Armando Esteban Quito

El informe Indicadores de Actividades Científicas y Tecnológicas 2024, publicado por el Observatorio Panameño de Ciencia, Tecnología e Innovación (OPCYT) de la Senacyt, destaca un aumento significativo en la inversión total en actividades científicas y un crecimiento en el número de investigadores en el país.

ANPanamá

En 2024, la inversión en Actividades Científicas y Tecnológicas (ACT) alcanzó US$285 millones, un incremento de más de US$100 millones respecto a 2023 (US$183 millones). Este crecimiento, según el informe, responde a una mejor recolección de datos y al fortalecimiento de la inversión en ciencia tras la pandemia. En el área de Investigación y Desarrollo (I+D), la inversión también aumentó, situándose en US$162 millones, con la ingeniería y tecnología como las disciplinas más beneficiadas (39.98%), seguidas de las ciencias sociales (19.51%) y las ciencias naturales (17.24%).

El número de investigadores científicos también mostró un crecimiento notable, pasando de 1,277 en 2023 a 1,955 en 2024. Estos se distribuyen principalmente en áreas como ingeniería, ciencias sociales y naturales.

A pesar de estos avances, el informe subraya retos importantes, como la baja participación del sector privado en la financiación de I+D y la limitada producción de patentes por panameños en comparación con extranjeros.

Los datos provienen de una encuesta aplicada a 116 instituciones, incluyendo organismos destacados como el Instituto Gorgas, el Smithsonian y universidades nacionales.

El líder demócrata Edmundo González informó la mañana de este 20 de enero que va rumbo al Capitolio de Estados Unidos para asistir a la toma de posesión del presidente electo Donald Trump.

El Nacional

A través de un video publicado en redes sociales, González reiteró que Venezuela estará presente en la investidura del mandatario estadounidense.

«¡Venezuela presente! En una gélida mañana en Washington, aquí vamos rumbo al Capitolio a la toma de posesión y juramentación del presidente Donald Trump», dijo en el audiovisual, donde se le ve a bordo de un vehículo.

González Urrutia asistió el domingo a una de las galas inaugurales por la investidura del republicano, un evento para donantes y líderes hispanos en Estados Unidos.

En una breve intervención durante la gala, dijo que el espíritu de libertad de los venezolanos es inquebrantable y que gracias al liderazgo de la líder opositora María Corina Machado «y la movilización incansable de millones de venezolanos asumimos la responsabilidad de rescatar nuestra democracia».

El líder opositor, que es considerado el legítimo ganador de las elecciones del 28 de julio por Estados Unidos y ha sido llamado un luchador por la libertad por Trump, señaló que «el régimen no escatimó en la persecución, la tortura y los crímenes de lesa humanidad».

En opinión de González Urrutia, que fue ovacionado por seguidores de Trump presentes en el salón del hotel Mayflower, «con el respaldo de nuestros aliados internacionales y la solidaridad de los hermanos aquí representados y con la firme determinación de cada venezolano que no se rinde, podemos decir con certeza que la libertad prevalecerá».

Mientras conducía por la calle Kensington, en Londres, el semáforo cambió a rojo y pensó: “Si fuera amarillo, aún podría pasar. Pero al ser rojo, significa que debo detenerme”. Este simple instante, tan cotidiano, fue el catalizador de una idea que cambiaría para siempre el fútbol profesional.

Por: Miguel Scime – Infobae

En ese momento, el árbitro inglés Kenneth George Aston imaginó un sistema para señalar infracciones de manera clara y comprensible, y fue entonces cuando se le ocurrió la brillante idea de introducir las tarjetas amarilla y roja en los partidos de fútbol.

A inicios de la década de 1960, el fútbol se encontraba en un punto crítico. la violencia y la agresividad de algunos jugadores habían alcanzado niveles alarmantes. Debe recordarse que los controles antidoping no existían y se gozaba del beneplácito para incrementar la mayor entrega física y otras cosas más.

En muchos partidos, el campo de juego se transformaba en un verdadero campo de batalla, donde los jugadores no dudaban en recurrir a tácticas de juego sucio, lo que generaba constantes lesiones y tensiones.

Los árbitros, incapaces de controlar las situaciones de manera eficaz, se veían desbordados. Las faltas graves a menudo quedaban sin sanción adecuada, y los partidos se desarrollaban en un ambiente de constante hostilidad.

En dos Copas del Mundo, las de Chile 1962 e Inglaterra 1966, hubo casos emblemáticos que reflejaron esta problemática, ya que jugadores de distintas selecciones se enfrentaron de forma tan violenta que las consecuencias físicas eran casi inevitables.

En algunos encuentros, los árbitros tenían dificultades para tomar decisiones justas, ya que no existían señales claras para imponer una sanción rápida y comprensible. Esta falta de mecanismos eficaces provocó que las peleas entre jugadores fueran tan comunes como las jugadas técnicas, deteriorando la calidad del juego y poniendo en riesgo la integridad física de los deportistas.

La Copa del Mundo de 1962

El fútbol, a lo largo de su historia, fue escenario de momentos de gran emoción, pero también de violencia incontrolable.

Uno de los ejemplos más representativos de esta faceta del deporte ocurrió durante la Copa del Mundo de 1962, en el partido inaugural entre la Unión Soviética y Yugoslavia, que estuvo marcado por fuertes golpes y hasta fracturas entre los jugadores.

Pero este tipo de agresividad no fue exclusivo de ese encuentro. En el partido entre Alemania e Italia, también se registraron episodios de violencia, al igual que en el enfrentamiento entre Checoslovaquia y España, donde el arquero español sufrió una patada en la cabeza que lo dejó inconsciente durante unos minutos.

En el partido entre Argentina y Bulgaria, varios jugadores terminaron gravemente lesionados.

“La Batalla de Santiago”

Pero si hubo un partido que dejó una huella imborrable por la brutalidad de su juego, fue el famoso encuentro entre Chile e Italia, conocido como “La Batalla de Santiago”.

En este partido, la violencia alcanzó niveles inauditos. Patadas, puñetazos y, hasta la intervención de la policía en la cancha, fueron parte del espectáculo.

La selección chilena se impuso 2-0, pero el encuentro fue severamente criticado por su arbitraje. Kenneth Aston -el mismo que luego tuvo la idea de las tarjetas disciplinarias- estuvo al frente de este partido como árbitro y expresó más tarde que, en lugar de cumplir con las funciones tradicionales de un juez, su rol se convirtió en el de un observador de una batalla campal.

