Armando Esteban Quito

La mayor alianza opositora de Venezuela —la Plataforma Unitaria Democrática (PUD)— agradeció este domingo a Japón por su pronunciamiento en el que, según la coalición, rechaza la «ilegítima juramentación» de Nicolás Maduro celebrada el viernes para un tercer mandato, pese a la denuncia de fraude electoral de este bloque.

EFE

«Hoy agradecemos a Japón por su pronunciamiento en rechazo a la ilegítima juramentación de Nicolás Maduro y en respaldo a que se respete la voluntad mayoritaria de los venezolanos expresada el 28 de julio», dijo la Plataforma Unitaria respecto al reclamado triunfo de quien fue su candidato en las elecciones presidenciales, Edmundo González Urrutia, quien reivindica la victoria.

Asimismo, a través de la red social X, la coalición opositora agradeció al Ministerio de Exteriores japonés por «su voluntad de seguir ofreciendo asistencia a quienes huyen de la crisis venezolana, y por brindar apoyo a los países vecinos que han sido afectados por la insistencia de Maduro y su cúpula al aferrarse al poder».

Este sábado, el país asiático lamentó la investidura de Maduro «sin que el gobierno de ese país haya asumido su responsabilidad» a la hora de probar la fiabilidad de los resultados electorales, que aún se desconocen de forma desglosada, pese a que el cronograma aprobado por el organismo comicial —controlado por el chavismo— establecía su publicación.

Además, el Ejecutivo nipón «urge a que la situación en Venezuela sea resuelta con una amplia participación de todas las partes involucradas, incluyendo el diálogo entre los partidos del gobierno y la oposición, con vistas a que la democracia sea restaurada de forma pacífica lo antes posible».

Tokio también expresó su preocupación por «el deterioro de las condiciones económicas y sociales de Venezuela» y su «impacto grave en los venezolanos», y destacó que el éxodo «está causando un efecto amplio» en los países vecinos.

El gobierno nipón reiteró su voluntad de «continuar ofreciendo asistencia al pueblo venezolano, incluyendo a quienes huyen del país, y de extender apoyo a los países vecinos afectados».

«María Corina es la nueva libertadora de Venezuela. Ella hace lo que puede y está arriesgando su vida, día a día. Ella siempre infunde esperanzas, pero la solución es armada. Una dictadura no sale con negociaciones ni con elecciones». Así de contundente se muestra Orlando Álvarez, un abogado que forma parte de los ocho millones de venezolanos que se vieron forzados a abandonar su país. Álvarez llegó a España –donde actualmente viven más de 438.000 venezolanos– hace ocho años. «Vine inicialmente de manera cautelar debido al grave deterioro de la situación económica y la seguridad personal en Venezuela».

Por: Susana Gaviña – ABC

Como él, millones de compatriotas dejaron el país buscando unas mejores condiciones de vida y también libertad. Para muchos, las elecciones del pasado verano supusieron una ventana de esperanza y un resquicio para que la democracia volviera a Venezuela. Sin embargo, la victoria autoproclamada de Maduro –sin mostrar las actas– llenó de rabia y frustración a esa diáspora. Pero, a pesar del fraude, siguió soñando gracias a las arengas de María Corina Machado y del presidente electo, Edmundo González, quien aseguró que utilizaría cualquier vía para estar en Caracas el día 10 de enero e investirse como presidente. Pero no pudo ser.

Álvarez, que estaba dispuesto a volver a su país de no haberse producido el fraude electoral, no se mostraba muy optimista con la posibilidad de que González pudiera juramentarse este viernes. «Es muy difícil pedirle a alguien mayor, que nunca estuvo involucrado en política, que regrese a Venezuela arriesgando su vida. Además que eso no solucionará nada. Él es más útil en el exterior por su formación diplomática. Ojalá esté hablando de una intervención militar en Venezuela», declara a ABC este abogado, que no cree en una solución dialogada a una crisis que se perpetúa. «No veo muchas expectativas. Eso de que el Gobierno de EE.UU. ofrezca recompensas por ayudar a capturar a Maduro, Diosdado y Padrino López suena ridículo cuando se supone que EE.UU. es la principal potencia mundial», argumenta. «Por otra parte, las sanciones nunca han funcionado. La única vía es una intervención armada».

Jenny (prefiere no dar su apellido) tampoco confiaba en que pudiera celebrarse la investidura de González, Maduro no se lo permitiría. «Desde que el 28 de julio se supo que perdió y se autoproclamó ganador, pensé que no iba a ceder el puesto de presidente», asegura esta licenciada en Educación Integral, que lleva seis años viviendo en Argentina y que reconoce que tenía un atisbo de esperanza de cambio: «Nunca se pierde, pero de verdad era un milagro».

