Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Laura Richardson, jefa del Comando Sur de Estados Unidos, sostuvo un encuentro con el presidente panameño José Raúl Mulino para discutir sobre la crisis en Venezuela tras el fraude electoral perpetrado por el régimen de Nicolás Maduro, según informó el gobierno de Panamá mediante un comunicado.

Infobae

“Presidente Mulino y jefa del Comando Sur analizan crisis de Venezuela, migración y seguridad”, indica el texto.

“Debido a que el 66% de los migrantes que pasan por la selva de Darién son de nacionalidad venezolana, el presidente Mulino consideró que la actual situación en Venezuela agravará la crisis migratoria en el hemisferio”, agrega.

Por su parte, la embajada estadounidense dijo que la general Richardson se reunió con Mulino “para conversar sobre cooperación bilateral en seguridad y las estrategias para contener la migración irregular sin precedentes a través de la selva del Darién”, frontera natural entre Colombia y Panamá.

“La general Richardson y la embajadora [estadounidense Mari Carmen] Aponte mostraron preocupación por la inestabilidad democrática y de seguridad en los países del hemisferio”, según el gobierno panameño.

Durante su visita de dos días a Panamá, la jefa militar también se reunió con el canciller panameño, Javier Martínez Acha, y el ministro de Seguridad, Frank Ábrego.

En lo que va de 2024, al menos 212.000 personas han cruzado la selva del Darién, con la intención de ir a Estados Unidos, según la oficina de migraciones de Panamá. En 2023, cruzaron por esa inhóspita jungla más de medio millón de personas, dos tercios de ellas venezolanas.

Mulino anunció este martes que planea convocar a una cumbre de los 17 países, entre ellos Estados Unidos, que el jueves votaron a favor de un fallido proyecto de resolución en el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), que exigía a Maduro publicar las actas de los comicios.

El presidente ruso, Vladímir Putin, acusó hoy a Ucrania de “provocación a gran escala” al realizar una incursión fronteriza en la región de Kursk.

EFE

“Como es sabido, el régimen de Kiev ha protagonizado una nueva provocación a gran escala. Efectúa bombardeos indiscriminados con diferentes tipos de armas, incluido misiles contra edificaciones civiles, edificios de viviendas y ambulancias”, dijo Putin al comienzo de una reunión con el Gobierno transmitida por la televisión.

«Durante la noche, los destacamentos de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa junto a las unidades de la guardia fronteriza del Servicio Federal de Seguridad (FSB) continuaron aplastando a las tropas del ejército ucraniano en zonas de la región de Kursk que limitan con la frontera ruso-ucraniana», señala el comunicado del Ministerio de Defensa ruso.

Lo que diferencia esta incursión fronteriza de las anteriores es que esta no ha sido reivindicada por los grupos de voluntarios rusos leales a Kiev, que tampoco ha asumido oficialmente responsabilidad por el ataque.

El jefe del Estado Mayor, Valeri Guerásimov, cifró en un millar los hombres que participaron en la incursión, cuyo objetivo sería el distrito de Sudzha, avance que -dijo- » ya fue detenido».

Desde el primer año del conflicto bélico, Moscú ha sido incapaz de garantizar la seguridad de la frontera, especialmente en las regiones de Bélgorod y Kursk, que Kiev ha convertido prácticamente en zona de guerra, lo que llevó a Putin a plantear la necesidad de crear una zona de seguridad en el noreste de Ucrania.

Además, Putin pidió al Gobierno que se ocupe «sin dilación» de ayudar a los ciudadanos que se han visto afectados por la incursión enemiga, que ha obligado a evacuar a varios miles de civiles.

Putin ya abordó este asunto este miércoles con el gobernador de Kursk, Alexéi Smirnov, quien subrayó que, a día de hoy, «la situación en la región es controlable» y calificó de «heroica» la defensa ante el avance enemigo desde la región ucraniana de Sumi.

Hace tiempo que se habla, y se sabe, de la doble vara de medir que los gobiernos occidentales aplican a las protestas ciudadanas según sean de izquierdas o de inmigrantes, o sean de ciudadanos exasperados por los desmanes del régimen. A los primeros, como sucedió en Estados Unidos con las violentas marchas de Black Lives Matter con la excusa de la muerte de George Floyd, se les deja vía libre para la destrucción y el pillaje, mientras que contra los primeros, como vimos en las protestas contra Macron en Francia, se emplea una fuerza salvaje.