“En Santiago me limité casi a contar los puntos de las maniobras militares del campo, mi función no recordó para nada las tareas de un árbitro”, comentó Aston, impactado por la violencia desatada en la cancha y sus faltas de herramientas para el control y la conductas de los jugadores.

Este enfrentamiento fue un punto de inflexión para Aston, quien, al ver de primera mano la brutalidad de algunos jugadores, entendió que era necesario implementar una solución que pudiera garantizar la seguridad de todos los involucrados.

Mundial de Inglaterra 1966

Tras su retiro del arbitraje en 1963, Aston asumió un rol clave como miembro de la Comisión de Árbitros de la FIFA en 1966, y, poco después, como su presidente entre 1970 y 1972.

Durante su tiempo en esta comisión, se enfrentó nuevamente a un escándalo de gran magnitud: el enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de 1966.

Este partido estuvo marcado por tensiones y controversias, pero Aston, con su visión de reformas en el arbitraje, trabajó para asegurar que tales situaciones no se repitieran.

La furia en otro idioma

En medio de este ambiente de agresividad, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein se encontró ante una situación que marcaría un antes y un después en la historia del fútbol. Durante el encuentro entre Argentina e Inglaterra, Kreitlein expulsó al capitán argentino, Antonio Rattín, en el minuto 36, por protestar una falta. La expulsión fue precedida por una intensa discusión, ya que ni el árbitro hablaba español, ni el jugador argentino dominaba el inglés o el alemán.

“Me miró con mala intención. Por eso me di cuenta de que me había insultado”, explicó más tarde Kreitlein en relación con la expulsión del jugador argentino.

Sin embargo, la comunicación fue prácticamente imposible, lo que llevó a Rattín a negarse a abandonar el campo, argumentando que no entendía las instrucciones del árbitro.

El partido estuvo detenido durante más de diez minutos mientras un traductor saltaba al césped de Wembley para explicar la situación a Rattín, quien, furioso, finalmente abandonó el campo.

Este incidente dejó en evidencia la necesidad urgente de un sistema más claro de sanciones en el fútbol, uno que no dependiera de la comprensión verbal entre los jugadores y los árbitros.

Hoy, en retrospectiva, es probable que muchos piensen que para insultar o comprender una expulsión no sea necesario compartir el mismo idioma.

Sin embargo, cuando la furia se apodera de un jugador, es crucial que las reglas estén bien definidas y que las sanciones sean entendidas de inmediato, sin que las barreras idiomáticas interfieran.

En este contexto, Kenneth George Aston, quien en ese momento era responsable de la gestión arbitral de la FIFA, comprendió que debía buscar una solución definitiva para la creciente violencia en los campos de fútbol. Utilizando su capacidad de mediación, Aston logró calmar al capitán argentino y evitar que el partido fuera suspendido.

Pero más allá de esta intervención puntual, Aston se dio cuenta de que el fútbol necesitaba una forma más eficaz de disuadir las agresiones y sancionar a los jugadores que desbordaban los límites. La inspiración de Aston surgió, curiosamente, durante su experiencia como conductor.

Al ver cómo los semáforos eran capaces de comunicar, de forma simple pero contundente, la necesidad de detenerse o proceder, Aston comprendió que algo similar podría funcionar en el fútbol.

Así, en 1967, comenzó a implementarse el uso de las tarjetas amarilla y roja, que se convirtieron rápidamente en símbolos universales de control disciplinario.

La tarjeta amarilla advertía al jugador sobre una infracción menor o peligrosa, mientras que la roja se usaba para sancionar faltas graves, expulsando al jugador del partido.

La adopción de este sistema no solo permitió que el fútbol se jugara de una manera más segura, sino que también otorgó a los árbitros una herramienta clara para ejercer su autoridad en el campo.

La introducción de las tarjetas ayudó a erradicar la violencia, ya que los jugadores sabían que sus actos tendrían consecuencias inmediatas y visibles. Este pequeño pero trascendental cambio en la dinámica del juego convirtió el fútbol en un deporte más limpio, justo y, sobre todo, respetuoso tanto con los jugadores como con el público.

Copa del Mundo México 1970

El sistema de tarjetas amarillas y rojas, fue implementado por primera vez durante el Mundial de México de 1970 y revolucionó el fútbol al proporcionar una forma clara y estandarizada de sancionar disciplinariamente las faltas y las conductas antideportivas en el campo. La introducción de estas tarjetas permitió a los árbitros gestionar de manera más efectiva el comportamiento de los jugadores y garantizar un mayor control sobre los partidos.

La tarjeta amarilla se utilizó como advertencia, mientras que la tarjeta roja resultaba en la expulsión directa del jugador.

Este sistema, que rápidamente se adoptó en todas las competiciones internacionales, tuvo un impacto significativo en el juego, reduciendo los comportamientos violentos y promoviendo el juego limpio.

Un ejemplo icónico de su uso en ese torneo fue la expulsión del jugador de la selección de Italia Angelo Domenghini durante el partido contra Alemania, lo que marcó un hito en la aplicación de este reglamento.

Aston concibió en su mente una solución brillante que se inspiraría en un elemento tan cotidiano como el semáforo. El colegiado inglés, quien fallecería el 23 de octubre de 2001, a los 86 años, dejó un legado imborrable en el fútbol.

Su frase más célebre, “el fútbol es una obra dramática en dos actos, con 22 actores sobre el escenario y un director de escena, el árbitro”, refleja su profundo entendimiento del deporte.

“No existe guion, nunca se sabe cómo terminará, pero lo más importante es divertirse y divertir”, solía decir, reafirmando su pasión por el juego limpio y el respeto en el campo.

En plena Guerra Fría, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética disputaban la supremacía en la carrera espacial, Zambia, un pequeño país africano, que acababa de obtener su independencia del Reino Unido, decidió embarcarse en un ambicioso proyecto espacial. Liderado por Edward Makuka Nkoloso, un profesor de ciencias y activista político, el objetivo del programa era superar a las superpotencias enviando a un equipo de astronautas la Luna y, en una segunda etapa, a Marte. El relato, aunque suene a una fantasía, es real y dio material a muchos escritores y artistas, como la fotógrafa española Cristina de Middel que recreó la historia con un premiado fotolibro “Los afronautas” inspirada por acontecimientos que son verdaderos y parecen mentira.