Sobre el futuro de su país, reconoce que lo ve «incierto. El chavismo está arraigado en el poder», asegura, aunque algo se está moviendo dentro de Venezuela: «El resto del país está reclamando los resultados de las elecciones; el mundo despertando y opinando; otros venezolanos solo esperando ver qué sucede para salir del país o quedarse… Yo espero que las fuerzas armadas despierten para que se acabe esta pesadilla de una vez por todas y así pueda instalarse un gobierno democrático y Venezuela pueda levantarse, necesita muchos cambios y muchas décadas para recuperarse porque hay demasiada corrupción en todos los niveles», lamenta.

Tristeza y rabia

Desde Londres, Susana Chaparro, recuerda cómo un día antes de la investidura algunos familiares en Venezuela le hablaron «de una tensa calma y una fuerte presencia represiva. Lo más alarmante fue la detención de María Corina Machado», explica a ABC esta venezolana que dejó su país en 2002. Chaparro confiesa que al final del día 10 «todos tuvimos que encarar, cada uno a su manera, la tristeza, la rabia, el desánimo, la decepción», sentimientos encontrados fruto de «unas expectativas muy altas» en la toma de posesión de González como presidente.

En su caso, las palabras de María Corina tras el viaje frustrado de González resultaron «alentadoras, pero me faltó escuchar que se iba a activar un plan B, o que nos indicaran los pasos a seguir tras consumarse la usurpación». En cuanto a las del presidente electo, las califica de «acertadas, especialmente aquellas dirigidas a las Fuerzas Armadas de Venezuela», en las que pidió desconocer las órdenes dadas por el usurpador y preparan su regreso al país. Pero reconoce que el hecho de que González esté fuera del país, resta «fuerza y credibilidad» a su discurso. «Pero es mejor tenerle en el exilio que muerto», subraya.

Respecto a cómo ve el futuro de Venezuela, no tiene dudas: «Los venezolanos sabemos que el golpe de Estado del día 10 no tiene respaldo mundial, que no va a durar mucho tiempo, y hay gente en Venezuela sin miedo y dispuesta a defender la democracia. Esperamos ver a una fuerza internacional con acciones concretas contra este régimen asesino y usurpador», afirma Chaparro, que considera que el aumento de la recompensa y las sanciones «ya no es suficiente. Pero queda la posibilidad de que sea su propia gente [la de Maduro] quien le entregue». Y subraya que lo importante ahora es «concentrarnos todos en salir del usurpador».

La voluntad del pueblo

Desde Bogotá, Colombia, María Corina Rivodó, vivió el 10 de enero «con mucha expectativa e ilusión por un cambio tan esperado y luchado por más de 20 años. Al ver tan temprano ese día la posesión de Maduro fueron sentimientos encontrados, por un lado, el logro de que estuviera tan solo sin ningún presidente democrático», afirma. «Es un espaldarazo a los millones de venezolanos que vivimos fuera y pedimos que no se apoyara esta posesión ilegítima que no tiene ninguna validez». Tras ver la detención de María Corina y la herida de bala que sufrió su conductor un día antes de la investidura, considera que no se daban las condiciones para que González viajara a Venezuela: «Esto no quiere decir que no sea el presidente, él tiene la legitimidad de casi ocho millones de venezolanos que votaron por él más los millones que estamos fuera que no se les permitió votar».

Coincide con sus compatriotas en el papel necesario del Ejército venezolano para salir de la crisis. «Es el momento de que las fuerzas armadas se pongan del lado del pueblo venezolano que tanto ha luchado por liberar a todo un país y ese país también los incluye a ellos y sus familias. El artículo 5 de la Constitución de Venezuela lo dice claramente ‘La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo’, de manera que ellos deben acompañar y defender esta voluntad y la Constitución». Y pide a la comunidad internacional su apoyo: «Venezuela es hoy un país secuestrado por una dictadura cruel y criminal, no se puede liberar sola. Únicamente unidos con el apoyo internacional podemos conseguir la libertad y esto será un logro de todos los que nos apoyen».

Y tiene palabras para María Corina y Edmundo González: «Seguiremos atendiendo el llamamiento de nuestros líderes a salir a las calles hasta lograr la libertad de nuestro país . ¡Hasta el final, no nos rendiremos!».

Después de la ilícita juramentación por parte del ocupante del poder en Venezuela, el dirigente liberal, Omar González Moreno, aseguró que “Maduro es un dictador acusado de haber cometido graves delitos”.

Nota de prensa

Aseguró que su ilegitimidad es una verdad que se susurra incluso en los pasillos del Palacio de Miraflores.

“Lo vivido el 10 de enero es sencillamente un Golpe de Estado, un acto de violencia abierta y descarada contra la legalidad en el país; y, además, es una nueva evidencia del carácter despótico de un régimen que ha cometido crímenes de lesa humanidad y que nadie reconoce como presidente de Venezuela”.

Omar González precisó que Maduro retuvo el poder a través del fraude, la represión, el acoso político y la presión de la cúpula dentro de las Fuerzas Armadas y agregó que “él es un dictador de hojalata”.

