Es la primera mujer en asumir el cargo en la historia del país. Mañana presidirá el primer Consejo de Ministros del nuevo gobierno de coalición entre Hermanos de Italia, Liga y Forza Italia.
La líder del partido Hermanos de Italia, Giorgia Meloni, juró este sábado (22.10.2022) el cargo como nueva primera ministra en una ceremonia oficial ante el jefe del Estado, Sergio Mattarella. «Juro ser fiel a la República, cumplir lealmente la Constitución y las leyes y ejercer mi mandato y mis funciones en el interés exclusivo de la nación», pronunció ante el jefe del Estado, en el Salón de las Fiestas del romano Palacio del Quirinal.
Meloni, romana de 45 años, es la primera mujer que asume el cargo de primer ministro en la historia del país. Acto seguido, juraron el cargo también el resto de sus 24 ministros, empezando por sus dos vicepresidentes, Matteo Salvini y Antonio Tajani, respectivos exponentes de la ultraderechista Liga y de la conservadora Forza Italia, del polémico Silvio Berlusconi, los otros dos partidos de la coalición derechista que ganó las elecciones del 25 de septiembre. Solo faltó el conservador Alfredo Mantovano, el nuevo influyente subsecretario de la presidencia, que jurará mañana en la primera reunión de gabinete.
Mañana domingo se escenificará el traspaso de poderes con el primer ministro saliente, Mario Draghi, y Meloni presidirá por primera vez el Consejo de Ministros. Luego será el momento de la investidura del Ejecutivo en las dos sedes del Parlamento, el Senado y la Cámara de los Diputados, un formalismo pues la derecha cuenta con una mayoría absoluta.
Con información de EFE y DPA
Por Armando Martini Pietri
Hagamos un ejercicio en el que perdemos el juicio, olvidamos burlas, traiciones, apostasías, y participamos en la primaria propuesta por la quebradiza “oposición” y el siempre fracasado G4, para escoger un candidato a la presidencia, sin legitimar previamente a la Dirección Política Opositora. La jornada no será la deseable, la harán a su conveniencia, leal, saber y entender; con la intervención y asesoría del Consejo Nacional Electoral y la ausencia de los ciudadanos que han huido a otras latitudes.
¿Aparecerá en la primaria partidista, un candidato fuerte, creíble, legítimamente opositor, que no negocie principios, rinda cuenta, diga la verdad y tenga posibilidades? ¿Serán impuestos los encubridores que reflejan la patética realidad de una oposición entregada, fragmentada? ¿O, saldrán beneficiados los cohabitadores temerosos, para denunciar las conclusiones del Informe de la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU y levantar la voz, sobre los crímenes de Lesa Humanidad ventilados ante la Corte Penal Internacional?
La primaria, es lo que es, con las condiciones impuestas por el G4. Hay aspirantes nacidos y formados en el interior que se presentan como caraqueños de siempre. Los casi desaparecidos socialcristianos y la integración de alcaldes, que, con timidez, hacen oposición. El ridículo de las dos Acción Democrática. Lo pusilánime de gobernadores complacientes. El interinato, que busca desesperado a quién representar, en su ocaso a punto de fenecer. El eterno pretendiente y los creídos ególatras de siempre. Y no sigamos en esta retahíla porque el miserable consenso, está en vigencia, y por eso, lo insensato e irracional de la simulación electiva.
Una oposición en pedazos, con dirigentes señalados de corrupción, la misma de la cual se acusa al castro-chavismo. Una oposición que, en realidad no representa a la ciudadanía, solo defienden sus bastardos intereses. Tan mala y torpe, que el gobierno estadounidense, ya no les confía la interlocución y decide hacer reuniones, cesiones, concesiones directamente con el régimen madurista, a quien no reconoce.
Y, la excepción. María Corina Machado. Quien tuvo la sinceridad poco habitual en las damas, de confesar su verdadera edad. Incansable y dura crítica de los dislates nacionales, que mantiene actitud valiente y coherente; no negocia ni traiciona principios, respeta y honra la palabra empeñada. Plantea soluciones en su propuesta: Tierra de Gracia. Defiende la verdad, como factor de lucha, y sin miedo, denuncia la humillación ciudadana, y el trato de enemigo interno que da el socialismo-chavismo, que, durante años, con apoyo de fuerzas extranjeras, confiscó bienes, escamoteó territorio y ahorros, robando el futuro, la tranquilidad y esperanza.
Hace un esfuerzo enorme, para que la ciudadanía abra los ojos, convencida que, al hacerlo, verán la realidad, de lo que significa la ignominia castrista. La verdad es como el agua, se cuela y aparece; sólo es cuestión de tiempo. Práctica la comunicación veraz, responsable, sincera, abierta, sin ambigüedades ni guabineo. Entiende la diplomacia, como útil en tiempos democráticos, e insiste, en el diálogo franco, auténtico, de resultados concretos y resultas precisas para la restauración de la libertad y democracia.
Pero, el tiempo conspira contra Venezuela. Instante que pasa, empeoran los servicios públicos, la calidad de vida se perjudica y el salario se deteriora. Cada día, se aventuran más ciudadanos en busca de un refugio lejano a la patria que los vio nacer. En horas, ciudadanos son asesinados, torturados. Cuanto antes, restauremos la democracia, más vidas se habrán salvado y menos madres, llorarán la pérdida de un hijo. Triste situación inédita en el mundo.
Se asegura, que el castro-madurismo está dividido en co-gobiernos. Una cosa piensa el ejecutivo y sus compinches, otra el PSUV y quienes siguen creyendo en él, además se están formando otros grupos; los que giran alrededor del que padece alteración del lenguaje, y habla hasta por los codos. Síntoma de trastorno neurológico, psiquiátrico propio de egocéntricos. Señal de fase maniaca del trastorno bipolar, en fases de ansiedad, agitación, psicosis orgánicas y exhibicionismo. Sin detallar los que se denominan “chavismo originario”, que plantean regresar a fórmulas de quien inició este desastre, el muerto para siempre. Y los comunistas, sinvergüenzas, que están de acuerdo en estar en desacuerdo con todo.