Por: Gabriela Cicero – Infobae

El 30 de octubre de 1964, cuando todo el país festejaba con alegría la independencia y dejaba de ser Rodesia del Norte para convertirse en Zambia, Nkoloso estaba preocupado por otro tema, según narraba la revista Time. El profesor, que fundó la Zambia National Academy of Science, Space Research and Philosophy, tenía como objetivo enviar un cohete a la Luna tripulado por 11 hombres, una adolescente de 17 años y 10 gatos y ganar, con su programa no oficial, la carrera espacial. Nkoloso, quien había sido también un ferviente activista político y había participado en la lucha por la independencia del país, estaba convencido de que sus planes le sacaban una ventaja de unos “seis o siete años” a los estadounidenses y los soviéticos. “Algunas personas piensan que estoy loco, pero me reiré el día que coloque la bandera de Zambia en la Luna”, declaró en una oportunidad.

La dura realidad de Zambia, un país sin salida al mar situado en el centro-sur del continente africano, contrastaba fuertemente con las aspiraciones y actitud arrogante del hombre, que parecía vivir en un mundo paralelo. En aquellos años, menos de un 0,5% de la población había completado los estudios primarios y solo contaban con 100 universitarios.

El profesor de ciencia contaba a los medios que había diseñado un programa de entrenamiento único para sus “afronautas”, utilizando métodos poco convencionales. Por ejemplo, entrenaba a los aspirantes en una granja abandonada cerca de Lusaka, donde los hacía girar dentro de tambores de aceite y los lanzaba cuesta abajo para simular la ingravidez. También se utilizaban cuerdas de las que los aspirantes se balanceaban antes de soltarse, con el objetivo de recrear la sensación de caída libre. Los gatos, que formarían parte de la tripulación, eran entrenados para adaptarse a las condiciones del viaje espacial. Además, incorporó prácticas como caminar sobre las manos, ya que creía que esa sería la única forma de desplazarse en la Luna. En el video de la agencia británica Reuters que acompaña este artículo, pueden observarse todas esas pruebas, con un periodista que encara la entrevista con preguntas serias para concluir afirmando que no se trataba de otra cosa que de un grupo de chiflados.

Con sus declaraciones extravagantes, como la de su advertencia a la tripulación de no forzar a los marcianos a convertirse al cristianismo y respetar sus creencias, el profesor logró captar la atención de la prensa internacional, que no hicieron otra cosa que criticarlo y burlarse de él. Sin embargo, Nkoloso nunca abandonó su fe en el proyecto, afirmando que Zambia podía ser pionera en alcanzar otros planetas.

La nave espacial, llamada D-Kalu, había sido diseñada de manera artesanal con recursos básicos. Tenía un agujero con forma de huevo para permitir la respiración de los tripulantes. Este cohete, que sería impulsado por un sistema basado en la catapulta, estaba destinado a ser lanzado desde el estadio nacional de Zambia durante las celebraciones del Día de la Independencia en 1965. Sin embargo, nunca llegó a despegar.

Las ambiciones de Edward Makuka Nkoloso enfrentaron múltiples obstáculos que lo condenaron al fracaso por más grande que fuera el tamaño de su fe. Uno de los mayores desafíos fue la falta de financiamiento. El gobierno zambiano desoyó sus pedidos, ocupado con las prioridades de una nación recién independiente, y no mostró ningún interés en apoyar el proyecto. Ante esta situación, Nkoloso solicitó una subvención de siete millones de libras a la UNESCO, que nunca fue concedida.

Junto con los problemas económicos, se sumaron tensiones internas dentro del equipo de “afronautas”. Según Nkoloso, algunos cadetes se distraían con actividades sociales. Dijo en una oportunidad: “Hay demasiadas relaciones sexuales cuando ellos deberían estar estudiando la Luna”. La dedicación de los voluntarios había disminuido, y varios abandonaron el proyecto.

Un evento clave que anunció el fin del programa fue el embarazo de Matha Mwamba, quien iba a ser la primera astronauta zambiana en Marte. La adolescente del equipo, que había iniciado una relación con uno de los astronautas, tras la noticia, fue llevada por sus padres de regreso a su aldea, lo que desarticuló parte del grupo. Nkoloso no dudó en echarle la culpa a “los neocolonialistas imperialistas” que “estaban asustados del conocimiento espacial de Zambia”.

Finalmente, la incredulidad y las burlas tanto dentro como fuera de Zambia terminaron de desmoronar al equipo. La falta de apoyo institucional y los desafíos logísticos hicieron que el sueño de Nkoloso de conquistar el espacio se desvaneciera con el tiempo.

Aunque ridiculizado en su momento, la historia de Edward Makuka Nkoloso y su programa espacial fue reinterpretada con los años por otros soñadores. La fotógrafa española Cristina de Middel rescató esta historia a través de su proyecto visual Afronautas (2011) desde su lado poético. Reconstruyó escenas ficticias sobre lo que podría haber sido el programa, explorando la capacidad de soñar a pesar de las adversidades. La serie combinó elementos fotoperiodísticos con toques de ficción, y fue premiada internacionalmente. El proyecto también fue un punto de referencia para el afrofuturismo, un movimiento cultural que mezcla ciencia ficción y tradiciones africanas para desafiar las narrativas coloniales, como el caso del artista zambiano Stary Mwaba.

En lo alto de los Andes peruanos, a más de 5.100 metros sobre el nivel del mar, se encuentra La Rinconada, una ciudad que desafía los límites de la vida humana. Este remoto asentamiento, ubicado en la región de Puno, no solo es conocido por ser el más alto del mundo, sino también por sus condiciones extremas que combinan la búsqueda del oro con una dura realidad marcada por la falta de servicios básicos, la contaminación y la delincuencia.

Por: Juan Manuel Godoy – Infobae

Este es un lugar donde el oxígeno es solo la mitad de lo que se encuentra a nivel del mar y las temperaturas gélidas son parte del día a día. Conocida también como la “ciudad sin ley del Perú, sus habitantes luchan contra condiciones que, para la mayoría, parecerían inhabitables. Sin embargo, atraídos por la fiebre del oro, miles de personas se aventuran a esta región en busca de una fortuna que pocas veces llega.

A pesar de su ubicación espectacular en las laderas de los nevados, la vida en La Rinconada es todo menos idílica. Su historia reciente como campamento minero convertido en ciudad permanente refleja los sueños y las penurias de sus habitantes, que sobreviven en un entorno hostil que pocos estarían dispuestos a enfrentar.