Aseveró que Maduro empieza un período no solo débil por su ilegalidad sino por la orfandad política que padece no solo en el plano popular sino en el escenario internacional.

Autócratas y jalamecates

González Moreno manifestó que a Maduro no le quedó más remedio que juramentarse rodeado de “autócratas y jalamecates”.

Precisó que tanto Díaz Canel como Daniel Ortega –de Cuba y Nicaragua respectivamente– son tan ilegítimos en el poder como el propio Maduro, y así mismo calificó de “régimen despótico” lo que se vive en China y Rusia.

Agregó que muchos de los invitados de Maduro a su “írrita juramentación” son parte de la comparsa de “jalamecates que él tiene comprados económica o moralmente”.

Con María Corina

El avezado dirigente político indicó que la líder opositora, María Corina Machado, está “intensamente activa y enfocada”.

Precisó que todo el país debe estar alerta ante las próximas acciones enmarcadas en el respeto de la voluntad popular manifestada el pasado 28 de julio.

Luego de su írrita juramentación Nicolás Maduro avanzó un paso más en medio de los señalamientos de la ilegalidad de su mandato y firmó el decreto para iniciar el camino a una reforma constitucional que atemoriza aún más a la región.

El Tiempo

Maduro no ha dado detalles de por qué “la mejor Constitución del mundo”, tal como el chavismo denomina la carta magna de 1999, necesita una modificación, y menos cuando en este momento el Estado ejerce el control de toda vida política, económica y social en Venezuela, una realidad que quedó comprobada con la juramentación del 10 de enero, cuando, sin pruebas de su victoria, Maduro tomó posesión para un tercer mandato consecutivo, oficializando su dictadura.

“Firmaré el decreto de reforma constitucional, pienso que esta Asamblea Nacional tiene la autoridad política y moral para ser el epicentro de este proyecto, y luego de tener el proyecto con los distintos sectores y con la autoridad que me da el pueblo se entregará el proyecto de reforma para mejorar y embellecer, y que se proyecte sobre nuestro país”, dijo Maduro el viernes.

¿Por qué Nicolás Maduro estaría pensando en el modelo cubano?

Analistas consultados por este diario coinciden en que esa reforma avanza hacia el modelo cubano con la realización de elecciones en segundo grado y la creación de un Consejo de Estado, igual que en la isla, eliminando así cualquier vestigio de elección directa y consolidándose el tan anhelado sueño chavista del Estado comunal.

La Constitución venezolana ya cuenta con la reelección indefinida, un sueño de muchos presidentes, pero avanzar en el control total y definitivo parece la nueva meta por cumplir del oficialismo, que no cuenta con nada que lo frene.

“La reforma lo que está buscando es cambiar la manera de elegir, cambiar el sistema electoral para hacerlo irrelevante e intrascendente, y hacer oficial lo que hicieron el 28 de julio”, dice a EL TIEMPO Alí Daniels, abogado, defensor de derechos humanos y codirector de la ONG Acceso a la Justicia.

El 28 de julio el Consejo Nacional Electoral, de mayoría chavista, irrespetando la Ley de Procesos Electorales, no imprimió los resultados de la votación presidencial, tal como establece el protocolo, no realizó las auditorías correspondientes y hasta hoy no ha publicado ni en gaceta ni en la web los resultados de ese día, pero sí proclamó a Maduro ganador.

“La reforma lo que está buscando es cambiar la manera de elegir, cambiar el sistema electoral para hacerlo irrelevante e intrascendente, y hacer oficial lo que hicieron el 28 de julio”

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El socialismo del siglo 21 ha perpetrado este 10 de enero en Venezuela el paso de dictadura a régimen criminal de ocupación. Ningún argumento ni narrativa da a Nicolás Maduro y su grupo de delincuencia organizada trasnacional condición política alguna, porque Venezuela tiene un Presidente Constitucional elegido e internacionalmente reconocido que es Edmundo González Urrutia, cuya juramentación ha sido impedida por acciones terroristas. Para restituir la soberanía al pueblo de Venezuela, González Urrutia tiene el deber de asumir como Presidente Constitucional e iniciar gobierno con María Corina Machado.

Por: Carlos Sánchez Berzain – Infobae

Desde el 10 de enero 2025 Venezuela es un país ocupado por un grupo de delincuencia organizada trasnacional con control militar. En Derecho Internacional la “ocupación es el control efectivo por un estado o grupo, de un territorio sobre el que no tiene soberanía, sin el consentimiento del Estado del territorio”.

El mandato soberano expresado el 28 de julio ordena que Edmundo González Urrutia sea juramentado como Presidente Constitucional de Venezuela, pero por acciones de terrorismo y crimen organizado el socialismo del siglo 21 o castrochavismo -con ocupación militar y criminal- ha tomado el control del Estado contra la voluntad y la soberanía, falsificando una posesión presidencial de Nicolás Maduro quien luego ha informado que “se prepara junto con los regímenes de Cuba y Venezuela para tomar las armas”.