La Gaceta de la Iberosfera

Pero en Gran Bretaña todo esto se ha hecho siniestramente explícito. El reciente anuncio del primer ministro británico, Keir Starmer, sobre la respuesta del Gobierno a las protestas es revelador. En pocas palabras, a los británicos supuestamente de «extrema derecha» no se les permite salir a la calle u opinar libremente en las redes sociales, mientras que las bandas de inmigrantes musulmanes armados y los antifa aparentemente son libres de hacer lo que les plazca.

No es de extrañar que las autoridades del Reino Unido también hayan pedido un «confinamiento al estilo covid» para controlar a los patriotas británicos, con lo que parecen, además, reconocer implícitamente que los confinamientos en pandemia nunca tuvieron como objetivo proteger la salud pública, sino que fueron una prueba para ver con qué eficacia podían subyugar a la población.

Además, el Gobierno británico ahora está universalizando el uso de programas de «reconocimiento facial» y la tecnología «precrimen» para apuntar a los grupos que se oponen a la inmigración masiva. Y si eso no fuera suficiente, el primer ministro también ha amenazado a las plataformas de redes sociales.

Las proclamas de Starmer han envalentonado a las bandas de inmigrantes violentos y a los grupos musulmanes armados que salen a la calle para «cazar» blancos al azar. Los inmigrantes explican estas batidas como un medio para «afirmar su dominio» sobre el territorio. No hay ni que decir que Starmer apenas ha mencionado la existencia misma de las bandas de inmigrantes que ahora patrullan las calles de los barrios del Reino Unido y se ha centrado únicamente en los manifestantes británicos indígenas.

Los inmigrantes pueden permitirse estas acciones porque las autoridades han dejado muy claro que procesarán a los británicos que traten de organizarse para defenderse de estos ataques. Las bandas de inmigrantes, que se autodenominan «Liga de Defensa Musulmana», acechan las ciudades británicas con impunidad. Cuando estas bandas cometen actos delictivos, hay pocos agentes de Policía a la vista, o ninguno. Cuando la Policía se encuentra con ellas, tranquiliza a los inmigrantes diciéndoles que las autoridades están ahí para protegerlos.

No es novedad que Nicolás Maduro sea acusado de intentar robar una elección presidencial (Estados Unidos calificó su afirmación de haber ganado la reelección en 2018 como un “insulto a la democracia”, pero la evidencia de tales acusaciones nunca antes ha sido tan abrumadora.

Por: Tiago Rogero – The Guardian

Análisis realizados por la oposición, académicos y medios de comunicación han ofrecido evidencia contundente que sugiere que el presidente venezolano perdió –por goleada– ante el principal candidato de la oposición, el diplomático retirado Edmundo González.

Varios países ya han reconocido la victoria de González, e incluso países con gobiernos de izquierda que alguna vez fueron vistos como simpatizantes de Maduro (como Brasil, Colombia y México) están exigiendo pruebas de su supuesta victoria, algo que él ha prometido pero parece cada vez menos probable que proporcione.

Por ahora al menos, el presidente en el poder se aferra al poder, tras haber llevado a cabo lo que un experto ha descrito como “el mayor fraude electoral en la historia de América Latina”.

Los observadores independientes coinciden en que estas elecciones nunca iban a ser justas ni libres.

Desde el inicio, el proceso electoral estuvo plagado de irregularidades, según la ONG venezolana Transparencia Electoral.

La lista va desde impedir que candidatos se presenten a las urnas –como la líder opositora María Corina Machado, quien luego fue reemplazada por González– hasta hacer prácticamente imposible que millones de venezolanos que viven en el exterior puedan votar.

Decenas de miembros de la oposición fueron arrestados durante la campaña y a los observadores internacionales se les impidió o se les retiró la invitación de supervisar la votación.

El día de las elecciones, algunos votantes descubrieron que los centros de votación habían sido trasladados sin previo aviso, a veces a estados vecinos, mientras que en barrios históricamente chavistas hubo informes de centros de votación que se mantuvieron abiertos mucho después de la hora oficial de cierre.

Después de años de declive económico y una crisis humanitaria sin precedentes que ha obligado a unos 8 millones de venezolanos a abandonar el país, las encuestas de opinión indican una fuerte ventaja para González.

