Morfema Press

Es lo que es

DBuford

Por Elizabeth Sánchez Vegas

Hay momentos, pocos, irrepetibles, decisivos, en los que la historia deja de ser una abstracción para reclamar la presencia física de quien la sostuvo con sus manos desnudas, aun cuando esas manos avanzaban sobre un país convertido en territorio minado por la persecución y el intento sistemático de borrarla de la esfera pública. Son momentos en los que un nombre no basta escrito en un pergamino: tiene que ocupar un lugar en el mundo, afirmarse frente a quienes intentaron silenciarla.

Para Venezuela, ese instante tiene un rostro y una dirección: María Corina Machado en Oslo, recibiendo el reconocimiento que ella no pidió, pero que inevitablemente la encontró.

Porque este Nobel no nace de un gesto diplomático ni de la aritmética del poder: surge de un camino largo y áspero donde el miedo, ese animal silencioso que acecha incluso a los más valientes, hizo titubear a muchos, como es natural cuando la oscuridad parece no tener orillas. Ella, sin embargo, avanzó por una vereda que nadie podía trazarle: eligió la palabra sin dobleces, la firmeza, la resistencia, la custodia de la libertad incluso cuando la libertad parecía apenas un eco. Esa coherencia profunda no se improvisa; se cultiva, se encarna y se paga con horas de desvelo y una entereza que se vuelve carne.

Y eso, conviene decirlo sin cortesías, tiene un precio que no se mide en cifras ni en discursos: cuesta vida, cuesta familia, cuesta la serenidad de abrir una puerta sin sobresalto.

María Corina asumió ese costo sin caer en el martirio ni en la complicidad; sostuvo una línea que casi nadie logra preservar cuando la presión se vuelve asfixiante. Ese equilibrio, inusual en tiempos desgarrados, es precisamente la razón por la cual este Nobel de la Paz no admite delegados, sustitutos ni presencias prestadas.

La ceremonia necesita a la persona, no a la sombra; necesita a quien encarna la historia: a ella.

Por eso su presencia en Oslo no sería un gesto personal, sino una reparación colectiva: la prueba luminosa de que la dignidad, cuando se ejerce con perseverancia, no puede permanecer confinada dentro de las fronteras que un régimen levanta para ocultar su propio miedo. Que ella cruce ese umbral, no para escapar, sino para representar a millones, enviaría un mensaje que ningún comunicado diplomático puede igualar: Venezuela sigue viva en quienes jamás aprendieron a rendirse.

Y el mundo lo necesita. Lo necesita porque está fatigado de ceremonias vaciadas de significado, de ver cómo las luchas morales se diluyen en tecnicismos, de observar a los opresores escapar mientras las víctimas quedan sin relato. Ver a María Corina caminar hacia ese podio sería recordarle a cada nación que las democracias se reconstruyen con seres humanos que sostienen la verdad incluso cuando la verdad amenaza con quemarles las manos.

Su viaje es una afirmación moral: ninguna dictadura tiene derecho a confinar a una ciudadana para impedir que el planeta la honre. Dejarla ir es un deber. Impedirlo sería una confesión explícita de temor.

Y hay algo más: María Corina no busca este Nobel para ella. Lo busca y lo merece, por quienes murieron esperando justicia, por los presos sin amanecer, por quienes dejaron su casa con la luz encendida, por los niños que solo han conocido la emergencia, por los millones que siguen creyendo, contra toda fatiga, que Venezuela renacerá.

Recibirlo en persona sería el primer acto público de ese renacer. Un ladrillo inaugural. Una señal de que, pese a un cuarto de siglo de devastación, aún existen venezolanos capaces de enfrentar la barbarie sin perder la ternura ni la claridad.

Quien tenga dudas, que la mire. Quien pretenda justificar su ausencia, que intente explicar, sin cinismo, por qué una mujer que ha hecho de la integridad una forma de respiración no debería ocupar el lugar que el mundo entero le reserva. Quien quiera impedir su viaje, que se atreva a escribir su nombre frente a la historia: verá cómo le tiembla el pulso.

María Corina debe recibir el Nobel de la Paz en persona porque el mundo necesita verla, necesita oírla, necesita recordar que aún existen líderes que no se compran ni se quiebran.

Y porque Venezuela, la dispersa, la herida, la que camina con su bandera guardada en el pecho, necesita ese instante de resurrección civil: verla cruzar el salón, pronunciar su discurso, levantar el galardón no como un punto final, sino como el preludio de lo que viene.

