Armando Esteban Quito

El Departamento de Justicia de Estados Unidos arrestó este jueves a Gannon Ken Van Dyke, sargento del Ejército con base en Fort Bragg, Carolina del Norte, acusado de usar información secreta para apostar sobre el destino de Nicolás Maduro en la plataforma Polymarket. Con poco más de 33.000 dólares invertidos, obtuvo ganancias de casi 410.000 dólares.

Por: Samuel Losada Iriarte – Infobae

Van Dyke, de 38 años, participó en la planificación y ejecución de la operación militar que capturó a Maduro en Caracas en la madrugada del 3 de enero de 2026. Como parte de sus obligaciones, había firmado acuerdos de confidencialidad en los que se comprometía a no divulgar ni revelar por ningún medio información clasificada relacionada con operaciones militares.

Desde el 27 de diciembre, mientras tenía acceso a esos datos sobre la misión, realizó 13 apuestas sobre si Estados Unidos enviaría fuerzas a Venezuela, si Maduro sería depuesto antes del 31 de enero y si Trump invocaría poderes de guerra contra Caracas. Una vez resuelta la operación, transfirió las ganancias a un monedero de criptomonedas en el extranjero y abrió una cuenta de corretaje con ese dinero.

Para borrar sus huellas, pidió a Polymarket que eliminara su perfil, argumentó que había perdido acceso a su correo electrónico y cambió la dirección registrada en su cuenta de criptomonedas por una que había creado semanas antes a nombre de un tercero. La plataforma, según el Departamento de Justicia, cooperó con la investigación.

Van Dyke enfrenta cargos por tres violaciones a la Ley de Intercambio de Mercancías, fraude electrónico y una transacción monetaria ilegal. Las penas máximas suman décadas de prisión, aunque la condena efectiva, de llegar a producirse, la determinará el juez. La acusación fue presentada por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y se tramitará ante la jueza Margaret M. Garnett en Manhattan.

Trump, consultado por periodistas sobre el arresto, dijo que investigaría el caso. Según ABC News, que reportó la detención citando fuentes familiarizadas con la investigación, el presidente también cuestionó el fenómeno de las apuestas en línea. “El mundo entero, desafortunadamente, se ha convertido en algo parecido a un casino”, declaró. “Nunca fui muy partidario de esto. No me gusta conceptualmente.”

Polymarket es una plataforma que permite apostar sobre el desenlace de eventos reales: elecciones, guerras, decisiones políticas, resultados deportivos. Los usuarios compran contratos que se resuelven con un resultado binario —sí o no— según lo que ocurra, y las transacciones se realizan en criptomonedas. A diferencia de su principal competidora en el mercado estadounidense, Kalshi, Polymarket permite operar de forma anónima desde su versión internacional, sin necesidad de presentar documentación de identidad.

La plataforma ganó notoriedad durante las elecciones presidenciales de 2024, cuando sus predicciones resultaron más certeras que las de muchos analistas. Fue sancionada y expulsada del mercado estadounidense en 2022 por operar sin registro ante la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), y reingresó con un perfil limitado a finales de 2025 tras adquirir una bolsa con licencia federal. Su valoración actual ronda los 9.600 millones de dólares.

El arresto de Van Dyke se inscribe en un patrón más amplio de sospechas sobre el uso de información privilegiada en estas plataformas. El 7 de enero, un video viral mostró a la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, cerrando una rueda de prensa segundos antes de que se cumpliera el umbral de 65 minutos que Kalshi había fijado como referencia para una apuesta. Quienes apostaron a que el evento no llegaría a ese tiempo multiplicaron su dinero hasta 50 veces.

Ese episodio menor no fue más que el preludio de casos más graves. El 7 de abril, al menos 50 cuentas recién creadas apostaron sumas significativas en Polymarket a favor de un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, minutos antes de que Trump lo anunciara en su red Truth Social. Las ganancias sumaron cientos de miles de dólares. En paralelo, un reservista de la Fuerza Aérea israelí fue acusado de apostar sobre el momento exacto de los ataques de Israel contra instalaciones nucleares iraníes. La Casa Blanca descartó cualquier vinculación con funcionarios de la administración.

La acumulación de casos empujó al Congreso de EEUU a actuar. El senador demócrata Chris Murphy presentó la Ley BETS OFF, que prohibiría a estas plataformas a permitir apuestas sobre guerras, muertes o acciones gubernamentales. El representante Ritchie Torres impulsó la Ley de Integridad Pública en Mercados de Predicción Financiera, respaldada por 30 legisladores demócratas. Un grupo bipartidista encabezado por los senadores Adam Schiff y John Curtis propuso además transferir la regulación a los estados y eliminar los contratos de tipo deportivo.

Varias ONG rechazaron este jueves que la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunciara el «fin» de la amnistía, al considerar esta decisión como «arbitraria e inconstitucional», ya que su derogación no es competencia del Ejecutivo y la norma no establece una caducidad.

El Nuevo Herald

«Esto constituye una medida arbitraria e inconstitucional, que no contribuye al proceso de convivencia y paz que se viene anunciando», manifestó Provea en su cuenta de X.

En la misma red social, Acceso a la Justicia argumentó que la Ley de Amnistía no establece una fecha de vencimiento para los beneficiados, por lo que consideró que este instrumento sigue vigente, aunque el Ejecutivo «haya decidido que ya no lo está».

Asimismo, explicó que esta norma solo se puede derogar «mediante otra ley de igual rango» dictada por el Parlamento o por una sentencia de nulidad de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.

«La intromisión del Ejecutivo nacional en este caso, tanto en las competencias legislativas como en las judiciales, viola los principios constitucionales de separación de poderes», apuntó Acceso a la Justicia.

Por su parte, Justicia, Encuentro y Perdón indicó en X que una ley de esta naturaleza no puede ser derogada por una declaración del Ejecutivo y calificó como un «atropello al Estado de derecho» el anuncio de la presidenta encargada.

A su juicio, pretender dar por concluida esta ley representa un «acto de inseguridad jurídica» que deja en «absoluta vulnerabilidad a las víctimas y envía una señal alarmante al sistema judicial, al instruir de facto a los tribunales para desestimar solicitudes de libertad bajo una premisa inexistente en el ordenamiento jurídico».