¿Porque sucede? Durante años, nosotros, países e instituciones, se hicieron los locos, miraron a otro lado, ante el avance del chavismo. El peligro del castrismo venezolano, no es sólo un problema interno, son muchos los que costean las consecuencias de la mentira y el disimulo. El régimen puede y tiene la posibilidad de concluir el drama, que vive y padece la familia venezolana, dando la oportunidad a otros, para que implementen correctivos y devuelvan la grandeza a la Venezuela, que todos merecemos.
Oportunidad. Es por eso que todos vinimos aquí. Durante generaciones, los inmigrantes han traído los variados sabores de sus experiencias de vida a Estados Unidos, enriqueciendo y revitalizando nuestra cultura en el proceso. Vinieron por la libertad del gobierno, sin expectativas de depender de él.
Sin embargo, algunas familias estadounidenses multigeneracionales, que se han acostumbrado a nuestras estructuras legales, estándares de vida, dinamismo económico y oportunidades ilimitadas, dan por sentado estos valores claramente estadounidenses. Los ataques de la izquierda a los valores tradicionales de la fe, el trabajo duro y el afán de lucro llegan a diario.
La historia de Estados Unidos es una de inmigración . El “Nuevo Mundo” surgió de los descubrimientos de los exploradores europeos. Oleadas de protestantes mayoritariamente anglosajones crearon la infraestructura de lo que se convirtió en la república estadounidense. Hasta principios del siglo XIX, se trajeron personas esclavizadas de África Occidental, seguidas por una ola masiva de irlandeses en gran parte empobrecidos. En rápida sucesión: los alemanes inundaron las ciudades del medio oeste. Los asiáticos llegaron a California. Multitudes de europeos del este y del sur trajeron lenguas extranjeras, diferentes matices del judaísmo y beneficios culturales que ayudaron a convertirnos en “lo que somos”.
Estas personas, que llegaron en circunstancias muy diferentes, dieron forma a nuestra mezcla y nuestra cultura. La belleza de Estados Unidos es que no hay una respuesta única para «quiénes somos». Somos un pueblo irremediablemente optimista con una mezcla cultural en constante cambio. Somos el gran crisol. Eso es una gran parte de lo que hace que Estados Unidos sea excepcional.
Más recientemente, la afluencia masiva de inmigrantes hispanos ha abrazado y fortalecido a Estados Unidos. Desde 2001 hasta 2015, más del 50 por ciento de todo el crecimiento de la población en los Estados Unidos se debió a la inmigración hispana. Más del 19 por ciento de la población de EE. UU. ahora es hispana, lo que trae consigo una cultura ferozmente orientada a la familia, observante de la religión y trabajadora. Las prioridades y la ética laboral de los hispanos se asemejan a las de los inmigrantes que les precedieron.
Sin embargo, en contra de ellos y sus intereses están las corrientes intensamente progresistas (o “Woke”) que dominan los entornos políticos, académicos y sociales de la actualidad. En su sistema de valores invertido, la “equidad” (es decir, la distribución desigual de recursos por grupo para lograr un resultado igualitario) ha reemplazado a la “igualdad” (es decir, liberar a cada individuo para que trabaje duro para salir adelante).
Los sindicatos de docentes y las juntas escolares suelen regañar (o amenazar) a los padres por querer estar informados y participar en la educación de sus hijos. ¿Quién puede olvidar al presidente Barack Obama menospreciando a la América rural por “aferrarse a sus armas y religión” o la “canasta de deplorables” de Hillary Clinton? Estos destacados políticos demócratas rezuman desdén por los estadounidenses tradicionales a cuyas filas se han unido los inmigrantes hispanos. La condena de la izquierda de todos los que abrazan la fe, la familia y la responsabilidad personal los pone directamente en desacuerdo con los recién llegados a Estados Unidos.
Sencillamente, los inmigrantes hispanos han venido por una visión muy diferente a la de la izquierda progresista. Están empezando a darse cuenta: están tomando medidas afirmativas para apoyar sus valores familiares tradicionales mientras se asimilan sin problemas a la cultura estadounidense.
Entre los censos de 2000 y 2010, aproximadamente 1,2 millones de inmigrantes cambiaron su identificación racial o étnica de “origen hispano, latino o español” a “blanco”, renunciando ansiosamente a su estatus oficial de minoría ante los ojos del gobierno y dentro de su comunidad.
Su evolución ha sido lenta durante años y solo recientemente comenzaron a aparecer en las encuestas políticas. Para muchos, los valores tradicionales y la prosperidad económica de sus familias son más importantes que la identidad étnica y racial.
Estados Unidos nunca le ha pedido a ninguna comunidad de inmigrantes que haga la vista gorda ante su herencia, y no vamos a empezar ahora. A medida que cada nueva comunidad aporta más a la cultura estadounidense y atrae más tradiciones estadounidenses, temas como la fe compartida y la prosperidad tienden a cobrar importancia.
Estados Unidos se fundó sobre un conjunto común de creencias. La más importante de ellas era la noción entonces radical de que el gobierno debería servir al pueblo, y no al revés. El presidente Ronald Reagan advirtió: “La libertad está a solo una generación de la extinción”. Nuestra generación actual, que actúa bajo el dominio de la izquierda, se está alejando de los principios básicos que repetidamente han producido enormes avances en los niveles de vida, la libertad y la movilidad ascendente.
Los hispanos se sienten atraídos aquí por la perdurable percepción del ideal estadounidense. La marea actual de inmigración hispana es el resultado de las oportunidades únicas e ilimitadas de Estados Unidos.
A medida que los recién llegados se involucran, evolucionan e integran al sistema político, se dan cuenta de que se alinean mucho más con la visión conservadora del excepcionalismo estadounidense que con una visión cada vez más extraña y progresista de los hombres que tienen bebés.
Los estadounidenses tradicionales, a su vez, dan la bienvenida y aceptan a los hispanos tal como lo han hecho con los recién llegados en el pasado.
Los inmigrantes hispanos recientes que comienzan a exhibir sus músculos políticos como estadounidenses convencionales en lugar de miembros externos de una minoría racial, promoviendo sus propias costumbres sociales en el proceso, pueden ser la última mejor oportunidad de Estados Unidos.
Los necesitamos para sobrevivir a la embestida progresiva. Los necesitamos para salvarnos de aquellos que buscan transformar Estados Unidos en un experimento utópico con una visión muy diferente de quiénes somos.