El 10 de diciembre, cuando la luz del escenario la rodee y el mundo contenga el aliento, no habrá propaganda capaz de opacarla ni sombra que logre esconderla. Ese día, el planeta entenderá algo que los venezolanos sabemos desde hace años: la paz verdadera tiene rostro de mujer.

Y esa mujer, que irá, sí, pero también regresará para reconstruir junto a su pueblo la tierra que la vio resistir, lleva un nombre que ya pertenece a la historia: 𝐌𝐚𝐫í𝐚 𝐂𝐨𝐫𝐢𝐧𝐚 𝐌𝐚𝐜𝐡𝐚𝐝𝐨.

El portaaviones más grande del mundo, el USS Gerald R. Ford (CVN-78), regresó al mar Caribe en el marco de la Operación Lanza del Sur, ordenada por el presidente estadounidense Donald Trump contra los carteles de droga. Tras su arribo, al menos dos cazabombarderos F/A-18 Super Hornet realizaron un sobrevuelo frente a las costas de Venezuela.

Según el monitor digital FlightRadar24, los dos cazas, identificados como RHINO11 y RHINO12, se registraron al norte de Curazao y del estado Falcón. Durante varios minutos, efectuaron trayectorias circulares a más de 26 mil pies de altura (8.221 metros) antes de apagar sus transpondedores para evitar ser monitoreados.

El USS Gerald R. Ford alberga varios escuadrones de cazas de ataque que operan versiones del F/A-18 Super Hornet: el F/A-18E y el F/A-18F, ambos fabricados por Boeing y derivados del icónico avión biplaza original de McDonnell Douglas.

El Super Hornet cuenta con un cañón automático de 20 mm y puntos de anclaje externos para misiles aire-aire, armamento aire-superficie y depósitos de combustible adicionales. Su versatilidad le permite cumplir con misiones de ataque diurno y nocturno con armas guiadas de precisión, defensa antiaérea, escolta y apoyo aéreo cercano, supresión de defensas enemigas y guerra antisuperficie.

Por medio de un comunicado, Washington denunció la “naturaleza vil del régimen criminal” de Venezuela. Caracas reconoció el deceso del opositor Alfredo Díaz, preso en El Helicoide.

El Gobierno de Estados Unidos denunció este domingo (07.12.2025) la «naturaleza vil del régimen criminal» de Nicolás Maduro en Venezuela tras la muerte del exgobernador de Nueva Esparta Alfredo Díaz, considerado un preso político por la oposición, y deploró también las condiciones de su detención. Caracas, en tanto, reconoció la muerte de Díaz, la que atribuyó a un infarto.

«La muerte del preso político venezolano Alfredo Díaz, detenido arbitrariamente en el centro de tortura de Maduro en El Helicoide, es otro recordatorio más de la naturaleza vil del régimen criminal de Maduro», dijo en X (Twitter) la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos.

La declaración se produce en un momento de máxima tensión ante una posible acción de Washington contra Venezuela.

En un comunicado conjunto, compartido en sus redes sociales, los líderes opositores María Corina Machado y Edmundo González Urrutia señalaron el sábado que ya son siete los dirigentes que mueren en la cárcel. «Las circunstancias de estas muertes -que incluyen la negación de atención médica, condiciones inhumanas, aislamiento y torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes- revelan un patrón sostenido de represión estatal», indican en el texto.

Díaz, miembro del partido opositor Acción Democrática y también exconcejal y exalcalde, fue detenido en noviembre de 2024, en un contexto de crisis política tras las presidenciales de ese año, en las que la mayor coalición opositora denunció como fraudulento el resultado de dio la reelección a Maduro. Díaz cuestionó la falta de publicación de los resultados desglosados de las presidenciales y denunció, días antes de su detención, la crisis eléctrica que vivió en noviembre Nueva Esparta, que el Gobierno atribuyó a ataques de la oposición.

Ver también:

Vía Infobae

Estados Unidos ejecutó este fin de semana un ejercicio de desembarco militar en Ponce, Puerto Rico, como parte del refuerzo estratégico más intenso que Washington ha desplegado en el Caribe en más de tres décadas. La operación se desarrolla bajo un clima de crecientes tensiones con el régimen de Nicolás Maduro y en el marco de los esfuerzos estadounidenses para combatir redes criminales transnacionales vinculadas a Venezuela.