Asumiendo la representación del país que ocupa, Maduro ha dicho: “Venezuela se va preparando junto con Cuba, junto con Nicaragua, junto con nuestros hermanos mayores del mundo, para…tomar las armas”. Hay que entender que sus hermanos mayores son las dictaduras de Irán, Rusia, Corea del Norte y China, que podrían estar dispuestas a hacer de Venezuela un nuevo frente de la “Guerra Global” en la que ya agreden con Rusia a Ucrania y con el terrorismo e Irán a Israel.

Crimen organizado trasnacional liderado por Cuba y acompañado abiertamente por Nicaragua y Bolivia, terrorismo de Estado, crímenes de lesa humanidad, narcoestado y ahora ocupación militar/criminal, son es estado de situación de Venezuela hoy.

Es un escenario que hace pública la amenaza a las democracias de las Américas. Es técnicamente una declaración de guerra, porque los países que no estén dispuestos a aceptar y consentir los crímenes perpetrados en Venezuela y los que siguen y suman, deben estar dispuestos a sufrir la violencia armada con la que ya someten al pueblo venezolano.

Sin embargo, la cuestión de fondo es que Venezuela tiene Presidente Constitucional, Edmundo González Urrutia, electo por más de dos tercios de votos el 28 de julio 2024, reconocido como presidente electo por las democracias del mundo, quien es hoy el elemento fundamental para terminar la ocupación que sufre Venezuela.

El mandato del pueblo venezolano, la ocupación territorial, la confesa vulneración de la paz y seguridad internacionales imponen que Edmundo González Urrutia asuma como Presidente Constitucional de Venezuela. No se trata de una cuestión de forma de dónde o cómo, es un asunto de fondo porque Maduro no representa a Venezuela y el gobierno constitucional encabezado por González-Urrutia/Machado tiene el mandato y el deber de recuperar la soberanía venezolana.

A González Urrutia como Presidente Constitucional de Venezuela le corresponde proceder de inmediato -desde cualquier lugar del mundo- a nombrar vicepresidenta o jefa de gobierno a María Corina Machado, designar gabinete de ministros, embajadores y todo el personal del sistema diplomático y consular y ordenar a los mandos militares actuales la inmediata aprehensión de los invasores de la soberanía venezolana.

El presidente electo puede hacer invocaciones que no han sido escuchadas, pero el Presidente Constitucional dará ordenes que generan desacato y gravísimas responsabilidades internas e internacionales a quienes pretendan seguir ocupando Venezuela con cargos y funciones usurpadas.

Las órdenes del Presidente Constitucional serán el certificado de ilegalidad e ilegitimidad de los ocupantes criminales, impedirán la suplantación de las representaciones diplomáticas y consulares en el mundo poniendo a los países receptores en la obligación de respetar sus obligaciones internacionales, y permitirán la distinción entre los militares/criminales y los que estén al servicio de su Patria y su pueblo.

Ante el caso de que las órdenes del Presidente Constitucional como Jefe de las Fuerzas Armadas no fueran acatadas, entonces como Jefe de Estado y Jefe de las Relaciones Internacionales, podrá pedir a las democracias de las Américas y del Mundo “la conformación de una Fuerza de Tarea Multinacional bajo el mando del Presidente Constitucional para cesar la ocupación y recuperar la soberanía de Venezuela”, instancia legítima de uso de la fuerza y que destroza la narrativa de agresión o invasión que prepara el socialismo del siglo 21 para mantener la ocupación.

Se le atribuye al general José Tadeo Monagas la famosa frase: “La constitución sirve para todo”, palabras lapidarias que continúan teniendo una enorme vigencia en la historia patria y sobre todo en estos difíciles días. Cierto que el general Monagas fue un héroe de la independencia. Sin embargo, ese “afán militarista” de gobernar al país en todos los tiempos y a troche y moche, dio como resultado lo que se llamó el “monagato”, período en el cual el hermano, hijos y hasta sobrinos tuvieron una figuración no tan ilustre en el panorama político nacional. Desde que asumió la presidencia en 1847, José Tadeo Monagas marcó una manera muy “sui generis” de conducir la administración pública, por lo que esta no estuvo exenta de revueltas, alzamientos, episodios deplorables y un sinfín de posiciones y conductas reñidas con el sosiego, la estabilidad y normalidad social, política y económica. En 1868, se jugó su última carta con la Revolución Azul, falleciendo el 18 de noviembre de ese mismo año.