Una vida sin servicios básicos

La vida en La Rinconada está lejos de las comodidades modernas. Este asentamiento carece de agua potable, sistemas de alcantarillado y una adecuada gestión de residuos. Aunque la electricidad llegó en la década de 2000, su acceso sigue siendo limitado y precario.

Los alimentos, importados desde zonas más bajas, son costosos, lo que aumenta la dificultad de subsistir para los habitantes. Además, la contaminación por mercurio, producto de la minería informal, envenena el aire y el agua, haciendo que el entorno sea aún más insalubre. Según un informe de National Geographic, el mercurio utilizado en la extracción de oro contamina ríos y lagunas, degradando el glaciar que antes proveía agua limpia a la región.

La minería de oro es la razón principal por la que La Rinconada existe. Bajo un sistema conocido como “cachorreo”, los mineros trabajan un mes completo sin recibir salario, con la esperanza de encontrar oro el último día. Esta práctica expone a los trabajadores a jornadas extenuantes y condiciones extremas sin garantías de éxito.

Según Juvenal Quispe, un minero local entrevistado por el youtuber Lethal Crysis“es una labor similar a la pesca, donde la suerte desempeña un papel crucial en la búsqueda de fortuna”. Los riesgos incluyen derrumbes, intoxicación por mercurio y accidentes no supervisados, mientras que las ganancias son inciertas y muchas veces insuficientes para mejorar sus condiciones de vida.

Peligros constantes y problemas sociales

La Rinconada también es conocida como una “ciudad sin ley” debido a su alta tasa de delincuencia. El robo, la trata de personas y los homicidios son comunes. Según declaraciones de un policía, “los delincuentes están armados con fusiles y metralletas, lo que hace que salir de noche sea extremadamente peligroso”.

El alcoholismo y la prostitución también están profundamente arraigados en esta comunidad. LAD Bible informó que existe una creencia local que asocia el consumo de alcohol con el hallazgo de oro, lo que agrava el problema del abuso de sustancias. Además, muchas mujeres, incluidas menores de edad, son víctimas de explotación sexual en la región.

En la entrada de las minas, los mineros realizan ofrendas a figuras conocidas como “Los abuelos”, con la esperanza de recibir protección y encontrar oro. Estas prácticas incluyen ofrendas de cigarrillos y alcohol, y en algunos casos, sacrificios más oscuros, como sangre humana. Estas tradiciones reflejan la desesperación y las creencias arraigadas en una comunidad que vive al límite.

La Rinconada es un lugar donde la esperanza de una vida mejor coexiste con una realidad brutal. Miles de personas llegan aquí con la expectativa de encontrar oro y salir de la pobreza, pero muchas terminan atrapadas en un ciclo de explotación, contaminación y desesperanza.

A pesar de sus desafiantes condiciones, este remoto asentamiento en los Andes peruanos sigue siendo un símbolo de la capacidad humana para adaptarse a los entornos más inhóspitos, aunque a un costo altísimo. En palabras de un visitante citado por LAD Bible“Es un lugar peligroso y desolador, pero increíblemente, más de 50.000 personas llaman a La Rinconada su hogar”.

El liderazgo de María Corina Machado ha liberado al pueblo venezolano y llevado a Edmundo González Urrutia a la presidencia de Venezuela, derrotando sostenidamente por más de dos años al socialismo del siglo 21, hasta lograr que los venezolanos tengan un Presidente Constitucional que no asume. La realidad objetiva muestra que la oposición funcional, ha retomado iniciativas para sostener al crimen organizado. Urge evitar que la oposición funcional impida la libertad de Venezuela.

Por: Carlos Sánchez Berzain – Infobae

María Corina Machado tomó la estrategia de enfrentar a la dictadura de Venezuela y con ella al socialismo del siglo 21 en todas las Américas bajo las reglas del sistema de dictadura electoralista del castrochavismo. Ganó las primarias con el 92.56% en octubre de 2023, derrotando a la oposición funcional. Cuando la dictadura la inhabilitó ilegalmente continuó luchando proponiendo la candidatura de Corina Yoris y cuando inhabilitaron también a ésta, logró tener como candidato a Edmundo González Urrutia que había sido aceptado por el régimen. Luego produjo el increíble endoso de su popularidad y derrotó a Maduro el 28 de julio de 2024 con más de dos tercios de los votos.

Cuando Maduro falsificó la narrativa de haber ganado las elecciones, Machado lo destrozó con el control electoral de sus “comanditos”, más de 600 mil venezolanos que documentaron acta por acta el resultado real de las elecciones y que desnudaron a la dictadura. Cuando el socialismo del siglo 21 optó por el terrorismo de Estado y los crímenes de lesa humanidad, María Corina resistió quedándose en territorio venezolano.

El castrochavismo apuntó a aislar a Machado deteniendo, exiliando, torturando y matando a su entorno de mayor confianza, para de esa manera reemplazarlo por opositores funcionales, que son conocidos operadores de la dictadura venezolana que siempre aparecen como confrontados al régimen cuando en realidad lo ayudan a su permanencia indefinida. La estrategia del socialismo del siglo 21 es la de poner “a los de siempre” en el control de las decisiones del Presidente Constitucional para impedir que cumpla el mandato soberano que ha recibido. Tal vez llevarlo a un diálogo, otras mesas de negociación, más de lo mismo para que el crimen organizado continúe detentando el poder.

Esto explica la no juramentación del presidente electo Edmundo González Urrutia que ya debería estar ejerciendo como Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela y ejerciendo desde el exterior, para recuperar la soberanía de su país.

Desde el 10 de enero 2025, Venezuela -con la parodia de Maduro jurando como presidente- es un país ocupado por un grupo de invasión criminal/militar que pretende mantener el control interno y la representación internacional del país.

Venezuela está sometida a una ocupación armada, con violencia, intimidación y anuncio público de Maduro de que tiene las armas de Cuba y Nicaragua para sostener sus crímenes, y para seguir usurpando la riqueza venezolana para mantener esas dictaduras y continuar siendo plataforma de agresión contra las democracias de las Américas.

González Urrutia asiste como invitado a la posición del presidente Donald Trump en Estados Unidos, pero debió hacerlo como Presidente Constitucional de Venezuela proponiendo acciones para la liberación de su patria. No ha jurado como Presidente Constitucional pero debe asumir, pese a los “consejeros de oposición funcional” que han desatado la campaña de la no repetición del caso Guaidó, sin considerar que el ex presidente denominado legítimo nunca ganó una elección popular y que pese a que estuvo en territorio venezolano nunca ejerció sus potestades de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y Jefe de Estado.