Durante la madrugada del sábado, un equipo de Reuters constató el traslado de personal y material bélico desde un buque militar hacia instalaciones logísticas junto al puerto. Desde allí será reubicado hacia el Campamento Santiago, epicentro de los ejercicios previstos para los próximos días.

Las imágenes obtenidas muestran a decenas de soldados descendiendo de vehículos de transporte y formando filas junto a autobuses bajo supervisión de la Policía Militar. De manera simultánea, otros equipos descargaban contenedores, armamento liviano y suministros tácticos, en una operación coordinada que marcó la rutina en el muelle durante toda la mañana.

En el área marítima, las maniobras incluyeron embarcaciones de colchón de aire LCAC (Landing Craft Air Cushion), que realizaron aproximaciones a tierra, cambios de velocidad y trayectos de ida y vuelta frente a la costa de Ponce, en entrenamientos típicos de despliegue anfibio.

Este movimiento forma parte de una acumulación de fuerzas iniciada a finales de agosto de 2025. Según datos del Departamento de Defensa, la operación involucra el portaaviones USS Gerald R. Ford, seis destructores, tres buques anfibios, un crucero lanzamisiles, un submarino nuclear y un despliegue aéreo que incluye aeronaves P-8A Poseidon, bombarderos B-52H Stratofortress, drones MQ-9 Reaper, helicópteros y unidades de fuerzas especiales. En total, más de 7.000 soldados estadounidenses participan en actividades conjuntas en puntos estratégicos del Caribe.

El incremento de activos en la región coincidió con vuelos de alto perfil sobre el noreste de Curazao, cerca de las costas venezolanas. El miércoles, dos B-52H procedentes de Dakota del Norte fueron detectados por radares civiles realizando un trayecto considerado por analistas como una demostración de capacidad disuasiva frente a Caracas.

El Pentágono sostiene que estos despliegues están destinados a reforzar la seguridad regional y a intensificar la vigilancia de rutas marítimas vinculadas con el tráfico de drogas. Washington responsabiliza a organizaciones criminales transnacionales —en particular al Cártel de los Soles, designado grupo terrorista— de operar bajo la protección de altos cargos militares de Venezuela.

Desde 2020, Estados Unidos mantiene activos cargos por narcotráfico y terrorismo contra Nicolás Maduro y figuras de su entorno. La recompensa por su captura permanece fijada en USD 50 millones y en hasta USD 10 millones para varios de sus colaboradores.

Además, funcionarios estadounidenses han confirmado que existen “planes de contingencia” vinculados a una eventual transición política en Venezuela, afirmando que la operación antidrogas abarca acciones terrestres, marítimas y aéreas bajo criterios de seguridad nacional.

Durante toda la jornada del sábado, el flujo de personal y equipos continuó hacia Campamento Santiago, donde se iniciarán nuevas fases de entrenamiento en los próximos días, mientras las maniobras anfibias se extendieron hasta el ocaso frente a la costa de Puerto Rico.

El senador estadounidense Rick Scott elevó el tono de la presión internacional contra Nicolás Maduro, asegurando en una reciente entrevista para la cadena Fox News que la salida del líder chavista es inminente.

El republicano afirmó con contundencia que espera ver un cambio de mando en Venezuela «antes de Navidad», basando su postura en la ilegitimidad del mandato actual y en las acusaciones de narcotráfico que pesan sobre la cúpula oficialista.

Durante su intervención, Scott desestimó cualquier reconocimiento político hacia Maduro, a quien calificó directamente como la cabeza de una organización criminal y no como un jefe de Estado. «Recordemos, es un narcotraficante acusado. Perdió las elecciones. No es el presidente de Venezuela. Es el jefe de cárteles de la droga», sentenció el senador, alineando su discurso con las recientes acciones de la administración estadounidense para combatir el flujo de estupefacientes en la región.

Por Rubén Chirinos Leáñez

Llegamos al 6 de diciembre del 2025, y los venezolanos del mundo marchan y celebran que Venezuela tiene el primer premio nobel de su historia, y de todos el más importante, el de la paz.