Ricardo Ciliberto Bustillos

“La constitución sirve para todo”, máxima ha sido tomada muy en serio por la gran mayoría de los gobiernos posteriores. Antonio Guzmán Blanco y Juan Vicente Gómez, valga el ejemplo, pueden calificarse como los campeones de los cambios, las reformas y transgresiones constitucionales.
Obviamente, que nossumamos a aquellos que sostienen que no habrá repúblicas o fuertes democracias si estas no fundamentan su ejercicio en el respeto y aplicación de sus constituciones y -en consecuencia – en el sano y natural desenvolvimiento de sus más importantes instituciones.
En estos complejos momentos, la vulnerabilidad y sobre todo la condición precaria de nuestros poderes públicos, han sido constatadas y expuestas sin tapujo o disimulo. Todos los organismos, sin excepción alguna, han sufrido los embates del voluntarismo, del poco apego al orden jurídico, y mucho menos al sagrado deber de resguardar y respetar los derechos individuales.

Preocupa -sobre manera- que sigamos por este nefasto camino de la omisión, cuando no de la contravención constitucional. A estas alturas del siglo XXI, en un país como el nuestro, con una larga tradición democrática, parecía imposible (aun cuando los demonios de la autocracia anden sueltos) que estemos navegando en estas anticuadas y perversas aguas.

La historia, más allá de la opinión en contrario que algunos esgrimen, sí enseña. El quebrantamiento permanente de la legalidad no es una opción, así como rendirse o postrarse ante la adversidad de las circunstancias. Nuestro ilustre catedrático José Rodríguez Iturbe ha señalado acertadamente que hay un derecho humano que tiene que ver con la dignidad. Y ésta debe ser inviolable.

La historia, tarde o temprano, cobra sus alteraciones y mucho más los descarríos y yerros. La democracia, como más de una vez lo hemos asentado, no es una percepción, sino una convicción. Esto último, en algunos grupos o círculos que no vale la pena mencionar, no ha sido entendido, debidamente. Los espíritus antojadizos y autoritarios de Monagas, Guzmán Blanco, Gómez y algunos otros, siguen acechando. De eso no hay duda.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, expresó este domingo su respaldo a “la lucha por la libertad” en Venezuela, según informó la líder opositora María Corina Machado, quien sostuvo una conversación con el mandatario salvadoreño.

EFE

Acabo de hablar con el presidente Nayib Bukele, quien me transmitió su admiración y su apoyo a la lucha por la libertad del pueblo venezolano, así como su exigencia al respeto a la soberanía popular expresada el 28 de julio”, afirmó Machado en la red social X.

La también ex diputada venezolana hizo referencia al triunfo de Edmundo González Urrutia en las elecciones presidenciales celebradas en esa fecha.

Machado agradeció el “compromiso firme y solidario” del Gobierno salvadoreño con la democracia venezolana. Por su parte, Bukele compartió el mensaje de Machado en sus redes sociales, acompañado de las banderas de ambos países.

El Gobierno salvadoreño fue uno de los primeros en desconocer los resultados oficiales anunciados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, que declaró ganador al dictador Nicolás Maduro para un tercer mandato consecutivo. Bukele calificó el proceso electoral como un “fraude” y reafirmó que no restablecerá relaciones diplomáticas con Caracas mientras no se celebren “elecciones de verdad”.

La mayor coalición opositora venezolana, la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), así como González Urrutia y Machado, denunciaron que la toma de posesión de Maduro el viernes constituyó un “golpe de Estado”.

Maduro juró el cargo para un tercer período, en medio de un amplio rechazo internacional que incluyó a países como Estados Unidos, Perú, Paraguay y a la Unión Europea (UE), quienes desconocieron la legitimidad de su investidura.

González Urrutia declaró el viernes que se encuentra “muy cerca” de Venezuela, listo para un “ingreso seguro”, y acusó a Maduro de violar la Constitución y la voluntad popular expresada en los comicios del 28 de julio. Afirmó que el régimen venezolano “se autoproclama dictador” al mantenerse en el poder.

Respaldo de la Unión Europea

Machado también agradeció este domingo el “firme respaldo” que, aseguró, da la Unión Europea (UE) a los venezolanos en “estas horas de lucha” porque prevalezca “la verdad”.

En respuesta a un pronunciamiento de la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, María Corina Machado coincidió en que el régimen de Nicolás Maduro, quien juró el viernes como mandatario para un tercer sexenio consecutivo, “no tiene legitimidad alguna”.

Así lo asume el mundo democrático y así lo demostramos los venezolanos en las calles. ¡La verdad prevalecerá!”, agregó la ex diputada en la red social X.

Kallas, en un comunicado en nombre de los Veintisiete, dijo el viernes que la dictadura venezolana perdió “una oportunidad clave de respetar la voluntad del pueblo y asegurar una transición democrática transparente con garantías para todos”, y aseguró que Maduro “carece de la legitimidad de un presidente democráticamente elegido”.

Dado que las autoridades se han negado a publicar registros oficiales de las mesas electorales, los resultados anunciados permanecen sin verificar y no pueden ser reconocidos como representativos de la voluntad del pueblo”, continuó Kallas.