Necesitamos hispanos para salvar a Estados Unidos. Estados Unidos necesita a los hispanos para salvarse.
Bruce Abramson, Ph.D., JD, es investigador principal y director del Centro Estadounidense para la Educación y el Conocimiento (ACEK). Es autor de cinco libros, el más reciente “La nueva guerra civil: exponer a las élites, luchar contra el izquierdismo utópico y restaurar América” (RealClear Publishing, 2021).
Vía EFE
El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, pidió este viernes al Gobierno de Estados Unidos restablecer las relaciones con Venezuela ante la crisis por el incremento de migrantes venezolanos.
“(México) apoyará en todo, buscando que haya acuerdos, por ejemplo, es necesario que se restablezcan las relaciones entre el Gobierno de Estados Unidos y el Gobierno de Venezuela”, declaró el mandatario en su rueda de prensa matutina.
Sus declaraciones se producen tras el plan que Washington implementó la semana pasada para otorgar 24.000 visas humanitarias a venezolanos que lleguen vía aérea, pero que incluyen la expulsión a México de los ciudadanos de Venezuela que arriben irregularmente por la frontera común.
El mandatario mexicano consideró que «la decisión que tomó el Gobierno de Estados Unidos de otorgar estos permisos va a ayudar», pero lo calificó como «un primer paso, no es perfecto», por lo que urgió más medidas.
Diálogos
Aunque este octubre se cumplió 1 año de la ausencia de diálogo formal del Gobierno de Venezuela con la oposición, desde que las partes suspendieron unas negociaciones que albergaba el Gobierno México, López Obrador afirmó estar «enterado de que ya están buscando un acuerdo».
«Ha habido reuniones en México de las partes. No de Venezuela y Estados Unidos, sino de venezolanos que están confrontados, de representantes del Gobierno y representantes de la oposición, entonces esos diálogos son buenos y que se normalice la situación en Venezuela», indicó.
El mandatario mexicano pidió que «se normalice la situación en Venezuela y en todos los países, y que sean los mismos venezolanos los que busquen opciones, los que busquen alternativa y que no haya injerencismo de nadie».
Las medidas de Estados Unidos ante la migración venezolana ocurren en medio de un aumento de la llegada de venezolanos a la frontera con México, donde entre octubre de 2021 y agosto de este año más de 150.000 venezolanos fueron arrestados, casi el triple de los 50.499 en el mismo periodo del año anterior.
Desde el cambio de política migratoria, el Gobierno de México ha afirmado que ha recibido a «cientos, no miles» de venezolanos expulsados por Estados Unidos en medio de imágenes de migrantes varados y durmiendo en las calles por la incertidumbre.
La filosofía puede ser desalentadora. Durante los últimos dos milenios, ha habido docenas de movimientos, doctrinas y varios “ ismos ”. Los textos pueden ser insoportablemente densos, crípticos y secos. Sin embargo, algunas teorías filosóficas son tan poderosas que dan forma a la forma en que piensas y actúas sin que te des cuenta. Aquí hay seis ideas filosóficas principales que todavía resuenan hoy.
Cierra los ojos e imagina un círculo perfecto. Ahora abre los ojos e intenta dibujar uno. Esa es la metafísica de Platón en pocas palabras: mientras que la mayoría de nosotros podemos concebir un círculo perfecto, ninguno de nosotros puede recrear uno. Según Platón , cada objeto en la Tierra es imperfecto (como el círculo que dibujaste) pero posee una «forma» ideal (como el círculo perfecto en tu mente). Las formas son inmutables, puras e ideales. Los objetos en la Tierra son meras «sombras», imitaciones imperfectas, de esas formas.
Si bien puede parecer inútilmente abstracto, la teoría de las formas de Platón es en realidad la base de gran parte del pensamiento occidental. Los primeros escritores cristianos, por ejemplo, adoptaron la teoría de Platón para desarrollar su comprensión de Dios y el cielo. También fue una gran influencia en el pensamiento científico temprano. Y continúa afectando nuestro pensamiento hoy.
Por ejemplo, reemplace la idea del círculo perfecto con el sistema de justicia perfecto. Muchas personas creen que existe un sistema de justicia verdaderamente justo e ideal. También creen que el sistema actual no alcanza esa visión. Nuestra creencia de que un sistema de justicia estándar, fijo e ideal está “allá afuera” como una meta a la que aspirar es fundamentalmente platónica.
Esta creencia de que todas las cosas poseen cualidades inherentes y detectables tiene un nombre: » esencialismo «. Como descubriremos más adelante, puede ser controvertido.
2- El dualismo de Descartes
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«Pienso, luego existo.» Más que una cita pegadiza, la famosa declaración de René Descartes continúa dando forma a la forma de vida de las personas. Y todo comenzó en el siglo XVII cuando Descartes se vio envuelto en un ojo por ojo sobre el tema de la » duda radical «.
En ese momento, muchos filósofos creían que aprendemos sobre ciertas verdades a través de sentidos como el tacto y la vista. Descartes pensó que esto estaba mal: los sentidos engañaban. (Después de todo, una persona podría estar alucinando o soñando). Los críticos de Descartes respondieron preguntando: “Si los sentidos pueden ser tan engañosos, entonces, ¿qué nos impide dudar de todo , incluida nuestra propia existencia?”. Respuesta de Descartes: Cogito, ergo sum — “Pienso, luego existo”. El hecho de que puedas dudar de tu propia existencia, dijo el filósofo, es una prueba de que existes.
Los fenómenos mentales, declaró Descartes, no son parte de los sentidos. No son del mundo físico en absoluto. Más bien, la mente y el cuerpo son distintos, separados. La conciencia y la mente no están hechas de materia física.
Este último argumento, llamado dualismo cartesiano , fue ampliamente adoptado por pensadores de todo Occidente y condujo a un florecimiento del pensamiento científico, particularmente en medicina. Escribiendo para la revista Mens Sana Monograph , el profesor de psicología Mathew Gendle señala: “La separación formal de la ‘mente’ del ‘cuerpo’ permitió que la religión se preocupara por la ‘mente’ no corpórea, mientras que se cedió el dominio sobre el ‘cuerpo’. a la ciencia médica.”