María Corina Machado se sentará en la selecta y misma mesa de la Madre Teresa de Calcuta, Martín Luther King, Lech Walesa, Desmond Tutu y otro puñado de personalidades de la historia humana. El premio nobel de MCM, simboliza el esfuerzo y sacrificio de una mayoría aplastante de ciudadanos, que hoy supera el 90% de los venezolanos dentro del territorio, según el más reciente estudio de nuestros colegas argentinos de DC Consultores.

Existen ya innumerables indicadores cuantitativos y cualitativos, de lo íngrimos y solos que están y lucen la cúpula chavista. Lo pequeño en volumen del chavismo, ya no es un tema sujeto a debates dentro de Venezuela, todos, absolutamente todos lo saben, incluso en el chavismo mismo, que a duras penas llegan al 5%, saben y entienden lo impopular que son para el resto mayor al 90% de venezolanos, que claman por que dejen el poder y se reconozcan los resultados del pasado 28 de julio de 2024. Pero pese a lo dispar de la mayoría (>90%) que rechaza el chavismo, y la minoría (5%) que lo apoya, la mayoría está imposibilitada de hacerse sentir, victima de un lógico y comprensible temor, a un aparato represivo que censura y persigue a esa mayoría. Lo último al día de hoy, son las alcabalas en nuestra querida Caracas, donde revisan los chats de los teléfonos de los ciudadanos, buscando las palabras “EEUU” y “Trump”. Esto debido, debido a la inmensa amenaza real que representa para el chavismo, el voluminoso despliegue militar de EEUU en el caribe.

Existe una incuestionable y hasta milagrosa sincronicidad, que, en este preciso periodo de la historia, con el contexto actual, y con más de 90% de los venezolanos en contra de Maduro y el chavismo, María Corina Machado sea galardonada con el premio nobel de la paz, por su lucha democrática en 2024. Ese nobel reconoce a más de 7 millones de venezolanos que votaron por Edmundo Gonzáles en 2024, valida también las actas de esa elección, reivindica a más de 9 millones que se vieron forzados a deambular por el mundo mientras huyen del chavismo, distingue mundialmente con nitidez a la mayoría de la minoría, y clarifica ante el mundo, que lado de los venezolanos quiere vivir con la paz verdadera que surge de la libertad y el voto, y cual no.

Si María Corina Machado logra salir de Venezuela y recibir en Oslo el premio nobel de la paz el próximo 10 de diciembre, el chavismo recibirá un muy duro y definitivo golpe político y de opinión. Primero mostrará nuevamente las fisuras de seguridad del chavismo, como sucedió en mayo con el escape de los 5 venezolanos de la embajada de Argentina en Venezuela, luego pondrá forzadamente los ojos del mundo en ese evento épico, y, por último, la cruzada por la libertad de Venezuela, tendrá la voz más fuerte, reconocida y poderosa, hablando directamente con quienes dudan. Ningún asesor o tecnócrata en el mundo, que desde un frío escritorio analiza y opina fríamente sobre la venezolanidad, podrá rebatir la voz y la visión sobre Venezuela, que presente la premio nobel de la paz María Corina Machado, ya que ese nobel es por representar y entender a la mayoría de los venezolanos.

Actualmente existen pocos venezolanos en el mundo, con entendimiento profundo y amplio del sentir, padecer y anhelar de la venezolanidad, y María Corina Machado ha demostrado pertenecer a ese grupo de venezolanos.

Por años desde Meganalisis hemos estudiado y acertado de manera infalible, como sienten, piensan y desean los venezolanos, y podemos finalizar este escrito, con tres factos que pueden despejar las dudas que tienen, quienes no conocen bien Venezuela y opinan sobre ella:

  • En Venezuela NUNCA habrá una guerra civil, en el ADN de los venezolanos no existe la palabra guerra entre venezolanos. El venezolano es un ser familiar, alegre y soñador, no es fundamentalista, ni fanático religioso o político, el sincretismo religioso y político nos volverá caracterizar si el chavismo deja el poder, ya más del 93% lo piensa así (Según DC Consultores).
  • Millones volverán a Venezuela, no habrá más necesidad de perseguir migrantes venezolanos en el mundo, al menos el 60% (5.4 Millones) volverán voluntariamente a Venezuela, para reescribir la nueva Venezuela y morir en paz en su tierra.
  • Si el chavismo sale del poder, en Venezuela se vivirá la más grande e histórica fiesta nacional que haya visto el planeta, superará el Record Guinness de personas en las calles festejando y celebrando.