Además, la política estonia, en nombre de la UE, denunció que, desde el día de las elecciones, el régimen venezolana ha endurecido “la represión y el acoso contra la oposición, la sociedad civil y sus familias”, y que ha encarcelado a “las voces disidentes” y “obligado a sus propios ciudadanos a vivir con miedo o marchar al exilio”.

El mismo viernes, la Unión Europea sancionó a la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano, la chavista Caryslia Rodríguez, y a otros catorce funcionarios venezolanos, entre ellos militares, por considerar que han socavado la democracia y el Estado de derecho en el país caribeño.

En lo que la prensa policial calificaría de «confuso incidente”, durante la masiva protesta en contra del régimen de Nicolás Maduro este jueves (09.01.2025), la líder opositora María Corina Machado fue aparentemente detenida. Tras unas horas de incertidumbre para sus seguidores, la dirigente finalmente dio señales de vida a través de X (Twitter).

DW

Juan Pappier es subdirector para América de Human Rights Watch, ONG que ha investigado las violaciones a los derechos humanos en Venezuela. Pappier explica a DW que, según la información de la que ellos disponen, Machado «efectivamente fue detenida, al parecer por miembros de los colectivos. No tenemos documentado hasta ahora qué fue lo que ocurrió en los minutos en que estuvo privada de libertad”. Sobre el extraño video que la muestra diciendo que está bien, Pappier dice que están trabajando en investigar ese tema. «También estamos verificando las imágenes que la muestran a ella siendo trasladada en una moto”, dice en conversación con DW.

DW: En algún momento se especuló que había actuado el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN).

Juan Pappier: La información que tenemos es que fueron los colectivos, que son grupos de civiles armados que operan a las órdenes del Gobierno de Nicolás Maduro y que son desplegados normalmente para reprimir manifestaciones, y también para acosar e intimidar a personas, sobre todo en barrios humildes en Venezuela.

Tras las elecciones de julio ustedes reportaron un aumento de la represión. ¿De qué tipo de represión estamos hablando?

Lo que hemos documentado luego de las elecciones es que hubo 23 transeúntes o manifestantes muertos, en muchos casos responsabilidad de las fuerzas de seguridad de Maduro o de los colectivos. Asimismo, documentamos decenas de detenciones arbitrarias de personas que simplemente participaban en las protestas y, tras ser detenidas son incomunicadas, se les priva del derecho a elegir al abogado que los va a representar y son perseguidas penalmente por delitos amplios que conllevan unas penas amplias de prisión, como terrorismo o incitación al odio. Estamos hablando de una represión sistemática de los derechos humanos que ocurrió tras las elecciones y el fraude del 28 de julio.

En septiembre HRW también denunció numerosos abusos cometidos por el Gobierno de Venezuela a lo largo de los últimos años: asesinatos, torturas, etcétera. ¿Pueden estos abusos derivar en condenas en tribunales internacionales?

Lo que ha venido ocurriendo en Venezuela son violaciones masivas de los derechos humanos: detenciones arbitrarias, asesinatos de manifestantes, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, delitos de tortura. La Corte Penal Internacional investiga como crímenes de lesa humanidad todo esto. Hay una investigación pendiente en La Haya por estos delitos, y el fiscal está en la etapa en que tiene que empezar a atribuir responsabilidades individuales a jerarcas del régimen de Maduro y eventualmente liberar órdenes de captura en contra de ellos.

¿Hay alguna esperanza de que eso ocurra?

Yo creo que sí, se está avanzando. El fiscal (Karim) Khan ha demostrado que tiene la intención de ir en contra de quienes cometen crímenes internacionales y ha liberado órdenes de captura en contra de (Vladimir) Putin y de (Benjamin) Netanyahu. Yo creo que la fiscalía está trabajando e investigando. Es esperable que haya también órdenes de captura en contra de los responsables de las atrocidades que ocurren en Venezuela.

HRW ha pedido a los países de la región que reciban más refugiados. Al mismo tiempo, la ciudadanía muchas veces muestra cierto cansancio ante la oleada migratoria venezolana. ¿Cómo se equilibra esta difícil ecuación?

Hay una oleada en la región porque han salido en la última década 8 millones de venezolanos, y porque a nivel regional hemos pasado de ser una región con 7 millones de migrantes y refugiados a 15 millones. Es decir, el nivel del desafío migratorio ha cambiado de magnitud y eso hay que entenderlo. Ahora, la realidad es que mientras trabajamos todos para que haya una transición democrática en Venezuela, y parte de la respuesta de los países de la región tiene que ser seguir presionando para que los venezolanos tengan la democracia que merecen, al mismo tiempo tenemos que reconocer que los venezolanos probablemente van a seguir huyendo de su país, y que muchos de ellos huyen de persecución y de gravísimas violaciones a los derechos humanos, y por lo tanto tienen todo el derecho a buscar refugio.