Los opositores funcionales acompañan una extensa campaña de prensa y redes sociales que ha desatado el socialismo del siglo 21 tratando de asesinar la reputación de María Corina Machado. Simulan seriedad mientras dan tiempo al crimen organizado para profundizar el terrorismo de Estado y buscar negociaciones. Han llegado incluso a desconocer al Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela en el Exilio con el argumento de que “fue eliminado del Estatuto para la Transición”, intentando representar la posición de ex presidentes de Latinoamérica que ciertamente no acompañan tal impostura.

Como el Presidente Electo no asume como Presidente Constitucional, los más de dos años de éxitos del pueblo venezolano con el liderazgo de María Corina Machado parecen depender hoy de la visión y la nueva política exterior del presidente Donald Trump y su secretario de estado Marco Rubio, que ojalá no sea influida por los mismos opositores funcionales que permitieron la permanencia en el poder a Maduro el año 2019 y siguientes.

Repetir la maniobra para el crimen organizado sería genial para el socialismo del siglo 21, pero marcaría la derrota de la democracia en las Américas.

El mensaje parecía diseñado para llegar a Washington mientras una administración se prepara para pasarle la posta a la siguiente: si Estados Unidos sigue metiéndose con Venezuela, Caracas tomará represalias “liberando” el territorio estadounidense de Puerto Rico, afirmó la semana pasada el presidente venezolano Nicolás Maduro .

Por: Stefano Pozzebon – CNN

A pesar del hecho de que una mayoría de puertorriqueños votó a favor de convertirse en un estado de EE.UU. en un referéndum no vinculante, o que la última vez que un Ejército venezolano se aventuró al exterior fue en las Guerras de Independencia hace más de doscientos años, Maduro se pavoneó como si estuviera listo para enviar tropas al otro lado del mar a la cuna del raggaetón, un mensaje imaginario no tan bienvenido al presidente electo Donald Trump, apenas 10 días antes de su toma de posesión.

Los expertos en Venezuela y los observadores latinoamericanos en el extranjero están acostumbrados a este tipo de retórica y lo ven como un anticipo de la relación picante que se avecina entre Washington y Caracas en los años de Trump 2.0.

La relación probablemente girará en torno a tres cuestiones cruciales: el petróleo, la migración y la ideología. Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo y suministra crudo a Estados Unidos, en particular a las refinerías de la Costa del Golfo. Es el punto de origen de más de ocho millones de venezolanos que han huido del país bajo el régimen de Maduro. Luego está la cuestión de su Estado socialista autoritario, en el extremo opuesto del espectro ideológico del movimiento derechista MAGA de Trump.

‘Una provocación’

La gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, denunció rápidamente las palabras de Maduro como “no solo una flagrante amenaza de agresión militar contra Estados Unidos, sino también una incitación contra la paz y la estabilidad en nuestra región”.

Pero Indira Urbaneja, consultora política alineada al gobierno de Maduro, dijo que fue “más una provocación que otra cosa”.

“Tenemos una situación política muy delicada que requiere toda la atención (de Maduro). Creo que la prioridad de Maduro será superar los desafíos internos; no es que alguien esté planeando seriamente invadir Puerto Rico”, dijo Urbaneja a CNN, en referencia al movimiento de oposición política de Venezuela que sostiene que Maduro robó las elecciones del verano pasado, una afirmación que Maduro ha rechazado.

El verdadero objetivo de Maduro podría haber sido simplemente atraer la atención de Trump y posiblemente iniciar un diálogo directo con la administración entrante, afirma.

Los dos líderes tuvieron una relación conflictiva la primera vez que Trump estuvo en la Casa Blanca, pero Maduro sabe que Estados Unidos juega el papel más importante a la hora de influir en la economía de Venezuela, históricamente importando la mayor parte del crudo de Venezuela y más recientemente imponiendo sanciones sectoriales a la industria petrolera.

Simpatizantes del gobierno se reúnen para una manifestación en protesta contra las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos durante el primer mandato del presidente Donald Trump, en Caracas, Venezuela, en 2019. Ariana Cubillos. AP

Además, el propio Maduro está acusado por el Departamento de Justicia de presuntos delitos relacionados con el narcotráfico y el lavado de dinero, y es probable que cualquier nueva negociación entre Estados Unidos y Venezuela tenga esto en cuenta. Maduro insiste en que las acusaciones son falsas.

Benigno Alarcón, profesor de Política en la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, dice que el mensaje de Maduro podría haber sido mal calculado. “No le hace ningún favor a Maduro… al contrario, exacerba la animosidad que existe contra Maduro en el gobierno de Estados Unidos y entre la mayoría de los estadounidenses”, dijo a CNN.

Cómo abordará la segunda administración de Trump los llamados de atención del líder venezolano sigue siendo una pregunta abierta.

Trump se refirió a los líderes de la oposición venezolana como “luchadores por la libertad” en una breve publicación en sus redes sociales la semana pasada, señalando su apoyo a la causa democrática, pero algunos lobbystas estadounidenses están haciendo campaña para que la nueva administración interactúe con Caracas en políticas petroleras y migratorias.

El argumento a favor del compromiso es pragmático: Trump apoya los precios bajos del petróleo y las deportaciones de inmigrantes indocumentados, y para alcanzar esos objetivos necesita la ayuda de Venezuela, el tercer mayor exportador de petróleo a Estados Unidos en 2024 .

Petróleo

Actualmente, las empresas estadounidenses e internacionales tienen prohibido hacer negocios en Venezuela, salvo unas pocas excepciones notables.

A lo largo de los años, la administración Biden ha otorgado licencias especiales para que las empresas operen a pesar de las sanciones, hasta el punto de que la gigante estadounidense Chevron ha vuelto a jugar un papel clave en la industria petrolera venezolana. En los últimos 12 meses, Venezuela ha exportado un promedio de doscientos mil barriles diarios a Estados Unidos.

Marco Rubio, que pronto será el primer secretario de Estado latino, cree que esas licencias fueron un error. El político de Florida ayudó a diseñar esa estrategia de sanciones a Caracas: su audiencia en el Senado el miércoles fue interrumpida por manifestantes que acusaron, en español, de “sanciones que matan a niños en Cuba, Nicaragua y Venezuela”. En la audiencia, Rubio también criticó a la administración Biden por dejarse “engañar” por Maduro y sugirió una revisión de las licencias actuales en los próximos meses.