Cuando el miedo desaparezca, cuando los venezolanos sientan que pueden expresarse, la mayoría volverá a ser inocultable e indetenible, y muy seguramente comenzaremos a dar gracias año tras año, con algo que se debería llamar el “Día de la Libertad y el Abrazo Nacional”, ese es otro escrito ya en desarrollo.

POR RUBÉN CHIRINO LEAÑEZ

PDTE. MEGANALISIS

Vía El Mundo

Venezolanos iniciaron ayer en al menos una veintena de países la cuenta atrás para la recogida el próximo miércoles del Premio Nobel de la Paz. Y lo hicieron con la certeza de que la encargada de recibirlo es la líder democrática María Corina Machado, pero que «el Nobel es nuestro», el lema de la iniciativa.

«Es de quienes han dado su vida por esta lucha», rezaba una de las pancartas en una de las primeras concentraciones europeas, en la holandesa Utrecht. Sólo horas antes se había hecho público el último golpe contra la sociedad venezolana: la muerte de otro preso político en la siniestra prisión caraqueña del Helicoide. El exgobernador de Nueva Esparta, Alfredo Díaz, murió víctima de un infarto fulminante en la cárcel del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), la policía política de Nicolás Maduro, durante mucho tiempo uno de los grandes centros de tortura del continente.

Díaz fue una de las víctimas de la cacería emprendida por el chavismo tras el megafraude electoral del año pasado. Uno entre el centenar y medio de dirigentes detenidos por agentes chavistas para imponer el terror con el que atornillar en el trono del Palacio de Miraflores al «hijo de Chávez«. Sólo unos días antes había recibido de un compañero de lucha dos libros, uno de Historia venezolana y otro el best seller «Sapiens, de animales a dioses». Durante los meses encarcelado también sufrió la muerte de su padre, de quien no se pudo despedir. La única visita familiar que le permitieron en todos estos meses fue la de su hija.

«Exijo una respuesta, ¿qué pasó con mi esposo? ¿Me lo mataron?», clamó Leynys Malavé, la viuda de Díaz. Durante meses, el gobernador de Acción Democrática (AD, socialdemócrata) había reclamado para que se le prestara atención médica ante los quebrantos de salud que sufría.

«La muerte de Alfredo no es un hecho aislado. Lamentablemente, se suma a una alarmante y dolorosa cadena de fallecimientos de presos políticos detenidos en el contexto de la represión post-electoral del 28 de julio. El régimen continúa violando derechos humanos y cobrando vidas de venezolanos inocentes», denunciaron Machado y Edmundo González Urrutia en un comunicado conjunto.

Según los registros de distintas organizaciones, al menos siete presos políticos han fallecido en Venezuela desde las elecciones del año pasado. «El Estado y quien ejerce la custodia son responsables de la vida y salud de la persona detenida«, denunció Alfredo Romero, presidente del Foro Penal. De los 887 presos políticos que pueblan las cárceles venezolanas, 20 son españoles, 16 de ellos con doble nacionalidad.

Precisamente varias de las presas hispanovenezolanas forman parte del casi centenar de presos políticos que habitan el Helicoide. Una de ellas es Rocío San Miguel, la emblemática activista de la sociedad civil venezolana, recluida con falsas acusaciones desde hace casi dos años. Junto a ella permanecen Sofía Sahagún, Ángela Expósito, Karen Hernández y Montserrat Espinosa, entre otras.

«El Helicoide es un centro de tortura controlado por Delcy Rodríguez, cómplice directa del aparato criminal de Maduro. No es una moderada (referencia a ‘The New York Times’, que la vende como tal). Es parte de la maquinaria que tortura, encarcela y mata. Esto no es un problema diplomático. Es un crimen. Y el mundo debe tratarlo como tal», criticó la legisladora republicana María Elvira Salazar.

La muerte de Díaz, un dirigente de 55 años valorado como pocos en isla Margarita, marcó una jornada de lucha y el inicio de la cuenta atrás. «La gente lo sabrá a su debido tiempo», aclaró Machado en entrevista con EL MUNDO. Pero, de momento, la gran incógnita del Nobel sigue siendo si la líder democrática acudirá a Oslo en persona. «Estuve en contacto con la señora Machado esta noche y me confirmó que estará en Oslo para la ceremonia. Dada la situación de seguridad, no podemos dar más detalles sobre la fecha y la forma en que vendrá», aseguró ayer Kristian Berg Harpviken, director del Instituto Nobel.