En países cada vez más sobrecargados…

Lo que nosotros hemos pedido es que se trabaje para crear un mecanismo de distribución de las cargas y responsabilidades entre los países de la región, para que haya mayor coordinación entre los gobiernos y no sea que algunos adopten políticas restrictivas y otros no, y por lo tanto resulte inaceptable para algunos ciudadanos en América Latina la manera en que se ha distribuido la responsabilidad para enfrentar esta crisis.

¿Cómo ven en HRW el papel que ha jugado la OEA o los gobiernos grandes de la región, Brasil y México, para presionar a Caracas?

Yo creo que la enorme mayoría de los países de la región han sido muy claros y contundentes sobre lo que ha ocurrido en Venezuela y eso es destacable. Y creo que la iniciativa de Colombia, de Brasil y en menor medida de México de buscar un diálogo con Venezuela también es importante. A la vez, hay que tener una distribución de las tareas. Algunos países tienen que dedicarse a ser más vocales, más claros, más contundentes, y otros tienen que intentar promover vías de negociación para que pueda haber una salida democrática.

Ustedes pidieron no reconocer la victoria de Maduro. ¿Es un hecho que Maduro cometió fraude, se puede decir así fuerte y claro?

Los informes de las dos entidades internacionales que observaron las elecciones, el grupo de expertos de la ONU, y el Centro Carter, han sido muy claros. Los resultados que entregó el Consejo Nacional Electoral (CNE) no están sustentados en evidencia y las actas de la oposición, que tanto para el Centro Carter como para los expertos de la ONU son creíbles, reflejan un resultado muy distinto. Es decir, aquí tenemos indicaciones claras de que estaríamos ante un masivo fraude electoral.

A la luz de todo eso, teniendo en cuenta los informes que han evacuado ustedes sobre torturas, asesinatos, persecución de la oposición política y persecución de la prensa libre, ¿podemos hablar sin problemas de que en Venezuela hay una dictadura?

En Venezuela hay una dictadura. Allí se violan todos los elementos básicos de la democracia: la posibilidad de elecciones libres y justas, la posibilidad de tener pluralismo en los partidos políticos, las garantías de la libertad de expresión, de asociación… todos los elementos esenciales en una democracia hoy tristemente se violan en Venezuela y por eso nosotros decimos que estamos ante una dictadura.

Juan se presenta por seguridad bajo un nombre ficticio para hablar del infierno que pasó en una de las cárceles de Venezuela y en sus cuartos de tortura. Las llamados ‘camas de Adolfo’. Una historia que empezó después de las elecciones del 28 de julio y de la que se hizo eco la BBC. Y es el relato de un joven de 20 años que no se deja doblegar. Además, ha aportado documentación que avala la veracidad de su testimonio y coincide con las declaraciones de otros presos.

Por: Alexia Columba Jerez – ABC

La etiqueta de ‘terrorista’

Él fue una de las 1.800 personas que, según la ONG Foro Penal, detuvieron de forma arbitraria durante las protestas que se sucedieron después de que el Centro Nacional Electoral (CNE) anunciara a Nicolás Maduro como el ganador, sin aportar las actas electorales. Juan, si bien es un conocido opositor, ese día ni siquiera estaba protestando, sino que estaba en el extrarradio de las manifestaciones.

Lo tacharon de ‘terrorista’, al igual que a otros 2.229 encarcelados desde agosto, y varios hombres encapuchados se lo llevaron a una prisión del interior de Venezuela. Allí estuvo varias semanas, hasta que lo trasladaron a la cárcel de Tocorón. Popularmente conocida por haber sido en el pasado el centro de reclusión del Tren de Aragua. Era el oasis de este grupo criminal que podía gozar en sus dependencias de discoteca, banco, zoo e incluso un centro hípico. A unos 140 kilómetros al suroeste de Caracas, ahora esta prisión de alta seguridad ha cambiado su cara.

Un campo de concentración

Con la mirada siempre fija en el suelo, la bienvenida estuvo marcada por palizas y una rutina en espacios minúsculos. Juan llega a señalar que toda su experiencia recordaba estar más a un campo de concentración como los de Pinochet.

Lo llevaron a una celda de tres por tres metros, que compartía con otras cinco personas. Con ‘tumbas de cemento’ por camas que estaban amontonadas en tres literas. No había relojes, y tenían seis minutos de agua para todos. Los despertaban intermitentemente y podían servirles el desayuno a las 6 de la mañana o a las 12 del mediodía. Y el menú eran alimentos podridos o caducados. La rutina era el tedio o los golpes. Llegado un punto estaban tan desorientados que intentaron usar los rayos de luz para calcular la hora.

