Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Las madres de algunos de los adolescentes detenidos en Venezuela, en el contexto de la crisis poselectoral, denunciaron este domingo (20.10.2024) que a sus hijos les han violado sus derechos humanos y que sufren atropellos en prisión, al tiempo que exigieron su libertad inmediata.

DW

La organización no gubernamental Foro Penal, que lidera la defensa de las personas consideradas «presos políticos» en el país, publicó en X (antes Twitter) un video en el que una veintena de madres piden la libertad de sus hijos y reiteran que estos «no son terroristas», pese a que algunos han sido señalados por supuestamente haber incurrido en este y otros delitos.

«Le han violado todos sus derechos, no le permiten absolutamente nada (en la cárcel), ni ropa ni comida. Clamamos justicia, ellos no son terroristas, son inocentes, mi hijo es un estudiante», dijo Maite Landaeta, madre de un adolescente que fue arrestado el 29 de julio, un día después de las elecciones presidenciales, en las que Nicolás Maduro fue proclamado vencedor.

La mujer criticó que a los adolescentes detenidos en el estado Anzoátegui los hayan trasladado a una prisión en Miranda, cercano a Caracas, a unos 300 kilómetros de distancia de su lugar de origen. «Muchas no tenemos los recursos para llegar a nuestros hijos, para saber cómo están de salud (…), hablo en nombre de todas estas mujeres del estado Anzoátegui, queremos libertad para nuestros hijos», agregó.

Landaeta explicó que el 14 de octubre le permitieron visitar a su hijo -por espacio de 10 minutos- y que volvió días después, para hacerle llegar un tratamiento médico que necesitaba, pero las autoridades del penal, aseguró, le «negaron rotundamente el acceso del medicamento». Otras madres de los adolescentes -cuyo total de detenidos es de 68, según el Foro Penal- alertaron sobre los daños psicológicos causados a sus familiares durante el tiempo en prisión.

Luego de que la oposición mayoritaria denunciara fraude en las elecciones presidenciales, cuyo resultado oficial no es reconocido por numerosos países, se desató una oleada de detenciones en el país que se salda con 2.400 personas aprehendidas, algunas de ellas en protestas, según el Ejecutivo.

Se veía venir. Cada día que pasaba el déficit de electricidad crecía en Cuba y las horas de apagones se hacían más largas. Este viernes 18 de octubre se ha tocado fondo y cerca de las once de la mañana llegó el colapso del sistema energético tras la salida de servicio de la principal termoeléctrica del país. Las escuelas no abrieron para recibir a los estudiantes, las actividades culturales fueron canceladas y se suspendieron todos los servicios que no se consideran vitales. La vida cotidiana se ha detenido y el país ha entrado en una pausa de la que nadie sabe cuándo saldremos.

Por: Yoani Sánchez – DW

Durante los años 90, en la crisis conocida con el eufemismo de Período Especial, el discurso oficial advertía de la posibilidad de que la nación tocara fondo. A aquel abismo se le llamó Opción Cero y traería consigo la instalación de ollas colectivas para alimentarse en cada barrio, el fin del suministro eléctrico y la total renuncia al transporte público. Por las calles dejarían de rodar los vehículos y los aviones ya no surcarían por nuestros cielos. Afortunadamente aquel terrible escenario no llegó a suceder porque el régimen cubano, contra las cuerdas económicas y temiendo un estallido social, dolarizó el país, abrió la nación a la inversión extranjera, utilizó el éxodo de los balseros para soltar algo de la presión social acumulada y permitió por primera vez en décadas los negocios privados.

Han pasado tres décadas desde aquel oscuro momento de nuestra historia y este octubre el fantasma de la Opción Cero ha tocado de nuevo a nuestras puertas. El jueves en la noche, el primer ministro Manuel Marrero reconoció lo que ya no se podía seguir negando: «Hemos tenido que paralizar la economía para poder garantizar un mínimo de servicio eléctrico». A esa misma hora, en la céntrica calle 23 de El Vedado habanero, el edificio más alto de la Isla mostraba muchas de sus ventanas iluminadas. La también conocida como Torre K está destinada a ser un hotel de lujo y, como tal, goza de un suministro eléctrico estable y sin interrupciones. Alrededor del feo bloque de concreto, la mayoría de las manzanas estaban a oscuras mientras la monótona voz del funcionario aseguraba en la televisión que íbamos a resistir y a vencer también las actuales penurias.

La falta de inversión en el sector energético ha sido una de las causas que ha llevado a Cuba hasta este viernes sin luz. Mientras el dinero sigue fluyendo para construir alojamientos de cuatro y cinco estrellas de cara al turismo internacional, la renqueante industria energética apenas ha recibido reparaciones puntuales y mantenimientos superficiales. El resultado de la falta de previsión y de la ineficiencia gubernamental ha sido que las principales termoeléctricas del país sean montañas de hierros oxidados incapaces de satisfacer la demanda del sector residencial y mucho menos del entramado productivo.

Llegados a este quiebre, las autoridades parecen no comprender la gravedad de la situación y tratan de activar los gastados resortes del nacionalismo, culpando del problema al embargo de Estados Unidos. También llaman a ajustarse el cinturón y a ahorrar electricidad al interior de los hogares. Usan para estas convocatorias el manido vocabulario bélico de luchar contra las adversidades y de apelar a las «trincheras de ideas” para superar el momento. Nada parece servirles hasta ahora. Las calles y las redes sociales van repitiendo un clamor de un cambio radical en lo político y en lo económico que antes solo se decía en voz baja. La ira popular va creciendo y no parece haber un proyecto oficial, a corto ni mediano plazo, para hacer más llevadera la vida de la gente. Se viene encima una época difícil y oscura.

La expansión de la dictadura de Cuba implantando su sistema y operación en Venezuela, Bolivia, Nicaragua y por más de diez años en Ecuador, arrebató la democracia a esos pueblos con efectos devastadores en derechos humanos, libertad, destrucción del sistema productivo, pérdida de soberanía, deterioro de las condiciones de vida, aumento de la pobreza y la desigualdad, incremento de la inseguridad, prevalencia del crimen y la corrupción, y destrucción de las condiciones mínimas de subsistencia.

Por: Carlos Sánchez Berzain – Infobae

La realidad demuestra que el peor gobierno en democracia es mejor que cualquier dictadura. El respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, la sujeción al estado de derecho, la separación e independencia de poderes, la libertad de expresión y de prensa, la temporalidad en el ejercicio del poder con obligación de rendición de cuentas, como elementos de la democracia, marcan las diferencias fundamentales con las dictaduras del socialismo del siglo 21 que toman el gobierno para detentarlo indefinidamente, con terrorismo de Estado y mediante la comisión de todos los delitos posibles para mantenerse en la impunidad.

Sin control legal ni social, sin prensa libre, sin sistema de frenos y contrapesos en el ejercicio del poder, y sin fecha de entrega del poder, es imposible que un gobierno sea bueno. Las dictaduras, que en los primeros años de su gestión ofrecieron desarrollismo con obras públicas, regalos populistas en dinero o especie, ofertas de mejoramiento económico y social, han terminado liquidando la economía de los países y sumiendo a los pueblos en la miseria y la desesperanza. La realidad de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua lo prueban, así como las secuelas en Ecuador.

Los supuestos éxitos económicos de las dictaduras de Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y el Ecuador de Correa en sus primeros años, estuvieron basados en recursos dejados por los gobiernos democráticos anteriores, en el endeudamiento interno e internacional irresponsable, y en el despilfarro de recursos producidos -en momentos de aumento de precios internacionales- por industrias recibidas que terminaron por liquidar como la del azúcar en Cuba, del petróleo en Venezuela, del Gas en Bolivia. Luego, el entreguismo de soberanía y la devastación de recursos naturales que presenciamos hoy.

Sin libertad no hay posibilidad de éxito y lo que las dictaduras hacen y necesitan como elemento primordial es liquidar la libertad para concentrar el poder. Por eso, la dictadura está definida como el “régimen político que por la fuerza o violencia concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades fundamentales”.