«Lamentablemente, este desenlace confirma nuestra preocupación inicial: la ley terminó siendo un ejercicio de retórica política más que un instrumento genuino para devolver la libertad a los presos políticos», añadió. Delcy Rodríguez anunció este jueves que la amnistía «llega a su fin», dos meses después de que se aprobara la ley y cuando aún hay 473 presos políticos, según organizaciones no gubernamentales.

La sucesora de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, anunció este jueves 23 de abril desde el Palacio de Miraflores el cierre definitivo de la Ley de Amnistía, en una maniobra ejecutada sin cumplir la totalidad de las condiciones institucionales exigidas por el gobierno de Estados Unidos.

La Patilla

Durante su declaración, la nueva mandamás del régimen intentó justificar la medida al asegurar que los expedientes penales ignorados por este instrumento pasarán a manos de otras instancias controladas por el chavismo. “Esta Ley de Amnistía llega a su fin. Para aquellos casos que no estaban contemplados, o mejor dicho, estaban excluidos expresamente en la Ley de Amnistía, hay otros espacios donde se pueden canalizar”, afirmó.

Ante este escenario, la cúpula roja pretende desviar los procesos pendientes hacia el llamado Programa de Convivencia Democrática y Paz, así como a la recién instalada Comisión Nacional para la Reforma de la Justicia Penal. Ambas estructuras mantienen una estricta subordinación a los lineamientos del Palacio de Miraflores, lo que genera escepticismo sobre la imparcialidad en la revisión de las causas.

En consecuencia, la decisión del chavismo de clausurar esta vía legal ocurre bajo un clima de presión internacional y de forma simultánea a la llegada de la nueva representación diplomática norteamericana al país. El cierre abrupto de este mecanismo evidencia la negativa de la administración oficialista a ceder ante los requerimientos de apertura política trazados por Washington.

Venezuela escaló al puesto 17 del ranking global de adopción cripto en el Q1 2026, según TRM Labs, impulsada por stablecoins como USDT y USDC en plena crisis política interna.

Yahoo Finance

El dato contrasta con la caída generalizada del mercado minorista y revela cómo el USDT domina las transacciones cotidianas venezolanas.

El informe de TRM Labs mide la adopción minorista de criptomonedas en más de 200 jurisdicciones cada trimestre. En el primer trimestre del 2026, el volumen global cayó a 979 mil millones de dólares, una contracción del 11% interanual.

Este retroceso es el segundo consecutivo y el más pronunciado desde el mercado bajista del 2022. El entorno macroeconómico fue el principal detonante, marcado por tensiones comerciales, un dólar fuerte y rendimientos reales elevados a nivel internacional.

Bitcoin acompañó esta tendencia con una caída del 22% durante el trimestre, cerrando cerca de los 68,000 dólares. Estados Unidos retuvo el primer lugar con 213 mil millones, aunque cayó 11% interanual. Corea del Sur, Rusia, India y Brasil completaron los primeros cinco puestos del listado.

En medio de esa contracción global, Venezuela subió cinco escalones hasta el puesto 17, con un volumen atribuido de 17,9 mil millones de dólares durante el trimestre.

El avance coincide con un contexto político explosivo: en enero del 2026, Estados Unidos ejecutó una operación militar que culminó con la captura y remoción de Nicolás Maduro del poder.

¿Por qué USDT domina la economía cripto venezolana?

Las stablecoins son criptomonedas vinculadas al valor de monedas tradicionales como el dólar, diseñadas para mantener un precio estable. En Venezuela funcionan como el principal instrumento transaccional y de ahorro para millones de personas.

Los datos del libro de órdenes P2P de Binance lo confirman con contundencia. En abril del 2026, la plataforma registraba en Venezuela 2,565 listados activos en bolívares, de los cuales el 90.2% estaban denominados en USDT.

Otras stablecoins como USDC y FDUSD ocupan espacios marginales, mientras Bitcoin representa menos del 2% de las operaciones minoristas.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a Yahoo Finance

Un grupo de ejecutivos petroleros estadounidenses se reunió con la encargada de Venezuela en Caracas la semana pasada y presionó para obtener garantías de que la nación era segura para invertir, mientras la administración Trump les insta a reconstruir su asediado sector energético. Ver mas: Mercosur analizará el regreso de Venezuela al bloque, según Brasil.

Bloomberg

El grupo, acompañado por un alto cargo del Departamento de Energía de Estados Unidos, estaba formado por el director ejecutivo de Continental Resources Inc, Doug Lawler; el magnate petrolero de Texas Bryan Sheffield; y el expresidente de la Cámara de Representantes Kevin McCarthy, que actualmente forma parte del consejo de administración de la empresa de perforación Aspect Holdings LLC, con sede en Denver.

Los ejecutivos presionaron a la presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, para obtener detalles sobre cómo estructuraría los contratos la petrolera estatal venezolana, cómo serían las regalías y si podrían invertir sin temor a que les embargaran sus activos, según una de las personas que asistió.
La reunión es el indicio más claro hasta ahora de que el interés entre las petroleras estadounidenses está creciendo más allá de Chevron Corp (CVX) y otras grandes petroleras por atender el llamamiento del presidente Donald Trump para reactivar la producción en Venezuela.

Russell Freeman, director ejecutivo de HKN Energy, con sede en Dallas, asistió y dijo que se sentía alentado por el potencial de la nación latinoamericana.

«Hemos mantenido conversaciones constructivas con los dirigentes de Venezuela”, dijo Freeman, cuya empresa está respaldada por Ross Perot Jr. y opera en Irak, en un comunicado enviado por correo electrónico. «HKN Energy aporta experiencia operando en entornos complejos y acogería con satisfacción la oportunidad de contribuir al crecimiento económico de Venezuela».

Ejecutivos de varias de estas empresas -incluidas Continental, HKN y Aspect- asistieron a la reunión de Trump en la Casa Blanca en enero, cuando pidió al sector que invirtiera miles de millones de dólares en Venezuela tras la captura del expresidente Nicolás Maduro. El encuentro de la semana pasada sigue a una reunión similar que el secretario del Interior estadounidense, Doug Burgum, convocó en Caracas el mes pasado con ejecutivos petroleros y funcionarios del Gobierno.