Javier Corrales, profesor de Ciencias Políticas en Amherst College y autor de Autocracy Rising: How Venezuela Transitioned to Authoritarianism, dijo que parecía claro que la oposición logró la “victoria electoral más impresionante en la historia del chavismo y, de hecho, una de las victorias más impresionantes en América Latina”.

Pero esta vez, la oposición se había preparado para el fraude que estaba por venir.

“Todo el mundo sabía que el último recurso de Maduro podría ser negarse a reconocer los resultados y alegar que había cifras falsas. Por eso, la oposición diseñó un sistema para asegurarse de tener pruebas de cómo se desarrolló la votación”, dijo Corrales.

Aproximadamente cuatro horas después de finalizada la votación, el consejo electoral nacional controlado por el gobierno declaró la victoria de Maduro, diciendo finalmente que el líder autoritario había ganado casi el 52% de los votos frente al 43% de González.

Pero miles de voluntarios de la oposición lograron recoger cerca del 80% de los escrutinios en los centros de votación, que mostraban una clara victoria de González, con el 67% frente al 30% de Maduro. Dos análisis independientes diferentes, de la AP y del Washington Post , llegaron a conclusiones similares.

Walter R Mebane Jr, profesor de investigación forense electoral de la Universidad de Michigan, analizó los recuentos de votos de la oposición y concluyó que eran legítimos.

También trabajó como consultor independiente en otro estudio , realizado mediante muestreo en 997 colegios electorales, que también mostró que González ganaba con 66% frente a 31% de Maduro.

Los funcionarios estadounidenses coincidieron en que habría sido casi imposible para la oposición falsificar los recuentos de votos que publicó.

“Hemos examinado esta evidencia y hemos determinado que sería casi imposible falsificar los recuentos que se compilaron y cargaron rápidamente”, dijo a los periodistas el funcionario del Departamento de Estado, Mark Wells.

Dalson Figueiredo, profesor de ciencias políticas de la Universidad Federal de Pernambuco (Brasil) y otro consultor de ese estudio, dijo que los resultados muestran que “dada la cantidad de votos robados, es el mayor fraude electoral en la historia de América Latina”.

A pesar de la exigencia legal de revelar los resultados de las votaciones, Maduro se ha negado a hacerlo, alegando (sin pruebas) que el consejo electoral había sido blanco de piratas informáticos.

El lunes, la autoridad electoral afirmó haber enviado los resultados al Tribunal Supremo, que también está controlado por el gobierno. “Pero no creo que Maduro vaya a divulgar los datos”, afirmó Figueiredo.

Ese mismo día, González y Machado publicaron una carta abierta instando a la policía y las fuerzas armadas a abandonar a Maduro y “ponerse del lado del pueblo y sus familias”.

“Ganamos estas elecciones sin ninguna duda… Ahora nos toca a todos respetar la voz del pueblo”, dice la carta, que González firmó como “presidente electo” y Machado como “líder de las fuerzas democráticas de Venezuela”.

En respuesta, el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, anunció una investigación penal contra el dúo opositor, alegando que “anunciaron falsamente un ganador de las elecciones presidenciales distinto al proclamado por el consejo nacional electoral, el único organismo capacitado para hacerlo”.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, reafirmó el martes la “absoluta lealtad” de los militares a Maduro, y Corrales agregó que las esperanzas de la oposición de que las fuerzas armadas abandonen el régimen son optimistas. “Desde 2020, Maduro ha estado volviendo a los militares, que siempre fueron pro- chavistas , aún más pro- chavistas ”, dijo Corrales, y luego agregó: “Cualquier elemento… que fue ligeramente desleal terminó en la cárcel, mientras que los leales fueron recompensados ​​por el gobierno con enormes favores económicos y políticos”.

Mientras tanto, la presión diplomática de países como Estados Unidos, que ha reconocido a González como ganador, es importante, pero no suficiente para lograr un cambio real, dijo Corrales.

“Más importante es el trabajo que los gobiernos en los que confía el gobierno venezolano. ¿Convencerán a Maduro de que su tiempo se acabó? Por eso todo el mundo centra tanta atención en si Brasil y, en cierta medida, Colombia y México pueden desempeñar un papel”, afirmó.