Al mismo tiempo, es poco probable que la nueva administración imponga un embargo total que dañaría a las compañías petroleras estadounidenses y empujaría a los venezolanos a vender aún más de su petróleo a China.

El equipo de S&P Global Commodity espera que la nueva administración cancele todas las licencias excepto la de Chevron , reduciendo así la producción petrolera de Venezuela con daños menores a las importaciones de petróleo e impactos limitados en los precios del gas.

Migración

Venezuela es también el país de origen de más de ocho millones de migrantes, decenas de miles de los cuales cruzaron la frontera sur ilegalmente en los últimos años. El presidente entrante de Estados Unidos ha dado señales de una agresiva ofensiva migratoria en las primeras horas de la nueva administración, incluida una legislación para eliminar un programa de libertad condicional humanitaria diseñado para proporcionar una vía legal a Estados Unidos para venezolanos y otras nacionalidades.

Pero para deportar a los inmigrantes venezolanos indocumentados a su país de origen, Trump necesita llegar a un entendimiento con Maduro, quien sigue en el poder a pesar de supervisar el catastrófico colapso económico de su país.

El año pasado, la economía de Venezuela dejó de desplomarse, pero la inflación sigue siendo enorme, en un 48% interanual, lo que significa que está lejos de recuperarse a pesar del aumento de las exportaciones de petróleo en los últimos años, según Maduro.

Los migrantes que cruzaron el Río Grande desde México caminan hacia un centro de procesamiento en Eagle Pass, Texas, el 18 de diciembre de 2023. John Moore. Getty Images

Más de 20 millones de personas en Venezuela, de una población de más de 28 millones, viven en pobreza multidimensional, según un nuevo informe de Human Rights Watch publicado esta semana . Según datos verificados por el grupo de expertos Washington Office for Latin America, la intención de migrar entre los venezolanos aumentó más del 70% tras la controvertida elección de Maduro en julio, lo que sugiere que una nueva ola de emigración podría estar a la vuelta de la esquina.

Maduro sabe que la migración es una prioridad para Trump y probablemente espera que se pueda convencer a la nueva administración de llegar a un acuerdo para reducir la presión diplomática y económica sobre Caracas a cambio de que acepte aumentar los vuelos de deportación.

“El acuerdo se va a concretar, quizá no al principio, pero tarde o temprano Trump tendrá que dialogar con Venezuela sobre migración. ¿Y con quién dialoga en Venezuela? Con Maduro”, predijo Urbaneja.

Un gabinete impredecible

Aun así, para el gobierno entrante de Trump, la ideología de populismo de izquierda de Maduro puede ser un anatema, y ​​eso por sí solo podría impedir cualquier relación de trabajo negociada.

En 2019, la primera administración de Trump no solo imaginó una estrategia de “máxima presión” para derrocar a Maduro, sino que logró formar una coalición de más de cincuenta países para reconocer a Juan Guaidó, entonces presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, como el legítimo jefe de Estado del país, una afrenta que Maduro nunca deja de mencionar cada vez que pronuncia un discurso dirigido al exterior.

Esta vez, según Laura Dib, directora del Programa de Venezuela en WOLA, las elecciones de Trump para el gabinete sugieren varios enfoques posibles.

Figuras de línea dura como Marco Rubio, que tiene relaciones personales con mucha gente de la oposición venezolana, y Mike Waltz, el asesor de seguridad nacional elegido personalmente por Trump, han criticado a Maduro durante años, pero otros nombres, como el próximo zar fronterizo Tom Homan, podrían presionar para negociar acuerdos con Caracas, dijo Dib.

Una tercera opción podría ser simplemente que Trump no toque el asunto de Venezuela por algún tiempo, al menos hasta que se resuelvan cuestiones más urgentes, como las guerras en Gaza y Ucrania, la competencia con China y la situación en la frontera entre Estados Unidos y México, dijo Dib a CNN.

“Lo más importante es que aún no hemos escuchado nada de Richard Grenell, el designado por Trump para lidiar con Venezuela… puede ser frustrante, pero aún estamos por ver cuál será el nuevo enfoque”, dijo.

La semana pasada, el presidente saliente Joe Biden ofreció un discurso de despedida ante su Departamento de Estado sobre cómo su mandato había mejorado la imagen de Estados Unidos en el exterior.

Por: Victor Davis Hanson – The New York Post

En su ya habitual mezcla extraña de susurros y gritos encendidos, Biden aparentemente sintió que tenía que mentir o engañar sobre casi cada uno de sus “logros”.

Sin embargo, si algo mejoró en el exterior durante su mandato (el debilitamiento de Irán o la casi destrucción de Hamás y Hezbolá), fue a pesar de Biden, no gracias a él.

Biden, cediendo a la presión política del año electoral, hizo todo lo que pudo para contener y bloquear las represalias israelíes a las masacres del 7 de octubre.

Sólo después de que se demostró repetidamente que estaba equivocado, ahora se atribuye sin vergüenza el mérito de lo que Israel logró irónicamente al ignorar sus propias amenazas dirigidas a Israel.

Biden, cediendo a la presión política del año electoral, hizo todo lo que pudo para contener y bloquear las represalias israelíes a las masacres del 7 de octubre.

Sólo después de que se demostró repetidamente que estaba equivocado, ahora se atribuye sin vergüenza el mérito de lo que Israel logró irónicamente al ignorar sus propias amenazas dirigidas a Israel.

Biden sólo tiene razón en que Irán está “más débil que en décadas”.

Pero Teherán fue ayudado , no perjudicado, por los incesantes esfuerzos de Biden para levantar las sanciones, permitir que Irán gane miles de millones de dólares en ingresos petroleros, pagar a la teocracia miles de millones de dólares en rescates de rehenes y rogar a los mulás que volvieran al desafortunado acuerdo con Irán.

Todo lo que hizo Biden hizo mucho más difícil la supervivencia de Israel.

Así, Irán ahora está debilitado sólo porque Israel ignoró las constantes órdenes de Biden de no tomar represalias a la agresión iraní.

En cambio, el gobierno de Netanyahu destruyó sistemáticamente las defensas aéreas iraníes después de matar a la mayoría de los agentes terroristas extranjeros de Irán.

Biden hizo referencia al fin del régimen de Assad en Siria, pero este implosionó no debido a ningún esfuerzo suyo.

En cambio, sólo se vio abrumado después de la aniquilación israelí de Hezbolá y la humillación de Irán —sumadas a la victoria electoral de Donald Trump— que alentaron a los enemigos de Assad a atacar a un régimen repentinamente aislado y debilitado.