«Venezuela vuelve a estar en el mapa», dijo Sheffield, socio gerente de la firma de inversiones Formentera Partners LP, con sede en Austin, Texas, en un mensaje de texto. «Las piezas por fin están encajando».

Venezuela cuenta con algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo, pero su infraestructura energética está hecha jirones tras años de abandono y corrupción. Las empresas se han mostrado cautelosas a la hora de responder al llamamiento de Trump para ayudar a reconstruirla, dada la inestabilidad política y el hecho de que Venezuela confiscó activos de empresas petroleras en los años setenta y en 2007.

En los más de tres meses transcurridos desde que las fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro, EE.UU. ha tomado el control de las ventas de petróleo de Venezuela, ha suavizado gradualmente las sanciones y ha emitido una serie de licencias que permiten a más empresas extranjeras trabajar en Venezuela. Los funcionarios venezolanos, mientras tanto, revisaron la ley de hidrocarburos de la nación para atraer de nuevo a las empresas internacionales.

Durante la reunión con los ejecutivos petroleros, Rodríguez dijo que EE.UU. debe ir más allá de la concesión de licencias a corto plazo y ofrecer un alivio amplio y duradero de las sanciones para fomentar las inversiones a largo plazo, según un breve vídeo de la reunión emitido por la televisión estatal venezolana.

Sheffield dijo que para él, el viaje a Caracas era personal. Su abuelo había estado a punto de convertirse en presidente de las operaciones de Arco en Venezuela antes de que la nación se hiciera cargo del sector petrolero a mediados de la década de 1970.

«Rodríguez no hizo sino reforzar mi creencia en el potencial de Venezuela y en por qué me entusiasma volver a invertir allí”, dijo.

El nuevo encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela, John Barrett, informó este jueves que ya se encuentra en el país suramericano, donde sustituirá a la diplomática Laura Dogu, nombrada a finales de enero para reabrir la misión diplomática tras siete años de relaciones rotas.

EFE

En la cuenta en X de la embajada, Barrett aseguró que seguirá «implementando el plan de tres fases» del presidente estadounidense, Donald Trump, para este país: estabilización, recuperación y transición.

«Estoy en tierra venezolana para seguir implementando el plan de tres fases (…) y ofrecer resultados para la gente de nuestros países», expresó.

Para Barrett, quien viene de ser encargado de negocios en Guatemala, es «un honor representar a los Estados Unidos en este momento histórico» de las relaciones con Venezuela, que estuvieron rotas durante siete años y fueron restablecidas formalmente el pasado marzo, dos meses después de la captura de Nicolás Maduro por parte de la nación norteamericana.

Dogu anunció su salida el pasado 15 de abril en un comunicado en el que agradeció a Trump y al secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, por confiarle «la tarea de liderar la implementación de su plan» en Venezuela.

Asimismo, dijo entonces que regresará a su puesto de asesora de política exterior del jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, el general Dan Caine, mientras que el personal diplomático en Caracas «continuará avanzando el plan de tres fases» durante «esta nueva etapa de las relaciones» bilaterales.

Barrett había asumido sus funciones como encargado de negocios en Guatemala en enero de 2026, tras haber sido ministro consejero en la Embajada de EEUU en Panamá desde mayo de 2023, según el país norteamericano.

También, ocupó los cargos de consejero para Asuntos Económicos en la embajada en Perú y de cónsul general en la ciudad brasileña de Recife.

Tras la captura de Maduro, la entonces vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, asumió como mandataria encargada y ha colaborado estrechamente con la Administración Trump en el establecimiento de una alianza estratégica que incluye las áreas de hidrocarburos y de la minería, entre otros aspectos.

La encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el mandatario colombiano Gustavo Petro se reunirán el viernes por primera vez desde la captura de Nicolás Maduro.

AP

Rodríguez tendrá su primer encuentro oficial con un mandatario vecino desde que asumió en enero en lugar de Maduro y colaborando con el gobierno de Donald Trump.

La cita será en Caracas luego de que se cancelara una reunión prevista el 13 de marzo en la frontera común. Petro viajó por última vez a la capital venezolana en abril de 2024 para encontrarse con Maduro meses antes de la cuestionada elección presidencial en ese país.

Cooperación energética y de seguridad

Ambos países tienen interés en la seguridad fronteriza por la presencia de grupos armados ilegales asociados con el narcotráfico. La economía es otro punto clave por la intención de Colombia de importar gas venezolano.

“Hay un interés de los Estados Unidos en que Colombia se convierta en el comprador del gas venezolano”, dijo desde Bogotá a The Associated Press Ronal Rodríguez Durán, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario. “Colombia, por su naturaleza geográfica, se convertiría en el cliente que rápidamente podría hacer ingresar recursos a Venezuela bajo la supervisión de Estados Unidos”, agregó.

El gobierno de Trump busca revitalizar la economía venezolana atrayendo inversión extranjera a sus vastos recursos naturales, principalmente el petróleo. Bajo el gobierno de Maduro Venezuela sufrió una profunda crisis económica que empujó a millones a la pobreza y 7,7 millones de personas al exilio.

El interés de Colombia en el gas venezolano se reavivó en el gobierno de Petro, especialmente desde 2024 cuando se empezó a hablar de un posible déficit de gas. Sin embargo, no se ha concretado por asuntos técnicos en el gasoducto binacional y las sanciones estadounidenses a la estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA).

Colombia tramita con Estados Unidos una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros para reactivar los proyectos de gas e interconexión eléctrica. También logró acuerdos con PDVSA para reponer la tubería del gasoducto en el tramo colombiano.

El tema fue parte de la conversación que sostuvo Petro con Trump en febrero. Según el colombiano, hablaron sobre cómo reactivar a Venezuela con la ayuda de Colombia y sobre el papel de Estados Unidos, que a su juicio debería ser “levantar las sanciones” sobre Venezuela.