Este avance contribuyó a grandes avances en la medicina , pero también creó problemas. Por un lado, alentó la visión de que los problemas físicos y mentales están completamente separados, sin la capacidad de influirse entre sí. También promovió la sensación de que las experiencias mentales son menos legítimas que las físicas, lo que contribuyó a una cultura que a menudo estigmatiza los problemas de salud mental. Resulta que, cuando una sociedad entera separa la mente del cuerpo, corremos el riesgo de tratar los problemas de salud mental como menos “reales”, a pesar de que pueden afectarnos tanto como cualquier hueso roto.
Jean Jacques Rousseau nunca se vio a sí mismo como un mero filósofo; también fue músico, dramaturgo y compositor. Pero su filosofía política tuvo una influencia más duradera que cualquier aria, dando forma a los gobiernos de todo el mundo.
En la década de 1760, Rousseau tenía 50 años y los monarcas todavía gobernaban Europa. Sin embargo, el pensador nacido en Ginebra creía que los reyes y las reinas no tenían el derecho divino de legislar a las masas. Describió estas creencias en un libro llamado El contrato social , imaginando un mundo donde gobernaran personas libres e iguales. Cuando el libro fue prontamente prohibido en Francia, demostró la tesis central de Rousseau: la libertad individual era fácilmente obstaculizada por la autoridad del estado.
En El contrato social , Rousseau pasó mucho tiempo explorando las contradicciones de la libertad. La sociedad se estaba expandiendo en ese momento y las personas se estaban volviendo más dependientes de los demás para sobrevivir. Era necesario un Estado fuerte para ayudar a garantizar la igualdad y la justicia. Pero, ¿cómo se podrían construir instituciones políticas sólidas, dotadas de poder y autoridad, y aún así proteger las libertades individuales?
La solución de Rousseau fue su teoría de “ la voluntad general ”. Bajo una monarquía o una dictadura, las leyes rutinariamente inciden en las libertades. Rousseau argumentó que, para proteger esas libertades, las leyes tenían que ser determinadas por la voluntad colectiva (o “voluntad general”) de la ciudadanía. Y la mejor herramienta para interpretar la voluntad general era la democracia. Sólo entonces el Estado podría servir verdaderamente a la voluntad del pueblo.
A la teoría de Rousseau se le atribuye el desencadenamiento de la Revolución Francesa y posiblemente la inspiración de muchos de los Padres Fundadores de los Estados Unidos. Hoy, muchas de nuestras diferencias políticas continúan girando en torno a la tensión fundamental que identificó Rousseau: cuál es la mejor manera de equilibrar las libertades personales con el poder estatal.
Antes de Schopenhauer, la mayoría de las obras de arte, ya sea música, pintura o danza, se consideraban una diversión frívola o similar a un arte decorativo, no una expresión de genio o los sentimientos más íntimos de una persona. Pero Schopenhauer ayudó a cambiar esas actitudes con su teoría sobre la voluntad humana. Es complicado, pero breve: el filósofo creía que nuestras voluntades nos mantienen cautivos (nuestros esfuerzos, nuestros deseos, nuestros impulsos) y estamos condenados a sufrir.
Una forma de escapar de este sufrimiento, argumentó Schopenhauer, era a través de experiencias estéticas. El arte funciona como una experiencia cuasi-religiosa, liberándonos del sufrimiento de nuestra propia voluntad. Además, argumentó, el gran arte no era el producto de meros artesanos, sino del genio.
Naturalmente, a muchos artistas les gustaron los pensamientos de Schopenhauer sobre la estética . Richard Wagner , Leo Tolstoy y montones de otros creativos pregonaron su trabajo, que elevó el arte a un plano superior. Gracias a las teorías de Schopenhauer, los artistas y las obras de arte comenzaron a ser alabados como vitales y necesarios para la salud de la sociedad. Se reunió un canon de obras maestras famosas, con personas que trataban a sus creadores con una creciente reverencia divina. Muchas de estas actitudes, que ayudaron a definir el romanticismo del siglo XIX , aún persisten en la actualidad.
Uno de los filósofos más incomprendidos y malversados , Friedrich Nietszche , a menudo se presenta como un nihilista sombrío. Pero eso se equivoca. Nietzsche estaba mirando los faros de una crisis y quería ayudar a la humanidad antes de que fuera demasiado tarde.
En su libro de 1882 La ciencia gay , Nietzsche escribió que » Dios está muerto «. Pero el filósofo no abogaba por el ateísmo, estaba haciendo una observación: el cristianismo había perdido gran parte de su poder en Europa.
Durante siglos, el pensamiento cristiano fue, para bien y para mal, la base del sistema de valores del continente. Pero a fines del siglo XIX, la ciencia y la erudición habían socavado la fe de la gente. Nietzsche vio dos resultados posibles: o la gente se desesperaría hacia el nihilismo y se alejaría de cualquier principio moral, convencida de que la vida no tenía sentido, o trataría de encontrar nuevas «religiones» en otros lugares, es decir, en movimientos políticos de masas como el fascismo o el comunismo.
Nietszche se estremeció al pensar en la segunda opción, que luego se volvería terriblemente real en su país de origen, Alemania. Argumentó que la gente no tenía más remedio que seguir adelante a través del nihilismo. Pero en lugar de abrazar una vida sin sentido y caer en una desesperación corrosiva, ofreció una forma de superar este nihilismo: el «Übermensch».
Para Nietszche, el Übermensch es una persona que se eleva por encima de las nociones convencionales de moralidad y crea nuevos valores que abarcan la belleza y el sufrimiento de la existencia. La filosofía de Nietszche, que no es solo cosa de adolescentes melancólicos, apuntaba a afirmar la vida. (De hecho, las traducciones alternativas de The Gay Science lo llaman «The Joyful Wisdom»).
¿Recuerdas las formas de Platón, la idea de que todo en la Tierra es una imitación de una forma ideal que posee una esencia distinta? El esencialismo ha ayudado a servir como base de algunas de las grandes ideas de la humanidad. Pero también se ha utilizado al servicio de la discriminación, lo que sugiere que ciertas personas, según su raza o género, poseen intrínsecamente rasgos específicos (a menudo negativos).