Biden también se atribuyó el mérito de decir que Hamás podría liberar a sus rehenes , que han estado retenidos en un laberinto subterráneo desde el 7 de octubre de 2023.

Pero, ¿por qué, a menos de una semana de terminar su mandato, Biden creyó que Hamás podría comenzar a liberar rehenes cuando incluso su propio secretario de Estado, Antony Blinken, ha criticado al gobierno por pasar 16 meses presionando a Israel, lo que solo envalentonó el bloqueo de Hamás?

Mucho más probable es que la elección de Trump y su amenaza de desatar una terrible represalia contra Hamás (e implícitamente contra Irán) hayan motivado la tardía disposición de los terroristas a negociar una liberación.

Sobre la horrible huida de Afganistán —la mayor humillación del ejército estadounidense en medio siglo, que costó la vida a 13 miembros del servicio— Biden se jactó: “[Soy] el primer presidente en décadas que no deja una guerra en Afganistán a su sucesor”.

Pensemos en su lógica retorcida: Biden no le deja una guerra a su sucesor sólo porque huyó humillado y la perdió.

Biden también se atribuyó el mérito de haber salvado a Ucrania de Rusia, pero omitió convenientemente explicar por qué Rusia invadió el país en primer lugar.

Si Biden no hubiera destruido la disuasión estadounidense al huir de Kabul y dejar atrás miles de millones de dólares en equipo militar estadounidense abandonado, si no hubiera afirmado, antes de la invasión rusa, que su reacción a la probable agresión del presidente ruso Vladimir Putin dependería de si se trataba de “ una incursión menor ”, ​​entonces los rusos tal vez nunca hubieran invadido.

Putin se apoderó de Crimea y el Donbass en 2014, durante la administración Obama-Biden. Más tarde, en 2022, durante el mandato de Biden, intentó apoderarse de todo el país con un ataque a Kiev.

Sin embargo, Putin permaneció dentro de sus fronteras sólo durante una de las últimas cuatro administraciones: la de Trump.

Biden se jactó de haber llevado a cabo todas estas desventuras sin recurrir a la fuerza: “No hemos ido a la guerra para que estas cosas ocurran”.

Pero Biden hizo más que cualquier otro presidente reciente para debilitar al ejército estadounidense.

Bajo su mandato, el Pentágono sufrió una reducción real de su presupuesto y nunca se recuperó del todo de la debacle afgana.

Cada año, el ejército se queda con 40.000 reclutas menos debido a los draconianos requisitos de vacunación de Biden, sus nuevos mandatos progresistas y sus constantes acusaciones falsas de “rabia blanca” y “privilegio blanco” en las filas, difamaciones que provocaron una investigación interna del Pentágono que no encontró tal racismo.

China nunca fue más belicosa que durante la presidencia de Biden.

Amenazó en serie a Taiwán, utilizó la guerra cibernética para intimidar a Estados Unidos, expropió descaradamente tecnología militar estadounidense y, sin preocupaciones, envió un globo espía para atravesar América del Norte con impunidad.

La frontera abierta de Biden permitió más de 10 millones de entradas ilegales, entre ellas miles de ciudadanos chinos.

Mientras tanto, los inversores chinos tuvieron libertad para comprar sistemáticamente miles de acres de tierras agrícolas estadounidenses adyacentes a bases e instalaciones militares estadounidenses sensibles.

Sumando todo esto, Biden habría hecho mejor en guardar silencio y abandonar su presidencia fallida avergonzado.

El presidente Biden indultó el lunes al ex asesor médico jefe Dr. Anthony Fauci, al atribulado general retirado Mark Milley y a miembros del comité de la Cámara de Representantes que investigó el ataque del 6 de enero al Capitolio, incluida Liz Cheney, apenas horas antes de que el presidente electo Donald Trump fuera juramentado como el 47º comandante en jefe.

The New York Post

“Creo en el Estado de derecho y soy optimista en cuanto a que la fortaleza de nuestras instituciones jurídicas acabará prevaleciendo sobre la política”, afirmó Biden en un comunicado. “Pero se trata de circunstancias excepcionales y no puedo, en conciencia, no hacer nada”.

Biden, de 82 años, elogió a los “servidores públicos dedicados y desinteresados” de la nación, pero señaló que han sido objeto de “amenazas e intimidación constantes por cumplir fielmente con sus deberes”.

“En algunos casos, algunos incluso han sido amenazados con procesos penales, incluido el general Mark A. Milley, el doctor Anthony S. Fauci y los miembros y el personal del Comité Selecto para Investigar el Ataque del 6 de enero al Capitolio de los Estados Unidos”, dijo el líder saliente.

“Estos servidores públicos han servido a nuestra nación con honor y distinción y no merecen ser objeto de procesos injustificados y con motivaciones políticas”, añadió.

Durante semanas, tras la victoria de Trump en 2024, circularon rumores de que el equipo de Biden lo estaba presionando para que emitiera indultos preventivos.

Todos aquellos enumerados en los indultos de Biden lo han contradicho políticamente y han provocado su ira.

Milley, exjefe del Estado Mayor Conjunto, ha llamado públicamente a Trump un “aspirante a dictador” y ha detallado su conducta en torno a los letales ataques del 6 de enero durante la investigación de la Cámara.

En un libro reciente del detective de Watergate, Bob Woodward , se cita a Milley llamando a Trump “fascista hasta la médula” y “la persona más peligrosa para este país”.

Mientras tanto, Fauci, quien se desempeñó como asesor médico jefe de Biden hasta su retiro en 2022, generó ira cuando descartó repetidamente la teoría de que el virus COVID-19 probablemente se filtró de un laboratorio chino.

«Me siento bien y estoy agradecido con el presidente por hacerlo», dijo más tarde Fauci a CNN sobre el indulto.

Los críticos republicanos en el Congreso han acusado al médico de 84 años de mentirle al Congreso sobre aspectos clave de su respuesta a la pandemia. 

Por ejemplo,  negó ante el Congreso  que, bajo su supervisión, el gobierno canalizara dinero a EcoHealth Alliance para la investigación de ganancia de función, que básicamente implica tomar virus naturales y explorar formas de hacerlos más transmisibles o letales para los humanos. Pero  los investigadores del Congreso  han encontrado evidencia de que fondos federales se destinaron a la investigación de ganancia de función en China.