Petro abogó para que Maduro sea devuelto y juzgado en los tribunales de su país natal en lugar de los estadounidenses. Los fiscales estadounidenses han acusado a Maduro y a otros funcionarios venezolanos de conspirar con rebeldes colombianos y miembros del ejército venezolano para trasladar cocaína a Estados Unidos. Maduro se ha declarado inocente.

El Departamento del Tesoro estadounidense sancionó a Petro por supuestos vínculos con el narcotráfico, sin mostrar pruebas. El mandatario se ha defendido de las acusaciones y ha prometido arreciar las operaciones contra el narcotráfico e incluso ha sugerido posibles acciones conjuntas con Estados Unidos contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN), una guerrilla que opera también en Venezuela.

Petro dijo días antes del encuentro que su delegación incluirá a militares y policías para tratar con Rodríguez la seguridad fronteriza, especialmente sobre la población colombiana del Catatumbo, donde grupos armados se disputan la zona. Aseguró que espera una “estrecha colaboración en inteligencia”.

Posible papel de mediador

Desde las cuestionadas elecciones presidenciales de Venezuela en 2024 el vínculo bilateral se ha mantenido en una zona gris. Petro no reconoció a Maduro como presidente legítimo, pero mantuvo las relaciones.

El gobierno colombiano ha dicho que el encuentro entre Petro y Rodríguez pretende “contribuir a una salida de la crisis política de Venezuela”. Sin embargo, no está claro cómo lo haría. Petro, quien ha propuesto un “cogobierno” entre la oposición y el chavismo, participó en un infructuoso intento de mediación entre ambos sectores en 2024 junto a México y Brasil.

Para el investigador Rodríguez Durán, el alcance de Petro es limitado en una eventual mediación e incluso en el mantenimiento de las relaciones bilaterales, dado que su mandato culminará en agosto.

Varias organizaciones no gubernamentales de Venezuela dirigieron una carta abierta a Petro en marzo, antes del cancelado encuentro con Rodríguez, para pedirle que Colombia contribuya a la “promoción de principios democráticos y de derechos humanos”, incluyendo la liberación de “todos los presos políticos” y el cese de la “persecución”.

La realidad de que un cambio de régimen no se producirá como resultado de esta guerra parece haberse arraigado en la Casa Blanca. Cuando los responsables políticos estadounidenses reflexionen y se pregunten por qué Irán no reaccionó como Venezuela ante la presión, no solo estarán malinterpretando a Irán, sino también el funcionamiento de la presión coercitiva. La resiliencia de Irán se basa en pilares internos y externos que la comparación con Venezuela ignora por completo. Internamente, la autoridad del Líder Supremo se fundamenta en un orden teocrático donde la legitimidad religiosa sustenta un extenso sistema económico. En su centro se encuentran la Guardia Revolucionaria Islámica y fundaciones religiosas paraestatales. Enmarcadas como una « economía de resistencia », estas redes controlan una parte significativa del comercio interno y externo y operan al margen de la supervisión convencional, lo que les permite redirigir capitales y absorber la presión de las sanciones.

Por: Rashed M. Aba-namay – War on the rocks

Externamente, la geografía amplifica esa resiliencia. El control sobre la costa norte del Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz —un punto estratégico clave para una parte sustancial del flujo energético mundial— otorga a Irán una influencia estratégica desproporcionada. En conjunto, estas características mitigan los efectos desestabilizadores que la presión produce en otros lugares.

La estrategia estadounidense siempre ha partido de la premisa de que una fuerza económica y política suficiente fracturará los sistemas adversarios. Esta premisa se cumple en algunos casos, pero se desmorona cuando se trata a regímenes estructuralmente diferentes como si respondieran de la misma manera.

La presión externa no opera de manera uniforme. En Venezuela, aceleró la fragmentación al explotar las fracturas existentes. Por ejemplo, las sanciones financieras y petroleras estadounidenses, vigentes entre 2017 y 2019, restringieron el acceso de Venezuela al crédito y a los ingresos por exportaciones, acelerando el declive de la producción petrolera y debilitando la autoridad fiscal central. A medida que los recursos estatales se contraían, la competencia entre actores militares, políticos y locales se intensificó, contribuyendo a la fragmentación dentro de la estructura de gobierno del régimen. Por el contrario, en Irán, la presión externa a menudo ha producido consolidación. El diseño institucional —como las estructuras de seguridad dual, las redes económicas cuasi estatales y las entidades comerciales vinculadas a la élite— absorbe los impactos, reconfigura la disidencia y redefine la legitimidad en torno a la resistencia. Las estrategias que presuponen respuestas uniformes conllevan el riesgo de errores de cálculo. Aquellas calibradas a la estructura pueden explotar vulnerabilidades reales sin reforzar el sistema.

Como argumentan Steven Levitsky y Lucan Way , el “poder organizativo” de un régimen —su capacidad de coordinación entre las élites y de aplicación coercitiva— determina si la presión genera fragmentación o consolidación. Mientras que la fragmentada estructura de élites de Venezuela se enfrentó a una desarticulación sistémica bajo las sanciones, las densas redes institucionales de Irán permitieron una adaptación coordinada. Por lo tanto, la presión externa no es una fuerza uniforme, sino un factor de estrés que se filtra a través de la arquitectura institucional específica de cada Estado.

El contraste

En Venezuela, la presión agrava las fracturas existentes a través de mecanismos institucionales y económicos identificables. Las sanciones financieras estadounidenses impuestas en virtud de la Orden Ejecutiva 13808 en 2017 restringieron el acceso del gobierno venezolano a los mercados internacionales de crédito, prohibiendo la emisión de nueva deuda y limitando drásticamente la capacidad del régimen para refinanciar obligaciones y mantener redes clientelistas. A esto le siguieron las sanciones de 2019 contra Petróleos de Venezuela , que cortaron la principal fuente de ingresos del régimen al atacar las exportaciones de petróleo. El resultado no fue simplemente un declive económico, sino una desarticulación institucional: la producción petrolera de Venezuela cayó de aproximadamente 2 millones de barriles por día en 2016 a menos de 700.000 en 2020. Esto erosionó los flujos de ingresos del Estado y debilitó la capacidad institucional, reduciendo la cohesión de la élite a medida que disminuía el acceso a las rentas y permitiendo el surgimiento de centros de autoridad rivales. El reconocimiento estadounidense de Juan Guaidó como presidente interino en 2019 formalizó aún más una doble crisis de soberanía, fragmentando tanto la legitimidad interna como la internacional. En estas condiciones, la presión externa no generó inestabilidad, sino que aceleró y profundizó las fracturas preexistentes al perturbar los cimientos materiales e institucionales que sostenían la coherencia del régimen. Irán está construido de manera diferente.