El filósofo francés Jean-Paul Sartre pensó que el pensamiento esencialista era defectuoso. Para Sartre, las esencias no preexisten a las personas. Nuestro mundo no es una imitación de “formas”. Más bien, es al revés: “La existencia precede a la esencia ”, dijo Sartre. Nuestros valores, nuestra identidad y nuestro propósito en la Tierra no son inherentes ni predeterminados. No somos una manifestación imperfecta de un plano cósmico perfecto. Más bien, creamos nuestra propia esencia saliendo a la palabra, viviendo y tomando decisiones.
Esta declaración básica es el punto de partida del existencialismo de Sartre, la idea de que los humanos están » condenados a ser libres » y que «la vida no es nada hasta que se vive… su valor no es más que el sentido que tú eliges».
La actividad económica mensual comenzó a ceder nuevamente tras la severa reversión de la producción petrolera en el tercer trimestre del año. El ingreso por habitante se desplomó casi un 70% desde que la dictadura socialista llegó al poder en 1999.
Las series estadísticas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) confirmaron que la producción petrolera de Venezuela se desplomó un 9% en el tercer trimestre del año. Es la principal fuente de explicación para la ya muy debilitada actividad económica en el país, por lo que se anticipa la reversión de la incipiente recuperación que se observaba desde mediados de 2020.
La producción petrolera cayó a los 66.000 barriles por día al término del mes de septiembre, y promedió los 72.000 a lo largo del tercer trimestre. Se acumula una caída del 23,5% en comparación al nivel de producción de diciembre del año pasado, y la actividad petrolera opera en los niveles más bajos desde octubre de ese año.
La meta de producción para PDVSA, establecida discrecionalmente por el dictador Nicolás Maduro en los 2 millones de barriles diarios para diciembre de 2022 y hasta 3 millones para 2023, se vuelve completamente imposible de concretar.
El sistema petrolero estatizado destruyó el stock de capital del país. La administración del Estado venezolano hace imposible la capacidad para capitalizar el sector, ya que el Gobierno se encuentra completamente quebrado y las finanzas públicas siguen en rojo.
El Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) confirmó que la actividad económica mensual se paralizó completamente a partir del mes de junio, y se espera un retorno al sendero recesivo para los datos del segundo semestre.
El aparato productivo venezolano se encuentra completamente destruído tras 23 años de socialismo desde la llegada del dictador Hugo Chávez al poder, y más tarde la continuación del régimen con Maduro. El ingreso real por habitante cayó un 68% entre 1999 y 2022, un derrumbe sin precedentes en la historia de la región.
Venezuela sufrió una gran depresión sobre el nivel de actividad a partir de 2014, y llegó a acumular una violenta caída del 88% entre junio de 2014 y agosto de 2020 según los datos del OVF.
La depresión económica apareció en conjunto con la peor hiperinflación en la historia del país y una de las más prolongadas de la literatura económica mundial. Los precios aumentaron un promedio de 17% mensual en 2016, 32,8% en 2017, 130,44% en 2018 y 48% en 2019. En lo que va del 2022 la inflación mensual promedió el 7,34%, y la inflación interanual alcanzó el 114% en agosto.
El desastre económico del socialismo venezolano es tomado en el mundo como un caso de estudio particular a nivel internacional, ya que se combina una situación de depresión con hiperinflación, y por un período prolongado en el tiempo.
Por Luis Eduardo Martínez
Tras la caída del muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética, el optimismo de la victoria de la democracia y la economía de mercado sobre el comunismo nos permitió vivir dos décadas creyendo en el fin de la historia
Vivimos en un mundo surrealista. Vivimos en un mundo en donde, por ejemplo, la candidata demócrata a la gobernación del estado de Georgia, EE.UU., sugirió que el derecho al aborto es una herramienta en la lucha contra la inflación; un mundo en donde un presidente exguerrillero en Colombia y un rondero comunista acusado de operar bandas criminales desde el Palacio de Gobierno de Perú culpan a la lucha en contra de lo ilícito (la guerra contra las drogas) por los daños criminales a nuestras sociedades producto de las actividades ilícitas. Más allá de ser un mundo más complejo y confuso, vivimos en un mundo marcadamente más violento que en las últimas tres décadas. Un mundo en donde cada diferencia política pareciera producir una amenaza existencial para los bandos opuestos. En general, pareciera que vivimos en un mundo en donde los Estados están siendo amenazados por conflictos internacionales e internos, no controlan sus fronteras y, sobre todo, no tienen el monopolio interno de la violencia.
Durante la Guerra Fría vivíamos en un mundo bipolar. Estados centrales, ya consolidados, formaron dos bandos que pusieron a prueba y en un rumbo de colisión inevitable, sus propuestas hegemónicas para el orden mundial. Tras la caída del muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética, el optimismo de la victoria de la democracia y la economía de mercado sobre el comunismo nos permitió vivir dos décadas creyendo en el fin de la historia y la tranquilidad que supuestamente emanaría de las sociedades libres. Hoy vivimos en un mundo dominado por las tres “P” de Moisés Naím: Populismos, polarización, y posverdad. Sin entrar en el detalle de las dinámicas de que producen y son producto del populismo, la polarización política y la posverdad, la predominancia de las tres “P” en nuestras sociedades evidencia que existe una lucha interna por la consolidación de nuevas hegemonías, de nuevos estados y de un nuevo orden mundial.
La posverdad separó nuestra realidad de la continuidad de la historia. El actual contexto material de nuestras realidades será interpretado y valorizado por la fuerza política que predomine en el conflicto ideológico que estamos presenciando a diario. Sin embargo, debemos ampliar nuestro entendimiento de los actores que lideran las distintas cruzadas por la reconquista del estado. Vivimos en un mundo en donde la izquierda y la derecha no solo no son los únicos dos “bandos”, sino que ni siquiera están en la delantera por consolidar una nueva hegemonía ideológica y sistémica. Aquellas fuerzas marginales que el Estado moderno mantuvo detrás del muro impenetrable del método científico y la realidad binaria son ahora las fuerzas que dominan nuestras democracias y controlan nuestros gobiernos. Los extremismos ideológicos, fanatismos religiosos, grupos criminales y hasta grupos terroristas hoy día movilizan coaliciones de minorías que han tomado control de las instituciones del Estado.