A los más rebeldes le tienen reservado distintas modalidades de martirio. Juan describe que estuvo en ‘el tigrito’ de Tocorón. «Es una celda muy oscura y mide un metro por un metro. Pasé muchísima hambre. Me da hambre de sólo recordarlo», cuenta al medio británico. También hay otra celda conocida como la ‘cama de Adolfo’, por la primera persona que fue asesinada allí.

Un cuarto oscuro y sin mucho oxígeno, semejante a una bóveda. El suplicio consiste en que te ponen a prueba metiéndote en ese cuarto hasta que no puedes respirar, desesperas, gritas por ayuda y terminas desmayándote. Juan describe que aguantó poco más de cinco minutos. «Mientras pensaba que me iba a morir», declara.

Perder el miedo

Sería el 11 de noviembre cuando Maduro ordenó revisar los casos de las detenciones poselectorales para revisar si se cometieron errores. Cinco días después, fueron excarcelados 225 personas, entre ellas estaba Juan. La experiencia más que amedrentarlo le hizo perder todo el miedo que le quedaba.

«Lo siento por mi mamá, mi familia y la gente que me quiere, que siempre me piden que me quede tranquilo, pero yo nunca dejaré de luchar por el futuro de Venezuela», afirma. Él, como otros ciudadanos, mantienen esa convicción, mientras se inicia una nueva fase que deja un futuro incierto para los venezolanos.

El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, juramentado ilegítimamente el pasado viernes para un tercer mandato consecutivo (2025-2031) ante un Parlamento controlado por el chavismo, anunció este sábado que el país se prepara junto con los regímenes Cuba y Nicaragua para “tomar las armas” si fuera necesario, con el objetivo de defender lo que calificó como “el derecho a la paz”.

Infobae

Durante la clausura del “Festival Mundial Internacional Antifascista”, convocado y organizado por el régimen, Maduro sentenció: “Venezuela se va preparando junto con Cuba, junto con Nicaragua, junto con nuestros hermanos mayores del mundo, para si algún día tenemos que tomar las armas para defender el derecho a la paz, el derecho a la soberanía y los derechos históricos de nuestra patria”.

En el evento, transmitido por el canal estatal VTV, Maduro vinculó esta declaración con la creación de una “gran alianza mundial” similar a la que, según afirmó, enfrentó al fascismo durante la Segunda Guerra Mundial.

“Que nadie se engañe que ese escenario pudiera presentarse otra vez. Ochenta años después, toco la campana de la humanidad”, sostuvo, en referencia a la victoria de la extinta Unión Soviética sobre la Alemania nazi.

Además, añadió que, “si se diera el caso”, el régimen estaría dispuesto a “enfrentarlo con las armas en la mano” como parte de una “lucha armada legítima”.

El mandatario autoproclamado enfatizó que cualquier conflicto dependerá de las acciones externas, al declarar: “Si es por las buenas, por las buenas avanzaremos. Y si es por las malas, por las malas también los venceremos, para que respeten a nuestro pueblo”.

La juramentación ilegítima de Maduro se produjo en medio de fuertes denuncias de fraude electoral por parte de la oposición liderada por el presidente electo, Edmundo González Urrutia.

La comunidad internacional, incluida la Unión Europea y Estados Unidos, rechazó el resultado electoral y no reconoce el gobierno de Maduro.

Un reconocido teólogo de la Liberación brasileño habló de Maduro: “Está más cerca de Judas que de Cristo”

El teólogo de la Liberación brasileño Leonardo Boff cuestionó este sábado la investidura de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, calificándola como “ilegítima” y acusándolo de estar “más cerca de Judas que de Cristo”.

A través de su cuenta en la red social X, el ex fraile franciscano expresó su rechazo al gobierno chavista y reflexionó: “Me cuesta imaginar lo que pasa por la cabeza de Maduro sabiendo que perdió las elecciones y se robó el poder cuyo portador es el pueblo. ¿Cómo puede vivir con la mentira y todavía dormir ‘de pie’?”. Además, sentenció: “Está más cerca de Judas que de Cristo. Pero no lo podrá soportar”.

Horas más tarde, Boff publicó otro mensaje en el que retomó las críticas hacia el régimen venezolano, citando al fallecido sociólogo belga François Houtard, experto en procesos sociales de América Latina.

Según recordó Boff, Houtard aseguraba que “Maduro sólo se sostiene gracias a la alta corrupción de los militares que reciben todos los favores del régimen. Podrido caerá y la caída será grande”.

Estas declaraciones refuerzan la postura crítica del teólogo respecto al chavismo, en medio de las denuncias de fraude electoral realizadas por la oposición venezolana, que no reconoce la reelección de Maduro.

Leonardo Boff, figura destacada de la Teología de la Liberación, ha sido un firme defensor de los Derechos Humanos y un crítico de las estructuras de poder que perpetúan la miseria y la marginación. Su respaldo a las reformas impulsadas por el papa Francisco en la Iglesia Católica lo ha vinculado estrechamente con el Vaticano en los últimos años.

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