiones en títulos valores los recibirían los bancos. Con este esquema, la reducción del encaje se orientaría a inversión productiva de las empresas que emiten los títulos valores para inversión, producción y capital de trabajo, controlando así que vayan a la compra de dólares (especulativa) y al generar más producción haya mayor oferta de productos, más competencia y una reducción de la inflación y mejora del ingreso salarial y capacidad de compra y mayor demanda.

BCV, SUDEBAN y mercado de valores uniendo esfuerzos
Una medida pendiente por varios años y que la Superintendencia de Bancos SUDEBAN debería aprobar para ampliar las posibilidades de financiamiento a las empresas privadas, es la que permita nuevamente, que la banca nacional pueda invertir recursos propios y de terceros a la inversión de títulos valores tanto en bolívares como en dólares emitidos por las empresas venezolanas autorizados por la Superintendencia Nacional de Valores SUNAVAL, en el mercado de valores. Por ejemplo: del sector agrícola, agropecuario y agroindustrial. De igual forma, colocación de recursos en títulos valores del sector construcción e inmobiliario. Aquí se podrían incluir títulos de participación sobre inmuebles, Certificados Digitales Hipotecarios (CIH), Unidades de Inversión Inmobiliaria y titularización hipotecaria.

También, podrían incluirse dentro de los sectores prioritarios de evaluar, el sector del emprendimiento y Pymes que emitan títulos valores en el mercado o de vehículos de inversión especializados en ese sector. Esto podría facilitar e incluso ser una alternativa más eficiente y de reducción de costos que podría tener la banca para canalizar de forma efectiva los recursos destinados a éste sector. Esta sola medida abriría una fuente de recursos para las empresas que utilizan el mercado de valores, optimiza los excedentes de tesorería de los bancos y diversifica reduce riesgo para la banca.

Un mercado multimoneda y emisiones en divisas.
La Bolsa de Valores de Caracas ha venido evaluando y abriendo la discusión a la posibilidad que en la Bolsa se permita efectuar operaciones bursátiles en varias monedas (dólar, peso colombiano, euro, y stable coins USDT) a las operaciones regulares de acciones en bolívares. Esta propuesta podría estar enmarcada dentro de la Providencia de la Superintendencia Nacional de Valores SUNAVAL, sobre las Normas Relativas a la Oferta Pública Colocación y Negociación de Títulos Valores emitidos por el sector privado en Moneda Extranjera que fue publicada en la G.O Número 41.877 de fecha 12 de mayo de 2020. La nueva norma de Oferta Pública en Moneda Extranjera permite que las empresas venezolanas puedan emitir títulos valores en moneda extranjera para financiarse y crecer.

La posibilidad que en el mercado de valores se puedan transar en varias monedas y emitir títulos valores en moneda extranjera abre una ventana de financiamiento muy interesante y de importancia en estos momentos, donde la disminución de liquidez en bolívares por parte del BCV reduce significativamente los niveles de negociación en el mercado de Valores, lo que disminuye la liquidez de los títulos, profundidad del mercado y su presencia bursátil.

Compensación en dólares
La compensación bancaria en dólares permitirá que cada entidad financiera salde con las otras entidades los títulos y operaciones realizadas a su favor y en su contra. A través de esta compensación se reduce de forma sustancial el movimiento de dinero en efectivo.

Una vez se establezca la compensación interbancaria en dólares y transferencias electrónicas entre clientes en diferentes bancos, el sistema financiero estará en capacidad entonces de cumplir su rol y objeto como es el de intermediación bancaria, a través del otorgamiento de créditos ( la banca tiene captaciones en dólares por unos US$1.700 millones) y efectuar operaciones de inversión de cartera propia y de terceros en el mercado de valores nacional de las empresas venezolanas que emitan títulos valores en dólares, diversificando así riesgo y uso más eficiente de los recursos captados del público.

La coexistencia de divisas y el bolívar digital a nivel del sistema bancario puede permitir que el BCV reduzca la necesidad de emisión de bolívares digitales para el funcionamiento de la economía, ya que en la medida que las divisas (dólares principalmente) ya en circulación ( estimaciones recientes cercana a US$ 5 mil millones) y en el sistema bancario en cuentas de custodia y Convenio 1 en moneda extranjera ($1.700 millones) y el establecimiento de la compensación en dólares y créditos en divisas, permitirá una mayor estabilidad del bolívar digital y una reducción de los niveles de inflación. Lo que redundará en beneficio del valor y poder de compra del bolívar digital y menores presiones sobre el tipo de cambio.