El propósito de las dictaduras del socialismo del siglo 21 al privar de sus libertades fundamentales al ser humano, es forzarlo a depender del régimen. Las personas deben depender del gobierno hasta quedar completamente sometidas a él. Por eso concentran el empleo por medio del estatismo, controlan la libertad de tránsito con rígidos sistemas de identificación y seguimiento, subordinan los bienes y capacidades productivas, satanizan y destruyen la propiedad privada y la libre iniciativa, impiden cualquier posibilidad de emprendimiento, controlan la educación que sustituyen por adoctrinamiento, producen mano de obra que dependerá del régimen en un sistema prácticamente esclavista, controlan la provisión de alimentos y artículos de primera necesidad, y la libertad ha dejado de existir.

A quienes defienden espacios mínimos de libertad o resisten la dictadura los persiguen con acusaciones falsificadas usando el sistema judicializado de represión, los encarcelan, torturan, condenan y les destrozan la vida, sus familias y su patrimonio. Fuerzan exilios selectivos y masivos, a los líderes les aplican costosas campañas “asesinato de reputación” y los que insisten los asesinan por vía de accidentes, atentados por terceros, acciones del crimen o enfermedades muy oportunas.

Este es el sistema que lleva irremediable y rápidamente a la pobreza y a la miseria, que es la situación en la que las dictaduras quieren tener a sus pueblos. La dependencia total que logran con la miseria la manipulan con la narrativa de crear enemigos irreconciliables como el “imperialismo norteamericano”, el “capitalismo”, los “empresarios privados”, y otros de carácter local según convenga.

La miseria deliberadamente creada por el sistema de dictaduras del socialismo del siglo 21 será achacada por los dictadores y sus equipos de propaganda a poderes extranjeros o internamente a traidores a la revolución, mientras el dictador y su entorno enriquecen grosera y visiblemente por la corrupción, el narcotráfico y la gestión del crimen organizado.

La pobreza y la miseria parecen objetivos estratégicos de las dictaduras con los que logran la dependencia y el control total de las personas. Sus ciudadanos, forzados al exilio, terminan sosteniéndolas con remesas para mantener a sus familias, y las dictaduras/narcoestados exigirán ayuda internacional, mientras siempre tienen millonarios recursos para la conspiración contra los pueblos que las ayudan.

La líder venezolana María Corina Machado participó este domingo telemáticamente en el congreso del partido Voluntad Popular, organizado desde el exilio en Madrid, e hizo un llamamiento para que todas las formaciones de la coalición “dirijan sus fuerzas hacia el próximo 10 enero” porque “a Maduro lo vamos a sacar”.

La Patilla

“El 10 de enero es una fecha importante y tenemos que poner todas las fuerzas en esa dirección”, dijo Machado, en referencia al día marcado para que juramente como presidente de Venezuela el ganador de las pasadas elecciones del 28 de julio, que la oposición afirma fue Edmundo González Urrutia, a pesar de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) proclamó la supuesta victoria de Nicolás Maduro.

Machado aseguró que “Maduro está más aislado que nunca” y los venezolanos comprometidos con el cambio tienen que “avanzar, porque esto no tiene vuelta atrás y lo vamos a lograr. No sabemos cuándo, pero lo vamos a conseguir”.

Leopoldo López, líder de Voluntad Popular, respondió desde Madrid a Machado: “puedes contar con nosotros. Vendrán voces que querrán dividir, pero esas voces no llegarán a Voluntad Popular”.

López añadió que “no van a haber otras elecciones hasta que no se respete el mandato del 28 de julio”, en referencia a las votaciones regionales y municipales anunciadas por el presidente de Venezuela.

“Maduro quiere sepultar el 28 de julio, pero no a poder hacerlo, como tampoco va a poder sepultar el 10 de enero”, sentenció.

El candidato unitario, Edmundo González, mandó un mensaje grabado en el que subrayó que “estamos alineados para conseguir que la voluntad expresada en las elecciones sea respetada”.

María Corina Machado agregó que “el mundo sabe que Maduro es un torturador y un criminal” y “Venezuela está más unido que nunca”, porque la coalición logró “unir a izquierdas y derechas, ricos y pobres, los que están dentro y fuera de Venezuela” en la lucha contra la “dictadura”.

Sus palabras fueron escuchadas por los centenares de militantes de Voluntad Popular que se conectaron desde Venezuela, España, Colombia, Ecuador y otros 23 países.

“En los últimos meses la oposición la hemos tenido que hacer por teleconferencia, desde el exilio y desde la clandestinidad, pero no nos vamos resignar y pronto nos reuniremos en las calles de Venezuela”, lamentó López.

“Asumimos el compromiso del 10 de enero. Ahora es el momento de la lucha, dentro y fuera de Venezuela, y del compromiso internacional”, concluyó.

El miedo es una emoción poderosa, pero también es increíblemente humano. Es ese compañero que todos llevamos dentro, a veces silencioso, a veces ruidoso, y casi siempre incómodo. Sin embargo, vencer el miedo es una de las acciones más liberadoras que podemos emprender. Es como finalmente decirle a esa voz interna: “Gracias por tu preocupación, pero tengo esto bajo control”.

Desde los tiempos de la filosofía clásica, el miedo ha sido objeto de profunda reflexión. Platón nos hablaba de la caverna, donde los prisioneros vivían atemorizados por sombras, sin darse cuenta de que la verdadera realidad se encontraba fuera. Enfrentar el miedo es como salir de esa caverna y ver el mundo en su verdadera luz. Es darse cuenta de que las sombras que nos asustan son a menudo proyecciones de nuestros propios temores.

La psicología moderna nos ofrece herramientas prácticas para lidiar con el miedo. Una de las más efectivas es la terapia cognitivo-conductual, que nos enseña a desafiar nuestros pensamientos irracionales y a enfrentarlos gradualmente. Es como entrenar a nuestro cerebro para ser el héroe de su propia historia. Admitir que tenemos miedo es el primer paso, y hablar sobre ello con amigos o profesionales puede ser increíblemente liberador. Es como desinflar un globo que estaba a punto de estallar.

El humor también juega un papel crucial. ¿Cuántas veces no hemos temido algo que, con el tiempo, se vuelve ridículamente trivial? Piensa en esos miedos infantiles: el monstruo bajo la cama, el primer día de escuela, el examen de matemáticas. Hoy, nos reímos de esos temores. Aplicar el humor a nuestros miedos actuales puede tener un efecto similar. Nos ayuda a ver que, aunque el miedo parezca inmenso, a menudo es más manejable de lo que pensamos.

El filósofo Jean-Paul Sartre dijo: “La libertad es lo que haces con lo que se te ha hecho”. Esta cita nos recuerda que, aunque el miedo esté presente, somos libres de elegir cómo respondemos a él. Podemos quedarnos paralizados o podemos usarlo como un trampolín para crecer. Y aquí viene la parte divertida: cada desafío superado, cada temor enfrentado, nos fortalece. Nos convierte en una versión más valiente y auténtica de nosotros mismos.

Enfrentar el miedo también implica aceptar que el fracaso es una posibilidad. Y eso está bien. Thomas Edison falló miles de veces antes de inventar la bombilla. Cada fallo fue un paso hacia el éxito. El miedo al fracaso no debe detenernos; debe motivarnos a seguir intentando, aprendiendo y mejorando. Después de todo, nadie dijo que ser valiente significa no tener miedo. Ser valiente significa seguir adelante a pesar de él.

Finalmente, recuerda que no estás solo en esta lucha. Todos enfrentamos miedos en algún momento de nuestras vidas. Busca el apoyo de amigos, familiares o profesionales. La fuerza y el coraje también se encuentran en la comunidad, en la conexión con otros que comparten nuestros miedos y desafíos.

El miedo es una sombra que se desvanece cuando encendemos la luz de la verdad y el coraje. Atrévete a enfrentarlo, a mirarlo a los ojos y a decirle que no tiene poder sobre ti. Porque, al final del día, la libertad y el crecimiento se encuentran al otro lado del miedo. Y tú eres lo suficientemente fuerte para cruzar ese puente.

Así que, ¿qué dices? Vamos a enfrentar esos miedos juntos, con una sonrisa en el rostro y la verdad como nuestra guía.