La presión en ese contexto tiende a comprimir en lugar de fracturar. Las amenazas externas reordenan la política interna: las facciones cierran filas, la disidencia se reformula y la legitimidad —por muy debilitada que esté— se reconstruye en torno a la resistencia. La misma presión que podría desestabilizar otro sistema, en cambio, refuerza este. Esto no es casual. Es estructural.

La capacidad de Irán para absorber la presión se basa en su diseño institucional. Su sistema de seguridad dual , dividido entre las fuerzas armadas convencionales y la Guardia Revolucionaria Islámica, crea redundancia y equilibrio interno. Al mismo tiempo, las redes económicas cuasi estatales, incluidas las fundaciones cuasi estatales y las entidades comerciales vinculadas a la Guardia , actúan como amortiguadores. Estas estructuras redistribuyen la presión económica, preservan la cohesión de la élite y mantienen el funcionamiento del régimen bajo presión constante.

Como señala Erica Frantz , la resiliencia basada en la consolidación de las élites no equivale a una amplia legitimidad popular. En Irán, esta distinción se observa empíricamente en los repetidos ciclos de protestas —desde las protestas por el combustible de 2019 hasta los disturbios de 2022 y 2023 tras la muerte de Mahsa Amini— donde la disidencia social a gran escala fue reprimida, pero la cohesión de las élites y la lealtad al aparato de seguridad se mantuvieron intactas. En el caso de Irán, esta cohesión entre las élites y la seguridad coexiste con un descontento social persistente, lo que demuestra que la consolidación opera de manera diferente en los distintos niveles institucionales. Además, los informes públicos y los datos económicos de 2025 a 2026 —incluidas las evaluaciones del Tesoro estadounidense y las estimaciones del Fondo Monetario Internacional sobre la recuperación parcial de las exportaciones de petróleo de Irán a pesar de las sanciones— indican que los sectores vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y las redes cuasi estatales han permitido la generación continua de ingresos a pesar de las crisis macroeconómicas, lo que demuestra la resistencia estructural ante la presión externa.

La presión no solo golpea a Irán, sino que se absorbe, se redirige y se transforma en cohesión interna. Aquí es donde la estrategia estadounidense suele fallar. El enfoque habitual prioriza la velocidad: impacto, disrupción y escalada rápida. Se espera que la presión provoque una ruptura visible: deserción de la élite, colapso institucional o realineamiento político masivo. Pero esta lógica solo funciona si el sistema objetivo ya está predispuesto a romperse. El de Irán no lo estaba.

Antes de la escalada, Irán sufría una considerable presión macroeconómica: la inflación se mantenía persistentemente por encima del 40% , el rial iraní perdió más del 80% de su valor frente al dólar estadounidense entre 2018 y 2025, y el poder adquisitivo real de los hogares disminuyó drásticamente, alimentando un descontento público visible. En otras circunstancias, estas presiones podrían haber impulsado un cambio interno gradual. En cambio, la confrontación externa transformó el panorama. Proporcionó una narrativa unificadora y un motivo para la consolidación. En efecto, la presión interrumpió la misma dinámica interna que se suponía que debía acelerar.

La crisis económica de 2025 a 2026 ilustra esta dinámica mediante una clara cadena causal. Tras la retirada de Estados Unidos del Plan de Acción Integral Conjunto en 2018, las sanciones contra las exportaciones de petróleo y el acceso restringido a la Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales obligaron a la actividad económica a canalizarse por vías alternativas fuera del sistema financiero formal. Estos canales incluyeron redes comerciales informales, flotas navieras clandestinas y transacciones en monedas distintas al dólar.

Estas vías adaptativas no son neutrales: están controladas desproporcionadamente por actores vinculados al régimen. Esto incluye entidades afiliadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, como la sede de construcción Khatam al-Anbiya, empresas fachada identificadas en las designaciones estadounidenses y empresas fantasma. A medida que el acceso a los mercados formales se contrae, el poder económico se concentra dentro de estas redes resistentes a las sanciones. El resultado es una redistribución del control económico hacia actores ya integrados en la arquitectura coercitiva del régimen. Este cambio se observa en el creciente papel de las empresas vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en los sectores de energía, construcción y logística durante los períodos de máximas sanciones, incluso cuando el sector privado iraní en general se contrajo . 

Además, este cambio ha coincidido con el mantenimiento de las exportaciones de petróleo (estimadas en más de un millón de barriles diarios entre 2023 y 2025, a pesar de las sanciones) y una creciente dependencia de redes de transporte marítimo clandestinas y transacciones en monedas distintas al dólar, documentadas en las acciones coercitivas del Departamento del Tesoro de Estados Unidos . En lugar de fragmentar a las élites, la presión reestructura los incentivos de manera que refuerza su cohesión: la supervivencia queda ligada a la participación en canales controlados por el régimen, y la deserción se vuelve más costosa, tanto material como políticamente.

Este patrón tiene precedentes. Ante una amenaza externa, los sistemas políticos —especialmente aquellos con una sólida base institucional e ideológica— suelen estabilizarse en lugar de desmoronarse . Lo que desde fuera parece coerción, desde dentro funciona como cohesión.

Zbigniew Brzezinski advirtió que fusionar el nacionalismo con la resistencia ideológica fortalece, en lugar de debilitar, el sistema iraní. Hoy, su preocupación por la extralimitación estratégica —donde la confrontación se extiende más allá de su alcance inicial— ha pasado de ser un riesgo teórico a una realidad sistémica arraigada en el contexto actual.