El vicesecretario Institucional del PP, el eurodiputado Esteban González Pons, ha criticado que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero no se haya pronunciado todavía sobre las elecciones en Venezuela y ha lamentado que asiste al «terrorismo de Estado» perpetrado a su juicio por Nicolás Maduro, a la vez que le ha reprochado su «alineamiento» con el chavismo, una posición que solo explica si detrás hay «un interés económico».

La Voz de Galicia

Pons ha subrayado que las elecciones las ganó la oposición «por una mayoría abrumadora», pero que desde el gobierno venezolano se está produciendo un «terrorismo de Estado» en el que, no solo se «roba un resultado electoral» sino también «se enmudece a la oposición».

«No podemos dejar solo al pueblo venezolano y por lo tanto la comunidad internacional tiene que continuar con su presión para que se produzca una transición democrática y pacífica de quien ostenta en este momento el poder de forma ilegítima hacia quien legítima y democráticamente ha ganado las elecciones, que es el presidente Edmundo González», ha expresado el dirigente del PP en declaraciones a los medios desde la calle Génova, donde también ha exigido al Gobierno de España que le reconozca como presidente y presione para una transición democrática en el país latinoamericano.

En este contexto, Pons ha reprochado a Zapatero su papel en las elecciones venezolanas, donde ha ejercido de observador internacional, señalando además que no defendió a los miembros del PP retenidos en el aeropuerto de Caracas que viajaron para presenciar las votaciones de los comicios.

Así, ha afeado al expresidente español que siga en Caracas «hasta donde sabemos asistiendo al terrorismo de Estado» que se ha producido en Venezuela «y tampoco ha dicho ni una palabra». Ha recordado que otros líderes de izquierda latinoamericano, como el chileno Gabriel Boric, están exigiendo a Maduro «que haga públicas las actas, que se clarifiquen los resultados».

«Su alineamiento con Maduro solo puede tener una explicación, y es que hay un interés económico detrás de la posición de Zapatero, porque otra cosa no tiene ningún sentido», ha sugerido Pons, al tiempo que ha criticado que «su connivencia con una dictadura y con un terrorismo de Estado lo desacredita para ostentar el título de expresidente español».

Dicho esto, el dirigente del PP ha reclamado que Zapatero salga «lo antes posible y dé explicaciones». «Hoy me avergüenzo de que José Luis Rodríguez Zapatero sea expresidente de España», ha lamentado.

Pide que Albares intervenga

Pons ha recordado que el PP pidió la comparecencia del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, que se producirá el 13 de agosto en el Senado, para que explique «cuál es la posición del Gobierno» en Venezuela. Ha hecho hincapié en los «vínculos afectivos y familiares» de España con el país. «Y el ministro, cuando más lo necesitan los Asuntos Exteriores y el pueblo venezolano, simplemente no está», ha recriminado.

La líder venezolana María Corina Machado hace un nuevo llamado para que el régimen de maduro detenga la arremetida represora en contra del pueblo de Venezuela.

La verdad está a la vista: Edmundo González ganó. Ganó Venezuela. Tenemos las actas. El CNE también. En este video queda muy claro lo que pasó.

Es hora de actuar en consecuencia. Paren ya la represión. Acepten la voluntad del pueblo venezolano. Asuman la necesidad de una transición ordenada en Venezuela.

«Tun tun, ¿quién es? ¡Gente de paz!»

Hasta hace unos años esto era únicamente la letra de un popular villancico venezolano.

Hoy, sin embargo, tiene otro significado.

Por: Alicia Hernández – BBC News Mundo

“El que se coma la luz [el que se pase]… Tun tun. No seas llorón, vas pa’ Tocorón [una cárcel]”, dijo este lunes el presidente, Nicolás Maduro, en referencia a la “Operación Tun Tun”, nombre dado por el oficialismo a la dura respuesta de arrestos masivos a manifestantes y opositores tras las elecciones del 28 de julio.

“Es una operación no formal que supone una escalada represiva en Venezuela”, la define en diálogo con BBC Mundo Gonzalo Himiob, de la ONG Foro Penal, que defiende los derechos de personas detenidas arbitrariamente.

Venezuela vive un nuevo conflicto político tras las elecciones presidenciales. El Consejo Nacional Electoral (CNE), compuesto por una mayoría de miembros próximos al oficialismo, proclamó a Maduro ganador con el 51,2% de los votos, por delante de su principal rival, el opositor Edmundo González.