Vamos por Mas…
@jgerbasi

Un nuevo escándalo relacionado a la vida personal de Evo Morales causa polémica en Bolivia. Se trata de la supuesta relación que mantuvo con una adolescente durante su gestión, a la que habría embarazado cuando ella tenía 15 años y él 57. La prueba de esta vinculación es una partida de nacimiento registrada el año 2018 en una localidad fronteriza con Argentina, a la que se suman fotografías del líder cocalero con la menor de edad y una bebé.

Infobae

A raíz de ese documento, Morales fue denunciado por trata de personas y estupro, junto a los padres de la víctima, quienes se habrían beneficiado con cargos políticos a cambio de entregar a su hija. La declaración del padre de la joven puede complicar la situación jurídica de Morales, porque en su testimonio ante la comisión de fiscales que investiga el caso confirmó que su hija fue madre a los 16 años producto de una relación con el entonces presidente.

Sin embargo, esta denuncia parece no ser importante para el líder cocalero fuera de las repercusiones políticas que pueda tener porque ni él ni sus abogados han dado explicaciones sobre el fondo de la denuncia ni han negado la comisión del delito.

El 10 de octubre fue convocado a declarar ante la Fiscalía, pero no se presentó y ahora corre el riesgo de ser aprehendido, según informó la fiscal que investiga el caso, quien indicó que lo que procede por su inasistencia es un mandamiento de captura. Ante esta posibilidad, las organizaciones sociales que lo respaldan iniciaron un bloqueo de caminos el lunes 14 de octubre en el departamento de Cochabamba y cortaron la conexión que une al oriente y al occidente del país, generando perjuicios principalmente para los transportistas, uno de los sectores más poderosos del país andino. Si bien los manifestantes tienen una larga lista de demandas, condicionan el diálogo con el Gobierno a que se levanten los procesos contra su líder político.

El ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, ha desafiado al ex presidente a hacerse una prueba de ADN para demostrar su inocencia en lugar de convulsionar al país. “Si él dice que no ha tenido relaciones con una niña de 15 años en el cargo que él ocupaba como presidente de Bolivia, con ese grado de superioridad, que lo demuestre, que demuestre que no tiene un hijo con esa niña”, manifestó Del Castillo y dijo que el pueblo boliviano tiene derecho a saber la verdad.

Pero esta no es la primera vez que se involucra al ex presidente con menores de edad. En 2016 se supo que mantuvo una relación con Gabriela Zapata, una mujer que en ese momento era gerente de una empresa china que se adjudicaba contratos millonarios del Estado y que había sido novia de Morales. Ambos lo admitieron.

De la relación habría nacido un hijo al que llamaron Ernesto Fidel que habría fallecido cuando era un bebé. En una conferencia de prensa, el entonces presidente admitió: “A Gabriela Zapata la conocí en 2005, era mi pareja. En 2007 tuvimos un bebé y lamentablemente, nuestra mala suerte, ha fallecido”. Cuando iniciaron la relación, Gabriela Zapata tenía 19 años y Morales 46. Sin embargo, semanas después, el oficialismo negó la existencia del hijo y dijeron que el certificado de nacimiento era falso y que el entonces presidente había sido engañado.

Años más tarde, cuando cayó el Gobierno y Morales se refugió en México y Argentina, se difundieron múltiples fotografías de situaciones cotidianas y varias capturas de WhatsApp entre el ex presidente y Noemí M., una joven que entonces tenía 20 años, pero según las conversaciones, su vinculación con el jefe del Movimiento Al Socialismo (MAS) comenzó cuando ella tenía 14. Adicionalmente a las pruebas gráficas, hay registros en video en los que se ve a la joven en una actividad pública en la que participó Morales el año 2020 en Ushuaia (Argentina). Entre ambos hay una diferencia de 41 años de edad.

Los hijos y los reconocimientos tardíos

El caso que está en la agenda pública se basa en una partida de nacimiento que registra que el ex presidente y su víctima son progenitores de una bebé nacida en el año 2016. De ser así, se trataría del cuarto hijo que tiene el ex jefe de Estado con cuatro mujeres diferentes.

Su hija mayor es Evaliz. Nació en 1994 de una relación que el cocalero tuvo con la dirigente política Francisca Alvarado. Evaliz fue reconocida oficialmente por Evo Morales en 2002, cuando se postuló por primera vez a la presidencia y después de que su ex pareja lo denunciara ante la Justicia por no pagarle una pensión familiar. Desde entonces, Evaliz se ha mostrado cercana a Morales y ha tenido un papel público moderado, participando en eventos oficiales junto a su padre.

El segundo hijo es Álvaro, que nació en 1995 y cuya madre es Marisol Peredo. Él fue reconocido por Evo Morales en 1997, cuando tenía 12 años y su padre ya era presidente de Bolivia. Álvaro Morales fue conocido públicamente cuando divulgó un video, el año 2009, en el que mostraba la precariedad en la que vivía y le pedía una casa y ayuda económica para atender la salud de su madre. “Yo le pido a mi papá que me ayude, nada más que eso. Una casa le pido, porque después, en toda mi vida, no le he pedido nada”, manifestaba entre lágrimas.

La vida de Álvaro ha sido más reservada en comparación con la de su hermana, aunque también ha sido visto en actos familiares y de apoyo a su padre. A pesar del reconocimiento de paternidad tardío, y la falta de atención que les dio en los primeros años de su vida, el lazo entre Morales y sus hijos parece haberse recompuesto, los tres mantienen una relación cercana y cordial.

El tercer hijo sería Ernesto Fidel, producto de su relación con Gabriela Zapata. Aunque este es un caso lleno de contradicciones. Según declaraciones del propio Evo Morales, el menor habría fallecido a los pocos meses de su nacimiento; el ex vicepresidente, Álvaro García Linera, confirmó en una entrevista televisiva que Morales conoció al bebé. Sin embargo, a los pocos días la versión oficial dio un giro: dijeron que el niño nunca existió, que el certificado de nacimiento era falso y que el entonces jefe de Estado había sido engañado.

Finalmente, si las investigaciones judiciales lo confirman, Morales tendría una hija más por la relación de estupro que mantuvo con una menor de edad llamada Cindy S.V. Según documentación de la Fiscalía, la joven dio a luz en el año 2016 a una niña a la que registraron como hija legítima de Evo Morales en un registro civil del sur del país. El padre de la víctima, investigado por complicidad y detenido preventivamente, confirmó que su hija fue madre a los 16 años y que el padre de la menor es el ex presidente. Sobre este caso, Morales no ha dado explicaciones y se ha limitado a decir: “no se metan con la familia”.

El uso de ciertos términos en política se ha vuelto una suerte de moneda de cambio en el discurso contemporáneo. «Apaciguamiento» es uno de esos términos, un concepto que carga con el peso de la historia, pero que, como tantas otras palabras, ha sido despojado de su contexto original para convertirse en un arma arrojadiza en el campo de batalla de las ideas. Cuando escuchamos «apaciguamiento» en debates actuales, no se refiere a lo que originalmente significaba, sino a una caricatura de su significado histórico, utilizada para desacreditar cualquier postura que no se incline hacia el maximalismo o la confrontación directa.

En la historia, a menudo, las decisiones se toman no solo por su lógica, sino por el contexto en el que se producen. Eric Hobsbawm, en su análisis sobre el apaciguamiento hacia Hitler, nos recuerda que, en la década de 1930, las potencias occidentales se movieron en un terreno de incertidumbre, buscando desesperadamente evitar otro conflicto que pudiera reventar la frágil paz que la Gran Depresión (1929-1933) había desmantelado. Esa búsqueda de estabilidad, sin embargo, resultó ser una ilusión peligrosa: «creó un clima de desesperación que llevó a las democracias a buscar cualquier forma de estabilidad, incluso a costa de ceder ante las agresiones totalitarias».

Las economías estaban tambaleándose y los líderes temían que cualquier chispa pudiera encender una conflagración. En este contexto, las políticas de apaciguamiento se presentaron como la opción más sensata, un intento de calmar las aguas antes de que una tormenta irrefrenable hiciera su aparición. Pero Hobsbawm señala que esta estrategia no solo fue ineficaz, sino que permitió al régimen nazi ganar fuerza y consolidar su poder.