Qué significa esto para la política

Las políticas deben abandonar las analogías falsas. Las comparaciones con casos como Panamá, Irak o Venezuela oscurecen más de lo que aclaran cuando se aplican a un sistema estructuralmente tan distinto como Irán, donde la profundidad institucional y la integración de las élites alteran fundamentalmente la forma en que se procesa la presión externa. La estrategia debe comenzar con un diagnóstico estructural, no con precedentes históricos.

Una estrategia eficaz exige distinguir entre las formas de presión que fragmentan los regímenes y las que los consolidan. Las sanciones sectoriales generalizadas —en particular las dirigidas a las exportaciones de petróleo— tienden a reforzar la cohesión interna al permitir que el régimen externalice la responsabilidad y movilice el sentimiento nacionalista.

Las medidas más selectivas funcionan de manera diferente cuando se dirigen a nodos identificables dentro de sistemas controlados por la élite. En el caso de Irán, esto incluye redes financieras y comerciales vinculadas a entidades afiliadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Ejemplos clave incluyen empresas fachada que operan a través de centros regionales en los Emiratos Árabes Unidos y Turquía, y cadenas de suministro de componentes industriales de doble uso . También se aplica a las redes de logística marítima, a menudo denominadas la » flota en la sombra «, incluidas las operaciones de buques cisterna vinculadas a facilitadores sancionados como Triliance Petrochemical Company . Estos sistemas han sido documentados repetidamente en las designaciones y los informes de investigación de Estados Unidos .

Dirigirse a estos canales específicos —en lugar de a sectores amplios— interrumpe los flujos de ingresos y la capacidad operativa en el nivel donde se concentra el poder de la élite. Por ejemplo, las políticas podrían restringir el acceso a insumos industriales especializados utilizados por empresas vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Alternativamente, podrían sancionar a los intermediarios que facilitan transacciones petroleras en monedas distintas al dólar a través de nodos financieros regionales. De esta manera, se imponen costos directamente a los actores vinculados al régimen sin distribuir la presión entre la población en general. Esto crea una presión asimétrica al concentrar la tensión dentro de las redes de la élite, preservando al mismo tiempo los canales económicos civiles más amplios. En última instancia, esto limita la capacidad del régimen para externalizar la responsabilidad y aumenta la fricción interna dentro de sus estructuras de apoyo centrales.

Este enfoque debería extenderse a las arquitecturas financieras que permiten la evasión de sanciones, incluidas las redes de transacciones basadas en criptomonedas , los intermediarios de stablecoins y los sistemas informales de transferencia de valor. La evidencia emergente indica que algunos canales de adquisición afiliados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica han experimentado con estos mecanismos para facilitar transacciones transfronterizas fuera del sistema financiero regulado. Atacar estas arquitecturas —mediante una regulación financiera coordinada, la aplicación de la ley a nivel de las bolsas y el monitoreo de los flujos de transacciones— puede desarticular las vías emergentes de evasión de sanciones antes de que se conviertan en alternativas duraderas al sistema financiero formal.

Esta recalibración también requiere un cambio de ritmo. La escalada rápida prioriza la visibilidad sobre la efectividad y, a menudo, resulta contraproducente en los sistemas adaptativos. Una presión más lenta y selectiva, combinada con la preservación de los limitados canales económicos civiles, puede, en cambio, explotar las vulnerabilidades internas sin sellarlas bajo una amenaza externa común.

Esta misma lógica se aplica directamente al ámbito marítimo. En lugar de depender únicamente de la disuasión en puntos estratégicos como el estrecho de Ormuz, Estados Unidos y sus socios deberían priorizar el desarrollo de infraestructuras regionales alternativas y corredores de exportación. Reducir la dependencia estructural de rutas de tránsito vulnerables disminuye la influencia estratégica que proporcionan dichos puntos estratégicos, neutralizando de hecho la capacidad de los Estados objetivo para convertir su posición geográfica en influencia geopolítica.

Nada de esto sugiere que deba abandonarse la presión. Sugiere que su eficacia depende de su alineación con la estructura del sistema objetivo. Cuando se aplica de forma generalizada, la presión puede consolidar regímenes como el de Irán al reforzar la cohesión de la élite y el discurso nacionalista. Cuando se aplica selectivamente —contra nodos financieros, logísticos y de aprovisionamiento identificables vinculados al poder de la élite— puede generar fricción interna sin desencadenar una consolidación sistémica. Por lo tanto, el error fundamental no es táctico, sino analítico: un diagnóstico erróneo de cómo se procesa la presión conduce directamente al fracaso estratégico.

Irán no se comportó como Venezuela porque las condiciones que generan fragmentación en un caso producen cohesión en el otro. Considerarlos intercambiables lleva a expectativas erróneas y, en última instancia, a resultados contraproducentes. La variable crucial no es la intensidad de la presión, sino la estructura sobre la que actúa. Donde las instituciones están fragmentadas, la presión acelera su colapso. Donde son cohesionadas y están alineadas internamente, puede, en cambio, reforzar la estabilidad del régimen. Mientras no se tome en serio esta distinción, la misma pregunta seguirá reapareciendo. Y seguirá siendo la pregunta equivocada. En definitiva, estos pilares únicos de profundidad institucional y influencia geográfica son precisamente la razón por la que la estrategia coercitiva habitual de Washington fracasó repetidamente en Irán, pero tuvo éxito en Venezuela.

Carlos Giménez, representante a la Cámara de los Estados Unidos por el distrito 26 de Florida, dijo este jueves que, si Delcy Rodríguez no coopera con el Gobierno del presidente Donald Trump, le espera un destino como el de Nicolás Maduro y Cilia Flores.

NTN24

«SOS Venezuela. Delcy no engaña a nadie. Todos sabemos de qué pata cojea esta sabandija», escribió el congresista de Estados Unidos en una nueva publicación en su cuenta oficial de X.

El congresista, quien ha sido un férreo crítico de regímenes como el de Venezuela y Cuba, advirtió de manera contundente a Rodríguez en caso de no contribuir con los Estados Unidos.

«¡Sabe que si no coopera (Delcy Rodríguez), terminará al lado de Maduro y Cilia en una cárcel federal!», agregó en la más reciente de una serie de advertencias provenientes del mismo legislador republicano.