Violencia política
Según un estudio reciente de The Chicago Project on Security and Threats de la Universidad de Chicago en EE.UU., más de la mitad de las personas arrestadas en relación a los disturbios del 6 de enero de 2020 en Washington D.C. provenían de condados abrumadoramente demócratas. Las personas más violentas en los disturbios del 6 de enero de 2020 en EE.UU. provenían de los lugares más multiculturales de todo el país. Si bien es cierto que 92% de los manifestantes que irrumpieron en el capitolio era blanco, y 86% era hombres, también lo es que son hombres blancos provenientes de los condados en el país que han visto las caídas más drásticas de población blanca en relación a nuevas minorías raciales. Es decir que sí existe por lo menos un elemento concreto y evidente que uniría a este grupo de personas en un conflicto existencial por la supervivencia de una hegemonía de alguna manera definida en términos raciales.
Aun cuando el estudio de la Universidad de Chicago se enfoca en los disturbios del 6 de enero de 2020 y en violencia de grupos asociados con la derecha, el mismo estudio encontró que hasta 25 millones de americanos justifican el uso de la violencia para, por ejemplo, resistir brutalidad policial. Números similares se registraron en encuestas a personas que estarían dispuestas a justificar el uso de la violencia para, por ejemplo, restaurar al expresidente Donald Trump en el poder. En resumen, hay 25 millones de estadounidenses de la “izquierda” dispuestos a utilizar la violencia para defender sus valores, y 25 millones de estadounidenses de la “derecha” igualmente dispuestos. Un total de más de 50 millones de adultos de los 250 millones de americanos en edad de votar estarían comprometidos con la violencia, sin importar el costo, con tal de defender su versión de la realidad.
Esta renovada aceptación de la violencia en el ámbito público responde a que, a diferencia de los años 90, en la segunda década del siglo XXI las protestas violentas han sido estadísticamente más exitosas en lograr objetivos políticos de minorías que los movimientos sociales pacíficos. Y aquellos que mueven los hilos del poder saben cómo utilizar las emociones de las personas para fines ocultos a quienes terminan sangrando en las calles. La filtración de la decisión de la Corte Suprema de Justicia de derogar Roe vs. Wade, por ejemplo, energizó a los demócratas al punto de quedar encima en las encuestas a inicios de agosto. La redada del FBI a la residencia de Donald Trump en Mar-a-Lago, similarmente, aumentó en un 3.000% las menciones de guerra civil en redes sociales, de 500 menciones por hora a más de 15.000 después del anuncio del expresidente en Truth Social. En fin, todas estas realidades fácticas apuntan a que la violencia ya no está al margen del debate político en la democracia, sino que es un elemento central y determinante en nuestras sociedades.
Tendencia global
La larga lista de candidatos populistas que emergieron en el mundo durante las dos últimas décadas fueron en su momento descritos como actores atípicos, que se enfrentaron al status quo, como síntomas de un sistema político orgánico que buscaba una autocorrección. Como una fiebre en respuesta a un virus en la democracia. Sin embargo, lo atípico rápidamente se convirtió en la norma. La seguridad de la alternancia entre partidos tradicionales en las democracias modernas desapareció y expuso al Estado a las grandes divisiones políticas y económicas en la sociedad del presente siglo, y aquellos que vieron la oportunidad de conquistar el Estado saben que la polarización política y la estadística básica te pueden dar una victoria electoral.
En América Latina los ejemplos son dolorosamente evidentes. En Chile, la violencia del estallido social de 2019 llevó al poder a un presidente de 35 años. En Colombia y Perú, las insurgencias de comunistas y los grupos narcotraficantes (si es que se pueden considerar por separados) evolucionaron sus tácticas del conflicto armado a la protesta urbana violenta, para llegar al poder. Hoy Colombia tiene al mando de la Casa de Nariño a un exguerrillero que negocia desde el podio de la ONU la legalidad del cultivo de drogas por sus excompañeros y probables aliados actuales. Y en Perú, los narcotraficantes batieron récord de producción de cocaína el año pasado.
Por otro lado, el régimen venezolano de Nicolás Maduro, presumiblemente siguiendo el antecedente de los Castro, está sugiriendo con cada caravana de migrantes rumbo a EE.UU., que el sistema político del gigante americano está listo para arder. Esa debilidad también la están explotando las oligarquías de los regímenes de Rusia, Turquía, Irán, Arabia Saudita, China, etc. Regímenes que ya no están gobernados por clases económicas en busca de beneficios materiales, e incluso alguno ni siquiera por paradigmas ideológicos, sino por bandas criminales anárquicas que buscan salvajemente por fin predominar y superar al Estado como entidad política en el escenario internacional.
El Estado iliberal
El panorama es bastante sombrío. Los ciclos noticiosos son cada vez más dramáticos, y los antagonismos se multiplican. Las diferencias entre las facciones sociales parecieran crecer y convertirse en irreconciliables. Los actores al mando de las tres “P”, la polarización política, la posverdad y los populismos se están apoyando en los temores de las personas y la violencia para controlar una fracción dominante de nuestras sociedades e imponerse. Mucho más allá de las pugnas tradicionales de la izquierda y la derecha, grupos criminales (llámense narcotraficantes, empresarios corruptos u organización transnacional de lo ilícito) están manipulando las debilidades del sistema democrático para constituir un Estado iliberal.
Más allá de cualquier valorización moral o material de las estructuras de nuestra sociedad actual, el poder de la sociedad moderna emanó del consenso en las reglas básicas para definir la realidad y organizar el poder. Las fuerzas iliberales, que pujan por una nueva hegemonía, quieren hacer ver que el consenso ya no existe y es inalcanzable. Y que solo a través de la violencia y la conquista lograremos la paz social. Las fuerzas iliberales quieren establecer una hegemonía monolítica que solo garantizará 100 años de guerras civiles y tiranías de minorías y mayorías.
Serán nuestras decisiones individuales las que definan el curso de la historia. ¿Es este el fin de la era liberal y el inicio de la reconquista violenta de la civilización? ¿Fue el compromiso liberal una falacia para marear a aquellos sin acceso al poder? ¿Cuál es el rol de la violencia en las dinámicas sociales del hombre? Y la pregunta más importante que debemos hacernos: ¿Cuál es el objetivo de nuestras sociedades políticas o el “grupo” con el cual nos identificamos?