Quienes ya han confirmado su presencia en Oslo son los mandatarios regionales Daniel Noboa (Ecuador), José Raúl Mulino (Panamá), Santiago Peña (Paraguay) y Javier Milei (Argentina), quienes acompañarán al considerado presidente legítimo del país petrolero, González Urrutia. El diplomático ganador de las elecciones no solo sufre el horror nacional, también el drama familiar del encarcelamiento por venganza contra él de su yerno, Rafael Tudares. El chavismo ha condenado al padre de dos de sus nietos a 30 años de cárcel por terrorismo, conspiración y asociación para delinquir,

Pequeñas marchas en al menos una veintena de países, pero ninguna programada en Venezuela, una paradoja que desnuda el régimen de terror impuesto por el «guerrero de la paz», que todavía no aspira al Nobel de la Paz pero que sí fue empujado, por su hijo Nicolasito, como aspirante al Nobel de Economía por su gran destreza financiera.

Para entender cómo es la Venezuela de hoy basta con saber que desde hace meses agentes chavistas inspeccionan el wasap de los ciudadanos en busca de pecados ideológicos. El medio local El Pitazo recogió que los policías usan el buscador de la popular mensajería instantánea para rastrear las palabras Trump e invasión. Este portal informativo está bloqueado, no sólo en Venezuela, sino en todo el mundo, tras sufrir durante años ataques desde Irán, Cuba y Rusia.

Vía Zona Militar

El portaaviones nuclear USS Gerald R. Ford (CVN-78) de la Armada de Estados Unidos (US Navy) volvió a desplegarse en el Caribe bajo el marco de la operación militar Southern Spear, luego de que reportes en tiempo real indicaran que la nave abandonó Frenchman’s Cove, en St. Thomas, rumbo al sureste.

Este nuevo movimiento del portaaviones nuclear, uno de los principales activos del Carrier Strike Group 12 (CSG-12), vuelve a profundizar el despliegue estadounidense en el área de responsabilidad del Comando Sur de EE.UU. (SOUTHCOM), en el contexto de operaciones de vigilancia y seguridad marítima que viene proveyendo la flota

La reanudación del las operaciones del Gerald R. Ford se produce apenas días después de su escala programada en St. Thomas, Islas Vírgenes, visitada por la tripulación tras completar una intensa fase de ejercicios aéreos y operaciones combinadas en el Caribe. Como informó Zona Militar en un artículo previo, el portaaviones había ingresado a la región el 16 de noviembre, tras cruzar el Paso de Anegada, iniciando una serie de misiones orientadas a la interdicción de redes criminales transnacionales y a reforzar la presencia disuasiva de Estados Unidos en el hemisferio.

El nuevo desplazamiento del CVN-78 coincide con el sostenido incremento de actividad aérea a bordo del buque en los últimos días. Las aeronaves del Ala Aérea Embarcada 8 (CVW-8) —entre ellas los cazas F/A-18E/F Super Hornet, aviones de ataque EA-18G Growler y de alerta temprana E-2D Advanced Hawkeye— han realizado operaciones de apontaje y re-lanzamiento durante su permanencia en el Caribe, manteniendo un alto nivel de alistamiento requerido para misiones de vigilancia, control del espacio marítimo y respuesta rápida.

De acuerdo con antecedentes recientes, el Gerald R. Ford ya había formado parte de maniobras conjuntas y mensajes estratégicos con un bombardero estratégico B-52H Stratofortress el 13 de noviembre, ejercicio que integró fuerza aérea embarcada con medios de largo alcance. La partida desde St. Thomas podría anticipar una nueva fase de actividades operacionales dentro de la campaña Southern Spear, la cual busca fortalecer la capacidad de detección, interdicción y acción rápida frente a las dinámicas de seguridad que se vienen observando en el Mar del Caribe y en particular, con Venezuela.

El movimiento del portaaviones también se complementa con el despliegue anfibio encabezado por el USS Iwo Jima (LHD-7) y la presencia activa de la 22nd Marine Expeditionary Unit, que en las ultimas semanas viene realizando ejercicios de artillería, tiro y operaciones embarcadas en el Caribe. La integración entre el CSG-12 y las fuerzas expedicionarias del Cuerpo de Marines busca reflejar una estrategia combinada que facilita operaciones multidominio en distintas áreas del teatro de operaciones del Carrier Strike Group 12.