Un elemento crucial que Hobsbawm destaca es la desconfianza hacia la Unión Soviética, un miedo casi paralizante al comunismo que llevó a las democracias a ver en Hitler un mal menor: «el temor al comunismo llevó a las potencias occidentales a ver en el fascismo un aliado potencial, priorizando el apaciguamiento de Hitler sobre la defensa de la democracia en Europa». Una decisión que, a la postre, se revela trágica: al debilitar la resistencia al nazismo, las potencias occidentales no solo ignoraron la creciente amenaza, sino que le dieron tiempo y espacio para expandirse.

Es fácil criticar desde la distancia, con el peso de la historia a nuestras espaldas. Pero el verdadero drama del apaciguamiento reside en la falta de liderazgo efectivo en Europa durante esos años. Los líderes no supieron o no quisieron enfrentar las agresiones de Hitler desde el principio, permitiendo que la estrategia del apaciguamiento se convirtiera en la norma. En lugar de buscar alianzas sólidas contra un enemigo común, optaron por una política de concesiones que, como sabemos hoy, solo sirvió para retrasar lo inevitable: la Segunda Guerra Mundial.

El apaciguamiento no fue solo un error de cálculo; fue un síntoma de una Europa que había perdido su brújula moral y política. Las decisiones tomadas en esos años no solo fueron un reflejo de la desesperación, sino también de una falta de visión que lastraría al continente en los años venideros. Hobsbawm nos advierte, con la claridad de un historiador que ha visto las sombras del pasado, que las lecciones de la historia son claras, aunque a menudo ignoradas: la inacción y el miedo pueden ser tan peligrosos como la guerra misma.

La ceguera ante el abismo: la inacción de las potencias europeas

La inacción europea frente al avance de Hitler es una crónica de complicidad pasiva. La década de los años treinta fue una época de espectros que rondaban Europa, siendo uno de los más inquietantes Adolf Hitler, cuya ambición desmesurada fue subestimada por las potencias. El ascenso del nazismo no fue solo consecuencia de la ferocidad ideológica de su líder, sino también de la pasividad de una Europa debilitada por la Gran Guerra y cegada por la falsa esperanza de evitar otro conflicto. Esta inacción, lejos de ser un error fortuito, fue una forma de complicidad que permitió a Hitler avanzar sin apenas resistencia, trastocando el destino de millones.

«El mayor error de los gobiernos europeos en los años treinta fue su creencia en la posibilidad de apaciguar a Hitler con concesiones sucesivas», señala el historiador Richard J. Evans en El Tercer Reich en el poder. La política de apaciguamiento, representada por el primer ministro británico Neville Chamberlain, no fue simplemente una estrategia mal calculada, sino la manifestación del profundo deseo de evitar otra guerra, incluso al precio de la integridad territorial y política de otros países. Hitler, consciente de este miedo, lo explotó al máximo.

El Tratado de Versalles, que supuestamente había clausurado «la guerra que pondría fin a todas las guerras», solo incubó el ascenso de Hitler. En lugar de encontrar resistencia decidida, las potencias europeas ofrecieron una inacción que, en retrospectiva, parece complicidad tácita. Este comportamiento, alimentado por el miedo, la ingenuidad o el cálculo erróneo, llevó al continente a la catástrofe. Como señala Eric Hobsbawm en La era de los extremos, «las democracias capitalistas estaban tan ocupadas conteniendo el desmoronamiento de su propio sistema económico que no vieron —o no quisieron ver— la expansión del fascismo».

Uno de los momentos más emblemáticos de esta inacción fue el Acuerdo de Múnich de 1938, en el que Chamberlain accedió a la anexión de los Sudetes por parte de Alemania, a cambio de la promesa de paz de Hitler. Chamberlain regresó a Londres proclamando haber asegurado «paz para nuestro tiempo». La realidad fue otra. Múnich no fue el clímax de una diplomacia acertada, sino el preludio del desastre. Winston Churchill, quien se opuso desde el principio a las concesiones a Hitler, lo resumió: «Os dieron a elegir entre la guerra y el deshonor. Elegisteis el deshonor, y tendréis la guerra”.

La amarga lección de los años treinta es que la inacción es una forma de acción, y en este caso, desastrosa. El miedo al conflicto, las tensiones económicas y la subestimación de Hitler crearon el ambiente perfecto para la expansión del nazismo. Europa pagó por su inacción con la guerra más devastadora de la historia moderna. La ceguera de las potencias europeas fue una traición no solo a sus pueblos, sino al futuro de la humanidad.

El historiador Michael Howard afirmaba que “la diplomacia de los años treinta no fue solo apaciguamiento, sino una rendición moral y estratégica que selló el destino de Europa”. Entre el miedo y la indecisión, las potencias europeas sellaron su destino al ignorar el rugido del fascismo. Europa cayó no solo por la fuerza de Hitler, sino también por la cobardía de quienes se negaron a enfrentarlo.

Neville Chamberlain, con su aire de comerciante amable y promesas de paz, se aferraba a la creencia de que las palabras podían domar a la bestia. En un rincón de su escritorio, las cartas se apilaban, y en cada una de ellas latía la fe de que podía negociar con Hitler, el hombre cuya sombra ya se proyectaba ominosa sobre el continente. El ambiente era denso con la desesperanza y la ilusión. En las salas de los parlamentos, los dirigentes se aferraban a la creencia de que la diplomacia podría ser la varita mágica capaz de domar a Hitler, un ser que ya se había mostrado como un leviatán de ambiciones. “Podemos controlar a este hombre”, decían entre murmullos, como si el simple acto de negociar pudiera borrar la naturaleza agresiva y expansionista de un régimen que estaba reescribiendo las reglas del juego europeo.

Los Acuerdos de Múnich: La Ilusión de la Diplomacia

En la memoria colectiva de Europa, los Acuerdos de Múnich de 1938 suelen ser recordados como un hito de la diplomacia. Un gran éxito, se decía. Las potencias europeas, encabezadas por Gran Bretaña y Francia, habían conseguido evitar un conflicto armado y, con ello, la posibilidad de una nueva guerra devastadora. Sin embargo, al desentrañar la realidad de aquellos días, la imagen se torna sombría. Múnich no fue más que un espejismo, un acto de impotencia disfrazado de triunfo diplomático, no más que una fotografía mal iluminada de un mundo que no quería ver la realidad que se cernía sobre él.

Al analizar los eventos que llevaron a los Acuerdos, uno se da cuenta de que el apaciguamiento, lejos de ser una estrategia sensata, resultó ser un error monumental. La ocupación de Checoslovaquia en marzo de 1939 fue la cruda revelación de esta falacia. Las concesiones hechas a Hitler no solo no lo contentaron, sino que, por el contrario, lo alentaron a avanzar. Al darse cuenta de que las potencias occidentales estaban dispuestas a ceder ante sus demandas, Hitler se sintió invencible, casi divino en su arrogancia. La historia, en este sentido, no es solo una sucesión de hechos, sino un relato sobre el fracaso de la previsión y la responsabilidad política.

Lo trágico de Múnich es que quienes lo negociaron estaban atrapados en un contexto de miedo y desesperación. La memoria de la Primera Guerra Mundial pesaba sobre sus decisiones. El deseo de evitar otro conflicto a toda costa les llevó a cerrar los ojos ante la naturaleza realmente agresiva del régimen nazi. En lugar de construir una estrategia colectiva para contener el fascismo, se optó por una estrategia de evasión, alimentando así al monstruo que se pretendía contener.

Es fácil criticar desde el presente, pero el verdadero desafío radica en entender cómo la política puede ceder ante el miedo. Los líderes europeos, acorralados por la ansiedad de sus pueblos, prefirieron el consuelo de las palabras amables a la dura realidad de la confrontación. Al final, el apaciguamiento se convirtió en un sinónimo de fracaso, no solo moral, sino también estratégico.