Pero el CNE no hizo públicas las actas que avalen estos resultados. Lo justifican en un supuesto hackeo informático.

A su vez, la oposición, encabezada por González y María Corina Machado, anunció que sus testigos lograron recolectar el 83,5% de las actas. Los datos de esas actas, publicadas en una web, muestran que González gana con el 67% de los votos.

El triunfo opositor supondría la derrota del chavismo, que lleva 25 años en el poder y que desde 2013 representa Maduro.

Diversos países, encabezados por Estados Unidos, consideran a González ganador de acuerdo a las evidencias, mientras que otros, incluidos Brasil, México y Colombia, reclaman transparencia y que el CNE publique las actas.

Maduro trasladó ahora el asunto electoral al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), siempre cercano a los postulados oficialistas y no reconocido por la oposición para dirimir ninguna disputa sobre los resultados de los comicios.

Como consecuencia de la disputa, el lunes 29 de julio, el día después de las elecciones, en los barrios populares se empezó a cacerolear y a protestar por los resultados oficiales que dan el triunfo a Maduro.

Y a la vez empezaron detenciones masivas que familiares y organizaciones locales e internacionales califican como arbitrarias.

Y con ellas, un clima de miedo pocas veces visto antes en Venezuela y que ha llevado a la gente a no publicar en redes sociales, borrar sus chats, no llevar su teléfono encima, no salir de casa, refugiarse en el domicilio de otras personas e incluso, como pasa en buena parte de esta nota, hablar solo bajo anonimato.

De la televisión a la institución

En 2017 Diosdado Cabello, diputado y uno de los principales voceros del oficialismo, habló por primera vez en su programa semanal de televisión de la “Operación Tun Tun” para referirse a detenciones de «terroristas».

Fue en el marco de las protestas de ese año, que iniciaron después de dos polémicas sentencias en las que el Tribunal Supremo de Justicia asumía temporalmente todas las competencias correspondientes a la Asamblea Nacional, en ese momento controlada por la oposición.

En su momento no fue algo “formal”. Ahora es algo más institucionalizado y hasta el propio Maduro la nombra.

Pero si en 2017, de abril a julio, hubo 5.051 personas arrestadas, ahora, en solo una semana, Foro Penal contabiliza 1.010 arrestos.

“Este es un ciclo represivo inédito, nunca visto. Se habían verificado picos represivos en las protestas de 2014, 2017 y 2019. Pero nunca nada como esto, nunca se había visto una represión con tanta intensidad como hemos visto ahora”, denuncia Himiob.

Maduro ha presumido de la detención de más de 2.000 personas en el marco de unas protestas que atribuye a un intento de «golpe de Estado» de la «derecha fascista», y ha anunciado la creación de dos cárceles de máxima seguridad.

Uno de los principales cuerpos de seguridad a cargo de las detenciones es el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC).

«Operación Tun Tun apenas comienza. Denuncia si has sido objeto de campaña de odio física o virtual a través de las redes sociales», escribió este sábado en su cuenta en Instagram Douglas Rico, director del CICPC.

“Estamos viendo un recrudecimiento en el modo de reprimir y atacar a la población”, cuenta a BBC Mundo Valentina Ballesta, directora adjunta de investigación para las Américas de Amnistía Internacional.

También cambió el patrón de detenciones.

Un patrón en edad y origen

“El tipo de detención, el lugar, ahora es variado. Desde gente que estaba protestando hasta otra que iba a su trabajo, por la calle, en cualquier circunstancia y de modo indiscriminado”, denuncia Himiob.

Y tanto Ballesta como Himiob apuntan que si en otras ocasiones la tendencia era detener a gente en zonas residenciales (con un nivel adquisitivo algo más alto), ahora sobre todo se detiene a personas humildes de zonas populares.

“Allá es donde se está generando la movilización y allí buscan desmovilizarlos lo más posible, allí es donde están las operaciones tun tun”, señala Ballesta.

Un periodista local que habla bajo condición de no revelar su identidad cuenta a BBC el clima que esto genera en un barrio popular de Caracas.

“La gente piensa que el que vaya por la calle puede ser detenido sin más. A muchos los detuvieron porque se les ve en un video protestando, gente que salió a comprar el pan, pasó una moto de la policía y la agarraron”.