Queda claro que el Estado no está constituido, su existencia está bajo amenaza. ¿Estaremos organizados en sociedades bajo el concepto del Estado en el mundo del futuro, y en tal caso, cuál será el propósito del mismo? ¿Paz social?, ¿desarrollo humano? O, acaso viviremos en un mundo en donde la supervivencia de la raza humana sea un elemento organizador.
En medio de la crisis energética más brutal de los últimos años, las autoridades de la Unión Europea llamaron a acelerar la “transición verde” y piden a los países de la región a regular y bloquear la minería cripto. Se busca controlar discrecionalmente el consumo energético.
Frente a la llegada del invierno boreal y en respuesta a la crisis energética más importante de las últimas décadas, la Comisión Europea publicó un documento oficial en donde se detalla una serie de recomendaciones para limitar el consumo energético e incrementar el peso regulatorio de los Estados sobre la región con menor crecimiento a nivel mundial.
Se declara abiertamente la necesidad de acelerar la “transición verde” tras la interrupción del suministro energético proveniente de Rusia. Se exhorta a establecer una nueva legislación más restrictiva sobre las criptomonedas, que podría poner en jaque la minería debido al consumo que demanda.
“En caso de que sea necesario reducir la carga en los sistemas eléctricos, los Estados miembros (de la Unión Europea) también deben estar listos para detener la minería de criptoactivos”, adiverte el documento de la Comisión Europea.
El racionamiento de la demanda energética no será un fenómeno exclusivo del 2022, ya que las estimaciones de World Energy Trade sugieren que la crisis por la energía no cesará hasta el año 2024.
Los Estados podrían adquirir facultades para obligar a las empresas de distribución eléctrica a cortar deliberadamente el suministro a todos aquellos grupos usuarios señalados por las autoridades de forma discrecional.
También se anunció un llamado a los Estados de la región para ampliar la voracidad tributaria y eliminar todas las desgravaciones e incentivos fiscales asociados con la minería de criptomonedas.
“En los próximos meses y años, la Comisión tiene la intención de tomar varias medidas para impulsar los servicios energéticos digitales, garantizando al mismo tiempo un sector de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) eficiente desde el punto de vista energético, incluyendo una etiqueta de eficiencia energética para el blockchain” reza el documento.
La minería de criptoactivos en la UE representa hasta el 10% del total a nivel mundial, por lo que las nuevas regulaciones propuestas por la Comisión tendrán un impacto sustancial sobre el procesamiento de las transferencias involucradas.
Al mismo tiempo, el Gobierno de Joe Biden desde Estados Unidos instruyó al Departamento del Tesoro para liderar un grupo de agencias gubernamentales con el fin de aprobar regulaciones para las criptomonedas.
El informe de coyuntura de octubre del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (IIES-UCAB) advierte que el bajo nivel de actividad que registra la economía venezolana parte de las limitaciones para crecer que afronta el sector de los hidrocarburos, aunque reconoce una ligera recuperación este ano y prevé un repunte de 17% para el próximo básicamente por el trabajo que se esta haciendo en Petróleos de Venezuela (PDVSA) con algunas empresas privadas sobre todo nacionales.
“Con respecto al volumen producido en el transcurso de 2022, los resultados han estado bastante alejados de la meta anunciada por los funcionarios gubernamentales a finales de 2021, que fijaban el nivel de producción promedio de petróleo en un millón de barriles por día y mas bien se estima que alcance 696.000 barriles diarios, 30% por debajo de las metas”, indica el reporte del IIES-UCAB. “Para 2023 se calcula, que, en el mejor de los escenarios, seguirá estando por debajo de la meta, para alcanzar 820.000 barriles por día y PDVSA seguirá estando limitada en cuanto a la generación de recursos líquidos con sus exportaciones, dados los compromisos y deudas acumuladas con empresas operadoras, proveedores, pagos asociados al Fondo Chino y otros compromisos generados por las operaciones de trueque con empresas iranies”, añade el informe.
En tal sentido, el estudio indica que los volúmenes de exportación sobre todo de crudo y algo de combustibles alcanzarían un promedio de 615.000 barriles diarios durante todo 2022 y se elevarían en un porcentaje similar al del incremento de la producción (17,8%) para alcanzar los 725.000 barriles por día en 2023.
El informe señala las limitaciones que afronta Venezuela para elevar la producción, las cuales parten de las erradas políticas en materia de hidrocarburos adoptadas durante el gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez, sobre todo a partir de 2002; se acentúan con la falta de corrección en la gestión de Nicolas Maduro y se agravan con la imposición de sanciones por parte del gobierno de Estados Unidos que desde enero de 2019 dejaron a PDVSA sin poder exportar hacia su principal mercado como era el norteamericano.
45% de descuento
En conjunto se sumaron la perdida de capacidad de producción, falta de inversión, carencia de capital humano, desinstitucionalización del sector, deterioro de la infraestructura y los servicios públicos, junto a políticas económicas y un marco jurídico que no favorecen la captación de capital privado nacional o extranjero.
“Además de las sanciones internacionales, hay que añadir el impacto negativo que el conflicto de Ucrania ha significado para la comercialización internacional de los crudos venezolanos; especialmente relevante la competencia creciente con el petrolero ruso, de mejor calidad y con menores costos de acceso al mercado de los países asiáticos y especialmente al de China”, puntualiza el reporte.
“Las limitaciones internas y externas que afectan a la economía venezolana han impedido aprovechar las ventajas derivadas de la prevalencia de los elevados precios petroleros internacionales por la imposibilidad de incrementar la producción y por la venta con importantes descuentos, que podrían promediar cerca de 45% sobre el precio de mercado del crudo marcador Merey, que es sustancialmente mas bajo que el WTI y el Brent”, acota.
El reciente bombardeo aéreo de Rusia sobre Kyiv y otras ciudades ucranianas es una respuesta a varios problemas nuevos e imprevistos a los que se ha enfrentado el Kremlin en las últimas semanas.