Así, los Acuerdos de Múnich se convierten en un punto de inflexión en la historia europea. En vez de consolidar la paz, sentaron las bases para la guerra. La ocupación de Checoslovaquia, un golpe brutal, mostró que la diplomacia basada en el miedo es, en última instancia, una ilusión. Nos recuerda que, en ocasiones, enfrentar la verdad es la única manera de evitar el desastre. La lección de Múnich, aunque dolorosa, es clara: la paz no se puede construir sobre concesiones a la tiranía.

El Grito en el Desierto: Churchill y la Resistencia ante el Apaciguamiento

La complacencia se convertía en el nuevo pan cotidiano. Mientras tanto, en el fragor de la Cámara de los Comunes, Winston Churchill alzaba su voz, que resonaba como un clarín en medio de la niebla, resonaban como un canto solitario en medio de una multitud ensordecida por la esperanza de que la guerra pudiera ser evitada a cualquier costo. Su advertencia, como un grito en el desierto, denunciaba los peligros de un apaciguamiento que, en su lógica más perversa, parecía un regalo para el tirano. “Hitler es un hombre peligroso”, clamaba, y su llamado a la acción reverberaba en las paredes de un Parlamento sordo, ocupado en desmenuzar ilusiones. Pero el apaciguamiento, en su esencia más sombría, no era más que un error estratégico, un juego de naipes donde el futuro de millones se apostaba sin consideración.

El tiempo avanzaba, y la ocupación de Checoslovaquia se convirtió en un siniestro espectáculo, una prueba irrefutable de que el apaciguamiento había alimentado al monstruo. En las calles, el miedo se mezclaba con la incredulidad; la ironía de la historia se manifestaba en la figura de Churchill, según Ian Kershaw, en una entrevista para la revista Nueva Sociedad, asegura que Churchill «tuvo la suerte de ser la persona adecuada en el lugar correcto y en el momento justo. Por supuesto, también fue una suerte que Reino Unido y Europa lo tuvieran allí, porque en ese contexto pudo desplegar todo su carácter.» Fue la persona adecuada para erguirse como el último baluarte de una resistencia que parecía desvanecerse.

Su papel durante la guerra fue trascendental, especialmente en las fases iniciales, cuando la situación parecía más desalentadora. En 1940, tras ser nombrado primer ministro, Reino Unido se encontraba al borde del abismo, derrotado en las costas francesas y enfrentándose a la amenaza inminente de los alemanes. Fue en ese contexto caótico que Churchill, con una determinación casi sobrehumana, organizó la evacuación de más de 330.000 soldados británicos, franceses y belgas a través del Canal de la Mancha. Relata Kershaw: «La evacuación de Dunkerque era, en realidad, parte de una derrota, pero Churchill logró transformarla en un gran triunfo nacional.» Se convirtió bajo su liderazgo en un relato de resistencia y valentía. Churchill logró transformar lo que podría haber sido un desastre en un gran triunfo nacional, reinventando la narrativa en torno a la guerra. En ese marco, su figura emergió con una fuerza indiscutible, un símbolo de la lucha y la perseverancia de un pueblo que se negaba a rendirse.

La Iluminación de la Determinación: Reflexiones sobre el Apaciguamiento en la Europa de 1939

La historia, en su inexorable avance, se manifiesta como un eco de decisiones pasadas, y en el caso de Europa antes de la Segunda Guerra Mundial, ese eco resuena con contundencia. Las potencias europeas fracasaron en unirse frente a la amenaza alemana. Esta falta de respuesta ante la violación de tratados revela no solo una debilidad estratégica, sino también una traición no escrita. La inacción ante la agresión de Hitler no fue solo un error político, sino una contribución directa a la guerra inevitable.

Tim Bouverie, en Apaciguar a Hitler: Chamberlain, Churchill y el camino a la guerra, destaca que «a medida que se intensificaba la agresión, el clamor por una respuesta firme creció». Este ruego por una respuesta decidida se hacía cada vez más urgente, pero fue ahogado por la esperanza de evitar el conflicto a través de la diplomacia, lo que alentó a Hitler en su expansión. Esta mentalidad de complacencia resultaría fatal.

El legado del apaciguamiento es sombrío y nos recuerda que la determinación es la única antorcha capaz de iluminar tiempos oscuros. La historia enseña que la pasividad ante el mal trae consecuencias devastadoras. Europa, atrapada en un juego de espejos, parecía olvidar que las sombras se disipan solo con la acción. La inacción, lejos de ser un vacío, es una elección con profundas repercusiones.

Hoy, al reflexionar sobre esos momentos decisivos, podemos aprender la importancia de la valentía y la resolución. La historia nos invita a no repetir los mismos errores. El apaciguamiento de las potencias europeas ante la amenaza nazi fue una advertencia sobre las peligrosas consecuencias de la inacción. En los momentos críticos, la valentía puede transformar la oscuridad en luz, y la lucha contra el mal debe ser una prioridad.

El apaciguamiento no fue solo una política diplomática, sino una negación desesperada del abismo que parecía abrirse bajo Europa. Sin embargo, el pacifismo no era la única razón detrás de su aceptación. La Gran Depresión, desatada por el colapso de Wall Street en 1929, había dejado a las economías europeas en ruinas. El desempleo, la inflación y el malestar social se extendían por el continente. Ante esta situación, prepararse para una guerra que podría devastar aún más las economías nacionales era impensable. Los gobiernos de Gran Bretaña y Francia, conscientes de la fragilidad de sus economías, vieron en el apaciguamiento no solo una oportunidad de evitar la guerra, sino una necesidad pragmática.

La prensa jugó un papel crucial. En Gran Bretaña, periódicos como The Times o The Daily Mail defendieron a Chamberlain y su política, presentando a Hitler como un líder con el que se podía negociar. En Francia, los diarios abogaban por evitar otro conflicto, conscientes del trauma de la Gran Guerra. Sin embargo, sectores de la izquierda y algunos intelectuales, como Winston Churchill, denunciaban la política de apaciguamiento, advirtiendo que Hitler no se detendría con concesiones.

A medida que avanzaba la década, el comunismo soviético se convirtió en un nuevo factor en el cálculo estratégico de los gobiernos. Para muchos conservadores británicos, el miedo al comunismo era mayor que el temor a Hitler. En este contexto, un Hitler fuerte podía parecer un mal menor frente a la expansión comunista.

El apaciguamiento fue un error, pero también el resultado de un contexto histórico y social complejo. Lo que hoy parece obvio —que Hitler no podía ser apaciguado— fue visto en su momento como la única salida racional. Como en tantas tragedias históricas, la claridad llegó demasiado tarde.

El abuso del término «apaciguamiento»: el uso de la historia como arma política

El término «apaciguamiento» ha sido apropiado por sectores extremistas de la política contemporánea para denostar posiciones moderadas y propuestas de diálogo. En un mundo polarizado, donde los discursos más estridentes prevalecen, este término se ha convertido en una herramienta retórica para etiquetar cualquier enfoque de compromiso como una traición. Sin embargo, este uso descontextualizado no solo es injusto, sino también peligroso.

Es injusto porque compara situaciones históricamente disímiles. En la época de Chamberlain y Hitler, las dictaduras expansionistas y los totalitarismos constituían amenazas claras a la estabilidad mundial. Hoy, aunque persisten conflictos graves, el contexto geopolítico es más diverso y complejo, lo que invalida la equiparación automática con el pasado. Utilizar el «apaciguamiento» para descalificar la negociación trivializa tanto las circunstancias históricas como los desafíos actuales, ignorando las diferencias cruciales entre ambos momentos.

Además, es peligroso porque anula el espacio para el diálogo y el entendimiento. En muchas ocasiones, la confrontación directa no es la única vía para resolver problemas políticos, los cuales requieren pactos, concesiones y tiempo. El discurso actual del «apaciguamiento» se niega a aceptar esta realidad, promoviendo una lógica de todo o nada que excluye la negociación y refuerza la polarización.

Este abuso del término no es nuevo; la historia ha sido siempre una fuente de legitimación para el presente. Sin embargo, la manipulación del concepto de «apaciguamiento» para descalificar adversarios políticos adquiere un carácter especialmente pernicioso. No se trata únicamente de tergiversar el pasado, sino de utilizarlo deliberadamente para desautorizar cualquier esfuerzo por evitar el conflicto, distorsionando el sentido del diálogo y la negociación como señales de debilidad.