Giménez, cabe resaltar, ha estado bastante activo desde el año pasado en sus plataformas y se le vio en distintas entrevistas anticipando una operación militar en Caracas contra Maduro en caso de que este no acatara los mensajes del Gobierno Trump.

Dicha misión, la Operación Resolución Absoluta, tuvo lugar finalmente el pasado 3 de enero y resultó en la captura del dictador y de su esposa Cilia Flores, quienes fueron extraídos desde territorio venezolano hasta Nueva York, donde enfrentan varios cargos, incluidos algunos por narcotráfico.

La nueva publicación del congresista se da en medio de una alta incertidumbre en los venezolanos que, pese a que vieron la salida de Maduro del poder, rechazan a Rodríguez, quien fue vicepresidente del dictador.

Marchas en el país y distintas denuncias exigen, a su vez, la libertad de todos los presos políticos sin condiciones ni excepciones, luego de que fuera anunciada en febrero una Ley de Amnistía por parte del régimen de Venezuela que no ha realizado las liberaciones en su totalidad, como se suponía.

Entretanto, la administración Trump continúa dando instrucciones a Rodríguez en materia económica bajo el argumento de buscar la recuperación económica del país tras haber tomado el control del petróleo y antes de llevar a cabo una eventual transición hacia la democracia en Venezuela.

Se espera que dicha transición incluya elecciones democráticas en el país con la participación del equipo de la líder de la democracia venezolana María Corina Machado, cuyo compañero Edmundo González ganó las elecciones de julio de 2024, cuando Maduro, según las denuncias, se reeligió por medio de un deplorable fraude electoral.

¿Un genio nace o se hace? Esta incógnita ha intrigado a filósofos y científicos durante siglos. Sin embargo, hace 100 años en la extinta Unión Soviética intentaron despejarla y, para ello, aprovecharon un hito histórico: la muerte del fundador de la URSS, Vladímir Ilich Uliánov, mejor conocido como Lenin.

Por: Juan Francisco Alonso – BBC News Mundo

Tras el deceso del dirigente bolchevique, ocurrido el 21 de enero de 1924, algunos de los médicos que lo atendieron durante su larga convalecencia propusieron extraerle el cerebro para preservarlo y estudiarlo, con el propósito de hallar dónde residía su “genialidad”.

La idea fue aprobada por la jerarquía soviética, la cual creó una institución con la finalidad de realizar dichas investigaciones.

Un siglo después ¿dónde está el cerebro de Lenin y qué resultados arrojaron los análisis?. Para responder estas y otras preguntas BBC Mundo conversó con historiadores y neurocirujanos que han investigado el caso.

Un invitado incómodo

“La historia del cerebro de Lenin comienza con una propuesta al Politburó de parte del ministro de Salud, Nikolai Semashko y del asistente personal de Stalin, Iván Tovstukha, para ‘exportar’ el órgano a Berlín (Alemania) para su estudio”, relató el historiador estadounidense Paul Roderick Gregory.

El experto, quien escribió el libro “El cerebro de Lenin y otras historias de los archivos secretos soviéticos”, precisó que, para el momento del fallecimiento del dirigente, Rusia carecía de neurocientíficos.

Y, por ello, las autoridades soviéticas invitaron al médico alemán Oskar Vogt (1870-1959) para que analizara el órgano, el cual fue colocado en formaldehído, luego de haber sido extraído durante la autopsia.

Vogt era un reconocido neurólogo que fundó y dirigió el Instituto para la Investigación del Cerebro Emperador Guillermo (hoy Sociedad Max Planck, una prestigiosa organización que agrupa a varios centros científicos germanos).

Alemania tenía el mejor nivel científico en la época y tenía la mayor cantidad de premios Nobel», explicó a BBC Mundo el profesor de Neurobiología de la Universidad de Salamanca (España), José Ramón Alonso.

«Y aunque Vogt tuvo algunas reticencias en el momento de aceptar la tarea, el gobierno alemán lo instó a hacerlo. En ese momento a Alemania le interesaba mantener buenas relaciones con la URSS, para sortear a través de ese país las sanciones que le impedían desarrollar armamento luego de la I Guerra Mundial”, agregó el experto, quien estudió el asunto para su libro «Historia del Cerebro».

Sin embargo, el plan de llevar el cerebro de Lenin a Berlín fue abortado.

“A Stalin no le gustó la idea de que un extranjero estuviera involucrado en este proceso, porque no podía controlarlo”, explicó Gregory, quien es miembro del Instituto Hoover de la Universidad estadounidense de Stanford.

«Como un queso suizo»

Pese a las objecciones de sectores de la cúpula soviética a Vogt se le terminó pidiendo que participara en la investigación y se le dio una de las 30.953 partes en las que fueron divididos los sesos del fallecido líder, la cual pudo llevarse a su laboratorio en Alemania para estudiarla.

A cambio, Moscú le pidió al experto germano que formara a médicos rusos en el campo de la neurociencia y que dirigiera la creación del Instituto Ruso del Cerebro (hoy Academia Rusa de Ciencias Médicas).

Sin embargo, años después los enfrentamientos que Vogt tuvo con el régimen nazi no sólo le costaron sus cargos en Alemania, sino que también le ofrecieron a Stalin la excusa para prescindir de él, agregó el historiador estadounidense.

Los recelos soviéticos hacia la intervención extranjera parecían justificados. En la década de los 30 desde el Tercer Reich aseguraron que Lenin era un enfermo y que sus sesos lucían como un “queso suizo”, recordó Alonso.

Y por eso, casi al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Moscú lanzó una operación secreta para rescatar la muestra que estaba en manos de Vogt, relataron los investigadores belgas L. van Bogaert y A. Dewulf.

“Los soviéticos temían que la muestra que tenía Vogt cayera en manos de los estadounidenses y estos pudieran utilizarla para desprestigiar a Lenin diciendo que padeció de sífilis o que no era ningún genio”, explicó el catedrático español.