Lo primero y más importante fue la retirada masiva de las tropas rusas de las cercanías de Kharkiv y Lyman, que tomó por sorpresa a la mayoría de los comentaristas rusos, independientemente de sus puntos de vista sobre la guerra. A pesar de los resultados mixtos de los primeros seis meses de la guerra, había escepticismo en Rusia de que Ucrania realmente pudiera lanzar una contraofensiva.
En consecuencia, los graves reveses militares de Rusia en las regiones de Kharkiv y Kherson no podían dejar de causar consternación y provocaron un deseo generalizado de encontrar un chivo expiatorio, lo que obligó a los poderes fácticos a comprometerse con el público más de lo habitual. Esto, a su vez, tuvo el efecto de envalentonar al público para que fuera mucho más crítico con la campaña militar, que hasta hace poco había sido ampliamente considerada como nada más que victoriosa.
Además de esto, también se hizo evidente que el establecimiento ruso no tenía ningún plan para presentar un frente unido sobre la implementación de la movilización parcial anunciada por el Kremlin.
Aunque la reacción pública al anuncio fue más tranquila de lo que muchos habían pronosticado, las críticas a los altos mandos militares por su implementación errática fueron tan generalizadas que pusieron en duda la teoría aparentemente evidente de que las personas se unen al régimen en tiempos de guerra. Combinado con el impacto de las pérdidas militares de Rusia, creó la impresión de que la clase política rusa estaba perdiendo la capacidad de demostrar unidad en temas difíciles.
En el contexto de la movilización, el anuncio de la anexión de cuatro “nuevos territorios” de Ucrania no provocó ninguna euforia pública y, de hecho, pasó desapercibido por muchas razones. Para empezar, en contraste con el puerto clave y popular destino de vacaciones de Crimea que Rusia anexó en 2014, no hay una imagen coherente de la región de Donbas o Kherson en la memoria histórica rusa. Además, la parte pública del proceso de anexión, los falsos referéndums, no se retrató con mucho éxito. Es muy posible que si el Kremlin hubiera anunciado la anexión después de la explosión en el puente de Kerch que conecta Rusia y Crimea, se habría visto como un movimiento más dinámico y exitoso, y podría haber atraído más atención.
Finalmente, la explosión y los daños que causó en el puente, construido con grandes gastos por parte de Rusia y que solo se terminó en 2018, fue una fuente obvia de estrés, ya que inmediatamente pareció claro que Ucrania estaba detrás del ataque. Podría parecer que el hundimiento en la primavera del buque de guerra Moskva de Rusia, el buque insignia de la Flota del Mar Negro, debería haber sido un evento mucho más significativo y dramático, sin embargo, psicológicamente, fue soportado más fácilmente por la sociedad rusa, que tomó hasta el otoño. empezar a notar que las capacidades militares de los ucranianos son, de hecho, más o menos comparables a las de su poderoso enemigo.
La respuesta de los líderes rusos a este giro de los acontecimientos fue lanzar una ola de ataques mortales con misiles en las ciudades ucranianas el 10 y 11 de octubre, seguidos de ataques con aviones no tripulados en Kyiv el 17 de octubre. Los ataques parecen un intento del establecimiento ruso de convencerse a sí mismo y a los demás de que Rusia todavía tiene suficiente determinación, energía y recursos para recuperar la iniciativa militar.
Se suponía que el bombardeo aéreo evitaría que la creciente preocupación de la sociedad rusa se convirtiera en sentimientos negativos hacia las autoridades. El Kremlin estaba tratando de detener la discordia naciente entre las filas de los sectores más leales de la población: mujeres, residentes de la Rusia “más profunda y oscura” y las repúblicas domésticas formadas alrededor de los distintos grupos étnicos de Rusia. Todos habían sido, hasta ahora, un pilar social crucial del régimen, pero estaban menos que entusiasmados con el anuncio de la movilización. Se suponía que los ataques con misiles reposicionarían las acciones de Moscú a los ojos de esta gente como «defensivas» y tenían como objetivo garantizar la seguridad del propio pueblo de Rusia en respuesta a las acciones degradantes de su enemigo.
Desde un punto de vista militar, el bombardeo masivo de Ucrania el 10 y 11 de octubre permitió al Kremlin aumentar la ambigüedad en torno a las intenciones de Rusia. Se suponía que debía demostrar la determinación de Moscú, pero no iba acompañado de ninguna explicación de lo que se pretendía lograr: ¿se planeó como una medida defensiva contra el contraataque ucraniano en torno a Kherson? ¿Para evitar que las tropas rusas se dividan cerca de Berdyansk o Melitopol? ¿Para congelar el statu quo antes de posibles conversaciones futuras? ¿Alargar el conflicto con la esperanza de reforzar el ejército tras el reentrenamiento de los soldados recién movilizados? ¿O para crear una excusa para usar un arma nuclear?
El bombardeo espontáneo también permitió a Moscú demostrar que simplemente no estaba haciendo nada. Quienes ya creían en el potencial militar de Rusia vieron confirmada la teoría de que Rusia ni siquiera había comenzado todavía, mientras que quienes consideraron la explosión en el puente a Crimea una flagrante humillación pudieron comprobar por sí mismos que el insulto no había quedado impune.
Sin embargo, el simple hecho de actuar, por demostrativo que sea, no es garantía de poder cambiar la situación o resolver los problemas existentes. La efectividad militar de bombardear la infraestructura energética de Ucrania es discutible. Las dificultades en las relaciones con otros antiguos vecinos soviéticos no se han resuelto. La teoría de que la movilización impulsaría las capacidades de combate de las fuerzas armadas de Rusia aún no se ha probado.
Tampoco se ha superado la división en la sociedad rusa que se produjo en septiembre. La mayoría apática tiene que gastar más y más energía para no darse cuenta de lo que está pasando, pero aún se resiste a unirse a las minorías contra la guerra o radicalmente a favor de la guerra. No hay consenso sobre si Rusia tiene suficientes recursos y energía para emprender más medidas radicales.
Por ahora, por lo tanto, los ataques con misiles no brindan una respuesta a la pregunta principal: si Moscú está preparada para recuperar la iniciativa militar y comenzar a usar métodos que arrojarán resultados más concretos, o si simplemente está reaccionando a las acciones de Kyiv, corriendo el riesgo de caer en otra trampa.
Mikhail Vinogradov es el fundador y presidente de la Fundación Política de San Petersburgo.