Detrás de este uso abusivo del término está la convicción de que solo el enfrentamiento puede resolver los problemas políticos, presentando el diálogo como un síntoma de falta de carácter. El «apaciguamiento» se convierte así en un arma para desprestigiar la política del compromiso, atrapando a los moderados en una dicotomía entre la confrontación o la acusación de cobardía.

La política, sin embargo, es el arte de lo posible, y muchas veces esto implica negociar y ceder. Rechazar el diálogo en favor de una confrontación constante es distorsionar este arte. Por eso es fundamental reivindicar el valor del compromiso y la moderación. Aunque no siempre son soluciones perfectas, en muchas ocasiones son las únicas viables.

El uso contemporáneo del término «apaciguamiento» es una simplificación dañina que obstruye el diálogo en un mundo que necesita urgentemente soluciones negociadas. El verdadero reto está en encontrar el equilibrio entre firmeza y flexibilidad, sin caer en la trampa de las etiquetas que empujan a la política hacia una visión maniquea y destructiva de la realidad.

La historia debe ser una guía para entender el presente, no un arma para simplificarlo o deformarlo.

José Luis Farías

En una era donde las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el mundo, el reconocido cardiólogo Valentín Fuster desafía a la medicina tradicional con una propuesta radical: cambiar el enfoque desde el tratamiento de la enfermedad avanzada hacia la prevención temprana.

Por: Opy Morales – Infobae

Durante su conferencia en el Pre Congreso del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) 2024, Fuster expuso cómo los factores de riesgo cardiovascular, si se identifican y gestionan desde etapas tempranas, pueden evitar que las patologías progresen a estadios irreversibles. Más aún, subrayó que el daño a las arterias comienza silenciosamente mucho antes de que los síntomas se manifiesten, haciendo crucial intervenir de manera anticipada.

Pero, ¿cuáles son estos factores y cómo afectan al corazón?

A continuación, las advertencias del prestigioso cardiólogo español y las recomendaciones basadas en su investigación. Desde la hipertensión hasta la mala alimentación, cada uno de estos factores actúa como una amenaza silenciosa que podemos aprender a controlar para salvaguardar nuestra salud.

Hipertensión arterial

La presión arterial alta, o hipertensión, es uno de los principales factores de riesgo para las enfermedades del corazón. El destacado investigador cardiovascular explica que su impacto es mayor en personas jóvenes que en adultos mayores. Por ejemplo, un individuo de 35 años con hipertensión verá un daño arterial más rápido y grave que alguien de 60 años. Este daño progresivo a las arterias puede llevar al desarrollo temprano de enfermedades subclínicas, aquellas que no presentan síntomas evidentes hasta que se agravan.

La recomendación de Fuster es que la hipertensión sea detectada y tratada lo antes posible, ya que puede afectar la circulación y aumentar el riesgo de eventos como infartos y accidentes cerebrovasculares.

Colesterol elevado

El colesterol alto, en especial el LDL (colesterol “malo”), es otro factor de riesgo crítico. A medida que los niveles de LDL aumentan, se deposita en las paredes de las arterias, formando placas que pueden bloquear el flujo sanguíneo. El experto en enfermedades cardiovasculares explicó que este proceso comienza a edades tempranas y que incluso niveles “moderados” de LDL pueden ser perjudiciales. De hecho, estudios recientes muestran que para evitar daños subclínicos en las arterias, los niveles de LDL deben ser inferiores a 70 mg/dl.

Para reducir el riesgo, es clave adoptar una dieta equilibrada, rica en alimentos que ayuden a mantener el colesterol bajo control, y recurrir a tratamientos médicos si es necesario.

Obesidad

La obesidad se relaciona directamente con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Fuster indicó que el exceso de peso, especialmente la grasa abdominal, puede afectar el funcionamiento de las arterias y aumentar la resistencia vascular. Este exceso de grasa contribuye al desarrollo de otros factores de riesgo como la hipertensión y la diabetes, creando un efecto en cadena que daña la salud cardiovascular. Controlar el peso mediante una combinación de ejercicio regular y una dieta saludable es fundamental para reducir este riesgo.

Diabetes

La diabetes es una de las condiciones crónicas más peligrosas para la salud del corazón. Según el referente mundial en cardiología, el azúcar elevado en la sangre daña las paredes arteriales, lo que provoca inflamación y acumulación de placas. Sin embargo, Fuster advirtió que el problema comienza mucho antes de que se diagnostique la diabetes: la resistencia a la insulina (una fase previa) ya está asociada con el inicio del daño arterial, mucho antes de que los niveles de glucosa en sangre lleguen a valores de riesgo.

Por tanto, es esencial vigilar los niveles de azúcar en sangre y tomar medidas preventivas en caso de prediabetes para evitar el daño a largo plazo.

Fumar

El tabaco es uno de los principales enemigos de la salud cardiovascular. Fumar daña las paredes de los vasos sanguíneos, acelera la formación de placas de colesterol y aumenta significativamente el riesgo de infarto de miocardio. Fuster destacó que dejar de fumar puede reducir rápidamente el riesgo de sufrir enfermedades del corazón, incluso en personas que han fumado durante años.

Abandonar este hábito es una de las formas más efectivas de proteger la salud cardiovascular y mejorar la calidad de vida.

Sedentarismo

La falta de actividad física contribuye al desarrollo de múltiples factores de riesgo cardiovascular, incluyendo la obesidad, la hipertensión y el colesterol alto. Fuster enfatizó la importancia de incorporar actividad física regular, que ayuda a mantener el corazón y las arterias en buen estado.

Los expertos recomiendan al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana para mejorar la circulación, reducir el colesterol y mantener el peso bajo control.

Mala alimentación

Una dieta inadecuada, rica en grasas saturadas, azúcares y alimentos ultraprocesados, es otro factor clave en el desarrollo de la enfermedad cardiovascular. Según Fuster, una alimentación equilibrada no solo ayuda a controlar el peso, sino que también influye en la presión arterial, los niveles de colesterol y el riesgo de desarrollar diabetes.

Optar por alimentos frescos y naturales, como frutas, verduras y granos integrales, es fundamental para reducir estos riesgos.

Problemas de sueño

El sueño insuficiente o de mala calidad está emergiendo como un factor de riesgo importante en la salud cardiovascular. Fuster destacó que dormir menos de las horas recomendadas o tener un descanso interrumpido afecta la capacidad del cuerpo para regenerarse, lo que incrementa la presión arterial, los niveles de estrés y la predisposición a la obesidad. Estos factores, a su vez, contribuyen al desarrollo de enfermedades cardiovasculares como la hipertensión y la arterioesclerosis.

Además, el prominente científico en salud cardiovascular mencionó que el sueño inadecuado está vinculado a la inflamación crónica en el cuerpo, que puede acelerar el daño a las arterias y empeorar otros factores de riesgo, como el colesterol alto. Dormir bien no es solo una cuestión de sentirse descansado, es una cuestión de salud cardiovascular.

Los expertos recomiendan un mínimo de 7-8 horas de sueño ininterrumpido por noche para reducir estos riesgos y mejorar la salud en general. Fuster enfatizó la necesidad de priorizar el descanso como parte de un enfoque preventivo integral para el corazón.

A lo largo de su conferencia, el Dr. Fuster hizo un llamado urgente a la prevención desde una perspectiva clara y directa. La hipertensión en una persona joven tiene un impacto mucho mayor en las arterias que en un adulto mayor, subrayando la importancia de controlar este y otros factores de riesgo desde edades tempranas.

Además, insistió en que dejar de fumar es una de las decisiones más importantes que se pueden tomar para proteger la salud del corazón. Abandonar el cigarrillo reduce rápidamente el riesgo cardiovascular, incluso en personas que han fumado durante años.

Su mensaje fue contundente: no podemos esperar a que los síntomas aparezcan. La prevención no es solo cuestión de tecnología avanzada, sino de decisiones personales y educación en salud desde la infancia, para que, no lleguemos demasiado tarde a la batalla contra la enfermedad cardiovascular.