También hay una tendencia en la edad. El promedio de los detenidos tiene entre 21 y 23 años y, de los más de mil detenidos, 91 son adolescentes, según el Foro Penal.

Las delaciones

La “Operación Tun Tun” tiene otra cara, las delaciones, como el llamado que hizo Douglas Rico, director del CICPC, a denunciar si había sido “objeto de campaña de odio física o virtual”.

El problema es que, como me cuenta un experto en leyes que también quiere guardar el anonimato, “el tema jurídico se convirtió ahora en subversivo”.

La ley de odio que rige actualmente en Venezuela es muy abierta “y no hay límites al concepto de odio, ni a qué es fascista y qué no. Todo cabe en ese concepto”, apunta.

Cualquiera, bajo este paraguas, puede denunciar a otro. Un vecino, la que te atiende en el abasto, el dirigente de tu comunidad. Y aunque no hay constancia de cuántas denuncias se generaron así ni cuántas detenciones supusieron, igual logra sembrar desconfianza y temor entre la gente.

También casi cualquier cosa que haya en tu teléfono puede convertirse en material para una retención o detención.

“Las autoridades en este momento están haciendo énfasis en que tienen y están usando herramientas para generar terror y miedo en la población”, me explica Ballesta.

Por ejemplo, la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) publicó en sus redes un video que arranca con la frase “A donde vaya, Chuky me encontrará”, de la película El muñeco diabólico y sigue con una versión bastante tenebrosa de la canción Ring Christmas Bells cuya letra dice “Si hicieron mal, él sabrá bien… Los buscará, escóndanse bien. Tu nombre en su lista está”, mientras se ve a agentes del DGCIM deteniendo gente.

El video ya no está disponible.

Esto tiene una contraparte: “Si (las autoridades) dicen que tienen una lista de personas, que irán a tu casa… Es una confesión de detenciones arbitrarias, de privación ilegítima de la libertad. Son posibles crímenes de lesa humanidad», dice Ballesta.

Actualmente el gobierno de Maduro enfrenta una investigación por parte de la Corte Penal Internacional por posibles crímenes de lesa humanidad, incluidos detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y torturas. El gobierno niega los cargos.

Arbitrariedades

Desde Foro Penal explican que en la “Operación Tun Tun” hay muchas irregularidades.

Una es sobre las detenciones mismas, que no cumplen con la norma de que sean con orden judicial o en flagrancia.

“También detienen a alguien y no dicen dónde está, están negando que elijan un abogado de confianza y se les obliga a aceptar un defensor público. Las audiencias de presentación deberían ser en tribunales y las hacen en centros de reclusión sin permitir el acceso de nadie que no sea un defensor público. Esto es una violación gravísima al derecho a la defensa”, apunta Gonzalo Himiob.

Y se suma que, en general, se hace una “suerte de precalificación jurídica del delito y a todos los detenidos los llaman terroristas sin ni siquiera haber adelantado investigaciones, lo cual es una gran irregularidad y muy grave banalización del término terrorismo”.

Maduro suele referirse con frecuencia a los manifestantes como “terroristas”, “delincuentes” y miembros de “bandas de nueva generación”.

«Todos los guarimberos (manifestantes) van para Tocorón y Tocuyito, cárceles de máxima seguridad”, dijo Maduro en referencia a estas cárceles que, por años, estuvieron bajo el control de bandas criminales como el Tren de Aragua.

BBC Mundo trató de contactar al Ministerio Público para obtener su versión al respecto, pero no tuvo respuesta.

«Borra eso»

Desde Europa, Juan (nombre ficticio) me cuenta que su madre, que vive en El Cementerio, una zona popular de Caracas, ha visto cómo en su zona la policía anda pidiendo los teléfonos a la gente y revisándolos.

“Le agarró miedo a que le revisen el teléfono y ahora sale a la calle sin él y borra la conversación cada vez que hablamos de la situación del país”, me dice.

Esto es un tema recurrente si se está en cualquier chat que se comparta con venezolanos que estén en el país.

“No digas esto”, “No pongas esa vaina que nos pones en peligro a todos”, “Borren eso de inmediato por nuestra seguridad”, “Borra, borra, borra”. Y así, montones de mensajes por cosas que, a priori y desde fuera, podrían parecer absolutamente inofensivas, como bromas u opiniones políticas.