El efecto multiplicador bancario, cuando se otorgan créditos en dólares, servirá para compensar los menores ingresos de divisas por exportaciones petroleras y reduce las presiones sobre el mercado cambiario, ya que el crédito en dólares otorgado por la banca y el mercado de valores a las empresas reducirá la necesidad de adquisición de dólares en el mercado cambiario para cubrir la producción y flujo de caja de las empresas.

Libre circulación y compensación de divisas ayuda a la estabilidad del Bolívar digital
Una decisión de permitir la libre circulación de divisas en el país y la compensación bancaria en dólares, es decir donde el bolívar Digital y otras divisas: dólar, euro, peso colombiano, puedan circular libremente sin penalidad de uso, ni tenencia y donde tanto las empresas y los ciudadanos puedan decidir en cual moneda intercambian bienes y servicios y utilizar como medio de pago y reserva de valor. Dentro de esta decisión de coexistencia legal de monedas está la de ampliar a los bancos nacionales los montos de apertura de cuentas, montos de depósitos y de transferencias entre titulares y terceros en los diferentes bancos.

Las fintech en las diferentes áreas (neobancos, crédito, inversión, medios de pago) deben ser promovidas y autorizadas en Venezuela.

El objetivo es que el BCV, SUDEBAN y el mercado de valores y sus agentes unan esfuerzos y competencias para brindar las mejores condiciones posibles para el desarrollo y financiamiento de la economía, la producción, generación de empleo y crecimiento económico bajo otro modelo económico de bienestar para todos.

(*) Asesor Financiero
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«Una voz plural y unos derechos ciudadanos que representa mejor que nadie María Corina Machado, obligada a vivir oculta y hoy felizmente Premio Nobel de la Paz»

Como en otras ocasiones, la concesión del Premio Nobel de la Paz 2025 a la disidente venezolana María Corina Machado ha despertado fuertes controversias. Se han opuesto los izquierdistas más simplones —la inmensa mayoría— que no pueden aceptar que una figura política indudablemente de derechas sea premiada por su lucha contra una dictadura de izquierdas. Ellos prefieren a Maduro, que ha arruinado de modo casi asombroso a un país rico como Venezuela y ha provocado la huida de millones de venezolanos, además de no aceptar el resultado de unas elecciones razonablemente limpias que pedían claramente un cambio de régimen pacífico. A María Corina Machado se la impidió torticeramente presentarse como candidata a esos comicios, pero su tirón popular es tan grande que los ganó de todos modos, por persona interpuesta de su representante político Edmundo González. Cientos de miles de venezolanos votaron la oposición al régimen chavista, a pesar de las intolerables presiones y las constantes amenazas. Esos ciudadanos, que no quisieron abandonar su país saqueado por una narcodictadura ni asistir de brazos cruzados a la enésima jugarreta del poder oficial para burlarse de la voluntad mayoritaria, han dado realmente una lección de firmeza democrática en circunstancias muy difíciles a los comodones partidarios del «esto no tiene remedio». Créanme, sé de lo que hablo porque conozco los casos de personas muy queridas que el día señalado acudieron con horas de antelación a las urnas con la esperanza de que por fin se escuchara su voz y se respetaran sus derechos. Una voz plural y unos derechos ciudadanos que representa mejor que nadie María Corina Machado, obligada a vivir oculta en la clandestinidad para no padecer el castigo del régimen (que ya ha recurrido antes de ahora al encarcelamiento, la tortura y aun el asesinato) y hoy felizmente premio nobel de la paz, distinción mundial que nadie ya podrá arrebatarle

Y no será por falta de ganas de una cáfila de personajes y personajillos dispuestos a todo con tal de que la izquierda internacional no pierda uno de sus bastiones, por repelente que sea. En España tuvimos que oír rebuznos como los de Pablo Iglesias, sosteniendo que premiar a la valiente Machado equivale a condecorar a Hitler. Para un ciudadano español es humillante recordar que un polichinela político como este ha sido vicepresidente de nuestro Gobierno, antes votado por millones de acémilas despistadas al grito de «¡sí se puede!». En efecto, se puede empeorar democráticamente, como quedó demostrado, aunque ahora son más los arrepentidos que los orgullosos de aquel trance. Y eso que todavía tenemos con mando en plaza y majadería en la boca a Yolanda Díaz… Nuestro Gobierno (¿hasta cuándo abusará de nuestra paciencia?) no felicitó a la señora Machado, a pesar de los obvios vínculos culturales y hasta genéticos de España con Venezuela, de las resonancias democráticas de su heroico enfrentamiento con la dictadura chavista que tanto nos recuerda a lo ocurrido en nuestro país durante el franquismo y hasta la necesidad de hacernos perdonar la viscosa complicidad de Zapatero con el tirano caribeño.