Tecnologías avanzadas de imagen para la detección temprana

El Dr. Valentín Fuster destacó que uno de los avances más importantes en la medicina cardiovascular moderna es el uso de tecnologías avanzadas de imagen para detectar enfermedades en sus fases subclínicas, es decir, antes de que los síntomas se manifiesten. Herramientas como el ultrasonido tridimensional, la resonancia magnética y la tomografía por emisión de positrones (PET) permiten visualizar de manera precisa las arterias del cuerpo y medir el daño incluso en etapas tempranas. Según Fuster, estas tecnologías se están volviendo cada vez más accesibles y, en un futuro cercano, podrían ser tan simples como escanear las arterias desde un teléfono móvil para obtener información precisa sobre el estado de salud cardiovascular.

Estas herramientas permiten a los médicos detectar placas de colesterol, la presencia de calcificación arterial y signos de inflamación, mucho antes de que el paciente sufra un evento como un infarto. El futuro de la cardiología está en la prevención y la detección temprana, no en esperar a que la enfermedad se manifieste.

Microcirculación y su impacto en la salud cardiovascular

Fuster destacó un aspecto relativamente nuevo en la cardiología: la microcirculación, o el flujo sanguíneo a través de los vasos más pequeños, como los capilares. Si bien la medicina cardiovascular se ha centrado históricamente en las grandes arterias (como las coronarias), ahora se sabe que la microcirculación también juega un papel fundamental en la salud del corazón y otros órganos, incluyendo el cerebro.

La resistencia en la microcirculación puede afectar gravemente la capacidad del corazón para funcionar correctamente, a pesar de que los estudios de las arterias grandes puedan parecer normales. Fuster advirtió que condiciones como la diabetes, la hipertensión y el colesterol elevado afectan no solo las grandes arterias, sino también los pequeños vasos sanguíneos, agravando la enfermedad de forma silenciosa.

Esto tiene implicaciones no solo para las enfermedades cardíacas, sino también para condiciones como el Alzheimer, donde la afectación de la microcirculación cerebral puede acelerar la degeneración cognitiva.

El estudio PESA y los hallazgos sobre la enfermedad subclínica

Uno de los proyectos clave que Fuster presentó es el estudio PESA (Progression of Early Subclinical Atherosclerosis), que sigue a más de 4.000 individuos sin síntomas aparentes de enfermedad cardíaca para detectar signos tempranos de arterioesclerosis. Los hallazgos son sorprendentes: muchos de estos participantes, aún sin síntomas, ya presentaban signos de enfermedad en sus arterias a los 30 años.

Fuster explicó que esta “enfermedad subclínica” se localiza con mayor frecuencia en las arterias de las piernas, donde los vasos son más grandes y permiten que las placas se formen sin que haya síntomas evidentes. El estudio mostró que en un 33% de los individuos, la enfermedad subclínica progresa en seis años. Este avance silencioso resalta la importancia de la detección temprana y la intervención antes de que la enfermedad cardiovascular se manifieste de manera irreversible.

Educación en salud desde la infancia

Un tema recurrente en las charlas de Fuster es la educación en salud. Para él, la verdadera prevención de las enfermedades cardiovasculares comienza en la infancia. “Lo que los niños aprenden entre los 3 y 10 años sobre la salud queda para toda la vida”, afirmó. Fuster ha liderado varias iniciativas, incluyendo colaboraciones con Barrio Sésamo, para educar a los niños sobre hábitos saludables, desde la alimentación adecuada hasta la actividad física.

El proyecto piloto que lanzó en Colombia enseñó a más de 1.000 niños sobre la importancia de cuidar su cuerpo, comer de manera saludable y hacer ejercicio regularmente. Fuster destacó que las intervenciones educativas sostenidas tienen un impacto significativo en la salud a largo plazo. Sin embargo, subrayó la necesidad de que este tipo de educación esté respaldada por programas escolares formales y sea continua a lo largo de los años.

Relación entre la salud cardiovascular y la salud cerebral

Uno de los puntos más fascinantes de la charla fue la conexión que Fuster trazó entre la salud del corazón y el cerebro. Los mismos factores de riesgo que afectan las arterias coronarias, como la hipertensión, el colesterol elevado y la diabetes, también tienen un impacto en la microcirculación cerebral. Estudios recientes muestran que el daño a los vasos sanguíneos pequeños en el cerebro puede contribuir al deterioro cognitivo y a la aparición de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

El experto explicó que los mecanismos que conducen a un infarto de miocardio son muy similares a los que provocan el deterioro cerebral. La buena noticia es que la prevención de estas enfermedades es también similar: controlar los factores de riesgo desde edades tempranas puede proteger tanto el corazón como el cerebro a lo largo de la vida.

Tendencias futuras: simplificación y accesibilidad en prevención cardiovascular

Mirando hacia el futuro, el reconocido médico anticipa que la cardiología se hará cada vez más accesible y simple. Las tecnologías avanzadas de imagen, junto con la inteligencia artificial, están allanando el camino para que la detección de enfermedades cardiovasculares sea más económica y esté al alcance de la mayor parte de la población.

En lugares con recursos limitados, como ciertas regiones de América Latina, Fuster está liderando proyectos que usan ultrasonido portátil para medir el estado de las arterias sin necesidad de análisis de sangre ni equipamiento complejo. Estas tecnologías simplificadas permiten que más personas accedan a diagnósticos tempranos y prevengan complicaciones futuras.

La creciente mortalidad cardiovascular y el papel de la educación

A pesar de los avances tecnológicos y las mejoras en los tratamientos, Fuster alertó sobre un problema preocupante: la mortalidad cardiovascular está en aumento. Según él, este fenómeno no se debe a la falta de innovación médica, sino a la falta de educación y concienciación.

Fuster reiteró que la verdadera prevención está en tomar decisiones personales basadas en el conocimiento de la salud. Insistió en que la solución está en una combinación de tecnología avanzada y educación desde la infancia, para que las futuras generaciones entiendan la importancia de cuidar su salud desde temprana edad y puedan tomar decisiones informadas.

El Dr. Valentín Fuster, una de las figuras más influyentes en cardiología, enfatizó en su charla que la prevención es la clave para frenar el avance de las enfermedades cardiovasculares. Su mensaje fue claro: el daño en el corazón y las arterias comienza mucho antes de que aparezcan los síntomas, y la única manera de evitar complicaciones graves es actuar temprano. Controlar los factores de riesgo, como la hipertensión y el colesterol, junto con la educación desde la infancia, es fundamental.

La prevención está al alcance de todos y debe ser una prioridad en nuestra vida cotidiana.

Tras pasar una segunda noche de apagón casi total, Cuba se prepara este domingo en una carrera contrarreloj para el inminente impacto del huracán Oscar en el este de la isla.

AFP

El fenómeno se mueve por el Caribe en dirección oeste-suroeste y se desplaza a unos 19 km/h, con vientos de hasta 130 km/h. A las 12 GMT se ubicaba a unos 185 km de Guantánamo, según el último reporte del estadounidense Centro Nacional de Huracanes (NHC).

El alerta de huracanes sigue vigente para el sureste de las Bahamas y la costa norte de las provincias cubanas de Holguín y Guantánamo, en el este.

Oscar llega a una Cuba en plena crisis energética, y que pasó su segunda noche sin luz debido a una avería el viernes en la principal central termoeléctrica que provocó la caída de la red.

El dictador Miguel Díaz Canel dijo el sábado por la noche en la red X que “ya se trabaja arduamente para la protección del pueblo y los recursos económicos, ante la inminencia del huracán Oscar”.

”Igualmente se atiende la situación energética” de la isla, añadió.

Sin embargo, este domingo más de la mitad del país permanecía sin servicio eléctrico.

El país se quedó sin luz a partir de la 11 (15 GMT) del viernes, tras la salida imprevista de operaciones de la central termoeléctrica Antonio Guiteras, la principal de la isla y ubicada en Matanzas (occidente).

Dificultad tras dificultad

”Este apagón les complica muchísimo la vida a los cubanos. La situación es bien difícil, pero yo intento mantener la calma, porque ya es demasiado estrés en este país”, declaró a la agencia AFP Yaima Valladares, una bailarina de 28 años.