Tanto es el miedo que el anonimato se ha instalado no solo en muchos de los testimonios de esta nota, también en las firmas de las notas periodísticas en medios dentro del país, que ahora aparecen en la gran mayoría de los casos con el nombre genérico del equipo.

O en el ámbito cultural. La Revista Casapaís (Uruguay) publicaba en sus redes que “debido a la represión de la dictadura de Maduro», publicaban las piezas de los autores venezolanos con pseudónimo: «Revelar sus nombres es una sentencia de cárcel y muerte.”

El otro perfil de la «Operación Tun Tun»

Además de las detenciones masivas en zonas populares denunciadas hay otro perfil, el de activistas políticos, militantes de oposición o personas que participaron en el proceso de recogida de las actas de escrutinio el día de las elecciones.

Hace unos días detuvieron al exdiputado opositor Freddy Superlano y a dos colaboradores suyos. En un video que compartió en redes el partido de la opositora María Corina Machado, Vente Venezuela, se ve cómo unas personas sin identificación y encapuchados se los llevan cuando estaban a punto de entrar en una casa.

La esposa de Superlano, Aurora Silva, denunció este martes que aún no pudo verlo.

Un caso particular es el de la ahora exfiscal Maglen Marín Rodríguez, detenida y presa “por el delito de retraso u omisión intencional de funciones» al no «procesar a cuatro sujetos” que participaron en manifestaciones, según escribió Tarek William Saab, Fiscal general del Estado, en su cuenta de X (antes Twitter).

Otro perfil de detenidos es el de activistas y defensores de Derechos Humanos. Por ejemplo, Edni López, también profesora, está detenida desde el domingo, cuando en el aeropuerto de Maiquetía, que sirve a Caracas, le dijeron que su pasaporte estaba anulado y la detuvieron.

La anulación de pasaportes parece ser otra cara de esta “Operación Tun Tun”.

«Es una práctica que se ha documentado desde hace años, pero ahora lo vemos de modo sistemático», explica Valentina Ballesta.

Bajo estricto anonimato y «enconchada», es decir, desde una casa que no es la suya, nos habló Patricia (nombre ficticio), activista.

“Esto es un peso emocional enorme. Activas protocolos de seguridad que no esperabas que ibas a aplicar, elimino chats, no salgo de donde estoy, si salgo es con miles de precauciones, sin el teléfono… Y ahorita me di cuenta que me anularon el pasaporte”.

BBC Mundo pudo saber de al menos 15 personas a las que les anularon sus pasaportes, entre activistas, académicos y periodistas. Aún se desconoce el número exacto y ninguna autoridad se ha pronunciado sobre esto.

“Hay mucho miedo. Lo normalizas, pero no es normal”, me dice Patricia.

El Presidente Gabriel Boric pasó un cambio en su postura sobre las cuestionadas elecciones en Venezuela que dieron por ganador a Nicolás Maduro. En un punto de prensa desde el Palacio de La Moneda, el mandatario aseguró categórico que su gobierno “no reconoce el triunfo autoproclamado de Maduro”, y acusó que “no tengo dudas de que el régimen de Maduro ha intentado cometer un fraude”.

Infobae

Sus palabras vienen tras el encuentro que sostuvo con el presidente brasileño, Lula da Silva, a quien por lo visto no logró convencer de condenar con mayor fuerza el fraude electoral ocurrido en el país caribeño.

El mandatario chileno ya había sostenido previamente que los resultados informados por el Consejo Nacional Electoral venezolano eran “difíciles de creer” y que el gobierno chileno no los refrendará hasta que no sean “verificables”.

En su alocución desde el palacio presidencial, Boric sostuvo que “si no, hubiesen mostrado las famosas actas. ¿Por qué no lo han hecho? Si hubiesen ganado claramente, hubiesen mostrado las actas”, subrayó el mandatario.

“Además, se están cometiendo violaciones a los Derechos Humanos, reprimiendo a la gente que se está manifestando, e iniciando persecuciones penales que son irrisorias y que no serían aceptables en nuestro país ni en ningún otro país democrático”.

Sin embargo, descartó revivir la fallida experiencia con Juan Guaidó.

“En esto tenemos que aprender de las experiencias pasadas. No podemos, como comunidad internacional, cometer el mismo error que se cometió en su momento con Guaidó. Y esto lo entiende la mayoría de los países”, sostuvo Boric.