Tanto las investigaciones del organismo de control federal como las del Congreso encontraron evidencia de que dólares federales se estaban destinando a investigaciones riesgosas de ganancia de función en el ahora infame Instituto de Virología de Wuhan en China.

“Si alguna vez hubo alguna duda sobre quién es responsable de la pandemia de COVID, el indulto de Biden a Fauci sella el trato para siempre”, escribió en X el senador Rand Paul (republicano de Kentucky), quien ha pedido que Fauci sea encarcelado, en respuesta a la medida de clemencia.

“Como presidente del Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado, no descansaré hasta que se exponga toda la verdad del encubrimiento”.

Biden también extendió indultos a los miembros del comité selecto de la Cámara del 6 de enero, que ya no existe, y que incluye a los ex representantes Liz Cheney y Adam Kinzinger, ambos republicanos, así como a los oficiales del Capitolio de los EE. UU. y de la policía metropolitana de DC que testificaron ante el comité. 

El ex presidente del comité, Bennie Thompson (republicano de Mississippi),  dijo anteriormente  que estaba abierto a recibir un indulto preventivo, argumentando que Trump y su equipo habían hecho amenazas sobre atacar a miembros del antiguo panel, que había hecho denuncias criminales contra el presidente entrante. 

Los demócratas habían llamado la atención sobre la lista de  60 actores del llamado  “estado profundo” elaborada por el designado director del FBI, Kash Patel, como evidencia de que la administración entrante podría apuntar a sus rivales. Esa lista incluía a Miley, pero no a Fauci ni al Comité del 6 de enero, que ya no existe. Biden le había dado previamente a su atribulado hijo  Hunter Biden un indulto “total e incondicional”  durante un período de aproximadamente 11 años, anulando los delitos relacionados con armas y con impuestos por los que dos jurados lo declararon culpable. En medio de la especulación de que el presidente saliente estaba considerando una lista más amplia de indultos preventivos, los demócratas se dividieron, preocupados de que la medida pudiera parecer una admisión de culpabilidad. 

“Creo que los indultos preventivos parecen implicar culpabilidad”, dijo anteriormente el representante Jake Auchincloss (demócrata por Massachusetts) a “The Hill” el domingo.

La senadora Amy Klobuchar (demócrata por Minnesota) también criticó el concepto de los indultos preventivos.

“No soy partidaria de esto. No me gustó el indulto al hijo del presidente. No me pareció prudente”, dijo en el programa “Inside with Jen Psaki” de MSNBC. “Pero también me preocupa mucho lo que Trump va a hacer con este Departamento de Justicia”.

A pesar de las preocupaciones de los demócratas, Trump aparentemente ha tratado de apaciguar los temores de que buscaría represalias en una segunda administración.

“No, no voy a hacer eso a menos que encuentre algo que sea razonable, pero esa no será mi decisión, será la decisión de Pam Bondi y, en una medida diferente, de Kash Patel”, dijo Trump anteriormente en “Meet the Press” de NBC cuando se le preguntó si solicitaría a su administración que abriera investigaciones.

Sin embargo, durante esa misma entrevista, Trump también inquietó a sus críticos al arremeter contra el Comité Selecto del 6 de enero de la Cámara de Representantes, que ya no existe.

“Por lo que hicieron, honestamente deberían ir a la cárcel”, dijo sobre el panel, que incluía a tres ex representantes y seis representantes en funciones.

“No, en absoluto”, respondió cuando se le preguntó si pondría a su director del FBI a cargo de ellos. “Creo que [las dos agencias de aplicación de la ley] tendrán que analizar eso. Pero no voy a [preguntar]. Voy a centrarme en la instrucción, la instrucción”.

Biden enfrentó una rápida reacción de los republicanos por la serie de indultos preventivos, que se vio algo atenuada por la próxima investidura de Trump.

“Pregúntense esto: ¿por qué Joe Biden perdonaría a Fauci si no fuera un criminal que debería estar encerrado por sus mentiras, negligencia y avaricia que mataron a estadounidenses inocentes? Biden ya se estaba yendo avergonzado y deshonrado, pero esto es un nuevo punto bajo”, escribió el activista Riley Gaines en X.

«Absolutamente loco y absolutamente predecible», se lamentó el experto Tim Pool en X.

El líder opositor Edmundo González Urrutia intervino este domingo en una de las galas inaugurales por la investidura del presidente electo estadounidense, Donald Trump, para asegurar “con certeza, que la libertad prevalecerá” en Venezuela y pidió unidad entre los pueblos de las Américas para que “la democracia sea inquebrantable y las libertades se fortalezcan“.

EFE

González Urrutia coincidió en un hotel de la capital estadounidense, durante uno de los bailes inaugurales de la investidura de Trump, que se celebra mañana lunes, con el presidente argentino, Javier Milei, con el que se saludó efusivamente.

En una breve intervención en este evento para donantes y líderes hispanos en Estados Unidos, Urrutia dijo que el “espíritu de libertad de los venezolanos es inquebrantable” y que gracias al liderazgo de la líder opositora María Corina Machado “y la movilización incansable de millones de venezolanos asumimos la responsabilidad de rescatar nuestra democracia“.

González Urrutia dijo que Nicolás Maduro, que juramentó el pasado 10 de enero como presidente para un nuevo sexenio en el poder en Venezuela, “intentó convertir las elecciones del 28 de julio en una farsa, pero no lo permitimos“, gracias “a una fuerza física que defendió la victoria con pruebas irrefutables“.

Según el líder opositor, que es considerado el legítimo ganador de las elecciones del 28 de julio por Estados Unidos y ha sido llamado un “luchador por la libertad” por Trump, “el régimen no escatimó en la persecución, la tortura y los crímenes de lesa humanidad“.

En opinión de González Urrutia, que fue ovacionado por seguidores de Trump presentes en el salón del hotel Mayflower, “la lucha por la libertad en Venezuela no es una lucha nacional, sino un compromiso con los valores universales que nos unen a todos los pueblos de las Américas“.

Ningún régimen puede ser más fuerte que la voluntad de un pueblo decidido a ser libre“, aseveró.

Con el respaldo de nuestros aliados internacionales y la solidaridad de los hermanos aquí representados y con la firme determinación de cada venezolano que no se rinde, podemos decir con certeza que la libertad prevalecerá“, añadió.

González Urrutia es uno de los líderes conservadores latinoamericanos invitados por Trump y su equipo a la investidura del lunes, que tendrá lugar en la rotonda del Capitolio y no en los exteriores de la sede legislativa como es costumbre debido al frío.

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