La ama de casa Isabel Rodríguez, de 72, por su parte, se quejó de no poder dormir. “Cómo no se nos va a enredar la vida, si no tenemos nada, ni los motores del agua pueden ponerse”, dijo.

Solo hoteles, hospitales y algunas casas particulares que cuentan con pequeñas plantas propias de generación tenían electricidad.

”La gente está un poco alterada por tanto tiempo sin corriente y sabrá Dios cuándo la irán a poner”, señaló Rafael Carrillo, un mecánico de 41 años, que dijo que llevaba caminando casi cinco kilómetros por falta de transporte.

”Te pasas cuatro o cinco horas esperando la guagua (autobús) y cuando pasa, pasa repleta y no para”, dice con cansancio ante la casi nula circulación de transporte público.

El jueves, el dictador Díaz-Canel dijo que la crisis obedece a la dificultad para comprar el combustible que necesita el sistema eléctrico, debido al embargo que Washington aplica contra la isla desde 1962. Ese mismo día, el régimen anunció la paralización de labores estatales para enfrentar la crisis que en las últimas semanas ha dejado a la población de varias provincias hasta 20 horas sin luz en un día.

Los cubanos sufren desde hace tres meses prolongados apagones, con un déficit de hasta el 30% en la cobertura nacional. El jueves, un día antes del apagón total, llegó al 50%.

Sistema precario

En la isla, la electricidad se genera a través de ocho desgastadas termoeléctricas dependientes de carburante, que en algunos casos presentan averías o se encuentran en mantenimiento, así como de varias plantas flotantes -que el gobierno renta a empresas turcas- y grupos electrógenos.

En su mayoría, esta infraestructura requiere de combustible para funcionar.

Con escasez de alimentos, medicinas, una inflación disparada y apagones crónicos que limitan el desarrollo de las actividades productivas, Cuba enfrenta su peor crisis económica en tres décadas.

Los apagones fueron uno de los detonantes de las históricas manifestaciones del 11 de julio de 2021.

Cacerolazos

Las recientes protestas en Cuba reflejan el creciente malestar social, principalmente motivado por los constantes cortes de electricidad que afectan a diversas ciudades del país. El portal 14ymedio informa que en ciudades como La Habana, Holguín y Santiago de Cuba, los ciudadanos salieron a las calles el sábado para protestar contra el régimen con cacerolas y al grito de “¡libertad!” y “¡pongan la luz!”, como una nueva muestra de descontento hacia la dictadura castrista.

Las manifestaciones también se extendieron a la Ciénaga de Zapata, una región simbólica para la Revolución cubana, destacando la profundidad del malestar incluso en zonas tradicionalmente alineadas con el gobierno.

El uso de cacerolazos y la participación de mujeres con niños durante las manifestaciones también revelan la desesperación de la población por la falta de servicios básicos y la represión política. Activistas y opositores, como José Daniel Ferrer, actualmente detenido, siguen siendo símbolos de esta resistencia, sumando visibilidad a la crisis interna que atraviesa Cuba.

Me crispo cada vez que constato la pesada e inútil presencia militar venezolana. Desde los tiempos de José Antonio Páez hasta Hugo Chávez nuestra historia política ha padecido el rigor militar. De 45 presidentes (sin contar los designados por Juan Vicente Gómez mientras el déspota de La Mulera arreaba ganado, haciendas y riqueza petrolera a su inmenso patrimonio), 29 han sido hombres de fusil y charreteras. El siglo 19 vio cómo los caudillos militares aniquilaban a un país ya devastado por la guerra de independencia y la mitad del 20 vio pasar a Cipriano Castro, a los oprobiosos veintisiete años de Juan Vicente, a Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita y Pérez Jiménez.

Castro, Gómez y Pérez Jiménez fueron despóticos y autoritarios, pero también el país fue testigo de que hombres de temple civil y democrático se pasaran unos a otros la banda presidencial sin perturbarse: Betancourt a LeonI; Leoni a Caldera; Caldera a Carlos Andrés y CAP a Herrera Campins y Herrera Campins a Lusinchi y Lusinchi a CAP Y CAP a Velásquez y Velásquez a Caldera y todos y cada uno armados y protegidos por su respectiva policía personal y su necesario Ministerio de la Defensa. Las armas no eran para defender al país de cualquier enemigo de afuera sino para proteger a los mandatarios de nosotros mismos. Esto, dede 1958 hasta 1999, los celebres años de una democracia que afortunadamente viví sin contratiempos a pesar de no haber sido nunca adeco o copeyano, urredista, militante sin partido y mucho menos afiiiado al partido comunista aunque si inocente compañero de ruta: ¡medio ñángara si les apetece hasta que descubrí que el Techo de la Ballena y aquellos turbulentos años sesenta eran de inspiración cubana orquestada por Fidel Castro y activada secreta y solapadamente en el país por Edmundo Aray.

En una de mis intervenciones en el festival Atempo de música me referí a esos años y me emocióné al afirmar que el país cultural floreció majestuosa y espléndidamente y se crearon y se reforzaron muchas instituciones y nunca hubo antes una editorial como Monteávila, o una Cinemateca, o un Museo de Arte Contemporáneo como el Sofía Imber porque tampoco conoció el país un oído tan exigente como el que hizo posible los aplausos que recibía el Festival Atempo y no imaginó que el nombre de Vicente Nebreda iba a cruzar cinco continente llevando consigo la nobleza del prodigioso coreógrafo que fue.

Lamentablemente, el país venezolano no se recupera de los golpes que le asesta el destino. Bolívar, enfermo y desilusionado recorre el rio Magdalena huyendo de su fracaso; Cipriano también enfermo viaja a Alemania y el compadre lo traiciona y tuerce el rumbo del país y le hace decir a Romero García,refiriéndose a Cipriano: «!Se fue Atila, pero dejó el caballo!» y años mas tarde, Diógenes Escalante, candidato de consenso para dirigir al país a pesar de no conocerlo por haber vivido gran parte de su vida fuera de él, pierde la razón y ve que las camisas salen volando por los ventanales del Hotel Ávila y el pais vuelve a cambiar de rumbo.

Lo grave es que la intensidad de la vida cultural como la conocimos entonces está desapareciendo. Aun se pronuncia la palabra arte, pero la palabra ciencia no se escucha en ninguna parte y la educación se echó a morir: no hay escuelas,los liceos públicos cerraron y los privados van a cerrar de un momento a otro porque de todo el alumnado de un liceo de la zona popular solo cinco han podido pagar los cincuenta dólares de la mensualidad. El ministro de educación no sabe qué hacer y ha dado a conocer un documento en el que suplica a los diez mil maestros o profesores que, por favor, regresen a dar clase a sabiendas que se han ido por graves maltratos salariales o simplemente han sido aventados lejos del país por la pavorosa diáspora causada por los propios compañeros del Ministro y han preferido convertirse en moto taxistas, jardineros o pintores de brocha gorda en el supuesto que así acercarán mas dinero a sus familias.

Me hablan de un chico de catorce años de un barrio cercano a Guarenas, ágil, sin taras físicas ni morales llamado si se quiere Luis Hernández o como se prefiera. Él sabe que se llama Luis Hernández, pero cuando le preguntan cuál es su nombre no sabe y si le preguntan por el apellido tampoco porque simplemente ignora qué significan nombre y apellido, En los años que llevo encima es la primera vez que topo con una historia de semejante tristeza y es también la primera vez que escucho al ser que pisa fuerte y cruza los pasillos de Miraflores afirmar que Jesucristo fue crucificado por el imperio español, ¡Al hacerlo,el mandatario desplazó violentamente a Luis Hernández del sitial de las ignominias.Ya no pregunto por nombres ni apellidos ni por el sacrificio de Cristo. Es algo inútil en estos tiempos «bolivarianos» Sólo me pregunto ¿qué país estamos construyendo para este inmediato futuro sin escuelas, ni maestros y un mandatario que crucifica a Jesucristo en un inventado Cadiz o en las afueras de un antiguo Valladolid bañado por las aguas del Pisuerga en tiempos oscuros de un imperialismo español.

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