Finalmente, remarcó que “Chile no reconoce el triunfo autoproclamado de Maduro”, subrayando que “no confiamos, además, en la independencia ni en la imparcialidad de las actuales instituciones en Venezuela, por lo que hemos planteado como país que no validaremos resultados que no hayan sido verificados por organismos internacionales independientes del régimen”.

Edmundo González respondió a la citación de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) fijada para este miércoles 7 de agosto junto a tres líderes de las tarjetas de las fuerzas democráticas que participaron en la pasada elección presidencial en Venezuela.

La Patilla

A través de sus redes sociales compartió una carta en la que señala que “las atribuciones constitucionales y legales del Poder Electoral están siendo desconocidas y han sido incumplidas de manera flagrante (art. 293 de la Constitución y 33, entre otros, de la Ley Orgánica del Poder Electoral). El Consejo Nacional Electoral (CNE) no ha llevado a cabo las tareas que le corresponden en relación con el proceso comicial dirigido a elegir al Presidente de la República para el periodo 2025-2031”.

Asimismo, enfatizó “no se ha producido debidamente una totalización oportuna y basada en actas de escrutinio puestas a disposición de las organizaciones políticas y candidatos participantes, ni se han realizado todas las auditorías ordenadas por la normativa vigente”.

En este sentido recalcó “más aún, la Sala Electoral no puede usurpar las funciones constitucionales del Poder Electoral y “certificar” unos resultados que aún no han sido producidos de acuerdo con la Constitución y la ley, con acceso de los participantes a las actas originales que sirvan de fundamento a una totalización y proclamación y con las debidas auditorías. No puede la Sala Electoral incurrir en coadministración electoral con el CNE, tal como lo ha establecido la jurisprudencia constitucional del propio Tribunal Supremo de Justicia”.

“Se me cita por los medios de comunicación a una comparecencia, pero ¿En qué tipo de procedimiento se pretende que intervenga? ¿Dónde está prevista una audiencia o trámite inquisitorio ante la Sala Electoral para certificar resultados y para determinar preliminarmente la existencia de supuestas responsabilidades penales? ¿Por qué se desconocen las facultades inquisitorias del CNE, que de acuerdo con la jurisprudencia constitucional son exclusivas? ¿Qué alcance pretende tener el interrogatorio al cual quieren someterme?”, agregó.

González aseguró “si acudo estaré en indefensión y violación del debido proceso, y pondré en riesgo no solo mi libertad si no la voluntad del pueblo expresada el 28 de julio”.

La semana pasada, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero no participó en el comunicado que hizo el Grupo de Puebla, del que forma parte, en el que pidieron que se publicasen las actas de las elecciones venezolanas. Y en esto es en lo que Zapatero se encuentra trabajando: en presionar a la asociación comunista para que deje de cuestionar el fraude perpetrado por Nicolás Maduro.

La Gaceta de la Iberosfera

Según el diario digital mexicano La Política Online, el exmandatario español ha estado realizando labores de lobby en México para evitar que se diga que hubo fraude en Venezuela, a pesar de que se trata del mayor fraude en la historia de Iberoamérica.

El desmarque de Zapatero la semana pasada ya demostró su postura, alineada con otras dictaduras iberoamericanas y con países como Rusia, China e Irán. Se negó a respaldar la declaración de los expresidentes dominicano Leonel Fernández y colombiano Ernesto Samper, quienes recomendaron que el Consejo Nacional Electoral (CNE) garantice la transparencia del proceso electoral.

El expresidente socialista sigue así la línea que viene aplicando respecto a Venezuela desde su llegada a Caracas en 2015. Entonces pasó de ser mediador a convertirse en el más estrecho aliado de la revolución bolivariana en Europa y lobbista del régimen. Gracias a su influencia, el Grupo de Puebla ha abierto sus puertas a las revoluciones cubana y venezolana, con el objetivo de blanquear ambas dictaduras.

Además del comunicado de Fernández y Samper, el Grupo de Puebla tampoco ha podido influir esta vez en el presidente chileno Gabriel Boric, quien también ha cuestionado el resultado de los comicios.

Por su parte, la mediación internacional, liderada por Lula da Silva, está paralizada, a la espera de una minicumbre entre el presidente brasileño, el mexicano Andrés Manuel López Obrador y el colombiano Gustavo Petro.

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