Un intento fallido por complacer

A finales de la década de 1920, Vogt presentó los resultados preliminares de sus estudios en una serie de conferencias en Europa. Y allí afirmó que “las neuronas piramidales de la capa III de la corteza cerebral de Lenin eran excepcionalmente grandes y numerosas”.

Para el neurólogo alemán esto explicaba la “mente ágil” del fallecido dirigente y su capacidad de “relacionar ideas con gran rapidez, así como su sentido de la realidad”, por lo que llamó a Lenin “atleta del pensamiento asociativo”.

Aunque a primera vista el experto dio a Moscú lo que buscaba, algunos dirigentes soviéticos no se mostraron satisfechos. ¿La razón? Otros especialistas de la época sostenían que las neuronas piramidales grandes y numerosas también eran características de retraso mental, advirtió un dirigente comunista a Stalin en un informe.

“Los hallazgos de Vogt han sido muy criticados, porque se cree que él les dijo a los rusos lo que querían oír: que el cerebro de Lenin era único y excepcional”, afirmó Alonso.

“Las autoridades soviéticas sostenían que Lenin era el más grande de los genios y esperaban que su cerebro tuviera características especiales y que hubiese algo distinguible que permitiese decir que no era como el de cualquier otro ser humano”, agregó el neurobiólogo español.

Vogt creía que había nexos directos entre la estructura (tamaño y forma) del cerebro y la inteligencia de las personas.

Bajo siete llaves

¿Una persona que defendió el uso del terror para controlar a las masas o que vivió de su madre hasta que ella falleció puede ser considerado superior intelectualmente hablando? Los biógrafos soviéticos ignoraron lo primero y resaltaron que la gran memoria de Lenin le permitió dominar siete idiomas y ser capaz de escribir un artículo para un periódico en apenas una hora.

Las investigaciones para hallar la raíz de la “genialidad” del líder bolchevique se prolongaron por más de una década, pues hubo que comenzar a recabar otros cerebros para que los expertos pudieran compararlos con el del fallecido revolucionario, explicaron los entrevistados.

Esta es la razón por la cual en los estantes de la Academia de Ciencias Médicas de Moscú hoy no sólo se conserva, bajo llave, el cerebro de Lenin, sino también el del fisiólogo Iván Pávlov, el del ingeniero aeronáutico Konstantín Tsiolkovski y el del escritor Máximo Gorki.

Sin embargo, los sesos del fundador de la URSS no sólo se compararon con los de compatriotas brillantes, sino también con los de diez ciudadanos comunes. Los resultados no se hicieron públicos y sólo fueron presentados a las máximas autoridades.

“En el Instituto Hoover hay una copia del reporte que recibió el Politburó, el cual tiene de 63 páginas. El informe está en mal estado y tiene mucho lenguaje científico y cosas sin sentido, pero por supuesto concluye que Lenin fue un genio hasta el final de sus días. Esto, a pesar de que sufrió cuatro infartos cerebrovasculares y que estuvo incapacitado desde el segundo”, relató Gregory.

“Fue cómico leer este documento, porque pareciera que (sus autores) estaban inventando cosas para llegar a la conclusión a la que querían llegar”, agregó.

Aunque sólo pensaba 1,3 kilogramos, en comparación con los más de dos de algunos afamados escritores de la época, los investigadores soviéticos aseguraron que el cerebro de Lenin presentaba una “complejidad de relieves y peculiaridades en la configuración de los surcos y circunvoluciones, especialmente en su lóbulo frontal”, dignos de alguien con “altas capacidades intelectuales”.

Alonso desestimó los hallazgos tanto de Vogt como de quienes lo sucedieron.

“Nadie cree que el tamaño o forma del cerebro tengan que ver con la inteligencia (…) Hay personas con cerebros grandes que han dejado grandes obras artísticas o científicas, pero también hay personas con cerebros pequeños que lo han hecho. No hemos encontrado un patrón que nos permita decir dónde reside el genio”, explicó.

Acto seguido, Alonso recordó que “hoy seguimos discutiendo a qué llamamos inteligencia».

«(El pintor Vicent) Van Gogh es considerado un genio artístico, pero fue una persona con muchísimos problemas. Igual pasó con (el físico Isaac) Newton, quien es considerado el mejor científico de la historia, pero no tuvo amigos y vivió casi en la miseria, pese a tener dinero”, remató el experto.

Un arma política

Tras la disolución de la URSS en 1991 algunos científicos que custodiaron o examinaron el cerebro de Lenin comenzaron a ofrecer otras versiones distinta a la oficial.

“Ciertamente tenía un lóbulo frontal grande y un gran número de neuronas piramidales. Ahora, ¿qué significa eso? Sólo podemos especular (…) ese cerebro no tiene nada especial”, admitió en 1993 el doctor Oleg Adrianov, entonces director del centro que resguarda los sesos del líder bolchevique.

“No creo que fuera un genio”, remató el científico ruso en declaraciones a la prensa británica.

El estudio del cerebro de Lenin también fue una de las armas con las que Stalin buscó consolidarse como el heredero del fundador de la URSS.

“Stalin no sólo quería probar la genialidad de Lenin, sino convertirse en el intérprete de esa genialidad para así reforzar su posición en la lucha por el poder que comenzó nada más morir Lenin”, agregó Gregory.

Pero el cerebro de Lenin no fue lo único que Stalin usó en su guerra por el poder. Y, por ello, ignoró los deseos de su predecesor y los de su familia y decidió preservar el cuerpo de Lenin y exhibirlo públicamente como el de un santo en el mausoleo edificado bajo las murallas del Kremlin, donde todavía hoy permanece.

No obstante, expertos como el historiador cubano Armando Chaguaceda creen el propio Lenin dio pie en vida para su posterior proceso de divinización.

«Lenin fue el creador del Estado totalitario soviético, el cual tiene entre sus pilares la propaganda», afirmó.

“Una cosa es lo que dicen los líderes y otra lo que pasa en la práctica, todos estos líderes: Lenin, Fidel Castro o Mao Tse Tsung dijeron que no querían un culto a la personalidad alrededor de su persona, pero eso fue retórica, porque en vida organizaron o auspiciaron un culto a su figura y eso continuó después de muertos”, afirmó.

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