Por supuesto también han denostado el galardón unos cuantos escritores hispanoamericanos de segunda o tercera fila, de esos acomplejados que abominan de Estados Unidos se porte como se porte, aunque les eche una mano para librarse de los «ogros filantrópicos» (Octavio Paz dixit) a los que deben su atraso. Representante eterno de esos progresistas con freno y marcha atrás es el también Nobel Adolfo Pérez Esquivel, cuyas intervenciones patéticas padecimos durante los años de plomo del terrorismo etarra y que con mejor o peor intención se equivoca siempre en sus diagnósticos. En cambio, no cabe duda de la intención pésima de Julián Assange (no hay boda sin la tía Juana) con su carta a la Fundación noruega para que no entregue el premio a María Corina, a la que acusa de criminal y sanguinaria. Otro que esperaba el Nobel de la Paz por sus diversas bribonadas (tan admiradas por algunos periodistas españoles que le tienen como santo patrono) y que no perdona a quienes lo obtienen en su lugar, sobre todo si son de derechas.

La mejor defensa del premio a María Corina Machado ha venido de quien corresponde, Jorgen Watne Frydnes, presidente del comité para el Nobel de la Paz. Un análisis fascinante y minucioso de la dictadura chavista, de sus indudables delitos y de cómo ha rechazado todas las oportunidades que ha tenido de salir pacíficamente con dignidad de ella. El pecado de la premiada es haber agradecido a Trump su apoyo, el único verdadero (aunque sea muy interesado) que ha recibido porque la Unión Europea sigue fiel a su postura letárgica. Trump está empleando la fuerza contra Maduro, después de que este la haya empleado reiteradamente contra los venezolanos. Cuando el dictador se niega a marcharse… ¿Qué hay que hacer? ¿Resignarse, sufrir todo el tiempo que haga falta y ofrecer nuestros padecimientos al cielo por la redención de los paganos? Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, muchos republicanos españoles esperaban que los Aliados interviniesen para liquidar la dictadura franquista. No hubo tal intervención, pero desde luego no hubiera sido censurada, aunque hubiese empleado cierta violencia. ¿O acaso es preferible haber tenido que aguantar las décadas ominosas bajo la férula de nuestro dictador gallego? Valiente María Corina, enhorabuena por el alto y merecido premio que te han dado. Y a tus críticos que les den… aunque no precisamente un premio.

Por David Morán Bohórquez

Mientras Venezuela dependa de rutas marítimas opacas para importar combustibles básicos, su seguridad energética estará a merced de tribunales y patrullas extranjeras. La verdadera soberanía no se defiende con retórica, sino con activos en producción: elevar la refinación nacional al estatus de infraestructura humanitaria crítica es el camino para blindar el bienestar del ciudadano y neutralizar el riesgo de confiscaciones en alta mar.

Venezuela posee las mayores reservas petroleras del mundo, pero esa riqueza se pierde en la incapacidad de transformarla. El talón de Aquiles de nuestra industria no es la producción de crudo, sino una refinación que opera a niveles críticos —por debajo del 20% de su capacidad instalada de 1,3 millones de barriles diarios —, lastrada por infraestructura deteriorada y una gestión que prioriza el control político sobre la eficiencia técnica.

El resultado es devastador: exportamos crudo a descuento y nos vemos obligados a importar productos estratégicos como gasolinas, nafta, lubricantes y aditivos, esenciales para el transporte, la generación eléctrica y la producción de alimentos. Esta dependencia no solo empobrece al país, sino que lo expone a la vulnerabilidad total.

Un cambio de paradigma: De la renta petrolera a la supervivencia humana

La solución estratégica y defensible es enmarcar la refinación como infraestructura humanitaria crítica. Los combustibles y lubricantes no son instrumentos de control, sino insumos vitales para la supervivencia de la población.

Bajo este enfoque, la operatividad de las refinerías se justifica ante organismos internacionales, permitiendo inversiones seguras y limitadas incluso en contextos de sanciones. Al elevar la refinación a esta categoría, se construye un escudo ético y legal: cualquier interrupción de estos procesos se traduce en una agresión directa contra los derechos básicos de millones de venezolanos.