Si bien aún no se ha informado oficialmente el destino inmediato del Gerald R. Ford tras su partida rumbo al sureste, la continuidad operacional del portaaviones en la región indica que la US Navy mantiene un ritmo sostenido de actividades dentro del área de SOUTHCOM. El tránsito del CVN-78 será objeto de seguimiento en las próximas horas por plataformas de monitoreo marítimo y fuentes militares estadounidenses.

Via NBC News

El almirante Frank “Mitch” Bradley, jefe del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, afirmó esta semana en el Capitolio que el ataque aéreo realizado el pasado 2 de septiembre contra una embarcación en el mar Caribe se ejecutó en estricta conformidad con la ley y con órdenes claras: eliminar a los 11 ocupantes, todos incluidos previamente en una lista de objetivos letales aprobados por inteligencia militar.

Bradley sostuvo ante legisladores que la identidad de cada uno de los tripulantes fue verificada antes de que se autorizara el primer bombardeo. De acuerdo con su testimonio, todos eran considerados narco-terroristas vinculados a un cartel designado como organización terrorista por la Casa Blanca.

“Las acciones se realizaron conforme al derecho aplicable y con asesoría legal militar en cada paso”, dijo a los parlamentarios, según fuentes al tanto de los encuentros.

Un ataque en varias fases

Según relató Bradley, el primer impacto de una munición guiada GBU-69 detonada en el aire mató a nueve de los once ocupantes y provocó que la lancha volcara, aunque sin hundirse. Por más de 30 minutos observó a los dos sobrevivientes, que —aseguró— no mostraban signos de heridas visibles ni habían intentado rendirse.

El almirante explicó que, al no estar destruidos los cargamentos de cocaína amarrados dentro de la embarcación, y al seguir los dos hombres en la lista de objetivos aprobados, ordenó un segundo ataque. La lancha tampoco se hundió entonces, por lo que autorizó un tercer y cuarto golpe para completar la misión: “matar a los objetivos, destruir la droga y hundir la nave”.

Debate en el Congreso

Legisladores cuestionaron a Bradley sobre si el secretario de Defensa, Pete Hegseth, había ordenado explícitamente “matar a todos a bordo”. Bradley respondió que la directriz se basó en la lista de blancos autorizados, y negó haber recibido un “no quarter order” —mando prohibido por el derecho internacional que obliga a ejecutar incluso a enemigos rendidos o heridos.

Recordó que el equipo aéreo de vigilancia no pudo confirmar si los sobrevivientes agitaban los brazos como señal de rendición o simplemente para mantenerse a flote.

La amenaza, según Bradley

El almirante justificó su decisión final al indicar que los estupefacientes eran la amenaza directa para Estados Unidos, incluso si la carga no se dirigía inmediatamente a su territorio. Inteligencia señalaba que el barco navegaba hacia Surinam, y que la droga tendría como destino Europa o África, pero Bradley enfatizó que la red criminal involucrada representaba un riesgo estratégico para la seguridad nacional.

Además, mencionó que una segunda embarcación —más grande— se encontraba en la zona, presuntamente para recibir la carga. Bradley dijo no haberla atacado por carecer de identificación positiva de quienes viajaban en ella y porque no figuraba en la lista de objetivos autorizados.

Vía Versión Final

Una aeronave cayó al Lago de Maracaibo este sábado en la tarde, de acuerdo con reportes de fuentes vinculadas al caso. El suceso se produjo en la Costa Oriental del Lago, específicamente en una zona cercana a Sabaneta de Palma, municipio Miranda.

Se pudo conocer que la aeronave, de cuatro plazas, tenía las siglas YV1560 PA-32, y era pilotada por un ciudadano italiano, de nombre Marco Rasera, quien habría despegado del Aeropuerto La Chinita.

Cuando la avioneta se precipitó al Lago, un grupo de pescadores divisó al piloto, quien era el único tripulante. Lograron rescatarlo antes de que el aeroplano se hundiera.

Posteriormente fue trasladado hasta el Comando de Vigilancia Costera de la Guardia Nacional, situado en la cabecera del Puente General Rafael Urdaneta, donde le prestaron apoyo. Este ciudadano resultó ileso, según se conoció.

Por el momento se desconocen las causas del accidente aéreo. Se espera que las autoridades emitan un comunicado oficial al respecto.

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