Blindaje industrial: La soberanía como defensa ante la «flota fantasma»

EE. UU. y otros actores internacionales no interceptan embarcaciones al azar; cada interceptación es una señal estratégica sobre flotas cuya logística es opaca y costosa. La estrategia de los «barcos fantasmas» es un paliativo de alto riesgo que solo profundiza la crisis. La defensa más efectiva no es naval, sino industrial:

Refinar más dentro del país: Cada barril transformado localmente reduce la exposición de activos en el mar. Producir internamente anula la necesidad de rutas marítimas vulnerables.

Gestión protegida y licencias específicas: Al enmarcar las refinerías como nodos de auxilio humanitario, se abre la puerta a que operadores internacionales gestionen unidades específicas bajo licencias de protección, siempre que el destino final sea el consumo interno.

Contratos BOO/BOOT: Mover tecnología y unidades modulares directamente al territorio nacional, pagando con productos refinados destinados al mercado doméstico, elimina la trazabilidad de riesgo en aguas internacionales.

Recomendaciones para una ruta de acción inmediata

Despolitizar la operación: Separar la refinación de la estructura de PDVSA, garantizando administración profesional y auditorías externas que aseguren que el producto llegue al ciudadano.

Modernizar unidades críticas: Priorizar plantas de hidrotratamiento y craqueo catalítico para producir gasolinas terminadas y lubricantes con estándares internacionales.

Priorizar el abastecimiento interno: Garantizar primero los insumos para transporte y electricidad, reduciendo la exposición a sanciones al eliminar la necesidad de importar lo que podemos producir.

Conclusión

Mientras la refinación sea un instrumento de opacidad, Venezuela seguirá perdiendo barcos en alta mar y calidad de vida en tierra firme. Si aceptamos que la refinación es una infraestructura humanitaria crítica, podremos proteger activos, garantizar el abastecimiento y convertir nuestro mayor talón de Aquiles en la columna vertebral de la seguridad energética nacional.

Actuar ahora no es una opción de política de quejas. es la única forma de evitar el colapso completo y proteger la seguridad del país y su ciudadanía.

David Morán Bohórquez es ingeniero industrial, miembro de la Comisión de Energía de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat de Venezuela y del Consejo Directivo de Cedice Libertad

Fuerzas estadounidenses han abordado este domingo el petrolero ‘Bella-1’ cuando se dirigía a la costa de Venezuela, en lo que es la tercera incursión contra un navío en las inmediaciones de aguas venezolanas en lo que va de semana.

El petrolero Bella 1, un buque del tipo VLCC (capacidad de cargar 2 millones de barriles) con bandera de Guyana, según el portal especializado Marine Traffic, sancionado por Estados Unidos, se dirigía a Venezuela para cargar, según una de las personas, que pidió no ser identificada. La interdicción se produce tras el abordaje del superpetrolero Centuries la madrugada del sábado y del Skipper el 10 de diciembre.

El ‘Bella-1’ se encuentra desde junio de 2024 bajo sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro de Estados Unidos.

El buque petrolero está vinculado a la compañía Louis Marine Shipholding Enterprises, a su vez relacionada con la Guardia Revolucionaria de Irán. En su orden de sanciones, el Tesoro de EEUU asegura que esta compañía ha «asistido, patrocinado o proporcionado materialmente apoyo financiero, material o tecnológico» para la fuerza iraní.

El petrolero estaba efectuando una maniobra de aproximación a la costa venezolana para cargar sus depósitos, según fuentes de Bloomberg, en el momento de la intervención.

La Casa Blanca no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios.

Trump ha aumentado la presión sobre Maduro intentando cortar la principal fuente de ingresos del régimen. Si Venezuela no puede exportar su petróleo, sus tanques de almacenamiento se llenarán con el suministro estancado y la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) tendrá que empezar a cerrar pozos petroleros, según expertos del sector.

Trump también designó al régimen de Maduro como organización terrorista extranjera, acusándolo de estar involucrado en el narcotráfico. El abordaje del sábado fue notable porque el buque no figuraba en la lista pública de sanciones de Estados Unidos. El petrolero Centuries enarbolaba bandera panameña, según personas familiarizadas con el asunto, mientras que una empresa china posee la titularidad del petróleo.

El petrolero contenía petróleo de PDVSA sancionado, según informó la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, en una publicación en X.

Ver también:

Respaldado abiertamente por el presidente estadounidense Donald Trump, Asfura exhortó a la comunidad internacional a tomar una postura “firme y responsable” ante el aumento de violencia: “La violencia escala cada día porque existe impunidad tolerada por quienes debían garantizar el orden, la legalidad y la justicia”.

“De una vez por todas, respeten al pueblo hondureño, detengan la violencia, cumplan con su deber y dejen de incurrir en delitos electorales. Honduras eligió en paz y esa voluntad se respeta”, sentenció en su mensaje difundido por la red social X. Asfura, que fue alcalde de Tegucigalpa durante ocho años, compite ahora por la jefatura del Estado hondureño.

Por otra parte, la presidenta del CNE, Ana Paola Hall, advirtió horas antes que persisten “graves retrasos” en el recuento especial que se lleva a cabo en el CLE. La titular del ente electoral denunció que, pese al lento avance, persisten actas computadas en cero y un clima de intimidación tanto sobre funcionarios electorales como sobre miembros designados por los partidos.

“A estas alturas, resulta claro que existen sectores dentro de partidos políticos que se prestan a demorar el escrutinio y complicar las elecciones”, resaltó en sus redes sociales.

Hall también subrayó que el CNE enfrenta acciones orientadas a entorpecer el desarrollo del proceso, y advirtió sobre las crecientes presiones que buscan forzar tanto a ella como a la consejera Cossette López-Osorio a participar presencialmente en una sesión del pleno electoral.

En cuanto a los resultados, la página oficial del CNE muestra que Salvador Nasralla, del Partido Liberal, mantiene el segundo lugar con el 39,57% de los votos escrutados, desbancando a Rixi Moncada del oficialista Partido Libre, desplazada al tercer puesto con el 19,13%.

Hasta las 22:00 hora local (04:00 GMT) del sábado, se habían contabilizado 983 de las 2.792 actas señaladas con inconsistencias, cuyo recuento especial se inició el jueves, con un retraso de cinco días respecto a lo previsto.

Desde el día de la votación, el CNE dispone hasta el 30 de diciembre para dar a conocer los resultados definitivos en lo que Hall calificó como uno de los procesos electorales más difíciles en la historia contemporánea de Honduras.

EFE, AFP

La organización no gubernamental Foro Penal denunció que en Venezuela existen actualmente 902 presos políticos, de los cuales 86 son extranjeros o poseen doble nacionalidad, según un boletín publicado este sábado con datos actualizados al 15 de diciembre de 2025.

De acuerdo con el informe, la cifra de personas privadas de libertad por razones políticas aumentó durante la última semana, pasando de 866 a 902 detenidos. Del total, 782 son hombres y 120 mujeres; 898 son adultos y cuatro son adolescentes con edades comprendidas entre los 14 y 17 años. Asimismo, 728 son civiles y 174 militares.

El Foro Penal advirtió que esta lista no incluye a todas las personas arrestadas y liberadas en períodos breves, ni a aquellas que permanecen bajo detenciones temporales de hasta 48 horas, lo que sugiere que el número real de víctimas podría ser mayor.

La ONG subrayó que la mayoría de las detenciones se produjeron después de las elecciones presidenciales de julio de 2024, en las que el Consejo Nacional Electoral, controlado por el régimen chavista, proclamó vencedor a Nicolás Maduro pese a las denuncias de fraude presentadas por la oposición democrática, agrupada en la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), que reivindica la victoria del presidente electo Edmundo González Urrutia.

Pese a estos señalamientos, el régimen de Nicolás Maduro y el Ministerio Público niegan la existencia de presos políticos en el país y sostienen que los detenidos han cometido delitos comunes, una versión rechazada de forma reiterada por organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales.

Foro Penal recordó que desde 2014 se han registrado 18.612 detenciones con fines políticos en Venezuela. La organización ha brindado asistencia legal a más de 14.000 personas excarceladas, mientras que más de 10.000 ciudadanos continúan sometidos arbitrariamente a medidas restrictivas de su libertad.

La denuncia se suma a las alertas emitidas por otras organizaciones. La ONG Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) informó recientemente que 91 presos políticos padecen enfermedades graves, denunciando un deterioro físico progresivo como consecuencia de la negación sistemática de atención médica, el incumplimiento de tratamientos y la permanencia en condiciones insalubres, lo que calificó como una violación directa al derecho a la vida y a la integridad personal.

Foro Penal también recordó que el pasado 6 de diciembre murió en prisión el exgobernador de Nueva Esparta, Alfredo Díaz, quien se encontraba bajo custodia del régimen. Desde 2014, al menos 17 presos políticos han fallecido mientras permanecían detenidos, según datos de la organización.

Las ONG reiteraron su llamado urgente a la comunidad internacional para exigir la liberación inmediata de todos los presos políticos y el cese de la persecución política en Venezuela.

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